escritor


Martha Acosta √Ālvarez, un laboratorio de ciencia y ficci√≥n

Algo hay dentro de Martha Acosta √Ālvarez. Tal vez es una mezcla de la ambig√ľedad propia de los treinta ‚ÄĒa medio camino entre la juventud y la madurez‚ÄĒ con todos los conocimientos y destrezas que puede tener alguien que estudi√≥ una carrera de ciencias; sumado eso a pasiones latentes por la literatura. Tal vez, aquello que la distingue resulta de la inquietud propia de las personas capaces de crear poes√≠a, cuentos, novelas… Quiz√°s, sea solo talento. [+]


Fisura de luz

Para crecer fuerte, primero se debe

hundir las raíces en la nada, aprender a

enfrentar la soledad más solitaria (…)

Debes estar dispuesto a quemarte en

tu propia llama‚Ķ ¬ŅC√≥mo puedes volverte

un ser nuevo y fuerte si primero no

te transformas en cenizas?

 

Nietzsche

 

De una grieta nacen estos cuentos, dice su autor y autom√°ticamente imagino personaje tras personaje saliendo de la estrecha abertura en medio de una zona √°rida. Seg√ļn emergen va llen√°ndose de colores el mustio paisaje. Pasamos de cazador a presa, y viceversa, en el primer cuento que regala Deambulantes: segundo libro publicado por el sello editorial Primigenios, del escritor habanero David Mart√≠nez Balsa. Una vez m√°s, la entrega del autor de Katabasis y Minutos de silencio afianza un estilo escritural estribado en la limpieza de una prosa firme, certera, que deja reconocer la pluma de su autor l√≠nea a l√≠nea conforme avanza.

Naturaleza marca bien la pauta de todo el cuaderno, haci√©ndonos saber que el entrem√©s deja un gusto a ‚Äúescudri√Īo psicol√≥gico‚ÄĚ muy bien llevado con el uso de la segunda persona narrativa, otra de las marcas de agua de Mart√≠nez Balsa, quien gusta adem√°s de enumerar las escenas en las historias, haciendo de tal ma√Īa un artilugio que dota al cuento de tensi√≥n, especie de recurso nemot√©cnico que logra surtir el efecto impacto de forma eficaz. Horacio es el primero que nace de esa hendidura, presto a volvernos caza f√°cil ante la gracia literaria de su autor.¬†¬†¬†¬†¬† ¬†¬†

 

¬ęOculto detr√°s del espeso matorral, aguardas el arribo de tu presa. Apenas cambias la postura; tu respiraci√≥n, lenta y muy sutil, se funde con el viento, desaparece entre sus murmullos. Te has vuelto un experto en pasar desapercibido. Al principio, eras un manojo de nervios, tan inquieto que hasta un ciego reparar√≠a en ti. Meses despu√©s, hallas dif√≠cil de aceptar la extensi√≥n de tus progresos. Ya mereces el t√≠tulo honorario de cazador, sometido a las disciplinas del sigilo, inmune al apuro o a las necesidades b√°sicas del cuerpo¬Ľ.

 

Si alguna duda arribó a tu mente en la primera parada, Andar entre los vivos será el impulso que catapulte tus ganas hasta el final. En este texto asomarán las primeras conclusiones sobre el libro, sin duda alguna, la profundidad de sus personajes, el rebusque constante entre sus más intrínsecas manías y tormentos, será plato fuerte en la obra, alimentando nuestro morbo.

¬ęDe pie en el borde del hoyo, Heriberto empuja el cuerpo del oficial, que rueda y se precipita al interior, junto al resto de los cad√°veres. Se acomoda bien el anillo en su dedo anular. Luego, empieza a internarse en la jungla, mientras intenta revivir cada paso que dieron los miembros de su pelot√≥n antes de la emboscada, antes de que aquel primer balazo destrozara el pecho del Navaja. Esos pasos lo devolver√°n a casa, le permitir√°n convertir esta noche en una historia que rememorar en el futuro; otra haza√Īa a engordar su arsenal de an√©cdotas de combatiente¬Ľ.

 

Los cimientos, hace un stop necesario en el libro, una especie de sombra que devuelve el aire al cuerpo cuando se camina agitado.

 

¬ęDespu√©s de la placa de la sala, el dinero se fue a pique y el mismo hueco por donde escap√≥, se tranc√≥ y no devolvi√≥ nada m√°s. La casa qued√≥ a medio hacer durante casi seis meses. Te part√≠a el alma ver aquel h√≠brido, mitad concreto y mitad madera, igual a un cuerpo en un largo proceso de descomposici√≥n. Los huecos abiertos en el patio para los dados, los arquitrabes de las columnas ya listos, bueno, la mayor parte, porque las cabillas se perdieron del mercado negro; algunos sacos de arena tendidos en el cuarto designado almac√©n temporal de materiales, el olor a cemento que no se iba sin importar cuantos cubos de agua la vieja echara y le diera harag√°n¬Ľ.

 

La casa adopta un poco el protagónico en este texto, donde pareciera estar uno batiendo mezcla entre aquellos hombres para fundir la placa, es lo que provoca la cercanía que abraza la primera persona escogida con oficio por su autor. No obstante, pese a la tregua que muestran sus primeras páginas, a medida que progresa el cuento, reaparece el mismo hilo conductor de todo el compendio. La naturalidad de sus personajes hace que sientas cómo te susurran al oído, vas volviéndote cómplice de aquel dato que bien jugaba a esconderse desde el principio y tantas veces se desdibujó para luego unir de a golpe todas las hebras.

 

Miriam llena a uno de una mezcla de sensaciones a las que se hace imposible voltear el rostro. No hay forma de escapar ante el dolor, pitan los oídos mientras la almohada se afinca en la cara de su madre. El hedor que emana del cuento se nos cuela y se aloja en el encéfalo revolviéndonos el alma. El sentimiento de complicidad toca a la puerta, deambulante, y asusta. 

¬ęEn m√°s de una ocasi√≥n aliment√≥ la idea de detenerse, de apartar la almohada, pero las im√°genes del pasado y de su futuro se estampaban una y otra vez contra sus ojos y Miriam solo consegu√≠a apretar m√°s y m√°s. Al notar la ausencia de movimientos y los sonidos extintos, retir√≥ la almohada. Un rostro macilento, ro√≠do por los a√Īos y las fauces del c√°ncer, le prodigaba una mirada de horror reforzada por una boca abierta, sin dientes. Miriam le cerr√≥ los ojos y coloc√≥ la almohada detr√°s de su cabeza. Se incorpor√≥ de s√ļbito, presa de temblores, incapaz de controlar su respiraci√≥n. Una s√ļbita urgencia de vomitar la dirigi√≥ al ba√Īo, pero nada aconteci√≥, salvo varias arcadas. Lav√≥ los ara√Īazos en su antebrazo y mientras el agua arrastraba la sangre hacia el tragante, Miriam not√≥ la tensi√≥n desprenderse de ella cual una nube t√≥xica. Pronto, el alivio devor√≥ la culpa y ya los d√≠as venideros perdieron la incertidumbre¬Ľ.

 

Uno a uno, sin chance a pesta√Īear, siguen apret√°ndonos fuerte los cuentos de este libro, con esa necesidad tan grande que se siente desde el inicio; es menester que escuchemos con atenci√≥n, necesita decirnos algo, y lo hace. Hablar de Deambulantes, el texto que da t√≠tulo a la obra, me llena de pena. Un dolor me invade y llegado a este punto no seguir√© rese√Īando en plural, no cabe, y apuesto, sin temor a equivocarme, que una vez avances hasta aqu√≠, tampoco sentir√°s ganas de alejarte. Expectar desde la otredad, distante, no ser√° una opci√≥n.

 

¬ę‚ÄĒS√≠, mientras haya alguien all√° afuera, en el mundo de los vivos, que se acuerde de ti, que te mantenga en su memoria, pues entonces tus ropas nunca parecer√°n llenas de polvo, medio podridas, ni t√ļ lucir√°s descompuesto.

‚ÄĒ¬ŅY si no se acordaran de m√≠?

‚ÄĒPues te ver√°s m√°s o menos parecido a la vieja esa. Aunque ella anda bien. No quieras ver los espec√≠menes que me he encontrado yo. Pero no te preocupes, no tienes cara de ser mal tipo, estoy seguro que se acordar√°n de ti.

‚ÄĒ¬ŅY cu√°ndo no quede nadie?

‚ÄĒSi los tuyos mantienen fuerte tu recuerdo, siempre habr√° alguien. Y suponiendo que la cosa se ponga bien mala, no te sofoques, ese proceso es lento¬Ľ.

 

Este, el quinto cuento del libro, hace que el folleto se reajuste el cintur√≥n, acomode la camisa por dentro y apriete la corbata. La confabulaci√≥n entre el personaje principal y su autor conduce las l√≠neas de la historia, salta a la vista. El dolor se apropia de quien lee, nos vamos sabiendo v√≠ctimas de ese mismo derrotero alg√ļn d√≠a, quiz√° no muy lejano y una nostalgia tremenda anida en medio del pecho.

 

Bajo el sugerente t√≠tulo de Demonios en t√ļnicas de hombre llega el sexto cuento, remarcando lo que ya en una entrevista comentaba sobre la atinada selecci√≥n nominal de Mart√≠nez Balsa para sus obras. Con nitidez cinematogr√°fica disfrutamos escena tras escena de esta especie de thriller literario que, aunque queda clara su naturaleza fr√≠a, no resulta en una crudeza visceral, y eso est√° bien, el lector siempre agradece las coherencias estil√≠sticas y es que su autor se mantiene comedido ante ciertas tendencias donde lo gr√°fico tiende a sobrar cuando se ha logrado la atm√≥sfera adecuada para que el mensaje llegue alto y claro.

 

Con ganas de un próximo cuento, debo admitir, arribé a DIRTY BUSINESS regodeándome en la camaradería que sentí por conocimientos afines a la temática, más, una vez en el fin de la primera escena, mis ojos se entornaron y frené de sumar inverosimilitudes en ese alter ego que se impone cuando conocemos a fondo de algo; ya no era posible reparar en tales simplezas, el texto obliga a prestar atención, toda la atención que requiere leer con esmero el ultimo cuento de un libro que tanto nos ha musitado al oído.

 

Con el mismo tono ecuánime de los anteriores, la limpieza estilística que ya va haciéndose notar claramente en la pluma de David Martínez Balsa, el lenguaje coloquial que caracteriza su narrativa sin rozar jamás el filo de los comodines que las jergas pueden ofrecer, ni verbo sensiblero alguno pese a los análisis que asoman en sus textos, con una pincelada de parábola quizá, llega triunfal este tercer libro del joven escritor cubano, cuyas grietas prometen seguir pariendo historias llenas de mundo.


De Media Luna a La Habana, por los caminos del periodismo y de la AHS (+Fotos y videos)

Por Yaicelín Palma Tejas

Cuando ni√Īo so√Īaba con ser pelotero, incluso practic√≥ b√©isbol y estuvo en competencias provinciales. En esos juegos, medio que en broma, se pon√≠a a narrar. As√≠ fue naciendo la pasi√≥n por el periodismo de Yasel Toledo Garnache. Cogi√≥ la carrera con la aspiraci√≥n de dedicarse al periodismo deportivo.

 

“La etapa en la Universidad de Holguín me cambió muchísimo como persona. Era bastante tímido. Fue en Holguín donde por primera vez fui al teatro, donde disfruté por primera vez del ballet. Tuve allí muy buenos profesores, incluidos algunos escritores como Rubén Rodríguez, Premio Nacional de la Crítica. Ahí fue naciendo el amor por la literatura.

“Comencé en algunos eventos del movimiento de artistas aficionados, premios a nivel provincial, a nivel nacional. En el 2013 entro a la Asociación Hermanos Saíz (AHS.

‚ÄúAl graduarme comienzo entonces en el semanario provincial La Demajagua, en Bayamo. Ah√≠ estuve casi un a√Īo. Luego pas√© a la corresponsal√≠a de la Agencia Cubana de Noticias en mi provincia. Ah√≠ tambi√©n obtuve varios reconocimientos, incluido el Premio Nacional de Agencia en el a√Īo 2017, y me desempe√Ī√© como director o corresponsal-jefe. Luego, pas√© a ser subdirector nacional de la ACN.

‚ÄúLa etapa en la Agencia me aport√≥ much√≠simo en el crecimiento profesional y fue una experiencia que valoro. Estando en la Agencia, a propuesta de la direcci√≥n nacional de la AHS y con la aprobaci√≥n del Consejo Nacional, comienzo a desempe√Īarme como Vicepresidente de la Asociaci√≥n desde mayo de 2019. En Granma hab√≠a sido vicepresidente de la Asociaci√≥n y antes fui jefe de la secci√≥n de literatura, o sea, que ya hab√≠a estado vinculado al trabajo de la organizaci√≥n‚ÄĚ.

En la Agencia Cubana de Noticias.

¬ŅC√≥mo tomaron t√ļ y tu familia el cambio de rutina, tu traslado hacia La Habana?

A m√≠ me suelen decir que soy demasiado so√Īador, y un poco raro tambi√©n para algunas cuestiones. En verdad soy muy apegado a la familia y a las ra√≠ces, o sea, a ese ambiente de Granma y de Media Luna, municipio bastante alejado de la capital provincial, pero para m√≠ tiene algo muy especial, quiz√°s esa mezcla de mar, de monta√Īas, playa y conocer la historia de ese lugar donde naci√≥ Celia S√°nchez, all√≠ fue el reencuentro de Fidel y Ra√ļl en Cinco Palmas‚Ķ

No quer√≠a venir para La Habana. Cuando me insistieron, dije que ven√≠a solo por dos a√Īos.

S√© que a mi familia tambi√©n le doli√≥ que viniera para ac√° ,como les ha dolido que estemos distantes durante varios a√Īos. Mi mam√° tambi√©n es muy apegada, con decirte que en toda su vida ella solo ha salido de Granma dos veces, cuando era una adolescente que estudi√≥ en Isla de la Juventud y cuando fue a mi graduaci√≥n en la Universidad de Holgu√≠n. No obstante, siempre me ha dado mucha libertad, y no cuestiona mis decisiones.

Cuando hablamos de la posibilidad de venir para La Habana, me dijo que hiciera lo que yo deseaba, aunque vi la tristeza en sus ojos. En esta etapa de Covid hemos sufrido varios golpes duros en la familia, algo que no vamos a olvidar jam√°s, y cuando perdemos seres muy queridos nos duele m√°s no poder despedirnos de ellos, ni siquiera verlos en los √ļltimos d√≠as‚Ķ

Me siento afortunado por la familia que tengo y siempre trato de ser lo mejor posible por ellos, como persona y como profesional, porque adem√°s nunca olvido los esfuerzos que ha hecho mi mam√° para nosotros.

¬ŅEn qu√© te ayud√≥ y te ayuda la AHS?

La etapa en la Asociaci√≥n ha sido especial, y me ha ampliado la visi√≥n sobre temas y aspectos diversos. Creo que si en alg√ļn momento vuelvo otra vez a los medios de comunicaci√≥n m√°s directamente lo har√© siendo mucho mejor como profesional y tambi√©n como ser humano, con una visi√≥n m√°s creativa.

La AHS me ha ense√Īado a debatir casi con fiereza, con mucha profundidad. Nosotros en la direcci√≥n nacional somos 13 personas y all√≠ debatimos de manera muy fuerte; muchas veces votamos entre nosotros, eso nos obliga a tener en cuenta muchos aspectos, m√°s all√° de las decisiones personales.

La AHS tiene algo que encanta. Cuando uno la conoce por dentro, a profundidad, uno se enamora completamente de ella. Eso hace que algunas personas con 50 o 60 a√Īos se sigan sintiendo parte de la Asociaci√≥n.

Primero me ayud√≥ como joven creador, como miembro, con sus m√°s de 150 eventos y jornadas de programaci√≥n en los cuales uno puede participar y compartir con otros creadores de su generaci√≥n, de todo el pa√≠s, incluidos algunos relacionados directamente con el periodismo como es el caso de los eventos de radio, el taller y concurso Rub√©n Mart√≠nez Villena, el Almac√©n de la Imagen en Camag√ľey, el Antonio Lloga in Memorian en Santiago de Cuba‚Ķ

La organizaci√≥n tambi√©n tiene un sistema de becas que te permite so√Īar con hacer un documental, exposiciones, videoclips, discos, publicar libros, concretar obras de teatro‚Ķ

Ya en la vicepresidencia nacional tengo la posibilidad de sentirme √ļtil y ayudar a que todo lo anterior crezca lo m√°s posible. Aqu√≠ tengo muy claro que mi funci√≥n fundamental es ayudar a los dem√°s, por eso es que uno quisiera tener a veces la capacidad de no dormir. En muchas ocasiones me critican eso, que mi n√ļmero de tel√©fono se lo doy a todo el mundo, que me puedan llamar a cualquier hora del d√≠a‚Ķ

Con mucha humildad, creo que mi aporte a la Asociación es voluntad, muchísimos deseos de que la organización siga creciendo, de que todos sus miembros sientan que la organización está viva y es consecuente con el espíritu creador.

En todo ese proceso uno constantemente está creciendo, en los eventos, en los espacios de intercambio. Aquí he aprendido a tener más paciencia, más calma, a pensar mejor las decisiones, a tener en cuenta visiones más plurales de todo, y eso es algo que agradezco.

Nosotros siempre decimos que la Asociación es una especie de ser vivo, que le aporta mucho a sus más de tres mil 500 miembros en todo el país, pero a la vez nosotros mismos con nuestra obra ayudamos a la organización a crecer.

En la célula de la AHS en el municipio de Jatibonico

¬ŅTe limita tu cargo como vicepresidente de la AHS para desarrollar tu carrera como periodista y escritor?

Para mí estar en esta responsabilidad significa también abandonar un poco la obra personal. A veces me siento mal cuando pienso que antes escribía muchísimo, pero es una etapa que uno mira desde otro punto de vista, desde la satisfacción personal de ayudar a otros.

Ahora estoy realizando una doble funci√≥n, como vicepresidente de la AHS y director de la revista El Caim√°n Barbudo, que constituye un reto muy grande por ser sin dudas una de las publicaciones culturales con m√°s historia en nuestro pa√≠s, la cual adem√°s est√° cumpliendo 55 a√Īos.

Eso me ha obligado a volver con m√°s fuerza al periodismo, y me permite relacionarme con un equipo de personas que admiro y respeto.

La revista y la Asociaci√≥n est√°n muy relacionadas desde sus or√≠genes, pues el discurso de fundaci√≥n de la AHS se public√≥ por primera vez en El Caim√°n Barbudo. En esa revista se public√≥ tambi√©n la convocatoria a hacer un logo oficial para la AHS, y alguien muy querido por nosotros, Bladimir Zamora, fue miembro de la direcci√≥n nacional de la Asociaci√≥n y era periodista dedicado a la cr√≠tica y a temas culturales. Todav√≠a le llamamos ‚ÄúEl Caimanero Mayor‚ÄĚ. Esta dualidad es un desaf√≠o, pero a la vez me despierta mucha pasi√≥n.

En el programa televisivo Paréntesis.

Desde tu experiencia, ¬Ņqu√© ha logrado y qu√© le falta a la AHS?

La Asociaci√≥n ha logrado much√≠simo en sus 35 a√Īos. Tiene una plataforma fuerte de becas y premios y tambi√©n de promoci√≥n. Se dice f√°cil, pero somos j√≥venes creadores quienes organizamos m√°s de 150 eventos en Cuba, con todo lo que ello implica, no solamente el dise√Īo art√≠stico sino los aseguramientos log√≠sticos, siempre con el apoyo del sistema institucional de la Cultura.

En cuanto a promoci√≥n tenemos programas que coordinamos y realizamos completamente desde la organizaci√≥n, como Par√©ntesis que tiene ya 15 a√Īos, y otros como Una vez al a√Īo, Del agua que bebemos, Entre nos, Activos desde casa, De vuelta a La Madriguera‚Ķ Hace poco nacio En clave, por Radio Rebelde. Varias provincias tienen programas de la AHS, de radio y televisi√≥n.

A pesar de todo lo logrado, los desafíos son enormes y siempre será así. Nunca nos vamos a sentir satisfechos, y a la vez los propios asociados siempre nos exigen más. El reto permanente es que la AHS crezca cada vez más, que sea consecuente con sus esencias y que no pierda la capacidad de ser eternamente joven. El alma de la organización depende de nosotros y nuestra obra.

En el Almac√©n de la imagen, en Camag√ľey.

¬ŅC√≥mo se tramitan los intereses de los asociados?

La AHS es una especie de puente, está también para exigir un mejor funcionamiento del sistema institucional de la Cultura. En sus espacios de debate tratamos de construir desde el consenso, pero también desde la diversidad, sobre todo en los meses más recientes cuando han existido situaciones muy complejas dentro del tejido cultural y social de la nación, la AHS ha sido fundamental en ese proceso de intercambio.

Tratamos de nutrirnos de las opiniones y las visiones de todos los miembros, para proyectar el trabajo.

¬ŅQu√© se debe hacer para pertenecer a la AHS?

Las puertas de la Asociaci√≥n est√°n abiertas para todos los j√≥venes creadores del pa√≠s. Es de manera voluntaria y a la vez selectiva, seg√ļn la calidad de las obras.

Nos autodefinimos como la vanguardia artística joven del país, eso implica una responsabilidad enorme. Aspiramos a que dentro de la AHS estén los mejores escritores, artistas, investigadores jóvenes… de Cuba, con la capacidad de irradiar a todos.

Presentación de los libros ganadores del Premio Calendario, junto a Senel Paz.

Ya por √ļltimo, despu√©s de todas estas experiencias, ¬Ņcrees que has superado la timidez?

Creo que todavía soy un poco tímido, lo que uno aprende a superar eso. La etapa de la Universidad fue fundamental. Recuerdo las primeras clases, en las cuales me costaba participar, hablar, porque me daba un poco de pena, pero a la vez en la propia Universidad asumí responsabilidades como presidente de la Federación Estudiantil Universitaria en el grupo, como director de la radio base de la Universidad, coordinando también una publicación impresa, dirigiendo una especie de sitio digital o foro que servía para debatir…

Obtuve diversos premios, y participé en varios espacios que me obligaron a ir venciendo la timidez como concursos, eventos, congresos. Dentro de la AHS es casi imposible demostrar timidez. El propio acto creativo y la necesidad de compartir con numerosas personas te obliga a despojarte de cualquier pena.

En las Romerías de Mayo.

(PUBLICADO ORIGINALMENTE EN RADIO REBELDE)

 


¬ęAs√≠ es mi visi√≥n del mundo: maravillosa, absurda y m√°gica ¬Ľ

Un joven con el rostro ladeado, de mirada esquiva a ‚Äúlo lord Byron‚ÄĚ, es la imagen adjunta a la noticia que se comparte en varios perfiles de la plataforma de Facebook. ‚ÄúLa Editorial √Ācana anuncia el Premio Literario Bustos Domecq, el lauro es destinado al escritor holguinero Andr√©s Cabrera, con la novela Musita, el muy maldito, inspirada en Celestino antes del alba‚ÄĚ.

Andrés Cabrera (Holguín, 1995) ha mostrado las posibilidades que brinda la reinterpretación y asimilación de temas, personajes, ambientes e imaginería popular en la conformación de su propio material narrativo.

El establecimiento del di√°logo entre obras representativas de la novel√≠stica contempor√°nea cubana como Matarile de Guillermo Vidal, y Celestino antes del Alba de Reinaldo Arenas, le permite elaborar ‚ÄĒa trav√©s del recurso m√≠tico‚ÄĒ una nueva visi√≥n de la realidad readaptada a nuevos conflictos.

Eres egresado del XXI Curso de T√©cnicas Narrativas del ‚ÄúCentro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso‚ÄĚ. ¬ŅEn qu√© medida ha aportado en tu formaci√≥n como escritor pertenecer a este tipo de talleres?

Creo que lo ha sido todo. El Centro Onelio significó un antes y un después para mí y para todo el que lo haya cursado; aunque pueda haber quien lo niegue.

El taller no te ense√Īa a escribir, como bien lo ha manifestado en varias ocasiones el profe Heras Le√≥n. La funci√≥n del Centro es la de dotar de las herramientas necesarias para que t√ļ, como escritor, logres hacer literatura. Escribir puede cualquiera, hacer literatura no. La escritura es un don. No son solo palabras, son pensamientos; y ah√≠ es donde radica la grandeza.

¬ŅCu√°n necesario crees que deba ser el apoyo institucional para el desarrollo de los j√≥venes escritores?

Creo que es fundamental. En una sociedad como la nuestra, muy enfocada en lo nacional, el papel de las instituciones ha de ser la de crear espacios que visibilicen las nuevas voces, no solo de la escritura, sino de todas las manifestaciones art√≠sticas. En este sentido he de exaltar el trabajo de Ediciones La Luz y de su taller ‚ÄúContar con La Luz‚ÄĚ, dirigido en un primer momento por Mariela Varona y ahora por Adalberto Santos; excelente ejemplo de cu√°nto se puede hacer en pro de la literatura joven. Yo pertenezco a all√≠.

Cortesía de Ediciones la Luz

¬ŅEn qu√© medida consideras que resulte importante la lectura para el escritor?

Borges dijo: ‚ÄúUno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe‚ÄĚ. Mientras m√°s lees, m√°s ganas tienes de escribir. La lectura es una escuela interminable para el escritor. Cada libro que consumes, y te atrapa, es otra herramienta; una nueva experiencia que te llevas.

¬ŅCu√°les han sido tus principales influencias narrativas?

Yo no soy una rata de biblioteca; mentiría si me pusiese a enumerar escritores reconocidos y a citar obras cual si fuese un escritor laureado. Me considero un ignorante en el mundo de la literatura. Sí, un ignorante; pero un ignorante muy libre, y ahí es donde creo que encuentro mi gloria. Y cuando digo gloria, me refiero a la felicidad que me causa lo que escribo.

Mis lecturas son muy desordenadas; pero s√≠, tengo favoritos. Entre ellos: Margarite Yourcenar, Garc√≠a Lorca, La Loynaz, Georges Perec, Cort√°zar, Carpentier, Virgilio Pi√Īera, Bulg√°kov, Garc√≠a M√°rquez y otros tantos, de los cuales, al menos, conozco una obra.

Pero la joya de mi corona es Reinaldo Arenas, a ese lo cargo sobre mi pecho como a un ni√Īo enfermo; como al m√°s grande de mis tesoros.

Cortes√≠a de la Editorial √Ācana

Has sido galardonado recientemente con el ‚ÄúPremio Literario Bustos Domecq‚ÄĚ por la novela Musita, el muy maldito. Unos de los motivos al fallo del jurado estuvo estimulado por tu apropiaci√≥n estil√≠stica de la novela Celestino antes del alba, ¬Ņpor qu√© Reinaldo Arenas?, ¬Ņpor qu√© el realismo m√°gico en Andr√©s Cabrera?

El primer libro que le√≠ de Arenas fue Celestino antes del alba. Descubrir a Reinaldo fue descubrirme a m√≠ mismo. Me sent√≠ muy identificado con su estilo, y no s√© de qu√© modo; pero hubo una conexi√≥n entre √©l y yo. Y es que siento que compartimos m√°s que el terru√Īo y las preferencias. Pero he de negar que el realismo m√°gico me vino de √©l. Ya antes de conocer su obra hab√≠a escrito una novela inconclusa y que retomar√© en alg√ļn momento titulada: Caf√© para la serpiente, con la cual gan√© mi entrada al Centro Onelio. En esta primera obra utilic√© el realismo m√°gico sin saberlo. Estaba all√≠; pero yo a√ļn no sab√≠a nombrarlo.

Musita, el muy maldito est√° inspirada en Celestino, s√≠; pero no fue la obra de Reinaldo la que me impuls√≥ a contar mi historia en un primer momento, sino otro escritor y su obra: Guillermo Vidal. Tiempo despu√©s de leer Celestino, le√≠ Matarile, y fue entonces cuando me atrev√≠ a contar m√≠ historia. Y es que el hombre ha padecido los mismos males, durante muchos siglos, bajo el mismo sol. De Reinaldo tom√© tres cosas importantes: el impulso, la libertad y el tiempo. √Čl es inigualable.

Mi fuerte es y será el realismo mágico, es intrínseco en mí. No creo que cambie en futuras obras, sino que se transforme, porque iré, cada vez más, haciendo este estilo propio. Y es que así es mi visión del mundo: maravillosa, absurda y mágica; pero siempre con los pies sobre la tierra.

Cortesía del entrevistado

Coméntanos acerca de tus planes futuros en cuanto a tu creación narrativa.

El a√Īo pasado termin√© de escribir una novela titulada Al son de la carabela. Ha sido uno de mis mayores experimentos y me he divertido mucho escribi√©ndola. La historia sucede en la ciudad de Holgu√≠n, all√° por el siglo treinta, en un mundo muy diferente y, a la vez, muy parecido al actual, donde se instaura un r√©gimen autoritario gobernado por el dictador G√≥ngori, autodenominado Mariscal Supremo. Esta novela est√° cargada de acontecimientos absurdos. Y es que el humor absurdo me fascina, me hace vivir.

Algunos de sus personajes y acontecimientos quizás podrían considerarse polémicos; pero si algo me he llevado de Arenas ha sido la libertad creativa. Primero mi obra, y luego que me trague el mar.

Actualmente escribo una tercera novela que por ahora se titula Alejando, o, El día de los Santos Inocentes. Una historia cargada de acontecimientos mágico-realistas y donde exploro las sexualidad pura. Una historia narrada por su protagonista desde su infancia hasta su adolescencia y temprana juventud.

¬ŅQu√© consejos les dar√≠a a los j√≥venes que se inician como escritores?

Que participen en cuantos talleres les sean necesarios, que experimenten, que busquen sus formas, que lean, que escuchen, que escriban mucho y alardeen de muy poco; de nada.

Si hay un mal que empa√Īa el talento actual es la soberbia; el pensar en que yo soy un gran escritor, un genio de este siglo y tengo que hac√©rselo saber a los cuatro vientos. Eso es una fetidez. Mi amigo Robert R√°ez en su primer libro, Boustrophilia, dice: ‚ÄúLo primero es olvidarte de la competencia. Eso. La competencia no existe. Ni los genios‚ÄĚ. Esa es tambi√©n mi forma de pensar.

 


¬ęEs imposible crear sin exponerte¬Ľ

Marlon Duménigo sabe que la literatura se asume como un ejercicio de riesgo. La literatura es un salto al vacío de la (in)certidumbre. Con sus historias, este joven escritor refleja uno de los ángulos de lo real. Ha escogido el vehículo de la palabra escrita para llegar a los otros. Contar es, bien lo sabe, un acto de valor y de supervivencia.

Hay quienes refieren que la literatura les lleg√≥ de repente, que el acto creativo los sorprendi√≥ en la vida cuando no pensaban, ni siquiera, ser artistas. Otros hablan de un llamado temprano de la vocaci√≥n. ¬ŅCu√°l es tu historia: c√≥mo descubres que este era el camino, o uno de los caminos, que te interesaba transitar?

Mi primer intento de hacer literatura fueron unas cuantas poes√≠as rimadas que escrib√≠ a los 12 o 13 a√Īos, y que mi madre a√ļn conserva y se empe√Īa en mostrar como un trofeo infantil a los conocidos m√°s cercanos. Digo intento a riesgo de que le palabra le quede grande, pues fueron apenas pinceladas de creaci√≥n, su principal valor radica en la necesidad de expresar ciertas ideas y que el canal escogido sea precisamente la palabra escrita. M√°s tarde, en el servicio militar, llevaba siempre en el bolsillo derecho del pantal√≥n una libreta doblada y un lapicero que usaba en los ratos libres para conformar una especie de bit√°cora que, adem√°s, conten√≠a vi√Īetas y reflexiones cortas; concebidas bajo la premisa de ‚Äúser escritas solo para m√≠‚ÄĚ. De hecho, llen√© m√°s de una libreta (al final no se cumpli√≥ eso de que eran para m√≠, pues todas se perdieron), aunque por ese entonces tampoco podr√≠a definirlo como una vocaci√≥n. Lo m√°s parecido a eso llegar√≠a m√°s tarde, en 5to a√Īo de la carrera de Ingenier√≠a en Ciencias Inform√°ticas y, esta vez, para bien o para mal, se cumpli√≥ el axioma de que a la tercera va la vencida. Entonces tuve la gu√≠a de Anisley Miraz Lladosa, una poeta que me anim√≥ a la escritura y a presentar mis textos al concurso de talleres literarios de Trinidad, mi Macondo, la ciudad donde viv√≠ hasta los 23 a√Īos.

La velocidad de los res√ļmenes hace que no mencione otros nombres y t√≠tulos de libros que influyeron de manera consciente o inconsciente en el deseo de convertirme en escritor. Un deseo que cobr√≥ otra dimensi√≥n mientras cumpl√≠a el servicio social en La Habana, cuando entr√© al Centro de Formaci√≥n Literaria ‚ÄúOnelio Jorge Cardoso‚ÄĚ y al Taller de Ciencia Ficci√≥n y Fantas√≠a Espacio Abierto. Creo que este fue el punto de no retorno. Era la primera vez en mi vida que estaba rodeado de escritores, de personas con aspiraciones creativas similares a las m√≠as y fue la primera vez que sent√≠ una retroalimentaci√≥n. Ese saber que hay otros como t√ļ, con los mismos bloqueos literarios, ansias de publicaci√≥n, cuentos inacabados y deseos de abandonarlo todo en alg√ļn punto, pero que siguen en el camino de la literatura a pesar de todo. En mi caso, porque la literatura, tras casi diez a√Īos, consigue emocionarme de la misma forma. Hace que me levante a las 5:45 de la ma√Īana a intentar mejorar un texto y lo hago con toda la energ√≠a disponible. Eso tiene que significar algo. Solo si dejo de emocionarme con la literatura dejar√© de escribir.

¬ŅSientes que existe una pauta, una constante, en tu proceso creativo, u optas por ser libre de cadenas vinculadas al ejercicio del oficio o a la costumbre escritural?

Al principio bastaba con la soledad y el caf√©. Me sentaba a escribir cuando me sent√≠a inspirado y rechazaba hacerlo esos d√≠as en los que procrastinar se vuelve tendencia. Luego asum√≠ cierta disciplina. Actualmente escribo cinco d√≠as a la semana. Con el tiempo fui incorporando, adem√°s, rutinas que hacen m√°s predecible o menos extra√Īo el proceso creativo. Escribo por lo general en las ma√Īanas, entre las 6:00 y las 9:00, con el ruido del ventilador de fondo. Solo tomo caf√© mientras escribo y nunca comienzo a escribir la historia hasta tener la primera oraci√≥n exacta. A veces tengo el resto del cuento o del cap√≠tulo en la cabeza y no lo comienzo hasta encontrar esa primera l√≠nea que dicta el tono de la historia. Cuando tengo bloqueos literarios recurro al manuscrito, lleno decenas de p√°ginas de tinta azul o negra y caligraf√≠a apurada que, muchas veces, no representa otra cosa que desechar caminos, decantar posibles finales o di√°logos que reescribo hasta reencontrarme con el tono o la idea que me permita volver a enfrentarme al teclado y la pantalla definitiva en la laptop.

¬ŅCu√°les sientes son los ‚Äúsiete pecados capitales‚ÄĚ de un autor?, ¬Ņqu√© entorpece la creaci√≥n?

El acto creativo es tan personal que se vuelve casi imposible elaborar listas sobre lo que debe o no hacerse. As√≠ que quiz√°s esta sea la respuesta m√°s arriesgada de todas. Para hacerlo menos dif√≠cil me tomo la libertad de no mencionar factores subjetivos como los estados de √°nimo. En mi lista, el orden no obedece a jerarqu√≠as, √ļnicamente a un sentido num√©rico indispensable para no pasarnos horas mencionando posibles ‚Äúpecados capitales‚ÄĚ de un escritor.

  1. No leer.
  2. No reconocer cu√°ndo abandonar un texto.
  3. Editar mientras se escribe.
  4. No dejar ‚Äúenfriar‚ÄĚ los textos una vez terminados.
  5. Procrastinar en exceso.
  6. No ser receptivo a las críticas.
  7. Subestimar los títulos.

¬ŅLos premios te han sido esquivos o conf√≠as que existe una arquitectura en tu vida creativa que te llevar√° a alg√ļn punto en espec√≠fico? ¬ŅConf√≠as en la din√°mica de los premios?

Honestamente, hubiera preferido ganar m√°s premios de los que tengo hasta ahora. Sobre todo porque los premios son en este momento la v√≠a m√°s expedita para un autor de publicar su obra en Cuba y, probablemente, la √ļnica que le asegure cierta promoci√≥n. Como autor me queda intentar ser mejor en cada texto. Si los premios llegan, por supuesto que ser√°n bienvenidos. No renuncio a los concursos como tampoco a otras v√≠as para hacer llegar mi obra a los lectores. Al fin y al cabo no basta un premio para legitimar la calidad de una obra.

Dentro del gremio suele pasar que asociamos los nombres de los autores a sus premios, as√≠ podemos citar de memoria los premios de X autor, pero rara vez podemos mencionar los t√≠tulos de sus libros. Se debe crear expectativa alrededor de la obra galardonada. Garantizar que cuando se publique, un a√Īo despu√©s, esta no pase desapercibida entre las noticias generadas sobre los nuevos ganadores.

cortesía del entrevistado

¬ŅCu√°les te parecen son los principales problemas de la literatura joven actual? ¬ŅSon problemas vinculados al mundo exterior (sistema de premios, consolidaci√≥n editorial, industria del libro, etc.) o m√°s bien relacionados con el mundo interior del creador y sus relaciones con su propia obra?

Pienso que entre los problemas de la literatura hay algunos recurrentes: el tema de los premios, la promoci√≥n, la cr√≠tica literaria y la inserci√≥n en el mercado editorial. Si hablamos sobre autores j√≥venes, estos tema cobran a√ļn m√°s vitalidad porque son escritores que no est√°n consolidados y requieren estas oportunidades, aprovechar los focos de atenci√≥n generados por un galard√≥n m√°s o menos importante, alguna cr√≠tica sobre su trabajo, una s√≥lida campa√Īa de promoci√≥n, para comenzar a formar parte del imaginario de un posible lector.

Incluso la propia etiqueta de ‚Äúliteratura joven‚ÄĚ puede generar predisposici√≥n, pues se puede interpretar como la referencia a una promesa, a un escritor que a√ļn necesita madurar. Y, aunque es cierto que el oficio de escritor requiere de experiencia, considero un error asociar la edad a la falta de madurez creativa. Se puede hacer buena y mala literatura a cualquier edad. Conozco varios escritores j√≥venes, publicados e in√©ditos, que muestran una calidad extraordinaria en sus textos, que sencillamente hacen buena literatura, a secas.

¬ŅEs la literatura un proceso de fricci√≥n entre la realidad del autor y la de sus personajes, o ambas esferas coinciden en alg√ļn punto? ¬ŅC√≥mo te sucede a ti?

Tiene un poco de las dos cosas. Desde el punto de vista de la historia, los personajes tienen vida propia y se desenvuelven de acuerdo a un argumento narrativo que la mayor√≠a de las veces no tiene puntos de contacto con la realidad del autor. Pero la literatura, adem√°s de argumento y estilo, necesita emoci√≥n. Es muy dif√≠cil transmitir emoci√≥n si no se ha sentido antes, creo que en este punto es donde el autor apela a su propia experiencia, ya sea apoy√°ndose en situaciones vivenciales o porque ha recreado tanto la escena que termina vivi√©ndola de alg√ļn modo. Al menos ese es el recurso que utilizo. Ponerme en el papel del personaje, intentar sentir y reaccionar como lo hubiera hecho √©l ante una determinada situaci√≥n, pero desde mis emociones, que son el √ļnico recurso a mi alcance para hacerlo lucir veros√≠mil.

Los actores siempre ponen algo de sí mismos a los personajes, creo que sucede parecido con los escritores. Es imposible crear sin exponerte un poco.

¬ŅCu√°les son las historias que te interesa contar y los personajes que quieres representar?

Me interesan las historias en las que pueda sorprender, historias que dejen sensaciones encontradas. En las que pueda llevar al límite situaciones cotidianas, encaminarlas hacia niveles de realidad que, por lo general, mudan hacia el absurdo o el surrealismo, sin perder ese toque de verosimilitud que las haga palpables al lector, casi posibles. Me interesa trabajar con ese nivel de realidad en el que, si das un paso en una dirección, caes en la fantasía y, si vas hacia el otro, te das de bruces con tu propia existencia.

En cuanto a los personajes, me atrapan los matices. El de la historia de vida triste y que aun así te provoca una sonrisa amarga, el que se esfuerza por hacer lo correcto y termina jodiéndolo todo. Personas comunes que de pronto se encuentran en medio de conflictos inesperados que las obligan a tomar decisiones en apariencia irónicas; personajes que dialoguen sin parecernos ajenos, con nuestra percepción de lo conveniente, de lo negativo, de los estereotipos.

Existe el mito del escritor ‚Äútodoterreno‚ÄĚ, el escritor que muchos g√©neros abarca, ¬Ņasumes de alguna manera este calificativo o prefieres apostar tus cartas en un solo sentido?

Hace algunos a√Īos incursion√© en la poes√≠a, pero me considero narrador. Es el g√©nero donde me siento m√°s c√≥modo y el que se acerca m√°s a mis intereses creativos. Aunque admiro a los escritores que son capaces de moverse dentro de varios g√©neros y saltan del teatro a la poes√≠a o al ensayo, prefiero apostar por el cuento y la novela. Eso no descarta que en alg√ļn punto decida recorrer otros derroteros literarios.

¬ŅHas renunciado a escribir alguna historia? ¬ŅPor qu√©?

Prefiero utilizar el t√©rmino aplazar, acaso un eufemismo con el cual sentirme menos culpable o tornar menos flagrante ese temor a involucrarme en una novela hist√≥rica que lleva a√Īos orbitando entre mis proyectos, y que siempre se aplaza un a√Īo m√°s. Adem√°s de algunos cuentos cortos que he dejado a medias o ni siquiera he comenzado porque s√© que no dan para m√°s y que ni siquiera vale la pena mencionar. Esta novela biogr√°fica sobre uno de los deportistas cubanos m√°s destacados del pasado siglo ser√≠a la respuesta a la primera parte de tu pregunta. ¬ŅPor qu√© no me decido a escribirla? Porque siento que a√ļn no estoy listo para enfrentarme a una investigaci√≥n que podr√≠a durar a√Īos antes de escribir la primera l√≠nea de la novela. Porque necesito terminar antes con otros libros que est√°n a medio camino y aprovechar esa certitud, esa alegre confirmaci√≥n de haber concluido otras novelas, para superar las crisis y los bloqueos que estoy seguro me asaltar√°n en ese otro proyecto, que irremediablemente tampoco empezar√© en el 2021.

¬ŅExiste la autocensura? ¬ŅLa has sentido?

Un doble s√≠ a tus preguntas. Existe la autocensura y, de hecho, afecta de forma notable la calidad literaria. La he sentido, a veces de forma m√°s evidente en cuanto a un argumento, un personaje; otras en formas tan sutiles como esa necesidad de edulcorar ciertas frases que pueden resultar r√≠spidas, inc√≥modas… Vale aclarar que aunque resulte obvio, la autocensura no es un acto inherente al escritor, es una reacci√≥n a la censura y, como toda reacci√≥n, a veces genera un efecto m√°s destructivo porque es el propio autor quien desarrolla mecanismos para limitar y socavar sus engranajes.

Lo peor es que se ha vuelto casi natural, una parte del proceso creativo y da al traste con muchas obras que terminan convirti√©ndose en historias fr√≠as, carentes de esp√≠ritu, por el simple hecho de estar pendientes al ‚Äúqu√© dir√°n‚ÄĚ. Y no solo el ‚Äúqu√© dir√°n‚ÄĚ los decisores o las personas encargadas de evaluar o censurar tu texto, muchas veces se trata de c√≥mo puedan reaccionar ante determinada historia tu familia, colegas, amigos… Pero es muy dif√≠cil hacer arte con tantas concesiones. Si el arte se empe√Īa en ser complaciente se convierte en un simulacro.

cortesía del entrevistado

El papel del autor como autopromotor, ¬Ņlo defiendes?

Definitivamente. Sobre todo en el contexto cubano en el que los espacios de promoci√≥n son tan limitados. Las alternativas de los autores de crearse p√°ginas de Facebook, perfiles en Instagram, gestionarse espacios de presentaci√≥n y otras estrategias con las que llegar al lector me parecen no solo una opci√≥n v√°lida, sino necesaria. Lo que me parece absurdo es que toda la responsabilidad de promoci√≥n recaiga en el autor. Que las editoriales asuman que el trabajo est√° concluido una vez que se imprime el libro, cuando en realidad es ah√≠ donde empieza lo dif√≠cil: llamar la atenci√≥n dentro de un mercado literario plagado de propuestas, muchas de ellas interesantes. Adem√°s, el libro no solo compite contra obras literarias: se enfrenta a Internet, a sus redes sociales y sus algoritmos especializados para captar y mantener la atenci√≥n de un ser humano durante horas. Si pretendemos que el libro llegue al lector, no basta con una presentaci√≥n en la Feria. Son necesarias muchas, much√≠simas otras acciones de promoci√≥n y, de alg√ļn modo, los escritores aprovechamos los canales digitales para hacerlo. Con impericia, cierto, improvisando sobre la marcha, con las limitaciones propias de los que intentan, qu√© remedio, reemplazar el rol promocional que deber√≠an cumplir las editoriales.

Si pudieras elegir a un autor, vivo o muerto, con el que escribir a dos manos un cuento o una novela, ¬Ņqui√©n ser√≠a?, ¬Ņpor qu√©?

William Faulkner. Cuando pienso en autores es el primer nombre que arriba siempre. Despu√©s de leerlo nada qued√≥ en su sitio. Todas las lecturas posteriores estuvieron signadas por una comparaci√≥n ¬ŅMejor que Faulkner? No, ni de lejos. Faulkner al derecho, Faulkner al rev√©s. Definitivo. Jodidamente Faulkner.


Ediciones La Luz sigue de fiesta de las letras en diciembre (programación)

Prep√°rense para lo que trae Ediciones La Luz esta semana. Se contin√ļa homenajeando a poetas y presentando novedades editoriales.

Martes, 8

Oda a la joven luz
Dedicada a las escritoras Dulce María Loynaz y Emily Dickinson
Invitados: Belkis Méndez y Aylene Rodríguez
10:00 am

Miércoles, 9

Abrirse las constelaciones (especial)
Celebra el 75 cumplea√Īos del escritor Delf√≠n Prats.
Se presentará el libro, El brillo de la superficie. Poesía reunida, Delfín Prats
Presenta: Adalberto Santos
5:00 pm

Jueves, 10

Abrirse las constelaciones
Desequilibrio, de Reynaldo Zaldívar (Ganador del Premio El árbol que silba y canta)
Colección Analekta
Presenta: Luis Yuseff
5:00 pm

Viernes, 11

Entrada de Emergencia
Lectura de poemas de Dulce María Loynaz
Presentación de Los poemas de Tor House, de John Robinson Jeffers.
Presenta: Javier L. Mola
Lectura de asociados: José Alberto Pérez e Idania Salazar


¬ęTodo est√° en la mente de los lectores¬Ľ

Es una persona entra√Īable. Y, adem√°s, uno de los escritores m√°s prol√≠feros y maravillosos de nuestra peque√Īa isla literaria. Eldys Baratute sabe que su camino est√° se√Īalado por la palabra escrita, por su zozobra y su felicidad infinitas, y es fiel a este viaje. La ni√Īa que soy, la ni√Īa que fui, lo acompa√Īa. Esa misma ni√Īa curiosa que hoy le hace estas preguntas‚Ķ

En tus obras existe, a modo de gui√Īos hacia tus lectores, el trabajo con referentes que provienen del mundo de la Historia, la m√ļsica, el cine, el arte en general. ¬ŅHasta qu√© punto te interesa la investigaci√≥n de estos referentes y cu√°l es el papel que le concedes a la investigaci√≥n a la hora de escribir literatura infantil y juvenil (LIJ)?

Respeto mucho la tradici√≥n de literatura para ni√Īos, adolescentes y j√≥venes que existe en el mundo, e incluso en Cuba; por eso creo que cada tema a tratar, cada libro que se escriba, no importa del g√©nero que sea, lleva, primero, una necesidad real del autor de mostrar su verdad y, segundo, una profunda investigaci√≥n para brindar todas las aristas posibles y que el lector puede tener su propia lectura. Para eso es imprescindible conocer los referentes, el contexto, los antecedentes y tener clara la caracterizaci√≥n psicol√≥gica de los personajes.

Yo, además, soy un autor muy referencial, trato de mostrar a los lectores elementos de arte, la literatura, la Historia. Que se queden con lo emotivo de la historia y que además incorporen a su vida ese otro conocimiento que fue importante para mi formación estética. Es una especie de regalo que les hago a los lectores. Aunque siempre trato de que ese referente no sea impuesto, sino que el lector se sorprenda al descubrirlo.

Eres, sin dudas, uno de los m√°s queridos y grandes autores en cuanto a materia de LIJ en Cuba se refiere. Y todo eso siendo, adem√°s, un autor con mucha juventud biol√≥gica por delante. ¬ŅDe qu√© manera vives tu papel como escritor, antologador y cr√≠tico, teniendo el conocimiento que tu literatura es ya un referente para otros creadores?

T√ļ definitivamente me quieres. En otra reencarnaci√≥n ser√≠amos novios. ¬ŅQuerido? Solo por la familia, los amigos y algunos lectores. ¬ŅGrande? Nooooo. Cada vez que leo a Nersys, a Onelio, a Eliseo, me doy cuenta de que nada de lo que haga podr√° superarlos. A ver, Ela, yo fui un autor precoz, quiz√°s un poco como t√ļ, publiqu√© mi primer libro con 22 a√Īos m√°s o menos y esa precocidad me ha hecho tener una carrera acelerada, con libros valiosos y otros menos valiosos.

Fotos: Cortesía del entrevistado
Fotos: Cortesía del entrevistado

 

Quince a√Īos despu√©s de aquel primer libro te aseguro que no todo lo que he publicado tiene el valor que quisiera. Aunque tambi√©n reconozco que hay algunos que me han dejado muy complacidos. Mi trabajo como antologador nace de la necesidad de promover la obra de los otros (tan imprescindible como hacer la m√≠a); eso lo que me ha llevado tambi√©n a hacer mi trabajo como cr√≠tico. Es complicado cuando adem√°s tienes que dedicarle parte de tu d√≠a a un trabajo de oficina o a promover la obra de creadores de otras manifestaciones que es b√°sicamente lo que hecho en mi vida laboral, a hacer de jurado, lector especializado de algunas editoriales, ayudar en la labores dom√©sticas y tratar de tener una vida.

Todo eso te obliga a planificarte mejor el tiempo. A prescindir de cosas para poder dedicarte a la literatura. Yo renunci√© a mi profesi√≥n de m√©dico, a tener una vida de viajes de un pa√≠s a otro, de batas blancas y palabras rebuscadas, por la promoci√≥n del libro y la lectura porque creo que con lo que hago puedo ayudar a formar mejores hombres y mujeres. As√≠ que tengo que mantenerme fiel a eso. ¬ŅMe leen los m√°s j√≥venes que yo, los que comienzan? Eso me alegra, sobre todo si en esa lectura encuentran la fuerza para decir su verdad, para creerse que lo que hacen puede emocionar y cambiar el mundo. Si encuentran las ganas de hacerlo mejor que yo, entonces eso me alegra.

A la hora de construir la dramaturgia de tus propios libros, ¬Ņc√≥mo lo haces?

Soy muy met√≥dico, organizado, creo que no podr√≠a ser poeta por eso. Me paso mucho tiempo pensando la historia, meses, a veces a√Īos. Y cuando siento que estoy preparado investigo mucho, much√≠simo, paso horas leyendo, buscando informaci√≥n, construyo los personajes y despu√©s, al final, la historia. Desecho una y otra cuando no siento que ser√°n suficiente para ese personaje que las espera. No dejo de pensar en la historia que mis personajes necesitan (a veces cuando me ba√Īo, cuando miro la tv, cuando desayuno) hasta que se me ocurre esa que le pertenece a esos personajes.

Fotos: Cortesía del entrevistado
Fotos: Cortesía del entrevistado

Tu trabajo con los personajes, tanto los que provienen de tus mundos ficcionales como aquellos que rescatas de nuestra tradici√≥n hist√≥rica, es enorme. ¬ŅC√≥mo armas sus vivencias y experiencias?, ¬Ņqu√© te preocupa a la hora de pensar en ellos?

Me gusta construir personajes, darles vida, carne, que parezcan reales, que sean verosímiles, que los lectores sientan que son sus amigos, que comparten sus vidas. Mientras más humanos hacemos a los personajes, más posibilidad tenemos de que la historia sea creíble. Y yo necesito que se crean lo que estoy contando.

No eres el √ļnico escritor de tu familia. ¬ŅC√≥mo se combina tu trabajo creativo con el de tu pareja?

Bueno‚Ķ tratamos de mantener los espacios de creaci√≥n separados dentro de la casa, como islas que se acercan y se alejan dentro del mar. Hay muchas otras cosas, m√°s dom√©sticas que compartimos. Mis libros siempre se los doy a revisar a Ra√ļl, es mi primer editor y yo a veces reviso sus textos, pero mientras estamos creando tratamos de no inmiscuirnos uno con el otro. Ah, eso s√≠, si volviera a nacer no vivir√≠a con ning√ļn escritor. Es complicado distribuir las tareas dom√©sticas. Y cuando a los dos nos da por escribir no hay quien cocine en la casa.

Desde hace ya buen tiempo te interesa el trabajo y el rescate de nuestros referentes hist√≥ricos nacionales, fundamentalmente la figura del h√©roe cubano, del mamb√≠ y de aquellos otros personajes, a veces sin nombre u olvidados, que acompa√Īaron a los h√©roes. ¬ŅPor qu√©? ¬ŅCrees que los ni√Īos lectores de nuestro pa√≠s se han acostumbrado a un modelo de h√©roes que nada tiene que ver con nuestras tradiciones? ¬ŅHasta qu√© punto hemos permitido los escritores que ciertos temas hist√≥ricos, tal vez aquellos m√°s enraizados a nuestros or√≠genes como naci√≥n, hayan sido relegados?

El h√©roe cubano lamentablemente se ha convertido en una frase hecha, en una figura demasiado distante del ni√Īo, sobre todo por la forma en que se lo mostramos en las aulas. Y estamos en un momento en el que nuestros ni√Īos necesitan de nuestros h√©roes. Por eso mi insistencia en darles un poco de humanidad, de emoci√≥n, de mostrarlos emp√°ticos, sensibles, con una infancia como otra cualquiera. Si logramos que nuestros ni√Īos vean a los personajes de nuestra √©pica como seres de carne y hueso, entonces estar√≠amos evitando que buscaran sus referentes en s√ļper h√©roes enlatados, for√°neos, que poco podr√°n aportarle a su formaci√≥n como seres humanos. Ahora, para eso debemos romper esquemas, tradiciones empantanadas y mostrar a esos hombres capaces de amar, de equivocarse, de ser valientes y al mismo tiempo tener miedos como, definitivamente, son los hombres.

Fotos: Cortesía del entrevistado
Fotos: Cortesía del entrevistado

Y ser√≠a incapaz de pensar que somos los autores los culpables de ese alejamiento entre el ni√Īo y el h√©roe de nuestras gestas independentistas. A los escritores nos cuesta hacerlo porque este trabajo llega investigaci√≥n, lecturas, viajes interminables detr√°s de la historia, cotejar fuentes, entrevistar personas, pero de todas formas el problema es mucho m√°s grande. Deben unirse muchos para revertir lo que est√° pasando.

Tu literatura es pol√©mica y polis√©mica, y creo que esas condiciones hablan bien de la calidad de tus textos. Como escritor, ¬Ņte molesta que en la sociedad cubana y/o en el esp√≠ritu de muchos lectores existan a√ļn trazas que condenan como tab√ļes a temas que deber√≠an ya ser entendidos como normales o comunes?

Todo está en la mente de los lectores. En su capacidad de desgranar lo que digo, lo que pretendo decir, en sus maneras de asumir este o aquella historia con prejuicios o con respeto. Si los lectores reaccionan, de la forma que sea, ya me siento complacido. No puedo pretender que todo el mundo piense igual, que la sociedad cambie de un día para otro, de que una tradición de siglos de prejuicios y exclusión desaparezca como por arte de magia. Yo escribo sobre el respeto y la inclusión, y para eso debo partir del respeto al que no le interesa la inclusión. Si con cada uno de mis libros logro transformar a un lector, un solo lector, entonces estaré haciendo algo válido.

Para ti, ¬Ņexiste a√ļn alg√ļn tema tab√ļ en cuanto a materia literaria se trata?

Si te dijera que hay temas tab√ļes estar√≠a traicion√°ndome a m√≠ mismo. El tab√ļ est√° en la mente de los seres humanos, en su formaci√≥n, en su historia de vida, en su incapacidad de ver m√°s all√° de lo que le han obligado a ver.

¬ŅCrees en la autocensura?

Claro, el miedo existe y la autocensura nace a causa del miedo. Yo trato de no tener ni uno ni lo otro, pero a veces también temo, como Virgilio.

¬ŅCu√°l es el papel del escritor en el mundo tan ca√≥tico que nos rodea?

Emocionar, si le arrancas una pizca de emoción al lector, entonces lo estás obligando a aferrarse a su humanidad.

La crisis de valores en los que vive no solo la sociedad cubana, sino el mundo entero, ¬Ņinfluye en la literatura, en los modos en los que la producimos, la entendemos y consumimos?

El mundo con crisis o sin ella influye en la percepci√≥n que podamos tener los autores, pensar de que somos seres aislados del mundo es una tonter√≠a. No existen personas m√°s conectadas con su contexto que nosotros, aunque querramos estar encerrados en un cuarto oscuro. Y si ese contexto influye en nosotros, entonces tambi√©n influye en nuestra obra. Si yo no fuera quien soy, viviera como vivo y donde vivo, no escribir√≠a como lo hago, probablemente ser√≠a el m√©dico de bata blanca y palabras extra√Īas que algunos anhelan.

Fotos: Cortesía del entrevistado
Fotos: Cortesía del entrevistado

Fotos: Cortesía del entrevistado
Fotos: Cortesía del entrevistado


Vuelven Los d√≠as de Guill√©n a Camag√ľey

Camag√ľey vuelve a ser el de antes poco a poco. Se recupera de las ausencias, de los abrazos guardados y de sus plazas y parques vac√≠os.

As√≠ llega este julio, con aires de esperanza y la satisfacci√≥n de los reencuentros; un d√≠a ideal para redescubrir la ciudad a trav√©s de la visi√≥n de Nicol√°s Guill√©n, a la que llam√≥ ¬ęsuave comarca de pastores y sombreros¬Ľ.

Y es que, como cada s√©ptimo mes del a√Īo, vuelven Los d√≠as de Guill√©n, jornada con la que sus coterr√°neos celebramos su natalicio. Ser√°n, pues, seis d√≠as para observar una urbe a trav√©s de los espejuelos del Poeta Nacional de Cuba; quererla y hacer de versos y cr√≥nicas, hechos y esencias.

El Centro Provincial del Libro y la Literatura y las filiales camag√ľeyanas de la Uni√≥n de Escritores y Artistas de Cuba y la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, se unen otra vez para conmemorar la efem√©ride con variadas iniciativas.

Hoy, la Sala Emilio Ballagas, del Centro Cultural Librería Ateneo-Vietnam acoge el inicio de la jornada con una lectura de poemas del escritor, a cargo de diferentes escritores agramontinos.

El mismo espacio será testigo el próximo lunes de la presentación de un audiovisual sobre el autor de Poemas de amor, El gran zoo, y La rueda dentada, a cargo de Armando Pérez Padrón.

Asimismo, en Los días de Guillén reabrirá sus puertas el Centro Cultural-Librería Antonio Suárez, regalo para la urbe y para quienes le debemos al poeta, ir junto a él de aprendiz de su exquisita obra periodística y literaria. Sean bienvenidos entonces estos y todos los días, por la suerte de tenerlo eternamente. (Yusarys Benito Deliano/ Radio Cadena Agramonte) (Foto: Archivo)