trova cubana


Lunas que crecen en Jesús Pérez Cecilia

Abres Facebook y descubres que la prestigiosa cantante Shakira, despechada, va a una peña de trova en Las Tunas. En otra foto aparece un camión de carga donde se puede leer, en su carrocería, la invitación a ese espacio donde se presenta con regularidad el joven trovador Jesús Pérez Cecilia. La primera vez que lo escuché daba un concierto vía Telegram, en plena pandemia. Luego coincidimos en Camagüey, en el la sede de la Asociación Hermanos Saíz, y no tardé mucho en percatarme que aquel muchacho con guitarra es una de las voces más interesantes de su generación.

La música es algo que está conmigo desde niño, bueno, el arte en general. Siempre cantaba, actuaba, recitaba poesía. Tuve mi primera guitarra desde esas edades, pero no sabía tocarla, de hecho, me refugié en ella cuando estaba en el servicio militar. Con dos o tres acordes que me sabía comienzo a hacer canciones y al ver que a mis amigos y compañeros de la unidad le gustaban, al ver que la música alivia las tempestades del alma, me di cuenta que las canciones pueden salvar al mundo. Eso es algo que la vida me confirma todos los días.

Jesús estudió actuación en la Escuela Provincial de Arte “Manuel Muñoz Cedeño”, en Granma, y aunque afirma no ser buen actor, su interacción con el público y su proyección escénica lo delatan.

Estudiar esa carrera me abrió las puertas al mundo del arte y probablemente a una visión particular acerca de las cosas. A la semana de graduarme llegó la citación para el servicio militar y al cabo de un año y unos meses comenzaron a llegar las canciones. Al principio no me planteaba escoger entre la música y el teatro, pero la vida me puso en un punto en el que no puede escapar de lo que realmente me hace feliz: cantar.

El proceso creativo de los trovadores es super curioso. Se de algunos que para componer se encierran en su habitación y salen al otro día, despeinados y hambrientos. Otros se van al bar, piden un trago, y entre el bullicio de la gente y el sonido de las copas escriben.

No tengo un algoritmo, me gusta respetar el tiempo de la inspiración, sobre todo porque las canciones siempre llegan de forma inesperada y esa sensación es infinitamente hermosa. A veces llega la música primero, en otras ocasiones es la letra o simplemente un verso que germina. También ha pasado que tengo una melodía dando vueltas en mi cabeza. Curiosamente, caminar es algo que hace que las musas bajen, incluso con mucha claridad, o sea, que he logrado canciones enteras mientras camino.

El amanecer más entretenido de mí teléfono es cuando me conecto a las redes sociales y aparecen las ingeniosas promociones de su peña Luna Creciente. Desde una una escena de película, hasta los memes mas divertidos que invitan al público a asistir.

Pienso que el arte debe llegar a las personas, o sea, que no debe quedarse en los artistas y la intelectualidad. Entonces el tema de la promoción siempre es algo a lo que le doy mucho valor, porque creo que el hecho de que la trova no sea tan seguida por las masas, se debe, en gran medida, a que hoy en día todas las plataformas promocionan los mismos géneros y los mismos artistas. Yo no tengo nada en contra de eso, pero creo que podrían ser más equitativos. En esa búsqueda de la visibilidad, se me ocurrió hacer una promoción a modo de broma para establecer un gancho y resulta que funcionó a tal punto que hasta hoy sigo inventando memes, chistes, crónicas o imágenes graciosas para la promoción de mi peña. Lo mejor de todo es que ya he tenido resultados, no solo porque las personas se divierten a través de las redes sociales, sino porque el público que asiste a Luna Creciente ha crecido de manera considerable.

En diciembre de 2022 estuvo en Báguanos, participando del evento Del Verso y de la Miel. Su música fue aplaudida en las comunidades y dentro de los centrales azucareros. Allí obtuvo el premio El Árbol que Silba y Canta, un concurso que desde el año 2000 organiza la célula de la AHS en el territorio para premiar las cualidades generales de un trovador.

Mira, conozco ese concurso desde que leí un cancionero que publicó Ediciones La Luz del trovador Manuel Leandro y siempre quise participar, pero no tenía las coordenadas. Un día una amiga me envió la convocatoria y me animó a que participara, cosa que le agradezco mucho, porque fue una experiencia muy bonita. No solo por haber obtenido el premio, sino por la misma naturaleza del evento. El hecho de que en un concurso de música se cuide y se respete la obra personal de los trovadores y que se desarrollen espacios para que esas canciones lleguen los trabajadores de la industria azucarera, es sin dudas algo admirable.

Con frecuencia en las fotos, junto al trovador, aparece Eva Luna: una niña hermosa y con unos ojos que saltan de la pantalla con la misma esencia de la música.

Eva Luna es mi vida. Soy un padre joven. Eso ha traído cosas positivas y otras que no lo son tanto. Pero Luna es mi faro, mi momento feliz, la fuente de muchas canciones. Es una niña muy inteligente. Nos parecemos mucho y tenemos buena comunicación. Ella también me ha acompañado en mis peñas, ha leído poesía, ha bailado y hasta me ha ayudado con mis promociones. Ser padre es algo que vas aprendiendo todos los días, como ser trovador, pero la magia está en el viaje.

Además de lidiar con las musas propias, Pérez Cecilia ayuda a otros a lidiar con las suyas desde su responsabilidad como vicepresidente en la AHS tunera.

¡Uf! Es complicado, ahora le dedico mucho tiempo a apoyar la creación y el trabajo de los asociados. Eso es algo que le roba tiempo para mí trabajo, pero hasta ahora todo marcha bien. El problema es que yo soy muy perfeccionista en lo que hago y me gusta sacar de las cosas lo mejor, me gusta ser justo y transparente, en mis funciones como vicepresidente y en mi trabajo como trovador.

Los difíciles años de la pandemia generaron nuevas alternativas para los artistas. Telegram y sus efectivos chats de voz permitieron que muchos trasladaran hacia allí sus presentaciones. El público fue cada vez mayor y diverso. Podías estar haciendo las labores hogareñas y a la vez escuchar, y hasta participar, en un concierto que se hacía en vivo desde cualquier latitud geográfica.

Telegram llegó gracias a mis amigos. Inicialmente fue por un Café Literario junto a ellos, luego comencé a hacer conciertos con algunos invitados y un día me atreví a escribirle a Yeni Turiño para hacer juntos una presentación, y me dijo que sí. Esa etapa trajo buenos frutos, tanto que Yeni me propuso hacer una peña entre los dos, aprovechando las facilidades de los chats de voz. Esa vía ha resultado ser efectiva, a tal punto que aún la utilizamos con frecuencia. Nos mantiene activos y hemos podido compartir con artistas de varios partes de Cuba.


Trovándote 2023: De qué cantada manera

Es Pablo Milanés quien inspira, quien convoca, quien “arrastra” al gentío. Y es él, con su talla única y universal, quien compuso los versos que, sin temor a equivocaciones, echaron a andar este XVIII Encuentro Nacional de Jóvenes Trovadores “Trovándote”; evento que, pese a “algunas desafinaciones” propias de las difíciles circunstancias, salvaguarda la filial de la Asociación Hermanos Saíz en Ciego de Ávila.    

Leo CH en la bienvenida al Trovándote 2023. / Fotos: Michel Guerra Martín.

 

Propongo compartir lo que es mi empeño

Y el empeño de muchos que se afanan.

Propongo, en fin, tu entrega apasionada

Cual si fuera a cumplir mi último sueño. 

Ariel Díaz, otro consagrado de la canción de autor en Cuba. Fotos: Michel Guerra Martín.

Posiblemente debiera poner punto final a esta parrafada, pues lo ha dicho en menos palabras el fundador de la Nueva Trova Cubana. Su canción Proposiciones, cuyo título coincide con su álbum de 1988, habla del “empeño de muchos que se afanan” y de la “entrega apasionada”, como si hubiera pensando en los (siempre) quijotes de la canción de autor. Del 11 al 15 de marzo, en esta central provincia, la lealtad los junta.

Invitados al evento en el Centro Cultural Café Barquito, de la AHS avileña. / Fotos: Michel Guerra Martín.

En tal sentido dejar pasar por alto el cumpleaños 80 de este gran músico cubano, con una kilométrica trayectoria artística, fue impensable, sobre todo si noviembre último nos desaguó los lagrimales con su partida física. Desde entonces y para siempre, donde él dijo “callada”, dicen “cantada” los empeñados, afanados, apasionados… de la trova.

Y, por eso, De qué cantada manera se nombran los conciertos nocturnos de una treintena de bardos invitados al Trovándote 2023, que se llega a la Ciudad de los Portales desde Camagüey, Las Tunas, Granma, Guantánamo, La Habana, Santa Clara y Pinar del Río. Movidos por las ganas de cantar(se), son capaces de atravesar ciudades y reservarse el agotamiento. Ellos saben que un público los espera, público del que forman parte, en ese “baja y sube” del escenario, entre descargas y recitales.

Iraida Williams. / Fotos: Michel Guerra Martín.

Iraida Williams, la consagrada tunera, fue la primera en “anclar” en este puerto seguro para el arte. Poco a poco, se completó una alineación de lujo, con Annalie López, Pedrito Beritán, el dúo Fábulas, Santa Massiel y Motivos Personales, Héctor Luis de Posada, Ariel Díaz, Oscar Sánchez, Silvio Alejandro, Dulce Kpricho, Harold Díaz, Leo CH, Ramón David, Nativas, Rafael Labrada, Richard Gómez, Roly Berrío, Jesús Pérez Cecilia, Alfonso Leyva, entre otros.

Café Trovándote fue la sorpresa inaugural del Encuentro… El “néctar negro de los dioses blancos” se combinó con Havana Club, para refrescar el paladar de los presentes. O sea, una taza con café del Centro Cultural Café Barquito con la compañía de un trago Havana Club Cuban Spiced, pura cubanía, con su sabor suave y refrescante, con un poder indescriptible para aglutinar. Nadie podría dudar que un especiado ron como este pueda reunir, en la misma mesa, a trovadores experimentados con los más jóvenes.

Richard Gómez y Alfonso Leyva. / Fotos: Michel Guerra Martín.

Para la acreditación, la AHS pudo contar con la visita de Rolando Maché Navarro, gestor promotor de venta de la dirección territorial de Havana Club Ciego de Ávila-Camagüey, la que ofrece apoyo logístico, una vez más. De esta forma hace historia el Trovándote 2023, al poderse degustar, exclusivamente, del primer producto especiado de la reconocida marca, que combina el famoso Añejo Especial con sabores exóticos como la vainilla y especias aromáticas con notas de piña, guayaba, coco y miel.

Frente al color ámbar dorado del líquido y el barullo propio de los que vienen a “comerse el mundo” con sus instrumentos, los trovadores e invitados “calentaron motores” y se sumergieron en ese toque de frutas tropicales. Al rato, Iraida Williams y Leo CH “rompieron el hielo” en el espacio Que va muriendo la tarde —también fragmento de una canción de Pablo—, todos los días del evento, a las 5:00 pm, en la Casa de la Trova Miguel Ángel Luna. 

Ramón David y Rafael Labrada acompañan el espacio interactivo Cuerdas que versan sobre canarios. / Fotos: Michel Guerra Martín.

En lo que iba muriendo la tarde, nacían conciertos en la noche: Proposiciones, una especie de “todo incluido”. El patio de la Casa del Joven Creador repleto, el humo de los cigarros entre luces y algunos tragos para estimular las cuerdas vocales. Sonaron, durante horas, los acordes de guitarra, la improvisación con Roly Ávalos y la poesía hecha canción.

Pero, en todo evento bien pensado, no pudieron faltar espacios teóricos como “Cuerdas que versan sobre canarios” y “Pablo (por siempre) querido”, conducidos por la musicóloga Miraima García y el periodista Damián Betanzos Hernández, miembro de honor de la AHS. Ambos, acompañados por los trovadores Rafael Labrada, Ramón David Sánchez y Pedrito Beritán.

Audiovisuales presentes con la reproducción de “Canción de Barrio”, documental sobre la gira de Silvio Rodríguez por barrios cubanos. Sobresale, el día 14 de marzo, la reunión de la Comisión de Música, previa al IV Congreso de la Asociación Hermanos Saíz, a realizarse en octubre del presente año.    

Ariel Díaz en la Escuela Elemental de Arte “Ñola Sahíg Sainz”. / Fotos: Michel Guerra Martín.

Los participantes, además de sus recitales y descargas en el Centro Cultural “Café Barquito”, en la Casa de la Trova Miguel Ángel Luna y en los patios de la UNEAC y de la Casa del Joven Creador, llevaron su lírica a la emisora provincial Radio Surco, la Televisión Avileña, la Escuela Elemental de Arte “Ñola Sahíg Sainz”, el Instituto Vocacional de Ciencias Exactas, la sede pedagógica de la Universidad de Ciego de Ávila Máximo Gómez Báez, y el Centro Cultural Arauca, en el municipio Venezuela.

Dedicado a Pablo Milanés, a sus ocho décadas de vida; al aniversario 170 del natalicio de José Martí y a la más grande cita de la joven vanguardia artística a celebrarse en octubre venidero, el XVIII Encuentro Nacional de Jóvenes Trovadores confirma su capacidad para reinventarse edición tras edición, por más que aparezcan dificultades.

Musicóloga Miraima García, conductora de los espacios teóricos del evento. / Fotos: Michel Guerra Martín.

Queda, obviamente, ese sinsabor de no poder ampliar el alcance del certamen y sufrir consabidas “desafinaciones”. Y si alguna propuesta del programa no arrancó a la hora prevista, queda el calor de la gente, guitarra en mano, y el público paciente, que sabe de esas batallas. Eso sí, se “abrazan” varias voces consagradas con noveles, se improvisa, se baila, se sobrevive, se “inventa en el aire”, por qué no.

La canción de autor hace mucho con poco. Entiéndase que se canta sin grandes exigencias, guiados por la frase de orden: “¡A lo que venimos!”.

Oscar Sánchez, con una obra marcada por su versatilidad y carisma sobre el escenario. Fotos: Michel Guerra Martín.

El ingeniero automático que arma canciones (+ Video)

Entre proyectos de desarrollo y soluciones tecnológicas transcurren los días laborales de Mario. Tiene 28 años y trabaja en la empresa Copextel, en La Habana. A ese sitio llegó hace cuatro primaveras y desde entonces no ha parado de crecer. Carga consigo conocimientos, oportunidades y experiencias diversas. Sin embargo, no está “completo” del todo. 

Mientras gestiona el diseño, la  programación, montaje y mantenimiento de sistemas automáticos para instalaciones de pequeña y gran magnitud, piensa en tener ese pequeño espacio de tiempo en el que pueda sacar acordes a su guitarra. 

Mario Sergio Mora Rodríguez es ingeniero automático, pero también trovador. 

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Mario aprendió a tocar la guitarra de manera autodidacta. Foto: Areté.

“Cuando era niño, mis padres no podían comprarme un instrumento musical. Mi mamá me confesó que ellos notaban mis aptitudes, pero no podían permitirse un gasto así. Tampoco me llevaron a una escuela de música.

“En el preuniversitario hice una gran amistad con un muchacho que tocaba la guitarra y tenía buen oído. Era capaz de acompañarme en la canción que yo quisiera. Con él aprendí acordes y otras cosas muy elementales.

“Empezando en la carrera de Automática, para sorpresa mía, también había un guitarrista en el aula. Hicimos dupla y participamos en festivales. En una semana de vacaciones me prestó la guitarra. Estuve tocando sin parar todo el tiempo, sentí que podía, logré tocar acordes básicos y cambiarlos fluidamente.

“Durante la universidad, vinieron otros amigos que me prestaban la guitarra para practicar, hasta que en cuarto año de la carrera, la novia de uno de ellos me vendió una vieja que tenía guardada en su casa. Le faltaban varias cuerdas. Ahí empezó la verdadera etapa de aprendizaje, de manera autodidacta por YouTube, libros y manuales. Al día de hoy sigo estudiando todo lo que puedo, porque se ha vuelto una necesidad”.

Mario Serio Mora es miembro de la Asociación Hermanos Saíz y se ha presentado en varios espacios. Foto: Areté.

Mario Sergio nació en la provincia de Villa Clara, pero fue en Ciego de Ávila donde creció y comenzó a jugar a ser músico desde temprano. Su madre le recuerda que, con apenas tres años, andaba con un palo de escoba cargado, a modo de guitarra, entonando una canción muy popular por aquellos días: Sentimientos ajenos, de David Torrens.

A Villa Clara regresó cuando decidió estudiar Ingeniería Automática en la Universidad Central Marta Abreu. Intercaló los aprendizajes con sesiones en el coro de la institución, con visitas a El Mejunje y el adictivo consumo de la Trovuntivitis. Para entonces, ya creaba sus propias composiciones, pero no se atrevía a mostrarlas. 

Hasta que perdió el temor. Comenzó a tocarlas dondequiera que iba.

Luego le puso “seriedad” a la cuestión cuando decidió ingresar a la Asociación Hermanos Saíz tras mudarse a la capital del país. Aquí “se fueron abriendo puertas y encontré a personas que me han hecho parte de su espacio”, dice.

¿Cómo es el proceso para la creación de tus canciones?

−Por lo general, las canciones salen de un juego con la guitarra. Intento explorar con el ritmo y la armonía. Mi mente va creando melodías, a veces con letra y a veces con sonidos raros a los que después debo poner texto. Cuando aparecen ideas que pueden “llegar a algo”, las grabo en el celular, previendo que no pueda desarrollarlas en el momento. 

“Algunas canciones han venido directamente con la melodía, sin usar el instrumento. Después se hace un acompañamiento y el resultado es distinto. Es bueno imponerse un cambio de método de vez en cuando. Unas salen de un tirón, otras me toman mucho tiempo y debates con mi esposa, que tiene puntos de vista que son muy importantes para mí, aunque la composición es algo que me gusta hacer en soledad.

“Tengo unas 20 canciones. No desarrollo ideas que sé que no van a ir a ningún lado. A veces guardo cosas que empezaron muy  bien, pero no he sabido cómo darles continuidad. Intento buscar temáticas poco usuales o un enfoque distinto de las cosas. Lo que más disfruto −y siempre me sucede− es el momento en que termino la canción. Me entra una alegría enorme y la canto una y otra vez. La grabo y escucho muchas veces seguidas. Me da mucho placer”.

¿Cómo compaginas las dos facetas? Automática y música…

−Siento que la carrera y mi formación del preuniversitario me dieron muchas herramientas para buscar soluciones y enfrentar problemas de todo tipo. Mis métodos de estudio me han ayudado a aprender rápido elementos de música. He ido creando herramientas y mecanismos que me ayudan a componer, tener mi propia visión de los elementos artísticos que investigo y desarrollo.

“La carrera que estudié me gusta. Mi empleo me mantiene creativo y me da una formación integral. Trabajamos en equipo y hacemos una cadena de valor completa: desde el proyecto hasta la programación y la puesta en marcha de soluciones de automatización. Cuando me gradué, yo tenía claro que quería dedicarme a algo que demandara de mi creatividad. 

“En Copextel, además, siempre tengo momentos para hacer algo con la guitarra. Ya no hay evento o espacio cultural, dentro de la empresa, para el que no me llamen. En estos tiempos en los que hay tanta emigración en Cuba, creo que es importante que las personas encuentren en el centro de trabajo otras actividades que aporten a su calidad de vida. 

“Además, en la sala de casa está colgada una guitarra que toco todos los días a cualquier hora, por mero hábito. Es la manera de mantenerme siempre estudiando. Los fines de semana son para la música, siempre aparece algún espacio para tocar, interactuar con público, compartir con amigos y trovadores.

“Creo que el reto está en buscar los espacios para la creación musical, hacer de la casa un lugar para aislarme un poco y desarrollar ideas, dejar días para la lectura”.

Mario tiene la aspiración de continuar preparándose para desarrollar su carrera musical. Foto: Areté.

¿Qué es la música para ti?

−Aunque soy ateo, siento que la música es una especie de destino y que las cosas van a ir sucediendo. No sé si es optimismo o demasiada fe. No sé si llegue el momento de decidir entre una carrera o la otra cuando las cosas se pongan un poco más serias. Para mí, sería muy satisfactorio poder vivir de la música, para vivir para ella. 

“El amor por la música es algo más fuerte que yo. Me ha terminado persiguiendo en todas las facetas de mi vida. Cuando he intentado apartarme de ella, siempre aparece algo o alguien que me anima a retomarla.

“Creo que te permite acercarte a las personas sin que se sientan invadidas. Te conecta fraternalmente con la gente sin barreras de idioma o cultura. Te permite ser escuchado, incluso, antes de comenzar a cantar”.

En video, La música de Mario


Jornada de la Canción Política celebrará la presencia de la mujer en la trova

A la presencia de la mujer en la trova estará dedicada la edición 44 de la Jornada Nacional de la Canción Política, que en contexto pandémico global aprovechará las potencialidades de la multimedialidad para redimensionarse, contando como siempre con notables de la Nueva y Novísima Trova cubana, entre ellos la cantautora Liuba María Hevia.

Este año el evento tendrá canal de YouTube y escenario fijo en otras plataformas alternativas, como la página oficial de Facebook de la filial guantanamera de laAsociación Hermanos Saíz -que lo auspicia- y junto a los hoy socorridos sitios virtuales su programa trascenderá además en transmisiones televisivas desde Cubavisión y el Canal Clave, e igual en actividades presenciales diversas.

La cita, la más antigua de las vigentes dedicadas en Cuba a la Nueva Trova, y que desde sus inicios atrajo a Guantánamo a estrellas del género como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, esta vez no tendrá sus multitudinarios conciertos en las calles, pero su prometedora cartelera volverá a convertir los primeros cuatro días de agosto en jornadas de la canción inteligente y comprometida.

Respondiendo a su dedicatoria este año, a la impronta femenina en la obra trovadoresca, se ensalzará a figuras icónicas como la inolvidable Sara González, quien varias veces prestigió el evento en la Villa del Guaso, en tanto dignas herederas de su savia encabezarán los conciertos en tiempo real: la propia Liuba, Marta Campos, Heidi Igualada, Yaima Orozco, Iraida Williams, y otras.

El cronograma mantendrá su habitual peregrinación y descarga trovadoresca en el Obelisco a los Mártires -ahora con elenco local y reducido público-, y sus otros momentos para las artes visuales, la poesía, la historia, las presentaciones de recientes Premios Calendario, fructíferos intercambios teóricos y expediciones artísticas a centro penitenciario y a la Brigada de la Frontera.

Este capítulo propone cinco nuevos espacios, en el escenario digital, entre ellos Te presento a… y De que callada manera, con contenidos biográficos, música e invitados en línea, y los espacios Fuera de foco y La ciudad que quiero, con retrospectivas de pasadas ediciones, y cápsulas promocionales en homenaje a la Villa de Guantánamo, próxima a cumplir 150 años.

Inmediatamente lanzada la convocatoria del evento, a inicios de julio, confirmaron su presencia online destacados escritores, teóricos, la pintora cubana Diana Balboa, la mexicana Berenice A. Moreno, trovadores cubanos notables como Nelson Valdés y los chicos de La Trovuntivitis, y fundadores de la Jornada en la década del 70, como Lorenzo Cisneros (Topete) y Noel Nicot.

Igual aseguraron su asistencia las literatas Elizabeth Reinosa y Elaine Vilar (Premios Calendario 2019 y 2020), historiadores como el guantanamero José Sánchez Guerra -quienes disertarán lo mismo en sitio virtual que presencial-, y en total una treintena de intelectuales y artistas de varias provincias cubanas, más seis que gracias a la magia de Internet participarán desde México.

La Jornada de la Canción Política, que se hará lugar también desde las páginas Streaming Cuba, el Portal del Arte Joven Cubano y el Noticiero Cultural, tiene una inspiración histórica: cantar a la Patria, al amor, a nobles sueños de la humanidad, y a la memoria de los revolucionarios miembros del Movimiento 26 de Julio caídos en Guantánamo el cuatro de agosto de 1957.

A lo largo de sus 44 años la cita se ha convertido en vitrina del talento de noveles cantautores, apostando por la vitalidad trovadoresca, y esta venidera edición, al decir de los organizadores, será valiosa porque permitirá revisitar y celebrar su trayectoria, ahora desde el alcance internacional e interactivo que le imprimirá su presencia en el ciberespacio.


Lino, por siempre trovador

Prefiero aferrarme a los nacimientos antes que a los adioses. Por estos días de septiembre pero de 1930 vería la luz en Guantánamo un hombre imprescindible para la trova, la radio, la prensa, en fin, para la cultura cubana.

Cuando por una escueta nota en la Revista Buenos Días supe que mis trovas de marzo no contarían con la física presencia de Lino Betancourt, solo tuve el impulso de derramarme en teclas. La pasada edición del Festival Pepe Sánchez hube de compartirlas con el auditorio y en especial con Fabián Betancourt. Hoy que la radio acerca sus fiestas y, por supuesto, a Lino en su posteridad.

 

Lino Betancourt junto a Augusto Blanca. Foto. Pepe Cárdenas. Archivo de la autora.

Cuando el martes 9 de junio de 2015 el día despertaba, una vez más me acompañó la voz del entrañable amigo Lino en una de sus Citas con la Trova. Cuál no sería la sorpresa al presentar Mercedes como primer tema. De la firma de Manuel Corona, en mi familia, la canción es mucho más que un nombre.

Conocí a Lino Betancourt algún temprano amanecer  allá por el 2002. Desde aquel día su voz y enseñanzas se hicieron presentes desde las ondas radiales que llegaban al cuarto de la residencia estudiantil en la Universidad de Holguín. Por Lino creció la pasión por la trova que ya había sembrado mi abuela materna.  

Gracias a su magisterio descubrí a varios de los grandes trovadores que había dejado en el propio Santiago. Con sus presentaciones llegaron guitarras y voces de toda Cuba y me arropé en un océano de canciones.

Amó, escribió e hizo tanto por la trova en Cuba y los trovadores que se consideró uno de ellos. Nos trajo tantas hermosas canciones, sus historias y creadores siempre en tiempo presente que era como vivir el instante mismo en que surgieron o popularizaron las trascendentales piezas de la música cubana. Lino se erigió en hacedor de canciones desde su palabra oral o escrita. Cada una de sus anotaciones y diálogos era una invocación. Por eso no es exagerado si digo que dramaturgia mediante, junto a él compartimos el instante también con cada uno de los trovadores-soneros de nuestra República Musical.

En el 2008 tuve el reto –junto al equipo de la otrora Área de Investigación Musical Pablo Hernández Balaguer– de realizar las coordinaciones del Coloquio del Festival de la Trova Pepe Sánchez. Aquella ocasión me regaló la oportunidad de tener de cuerpo y alma presente a uno de los iniciadores del primero de los festivales trovadorescos en el país, estrechamente ligado también a los momentos fundacionales de la Casa de la Trova en Santiago de Cuba.

Lino Betancourt y-Victor Casaus.

En el 2009 Eduardo Sosa y Leydis Torres le otorgaron la Presidencia Honorífica del espacio teórico. Gustaba de comenzar cada edición con la interpretación de Tristezas, pieza vertebral de la trova cubana. Para tal encomienda reclamó siempre la interpretación de Cheli Romero, importante representante de la trovadoresca al estilo “tradicional” por estos predios.

Por Las Bayamesas, dúo de hermanas del catálogo musical santiaguero sentía especial adoración. Ellas aparecían año tras año en las jornadas del espacio teórico, en ocasiones para realizar la ilustración musical de los temas impartidos por Lino; y en otras, para regalarle el beso y abrazo. En similar modo, en cada marzo expresó su admiración y afectos por trovadores como Gladys del Monte, Xiomara Vidal, las Hermanas Ferrín, el dúo cienfueguero Así Son y José Aquiles.

A Eduardo Sosa le unió una amistad profunda que trascendió las presidencias de ambos en días del “Pepe Sánchez”. Ambos compartieron los escenarios de las conferencias impartidas por Lino e ilustradas musicalmente por Sosa, en Cuba y España y en otras geografías que ahora mismo no acierto a nombrar.

Eduardo  le profesó el amor y el respeto de los más gratos alumnos. Por eso hoy, cuando interpreta uno de esos temas que nombra de la Banda Sonora de todos los cubanos, puede hacerse acompañar de las esencias históricas que dieron causa de vida a cada canción.

Lino junto al Trío Palabras. Foto Pepe Cárdenas. Archivo de la autora.

Por Lino conocimos además la maravilla del Trío Palabras. Las convidó en una primera oportunidad para ilustrar musicalmente una de sus conferencias y quedaron por siempre entre nosotros. Lino y las muchachas de Palabras hacían un impresionante acople trovadoresco. Era difícil deslindar los límites entre la palabra cantada y la guitarra a la oralidad de Lino, porque más bien lograron un impresionante trabajo a voces entre tanta maestría y pasión.

Nunca le gustó que presentara sus temas como “Conferencias” y siempre mantuve una sana porfía. Lino fue de esos intelectuales mediáticos al que conocedores, prensa y amantes de la trova esperaban con ansias. Cada una de sus clases aconteció a sala repleta fuera cual fuera el sitio escogido. Y también era un hombre modesto que confió a Silvina Díaz y a mí muchos aspectos concernientes a la organización del evento.

A partir de nuestras andanzas teórico-trovadorescas el maestro se convirtió en un amigo cercano. Sentía predilección por almorzar en Las Gallegas, restaurant particular especializado en la elaboración del carnero u ovejo como decimos por acá.

Y cuando los “emprendedores” cerraron sus puertas Lino lo sintió profundamente. En más de una ocasión visitamos juntos el Santuario del Cobre. Conversamos mucho sobre la trova, la familia, la vida…en la Casa de la Trova, la UNEAC, el Ven Café, el restaurant El Barracón y otros espacios.

Algunos fueron los sustos que Silvina y yo pasamos cuando hacía sus escapadas santiagueras. De cuna guantanamera, Lino sintió un fuerte lazo con la hospitalaria urbe, y tenía buenos amigos y conocidos a los que gustaba visitar.

Lino Betancourt junto a Yorisel Andino y Silvina Díaz. Foto Giusseppe lo Bartolo.

Era un hombre muy familiar y como ya he dicho, buen amigo. Nos mencionaba mucho a Deysi, su esposa, cuya partida física pocos años atrás le afectó sobremanera. Igual conversaba sobre su hijo y con especial reiteración y orgullo hablaba del nieto Fabián. Su casa acogió amigos como Dorita, la trabajadora de la Empresa de la Música encargada de sus viajes y hospedajes, a quien profesó una bella amistad.

Legó una importante literatura trovadoresca impresa y digital. Libros y artículos de su autoría se convirtieron en materia de obligada presencia en mi librero y mesa de trabajo. Conservo con risas y nostalgias sus originales dedicatorias que iban del verso a la caricatura.

Y como trovador al fin, era a veces un poco bellaco. Gustaba de torturarnos el oído a periodistas y estudiosos con lo atesorado en su archivo personal. Una de sus bromas predilectas fue prometer el obsequio a más de uno del Diario de Manuel Corona. Respecto a esto último hace un tiempo ya me comentó se hallaba inmerso en el proyecto de su publicación por una prestigiosa editorial cubana.

En 1918 fueron compuestas cinco canciones que con el tiempo conformarían parte indisoluble de los sonidos de la nación cubana. Manuel Corona presenta a la trascendental Longina; Mujer Bayamesa llega en la representación de Sindo Garay; Miguel Companioni le cantó entonces a una Mujer Perjura; mientras Oscar Hernández en el sendero de una vida triste hallaba una flor y para la posteridad regaló la melodía Ella y Yo.  

Tras cada una de estas canciones persisten las historias y anécdotas que junto a sus creadores, les inmortalizaron, y sobre las que en marzo del 2018 nuestro Lino disertara con el título de “Cinco Canciones Centenarias de la trova cubana”.

El viejo se había puesto un tanto nervioso con algunas incertidumbres logísticas. Por suerte, a pocas horas de comenzar la edición, Sosa logró convencerlo.

Alguna vez en que estaba abrumada conversamos vía telefónica. Dijo que rogaría a Dios. No sé si lo haría, pero las luces de su amor llegan hoy hasta aquí.

Cuando el martes 9 de junio de 2015 el día despertaba, ya habíamos escogido nombre de trova y canción para ella. Sobre las seis de la mañana, la voz de Lino me dio la confirmación y entre contracciones, aquello de creer en el destino. Adriana Mercedes, mi hija de cuatro años, algún día lo sabrá.


Karel García, el Che y una gira musical por Cuba (+Videos)

Tú sabías bien desde aquella vez / que ibas a crecer, que ibas a quedar, / porque la fe clara limpia las heridas, / porque tu espíritu es humilde / y reencarnas en los pobres y en sus vidas… Son versos de la legendaria canción Son los sueños todavía de Gerardo Alfonso dedicada a Ernesto Che Guevara, versos que evidencia como 90 años después de su natalicio el Guerrillero Heroico sigue siendo una de las figuras políticas más universales.

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Arturo cede el poder, la mesa redonda es otra

Tomado del Sitio web de la UNEAC

De Camagüey llega un hermoso regalo en el marco del XVII Festival de Teatro de La Habana. Esta vez, la compañía Teatro del Viento toma como excusa la historia de Los Caballeros de la Mesa Redonda, épico relato y auténtica demostración de democracia e igualdad, para entrar en zonas neurálgicas y polémicas. Dirigidos por el dramaturgo Freddy Núñez Estenoz, sobre la base de un texto alemán,13 actores en escena desde la sátira y el humorismo, ofrecen su veredicto: el reino ha muerto, el mundo rechazala gloria de Arturo.

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