Frank David Frías


Rafael Grillo: ‚ÄúQue otros se alimenten de lo que fui. Y buen provecho‚ÄĚ

A Rafael Grillo lo conoc√≠ en la discrepancia. Parec√≠a no existir un punto en el que estuvi√©ramos de acuerdo. Hasta (romper√© aqu√≠ a medias una promesa) una pele√≠ta tuvimos con respeto, v√≠a email, por un asunto literario que no aclarar√© por no romper la otra mitad de mi palabra. Volaron treinta y dos p√°jaros sobre el mar, un cicl√≥n y un pu√Īado de modas a las que muchos cedieron por esa lamentable necesidad de reconocimiento, sin embargo, de reojo, ve√≠a a aquel joven que avanzaba aliment√°ndose y alimentando a otros, a todos, de la palabra, sin importar credos o circunstancias. Para colmo llevaba el pelo revuelto como el Cristo m√°s promocionado, y cuando lleg√≥ el momento de contar con √©l para insertar algo de mi obra en su destacado sitio Isliada, me dijo s√≠, porque Grillo y yo podemos no estar de acuerdo en equis asunto, pero traicionar ese trabajo que ama, traicionarse, estaba y est√° por encima de elementos personales. Con el tiempo, lo √ļnico que logr√≥ en m√≠ fue un gran respeto por su labor. Incansable promotor, periodista, profesor, cr√≠tico, editor, juez, antologador y sobre todo: escritor. Sent√≠ la necesidad de que vean un hombre al que las letras de hoy en nuestra isla le deben m√°s de siete bodas sin funeral, por que los reconocimientos tienen que dejar la mala costumbre de ir cercanos al sepulcro. ¬†¬†

Isliada ha sido un lugar destacado para la literatura cubana. Siento que han respondido a este sitio, y desde mi punto de vista es uno de los mejores espacios de promoci√≥n literaria. ¬ŅEs lo que imaginaste, o a√ļn debe ganar en algunos aspectos?

Imagin√© un proyecto bab√©lico, que crecer√≠a hasta el infinito. Uno que pudiera abarcar no s√≥lo un nutrido repositorio o biblioteca virtual de autores cubanos y una punta de lanza en la promoci√≥n de literatura cubana y el enlace de los escritores cubanos con espacios internacionales, que es lo que Isliada es hoy, a diez a√Īos de vida. Pero pensaba, adem√°s, en crear una editorial y hasta un centro cultural con ese nombre, que estuviera enclavado en La Habana y brindando todos los servicios posibles alrededor de la literatura‚Ķcon cafecito incluido. Pero uno llega hasta d√≥nde puede, por cuestiones personales o de las circunstancias, y eso no debe ser visto con resignaci√≥n o frustraci√≥n, sino con orgullo por lo que al menos se ha llegado a hacer, all√≠ donde otros hicieron menos o no llegaron a hacer nada. Aunque insatisfecho, porque hubiera querido comerme el mundo, me siento orgulloso de haber creado un espacio que la gente admira y respeta y que, adem√°s de servir para la difusi√≥n de autores con m√©ritos aunque poco conocidos y hasta de los autores m√°s establecidos, sobre todo ha dado un est√≠mulo para aquellos que empiezan y ya se sienten tomados en cuenta. Lo que m√°s me satisface actualmente es ver a qui√©n public√≥ sus primeras letras en Isliada alcanzando sus primeros premios y publicando sus primeros libros. Ojal√° se acuerden ellos a su vez de que fue Isliada el lugar donde debutaron.

Tambi√©n, el enlace que Isliada ha creado con autores de otras partes del mundo, incluso algunos nada desconocidos sino de peso en el mercado editorial, es algo que me llena de satisfacci√≥n. O haber sido un pionero de muchas cosas, como el hecho de producir libros digitales desde Cuba y promover este tipo de lectura. O sea, Isliada es lo que es aunque no sea todo lo que yo hubiera querido, pero ese ‚Äúes‚ÄĚ tiene un valor nada despreciable, en mi opini√≥n.

¬ŅQu√© significa para ti El Caim√°n Barbudo?

Piensa en que mi despertar a un razonamiento literario y art√≠stico ocurri√≥ en la d√©cada del 80 y ah√≠ estaba El Caim√°n, hablando de libros y pel√≠culas que se me hizo imprescindible conocer, que ah√≠ estaba la secci√≥n Entre Cuerdas, rese√Īando a los grupos musicales de rock que yo escuchaba. Piensa en que a partir de esa revista se manifest√≥ el nacimiento de una nueva generaci√≥n literaria, esa de los 80, donde estaban Eliseo Alberto, Senel Paz, Arturo Arango, Abilio Est√©vez, V√≠ctor Rodr√≠guez Nu√Īez, Norge Espinosa, Leonardo Padura‚Ķ Ah√≠, el propio Padura estaba lanzando dardos cr√≠ticos al policial del momento, y yo que era un lector de policiales, estaba pensando lo mismo que √©l, que ese policial estaba acabado. De modo que a esa edad mi sue√Īo era llegar un d√≠a a trabajar en El Caim√°n Barbudo y hacer el periodismo cultural que ah√≠ se hac√≠a. Dio vueltas la vida, no dir√© que demasiadas, tampoco que lleg√≥ a pasar el √°guila‚Ķpero a ese lugar fui a parar a una edad b√≠blica, a los 33 a√Īos, y ah√≠ sigo, recordando siempre que por mi puesto de editor antes pasaron Wichy Nogueras, Guillermo Rodr√≠guez Rivera, Lina de Feria, Lichi Diego, en fin‚Ķ y que a ellos les debo el hacer un trabajo digno.

Adem√°s, me ha acompa√Īado durante este tiempo un grupo de colegas tambi√©n muy meritorio, con los que he conformado, sobre todo, una hermandad y un sentimiento de pertenencia. Quisiera hacer como Messi y el club Barcelona, y quedarme ah√≠ para siempre, pero, bueno, ya eso es algo que escapa de mis deseos y mi control. Mientras est√© ah√≠, querr√© que El Caim√°n sea lo que siempre fue: un sitio de apuesta por lo nuevo y de reconocimiento de los valores importantes de la cultura, y donde se haga, o se intente, hacer de verdad algo que es muy raro de encontrar: Periodismo Cultural. Con la asunci√≥n de la Cultura en su sentido m√°s moderno, de amplitud m√°s all√° de las fronteras de lo art√≠stico-literario hacia las m√°s diversas y plurales manifestaciones del quehacer humano.

Recientemente leí tu libro Revolicuento, parece, más allá de la estructura que consta de tres partes y donde los cuentos se presentan ordenados a partir de su extensión, un libro donde agrupaste la esencia de tu cuentística. Háblanos de él.

Bueno, no agrup√© la esencia de mi cuent√≠stica, m√°s bien reun√≠ los cuentos que mejor me parec√≠an de todos los que hab√≠a escrito entre 2013 y 2016, y con mi visi√≥n de siempre, de no reunir solo un grupo de textos sino de hacer un ‚Äúartefacto‚ÄĚ, una suerte de performance metaliteraria, le cre√© una historia alrededor, con eso de que existe un sitio web llamado Revolicuento.com, de donde se pueden extraer cuentos para antolog√≠as; y as√≠ re√≠rme un poco de la man√≠a cubana de las antolog√≠as, y de paso re√≠rme de m√≠ mismo, porque he participado de esa misma obsesi√≥n con cinco vol√ļmenes que llevan mi firma de compilador. Quer√≠a hacer un libro divertido, porque a la literatura sin humor no le encuentro gracia, y, a la vez, un libro medio revulsivo (o repulsivo), que pusiera en solfa (no sin cierto cinismo) aspectos del entorno literario nacional y tambi√©n los discursos recurrentes de lo pol√≠ticamente correcto, en cuestiones como raza, g√©nero, religi√≥n, identidad nacional, etc. Siempre desde una postura donde lo importante no fuera epatar o escandalizar por escandalizar, sino invocar una reflexi√≥n.

Al final sali√≥, digamos, ese‚Äúproducto‚ÄĚ, que para m√≠ es algo m√°s que un libro de cuentos, y lo envi√© a Ediciones Uni√≥n en aquella fecha y fue aprobado por el Comit√© de Lectura, luego editado por la mano exquisita de Ena Luc√≠a Portela y finalmente hecha hasta la imagen de portada por el artista Eduardo Abela, pero cinco a√Īos despu√©s, a mediados de 2021, todav√≠a no ha salido, aunque me prometen que lo sacar√°n pronto en formato digital. Como yo tengo claro que ahora hacen m√°s falta panes y malangas que libros, me dediqu√© a esperar, pero impacientemente, y eso me lleva hasta tu pregunta siguiente.

¬ŅPor qu√© Primigenios?

Conoc√≠ el proyecto de la editorial Primigenios en una vuelta que Eduardo Casanova se dio por Cuba, para presentar aqu√≠ algunos de los primeros libros de su cat√°logo. Y me entusiasm√≥ el entusiasmo de ese hombre, sus ganas de dedicarse devotamente a algo que a casi nadie le importa y que absolutamente a nadie le parece hoy lucrativo. Suma a esta raz√≥n emotiva, el hecho de que no sue√Īo con hacerme millonario a costa de la literatura ni me quita las ganas de vivir el saber que no alcanzar√© el Nobel y puede que ni el Premio Carpentier; y encima adiciona que la salida de Revolicuento.com no estaba fechada ni para las calendas griegas‚Ķ y ah√≠ est√°, me decid√≠ a darle ese libro a Primigenios para engrosar su cat√°logo. El que conoce mi visi√≥n literaria, sabe que no soy un profeta del Canon sino un humilde sembrador del Corpus; luego, me gustan los proyectos inclusivos, esos que estimulan a la escritura y a la promoci√≥n de la lectura, m√°s que ponerme la venda de la Justicia y alzar la balanza como en la carta del Tarot para decir qui√©n es bueno y merece y qui√©n no. Eso se lo dejo a los delimitadores de las primaveras‚Ķ Ahora, una aclaraci√≥n: la versi√≥n que public√≥ Primigenios de Revolicuento.com no es la misma que la que saldr√° por Ediciones Uni√≥n (si alguna vez sale y se le prioriza por delante de los peces y las lechugas). Aunque no es tanta la diferencia, apenas le adicion√© un par de relatos, escritos en 2019. Algo que no hice con el volumen en proceso editorial por Uni√≥n,simplemente, porque no quer√≠a complicar la presunta salida de ese libro, pens√© que ‚Äúcapaz que lo viren hacia atr√°s, de vuelta a la Comisi√≥n de Lectura‚ÄĚ, o algo as√≠.

Eres un promotor de lujo para nuestra literatura, y no solo promocionando a nuestros escritores, sino también estableciendo lazos entre los nuestros y otros, foráneos, a través precisamente de la divulgación. Se me hace imprescindible que dejes aquí tu opinión sobre lo más destacable de nuestra obra nacional actual, y también sobre las manchas.

Padura me dijo un d√≠a que ‚Äúfaltaba ambici√≥n‚ÄĚ y yo le dije que ambici√≥n sobraba, y √©l me respondi√≥ que ‚Äúliterariamente hablando‚ÄĚ y le respond√≠ que lo hab√≠a entendido y solo bromeaba, que a mi vez quise decir que hablaba de ambici√≥n en el otro sentido. Pienso que la mancha de la literatura nacional actual es el apresuramiento, todo el mundo quiere ganar premios, publicar, llegar al mercado, r√°pidamente‚Ķ sin percatarse de que ah√≠ se llega cuando se escribe con ambici√≥n, literariamente hablando. Tal vez alguien me cuestione y me diga que lo que menos premia hoy el mercado es la profundidad literaria, pero es que hasta para escribir un bestseller se precisa mucho m√°s tiempo de cocci√≥n de los textos del que suelo ver en lo que se escribe y cae en la mesa del editor o del jurado de concursos, esos lugares en donde suelo estar con mucha frecuencia y me permiten catar lo que hoy se est√° escribiendo.

Otro defecto, esto para los m√°s j√≥venes, es que muchas veces uno detecta la falta de lecturas suficientes, porque nadie se enga√Īe: a aprender a escribir y a decidir de qu√© vale la pena escribir, se aprende leyendo. Ah, se aprende tambi√©n viviendo, y eso tambi√©n falta: vivencias, que permitan al escritor en ciernes descubrir que hay un vasto universo m√°s all√° de su ombligo, mucho m√°s atractivo y necesario de llevar al papel. Por otra parte, o mejor dicho: del otro lado de la cara oscura de la luna, o sea la que est√° iluminada, creo que s√≠ hay talento suficiente por ah√≠, y en muchos casos, con tantos graduados onelianos, siento que conocen hasta cierto punto la t√©cnica (algo que pueden arg√ľirme que no es imprescindible pero siempre dir√© que al menos nunca sobra, porque no voy a desacreditar algo con lo que, encima, me gano a medias la vida dando cursos en la Facultad de Periodismo). Otro elemento positivo es la frescura, la desinhibici√≥n, la creciente falta de autocensura‚Ķ aunque lamento que, a la par, falten tijeras, ‚Äúliterariamente hablando‚ÄĚ.

Se te ha visto junto a Leonardo Padura, quien es el escritor cubano m√°s le√≠do en la actualidad. Recuerdo haber estado en la sala Villena mientras hablabas de su novela Herejes. Il√ļstranos sobre esta relaci√≥n.

He le√≠do a Padura en el riguroso orden de aparici√≥n de sus libros, desde su Fiebre de caballos, cuando era un adolescente de la misma edad que el personaje de esa noveleta. Luego, sus libros de periodismo, cuando solo so√Īaba con escribir textos como los suyos para El Caim√°n Barbudo. Y a seguidas, veterano lector de policiales yo, le vi incursionar en ese g√©nero con la cuatrilog√≠a de Mario Conde, lo que fue para m√≠ una revelaci√≥n sobre c√≥mo escribir un nuevo policial en Cuba. Lo segu√≠ leyendo, creciendo en m√≠ la admiraci√≥n cuando hizo La novela de mi vida y El hombre que amaba los perros, por esa ambici√≥n de enredarse en tramas tan complejas, en lo hist√≥rico, lo literario y lo humano.

Mi relaci√≥n con Padura nace de ese respeto hacia alguien que comprende, acaso mejor que ning√ļn otro escritor cubano, que la literatura es m√°s que nada una ‚Äúmisi√≥n proletaria‚ÄĚ, de sacrificio y entrega diaria a la manufactura de la p√°gina escrita. Una vez, despu√©s que √©l ya hab√≠a escrito y publicado El hombre que amaba‚Ķy era un tipo celeb√©rrimo en las cuatro esquinas del mundo, le ped√≠ una entrevista y √©l me contest√≥ aquel cuestionario en un ratico libre en un cuarto de hotel de alguna parte del mundo y, entonces, se me revel√≥ que, adem√°s, era un escritor que no hab√≠a despegado los pies de la tierra para subirse en una nube divina. A partir de ah√≠ fue consolid√°ndose una amistosa relaci√≥n profesional, donde no me considero de sus √≠ntimos, pero √©l es alguien que ha accedido a participar de mis clases de Periodismo y a la vez me ha invitado a compartir a su lado conferencias ante p√ļblico; y, adem√°s de alguna que otra charla en tono informal y personal, tambi√©n me ha dado la oportunidad de conocer de proyectos suyos en gestaci√≥n, leer de sus manuscritos in√©ditos y hacerle una presentaci√≥n oficial, como cuando Herejes en la Uneac. A d√≠a de hoy, a pesar de tener su tiempo siempre tan ocupado, me sorprende, y me congratula, que acepte que lo enrede de vez en cuando en alguna cosa m√≠a, como ocurri√≥ hace unos meses cuando el lanzamiento virtual de la edici√≥n mexicana de la antolog√≠a Isla en Negro.

Tambi√©n me precio de tener la amistad de Pedro Juan Guti√©rrez, otro escritor cubano que merece todo mi respeto, no s√≥lo por su obra ‚ÄĒy aqu√≠ es cuando explico por qu√© lo traigo a cuento aunque no me preguntes por √©l‚ÄĒ, sino por su ausencia de ‚Äúdivismo‚ÄĚ, esa humildad de saberse una persona como cualquiera, cualidad que comparte con Padura y que muchas veces se echa en falta en nuestro dilecto zool√≥gico literario nacional.

Tienes una obra al parecer s√≥lida, todos parecen estar de acuerdo en que es uno de tus mejores aciertos, su t√≠tulo es Juliette Massip. ¬ŅD√≥nde la conociste? ¬ŅQu√© ha mejorado esta dama en tu sustancia?

Cualquiera que conozca de las venturas y desventuras de este mamb√≠ desconocido cubano que soy, tendr√° noticia de que en 2017 sufr√≠ una fuerte p√©rdida afectiva, de esas que son dif√≠ciles de compensar. Y sin embargo, de una manera inesperada, y que siempre considerar√© inmerecida e inconmensurable, apareci√≥ en mi vida una persona con un ed√©n en la mirada y un nirvana en la sonrisa ‚ÄĒy soy deliberadamente cursi porque si me manifestara de otro modo no ser√≠a un enamorado‚ÄĒ, que no s√≥lo cambi√≥ mi √°nimo de ese momento sino que me vari√≥ cualquier previsi√≥n de lo que deb√≠a hacer con mi futuro. Desde entonces hasta ahora, le debo a ella todo el j√ļbilo que he vivido. Y si la felicidad, tal como dicen, es s√≥lo un estado ef√≠mero, al menos cabe argumentar que uno puede mantenerse predispuesto a ser feliz, y eso ya es una actitud, estable en el tiempo y no la mera coyuntura emocional. Luego, Juliette Massip es para m√≠ la condici√≥n sine qua non para alcanzar esa propensi√≥n al optimismo. Que d√≥nde nos conocimos‚Ķ para que t√ļ veas, fue en Facebook‚Ķ as√≠ que las redes sociales sirven tambi√©n para cosas mejores que la divulgaci√≥n de fakenews.

¬ŅC√≥mo es un d√≠a normal en tu vida?

Me despego de las sábanas y de Juliette (lo más difícil) y a seguidas leo y edito textos de otros, leo libros de otros (en digital o papel, pero más de lo primero por culpa de los ojitos), veo películas y series que otros hacen aunque me gustaría haberles escrito yo el guion, reviso email y redes sociales y contesto el 99% de las veces; comparto posts de otros en Facebook y hago los míos también, siempre pensando en acercar buenas propuestas culturales a los demás; salgo a las calles, hago colas y logro traer algo de comer a casa; otras veces salgo a la calle solo para caminar y camino muchísimo y hago fotos, con mi Juliette de cómplice (fotos que luego subo a redes sociales y las comparto, parece que me gusta mucho compartirlo todo, excepto a Juliette, esa no la comparto), también hacemos juntos caminatas virtuales por ciudades del mundo en canales de youtube… y además, trato de hacer cada día una hora de ejercicio en casa (para no ganar sobrepeso, le tengo terror a la gordura), converso con mi hijastra (mucho, sobre todo de libros) y con mis suegros, y por teléfono con mis padres y algunos amigos (pocos, los imprescindibles); cocino de cuando en vez, especialmente si se trata de preparar asados o pescado… y entonces, sólo entonces, con el tiempo libre que me queda y las ganas que disponga, escribo mis propios artículos y mis cuentos, fraguo libros y proyectos por venir… Esto es un día normal para mí, con las actividades, excepto la primera, en un orden caóticamente variable.

Libro, canción y filme preferidos.

Aunque ayer podr√≠a haberte respondido otra cosa y ma√Īana tambi√©n, intentar√© darte mis elecciones m√°s estables‚Ķ Digamos que:

Libro: El conde de Montecristo de Alejandro Dumas.

Canción: Wherethe Streets Have No Name de U2.

Película: El Padrino de Francis Ford Coppola.

He seguido tu ruta culinaria en Facebook. Déjanos aquí tu comida favorita.

Mi abuelo hac√≠a un plato al que llamaba ‚Äúqueso de papas‚ÄĚ. Cuando muri√≥ en 1980 se llev√≥ esa receta a la tumba. He so√Īado que √©l me la dicta desde su sitio en el m√°s all√° y que yo la preparo y vuelvo a degustar ese sabor enterrado en la memoria de mi infancia. Luego, aunque sea yo un gourmet de sabores del presente, mi comida favorita, al estilo de Proust, pertenece a un tiempo perdido y a sus fantasmas.

¬ŅNos adelantas algo de tu proyecto literario actual?

El pasado a√Īo particip√© junto a Lorenzo Lunar y el grupo de su Taller Literario de Santa Clara en una novela policial colectiva. Disfrut√© much√≠simo ese proceso, me encantan esos retos a la inteligencia colectiva, porque trabajar con pie forzado, en mi opini√≥n, es un desaf√≠o a las habilidades y el instinto de un escritor. En la escritura del cap√≠tulo que me tocaba, se me ocurrieron un par de personajes, una mujer y un hombre, que conformaban una t√≠pica pareja dispareja de detectives-polic√≠as. Terminado mi papel, y el de esos personajes, en esa empresa que fue como a 24 manos, me qued√© con ganas de darles m√°s vida en un libro propio. Y en eso estoy‚Ķ Para m√≠ es un desaf√≠o importante tambi√©n porque nunca me hab√≠a lanzado (m√°s bien nunca he terminado) a la escritura de una novela larga.

¬ŅQu√© epitafio te gustar√≠a en la tumba?

Cuando era joven y soberbio pens√© en uno: ‚ÄúToda mi audacia es pretender que no me olviden. Mi gran reto fue acostarme para siempre en la memoria‚ÄĚ. Hoy me da risa tama√Īa pomposidad. Hoy no quiero tumba ni l√°pida. Me acuerdo de la pel√≠cula Los sobrevivientes y la familia que hace sopa con las cenizas del muerto. A m√≠ no se me ocurre mejor destino que ese. Que otros se alimenten de lo que fui. Y buen provecho.



Giselle Luc√≠a Navarro: ¬ęLa palabra es una piedra que rebota dentro de mi cabeza¬Ľ

Ella es una buena sinker. Agarrarla te da la sensación de tres costuras: bella, sencilla, educada. A partir de esos elementos cualquiera se iría con esa bola, como diríamos en buen cubano. O sea, creería que sus logros en tan corta carrera literaria podrían ser asunto oscuro y no profesional. Entendible si se tiene en cuenta que la predisposición podría surgir desde el amiguismo que nos desborda, los favores que algunos están siempre dispuestos a hacer a cualquier sinker que acude a los eventos, reuniones, editoriales, o viajecitos a provincia.

Perdonable tambi√©n cuando muchos no son capaces de conservar en la memoria much√≠simas obras de nuestros m√°s destacados j√≥venes escritores en los √ļltimos a√Īos. Alzheimer del que escas√≠simos lectores escapan. Giselle Luc√≠a es su nombre, Navarro el primer apellido y basta por ahora. Aqu√≠ no mancillaremos el talento de un artista citando los premios obtenidos, para m√°s informaci√≥n: Google. Aqu√≠, echaremos un vistazo a esta nueva creadora que nos aborda la nave deprimida. Nos llega con lenguaje directo, profundo, sin demasiados adornos para tapar el vac√≠o como suelen hacer algunos seudointelectuales y no tan seudos, para obtener un ratito bajo la luz mortecina de una vieja farola.

Giselle Luc√≠a es el ‚Äúviento fresco luego de un verano tan largo‚ÄĚ, como dir√≠a el trovador, es la voz que puede conectar con esos lectores dispersos, ausentes en muchos casos de nuestros m√°s recientes artistas por el bodrio abanderado y el discurso no sincero, sino m√°s bien oportunista y anhelante del concurso que sume una fotito en Facebook, un adulador, un r√°pido paso al olvido. ¬†¬†¬†¬†

¬ŅQu√© motivos o hechos determinaron el comienzo de tu carrera literaria?

Mi vida iba a estar vinculada a las letras, eso era algo inevitable. La mujer que vive dentro de mí no entiende el mundo sin la poesía. Para mí, más que un poema, es una forma de apreciar la vida, una especie de sensibilidad. La palabra es una piedra que rebota dentro de mi cabeza, no puedo evitarlo. Debo escupirla en el papel porque de lo contrario puede asfixiarme. Esa necesidad me hizo escribir.

De ni√Īa pasaba mucho tiempo en casa, escrib√≠a e ilustraba, encuadernaba mis esbozos en forma de folletos, con mucho cuidado. Nunca imagin√© estudiar dise√Īo, ahora los miro y me critico, sonr√≠o. Durante mi infancia y adolescencia estudi√© danza y, entre ensayos, entrenamientos y los deberes de la escuela, no ten√≠a tiempo para nada m√°s. Cuando decid√≠ que no me dedicar√≠a a bailar sent√≠ un gran vac√≠o. Ah√≠ lleg√≥ la literatura y lo inund√≥ todo. Un d√≠a, por azar, abr√≠ la revista Muchacha y le√≠ un art√≠culo sobre un taller literario, averig√ľ√© la direcci√≥n y fui. As√≠ comenc√© en el grupo Silvestre de Balboa que dirig√≠a Rafael Orta Amaro. El tiempo pas√≥ y hoy soy quien conduce el taller. Las tertulias, los concursos, recitales, antolog√≠as y las horas de poco sue√Īo escribiendo sin parar, todo vino tan r√°pido que creo que siempre estuvo ah√≠. La vida escribe recto sobre l√≠neas torcidas, pero invariablemente con firmeza.

H√°blame de Rafael Orta.

Las palabras no alcanzan para nombrarlo. Todo √°rbol crece porque alguien supo cuidar bien de la semilla. Es cierto que escribo desde ni√Īa, que gracias a mi abuela los libros se volvieron terrenos f√©rtiles para mi curiosidad. Podr√≠amos decir que alg√ļn tipo de talento para la palabra traje al nacer, pero lo cierto es que el d√≠a en que habl√© por primera vez con este hombre y me dijo ‚Äúadelante‚ÄĚ, invitando a pasar a su taller literario, y luego, con el tiempo, repiti√≥ ‚Äúconf√≠o en ti‚ÄĚ, fue que naci√≥ la escritora.

A este hombre le debo haber forjado mi voluntad, mi confianza, mi oficio por las letras. Siempre que estoy delante de mis alumnos y comienza una clase me acuerdo de √©l. Llevo siete a√Īos sentada en su silla, en la misma mesa donde me sentaba de alumna. Es una mezcla de nostalgia y certeza. Creo que le he cumplido. Los maestros ense√Īan tambi√©n al partir, porque de alg√ļn modo nunca se van.

Hay poetas que intentan decir algo en cada obra, otros, que el lector asuma el significado que m√°s le convenga o sea capaz de entender. ¬ŅEn cu√°l de las dos situaciones te sientes m√°s c√≥moda?

Escribo para el ser humano, apunto a su corazón. Deseo que mis poemas lleguen a su corazón y no solo a su cabeza. Los poemas que llegan a tu corazón son los que te cambian la vida. Para mí la poesía no es un entretenimiento, es algo muy serio, como una misión. Cada cual la asume a su forma. Esta es la forma en la que yo la percibo, por ello no voy disfrazar la palabra, ni inventarme un lenguaje rebuscado, ni llenar mis poemas de referencias de obras y autores solo para denotar mis horas de lectura o mi acervo cultural. Elijo la sencillez. La sinceridad y la pureza de las cosas, eso es lo que quiero transmitirles.

Federico Garc√≠a Lorca escribi√≥: ‚ÄúPoes√≠a es la uni√≥n de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo as√≠ como un misterio.‚ÄĚ Si tuvieras que definirla, cu√°l ser√≠a tu expresi√≥n antol√≥gica.

Para mí la poesía es una necesidad espiritual, un contrapeso que me permite mantener el equilibrio entre las bellezas y crudezas de la vida.

Ganas el David 2019 en poes√≠a. Obtienes el diploma, el cheque, las felicitaciones, abrazos. La promesa de un libro en la pr√≥xima feria. Los aduladores de un lado, los amigos del otro; los que buscan lo extraliterario, los que le vale un centavo el premio y sus arrabales. Llegas a casa, al fin sola, acostada; la noche es pura m√°s all√° de la ventana, ¬Ņqu√© pensamientos te abordaron?

En lo √ļnico que pienso cuando recibo un premio y regreso a casa es en el pr√≥ximo libro que escribir√©, mi pr√≥ximo proyecto, sea de literatura o dise√Īo, un videoarte, una colaboraci√≥n. M√°s que nada me provoca creatividad. El premio que recibes por una obra te da solo la gratificaci√≥n de que esta culmin√≥ bien. Sientes una gran felicidad, no puedo negarlo, pero es solo eso. En realidad, el cuadro que cuelgas en la pared podr√≠a ser un sello de garant√≠a de que tus horas sin dormir no fueron en vano. Para m√≠ la garant√≠a est√° siempre en los ojos y el coraz√≥n del lector.

No cazo los premios. Tampoco soporto que estos se conviertan en tus apellidos. Hay una diferencia entre el escritor y el libro. El libro es el vencedor. El escritor solo es el intermediario, aunque termine cargando las glorias y culpas merecidas e inmerecidas, aunque el libro haya brotado de él. Una obra premiada es siempre un punto cuestionable, y el libro puede convertirse en el epicentro de muchas polémicas, y eso es muy bueno, genera movimiento, te indica que hay un contexto vivo alrededor. A quién le gustaría sembrar flores en un terreno baldío. Las críticas son necesarias, ayudan a que las raíces del árbol, en este caso del libro, se asienten con más fuerza.

En cualquier caso, creo que un escritor debe disfrutar profundamente el proceso creativo y aprender que los premios son simplemente eso, trozos de papel colgados en la pared, quiz√°s el recuerdo de un momento en el que fuiste muy feliz o la certeza de un sue√Īo medianamente cumplido. El verdadero premio es tener la sensibilidad para crear un poema, por muy humilde que este sea. El escritor joven, tambi√©n el adulto, no debe permitir que los premios o reconocimientos lleguen a tocar su ego. All√≠ donde el ego empieza a transformarse la creaci√≥n comienza a padecer.

Cuéntame un poquito sobre el dolor de parto con Criogenia.

Este libro es una parte de mi cuerpo. Escrib√≠ Criogenia con 23 a√Īos. No puedo hablarte mucho del proceso creativo en s√≠ porque realmente brot√≥ tan velozmente que todav√≠a estoy sorprendida.

Estaba terminando mi tesis en el Instituto Superior de Dise√Īo. Recuerdo que ya no soportaba estar sin escribir, completamente dedicada a temas pr√°cticos relacionados con mi investigaci√≥n de pregrado. Fue un per√≠odo dif√≠cil para m√≠. Fuertes experiencias, fuertes golpes hab√≠an sacudido anteriormente mi vida. Me sent√≠a exactamente as√≠: una mujer congelada, cuyo cerebro no pod√≠a detenerse. Ese es Criogenia. Un libro con forma de mujer y poemas con forma de √≥rganos. Es importante en mi vida no por el Premio David, sino por todo lo que encierran los poemas, todo lo que me susurra. Criogenia fue un parto necesario, milagroso. Yo necesitaba nacer en ese parto. La mujer que llevaba dentro, por alg√ļn tiempo dormida, necesitaba despertar.

El autobombo tiene defensores y detractores. Hay quienes creen que responde a la falta de un eficiente sistema promocional, cómo lo ves, siendo una autora contemporánea ligada en gran medida a las redes sociales.

Las redes sociales son como una ventana permanentemente abierta a la que te puedes asomar en cualquier momento y gritar cualquier cosa. Siempre habr√° personas que reaccionen positiva o negativamente a lo que publicas. Te confieso que llevo poco tiempo en las redes, hace m√°s o menos a√Īo y medio de mi primera publicaci√≥n en Facebook o Instagram. No publico im√°genes de mi vida privada, utilizo las ventajas que tiene para publicitar espacios culturales en los que participo y compartir contenido de inter√©s asociado a la escritura.

Es cierto que, en gran medida, cuando un artista publica su obra y habla de su trabajo pareciese que se está fomentando el narcisismo, dado que es un discurso en primera persona, el escritor es quien elige el contenido a publicar, y, por lo general, siempre se muestra con una cara agradable y perfecta, también es cierto que es así cómo funciona en el mundo del marketing y la publicidad. Creo que cada artista debe ser promotor de su propia obra, nadie mejor que él para darle el verdadero sentido que lleva y evitar que se distorsione con intereses de terceros.

El libro es un producto, con otras connotaciones simb√≥licas, pero como producto al fin est√° encaminado a insertarse en un determinado mercado, en llegar a un usuario, a un lector. Por lo general cuando hay un sistema de promoci√≥n este siempre va a mover los hilos para que el contenido responda a sus intereses. Cuando una empresa o instituci√≥n publicita a un autor o un libro a veces la informaci√≥n se transforma. Cuando el artista es el que promueve su obra esta llega limpia al p√ļblico y el propio acto de promoci√≥n podr√≠a convertirse en otra obra.

Un libro necesita publicidad. Los h√°bitos de la lectura y el ‚Äúarte inteligente‚ÄĚ tambi√©n necesitan difusi√≥n, sobre todo en un contexto como el actual, donde el flujo de informaci√≥n es tan diverso y r√°pido, a veces agresivo. En momentos en los que los h√°bitos de lectura se adaptan constantemente a las nuevas plataformas, los artistas deben adue√Īarse tambi√©n de esa circunstancia. Mientras los intelectuales sigan creyendo que tal cosa no es necesaria, estar√°n en desventaja. El mundo del siglo XXI es visual. Y hay que darle imagen a eso que queremos comunicar. La diferencia est√° en la forma en la que te acercas al lector.

El lector de estos tiempos quiere no solo leer el libro, sino conocer al autor, intercambiar con él, comunicarse con él. Y las redes te permiten establecer este intercambio, de una forma rápida, ofreciéndote la posibilidad de publicar texto, imagen, video, audios, de transmitir en vivo, desde un rincón del mundo hasta todas partes del planeta. También existen muchos puntos de vistas negativos, pero creo que debemos valernos de las herramientas que nos favorecen y explotarlas a nuestro favor, haciendo un buen uso de estas.

Por supuesto, el autor debe planificar cuidadosamente la publicidad que le dará a su libro y a su obra. Todo requiere de cierta mesura, aunque sea en redes sociales donde pareciese que cualquier cosa vale. Un comentario sin base o con prejuicio puede arruinar tu imagen ante los ojos de quien te lee, de una forma instantánea. También debe fomentarse el respeto hacia la obra ajena. Un escritor debe respetar la obra de otro escritor, aunque no le agrade. El respeto es algo necesario.

Las redes sociales constituyen una forma de sociedad virtual. Cuando entras en ellas solo debes ser t√ļ mismo. Ser coherente con tu personalidad por cualquier medio por el que te comuniques.

Relajémonos: película, canción y libro favoritos.

Es dif√≠cil. Estas preguntas nunca me relajan, porque me cuesta decidirme por una u otra. Una pel√≠cula que me ha marcado much√≠simo es ‚ÄúLa vita √© bella‚ÄĚ, de Roberto Benigni, me gusta mucho el cine italiano, pienso en Fellini. Tambi√©n en las pel√≠culas de Charles Chaplin.

En cuanto a la m√ļsica, decir que es fundamental en mi vida. Amo el sonido tanto como la palabra y el color. Me conmueve profundamente la m√ļsica de Mozart, Beethoven, Bach, el romanticismo, la √≥pera italiana, el impresionismo, el jazz, el flamenco, la m√ļsica √°rabe y la m√ļsica cl√°sica indostan√≠.

Entre los autores que me han marcado podr√≠a mencionarte a Nazim Hikmet, John Robinson Jeffers, Franz Kafka, Walt Whitman, Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, Miguel Hern√°ndez, Mahmud Darwish, Jos√© Mart√≠, Eliseo Diego, Alejandra Pizarnik, Jorge Luis Borges, Juana Borrero, Rub√©n Mart√≠nez Villena, Jes√ļs Orta Ruiz y Luis Rogelio Nogueras‚Ķ, aunque hay muchos otros. Libros favoritos no tengo. Siempre estudio la obra en conjunto con la vida del autor. Es precisamente esa la combinaci√≥n que me atrapa.

¬ŅQu√© libros tuyos encontraremos sobre el anaquel en un futuro cercano?

Pr√≥ximamente ver√°n a la luz algunos libros que espero con ansias. Hijos que necesitan salir del cascar√≥n editorial. Es el caso del poemario El circo de los asombros, la novela ¬ŅQu√© nombre tiene tu casa? y Criogenia. Hay otros libros en la pista de vuelo, pero el proceso editorial lleva su tiempo y prefiero no hablar todav√≠a de ellos para no malograr su nacimiento.

De tener una carrera larga y exitosa, qué epitafio te gustaría en la tumba.

Ninguno. Creo que no existen palabras para nombrar con exactitud la vida de una mujer. Tampoco creo que me acostumbre a la idea de descansar en un hueco. No me gustan las tumbas. El cuerpo es transformación y el espíritu es libertad. Ambos no pueden sujetarse a una fosa. Además, andaré durante mucho tiempo por este mundo. Es probable que antes desaparezca la idea de los epitafios. 

Contrapeso es un libro materializado, una realidad que nos invita a visitar tu desnudez, por otra parte, Criogenia es una promesa editorial con grandes posibilidades de estar en la próxima Feria Internacional del Libro, qué puntos diferenciales existen entre ambos textos.

Contrapeso es una selección de poemas, la unión de partes dispersas, podría ser la carta de presentación de una autora joven. En él hay textos de dos libros. Por otro lado, Criogenia es un libro completo, una unidad, mucho más extenso, donde cada poema está hilvanado cuidadosamente, y debe leerse en su totalidad para entender bien el sentido de la propuesta.

Selección poética de la escritora cubana Giselle Lucía Navarro

Agradezco inmensamente la disposici√≥n de Colecci√≥n Sur por publicar una representaci√≥n de la obra de las √ļltimas tres autoras en ganar el Premio David. Este peque√Īo cuaderno, Contrapeso, que forma parte de la colecci√≥n Narciso es tambi√©n el reflejo del esfuerzo y de la voluntad. Agradecer, siempre agradecer, porque es en el agradecimiento donde el ser humano realmente se conoce a s√≠ mismo, se libera de cargas y vac√≠os. Agradecer las palabras del pr√≥logo a Basilia Papastamatiu, siempre se aprende a su lado, es una mujer que admiro y quiero much√≠simo. Tambi√©n la nota de contracubierta de Edel Morales, otro amigo entra√Īable. Y es necesario se√Īalar que sin la persistencia de Alex Pausides y Karel Leyva, as√≠ como Elisa Vera y Onelia Silva en el dise√Īo, Carlos, Katy y Marlene, en el resto de las coordinaciones editoriales, estos libros nunca hubiesen salido a tiempo para presentarse en la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Hay muchos libros parecidos en nuestra literatura de principios de siglo, escritores con el mismo discurso, los mismos intereses. Amables casi siempre, solidarios, suelen abrazarse los unos a los otros en tan solo el primer encuentro, pareciera no haber puntos encontrados. Les gusta el t√©, el vino, la m√ļsica elitista y pasan el ‚ÄúOnelio‚ÄĚ. Leen a los mismos escritores, y rara vez se√Īalan zonas negativas en el libro de otro autor cuando ejercen la cr√≠tica. ¬ŅCrees que hay estereotipos que deben apartar las nuevas generaciones, o te importa un r√°bano y te resbalas por el borde del camino?

Odio la idea de los estereotipos, las etiquetas y los grupos. No hay nada más aburrido que un grupo. Creo que eso resulta cómodo para analizar el fenómeno sociocultural, pero siempre está alejado de la realidad. La unidad del grupo debe radicar precisamente en su diversidad.

Los grupos procrean fronteras y elitismos, mientras buscan la unidad y la legitimaci√≥n generan una serie de conflictos innecesarios. Al ser humano le hacen da√Īo los grupos, pero pareciese que a√ļn no se da cuenta de ello. La competencia por pertenecer a un gremio u otro va mutilando un mont√≥n de cosas bellas en su interior. Muchos de los conflictos que existen en el mundo son precisamente porque el hombre lucha constantemente por ser legitimado, para ser parte de un determinado grupo.

En el arte no debería existir eso. Nadie tiene las mismas vivencias, por tanto, los discursos nunca son iguales. Así como no hay dos personas iguales no existirán dos voces iguales en la poesía. Aunque seamos seres sociales debemos conservar siempre nuestra identidad, nuestra individualidad, pero sobre la base del respeto y la tolerancia que nos permite convivir en armonía.

El ser humano es un templo, en cuerpo y alma. La expresi√≥n de un artista hacia el mundo debe ser una necesidad, no la reproducci√≥n de un modelo social o una moda editorial. El artista debe ser coherente con su obra. La obra debe ser coherente con la persona. Cuando escribo o dise√Īo no pienso en estilos, tendencias o contextos, miro a mi interior. Lo √ļnico que busco es la sinceridad conmigo misma, ser yo en todo momento, una muchacha que busca conservar la pureza de ese instinto que la persigue.

Cuatro poemas de Giselle Luc√≠a Navarro



Generación de antologados en tiempos de soledad

El t√≠tulo de esta rese√Īa (Generaci√≥n de Antologados) es una de tantas¬†definiciones utilizadas a lo largo de la novela La soledad del tiempo, del escritor¬†cubano Alberto Guerra Naranjo, para referirse a una generaci√≥n definida por¬†las circunstancias de su tiempo, como cualquier otra, pero con situaciones¬†singulares.¬†

A primera vista pareciera que no necesita una rese√Īa m√°s, un escrito m√°s¬†despu√©s de tantos que se han publicado en los √ļltimos a√Īos acerca de ella; sin¬†embargo, una vez le√≠da por este servidor, me queda claro que a√ļn necesita¬†otras ‚Äďno importa cu√°ntas‚Äď si se trata de ubicarla entre las mejores novelas¬†escritas en los √ļltimos 20 a√Īos de literatura cubana.

Su eje central es el entorno literario de la isla, no su lado agradable, sino esos¬†fantasmas reales que acechan la espiritualidad del escritor y, por¬†consecuencia, el resultado de su trabajo, y el mapa mentiroso que se va¬†creando a partir de un entorno donde el amiguismo, los favores, el sexo, la¬†mediocracia ‚Äďenti√©ndase esa tratada por Alain Deneault en su libro de igual¬†nombre‚Äď que apela a la protecci√≥n entre mediocres (yo dir√≠a inferiores) con el¬†√ļnico objeto de protegerse y prevalecer por un tiempito en nuestras letras¬†nacionales, o m√°s bien sus arrabales, sin esforzarse por dejar la vida en la¬†oraci√≥n.

Semejantes agresiones a una historia letrada no serán jamás adoptadas por textos como este de Guerra Naranjo, más bien extraídos y llevados a juicio literario y moral. Cito y citaré más adelante otros por ser inevitable, un párrafo de esta novela:

‚ÄúLas historias que pienso escribir no ser√°n nuevos bodrios para las letras¬†nacionales. De tantas malas p√°ginas y de tantos escritores rid√≠culos el¬†lector se cansa. Mi novela debe ser mi sangre y mi paz. Ah, Walter¬†Benjam√≠n, qu√© claro estabas, no es la forma ni el contenido lo que¬†importa, es la sustancia, s√≥lo la sustancia.‚ÄĚ

Los extremos de ese eje que mencioné son, por un lado, Sergio Navarro, un escritor de a pie que nos representa a todos: aquellos que no nos prostituimos por un puesto de poder, ni una antología para desesperados, ni ponemos la mirada en el Trono de Hierro, que intimida desde Desembarco del Rey por un viaje.

Un Jean Valjean caribe√Īo marcado, no por la c√°rcel, o un obstinado y muy¬†equivocado en sus principios Javert, sino por el sol implacable, los 10 pesos en¬†el bolsillo, los sue√Īos, los principios correctos y seres como el que habita en el¬†otro extremo: Emilio Varona, funcionario acostumbrado a acumular beneficios y¬†repartirlos seg√ļn le convenga.

Este Emilio es la ant√≠tesis de Sergio. Entre ambos, pasan ante los ojos del¬†lector historias hermosas por bien narradas, pero esencialmente duras como¬†solo pueden serlo cuando se escribe desde el dolor. Trescientas y una p√°ginas¬†y 34 cap√≠tulos que bastar√°n, supongo, para cualquier estudioso de nuestro¬†mundo letrado, en el futuro, cuando quiera comprender los males de un¬†sistema literario que pide a gritos una actualizaci√≥n, un acercamiento a la forma¬†en que se mueve el mercado (s√≠, acabo de escribir mercado), para salvarse del¬†desamparo en que mantiene a sus mejores nuevos escritores, a costa de¬†algunos autores, no todos, por debajo de la calidad media en un pa√≠s que¬†presume de un alto √≠ndice cultural. Treinta y una p√°ginas que al fin han resuelto¬†un problema: tanta literatura sobre escritores (√ļltimos 20 a√Īos) demasiado¬†centrada en complacer precisamente a los escritores:

‚ÄúEste mundo literario, me dije mientras prend√≠a un cigarro (despu√©s de¬†almorzar no hay nada mejor que un cigarro), tiene demasiadas zonas que¬†no son literarias. Escribir bien no basta. Desencadenar toda una¬†estrategia de horas, de d√≠as, de a√Īos frente a la p√°gina en blanco, es s√≥lo¬†el comienzo. Despu√©s, aunque se consiga cierto √©xito, llegan como al¬†n√°ufrago de un barco ahuecado, imprevisibles avalanchas convertidas en¬†un mar de sombras.‚ÄĚ

La soledad del tiempo hace ver a muchos de los más recientes escritores, algunos de la autoproclamada Generación Cero, por ejemplo, como eternos aprendices que se perdieron en la estrategia promocional y jamás en las páginas.

Los malnacidos, o mal remunerados escritores, los que no pertenecieron a un¬†grupo literario que se entreg√≥ premios y espacios para la promoci√≥n de su¬†basura, los que no han sido se√Īaladas mujeres que sonr√≠en a todos y¬†encuentran entre el Todo al intelectualoide que la llevar√° a giras y antolog√≠as y¬†promoci√≥n vergonzosa, los que no pertenecieron a talleres de dudosa¬†ense√Īanza, arcaica ense√Īanza, esquem√°tica ense√Īanza, los solitarios, los que¬†iban al Coppelia a tomar su helado pensando c√≥mo ubicar su novela dentro del¬†circo, y no acompa√Īados de aduladores embriagados de vino barato y t√© de¬†manzanilla, esos, repito, los solitarios y desprotegidos, ya tienen su novela:

‚Äú¬ŅHabr√≠a pasado el genial Julio Cort√°zar por los mismos pasmes que a √©l¬†le suced√≠an? ¬ŅHabr√≠a comprado cigarro a menudeo a un viejo renqueante,¬†que contar√≠a el dinero con una calma incre√≠ble antes de echarlo en el platico del bisne? ¬ŅHabr√≠a sabido qu√© co√Īo era bisne, qu√© co√Īo cigarro a¬†menudeo? ¬ŅHabr√≠a arrastrado un colch√≥n por la ciudad por tirarle un¬†cabo a dos marginales? ¬ŅHabr√≠a trabajado alguna vez de CVP, en alguna¬†empresita de Par√≠s o Buenos Aires? ¬ŅHabr√≠a corrido detr√°s de un¬†extranjero para tumbarle unos fulas e ir tirando? ¬ŅHabr√≠a pasado los¬†mismos trabajos para escribir una cabrona palabra? El viejo trajo los¬†cigarros y se qued√≥ mir√°ndolo.

‚ÄĒ ¬ŅAlg√ļn problema, muchacho?

‚ÄĒ Nada, Prendes, pensaba un poco.‚ÄĚ

Esta novela está escrita desde el dolor, lo mencioné antes, y es posible que sea la versión artística del sufrir que ha experimentado Alberto Guerra en diferentes épocas, mientras bebía samagón de patatas, entiéndase vino de papas de a cinco pesos la botella en aquel Período Especial. En su casa a la espera de un verano mejor, mientras The Others arrojaban toda serie de ruidos que le erizaban la piel pero no lograron quebrarlo.

Carece además, La soledad del tiempo, de alardes estilísticos innecesarios, de palabras rebuscadas, y muestra con lenguaje directo, preciso, lo que se quiere mostrar. Me hizo olvidar estructuras y me atrapó en la mencionada sustancia. Querida sustancia, ausente en muchos libros sin la presión de un embargo, sin regulaciones o planes, ausente en tantos y tantos libros por falta de bomba y talento, y malas gestiones desde la editorial.

Papeles al viento, no así en esta novela que como fenómeno de nuestra reciente literatura ha logrado la reedición en tres ocasiones, rompiendo así con un esquema presente en nuestro sistema editorial donde al estar sometido a planes no es dado a reconocer el impacto de un libro mediante la reedición, sino a continuar con los siguientes en el llamado colchón editorial.

Pocos libros rompen ese esquema y muy pocos desde la calidad literaria. Quizá también esta novela se extiende más allá del anaquel porque representa a muchos, es colectiva y no individual. La individualidad es algo marcado en muchos textos recientes en la literatura de la isla. Algunos exponentes de la autoproclamada Generación Cero están marcados por una literatura individual, donde los intereses son inclinados hacia el autor y sus socios, llena de situaciones que a pocos interesan, no literarias a veces, solo de su inmediata cotidianidad y por efecto poco interesante al lector universal.

He escuchado que hay quienes le se√Īalan a La soledad del tiempo que su¬†mayor defecto es ser una novela para escritores. Eso solo puede afirmarlo quien no ha notado, o no quiere notar, la cr√≠tica impl√≠cita al racismo (Cap√≠tulo¬†Sudoroso), el retrato de una sociedad donde hay maleantes y oportunistas,¬†jineteras circunstanciales y no solo prostitutas de oficio, estafadores, un ensayo¬†sobre el suicidio (Cap√≠tulo 27. Hospital) que me hizo recordar los m√ļltiples¬†ensayos que alberga esa obra universal titulada Los miserables, de V√≠ctor¬†Hugo.

Incluso hay un tratamiento peligroso del sexo, extremo cuando de literatura se¬†trata, zoofilia incluida (Cap√≠tulo 10. Ay, Atencio, compadre). Es cierto que si se¬†es un escritor cubano se entender√°n gui√Īos y situaciones impl√≠citas, expl√≠citas,¬†que alguien ajeno al mundillo literario no alcanzar√≠a a notar de inmediato, pero¬†dudo que al terminar la obra no haya sido bien ilustrado acerca de ese¬†mundillo; y eso es precisamente lo que la buena literatura hace, ilustrar, de no¬†ser as√≠, para qu√© leer.

Esta es novela incómoda y continuará haciéndolo:

‚ÄúLos Nov√≠simos, para mi gusto, eran una triste generaci√≥n de¬†segundones, de tipos incapaces de escribir lo que hac√≠a falta, de¬†c√≥modos mamalones de la teta institucional. No hab√≠an hecho una sola¬†novela con verg√ľenza, un solo libro de cuentos que valiera, y como¬†poetas resultaban incoherentes, caprichosos, experimentales a pulso,¬†iconoclastas en apartamentos de microbrigada‚Ķ‚Ä̬†

‚Äú‚Ķmilitantes de la mariconer√≠a organizada, del lesbianismo chato,¬†v√≠ctimas de antologadores de ocasi√≥n, pastos de eventos literarios,¬†pira√Īitas de concursos acoplados, pla√Īideras frente a la injusticia de los¬†viejos escritores atrincherados en sus cargos p√ļblicos‚Ķ‚ÄĚ

‚Äú‚Ķ escrib√≠an a favor o en contra del gobierno, pero sin miaja, sin bomba,¬†sin demonio. Jam√°s protestaban, ni pronunciaban una queja coherente,¬†eran incapaces de concertar una buena reuni√≥n por cuenta propia,¬†persegu√≠an a los editores extranjeros, ca√≠an como palomas a sus pies y¬†se acomodaban a las exigencias del mercado con una desverg√ľenza¬†incre√≠ble. Hablaban mal unos de otros, se pon√≠an trampas entre s√≠,¬†c√°scaras de pl√°tano entre s√≠, para lograr, por ejemplo, un simple viaje a¬†una feria del libro.‚ÄĚ

Tampoco escapa a esta excelente mirada crítica dividida en capítulos la burla en la que se han convertido muchas citas literarias en la isla, repetitivas, dispuestas para promocionar muchas veces a quienes no merecen ninguna promoción, eso y más se refleja en el capítulo 30: Reunión de Escritores.

Ahora, esta dolorosa vuelta por las miserias del mundillo literario, y el otro¬†mundillo que nos toca a todos, viene desde un lenguaje hermoso, no¬†minimalista a lo cubano ‚Äאּgracias a Dios!‚Äď, sino suelto, natural, sincero, sobre¬†todo sincero y original, s√≠, eso, original, distante de la cuesti√≥n repetitiva que¬†nos invade cuando de nueva literatura se trata. Y, sobre todo, entretenido. No¬†puedo creer que acabo de escribir esa palabra en una rese√Īa, la escribir√© de¬†nuevo: en-tre-te-ni-do. Es claro que el prop√≥sito estuvo en la mente del se√Īor¬†Guerra:

‚ÄúDe nada vale aburrir a los lectores, ¬Ņpara qu√© cansarlos, para qu√© agotarlos? De nada vale competir con el colega inmediato y perderse en la niebla del corrillo literario, es preferible, mil veces, llegarse al Madoka, buscar una pareja entre esos hombres de pueblo, entre esas criaturas de visi√≥n insuperable, y jugar la partida de turno como si fuera la √ļltima. Eso es ser maestro, eso es ser Juan Rulfo, no¬†m√°s que eso. Gracias.‚ÄĚ



¬ŅC√≥mo se sobrevive a tanta belleza?

Es la pregunta que cierra el primer cuento del libro¬†Las dispersiones, del autor cubano Ra√ļl Flores Iriarte. Un texto que obtuvo el premio UNEAC de cuento en 2015, y encontr√≥ el dulce calor de los anaqueles en 2017, pero que a√ļn (gracias quiz√° a nuestra inolvidable gesti√≥n promocional) podemos encontrar en librer√≠as como la de la propia UNEAC. [+]



Rechazo la idea de la inmovilidad

La idea de hacer esta entrevista surgió a partir del éxito editorial que mantiene la joven escritora cubana Elaine Vilar Madruga. Es un hecho raro que alguien publique un libro tras otro en nuestro entorno literario, y ella incluso va más allá de nuestras fronteras y empieza a ganar terreno en editoriales de Canadá, Italia, Estados Unidos, Chile y otros países.

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