Jorge Carlos Albear Brito


«He tenido novias celosas con mi guitarra»

Entrevista al joven trovador guantanamero Pedro Antonio Sánchez Zapata

Lo conocí cuando estudiábamos en la Universidad de Oriente. Nunca le gustaba peinarse y una guitarra convertía a este joven creador en un itinerante juglar. Muchas veces leí poesía en su peña Guitarra a luz. No probé ninguno de sus platos cuando fue cocinero en varios paladares, pero he admirado desde siempre su compromiso con la música. Recibí clases de narratología de él, sin embargo, no he leído ninguno de sus cuentos. Casi por casualidad, nos encontramos nuevamente en la Universidad de Oriente. La entrevista que habíamos ensayado vía digital, la realizamos en un ambiente particular. Una casa tranquila, un piano, dos guitarras que servían como una invitación a tocar. Pedro cogió un colchón, lo tiró al suelo, y nos sentamos a tomar café. Me sentí como si estuviéramos en la beca en la etapa universitaria. No sabía por dónde empezar. Aunque conozco a este amigo universitario y rebelde, hacía varios años que no hablábamos de libros, música o del mundo “patas arriba”. Más que una entrevista, es un regalo envuelto en palabras, en los acordes de una guitarra.

¿Cuál fue tu primer acercamiento a la música?

Soy de Guantánamo y mi primer acercamiento a la música como espectador fue gracias a mi papá. En casa desde pequeño se consumía la nueva trova. Él tenía un gusto musical muy bueno. Escuchaba mucho a Steve Wonder, Van Van, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Bob Marley, Alejandro Sanz, y eso de alguna manera me fue formando. La conciencia de la musicalidad y de lo que era bueno no lo tenía. De hecho, recuerdo cuando estaba en la primaria, llegaba a casa cantando reguetón, entonces mi padre hacía un ejercicio educativo y me hablaba de una particularidad musical, de algo que me pudiera parecer curioso. Por ejemplo, este músico se hizo importante gracias a un hecho y lograba motivarme hasta el punto de hacerme sentir curiosidad e indagar sobre eso. A partir de ahí, fui buscando la variedad de música que me gustaban, pero confieso que ese inicial acercamiento por la música fue gracias a lo que escuchaba de mi padre.

Sin embargo, ¿cómo a los 17 años te iniciaste en la trova?

Recuerdo que a esa edad se escuchaba mucha música romántica, pop rock latinoamericano y estaba muy pegado Buena Fe. Hice algunas canciones que luego no me gustaban, pues cuando pasó el tiempo me di cuenta que eran canciones ingenuas, construidas a partir de una fórmula de la cual yo no era consciente, pero era la fórmula utilizada por los compositores para hacer sus canciones.

Luego llegas a la Universidad de Oriente y creas la peña Guitarra a luz en el que se generaba un ambiente favorable para los jóvenes ¿Cómo surgió esa idea?

Sí, cuando llegué a Santiago conocí al trovador Jorge Noel Batista. Gracias a él intercambié con otros compositores que hacían cosas atrayentes y no se parecían a lo escuchado por mí anteriormente. De ahí nació un proyecto en común, en el cual tener un lugar para tocar nuestras canciones. Hay una persona maravillosa e importante que es Roberto Tremly, quien nos abrió las puertas de Extensión Universitaria, y de alguna manera nos colocó en el panorama musical de Santiago de Cuba.

En aquel momento había peñas en la AHS, en el Cabildo Teatral, existía una vitalidad muy importante no solo para mí; también para Jorge Noel Batista y Reynier Fernández era muy bueno sentirse parte de eso. Yo que no soy santiaguero estar en la cuna de la trova y tener un espacio con un nivel de condiciones decorosa para hacer mis canciones, con audio, con un público muy acogedor, interesante y activo, era mágico.

Recuerdo que la peña tenía un público muy fiel…

Tienes toda la razón. La gente repetía la asistencia, incluso había quienes tenían a la peña como parte de su vida.

Ustedes tocaban muchos temas del trovador Josué Oliva…

Sí, de hecho la peña se llamó Guitarra a luz en homenaje a un tema de este trovador. Él fue la primera persona que admiré desde la trova. Es un trovador no muy conocido pero con una obra musical, a mi juicio, impecable. Incluso en unos de los aniversarios de la peña estuvo con nosotros allí.

¿Cómo conjugaste la carrera de Letras con la trova?

Entré estudiando en la Universidad de Oriente la carrera de Ingeniería Eléctrica, porque mi formación académica era de la Escuela Vocacional de Guantánamo, en un aula de concurso, donde entrenaba Física y me gustaba mucho la programación, las matemáticas. En Ingeniería Eléctrica me iba súper bien, pero hice el cálculo mal hecho y sin experiencia, de que si me dedicaba a una carrera de Humanidades tendría mucho más tiempo. Tenía el prejuicio de muchos ingenieros, que una carrera de humanidades es fácil. Y la realidad es que le dedicas el tiempo a lo que quieras hacer; eso depende de ti y no solo de lo que estudies. Entonces me cambié para la Facultad de Humanidades, revisé los planes de estudio gracias a la ayuda de amigos y la carrera más acorde con mi formación como compositor fue Letras. Lo que pasó luego es que le dediqué muchísimo tiempo, pero fue un accidente feliz, porque mi gusto por la lectura y mi gusto crítico por la literatura, tenían tanto en mi vida como la música. Disfruté esa etapa, mis composiciones cambiaron, logré sintetizar las canciones, y lo otro es que el panorama literario permitió rodearnos de escritores, estar muy cerca de los eventos literarios en algo que se llamó la Chagotrovancia.

Cuando sales de la universidad, ¿cómo logras establecer un equilibrio entre la vida laboral y la música?

Equilibrio realmente no hubo. Empecé a trabajar cuando estaba en cuarto año de la carrera para pagar la renta en una casa, porque tomé la decisión de alquilarme fuera de la residencia estudiantil de la universidad. Recuerdo que fui custodio, luego estuve en una brigada de construcción y ya el trabajo más estable fue cuando trabajé en restaurantes. Eso lo continué haciendo durante cuatro años más o menos, luego de graduarme de la universidad. Pero en el afán de mantener un status económico y vestir, comer, ese trabajo consumió todo el tiempo que debí dedicarle a la música. Por ejemplo, estaba 16 horas como cocinero y eso limitaba mucho mi actividad como músico, pero no mi creatividad como compositor. Yo seguía escribiendo, investigando aunque no me presentaba ya en ningún festival.

¿Consideras que fue un tiempo de espera, de maduración tuya como músico y compositor?

Creo que fue un tiempo necesario. Mira, cuando tienes 19 años y alguien te dice que haces buenas canciones, ese peso está sobre ti todo el tiempo. Eso crea una ilusión de paradigmas, de lograr metas, te llega ese afán de ir para La Habana, hacer giras y eso le pasa a mucha gente joven, es decir, visualizar una meta y no el camino. Entonces al verme apartado de todo eso, vi mi música como lo que quería decir y lo que quería hacer, no como un fin para ser famoso que supongo es bueno. Pero empecé a madurar en esa idea de uno joven de cogerte el mundo para ti, y lo aprendí por hacer canciones que me aliviaran en el día a día. No buscando pautas comerciales.

Es como el creador que no solo crea para sí, también está presente el público que lo va a recibir. ¿Eso lo lograste entender mejor en este tiempo de aparente impasse?

Sí. Hay mucho de lo que me ayudó a lidiar con el trabajo y con la vida, hay mucho en las canciones. Esa transparencia, esa honestidad cuando haces esa canción que te rehabilita es fundamental. Y me ayuda a valorar el espacio que estoy teniendo para hacer música. 

En Camagüey tienes más espacio, más tiempo para crear. ¿Esta provincia es más propicia para un creador?

En Camagüey tengo más tiempo. No tengo la inmediatez que tenía en Santiago de trabajar y trabajar. También he tomado la decisión de priorizar mi música aunque tenga menos solvencia económica. Es algo difícil pero me siento contento.

¿Al parecer la decisión de priorizar tu música ya brinda sus frutos?

Sí, tuve el privilegio de conocer a Wilmer Ferrán, el director de Rumbatá. Y en el momento que lo conocí yo estaba grabando un DVD modesto en los estudios Caonao de la EGREM en Camagüey. Esta pequeña producción fue financiada por la AHS, la cual me ha apoyado muchísimo, lo cual agradezco de todo corazón. En ese proceso Wilmer, muy humildemente, me pide grabar dos canciones con Rumbatá, cosa que agradeceré toda mi vida. Hubo una excelente química hasta el punto de grabar cuatro canciones y Wilmer fungió como productor del disco. Existió una gran complicidad musical. Gracias a eso mi DVD es mucho mejor, porque no tengo esa experiencia de enfrentarme a un estudio de grabación. Lo que se graba queda, y para que eso funcione debe haber una dirección musical y eso lo logramos gracias al apoyo de Rumbatá.

¿Qué opinas de la trova que se hace en Cuba hoy?

Mira, yo no veo la trova como género, la veo más bien como un estilo, similar al jazz. Y desde ese estilo asumes géneros como el son, el blues, el funky, aunque de manera abierta, sin restricciones musicales, lo cual hace de un trovador, un creador muy ecléctico y bastante universal. Entonces lo que diferencia a la trova de esos géneros puros es la búsqueda del lenguaje. Por ejemplo, cuando escuchas a Carlos Varela o Santiago Feliú puedes hallar diferencias o saltos poéticos mayores o menores, pero el ejercicio del lenguaje va en una búsqueda determinada, no es estable, no es fijo. Hay códigos en la música popular que en la trova no es una fórmula. Los trovadores tienen tantas formas de decir como trovadores hay. Pero a nivel musical no creo que la trova sea un género.

Quizás esa libertad creativa lleva intrínseca una rebeldía desde el punto de vista conceptual y formal.

Sí, creo que la formación de la idiosincrasia trovadoresca va sobre una figura que puede ser vista como ambigua y rebelde. Esta búsqueda que no permite al crítico o al académico encasillar al trovador, y que no se sabe qué esperar de él en cuanto a su propuesta, puede ser complicado de entender, pues no te pueden parametrar.

cortesía del entrevistado

¿Cómo es el proceso creativo?

Es complicado, pero hay dos consejos importantes por los cuales llego a la canción. Una vez Raúl Torres me dijo que él escribía todo lo que se le ocurría. Eso es un ejercicio súper difícil porque debes estar alerta todo el tiempo. Lo que la gente le llama la musa pasa en cualquier momento, entonces hay que estar preparado siempre y es difícil de asumir. Roly Berríos me dijo que cuando él compone se imagina a un Roly que está ahí escuchando. Y en una entrevista de Fito Páez expresó que si a uno no le gusta algo es que no estamos preparados para entenderlo. La ignorancia nos hace restrictivos. Si no tienes las herramientas para entenderlo, es difícil que te guste. Por eso, trato de trabajar en todo lo que hago, de hacerlo para mí, y de ser abierto a lo que estoy haciendo, no despreciar matices, géneros, palabras.

¿Qué quisieras lograr cómo trovador?

Sabes, ya no proyecto mis búsquedas musicales como trovador, me interesa la música y hacer música porque ese es mi karma. Creo que no me puedo restringir a la trova. Quiero ser músico y lograr un pacto comunicativo con quien la escuche. Eso lleva a un nivel de transparencia y honestidad muy difícil, porque cualquiera escribe acerca de lo que él supone que los demás quieren oír; sin embargo, es difícil escribir de lo que uno no le diría a nadie jamás, o sea, mostrarte a la gente, ser sincero y honesto con cosas que guardas y no eres capaz de soltar afuera. Deseo que mi crecimiento musical, popular o no, priorice esa sinceridad, ese pacto comunicativo con el oyente.

La guitarra, ¿complemento o complicidad?

He estado experimentando con otros instrumentos como el bajo, el tres o la percusión que me llama mucho la atención, pero siempre vuelvo a la guitarra. Ya es algo inseparable que no depende de las canciones. Hay mucha complicidad con ella, como si me conociera de antes. De hecho, existe tanta conexión que he tenido novias celosas con mi guitarra.



La mejor puesta en escena de Maité Zamora

A Maité Zamora la conocí aquí en Santiago de Cuba en un Festival de Teatro hace tres o cuatro años. Recuerdo que en el grupo La Quinta Rueda, dirigido por Charles Wrapner, tuvieron dos presentaciones de muy buena acogida. Estudia en el Instituto Superior de Arte y es de esas jóvenes que busca crecer a través de su trabajo. Ella nos ofrece caminos en este intercambio al inicio fortuito pero placentero.

El otro día vi una entrevista de la joven actriz Yeni Soria y dijo que a veces los personajes te permiten sacar las cosas que uno en ese momento desea soltar. ¿Te ha pasado a ti? ¿Cómo lograr sin perder el equilibrio expresar lo que te pide el personaje y de paso liberarte emocionalmente?

Sí, eso pasa. A veces los personajes llegan en el momento justo. A mí me pasa mucho y creo en eso. Todo está en el training del actor. Cada uno va tomando oficio según el camino que escoja. Las emociones se te van poniendo a flor de piel y llega el momento en que no sabes ni cómo llegaste a ese nivel o a ese sentimiento. Hay resortes q se quedan guardados por ahí, imágenes que tienes en el subconsciente y ni sabías. Por eso, los actores deben ir almacenando, mirando, absorbiendo. Es un proceso de toda la vida. A veces también pasa que no hay dónde vaciarlo, porque no te llega. Pero es nuestro deber buscar dónde hablar, dónde expresarnos.

Y en tu caso que trabajas con títeres, ¿cómo logras desdoblarte? ¿Cómo logras moverte en obras para adultos y para niños? ¿No te repites o ves que mantienes un equilibrio?

Intento no repetirme. Cada personaje es una historia nueva. Una historia llena de misterio que se abre y te sorprende.

Para los niños hay que trabajar mucho en crear la ilusión, en dibujar con tu cuerpo y con el objeto que animas, la historia. En realidad para todo espectador es eso, activar su curiosidad para que te sigan. Los niños son un medidor más activo, pues todo el tiempo reaccionan a la historia. Con los adultos también es mágico, porque a veces están muy callados y piensas que no les va a gustar, pero al final reaccionan y eso es hermoso.

Desdoblarme tanto para el público adulto como para los niños es algo que lleva el mismo nivel de compromiso y estudio. Es entregar el alma en cada momento con la fe de que al menos alguien se vaya ese día con el alma un poco mejor.

¿No te sobrecarga el hecho de estudiar en el ISA y ser parte de dos grupos de teatro con formatos diferentes?

No. Soy una persona que necesita tener cosas que hacer, cosas que me apasionen y con las que me sienta comprometida, cosas que mantengan mi mente sumergida en preguntas. Aunque no siempre tengan respuesta. Pero el viaje, la búsqueda, es al fin lo que te transforma. Me sobrecarga más el peso de la cotidianidad.

¿En tiempos de COVID-19 has podido hacer algo relacionado con la actuación?

Bueno, participé en un concurso auspiciado por el Centro de Artes TAI en España. Junto a mi esposo hicimos un video sobre nuestra cuarentena. Fue algo muy personal que me encantó hacer. Grabamos nuestra cotidianidad, nuestro día a día. El arte estuvo en elegir esos momentos que se mostraban teatrales, que contenían poesía. Al final creo que el arte y la vida se entrelazan y se alimentan mutuamente. Quedamos finalistas y fue algo especial porque fue nuestro primer video juntos, y me despertó esa curiosidad por el mundo audiovisual y el cine, aunque aún no me ha tocado hacer.

¿Hay poesía en las obras que has representado?

Sin poesía no tiene sentido para mí lo que hago. Si no encuentro la poesía en lo que hago, me pierdo.

¿Existe la posibilidad de una nueva experiencia con el audiovisual?

Me encantaría. Es algo que estoy valorando. Pero tengo mucho que aprender al respecto. Ya sé que puede ser una nueva pasión. También estuve trabajando con un maestro que conocí en el evento Traspaso Escénicos en el ISA, Ernesto Ortiz. Debía grabar algunos movimientos y enviarlos cada semana durante un mes. Fue una hermosa experiencia que también requirió de una estrecha relación con las cámaras y el mundo audiovisual para que los videos se vieran interesantes, más allá de mis improvisaciones. El maestro pertenece a La Universidad de Cuenca en Ecuador.

¿Escribes poesía además de hacer teatro o solo es algo que manifiestas a través del cuerpo y la mente?

Escribo sobre todo cosas que tienen que ver con mis procesos de trabajo. Al final parecen poemas algunos de ellos. Pero son secretos .Nunca han visto la luz, excepto algunos amigos muy cercanos y la familia.

¿Cómo llevas a cabo tu proceso creativo tanto en teatro para niños como para adultos?

Aunque tienen similitudes son diferentes tipos de entrenamiento. Sobre todo porque en los títeres debes aprender una técnica que lleva tiempo y dedicación; debes ensayar y practicar con el muñeco para dominarlo y que él no te domine a ti. Hay que tener en cuenta muchas cosas técnicas referentes a la manipulación como la verticalidad del muñeco, su mirada, etc.

Eso además de ser capaz de transmitir todos tus sentimientos y tratar de anularte para no opacarlo. Para mí es un trabajo de humildad. El actor debe olvidar su ego y dejar que el objeto que animas sea el protagonista. Sobre todo es un proceso de todos los días tomar el títere y hacerte su cómplice.

Para mí el trabajo con los títeres es más difícil. Me pongo incluso más nerviosa que cuando me toca salir de cuerpo presente. Es algo que lleva disciplina y que te envuelve porque es maravilloso. Ya el otro proceso, sobre todo en mi caso, lleva mucho trabajo con el cuerpo; ir variando el entrenamiento dependiendo de tus necesidades tanto físicas como espirituales, del tipo de personaje o trabajo al que te vayas a enfrentar. Cada trabajo lleva una búsqueda diferente, no solo hacia el exterior para encontrar referentes que te apoyen, sino también hacia dentro de uno mismo.

¿Qué actores nacionales o extranjeros tienes como referencia en tu carrera?

Antes que actores, debo decir que sobre todo las personas que me han enseñado. Porque los maestros son muy importantes en la vida de un actor.

Llegué a los títeres por casualidad y hoy me doy cuenta que trabajar con Christian Medina Negrín me ha hecho crecer muchísimo. También debo agradecer a alguien que siempre ha estado a mi lado desde que estudio en la EPA en Santa Clara y es Charles Wrapner, quien también es ahora mi director.

No obstante, los referentes en Cuba son muy fuertes y creo que las jóvenes generaciones de actores tenemos mucho que aprender de grandes como Consuelito Vidal y Raquel Revuelta. Estas dos mujeres se convirtieron en grandes mitos de la actuación y la locución en Cuba, y solo de verlas hablar o en algún video de los que aún se conservan, uno aprende.

¿Qué debe tener una obra cuando la leas para que te atrape y decidas ponerla en escena?

Esa es una pregunta difícil. Porque a veces ellas te encuentran a ti.

A mí me ha pasado que a veces nos ponemos a hablar en el grupo y salen temas que quisiéramos tratar. En el caso del teatro para títeres, es Christian quien escribe los textos, y una de las cosas que me ha hecho permanecer en el grupo, son los temas que trata en sus obras; temas que son difíciles de tratar para los niños, como la muerte.

¿Utilizas el método Stanislavski en la actuación o has encontrado otros referentes teóricos?

Claro. A Stanislavski siempre se vuelve. Me ha pasado –y tengo amigos actores que también les ha pasado– que están atascados en una escena y leyendo un fragmento de Meyerhold, Barba, Lee Strasberg, y han encontrado la luz. Entonces creo que ninguno es descartable. Ahí están los maestros de siempre para hablarnos desde su experiencia y guiarnos.

¿Cuándo decidiste convertirte en actriz? ¿Qué momento marcó esa decisión?

Desde pequeñita cuando me preguntaban qué quieres ser cuando seas grande, decía: actriz.

Ya en la secundaria había dejado un poco esa idea. Pero la noticia de que estaban haciendo las pruebas de captación en Santa Clara me encendió la chispa de nuevo y fui sin dudar.

¿El fatalismo geográfico no ha limitado tus posibilidades como actriz en cuanto a oportunidades?

Creo en el trabajo y voy a donde me lleve. Creo que lo importante es mantenerse creando y aprendiendo donde quiera que uno esté. A veces hay que salir a buscar las oportunidades o ellas llegan. No importa de dónde vengan, sino que cuando se den, te encuentren preparado.

Joven, llena de sueños y con la intención de conquistarlos. Es el amor que irradia gracias al teatro la cienfueguera Maité Zamora. Me asegura que cree en los afectos y en la fuerza de las conexiones humanas. Y recibe esos afectos que establecen conexiones con el público, en la intensidad de los aplausos.



La mejor puesta en escena de Maité Zamora

A Maité Zamora la conocí aquí en Santiago de Cuba en un Festival de Teatro hace tres o cuatro años. Recuerdo que en el Grupo La Quinta Rueda, dirigido por Charles Wrapner, tuvieron dos presentaciones de muy buena acogida. Estudia en el Instituto Superior de Arte y es de esas jóvenes que busca crecer a través de su trabajo. Ella nos ofrece caminos en este intercambio al inicio fortuito pero placentero.

P: El otro día vi una entrevista de la joven actriz Yeni Soria y dijo que a veces los personajes te permiten sacar las cosas que uno en ese momento desea soltar. ¿Te ha pasado a ti? ¿Cómo lograr sin perder el equilibrio expresar lo que te pide el personaje y de paso liberarte emocionalmente?

MZ: Sí eso pasa. A veces los personajes llegan en el momento justo. A mí me pasa mucho y creo en eso. Todo está en el training del actor. Cada uno va tomando oficio según el camino que escoja. Las emociones se te van poniendo a flor de piel y llega el momento en que no sabes ni cómo llegaste a ese nivel o a ese sentimiento. Hay resortes q se quedan guardados por ahí, imágenes que tienes en el subconsciente y ni sabías. Por eso, los actores deben ir almacenando, mirando, absorbiendo. Es un proceso de toda la vida. A veces también pasa que no hay dónde vaciarlo, porque no te llega. Pero es nuestro deber buscar dónde hablar, dónde expresarnos.

P: ¿Y en tu caso que trabajas con títeres cómo logras desdoblarte? ¿Cómo logras moverte en obras para adultos y para niños? ¿No te repites o ves que mantienes un equilibrio?

MZ: Intento no repetirme. Cada personaje es una historia nueva. Una historia llena de misterio que se abre y te sorprende.

Para los niños hay que trabajar mucho en crear la ilusión, en dibujar con tu cuerpo y con el objeto que animas, la historia. En realidad para todo espectador es eso, activar su curiosidad para que te sigan. Los niños son un medidor más activo, pues todo el tiempo reaccionan a la historia. Con los adultos también es mágico, porque a veces están muy callados y piensas que no les va a gustar, pero al final reaccionan y eso es hermoso.

Desdoblarme tanto para el público adulto como para los niños, es algo que lleva el mismo nivel de compromiso y estudio .Es entregar el alma en cada momento con la fe de que al menos alguien se vaya ese día con el alma un poco mejor.

P: ¿No te sobrecarga el hecho de estudiar en el ISA y ser parte de dos grupos de teatro con formatos diferentes?

MZ: No. Soy una persona que necesita tener cosas que hacer, cosas que me apasionen y con las que me sienta comprometida, cosas que mantengan mi mente sumergida en preguntas. Aunque no siempre tengan respuesta. Pero el viaje, la búsqueda es al fin lo que te transforma. Me sobrecarga más el peso de la cotidianidad.

P: ¿En tiempos de COVID-19 has podido hacer algo relacionado con la actuación?

MZ: Bueno participé en un concurso auspiciado por el Centro de Artes TAI en España. Junto a mi esposo hicimos un video sobre nuestra cuarentena. Fue algo muy personal que me encantó hacer. Grabamos nuestra cotidianidad, nuestro día a día. El arte estuvo en elegir esos momentos que se mostraban teatrales, q contenían poesía. Al final creo que el arte y la vida se entrelazan y se alimentan mutuamente. Quedamos finalistas y fue algo especial porque fue nuestro primer video juntos y me despertó esa curiosidad por el  mundo audiovisual y el cine, aunque aún no me ha tocado hacer.

P: ¿Hay poesía en las obras que has representado?

MZ: Sin poesía no tiene sentido para mí lo que hago. Si no encuentro la poesía en lo que hago, me pierdo.

 

P: ¿Existe la posibilidad de una nueva experiencia con el audiovisual?

MZ: Me encantaría. Es algo que estoy valorando. Pero tengo mucho que aprender al respecto. Ya sé que puede ser una nueva pasión. También estuve trabajando con un maestro que conocí en el evento Traspaso Escénicos en el ISA, Ernesto Ortiz. Debía grabar algunos movimientos y enviarlos cada semana durante un mes. Fue una hermosa experiencia que también requirió de una estrecha relación con las cámaras y el mundo audiovisual, para que los videos se vieran interesantes, más allá de mis improvisaciones. El maestro pertenece a La Universidad de Cuenca en Ecuador.

P: ¿Escribes poesía además de hacer teatro o solo es algo que manifiestas a través del cuerpo y la mente?

MZ: Escribo sobre todo cosas que tienen que ver con mis procesos de trabajo. Al final parecen poemas algunos de ellos. Pero son secretos .Nunca han visto la luz, excepto algunos amigos muy cercano y familia.

P: ¿Cómo llevas a cabo tu proceso creativo tanto en teatro para niños como para adultos?

MZ: Bueno aunque tienen similitudes son diferentes tipos de entrenamiento. Sobre todo porque en los títeres debes aprender una técnica que lleva tiempo y dedicación; debes ensayar y practicar con el muñeco para dominarlo y que él no te domine a ti. Hay que tener en cuenta muchas cosas técnicas referentes a la manipulación como la verticalidad del muñeco, su mirada, etc.

Eso además de  ser capaz de transmitir todos tus sentimientos y tratar de anularte para no opacarlo. Para mí es un trabajo de humildad. El actor debe olvidar su ego y dejar que el objeto que animas sea el protagonista. Sobre todo es un proceso de todos los días tomar el títere y hacerte su cómplice.

Para mi el trabajo con los títeres es más difícil. Me pongo incluso más nerviosa que cuando me toca salir de cuerpo presente. Es algo que lleva disciplina y que te envuelve porque es maravilloso. Ya el otro proceso sobre todo en mi caso lleva mucho trabajo con el cuerpo; ir variando el entrenamiento dependiendo de tus necesidades tanto físicas, como espirituales, y del tipo de personaje o trabajo al que te vayas a enfrentar. Cada trabajo lleva una búsqueda diferente, no solo hacia el exterior para encontrar referentes que te apoyen, si no también hacia dentro de uno mismo.

P: ¿Qué actores nacionales o extranjeros tienes como referencia en tu carrera?

MZ: Bueno antes que actores, debo decir que sobre todo las personas que me han enseñado. Porque los maestros son muy importantes en la vida de un actor.

Llegué a los títeres por casualidad y hoy me doy cuenta que trabajar con Christian Medina Negrín me ha hecho crecer muchísimo. También debo agradecer a alguien que siempre ha estado a mi lado desde que estudio en la EPA en Santa Clara y es Charles Wrapner quien también es ahora mi director.

No obstante, los referentes en Cuba son muy fuertes y creo que las jóvenes generaciones de actores tenemos mucho que aprender de grandes como Consuelito Vidal y Raquel Revuelta. Estas dos mujeres se convirtieron en grandes mitos de la actuación y la locución en Cuba, y solo de verlas hablar o en algún video de los que aún se conservan, uno aprende

P: ¿Que debe tener una obra cuando la leas para que te atrape y decidas ponerla en escena?

MZ: Esa es una pregunta difícil. Porque a veces ellas te encuentran a ti.

A mí me ha pasado que a veces nos ponemos a hablar en el grupo y salen temas que quisiéramos tratar. En el caso del teatro para títeres, es Christian quien escribe los textos, y una de las cosas que me ha hecho permanecer en el grupo, son los temas que trata en sus obras; temas que son difíciles de tratar para los niños como la muerte.

P: ¿Utilizas el método Stanislavsky en la actuación o has encontrado otros referentes teóricos?

MZ: Claro. A Stanislavski siempre se vuelve. Me ha pasado y tengo amigos actores que también les ha pasado, que están atascados en una escena y leyendo un fragmento de Meyerhold, Barba, Lee Strasberg, han encontrado la luz. Entonces creo que ninguno es descartable. Ahí están los maestros de siempre para hablarnos desde su experiencia y guiarnos.

P: ¿Cuándo decidiste convertirte en actriz? ¿Qué momento marcó esa decisión?

MZ: Desde pequeñita cuando me preguntaban qué quieres ser cuando seas grande decía: actriz.

Ya en la secundaria había dejado un poco esa idea. Pero la noticia de que estaban haciendo las pruebas de captación en Santa Clara me encendió la chispa de nuevo y fui sin dudar.

P: ¿El fatalismo geográfico no ha limitado tus posibilidades como actriz en cuanto a oportunidades?

MZ: Yo creo en el trabajo y voy a donde me lleve. Creo que lo importante es mantenerse creando y aprendiendo donde quiera que uno esté. A veces hay que salir a buscar las oportunidades o ellas llegan. No importa de dónde vengan, si no que cuando se den, te encuentren preparado.

Joven, llena de sueños y con la intención de conquistarlos. Es el amor que irradia gracias al teatro la cienfueguera Maité Zamora. Me asegura que cree en los afectos y en la fuerza de las conexiones humanas. Y recibe esos afectos que establecen conexiones con el público, en la intensidad de los aplausos.



La música de los sentidos y la creatividad

La Asociación Hermanos Saíz en Santiago de Cuba esquiva los obstáculos gracias a ese golpe en el que se mezcla juventud y arte. Esa mixtura desequilibra cualquier inercia y pone la creación en un vuelo infinito hasta llegar al público. A veces el ciclo no termina, o se estanca, o simplemente se pospone en el tiempo, pero existe y deja sus huellas. Quizás en los entresijos de la vida, la sección de música navegó con buenos resultados. Leandro González Revilla es su jefe y analiza estos meses.

tomada de cuenta de facebook hiphopean2

«Empezamos el año 2020 con buena vibra. La programación de la Casona Azul estuvo muy activa con conciertos, peñas. Febrero nos reservó el primer evento del año con el Jazznamá que ha sido quizás la mejor edición desde su creación. Luego vino la pandemia que obligó a cambiar muchas cosas. El Festival Palabras se suspendió, el Playarte solo se hizo muy poco de manera online. Eso llevó a hacer muchas cosas virtuales. En el verano, Una salva de porvenir llegó a varios municipios respetándose las medidas sanitarias. Aquí se reunieron todas las manifestaciones. También se posibilitó que artistas de los municipios se integraran con nosotros. Fue una bonita experiencia porque se logró hacer algo que era muy difícil en aquellos momentos y la gente de los territorios lo agradeció. Pudimos divertir, educar, y mostrar mucha de las cosas buenas de la asociación y se vio el resultado. Hicimos talleres, a cada artista le tocaba su horario y fue muy exitoso.»

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El proyecto La Casona Azul tuvo mucho impacto. ¿Qué puedes comentarme al respecto?

«Lo teníamos previsto para finales de agosto pero se pospuso para septiembre. Impartimos el taller de música relacionado con el hip hop. El proyecto es dirigido a realizar talleres de diferentes manifestaciones que representan a la asociación. Se realizó uno de teatro, de música fusión, de hip hop, literatura, entre otros. Hubo una convocatoria, y a partir de eso vinieron los talleres con gran participación. En mi caso la experiencia fue grandiosa. Quedé sorprendido con el resultado. Te pongo un ejemplo, los siete muchachos que estuvieron en mi taller salían de allí e iban para mi casa y querían seguir con el taller de hip hop fuera del horario planificado. Y te puedo decir que ellos terminaron siendo raperos, DJs, y graffitteros, que era la idea. Nuestro objetivo era al final crear una canción compuesta por los muchachos y un video clip donde bailaran y aplicaran todo lo aprendido en el curso.

«Este video está en producción con los recursos que tenemos en mi estudio de grabación y cámaras. Pero lo mejor de todo es que el proyecto generó la creación de un proyecto socio-cultural con el nombre de Hiphopeando. Desde hace un tiempo lo veníamos pensando hasta ahora que lo materializamos.

tomada de cuenta de facebook hiphopean2

«Es en el poblado Caney y pretendemos darle una dimensión provincial o nacional, veremos qué pasa. Los estudiantes oscilaban entre 13 y 18 años. Después de esto mi casa se llenó de muchachos, de 11 en adelante que querían formar parte del proyecto. Y eso me obliga a hacer nuevos talleres para darle atención a esos alumnos que desean vivir la experiencia nacida en la Casona Azul.»

En todas las secciones se realiza un análisis para valorar la pertinencia de los asociados. Quiénes hacen, cómo lo hacen y si merecen seguir en la joven vanguardia artística cubana es una premisa necesaria para conquistar admiradores. Con la mayor cantidad de asociados, la sección de música toca puertas al entendimiento y la sensibilidad.

Bajo difíciles condiciones, los creadores inscriben el arte en ese tamiz singular de lo hermoso. Pero la constancia y la responsabilidad es lo que permite la consagración de un músico, sin obviar el talento y la disciplina. Para el 2021 los jóvenes de la AHS deben bautizar cada espacio con dosis placenteras del buen arte que emana de ellos. Sin panfletos y con dedicación, una amalgama de hermosas melodías puede asaltar el futuro.

tomada de cuenta de facebook hiphopean2


La AHS es un espacio de crecimiento

En Sahay Fajardo encontré una rebeldía silenciosa, quizás esa rebeldía que necesita cualquier sección de crítica e investigación de la AHS. Santiago de Cuba cuenta con investigadores jóvenes y talentosos. Diversas miradas hallamos en los espacios que a golpe de proyectos, arte y creación se generan al interior de la sección.

«Nosotros empezamos en septiembre del año pasado con el Lloga, y luego seguimos con Pensar a la zurdaasí como con otras peñas como Antena Este, que lleva el asociado Yasmany Herrera, relacionada con la radio. Debido a la COVID-19, hemos tenido que invadir las redes como una estrategia necesaria en todo el país. La 30 edición del Llogafue desarrollada en las redes; teníamos previsto dos programas, uno presencial y otro virtual, aunque al final fue todo virtual.

«Antes de eso, participamos en la brigada Una salva de porvenir. Hicimos El Creador 2.0, que aborda el quehacer de la AHS, temáticas de la realidady preocupaciones de los jóvenes artistas. Hemos logrado en el sitio de la AHS nacional una sección, en la cual Carlos Lloga, asociado nuestro, da consejos de investigación muy importantes para el que le interese la investigación. Es un resultado del doctorado y de su propia experiencia como doctorante, investigador y profesor.

Fotos tomadas del perfil El creador
Fotos tomadas del perfil El creador

«Nos incluimos en las Romerías de Mayo, realizadas de manera virtual con una participación meritoria en los debates. Hemos estado muy activos en las redes y convocamos a destacados investigadores de la ciudad como el Dr.C. Frank Josué Solar Cabrales, en la conmemoración por el 26 de julio. Otros de los proyectos materializados fue la grabación del programa Pensar a la zurda,parte del trabajo de la Oficina Lloga, que ya tiene actividad aunque no tenga sede aun.

«Queremos acumular mucho material para crear un fondo cuando esté el espacio físico. Aquí han contribuido todas las secciones. Ya estamos preparándonos para el año próximo con el evento Pensar a la zurda. De igual forma tenemoslos proyectos nuevos con las mujeres de la Asociación desde las mujeres y para las mujeres, y abordar temáticas de género. Hay proyectos acerca de crítica literaria, crítica audiovisual, y todo se agrupa en la peña Pensar a la zurda,el cual es un espacio de diálogo.»

—¿Cómo se logra la interrelación entre las secciones con crítica e investigación?

Realmente se logra. Uno de los ejemplos más fieles es cuando se nos convoca a una exposición para hacer la curaduría, porque tenemos especialistas en la Asociación, o cuando se presenta un libro, también escribimos no solo lo que pasa de manera general, sino lo que acontece con los creadores dentro de la AHS.

—¿Hay una exigencia para la creación?

Es una sección muy inquieta, muy intranquila. Trabajamos muchísimo de manera individual y todos esos proyectos tributan a la creación colectiva. Cada cual tiene su experiencia trabajando como profesores de la Universidad, como investigadores en sus centros laborales y todo lo que hacen siempre se vinculan y tienen el respaldo de la AHS, o lo intencionamos de esa manera. La exigencia viene de los investigadores hacia la Asociación y viceversa.

La AHS propone un proyecto intencionado, pero los artistas pueden venir a nosotros, presentarnos sus inquietudes y a partir de ahí puede surgir un proyecto. Es una sección que trabaja siempre porque es el resultado de nuestro trabajo personal.

—¿Principales proyectos?

Hay algunos proyectos que son el eje de la Asociación y pertenecen a la Oficina Lloga, que busca recuperar la memoria histórica de la AHS; además dejará bases para el futuro y dejará bases asentadas para el evento de radio Antonio Lloga in memoriam.Creo que los otros proyectos se articulan con estos.

—¿Cómo se gesta el Lloga?

Nosotros creamos el marco de la competencia desde la crítica, desde el análisis de esa obra y proponemos desde la parte teórica qué va a pasar, sin obviar la retroalimentación en ese proceso. Y a los realizadores les toca crear.

Esto no es un proceso aislado, el Lloga funciona con la interacción de las secciones. Además, hay miembros de crítica e investigación que conocen muy bien la radio ,comoYasmany Herrera, Eduardo Pinto, Daynet Castañeda, que forman a los que luego son periodistas en la radio y, además, ellos escriben en este medio.

Entonces es una oportunidad de lograr un circuito cerrado para la creación, que fluye e interactúa, porque nos permiten situarnos desde la crítica hacia los trabajos,y también penetrar en las interioridades de la creación. También están los estudiantes que escuchan aunque no siempre presenten obras,sin embargo, aplican lo que aprendieron en las prácticas laborales.

—¿Qué se pretende lograr con la Oficina Lloga?

Tiene el objetivo de registrar lo que sucede en la vida diaria de la Asociación. Se busca registrar los proyectos que se parezcan a la AHS, y quede registrado en audiovisual y otros formatos. Luego que grabamos el espacio Pensar a la Zurda en un grupo llamado Memoria Nuestra de las Romerías de Mayo,nos preguntábamos si realmente somos vanguardia de la intelectualidad joven en Cuba. Y te das cuenta que son problemáticas de interés para la Asociación a nivel nacional, y por ese camino va la Oficina Lloga.

Debe dar promoción a todos los artistas miembros y aquí viene la participación de otras secciones en ese producto audiovisual que refleja lo que estamos haciendo y cómo pensamos.

—¿Son vanguardias los miembros de tu sección?

Fotos tomadas del perfil El creador
Fotos tomadas del perfil El creador

Creo que sí. Son vanguardia porque el proceso de selección es muy riguroso; no entra cualquiera a la AHS y, cuando entra, son muy responsables con su trabajo y han entendido que es un buen espacio para estar. No creo que sean personas que pierdan el tiempo. Creen que es un sitio para mostrar su trabajo, intercambiar con otros creadores y crecer. Trabajan en cómo se puede servir a la Asociación y el profesor Carlos Lloga es un ejemplo vivo, porque desde su experiencia escribe en el Portal del Arte Joven Cubano sobre herramientas que debe tener en cuenta un novel investigador, consejos y guías que ayudan a muchos debido a que tributan al crecimiento de muchas personas no solo a los miembros de la AHS.

—¿Hay una retroalimentación entre los miembros de la sección?

Es constante, porque además tenemos doctores en ciencias, licenciados, y esos diferentes niveles nos hacen interactuar. Hay quienes trabajan desde la teoría, otros desde la práctica con una buena interrelación, y esas diversas visiones se mezclan y nos hace tener un buen equipo. 

—¿La Asociación es ese espacio que necesita la sección de investigación?

Debe seguir creciendo la AHS, pero nuestra sección se corresponde con lo que necesita la organización. Quizás haya muchas cosas que cambiar para que sea un ambiente mejor, pero es un camino que labramos nosotros mismos con trabajo y desde el trabajo. Cuando una sección crece, con una buena dinámica, la Asociación se ve en la necesidad de crecer con ella, y es lo que ha pasado con nosotros.

En la medida que hemos presentado proyectos, la AHS ha sabido responder bien a ellos. No hemos recibido un no, todo lo contrario, hemos tenido más aliento y apoyo para materializarlo. La propia dirección de la AHSse ha enfocado en buscar las estrategias necesarias y a crear espacios.

Hicimos el Creador 2.0 con pocos recursos, con la cámara de Frank Lahera, quienrealizó un trabajo muy profesional. Carlos Lloga propuso crear la sección en el sitio de la AHS nacional con una calidad increíble.

El Lloga tuvo su espacio en medios nacionales y se grabó todo con las condiciones requeridas para ese momento. Tenemos a producciones La Luz trabajando con nosotros. Hemos recibido mucho apoyo, pero todo el mundo ve el empeño que tenemos. Cuando una sección tiene todo el empuje para crear, entonces la AHS genera el espacio para propiciar ese crecimiento.



Entre luces y sombras

Sección de audiovisuales de la AHS en Santiago de Cuba

A Frank Lahera O`Calaghan, presidente de la sección de audiovisuales de la AHS en Santiago de Cuba uno lo ve siempre con cámara en mano. Esa eterna amiga que deja instantáneas de lo hermoso a través del lente no lo abandona, como la guitarra a un trovador. De los momentos difíciles salen las grandes soluciones dijo un gran pensador y al parecer los jóvenes creadores utilizaron muy bien esta frase para repensar la Asociación desde diversas miradas. Frank no siente miedo de decir verdades del funcionamiento de su sección, resultados y debilidades.

“Teníamos varios objetivos trazados, entre ellos lograr comunicar la creación santiaguera en festivales nacionales y extranjeros; incentivar la creación individual de los asociados para potenciar el intercambio con colegas de otros lugares y espacios, lo que posibilita nuevas formas de animar, despertar otras inquietudes artísticas. Esto se venía trabajando desde el año anterior con la creación de un Festival Nacional de Videoarte, que se logró gracias al apoyo del Festival FAENZA de Colombia y sirvió de enriquecimiento creativo y espiritual a los realizadores de la ciudad.

Fotos: Tomadas de perfil El Creador

“Además, teníamos la intención de generar diálogo con otros creadores, por ejemplo, queríamos proyectar una retrospectiva de la edición anterior del Almacén de la Imagen, eso sumado a conferencias. Logramos traer, lo que fue un experimento, una retrospectiva de la Muestra Joven del ICAIC en noviembre de 2019 durante cuatro días. Después se pensó que la Muestra podía presentarse en diferentes partes del país, pero esa idea surgió aquí en Santiago. Buscamos la manera de traer realizadores nacionales e internacionales para que impartieran conferencias. Nos había confirmado su presencia Jorge Molina con un taller intensivo de guion durante cuatro días; Alejandro Alonso, ganador en el Festival de Cine de Lima, Perú, nos iba a dar un curso de fotografía, pero llegó la COVID-19 y se pospuso todo.

“Esto surgió gracias a la relación que tenemos con la Muestra Joven de que importantes creadores vengan a Santiago a ofrecer sus conocimientos. También queríamos traer a realizadores de Camagüey, Granma, con muy buen trabajo en lo audiovisual.”

–¿Cómo logras establecer un vínculo con la Muestra Internacional de Videoarte FAENZA?

Somos como una especie de subsede de esa muestra. Surgió en Bogotá, Colombia, y al ser participante le hablé de la posibilidad de insertarnos y ellos aceptaron, vinieron al Festival del Caribe y decidieron hacer algo fijo. Por la pandemia queríamos hacer este encuentro ahora en octubre, pero lo pospusimos para abril de 2021.

Queremos incluir un salón de artes visuales en Bogotá y que Santiago de Cuba funja como puente, con el fin de dar a conocer el trabajo de los jóvenes artistas. Si lo logramos hacer, trataremos de hacer una muestra itinerante que pase también por Camagüey y La Habana.

Fotos: Tomadas de perfil El Creador

–¿Qué soluciones encontró la sección de audiovisuales para continuar creando en medio de la COVID-19?

Trabajamos en las redes sociales. Ahí realizamos ciclos de cine experimental, videoarte, a través de secciones llamadas Ventana Cine, Ventana Perfomance. Presentaron materiales Yuri Seoane, Carlos Gil Calderón, Yunior Frómeta y yo. Cuando se flexibilizaron las medidas hicimos una jornada de cine santiaguero La Mirada Inquieta, realizada en el Cine Cuba como sede principal.

Fueron cuatro días con encuentros teóricos, cine más convencional, documental, animación, y luego se insertó el cine experimental. El objetivo principal con esta jornada fue crear más adelante un festival de cine en Santiago de Cuba, con una buena organización, sin favoritismos, potenciando la creatividad, la experimentación y el buen arte.

–¿Cómo valoras la producción audiovisual de los jóvenes miembros de la AHS en este territorio?

“Te puedo decir que la producción es bastante pobre. Ahora, quizás de 20 asociados están produciendo cuando más tres. Al parecer están en la AHS por estar y ya lo hemos hablado en el ejecutivo. Estamos buscando que se activen, que se inquieten por su realidad y hagan arte. Hacia esa dirección va nuestro trabajo.”

Con luces y sombras la sección de audiovisuales de la AHS en Santiago de Cuba necesita encontrar caminos para la creación. No por gusto se potencia los concursos y becas de la Asociación, con el objetivo de visibilizar el quehacer artístico de los jóvenes creadores. Definir quiénes desean ser parte de esta organización y hacer que su conducta se corresponda como artistas, es uno de los objetivos de esta sección. Frank Lahera no se muerde la lengua y nos traza un camino. Hay que buscar esos puentes y no esperar a que alguien los haga.



Una AHS que se mira por dentro, se renueva y crece (+Video)

Creación vs panfleto, movimiento vs estatismo, lucha de contrarios anclados en el quehacer artístico de la Asociación Hermanos Saíz en Santiago de Cuba. Planes modificados por la COVID-19, intenso trabajo en las redes, proyectos sólidos y un hambre insaciable de potenciar el buen arte, ha marcado un año en el que los jóvenes protagonizaron momentos inolvidables para la cultura de la ciudad. Juan Edilberto Sosa es presidente de la organización que agrupa a la joven vanguardia artística en esta “tierra caliente”. El bullicio del local dificultó un poco el diálogo. No obstante, Juan no se inmuta. Bebe sorbos de café y habla sin nervios.   

El año 2020 ha sido atípico. En enero empezamos bien con la conmemoración del natalicio de Martí, el evento Tierra adentro; luego en febrero con el Jazznamá que es con el que mejor me he sentido en los tres años de presidente. Teníamos la brújula de que iba a ser un año grande para la Asociación. Entonces vino el cierre temporal de todas las actividades en el país por la COVID-19. Llegamos a un punto de inflexión en el que había que repensarse; cómo no dejar de existir teniendo una situación como esta.

Aquí tuvimos una buena experiencia porque buscamos la manera de que los miembros de la AHS pudieran estar conectados en las redes y desde ahí irradiar contenidos no solamente al público que iba presencial a nuestras jornadas, sino a otro público mucho más grande. Organizamos conciertos online, programas de televisión con los códigos de Internet como el Creador 2.0, y gestionamos una programación para Internet como la teníamos concebida presencial. Eso aumentó la cantidad de seguidores en las redes sociales, tuvimos que apelar a Telegram, Instagram y llenar esos espacios vacíos. Nos dimos cuenta que esta potencialidad debíamos continuar empleándola en el periodo post-pandemia. La cantidad de materiales que se han producido, pensados desde su génesis para las plataformas digitales, ha sido un paso de avance de la asociación para con el público y los asociados. El ejecutivo pudo reunirse a través de la aplicación WhatsApp; reubicamos a los trabajadores de la Casa del Joven Creador, en función de fortalecer áreas de trabajo como la comunicación, proteger la estabilidad económica y emocional de quienes laboran en la AHS.

Digo que fue un periodo de tregua fecunda porque creció la producción individual de los creadores. El artista joven encuentra, por muy difícil que sean las circunstancias, una forma de documentar con la creación sin panfletos, acciones que salieron bien. Esto nos hace llegar a los 34 años de la AHS con muchas potencialidades. De hecho, ya cuando aquí en Santiago pudimos hacer actividades de manera presencial, decidimos mantener como estrategia de trabajo la programación digital.

archivos de la ahs santiaguera

– ¿Son la vanguardia del arte joven los que integran la AHS?

En la Asociación debe estar la vanguardia del arte. Quizás no sea el más perfecto, ni el más legítimo, ni el más asumido por una institución cultural, pero sí el espíritu de vanguardia, de dialogar, romper y establecer nuevos códigos estéticos. Cuando comenzó nuestra presidencia lo primero que hicimos fue mirar nuestro catálogo y habían artistas que no cumplían con eso. Entonces hicimos una especie de selección de ese catálogo, de reaudición de los miembros hasta el punto que de 168 nos quedamos con 108. No es interés de la AHS crecer en número por crecer, sino que entren los que sean vanguardia y le den prestigio a la Asociación. Una vez hecho esto, fue mucho más fácil mostrar el trabajo de sus integrantes. Algo que nos permitió entender que no había manera de frenar a un movimiento cuando es orgánico y realmente creativo, fue esta etapa de COVID-19.

juan edilberto sosa es además el director del grupo de experimentación teatral la caja negra, con un marcado ascenso en el arte de las tablas.

Hoy tenemos capsulares, documentales, conciertos online, y debe estrenarse el espacio Bitácora Joven, con una versión para la televisión de 57 minutos, y otra para cine de más de una hora de duración, con estreno aquí en Santiago de Cuba. Se ha puesto mucho esfuerzo para visualizar a eso que es vanguardia, a aquellos proyectos que nacen de los creadores y el trabajo de la Asociación en conjunto. Hemos dado un salto de calidad en cuanto al pensamiento de lo que debe ser la organización.

Ahora toca alfabetizar algunos espacios que pueden ser institucionales o no, que puede ser un municipio o poblado, de qué es la AHS. Nos dimos cuenta porque activamos la brigada Una salva de porvenir, que anualmente recorre todos los municipios. Esta vez lo hicimos en una situación muy difícil, cumpliendo las medidas sanitarias y creo que fuimos la única organización que llegó a esos lugares. Tuvimos días enteros de trabajo desde la mañana hasta la noche con ese pensamiento de vanguardia. En la mañana hacíamos talleres, en la tarde comprobábamos los resultados y en la tarde-noche lográbamos que los talleristas vieran algún punto práctico tratado en los talleres, pero escenificado por los jóvenes asociados dedicados a esa manifestación. Eso nos brindó un resultado espectacular.

En otro momento, en las visitas a los municipios nos dijeron que había que bajar la vara de calidad para que jóvenes de esa zona se hicieran miembros de la AHS. Entonces tuvimos que explicarle a esos jóvenes que debían subir la vara y no nosotros bajarla. Hay un pensamiento alojado en algunos sectores que no permite un determinado desarrollo artístico. Por eso, en diciembre iremos con la brigada a todos los poblados en un proyecto llamado La guarandinga, en coordinación con los CDR, la FMC, para darnos a conocer con nuestro teatro, con la trova y llegar a la gente. Otros de los proyectos con buenos resultados es el de la Casona Azul. Son talleres dirigidos al público infanto-juvenil que ofreció clases de teatro, de hip hop, de radio, artes visuales, a partir de la experiencia personal de los miembros de la asociación en instituciones profesionales. La brigada de Instructores de Arte José Martí y Casas de Cultura nos apoyaron con ese proyecto y tuvimos excelentes resultados, no solo con los jóvenes, sino que existió una retroalimentación entre los miembros de la AHS y los instructores de arte.

archivos de la ahs santiaguera

Cuando fuimos en la brigada Una Salva de porvenir a los municipios, intercambiamos con jóvenes con mucho potencial, por lo que brindaremos cursos de formación con un claustro bien pensado, y luego seleccionaremos uno de los proyectos que se presenten para la producción de esa obra, y darle vida.

Hoy tenemos un grupo importante en Segundo Frente, donde queremos abrir una célula, pero esos muchachos necesitan un nivel de formación e información cultural, que hoy no tienen cómo adquirirla en el territorio. Queremos traerlos aquí y ofrecerles buenos referentes de acuerdo a su manifestación.

Recientemente se celebró la 30 edición del Concurso y Taller Antonio Lloga in memoriam. ¿Hay experiencias que quedarán para la próxima edición?

Tenía dos programas, uno presencial y otro virtual, pero suspendimos el presencial debido a la situación epidemiológica. Logramos un canal para podcast, pero aún no tenemos un noticiero radial; materializamos un noticiero con una cantidad de vistas en YouTube increíble, un boletín digital Volante sonoro y todo esto quedará para la próxima edición. Será el centenario de Antonio Lloga y encargamos una serie documental acerca de su vida y obra, así como otro documental relacionado con el Concurso. Incluimos los capsulares Antena Este sobre 10 jóvenes radialistas asociados. Esa serie continuará a partir de la experiencia de la oficina Antonio Lloga, que ya comenzó a funcionar y dejará importantes logros para la Asociación.

¿Cambio de sede, cambio de objetivos?

En estos momentos nos estamos trasladando de sede en la calle Enramadas, cerca de la Alameda Michaelsen. Lleva un nivel de inversión grande. Mientras tanto, mudamos la programación de la AHS en instituciones culturales ubicadas en Enramadas. Es un reclamo histórico, pero que hayan accedido significa que algo bien está haciendo la Asociación, como para decir que puede ser la niña de los ojos de la ciudad.

Juan termina su taza de café.

–¿Tienes otra pregunta? Es que debo ensayar con mi grupo.

–Ya creo que es suficiente. Treinta y siete minutos de grabación es bastante.

Sonríe, me saluda y se va. Es director del Grupo de Experimentación Escénica LA CAJA NEGRA, con un marcado ascenso en el arte de las tablas. Termino mi café como quien ha ganado una partida de ajedrez sin fichas.



El «Lloga» desde adentro (+Volante sonoro)

En medio de la crisis sanitaria generada por el nuevo coronavirus, el legado de Antonio Lloga encontró nuevamente respaldo en una joven generación comprometida con la radio y sus rutinas.

La filial santiaguera de la Asociación Hermanos Saíz, rectora del taller y concurso en memoria del Hombre Radio, este año se ajustó al actual contexto diseñando un programa online con gran impacto en las plataformas digitales y variadas iniciativas que sustentaron el principio de seguir premiando historias, innovación y sonidos.

Entre las novedades, muy bien asimiladas por un público heterogéneo, podemos citar la serie Antena Este, el Noticiero Lloga 2020 y el Boletín Volante sonoro.

Tras varias jornadas pensando la radio, desde la experimentación, el podcast y el paisaje sonoro, así como el homenaje a personalidades e instituciones, se hicieron públicos los resultados de las mejores obras en competencia, dando por concluido el evento.

“No fueron pocas las experiencias acumuladas y que sin dudas tributarán al perfeccionamiento del encuentro de Juventudes en venideras etapas”, según destaca Yasmani Herrera Borrero, coordinador del comité organizador del prestigioso evento.

«Creo que las actuales condiciones han permitido la superación del evento sobre todo para el comité organizador; poder lanzar el «Lloga» de manera online, irnos acomodando a las circunstancias excepcionales y buscar soluciones en el momento, llevar adelante lo que teníamos planificado de manera exitosa; que pudiéramos conectar la red de jóvenes radialistas del país fue un gran reto”, comentó al Portal del Arte Joven Cubano Herrera Borrero.

También explicó que “construir un equipo de trabajo que entendiera el evento como una necesidad y renovarlo en lo que debe ser la radio nueva, y que además esa visión fuera ser parte de los participantes en el «Lloga», es una de las grandes ganancias alcanzadas”.

“Poner un formato como el podcast en la mirada de los radialistas más jóvenes es también un impulso a lo que necesita la radio en Cuba. Esta cita nos ha permitido que podamos llevar de la mano las dos variantes. Tener un programa online y presencial cuando se pueda. Creo que la radio también puede hacer eso pues tiene la posibilidad de hacerse presencial.

“Además, hace falta que le hable en el oído a las personas, que se parezca a los tiempos que van corriendo, que sea intermedial, dinámica, que nos permita hacer periodismo de mochila, que construya un relato a partir de las experiencias de las personas y de eso hablamos cuando nos referimos a experimentación radial. Ese es el reto, y me parece muy bien que sea el «Lloga» el que comience ese camino.”       

Noticieros, espacios audiovisuales, sin perder la línea renovadora que necesita un evento de este tipo, colmaron el programa virtual del «Lloga». Ojalá que en la 31 edición nos ofrezca el privilegio de vivir jornadas de polémicos debates, donde podamos ver el mundo gracias a la magia del sonido.



«El Lloga va a remover los cimientos de la radio»

Desde hace varios años la radio joven tiene como principal evento el Antonio Lloga in memoriam en Santiago de Cuba. Programas creativos alejados de convencionalismos y cánones catapultaron a este concurso como uno de los más prestigiosos del país. Durante no pocas sesiones, un jurado integrado por destacados realizadores de esta ciudad y Holguín, en polémicos debates, lograron premiar las categorías convocadas en esta 30 edición. La directora de programas de Radio Siboney, Zulima Nicolau Lahera, fue la presidenta del jurado del «Lloga» y analiza sin ambages la calidad de las obras presentadas y cómo entender las luces y sombras de este taller.

¿Las obras que concursan tenían la calidad para un evento tan prestigioso?

Este ha sido un año atípico en cuanto a la realización radial debido a la situación epidemiológica que ha atravesado nuestro país. Quizás por eso se ha visto un poco mermada la participación. No obstante, recibimos un total de 35 obras con una calidad discreta.

Hemos escuchado obras muy buenas pero otras no tanto. Me parece que ese no debe ser el medidor, pero sí te digo que las obras que premiamos tenían calidad. Este año no solo ha sido un concurso de la radio, también se ha abierto el espectro, y a partir de ahora será para el universo sonoro. Por primera vez, se concursó en la modalidad del podcast, con excelentes propuestas, historias novedosas, sensibles, creativas, y ha sido un reto para los jóvenes radialistas que se concurse en esta modalidad.

El «Lloga» se dedica a la experimentación radial. ¿Hay experimentación en los trabajos que concursan?

La mayor experimentación fue en los podcast. Quizás en esta 30 edición se haya querido volver a los inicios del “Lloga”. Es la primera vez que soy jurado del evento, pero desde los inicios de la AHS he estado como participante y he visto crecer el Taller.

Creo que el “Lloga” ha traicionado un poco su esencia porque siempre se concibió para premiar la creatividad, lo diferente. Este año se trató de buscar en el espíritu mismo del concurso y hacer un guiño a la experimentación. Pero esa debería ser su esencia, no una categoría o modalidad. Las obras que se presenten deben estar impregnadas por ese espíritu de búsqueda, de creatividad, y no todas las obras respondieron a esa particularidad.

¿A qué le atribuyes esa discreta calidad de buena parte de las obras en competencia? 

Quizás la situación del país no ha permitido hacer la radio que se debería. Recuerda que se modificó toda la programación y puede que eso influyera un poco. Pero también pienso que cuando vas a enviar una obra a un concurso no deben ser obras del trabajo diario; hay que prepararse para el evento. Eso influyó en que la calidad haya mermado un poquito.

Aunque no todas las obras fueron de menor calidad. Hubo algunas correctas, buenas obras. Esto puede haber marcado el evento, incluso su participación, pues en otras ocasiones, más provincias se han sumado a la convocatoria, y esta vez fueron cinco incluyendo a Santiago de Cuba. Se añaden Holguín, Guantánamo, Sancti Spíritus y La Habana. De la capital, para satisfacción del jurado, fueron de medios no radiales como Juventud Rebelde y el Caimán Barbudo.

jurado del lloga in memorian 2020/ foto del autor

¿Significa que el «Lloga» se ha convertido en un espacio no solamente para las emisoras tradicionales? 

Así es. A partir de ahora hay que repensar el universo sonoro, tenemos que mirar con luz larga y las nuevas tecnologías se están imponiendo; y que otros multimedios se sumen al “Lloga” va a remover los cimientos de la radio. Entonces los jóvenes deben repensar la radio, porque si se trata de contar historias, de que las personas se sientan reflejadas en la manera de hacer de la radio y no lo encuentran, puede que hallen eso en otros medios. Los jóvenes tienen que poner su creatividad en función de una radio mejor.

Si tomamos como referencia las obras de esta 30 edición, ¿esa es la radio que queremos?

Creo que no. Estamos mirando la radio desde una mirada contemplativa. Hay que ser más activos a la hora de crear. No puedes estar ajeno al momento que te toca vivir. Tienes que sumarte no solo con tu presencia, también tus ideas, tu talento y eso está faltando un poco. Una vez dije que estábamos haciendo la radio del “copia y pega”, y esa no puede ser la radio. Hay que buscar maneras creativas de hacer. La radio debe ser más inclusiva, participativa, cercana a la gente.

¿Qué géneros o modalidades abundan en esta edición?   

Hubo mucha diversidad. Prevaleció el radio-documental, los programas culturales, etc. Escuchamos temas sui generis como por ejemplo, el transformismo, pero en general fueron trabajos tradicionales de una parrilla de una emisora. Cuando tienes una obra y no sabes si ubicarla en un género o no sabes encasillarla y se sale de formatos, estás ante una pieza experimental.  

¿Fue muy difícil para el jurado escoger las obras premiadas?

Fue bastante difícil. El jurado tuvo un trabajo intenso y extenso. Hubo casos en que escuchabas el programa por primera vez y podías decir que eso era para premio, pero en otros llevó a una búsqueda; incluso con opiniones encontradas, porque casi tuvimos cuatro horas de debates para llegar al gran premio. Creo que no podemos conformarnos con que la radio es la que está, o que un programa esté hecho de una manera correcta que responda a los códigos establecidos. Cuando puedes situar un programa correcto, en una parrilla de programación, eso no significa que esa es la radio novedosa, diferente que queremos.

A este jurado le ha tocado la suerte de haber tenido los podcast y ha sido una responsabilidad. Te pongo el ejemplo, en los podcast no hay un locutor que cuenta, es el periodista; tiene banda sonora, pero es el periodista que se ha apropiado de esos recursos para crear algo y ofrece un significado. Pienso que este concurso va a remover los cimientos dormidos de la radio. Va a poner a pensar a los jóvenes realizadores que la radio debe crecer, mirar hacia otros espacios; que la radio va a asumir otras maneras de hacer.

¿La radio no debería ser experimental?

No puedes vivir eternamente experimentando, pero puedes vivir eternamente creando. Hay momentos en que una experimentación no responde a una obra de arte ni toda experimentación es creación. Siempre el creador debe ir buscando lo novedoso, lo diferente, pero tampoco puede ir rompiendo los códigos establecidos de la radio per se; tienes que saber qué violentas a la hora de hacer una obra artística. Entonces eso hay que definirlo bien.

¿Qué les sugieres a los jóvenes realizadores en este país?

Que sigan participando en los concursos, que busquen maneras creativas de hacer. Quizás en las vivencias que experimentan nacen obras valiosas. Las historias estar para ser contadas, solo falta el tino de qué cuento y cómo lo cuento. Que no se pongan barreras. Hay tabúes, pero pueden romperse. Que no se conformen con lo tradicional. Tienen una responsabilidad con el tiempo que vivimos.

¿Cómo remover los cimientos de la radio para que se convierta en un espacio creativo, que enamore a los diversos públicos?

Pienso que es momento de poner en las manos de los jóvenes las nuevas tecnologías, porque la radio cubana está en audio real en Internet, pero ¿estamos haciendo la radio para Internet? Entonces, si nosotros mismos no nos actualizamos, si no buscamos que esas nuevas maneras de hacer estén en función del arte y la creatividad, no lograremos hacer la radio que queremos. Podemos seguir haciendo la radio tradicional y de ahí hacer obras artísticas. ¿Vamos a conformarnos con eso? La radio ha estado y debe seguir siempre en la vanguardia de la creación.



El «Lloga» ya irradia su magia

La 30 edición del Concurso Taller Nacional Antonio Lloga in memoriam comenzó en Santiago de Cuba. En el Centro Cultural Francisco Prat Puig, se presentó la exposición del joven artista Miguel Yaimel Cosme Pérez titulada Edén 2.0.

Un total de 21 obras que se insertan en la pintura, el perfomance y desde una visión experimental, representa un lugar concebido por Dios, en el que situó al hombre luego de haberlo creado. La incorporación de los elementos dentro de cada pieza muestra el proceso de deshumanización por el que este ha atravesado en el juego vitalicio de la creación. El joven artista visual es miembro del Taller Aguilera y profesor de la Universidad de Oriente.

foto jorge carlos albear brito

“Es mi segunda expo personal y que me cogieran para inaugurar este evento es una evidencia de fe, confianza y responsabilidad, porque la obra dice mucho del artista y uno debe cumplir las expectativas de uno como creador, así como de las personas que están alrededor de uno. Aun no soy miembro de la Asociación Hermanos Saíz, pero me pienso presentar en el crecimiento de abril y creo que tengo la posibilidad porque me he encargado de fortalecer mi currículum en las artes visuales.”

foto jorge carlos albear brito

–¿Por qué Edén 2.0?

Soy una persona que cree mucho en el mejoramiento humano y considero que los males de la actualidad, su solución, están en manos del mismo hombre. Esta es una versión mejorada de mi interpretación del Edén que es el paraíso donde Dios creó al hombre. Entonces todos tenemos la oportunidad de ser mejores personas, ser mejores unos con otros. Esta muestra es un llamado a las personas.

Cuando hice mi primera expo el año pasado necesitaba otra más digerible visualmente, menos cruda, con respecto a la parte figurativa. Entonces trabajé en base a crear estos personajes de manera muy libre. No quiero que de mi obra las personas solo vean los cuadros, quiero que se involucren más y, debido a eso, hay una ambientación sonora hecha por One two N Project.

foto jorge carlos albear brito

foto jorge carlos albear brito

Junto a los actores pedí que rompieran cánones, que existiera mucha libertad en el proceso creativo. El Spa Terafis dio su aporte en la ambientación olfativa con los inciensos y lo que quiero es que el público se involucre con las obras. Me ha influido mucho el maestro Botalín, Carlos René Aguilera, José Julián Aguilera Vicente, porque siempre las veo en el Taller Aguilera y, además de la investigación, eso me nutre mucho.

foto jorge carlos albear brito

El “Lloga in memoriam” está dedicado a la experimentación radial y al aniversario 90 de la emisora provincial CMKC de la ciudad Héroe. Para esta segunda jornada el programa prevé la videoconferencia denominada Experimentación, innovación y tendencias contemporáneas de la radio, a cargo de la Dra.C. Zenaida Costales y la MsC Sandra Paul, vicedecana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

A través de las plataformas digitales el “Lloga” ofrecerá noticieros, cápsulas de artistas y radioescuchas, punto fuerte del evento, aunque esta vez se traslada a la página de YouTube de la Asociación Hermanos Saíz.

Hasta el domingo 20 los radialistas disfrutarán de un evento atípico, pero sin perder el brillo que lo catapulta como el evento más viejo y prestigioso del país.  

foto jorge carlos albear brito