Zapping


Zapping: botones de cambio sobre la p√°gina impresa

En alg√ļn momento de esta historia, el Escritor Ambulante muere. No ahora. No en la primera p√°gina. Ni en la segunda. Pero en alg√ļn momento indeterminado el Escritor Ambulante morir√°.¬†

As√≠ comienza este libro. Se anuncia la muerte de un hombre desde el primer p√°rrafo. No es un hombre cualquiera: es El Escritor Ambulante. De alg√ļn modo protagonizar√° las historias, unas veces visible, otras desde la intertextualidad del conjunto. Truman Capote, Freud, Kant, Spielrein ser√°n algunas de las voces tra√≠das para¬† validar la historia. Pero aclaro: el autor no cita de ellas, las trae a la mesa como una confirmaci√≥n visual, como si su presencia justificara el discurso.

El libro comienza hablando sobre El Escritor Ambulante, pero en la primera p√°gina solo hay un flamenco, un bulto rosado que apareci√≥ flotando en la fuente de la plaza. Este ser√°, tal vez, el primer movimiento de c√°mara o el dedo sobre el bot√≥n del mando a distancia para cambiar de canal, porque a nadie le interesa otra historia de un escritor que atraviesa con sus problemas la ciudad. El autor lo sabe, pero es un tipo que se burla de lo netamente psicol√≥gico y convierte, la narraci√≥n, en un campo de batalla, donde lo com√ļn pasa a ser milagroso.

(Te habl√© del flamenco) ¬ŅRecuerdas qu√© hab√≠a un flamenco? Bueno, ni el escritor ni el flamenco son por s√≠ solas im√°genes afortunadas. Vuelves a cambiar de canal. O eso piensas. Pero ya no eres t√ļ: ahora el autor dicta las reglas y en cada p√°rrafo te har√° creer que haces zapping sobre los cuentos para huir de personajes comunes. Como en los grandes comerciales televisivos, no te dar√°s cuenta de la sugesti√≥n.

Y vuelves al control remoto para buscar otra historia.

En la página 27 te encuentras un personaje leyendo un libro. Un libro de sexo, que se deja leer con fluidez. El personaje comienza a excitarse. Disfruta de su alter ego protagonista, que se folla a su madrastra viuda. Lo que sucede a continuación, deja ver una ingeniosa habilidad para rematar ideas, una habilidad que se mostrará con exquisita frecuencia en los demás relatos. El personaje está completamente excitado. Ahora pasan anunciando que ha llegado el picadillo a la tienda. Y el picadillo hace que se le baje la erección a cualquiera.

Hay un excelente manejo del sociolecto de los personajes, siendo f√°cilmente identificables con la primera lectura sus caracter√≠sticas personol√≥gicas. Los referentes contextuales y el expresionismo usado sit√ļan las narraciones en una Cuba contempor√°nea. Sirva de ejemplo un fragmento del di√°logo en la p√°gina 29:

Por la televisión anunciaron un frente frío para estos días y Rubiera nunca se equivoca.

Al fondo Bruno Mars puede cantar Talking to de Moon, un tipo llamado Max Perkins recitar en alta voz El Malestar de la Cultura, e imaginar que sea un largo poema en alem√°n, pero Rubiera es inevitablemente cubano… y Rubiera nun-ca se e-qui-vo-ca.

Los diálogos cortos, situados en oraciones breves, harán la lectura fácil y atractiva, y servirán para mostrar el pulso del autor que se avalancha sobre el lenguaje con un evidente poder de síntesis.

Estamos en presencia de un libro de cuentos, donde predomina la versificación del texto formando un patrón visual estético atractivo y sin congestionar la página.

El narrador no descuida al poeta. Abundan imágenes con una fuerte carga lírica, como si buscara con ello esponjar la caída brusca que provocan algunos diálogos. Los siguientes casos lo ilustra:

‚ÄēNo s√© t√ļ. Pero yo odio al jodido Shakespeare ‚Äēme dice

y yo miro sus manos, dos bloques de granito negro que se

alejan y comienzan a marcar, indómitas, el ritmo lujurio-

so de los tambores salvajes.

 

Subo las escaleras de hierro y la tijera en mi mano es un agujero oscuro que amenaza con devorarlo todo.

El autor de este libro se llama Ragnar Wilfredo Robas. Naci√≥ en Im√≠as (Guant√°namo) en el convulso a√Īo de 1989, cuando para el mundo ca√≠a el Muro de Berl√≠n y en Cuba, el H√©roe de la Rep√ļblica Armando Ochoa era acusado de alta traici√≥n. Nace el mismo d√≠a que los grandes poetas Retamar y Sucre, de madrugada, como para romperles el sue√Īo a todos. Y lo consigue: este libro que presento no te dejar√° dormir hasta que lo termines.

A sus 33 a√Īos, Wilfredo ya tiene una s√≥lida obra en constante construcci√≥n. Poeta, narrador, pintor e ilustrador. Su primer libro, Punto de Quiebre, lleg√≥ a los lectores por la editorial El Mar y la Monta√Īa, en 2017. Un libro de poes√≠a que disfrut√© hasta el encogimiento.

Zapping es otra cosa. La prestigiosa Editorial de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, Ediciones La Luz, tiene a bien publicar estos 17 cuentos, con la edici√≥n de Adalberto Santos y el dise√Īo de Robert R√°ez. La imagen de cubierta es de Annel√≠ Pupo, que no solo generar√° el click sobre el disparador, sino que protagonizar√° la historia. Y digo historia, en singular, porque el lector se enfrentar√° a una secuencia de im√°genes individuales que ir√°n construyendo la panor√°mica de una historia central. Los personajes interactuar√°n, como si de una p√°gina a otra se gritar√°n en alta voz los improperios, la lectura de Proust, mientras alguien con los dientes afilados le hace a otro el sexo oral.

Sospecho que al leer este libro reconocer√°s alguno de los personajes, como un hijo, que con un palo de ocuje, espanta las auras para que no lleguen al cad√°ver de su padre. Porque, seg√ļn Ragnar, uno puede matar a su padre, pero no puede dejar nunca que se lo coman las auras.