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El ingeniero automático que arma canciones (+ Video)

Entre proyectos de desarrollo y soluciones tecnológicas transcurren los días laborales de Mario. Tiene 28 años y trabaja en la empresa Copextel, en La Habana. A ese sitio llegó hace cuatro primaveras y desde entonces no ha parado de crecer. Carga consigo conocimientos, oportunidades y experiencias diversas. Sin embargo, no está “completo” del todo. 

Mientras gestiona el diseño, la  programación, montaje y mantenimiento de sistemas automáticos para instalaciones de pequeña y gran magnitud, piensa en tener ese pequeño espacio de tiempo en el que pueda sacar acordes a su guitarra. 

Mario Sergio Mora Rodríguez es ingeniero automático, pero también trovador. 

***

Mario aprendió a tocar la guitarra de manera autodidacta. Foto: Areté.

“Cuando era niño, mis padres no podían comprarme un instrumento musical. Mi mamá me confesó que ellos notaban mis aptitudes, pero no podían permitirse un gasto así. Tampoco me llevaron a una escuela de música.

“En el preuniversitario hice una gran amistad con un muchacho que tocaba la guitarra y tenía buen oído. Era capaz de acompañarme en la canción que yo quisiera. Con él aprendí acordes y otras cosas muy elementales.

“Empezando en la carrera de Automática, para sorpresa mía, también había un guitarrista en el aula. Hicimos dupla y participamos en festivales. En una semana de vacaciones me prestó la guitarra. Estuve tocando sin parar todo el tiempo, sentí que podía, logré tocar acordes básicos y cambiarlos fluidamente.

“Durante la universidad, vinieron otros amigos que me prestaban la guitarra para practicar, hasta que en cuarto año de la carrera, la novia de uno de ellos me vendió una vieja que tenía guardada en su casa. Le faltaban varias cuerdas. Ahí empezó la verdadera etapa de aprendizaje, de manera autodidacta por YouTube, libros y manuales. Al día de hoy sigo estudiando todo lo que puedo, porque se ha vuelto una necesidad”.

Mario Serio Mora es miembro de la Asociación Hermanos Saíz y se ha presentado en varios espacios. Foto: Areté.

Mario Sergio nació en la provincia de Villa Clara, pero fue en Ciego de Ávila donde creció y comenzó a jugar a ser músico desde temprano. Su madre le recuerda que, con apenas tres años, andaba con un palo de escoba cargado, a modo de guitarra, entonando una canción muy popular por aquellos días: Sentimientos ajenos, de David Torrens.

A Villa Clara regresó cuando decidió estudiar Ingeniería Automática en la Universidad Central Marta Abreu. Intercaló los aprendizajes con sesiones en el coro de la institución, con visitas a El Mejunje y el adictivo consumo de la Trovuntivitis. Para entonces, ya creaba sus propias composiciones, pero no se atrevía a mostrarlas. 

Hasta que perdió el temor. Comenzó a tocarlas dondequiera que iba.

Luego le puso “seriedad” a la cuestión cuando decidió ingresar a la Asociación Hermanos Saíz tras mudarse a la capital del país. Aquí “se fueron abriendo puertas y encontré a personas que me han hecho parte de su espacio”, dice.

¿Cómo es el proceso para la creación de tus canciones?

−Por lo general, las canciones salen de un juego con la guitarra. Intento explorar con el ritmo y la armonía. Mi mente va creando melodías, a veces con letra y a veces con sonidos raros a los que después debo poner texto. Cuando aparecen ideas que pueden “llegar a algo”, las grabo en el celular, previendo que no pueda desarrollarlas en el momento. 

“Algunas canciones han venido directamente con la melodía, sin usar el instrumento. Después se hace un acompañamiento y el resultado es distinto. Es bueno imponerse un cambio de método de vez en cuando. Unas salen de un tirón, otras me toman mucho tiempo y debates con mi esposa, que tiene puntos de vista que son muy importantes para mí, aunque la composición es algo que me gusta hacer en soledad.

“Tengo unas 20 canciones. No desarrollo ideas que sé que no van a ir a ningún lado. A veces guardo cosas que empezaron muy  bien, pero no he sabido cómo darles continuidad. Intento buscar temáticas poco usuales o un enfoque distinto de las cosas. Lo que más disfruto −y siempre me sucede− es el momento en que termino la canción. Me entra una alegría enorme y la canto una y otra vez. La grabo y escucho muchas veces seguidas. Me da mucho placer”.

¿Cómo compaginas las dos facetas? Automática y música…

−Siento que la carrera y mi formación del preuniversitario me dieron muchas herramientas para buscar soluciones y enfrentar problemas de todo tipo. Mis métodos de estudio me han ayudado a aprender rápido elementos de música. He ido creando herramientas y mecanismos que me ayudan a componer, tener mi propia visión de los elementos artísticos que investigo y desarrollo.

“La carrera que estudié me gusta. Mi empleo me mantiene creativo y me da una formación integral. Trabajamos en equipo y hacemos una cadena de valor completa: desde el proyecto hasta la programación y la puesta en marcha de soluciones de automatización. Cuando me gradué, yo tenía claro que quería dedicarme a algo que demandara de mi creatividad. 

“En Copextel, además, siempre tengo momentos para hacer algo con la guitarra. Ya no hay evento o espacio cultural, dentro de la empresa, para el que no me llamen. En estos tiempos en los que hay tanta emigración en Cuba, creo que es importante que las personas encuentren en el centro de trabajo otras actividades que aporten a su calidad de vida. 

“Además, en la sala de casa está colgada una guitarra que toco todos los días a cualquier hora, por mero hábito. Es la manera de mantenerme siempre estudiando. Los fines de semana son para la música, siempre aparece algún espacio para tocar, interactuar con público, compartir con amigos y trovadores.

“Creo que el reto está en buscar los espacios para la creación musical, hacer de la casa un lugar para aislarme un poco y desarrollar ideas, dejar días para la lectura”.

Mario tiene la aspiración de continuar preparándose para desarrollar su carrera musical. Foto: Areté.

¿Qué es la música para ti?

−Aunque soy ateo, siento que la música es una especie de destino y que las cosas van a ir sucediendo. No sé si es optimismo o demasiada fe. No sé si llegue el momento de decidir entre una carrera o la otra cuando las cosas se pongan un poco más serias. Para mí, sería muy satisfactorio poder vivir de la música, para vivir para ella. 

“El amor por la música es algo más fuerte que yo. Me ha terminado persiguiendo en todas las facetas de mi vida. Cuando he intentado apartarme de ella, siempre aparece algo o alguien que me anima a retomarla.

“Creo que te permite acercarte a las personas sin que se sientan invadidas. Te conecta fraternalmente con la gente sin barreras de idioma o cultura. Te permite ser escuchado, incluso, antes de comenzar a cantar”.

En video, La música de Mario


Conmemoran jóvenes creadores fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina

Con un cine debate del filme Inocencia en la Casa del Joven Creador, la Asociación Hermanos Saíz en Ciego de Ávila conmemoró este domingo el aniversario 151 del Fusilamiento de los Ocho Estudiantes de Medicina.

La actividad forma parte del programa de acciones de la cruzada cultural Siguiendo La Trocha, la cual incluyó la presentación del libro La Trocha por dentro, de José Gabriel Quintas.

Durante el sábado la guerrilla cultural de los jóvenes creadores protagonizó funciones en la Flota Marina Pesca de Júcaro y en el Complejo Cultural El Arauca.

La cruzada cultural Siguiendo La Trocha de la Asociación Hermanos Saíz en Ciego de Ávila prevé presentaciones para este lunes en las comunidades venezolanas El Quince, El Macizo Cañero y en La Caoba.

Foto Damián Betanzos Hernández
/ tomada de radio surco

Foto Damián Betanzos Hernández
/ tomada de radio surco

Foto Damián Betanzos Hernández
/ tomada de radio surco

 


Organiza la AHS recogida de donativos para Matanzas

Con la solidaridad como bandera, la filial de la Asociación Hermanos Saíz organiza la recogida de donativos para las víctimas del incendio en la Base de Supertanqueros de la zona industrial de Matanzas.

Por ejemplo, en Cienfuegos, por ejemplo, Danaysi Brito Hernández, vicepresidenta de la organización en el territorio, declaró a la Agencia Cubana de Noticias que durante todo este martes, en el Centro Cultural de las Artes Benny Moré, sede de la AHS, estarán recepcionando aquellos productos útiles que deseen traer las personas.

Convocamos a todas las instituciones, culturales o no, artistas, empresas y al pueblo cienfueguero en general para aportar lo que puedan y de esta forma apoyar a los accidentados, a sus familiares y al personal que enfrenta las llamas día a día en la zona del siniestro, comentó.

Desde esta mañana hemos recibido agua, refrescos, jugos, café, además de insumos médicos como mascarillas, caretas, jeringuillas, entre otros artículos, afirmó.

Destacó que tuvieron una rápida respuesta por parte de la Biblioteca Provincial Roberto García Valdez, Artex, la Casa de la Música de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales de Cienfuegos, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y cuentapropistas.

Informó que estarán hasta las siete de la noche de este propio martes acopiando los productos y saldrán el miércoles temprano con destino a la Atenas de Cuba para entregar dichos bienes, indispensables en momentos tan difíciles para el pueblo matancero y para toda Cuba en general.

El trovador Nelson Valdés, miembro de la vanguardia artística joven cienfueguera, expresó en su perfil en la red social Facebook: “Estamos aquí, gracias a todos los que van llegando. Podemos ayudar en estos momentos difíciles, Matanzas nos necesita y nosotros no le vamos a dar la espalda”.

El pasado viernes, 5 de agosto, una descarga eléctrica provocó un incendio de grandes proporciones en la zona industrial del occidental territorio y desde esa fecha, como en ocasiones anteriores, la solidaridad no se hizo esperar.

Desde la Perla del Sur, ubicada al centro del país, acudió de inmediato el Cuerpo de Bomberos de la Refinería de Petróleo Cienfuegos S.A.

Mientras que en el hospital provincial Dr. Gustavo Adereguía Lima activaron una brigada quirúrgica, al tiempo que dispusieron camas para atender a pacientes en las salas de Quemado y de Terapia Intensiva en caso de ser necesario.


Organiza la AHS de Cienfuegos recogida de donativos para Matanzas

Con la solidaridad como bandera, la filial de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) de la provincia de Cienfuegos organiza la recogida de donativos para las víctimas del incendio en la Base de Supertanqueros de la zona industrial de Matanzas.

Por ejemplo, Danaysi Brito Hernández, vicepresidenta de la organización en el territorio, declaró a la Agencia Cubana de Noticias que durante todo este martes, en el Centro Cultural de las Artes Benny Moré, sede de la AHS, estarán recepcionando aquellos productos útiles que deseen traer las personas.

Convocamos a todas las instituciones, culturales o no, artistas, empresas y al pueblo cienfueguero en general para aportar lo que puedan y de esta forma apoyar a los accidentados, a sus familiares y al personal que enfrenta las llamas día a día en la zona del siniestro, comentó.

Desde esta mañana hemos recibido agua, refrescos, jugos, café, además de insumos médicos como mascarillas, caretas, jeringuillas, entre otros artículos, afirmó.

Destacó que tuvieron una rápida respuesta por parte de la Biblioteca Provincial Roberto García Valdez, Artex, la Casa de la Música de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales de Cienfuegos, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y cuentapropistas.

Informó que estarán hasta las siete de la noche de este propio martes acopiando los productos y saldrán el miércoles temprano con destino a la Atenas de Cuba para entregar dichos bienes, indispensables en momentos tan difíciles para el pueblo matancero y para toda Cuba en general.

El trovador Nelson Valdés, miembro de la vanguardia artística joven cienfueguera, expresó en su perfil en la red social Facebook: “Estamos aquí, gracias a todos los que van llegando. Podemos ayudar en estos momentos difíciles, Matanzas nos necesita y nosotros no le vamos a dar la espalda”.

El pasado viernes, 5 de agosto, una descarga eléctrica provocó un incendio de grandes proporciones en la zona industrial del occidental territorio y desde esa fecha, como en ocasiones anteriores, la solidaridad no se hizo esperar.

Desde la Perla del Sur, ubicada al centro del país, acudió de inmediato el Cuerpo de Bomberos de la Refinería de Petróleo Cienfuegos S.A.

Mientras que en el hospital provincial Dr. Gustavo Adereguía Lima activaron una brigada quirúrgica, al tiempo que dispusieron camas para atender a pacientes en las salas de Quemado y de Terapia Intensiva en caso de ser necesario.

 

Por:Yohandra Gómez Amaró | Foto: Cortesía de la fuente

(Tomado de la Agencia Cubana de Noticias)


Fisura de luz

Para crecer fuerte, primero se debe

hundir las raíces en la nada, aprender a

enfrentar la soledad más solitaria (…)

Debes estar dispuesto a quemarte en

tu propia llama… ¿Cómo puedes volverte

un ser nuevo y fuerte si primero no

te transformas en cenizas?

 

Nietzsche

 

De una grieta nacen estos cuentos, dice su autor y automáticamente imagino personaje tras personaje saliendo de la estrecha abertura en medio de una zona árida. Según emergen va llenándose de colores el mustio paisaje. Pasamos de cazador a presa, y viceversa, en el primer cuento que regala Deambulantes: segundo libro publicado por el sello editorial Primigenios, del escritor habanero David Martínez Balsa. Una vez más, la entrega del autor de Katabasis y Minutos de silencio afianza un estilo escritural estribado en la limpieza de una prosa firme, certera, que deja reconocer la pluma de su autor línea a línea conforme avanza.

Naturaleza marca bien la pauta de todo el cuaderno, haciéndonos saber que el entremés deja un gusto a “escudriño psicológico” muy bien llevado con el uso de la segunda persona narrativa, otra de las marcas de agua de Martínez Balsa, quien gusta además de enumerar las escenas en las historias, haciendo de tal maña un artilugio que dota al cuento de tensión, especie de recurso nemotécnico que logra surtir el efecto impacto de forma eficaz. Horacio es el primero que nace de esa hendidura, presto a volvernos caza fácil ante la gracia literaria de su autor.        

 

«Oculto detrás del espeso matorral, aguardas el arribo de tu presa. Apenas cambias la postura; tu respiración, lenta y muy sutil, se funde con el viento, desaparece entre sus murmullos. Te has vuelto un experto en pasar desapercibido. Al principio, eras un manojo de nervios, tan inquieto que hasta un ciego repararía en ti. Meses después, hallas difícil de aceptar la extensión de tus progresos. Ya mereces el título honorario de cazador, sometido a las disciplinas del sigilo, inmune al apuro o a las necesidades básicas del cuerpo».

 

Si alguna duda arribó a tu mente en la primera parada, Andar entre los vivos será el impulso que catapulte tus ganas hasta el final. En este texto asomarán las primeras conclusiones sobre el libro, sin duda alguna, la profundidad de sus personajes, el rebusque constante entre sus más intrínsecas manías y tormentos, será plato fuerte en la obra, alimentando nuestro morbo.

«De pie en el borde del hoyo, Heriberto empuja el cuerpo del oficial, que rueda y se precipita al interior, junto al resto de los cadáveres. Se acomoda bien el anillo en su dedo anular. Luego, empieza a internarse en la jungla, mientras intenta revivir cada paso que dieron los miembros de su pelotón antes de la emboscada, antes de que aquel primer balazo destrozara el pecho del Navaja. Esos pasos lo devolverán a casa, le permitirán convertir esta noche en una historia que rememorar en el futuro; otra hazaña a engordar su arsenal de anécdotas de combatiente».

 

Los cimientos, hace un stop necesario en el libro, una especie de sombra que devuelve el aire al cuerpo cuando se camina agitado.

 

«Después de la placa de la sala, el dinero se fue a pique y el mismo hueco por donde escapó, se trancó y no devolvió nada más. La casa quedó a medio hacer durante casi seis meses. Te partía el alma ver aquel híbrido, mitad concreto y mitad madera, igual a un cuerpo en un largo proceso de descomposición. Los huecos abiertos en el patio para los dados, los arquitrabes de las columnas ya listos, bueno, la mayor parte, porque las cabillas se perdieron del mercado negro; algunos sacos de arena tendidos en el cuarto designado almacén temporal de materiales, el olor a cemento que no se iba sin importar cuantos cubos de agua la vieja echara y le diera haragán».

 

La casa adopta un poco el protagónico en este texto, donde pareciera estar uno batiendo mezcla entre aquellos hombres para fundir la placa, es lo que provoca la cercanía que abraza la primera persona escogida con oficio por su autor. No obstante, pese a la tregua que muestran sus primeras páginas, a medida que progresa el cuento, reaparece el mismo hilo conductor de todo el compendio. La naturalidad de sus personajes hace que sientas cómo te susurran al oído, vas volviéndote cómplice de aquel dato que bien jugaba a esconderse desde el principio y tantas veces se desdibujó para luego unir de a golpe todas las hebras.

 

Miriam llena a uno de una mezcla de sensaciones a las que se hace imposible voltear el rostro. No hay forma de escapar ante el dolor, pitan los oídos mientras la almohada se afinca en la cara de su madre. El hedor que emana del cuento se nos cuela y se aloja en el encéfalo revolviéndonos el alma. El sentimiento de complicidad toca a la puerta, deambulante, y asusta. 

«En más de una ocasión alimentó la idea de detenerse, de apartar la almohada, pero las imágenes del pasado y de su futuro se estampaban una y otra vez contra sus ojos y Miriam solo conseguía apretar más y más. Al notar la ausencia de movimientos y los sonidos extintos, retiró la almohada. Un rostro macilento, roído por los años y las fauces del cáncer, le prodigaba una mirada de horror reforzada por una boca abierta, sin dientes. Miriam le cerró los ojos y colocó la almohada detrás de su cabeza. Se incorporó de súbito, presa de temblores, incapaz de controlar su respiración. Una súbita urgencia de vomitar la dirigió al baño, pero nada aconteció, salvo varias arcadas. Lavó los arañazos en su antebrazo y mientras el agua arrastraba la sangre hacia el tragante, Miriam notó la tensión desprenderse de ella cual una nube tóxica. Pronto, el alivio devoró la culpa y ya los días venideros perdieron la incertidumbre».

 

Uno a uno, sin chance a pestañear, siguen apretándonos fuerte los cuentos de este libro, con esa necesidad tan grande que se siente desde el inicio; es menester que escuchemos con atención, necesita decirnos algo, y lo hace. Hablar de Deambulantes, el texto que da título a la obra, me llena de pena. Un dolor me invade y llegado a este punto no seguiré reseñando en plural, no cabe, y apuesto, sin temor a equivocarme, que una vez avances hasta aquí, tampoco sentirás ganas de alejarte. Expectar desde la otredad, distante, no será una opción.

 

«—Sí, mientras haya alguien allá afuera, en el mundo de los vivos, que se acuerde de ti, que te mantenga en su memoria, pues entonces tus ropas nunca parecerán llenas de polvo, medio podridas, ni tú lucirás descompuesto.

—¿Y si no se acordaran de mí?

—Pues te verás más o menos parecido a la vieja esa. Aunque ella anda bien. No quieras ver los especímenes que me he encontrado yo. Pero no te preocupes, no tienes cara de ser mal tipo, estoy seguro que se acordarán de ti.

—¿Y cuándo no quede nadie?

—Si los tuyos mantienen fuerte tu recuerdo, siempre habrá alguien. Y suponiendo que la cosa se ponga bien mala, no te sofoques, ese proceso es lento».

 

Este, el quinto cuento del libro, hace que el folleto se reajuste el cinturón, acomode la camisa por dentro y apriete la corbata. La confabulación entre el personaje principal y su autor conduce las líneas de la historia, salta a la vista. El dolor se apropia de quien lee, nos vamos sabiendo víctimas de ese mismo derrotero algún día, quizá no muy lejano y una nostalgia tremenda anida en medio del pecho.

 

Bajo el sugerente título de Demonios en túnicas de hombre llega el sexto cuento, remarcando lo que ya en una entrevista comentaba sobre la atinada selección nominal de Martínez Balsa para sus obras. Con nitidez cinematográfica disfrutamos escena tras escena de esta especie de thriller literario que, aunque queda clara su naturaleza fría, no resulta en una crudeza visceral, y eso está bien, el lector siempre agradece las coherencias estilísticas y es que su autor se mantiene comedido ante ciertas tendencias donde lo gráfico tiende a sobrar cuando se ha logrado la atmósfera adecuada para que el mensaje llegue alto y claro.

 

Con ganas de un próximo cuento, debo admitir, arribé a DIRTY BUSINESS regodeándome en la camaradería que sentí por conocimientos afines a la temática, más, una vez en el fin de la primera escena, mis ojos se entornaron y frené de sumar inverosimilitudes en ese alter ego que se impone cuando conocemos a fondo de algo; ya no era posible reparar en tales simplezas, el texto obliga a prestar atención, toda la atención que requiere leer con esmero el ultimo cuento de un libro que tanto nos ha musitado al oído.

 

Con el mismo tono ecuánime de los anteriores, la limpieza estilística que ya va haciéndose notar claramente en la pluma de David Martínez Balsa, el lenguaje coloquial que caracteriza su narrativa sin rozar jamás el filo de los comodines que las jergas pueden ofrecer, ni verbo sensiblero alguno pese a los análisis que asoman en sus textos, con una pincelada de parábola quizá, llega triunfal este tercer libro del joven escritor cubano, cuyas grietas prometen seguir pariendo historias llenas de mundo.


Sueños cumplidos

La canción de Jesús Ricardo Pérez Cecilia no necesita de progresiones armónicas complejas ni que esté cargada de una poesía a lo Gastón Baquero o Lezama Lima. Ni su voz necesita tener otro color, matiz o técnica. Ricardo tiene las condiciones para ser, en un futuro no muy lejano, ese trovador imprescindible que seguirá cumpliendo sueños.

No recuerdo cómo llegué a su canal de Telegram llamado Inmensidad. Lo cierto es que apenas escuché su canción Pedazo de lluvia, me dije, “aquí hay un trovador en potencia que dará mucho de qué hablar”. Automáticamente me convertí en uno de sus 171 suscriptores.

La avidez musical siempre me desvela. Cuando algo me llama la atención no descanso hasta tenerlo de este lado, en mi mundo. Y hacer, mío, su arte. Telegram te permite escuchar y descargar. Y como soy un comilón de la buena música, fui descargando cada una de sus piezas musicales.

Así llené mis alforjas con los temas, Inmensidad, Alma de lobo, Eva luna, En pleno otoño, La canción que falta, y otras. Cuando terminé, ya era un fan agradecido y feliz de la obra de Cecilia, uno de esos trovadores cubanos que tiene tres nombres y es tan joven como el alba.

Le escribí a la amiga Santa Massiel Rueda, presidenta de la AHS avileña y trovadora. Estaba ansioso porque lo escuchara si es que ya no lo había hecho. Quedó maravillada. Intercambiamos algunas consideraciones que ahora no vienen al caso, y todo quedó zanjado. “A este muchacho hay que traerlo a Ciego, a mi peña o a otro espacio”, me dijo. Santas palabras.

Me regresé a la canción de Ricardo como quien vuelve a casa luego de una batalla campal contra los enemigos de Rusia.

Primero me llamó la atención su voz. Era hermosa. Con un timbre más bien agudo, que nos da esa sensación de algo etéreo, por encima de todo. Y es que en la música, la tesitura más bien alta tiende a dar una referencia espacial. Y los tonos bajos, más terrenal, como de base. Por eso se crea ese equilibrio armónico tan perfecto.

Otro de los elementos de este trovador que me impresionaron fue su dicción. Parecía un profesional de la locución, un artista del ejercicio corporal, de la construcción escénica. Eso es esencial para el ejercicio del comunicador. Y el que hace arte está comunicando algo personal. Por eso tiene que hacerlo de la manera más diáfana posible, ya sea en la forma o a través del contenido.

Cuando ya se estaba anunciando el Encuentro Nacional de Jóvenes Trovadores, Trovándote 2022, y vi el nombre de este tunero en el programa, supe que tendría la oportunidad de conocerlo cara a cara e ir tramitando esta entrevista.

Así llegamos al día del abrazo amistoso y de las palabras afables que solo habíamos intercambiado vía Facebook y Telegram.

Surge entonces este diálogo y, creo, una amistad hermosa.

En el transcurso del evento fui captando las opiniones de los otros trovadores sobre Cecilia. Así podía comparar mi valoración y regresar los pies sobre la tierra en caso de haberlo sobrevalorado. Pero nadie dijo algo distinto de lo que ya pensaba. Veían en este joven una promesa para la trova tunera.

Solo el tiempo dirá el desenlace de esta historia. Son muchas las preguntas que ahora mismo me hago. ¿Llegará a ser el trovador que ya todos esperamos? ¿Torcerá el camino y con ello, el rumbo? ¿La historia de la música cubana será benévola con él?

—Eres miembro de la AHS en Las Tunas, ¿desde cuándo?

—Cuando me licencié del servicio militar empecé a tomar más en serio el hecho de componer canciones. Entonces iba a ir a las peñas de trova que se hacían en la AHS de Las Tunas. Frecuenté estos espacios y comencé a tener relación con el trabajo que hacía la gente de esa organización y es, entonces, que empiezo a hacer el proceso para el crecimiento, pero por teatro. Eso fue en abril de 2019. Me hago miembro por artes escénicas ya que formo parte del grupo Teatro tuyo, en el que hago la música grabada y en vivo. Ha sido mi mejor escuela. Actualmente, soy parte de ese grupo, profesionalmente. Pero tenía la necesidad de cambiarme de sección. No sentía que estaba dando lo mejor de mí en ella porque en realidad, lo mío es la música. Hasta que un tiempo después, logré pasarme para la sección de Música. Y comencé mi propia peña de trova, Luna creciente, que se mantiene de todas las maneras posibles. Cuando no es presencial, por este tema tan complicado como la Covid-19, la hago por Telegram.

—¿Qué significa ser parte de esta organización?

—Desarrollo mediante el crecimiento profesional y el intercambio también con otros artistas, que eso también es fundamental. Ha hecho que nuestra obra y que nuestro trabajo y que nuestro sentir se conozca, crezca, se desarrolle. Y eso para mí es importantísimo.

  • ¿Además de hacer música?

—Trabajo también en el telecentro de Las Tunas. Soy presentador y en la radio. Ese es mi trabajo. No paro. Básicamente no puedo estar sin hacer algo, sin sentirme útil y dar lo mejor de mí.

—¿La familia?

—Lo más grande. Y mi niña de ocho años, Eva Luna. A quién le hice una canción, bueno, que ya conoces. Un bolero. Mi mamá siempre me mostró el beneficio de la lectura. La familia es algo que se tiene que cuidar. A toda costa.

—¿Influencias?

—Mira, a mí me gusta mucho la poesía. ¿No sé si te fijaste que te debería hablar de música? Pero realmente a mí lo que me gusta más de una canción es que diga algo. Cuando te sientas a escucharla, no sea algo vacío, sino que de verdad que tenga un alma. Leo mucha poesía. José Martí, Jorge Luis Borges, Cesar Vallejo, los poetas de ahora, de mi generación, y un poquito más atrás. Ahora mismo acabo de comprar un libro de Gastón Baquero que me encanta. Entonces, musicalmente la trova cubana me toca de cerca, sobre todo la Nueva Trova y la Vieja también, por supuesto, pero tengo mayor influencia por la que hacen las generaciones que tengo más cerca, porque son lo que tienen más que ver con lo que yo veo, lo que estoy viviendo. No te puedo dejar de mencionar a Santiago Feliú, Nelson Valdés, Jorge Dréxler, la música suramericana, brasileña. Aunque ya te lo mencioné, Borges es reiterativo en mis influencias artísticas. Siempre vuelvo a él. De hecho, en Pedazo de lluvia yo parafraseo su Poema del remordimiento, cuando dice, “he cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer, no he sido feliz”, y yo escribí: “Borraste de mí el pecado mayor con tus besos”. O sea, me hizo feliz. A mí siempre me gustó leer, desde chiquito. Mi madre me dio el hábito por la lectura, y por ahí andamos.

—¿Sientes que este Trovándote ya te aporta algo?

—Por supuesto. Yo quisiera que no me dejaran de invitar. Sinceramente. Lo que he visto aquí en Ciego de Ávila ha sido una energía maravillosa, me va dejando una huella hermosa. Eso es genial. La gente te trata bien, y el evento está bien organizado. Se nota que lo hacen con deseos, con sobrada profesionalidad. Me llevo el recuerdo de las personas entrañables que hay en Ciego de Ávila y del cuidado y su cultura, sobre todo con la que hacen las cosas. Una experiencia genial, una tremenda oportunidad de compartir con otros trovadores que conocía y que no. Y el encuentro con el público avileño. Conmigo pueden contar siempre. 

—¿La AHS para ti?

—Lo máximo. Es la plataforma para cumplir sueños. Y te puedo asegurar que ya algunos se cumplieron aquí.

 

Puede que el mundo no brille

en tu color

pero intentaré pintarte

la felicidad del sol.

Eva Luna

Jesús Ricardo Pérez Cecilia

 


La radio es inmediatez

(Entrevista a Dalia Ramón León)

 Es la actuación un camino para el encuentro. El actor se sumerge en sus experiencias para encontrarse consigo mismo, pero también con el otro. Ese otro al que algunos llaman espectador, público, televidente o radio-oyente. El arte del actor consiste en la búsqueda de significados disímiles y contradictorios. Una búsqueda humana, pero también estética. Los caminos del arte no pueden evadir esa condición. 

Para hablar del camino del actor y sus consonancias tras los micrófonos y las cabinas de la radio, invité a un café a la actriz Dalia Ramón León (graduada de la especialidad de actuación en la academia de teatro en Santiago de Cuba). Desde que se graduó, la radio se convirtió en su gran escenario; hoy integra el cuadro dramático de la emisora CMKC, donde ya tiene más de una década de trabajo.

Dalia, la actuación es un fenómeno que juega con el sentido de la existencia porque se alimenta de ella. En tu caso, ¿por qué eliges ser actriz?

De niña siempre jugamos a qué queremos ser cuando seamos grandes. Creo que desde pequeña me marcaron con eso de… esta niña va a ser abogada o actriz, porque tiene muchas leyes. A mí me gustaba cantar, bailar, decir poesías. Me gustaba estar frente a mis compañeros de la escuela, haciéndolos disfrutar de algún espectáculo adolescente. Un día me percaté que definitivamente ese era el camino.

Cuando se estudia en una escuela profesional de teatro, por lo general en lo menos que se piensa es en la radio como fin laboral. Eso tiene que ver con las propias dinámicas de la formación, sin embargo, tú llegaste a la radio directamente. ¿Qué has encontrado en este medio como para convertirlo en una necesidad expresiva de tu día a día?

Creo que fui bendecida. Tuve mucha suerte, de niña escuchaba mucho la radio, incluso siempre quise pertenecer al grupo del humorístico. Por eso digo que fui bendecida de poder entrar directamente después de graduada. Creo que las circunstancias me condujeron a este camino y lo agradezco muchísimo, porque realmente soy feliz aquí.

Cada medio tiene sus métodos y el actor debe entenderlo y apropiarse de ellos. ¿Cómo se construyen los personajes para la radio?

La dinámica de la radio tiene algo que a mí en lo personal me llama mucho la atención, siento que es más realista. Tienes que hacerlo todo rápido y eso marca la diferencia con los procesos creativos del teatro. En la radio no hay tiempo para preparar el personaje. La radio es inmediatez.

Es válido resaltar cómo, sin importar el medio, hay muchos puntos en común a la hora de construir un personaje. Resulta que las herramientas para trabajar la actuación siguen siendo las mismas. Pero es lo que te decía, no hay tiempo, nunca será como uno quisiera.

Hay mucho público para los dramatizados radiales. Aun las personas esperan los capítulos de algún dramatizado con las mismas ansias que la novela de la televisión. En la actualidad, se habla de la perdida de interés de las nuevas generaciones por este tipo de contenidos. ¿A qué crees que se deba esto?

Conozco a muchos jóvenes que siguen la radio. Por lo general, los contenidos se enmarcan en un sector de la población: las amas de casa o las abuelitas, para citar algunos. Pero también he escuchado en las calles a personas, que ni te imaginas, comentar sobre un capítulo de Objetivo X. Creo que cada espacio tiene su público y eso debe temerse siempre en cuenta.

Al mapear el sistema radial cubano, nos percatamos que cada vez hay menos jóvenes en los distintos espacios creativos de este medio. ¿Cómo se pudiera fomentar la inclusión de nuevos creadores jóvenes y con ellos, nuevas miradas y valores comunicativos y artísticos?

A veces se encasilla al joven en ciertos personajes, se teme a darle una oportunidad real. Por suerte no ha sido mi caso. Yo he podido, desde que estoy aquí, abarcar un gran número de personajes. Pero conozco a otros jóvenes a los que sí se les limita. Creo que se pudiera trabajar más en la superación, intercambios de experiencias, talleres, romper con el facilismo de apostar por el de siempre. Es bueno que los jóvenes se vean, de eso depende la radio.


En la radio, la actuación no funciona así…

(Entrevista a Miguel Eduardo Hernández Bisset)

La actuación radial suele ser un mito para quienes participan como oyentes/espectadores. Miguel Eduardo Hernández Bisset es guionista y actor del cuadro dramático de la emisora CMKC. Él representa lo mejor de la nueva oleada de jóvenes santiagueros incorporados al medio radial. Con él conversé en una mañana radial mientras tenía 30 minutos de descanso.

Miguel Eduardo, algunos maestros nos dicen que la preparación individual del actor es primordial. Que el actor debe tomarse en ello el tiempo necesario y que mantener el instrumento físico y psíquico en buenas condiciones también significa tenerlo en estado de creatividad. ¿Cómo funciona ese trabajo del actor consigo mismo en la radio?

En el caso del actor de la radio, a veces se descuida ese trabajo físico y se va directo al trabajo con la voz. Para nosotros el cuidado de la voz y de la dicción posee un valor incomparable. Pero sí hay quienes mantienen el trabajo físico y se ejercitan para mantener una forma.

Los actores, igual que pasa en el teatro, la televisión o en el cine, nos fijamos en todo lo que está a nuestro alrededor. Es decir, cada persona en la calle es un personaje, cada persona habla de una forma diferente. El actor de radio intenta lograr esos tonos, esos matices. De ahí el cuidado que tenemos con la voz porque es nuestro instrumento de trabajo más importante.

A los actores del teatro, el director suele exigirle una implicación creativa en la obra a partir de su rol. ¿Qué tan creativo puede llegar a ser un actor radial? ¿Qué libertades posee en la construcción de su personaje? ¿Cuánto puede aportarle al trabajo del director?

El director y el actor se rigen mucho por el guion. Lo que aparece en el texto es la clave, allí están las órdenes de sonido o las órdenes que tienen los personajes. Ahora, libertades de quizás cambiar letras, no es común. Si puedes hacer algunas acotaciones; por otro lado, la movilidad no es mucha, no es igual que en el teatro o el cine donde te puedes mover. En la radio la actuación no funciona así. Igual te digo, siempre hay directores que te dan más libertad que otros.

Es la voz tal vez el instrumento más importante a la hora de crear un rol para la radio. ¿Cómo es el trabajo con la voz en esa construcción? ¿Cómo se filtra a través del habla todas las energías y voluntades del cuerpo para crear una imagen sonora?

Mucho. Cuando tú eres creativo le vas dando matices y colores a tu personaje. No importa si el director no está de acuerdo con tu propuesta, si tú sientes que el personaje lo lleva, entonces lo lleva. El actor sí puede aportarle mucho a la obra y a la imagen sonora colectiva.

Vivimos en tiempos donde la tecnología abarca un gran espacio de la vida en sociedad. ¿Cómo es, según tu experiencia, la relación entre la radio y el uso de las nuevas tecnologías?

Las nuevas tecnologías están ahí. Le toca a la radio cubana, porque no voy a hablar solamente de la santiaguera sino de la cubana, acercarse más. Hay que acercase al desarrollo de la radio a nivel internacional, cómo se utilizan sus múltiples funciones para la radio. Falta muchísimo para que la radio se una a la tecnología, y quizás sea por desconocimiento.

Cada vez hay menos jóvenes en los distintos espacios creativos de la radio. Para muchos, estamos frente a un medio que se avejenta desde la práctica pero también desde quienes habitan en su ecosistema. ¿Cómo se pudiera fomentar la inclusión de nuevos creadores jóvenes y con ellos, nuevas miradas y valores comunicativos y artísticos?

El cuadro dramático de CMKC, casi en su totalidadn está integrado por actores jóvenes. Muchachos que quizás luego puedan estudiar en el ISA o en algún momento aproximarse a un curso de locución o de actuación. Hace falta que las personas que ya están consolidadas le den paso a la juventud. Enseñarles aquella vieja escuela para que ellos puedan aportar con su savia a lo que se hace.


«A mí no me gustaba la radio, estoy aquí por un accidente»

(Entrevista a Owen Renato Rivas Amable)

La magia de la actuación está en el corazón del intérprete. Ahí yacen sus necesidades más profundas. Ahí todo se hace posible. Para Owen Renato Rivas Amable, actor e integrante del cuadro dramático de la emisora santiaguera CMKC, la actuación es un privilegio.

Owen, la caracterización vocal de los personajes tiene un valor adicional en la radio, pues a través de ella el receptor te imagina y el trabajo se hace verosímil. ¿Cómo se prepara un actor desde lo físico y lo vocal para interpretar un personaje?

Lo principal es del trabajo con la memoria emotiva. Un actor debe tener la capacidad de tomar las características de las personas en la calle. Hay que observar todos los espacios y a partir de ellos relacionarnos con las palabra, el decir, y con aquellos elementos que componen el lenguaje cotidiano. Es eso lo que traemos a nuestro horizonte a la hora de encarnar un personaje.

El trabajo formativo para un actor radial es diferente al actor que trabaja para otro medio. Aunque el trabajo del actor consigo mismo siempre responde a uno de los métodos conocidos preferentemente generados desde el mundo del teatro. ¿Cómo trabajas el plano psicológico a la hora de construir un personaje?

Algo muy importante a la hora de crear un personaje es buscar la historia de vida. O sea, cuando se hacen las reuniones de colectivo para los repartos antes de empezar una serie determinada, siempre se da la historia del personaje y siempre se da la relación que tiene con otros personajes. Allí aparece la forma psicológica en la que vas a trabajar con él. Vas conociendo su vida, vas conociendo como le ha ido afectando sus acontecimientos. Así te vas creando su personalidad y entonces es lo que te ayuda a llevarlo hacia la pantalla radial, para llamarlo de alguna manera.

En el arte, el diálogo con aquellos saberes y experiencias de vida acumulada por maestros y colegas es vital para el crecimiento profesional y personal. ¿Cómo funciona el diálogo generacional en un colectivo tan diverso y donde sus miembros poseen distintas formaciones?

La posibilidad de tener varias generaciones encontradas en un mismo escenario ya es una posibilidad de diálogo. En el cuadro dramático de la Emisora CMKC tenemos a figuras consagradas, con mucha historia dentro de la radio e incluso dentro de la televisión de cuando se hacía mucha televisión en Santiago de Cuba; y a jóvenes como yo, en proceso de aprendizaje. Para mí es importante ese diálogo porque vamos tomando lo bueno y lo malo, así lo vamos mirando de un punto de vista otro para contrastar si nos sirve o no. 

Me han tocado experiencias en las cuales aquellos que ya tiene muchos años dicen: “Me asombra que una persona que llegó ayer tenga tanto dominio de la técnica radial y de la creación de un personaje.

¿Cuánto influyó en tu formación, el trabajo con Ado Sanz?

Para mí Ado o Adito, como siempre lo identifiqué, fue un padre. Lo digo no solo desde el punto de vista profesional sino también personal. A mí no me gustaba la radio, estoy aquí por un accidente, y Ado Sanz fue quien me adentró en este mundo. Para mí fue un maestro, una persona súper importante en mi vida y siempre lo voy a recordar.

Cada vez hay menos jóvenes en los distintos espacios creativos de la radio. ¿Cómo se pudiera fomentar la inclusión de nuevos creadores jóvenes y con ellos, nuevas miradas y valores comunicativos y artísticos?

Hay muchos jóvenes en muchas especialidades de la radio, que están interesados en aportarle a la radio. Hay muchos. El problema quizás es la posibilidad de tener verdaderas oportunidades. Puede sonar feo, pero es en nuestro propio medio donde más se cierran esas oportunidades.


El actor radial se hace en la práctica

(Entrevista a Enrique Chávez Rodríguez)

El aprendizaje del arte de la actuación debe ponderarse con el fin de que el actor no se deje seducir por la técnica hasta el punto de convertirse en un atleta de la escena/de la imagen/del sonido.

Enrique Chávez Rodríguez es actor radial, miembro de cuadro dramático de la emisora santiaguera CMKC. Su labor lo muestra como un intérprete que busca la integralidad. Aunque estudia canto lírico en la Universidad de las Artes, su mayor propósito es ser un hombre de radio. Con él conversé entre entradas y salidas de las cabinas de grabación. 

Enrique, ¿cómo se hace un actor radial? ¿Cuáles son los elementos esenciales en su formación?

Soy muy joven, pero sé que el actor radial se hace en la práctica. Luego están los consejos de nuestros profesores y la superación personal. Cada uno debe encontrar su camino y a la vez el propósito del camino.

Para muchos actores en cualquier medio, el texto es fundamental. Un buen guion u obra termina siendo determinante en el resultado final. En tu caso, ¿cómo te relacionas con el texto? ¿Qué tipos de argumentos o géneros prefieres?

Tengo que leerlo varias veces. Luego pensarlo. Leerlo en voz baja. Busco palabras claves que me ayude a dar matices para que no salga lineal.

A parte de leer el guion, necesito hacer otras lecturas de distintos materiales. Así voy buscando la manera de crear y aprender de otras cosas, de otros textos. La actuación en la radio no se trata solamente del guion que nos dan en determinado momento. 

Cuando el actor mecaniza su interpretación, se perjudica el arte. ¿Qué formula utilizas para mantenerte siempre orgánico en cada trabajo?

Eso es complicado para nosotros los actores jóvenes. A veces a la hora de actuar nos sentimos amarrados al guion y lo que utilizamos es la memoria emotiva. Cosas que hayamos vivido, o personajes de la calle. 

La respiración es fundamental. Dominar la colocación de la voz también me ha servido para el desenvolvimiento escénico. Yo digo que el canto y la actuación van muy de la mano. Por ejemplo: yo estudio canto lírico y me ha ayudado mucho con respecto a lo que es proyección, tanto de la voz, como escénica.

¿Qué tipo de personajes prefieres y por qué?

Prefiero aquellos que yacen en la comedia. Me encanta el humor. Actualmente lo que hago son infantiles. Pero quisiera hacer mucha comedia.

En los últimos años, se nota un desbalance generacional en el sistema radial cubano. Cada vez hay menos jóvenes en los distintos espacios creativos de la radio. ¿Cómo se pudiera fomentar la inclusión de nuevos creadores jóvenes y con ellos, nuevas miradas y valores comunicativos y artísticos?

Sería bueno darles más promoción y oportunidades a los actores jóvenes. Empezar siempre es complicado y se necesita ayuda. Nosotros mismos debemos aprender a salirnos de nuestra zona de confort e imponernos con trabajo y dedicación.