Ariel Fonseca


Zona limítrofe en un libro de Ariel Fonseca

Sentado en el parque descubro restos de una mariposa. Una mujer en vestido cruza la calle. Hay una cadena en su cuello, y la mano que toca su hombro es sin duda la misma que se la regal√≥. En la cadena cuelga una mariposa dorada. ¬ŅCasualidad o es que en este libro todo parece planificado para que una escena sea consecuencia de la pr√≥xima? Con estas im√°genes comienza la lectura de Restos, del escritor Ariel Fonseca Rivero, que vio la luz en 2018, por la editorial espirituana Ediciones Luminaria.

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Un poemario donde será recurrente la imagen de la casa. A veces desde el balcón, la cama, el picaporte de la puerta. Pero siempre la casa: unas veces refugio, otras veces cárcel. No podría imaginar el autor que a finales de 2019 el mundo comenzaría a vivir, verso a verso, lo que en este libro describe casi como una predicción:

Voy al balcón         hojas secas      calle desierta

Tengo la sensación de estar viviendo un déjà vu

Una muchacha camina descalza        Algo en su

cara recuerda la muerte  

La soledad, el silencio, ser√°n comparados al pez que mira el paso ralentizado de un dedo por el cristal de la pecera que le sirve como casa-jaula. Otros textos mostrar√°n im√°genes de lo que acontece fuera: se sentar√° en el parque, saldr√° a correr en las tardes, se confundir√° con los escasos transe√ļntes. Sin embargo, cada una de estas escenas dejar√°n la sensaci√≥n de im√°genes construidas desde el encierro. Las paredes ser√°n cada verso m√°s perceptible.

La ciudad es un perro hambriento/   

Salgo a correr en las tardes/

Los transe√ļntes van/¬†¬†

vienen/  

No ha cambiado el ruido/   

el olor de la impaciencia/

el sabor del conformismo/   

que corre por la garganta y nos impide respirar

Al final de este poema dir√°, como una confirmaci√≥n silente del espacio lim√≠trofe y, tal vez, para insinuarnos el por qu√© de su distanciamiento: ‚ÄúEl despertar es lo m√°s duro de vivir‚ÄĚ.

Mientras avanzo en la lectura siento que soy unas veces narrador omnisciente, otras el autor o el protagonista. Y es que el libro está escrito en un lenguaje conversacional, narrativo y fácilmente sugestiona por el modo de tratar el tema de la soledad, la enajenación, la prisión que en ocasiones somos para nosotros mismos.

En las altas horas de la noche el protagonista escribe y lee, se mantiene atento contra las trampas del sue√Īo: quedarse dormido puede ser peligroso si la ciudad asecha amenazante.

A las tres de la ma√Īana/

desde el balcón/

grito a la ciudad mi rabia

Podemos hablar de un libro construido desde la intimidad, donde el poeta nos describe con nostalgia las huellas de un amor que, en algunos textos, ir√° desapareciendo; en otros insistir√° en mantenerse a flote como un sobreviviente que se aferra a la √ļltima tabla del naufragio:

El día que te conocí

descubrí la tortuga           Las gomas de un auto

habían machacado el caparazón     su existencia

se redujo a un montón de pedazos               que

imaginé un rompecabezas

Hoy       camino a casa        pensaba en la huella

cada vez m√°s tenue

Jamás imaginé que el tiempo fuera capaz de

borrar algo tan fuerte      como una tortuga sobre

el asfalto

(P√°gina 15)

 

Ensalivo el dedo y hago círculos en tu abdomen

Soy más idiota que antes       La vida me ha dado

por querer parecerme a todos             por no ser

nadie¬†¬†¬†¬† Velo tu sue√Īo como si alguien pudiera da√Īarte

(P√°gina 26)

Ariel no esconde su postura de narrador. Ha dividido el libro en versos sin que cada poema abandone su conflicto. Sirva de muestra la p√°gina 20: la casa recordar√° los castillos medievales donde cuelgan en las paredes los trofeos de cacer√≠a. El autor intentar√° escapar del interior de la mansi√≥n, no sin antes acariciar las pieles de las bestias disecadas y sentir su dolor. Cada trofeo ser√° una distracci√≥n inevitable. Al final una voz, que se describe como dulce y que a m√≠ como lector me suena escalofriante, le instar√° a quedase, a besarla. Y la besar√°. Qui√©n sabe si por amor u obligado por ser sorprendido huyendo mientras duerme. ¬°Qui√©n sabe! Intentar√° correr nuevamente y nuevamente fracasar√°. Las pieles y su dolor atraer√°n sus manos en una man√≠a patol√≥gica y retardar√°n su escape. Al lector le quedar√° la duda de si ‚Äúla voz‚ÄĚ realmente existe o es la soledad que grita desde todas las esquinas.

Ha llegado la primavera y la gente camina sujeta al suelo por el cansancio, como si el invierno fuera imposible de olvidar. Se notan aburridas y a√ļn as√≠ caminan. Los ni√Īos se mesen en los columpios y dan la impresi√≥n de que todo vuelve, vez tras vez, a ser lo mismo. La rutina y su torpeza llena el espacio. El autor se suma a esa multitud, camina. O al menos eso dice. Tiendo a creer que desde la ventana observa con dolor el paisaje e imagina que sus paredes dejan de ser el l√≠mite.

Llego a la √ļltima secci√≥n. El libro parece cada vez m√°s breve y, sin embargo, la muerte asalta como la √ļnica salida del protagonista. La casa ha dejado de ser mencionada, pero es una alegor√≠a que persiste. Ahora soy yo el que observa que los ni√Īos han vuelto y el ruido de los columpios es lo √ļnico que delata un tramo feliz.

Me movería al parque si no fuera más que otra farsa/

Es medianoche/

En el parque se detienen los columpios/

El olor a felicidad ajena me obliga a vomitar

A veces, acostumbrados a vivir de lo que a otros le sobra, nos negamos a creer que existe la abundancia. Los restos del dolor se anuncian en cada p√°gina: los transe√ļntes que pasean, las paredes de la casa, las bestias disecadas y hasta el invierno que insiste en golpear con sus recuerdos toda la consistencia de la primavera. Las puertas de escape han desaparecido para el √ļltimo poema y el protagonista reprocha haber despertado. El silencio es desgarrador.


Do not disturb y su mundo de siluetas

Un viaje de sensaciones, silencios e im√°genes; un universo de sombras f√≠sicas y espirituales en el interior de un motel y sus alrededores, pero especialmente dentro de sus personajes, es la propuesta del libro Do not disturb, del joven escritor espirituano Ariel Fonseca Rivero, ganador del Premio Calendario de Narrativa (2020) que otorga la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. La riqueza narrativa y la solidez de la obra definen, entre otros rasgos, esta entrega de la Casa Editora Abril, que cont√≥ con la edici√≥n y correcci√≥n de Laura √Ālvarez Cruz, y con la fotograf√≠a de interior y cubierta de Lino Valc√°rcel.

Desde el primer relato (‚ÄúRoom 12‚ÄĚ) hasta el √ļltimo (‚ÄúRoom 45. No se admiten mascotas‚ÄĚ, el lector se sumerge en historias interconectadas por circunstancias, personajes y un espacio com√ļn, con un trasfondo psicol√≥gico que enriquece lo narrado y a sus protagonistas. Las historias transmiten m√°s all√° de las palabras, dejan una sensaci√≥n agradable y la posibilidad de imaginar situaciones y recrear m√ļltiples finales en la mente de los lectores.

foto: archivo

Los diferentes relatos tienen vida individual, pero igualmente se complementan en la construcci√≥n de una atm√≥sfera general: un motel con sus propios p√°lpitos. Todo transcurre cerca de alg√ļn desierto, se menciona el equipo de los Red Sox y hay un ni√Īo con una casaca roja, pero el lugar pudiera ser cualquiera, porque el punto central de esta obra son las sensaciones, los traumas y temores, los dolores y singularidades de su gente.

El libro incluye otros elementos universales como globos, payasos, un carro de helados, m√ļsica, desamor, columpio, nubes, ladridos‚Ķ que en su conjunto confluyen de manera natural en diferentes ambientes. En cuanto a lo formal, nos brinda tres secciones, diez relatos y 79 p√°ginas, con una narraci√≥n limpia, diferentes puntos de vista y cambios temporales frecuentes que ayudan a entender la forma de pensar y actuar de sus seres.

El jurado de Calendario, integrado por los escritores Nelton P√©rez, Yunier Riquenes y Ernesto P√©rez Castillo, resalt√≥ que ‚Äúarma bien una historia con un buen uso del lenguaje y la creaci√≥n de personajes bien dise√Īados‚ÄĚ. Como expres√≥ la escritora Beatriz Garc√≠a Huidobro, ‚Äúen este libro desaparecen las fronteras entre cuento, novela, elementos de eventuales memorias y pinceladas de cr√≥nicas literarias, lo que demuestra que toda apuesta es v√°lida cuando posee una po√©tica propia‚ÄĚ.

Cuando nos sumergimos en sus p√°ginas, caminamos por senderos conocidos, por influencias de algunos audiovisuales u otras lecturas, pero sin duda, Do not disturb tiene un alma muy propia que atrapa y nos lleva a pensar en ese sitio que seguramente tiene vida m√°s all√° del papel.

Graduado del Centro Nacional de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, autor de varios t√≠tulos y miembro de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, Fonseca Rivero logra una obra sugerente, con despliegue de sensibilidad y capacidad para agrandar peque√Īos detalles como siluetas y rasgos subjetivos.

 

  • * Publicado orginalmente en el blog del autor Mira Joven. Tomado del Portal Cubarte.

El hombre como pasi√≥n in√ļtil

El hombre es una pasi√≥n in√ļtil

Jean Paul Sarte

 

El poemario ‚ÄúRestos‚ÄĚ, del escritor espirituano Ariel Fonseca Rivero, fue publicado por Ediciones Luminaria en el 2018. Se trata del primer poemario de este autor, quien anteriormente ten√≠a un recorrido en ascenso como narrador de prosa infanto-juvenil y para adultos.

Como parte de la colecci√≥n Verja, este cuaderno consta de 41 p√°ginas y varios textos cortos en los que la mutilaci√≥n, la p√©rdida y el vac√≠o constituyen sus direcciones conceptuales fundamentales. Estructurado en tres partes: Uno, Dos y Tres, el autor consigue una b√ļsqueda est√©tica de lo sucio, de lo que hist√≥ricamente se ha entendido como feo, lo desvalido, las asimetr√≠as y el despoblamiento del ser a favor de la nada.

El primer cap√≠tulo, Uno, a la luz de un exergo de Marcelo Morales Cintero que devela el sentido del libro, re√ļne 10 poemas, iniciados por un texto enteramente contemplativo: ‚ÄúSentado en el parque descubro restos de una mariposa‚ÄĚ. A partir de este momento comienza una cadena de ideas, imaginarios, acciones y sucesos existencialistas en todos los versos, entendiendo c√≥mo el ser se relaciona consigo mismo mediante una relaci√≥n constitutiva de su propio ser. Esa idea del existencialismo sartreano de que ‚Äúno hay una esencia fija e inmutable sino solo un proyecto, una pura posibilidad, pues cada individuo se hace mediante sus propias decisiones y su √ļnica finalidad es la muerte‚ÄĚ.

El segundo cap√≠tulo, Dos, ata√Īe a la relaci√≥n memoria/vac√≠o con 10 poemas, cuya apertura se concreta con un formidable texto ‚ÄúNo s√© escribir‚ÄĚ. En esta parte, la cotidianidad no es la vida, ni el entorno ni la realidad, sino el marco donde el ser humano se coloca ante su propio ser y se hace responsable de sus decisiones, aun de la defenestraci√≥n de s√≠, el abandono final que tiene lugar en las emociones y experiencias reunidas en el cap√≠tulo Tres.

tomada del perfil de facebook de ariel fonseca rivero

La √©tica existencialista basada en esta responsabilidad de asumir las decisiones, incluso las m√°s crueles y desgarradoras constituye el centro conceptual del libro. Son 29 poemas cortos, sin grandes complejidades estr√≥ficas o r√≠tmicas, rebuscamientos ling√ľ√≠sticos y con alta narratividad, imaginarios existencialistas y desvar√≠os sic√≥ticos entre el yo, el t√ļ y la existencia.

Se trata, en fin, de ‚Äúrestos‚ÄĚ de humanidad, ni confesionales, ni memoriosos, ni denunciantes. Son m√°s bien trazas, huellas laceradas por abandonos, ausencias, p√©rdidas y circunstancias capaces de mutilar incluso la sucesi√≥n de los d√≠as y el posible sosiego de la nada.

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Datos de la autora

Yanetsy Pino Reina (Sancti Spíritus, 1977). Escritora, profesora universitaria, editora e investigadora. Licenciada en Letras y Doctora en Ciencias Literarias. Entre sus libros más conocidos tanto dentro como fuera de Cuba, está Hilando y deshilando la resistencia (pactos no catastróficos entre identidad femenina y poesía), editorial Casa de las Américas, La Habana, 2018, Premio Casa de las Américas 2018 en Estudios sobre la Mujer. Es miembro de la Uneac y de Honor de la AHS.


Ariel Fonseca hace autostop en la Autopista 8

Ariel Fonseca (Sancti Sp√≠ritus, 1986) no deja de ser noticia en el panorama literario cubano. A sus libros anteriores ‚Äďlos cuentos de ‚Ķaqu√≠ Dios no est√°, Hierbas y Ventana al mar, los relatos para ni√Īos de El circo invisible y el poemario Restos‚Äď se a√Īaden ahora el texto para j√≥venes Une los puntos y ver√°s, publicado por la Editorial Oriente y presentado en la reciente edici√≥n de la Feria Internacional del Libro de La Habana, y la novela Do not disturb, a√ļn en proceso editorial por la Casa Editora Abril, con la cual gan√≥ el Premio Calendario 2019 de Narrativa.

fotos cortesía de ariel fonseca

Do not disturb ‚Äútrata temas cotidianos como el amor, la violencia, los traumas de la infancia, el travestismo por esos traumas de la ni√Īez, los celos, el dolor‚Ķ Pero todos los textos tienen un desenlace paranormal. Se llama as√≠ porque todo ocurre dentro de un motel o al menos dentro de ese radio. Es que como si alguien, un hombre o mujer, no lo defino, estuviera contando todas las historias, sin excepci√≥n y no importa que el narrador sea en primera o en tercera persona. Es que la distancia entre el narrador y el personaje es muy corta, a veces no se define qui√©n habla, si es el narrador o el personaje. Es como que el narrador y el personaje casi fuera uno; quise que el narrador padeciera todo como si fuera el personaje‚ÄĚ, dice. ¬†

‚ÄúSiempre digo que los protagonistas no son las personas, son el empapelado, el espejo c√≥ncavo, la m√°quina de hielos, el columpio y la Autopista 8, que da paso al motel. Me han dicho que regresa una y otra vez, e imagino que sea porque hay un personaje que est√° ah√≠ varias veces como mal augurio, que es el ni√Īo de la cazadora roja con el slogan de los Red Socks, y la m√°quina de hielo. Y el empapelado, que juega un papel determinante en varias historias o seg√ļn su color podemos descubrir qu√© est√° pasando o qu√© pasar√°‚ÄĚ, a√Īade Ariel Fonseca, a quien siempre asocio a cosas que poco tienen que ver entre s√≠: cuentos donde se destila cierto realismo sucio, ese que se torna cotidiano, compensado con un adecuado manejo psicol√≥gico de unos personajes que insisten en comprender el porqu√© de sus acciones, aun por extra√Īas que estas parezcan; pero tambi√©n lo relaciono a la pizza con frijoles, extra√Īa combinaci√≥n que hace las delicias del paladar de Ariel; a las alb√≥ndigas de su madre; el pie de lim√≥n; a las calles de Sancti Sp√≠ritus, donde vive y escribe; a las empedradas y centenarias callejuelas de Trinidad, que visitamos juntos; a su obsesi√≥n cuando quiere cualquier cosa, un libro, por ejemplo; a sus timbres telef√≥nicos a cualquier hora del d√≠a o de la noche‚Ķ

fotos cortesía de ariel fonseca

Ariel Fonseca escribe historias escu√°lidas y conmovedoras, que recuerdan las del J. D. Salinger y donde soplan, adem√°s, ciertos aires de Charles Bukowski, Raymond Carver, Ernest Hemingway‚Ķ muchos de los maestros a los que rinde homenaje en sus narraciones, aunque Ariel lee como pocos, analice y a veces hasta ‚Äúdescuartice sin piedad‚ÄĚ a sus contempor√°neos. Sus personajes ‚Äúsienten, respiran, sufren y da√Īan‚ÄĚ; relatos de gente com√ļn, sin muchas o grandes expectativas en la vida, esos que vienen a poblar la verdadera historia.

Dice Ariel que √©l es todos sus ‚Äúpersonajes y a la vez no‚ÄĚ. Y le creo. Lo notamos al leer los 13 cuentos que conforman Hierbas, libro publicado por La Luz con el que obtuvo el Premio Celestino de Cuento en 2015. Pero tambi√©n en ‚Ķaqu√≠ Dios no est√° (Ediciones Luminaria, 2010) y Ventana al mar, Premio Fundaci√≥n de la Ciudad de Sancti Sp√≠ritus Fayad Jam√≠s 2016.

Ventana al mar, uno de sus libros recientes, muestra, como si mir√°ramos precisamente desde una ventana, a un narrador m√°s met√≥dico que sigue con las mismas obsesiones de su primer libro ‚Äďpor algo son obsesiones, no‚Äď y que mediante ella se nos desnuda, pero esta vez sabiendo que ya ha corrido los riesgos que implica hacerlo. Que ha crecido. Siete relatos que, nos dice Dalila Le√≥n Meneses, nos entregan la expresi√≥n m√°s realista del hombre alienado: ‚ÄúNo exentas de un sutil sarcasmo y un reflexivo pesimismo, abordan temas tan habituales como la soledad, la p√©rdida, el amor y el desamor. Est√°n otros argumentos con un trasfondo m√°s expl√≠cito como los prejuicios sociales, la inmigraci√≥n y, por supuesto, las circunstancias de la condici√≥n sexual, no superada aun en nuestra sociedad contempor√°nea‚ÄĚ.

fotos cortesía de ariel fonseca

Este libro habla de las derrotas; otros de Ariel tambi√©n. Est√©n poblados por personajes sin grandes expectativas, hostiles, desarraigados, desencantados, marginales y marginados, y solos, principalmente eso, muy solos. Ellas, las derrotas, me dijo una vez, son el hilo conductor de esas historias y tambi√©n la obsesi√≥n com√ļn, en un intento fallido de escapar de una vida hueca. Para qu√© comprar y leer un libro as√≠, podr√≠amos preguntarnos. Para descubrirnos y quiz√°s, frente al libro-espejo, desmantelar la expresi√≥n de soledad, como un exorcismo. Me interesan las personas, lo que ellas son y porqu√© lo son, parece decirnos Ariel.

Mediante la literatura, lucha contra sus miedos e incertidumbres. Grita que debemos aceptarnos tal y como somos, con nuestras potencialidades y limitaciones, con nuestros sue√Īos y pasiones. Eso es lo que les pasa a sus personajes, a√ļn no han aprendido a aceptar lo que son y por ello fracasan. Aunque Borges aseguraba que lo que decimos no siempre se parece a nosotros (esperemos entonces por la llegada a la librer√≠as de su libro Do not disturb).

fotos cortesía de ariel fonseca

El Ariel que imparte clases, el que espera el autob√ļs cada ma√Īana, el que cuida de su madre, no es el mismo que escribi√≥ el primer cuento y mucho menos el que ha escrito el m√°s reciente. Incluso, los poemas de Restos, un libro suyo publicado hace poco tambi√©n por Ediciones Luminarias. No hablo de capas, sino de sedimentos ‚Äďexistenciales, literarios, vivenciales‚Äď que van formando al ser humano y al escritor. Como sus personajes lo hacen con el alcohol y el cigarro, Ariel se siente vivo mientras escribe. Vivo mientras alguien lo lee y, digamos, se descubre. Es como si luchara consigo mismo y la literatura fuera, adem√°s de lanza, blas√≥n. Por eso no nos extra√Īe que vengan nuevos premios y otros tantos libros con su firma.

Portadas de los libros de Ariel Fonseca


Ariel Fonseca, escritor por naturaleza

A√ļn no sale de la sorpresa. Desde hace mucho tiempo compraba cada libro Calendario y anhelaba estar un d√≠a entre la lista de autores que todos los a√Īos propone la Editorial Abril con los ganadores del certamen m√°s importante en nuestro pa√≠s para escritores hasta 35 a√Īos de edad, sean o no miembros de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z.

Además de escribir, se mantiene muy activo en la programación cultural del territorio. Foto: Cortesía del entrevistado

Lleg√≥ el a√Īo 2020 y la alegr√≠a a√ļn no le deja cre√©rselo. Ariel Fonseca Rivero, natural y residente en Sancti Sp√≠ritus, conquist√≥ el lauro en el g√©nero Narrativa por su texto Do not disturb.

Compuesto por varios cuentos que narran una sucesi√≥n de eventos que tienen lugar en un motel, este texto naci√≥, tras horas y horas, del empe√Īo frente a su computadora.

‚ÄúEl narrador de la historia es un voyeur que observa todo, dialoga y se involucra con cada uno de los personajes. Cuenta, de esa forma, todo lo que ocurre. Nos devela la verdadera naturaleza humana, sobre todo, cuando llega la noche y nos mostramos tal y como somos. Por eso, est√°n presentes el dolor, el desamor, la tristeza, los celos y miedos. Todas las historias desenlazan en algo que no podemos explicar‚ÄĚ, explica.

Vuelve así a mostrarse fiel a sus palabras escritas, minucioso en todo lo que redacta. Este joven, jefe de la sección de literatura de la filial espirituana de la AHS, se acomoda detrás de cada letra, a fin de transgredir los límites posibles de la realidad.

Y en esa constancia de llevar al papel cuanto detecta en su diarismo le ha permitido no solo develar su personalidad o sus otros tantos yo, sino colarse por la puerta ancha del panorama literario cubano.

‚ÄúEscribo por acumulaci√≥n. Mientras camino veo todo lo que me rodea. Observo cualquier detalle, por m√≠nimo que sea, ya que me puede dar pie a una historia. Cuando me siento a escribir es porque ya me est√° martillando la cabeza‚ÄĚ, insiste.

Ariel Fonseca Rivero intenta recrear en cada propuesta literaria su realidad. Foto: Cortesía del entrevistado.

Pero, en este 2020 el alegrón no sólo llega con este lauro, sino con la presentación y venta, durante la 29na. Feria Internacional del Libro Cuba 2020, de su libro Unes los puntos y verás, por la Editorial Oriente y con ilustraciones de los espirituanos Noel Cabrera y Osvaldo Pestana (Montos).

‚ÄúEst√° pensado, fundamentalmente, para el p√ļblico infantil de ocho a diez a√Īos, aunque puede disfrutarlo toda la familia. Es la historia de un ni√Īo que no tiene amigos y se inventa uno para hacerse la vida m√°s agradable‚ÄĚ, asegura.

‚Äď‚Äď¬ŅDe qu√© recursos te vales cuando apuestas por el p√ļblico infantil?

‚ÄúHe tratado que exista algo de imaginaci√≥n, magia y contemporaneidad que es, en definitiva, lo que caracteriza a mi literatura. Ubico siempre al lector en el espacio, en la Cuba actual para que se sienta m√°s identificado‚ÄĚ, responde.

Este joven mereció el Premio Calendario 2020. FOTO Lisandra Gómez Guerra.

Un sello muy personal que le ha dado varios alegrones, además del Calendario, como la Beca de Creación La Noche 2012, conferido por la AHS; Premio Herminio Almendros 2014, otorgado por la Editorial Oriente; Premio Celestino de Cuento 2014, entregado por Ediciones La Luz y la AHS, de Holguín, y la Beca Dador 2016, también auspiciada por la organización que agrupa a la joven vanguardia del país.

‚ÄúMando bastante a los concursos porque es la manera m√°s efectiva de que te publiquen si ganas. Hay muchas personas con talento que escriben y la competencia en las editoriales es muy fuerte. Los premios muchas veces te dan derecho a ir directo al plan editorial‚ÄĚ, agrega.

A pesar de ser ya un escritor reconocido en las lides literarias de Sancti Sp√≠ritus y un poco m√°s all√°, a√ļn a Ariel Fonseca Rivero se le ve a menudo muy cerca de sus inicios. Talleres literarios, intercambios con estudiantes √°vidos de acercarse a las p√°ginas, lecturas, pe√Īas‚Ķ una constancia que lo distingue m√°s all√° de sus p√°ginas.


Me interesa lo cotidiano y la violencia escondida tras el silencio

Ariel Fonseca nos habla en sus obras de la violencia y también de la belleza de lo cotidiano… y lo ha hecho bien, sin seguir las modas literarias, sin prestar oído a los atractivos y efímeros cantos de la reproducción seriada. Por eso, quizás, es que su voz es diferente a tantas otras. Esta entrevista es, para mí, deuda con uno de los autores cuya creación me resulta, más que atractiva, necesaria en estos tiempos artísticos que vivimos. [+]