Eduardo Pinto S√°nchez


The Politician: otro divertimento de Ryan Murphy para hablar de cosas muy serias

Ryan Murphy ha creado una marca. Su nombre tiene un precio y Netflix lo ha determinado. Un contrato de exclusividad ‚ÄĒfirmado en 2018‚ÄĒ, con la compa√Ī√≠a de streaming por 300 millones de d√≥lares, ha atado a uno de los reyes Midas de la ficci√≥n norteamericana durante cinco a√Īos, en una de las jugadas maestras dentro de la industria del entretenimiento.

Posters de The Politician/ Tomado de internet
Posters de The Politician/ Tomado de internet

Como una estratagema pol√≠tica, muy al estilo de la primera serie que cre√≥ el cotizado artista para su nuevo empleador, esta transacci√≥n se inscribe dentro de la batalla por captar p√ļblicos y ganancias entre las cadenas generalistas (FOX, CBS, ABC o HBO) y las plataformas de pago (Disney+, Netflix, HBO o Amazon Prime Video).

De esta ambiciosa relaci√≥n ya se cuentan las series Hollywood, Ratched y los filmes The Boys in the Band y The Prom junto a una extensa lista de proyectos que generan gran expectativa entre sus cr√≠ticos y seguidores. No obstante, queda el m√©rito a The Politician de ser la primera apuesta del grupo creativo que lidera Murphy en su ‚Äúera netflixiana‚ÄĚ.

Payton Hobart, un adolescente millonario y privilegiado, con una crisis de identidad y delirios de grandeza, se arma de toda la maquinaria histórica y el discurso político norteamericano en su testaruda meta por convertirse en Presidente de los Estados Unidos de América. Su primer objetivo: presidir a los estudiantes de su elitista instituto, y ahí arranca la primera temporada.

Pasados los dramas de la highschool, la segunda temporada nos muestra a un Payton que juega las cartas de la brecha generacional para obtener un asiento en el senado de Nueva York enfrentándose, nada más y nada menos, que a la prestigiosa e inderrotable líder de la mayoría. 

Un divertimento para hablar de cosas muy serias. Una revisitación al entramado político estadounidense mediante el código de los seriales juveniles donde nada queda afuera: manipulación, fraude, fake news, sexo, escándalos, dinero, dobleces morales, corrupción, intentos de magnicidio y más, mucho más.

Póster de la segunda temporada de The Politician/ Tomado de internet
Póster de la segunda temporada de The Politician/ Tomado de internet

 

En busca de lo aut√©ntico, los personajes se debaten entre las exigencias que impone el contempor√°neo vicio de validar nuestro √©xito con el aplauso o los likes de los otros y el desaf√≠o de encontrarse a s√≠ mismos en un mundo que regurgita las m√°scaras que no han acompa√Īado por siglos. Una suerte de paralelismo con la b√ļsqueda que siempre ha emprendido Ryan Murphy, la de encontrar la verdadera esenciade las cosas, recre√°ndose en lo caricaturesco y la parodia.¬†

Ryan Murphy es uno de los guionistas y productores m√°s codiciados en el la industria del entretenimiento/ Tomado de internet
Ryan Murphy es uno de los guionistas y productores m√°s codiciados en el la industria del entretenimiento/ Tomado de internet

Aqu√≠ se analiza no solo a la clase pol√≠tica, sino que en una especie deejercicio de √≠ndole sociol√≥gico los guionistas apuestan por escudri√Īar en las motivaciones y capacidad de reacci√≥n de los votantes frente a un √°mbito de representaci√≥n pol√≠tica que no fomenta la capacidad cr√≠tica del electorado o de la gente, de modo general.¬†

A trav√©s de la aparente ligereza del argumento y de los di√°logos, vamos transitando por un mundo de ficci√≥n que engarza con las tramas de decenas de pel√≠culas y series con tem√°tica similar, y lo que es a√ļn m√°s inquietante, con la realidad que se proyecta en las noticias de la TV, la radio o Internet. Quiz√°s lo m√°s desconcertante sea percatarnos que el absurdo no lo es tanto y se convierte en norma, en abrumadora certeza.¬†

En un arriesgado rejuego entre la frivolidad y un discurso social con no pocas implicaciones, esta s√°tira se va transformando en una exposici√≥n cr√≠tica ‚ÄĒpara algunos velada, para otros mordaz‚ÄĒ, sobre el ambiente social y pol√≠tico de los EE.UU. en los √ļltimos a√Īos. Ser√° inevitable no reconocer el paralelismo que se establece entre las campa√Īas que emprende el protagonista con los resortes de las lides pol√≠ticas en Estados Unidos, o la representaci√≥n que tenemos de ello.

The Politician es una exposici√≥n cr√≠tica sobre el ambiente social y pol√≠tico de los EE.UU. en los √ļltimos a√Īos/ Tomado de internet
The Politician es una exposici√≥n cr√≠tica sobre el ambiente social y pol√≠tico de los EE.UU. en los √ļltimos a√Īos/ Tomado de internet

Primero las elecciones de un instituto y luego las de un distrito neoyorquino, contadas en un entorno distendido y sat√≠rico, funcionan por varios cap√≠tulos pero por momentos se torna irregular un relato que quiere decir muchas cosas en una apoteosis de gags y referencias que pueden ‚Äúdesconectar‚ÄĚ al seguidor menos fiel o a quienes aspiran a ver algo cercano a House of Cards o El ala oeste de la Casa Blanca.

The Politician aspira a ubicarnos en un punto intermedio entre el exc√©ntrico Murphy de Glee y American Horror Story y el m√°s ‚Äúserio‚ÄĚ realizador (como le exig√≠a la cr√≠tica especializada) de American Crime Story o Feud. Sin embargo, nos devuelve una y otra vez a la cosmogon√≠a de Glee. Vuelven las constantes referencias culturales, el reflejo de las otredades, la m√ļsica, la denuncia social, las ambig√ľedades morales y sexuales, la b√ļsqueda y defensa la identidad, el miedo y sus extensiones, entre otros temas y est√©ticas recurrentes del autor.

Y en esa est√©tica que regresa tambi√©n veremos una cuidada puesta en escena, profusi√≥n de colores, vestuario y maquillajes exquisitos, primeros planos, grandes angulares que ampl√≠an la profundidad de campo, excelente iluminaci√≥n, as√≠ como otras firmas de Murphy, Brad Falchuck e Ian Brennan, como la presencia de mujeres complejas y empoderadas; el ‚Äúrescate‚ÄĚ de ic√≥nicas actrices (aqu√≠ veremos a Jessica Langey Bette Midler) o una tejida banda sonora.¬†

Un punto aparte para el reparto de la serie (ya está demostrada la eficacia de Murphy en la dirección de actores) donde coinciden consagrados y noveles como Gwyneth Paltrow, Judith Light, Bob Balaban, Zoey Deutch, Lucy Boyntony David Corenswet. Aconsejo no perder de vista la carrera del joven Ben Platt, si no se malogra en el camino puede llegar a ser uno de los actores más completos del futuro, algo quede seguro vieron los creadores más allá de su ascendente carrera en Broadway.

Para los fanáticos de este tándem creativo, su equipo creativo, no creo que sea esta una obra rotunda, pero si lo que Netflix quería con su millonario contrato de exclusividad era una serie con la marca artística y las obsesiones intelectuales de Ryan Murphy, aquí la tiene.

En el reparto de la serie donde coinciden consagrados y noveles actores y actrices/ Tomado de internet
En el reparto de la serie donde coinciden consagrados y noveles actores y actrices/ Tomado de internet

 

Ficha:

Creadores: Ryan Murphy, Brad Falchuk e IanBrennan

Dirección: Brad Falchuk, Tamra Davis y otros

Reparto: Ben Platt, Judith Light, Bette Midler, Zoey Deutch, Lucy Boynton, Laura Dreyfuss, Jessica Lange y otros.

Género: Melodrama, comedia

País: EstadosUnidos

Plataforma: Netflix

No. de temporadas: 2

Capítulos: 15 episodios

Duración: De 28 a 62 min.

Estreno: 27 de septiembre de 2019



Dark: todos frente a un espejo determinista

Agujeros de gusano, el eterno retorno, el mito de Ariadna, error en la matriz, universos paralelos o el Gato de Schr√∂dinger. Si no sabes de qu√© trata esta ca√≥tica enumeraci√≥n pues aux√≠liate r√°pidamente de alguna fuente de consulta, de otro modo no podr√≠as ver Dark, la serie web alemana que ha devenido fen√≥meno cultural en los √ļltimos a√Īos.¬†

Ciencia ficción, misterio y drama se entremezclan en las tres temporadas de la ficción de Netflix, creada en 2017 por el matrimonio de Baran bo Odar y Jantje Friese, y que ha logrado seducir a miles de fanáticos en todo el orbe.

Jonas y Martha protagonizan un conflicto infinito conducido con viajes en el tiempo.

Una tr√≠ada de fat√≠dicos acontecimientos perturban la tranquilidad de Winden, un pueblo ficticio al norte de Alemania que vive y trabaja en torno a una a√Īeja planta nuclear. La desaparici√≥n del ni√Īo Mikkel Nielsen; el suicidio del padre de Jonas, uno de los protagonistas, y la aparici√≥n del cad√°ver de otro chico en el bosque, desencadenan varias l√≠neas argumentales para adentrarnos en una trama tan compleja como desafiante para el espectador.

Los límites de la determinación humana también son explorados en esta serie.

Poco a poco se va desentra√Īando una sombr√≠a conspiraci√≥n de viajes en el tiempo que abarca tres generaciones, mientras salen a la luz los secretos y las conexiones ocultas entre cuatro familias del lugar. Esta indagaci√≥n sobre el tiempo y sus implicaciones en la naturaleza humana se presenta como una batalla entre el libre albedr√≠o y el determinismo donde los personajes transitan constantemente en un bucle temporal cerrado de 33 a√Īos que los lleva a distintas √©pocas en el desarrollo de Winden.¬†

Un argumento que no es nuevo, ‚ÄĒlos viajes en el tiempo‚ÄĒ, capitaliza en una ficci√≥n totalizadora y compleja que entrelaza algo m√°s que conflictos hogare√Īos o pueblerinos con un t√ļnel que permite moverse entre diferentes √©pocas o mundos. Se abandona aqu√≠ la linealidad cl√°sica del relato para sumirse en una historia circular, sin embargo, los temas abiertos se van cerrando con soluciones cre√≠bles a pesar de lo ins√≥lito de la tesis.

Una sombría conspiración de viajes en el tiempo que abarca tres generaciones de cuatro familias de Winden.

A medida que avanzan los 26 cap√≠tulos aumenta el peso de la ciencia ficci√≥n para introducir o resolver conflictos, sin dejar de lado los conceptos cient√≠ficos y teor√≠as que son parte de su discurso. Un punto a favor de los creadores es la habilidad para que en el tr√°nsito entre cada temporada, ‚ÄĒaun entregando un n√ļmero importante de respuestas a las interrogantes abiertas‚ÄĒ, asomen arm√≥nicamente nuevos misterios a resolver.

Una sombría conspiración de viajes en el tiempo que abarca tres generaciones de cuatro familias de Winden.

En ese sentido, pareciera que en su √ļltima temporada Dark se avoca al caos, algo que no ha pasado desapercibido para algunos espectadores y cr√≠ticos. Y es que se van descartando los l√≠mites temporales tan definitorios en las primeras entregas para adentrarse en el tema de las dimensiones paralelas, el destino, la muerte y el arrepentimiento. No obstante, muchos coinciden en que el cierre de la serie, al apostar por una soluci√≥n dram√°tica sencilla, se ajusta a la filosof√≠a de la trama y se aleja de los finales contraproducentes o cuestionables de otras producciones similares.¬†

Jonas y Martha protagonizan un conflicto infinito conducido con viajes en el tiempo.

Difícil resultaba sostener un puzzle conformado por una amplia cofradía de personajes, lo que nos obliga a apelar a árboles genealógicos o guías. Tan embarazoso es seguir los pasos este itinerario que Netflix creó una página específica para acceder a los nombres de cada personaje, su función, sus vínculos familiares y los cambios que van sufriendo en las diversas travesías.

Ambiente de Winden y su planta nuclear.

La producción fue capaz de crear una ambientación opresiva (por momentos me recordó la sensación que sentí al leer el clásico orwelliano 1984) que acrecienta la intensidad de un relato pausado e inquietante, certeza incontestable cada vez que vemos la entrada de la cueva donde todo tiene inicio y fin.  

En ello resalta la fotograf√≠a que refuerza la tensi√≥n dram√°tica mediante encuadres precisos, en locaciones sumamente evocadoras con el uso de una paleta de colores m√°s que funcional. Mientras la iluminaci√≥n se vuelve protag√≥nica en la recreaci√≥n del ambiente, la belleza formal de los planos y el montaje acompa√Īan la evoluci√≥n de unos personajes atormentados por los constantes puntos de giro que introducen los creadores. A esa atm√≥sfera subyugante contribuye igualmente una banda sonora acoplada al texto f√≠lmico con una precisi√≥n escalofriante.

Ambiente de Winden y su planta nuclear.

La labor del reparto resulta id√≥nea y compacta ante el reto de interpretar diferentes versiones del mismo personaje en distintas l√≠neas temporales y espaciales. Los guionistas parecen decirnos que en esta historia no hay ni bueno ni malos, y en eso el casting no defraud√≥. Aqu√≠ la empat√≠a con los personajes no se establece desde las f√≥rmulas manidas de las series estadounidenses o latinoamericanas, sino desde un dise√Īo que recaba de los protag√≥nicos y secundarios el sometimiento constante a situaciones l√≠mites, muchas veces frente a las mismas disquisiciones que agobian a la sociedad contempor√°nea. ¬†¬†

Hay buen hacer detr√°s de Dark y eso se agradece en un contexto donde prima la simplificaci√≥n argumental y formal de los audiovisuales, casi siempre pensados para un supuesto p√ļblico generalista y subestimado. Por eso es de destacar que el empaque de este serial nos introduce en una experiencia sensorial apremiante y provocadora. Mantenerse frente a la pantalla es la opci√≥n de cada cual.

A medida que avanza la trama se mezclan ciencia, filosofía y ciencia ficción.

Se reafirma entonces que dentro de la variopinta oferta de las multinacionales del entretenimiento descuellan producciones de probada calidad. Dark catapulta al universo audiovisual teutón, casi siempre visto como magro, gris o encartonado. Puede que ese halo impasible y enrevesado de las relaciones humanas, el acercamiento al pensamiento filosófico germano (Nietzsche, Einstein, Schopenhauer) y los detalles característicos de su cultura conformen parte del éxito de la serie, al ubicarnos en ambiente sociológico no habitual en las producciones anglosajonas.

Todav√≠a sorprende a muchos que la primera serie original de Netflix producida y hablada en alem√°n, que se acerca a la f√≠sica cu√°ntica, los viajes en el tiempo y las paradojas, haya tenido tanto √©xito. El sitio m√°s influyente de cr√≠tica de series y pel√≠culas, Rotten Tomatoes, luego de una encuesta realizada a 2,5 millones de usuarios, determin√≥ que esta ficci√≥n era ‚Äúla mejor serie original de Netflix‚ÄĚ. No es poca cosa si tenemos en cuenta que atr√°s quedaron ic√≥nicos t√≠tulos como The Crown, Peaky Blinders, la endiosada Stranger Things o Black Mirror.

No les diré que la aclamación ha sido universal, hay quien la acusa de ser demasiado aleccionadora, de la escasez del componente humorístico, de tener un enfoque demasiado severo, de incorporar subtramas innecesarias, de presentar un libreto ampuloso o de regodearse en imágenes bellamente filmadas pero anodinas.  

A medida que avanza la trama se mezclan ciencia, filosofía y ciencia ficción.

Ciencia, filosofía, mitología y parte de la cultura pop sustentan las ambiciones narrativas de Baran bo Odar y Jantje Friese, que hasta el desenlace de la serie indagan sobre la posibilidad o no de transformar nuestro futuro. Adelanto que la impronta determinista de esos minutos finales no deja espacio a dudas sobre la postura de ambos al respecto.      

Dark es un reto, uno muy exigente, por lo tanto no se acerque a ella desde la anhelo maratónico de ver una serie light de fin de semana. Esto es algo más. Es una serie para rumiar, pensar, revisitar.

Ficha:

Género: Ciencia ficción y Suspenso

Creado por: Baran bo Odar y Jantje Friese

Guion: Jantje Friese, Baran bo Odar, Martin Behnke, Ronny Schalk, Marc O. Seng

Reparto: Louis Hofmann, Anna K√∂nig, Roland Wolf, Oliver Masucci, J√∂rdis Triebel, Sebastian Rudolph, Mark Waschke, Karoline Eichhorn, Stephan Kampwirth, Anne Ratte-Polle, Helena Abay, Harald Effenberg, Sebastian H√ľlk, Deborah Kaufmann, Ella Lee, Andreas Pietschmann, Walter Kreye, Peter Benedict, Christian Steyer, Leopold Hornung, Tatja Seibt, Lisa Vicari, Hermann Beyer, Angela Winkler, Peter Schneider, Stephanie Amarell, Carlotta von Falkenhayn, Arnd Klawitter, Anatole Taubman, Luise Heyer, Lena D√∂rrie, Julika Jenkins, Michael Mendl, Gwendolyn G√∂bel, Lisa Kreuzer, Hannes Wegener

Productora: Wiedemann & Berg Television. Distribuida por Netflix

M√ļsica: Ben Frost

Fotografía: Nikolaus Summerer

País: Alemania

Idioma: Alem√°n

Temporadas: 3

N.¬ļ de episodios: 26

Primera emisión:     1 de diciembre de 2017

Última emisión:        27 de junio de 2020



Dayron Chang: ¬ęEl primer jurado deber√≠a ser uno mismo¬Ľ (+Fotos y videos)

En √©l habita un duende, quiz√°s el m√°s travieso. Anda por ah√≠ provisto de valent√≠as y pasiones, algunas cohibidas, otras desbordadas. A Dayron Chang Arranz, el comunicador y la persona, solo le importa amar, estremecer, descubrir, trascender; se niega a lo f√ļtil.

Periodista, realizador, locutor y declamador, Dayron busca asir el alma de las cosas. No sabe hacerlo de otro modo. Lleva el peso de actuar y pensar de esa forma desde muy joven, por eso lee mucho, investiga, cuestiona y crea. Busca así traspasar el peligroso manto de la superficialidad y el acomodamiento. Se aleja de los lugares sin espíritu pero no se niega a las experiencias que le acerquen lo más posible al encuentro total con la vida.    

El arte y la historia lo acunan en sus atrevimientos y son su pase de entrada al mundo intelectual cubano. En su corta carrera ya le conocen en festivales, concursos y premios de diversa √≠ndole, sin embargo, es en las historias de los otros, en el abrazo de sus paradigmas y en el gui√Īo sensible de los amigos donde atesora sus logros. Aunque no les huye a los desaf√≠os sabe poner cautela ante lo inmenso, por eso lleg√≥ algo asustadizo y esc√©ptico al concurso Caracol para cosechar luego el reconocimiento de noveles y consagrados. Sobre los derroteros del evento y la participaci√≥n de los j√≥venes realizadores accedi√≥ a conversar con nuestro sitio.

Dayron Chang entrevistado en los estudios de Radio Siboney por el periodista y escritor Reinaldo Cede√Īo Pineda/ cortes√≠a del entrevistado.

‚ÄĒQuiz√°s seas uno de los pocos afiliados de la AHS o de los j√≥venes realizadores del oriente del pa√≠s que ha sido premiado en el Caracol en dos de las √°reas en concurso: Radio y Televisi√≥n. Cu√©ntame cu√°les fueron las obras con las que resultaste ganador, su origen, caracter√≠sticas y otros detalles de tu participaci√≥n.

‚ÄĒLlegar a obtener ese resultado en dos medios como la radio y la televisi√≥n, cada una con sus riquezas particulares, no fue para nada una meta. M√°s bien tiene que ver con mis inquietudes y prop√≥sitos, como persona y profesional, de socializar con los dem√°s aquellos saberes que por azar o por intenci√≥n llegan a mis manos. Al final, eso es lo mejor: el descubrimiento.

Un primer paso lo di con los sonidos, en medio del desaf√≠o que implic√≥ reconstruir completamente la historia de la √ļnica gran cadena de radio que tuvo su epicentro fuera de la capital antes del Triunfo de la Revoluci√≥n. Como parte del ejercicio de mi tesis de pregrado en la Licenciatura de Periodismo surgi√≥ la serie radiodocumental Sonidos de Ciudad en el a√Īo 2013.

Durante una de las transmisiones vía streaming del Festival del Caribe/ cortesía del entrevistado.

Conoc√≠ entonces lo que para un joven del este del pa√≠s pudiera y a√ļn puede parecer distante, tanto geogr√°fica como generacionalmente, el Premio Caracol. En aquel momento obtuve el lauro en direcci√≥n de radio con esa investigaci√≥n que rescataba de la desmemoria el v√≠nculo de la CMKW Cadena Oriental de Radio con acontecimientos de impacto de la cultura nacional y con personalidades como Luis Carbonell, Celina Gonz√°lez, Ibrahim Apud, Yolanda Pujols, Salvador Wood, entre otros.

Resultaba casi impensable la posibilidad de ganar, aunque conocía de algunos casos ya premiados con similares edades, en entornos más cercanos a la capital. No obstante, hay que reconocer que no es lo cotidiano. Y decidí aventurarme porque creía en todo aquello que defendía y poseía el material. Cuando vine a ver era un recién graduado con un Caracol en sus manos y comencé a cambiar mi percepción sobre el premio.

En el caso de la televisi√≥n compet√≠ con la obra Historias entre monta√Īas desde la cual se hace un an√°lisis sobre la rebeld√≠a del cubano. Esta mereci√≥ el premio del jurado en las categor√≠as de direcci√≥n y guion de programas educativos e hist√≥ricos. Hab√≠a pasado ya un tiempo desde la sorpresa de Sonidos de Ciudad, pero para un joven el Caracol siempre es un impulso pues representa la posibilidad de medirte con realizadores a nivel nacional, unos menos conocidos, otros de renombrada trayectoria, pero todos al final creadores que entregan algo de s√≠ en cada obra y que por diversos motivos apuestan por el Caracol. Siento que la intenci√≥n, m√°s que el acto de ganar, es ver c√≥mo algunos ven y sue√Īan a Cuba desde el audiovisual. A eso deber√≠a aferrarse el concurso.

‚ÄĒDesde hace unos a√Īos se ha ido ampliando el n√ļmero de categor√≠as a premiar en el Festival Caracol. ¬ŅConsideras que esto es beneficioso o no para la calidad y prestigio del evento?

Dayron Chang junto a la cineasta Lourdes de los Santos, presidenta de la secci√≥n de Asociaci√≥n de Cine, Radio y Televisi√≥n de la Uneac, tras la premiaci√≥n del concurso Caracol en el a√Īo 2019/ cortes√≠a del entrevistado.

‚ÄĒLa calidad del evento se sustenta en demasiados pilares como para pensar que ampliar el n√ļmero de categor√≠as pudiera mellar en alg√ļn sentido su prestigio. Si bien es necesario respetar esencias y tradiciones dentro de cualquier concurso, tambi√©n es menester repensarlo en cada tiempo porque la radio, el cine y la televisi√≥n evolucionan a la par de la tecnolog√≠a, los creadores, las est√©ticas, los soportes… Por tanto, resultar√° beneficioso en la medida en que el comit√© organizador y todos aquellos que est√©n detr√°s del certamen estudien, antes de elaborar cada convocatoria, esas tendencias para saber qu√© debe permanecer, qu√© debe modificarse o qu√© a√Īadir. Si no se piensa con esa profundidad y entrega podr√≠a ser funesto.

El Caracol no se puede permitir lo superfluo o lo improvisado. Estamos hablando de un concurso que por a√Īos ha formado parte de la vida cultural y creativa de los realizadores cubanos, que ha sido medidor de la creaci√≥n a lo largo y ancho del pa√≠s, que ha legitimado anualmente con sus premios tanto a obras como artistas, y eso es una gran responsabilidad.

Mantener esa exigencia; abrirse cada vez más a nuevas formas; pensarlo sin la etiqueta de las edades como es mi experiencia; expandirlo para que siga siendo plataforma de diálogo entre realizadores; premiar con rigurosidad y respeto… Ahí están los pilares que no deberían faltarle para ser un concurso siempre actualizado.

‚ÄĒVarios realizadores y miembros de la Uneac han planteado en distintos espacios gremiales la necesidad de crear un jurado de admisi√≥n como un primer filtro para que resulten nominadas las obras de mayor calidad. ¬ŅQu√© opinas al respecto?¬† ¬†

‚ÄĒPodr√≠a decirte que soy de los que est√° de acuerdo con una idea como la que plantean algunos de mis colegas realizadores, pero lo valoro como una decisi√≥n circunstancial. No todos los d√≠as se concursa en un evento como el Caracol, no haces cotidianamente una obra que crees merecedora de competir. Al concurso no se env√≠a lo com√ļn, sino lo que cada cual considera que sobresale entre todo aquello que ha producido. Por eso digo que el jurado de admisi√≥n es algo circunstancial.

El primer jurado debería ser uno mismo. No se trata de autolimitarse, pero sí de saber con claridad y autocrítica cuando se ha elaborado un producto que sobresale. Si no se nos va un pedazo de nuestra alma en el arte que hacemos entonces algo le falta. Cada quien sabe cuánto le ponen a su obra; lo que si no puede pasar es que por participar enviemos aquello que no cumpla con las expectativas del evento. Aun así, tener un jurado de admisión permitiría que llegara lo más depurado a manos del jurado que cada edición prestigia el Caracol. Es una decisión que exige respeto y cuidado.  

Dayron Chang junto al Presidente de Honor de la Uneac, el intelectual Miguel Barnet/ cortesía del entrevistado.

‚ÄĒMuchos realizadores j√≥venes hoy buscan fuente de financiamiento o auspicio para sus proyectos fuera de los circuitos institucionales ¬ŅCrees que esta situaci√≥n podr√≠a afectar su relaci√≥n con el concurso Caracol o no?¬†¬†

‚ÄĒLa creaci√≥n audiovisual est√° buscando actualmente nuevos mecanismos para organizar procesos que durante largo tiempo han permanecido dispersos y sin direcci√≥n en este universo, todav√≠a con grietas y dudas. El Registro del Creador, liderado por la Uneac, el Icaic, el Icrt y otras expresiones de nuestra institucionalidad es una muestra de ese intento del cual hay que seguir aprendiendo porque a√ļn no conocemos todo aquello que ofrece o facilita en cuanto a organizaci√≥n, legitimidad, representaci√≥n, financiamiento, etc.

Siempre he pensado que por encima de todo importa la creaci√≥n y eso no tiene por qu√© entrar en conflicto o afectar el sentido de convocatoria del concurso Caracol. El certamen tiene esencias que ha defendido por a√Īos y no creo que la forma en la que se logre financiar o auspiciar la obra, mientras se respete la legalidad, deba entrar en disputa con esas esencias.

Vi√©ndolo como un joven realizador, creo que mientras sea una obra de calidad, con estimables valores est√©ticos, no hay nada que pueda entrar en conflicto. Son tiempos de abrirse a los discursos que cobran fuerza en diversas partes de la Isla porque juntos contribuimos a esa obra coral que es la cultura. Con el acto de rechazar lo ‚Äúno institucional‚ÄĚ podr√≠amos omitir una parte importante de lo que somos y decimos. El concurso y evento te√≥rico del Caracol deber ser ese espacio de creaci√≥n y discusi√≥n libre donde se exhiba aquello que con calidad se hace en materia de realizaci√≥n audiovisual.

‚ÄĒPodr√≠a pensarse que siendo un certamen convocado por la secci√≥n de Cine, Radio y TV de la Uneac este sea un espacio solo al alcance de consagrados artistas. ¬ŅPor qu√© piensas que los j√≥venes realizadores deb√≠an participar en el concurso y sesiones te√≥ricas del premio Caracol?

‚ÄĒCreo ser un ejemplo, entre muchos otros que conozco en varias provincias del pa√≠s, de que el Caracol no es un espacio elitista solo para consagrados. Pudiera plantearse sumar a m√°s j√≥venes, o ‚Äúsalirse‚ÄĚ de La Habana en todo el sentido de la palabra, aunque tambi√©n podr√≠an ser los j√≥venes quienes se atrevan, arriesguen, experimenten o propicien el di√°logo.

Por otra parte, los tres d√≠as del espacio te√≥rico han demostrado ser insuficientes; en la presente edici√≥n la crisis generada por la pandemia de la COVID-19 ha encauzado como nueva v√≠a de socializaci√≥n las plataformas digitales, experiencia que deber√≠a replicarse en los pr√≥ximos a√Īos para que quienes consumen nuestras obras tambi√©n formen parte de lo que antes se analizaba entre paredes. Pensar un caracol en los m√≥viles, en tablets o un PC, debatir o polemizar con el p√ļblico desde Instagram, Facebook, iVoox, entre otros soportes, en torno a lo que un jurado decidi√≥ que era lo mejor. Hacia ah√≠ debe andar el Caracol, en la b√ļsqueda de un camino que le acerque a los nuevos tiempos.

Siempre he cre√≠do en la continuidad. El di√°logo generacional que se genera, en ocasiones, entre los pocos realizadores j√≥venes y los m√°s experimentados podr√≠a ser la piedra filosofal de esa continuidad y esa ruptura que le son inherentes al arte. Pero no lo podemos saber si no vemos al otro, si no escuchamos como lo ven los dem√°s, si no somos capaces de ver m√°s all√° de lo que tenemos conceptualizado. ¬ŅC√≥mo crecer sin interactuar? Por tanto, el Caracol debe buscar v√≠as para crecer. No es malo que a√ļpe a los consagrados, ‚ÄĒson imprescindibles‚ÄĒ, lo que importa es que siempre encuentre una manera de ser abierto a todo lo que con calidad se haga en Cuba, porque es la √ļnica manera de perpetuarse y sobrevivir. Mi consejo a los j√≥venes como yo: atr√©vanse, qui√©n sabe si ma√Īana ustedes sean los consagrados.

Varias series televisivas y coberturas periodísticas han probado el talento del joven realizador Dayron Chang./ cortesía del entrevistado.

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo podr√≠a contribuir la AHS a que los noveles realizadores se enfrenten a cert√°menes como el Caracol mejor cualificados o con m√°s posibilidades de √©xito?

‚ÄĒLa AHS no deber√° carecer jam√°s de agudeza en sus proyecciones. En esa habilidad se sustentar√° su vocaci√≥n para integrar, escoger, consolidar y perpetuar aquello que se quiere definir como lo mejor del arte joven. Ser√≠a iluso no pensar que lo mejor puede que tambi√©n siga all√° fuera. Eso le impone a la organizaci√≥n un esp√≠ritu de b√ļsqueda, renovaci√≥n, de contacto y apertura, que se equipare al ritmo de la creaci√≥n misma; que jam√°s niegue la esencia de libertad que hay en el arte y el artista; y que sepa andar con los tiempos.

No le debe faltar instinto para esto ‚ÄĒal fin y al cabo el arte tiene un poco de ese impulso natural‚ÄĒ, pero mejor que se sustente en un pensamiento y una estrategia. Hablamos de una organizaci√≥n de conceptos y filosof√≠as de vida que concomitan para dialogar, que se juntan para hacer crecer al ser humano.

Varias series televisivas y coberturas periodísticas han probado el talento del joven realizador Dayron Chang./ cortesía del entrevistado.

No es solo el artista lo que se elige. También se elige una historia, una leyenda individual, con principios y visiones del mundo que deberán encontrar en la organización vías para crecer, polemizar, revolucionar, aportar a una construcción coral más determinante que es la cultura cubana.

La AHS tiene que ser ese espacio para aprender a escuchar al de al lado, para analizar a Cuba no solo desde mi rinc√≥n vital y cercano, sino para entenderla en su profundidad a trav√©s del otro. Y qu√© suerte es tener un lugar de reuni√≥n, para ver nuestro arte en contexto, para saber que lo que nace en la individualidad, en el encierro de un taller; en un estudio de grabaci√≥n, en el tabloncillo de un teatro, en un parque cualquiera de la isla, adquiere mayor sentido cuando interact√ļa con la realidad que le da vida. Y no es solo el cuadro, la coreograf√≠a danzaria, el nuevo libro, la pel√≠cula, es cada una de esas chispas dispersas hallando su verdadera raz√≥n cuando moviliza, contradice, embellece, cambia y enriquece lo espiritual y lo f√≠sico del entorno local, nacional y universal.

Hay una responsabilidad sobre los hombros de la AHS. Y en ello est√° en juego la herencia de una creaci√≥n art√≠stica y una obra intelectual que nos trasciende y de la que sabremos o no si queremos o somos merecedores de formar parte. Siempre he cre√≠do que todo artista debe ser conocedor de sus ra√≠ces, y a partir de ellas trazarse prop√≥sitos nuevos. La organizaci√≥n debe prepararnos para momentos as√≠, para circunstancias donde hay que tomar decisiones, para opinar en funci√≥n de crecer y no de degradar, para madurar en ideas que nos lleven a concursos como el Caracol con obras y discursos que nutran a la naci√≥n. Y eso no es el logro de un d√≠a. Ese es el camino que deber√° estar sembrando siempre la AHS; para ser esa coordenada en la que quieran encontrarse los j√≥venes que sue√Īan y piensan a Cuba desde su arte, ya sea para continuidad y/o cambio.



Vean Watchmen, pero…

Ya lo sabemos. En un mundo de extremos, vacilaciones metaf√≠sicas y relativismo cultural no es de extra√Īar que, cada vez m√°s, las personas desconozcan cualquier an√°lisis o proyecci√≥n de la realidad que no se corresponda con su visi√≥n del mundo. De otro modo no podr√≠a explicarse c√≥mo el fen√≥meno serial de la pasada temporada televisiva en Estados Unidos fue perdiendo poco a poco miles de espectadores mientras cosechaba los aplausos de la cr√≠tica y la prensa especializada.

Y es que, en cuanto al firmamento audiovisual, a muchos nos gustan los remakes, las adaptaciones, la intertextualidad o las menciones, solo y solo si, no se meten con los miembros de nuestros particulares panteones de culto. Ese era un riesgo que conoc√≠an los creadores de la serie Watchmen¬†(HBO), coronada con 11 estatuillas en la primera ceremonia virtual de los premios Emmy, en sus 72 a√Īos de existencia.

La metáfora del enmascaramiento alude a varios aspectos de la realidad social y política actual.

El pol√©mico productor y guionista de cine y televisi√≥n Damon Lindelof¬†(The Leftlovers y Lost) tom√≥ como punto de partida para el ambicioso proyecto del canal HBO una serie de c√≥mics hom√≥nima creada por el guionista Alan Moore, el dibujante Dave Gibbons y el entintador John Higgins; publicada durante los a√Īos 1986 y 1987 por DC Comics.

Watchmen, la novela gráfica (también adaptada al cine en 2009 por Zack Snyder) es un material de culto que describe a la humanidad en el preludio de una Tercera Guerra Mundial mientras un grupo de superhéroes de ambigua moralidad propician el triunfo en Vietnam de los Estados Unidos para luego ser proscritos. No obstante, la serie televisiva utiliza el universo del comic para crear un contenido completamente nuevo, y es ahí donde despunta, al cimentar su propio camino de fabulaciones y aportes al discurso social, político y artístico de nuestra época.  

El supremacismo racial es uno de los temas abordados en la miniserie.

Algunos argumentan que no es necesario leerse la historieta para ver la adaptación libre de Lindelof, pero algo de información hace falta, pues la carga referencial es muy alta y, sin dudas, dificultaría disfrutar completamente de una serie en la que la complejidad discursiva se va armando entre las consecuencias de los hechos narrados en la historia original y las licencias que se toman los guionistas, siempre en función de un argumento renovador para criticar la sociedad y el poder emulando lo que se propusieron, en su momento, Moore y Gibbons.

Esta ‚Äúprofana‚ÄĚ revisitaci√≥n asienta su relato varias d√©cadas despu√©s de los eventos de la novela gr√°fica con la aparente superaci√≥n de los traumas causados por el conflicto de Vietnam (que ahora es un estado m√°s de la uni√≥n americana), el caso Watergate (Nixon nunca renunci√≥), la Guerra Fr√≠a o el cataclismo nuclear. Asume como desencadenante de la acci√≥n las tensiones raciales en Tulsa, una ciudad sure√Īa donde en 1921 hubo una masacre de personas negras en manos de supremacistas blancos (hecho real), para luego trasladarnos a un 2019 alternativo en el que un progresista Robert Redford (s√≠, el mismo) gobierna en la Casa Blanca. ¬†

La reconocida actriz Regina King protagoniza Watchmen.

Durante la llamada Noche Blanca, un grupo supremacista llamado La S√©ptima Kaballer√≠a, ‚Äēversi√≥n moderna del Ku Klux Klan‚Äē, ataca coordinadamente a la polic√≠a de Tulsa, mientras los agentes deben cubrir su rostro con una banda de color amarillo para evitar ser reconocidos. Tras el asesinato de un oficial se suscita una trama detectivesca, aparente sost√©n del guion, en la que asume el protag√≥nico una polic√≠a retirada y justiciera encapuchada, Angela Abar (interpretada por la oscarizada Regina King), pivote para durante nueve cap√≠tulos adentrarnos en el fundamento de la serie: la brecha racial y la situaci√≥n pol√≠tica actual de los Estados Unidos.

Es de reconocer que los realizadores sostienen con audacia los enigmas de la trama ante la expectativa de una audiencia acostumbrada al desarrollo narrativo clásico, a través de un ejercicio de implicaciones semánticas significativas, apoyado en un empaque visual y sonoro tan atrevido, en ocasiones, como el mismo argumento de la serie.

Entre metáforas más o menos evidentes los creadores se acercan, entre otros temas, a los vínculos entre poder, raza y violencia, la brutalidad policial, la paranoia antiterrorista luego del 11 de septiembre de 2001, las fake news, la pandemia silente de las drogas, la doble moral, el miedo como arma de manipulación, la homofobia, los traumas intergeneracionales, la memoria histórica, el control armamentístico, la identidad y el anonimato en internet.

Se analiza, asimismo, el legado y sus secuelas en el devenir social y personal.   Y es que Watchmen es un vuelco al pasado, una lección sobre cómo las acciones de nuestros antepasados hilvana la experiencia colectiva del presente para bien o para mal.

Las relaciones entre raza, poder y violencia centran la atención de la miniserie.

Ciertamente los giros dramat√ļrgicos pueden ser rocambolescos, pero no desentonan en un entramado argumental que, al igual que el original, apuesta por la densidad tem√°tica, la estructura compleja y varias l√≠neas temporales. Si ambas obras coinciden en algo es en el prop√≥sito de deconstruir la figura del superh√©roe mientras se nos presenta una distop√≠a apabullante.

Simula este ser un ejercicio ca√≥tico, pero sociol√≥gicamente bien nutrido para situarnos frente a disyuntivas morales muy de nuestro tiempo. En ese sentido dir√≠a que es una serie para el p√ļblico estadounidense. Y, adem√°s, imagino que sin propon√©rselo funge como una suerte de punto de compensaci√≥n ideol√≥gica luego del evidente tufillo antirruso de la muy aclamada Chern√≥bil (2019), tambi√©n de HBO. ¬†¬†

La cr√≠tica audiovisual estadounidense, celosa guardiana de su herencia cultural, que aguijonea sin miramientos cualquier intento magro de acercarse a sus √≠conos, ‚Äēque tantas veces hemos visto encartonados e insustanciales‚Äē, se ha rendido ante esta miniserie. Le agradecen abrir nuevamente el debate sobre grandes cuestiones de la identidad americana, siendo arriesgada y entretenida a la vez. Otros, en cambio, le cuestionan su √©nfasis sociopol√≠tico y destacan, en parte, el fascinante conjunto de personajes que reescriben los guionistas.

Las relaciones entre raza, poder y violencia centran la atención de la miniserie.

Sus detractores, que sobre todo se cuentan entre el gran p√ļblico, no les perdonan a Lindelof y su tropa la transformaci√≥n de algunos de los personajes y s√≠mbolos del comic ochentero hacia posiciones a√ļn m√°s controversiales. ¬†Algunos de los comentarios en redes y webs de votaciones apuntan a cierta saturaci√≥n con la tem√°tica del conflicto racial que, junto al supremacismo blanco, se han convertido en tendencia en el cine y la televisi√≥n actuales. Otros se√Īalan que esta revisi√≥n transige ante la llamada woke culture.

Yo por mi parte la recomiendo. Vean Watchmen, pero no acudan a ella con el infantil prop√≥sito de compararla, ni con el argumento ni la est√©tica del legendario comic, ‚Äēhay cosas que no se comparan‚Äē, ni mucho menos en la b√ļsqueda de una historia de superh√©roes a la medida de las producciones de Marvel. Watchmen es lo que es. ¬†¬†¬†¬†

Ficha:

A√Īo: 2019

País: Estados Unidos

Director: Damon Lindelof (Creador), Steph Green, Nicole Kassell, Andrij Parekh

Basado en: Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons

Reparto: Regina King, Jeremy Irons, Yahya Abdul-Mateen II, Don Johnson, Tim Blake Nelson, Louis Gossett Jr., Adelaide Clemens.

Género: Serie de TV. Drama. Thriller. Fantástico. Ciencia ficción. Distopía.

N.¬ļ de temporadas: 1

N.¬ļ de episodios: 9

Medio de difusión: HBO

Fecha de lanzamiento: 20 de octubre de 2019.