Reynaldo Zaldivar


Hombre con sombra de √°rbol

El libro Nocturnidades, premio Calendario de poes√≠a en el a√Īo 2005, fue para m√≠ una pausa de fe. Luego supe que el autor de esos poemas era aquel hombre, eternamente ‚Äúmuchacho‚ÄĚ, que sonre√≠a con brevedad en las charlas sobre la editorial Reina del Mar. Est√°bamos por esos d√≠as en Mayabeque, en el evento √ćtaca, que coordina la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en el territorio. De ah√≠ en adelante nos hemos visto tantas veces que no recuerdo, o es que Ian Rodr√≠guez est√° en todas partes (iba a decir ‚Äúcomo el arroz‚ÄĚ, pero ya sabemos que el arroz ha dejado de estar en todas partes. As√≠ que el t√©rmino lo acodar√© a la poes√≠a: est√°s en todas partes, como un √°rbol que, negado al terreno propio, echa sobre s√≠ sus ra√≠ces y se avienta al mundo para regalar a todos su sombra). Y precisamente es de esa sombra que das a otros, lo que me interesa que hablemos. Porque sucede que eres de los promotores m√°s incansables que conozco. ¬†

Para cuando recib√≠ el premio Calendario resid√≠a en Cumanayagua y trabajaba como Asesor Literario. Ya entonces impart√≠a all√≠ un Taller que fue el antecedente de Palabras con sombra de √°rbol. Aquel se llamaba En el v√≥rtice de la contemporaneidad y era exclusivamente para interesados en apreciar y escribir poes√≠a de ese municipio monta√Īoso. Recuerdo con agrado ese taller, en particular, la incorporaci√≥n numerosos actores del grupo ‚ÄúTeatro de los elementos‚ÄĚ.

En la época de La Pandemia tu curso se volvió algo masivo: escritores de todo el país se sumaron, de un modo u otro, a ese juego de equipos virtuales. Cada día, incluso a las horas más improbables, había alguien debatiendo asuntos relacionados con la literatura. Pero se hacía como parte de un juego competitivo, jocoso, tenso a veces, pero muy amigable.

En realidad yo ven√≠a desplegando ya muchas acciones de esas antes de La Pandemia. Para m√≠ Internet y las redes sociales ya eran opciones de trabajo y de promoci√≥n habituales y familiares… Entr√© c√≥modo al momento que la circunstancia para otros impuso. Con La Pandemia lo que me ocurri√≥ fue que descubr√≠ que la app WhatsApp pod√≠a ser mejor empleada por sus bondades y el nivel de accesibilidad que tienen a ella muchos creadores. El Curso Palabras con sombra de √°rbol se expandi√≥ a lo largo del pa√≠s. Lo m√°s significativo de ese momento de expansi√≥n, en la que entran a rivalizar tres equipos con escritores de toda la naci√≥n: Invasores del Oriente, La Sociedad Secreta PowerTun y Los √Āguilas de Sangre, ha sido recogido en la entrega No. 85 digital de la revista cultural villaclare√Īa Umbral, que le dedic√≥ al Curso un n√ļmero completo, con toda su historia, varias muestras de sus diferentes din√°micas para ilustrar, con un dise√Īo hiperatractivo. El Curso se imparte a trav√©s de un juego interactivo de roles donde la poes√≠a, la confraternidad y la amistad son las principales motivaciones, a√ļn cuando haya competencia o rivalidad. Contar, adem√°s, con autores de una obra s√≥lida que participan como consejeros o ‚Äúdruidas‚ÄĚ, ha sido una fortaleza que agradezco, porque ellos ocupan su preciado tiempo para interactuar sin recibir nada que no sea, eso, mi agradecimiento.

Imágenes usadas como parte del curso Palabras con sombra de árbol, donde se enfrentaban, en juego virtual, escritores de todo el país unidos por equipos.

Para el boletín Calle Real, de la Revista Cauce, publicado este mes, hablaste sobre los jóvenes escritores de hoy. El irrespeto por las figuras tutelares se ha masificado. Son más los que buscan la aprobación de los amigos que la corrección de los que tienen una obra formada. He visto de cerca cómo sucede en el curso que impartes por WhatsApp. Me gustaría saber cómo haces para que esto no te derrumbe, para que tus deseos de ayudar a otros no se vean afectados por el desagradecimiento de algunos.

Para que no me derrumbe, como dices, nada: lo primero que hago es no pensar en que existen desagradecidos, yo ocupo mi tiempo en ayudar a otros, por la sencilla raz√≥n que hubo autores que antes lo hicieron conmigo, y no encuentro otro modo de reciprocarles, que hacer lo mismo y multiplicar lo que me ense√Īaron tanto √©tica como literariamente. Yo creo que si algo nos est√° faltando hoy en las instituciones culturales es la vocaci√≥n de entrega, y la sagacidad de asumir los retos nuevos. La institucionalidad cultural ha sido siempre morosa para atemperarse; hoy a mi juicio no est√° preparada, ni tiene la capacidad moral de dar respuestas a las nuevas pr√°cticas e inquietudes creativas. Siguen actuando a la vieja usanza, van en el √ļltimo vag√≥n y los creadores son locomotoras que no necesitan abastecimiento de carb√≥n, ni bater√≠a. Los creadores vuelan, burlan todo lo que se le antepone, derrumban muros con su quehacer, o sencillamente los ignoran, en pos de alcanzar lo que se proponen.

Dise√Īo de im√°genes: Noemy Marrero

El trabajo del escritor es silencioso, casi siempre es un adeudo de interiores. Poco importa si aparece un lector ma√Īana o dentro de dos siglos. Si la obra se publica ahora o el a√Īo pr√≥ximo‚Ķ incluso si no se publicara, seguir√≠amos escribiendo. Pero no sucede as√≠ con el trabajo del promotor. El promotor es una maquinaria de hacer la cultura, casi siempre para el aqu√≠ y el ahora. Esto acarrea m√°s contratiempos: a veces las condiciones no son favorables para llevar a cabo un proyecto, y esto puede mediar entre lo que se desea lograr y el resultado final. En tu caso pasas much√≠simas horas pensando en los dem√°s, trabajando para los dem√°s‚Ķ esto sin recibir por ello remuneraci√≥n. Siempre me ha resultado curioso saber c√≥mo te las arreglas para sentir que eso que haces vale la pena. ¬ŅDe d√≥nde nace tanta energ√≠a, esa motivaci√≥n para crear constantemente espacios para que las dem√°s personas sean los protagonistas? ¬ŅHas tanteado la posibilidad de que alguna instituci√≥n remunere el tiempo que inviertes a favor de la literatura? En definitiva: despu√©s del Curso de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso no existe otra preparatoria literaria que haya involucrado a tantos escritores en nuestra isla.

A veces el Curso ha contado con apoyo, un tiempo lo acogi√≥ el Centro Provincial del Libro y la Literatura de Cienfuegos, otro lo encaus√© por la UNEAC, luego lo acogi√≥ la AHS (y fue cuando lleg√≥ a su esplendor). Si te soy sincero, hoy no necesito que ello suceda. Un apoyo nunca est√° de m√°s, pero de la manera que el Curso funciona no es muy necesario, no es imprescindible, funciona y ya vez c√≥mo: con mi tiempo y escasos recursos. Yo s√© por lo que estoy apostando. Tengo bien claro de la cosecha jugosa que a lo largo del tiempo un curso con raras caracter√≠sticas va a dar. Y no lo hago por m√≠: trabajo para los que dentro de unos a√Īos van a estar apuntalando la literatura de este pa√≠s. De hecho: trabajo con y para muchos que ya hoy la apuntalan.

Dise√Īo de im√°genes: Noemy Marrero

¬ŅPor qu√© Paco Mir? Recuerdo tu gira por las provincias, esperada por las ‚Äútribus‚ÄĚ que se hab√≠an formado en el mundo digital en torno al curso que impartes, y que result√≥ todo un hecho hist√≥rico. Y sin lugar a dudas una eficaz campa√Īa promocional en torno a la obra de este importante escritor.

¬ŅPor qu√© Paco Mir? Porque fue, adem√°s de mi mentor, un gran amigo, un padre. Este a√Īo estar√≠a cumpliendo 70 a√Īos y esa es la raz√≥n por la cual he redoblado los esfuerzos al costo que sea, sin importar el tiempo que me ocupe y que podr√≠a estar destinando a mi obra personal. Con Paco aprend√≠ que los otros te completan. Yo imparto una buena parte del Curso, y coordinar sus acciones ocupa tiempo de dise√Īo para que al llevarlo a la pr√°ctica resulte lo que anhelas, o se acerque al menos a un noventa porciento de lo so√Īado.

Dise√Īo de im√°genes: Noemy Marrero

H√°blame un poco del poeta, ese hombre silencioso que llevas dentro. ¬ŅQu√© ha pasado con tu obra personal? ¬ŅHa sido afectada por tu trabajo de promotor?

Si Nocturnidades significó para ti una pausa, lo fue para mí también: es el primer libro que escribo una vez radicado en Cienfuegos, y es un poemario donde abandono la práctica intimista de mis tres libros anteriores, para asumir una mirada más colectiva, como si anduviera por el mundo con una cámara fotográfica en las manos, reteniendo paisajes y actitudes. Ese cuaderno tiene una voz más plural. Es un libro que quiero mucho, en tanto significó un cambio visceral en mis procesos creativos.

A la par de los ejercicios que pongo, al mismo tiempo que los matriculados, voy confeccionando mis textos. No he dejado de escribir por dar el Curso, al contrario, el Curso me incentiva, y no solo me estimula: el Curso me enriquece. Dialogar e intercambiar con voces m√°s j√≥venes, y en el caso de no tan j√≥venes, con otras miradas, es siempre un plus, una bonificaci√≥n que si sabes aprovechar te ayuda a consolidar tus propuestas. Yo siempre en ese sentido, digo como dec√≠a Paquito: ‚Äúdoy menos de lo que recibo y obtengo‚ÄĚ.

Mi obra poética por tanto, para responder a tu pregunta, se ensancha, no tengo claro si para bien o para mal, pero de que hoy no se parece a lo que escribía en 1997 cuando publiqué por primera vez, de eso no tengo la menor duda. Hay unos 12 cuadernos inéditos, navegando a concursos y otros poemas sueltos, esperando encontrar uno u otro lugar dentro de ellos.

Hasta aqu√≠ las preguntas formales. Me gustar√≠a, antes de concluir esta conversaci√≥n, interesarme por algo que me resulta curioso. Naciste en Las Tunas, tienes una conexi√≥n hermosa con La Isla de La Juventud y vives en Cienfuegos, Santa Clara o donde se te antoje. Cuando termine tu misi√≥n de vida, ¬Ņd√≥nde te gustar√≠a ser enterrado?

Ah papi, me gustar√≠a, como Huidobro, que el mar me regalara su m√ļsica al golpear mi f√©retro entre arrecifes… pero eso es un imposible… prefiero que mis cenizas sean parte del viento. As√≠, por fin, volar libre por el mundo y llegar a conocer, aunque sea como √°tomo, el espacio sideral.



Zona limítrofe en un libro de Ariel Fonseca

Sentado en el parque descubro restos de una mariposa. Una mujer en vestido cruza la calle. Hay una cadena en su cuello, y la mano que toca su hombro es sin duda la misma que se la regal√≥. En la cadena cuelga una mariposa dorada. ¬ŅCasualidad o es que en este libro todo parece planificado para que una escena sea consecuencia de la pr√≥xima? Con estas im√°genes comienza la lectura de Restos, del escritor Ariel Fonseca Rivero, que vio la luz en 2018, por la editorial espirituana Ediciones Luminaria.

***

Un poemario donde será recurrente la imagen de la casa. A veces desde el balcón, la cama, el picaporte de la puerta. Pero siempre la casa: unas veces refugio, otras veces cárcel. No podría imaginar el autor que a finales de 2019 el mundo comenzaría a vivir, verso a verso, lo que en este libro describe casi como una predicción:

Voy al balcón         hojas secas      calle desierta

Tengo la sensación de estar viviendo un déjà vu

Una muchacha camina descalza        Algo en su

cara recuerda la muerte  

La soledad, el silencio, ser√°n comparados al pez que mira el paso ralentizado de un dedo por el cristal de la pecera que le sirve como casa-jaula. Otros textos mostrar√°n im√°genes de lo que acontece fuera: se sentar√° en el parque, saldr√° a correr en las tardes, se confundir√° con los escasos transe√ļntes. Sin embargo, cada una de estas escenas dejar√°n la sensaci√≥n de im√°genes construidas desde el encierro. Las paredes ser√°n cada verso m√°s perceptible.

La ciudad es un perro hambriento/   

Salgo a correr en las tardes/

Los transe√ļntes van/¬†¬†

vienen/  

No ha cambiado el ruido/   

el olor de la impaciencia/

el sabor del conformismo/   

que corre por la garganta y nos impide respirar

Al final de este poema dir√°, como una confirmaci√≥n silente del espacio lim√≠trofe y, tal vez, para insinuarnos el por qu√© de su distanciamiento: ‚ÄúEl despertar es lo m√°s duro de vivir‚ÄĚ.

Mientras avanzo en la lectura siento que soy unas veces narrador omnisciente, otras el autor o el protagonista. Y es que el libro está escrito en un lenguaje conversacional, narrativo y fácilmente sugestiona por el modo de tratar el tema de la soledad, la enajenación, la prisión que en ocasiones somos para nosotros mismos.

En las altas horas de la noche el protagonista escribe y lee, se mantiene atento contra las trampas del sue√Īo: quedarse dormido puede ser peligroso si la ciudad asecha amenazante.

A las tres de la ma√Īana/

desde el balcón/

grito a la ciudad mi rabia

Podemos hablar de un libro construido desde la intimidad, donde el poeta nos describe con nostalgia las huellas de un amor que, en algunos textos, ir√° desapareciendo; en otros insistir√° en mantenerse a flote como un sobreviviente que se aferra a la √ļltima tabla del naufragio:

El día que te conocí

descubrí la tortuga           Las gomas de un auto

habían machacado el caparazón     su existencia

se redujo a un montón de pedazos               que

imaginé un rompecabezas

Hoy       camino a casa        pensaba en la huella

cada vez m√°s tenue

Jamás imaginé que el tiempo fuera capaz de

borrar algo tan fuerte      como una tortuga sobre

el asfalto

(P√°gina 15)

 

Ensalivo el dedo y hago círculos en tu abdomen

Soy más idiota que antes       La vida me ha dado

por querer parecerme a todos             por no ser

nadie¬†¬†¬†¬† Velo tu sue√Īo como si alguien pudiera da√Īarte

(P√°gina 26)

Ariel no esconde su postura de narrador. Ha dividido el libro en versos sin que cada poema abandone su conflicto. Sirva de muestra la p√°gina 20: la casa recordar√° los castillos medievales donde cuelgan en las paredes los trofeos de cacer√≠a. El autor intentar√° escapar del interior de la mansi√≥n, no sin antes acariciar las pieles de las bestias disecadas y sentir su dolor. Cada trofeo ser√° una distracci√≥n inevitable. Al final una voz, que se describe como dulce y que a m√≠ como lector me suena escalofriante, le instar√° a quedase, a besarla. Y la besar√°. Qui√©n sabe si por amor u obligado por ser sorprendido huyendo mientras duerme. ¬°Qui√©n sabe! Intentar√° correr nuevamente y nuevamente fracasar√°. Las pieles y su dolor atraer√°n sus manos en una man√≠a patol√≥gica y retardar√°n su escape. Al lector le quedar√° la duda de si ‚Äúla voz‚ÄĚ realmente existe o es la soledad que grita desde todas las esquinas.

Ha llegado la primavera y la gente camina sujeta al suelo por el cansancio, como si el invierno fuera imposible de olvidar. Se notan aburridas y a√ļn as√≠ caminan. Los ni√Īos se mesen en los columpios y dan la impresi√≥n de que todo vuelve, vez tras vez, a ser lo mismo. La rutina y su torpeza llena el espacio. El autor se suma a esa multitud, camina. O al menos eso dice. Tiendo a creer que desde la ventana observa con dolor el paisaje e imagina que sus paredes dejan de ser el l√≠mite.

Llego a la √ļltima secci√≥n. El libro parece cada vez m√°s breve y, sin embargo, la muerte asalta como la √ļnica salida del protagonista. La casa ha dejado de ser mencionada, pero es una alegor√≠a que persiste. Ahora soy yo el que observa que los ni√Īos han vuelto y el ruido de los columpios es lo √ļnico que delata un tramo feliz.

Me movería al parque si no fuera más que otra farsa/

Es medianoche/

En el parque se detienen los columpios/

El olor a felicidad ajena me obliga a vomitar

A veces, acostumbrados a vivir de lo que a otros le sobra, nos negamos a creer que existe la abundancia. Los restos del dolor se anuncian en cada p√°gina: los transe√ļntes que pasean, las paredes de la casa, las bestias disecadas y hasta el invierno que insiste en golpear con sus recuerdos toda la consistencia de la primavera. Las puertas de escape han desaparecido para el √ļltimo poema y el protagonista reprocha haber despertado. El silencio es desgarrador.



Voz de az√ļcar y batey: Ivette Mar√≠a Rodr√≠guez

B√°guanos es un batey azucarero, un lugar que bien define la expresi√≥n ‚Äúdulce por su az√ļcar y fraterno de coraz√≥n‚ÄĚ. Es, adem√°s, la cuna de un fuerte movimiento cultural que ha trascendido las fronteras territoriales y le ha legado al pa√≠s un grupo de artistas y escritores que luchan por mantener latente su identidad por encima de todo.

Sin lugar a dudas es Ivette Mar√≠a Rodr√≠guez una de esas voces indispensables de la cancion√≠stica cubana. Autora de un amplio repertorio, Miembro de Honor de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z Provincial y miembro de la Uni√≥n de Escritores y Artistas de Cuba. Desde lo m√°s aut√©ntico del batey azucarero ha sabido ganarse un lugar indiscutible en el coraz√≥n de todo el que la conoce, ya sea atra√≠do por su m√ļsica o por su personalidad maternal y de extrema sinceridad.

Mi formaci√≥n viene de la EPIA (Escuela Profesional de Instructores de Arte) El Yarey, en aquel entonces ubicada en el municipio Jiguan√≠, de la provincia Granma. Ah√≠ estudi√© cuatro a√Īos: de 1984 a 1988. Me gradu√© en la especialidad de Direcci√≥n Coral en M√ļsica, excelente escuela, por su claustro de profesores muy experimentados‚Ķ sal√≠amos muy bien preparados.

La graduaci√≥n de mi grupo fue en el Monumento de Dos R√≠os. Siento orgullo que en este sitio hist√≥rico me entregaran mi t√≠tulo y me reconocieran ser una de los dos mejores expedientes de mi a√Īo.

Gracias al Yarey, también disfruté de varios conciertos de Pablo Milanés en la Plaza del Himno de Bayamo, así como Silvio Rodríguez, de la Sinfónica Nacional y de lo más representativo de nuestra cultura en esta etapa.

¬†Soy abril precipitada, Cuatro puntos de riesgo, Mago de Oz, Tus manos a mi orilla‚Ķ son algunos de los temas que la identifican y la sit√ļan como una de las voces femeninas m√°s aut√©nticas y sensuales de su generaci√≥n.

Me recuerdo de ni√Īa participando en el programa televisivo ‚ÄúRecreo‚ÄĚ, que se hac√≠a en Telecristal. Me acompa√Ī√≥ en la guitarra Alfredo Wenceslao ‚ÄúPuchi‚ÄĚ e interpret√© ‚ÄúFusil contra fusil‚ÄĚ, de Silvio Rodr√≠guez. Ya como compositora‚Ķ me hab√≠a ido al Yarey de las Mercedes con algunas canciones hechas, por ejemplo ‚ÄúMediod√≠a de amor‚ÄĚ, que fue Premio de la Ciudad de Holgu√≠n en M√ļsica, en el a√Īo 2009.

Cuando regres√© a B√°guanos, ya graduada como Instructora de Arte, me empiezo a nutrir de la obra de algunos poetas de la localidad, como Luis Mart√≠nez, Rolando Bellido‚Ķ despu√©s Orestes Gonz√°lez. Comienzo a cantar en las pe√Īas literarias y mi obra en lo adelante cobra otra vida, dir√≠a, hacia lo trovadoresco. Es entonces cuando nacen temas como ‚ÄúLargometraje‚ÄĚ, ‚ÄúCuando eres mi escalera‚ÄĚ, ‚ÄúSoy abril precipitada‚ÄĚ, ‚ÄúCuatro puntos de riesgo‚ÄĚ, entre otros.

Mi primera guitarra fue una ‚ÄúSindo Garay‚ÄĚ. Me la regal√≥ F√©lix Viamontes en mis a√Īos de estudios en El Yarey. En 2002, Tatiana Z√ļ√Īiga y Alina Alarc√≥n, presidenta y vicepresidenta de la AHS holguinera, respectivamente, me hicieron entrega de la guitarra electroac√ļstica con la que trabajo actualmente.

Un d√≠a llegu√© a la AHS para no irme nunca. Encontr√© o√≠dos sensibles a mis canciones. En la AHS de B√°guanos fundamos, realizamos sue√Īos. La Asociaci√≥n me dio la oportunidad de participar en las primeras Romer√≠as de Mayo. Me dio la oportunidad de cantar junto a voces muy importante del pa√≠s. De participar en festivales como el Pepe S√°nchez, en Santiago de Cuba, La Canci√≥n Pol√≠tica, en Guant√°namo, Cayamba in Memoriam, en Baracoa, Trova Viva, en Moa‚Ķ entre otros.

La pérdida de la identidad cultural y la desapropiación de la cubanidad es un tema que se debate cada día con más fuerza. Pero el que conoce a Ivette sabe que para ella ser de Báguanos es un honor que no se discute, muy a pesar de todas las limitaciones que posee un pueblo alejado de las grandes ciudades.

Ha sido complejo llevar mi obra desde aqu√≠. He so√Īado con realizar m√°s, interactuar con otros m√ļsicos, otros formatos, pero desde un municipio se hace muy dif√≠cil. Me he perdido importantes momentos art√≠sticos de la ciudad. Sin embargo, siempre he dicho que soy de B√°guanos. Aprend√≠ a quererlo. En el orden art√≠stico lo que recibo es el impacto, la espiritualidad de las personas del pueblo.

Estuvo en M√©xico con su hija en los meses de julio y agosto de 2022. Su m√ļsica fue acogida y aclamada por el p√ļblico en cada uno de los sitios donde se present√≥.

Fuimos invitadas por la Universidad Jos√© Mart√≠ de Latinoam√©rica, localizada en la hermosa ciudad de Monterrey, Nuevo Le√≥n. Realizamos un grupo de actividades all√≠, pues en esos d√≠as cumpl√≠a aniversario de creada. Present√© un recital en la Casa Paz, de la propia universidad. Cant√© en el lanzamiento de un CD de un destacado vocalista del patio, el tenor Oscar Mart√≠nez, que grabara junto a la agrupaci√≥n Cadetes Linares. Fui invitada a una importante pe√Īa de m√ļsica cubana y de jazz en el centro de la ciudad e hice varias presentaciones todos los domingos en un espacio encantador, rodeado de una hermosa vegetaci√≥n: ‚ÄúEl Rinc√≥n de mi Ranchito‚ÄĚ, en el municipio ‚ÄúLos Cavazos‚ÄĚ, y donde mi bella Daniela me acompa√Ī√≥ cantando temas m√≠os y de otros compositores.

Nos sentimos muy a gusto y agradecidas por la acogida de los mexicanos, que son muy educados, tienen cultura, son generosos y son conocedores de la m√ļsica cubana. Fue una experiencia hermos√≠sima, que tambi√©n agradezco a la UNEAC en Holgu√≠n su colaboraci√≥n en materializarla.

Compart√≠ musicalmente con el trovador Alex L√≥pez (excelente juglar del g√©nero), el joven trovador Manuel Talanc√≥n, y con Roberto Biosca, m√ļsico cubano, director de la Orquesta Filarm√≥nica de la Universidad de Monterrey. Proyectos y propuestas art√≠sticas no faltaron y la invitaci√≥n a regresar sigue en pie.

La trovadora no solo es conocida por sus canciones, sino por el trato amable y bondadoso que la caracteriza. Los j√≥venes que acuden cada a√Īo al Evento Nacional Del verso y de la miel, o que participan en el concurso para poetas y trovadores El √Ārbol que silva y canta, que la AHS territorial realiza desde el 2000, hablan de la ternura de sus tratos y la humildad de su proyecci√≥n. Esto es, sin dudas, una de las razones por la que se ha mantenido a su alrededor la unidad de la c√©lula municipal. Incluso en los tiempos de m√°s dispersi√≥n y carencia, el esp√≠ritu de su voz (siempre mas apegada a lo maternal que a lo protocolar) ha fungido como piedra de fundamento.

El ARTISTA, as√≠ con may√ļsculas, no ha de manifestar que es el mejor. O sea: reconoce que no es el √ļnico que existe en los predios art√≠sticos y, por supuesto, es capaz de ver el talento en su colega. Es lindo disfrutar de la obra del otro. Eso tambi√©n nos legitimiza; todo esto relacionado con la falta de sencillez y la gran mancha de la vanidad que se vive actualmente.

Soy de las que me gusta ayudar y dar √°nimo a estos j√≥venes talentosos que llegan con un decir aut√©ntico. Lo he vivido aqu√≠ en el evento Del verso y de la miel con muchos de ellos, que vienen creciendo junto a sus canciones. Te puedo hablar del tunero Jes√ļs Ricardo P√©rez Cecilia, o el guantanamero Javier Jes√ļs Zald√≠var; de Alito Abad, ingenioso, muy bueno; de Adri√°n √Ālvarez‚Ķ por solo mencionar algunos. Es significativo todo el enjambre de ideas, estilos, maneras distintas de escribir las canciones e interpretar la guitarra; tambi√©n los j√≥venes artistas en general‚Ķ y de tal manera los j√≥venes escritores cubanos.

Calidad y talento hay: no tiene precio una bella canción, profunda, enaltecedora. El tiempo y las oportunidades la equilibran dándole su lugar, su luz.



Lunas que crecen en Jes√ļs P√©rez Cecilia

Abres Facebook y descubres que la prestigiosa cantante Shakira, despechada, va a una pe√Īa de trova en Las Tunas. En otra foto aparece un cami√≥n de carga donde se puede leer, en su carrocer√≠a, la invitaci√≥n a ese espacio donde se presenta con regularidad el joven trovador Jes√ļs P√©rez Cecilia. La primera vez que lo escuch√© daba un concierto v√≠a Telegram, en plena pandemia. Luego coincidimos en Camag√ľey, en el la sede de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, y no tard√© mucho en percatarme que aquel muchacho con guitarra es una de las voces m√°s interesantes de su generaci√≥n.

La m√ļsica es algo que est√° conmigo desde ni√Īo, bueno, el arte en general. Siempre cantaba, actuaba, recitaba poes√≠a. Tuve mi primera guitarra desde esas edades, pero no sab√≠a tocarla, de hecho, me refugi√© en ella cuando estaba en el servicio militar. Con dos o tres acordes que me sab√≠a comienzo a hacer canciones y al ver que a mis amigos y compa√Īeros de la unidad le gustaban, al ver que la m√ļsica alivia las tempestades del alma, me di cuenta que las canciones pueden salvar al mundo. Eso es algo que la vida me confirma todos los d√≠as.

Jes√ļs estudi√≥ actuaci√≥n en la Escuela Provincial de Arte ‚ÄúManuel Mu√Īoz Cede√Īo‚ÄĚ, en Granma, y aunque afirma no ser buen actor, su interacci√≥n con el p√ļblico y su proyecci√≥n esc√©nica lo delatan.

Estudiar esa carrera me abri√≥ las puertas al mundo del arte y probablemente a una visi√≥n particular acerca de las cosas. A la semana de graduarme lleg√≥ la citaci√≥n para el servicio militar y al cabo de un a√Īo y unos meses comenzaron a llegar las canciones. Al principio no me planteaba escoger entre la m√ļsica y el teatro, pero la vida me puso en un punto en el que no puede escapar de lo que realmente me hace feliz: cantar.

El proceso creativo de los trovadores es super curioso. Se de algunos que para componer se encierran en su habitación y salen al otro día, despeinados y hambrientos. Otros se van al bar, piden un trago, y entre el bullicio de la gente y el sonido de las copas escriben.

No tengo un algoritmo, me gusta respetar el tiempo de la inspiraci√≥n, sobre todo porque las canciones siempre llegan de forma inesperada y esa sensaci√≥n es infinitamente hermosa. A veces llega la m√ļsica primero, en otras ocasiones es la letra o simplemente un verso que germina. Tambi√©n ha pasado que tengo una melod√≠a dando vueltas en mi cabeza. Curiosamente, caminar es algo que hace que las musas bajen, incluso con mucha claridad, o sea, que he logrado canciones enteras mientras camino.

El amanecer m√°s entretenido de m√≠ tel√©fono es cuando me conecto a las redes sociales y aparecen las ingeniosas promociones de su pe√Īa Luna Creciente. Desde una una escena de pel√≠cula, hasta los memes mas divertidos que invitan al p√ļblico a asistir.

Pienso que el arte debe llegar a las personas, o sea, que no debe quedarse en los artistas y la intelectualidad. Entonces el tema de la promoci√≥n siempre es algo a lo que le doy mucho valor, porque creo que el hecho de que la trova no sea tan seguida por las masas, se debe, en gran medida, a que hoy en d√≠a todas las plataformas promocionan los mismos g√©neros y los mismos artistas. Yo no tengo nada en contra de eso, pero creo que podr√≠an ser m√°s equitativos. En esa b√ļsqueda de la visibilidad, se me ocurri√≥ hacer una promoci√≥n a modo de broma para establecer un gancho y resulta que funcion√≥ a tal punto que hasta hoy sigo inventando memes, chistes, cr√≥nicas o im√°genes graciosas para la promoci√≥n de mi pe√Īa. Lo mejor de todo es que ya he tenido resultados, no solo porque las personas se divierten a trav√©s de las redes sociales, sino porque el p√ļblico que asiste a Luna Creciente ha crecido de manera considerable.

En diciembre de 2022 estuvo en B√°guanos, participando del evento Del Verso y de la Miel. Su m√ļsica fue aplaudida en las comunidades y dentro de los centrales azucareros. All√≠ obtuvo el premio El √Ārbol que Silba y Canta, un concurso que desde el a√Īo 2000 organiza la c√©lula de la AHS en el territorio para premiar las cualidades generales de un trovador.

Mira, conozco ese concurso desde que le√≠ un cancionero que public√≥ Ediciones La Luz del trovador Manuel Leandro y siempre quise participar, pero no ten√≠a las coordenadas. Un d√≠a una amiga me envi√≥ la convocatoria y me anim√≥ a que participara, cosa que le agradezco mucho, porque fue una experiencia muy bonita. No solo por haber obtenido el premio, sino por la misma naturaleza del evento. El hecho de que en un concurso de m√ļsica se cuide y se respete la obra personal de los trovadores y que se desarrollen espacios para que esas canciones lleguen los trabajadores de la industria azucarera, es sin dudas algo admirable.

Con frecuencia en las fotos, junto al trovador, aparece Eva Luna: una ni√Īa hermosa y con unos ojos que saltan de la pantalla con la misma esencia de la m√ļsica.

Eva Luna es mi vida. Soy un padre joven. Eso ha tra√≠do cosas positivas y otras que no lo son tanto. Pero Luna es mi faro, mi momento feliz, la fuente de muchas canciones. Es una ni√Īa muy inteligente. Nos parecemos mucho y tenemos buena comunicaci√≥n. Ella tambi√©n me ha acompa√Īado en mis pe√Īas, ha le√≠do poes√≠a, ha bailado y hasta me ha ayudado con mis promociones. Ser padre es algo que vas aprendiendo todos los d√≠as, como ser trovador, pero la magia est√° en el viaje.

Además de lidiar con las musas propias, Pérez Cecilia ayuda a otros a lidiar con las suyas desde su responsabilidad como vicepresidente en la AHS tunera.

¡Uf! Es complicado, ahora le dedico mucho tiempo a apoyar la creación y el trabajo de los asociados. Eso es algo que le roba tiempo para mí trabajo, pero hasta ahora todo marcha bien. El problema es que yo soy muy perfeccionista en lo que hago y me gusta sacar de las cosas lo mejor, me gusta ser justo y transparente, en mis funciones como vicepresidente y en mi trabajo como trovador.

Los dif√≠ciles a√Īos de la pandemia generaron nuevas alternativas para los artistas. Telegram y sus efectivos chats de voz permitieron que muchos trasladaran hacia all√≠ sus presentaciones. El p√ļblico fue cada vez mayor y diverso. Pod√≠as estar haciendo las labores hogare√Īas y a la vez escuchar, y hasta participar, en un concierto que se hac√≠a en vivo desde cualquier latitud geogr√°fica.

Telegram lleg√≥ gracias a mis amigos. Inicialmente fue por un Caf√© Literario junto a ellos, luego comenc√© a hacer conciertos con algunos invitados y un d√≠a me atrev√≠ a escribirle a Yeni Turi√Īo para hacer juntos una presentaci√≥n, y me dijo que s√≠. Esa etapa trajo buenos frutos, tanto que Yeni me propuso hacer una pe√Īa entre los dos, aprovechando las facilidades de los chats de voz. Esa v√≠a ha resultado ser efectiva, a tal punto que a√ļn la utilizamos con frecuencia. Nos mantiene activos y hemos podido compartir con artistas de varios partes de Cuba.



Un cad√°ver ideal

Huir no libera. Mientras escapas agredes m√°s tu libertad. En definitiva, no hay salida para el que arrastra su sombra como un saco de cuerpos abandonados. Lo sabe Jorge L. Legr√°. Y lo escribe, de pie frente al vac√≠o, porque eso es la felicidad ‚Äďdice‚Äď estarse quieto hasta que llegue el calambre.

Este libro habla de Anselmo, que es un cadáver, un candil, la bandera nacional alrededor de la garganta. Habla de un país que se parece a mi mujer, y tengo que poner a salvo la navaja, porque hay horas en que su amor se desordena.

Estamos en Guant√°namo. Dos mil veinte a√ļn no es un a√Īo ca√≥tico. Jorge y yo rezamos por la viruta azul en el caf√© que nos recuerda la maldita noche en que llegaron a decir tu padre de hoy no pasa. Rezamos por el canario amarillo que no tolera su ojo tan negro.

Anselmo es mi padre y el tuyo. Porque al terminar de leer este poemario desconoces tu nacimiento. Nacer es deformarse, sentencia el autor. Estos poemas te deforman.

Estamos en Contramaestre. A pesar de todo es dos mil veintitr√©s y la patria sobrevive. Jorge y yo hablamos de la bella pezu√Īa de la vaca que no levanta el polvo mientras rumia su pasto terrible entre la mirada del buey y la cerca profunda.

Este es un libro que habla de un cadáver que se llama Anselmo y es tu padre, y el mío y te deforma.

Galardonado con el Premio Oriente de Poesía José Manuel Poveda 2017, Un cadáver ideal es de esas lecturas a las que debes poner la mejilla, y la otra, y esperar las bofetadas. Pero a mí no me creas demasiado: no ando muy bien de la coherencia. Por eso te dejaré a continuación unos poemas del libro, tendidos al sol la página. No dejes para después la lectura, va y entra mi mujer y los recoge, porque mira las nubes y en su rabia las presiente… capaz de cualquier cosa.

 

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(Golpes de Estado)

 

Le dejaron la cara hinchada a Luis Faílde Rojas

el pelo empegotado de sangre y un diente

en la saliva coagulada en el asfalto.

A Faílde le dicen camina, no ves el garrote impaciente,

el ave nacional asustada y furiosa.

Camina, lo empujan mientras va gritando

muéstrenme el ave y su garrote, muestren

ese canario amarillo que no tolera su ojo tan negro.

Le dejaron la cara inchada a Luis Faílde, el policía volvió

a empujarlo, le dice

mira la calle te apunta con su dedo por si suenas raro

por si elevas pancarta o te atreves

a no escuchar la advertencia de su sangre

la advertencia a que mueras por la patria que es vivir

sino la esquina,

sino el garrote.

Abajo el hombre si no confía en la piedra que doblega su pulso,

viva la fe en el ave que vuela solo en los periódicos.

Mira, solo t√ļ escupes sobre el brazo tieso del tumulto.

Le dejaron la cara hinchada,

el pelo empegotado de sangre y un diente

en la saliva coagulada sobre el asfalto.

A Luis Faílde Rojas lo empujaron, camina mientras va

gritando, muéstrenme el ave con su garrote, muestren

ese canario amarillo que no tolera su ojo tan negro.

 

(Un recogedor de latas me aconseja)

 

“En este país eres solo una latica

que es parte de nuestra vanidad

ese asunto de ser creado por Dios,

de tener un destino‚ÄĚ.

Lo dijo apuntando el libro que yo leía

El tiempo recobrado de Marcel Proust.

Luego alzó el saco,

las latas sonaron sobre su hombro.

‚ÄúHacemos mucho ruido, pero no pasa nada‚ÄĚ.

Hizo un saludo militar

extendió la mano

me pidió un peso.

 

(Sujeto, es decir, sujeto)

 

Una viruta azul en el café me detiene

y pienso la maldita noche en que llegaron a decir

tu padre de hoy no pasa.

Algo, un vicio en la voluntad, no sé, algo se afirmó.

Mi padre fue un parche en la negrura social

no alteró nada.

Ahora levanto el café

escudri√Īo una mota azul en la negrura.

Me acorralan voces

tumultos aislando cualquier síntoma de penitencia

pero bebo sin esa emancipación

en la mano que reprime el recorrido

con que Anselmo ejerce su dominio

a√ļn despu√©s de muerto.

 

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La Bestia que merodea el contexto

Bestia contextual, publicado por la Casa Editora Abril, mereci√≥ el Premio Calendario de Poes√≠a 2022. Para su autor, Dari√©n Pe√Īa Prada, las formas cl√°sicas de la poes√≠a no son un muro de contenci√≥n.

Este es un libro que habla de la vida. Aunque, pens√°ndolo bien, el autor nos dice: ¬ędonde est√° escrito Vida, por favor/ l√©ase Muerte¬Ľ. Entonces, mir√°ndolo de ese modo, este es un libro que habla de la muerte. Desde un exergo de √Āngela Figuera Aymerich que nos insta a morirnos enseguida, en serio, del todo.

Se ha escrito en tono reflexivo, con autoridad, pero desde un ritmo que el autor va a percibir suave, paterno. Las preguntas ser√°n usadas para hacer cosquillas al pensamiento. No estamos en presencia de un hombre que desconoce las respuestas a las cuestiones que ha tra√≠do a colaci√≥n. Podr√°s distinguir en cada pregunta una insinuaci√≥n, un poco de ¬Ņsarcasmo?

Dari√©n no anda con rodeos ni edulcora las ideas para construir un discurso positivista y de una l√≠nea comercial. Esto no es un libro de autoayuda. Las expresiones ‚Äúno hay escapatoria‚ÄĚ, ‚Äúno hay perd√≥n‚ÄĚ, ‚Äúno hay regreso‚ÄĚ, sonar√°n en tus o√≠dos como lejanas campanadas. Y digo lejanas, porque, volviendo a lo que ya te coment√©, su modo de escribir no agrede, no desgarra. Ha entendido bien los ‚Äúapuntes para el juicio‚ÄĚ, ‚Äúel destierro de las horas‚ÄĚ, y nos gu√≠a a salvo de la Bestia que merodea el contexto.

Dise√Īo: Noemy Marrero.

Aquí se conserva el formato del soneto, tal vez solo apretados un poco, pero sin experimentar una restructuración visual de los versos. El motivo es, quizás, el que se deja leer en uno de los textos:

Trato de ser un hombre que no pierde

de vista la estructura de su historia.

Hay una preocupaci√≥n que regresa vez tras vez: el efecto visual de las cosas. El poeta se preocupa por el mundo sensorial que le llega a trav√©s de lo que sus ojos ven. Aparecer√°n con frecuencia las palabras luz, ojos, ver, ciegos. A veces autoritario nos dir√°: ¬ęDebemos ver las cosas por niveles¬Ľ. En otra, un poco m√°s reflexivo: ‚ÄúEl dolor desde siempre ha sido el mismo:/ una sombra en los ojos, una veta‚ÄĚ.

Hay dos versos que me parecen interesantes para explicar las formas en que se construye la poesía en este libro:

Vamos de franco a tirador cegato

que amenaza hacer fuego hacia el montón.

V√©ase el uso de las palabras ¬ęfranco¬Ľ y ¬ęcegato¬Ľ en el mismo verso para explicar situaciones yuxtapuestas. La primera la usamos con frecuencia para referirnos a la sinceridad, la claridad sobre un determinado asunto. Pero aqu√≠ se hace referencia a un francotirador, un individuo perito en los aciertos del disparo. En cambio ¬ęcegato¬Ľ resulta coloquial, com√ļn en el lenguaje cotidiano. A esto se unir√° el uso de palabras tales como: carajo, chiripa, bandolera y pellejo, para hablarnos de un escritor que, sin negar la pureza del idioma, no se resiste al lenguaje su tiempo.

Este es el primer libro de Dari√©n, un paso firme para situarse en el mundo literario. Bestia contextual estar√° muy pronto disponible en todas las provincias del pa√≠s. Sin dudas, una propuesta de lectura interesante, donde el soneto se construye de un modo agudo, por un autor que, seg√ļn lo describe Yamil D√≠as G√≥mez, resulta inquietante, sincero, eficaz y human√≠simo.



Zapping: botones de cambio sobre la p√°gina impresa

En alg√ļn momento de esta historia, el Escritor Ambulante muere. No ahora. No en la primera p√°gina. Ni en la segunda. Pero en alg√ļn momento indeterminado el Escritor Ambulante morir√°.¬†

As√≠ comienza este libro. Se anuncia la muerte de un hombre desde el primer p√°rrafo. No es un hombre cualquiera: es El Escritor Ambulante. De alg√ļn modo protagonizar√° las historias, unas veces visible, otras desde la intertextualidad del conjunto. Truman Capote, Freud, Kant, Spielrein ser√°n algunas de las voces tra√≠das para¬† validar la historia. Pero aclaro: el autor no cita de ellas, las trae a la mesa como una confirmaci√≥n visual, como si su presencia justificara el discurso.

El libro comienza hablando sobre El Escritor Ambulante, pero en la primera p√°gina solo hay un flamenco, un bulto rosado que apareci√≥ flotando en la fuente de la plaza. Este ser√°, tal vez, el primer movimiento de c√°mara o el dedo sobre el bot√≥n del mando a distancia para cambiar de canal, porque a nadie le interesa otra historia de un escritor que atraviesa con sus problemas la ciudad. El autor lo sabe, pero es un tipo que se burla de lo netamente psicol√≥gico y convierte, la narraci√≥n, en un campo de batalla, donde lo com√ļn pasa a ser milagroso.

(Te habl√© del flamenco) ¬ŅRecuerdas qu√© hab√≠a un flamenco? Bueno, ni el escritor ni el flamenco son por s√≠ solas im√°genes afortunadas. Vuelves a cambiar de canal. O eso piensas. Pero ya no eres t√ļ: ahora el autor dicta las reglas y en cada p√°rrafo te har√° creer que haces zapping sobre los cuentos para huir de personajes comunes. Como en los grandes comerciales televisivos, no te dar√°s cuenta de la sugesti√≥n.

Y vuelves al control remoto para buscar otra historia.

En la página 27 te encuentras un personaje leyendo un libro. Un libro de sexo, que se deja leer con fluidez. El personaje comienza a excitarse. Disfruta de su alter ego protagonista, que se folla a su madrastra viuda. Lo que sucede a continuación, deja ver una ingeniosa habilidad para rematar ideas, una habilidad que se mostrará con exquisita frecuencia en los demás relatos. El personaje está completamente excitado. Ahora pasan anunciando que ha llegado el picadillo a la tienda. Y el picadillo hace que se le baje la erección a cualquiera.

Hay un excelente manejo del sociolecto de los personajes, siendo f√°cilmente identificables con la primera lectura sus caracter√≠sticas personol√≥gicas. Los referentes contextuales y el expresionismo usado sit√ļan las narraciones en una Cuba contempor√°nea. Sirva de ejemplo un fragmento del di√°logo en la p√°gina 29:

Por la televisión anunciaron un frente frío para estos días y Rubiera nunca se equivoca.

Al fondo Bruno Mars puede cantar Talking to de Moon, un tipo llamado Max Perkins recitar en alta voz El Malestar de la Cultura, e imaginar que sea un largo poema en alem√°n, pero Rubiera es inevitablemente cubano… y Rubiera nun-ca se e-qui-vo-ca.

Los diálogos cortos, situados en oraciones breves, harán la lectura fácil y atractiva, y servirán para mostrar el pulso del autor que se avalancha sobre el lenguaje con un evidente poder de síntesis.

Estamos en presencia de un libro de cuentos, donde predomina la versificación del texto formando un patrón visual estético atractivo y sin congestionar la página.

El narrador no descuida al poeta. Abundan imágenes con una fuerte carga lírica, como si buscara con ello esponjar la caída brusca que provocan algunos diálogos. Los siguientes casos lo ilustra:

‚ÄēNo s√© t√ļ. Pero yo odio al jodido Shakespeare ‚Äēme dice

y yo miro sus manos, dos bloques de granito negro que se

alejan y comienzan a marcar, indómitas, el ritmo lujurio-

so de los tambores salvajes.

 

Subo las escaleras de hierro y la tijera en mi mano es un agujero oscuro que amenaza con devorarlo todo.

El autor de este libro se llama Ragnar Wilfredo Robas. Naci√≥ en Im√≠as (Guant√°namo) en el convulso a√Īo de 1989, cuando para el mundo ca√≠a el Muro de Berl√≠n y en Cuba, el H√©roe de la Rep√ļblica Armando Ochoa era acusado de alta traici√≥n. Nace el mismo d√≠a que los grandes poetas Retamar y Sucre, de madrugada, como para romperles el sue√Īo a todos. Y lo consigue: este libro que presento no te dejar√° dormir hasta que lo termines.

A sus 33 a√Īos, Wilfredo ya tiene una s√≥lida obra en constante construcci√≥n. Poeta, narrador, pintor e ilustrador. Su primer libro, Punto de Quiebre, lleg√≥ a los lectores por la editorial El Mar y la Monta√Īa, en 2017. Un libro de poes√≠a que disfrut√© hasta el encogimiento.

Zapping es otra cosa. La prestigiosa Editorial de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, Ediciones La Luz, tiene a bien publicar estos 17 cuentos, con la edici√≥n de Adalberto Santos y el dise√Īo de Robert R√°ez. La imagen de cubierta es de Annel√≠ Pupo, que no solo generar√° el click sobre el disparador, sino que protagonizar√° la historia. Y digo historia, en singular, porque el lector se enfrentar√° a una secuencia de im√°genes individuales que ir√°n construyendo la panor√°mica de una historia central. Los personajes interactuar√°n, como si de una p√°gina a otra se gritar√°n en alta voz los improperios, la lectura de Proust, mientras alguien con los dientes afilados le hace a otro el sexo oral.

Sospecho que al leer este libro reconocer√°s alguno de los personajes, como un hijo, que con un palo de ocuje, espanta las auras para que no lleguen al cad√°ver de su padre. Porque, seg√ļn Ragnar, uno puede matar a su padre, pero no puede dejar nunca que se lo coman las auras.



Onel P√©rez: ¬ęLa poes√≠a es un acto de formaci√≥n¬Ľ

Onel P√©rez Izaguirre es una de las voces m√°s interesantes de la poes√≠a hecha por j√≥venes en el actual escenario cubano. Hombre de pocas palabras, contundente con el verso; sus textos se disputan el espacio, como si todos quisieran habitar la misma p√°gina. Su libro Fosa Com√ļn mereci√≥ el premio Poes√≠a de Primavera 2017 y fue publicado al a√Īo siguiente por Ediciones √Āvila. Este mamb√≠ ha vivido todos estos a√Īos en Baire (Santiago de Cuba) y se posiciona nuevamente en la atm√≥sfera literaria, mereciendo el premio Calendario de Poes√≠a 2022.

En varias ocasiones conversamos sobre su libro Cables de alta tensión. Habló de mandarlo a una editorial porque el cuaderno no había tenido suerte en los concursos. Sin embrago insiste, una y otra vez insististe, en procurarle al libro su valor real. Hace poco se anunció que el cuaderno había recibido el premio Calendario, que es con mucho, el reconocimiento literario más importante para los jóvenes escritores cubanos.

¬ŅTe consideras alguien persistente?

Sí, creo que soy persistente. En la literatura como en la vida, es necesaria esta cualidad para crear o hacer cosas valiosas… y más las que son del espíritu: estas son imperecederas.

¬ŅCrees que el jurado determina el valor real de la obra?

Cada jurado tiene sus esquemas de apreciación estética, su forma de ver el arte y el mismo proceso creativo. Yo respeto a los jurados: siempre están entre la espada y la pared. Son muchas las obras buenas que se presentan a concursar y solo una, en la mayoría de los casos, debe ser la ganadora.

El grupo literario Caf√© Bonaparte, comandado por Eduard Encina, contribuy√≥ a tu formaci√≥n como escritor. ¬ŅQu√© era Onel P√©rez antes de Caf√© Bonaparte?

Solo era un muchacho introvertido que le apasionaban los libros y se entregaba a ellos como si fuera lo √ļnico que existiera. Todav√≠a lo soy, pero gracias a Dios, y a la existencia de este espacio, heme aqu√≠: transformado. Crecer bajo la sombra de Eduard y de Jorge L. Legr√° es de las cosas m√°s bellas que me han sucedido. Eduard, con su mirada cr√≠tica, dura, pero salvadora, era (es) un ser excepcional, de un valor √©tico √ļnico, con un sentido de la humildad y de la fidelidad a prueba de fuego. Siempre ser√° mi hermano, un padre. Jorge ha estado ah√≠ para rega√Īarme con paciencia y sabidur√≠a. ‚ÄúEl Puro‚ÄĚ me ha llenado de su pureza.

Hay un tema recurrente en tu poes√≠a. Lo vi en Fosa Com√ļn y lo he visto asomarse en Cables de alta tensi√≥n. Me refiero al ‚Äúpoder.‚ÄĚ En uno de tus textos afirmas, incluso, que ¬ęel poder desfigura¬Ľ. Com√©ntame de esto.

No somos electrones a la deriva, somos seres sociales. El poder es una de las cuestiones que m√°s me interesa criticar. El poder como burocracia, como ente que hacen da√Īo, que no resuelven nada. La poes√≠a est√° para denunciar, tiene ese poder y me ha tocado usarlo. La poes√≠a es un acto de valent√≠a. Es una de mis trincheras.

Muchos historiadores centran el inicio de la Guerra Necesaria en tu pueblo. Las luchas por la independencia y la libertad de la naci√≥n han dejado una huella indeleble y una fortaleza de esp√≠ritu que caracteriza a la mayor√≠a de los bairenses. ¬ŅSientes esta influencia en tu proceso creativo?

Sí. De una forma o de otra, las guerras de independencia están en mi escritura y me definen. No soy un historiador, pero creo que llevo la historia en la sangre. Escribir en Baire es un reto, pero nada define el espacio físico, ni estar alejado cientos de kilómetros de la capital provincial. Te define tu mente, lo que te propones. He ahí lo que me he construido. La poesía es un acto de formación.

Me gustar√≠a que hables sobre la extensi√≥n de tus poemas. La brevedad con la que escribes bien que podr√≠a simular una carga al machete, el tiempo entre el toque del ‚Äúcorneta‚ÄĚ y el contacto con el enemigo. Tu poes√≠a tiene la extensi√≥n de una emboscada, o mejor: el tiempo que dura la sorpresa de la emboscada.

Al hablar de mis poemas, recuerdo una sentencia del poeta García Blanco diciendo que yo era un poeta minimalista. Y es como dice Martí: más ideas, menos palabras. No me gusta el palabreo en el poema. El poema es mucho más que palabras.

La Guerra Necesaria le da protagonismo a un poeta: Jos√© Mart√≠. En tus textos abundan referencias y conceptos martianos. Hist√≥ricamente, los bairenses se esfuerzan por mantener latente el rom√°ntico hecho de un poeta que da la vida por su patria. ¬ŅQu√© opini√≥n te merece la obra martiana?

La obra martiana tiene un valor incalculable. Siempre hay que volver a Mart√≠. Fue un intelectual: esa debe ser nuestra meta. Su Diario de Campa√Īa es exquisito. Esa relaci√≥n de intimidad con la naturaleza es sorprendente. Hay que volver a Mart√≠ como ni√Īos, como buscando alg√ļn tesoro.

H√°blame sobre tu proceso creativo.

El poema tiene que sorprenderme trabajando: leo, hago apuntes y pienso en el pr√≥ximo texto. La musa existe, pero no soy de los que creen mucho en ella. Mi proceso creativo no tiene nada del otro mundo. Escribo, reviso, tallo el poema‚Ķ como dec√≠a Boti. Y despu√©s sigo leyendo. Reviso el texto a√ļn despu√©s de estar publicado. Para m√≠ un poema termina cuando deja de hablarme. Le doy taller, se lo muestro a los colegas. Es un proceso donde la belleza muestra sus m√°scaras.

¬ŅA qu√© p√ļblico deseas llegar con lo que escribes? ¬ŅCrees que la poes√≠a puede influir en la sociedad?

Con lo que escribo deseo llegar a todos, aunque respeto mucho el p√ļblico infantil. La poes√≠a tiene que comunicar, sin olvidar sus patrones est√©ticos, donde la belleza es su valor esencial. La poes√≠a puede contribuir en la sociedad de hoy. Ella tiene el valor de la vida en s√≠ y da protagonismo a tem√°ticas que tristemente se est√°n perdiendo. Tiene un valor de sanidad espiritual incre√≠ble.

Eres psicopedagogo de profesi√≥n. A diario interact√ļas con las primeras edades. ¬ŅQu√© opini√≥n te merece la juventud cubana?

A la juventud cubana le ha tocado vivir muchos procesos de cambios. Ellos son héroes: en sus manos están los derroteros de la nación. Son el timón. Hay que escucharlos atentamente.

Vi en los ojos de tu padre un gesto hermoso cuando fuiste a recibir el premio Calendario. ¬ŅC√≥mo te sentiste? Eduard estar√≠a orgulloso de ti. ¬ŅQu√© crees que te dir√≠a?

Una de las cosas m√°s bellas es que mi padre estaba conmigo en la premiaci√≥n. No tengo palabras para agradecer tanta belleza. Pero faltaba un amigo entra√Īable, Eduard. √Čl me apretar√≠a con fuerza, como sol√≠a hacer, y me dar√≠a un beso. Eso har√≠a Eduard Encina. √Čl me dir√≠a: ‚ÄúGuajiro, hay mucho machete que dar todav√≠a‚ÄĚ.