Literatura


El rol de la familia como perpetuadora del ostracismo en la literatura latinoamericana escrita por mujeres

Rese√Īa cr√≠tica al estudio monogr√°fico (ensayo): ‚ÄúDolores, una escritora en el siglo XIX‚ÄĚ, de la compilaci√≥n de ensayos: ‚ÄúPerspectiva de g√©nero en la literatura latinoamericana‚ÄĚ, por Cristina Eugenia Valcke Valbuena (213).

 

Hacer una observaci√≥n panor√°mica sobre los diferentes aspectos que merecen lectura cr√≠tica e interpretaci√≥n incisiva para desentra√Īar los temas que ata√Īen a la literatura escrita por mujeres, m√°s espec√≠ficamente por nuestras escritoras latinoamericanas, pareciera tarea m√°s f√°cil hoy, cuando ya se cuentan d√©cadas de estudios dedicados a estos asuntos. Asuntos que, seg√ļn la despectiva apreciaci√≥n de muchos, son parte de un boom medi√°tico, como si lo tendencial llevase un sello que de alg√ļn modo lo sentenciara a lo repetitivo hasta caer en la falta de contundencia. Voltear atr√°s la mirada con el prop√≥sito de seguir rescatando nombres femeninos del ostracismo en el que han quedado relegados, seguir√° siendo por mucho tiempo (al menos eso espero) una tendencia, m√°s all√° de lo transmedial y las fiebres acad√©micas transitorias. Olvidamos a veces que lo modal est√° en todo estudio, independientemente de la materia, pues, ¬Ņqu√© buscamos entonces si no es eso que ha marcado pauta relevante ante el ojo del investigador tras denotar un patr√≥n de repetici√≥n o reproducci√≥n, lo cual convierte a la cosa en s√≠ en fen√≥meno?

En el libro la autora se propuso reunir nueve ensayos a obras escritas por mujeres excepto una cuyo autor fue un hombre, pero intenta justificar esa excepci√≥n, la cual podr√≠a generar debate teniendo en cuenta el grueso del g√©nero en la muestra, diciendo que ‚Äúsu inclusi√≥n en el estudio es validada a trav√©s de la focalizaci√≥n en el universo femenino que recrea la obra y que permite rastrear los puntales del imaginario de g√©nero de la √©poca‚ÄĚ (12). Revisa con enfoque feminista un campo literario heterog√©neo escrito por autoras latinoamericanas entre los siglos XIX y XX, de distintos registros e impacto, obras de gran calibre como producci√≥n cultural hecha por mujeres en condiciones hist√≥ricamente distintas, pero semejantes, elementos que le imprimen un car√°cter particular a cada una.

Profundas se tornan las lagunas de conocimiento que persisten sobre las particularidades de la literatura latinoamericana escrita por mujeres, no solo por el silencio impuesto a sus obras tras siglos de misoginia y machismo intr√≠nseco de nuestros pueblos, sino por lo engorroso que se torna el rastrear r√ļbricas verdaderas tras pseud√≥nimos de hombres que jam√°s cogieron una pluma en sus manos, tal como expone Jana Marie Dejong en su art√≠culo ‚ÄúMujeres en la Literatura del Siglo XIX‚ÄĚ. En ‚ÄúLas Mujeres en la Historia de Colombia‚ÄĚ. Mujeres y Sociedad‚ÄĚ. Tomo 3 (137-157), citado adem√°s por Cristina Eugenia Valcke Valbuena, en su texto ‚ÄúPerspectiva de g√©nero en la literatura latinoamericana‚ÄĚ (14) para referirse a la orfandad en la l√≠nea materna que padece la literatura de nuestro continente.¬†¬†¬†¬†¬†¬†

La familia siempre ha sido asunto de inter√©s para los an√°lisis socioculturales, en este caso, la escritura es la forma manifiesta del arte para visibilizar problem√°ticas tan a√Īejas como perennes. Las √ļltimas d√©cadas arrojan estudios en cuanto al rol que ocupa el n√ļcleo familiar como perpetuador de la violencia de g√©nero. Justamente el texto que traigo a bien presentarles: ‚ÄúDolores, una escritora en el siglo XIX‚ÄĚ, contenido en el ya mencionado libro de ensayos: ‚ÄúPerspectiva de g√©nero en la literatura latinoamericana‚ÄĚ (13-36), publicado por la Colecci√≥n La Tejedora, en el Programa Editorial de la Universidad del Valle en Colombia, evidencia elementos que pudiera diseccionar en pos de legitimar el referido planteamiento.¬†

Aunque quiz√°s el texto seleccionado para esta rese√Īa eluda construcciones sem√°nticas y esquemas propios de marcos te√≥ricos expl√≠citos, las perspectivas generadas desde la cr√≠tica social, la historia o el an√°lisis del discurso, aparecen como una exigencia de la lectura cr√≠tica propiciada por el mismo ensayo y no como una exigencia de la teor√≠a para abordarlos. Con esto la autora tiene la marcada intenci√≥n de que contribuyan a hacer conocer el valor que tiene una escritura femenina condenada a la exclusi√≥n en los √°mbitos de la cultura hegem√≥nica y as√≠ mismo propone una interpretaci√≥n apropiada que no disuelva el car√°cter vital que ellas expresan.¬†

A trav√©s de los subt√≠tulos que gu√≠an el hilo conductor del ensayo: ‚ÄúDolores, una escritora en el siglo XIX‚ÄĚ, su autora evidencia de forma constante y subyacente el rol tan poderoso que la familia ejerci√≥, no solo en la vida de la protagonista de la obra sino en Soledad Acosta de Samper, quien la escribiera en 1867. Desde el primer ac√°pite, comenc√© a interpretar y encontrar hilos que me ayudaron a construir toda una genealog√≠a de esos distintos tipos de invisibilidad perpetuadas en el seno familiar. Pero, primero me gustar√≠a hacer potable la lectura entre las mujeres que tratar√© en la presente rese√Īa, teniendo en cuenta que estoy en presencia de tres autoras: Cristina Eugenia Valcke Valbuena, autora del ensayo que disecciono, Soledad Acosta Samper, escritora analizada en dicho ensayo y Dolores, la protagonista de la obra que refiere. Como ver√°n, tengo tres puntos de vistas que enriquecen el an√°lisis. Seg√ļn estudios referenciados por Valcke, se ha hablado de posibles rasgos autobiogr√°ficos de Soledad Acosta en su obra ‚ÄúDolores‚ÄĚ, sin embargo, la falta de informaci√≥n documental respecto a la autora imposibilita validar dichas especulaciones.¬†

Pero, de dichas similitudes en torno al an√°lisis que compete hablar√© m√°s adelante. Primeramente, quiero referirme a una construcci√≥n metaf√≥rica de familia que establece la autora del ensayo al mencionar a madres y padres de la literatura para dar paso a su visi√≥n de orfandad por la l√≠nea materna, algo que desde el inicio brinda una gr√°fica muy clara de los porqu√©s en torno a estos estudios. Imaginemos un Diagrama de Venn para establecer una teor√≠a de conjuntos que pretendo desarrollar en esta l√≥gica; al unir ambos c√≠rculos, por un lado estar√≠an los estereotipos y conflictos familiares con los que cargaba Soledad Acosta al enfrentarse a la escritura de la obra, y por el otro los que cargaba Dolores (constructo de Samper, lo cual podr√≠a entenderse como una reproducci√≥n de su modo de pensar), y en el medio, los propios principios que impone la familia imaginaria de la literatura. Entendemos entonces por los parlamentos de Valcke y los ya citados criterios de Jana Marie Dejong, m√°s los de Sandra Gilbert y Susan Gubar en su ensayo: ‚ÄúLa loca del desv√°n. La escritora y la imaginaci√≥n literaria en el siglo XIX‚ÄĚ (636), c√≥mo desde ese concepto de familia hegem√≥nica, donde ha de haber un padre y una madre, la l√≠nea materna siempre ha quedado mutilada. Madres aut√©nticas, solo las m√°s arriesgadas, madres que asoman la cabeza hoy luego de siglos en el silencio eternizado por las √©pocas. ¬ŅPadres?, tambi√©n los aut√©nticos, los dispuestos a ceder espacio a los nombres de las madres, aunque sin reconocer el oficio de la escritura como propio de ellas sino m√°s bien un don de hombres en manos ajenas, madres-padres obligadas a la falsa identidad, y as√≠, generaci√≥n tras generaci√≥n.

Harold Bloom, como Sandra Gilbert y Susan Gubar hablaron de una ansiedad del escritor, pero, el ensayo demuestra que distaban much√≠simos las traducciones del concepto de uno a otras autoras, pues, seg√ļn Bloom, cada autor tiene tras de s√≠ una tradici√≥n de escritores tan extensa que el poder de la influencia tiende a silenciarlos, as√≠ que para poder superar esa crisis se hace necesario ‚Äúmatar al padre‚ÄĚ. Enti√©ndase esta met√°fora como la inminencia de sobreponernos a los referentes y buscar nuestra propia voz en el ejercicio escritural. Sin embargo, Para Gilbert y Gubar, esa misma teor√≠a se aplica m√°s bien a lo que provoca en las mujeres escritoras la negaci√≥n al legado ancestral de madres silenciadas.

Cierto es que las autoras, al igual que los autores, cuentan con siglos de literatura detrás suyo, en su mayoría masculina, y que también pueden temer las influencias de los padres literarios, pero su situación es mucho más compleja, porque enfrentadas al vacío de una tradición escritural femenina podría incluso sospecharse que la presencia, en sus obras, de algunos rasgos de la escritura de autores consagrados por el canon, puede hacerse incluso muy deseable para ellas, puesto que podría representarles cierto reconocimiento (15).

La novela ‚ÄúDolores‚ÄĚ est√° marcada por letras, si bien no es el m√≥vil de la trama s√≠ es parte importante del argumento, de hecho, todo se mueve a trav√©s de la escritura, y la familia una vez m√°s toma el protag√≥nico como un personaje que se transparenta y va desplaz√°ndose conforme avanzan los cap√≠tulos, hasta solidificarse con los derroteros de sus personajes. La narraci√≥n de la obra se manifiesta como lo escrito por Pedro, primo de Dolores, quien a todas luces representa al narrador. Seg√ļn el ensayo, la mayor√≠a de los parlamentos de los personajes se suceden a trav√©s de sus escritos, entre los que figura el diario de la protagonista, es as√≠ como el lector conoce de sus posturas ideol√≥gicas m√°s √≠ntimas. En voz, bueno, m√°s bien letras, dado a que lo especifica en sus textos, Pedro deja claro que la verdadera vocaci√≥n escritural la tiene su prima dando fe de su talento; este hecho, sumado a que la novela fue creada por una mujer, podr√≠a dejar inferir aproximaciones entre una y otra y hace de la literatura femenina uno de los asuntos determinantes de la novela.¬†

Las relaciones maternas y paternas en la obra son muy complejas. Dolores qued√≥ hu√©rfana de madre desde peque√Īa, al igual que su primo Pedro. Ambos fueron criados por la t√≠a Juana una vez que Jer√≥nimo, padre de Dolores, desapareci√≥ cuando esta ten√≠a doce a√Īos, muriendo supuestamente, pero luego ella descubre que hab√≠a enfermado con lepra y para librarla de tal martirio se exili√≥ en una isla. No obstante, previamente, Jacinto hab√≠a sido un padre dedicado que asumi√≥ ‚Äúel rol de madre‚ÄĚ, dice Valcke y cito: ‚ÄúEs claro que la muerte de esta mujer, despert√≥ en Jer√≥nimo el af√°n de suplir su falta, asumiendo un poco el rol materno, por esto -a mi juicio- en el padre existen algunos rasgos de car√°cter femenino como la marginalidad‚ÄĚ (24). En este planteamiento quiz√° subconscientemente ella tambi√©n est√° reproduciendo patrones de g√©nero adjudicando que en los cuidados y el amor hacia los hijos est√° bien que existan asunciones de roles.¬†

Uso este pasaje espec√≠ficamente para referirme a las inferencias que se han hecho en cuanto a lo autobiogr√°fico que pudiera tener esta obra de su autora, pues, acorde a lo revisado por Valcke, Soledad Acosta de Samper tampoco tuvo influencias de la madre durante su vida, pues, invisibilizada tras la figura de un pr√≥cer de la Patria, como lo fuera el padre, quien muri√≥ antes que la madre cuando ella ten√≠a dieciocho a√Īos (justo como el de Dolores en la novela), de igual modo nunca refiri√≥ pasaje alguno de su vida donde la figura materna tuviese valor para ella. Incluso, la propia Dolores solo hace referencia a la suya en dos pasajes breves faltos de adjetivos, lo cual ofrece muy poca informaci√≥n, pero al mismo tiempo evidencia su nula necesidad de la madre, como si no tuviese nada significativo que aportarle. Tambi√©n qued√≥ demostrado por Valcke en el ensayo, citando un pasaje de la obra, la invalidaci√≥n de la hip√≥tesis que plantea la ausencia de recuerdos de Dolores hacia la madre, ya que ella misma revela datos que conoce por s√≠.¬†

Podr√≠a creerse que muri√≥ cuando la ni√Īa no ten√≠a todav√≠a uso de raz√≥n, sin embargo, el hecho de que tenga conciencia del cambio de actitud de su padre, niega tal hip√≥tesis. Lo cierto es que parece que Dolores no reconociera ninguna herencia de la mam√°, como no fuera el cari√Īo del padre. Es significativo tambi√©n, saber que a los doce a√Īos ‚Äďjustamente la edad que ten√≠a Dolores cuando recibe la noticia de que su padre se ha ahogado y queda al cuidado de la t√≠a- la escritora es enviada a Halifax (Nueva Escocia- Canad√°), donde, bajo el cuidado de la abuela materna, contin√ļa su educaci√≥n.

Por √ļltimo, me gustar√≠a referirme al supuesto reconocimiento que brindara el esposo de Soledad Acosta de Samper a su obra. Jos√© Mar√≠a Samper (tambi√©n escritor) la incita en 1869 a publicar una compilaci√≥n de textos que ya hab√≠an visto la luz bajo pseud√≥nimo. √Čste, en su ‚Äúinfinita bondad‚ÄĚ, la alienta a reconocer su escritura como algo distinto de un acto √≠ntimo, m√°s que ‚Äúescribir para nadie‚ÄĚ, como dec√≠a ella, frase rectificada despu√©s con la de ‚Äús√≥lo para m√≠‚ÄĚ. Lo planteado ampara la idea de que en realidad Soledad fue comprendiendo que escribir para uno mismo es escribir para nadie y de que la escritura necesita un p√ļblico. Sin embargo, en el pr√≥logo que escribi√≥ para su libro, al referirse a la escritura de su mujer, lo hace como ‚Äúautor‚ÄĚ, sugiriendo que en tanto al oficio de escribir ella es un hombre.¬†

Expresa en √©ste, que Soledad Acosta no se ha atrevido nunca a creerse escritora, que s√≥lo considera su trabajo como un simple ensayo, que no ha aspirado jam√°s a la fama, que la actual publicaci√≥n es una idea exclusiva de √©l y que el motivo que hay detr√°s es el de perpetuar el nombre paterno contribuyendo humildemente a la formaci√≥n de la literatura de la joven rep√ļblica (15-16).¬†

Lo expuesto hasta aquí valida lo que pretendo resaltar en cuanto al enfoque del ensayo: otro triste ejemplo de la marginación a la que se han visto sometidas escritoras-personajes a lo largo de la historia de la literatura latinoamericana escrita por mujeres. Incluso cómo ellas mismas pudieron llegar a normalizar tal desprecio bajo la sumisión de un oficio liderado por hombres. 

No obstante, Dolores sabe que su primo viene en camino y tambi√©n, tiene la certeza de que no alcanzar√° a verla con vida pero no quema su diario, no lo destruye, lo deja como testimonio de su existencia, esta ‚Äėno acci√≥n‚Äô de desaparecerlo, quiero leerla como su √ļltimo y desesperado gesto de ser a trav√©s de la palabra, de no haber vivido en vano. Un gesto que muchas escritoras han repetido a lo largo de la historia, cu√°ntos cuadernos de las abuelas no ocultar√°n a la escritora que anhelaba un d√≠a salir de la oscuridad (36).

Citas:

Bloom, Harold. ‚ÄúEl canon occidental. La escuela y los libros de todas las √©pocas‚ÄĚ. Barcelona: Anagrama, 1995¬†

Dejong, Jana Marie. ‚ÄúMujeres en la Literatura del Siglo XIX‚ÄĚ. En ‚ÄúLas Mujeres en la Historia de Colombia. Mujeres y Sociedad‚ÄĚ. Tomo 3. ‚ÄúMujer y Cultura‚ÄĚ. Bogot√°: Norma, 1995. pp 137-157

Gilbert, Sandra y Gubar, Susan. ‚ÄúLa loca del desv√°n. La escritora y la imaginaci√≥n literaria en el siglo XIX‚ÄĚ. Madrid: C√°tedra, 1998

Valcke, Cristina E. ‚ÄúDolores, una escritora en el siglo XIX‚ÄĚ, En: ‚ÄúPerspectiva de g√©nero en la literatura latinoamericana‚ÄĚ. Colecci√≥n Las tejedoras, Programa Editorial de la Universidad del Valle, Colombia, 2010. pp 13-36¬†


Un teatro convertido en refugio

He de admitir que escribir sobre El diario de Ana Frank/Apnea del tiempo supone para m√≠ un verdadero reto. Es tan grande la genialidad con la que ha sido concebida y tan trascendental la historia narrada, que temo no llegar a formular un discurso lo suficientemente abarcador acerca de la obra. Cuatro veces he disfrutado de su puesta en escena y a√ļn no consigo elaborar una sola frase que resuma con lucidez mis impresiones.

A mis o√≠dos ha llegado la noticia de que estoy muy lejos de ser la √ļnica decidida a repetir una y otra vez el espect√°culo. Se trata de una necesidad colectiva, de una obsesi√≥n general. La peque√Īa salita del teatro no deja de inundarse con cada presentaci√≥n. El equipo l√ļdico ciertamente tiene un objetivo claro: permitir que la mayor cantidad de personas posibles pueda disfrutar de la obra, con o sin entradas.

En ocasiones me pregunto por qué ese garaje diminuto situado en la calle I y no otro lugar más espacioso; sin embargo, luego de hallarme frente a las luces del escenario y sentir cómo la mirada de alguna actriz me cala los huesos, soy consciente del efecto que produce en nosotros, los espectadores, contemplar la acción dramática a tan pocos metros de distancia.

Es evidente que la peque√Īa Ana Frank se ha convertido en uno de los nombres m√°s evocados y simb√≥licos al abordar los tr√°gicos sucesos del Holocausto. No es necesaria una profundizaci√≥n minuciosa en la historia para recordar a Ana Frank como v√≠ctima de la masacre contra miles de jud√≠os perpetrada por la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Su diario, editado y publicado por su padre, Otto Frank, en 1947, contiene escritos de Ana que comienzan el 12 de junio de 1942 y concluyen el 1 de agosto de 1944. A trav√©s de estas anotaciones, que en total conforman tres cuadernos, la autora describe sus vivencias durante los dos a√Īos que se oculta junto a su familia y otros cuatro acompa√Īantes en √Āmsterdam, en la parte trasera de una empresa que es propiedad de su padre.

La obra que nace del espl√©ndido trabajo de la dramaturga Agniezka Hern√°ndez D√≠az y del director Miguel Abreu tiene a sus espaldas la reconocida adaptaci√≥n de Frances Goodrich y Albert Hackett estrenada en Broadway en 1955, y llevada posteriormente al cine en 1959, bajo la direcci√≥n de George Stevens. Sin embargo, El diario de Ana Frank/Apnea del tiempo va m√°s all√° de la historia que ha sido narrada por una adolescente alemana; a pesar de mantener como eje tem√°tico central ¬ęla di√°spora del jud√≠o errante¬Ľ, esta obra se consolida como el discurso universal de los oprimidos, de los emigrantes y de los que nacen sentenciados a la perpetua b√ļsqueda de un verdadero hogar.

Es necesario reconocer en la obra de Agniezka la eliminación o renuncia a la participación de algunos personajes presentes en El diario de Ana Frank y analizar la manera en la que esta transformación incide en la historia narrada. En concreto, resulta relevante cómo la dramaturga decide prescindir de la participación activa de Otto Frank y cómo este elemento provoca un cambio en la forma de contemplar a la madre de Ana, la cual se presenta entonces como madre soltera y cabeza de familia. Las decisiones, que antes recaían en la figura paterna, se desplazan hacia el sujeto femenino y hacen del personaje un constante productor de conflictos.

A este personaje, interpretado por la talentosísima Arianna Delgado, lo traspasa una angustia constante; sumergido entre el silencio y el grito, entre la esperanza y el pesimismo, intenta sacar fuerzas por su hija y sufre la pena de no poderle ofrecer un mejor presente que el vivido a escondidas. Además, la incomunicación entre ambas y la falta de entendimiento se muestran como fuerzas que atentan contra la estabilidad de la madre y la pasividad de la joven.

Ana, por su parte, se presenta como el personaje más sensible al cambio, en el que se vislumbran con mayor claridad las consecuencias de la represión y de las críticas condiciones en las que miles de judíos fueron obligados a subsistir. Tiene mucho que ver con esto el hecho de tratarse de una adolescente en pleno proceso de autodescubrimiento y autoevaluación; ella comienza a analizar su cuerpo y a identificar sus necesidades, necesidades que se ven dilatadas en el encierro. Es consciente, además, de que una parte de ella parece poseer cierta independencia de acción y la lleva a comportarse de manera inapropiada. En este reconocimiento del problema hay todo un despliegue de los conflictos internos que atraviesan al personaje, favoreciendo su evidente metamorfosis y dotándolo de un fuerte dinamismo dramático.

Esa Ana peque√Īa, sonriente, inocente y so√Īadora que inicia la obra teatral no ser√° la misma que la concluir√°. La Ana que contemplaremos en los √ļltimos minutos ser√° una Ana cubierta de l√°grimas, despojada de sue√Īos y de ropa, imponente, una Ana que levantar√° la voz y colocar√° todas las cartas sobre la mesa. La culpa es de los adultos, afirma ella, los adultos han construido un pa√≠s fracturado, descompuesto, y le han arrebatado la posibilidad de crecer, de tomar sus propias decisiones, le han robado la libertad y los lazos que la unen con su tierra natal. En un tono fuerte expresa: ¬ęNo es culpa nuestra que el mundo sea un desastre. No est√°bamos aqu√≠ cuando esto comenz√≥¬Ľ.

Por otra parte, la inserción de un personaje tan hiperbólico como el Carnicero de Praga dota a la obra de un nuevo símbolo visualmente llamativo que, a través de la ironía y de un humor bastante mordaz, refleja lo más irracional, despótico y aberrante del poder tiránico. Basado en Reinhard Heydrich,[1] e interpretado por la imponente actriz Claudia Alonso, el Carnicero de Praga puede considerarse una representación paródica del dictador, la que no solo se ha personificado en un cuerpo femenino, sino que además este cuerpo femenino está marcado por la provocación y la exuberancia, va vestido de un rojo intenso y mantiene por lo general una conducta lasciva, cargada de comportamientos con alta connotación sexual. Se trata, sin dudas, de un atentado a la virilidad y al patriarcado.

Fotógrafo: Yasser Expósito

Desde la sinopsis de esta pieza teatral, es presentada la analog√≠a que establece un v√≠nculo entre el ocultamiento de los jud√≠os y el aislamiento obligatorio que trajo consigo la COVID-19. Esta y otras problem√°ticas pol√≠ticas, econ√≥micas y sociales, a pesar de encontrarse enmarcadas en una historia situada en la primera mitad del siglo XX, no se distancian demasiado de las vivencias del espectador cubano del siglo XXI. La incorporaci√≥n de elementos de la modernidad, como es el caso del tel√©fono m√≥vil, forma parte de las novedades de esta recontextualizaci√≥n de la obra y acent√ļan incluso m√°s la cercan√≠a entre el p√ļblico y la historia representada.

Es necesario admitir que la magia que envuelve a El diario de Ana Frank/Apnea del tiempo tiene mucho que ver con la elección de la banda sonora. En un escenario desnudo, sobre el que las actrices no se valen más que de sus vestuarios y del juego con las luces, las canciones, compuestas por Lilena Barrientos, concentran en sí gran parte de la tensión dramática al tiempo que transitan a través de las emociones más diversas. La riqueza rítmica producida por la representación de disímiles géneros musicales le ofrece al espectador, a través de los sonidos, un acercamiento tanto al judaísmo como a lo afrocubano. El suelo del teatro vibra cada vez que las actrices marcan con sus pies el tempo de alguna canción, y la melodía de sus voces llega a nuestros oídos de un modo embriagante.

La experiencia que durante meses nos ha ofrecido Miguel Abreu al dirigir El diario de Ana Frank/Apnea del tiempo no es m√°s que el resultado de un admirable trabajo por parte de un equipo excepcional, y los resultados revelan, sobre todo, la poderos√≠sima arma de intervenci√≥n social que constituye la obra teatral de Agniezka Hern√°ndez. Las l√°grimas que no pocos han derramado durante su puesta en escena son la confirmaci√≥n de que, m√°s all√° de reconocerse como los relatos narrados por una adolescente jud√≠a, la historia de Ana Frank se ha convertido en la historia de la humanidad, una humanidad que luego de casi un siglo contin√ļa comprendiendo e identificando analog√≠as entre su propia vida y la de viejos oprimidos.

Nota:

[1] Oficial nazi reconocido por su intervención en la Segunda Guerra Mundial y por su colaboración en el proceso organizativo del terrible Holocausto.


Entrega sus premios ‚Äúel √°rbol que silba y canta‚ÄĚ

Con la entrega de los premios del concurso El √°rbol que silba y canta, en trova y poes√≠a, concluy√≥ en el municipio holguinero de B√°guanos el XXIII evento Del verso y de la miel, organizado por la AHS y dedicado al trovador Ra√ļl Prieto y al poeta Rolando Bellido.

En la gala de clausura del encuentro se realiz√≥ un homenaje a Bellido, investigador, promotor y profesor, creador en 1993, en el central L√≥pez Pe√Īa, del proyecto sociocultural del que parte el evento, con el objetivo de elevar, con gesti√≥n participativa y equidad, la calidad de vida de los vecinos del central azucarero.

Fotos cortesía del evento

El jurado de trova, integrado por Ivette María Rodríguez, Freddy Laffita y Amaury del Río, entregó el Premio El árbol que silba y canta a Yanco León, de la provincia Granma.

Mientras que en poes√≠a, el jurado integrado por Alfredo Zald√≠var, Sen√©n Orlando Pupo y Erian Pe√Īa, decidi√≥ por unanimidad ¬ęcelebrar la realizaci√≥n de esta nueva convocatoria de un concurso necesario que estimula la creaci√≥n po√©tica entre las nuevas generaciones de autores de diversos intereses y estilos; agradecer a los organizadores del mismo y subrayar la necesidad de su fomento y preservaci√≥n; y destacar la calidad de gran parte de las obras presentadas, lo que demuestra el inter√©s por el Premio y resulta una sui generis cartograf√≠a de las b√ļsquedas y miradas de los j√≥venes autores¬Ľ, leemos en el acta.

Fotos cortesía del evento

As√≠ como entreg√≥ una Menci√≥n al cuaderno ¬ęEl lado convexo¬Ľ, de la poeta holguinera Idania Salazar, por ¬ęmoverse con facilidad en los terrenos de la prosa po√©tica y el verso libre, logrando un discurso coherente donde el yo asume b√ļsquedas, di√°logos y dudas; y por reafirmarnos, adem√°s, ‚Äúla sospecha de mirar al cielo y pensar en si nunca m√°s nos llueve‚Ä̬Ľ. El pasado viernes, Idania recibi√≥, por su cuaderno ¬ęForamen¬Ľ, el Premio Nuevas Voces de la Poes√≠a 2023, certamen organizado por la secci√≥n la AHS en Holgu√≠n, la emisora provincial Radio Angulo y el Centro Provincial del Libro y la Literatura.

Fotos cortesía del evento

Finalmente el Premio El √°rbol que silba y canta 2023 fue para el poemario ‚ÄúLos l√≠mites de la cicatriz‚ÄĚ, del joven Tom√°s Eugenio Escobar √Āvila, de Las Tunas, por ¬ęlograr, a trav√©s del manejo de diferentes recursos po√©ticos asumidos, una voz original que se (nos) sumerge entre pasillos de hospitales e instrumentos del dolor, entre p√©rdidas y cicatrices, y que hace de su cuerpo (¬Ņacaso el cuerpo po√©tico?) un sitio para el corte, la interrogante y la sobrevida; por mostrarnos ‚Äúconstantes signos‚ÄĚ por los que el poeta camina para convencerse de que, a√ļn, posee (poseemos) humanidad¬Ľ, nos asegura el jurado.

Fotos cortesía del evento

El evento cont√≥ con recitales de poes√≠a; conferencias; intervenciones art√≠stica-literarias en las comunidades La curva y La pelota; una gala homenaje, en el cine de la localidad, a Ra√ļl Prieto, recientemente fallecido, con Ivette Mar√≠a Rodr√≠guez, Freddy Laffita y Amaury del R√≠o; la presentaci√≥n del poemario Traducci√≥n ap√≥crifa de Mail√≠n Castro ganador del pasado concurso, publicado en la colecci√≥n Analekta de La Luz, entre otras acciones que acercaron a esta comunidad azucarera de Holgu√≠n la trova y la joven poes√≠a.


Entregan en Holguín Premio Nuevas Voces de la Poesía

El Premio Nuevas Voces de la Poes√≠a 2023, organizado por la AHS en Holgu√≠n, Ediciones La Luz, la emisora provincial Radio Angulo y el Centro Provincial del Libro y la Literatura, fue entregado este viernes al cuaderno ¬ęForamen¬Ľ, de la joven poeta holguinera Idania Salazar.

En su 28 edici√≥n, el concurso fundado por el promotor Joaqu√≠n Osorio en 1992, tuvo como jurado a los poetas Alberto Peraza (Pinar del R√≠o), Maylan √Ālvarez (Matanzas) y Reynaldo Zald√≠var (Holgu√≠n), quienes valoraron cerca de treinta cuadernos presentados a concurso y otorgaron, por unanimidad, el Nuevas Voces al libro de Idania por ser un ¬ępoemario con un alto vuelo po√©tico desde lo cotidiano. Alta poes√≠a, golpe certero hacia las cosas comunes, como para dar fe de que el acto de la creaci√≥n po√©tica encuentra en ellas una fuente v√≠vida de universalidad; espontaneidad en el discurso, y una honda necesidad de ser, por sobre todo¬Ľ.

El jurado decidi√≥ otorgar menciones a los cuadernos ¬ęMet√°stasis de un poeta¬Ľ, de Eduardo Daniel Rosell Herrera, ¬ępor la unidad tem√°tica de sus textos, lo bien pensado y escrito, el equilibrio formal y de contenido, y el √°nimo de rendir homenaje a la poes√≠a y a la cultura en general, desde un discurso referencial que conduce a las esencias humanas¬Ľ y a ¬ęKalashnikov¬Ľ, de Erick G√°lvez, ¬ęlibro de d√©cimas con una variedad en su hechura, ambiciones palpables de trascendencia de la poes√≠a desde una modalidad que ha despertado gran inter√©s en los escritores j√≥venes, el deseo de abarcar, desde un universo sonoro con m√©trica y rima, en la mayor√≠a de los casos, pero nada apegado a la estrofa tradicional, un mundo que trasciende el mero paisaje natural, para adentrarse en la naturaleza del ser¬Ľ, a√Īade.

Fotos Ediciones La Luz

Adem√°s, el jurado quiso ¬ędestacar la alta calidad de varios de los cuadernos presentados, la diversidad formal y estil√≠stica, la valiosa cantera de poetas j√≥venes que se han venido desplegando a lo largo y ancho de la isla¬Ľ y que sumaron sus voces a este concurso en Holgu√≠n.

Idania Salazar recibi√≥ de manos de Joaqu√≠n Osorio, el diploma acreditativo del Premio Nuevas Voces de la Poes√≠a, dise√Īado a partir de una pieza del artista visual Alejandro Zald√≠var.

La pe√Īa ¬ęAbrirse las constelaciones¬Ľ, donde ocurri√≥ la premiaci√≥n, esta vez realizada en el lobby del Cine Mart√≠, acogi√≥ tambi√©n la presentaci√≥n del audiolibro Corte angosto, de Rebeca Torres Serrano. El cuaderno, merecedor el pasado a√Īo del Premio Nuevas Voces de la Poes√≠a, ahora podr√° ser escuchado en una versi√≥n sonora, que conforma volumen 15 de la colecci√≥n QuemaPalabras, en la que participaron el Dj Acid Seduction y el realizador Amalio Carralero, este √ļltimo en la grabaci√≥n y mezcla de sonidos en los estudios de Radio Angulo.

La editora Liset Prego hizo las palabras de presentaci√≥n y asegur√≥ que ¬ęeste libro podr√≠a ser la cr√≥nica del oprobio, o del agobio del sujeto l√≠rico, de la autora, sus memorias, las memorias ajenas, la desmemoria; podr√≠a ser un libro sobre la avidez, el hambre de ciertas palabras, el apetito por decir ciertas verdades; ya lo sabr√° el lector-oyente, este pudiera ser un libro escrito a voces, como en una acrobacia, un clavado con giro que provoca otro big bang¬Ľ.

Asimismo, refiri√©ndose al trabajo sonoro, destac√≥ que esta producci√≥n ¬ęcuenta otra vez con DJ Acid Seduction, el joven creador se ha vuelto experto en este otro acto de traducci√≥n. Lleva a los c√≥digos de su lenguaje propio el discurso de otros. Las m√°quinas traducen la poes√≠a, o son el canal para un mensaje dise√Īado por el hombre que hila estos versos electr√≥nicos de sonidos mezclados. La poes√≠a y la m√ļsica siempre se han buscado, aqu√≠ se encuentran¬Ľ.

Con el trabajo de dise√Īo de Robert R√°ez, a partir de una fotograf√≠a realizada por la propia autora del libro, Prego percibe en su cubierta ¬ęun grito amordazado, ojos que exclaman, un ejercicio intelectual, atrevimiento, apretar el obturador y codificar desde la imagen el poema ya escrito. Rebeca Torres Serrano ensaya un tr√≠ptico basado en su poes√≠a, la asisten mujeres que se encontraron en el verso para este acto de traducci√≥n intersemi√≥tica, as√≠ lo llama ella. Aqu√≠ se muestra la foto de igual nombre que el cuaderno. Es elocuente, poderosa y definitivamente una traducci√≥n muy precisa de lo que clama el texto¬Ľ, ley√≥ en la presentaci√≥n.

El audiolibro puede ser escuchado en el siguiente enlace: https://go.ivoox.com/sq/2343475

La pe√Īa culmin√≥ con una lectura de los j√≥venes poetas de la secci√≥n de Literatura de la AHS: Idania Salazar, Ana Ramos, Liset Prego, Erian Pe√Īa, Andr√©s Cabrera y Jos√© Luis Laguarda.


La literatura es cada vez m√°s mujer

Leer a Mercedes Duque (o trabajar junto a ella) es siempre un disfrute. Y no lo digo porque s√≠, con la convenci√≥n ‚Äúformal‚ÄĚ que muchas veces las periodistas usamos como un escudo f√°cil del oficio: en este caso, se cumple a cabalidad la afirmaci√≥n. Mercedes es mucho m√°s que una voz joven que se abre paso en la literatura iberoamericana. Me atrever√≠a a decir que es una voz en busca de lo trascendente. Su literatura me estremece, a m√≠ a la que ya pocas cosas (descre√≠da soy) me estremecen ya.¬† ¬†

Tu literatura est√° interesada en los conflictos cotidianos y en la √©pica propia de estos, la cual muchas veces es soslayada en la escritura. Ese ‚Äúdios de las peque√Īas cosas‚ÄĚ, ¬Ņc√≥mo se manifiesta en tu obra?

Me gusta pensar que, antes que manifestarse de una √ļnica forma o a trav√©s de elementos concretos, la √©pica de lo cotidiano en este libro se siente. En realidad, Los d√≠as breves es una mirada de los personajes al propio cuerpo. Imagino que observan sus pieles y por fin prestan atenci√≥n a las cicatrices y los ara√Īazos que, pese a estar ah√≠, son algo menor que tiende a pasar desapercibido, que se olvida, a lo que se le resta importancia. Ese morat√≥n con el que te levantas por la ma√Īana, por ejemplo, y no puedes recordar en qu√© momento te lo hiciste. En Los d√≠as breves, los personajes s√≠ recuerdan cu√°ndo se dieron ese golpe y s√≠ le dan importancia. Sienten el pinchacito al apretarlo, observan c√≥mo cambia de color. A trav√©s de la mirada atenta a los dolores que los forman a s√≠ mismos y a su entorno, lo cotidiano aparece como elemento sensible, encuentra la importancia que de verdad tiene.¬†

Y ya que hablamos de Los días breves (Editorial Verbum, 2023), tu opera prima, me gustaría pedirte que le contaras a las lectoras un poco más sobre aquello que pueden encontrar en estas páginas…

Siguiendo lo que comentaba antes, en este libro se narran once historias que pretenden conformar una mirada detallada a los conflictos ordinarios. Y, bueno, una de las emociones m√°s ordinarias (y la que personalmente m√°s me obsesiona) por la que pasamos todas las personas es la desilusi√≥n. Me interesaba explorar el primer encuentro de los personajes con la realidad misma, y no con lo que esperaban de esa realidad. Todas las historias de Los d√≠as breves hablan de la primera ruptura de expectativas desde un prisma distinto. Una po√©tica de la desilusi√≥n, lo llam√≥ una profesora del M√°ster de Escritura Creativa al leerlo. Me gust√≥ mucho aquello, me ayud√≥ a darme cuenta de que todos los relatos, cada uno dentro de su tono, ritmo o gravedad, son una disecci√≥n de peque√Īas desilusiones.

Y, bueno, más allá de las intenciones o la temática de Los días breves, creo que las lectoras se van a encontrar con historias mínimas muy sensibles, pero sin duda también irónicas y con atmósferas sacadas del terror. Ojalá que quien lea Los días breves ría, sienta escalofríos y se emocione a partes iguales.

Si tuvieras que quedarte con uno de los relatos de Los d√≠as breves, que representara a cabalidad tu narrativa, ¬Ņcu√°l ser√≠a y por qu√©?

Creo que no podr√≠a elegir uno solo, as√≠ que voy a hacer trampas y hablar de dos de ellos: ‚ÄúLos d√≠as breves‚ÄĚ y ‚ÄúMala sangre‚ÄĚ que son, tambi√©n, mis favoritos. Digo que no puedo elegir uno solo porque la combinaci√≥n de ambos representa lo mejor mi escritura: por un lado, malhablada y fren√©tica, y por el otro, m√°s l√≠rica y pausada.

Adem√°s de la cuesti√≥n r√≠tmica o de tono, estos dos relatos tienen personajes muy inocentes, algo que, creo, caracteriza mi escritura actual. Me gusta ponerlos juntos porque son dos de las voces m√°s dispares y, a la vez, viven sus conflictos de forma muy similar. El de Mart√≠n es tan mundano como una ruptura amorosa, mientras la protagonista de ‚ÄúMala sangre‚ÄĚ vive algo tan terrible como un viejo abusivo y la partida de una hermana. Ninguno de los dos lo puede entender, ni tampoco llegan a asumir qu√© les ha ocurrido.

Me gusta jugar con las voces de los personajes. Me divert√≠ much√≠simo construyendo el discurso atropellado y ansioso de Mart√≠n, y me entristec√≠ al desarrollar la voz incr√©dula y oscura de la narradora de ‚ÄúMala sangre‚ÄĚ, pero creo que lo que m√°s representa a mi escritura es la combinaci√≥n de ambas cosas, unidas por una visi√≥n com√ļn frente al conflicto: la inocencia. La no comprensi√≥n. La tristeza, expresada en forma de rabia, que generan la decepci√≥n y el abandono.

Definir el estilo de un autor es siempre una labor dif√≠cil. No obstante, aventurar√© a decir que en tu estilo se funde la carga psicol√≥gica de la novela espa√Īola pero cargada de una esencia surreal, absurda, m√°gica y de terror en ocasiones, que yo asocio con la producci√≥n de las actuales escritoras latinoamericanas. ¬ŅSientes o eres consciente de esa mezcla? ¬ŅC√≥mo definir√≠as tu escritura?

La verdad es que las escritoras latinoamericanas actuales me obsesionan. Admiro y envidio la capacidad para narrar de manera tan descarnada a la vez que absolutamente hermosa y precisa. He llegado a esta literatura hace muy, muy poco dentro de mi ‚Äúcarrera como lectora‚ÄĚ, pero gracias a ellas he aprendido a jugar con ese lado visceral de la escritura que ten√≠a en m√≠ y del que, hasta entonces, no sab√≠a las reglas (o la ausencia de ellas). As√≠ que s√≠, Los d√≠as breves y mi escritura en general le debemos infinitas cosas a Mariana Enr√≠quez, a Mar√≠a Fernanda Ampuero, a Lina Meruane y a ti, Elaine, entre otras.

Si soy sincera, no he reflexionado tanto sobre la influencia de la novela espa√Īola, tan cargada de esa psicolog√≠a y auto an√°lisis, pero tienes toda la raz√≥n. ¬ŅC√≥mo no? Al fin y al cabo, he crecido con esa literatura, que tambi√©n admiro y disfruto much√≠simo, y me ha dado las primeras pautas para expresarme. Y m√°s all√° de la literatura espa√Īola que, digamos, ‚Äúse estudia‚ÄĚ, hay autoras espa√Īolas actuales que me han dado aut√©nticas claves para aprender a narrar psicolog√≠as. Pienso, por ejemplo, en Yo, mentira de Silvia Hidalgo, o en Las herederas, de Aixa de la Cruz, dos novelas geniales en las que vivimos mil cosas en los recovecos de las mentes de sus protagonistas.

Respondiendo a la segunda pregunta, c√≥mo definir√≠a mi propia escritura, creo que es precisamente todo esto: un mosaico de lecturas, de pieles y v√≠sceras, y de mirar adentro. Pero, en realidad, opino que definir el estilo propio es demasiado complicado y que, al final, las distintas pinceladas sobre ello que dan las lectoras acaban por conformar una idea con m√°s aristas. O, con suerte, al menos m√°s amable. Hace poco, una amiga, despu√©s de leer el libro, me dijo que soy el lobo feroz de lo cotidiano. Qu√© bonito escuchar que eres eso, ¬Ņno?

La toma de conciencia es siempre un elemento vivo, que respira, en el dise√Īo de tus personajes. Llegados a un punto de la trama, estos entienden, y ese entender los zarandea, los mueve de lugar. ¬ŅQu√© importancia les confieres a los personajes dentro del tejido de la historia?

Para m√≠, los personajes son el tejido de la historia. Opino que cuando narramos conflictos cotidianos, la visi√≥n y la vivencia propia de cada personaje es la esencia de la historia. Se dice que en literatura no hay nuevos temas, que las escritoras llevamos hablando sobre lo mismo desde el inicio de la narraci√≥n per se. En mi opini√≥n, lo que hace √ļnica a una historia es la voz particular del personaje y c√≥mo vive ese evento que ya tantas veces antes hemos contado. En Los d√≠as breves, como he dicho, se habla de desilusiones. ¬ŅCu√°ntas veces antes se ha tratado este tema? Personalmente, como lectora y escritora no busco la novedad de la trama, ni una narrativa absolutamente rompedora o experimental, sino que busco una mirada que sepa hablar desde la particularidad de s√≠ misma.

¬ŅC√≥mo das piel y cuerpo a tu proceso de conformaci√≥n de escritura? ¬ŅQu√© recursos te son m√°s valiosos a la hora de crear?

Una de las citas que introducen a Los d√≠as breves es de Sandra Cisneros, en la que habla de su propio libro, La casa en Mango Street. Ah√≠ explica c√≥mo los relatos que hay en √©l son un intento de ordenar fragmentos de las historias propias y de otras personas para conformar una sola y coherente. Despu√©s a√Īade que ¬ęLas emociones, no obstante, no pueden inventarse ni pedirse prestadas. Todas las emociones que sienten mis personajes, buenas o malas, me pertenecen¬Ľ. Creo que mi proceso de escritura comienza de esta forma. Al menos, as√≠ ha sido en Los d√≠as breves y lo est√° siendo en la novela en la que me encuentro inmersa ahora mismo. En mi escritura hago uso de elementos autobiogr√°ficos, o sacados de las biograf√≠as de otras personas, pero no son m√°s que eso: eventos concretos que una organiza de distintas formas para conseguir narrar una emoci√≥n. Ninguno de mis personajes soy yo, ni es mi madre, o mi mejor amiga, o mi ex pareja. Los hechos en s√≠ mismos, o en qui√©n me he inspirado para crear este rasgo de car√°cter o el otro, no son lo m√°s importante para m√≠ a la hora de crear. La piel que en realidad recubre a mi escritura, y los huesos que la vertebran, es la observaci√≥n de las emociones que se me han atragantado en la garganta.

Supongo que por eso trabajo siempre con narradores en primera persona: este tipo de voz me da la posibilidad de crear nuevas formas de ver esas emocionalidades. De hecho, creo que si utilizara otro tipo de narrador, probablemente habr√≠a acabado haciendo un juicio personal sobre las decisiones y vidas de los personajes, lo cual no es mi intenci√≥n (y, adem√°s ser√≠a aburrido). S√≠, mis personajes siempre hablan desde m√≠. Al fin y al cabo, soy yo quien los crea, pero son ellos y sus voces propias quienes me permiten entender los distintos √°ngulos de aquellas emociones atragantadas. Y ahora que lo pienso, lo √ļnico que me permite empezar y acabar un relato es poner a esa voz a jugar: me siento frente al ordenador, le hago preguntas al personaje y lo dejo charlar de cualquier cosa hasta encontrar qu√© quiere decir.

Al margen de todo el proceso creativo personal e interno que una pueda tener, considero que los recursos más valiosos para la creación son la lectura y el compartir los textos con otras personas. Las ideas que vienen de fuera, ya se esté de acuerdo con ellas o no, siempre ayudan a complementar y trabajar las propias.

El gusto, el disfrute, la comuni√≥n entre lectores y escritores es un elemento muy presente en el actual panorama espa√Īol literario. ¬ŅQu√© ventajas ofrece este hecho a las narradoras y qu√© inquietudes?

Hasta lo pronto solo me he encontrado con ventajas respecto a encuentros en los que personas dedicadas e interesadas en la literatura comparten textos y lecturas. Como he comentado antes, pienso que uno de los recursos m√°s divertidos y beneficiosos para la escritura es mostrar las propias historias y leer las de otras.

He participado en muchos talleres y clubes de lectura, y creo que son unos espacios √ļnicos para aprender, disfrutar, y tambi√©n, por qu√© no, beberse alguna cerveza. Puede ser que las inquietudes surjan por la exposici√≥n de una misma, pero en mis vivencias he podido comprobar que esa idea del taller/club en el que b√°sicamente se destroza y se humilla a la persona creadora es, hoy d√≠a, un mito. Supongo que s√≠, que en alg√ļn momento fue tal, y que es probable que todav√≠a existan espacios de esas caracter√≠sticas, pero creo que est√°n desfasados. Por supuesto que no se aprende si no se comentan los errores, por supuesto que los debates en torno a preguntas complejas generan ideas a√ļn m√°s interesantes, pero no es necesario machacar a la artista o la escritora para que aprenda, ni es necesario hacer preguntar inc√≥modas o hirientes. En mi experiencia, la din√°mica de competitividad y envidias que tanto ha caracterizado a la literatura est√° desapareciendo. Esta competitividad corresponde de un mundo masculinizado y, por suerte, la literatura es cada vez m√°s mujer, en el sentido m√°s amplio de la palabra. De esa comuni√≥n entre lectoras, escritoras y otras ramas de la producci√≥n art√≠stica nacen las obras y conversaciones m√°s interesantes.

Desde abril del 2023 escribes para la revista literaria La Elocuente. Comp√°rtenos un poco de tu experiencia.

Di con La Elocuente gracias al M√°ster de Escritura Creativa que curs√© en la Complutense. Por all√≠ pasaron las fundadoras de la revista (Paula Mart√≠nez Camino, Pilar Asuero Salazar y Ana Olleto Vitoria), pero no tuve la suerte de conocerlas en persona en aquel momento. Comenc√© a seguirlas en redes sociales, pero no fue hasta un a√Īo m√°s tarde que Paula estuvo en la Fundaci√≥n Antonio Gala junto con Jonathan Arribas, un muy buen amigo que hice durante el M√°ster. √Čl nos puso en contacto. Yo hab√≠a escrito una carta abierta a Pedro Lemebel en el que hablaba sobre salud mental y sue√Īos, y la compart√≠ con ellas. No solo la publicaron, sino que me dieron la oportunidad de tener mi propio espacio mensual en su revista.

La Elocuente se define como un espacio ¬ęcreativo, rebelde y joven¬Ľ, y as√≠ es. Las fundadoras de la revista han creado un lugar ideal para compartir los textos de escritoras con mayor o menor carrera (y esto es una de sus mejores cualidades, el elitismo no tiene cabida), que escriben en los m√°rgenes del canon literario y que tienen voces y opiniones descaradas y divertidas. Combinan la publicaci√≥n de relatos y poes√≠a con el ensayo y la cr√≠tica literaria, tienen su propio podcast y club de lectura. Son un clar√≠simo ejemplo de lo que coment√°bamos antes: La Elocuente crea una comunidad de escritoras y lectoras donde se cuestiona lo establecido y se pone el tab√ļ sobre la mesa. La verdad es que estoy muy feliz de formar parte de ella.

Acabas de ser seleccionada para la Residencia Art√≠stica Can Serrat por un proyecto literario del g√©nero novela. ¬ŅSientes que la novela es la consagraci√≥n definitiva de una escritora?

No diría tanto como la consagración definitiva. Es verdad que, al comenzar a escribir, sobre todo si se pasa por talleres y educación universitaria en escritura, se trabaja principalmente con el relato. Supongo que es así por el formato mismo de la educación: no sería viable si todas las alumnas escribieran a la vez una novela, no daría tiempo ni lugar a trabajar los distintos aspectos formales, temáticos, etcétera, de la escritura. Así que suele ocurrir que la primera producción literaria de una persona sea una antología de relatos.

Pero para m√≠ esto no quiere decir que la novela sea el g√©nero m√°s complejo, ni mayor, de la literatura. Simplemente distinto. A veces pienso en los relatos como pel√≠culas y las novelas como series: los primeros tienen la atenci√≥n de la lectora o espectadora durante un periodo de tiempo reducido y dejan una marca punzante, mientras que los segundos son carreras de fondo, historias que se construyen poco a poco y dejan una huella quiz√°s m√°s extensa, pero no por ello m√°s profunda. En Espa√Īa, a diferencia de Am√©rica Latina, la novela tiene mucha m√°s presencia e importancia, pero personalmente tengo un enorme respeto por las relatistas.

Cada género tiene sus dificultades e interés propios. Hay historias que exigen la extensión y desarrollo de una novela, mientras que hay otras que en menos páginas y más silencios, consiguen calar muy hondo. Es tan complicado y valioso dejar una marca punzante como una huella extensa.

Todas las escritoras tenemos un por qu√©, un disparador, un motivo, detr√°s del hecho de aventurarnos a escribir. ¬ŅCu√°l fue tu motor de arranque?

Creo que, como tantas otras personas, comenc√© con los diarios y la poes√≠a sentimental. Tambi√©n le√≠a mucho, con ganas y atenci√≥n. No s√© en qu√© momento me sent√© a escribir por primera vez, supongo que de muy ni√Īa y en la escuela, o de adolescente por alg√ļn desamor. S√≠ recuerdo que poco a poco fui dejando m√°s espacio para la escritura, hasta que un d√≠a me apunt√© a los talleres de Casa Tomada (una librer√≠a maravillosa en Sevilla) y pude darle forma y t√©cnica a lo que antes eran emociones que me llenaban y que solo sab√≠a vomitar.

Creo que desear dedicarse a la producción artística de cualquier tipo se lleva dentro desde una edad muy temprana. Creo que la artista tiene algunas cualidades concretas como son la atención al detalle, la introspección y la sensibilidad. Pero me parece que también es esencial el aprendizaje.

Puede ser que mi motor de arranque fuera momento vital en el que me encontraba sin empleo y sin perspectivas de encontrar ninguno, pero con una necesidad absoluta de hacer algo. Siempre hab√≠a disfrutado de la lectura y la escritura, as√≠ que decid√≠ darle una oportunidad. La escritura es un oficio que exige de mucho tiempo y dedicaci√≥n, y en aquellos d√≠as yo ten√≠a todo el espacio del mundo para darle. Me apunt√© a un taller inicial de escritura creativa en Casa Tomada, que impart√≠a Mar√≠a Jos√© Barrios, socia fundadora de la librer√≠a y una de las personas que m√°s me han ense√Īado sobre escritura. Es muy probable que en aquel momento se activara ese disparador que nombras. Los talleres no despertaron en m√≠ el deseo en s√≠ de escribir, esa ansia ya estaba despierta, y fue por ella que comenc√© a asistir. Pero al adquirir las herramientas necesarias para relatar lo que llevaba dentro, cada vez sent√≠a m√°s y m√°s necesidad de hacerlo, y me produc√≠a m√°s emoci√≥n y divertimento. Cuando comenc√© aquellos cursos, el motor estaba ah√≠, pero necesitaba de alguien que me ayudase a encenderlo.

M√°s all√° de la p√°gina en blanco, ¬Ņqui√©n es Mercedes Duque?

Cuando me presento, tiendo a decir que estudi√© Antropolog√≠a y Sociolog√≠a, que he sido profesora, ni√Īera y camarera, que intento dedicarme a la literatura, que nac√≠ en Sevilla y he vivido en Londres, Roma y Madrid, y que Roma fue sin duda mi ciudad preferida. Que tengo veinticinco, veintis√©is, veintisiete a√Īos. Y claro que esas cosas son parte de m√≠, pero voy a tratar de presentarme de otra forma.

Cuando intent√© dejar el caf√© tuve tantos sudores, pesadillas y mal humor que no pude si no volver a tomarlo. Me encanta el terror porque ve√≠a pel√≠culas con mi madre desde muy peque√Īa. Tengo una hermana mayor y una mejor amiga y no s√© bien cu√°l es cu√°l, las dos son ambas cosas. Siempre he querido adoptar un gato naranja y llamarlo Rega√Ī√°, y por fin lo tengo conmigo. Durante mi a√Īo en Roma, mi mejor amigo ten√≠a siete a√Īos. No importa cu√°nto lea y me fascine por nuevos libros, El Principito siempre ser√° el que m√°s hondo me cal√≥. Antes pesaba cerca de cien kilos, ahora hago ejercicio de forma compulsiva y vivo en una dieta permanente (de la que no he eliminado la cerveza ni el vino). Me encanta tener flores en casa, por mucha pena que me d√© verlas morir. Disfruto tanto de bucear que tengo un ac√ļfeno en cada o√≠do, ese piiiiiii constante dentro de la cabeza. Ahora buceo con tapones, aunque me da mucha verg√ľenza. Admiro mucho a muchas personas y creo que esa es una de mis mejores cualidades. Y seguro que hay otras cosas para contar, pero me incomoda un poco hablar de m√≠ misma (o tal vez es solo lo que me digo).


Convocan al Concurso Nuevas Voces de la Poesía 2023

La secci√≥n de Literatura de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS) y su sello Ediciones La Luz el Centro Provincial del Libro y la Literatura en Holgu√≠n (CPLL) y la emisora provincial Radio Angulo, invitan a participar en el Concurso Nacional ‚ÄúNuevas Voces de la Poes√≠a‚ÄĚ 2023.

En el certamen, que se dedica en esta ocasi√≥n al 120 aniversario del nacimiento del Jos√© Mar√≠a Heredia y al 115 del camag√ľeyano Emilio Ballagas, pueden participar autores in√©ditos residentes en Cuba, menores de 35 a√Īos, sean miembros o no de la AHS. Para ello deber√°n enviar un poemario de tema libre que posea una extensi√≥n entre las diez y las quince cuartillas.

Los trabajos ser√°n enviados al correo electr√≥nico alaluzseleemejor@gmail.com y ser√° imprescindible a√Īadir el asunto ‚ÄúNuevas Voces 2023‚ÄĚ. Los participantes deber√°n usar seud√≥nimo, por lo que enviar√°n dos documentos independientes, uno con el cuaderno en concurso y otro a modo de plica con sus datos y modo de localizaci√≥n.

Un jurado, integrado por prestigiosas figuras de las letras cubanas, dar√° a conocer el fallo el d√≠a 1 de diciembre de este a√Īo. El plazo de admisi√≥n vence el 20 de noviembre pr√≥ximo. Un diploma acreditativo, una colecci√≥n de libros y la publicaci√≥n de la obra ganadora por el sello Ediciones La Luz, de la AHS en Holgu√≠n, en su colecci√≥n Analekta, adem√°s de su versi√≥n electr√≥nica y un audiolibro en la colecci√≥n Quemapalabras, constituye el premio del Concurso.

Fundado en 1992 como Concurso Nuevas Voces de la Poes√≠a en Holgu√≠n y coordinado por el promotor literario Joaqu√≠n Osorio, Premio Nacional de Promoci√≥n de la Lectura Ra√ļl Ferrer, este contribuye a la promoci√≥n de poetas que a√ļn no son visibles en el panorama literario.

Desde 2018 extendi√≥ su convocatoria al territorio nacional con el nombre de ‚ÄúNuevas Voces de la Poes√≠a Cubana‚ÄĚ, incorpor√°ndose al sistema de premios de la AHS en el pa√≠s. Lo han obtenido escritores como Jos√© Luis Serrano, Luis Yuseff, Mois√©s May√°n y Rubiel G. Labarta.


Los cielos desiertos en audiovisual

Ediciones La Luz, sello de la AHS en Holguín, trabaja en la realización de cápsulas audiovisuales a partir del audiolibro Los cielos desiertos. Poemas de Luis y Sergio Saíz en las voces de jóvenes artistas cubanos, una de las atractivas novedades de su amplio catálogo.

El equipo de Wildesigners Production, que dirige el asociado Gerardo Perdomo, se encarga de la producción audiovisual de las cápsulas, en la que participan los jóvenes escritores holguineros José Luis Laguarda, Liset Prego, Reynaldo Zaldívar e Idania Salazar.

El proyecto del audiolibro hom√≥nimo obtuvo la Beca de Creaci√≥n ‚ÄúEl Reino de este mundo‚ÄĚ que otorga la AHS, cont√≥ con la selecci√≥n de la periodista y escritora Liset Prego, y re√ļne a diez miembros de las diferentes secciones de la filial holguinera de la Asociaci√≥n para volver sobre la obra y pensamiento de los hermanos Sa√≠z Montes de Oca.

Prego coment√≥ que, desde su concepci√≥n, se pens√≥ como un proyecto que tuviera expresi√≥n en diferentes soportes para la promoci√≥n de la literatura, de ah√≠ que despu√©s del audiolibro surgieran materiales audiovisuales para acompa√Īar la promoci√≥n de este t√≠tulo.

En estas c√°psulas se recoge de manera sint√©tica las experiencias de acercarse de esta manera a la obra de los hermanos Sa√≠z, junto a fragmentos de los textos que declaman algunas de las voces que integran el audiolibro, material publicado en la colecci√≥n Quemapalabras, con la colaboraci√≥n musical de DJ Acid Seduction, realizaci√≥n de Amalio Carralero y la asesor√≠a de Ferm√≠n L√≥pez y Yordanis Sera, director y actor fundador, respectivamente, de la Compa√Ī√≠a de Narraci√≥n Oral Palabras al Viento.

A√Īadi√≥ que este es un homenaje con palabras que siguen siendo de los hermanos Sa√≠z y mantienen la autenticidad del primer d√≠a, para volver sobre su obra y pensamiento como una brisa fresca que sigue los pasos de estos j√≥venes rebeldes. Constituye, adem√°s, otra manera de acercarse La Luz al √°mbito digital y por tanto a los p√ļblicos que tienen como espacio natural las redes sociales y otras plataformas de socializaci√≥n de contenidos literarios.

En Los cielos desiertos participan artistas de varias manifestaciones, desde escritores, m√ļsicos, pintores, realizadores audiovisuales, lo que le aporta una riqueza de experiencias creativas propias del trabajo de la Asociaci√≥n. La beca ‚ÄúEl reino de este mundo‚ÄĚ es uno de los incentivos de la AHS para apoyar los procesos de creaci√≥n art√≠stica e investigaci√≥n sobre temas de la cultura desarrollados por sus miembros en las diferentes provincias.


La literatura como salvación

Shabely Botello ha encontrado salvaci√≥n en la literatura. En la creada por otros, en la que nace de sus propias entra√Īas. Tomar la decisi√≥n de enfrentarse al oficio creador no fue una decisi√≥n simple: llev√≥ tiempo, paciencia, dedicaci√≥n y un enorme salto al vac√≠o. Desde entonces, Shabely Botello construye su voz sin temer al alcance de sus palabras. Espera que, con el susurro y el grito, el mundo se transforme.

¬ŅHasta qu√© punto una informaci√≥n vocacional puede encauzar la vida de un joven artista?

Siempre estuve rodeada de arte, aunque no lo sab√≠a. Desde la m√ļsica hasta las artes visuales, mi infancia estuvo llena de influencias de las cuales yo no era consciente: las canciones de mi abuelo en el portal, las clases de baile a las que me llevaba mi abuela, los filmes que me mostraba mi pap√°, las historias que me contaba mi bisabuela o las incontables veces en las que mis padres me acercaron a la lectura. Pero, en alg√ļn punto, el arte abraz√≥ mi vida y yo lo eleg√≠ como mi salvaci√≥n. Recuerdo que sol√≠a escribir cartas a mis amigos y familiares y que, en la escuela, en las actividades de la ma√Īana, escrib√≠a poemas y textos para las presentaciones de alguna fecha importante. Todo comenz√≥ con el baile, luego lleg√≥ el canto y escondida, siempre, estuvo la escritura como una sombra.

Yo no sab√≠a que pod√≠a ser escritora, sent√≠ muchas veces que era una profesi√≥n para pocos escogidos, no por talento, sino por las oportunidades. No encontr√© informaci√≥n al respecto, nunca fue una opci√≥n para m√≠. Cuando crecemos, estamos todo el tiempo viendo a otros cumplir sus metas profesionales, aprendemos de nuestra familia, de otras familias, de nuestros amigos, de los maestros, de los vecinos. Sin embargo, cuando no vives en un ambiente donde existen artistas, es dif√≠cil sentir que es un camino. Hace poco tiempo descubr√≠ que no era una meta inalcanzable y me toc√≥, en ese momento, ense√Īarle a mi familia ‚ÄĒporque ellos tampoco sab√≠an‚ÄĒ que la escritura es un oficio del cual se puede vivir. Ser√≠a incorrecto decir que perd√≠ el tiempo, aprend√≠ mucho durante las primeras etapas de mi vida y fui capaz de acumular experiencias incre√≠bles. Sin embargo, la preparaci√≥n desde edades tempranas hace que las decisiones que vamos tomando est√©n dirigidas a la meta correcta para cada uno.

El covid marc√≥ un parteaguas en tu vida, tanto desde el punto de vista profesional como humano. ¬ŅQu√© saldo te dej√≥ esa √©poca tan dif√≠cil para todos?

De todas las preguntas esta es la m√°s dif√≠cil. La m√°s amarga. En plena pandemia decid√≠ que iba a ser escritora. Me sent√© un d√≠a frente a mi novio y le confes√© que eso era lo que quer√≠a hacer. Por primera vez en mi vida, despu√©s de mucho tiempo escondida, encontr√© la escritura. La encontr√© inocente y penosa, me empujaron hacia ella, me obligaron. Hasta que todos enfermamos. Hasta que pas√≥ el primer a√Īo de pandemia y sentimos en carne propia la desesperaci√≥n de la enfermedad. Lo que hab√≠a sido un miedo se convirti√≥ en una realidad y para mi desgracia, la inspiraci√≥n de muchos de mis textos viene de ese dolor. Toda mi familia estuvo enferma a la vez. Gracias a los que estaban fuera del hospital, mi pap√° desde otro pa√≠s, mis t√≠os, mis primos, mis amigos, mis maestros, mis compa√Īeros escritores y mi pareja, logramos salir adelante. Todos menos uno. La muerte de mi abuelo me enferm√≥ m√°s que el covid. No volv√≠ a ser la misma persona despu√©s de ese momento.

Escribir, ¬Ņun don, una disciplina, o la mezcla de ambas cosas?

El talento es la magia que todos tenemos dentro. Algunos lo descubrimos a los quince a√Īos, otros a los ochenta, pero en alg√ļn punto nos damos cuenta de que existe algo que sabemos hacer de una manera diferente. Ahora, la pregunta interesante viene despu√©s de conocer este talento y es: ¬Ņqu√© hago con esto? No existe grandeza sin pr√°ctica ni experiencia. Para poder escribir es necesario escribir. As√≠ de simple y dif√≠cil como suena. El sacrificio est√° en tomar la decisi√≥n de continuar siendo lo que elegimos, aun cuando el futuro se vea borroso. La disciplina es clave para lograr esta voluntad y es la √ļnica v√≠a aut√©ntica que tenemos. Para el escritor no existe la suerte. Para el escritor existe la miop√≠a, las horas fijando la vista, tecleando, leyendo, estudiando, escuchando y sintiendo.

¬ŅC√≥mo defines tu literatura?

Escribo desde lo m√°s profundo y desgarrado de mi ser. Mis textos son cortos. Por lo general, uso un lenguaje directo. Desde la narrativa siempre intento dar im√°genes exactas y guiar al lector hasta un punto donde debe elegir, por sus propios medios, qu√© es lo siguiente que debe pasar en la acci√≥n. Por otra parte, en el teatro creo desde la imagen cinematogr√°fica. Siento gran influencia del teatro post dram√°tico en algunos de mis textos y disfruto crear personajes que no se alejen de la realidad que vivo. Cuando creo, lo hago a trav√©s de mi entorno. Luego est√° la poes√≠a, que es mi perdici√≥n. Me desbordo en ella, me transformo en ella, me vuelvo esclava de su ritmo y de su imagen. Trabajo con ideas profundas, sin filtros, con palabras que se pueden considerar duras, pero que cuando est√°n acompa√Īadas de versos limpios se convierten en balas disfrazadas de flores.

Los g√©neros breves forman parte inseparable de tu escritura, ¬Ņqu√© te ofrece la brevedad que una literatura de m√°s largo aliento no te permite?

Vivimos en un mundo apurado, desesperado, y eso se refleja en muchas de las acciones que realizamos todos los días. Sin embargo, hay sentimientos, etapas e instantes que, aun dentro de la rapidez del tiempo, se sienten como una eternidad. Eso intento mostrar con mi literatura: lo eterno que esconde un punto final, el sabor de un cuento breve que se queda dando vueltas en tu mente, no por lo largo que fue, sino por todo lo que desató en el lector a solo minutos de haberlo leído. Busco esa sensación que es tan humana que no se necesita mucho espacio para describirla, que no se necesita detalle para mostrarla.

Trabajas m√ļltiples g√©neros literarios, tales como novela, cuento, poes√≠a, cr√≠tica, periodismo cultural, teatro, literatura para j√≥venes. ¬ŅCrees que la variedad incorpora quehacer a tu vida literaria e impide la b√ļsqueda de la perfecci√≥n en un g√©nero determinado? ¬ŅLa ves como un h√°ndicap o como una oportunidad de indagar en nuevas fronteras art√≠sticas?

¬ŅPodr√≠as imaginar que dentro de ti se esconde un gran dramaturgo y no lo sabes? ¬ŅC√≥mo puedes conocer qu√© es lo que amas, si no lo has probado nunca, si no has experimentado lo que se siente crear una obra de teatro o un poema? Identificar aquello en lo que podemos trabajar consta de darle la oportunidad a la equivocaci√≥n de aparecer. Probar varios g√©neros es necesario. Luego de un tiempo, si decides concentrarte en uno habr√° sido por tu decisi√≥n propia, pero antes debes saber qu√© puedes dar y qu√© no. Tampoco se trata de abarcar todo a la vez, es m√°s bien un camino, un experimento: algunos te dar√°n resultado, otros se contar√°n como experiencias. El h√°ndicap ser√≠a, por el contrario, desde el inicio solo trabajar en un g√©nero, sin permitirme la posibilidad de jugar, al menos, con la riqueza de otros caminos de la literatura.

En 2022 fuiste becaria de Can Serrat en Barcelona, ¬Ņqu√© experiencias aporta, para un joven artista cubano, ser reconocido en una tierra allende a la propia?

Es una oportunidad extraordinaria la de conocer otras culturas y nutrirse de ellas. En Can Serrat pude compartir con artistas muy talentosos que no solo aportaron a mi obra, sino que me mostraron sus procesos creativos y sus influencias, todo lo cual redireccion√≥ mi punto de vista por completo. Tambi√©n fue impresionante el hecho de saber que pude, a trav√©s de mi escritura, mostrarme como artista cubana y entregar una parte de m√≠ a cada persona que me acompa√Ī√≥ en ese viaje. Es reconfortante encontrarse en un ambiente que te has ganado, con tu esfuerzo y con tu obra. Ese espacio se convierte en un impulso, en un escal√≥n para la creaci√≥n.

¬ŅCu√°les son los principales desaf√≠os del arte joven en Cuba?

Regresaría a una de las primeras preguntas para responder esta cuando digo que es la falta de información y de caminos a elegir. El sentir que solo existe una manera, que solo a través de ciertas vías puedes llegar al arte, es un obstáculo para los jóvenes creadores. Debemos mostrar que es posible, que no existe una sola manera y que ser autodidacta es también válido. Crear más espacios de desarrollo, hablar más de la profesión desde el punto de vista de la autogestión y no juzgar a otros por no haber conocido a tiempo estas oportunidades.

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo?

Escribir es un desaf√≠o. Vengo de una familia numerosa, por lo tanto, estoy acostumbrada al ruido, a las habitaciones llenas. Por esta raz√≥n escribo donde est√©, como est√© y en cualquier dispositivo. Puedo caminar por la calle y de repente perderme del grupo porque me qued√© tecleando en mi celular alguna idea. Sin embargo, para crear el h√°bito de escribir s√≠ constru√≠ mi propio rinc√≥n. Una mesa y una silla c√≥moda, una iluminaci√≥n correcta y un poco de m√ļsica. Suelo dar vueltas antes de escribir y cierro los ojos para concentrarme en el pensamiento. Una vez mis manos est√°n en el teclado, el mundo se hace una imagen borrosa y solo existen las palabras y mis dedos.

¬ŅExisten suficientes oportunidades de inserci√≥n y profesionalizaci√≥n para los artistas j√≥venes en nuestro pa√≠s? Desde tu perspectiva, ¬Ņcu√°les otras podr√≠an sumarse?

Existen, pero no desde una temprana edad. Creo que la creaci√≥n literaria es la que menos se desarrolla en talleres, c√≠rculos sociales o escuelas. No deber√≠amos encerrar la oportunidad de escribir solo hasta que seamos adultos y podamos conocer sobre las carreras del ISA o el Centro de Formaci√≥n Literaria ‚ÄúOnelio Jorge Cardoso‚ÄĚ. Para desgracia de muchos, esta tardanza hace que se llegue a la decisi√≥n de escribir en momentos que pueden ser inadecuados. Si existen otras v√≠as, no las conozco, y este es otro obst√°culo: siento que se debe dar m√°s promoci√≥n a estas oportunidades y de esa manera romper con el mito de que ser escritor es inalcanzable.

¬ŅCu√°les autores son tus referentes?

En esta pregunta no puedo hablar solo de autores. Existe una influencia muy grande de la literatura latinoamericana en m√≠: desde la obra de Samanta Schweblin, que logra ahogarme con cada historia que cuenta, o la magia de Gabriel Garc√≠a M√°rquez, las met√°foras de Dulce Mar√≠a Loynaz, Virgilio Pi√Īeira y Fina Garc√≠a Marruz, el teatro desgarrador de Agniezka Hernandez, hasta la nostalgia de Osvaldo Doimeadi√≥s y de la fortaleza de Taim√≠ Di√©guez Mallo. Busco mucho en la fotograf√≠a de Lisbet Goenaga, la po√©tica de Anyel Diaz Goenaga y el lente de Jennifer Alb√≠n Betancourt, mujeres a las cuales considero amigas y tambi√©n grandes fuentes de inspiraci√≥n. No puedo dejar de mencionar el trabajo de la artista Erika Ivacson, el actor Arnaldo Galb√°n y el director de cine Fernando Muraca, a trav√©s de los cuales descubr√≠ espacios donde el arte se transforma en esp√≠ritu. Libros como Las edades de Lul√ļ, de Almudena Grandes, La novia de Sandro, de Camila Sosa Villada, Ensayo sobre la ceguera, de Jos√© Saramago, y Sacrificios humanos, de Mar√≠a Fernanda Ampuero.

A tu criterio, ¬Ņqu√© de nuevo aporta la literatura joven cubana al panorama de la escritura can√≥nica de nuestro pa√≠s?

Estamos conociendo una generación que cada vez tiene menos filtros, que no teme mostrarse vulnerable, real y diferente. Estamos frente a autores que reciben constantemente información y se interesan por experimentar con la escritura y llevarla hasta límites desconocidos. Artistas con menos pelos en la lengua y con muchas ansias de gritar lo que se esconde en sus almas (y en las de aquellos que no se atreven). La literatura joven se está formando desde el dolor de muchos cambios y pérdidas. Cada vez se siente más la fortaleza de una generación que no le teme a sus lágrimas.

¬ŅQui√©n es Shabely Botello, m√°s all√° de la p√°gina en blanco?

Creo que soy por etapas, como todos, de alguna manera. Hoy puedo describirme como una mujer con fantasmas y hojas en blanco. Un ba√ļl lleno de recuerdos y abrazos. Una fot√≥grafa de l√°grimas, de l√°grimas de luz, a las cuales no temo.


Convoca Ediciones La Luz al II Concurso Nacional de BookTubers Atrapasue√Īos

Ediciones La Luz, casa editorial de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en Holgu√≠n, vuelve a abrir las puertas a sus lectores con una invitaci√≥n. Por segunda vez convocan al Concurso Nacional de Booktubers Atrapasue√Īos.

El sello, junto a la C√°mara Cubana del Libro, la Direcci√≥n Provincial de Cultura, y el Centro Provincial del Libro en Holgu√≠n instan a participar a ni√Īas, ni√Īos, adolescentes y j√≥venes hasta 18 a√Īos. Solo deben realizar un video donde rese√Īen un t√≠tulo publicado por Ediciones La Luz.

Las categor√≠as se han establecido de acuerdo a tres grupos etarios fundamentales: de 5 a 9 a√Īos, de 10 a 13 y de 14 a 18 a√Īos. Se otorgar√° un premio √ļnico en cada categor√≠a. Igualmente, se ha dispuesto la direcci√≥n electr√≥nica alaluzseleemejor@gmail.com para recepcionar los videos que deber√°n enviarse con el asunto ‚ÄúAtrapasue√Īos‚ÄĚ en el mensaje. No obstante, los que residen en la ciudad de Holgu√≠n pueden dirigirse a la sede de la editorial a entregar su video de forma personal. ¬†¬†¬†

Hasta el 30 de octubre se recibir√°n los trabajos y el dictamen del jurado se informar√° el 17 de noviembre de 2023.

Los videos finalistas y ganadores ser√°n publicados en el canal de YouTube de Ediciones La Luz.

Este concurso toma su nombre del espacio de promoci√≥n que habitualmente conduce el escritor y editor Luis Yuseff y que se dedica al p√ļblico infanto-juvenil donde se presentan los t√≠tulos publicados por el sello que tienen a las infancias como destinatario.


¬ŅPor qu√© se les sigue sin pagar a los escritores como corresponde?

En septiembre del 2022 escrib√≠ un art√≠culo sobre los impagos a los escritores ( ‚ě° ¬ŅQu√© sucede con los impagos a los escritores en Cuba?). Este trabajo tuvo una peque√Īa repercusi√≥n, ya que varios lo interiorizaron y lleg√≥ hasta algunos de los lugares donde deb√≠a llegar. A estos escritores que mencion√© en el trabajo, fueron remunerados de modos que hasta entonces, ‚Äúno se les pod√≠a pagar‚ÄĚ.

Pero, como todo en Cuba, las cosas no pueden ser f√°ciles. Hemos vuelto a los mismos problemas, adem√°s de las otras calamidades que afectan a los escritores desde hace a√Īos; que, al parecer, seguir√°n afect√°ndonos. De todo lo que escrib√≠ en mi otro art√≠culo Una idea para salvar al libro cubano...¬†lo √ļnico que tomaron, casi al pie de la letra, fue subirles el precio a los libros, pero nada m√°s. La situaci√≥n viene de mal en peor, y ni si quiera por el I Foro de Negocios Editorial realizado durante la Feria Internacional del Libro de este a√Īo, parece que entraremos al mercado editorial.

No obstante, el problema puntual del que hablo en este post no tiene nada que ver con el valor del libro, ni con el mercado editorial cubano (el que en la pr√°ctica, no existe y lo hablaremos en otro momento).

Ve√°moslo por problemas.

¬ŅDe qu√© vive un escritor en Cuba?

Pues de su intelecto y de lo que pueda resolver: No de su literatura. Por tanto, muchos sobrevivimos de cheque en cheque, o de transferencia en transferencia. Entre los trabajos m√°s comunes (realizados para las instituciones cubanas) son los de colaboraciones period√≠sticas, como entrevistas, rese√Īas o cubriendo eventos literarios; y de jurados de concursos‚Ķ aunque no todos corremos con esta suerte.

Precisamente, este √ļltimo punto es la g√©nesis de este post. Un escritor amigo m√≠o fue llamado para trabajar como jurado de los concursos Juventud T√©cnica (cuento) e Hidra (novela), convocados por la revista Juventud T√©cnica, perteneciente a la Casa Editora Abril. √Čl, como los otros dos jurados (tambi√©n escritores) de cada concurso hizo su trabajo: leyeron cuatro novelas y decenas de cuentos, y, varios meses despu√©s, les dijeron que no pod√≠an pagarles. Si nunca se hubiera pagado este trabajo, esto no fuera noticia, pero s√≠ se pag√≥ en las ediciones anteriores.

Algo similar sucedió con los jurados de literatura del encuentro provincial de casas de cultura de La Habana.

La labor de jurado representa tiempo de trabajo intelectual de lectura y an√°lisis cada uno de los textos; tiempo de vida dedicado solamente a realizar el mejor trabajo posible y dejado de emplear en otras actividades de ocio o mejor remuneradas. Vaya, ¬°remuneradas a secas!

Es cierto que, con el sistema editorial y literario que tenemos en Cuba, nos han (mal)adaptado a trabajar de gratis; literalmente ‚Äúpor amor al arte‚ÄĚ. Eso, quiz√°s antes se pod√≠a hacer, cuando con ciento veinte pesos se pod√≠a comer durante un mes (a√Īos 60-70); pero en estos momentos, que cien veces esa suma no alcanza, no podemos darnos el gusto de realizar todos los trabajos ‚Äúpro-bono‚ÄĚ.

Los escritores tambi√©n necesitamos pagar los gastos de la casa, comer, celebrar cumplea√Īos, etc. Pero, sobre todas las cosas, merecemos ser respetados. Nuestro trabajo vale tanto como el de un actor, un ingeniero, un plomero o electricista.

Al no pagar el trabajo de jurado de estos escritores, se irrespetó su oficio y a sus personas. Como mínimo, es deshonesto y desleal. Nadie les dijo antes de trabajar que no se les iba a pagar. A lo mejor, si se les hubiera dicho desde el inicio, ellos hubieran decidido trabajar de gratis; o a lo mejor no.

Al igual que todos, necesitamos y tenemos que cobrar por nuestro trabajo.

Derechos de autor ‚Äúsimb√≥licos‚ÄĚ

Y ya que hablamos de pagos, toquemos algo muy importante: el monto. Recuerdo aquella ma√Īana que hab√≠a cobrado un cheque por un art√≠culo que publiqu√© y por el que recib√≠ 500,00 pesos cubanos. Claro, al descontar el 5% de la ONAT, en realidad cobr√© 475,00 pesos. Pas√© frente a una cafeter√≠a en la ciudad de Las Tunas y vi un pomo de refresco de cola. Imaginen mi enfado cuando, al pedir su precio (con ilusiones de darme un gusto y comprar refresco y una bolsa de pan) me dicen que solo el refresco costaba 500,00 y el pan otros 280,00. Guard√© el pago por mi art√≠culo cr√≠tico, me olvid√© de darme el gusto y continu√© mi camino en modo cucarachita Martina a ver ‚Äúqu√© me comprar√©‚ÄĚ.

Conclusiones: un trabajo crítico, hoy en día puede valer menos que:

  • Un pomo de refresco.
  • Un cart√≥n de huevos.
  • Un cake.
  • Dos libras de carne de puerco.
  • Dos bolsas de pan.
  • Una bolsa de leche.
  • Un paquete de caf√©.
  • Un pomo de champ√ļ.
  • Y una largu√≠sima lista que todos conocemos.

Y hablo en modos generales. Hay sitios donde pagan m√°s de 500,00 pesos, hay otros que pagan menos.

De igual modo, siempre el dinero será poco y no alcanzará para casi nada; más, cuando no te van a publicar uno diario. Puedes considerarte dichoso si publicas un artículo semanal; ah, y sin dejar de escribir tu literatura. Pero ese es otro tema.

Lo peor no es eso. Lo peor son los derechos de autor por los libros publicados, ya que las colaboraciones en las revistas dependen de las gestiones que cada quien realice.

Un derecho de autor (solo cuatro veces m√°s que el monto antes del reordenamiento), ya sea por un libro de cuentos o una novela, si llega o pasa de los 20 mil pesos, puedes considerarlo un lujo. Por lo general, estos pagos no superan los 10 mil pesos y escasamente llegan a ese monto. Y algunos dir√°n que eso es much√≠simo dinero. Pues no lo es. No lo es cuando tomas en cuenta que esa cifra es menor cuando le descuentas la ONAT, y que no llega a dos meses de salario; ni es mucho cuando lo divides entre los cinco a√Īos de vigencia del contrato; ni cuando, aunque vendas todos los ejemplares, no se reedita, ni te pagan por ventas. Tampoco lo es cuando el valor de la moneda nacional, cada vez es menor. Un derecho de autor, por el trabajo de meses, de a√Īos, puede gastarse en un d√≠a en la econom√≠a actual y luego seguir como si nada hubiera pasado.

Los derechos de autor, los pagos por colaboraciones, cursos y conferencias de los escritores, se pueden catalogar (ya muchos lo hacen) como un pago simbólico. Ya que, como casi nunca cobrábamos, cobrar algo, aunque sea simbólico, parece ser más que suficiente.

Y no es así.

Cualquier m√ļsico toca un tema (suyo o no) y cobra m√°s de mil pesos, como m√≠nimo. Durante la gira nacional de Buena Fe (por solo poner un ejemplo, ya que hay muchos m√°s de este tipo de casos en cada provincia), el pago ascendi√≥ a m√°s de 600 mil pesos por noche. Ambos casos, financiados por los gobiernos provinciales y el nacional. Quiz√°s por eso fueron declarados vanguardias nacionales del trabajo. As√≠ s√≠ se puede trabajar.

¬ŅPor qu√© esta diferenciaci√≥n entre los m√ļsicos, actores y los escritores? ¬ŅPor qu√© el MINCULT y el Ministerio de Finanzas y Precios valora m√°s una manifestaci√≥n art√≠stica que otra? ¬ŅPor qu√© no podemos cobrar igual que los dem√°s artistas? O cobrar, sencillamente.

Nuestro trabajo vale igual que el del resto. Se debe valorar, seg√ļn su calidad, como dice la resoluci√≥n 70 del 2021 ‚Äúen cuenta la magnitud de la actividad, la significaci√≥n del acto mismo, el car√°cter de la instituci√≥n que la financia, la complejidad, calidad y trascendencia de la obra, el reconocimiento p√ļblico alcanzado por el autor, as√≠ como los ingresos que generen la actividad.‚ÄĚ

Sin embargo, siempre se menosprecia y demerita. Nada vale la importancia que le atribuyan en las palabras y la historia a la literatura en Cuba mientras que el escritor no vea retribuido financieramente lo que realmente vale su trabajo.

Si no est√°s de acuerdo, responde estas preguntas:

¬ŅQu√© escritor cubano conoces que viva solo de su literatura? O sea, de la venta de sus libros, cuentos o poemas en Cuba.

¬ŅPor qu√© los m√ļsicos, artistas de la pl√°stica, artes esc√©nicas y medios audiovisuales s√≠ tienen la posibilidad de vivir de su trabajo, mientras que los escritores no?

En la realidad cubana actual, el trabajo del escritor vale poco o nada. Y hablo del valor monetario; de ese que se usa para comprar comida y ropa.

Por otro lado también tenemos la

Incertidumbre de saber si tenemos trabajo

Ese es otro tema que afecta a los escritores cubanos hoy en día. Todas las revistas, periódicos, radios y cadenas de televisión tienen trabajo para los escritores. Sí, es cierto. Ah, no para todos, es verdad; y no todo el tiempo ni con los mismos requisitos y papeleo burocrático. Pero esto es normal. A lo que me refiero con la incertidumbre es que si bien puedes escribir 10 artículos (o un guion) al día, si publican cuatro al mes, puedes considerarlo un milagro.

Un paquete de art√≠culos sobre cr√≠tica literaria, digamos, un paquete de seis rese√Īas de libros de autores y editoriales cubanas, puede demorarse de dos a tres meses en salir. ¬ŅPor qu√© me refiero a esto? Porque mientras no salgan los trabajos, los escritores no lo cobran. Por tanto, es como si no tuvieras trabajo.

También está el hecho que, violando la resolución 70 del 2021, los trabajos no se negocian: ni el pago, ni la aceptación o no de estos. O sea, puedes ir y enviar tus trabajos por correo electrónico, que a no ser que le caigas arriba al encargado de la revista (cuando des con el que decide), nunca obtendrás de vuelta un mensaje que te diga si aceptan el trabajo, tampoco la propuesta del pago ni la fecha en que serán publicados. A veces te enteras de casualidad que fueron publicados.

De esa forma, nunca podr√°s saber con qu√© dinero contar o no; si tienes trabajo o no. Ya que, si a las revistas que les env√≠as tus art√≠culos, no los publican, ¬Ņpara qu√© seguir mandando?

tomada de El Definido. / internet.

¬ŅSomos iguales? ¬ŅQu√© se toma en cuenta para pagar?

La resoluci√≥n 70/2021 determina un pago m√≠nimo de 300,00 pesos, pero no tiene tope de lo que se pueda pagar por derecho de autor. Adem√°s, como dije ahorita ‚Äúen cuenta la magnitud de la actividad, la significaci√≥n del acto mismo, el car√°cter de la instituci√≥n que la financia, la complejidad, calidad y trascendencia de la obra, el reconocimiento p√ļblico alcanzado por el autor, as√≠ como los ingresos que generen la actividad.‚ÄĚ

Por ende, cuando yo leo en p√ļblico un poema, no deber√≠an pagarme lo mismo que si lo lee alguien con mayor o menor reconocimiento. Si leo cinco textos no deber√≠a cobrar lo mismo que el que ley√≥ uno; y si mi trabajo tiene mayor calidad literaria que otros, deber√≠a valer m√°s.

Sin embargo, en nuestro país no sucede del todo así. Si eres un escritor renombrado, puede que cobres un poco más que los otros con menos nombre. Si perteneces a la UNEAC, independientemente de la calidad literaria que tengas, siempre cobrarás un poco más: solo por el carnet. Fuera de eso, el monto del pago depende de lo que determine la dirección de la institución y todo el mundo por igual.

En ning√ļn momento el importe del pago del trabajo depende de su calidad. Es como si al ser de la UNEAC o alguna personalidad, estuvieras exento de cometer errores o fuera sin√≥nimo de perfecci√≥n. Solo hay que recordar que Borges, Cort√°zar, Vargas Llosa, Carpentier, Hemingway y muchos otros cl√°sicos, tambi√©n tienen obras malas.

Para aterrizar la idea a un ejemplo práctico: Es absurdo que yo cobre por un poema lo mismo que Jorge García Prieto por uno suyo. Por mucho, los suyos tienen mayor calidad que los míos; sin embargo, valen lo mismo.

Esa es la razón por la que muchos se desencantan y dejan de enviar o participar en actividades. Es uno de los motivos por la que la calidad de los textos publicados en esta época, es tan variable.

Quiz√°s una de esas razones para estos pagos igualitarios, de las que tanto especulo, sean

Los bajos presupuestos para la literatura

En cualquiera de esos conciertos, por cada noche de trabajo (quiz√°s dos horas de concierto), se emple√≥ mayor cantidad de dinero que en toda la Feria del Libro de muchas provincias; realizadas durante mayor cantidad de d√≠as y para cientos de escritores. Duele ver c√≥mo para un solo concierto de este grupo se design√≥ un presupuesto mayor que el de una editorial cubana, para el pago de las resoluciones 70 y 71, de todo el a√Īo.

Cualquier presentador y m√ļsico que trabaj√≥ durante las ferias del libro de La Habana y de las provincias gan√≥, con una sola presentaci√≥n, m√°s que la inmensa mayor√≠a de los escritores que trabajamos a diario en este evento llamado ‚Äúel m√°s importante del pa√≠s‚ÄĚ.

De hecho, a la mayor√≠a de los habaneros que trabajamos en la Feria Internacional de La Habana, por m√°s libros que presentemos, paneles que hagamos y lecturas de poemas que realicemos, no recibimos remuneraci√≥n alguna. Conozco a varios escritores que se han sorprendido cuando les digo que en las provincias, pagan. Poco, pero pagan. De hecho, tengo constancia de escritores a los que a√ļn les deben los pagos de la Feria antespasada; un pago de 400,00 pesos cubanos. Y s√© que no todo el mundo se va sin cobrar de la Feria de La Habana. Por cierto, siempre son los mismos.

Tambi√©n existe una diferencia de presupuestos considerable con las pe√Īas. El presupuesto a pagar para las pe√Īas de m√ļsicos es en ocasiones el doble y triple del otorgado para las pe√Īas literarias. Y que conste que con esto no pretendo que se baje el presupuesto a los m√ļsicos, sino que nos lo suban a los escritores. Los m√ļsicos tambi√©n necesitan alimentarse y trabajan igual que los escritores y resto de artistas cubanos.

Es triste ver cómo cualquier artista o trabajador en general, que labore un día o dos durante el mayor evento literario del país, gane más que cualquier otro escritor que se pase los nueve o diez días de feria, trabajando.

Da pena ver cómo se gastan entre cinco y diez veces más dinero en actividades varias, prensa y producciones innecesarias, que en el pago a la verdadera razón de ser de la feria: los libros y los escritores.

La culpa no es de los m√ļsicos, productores, ni de las editoriales, ni de los escritores. Al menos no totalmente. En realidad somos en parte responsables por no reclamar nuestros derechos a los verdaderos responsables de esto: nuestro Ministerio de Cultura e instituciones del nivel superior. Tenemos dejar nuestra posici√≥n de orgullo y reclamar lo que nos pertenece.¬† Tenemos que dejar de ser corderos y ver nuestra actividad como lo que es, un trabajo que tiene que ser remunerado correctamente.

Demoras con los pagos

Este es otro punto que he tocado en varias ocasiones. Sin embargo, nada ha cambiado. Quiz√°s durante la primera parte del a√Īo no se han demorado tanto en salir (uno o dos meses). Ah, pero el m√©todo de pago es el que contin√ļa siendo cuadrado e ineficiente.

Habiendo tanta campa√Īa para el pago electr√≥nico a nivel nacional, casi la totalidad de las instituciones se empe√Īan en pagar mediante cheques. Todo funcionara si los beneficiarios de los cheques pudieran cobrarlos en las provincias en que se genera el pago: pero no siempre es as√≠.

Si un escritor va a trabajar a una provincia, el pago sale al mes siguiente. Por tanto, para poder cobrar el cheque, debería esperar a que alguien le haga el favor de recogerlo y llevárselo; o ir a buscarlo, gastando parte del importe de este cheque.

Ah, siempre y cuando el beneficiario no viva en la Isla de la Juventud. Ahí se complica más el cobro.

Casi todos tenemos tarjetas de banco electrónicas. Sin embargo, no siempre se crean los mecanismos para realizar estos pagos, ni siempre se recibe al escritor con el cheque hecho para que lo cobre al momento. A pesar de que se conoce el volumen de actividades que este realizará durante su estancia en la provincia.

De ahí que llegue a la conclusión de que existe una constante

Violación de las resoluciones vigentes

Las resoluciones que se incumplen son m√ļltiples, por eso no las voy a enumerar. Algunas de ellas, incluso salen del √°mbito cultural y entran en lo contable o financiero.

Lo primero, es que, para no ser absolutos, casi nunca se les informa a los escritores cuánto se les va a pagar. Negociar el valor del pago, es algo utópico, ya que muchas veces depende del escaso presupuesto de las instituciones.

Algunas de estas violaciones son:

  • Invitar a un escritor a realizar un trabajo, ya sea oral o escrito, y no pagar por el trabajo realizado. Claro, se incumple siempre que no se negocie y se aclare el car√°cter pro-bono de la actividad.
  • El atraso por m√°s de treinta d√≠as de los pagos de colaboraciones, premios, derechos de autor, etc.
  • Publicaci√≥n de libros o textos sin cumplir los procedimientos establecidos. Por lo general, los contratos de libros se firman luego de que todo est√° ya editado y tienes que aceptar las condiciones de la editorial, o el libro no sale‚Ķ aunque editores, correctores, maquetadores e ilustradores ya hicieron su trabajo (y lo cobraron).
  • Incumplimiento de las normas de contrataci√≥n. Los escritores firmamos contratos en el momento de recoger el cheque (ya sin posibilidad de negociar); o proformas de contrato en blanco.

En este √ļltimo caso, tanto los escritores como las instituciones violan los procedimientos. Sin embargo, o lo hacemos as√≠ (los escritores) o no cobramos, ya que es el proceder est√°ndar de la mayor√≠a de las instituciones. Pocas son las que trabajan como debe ser.

Conclusiones… de momento

La situación de los escritores es crítica. No solo porque no se nos da el valor que merecemos, ni el que merece nuestra obra, ni nuestro tiempo, ni trabajo; sino que esto se refleja en el bolsillo de los nuestro bolsillo. Si pasamos tiempo de lujo preocupándonos por luchar nuestro dinero en otras actividades extra literarias, la calidad y cantidad de obras va a seguir disminuyendo drásticamente, como lo demuestran las publicaciones cubanas más recientes.

Por no pagar lo que realmente vale el trabajo del escritor, es que los guiones de programas televisivos son mediocres y dan pena en el mayor de los casos. A diario se escuchan horrores en espacios estelares de la televisión cubana, como los informativos, por ejemplo. Horrores que se repiten en los otros programas donde leen los mismos guiones que, supuestamente, pasaron por la mano de varias personas que dieron su visto bueno. Al parecer, se utiliza un mismo guion para diversos programas, sin que nadie se dé cuenta de estos horrores. Pero este tema, da para otro artículo.

Por no pagar lo que se debe por el trabajo del escritor, es que no existe una real crítica literaria en Cuba (al menos, es una de las principales causas). Tampoco hay nuevas grandes obras en nuestras editoriales.

Por no pagar lo que realmente vale el trabajo del escritor, es que muchos buscan publicar sus obras en editoriales extranjeras, con la esperanza de alg√ļn d√≠a, poder publicar en Cuba.

Por no pagarnos, muchos de los jóvenes talentos se desilusionan y dejan de escribir para estudiar algo de lo que puedan vivir.

Para no pagar lo que vale el trabajo del escritor, buscan variantes gratuitas, que la mayor√≠a de las veces no dominan la actividad que van a juzgar o realizar: ‚Äúpero lo importante es que el show contin√ļe‚ÄĚ, ¬Ņverdad? Por esa raz√≥n una vez escuch√© a uno de estos jurados afirmar que un cuento de m√°s de tres p√°ginas y m√°s de tres personajes es una noveleta‚Ķ

No hace falta que diga nada m√°s.

Por no pagar lo que vale el trabajo de los escritores, el 2 de mayo de este 2023 el sindicato de escritores de Estados Unidos entró en huelga. Al menos ellos tienen ese sindicato que los protege.

Aqu√≠ no tenemos a nadie que vele por nosotros, excepto nosotros mismos. Por ende, debemos crear un frente unido y exigir nuestros derechos. Debemos decir ‚Äú¬°No trabajamos gratis!‚ÄĚ

Por no pagarnos lo que vale nuestro trabajo, es que estoy escribiendo este artículo.

Para finalizar, les recuerdo que la Literatura es uno de los primeros y más importantes planes de la Revolución y uno de los principales logros. Si otras manifestaciones artísticas son subvencionadas para que el patrimonio cubano no se pierda, la literatura también debe ser protegida. La están perdiendo. Mejor que no se preocupen tanto por subsidiar a los libros (que es algo bueno), deberían preocuparse más por el ser humano que los escribe. Ese es el más importante de los dos, ya que sin él, no hay libros.

Y les reitero: Los escritores todavía necesitamos satisfacer nuestras necesidades como todo el mundo.

 

NOTA:

  • *Todas las im√°genes fueron tomadas de la web para ilustrar el comentario.