Guillermo Carmona Rodríguez


A la sombra de los mundos de Piad

A Ylona puedes encontrarla en cualquier bar perdido en una oscura callejuela de un espacio-puerto. Seguro observa a contraluz el brebaje dorado de su interior, fermentado del musgo de una lejana luna congelada, y que de tan fuerte est√° prohibido en la mitad del C√ļmulo de planetas. D√©jala en paz. No te acerques a ella ni para preguntarle en qu√© momento del ciclo de rotaci√≥n est√°s. No se molestar√° en observar el comlog que lleva en la mu√Īeca. Solo te arquear√° una ceja y dir√° ‚ÄúVete al demonio‚ÄĚ.

Nadie puede interrumpir su lento proceso de autodestrucci√≥n. Si quieres ayudarla dile al barman que le sirva un trago que va por ti, el lector de a ‚ÄúA la sombra del Mundo Hogar‚ÄĚ, dile que va a la cuenta de Piad, quiz√°s as√≠ se digne en mirarte, quiz√°s as√≠ te cuente parte de su historia

A la Sombra del Mundo Hogar (Casa Editora Abril, 2022), novela del joven autor Ra√ļl Piad R√≠os (Matanzas, 1989) y ganadora del premio Calendario, convocado por la AHS, en la categor√≠a ciencia ficci√≥n en el 2021, nos cuenta la historia de Ylona Ibarra. Es la misma a la que ahora el barman, una especie anfibia de un planetoide en la periferia del C√ļmulo, le ofrece con una mano membranosa el trago que le pagaste.

Ella despu√©s de trabajar por algunos a√Īos de independiente, una fusi√≥n entre detective privada y mercenaria, regresa a Vangelos por el llamado de una vieja amante y traficante de informaci√≥n, quien necesita que localice a un empleado suyo que posee la identidad de un pez gordo an√≥nimo que puede cambiar la estructura de poder del bajo fondo del universo.

A partir de ahí se desarrolla una trama donde se intersecan lo policiaco, esa que Borges llamó la más pura de las literaturas porque toda ficción busca develar una verdad, pero lo oculta con rejuegos líricos y menudencias, pero Ylona, como te pudiste percatar, no tiene paciencia para juegos, a ella dale un objetivo y suéltala tras la pista.

Sin embargo, ella no es holmiana, es decir este tipo de detective anal√≠tico sin conflictos internos, sino m√°s cercana a los protagonistas de las novelas negras; dentro de ella lleva extraviado en alg√ļn alelo terr√≠cola y literario, el legado de Phillip Marlowe, de Sam Spade, del Deckard de Harrison Ford en Blade Runner. Es decir, gente que de interactuar con tanta gente rota algo hizo crack dentro de ellas y solo el sarcasmo y el alcohol pueden mantenerlos coherentes.

Quiz√°s lo policiaco sea lo aparente-evidente; no obstante, no constituye el leit motiv de la novela. No es lo que impulsa la evoluci√≥n de los personajes ni lo que provoca la reacci√≥n en cadena de acontecimientos que nos conduce al final del libro. Esa funci√≥n le corresponde a la m√°s vieja de las trampas, el amor, entendido como la b√ļsqueda de la felicidad al crear lazos afectivos y rec√≠procos con otra persona o en este caso con una djalshi. Ylona regresa a Vangelos en b√ļsqueda de redenci√≥n y nostalgia, m√°s all√° de las recompensas monetarias prometidas y sin esa justificaci√≥n, sencillamente, hablar√≠amos de un texto completamente diferente.¬†

El worldbuilding (la construcci√≥n del mundo, de la sociedad) se basa en la space opera cl√°sica, con su respectiva diversidad de planetas, especies extraterrestres y naves espaciales que pueden viajar a velocidad de la luz. La ciencia ficci√≥n hace mucho tiempo que no es propiedad exclusiva de la literatura, sino que se ha movido hacia otras plataformas y otros lenguajes como el comic y los videojuegos. Quiz√°s esta sea una de sus mayores fortalezas, porque el escritor puede apropiarse de diversos c√≥digos que cuando vierte en la hoja de Word en blanco da un resultado diferente. En A la Sombra del Mundo Hogar esto se nota, sobre todo, en el ritmo de la narraci√≥n, con similitudes a la sucesi√≥n de las vi√Īetas de un comic y al uso de motivos e ideas de videojuegos de culto como la saga Mass Effect.

Ra√ļl asume un narrador en tercera persona, m√≠nimo y minimalista, sin grandes aspavientos, pero efectivo como herramienta para poner en movimiento a los personajes y para bosquejar el contexto tecnol√≥gico, muchas veces que rozan la hard ciencia ficci√≥n (tecnicismos y explicaciones cient√≠ficas sobre objetos y procedimientos que sirven de utiler√≠a en el texto) y los retru√©canos sociales del escenario en que transcurre la novela.

Ylona recibe el trago que el barman le brinda. Este se√Īala hacia donde est√°s t√ļ con su mano membranosa y ella te observa de arriba abajo. Hace un gesto con la cabeza para que te acerques. Acu√©rdate que tienes que decir, ‚ÄúVengo de parte de Piad‚ÄĚ. Entonces ella te regalar√° una sonrisa fr√≠a y filosa, ‚ÄúSi no quiere que le rompa los dientes, preg√ļntale a Piad qu√© significa, por fin, la frase, A la sombra del Mundo Hogar‚ÄĚ; te advertir√° y luego se tomar√° todo el contenido del vaso con un trago.¬†¬† ¬†¬†¬†



Solo la huida diferencia a los habitantes de Marte de los marcianos

Pablo, solo te dir√© algo: S√≠ es s√≠, asere. S√≠ me le√≠ tu primer libro Habitantes de Marte, compadre, y s√≠, me gust√≥ dos mundos: uno azul sobre el cual comentan que la vida que lo mata naci√≥ gracias al trueno y la casualidad, y en el cual un poeta de apellido Zurita le cant√≥ al espinazo de la tierra; y otro rojo donde m√°quinas de la Nasa toman muestras y muestras de sus suelos en b√ļsqueda del l√≠quido potable y posible y donde dicen que habitan los outsiders y desde donde Rosita Forn√©s lleg√≥ en un platillo volador de celof√°n y cart√≥n mientras cantaba Los marcianos llegaron ya y llegaron bailando chachach√°.¬†

Me cost√≥ entender la diferencia entre los habitantes de Marte y los marcianos. Despu√©s de meterle coco y alma y entra√Īa logr√© comprenderlo. El marciano naci√≥ all√°, all√° arriba, se gan√≥ su gentilicio y en Wikipedia y en Ecured lo dir√° as√≠, Fulanito de tal (Martes 1995- hasta el infinito), pero los habitantes pueden ser de J√ļpiter, de Comala o de un barrio residencial de Matanzas.¬†

Son personas a la fuga, gente que teme que si pisan la tierra se volverán árboles, la carne vuelta madera por el pecado de la inmovilidad (la espiritual, la emocional). Quizás no seamos marcianos, pero todos de una manera u otra, cuando la realidad bubónica nos enferma, hemos vacacionado en los campismos de Marte.

Reconozco que me le√≠ tu poemario, ese que publicaron por Ediciones Aldab√≥n, de una sentada, en b√ļsqueda de un escape del Muermo. Tu poes√≠a me recuerda a una mesa de billar. Imagin√© que tus versos chocaban contra los cuatro laterales de la mesa: el primero, la cultura pop, en el cual I√Īarrit√ļ habla de superh√©roes de alas ca√≠das, aunque confieso que prefiero los Amores Perros que Birdman, las ca√≠das nunca han sido lo m√≠o; el segundo, el canon occidental, el de Harold Bloom; el tercero, el universo newtoniano, la realidad que el hombre se rompe la cabeza por entender e inventa palabras c√≥micas para nombrar los fen√≥menos que no entiende; y por √ļltimo la intimidad, la introspecci√≥n que es la chispa primigenia necesaria para rozar la belleza de la vida, aqu√≠ o en el Magreb. ¬†

T√ļ golpea la bola blanca y el resto, por la verdad de Oppenhaimer, choca contra los bordes de la mesa de billar. As√≠ comienza el juego y rejuego po√©tico y entonces entre intertextualidades y sujetos l√≠ricos te ver√°s.

Son poemas y divertimentos. Dicen expertos que los ni√Īos descubren el mundo a trav√©s del juego. Asimismo, lo haces t√ļ, recurres a la experimentaci√≥n que viene desde la vanguardia art√≠stica de principios del siglo XX que se atragantaban con croissant. No obstante, este poemario no se pudo haber escrito ni en Par√≠s ni en la Conchinchina, es demasiado cubano. Sus principales tesis provienen de las paradojas de la realidad cubana surgidas de la dicotom√≠a entre un ideal y la leche de dieta. Entonces el individuo, cansado de la espada y la pared, de Escila y Caribdis, del sart√©n y el fuego, decide darse un pase√≠to por las estepas marcianas.

Nunca he cre√≠do que 1995, nombre del poema que da inicio al libro, sea un a√Īo tan cool como quieres hacernos creer. Sin embargo, constituye el punto de partida para √©l, el contexto espacio temporal que lo definir√°, aunque como confiesa, es un a√Īo que no recuerda. Nuestro sino no podemos ir a comprarlo en un mercado ideal. Nos toca y como tal hay que asumirlo. Solo nosotros decidimos si con la m√°scara de la tragedia o de la comedia. Brian no se decanta por ninguna de ellas y se decide por una m√°scara en los √ļltimos tiempos de moda en las letras insulares: la nostalgia.¬†

No sabemos cu√°nto alimenta un poema (pregunta que Pablo lanza en el texto ‚ÄúInformaci√≥n nutricional‚ÄĚ), pero los bebedores viejos dicen que para quitarse el aliento et√≠lico se debe masticar papel; as√≠ que quiz√°s no alimente, pero s√≠ te ayuda a combatir la resaca provocada por las rutina de los √≥mnibus articulados y este calor que te hace pegarte a las sombras.

Pablo G. Lleonart, mi hermano, gracias por la poes√≠a, gracias por el viaje, aunque te maldigo porque despu√©s del viaje toca el regreso ¬°C√≥mo duele el regreso, co√Īo, c√≥mo duele! Dicen que en el 2030 partir√° la primera nave desde la Tierra hacia Marte para colonizar el planeta. Por favor, no te alistes ah√≠, y si lo haces, d√©janos, por favor, un par de poemarios como Habitantes de Marte.¬†¬†



El frío es un estado mental

Rese√Īa del libro Los hijos del invierno de Luis Enrique Mirambert

 

Pudimos ser fot√≥grafos de la National Geographic especializados en ortodoncia para leones. Pudimos ser los carteros de Bukowsky, los muchachos que le tra√≠an los peri√≥dicos a Lenin, vendedores de sierras el√©ctricas en Wall Street; due√Īos de La casa de la bella durmiente y le entregar√≠amos a Nobokov cada noche una muchacha diferente. Pudimos ser reposteros en Par√≠s y cocinar los croassant que se comer√≠an los snobs en un caf√© a orillas del Sena.

Pudimos haber sido todo y eso y m√°s; pero no, somos hijos del invierno, justifica Luis Enrique Mirambert del Valle en su primer libro publicado por Ediciones Aldab√≥n con dise√Īo de Johan Trujillo.¬†

En esta Isla no existe invierno. Seg√ļn los expertos solo hay estaci√≥n seca y otra lluviosa, pero con el primer soplo de viento que medio erice el vello de las mu√Īecas nos volvemos cazadores de focas en huecos horadados en el hielo. Nos disfrazamos de esquimales. Nos volvemos una falsa de nosotros mismos. Si tenemos que sustituir exportaciones, sustituimos hasta el invierno; porque la colonizaci√≥n cultural nos hace llorar cuando pensamos en la nieve. ¬†

Tal vez, si nos remitimos a los manuales de historia y geopol√≠tica, pudi√©ramos decir que somos hijos del invierno porque somos las generaciones (aquellos nacidos en los 90) que sobrevivimos a la ca√≠da del muro de Berl√≠n. Sin nada que hacer y en lo que caminamos hacia el sur dejamos que la libido sea la br√ļjula. No habr√° calor m√°s reconfortante que el humano; ya sea para rellenar alg√ļn vac√≠o primitivo de la carne, o para cuestiones m√°s sencillas como la identidad y el arraigo.

Bajo estos códigos se mueven los personajes de este libro y también un suprapersonaje que es el narrador, cuya voz suena detrás de cada historia que, aunque escritas con personas gramaticales diferentes o con diversas mudas de nivel de realidad, comparten una intención comunicativa rectora: Vivimos en futuro después del futuro.

Como escribiría Harold Bloom sobre Goethe: Luis es mucho Luis; sin importar lo que cuente, su estilo se impone por encima de la historia. Ahí una musicalidad omnipresente que tal vez provenga de su práctica como poeta, la banda sonora del universo Mirambert.

El autor hace gala de diferentes t√©cnicas y estilos, pero que no se vuelve una cacofon√≠a, sino m√°s bien ‚ÄĒno dir√© sinfon√≠a porque ser√≠a clich√©‚ÄĒ un bolero de victrola en una versi√≥n que le agrega un poco de funk, un poco de m√ļsica electr√≥nica y rock and roll.

No creo que se vayan a agotar en las librer√≠as del d√≠a a la ma√Īana este t√≠tulo, pero igual c√≥mprenlo porque el fr√≠o en esta Isla no es una condici√≥n atmosf√©rica, sino un estado mental, y con los Hijos del invierno quiz√°s nos deshelemos un poco por dentro.



Carlo Fidel frente a los espejos cóncavos de Lucas

Pararse frente al espejo es percatarse de que nunca estamos solo y descubrimos, adem√°s, una verdad a√ļn m√°s aterradora: convivimos con el enemigo. En el vidrio est√° contenido ‚Äúlos otros yo‚ÄĚ (el payaso, el dador, el mimo, el ingenuo, el severo, el hippie), infinidad de caracteres que nacen del √°nimo y la circunstancia. Y a veces queremos que nos nazca el poeta y aparece el buf√≥n, o solicitamos a lo m√°s sagrado por el valiente y hallamos al ap√°tico.

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Objetos de cuarentena: Viaje por un subconsciente ajeno

Témele a un hombre encerrado. Témele a un hombre que se mira por dentro, porque la otredad parece desconcertante, viral. Témele a un hombre cuando comienza a deshilvanar su pensamiento como el hilo de Ariadna para escapar de los laberintos de la soledad y la esterilidad. Témele a Julio César García y a su exposición Objeto de cuarentena, inaugurada en la galería Pedro Esquerré de Matanzas, porque ir tan dentro de un cerebro y sus procesos creativos nos coloca en perspectiva nuestras propias experiencias y maneras de vivir el encierro y no siempre saldremos con un saldo positivo de esta introspección.

La muestra m√°s all√° de volverse un fen√≥meno que inspira la contemplaci√≥n est√°tica de ciertas piezas, fragmentos pulidos de la mente del artista, te invita a presenciar lo evolutivo, lo dialectico del proceso de creaci√≥n. ‚ÄúHe querido alejarme de cualquier prejuicio y hacer lo que he querido en cada momento. Y compartir eso con un posible espectador‚ÄĚ, confiesa Julio. ¬†¬†¬†¬†¬†

Desde que uno entra a la galer√≠a te atan con un nasobuco-camisa de fuerza para darte a conocer el punto de partida la exposici√≥n: el reclusi√≥n f√≠sica que desde hace m√°s de siete meses vive la Isla. Luego te mueves por el local guiado por se√Īalizaciones en el suelo que muestran de manera cronol√≥gica el surgimiento de las piezas. T√ļ, como p√ļblico, no tienes derecho a decidir. T√ļ aceptaste este viaje por un subconsciente ajeno, as√≠ que solo sigue las precintas amarillas en las baldosas.

Primero encuentras una serie de fotografías de objetos de la cotidianidad: cucharas desechables, chancletas, cintos reconceptualizados a través de un título que te conducen a una reinterpretación visual de los mismos al forzarte a un símil, a una metalectura de los mismos; así el primer plano de una plancha se vuelve la cabeza de un lagarto.

‚ÄúPrimero empec√© a tirarle foto a los objetos; algo diferente a lo que hab√≠a hecho hasta el momento, porque trabajaba sin presupuestos est√©ticos y sin tener en cuenta muchas cosas. Me di cuenta que lo que estaba haciendo era documentar objetos que poseen cierta poes√≠a. As√≠ sali√≥ esa primera etapa de trabajo.‚ÄĚ

Después, en otra parte de la muestra, en un cambio de formato, se proyectan en la pared nueve recipientes de comida que se arman de a poco.

‚ÄúEmpiezo a dibujar. Yo llevaba m√°s de siete a√Īos sin tocar un l√°piz. Hago dibujos de frascos de alimento gracias a la interacci√≥n con el p√ļblico, porque esos frascos me lo enviaban las personas con los productos que consum√≠an en la cuarentena. Esas im√°genes las descompon√≠a en 11 fragmentos y luego montaba un video con cada parte, y as√≠ hice nueve deconstrucciones.‚ÄĚ

La mente posee pulsaciones, ansias, oscuros caminos, y en un rejuego sem√°ntico con la muestra de Julio despu√©s de sobrepasar la reinterpretaci√≥n de los artefactos de la cotidianidad, chocamos con el ‚Äúobjeto del deseo‚ÄĚ, expuestos en ‚ÄúEncontrando a la pel√ļa‚ÄĚ, √≥leos que en un gui√Īo al arte pop nos ense√Īa el rostro de una mujer desconocida en diferentes facetas.

Por √ļltimo, encontramos dos fotograf√≠as del creador a tama√Īo real. ‚ÄúUno, como ser social, puedes ser el objeto de algo que te supera a ti mismo, una idea que me llega a trav√©s de lo que veo en las redes sociales, en la televisi√≥n, y ah√≠ aparece el autorretrato, porque yo tambi√©n me veo afectado por la situaci√≥n, yo tambi√©n me noto superado, usado.‚ÄĚ

Existi√≥ la transformaci√≥n del ‚Äúobjeto para s√≠‚ÄĚ a trav√©s de la apropiaci√≥n art√≠stica, as√≠ como su comunicaci√≥n, mediante diferentes formas y formatos, al ‚Äúobjeto en s√≠‚ÄĚ. La comprensi√≥n del hombre y del mismo creador como miembro de la raza humana, como parte de designios y estructuras que lo vuelven un n√ļmero, una cifra, un valor de uso, en este caso, la Covid 19.

Por lo que, si no temes irte de excursión por percepciones foráneas, si no temes sumarle a tu propia interiorización del tiempo de cuarentena la de otro ser, no siempre positiva o feliz, entonces acércate a la Pedro Esquerré en estos días.



Frank David y las percepciones violentadas

Te enca√Īonan con una imagen en la sien y te dicen que te revolver√°n los sesos de un disparo: un color te perforar√° el hemisferio izquierdo, te dejar√° un caos de emociones fracturadas, y luego continuar√° su trayectoria por el hemisferio derecho e impulsar√° un efecto domin√≥ de neuronas que pondr√° en perspectiva todo aquello que has razonado, que has asumido como verdades inapelables. El proyectil saldr√° de tu organismo, pero har√° que pierdas las nociones de los relojes de pared y de los despertadores electr√≥nicos al causar esa experiencia extracorp√≥rea, fuera del tiempo, fuera de ti, que deber√≠a provocar el arte comprometido.

El que te apunta, el que te amenaza con romperte los c√°nones cl√°sicos de lo kitsch- pastel es Frank David Vald√©s Hern√°ndez, joven artista pl√°stico matancero que metamorfosea lo agresivo ‚Äďentendido como la manera de empujar al espectador fuera de su zona de confort visual‚Äď en transgresor, tanto en un enfoque conceptual como est√©tico. ‚ÄúUno al final quiere que la est√©tica quede como una verdad‚ÄĚ, confiesa.

Graduado de pintura en la Escuela Vocacional de Arte, instado por su periodo de servicio social en el Consejo Provincial de Artes Esc√©nicas decide inscribirse en el Instituto de Superior de Arte, donde se grad√ļa de la especialidad de Dise√Īo Esc√©nico.

XI Bienal de La Habana / Muestra Colectiva ¬ęNo le temas a los colores estridentes¬Ľ/ tomada del perfil de facebook de Frank David

Sin embargo, con frecuencia los intereses de las personas no se circunscriben a una sola √°rea y, sobre todo, en los artistas que buscan maneras nuevas de expresarse; por ello existen muchos Frank, desde el punto de vista creativo me refiero, pero que parten de un mismo n√ļcleo: el lenguaje visual.

tomada del perfil de facebook de Frank David

Adem√°s de su obra pl√°stica personal, ilustra libros para Ediciones Vig√≠a, donde sigue los pasos de quien reconoce como uno de sus mentores, Rolando Est√©vez; ha dise√Īado escenograf√≠as para El Portazo, en obras como CCPC Rep√ļblica Light, y ahora se ocupa de su pr√≥ximo estreno, Todos los hombres son iguales, aunque tambi√©n explica que le interesa el dise√Īo gr√°fico, proyectar carteles, portadas de discos, etc.

‚ÄúAl principio me pareci√≥ un poco chocante cambiar la manera de pensar al asumir el texto literario para Vig√≠a, un texto dram√°tico para el teatro o la idea art√≠stica para las artes pl√°sticas; pero, al final, se unen en uno mismo. Todo entretejido tiene mayor fuerza‚ÄĚ.

A diferencia de las artes en ‚Äúpuro‚ÄĚ que son un di√°logo interior, una b√ļsqueda introspectiva, en el dise√Īo s√≠ se depende de un referente externo, de un cliente, de un compromiso, que a veces puede suscitar un rompimiento con el acto de libertad creativa. ‚ÄúIncluso uno como dise√Īador siempre intenta dejar sentir su voz, m√°s all√° de que trabajes para un evento o autor determinado‚ÄĚ.

Si colocamos a Frank en una l√≠nea de sospechosos entre otros pintores, otros ilustradores, otros escen√≥grafos, y tom√°ramos su obra como el dedo acusador para identificarlo, entonces √©l mismo, antes que lo se√Īalemos, definir√≠a sus concepciones, sus man√≠as…¬†

tomada del perfil de facebook de Frank David

‚ÄúYo trabajo con temas autorreferenciales que tienen que ver con la familia, con las apariencias, casi siempre intento llevarlo todo por esas vertientes. Tengo una paleta de color que me caracteriza: las tonalidades estridentes, con altos contrastes. Lo formal est√° dado por la mezcla de todos esos saberes que, tal vez es lo que me haga √ļnico: el dise√Īo esc√©nico, la ilustraci√≥n, las artes pl√°sticas en s√≠.‚ÄĚ

√Čl ha tenido un 2020 de √©xitos profesionales, que incluyen su participaci√≥n en diversos concursos y eventos. Form√≥ parte del Post-It, iniciativa convocada por el Fondo de Bienes Culturales y que es el equivalente a la Bienal de La Habana para los j√≥venes artistas pl√°sticos; mereci√≥ el tercer lugar en un concurso online convocado por Arte Morfosis ‚Äďuna galer√≠a que radica en Zurich‚Äď, donde su obra obtuvo el mayor n√ļmero de likes; adem√°s, prosigue su trabajo con El Portazo y Ediciones Vig√≠a.¬†

tomada del perfil de facebook de Frank David

Este habano-matancero, que vive entre la capital ‚Äďdonde imparte clases en el ISA‚Äď y la Ciudad de los Puentes, se declara orgulloso de su tierra natal. Contin√ļa, d√≠a tras d√≠a, con su multiplicidad de facetas, sin miedo a romperse, sin miedo a dejar detr√°s de s√≠ cabezas revueltas, percepciones violentadas, porque hay que ‚Äúdisfrutar el proceso de la creaci√≥n siendo sincero con uno‚ÄĚ.



Resiste, mi vida, que estamos on line

La conexión daba bateo, y del bueno. Dijeron que era de 10 megas, pero con esa lentitud parecía que la habían diluido, como el cloro, al 0,1 por ciento. Se quiso utilizar la webcam de la laptop propia que llevó Yadiel Duran, el presidente de la Asociación Hermanos Saíz AHS en la provincia, pero parecíamos un video de esos donde pixelan los rostros de aquellos que no quieren que los identifiquen, pero esta vez de cuerpo entero. Al final una productora prestó su I Phone con 4G para poder filmar.

Ese viernes 3 de abril se haría una transmisión on line donde la AHS ofrecería lo mejor del arte joven provincia por provincia. Matanzas no se podía quedar a la saga. En este momento donde el arte toma una importancia insospechada porque, aunque el cuerpo esté en cuarentena, la mente y el espíritu deben ser más libre que nunca. Y, aquí, somos el segundo territorio con más infestados, aunque tengamos una quinta parte de la población de La Habana.

Por ello los trovadores Lien Rodríguez, Carlo Fidel Taboada y Javier Sánchez junto con los poetas Luis Enrique Mirambert y Adrián Zurbano y este narrador se reunieron para ofrecerle a la audiencia fragmentos de su obra. Cada uno desde su poética particular, algunas pesimistas pero que funcionan como sicología inversa, otros donde resalta el EROS como el anverso a la desesperación de estos tiempos virulentos.

Todo se hizo contrarreloj. La transmisi√≥n por StreamingCuba acababa a las 4 de la tarde y nosotros comenzamos a las 3:50 P.M. No terminaba un poema y ya el I Phone apuntaba a un m√ļsico. No sab√≠amos si se entend√≠a lo que dec√≠amos. Hubo una orden que los escritores leyeran con nasobucos y tem√≠amos que los textos sonaran como los gemidos de un perro pateado; pero hab√≠a que dar el ejemplo. Ya √©ramos una aglomeraci√≥n de personas por tanto no tener las mascarillas puestas ser√≠a llevarle la contraria a decenas de spots publicitarios y al sentido com√ļn.

foto: guillermo carmona

Todo acab√≥. Tres horas de espera para algunos; para otros que estaban en la Direcci√≥n de Cultura desde las 9 de la ma√Īana, m√°s de siete. Entonces a desarmar el tinglado: quitar la lona con el √≠cono de la AHS, la bandera de Cuba y volver a la casa de uno: los trovadores a endurecerse m√°s la punta de los dedos al practicar con las guitarras, los escritores al solitario oficio de vaciarse encima de la hoja en blanco o, ambos sencillamente, a esperar que todo pase y podamos decir que fuimos la generaci√≥n, los sobrevivientes, del Covid-19.

A uno le entran sus dudas acerca de la pertinencia de esta iniciativa. No todos tienen acceso a Internet. No todos tienen una conexi√≥n que les permita abrir YouTube o reproducir un video en Facebook en alguna de las cien p√°ginas que se comparti√≥. No a todos les interesa un grupo de artistas desconocidos, o solo conocidos en un peque√Īo c√≠rculo conformado por otros artistas o snobs o culturosos o seudointelectuales.

Sin embargo, alguien, aunque sea por error, porque los algoritmos de la red privilegian las transmisiones en vivo y Facebook le envi√≥ una notificaci√≥n a esos amigos que no son amigos, aunque una pesta√Īa en tu biograf√≠a digital te lo asegure y el aburrimiento lo empuj√≥ a quedarse 10, observ√≥ a un grupo de j√≥venes con cara de cumplea√Īos o, por lo menos, lo que se pod√≠a adivinar tras el nasobuco en un intento de llevarles un mensaje de decirle: Resiste, mi vida, que estamos on line.



Tinta fresca para la literatura matancera (+ video)

Los días 8 y 9 de este mes se efectuará el certamen literario Eliecer Lazo, evento dedicado al mundo de la tinta y las metáforas más importante que organiza la Asociación Hermanos Saíz en Matanzas. Aunque, lo más correcto sería decir que concluirá, dado que se prepara desde que se lanzó la convocatoria para el concurso de poesía y narrativa destinado a jóvenes escritores de la provincia.

Los interesados podrán acercarse a la sede de Ediciones Aldabón, ubicada en la intersección de las calles Milanés y 2 de Mayo, para disfrutar de variadas actividades, pues cada día estará dedicado a un género diferente (primero poesía, y segundo, narrativa).

Durante las jornadas la cita incluir√° un conversatorio con el afamado escritor Jes√ļs David Curbelo, as√≠ como un coloquio sobre la condici√≥n de los narradores en una ciudad como Matanzas, conocida tierra de poetas por antonomasia.

Concurso Literario ELIECER LAZO. 8 y 9 de Noviembre. Spot Aliesky Perez Lopez Producción: El Almacén y AHS Matanzas.

Publicada por Yadiel Duran en Domingo, 3 de noviembre de 2019

En la noche del viernes, en el Patio Colonial, sede de la Casa del Joven Creador matancera, el p√ļblico disfrutar√° de un concierto de Atenas BrassEnsemble; mientras que el s√°bado se premiar√°n a los ganadores de la competencia y se cerrar√°con una presentaci√≥n de la Trovuntivitis, el reconocido grupo de trovadores santaclare√Īos.

La promoci√≥n y espacios a los m√°s j√≥venes escritores de la provincia constituye uno de los objetivos fundamentales del ‚ÄúEli√©cer‚ÄĚ; al igual que llegar a una audiencia que con el dinamismo de la vida moderna se vuelve reacia a la lectura y el arte que se desprende de ella. La tarea es inmensa, pero as√≠ de grande deber√°n de ser los esfuerzos e iniciativas.