narrativa


Sutilezas tras una Rapsodia bohemia (+ Fotos)

Historias de personas comunes, que caminan por nuestras calles y parques, montan en el √≥mnibus, sue√Īan o renuncian a los anhelos ante necesidades materiales, se frustran, se excitan o solo observan. Ciento y una p√°ginas. Una muchacha descubierta que mira desde la cubierta‚Ķ

Todo eso es parte de¬†‚ÄúRapsodia Bohemia‚ÄĚ, libro de la joven escritora Yeney de Armas Garc√≠a, ganadora del Premio Calendario 2016 por esa obra, que privilegia lo aparentemente simple, sin grandes h√©roes, giros narrativos, ni sorpresas.

Con t√≠tulos como ‚ÄúEncuentre las doce diferencias‚ÄĚ, ‚ÄúDespu√©s del desfile‚ÄĚ, ‚ÄúServicio de habitaciones‚ÄĚ, ‚ÄúSin‚ÄĚ, ‚ÄúLa Pecera‚ÄĚ y ‚ÄúEsto es algo de lo que te has perdido √ļltimamente en Facebook‚ÄĚ, el texto general muestra parte de la cotidianidad cubana, desde la visi√≥n narrativa de una representante de sus nuevas generaciones.

A decir del escritor¬†Yunier Riquenes, miembro del jurado que concedi√≥ el premio junto a Daniel D√≠az Mantilla y Jes√ļs David Curbelo,¬†Rapsodia‚Ķ¬†‚Äúcuenta c√≥mo sienten y piensan, c√≥mo aman y desechan, c√≥mo asumen la vida muchos j√≥venes hoy y aqu√≠‚ÄĚ.

Para el narrador, ensayista y profesor, Francisco L√≥pez Sacha, son ‚Äúrelatos cuyas conclusiones son inconclusas, es decir, no pretenden finales.¬†Yeney de Armas¬†ha suprimido ya, definitivamente, el concepto dram√°tico del cuento, algo que empez√≥ a manifestarse en los a√Īos ¬ī90 en escritores como Atilio Caballero, Alberto Garrand√©s, Jes√ļs David Curbelo y que ahora ya es lo natural, lo que ingres√≥ a la sangre del cuento cubano‚ÄĚ.

Agrega que ‚Äúel punto de partida de cada relato es un suceso cualquiera, las cosas m√°s cotidianas se van convirtiendo en una atm√≥sfera, se van creando en una especie de peque√Īa¬†suite‚ÄĚ, pero los escenarios tampoco suelen tener rebuscamientos, aunque en ocasiones, como en ‚ÄúUna taza de t√©‚ÄĚ, son algo singulares.

Uno de los aspectos positivos del libro es esa capacidad para, desde las formas sencillas, explorar lo existencial, lo real y lo deseado, los conflictos m√°s all√° de lo expresado con palabras.

La autora, ganadora del Premio C√©sar Galeano (2013) por¬†Encuentre las doce diferencias¬†y de la beca Dador (2016) por el proyecto¬†Un mundo all√° afuera, consigue indiscutiblemente textos que motivan el pensamiento, a partir de estructuras lineales. Explora las frustraciones y los sue√Īos, como el de ser escritora, con referencias a los procesos creativos, afectados a veces por las necesidades y complejidades de la realidad.

En el libro hay amores y partes de nuestras vidas, como viajar en un ómnibus, conocer pasajeros agradables o no, llenar el tanque de agua en la casa o no poder hacerlo.

Est√° claro que¬†Rapsodia‚Ķ¬†en ning√ļn momento pretende erigirse como galer√≠a de t√©cnicas para sorprender e impactar, sino como espejo de letras, fuente de reflexiones desde acontecimientos que pueden ser los nuestros, los de casi todos los d√≠as. Una propuesta para leer en cualquier momento.


Erian Pe√Īa, otro holguinero con el ‚ÄúPaco Mir‚ÄĚ

El joven escritor, poeta y periodista holguinero Erian Pe√Īa Pupo result√≥ el ganador en la categoria de Narrativa del Premio Paco Mir In Memorian 2022 que otorga cada a√Īo la filial de Literatura de la Uni√≥n Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) de la Isla de la Juventud.

¬†‚ÄúEsquina Propia‚ÄĚ es el t√≠tulo del cuaderno ganador, el cual reuni√≥ seis cuentos que escritos en diferentes √©pocas conservan como hilo tem√°tico en com√ļn las relaciones de pareja y familiares que ubican al hombre en su propio contexto y muestran como los hechos pueden moldear las acciones de los protagonistas.

Pe√Īa Pupo, en entrevista concedida a ¬°ahora! digital coment√≥ que se considera un autor paciente, pues no es de los que buscan un tema de partida para comenzar a escribir el libro, tal vez por eso de que el ejercicio del periodismo y el ensayo demanda de √©l mucho tiempo, prefiere esperar que las historias vayan surgiendo.

Es por ello que en el cuaderno pueden leerse desde cuentos escritos en su etapa de estudiante universitario hasta algunos de tan solo algunos meses en los que resulta evidente, seg√ļn sus palabras, un cambio sustancial respecto a las t√©cnicas narrativas y puntos de giro.

ErianPe√Īa2Fotos: Cortes√≠a del entrevistado.

Fueron unas 30 las obras concursantes en el apartado de Narrativa en la XIV edici√≥n del Paco Mir, certamen que en esta oportunidad reuni√≥ en el jurado a los escritores Jes√ļs Candelario, de Cienfuegos, Rafael Almaguer Inza, el holguinero ganador el pasado a√Īo y Nelton P√©rez, por la Isla de la Juventud.

En una peculiar y jocosa acta de premiaci√≥n, Nelton P√©rez caracteriz√≥ lo que debi√≥ ser una competencia d√≠ficil por la calidad de los textos enviados, comparable con ‚Äúuna operaci√≥n especial en trillo de marabuzar‚ÄĚ y que finalmente los llev√≥ a seleccionar los cuentos escritos bajo el seud√≥nimo de Zaratustra, donde se habla de la vejez, un crimen por celos, el saxofonista que huye de s√≠ mismo y la a√Īoranza de una mujer por sus a√Īos universitarios.

El concurso literario Paco Mir In Memorian 2022 que auspicia la filial de la Uneac en la Isla de la Juventud con el apoyo de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z de ese territorio premia adem√°s de la categor√≠a de Narrativa, los apartados de Poes√≠a y Literatura infanto-juvenil que en esta edici√≥n reconoci√≥ a los escritores Yadi√°n Carbonel por ‚ÄúCaja de Herramienta‚ÄĚ y Maikel Rafael Paneques por ‚ÄúAdi√≥s famosos volantes‚ÄĚ, respectivamente.


Trazar los límites del relato como quien modela una pieza de arcilla

Horacio Quiroga, uno de los grandes narradores latinoamericanos, escribi√≥ un ‚ÄúDec√°logo del perfecto cuentista‚ÄĚ, como otros escritores han dejado los suyos. Nueve de los preceptos del dec√°logo de Quiroga son prescindibles seg√ļn Julio Cort√°zar, pero el √ļltimo, el d√©cimo, posee una lucidez impecable: ‚ÄúCuenta como si tu relato no tuviera inter√©s m√°s que para el peque√Īo ambiente de tus personajes. De los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento‚ÄĚ. La noci√≥n de peque√Īo ambiente da su sentido m√°s hondo al consejo, al definir la forma cerrada del cuento, su esfericidad. A eso sumamos otro punto significativo: el narrador pudo haber sido uno de los personajes, es decir que la situaci√≥n narrativa en s√≠ debe nacer y darse dentro de la esfera, trabajando del interior hacia el exterior, sin que los l√≠mites del relato se vean trazados como quien modela una pieza de arcilla; o sea que el ritmo de las formas de la vida en la esfera deben pre-existir, de alguna manera, al acto de escribir el cuento; como si el narrador, sometido por la forma que asume, se moviera impl√≠citamente en ella y la llevara a la extrema tensi√≥n, a la perfecci√≥n de la forma esf√©rica.

Estos tres libros de narrativa del cat√°logo de Ediciones La Luz ‚Äďuna novela y dos selecciones de relatos: El planeta rojo, de Eli√©cer Almaguer, la novela; y Animal de otra raza, de Maribel Feli√ļ, e Indicaciones para divorciar a un hombre, de Juan Siam, los cuentos‚Äď me hacen recordar ese consejo dado por Quiroga y subrayado d√©cadas despu√©s por Cort√°zar. Modelar la arcilla, presionarla de tal manera que desde la tensi√≥n de los dedos, todo el flujo de pensamientos y emociones del cuerpo, emanen y den forma a la escritura, pero no una forma cualquiera, sino una ‚Äúescritura corporizada‚ÄĚ, mediante la cual estas historias destilan la vida. En estos libros el ‚Äúpeque√Īo ambiente‚ÄĚ en el que est√°n sumergidos sus personajes importan en la medida en que han sido construidos a partir de soplos de existencia y a trav√©s de un hondo excavar en el ser, en los vericuetos de la personalidad. Nada importa m√°s que estos seres que se corporizan a la par que la p√°gina cobra vida y nos hablan desde esta. Encontrarnos en ellos es uno de los maravillosos milagros que nos puede ofrecer la literatura.

La historia se compone de fragmentos de memoria, piezas de un puzle a medio armar, partes escindidas de un cuerpo mayor. Los grandes relatos ‚Äďlos hombres preferimos, obstinados, los grandes relatos‚Äď sustituyen las peque√Īas historias, que sobreviven como susurros, como voces en la oscuridad de la memoria personal o colectiva. Estas voces est√°n dispuestas a saldar esa y otras deudas con la verdad. La verdadera historia se arma del sustrato de todos los d√≠as, en la cotidianidad, incluso en la calma. Se alimenta de la ausencia, del miedo, del llanto, del viaje, de los errores, de la locura, de la familia, de las relaciones amorosas, y tambi√©n de la esperanza. Estos libros tambi√©n le dan forma, a partir de la historia personal, de lo que cada cual atesora en su memoria, a la conformaci√≥n de un cuerpo mayor, escriturable desde las p√°ginas diarias.

El primero de ellos, El planeta rojo, es el salto a la narrativa de Eli√©cer Almaguer, autor de poemarios como Canci√≥n para despertar al forastero, Si Dios volviese el rostro y La flauta del solitario. Un libro que comenz√≥ a escribir en Cuba, antes de residir en Long Beach, California, y que funciona como un anclaje doloroso, inevitable y al mismo tiempo feliz, a los a√Īos de la infancia y la primera juventud. Ambos, Eli√©cer y yo, compartimos la ruralidad, o sea, nacimos y crecimos a pocos kil√≥metros de la ciudad de Holgu√≠n, y de alguna manera, bastante cerca uno del otro (pocos kil√≥metros que marcaban ciertos estados de ‚Äúno contaminaci√≥n‚ÄĚ citadina). Por eso su novela ‚Äďsu exorcismo, aunque se desee no abandonar jam√°s esos recovecos de la memoria y la felicidad‚Äď cobra vida en personajes que creo tan semejantes a los de mi infancia que se me confunden, como si su cotidianidad, la de sus personajes, y la m√≠a, fuera muy parecida.

El planeta rojo es un libro extra√Īo, √ļnico‚Ķ que como literatura infantil o juvenil es demasiado corrosivo, dir√≠a Jos√© Luis Serrano. Traspasa esas clasificaciones desde el mismo momento en que, a trav√©s de Chech√©, su alter ego ‚Äďy aqu√≠ lo del personaje como uno mismo que nos dec√≠a Quiroga‚Äď, Eli√©cer ‚Äúdisecciona su ni√Īez y, entre realidad y ficci√≥n construye un retrato escalofriante de s√≠ mismo, revel√°ndonos con honestidad y coraje inusitados ese monstruo que todos llevamos dentro‚ÄĚ. Su personaje, a veces con el mismo cinismo de un Holden Caulfield cotidiano, nos dice que somos una acumulaci√≥n de nuestra infancia, un residuo, a veces no el mejor, de tiempos a√Īorados como mejores. Esta novela, asegura Serrano, ‚Äúofrece una cartograf√≠a del para√≠so infernal o infierno paradisiaco que constituyen los primeros a√Īos de cualquier ser humano. Al cerrar el libro sentiremos nostalgia por personajes tan retorcidos y hermosos como Cornelio, Faiffer, el abuelo Manuel, Ana Beatriz, Melchor, y sobre todo, Primitiva Salazar, esa protagonista ausente alrededor de la cual orbita toda la historia‚ÄĚ. Cada paso del hombre en busca de la felicidad es un retorno a la infancia. Como el ni√Īo de la cubierta, Chech√© nos mira, y lo hace Eli√©cer Almaguer; ambas miradas son un mundo abierto a interrogantes, cada una m√°s abarcadora que la anterior.

Por su parte, la narrativa de Maribel Feli√ļ (Holgu√≠n, 1963) es corporal, gustativa, olfativa‚Ķ Es, en resumidas cuentas, literatura de los sentidos, escritura carnal que va cobrando vida a la par de que la autora experimenta sensaciones, instintos, hallazgos, maniobras‚Ķ y nos hace ser part√≠cipes de ellas ‚Äďcon todos los riesgos que para el lector eso conlleva‚Äď con el mismo desparpajo con que nos puede invitar a la m√°s elemental de las cosas, por ejemplo, a sabernos animal de otra raza en las anchas puertas del deseo. Sus cuentos exudan cuerpos, traspiran estados som√°ticos, se dejan llevar por s√≠ mismos, o sea, por una naturaleza que, la mayor√≠a de las veces, no cree en posibles normas o impedimentos que coarten la sensaci√≥n de abrir las alas y dejarse caer en el vac√≠o.

Maribel re√ļne en este libro, Animal de otra raza, once relatos; algunos ya publicados en otros textos, y otros por primera vez en letra impresa. En ellos Maribel se nos ofrece como una narradora singular, capaz de construir atm√≥sferas ‚Äúusando a la vez el tono √≠ntimo y el omnisciente‚ÄĚ. El ‚Äúdesdoblamiento en m√ļltiples sujetos l√≠ricos ha signado la obra de la Feli√ļ con un inapresable aliento po√©tico que va permeando la prosa, llenas de sensualidad y extremo‚ÄĚ. Los cuentos incluidos en este volumen dan fe de ello. ‚ÄúSus personajes ‚Äďmuchas veces en primera persona, que nos refuerzan lo del personaje como uno mismo que nos hablaba Quiroga, el personaje Maribel Feli√ļ‚Äď coquetean y oscilan todo el tiempo entre el placer y el dolor, la rabia y la alegr√≠a, la inocencia y el delirio, la soledad y el deseo‚ÄĚ. Como escribi√≥ Mariela Varona: ‚ÄúEl mundo de estos cuentos se muestra cargado de erotismo, pero elevado a un nivel casi fantasmag√≥rico, rayando en el absurdo o desdibujado por una intenci√≥n capaz de desencadenar a todos los demonios. En el laberinto de luces y sombras de los cuentos de Maribel Feli√ļ, son muchas las pistas que nos conducen al centro mismo de lo que somos. Y las claves est√°n aqu√≠, para quien quiera y sepa encontrarlas‚ÄĚ. Basta con leer a fondo y dejarse llevar por las aguas torrenciales del deseo que dar cuerpo a su escritura.

Finalmente en Indicaciones para divorciar a un hombre, Juan Siam (Banes, 1960) re√ļne relatos narrados en primera persona, fragmentos de vida como si fueran testimonios de √©pocas y momentos: la existencia de seres comunes con historias tambi√©n comunes que dan de beber a un pa√≠s com√ļn. As√≠ se construye el imaginario social (con todas las virtudes, pero tambi√©n con todos los errores, como seres humanos). Lo peculiar de las historias de Siam es que todas o casi todos los relatos son de amor. Podr√≠a resultar parad√≥jico, pues el amor, lo sabemos, lo permea todo. O m√°s que el amor, lo que prevalece en estos relatos son relaciones de pareja vistas a trav√©s del fracaso y de la permanencia, de la locura y la frustraci√≥n, de la subsistencia y el desencanto, del anhelo y la fragilidad, de la posesi√≥n y los matices del deseo. Y todas ellas parten de una perspectiva femenina; o sea, son mujeres quienes narran las historias (relatos que, adem√°s, no pretenden hacer derroche de t√©cnicas, sino lo contrario). Siam se arriesga en el dominio de una voz que es varias al mismo tiempo: personajes diferentes, muchos relacionados entre s√≠, pero con matices, edades y psicolog√≠as desiguales, con miedos, con deseos (tambi√©n sexuales) y dudas, con vidas hechas o deshechas por la realidad.

Es como si Juan Siam nos dijera que conoce bastante a las mujeres y por ello se permite hablar por ellas, poner en papel, que es dejarlo en la memoria, los d√≠as de sus vidas, esa que ha puesto a sus personajes a decidir, para luego absorberlos, devolverlos y olvidarlos‚Ķ en un libro de una estructura coral, polif√≥nica, abierta a las m√ļltiples confluencias de la lectura. En este coro ‚Äďcustodiado por una foto de Junior Fern√°ndez a partir de un original de Henri Cartier-Bresson‚Äď terminamos identific√°ndonos; nos encontramos‚Ķ Es como si el pa√≠s cupiera en una calle, en una familia, en nosotros, aunque sepamos que somos tambi√©n las consecuencias del pa√≠s y sus designios. Con todo eso se construye el andamiaje de estos cuentos: Cuba, historia, relaciones de pareja, familia, amor, identidad, virajes sociopol√≠ticos de las √ļltimas seis d√©cadas, Patria‚Ķ dej√°ndonos frente a las historias sencillas y conmovedoras de Juan Siam, a sabiendas, como √©l mismo nos cuenta, que ‚Äúel √©xito consiste en no tener √©xito. En tener una peque√Īa satisfacci√≥n todos los d√≠as. Una peque√Īa felicidad todos los d√≠as‚ÄĚ.


Liset y sus gatos singulares en una casa fraterna

Dicen que los gatos siguen llegando como si por el mundo se hubiera regado la voz de que este es un refugio seguro. No es una invasi√≥n felina. ¬°Qu√© va! Los mininos llegan de paso, en una casual manera de cambiar de aires, vacacionar y hasta ‚Äúsocializar‚ÄĚ. Y muchos se marchan con la misma espontaneidad con la que llegan, relamiendo sus bigotes y con la cola en alto.

Aseguran que es f√°cil encontrar el lugar si preguntas la direcci√≥n: lleva por nombre ‚ÄúLa casa de los gatos perdidos‚ÄĚ, y ya casi todos la conocen por las historias que all√≠ suceden, y porque hasta un asunto de redes sociales se ha vuelto este hogar de tr√°nsito, que con amor sostienen Ricardo y su hija Ana. Una vivienda singular que ha creado para el disfrute de los ni√Īos y de la familia toda, la periodista, escritora y editora Liset Prego (Holgu√≠n, 1988) como un ‚Äúhermoso canto a la fraternidad y la tolerancia‚ÄĚ.

tomada del facebook de ediciones la luz

La casa de los gatos perdidos (Ediciones La Luz, 2019) re√ļne un manojo de historias entretejidas en la realidad animal que sucumbe al mundo de los humanos. En sus p√°ginas, donde todos son cuidados con igual dedicaci√≥n, ronronean gatos pardos, blancos, rayados, con manchas, de razas envidiables y comunes felinos de apariencia simple.

En un entramado diverso de voces gatunas, emergen una serie de caracteres felinos totalmente inadaptados a la sociedad, y que para sobrevivir tratan de encontrar fórmulas que le permitan adaptarse a su entorno. Cada uno de ellos: Pimienta, Susana, Tito, Garabato, Lilita, Osiris, Cosme, Fiona, Shakespeare, Macusa, opta por resistir a su manera, pero sin dejarse vencer por las situaciones diversas que enfrentan.

Camas, alimentos, peines, cascabeles, juguetes y otros objetos dispersos en cada una de las historias hablan mucho de la personalidad de estos gatos, porque si algo tienen ellos es personalidad; son felinos que brillan con luz propia. Son seres libres, empoderados, tecnológicos, enamorados, independientes, empáticos, orgullosos, protectores, ingeniosos y luchadores, a pesar de las circunstancias que mueven sus siete vidas.

Por otro lado, prevalece un largo viaje hacia la libertad, que se muestra como un derecho inalienable de cualquier criatura: escoger un destino o camino variable a cada uno, sin que lo obstruya el deseo de un due√Īo.

tomada del facebook de ediciones la luz

Esta primicia literaria de Liset Prego, con edici√≥n de Luis Yuseff, dise√Īo de Robert R√°ez y con las sugerentes ilustraciones de Dagnae Tom√°s, deja entrever su instinto maternal, que con la dignidad y prestancia que la caracterizan, apuesta por un futuro mejor para sus gatos, convirti√©ndolos en seres emancipados para la gran aventura de la vida.

Historias divertidas que, con un lenguaje sencillo abarcan un contenido que cuestiona patrones y conductas sociales, a partir de argumentos que apuestan decididamente por el bienestar animal y el mejoramiento humano, logrando un libro tan trepidante como el ritmo de cada relato.

Estoy segura, como afirma Rub√©n Rodr√≠guez en las palabras de contraportada, que ‚Äúestos gatos singulares encontrar√°n lugar en el coraz√≥n de los peque√Īos lectores, donde se ovillar√°n para ronronear sus lecciones de amor y vida‚ÄĚ, pues el afecto en este libro fluye de inicio a fin. Y muy atento siempre, quiz√°s sea usted de los seres felices que mantiene abiertas puertas y ventanas, y nunca se sabe por d√≥nde puede entrar un gato perdido.


La creación en sí es un acto de amor

Aunque no conozco personalmente a Náthaly Hernández Chávez, sus historias me han llevado a sentirme cerca de ella. Al final, esto es lo que la buena literatura consigue. No solo es una mujer que escribe poesía sino que también se ha lanzado a las lides de la ciencia ficción y la fantasía, con tan buenos pasos que su libro Las azules colinas de Europa obtuvo el más reciente Premio David en dicha categoría. Náthaly tampoco cree en las etiquetas literarias y sabe que, cuando se es creador, es imposible no amar al mundo. Nuestro diálogo comienza con una pregunta sencilla.

H√°blame un poco de tus procesos creativos. ¬ŅC√≥mo nace, c√≥mo le das vida al hijo libro? ¬ŅSientes una relaci√≥n maternal con las historias que creas?

El nacimiento de un libro viene marcado por la espontaneidad. Le debo mucho de mi escritura al h√°bito que adopt√© hace pocos a√Īos de anotar las ideas. Antes de eso jugaba con ellas mentalmente, pero jam√°s las anotaba y con el tiempo se iban borrando para dar paso a otras nuevas. Un libro de Win Wenger llamado Ense√Īar y aprender en el siglo XXI me dio diversos consejos respecto a la creatividad, entre ellos estaba el de escribir todo lo que se me ocurriera, incluso lo que consideraba insignificante. Lo segu√≠ al pie de la letra (nunca mejor dicho), y comenc√© a anotar las ideas en libretas, en papeles sueltos, en la computadora, o en la aplicaci√≥n de notas del celular. As√≠ lo he hecho desde entonces, salvando del olvido a muchas semillas de cuentos y poemas. Despu√©s de un tiempo recopilo esas ideas y me dejo llevar por la intuici√≥n respecto a cu√°les desarrollar. Mientras escribo un cuento la mayor√≠a de las veces uso m√ļsica que se relacione al tema, el ambiente o a alguna emoci√≥n espec√≠fica vinculada a ese texto, le creo su propia banda sonora, por as√≠ decirlo. Cuando tengo varios textos completos intento buscar los mejores en entre ellos, o cualquier relaci√≥n por tema y forma. Con esta gu√≠a armo los libros. Cuando el libro ya tiene un nombre y unos contornos m√°s o menos definidos, deja de ser para m√≠ una compilaci√≥n de textos para convertirse en un cuerpo √ļnico, un individuo.

M√°s que maternal, es una relaci√≥n fraternal, de amistad. Las ideas me han hecho compa√Ī√≠a desde que tengo uso de raz√≥n. Ellas y los libros han sido mis amigos en momentos en que no tuve otros. Uno de los mayores placeres de mi vida es ese momento en que me llega una idea o un verso de un poema; lo que llaman inspiraci√≥n y que para m√≠ es un sin√≥nimo de alegr√≠a. Probablemente cuando vea a mi primer libro impreso se despierten mis instintos materno-literarios.

¬ŅCrees que las etiquetas ‚Äúliteratura joven‚ÄĚ, ‚Äúautor novel‚ÄĚ, as√≠ como sus ant√≠podas ‚Äúescritor consagrado‚ÄĚ, ‚Äúescritor can√≥nico‚ÄĚ tienen en realidad alg√ļn prop√≥sito? ¬ŅDefinen algo?

Las etiquetas ayudan al lector a navegar por el oc√©ano literario, pero tambi√©n pueden resultar enga√Īosas. Pueden hacerte caer en la trampa de la complacencia, de lo superficial. Cu√°ntas veces no hemos escuchado frases como: ‚Äúpara ser tan joven no est√° mal‚ÄĚ, o ‚Äúlean a este autor porque es un veterano‚ÄĚ, o ‚Äúque malo estaba el libro para ser de un autor consagrado‚ÄĚ. Yugos y prejuicios donde no se compara la obra en s√≠, sino la obra contra el curr√≠culo literario. Esto suele ser injusto con los autores, j√≥venes y viejos, los pone bajo una presi√≥n innecesaria. Y lo peor es que caemos en estas comparaciones incluso sin darnos cuenta. La realidad es que muchos lectores prefieren adquirir libros de autores veteranos que libros de noveles. Esto es l√≥gico hasta cierto punto, pero constituye una barrera a la hora de dar a conocer nuevas voces creativas. Las definiciones son √ļtiles, siempre que no se las tenga por algo m√°s de lo que son: etiquetas. Y la vida es muy rica y diversa como para que se la pueda definir verdaderamente con un conjunto de estas.

En los tiempos que corren, ¬Ņqui√©n es el escritor?, ¬Ņqu√© lugar tiene en el mundo?, ¬Ņpor qu√© crear? ¬ŅExiste salvaci√≥n en el acto creativo?

Pienso que el escritor es el art√≠fice de la m√°s f√°cil y, al mismo tiempo, la m√°s dif√≠cil de las artes. Para la m√ļsica, la pintura, el baile, se deben tener ciertas aptitudes f√≠sico-mentales (habilidad manual, o√≠do musical, orientaci√≥n espacial, etc.) que nacen con la persona y sin las cuales no pudiera dedicarse a lo que le gusta por mucho esfuerzo que ponga. Aunque hay quienes nacen con habilidad natural para contar o para componer poemas, la literatura es un ejercicio mental, construido a trav√©s del esfuerzo de la persona, de su dedicaci√≥n. Hay quienes a golpe de estudio, lecturas y trabajo se han construido a s√≠ mismos: ese es uno de los regalos de la literatura. La salvaci√≥n radica en parte aqu√≠ y en parte en lo que la literatura representa, al contener belleza y reflexi√≥n, hacer pensar y a la vez provocar sensaciones, permitir al lector ser parte activa de la historia al momento de la lectura: un peque√Īo milagro a dos voces.

cortesía de la escritora

Para m√≠ la literatura es sin√≥nimo de esperanza y libertad, esto √ļltimo por su capacidad de superar las barreras de tiempo y espacio. Por ejemplo, el autor de ficci√≥n realista se convierte en un cronista: gracias a muchos escritores del pasado podemos conocer c√≥mo eran otros lugares y √©pocas, podemos incluso sentirnos transportados a ellas. Crear nos hace ser parte activa del mundo, sin ello, solo somos consumidores o reproductores. El escritor lo hace a su manera. Quienes practican otras profesiones lo hacen a la suya. Todas son v√°lidas y pueden ser una salvaci√≥n para quienes crean y para quienes reciben. Adem√°s, creo imposible ser un escritor y no amar al mundo a tu manera particular. La creaci√≥n en s√≠ es un acto de amor.

¬ŅEs mesurable la levedad o la calidad de los libros que hoy se escriben en Cuba? ¬ŅDe qu√© manera contribuyen, a una cosa o a otra, el sistema de premios de nuestro pa√≠s y los jurados que lo integran?

No s√© si es mesurable, creo que no hasta cierto punto ¬Ņser√° posible hacer esa medici√≥n sin que la subjetividad interfiera? Lo que para unos parece no tener calidad para otros representa lo mejor de la producci√≥n actual, y viceversa: existen tantos criterios como personas. Pero de ser posible, hay factores que impiden formar un criterio objetivo, como por ejemplo la falta de informaci√≥n debido a la incomunicaci√≥n actual entre los sistemas territoriales. Los libros producidos por editoriales provinciales raramente llegan m√°s lejos que la misma provincia y la Feria del Libro de La Habana (ahora interrumpida por la pandemia). Por otra parte, los producidos por editoriales nacionales con sede en La Habana llegan de forma dispareja a las provincias. Precisamente la Feria era uno de los pocos espacios para medir emp√≠ricamente la producci√≥n nacional, pero incluso este criterio puede resultar incompleto.

Precisamente frente a tanto aislamiento, el sistema de premios sirve como una herramienta para darse a conocer m√°s all√° de las fronteras naturales. Tanto a la levedad como a la calidad, el sistema de premios hace su contribuci√≥n, precisamente porque hacen visible a un autor. Ocurre as√≠ desde un concurso municipal hasta el Nobel (hay ganadores de este √ļltimo que eran desconocidos por el p√ļblico hasta que lo obtuvieron). Cuando se premia en alg√ļn concurso se considera esta obra validada para su publicaci√≥n y consumo. Aunque sea en forma de noticia ocasional, se puede llegar a un p√ļblico m√°s amplio solo porque conozcan algo tan simple como tu nombre unido a una fecha y un premio.

Sin dudas, el mundo de lo fant√°stico tiene un especial atractivo para ti, ¬Ņpor qu√© eliges este g√©nero?

Amo la mitolog√≠a desde ni√Īa y ese cari√Īo, lejos de menguar, ha crecido con los a√Īos. La fantas√≠a es el mundo de lo imposible-posible, el lugar para escaparse o ir a pescar buenas ideas si se cuenta con el anzuelo correcto. M√°s que elegirla, ha estado conmigo desde que puedo recordar. De alguna manera logr√© colar a la imaginaci√≥n en el barco de la adultez. Va de poliz√≥n. Los d√≠as en que est√° juguetona se me dificulta concentrarme en las actividades diarias y ando so√Īando despierta. Aunque no he podido explotar este g√©nero en su forma pura, siento que ti√Īe casi todos mis escritos sin importar el g√©nero, como un estado de √°nimo.

¬ŅUn autor que cultiva varios g√©neros tiene menos posibilidades de especializarse en uno?

Por supuesto, por mucho que intente poner igual esfuerzo en todos, algunos le saldr√°n mejor que otros. Tenemos tiempo y esfuerzos limitados, por lo que dividir este esfuerzo se vuelve una desventaja. Hay quienes recomiendan a los autores centrarse en esos g√©neros que se les dan mejor y entiendo el por qu√© lo aconsejan. Sin embargo, me atengo a que la escritura es un placer para quien la hace. Habiendo tantos g√©neros ¬Ņpara qu√© privarnos de aquellos que nos gusten o de la oportunidad de intentar cultivarlos? No significa que el resultado final en cada g√©nero tenga calidad para ser publicable, queda a cuenta de cada autor discernir esto. Parafraseando a Bradbury, la ventaja de hacer varios g√©neros a la vez es que te permite equivocarte, ser un eterno estudiante. Y esa ventaja es m√°s que suficiente para intentarlo.

¬ŅExisten maneras de frenar la proliferaci√≥n de la poes√≠a de poca calidad, de la poes√≠a leve? ¬ŅO esa es una labor que se debe dejar al tiempo?

Vivimos en una √©poca de masividad. Nunca hab√≠an caminado tantas personas juntas sobre este planeta, las comunicaciones entre ellas nunca hab√≠an sido tan f√°ciles y r√°pidas, las condiciones de bienestar y el acceso a la educaci√≥n b√°sica jam√°s hab√≠an estado tan generalizadas. Tendemos que convivir con la masividad con sus ventajas y desventajas. Que haya m√°s poetas que nunca antes puede influenciar en la proliferaci√≥n de la poes√≠a leve, de la poco seria. Creo que una de las mejores formas de paliar la mala literatura radica en la educaci√≥n y en fomentar genuinos h√°bitos de lectura que provoquen riqueza y flexibilidad en la creaci√≥n literaria. Claro que antes de ense√Īar literatura, primero hay que asegurarse de inculcar el amor hacia esta, como dec√≠a Borges.

Solo en Cuba se pueden contar por centenares las personas que escriben sin que siquiera les guste leer, o que lean poco y reducido a un g√©nero o subg√©neros espec√≠ficos (y muchas veces sus peores exponentes). Me he tropezado a algunos en los talleres literarios y hasta cierto punto no los entiendo. Tampoco existen en Cuba escuelas y gu√≠as para aprender a escribir poes√≠a, fuera de talleres especializados en pocos lugares. A diferencia de la narrativa, que cuenta con una escuela nacional como es el Centro Onelio y mucho material t√©cnico producido por este, la poes√≠a no cuenta con un lugar donde los j√≥venes de todo el pa√≠s puedan ir a aprender sobre las formas t√©cnicas y las escuelas po√©ticas. La mayor√≠a se aprende de forma autodidacta en un taller local especializado de los pocos que hay o (si tienes suerte) bajo la tutela de alg√ļn poeta que te asesora personalmente. A lo mejor la creaci√≥n de un centro nacional de ense√Īanza po√©tica pudiera hacer un cambio en este sentido. O no. Solo estamos especulando. En mayor o menor medida siempre habr√° que, a la manera de Eliseo Diego, confiarse al tiempo.

¬ŅQu√©, a tu criterio, es lo novedoso o lo esencial de la poes√≠a joven que se crea hoy en nuestro pa√≠s?

Lo esencial de esta poes√≠a es la multiplicidad. Que existan tantas formas y estilos conviviendo juntas, que autores abracen corrientes de creaci√≥n que no coincidan con la que est√° de moda en los √°mbitos literarios. Y que otros tantos abracen estas corrientes, pero mantengan su propia voz literaria. Valoro mucho la honestidad. Pienso que uno como autor debe ser honesto, consigo y con los dem√°s. No escribir solo para agradar a un p√ļblico espec√≠fico (los acad√©micos, los lectores m√°s o menos cercanos). Hacerlo lo mejor posible para que el poema llegue a ellos en su mejor expresi√≥n, pero que el primer lector satisfecho sea uno mismo.

¬ŅSientes que tu poes√≠a se abraza/emula/se deriva a otros cuerpos po√©ticos de la tradici√≥n can√≥nica, menos o m√°s asentados en cuanto a cercan√≠a temporal?

Mi formación poética es más reciente y menos profunda de lo que me gustaría, con la literatura no se termina nunca de aprender y encontrar tesoros. Al menos tengo la ventaja de que me gusta la variedad, desde los poemas antiguos del Oriente hasta los de más reciente factura. Hay autores que me han marcado, primeramente, José Martí, y luego poetas como Omar Khayyam, Tagore, Keats, Bécquer, Pessoa, Kavafis, Rilke, Whitman, T. S. Eliot, Ezra Pound, Miguel Hernández, Borges, Alejandra Pizarnick, Dulce María Loynaz, Cintio Vitier y otros. Siento cercana la obra de escritores norteamericanos y latinoamericanos, supongo que por familiaridad de contexto y tiempo. También me he nutrido de mucha poesía contemporánea cubana, especialmente la matancera. Esta es una tierra de excelentes poetas. De Cuba me gusta leer a autores de todas las generaciones, el mosaico que conforman es muy colorido y a veces uno se encuentra con versos maravillosos donde menos se lo espera.

¬ŅCrees en las influencias? ¬ŅHasta qu√© puntos son perceptibles en tu obra?

S√≠, creo. Por eso mencion√© arriba que no entend√≠a a los que escrib√≠an sin que les gustara leer. Me parece que lo natural es ser un lector al que en alg√ļn momento no le es suficiente con solo leer y quiere crear sus propias historias, estimulado por uno o m√°s autores que le gustan demasiado, y a los que termina emulando en sus primeros textos. Al menos este es mi caso. Hasta ahora mis mayores influencias son Bradbury y Borges, que hac√≠an una prosa muy po√©tica y una poes√≠a muy narrada. Tambi√©n hay otros a los que imito en aspectos espec√≠ficos, ya sea en los di√°logos, en las descripciones, en la construcci√≥n de personajes. Con todos esos fragmentos, unidos a los dict√°menes propios de la inspiraci√≥n, he estado construyendo mi voz y mi estilo, arquitectura que est√° bien lejos de terminarse ya que apenas estoy fundiendo las bases del edificio.

Un libro que cambió tu vida y por qué.

Tengo varios, algunos muy queridos de la infancia, como La edad de Oro, de Jos√© Mart√≠, Oros Viejos, de Herminio Almendros, La isla misteriosa, de Julio Verne y Cien a√Īos de soledad, de Garc√≠a M√°rquez, o como mis libros de leyendas pertenecientes a la mitolog√≠a de todas partes del mundo, que me dediqu√© a coleccionar. Pero quiero explicar el que me reconcili√≥ con la ciencia ficci√≥n luego de que estuviera alejada de este g√©nero durante varios a√Īos: una selecci√≥n de cuentos de Ray Bradbury, con la que descubr√≠ a este autor. Me cambi√≥ la vida porque encontr√© a alguien muy af√≠n a la manera en que sent√≠a la literatura. La bibliofilia de Bradbury, su luminosidad, ese sentido de maravillarse con lo que le rodea y so√Īar futuros posibles centr√°ndose en c√≥mo eso afectar√° la vida √≠ntima de las personas, todo me resultaba muy cercano. Adem√°s de que los cuentos de Bradbury fueron escritos con alegr√≠a y amor, y esto puede percibirse en el fondo de cada uno, sin importar su tema.

H√°blame un poco de tu reciente Premio David, ¬Ņqu√© temas aborda el libro, cu√°l es su estructura? Todo lo que nos puedas avanzar sin spoiler.

Las azules colinas de Europa es una compilación de los mejores textos que he escrito del género hasta la fecha. Así de sencillo. El título del cuaderno es un doble homenaje a dos maestros, uno del realismo y el otro de la ciencia ficción: en este caso, Ernest Hemingway y Robert Heinlein, pues cada uno posee un libro de nombre similar. Me pareció el más adecuado porque el libro está muy influenciado por la narrativa del siglo XX. Por momentos puede parecer inconexo, ya que los cuentos poseen historias muy distintas, ambientadas en diversas épocas de estadio tecnológico: en unos apenas se realizaron leves avances en la actual tecnología y en otros existe el viaje espacial tripulado y la terraformación de otros mundos. Sin embargo, una vez compilados se pueden ver vasos comunicantes que atraviesan los textos a modo de hilo de Ariadna. El amor, la muerte, el sexo, la violencia, la nostalgia, los deseos insatisfechos y la traición a uno mismo y/o a los seres queridos son temas recurrentes en las historias. Es un libro muy centrado en el propio ser humano o en sus derivados sintéticos (robots/replicantes). Una vez terminado también encontré allí reflexiones sobre la guerra, la vejez, la discriminación por raza y género, el medioambiente, la pérdida de la cordura y la alteración de procesos naturales del hombre y la naturaleza. Estos mensajes no fueron colocados de forma panfletaria, sino que crecieron entre las historias. Por momentos no puedo evitar recreaciones poéticas en mis cuentos, ya sea del lenguaje o de las imágenes. Siendo poeta de formación, mi estilo navega espontáneamente hacia esas aguas. El cuento donde más se nota esto es No regreses al lugar donde fuiste feliz, que mezcla poesía con narrativa y hace un homenaje a ese gran poeta cubano que es Delfín Prats.

¬ŅTe obsesiona la perfecci√≥n? ¬ŅAl menos te preocupa? ¬ŅCrees que es posible lograr la obra perfecta o el proceso sin costuras, completamente cerrado?

Gracioso que lo preguntes, hace poco me percaté de algo que no conocía de mí misma y es sobre ese mismo tema. Me consideraba una persona nada perfeccionista, más bien regada, dispersa. Resulta que todo mi perfeccionismo se vuelca en la literatura: reescribo y reviso mis cuentos y poemas una y otra vez. No he dejado de retocar los cuentos del libro que envié al David, no sé si dejaré de hacerlo cuando el libro ya esté impreso. Eso espero. Lograr una obra perfecta es casi imposible, pero sí creo que cuando un texto ya está impreso te proporciona un efecto de cierre, al menos temporal.

Una mujer que escribe ciencia ficci√≥n y fantas√≠a, ¬Ņcu√°nto crees que ha incidido el recorrido y el legado de otras autoras en la creaci√≥n que haces hoy y en las posibilidades actuales de publicaciones y premios?

La historia moderna de las mujeres en la ciencia ficción y fantasía fue toda una epopeya. Desde el Frankenstein, de Mary Shelley, y hasta finales del siglo XX estas pioneras tuvieron que luchar para ser juzgadas por su calidad y no por su sexo en un mundo editorial que no concebía que las mujeres se dedicaran a tales géneros. Sin ellas probablemente no tendríamos la igualdad que hoy se da por sentada.

En el caso cubano se ve c√≥mo las mujeres han sabido darse un lugar en los (pocos) concursos y (reducidas) publicaciones del g√©nero. Por ejemplo, el primer David de C.F fue ganado por una mujer, Da√≠na Chaviano. Entre el David y el Calendario pueden citarse nombres como el de Gina Picart, el tuyo, el de Malena Salazar Maci√°, y otros tantos que se me escapan. Otro ejemplo, y esta vez hablo de un concurso que premia el cuento corto, en el Oscar Hurtado se cuenta con m√ļltiples ganadoras femeninas. En este 2021 los premios para cuento de ciencia ficci√≥n, para cuento de fantas√≠a y para poes√≠a especulativa lo ganaron mujeres. Las menciones en la categor√≠a de ciencia ficci√≥n fuimos dos mujeres tambi√©n. Aunque no es una historia tan larga (la propia historia de estos g√©neros en Cuba es relativamente corta), ha existido una relaci√≥n entre ellos y las narradoras femeninas, que tuvieron que vencer obst√°culos como el machismo y el menosprecio de g√©nero (sexual y literario) para ganarse a pulso su m√°s que merecido lugar. En cuanto a premios y publicaciones, a nivel internacional hace tiempo se escuchan los nombres de las autoras cubanas, tanto las residentes como las emigradas. Mientras tanto en Cuba, cuando se trata de lo fant√°stico (como mencion√© arriba), siempre van a ser mucho menos los premios y publicaciones en comparaci√≥n con otros g√©neros, algo que afecta a todos sus autores por igual.

¬ŅQu√© te gustar√≠a que los lectores hallen en tu creaci√≥n?

Lo mismo que hall√© yo en otros tantos libros de otros tantos autores: reflexi√≥n, recreaci√≥n, ensue√Īo, historias que ocupan de forma m√°s o menos temporal un lugar en otras mentes, poemas que provoquen emoci√≥n, sensaciones, semillas de pensamientos sobre s√≠ mismos y lo que los rodea. Borges dec√≠a que uno primero escrib√≠a para s√≠ mismo y despu√©s para la familia, los amigos, para todos los dem√°s. Aspiro que los lectores se sientan tan bien leyendo mis textos como me sent√≠ yo al escribirlos.

M√°s all√° de la p√°gina y blanco, ¬Ņqui√©n es N√°thaly?

Apenas estoy empezando a descubrirla. Hasta ahora s√© que es alguien curioso, en constante cambio pese a su inmovilidad, que ama a los libros y a la literatura, al conocimiento, al acto de escribir, a la m√ļsica y las artes, a la historia y las ciencias, a todo lo que es bello y bueno. Me maravilla lo que el mundo es y lo que puede ser, creo que por eso escribo ciencia ficci√≥n y fantas√≠a, y hago poes√≠a. Ese mismo sentir lo encuentro reflejado de la mejor manera posible en uno de los versos de Jos√© Mart√≠: ‚ÄúTodo es hermoso y constante/ todo es m√ļsica y color/ y todo, como el diamante/ antes de luz, es carb√≥n.‚ÄĚ


‚ÄúEl arte de escribir es un salvavidas para muchos‚ÄĚ

Jackeline Rojas A. escribe desde la soledad y el silencio, pero tambi√©n desde el bullicio de las calles donde encuentra material para sus historias. En su creaci√≥n se mezclan la poes√≠a, la narrativa y la cr√≥nica: as√≠ construye ese acto imprescindible en la existencia humana que es el arte de la comunicaci√≥n con los lectores. Esta entrevista es una invitaci√≥n a conocer la obra de esta autora novel que, sin duda, establece puentes de conexiones visibles entre su realidad y la del p√ļblico.

¬ŅC√≥mo nace en ti la inclinaci√≥n hacia el mundo de la palabra? ¬ŅPor qu√© elegiste la literatura?

Desde peque√Īa me gust√≥ leer, y disfrutaba mucho las sesiones de biblioteca que estaban incluidas en el programa escolar. A√ļn recuerdo a mi primera bibliotecaria, Am√©rica, quien ten√≠a tal magia al contar fragmentos de libros que era casi imposible salir de la biblioteca sin haberte le√≠do al menos un pasaje. En mi casa tambi√©n recib√≠ libros: regalos preciados que he cuidado con mucho cari√Īo hasta el d√≠a de hoy. No creo que yo haya escogido a la literatura; ella me escogi√≥ a m√≠. Desde la infancia, sin darme cuenta, he estado garabateando ideas y sentimientos en un papel.

¬ŅC√≥mo definir√≠as tu estilo?

No soy amante de los encasillamientos y clasificaciones, porque creo que limitan la visi√≥n que el p√ļblico pueda tener sobre el artista. Pero si he de responder a la pregunta dir√≠a que soy de una autora que posee un estilo elegante y sobrio en ocasiones.

En tu proceso creativo, ¬Ņoptas por la rutina, por los ritos o por la improvisaci√≥n? ¬ŅPuedes hablarnos m√°s de c√≥mo transcurre dicho proceso?

Adoro escribir en las ma√Īanas, bien temprano, antes de que salga el sol. Disfruto el silencio y el susurro de la naturaleza que despierta lentamente. Prendo una vela y despu√©s de unos minutos de meditaci√≥n estoy lista para llenar la p√°gina en blanco. En muchas ocasiones me hago acompa√Īar de m√ļsica instrumental, la cual selecciono seg√ļn el tema sobre el que voy a escribir.

¬ŅSientes que la literatura rinde m√°s frutos cuando hay un m√©todo de trabajo que la dirige o apuestas por la libertad creativa en su m√°s amplio registro?

He aprendido que sin metodolog√≠a y organizaci√≥n el camino se hace m√°s dif√≠cil. En mi caso, antes de desarrollar una metodolog√≠a, yo escrib√≠a unas veces m√°s que otras, pero no creo que fuera muy regular. Sin embargo, desde que comenc√© en Laboratorio de Escrituras ‚ÄúEncrucijada‚ÄĚ soy mucho m√°s disciplinada y he podido afrontar retos en diferentes g√©neros que jam√°s pens√© abordar anteriormente.

¬ŅC√≥mo le das vida al hijo-libro? ¬ŅSientes una relaci√≥n maternal con las historias que creas?

Por supuesto, mis historias tienen una parte esencial de mí o me han sido cercanas. Darle vida al hijo-libro es un proceso que disfruto mucho, incluso llego a tener palpitaciones en disímiles momentos del proceso. Existe también un proceso de investigación que adoro porque es como nutrir tu alma y llenarla de diferentes elementos. Mi relación personal con las historias es estrecha, pero a la vez que doy a luz, dejo ir a mi hijo-libro, que sea libre y recorra otros caminos.

Eres una autora que se mueve en diferentes registros y g√©neros literarios, ¬Ņcrees que ese eclecticismo creativo le aporta al proceso escritural del autor?

En mi experiencia, le aporta muchísimo, porque este eclecticismo te hace buscar otros lenguajes, otras visiones para que tu obra no se haga repetitiva, incluso te permite ponerte en la piel de diferentes actantes, imaginar diversas situaciones que, de encasillarse en un solo género, con probabilidad nunca explorarías.  

Para un autor novel, ¬Ņcu√°n dif√≠cil es abrirse paso en la selva de las palabras?

Es muy difícil. Hay todo un entramado preestablecido que a veces, y aunque lo desees con pasión, no te permite llegar a las puertas correctas. O tu trabajo no cae en las manos apropiadas y se duerme entre otros manuscritos. Pero no por eso hay que abandonar; al contrario, no debemos dejar de perseverar.

¬ŅD√≥nde encuentras material para escribir tus historias?

Me encanta escuchar a las personas cuando camino por la calle, cuando se acercan a ti sin conocerte y te cuentan su vida. A veces simplemente escucho. Me alimento de todo lo que se mueve a mi alrededor y hasta de lo que no se mueve. Encontrarme una ceiba en el medio del campo puede tener una importancia vital para mí. Cuando observo su forma, las ramas, su majestuosidad, estas me hablan tanto como una persona.

En los tiempos que corren, ¬Ņqui√©n es el escritor?, ¬Ņqu√© lugar tiene en el mundo? ¬ŅExiste salvaci√≥n en el acto creativo?

El escritor es un mensajero. En estos tiempos convulsos, llenos de apat√≠a y desesperanza en ocasiones, el arte de escribir es un salvavidas para muchos y un acto de esperanzas para otros. Un poema puede cambiar la percepci√≥n de un hecho, te sientas identificado o no con este. Crear es imprescindible para la existencia humana. Es el enorme porciento de espiritualidad y de amor que debe seguir acompa√Īando nuestras vidas. No debemos renunciar al gozo y el asombro que puede provocarnos la m√°s m√≠nima brizna de arte.

¬ŅQui√©nes son tus principales referentes creativos?

Me nutro de los clásicos y también de los contemporáneos. No tengo un referente en particular, porque temo caer en la influencia indirecta que puedes recibir cuando lees mucho del mismo autor. No obstante, si lees, si contemplas obras de arte en una galería o vas por la calle andando, de alguna manera tu obra va estar influenciada por ese fluir de la vida.

Ser mujer, negra, madre y cubana, ¬Ņdefine tu escritura? ¬ŅSon la racialidad y lo femenino temas que directamente impactan en tu creaci√≥n?

Por supuesto que define mi escritura. Mi poes√≠a no es la misma desde que soy madre. Y s√≠, el hecho de ser afrodescendiente y vivir en una isla me hace ver la escasez de personajes en la literatura nacional que sean como yo, y entender incluso que los estereotipos con respecto a personas negras se perpet√ļan aun hoy: por eso he decidido crear personajes que dejen una huella, que se conviertan en h√©roes negros con valores, virtudes y, por supuesto, defectos.

¬ŅHasta qu√© punto la literatura tiene el deber de impactar o cambiar la realidad? ¬ŅDebe acaso apostar por otro camino u otras rutas de sentido?

En esta realidad tan ausente de asideros y de rumbo, pienso que la literatura es una fuente de cambio que debe apuntar a ganar, para influir positivamente en un mundo tan bombardeado de informaciones superfluas. S√≠, la literatura no debe aislarse de otras manifestaciones art√≠sticas; al contrario, debe estar siempre en juego con ellas para poder llegar de una manera u otra a m√°s p√ļblico y no quedarse anquilosada en viejas estructuras.

¬ŅQu√©, a tu criterio, es esencial para que un texto literario tenga calidad y llegue a los lectores?

A veces la calidad no va de la mano junto al éxito literario, pero considero que un texto debe ser escrito con el alma y sin grandes pretensiones de fondo. Si es bueno, ese texto solo se abrirá camino en el complejo mundo de las letras. No puedo dejar de mencionar que el trabajo editorial es importantísimo. No debemos conformarnos, sino intentar llegar siempre a lo más alto de nuestra escritura.

M√°s all√° de la p√°gina en blanco, ¬Ņqui√©n es Jackeline Rojas A.?

Soy una mujer muy espiritual que adora escribir, estoy llena de sue√Īos. Me encanta re√≠r y pasar bellos momentos. Detesto la rutina. Adoro caminar. La vida cultural es parte esencial en mi vida: ir al teatro, disfrutar de un concierto en la salita del Museo de Bellas Artes, ir de la mano de mi pareja mientras contemplo el mar. Considero que disfruto tanto el pasar tiempo con mi familia como el silencio sonoro de una ma√Īana.


¬ęSoy un explorador, un buscador de f√≥siles y de maravilla latente¬Ľ

Este a√Īo, la convocatoria del Premio David trajo alegr√≠as a no pocos escritores, entre los que me incluyo. Como jurado de la convocatoria de libros de ciencia ficci√≥n, tuve el privilegio de conocer una docena de obras nacidas de las plumas noveles de igual n√ļmero de creadores: entre ellas, la de Javier P√©rez. Luego de que el fallo del premio se anunciara por las redes, quise contactar con este autor y proponerle una entrevista. Javier sabe que los motores del humano‚ÄĒlas llaves que abren esas puertas por las que el creador asoma la cabeza para luego contar a otros sobre lo que ha atisbado en una breve ojeada‚ÄĒ se ponen en funcionamiento a trav√©s de la escritura. Sin duda su voz, en un futuro que ya es casi presente, nos dar√° alegr√≠as a los amantes del g√©nero m√°s espectacular del amplio diapas√≥n de lo creativo.

A la hora de enfocarte en dise√Īar una historia o un personaje, ¬Ņqu√© papel juega para ti el lector? ¬ŅPiensas en √©l en ese momento, procuras complacerle o buscas el camino de la satisfacci√≥n personal?

Pues, un poco de ambas cosas, la verdad. Cuando me lanzo a tallar espacios en esos mundos trato de buscar visiones que asombren, habit√°culos que quiten el aliento por una raz√≥n u otra. Tal vez sea por la rareza; aunque me gusta dejar cierta familiaridad para que el lector pueda introducirse en el mundo y no se sienta excluido por una narraci√≥n ajena o cr√≠ptica en la que no podr√≠a vivir ni siquiera imagin√°ndoselo. As√≠ que, de cierta forma, yo soy el representante del lector a la hora de recorrer la historia. Si algo me parece cautivante, un ambiente o un personaje, entonces me concentro en eso porque asumo que otros tambi√©n lo hallar√°n atrayente. Supongo que me rijo por esa idea de escribir el libro que quisiera encontrar. Por ahora no soy muy bueno en eso de captar mi p√ļblico objetivo y a partir de ello dise√Īar la historia. Enarbolo una especie de fe en que haya otros como yo all√° afuera y que las ‚Äútallas que me cuadran‚ÄĚ tambi√©n resuenen con ellos, porque a fin de cuentas s√≠ me encantar√≠a que el p√ļblico pudiera acompa√Īarme en esos viajes.

¬ŅPor qu√© elegiste el mundo de la escritura?

Tengo la sospecha de que fue la escritura lo que me eligi√≥ a m√≠. A los once a√Īos yo no le√≠a nada. No pod√≠a terminar ni siquiera La isla del tesoro que hab√≠a que leerse en sexto grado; pero un aciago d√≠a me col√© en el cuarto de mi hermana mayor (nos llev√°bamos como Dexter y Vivi, los personajes del animado). Y all√≠ me encontr√© a ‚Äúmi precioso‚ÄĚ, el cuarto tomo de Harry Potter. Soy uno de los tantos atrapados por ese incre√≠ble universo capaz de transformar ni√Īos mataperros en fan√°ticos lectores. Mientras me adentraba en esa saga me percat√© del asombroso poder de los libros, o tal vez no sea solo un poder externo que emana de simples l√≠neas en papel. El cerebro de nuestra especie parece tener la ins√≥lita capacidad de traducir dibujos en sonidos, sonidos en palabras que forman frases con significado y estos finalmente se estabilizan como mundos internos. ¬ŅSer√° este rasgo de la imaginaci√≥n una capacidad inherente de los organismos conscientes en el universo o solo algunos pueden dislocar sus realidades de esta forma? Pero, bueno, mejor regresamos a nuestra Tierra. Como dec√≠a, la lectura fue la que me ense√Ī√≥ sobre la creaci√≥n de mundos y de inmediato, casi como un acto natural, comenc√© a escribir mis fanfictions. Era tanto mi deseo de vivir esas aventuras que sin tener idea alguna de t√©cnicas o redacci√≥n me puse a garabatear una historia donde yo, un pobre muggle, me un√≠a a Harry, Ron y Hermione en sus aventuras. Claro que apenas complet√© unas diez p√°ginas, pero fue suficiente para darme cuenta de que pod√≠a hacer lo mismo que la autora.

Me atrapó esa fascinación por el ensamblaje de realidades, idear personajes, tomar de episodios reales y hacer que vivieran a través de esas vicisitudes. Las infinitas posibilidades, eso fue lo que me atrapó y una creencia personal de que esas historias no son mentiras inventadas sino puertas en las que echamos un vistazo y luego corremos a contarle a otros. Los escritores son los guardianes y tienen las llaves a estas puertas.        

¬ŅCrees que en Cuba existen suficientes oportunidades para el escritor novel?

Hay oportunidades, pero se podr√≠a hacer mucho m√°s. El escritor novel necesita preparaci√≥n en el oficio y conocimientos para poder moverse entre editoriales, concursos, becas y publicaciones. Para aprovechar estas oportunidades estar√≠a bien contar con m√°s cursos de escritura. He visto que en algunas universidades extranjeras se ofrece gran diversidad de clases de escritura creativa y publicaci√≥n. Yo tengo que agradecer mucho al Centro del Onelio que me dio las herramientas para expandir mis habilidades literarias, pero su matr√≠cula es limitada y hay muchos j√≥venes √°vidos de aprender. Tambi√©n sabemos de las carencias de papel en las editoriales, lo que dificulta la aceptaci√≥n de obras de escritores noveles. As√≠ que a veces solo queda la esperanza de ganar alg√ļn concurso que premie con la edici√≥n del libro ganador fuera o dentro de Cuba. No estoy tratando de decir que todo texto escrito y presentado por un joven debe ser aceptado y publicado, claro que no. Lo importante es que haya m√°s oportunidades de aprender de los buenos escritores y que el mercado editorial se expanda en la medida que lo exija este crecimiento de nuevos escritores.

¬ŅCu√°les son los principales retos que ha enfrentado tu creaci√≥n hasta el d√≠a de hoy?

Hasta ahora, los principales retos se me han presentado en cuanto a la forma de insertar la escritura en medio de la vida social y econ√≥mica. Durante varios a√Īos, en especial durante la universidad, solo escrib√≠a de vez en cuando, tal vez en las noches. El estudio me absorb√≠a y luego sucedi√≥ igual con el trabajo. Apenas me quedaba energ√≠a para teclear un minicuento. Hay quien no se imagina el esfuerzo que lleva escribir cuatro mil o cinco palabras nada m√°s. Uno termina medio grogui como si hubiese corrido diez pistas. As√≠ que el tiempo se convirti√≥ en un gran reto. Solo en estos √ļltimos a√Īos, con el trabajo en casa, he podido hacerme con un buen horario para trabajar y escribir. Pero sigue siendo dif√≠cil; a veces me pregunto c√≥mo lo logran esos escritores que tienen empleos de jornadas extensas. Pura voluntad y compromiso, porque si uno mismo no se toma en serio lo que hace y dice: ‚Äúnah, esto es solo un hobby‚ÄĚ, entonces la obra final dejar√° ver esos descuidos. Hay que dar el salto y ser decisivo. El trabajo del escritor que empieza es algo aterrador. Es como un alba√Īil que pasa meses y a√Īos levantando esta torre o mansi√≥n, y al terminarla, despu√©s de todo ese esfuerzo, abre las puertas al mundo. Entonces, existe la posibilidad de que a nadie le guste, que nadie quiera entrar y recorrer sus vericuetos. La construcci√≥n quedar√≠a desierta y abandonada (sin comprador). Ese es un miedo contra el que no se deja de luchar, hay que ir ganando confianza y a veces ser bastante testarudo y como hacen en mi barrio, darse dos palmadas en el pecho y decir: ‚Äú¬ŅQu√© pasa? ¬°Voy a m√≠!‚ÄĚ ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†

Rutina o inspiraci√≥n, ¬Ņqu√© funciona mejor en tu proceso de trabajo?

He reconocido tres fases en mi desarrollo. Una primera repleta de entusiasmo juvenil en la que escrib√≠a como un poseso imbuido en la emoci√≥n de una idea que para m√≠ era lo m√°s grande y sin pensar mucho en reglas. Luego, el ritmo de mi producci√≥n se redujo mucho. Curiosamente eso ocurri√≥ cuando aprend√≠ sobre t√©cnicas narrativas. Creo que estaba pasando por ese proceso en el que uno empieza a concientizar las partes instintivas de la escritura. Demor√© varios a√Īos en procesar todas aquellas mudas, caracterizaciones y puntos de vista. Entonces, comenc√© a leer a mis autores favoritos de una forma distinta. No me puse a diseccionar los textos ni nada de eso, porque no me gusta considerar las obras como trucos del lenguaje cuyo objetivo es proyectar realidades falsas. Aunque suene un poco loco, para m√≠ la historia es anterior y m√°s real que las palabras escritas. As√≠ llegu√© a lo que creo que es como una tercera fase en la que llevo una libreta con ideas viejas y nuevas, piezas que puedo convertir en llaves para abrir m√°s puertas. Ahora conf√≠o mucho en la rutina, la preparaci√≥n de outlines antes de sentarme a escribir. Soy uno de esos arquitectos que bosquejan sus historias a grandes rasgos y luego cultivan los peque√Īos detalles a medida que los personajes viven los episodios. ¬†¬†

¬ŅC√≥mo definir√≠as tu estilo?

Esa es una pregunta dif√≠cil. Me cuesta tomar en consideraci√≥n lo que escribo y darle una descripci√≥n distintiva. Supongo que mi estilo actual est√° muy relacionado a los g√©neros que prefiero: lo fant√°stico, la ciencia ficci√≥n, el horror y la aventura. Por eso suelo mostrar un lenguaje simple, directo, para contrastar con los argumentos extra√Īos que de repente irrumpen o que son naturalmente aceptados por los personajes. Lo que m√°s me gusta es mezclar elementos inusuales, hacer que mundos y culturas colisionen como nunca lo hab√≠an hecho. Y en el fondo de todo esto, algo que persigo y que a√ļn no he conseguido con mi estilo es lograr la completa inmersi√≥n, la reconexi√≥n sensorial del lector a la realidad tras las palabras. No estar√© contento hasta que no presencie el primer caso de p√©rdida de consciencia inducido por lectura (risas). Esa sensaci√≥n que nos dan los buenos libros cuando parece que los personajes est√°n vivos y no podemos parar de leer p√°gina tras p√°gina. ¬°Magic! ¬†¬†¬†

¬ŅEs m√°s importante la cr√≠tica especializada o la cr√≠tica de los lectores? ¬ŅCu√°l influye m√°s en la obra?

Creo que ambas cr√≠ticas pueden influirse una a la otra. Un especialista publica una rese√Īa positiva de tal autor y eso atrae a m√°s lectores. O viceversa, un autor es tan le√≠do que a la cr√≠tica no le queda otra que emitir su criterio. Es cierto que en muchos casos ambas cr√≠ticas discrepan bastante. Yo me decanto m√°s por la cr√≠tica de los lectores. La fantas√≠a y la ciencia ficci√≥n son g√©neros muy populares. Le doy un poco m√°s de importancia al hecho de poder llegar a m√°s p√ļblico que a recibir las alabanzas de los estudiosos. Aunque no estar√≠a mal poder disfrutar de ambas. La influencia de la cr√≠tica depende mucho de los objetivos del escritor y las caracter√≠sticas de su obra, a qui√©n est√° dirigida y cu√°l es su prop√≥sito. ¬ŅRevolucionar los fundamentos formales de un g√©nero u ofrecer una experiencia dram√°tica entretenida y atrayente? Tampoco le veo sentido tratar de encajar en los marcos de lo que se considera la alta literatura, comprometida y realista. Hay escritores que son geniales en esos estilos vanguardistas, pero creo que todav√≠a no he llegado a ese per√≠odo. Ando por los libros de caballer√≠a de la baja edad media (risas).

A tu criterio, ¬Ņqu√© hace que una obra perdure y sobreviva a su tiempo? ¬ŅAspiras a la perdurabilidad o te concentras en buscar otros caminos para tus textos?

Esos son los cl√°sicos, los dignos de ser imitados. Las obras as√≠ tienen una especie de fragmento muy √ļnico contenido en sus p√°ginas. Tanto Homero como Shakespeare o Cervantes destilaron en sus libros una sinceridad muy pura acompa√Īada de otras sustancias ficticias para retocar su buqu√©. Leerlas es una experiencia casi m√°gica porque vemos reflejadas all√≠ formas e insinuaciones de la realidad que uno mismo no hab√≠a tenido la capacidad de vislumbrar o acaso el coraje de reconocer su existencia. Tal vez sea eso lo que los hace perdurables, esa osad√≠a de ser honestos, exponerse y embotellar emociones y naturalezas ocultas.

A m√≠ me gustar√≠a ser inmortal, claro, pero lo que m√°s me atrae de ese sue√Īo es la posibilidad de presenciar el desenlace de nuestra historia, los episodios de esta aventura planetaria y las astutas bacterias adheridas a su superficie. El legado de la literatura es una forma de luchar contra esa fuerza inexorable de la muerte. El hecho de que los libros no ardan de golpe tras la muerte de su autor es una insolencia natural que define a nuestra civilizaci√≥n. Aqu√≠ estamos, susurrando los secretos que aprendimos antes de caer hechos polvo. Y f√≠jate, la antorcha a√ļn no ha ca√≠do. Hemos llegado lejos, pero me gustar√≠a ver qu√© sorpresas le aguardan al homo sapiens en los siglos por venir. Soy muy optimista. No creo en las distop√≠as definitivas. Como algunos de mis textos tratan sobre sociedades futuras, ser√≠a genial si llegaran a manos de esos lectores. Imagino que los har√≠a re√≠r. Los escritores de ciencia ficci√≥n casi nunca dan en el blanco en sus vaticinios. Suelen proyectar sus √©pocas sin percatarse de esas cosas que no dejan ir, como en los sets de la vieja serie de Star Trek con ese aire espacial de los sesenta.

Por ahora mis textos est√°n escritos para gente cercana, s√≠, eso creo. Tal vez, en la medida que madure mi concepci√≥n del mundo, pueda invocar escritos con una potencia temporal m√°s larga. A veces me complazco imaginando que tal vez el afterlife de los escritores sean precisamente los mundos que son capaces de crear. All√≠ es donde terminan luego de esta vida y los habitantes de esos mundos, adem√°s de los personajes, podr√≠an ser todos aquellos fan√°ticos lectores atrapados con el gancho de sus libros. Si nos basamos en esta teor√≠a se podr√≠a afirmar que la Tierra Media se ha despoblado un poco en favor del Westeros de Martin, aunque luego de la √ļltimo temporada de Juego de Tronos asumo que dicha superpoblaci√≥n disminuy√≥ un tanto. ¬†

¬ŅEl escritor necesita formarse?

Ese es un gran s√≠ para m√≠. En el contexto actual donde no dejan de publicarse miles de libros al a√Īo, sin mencionar otros medios como el cine, la televisi√≥n, c√≥mics o videojuegos, es imprescindible poner un poco de orden en el caos. Creo que eso es lo que ofrecen los distintos cursos. Un sistema de aprendizaje para poder hacer uso de todo esos adelantos que nos dejan sobrecogidos ante tanta sobresaturaci√≥n en los medios actuales.

Sin embargo, tambi√©n habr√° narradores y poetas que emerger√°n aut√≥nomos en sus propios entornos con habilidades casi innatas para la comunicaci√≥n y la captura de im√°genes mediante un lenguaje √ļnico y sensible. Pero acept√©moslo, el mundo se ha globalizado, las redes transportan obras digitales al otro lado del mundo antes de que salgan de la imprenta. Las artes nacionales y las escuelas literarias se beben entre s√≠, y los autores m√°s influyentes en sus campos terminan creando verdaderas modas literarias. Es toda una tormenta mercantil que no siempre es justa con las peque√Īas naciones as√≠ que hay que contar con una formaci√≥n s√≥lida en nuestros respectivos g√©neros. Hay que aprender de los m√©todos de ense√Īanza exitosos, tener constancia, manejar las industrias editoriales y, por encima de todo, hay que mantenernos aut√©nticos.

¬ŅQu√© posibilidades comunicativas, est√©ticas y de lenguaje te ofrece el g√©nero de la ciencia ficci√≥n? ¬ŅSigue siendo un g√©nero menospreciado en Cuba?

La ciencia ficci√≥n y el g√©nero fant√°stico en general es el espacio que m√°s adoro. Es la posibilidad de conjurar mundos completamente extra√Īos que dejan sin aliento a quienes apenas atisban escenas a trav√©s de un libro. Los l√≠mites son infinitos. Con la ciencia ficci√≥n podemos adelantarnos a nuestro tiempo y mostrar realidades insospechadas y aberrantes de c√≥mo podr√≠a cambiar el mundo. Pero no todo tiene que ser dist√≥pico y pesimista, yo prefiero usar la ciencia ficci√≥n para iluminar ese potencial insospechado de nuestra civilizaci√≥n. Al lector no solo se le engancha con mundos postapocal√≠pticos en los que el hombre involuciona hacia formas socio-biol√≥gicas m√°s salvajes; aunque estas historias tipo Mad Max y The Hunger Games s√≠ que son divertidas. El g√©nero fant√°stico abre un espacio no colonizado, un lienzo en blanco no delimitado por razas, culturas o historias conocidas. Es casi un acto divino este de insuflar vida a nuevos mundos, pero tambi√©n es una responsabilidad de los creadores hacer uso de su mejor lenguaje y conocimientos para obtener un resultado interesante.

En Cuba, entre las esferas especializadas de la literatura y el arte, creo que se menosprecia al g√©nero fant√°stico. Tal vez se subestime por una raz√≥n de ignorancia. La ciencia ficci√≥n y la fantas√≠a suelen tratar temas extra√Īos con un lenguaje t√©cnico sacado de las ciencias. Estamos en la frontera entre las dos culturas (las letras y las ciencias). La ciencia ficci√≥n ha pasado a ser un g√©nero muy popular en los medios audiovisuales, as√≠ que es f√°cil para algunos, fuera de ese ambiente, catalogarlo como literatura comercial o chatarra. Sin embargo, no faltan ejemplos que ponen en su sitio a los cr√≠ticos de la ciencia ficci√≥n cubana como: la ins√≥lita serie de Shiralad o la novela Espiral, de Agust√≠n de Rojas. Las generaciones de escritores cubanos de ciencia ficci√≥n y fantas√≠a no se han extinguido ni el legado ha perdido su agudeza. El templo de los buenos escritores no deja de crecer desde los a√Īos de Oscar Hurtado, F. Mond, Gina Picart, Da√≠na Chaviano, Michel Encinosa, Eric Mota y, por supuesto, Yoss. Aunque la promoci√≥n de estos autores y sus obras puede que se haya descuidado un poco, ellos y ellas siguen siendo √≠dolos (the elders) a los que sigo.¬† ¬†

¬ŅC√≥mo funciona tu proceso creativo?

Bueno, siempre comienza como se podr√≠a esperar: por una idea, una noci√≥n s√ļbita de algo intrigante, llena de potencialidades. Durante el d√≠a me la paso so√Īando despierto d√°ndole vueltas a esa imagen, circunstancia o personaje; viendo qu√© se le puede sacar. Es algo as√≠ como rumiar, s√© que tengo algo entre manos, pero no logro digerirlo. Y ah√≠ se queda en el fondo de mi subconsciente hasta que descubro qu√© es eso que me atrajo en primer lugar. Entonces escribo la premisa de la historia: ‚Äúsujeto se enamora de personaje de videojuego que no sabe que es un personaje‚ÄĚ. ¬°Boom! Ese es el inicio, pero as√≠ no sirve para nada, es apenas una postal. As√≠ que me pongo dar pinceladas en el mundo, agrego detalles reales o no que me atraigan e interesen pues este negocio de la creaci√≥n es agotador y siempre conviene estar a gusto con nuestras creaciones. Al final puede que decida que ser√° un cl√°sico mundo medieval de fantas√≠a en el que se mezclan humanos e inteligencias artificiales ‚Äúnacidas‚ÄĚ en esa realidad. Ahora llega el momento de decidir c√≥mo contar. Elijo un narrador que me convenga para esta clase de historia. Una primera persona en la historia de la chica virtual debe ser interesante. Y partir de aqu√≠ es solo cuesti√≥n de construir una trama donde el giro final sea la revelaci√≥n de que el chico es solo un pobre nerd en casa de su madre y no el poderoso palad√≠n que aparenta ser. Muchas veces no logro ver el final exacto. Solo dejo que los personajes avancen en sus comportamientos m√°s l√≥gicos sin inmiscuir mis criterios. Mientras m√°s insatisfactorio e inc√≥modo sea el desenlace, m√°s satisfecho estoy porque significa que las tendencias y modas de mi realidad no se colaron en las p√°ginas. Despu√©s de esto toca la parte m√°s dura: la revisi√≥n. Hago como m√≠nimo tres revisiones. Despu√©s de la primera, trato de ense√Īarle el texto a alguien o lo mando al taller Espacio Abierto para que me den sus visiones y, a partir de all√≠, sigo corrigiendo. Es importante poder aprovechar las opiniones de amigos y colegas, saber discernir entre feedbacks √ļtiles que en verdad ayudan a reparar los errores que a veces se nos escapan. ¬†¬†

De todas tus historias, ¬Ņcu√°l le recomendar√≠as al lector en estos tiempos de pandemia y aislamiento?

Tiempos de pandemia, enclaustramiento, aburrimiento y soledad, ¬Ņqu√© recomendar para esa depresi√≥n que nos persigue tras d√≠as y d√≠as de monoton√≠a? Pues algo que nos suba el √°nimo tal vez, o que por unas horas nos permita escapar de la agobiante rutina. Tiene que ser algo √©pico e interesante que rete nuestras mentes, nos distraiga y que cuando regresemos estemos como renovados. Bueno, no s√© si tendr√© algo con todas esas propiedades, pero hace poco hice un experimento, escrib√≠ uno de esos relatos de ‚Äúelige tu propia aventura‚ÄĚ. La historia se compone de una docena de cuentos cortos interconectados a trav√©s de los cuales el lector debe ir navegando para desentra√Īar el misterio de ‚ÄúLas tinieblas de Hamel√≠n‚ÄĚ, as√≠ se llama. Pero al final de cada cuento se debe elegir entre dos caminos que nos conducen a cap√≠tulos distintos, o sea cada lectura es un recorrido distinto. Y viene al caso pues la ciudad de Hamel√≠n tambi√©n tiene una plaga o vieja maldici√≥n enraizada en lo profundo de sus catacumbas. Pero bueno, no s√© si en medio de todas las tristezas que estamos pasando alguien querr√° sumergirse en m√°s tinieblas. Si a alguien le pica la curiosidad les hago otro spoiler: el protagonista es un cazador que tiene dos hurones mascotas llamados Lins y Sharl. En caso de que est√©n aislados y en busca de leer algo raro me pueden escribir al javierpr90@nauta.cu y se los env√≠o. ¬°Exterminador de ratas a su servicio!¬†

¬ŅLa realidad puede asomarse al espejo gen√©rico de la ciencia ficci√≥n? ¬ŅC√≥mo manejas lo real, a manera de concepto, en las estructuras de tus mundos?

Lo real me sirve a veces como premisa. En muchas historias el elemento fant√°stico est√° oculto en el tejido de la realidad y brota como una anomal√≠a maravillosa o aterrorizante. En otras obras, la ciencia ficci√≥n ha retorcido las normas de lo que conocemos por cotidiano. A trav√©s de los personajes andamos por planetas lejanos en el que conejos animatr√≥nicos brotan de las madrigueras para servir el t√© en los picnics. Lo real es esa tierra f√©rtil de la que tomo nutrientes para cultivar formas de vida extra√Īas. De los sue√Īos tambi√©n suelo robar mucho, ¬°alabada sea mi enloquecida subconsciencia!

Otra dimensi√≥n que me gusta aprovechar de la realidad es la historia, el pasado. Todas esas memorias que tenemos ya muy bien aprendidas desde peque√Īos ahora pueden convertirse en arcilla para tramas ucr√≥nicas y realidades alternativas cuyo objetivo no sea solo el entretenimiento, sino que tambi√©n contemplen el an√°lisis sobre lo que consideramos el curso inevitable de la Historia. ¬ŅQu√© habr√≠a pasado si Mart√≠ y Maceo no hubiesen ca√≠do en combate? ¬ŅSe habr√≠a aceptado la ayuda de Estados Unidos o la Enmienda Platt y una rep√ļblica dependiente? La Historia es una ciencia social, as√≠ que esto tambi√©n es ciencia ficci√≥n con una larga tradici√≥n en autores del g√©nero como Philip K. Dick con su obra El hombre en el castillo.

As√≠ que la realidad es un mar de l√°tigos siempre fustig√°ndome a elegir este u otro tema. En su relaci√≥n con la ciencia ficci√≥n y la fantas√≠a, yo le otorgo a la literatura la funci√≥n so√Īadora m√°s elevada: proponer y dise√Īar a partir de nuestros ambientes sociales mundos trastocados, donde se puedan detectar toques de la realidad, pero que esta se vea superada o malograda de acuerdo con la intenci√≥n de la trama. Para m√≠ la realidad es inspiraci√≥n, no puedo contentarme con relatar como la madre pone su ni√Īo a dormir sin advertirle al lector que una cucaracha con cabeza humana anida bajo el entablado de la cama. ¬†¬†¬†

¬ŅQu√© es lo esencial para ti a la hora de dise√Īar un universo?

Necesito consistencia. Busco que el espacio de mi universo se expanda y haya una estabilidad. Evitar esa sensación de que el mundo es solo un telón de fondo que se desvanece una vez que el foco de la trama pasa de largo. Por eso empiezo dibujando mapas, inventando razas y fronteras, eligiendo varios sistemas políticos y actividades económicas (hay que aprovechar el marxismo). Luego trazo una cronología de algunos siglos y determino qué punto sería interesante ahondar. Y a partir de allí empieza toda esa labor de worldbuilding en el que uno busca nombres (una pesadilla) y distinciones culturales, mágicas o científicas que definan estas nuevas tierras (o fondos abismales).

Lo esencial es que se den los deseos de recorrer esos reinos, que sus horizontes estén vivos en tres dimensiones, que guarden esa sensación de curiosidad y aventura que es la verdadera esencia de los homo sapiens. Eso es algo esencial para mí y que persigo con insistencia pues no es fácil conseguirlo.

M√°s all√° de la p√°gina en blanco, ¬Ņqui√©n es Javier P√©rez?

Beyond the White Page, ¬°qu√© buen t√≠tulo! Creo que soy un explorador, un buscador de f√≥siles y de maravilla latente. Agradezco que las estrellas brillen cada noche para recordarnos que hay un universo de misterios silenciosamente girando a nuestro alrededor (no como en ‚ÄúAnochecer‚ÄĚ de Asimov, que pueden leer en revista cubana de ciencia ficci√≥n y fantas√≠a Korad #40). A pesar de que la rutina anestesie los sentidos para que podamos completar las tareas de vivir en sociedad, siempre trato de mantener alerta ese tercer ojo que te eleva sobre el bosque de concreto, uno nunca sabe cu√°ndo puede pasar una extra√Īa silueta frente al horizonte. As√≠ que sigo el camino de los cient√≠ficos locos, experimentando por lo imposible en mi laboratorio con una fe que no parece proceder de este mundo. La se√Īorita Shelley no nos explic√≥ bien c√≥mo lo hizo, pero yo sigo galvanizando la p√°gina en blanco para que cobre vida. Creo que terminar√© con una frase del viejo cuervo E. A. Poe: ‚ÄúMi vida ha sido capricho, impulso, pasi√≥n, anhelo de la soledad, mofa de las cosas de este mundo; un honesto deseo de futuro.‚ÄĚ Bien dicho. ¬†


Círculos de agua en la narrativa cubana

‚ÄúLa maldita circunstancia del agua por todas partes‚ÄĚ ‚Äďesa que oblig√≥ a Virgilio Pi√Īera a sentarse ‚Äúa la mesa del caf√©‚ÄĚ y buscar ‚Äúel peso de una isla en el amor de un pueblo‚ÄĚ‚Äď articula la antolog√≠a de narrativa cubana C√≠rculos de agua. Nacidos despu√©s de los 80, con selecci√≥n y pr√≥logo de la escritora y editora Dulce M. Sotolongo Carrington, publicada por la Editorial Primigenios.

Un antecedente de C√≠rculos de agua puede rastrearse en Como ra√≠les de punta. Joven narrativa cubana, publicada en 2013 por Sed de Belleza, con selecci√≥n, pr√≥logo y notas de Caridad Tamayo Fern√°ndez. All√≠ encontramos a escritores nacidos despu√©s de 1977 y junto a Ra√ļl Flores Iriarte y Jorge Enrique Lage, leemos a otros j√≥venes nacidos en los ochenta, como Abel Gonz√°lez Melo, Yunier Riquenes y Legna Rodr√≠guez Iglesias, entre otros que se identifican con la generaci√≥n conocida como 0, porque vieron impreso su primer libro despu√©s del a√Īo 2000.

Sin embargo, ‚Äúexisten serias diferencias entre los nacidos en la √©poca del setenta y los que le siguen‚ÄĚ, subraya Dulce Mar√≠a, si destacamos que el nacimiento de una generaci√≥n est√° respaldada por un acontecimiento hist√≥rico: ‚ÄúNacen aproximadamente en la misma d√©cada, crecen en circunstancias semejantes y en la mayor√≠a de los casos se sigue una direcci√≥n √ļnica: Un l√≠der‚ÄĚ. Adem√°s de cierta unidad en principios est√©ticos, √©ticos y sociales, homogeneidad de lenguaje, actitud negativa ante conceptos establecidos, pero anquilosados u obsoletos‚ÄĚ, leemos.

‚Äú¬ŅPuede una fecha hist√≥rica realmente delimitar a un grupo de otros? ¬ŅEs siempre necesaria la presencia de un l√≠der? ¬ŅSiguen los mismos derroteros los nacidos despu√©s del ochenta que la generaci√≥n que lo antecede, tanto en la forma como el contenido en el que se expresan? ¬ŅMueren las generaciones literarias?‚ÄĚ, son algunas de las preguntas que se (nos) hace Dulce Mar√≠a.

El punto de partida ser√≠a el √©xodo del Mariel en 1980 y su consiguiente impacto sociol√≥gico, y como rompeolas, el llamado Per√≠odo Especial, con todos los cambios sociales que conllev√≥ (varios de los antologados en estas p√°ginas nacen precisamente en los a√Īos iniciales de la d√©cada del 90). ‚ÄúTambi√©n en los ochenta hubo un cambio de pol√≠tica hacia las religiones que poco a poco se fueron incrementando y tambi√©n visualizando en el pa√≠s como la santer√≠a, abakuas, cat√≥licos, protestantes, entre otras‚ÄĚ. El siguiente p√°rrafo de Sotolongo resume estas ideas:

‚ÄúLos j√≥venes nacidos despu√©s del ochenta se criaron con el Elegg√ļa en la esquina de la sala y el crucifijo en el cuello, no hab√≠a que esconder los santos y esto tambi√©n influy√≥ en su ideolog√≠a y forma de ver el mundo, no ya a partir del prisma del materialismo con que lo vieron sus padres y abuelos. En lo econ√≥mico se despenaliz√≥ el d√≥lar y empezaron a circular las dos monedas. Crecieron con el Per√≠odo Especial por lo que sufrieron m√°s carencias que generaciones anteriores. La Uni√≥n Sovi√©tica desapareci√≥ y con ellas las latas de carne rusa, los viajes al campo socialista y hasta los mu√Īequitos que fueron m√°s reacios al cambio e incre√≠blemente quedaron en la memoria com√ļn de varias generaciones. Las computadoras fueron fiel compa√Ī√≠a de su adolescencia, los celulares parte de su cuerpo y alma y piercing, tatuajes y u√Īas postizas, la forma de relevarse ante un pasado de melenas cortadas a la fuerza‚ÄĚ.

Muchos de estos temas, y la libertad de poder expresarlos en su obra, afloran en Círculos de agua.

El uso de frases en ingl√©s, menciones a figuras de la m√ļsica y el cine, incluso la auto-referencialidad‚Ķ caracterizan a varios de estos autores. ‚ÄúHay que subrayar el preciosismo con que se trat√≥ el lenguaje, el dominio de la imagen, facilidad para la met√°fora, poder de s√≠ntesis, la palabra precisa, desnuda sin afeites con exactitud casi matem√°tica, de ah√≠ una vez m√°s la sumatoria lezamiana, pero ahora con el nombre, el sustantivo pujando por desplazar al adjetivo. Esta generaci√≥n 0, arras√≥ con premios y aunque no fueron muy comprendidos por el p√ļblico lector, si encontraron su propia forma de decir y hoy se puede hablar de ellos como una generaci√≥n literaria aunque ciertamente no hay una revista literaria que los respalde‚ÄĚ, destaca.

C√≠rculos como cuando lanzas una pieza al lago al agua y surgen las olas conc√©ntricas, expandi√©ndose, pero c√≠rculos que se convierten en remolino y arrasan con todo. Si el agua emerge ‚Äúcomo l√≠nea de separaci√≥n, horizonte, como algo que limpia o debe limpiar los vicios, aunque sea a trav√©s de la muerte‚ÄĚ, los j√≥venes nacidos despu√©s de los ochenta ‚Äúcambiaron la sangre tan utilizada en cuentos de la generaci√≥n 0 por el agua‚Ä̂Ķ Nos insiste Dulce Mar√≠a Sotolongo que si ‚Äúla sangre es la muerte, el agua es renacimiento, bautizo y renacer es cambiar‚Ķ‚ÄĚ

¬ŅA qui√©nes leeremos en C√≠rculos de agua? ¬ŅY qu√© caracteriza su narrativa generacional? Los autores antologados ‚Äďen el orden cronol√≥gico en que aparecen‚Äď son los siguientes: Abdel Mart√≠nez Castro, Alexander L√≥pez D√≠az, Alexander Jim√©nez del Toro, Amelia Rabaza, Anisley Miraz, Ariel Fonseca, Claudia K. Evercloud, Daniel Zayas, David Peraza, Daylon W. Hern√°ndez, Elaine Vilar, Erian Pe√Īa, Eric Flores Taylor, Ernesto A. D√≠az, Gabriel Su√°rez, Gian Carlos Brioso, Gustavo Vega, Hugo Favel, Juan Carlos O¬īFarrill, Ketty Blanco, Marlos Luis Herrera, Mariene Lufri√ļ, Martha Acosta, Patricio R. Mart√≠nez, Rams√©s Sotolongo, Ra√ļl Goenaga, Reynier Arro, Rosamary Arg√ľelles, Sa√≠li Alba, Yasel Toledo, Yasmany Gonz√°lez, Yeney de Armas y Yonnier Torres. Son j√≥venes de diferentes partes del pa√≠s, varios ganadores de importantes premios, algunos m√°s conocidos que otros, pero todos con similares inquietudes, y sobre todo b√ļsquedas.

Y en cuanto a las caracter√≠sticas de su narrativa ‚Äďque la diferencian de las generaciones precedentes‚Äď nos dice Sotolongo Carrington que encontramos un profuso tratamiento psicol√≥gico en los personajes; la violencia les ha llegado por v√≠as diferentes: el cine, la televisi√≥n, los juegos, la m√ļsica; el miedo a las enfermedades de trasmisi√≥n sexual sede espacio ante la pornograf√≠a, pero en estos cuentos sus protagonistas son v√≠ctimas no victimarios de valores que hay que retomar; tras la aparente apat√≠a del absurdo, hay lucha, sobrevivencia deseos de cambiar; tienen un respeto palpable a figuras de la literatura cubana como Jos√© Lezama Lima y Virgilio Pi√Īera. ‚ÄúSon muchachos cultos con un alto nivel de lectura‚ÄĚ, dice.

‚ÄúEstos j√≥venes se expresan sin temor, reflejan la sociedad que les toc√≥ vivir desde una perspectiva no tan ap√°tica como cr√≠tica porque est√°n seguros de la necesidad de un cambio‚ÄĚ, resumen Dulce Mar√≠a. Y a√Īade que ‚Äúellos han comenzado un viaje sin regreso hacia un futuro prometedor donde son los j√≥venes, los protagonistas‚ÄĚ. Pistas de este viaje las podemos encontrar en la lectura de los cuentos incluidos en C√≠rculos de agua. Nacidos despu√©s de los 80.


Experimentar piel a piel la necesidad de decir

Lisbeth Lima Hechavarría experimenta en piel propia la necesidad de dar cuerpo al arte. Su creación late y se construye sobre en un puente que enlaza memoria y realidad. Bien sabe que cada escritor es, a su manera, un cronista de su tiempo. Hoy les invito a conocer un poco más de esta joven autora santiaguera que ya ha conquistado, con su literatura, un fértil terreno editorial más allá de las fronteras nacionales.

En la escritura, en la creaci√≥n, ¬Ņqu√© consideras es esencial o indispensable?

Libertad. Un creador se debe ser fiel a su ideal, a defender su posici√≥n, sea cual sea. Todo es un proceso de pensamiento, de conclusiones conceptuales a las que se arriba tras poner en pr√°ctica lo √ļnico que no se le logra arrebatar a un artista nunca: la capacidad de transfigurarse e ir experimentando piel a piel la necesidad de decir.

¬ŅPuede ser mesurable la calidad de un libro, o esto depende de las sensaciones, emociones, experiencias, referencias y del mundo est√©tico personal de cada uno de los lectores?

Es un poco de ambas cosas que planteas. Aunque la apreciaci√≥n de lo ‚Äúbueno‚ÄĚ o ‚Äúmalo‚ÄĚ es subjetiva y est√° completamente estribada en las concepciones individuales de cada quien, es cierto que la calidad de un libro s√≠ es mesurable y puede ir desde la propia conformaci√≥n de este hasta el estilo, la complejidad ling√ľ√≠stica, recursos, el c√≥mo se desarrolla la tem√°tica, la edici√≥n, por citar algunos ejemplos. Pero sucede que m√°s all√° de esos criterios se encuentra el tema de las emociones que produce el texto: cu√°nto nos transmite, nos contextualiza, nos incita a la reflexi√≥n, cu√°nto provoca, todo esto resulta de gran peso a la hora de evaluar una obra. Pienso que es parte indispensable tambi√©n en esa mensuraci√≥n. Porque, ¬Ņde qu√© sirve la literatura si no es capaz de transmitir y comprometer al lector por m√°s limpieza estil√≠stica que tenga?

¬ŅEs posible definir qu√© es la creaci√≥n? ¬ŅPodr√≠as aventurar tu definici√≥n personal?

La creación es exorcismo para el alma. Libertad. Casi siempre mi proceso creativo está unido a la imperante necesidad de desfogarme, de liberar a los demás. Me transfiguro en rostros ajenos y los desato. Con el tiempo ya es oficio, y aun estando en paz logro crear, pero debo admitir que nunca con la facilidad, fuerza y prontitud que logro cuando algo me perturba. También es magia. No creo que algo que no lleve magia sea capaz de salvar.

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo? ¬ŅC√≥mo piensas la estructura o arquitectura de un libro?

No la pienso, la verdad. Por lo general eso es algo que analizo después, cuando de poesía o cuentos se trata, claro. No logro condicionar mi creación a esquemas. Ya es suficiente con lo menguado que se ve el proceso ante las peripecias de esta vida tan convulsa y precaria que llevamos.

Y en cuanto a mi proceso creativo, lo cierto es que ya no s√© trabajar de otro modo que no sea bajo presi√≥n. Es una condici√≥n impuesta ante la cual no me ha quedado otra que adaptarme, pero ir√≥nicamente lo disfruto porque en medio de tanto alboroto que hay siempre en casa con el ni√Īo, mis madres aclamando a Dios cada dos por tres, los gritos adolescentes de mi hermana y la tristeza tremenda que nos invade, pues yo escapo, escapo y es como un momento de abstracci√≥n febril. Calor, horas sin corriente, muchachos desde los portales vecinos enchuchando a los perros, Mateo de un lado a otro tirando de un carrito viejo sin ruedas y yo ah√≠, en ese vaiv√©n que logro entre ficci√≥n y realidad. Pocas veces tengo paz para escribir, leer o estudiar, pero esas son tambi√©n mis acciones vitales, como tragar, as√≠ que me adapto para sobrevivir.

¬ŅEs el escritor un cronista de su tiempo? ¬ŅTiene el escritor deber con el tiempo que le ha tocado vivir?

cortesía de la entrevistada

Creo que sí, somos cronistas de nuestros tiempos, de los momentos históricos que nos han tocado vivir, lo queramos o no. Es difícil escapar de nuestra realidad. Es contraproducente querer luchar frente a ello, seríamos esclavos de cada frase escrita mientras huimos de nuestro entorno.

Pero no ser√≠a ‚Äúdeber‚ÄĚ el t√©rmino. A fin de cuentas, como ya expresaba anteriormente, creaci√≥n es libertad y donde empiezan los deberes, comienza la atadura de alguna forma, y crear siempre debe estar por encima de todo eso. La cronicidad viene inmersa en el propio proceso de creaci√≥n, fluye de modo natural, muchas veces sin que seamos conscientes de ello. Cuando lo condicionamos entonces estamos dejando de ficcionar nuestros planos y ah√≠ s√≠ surge ya el deber a ser fehacientes con nuestras circunstancias.¬†

¬ŅTiene el escritor un deber con la obra que ha elegido escribir?

Aqu√≠ s√≠ considero que el t√©rmino ‚Äúdeber‚ÄĚ se impone. Si el creador no es capaz de sentirse comprometido y deberse a su obra, entonces nunca le debi√≥ ser otorgado el don. Porque una cosa es imponerse requisitos que entorpezcan el nacimiento de la idea, atarse a concepciones estil√≠sticas para complacer a eruditos o sentir presi√≥n ante la realidad que se impone y otra muy distinta es no ser fieles a nuestra condici√≥n de creadores. Cuando estoy en el proceso de culminaci√≥n de un texto, no estoy tranquila hasta que ha quedado listo y el deber sigue, porque engavetarlo no sirve de nada, hay que darle luz a esa idea, velar que llegue a todos cuantos puedas, nunca se sabe cu√°ntas buenas emociones seas capaz de generar.

¬ŅRutinas o man√≠as a la hora de escribir? ¬ŅInspiraci√≥n o m√©todo?

cortesía de la entrevistada

No tengo man√≠as ni rutinas. Son tiempos donde el pragmatismo se impone. Aunque sin perder ni una pizca de pasi√≥n, s√≠ debo acogerme y aprovechar donde me llegue la musa para escribir. A veces es mientras dejo que se sofr√≠a un quimbomb√≥ con carne y hago apuntes en el blog de notas, o en una cola. Juego con mi ni√Īo, de pronto algo dice que me suena divertido y acopla bien en una escena, pues all√° voy corriendo a escribirla: esos son mis mecanismos. Pero puedo hablarte de cu√°les fueron, y todav√≠a son de vez en cuando (no por elecci√≥n propia sino porque no me queda de otra) esas rutinas que disfrut√© en mi proceso de escritura: escribir a partir de las once de la noche, en la madrugada, per√≠odos de noctambulismo creativo, taza de caf√© en mano. Pero si de preferencias se trata, elijo un ambiente limpio, agradable. Sue√Īo con lo que pudiera ser en una casa grande, ventilada, donde se respire paz, y yo sentada en mi escritorio, nada sofisticado sino m√°s bien artesanal, frente a un librero inmenso. Entonces poder escribir toda la ma√Īana, desde bien temprano hasta medio d√≠a, es el horario que considero se aprovecha mejor.

Inspiración: vivir y leer, leer y vivir. No se puede crear sin vivir, vivir mucho, que no es lo mismo que llevar a cabo nuestras funciones vegetativas.

cortesía de la entrevistada

¬ŅQu√© resulta, a tu criterio, lo m√°s interesante de la creaci√≥n joven en estos momentos?

Siento que lo más interesante en la creación de estos momentos, no solo a nivel nacional, sino también internacional, es el riesgo. El arte que está moviendo el mundo hoy es un arte experimental, y sí, esto no viene de ahora, ya ha sido una constante desde décadas, pero no es que ahora se trate de novedad, sino de traer a los planos actuales, a nuestro momento histórico, el arte que tiempo atrás también cumplió su objetivo. Experimentar complementándolo con elementos vigentes y evaluar los resultados, ver lo que provoca. Hoy son muchos más los creadores que apuestan por el riesgo, son más los que aspiran a revolucionar los dogmas y corrientes de pensamientos. El arte ha sido puente, mecanismo, eso es inmutable e imagino que lo será siempre… los que no somos estáticos en nuestro modo de comprender y hacer somos nosotros, de ahí que hoy se perciba distinto ese mismo arte y por ende pueda generar el cambio inminente.   

Entonces, como artistas, ¬Ņqu√© valores nos salvan y cu√°les nos hunden?

La humildad es una virtud que admiro. La sencillez. El saber ser agradecidos es algo que engrandece y salva, siempre salva. Nos hunde el sobreponer el ego antes que la tolerancia y la empatía.

¬ŅCu√°les son los temas que resultan, para ti, obsesiones o leitmotivs en la escritura?

La muerte. La muerte y su relaci√≥n con los dem√°s procesos de la vida: el amor, la soledad, la psicosis. Siempre he asumido la muerte con una especie de‚Ķ no s√© si ‚Äúnaturalidad‚ÄĚ sea la palabra correcta, pero me enfrento a ella con desapego. Quiz√° porque la asumo y concientizo como lo que es: un proceso inevitable, al que por m√°s intentos que hagas no lograr√°s frenar llegada la hora; entonces aferrarnos a la negaci√≥n solo entorpece el devenir del ciclo.

A los nueve a√Īos muri√≥ mi abuelo materno, el √ļnico que realmente tuve. Recuerdo que mi madre fue a buscarme a casa de la veterinaria amiga de la familia, la cual viv√≠a a unas pocas cuadras. Estaba lloviendo. Al bajar las escaleras tropec√© y casi caigo, mi madre procur√≥ que me fijara bien d√≥nde pisaba, que ya estaba bueno de desgracias ese d√≠a, dijo. No mostr√≥ muchas objeciones en que fuera al velatorio. Llegu√© y sin pensarlo fui hasta el cuarto y me sub√≠ en la cama donde yac√≠a mi abuelo muerto. Ah√≠ pas√© rato acarici√°ndole el pelo lacio y sedoso, recordando los cuentos ‚Äúde nunca acabar que siempre hac√≠a‚ÄĚ. Mi madre se asombr√≥ y cuentan mis t√≠as que quiso sacarme de all√≠, pero ellas lo impidieron. Fue uno de mis primeros encuentros con la muerte. Agradezco el que mi familia se mostrara siempre tambi√©n presta a asumirlo sin tab√ļes, sin inventar historias para ocultarme las ausencias de los que mor√≠an. Luego parti√≥ mi bisabuelo paterno, con el cual tambi√©n de ni√Īa establec√≠ un v√≠nculo.

En 4to a√Īo de la universidad cambi√© de bi√≥loga de campo y estudios sobre Biodiversidad a interesarme por la Antropolog√≠a F√≠sica, Forense, la Tafonom√≠a (t√©cnicas de enterramientos), campo en el que hoy desarrollo mis estudios cient√≠ficos. Trabaj√© durante casi cuatro a√Īos con cad√°veres humanos, en la morgue y cementerios. Creo que esta pasi√≥n que siento por mi especialidad tiene mucho que ver tambi√©n con mi forma de enfrentarme a este fen√≥meno y, como v√°lvula de escape que es al fin y al cabo la literatura, pues forma parte de mi universo creativo.¬†

¬ŅCu√°n dif√≠cil es para un autor joven abrirse paso en el terreno nacional y, luego, un poco m√°s adelante, en el campo internacional?

A mí me ha sucedido al revés y no sé hasta qué punto pueda ser eso favorable o no, pero encontré espacio primero en medios internacionales. Mi primera publicación fue traducida al alemán en una antología de joven narrativa cubana, llevada a cabo por la editorial PODIUM, de Viena. Tuve el placer de ver publicado mi cuento Fototaxia negativa, uno de mis primeros textos, hoy contenido en el libro Matices de vida. Luego otros tres fueron traducidos al francés y publicados por la Revista Literaria Especializada de la Universidad de Poitiers, Francia, después en una antología en Polonia, y así fueron llegando las primeras publicaciones, felizmente de la mano también de traducciones.

cortesía de la entrevistada

En los √ļltimos dos a√Īos no han sido pocas las oportunidades de publicaci√≥n en revistas literarias extranjeras, las cuales he utilizado como v√≠a de promoci√≥n y mecanismo para establecer contacto con personas del mundo editorial. En este a√Īo han visto la luz dos de mis libros, ambos publicados por editoriales del exterior y un tercero ya aceptado que corri√≥ con igual destino.

Nada me har√≠a m√°s feliz que comenzar a ver los frutos de estos a√Īos de trabajo echar ra√≠ces en mi terru√Īo, pero he de admitir que se vuelve un proceso engorroso, desde la presentaci√≥n del texto hasta con suerte ver el libro publicado. Cierto que desde hace unos meses, tras el proceso de informatizaci√≥n que viene atravesando el pa√≠s, ya al menos pueden presentarse a evaluaci√≥n las obras en formato digital; aun as√≠, sigue quedando un arduo camino. En un contexto donde, por cuestiones obvias hay crisis m√°s inminentes que resolver que la del papel y descongestionar los planes editoriales de a√Īos de retrasos, pues entonces s√≠, es dif√≠cil, no s√© mesurablemente en cu√°nto, pero lo es, para los j√≥venes autores y para los no tan noveles tambi√©n.

¬ŅCrees en el fatalismo geogr√°fico? ¬ŅExiste a√ļn para los j√≥venes autores cubanos, pese al avance paulatino que han tenido las redes sociales en nuestro pa√≠s?

S√≠, claro que s√≠, es un fen√≥meno que ha afectado a trav√©s de la historia a no pocos artistas, buenos artistas. Tal como mencionaba en la respuesta anterior, no basta tener la llave si no sabes encontrar qu√© puerta abrir. Hay procesos que no pueden llegar a cuentagotas. ‚ÄúPor algo hay que comenzar‚ÄĚ, nos resignamos muchos, pero ¬Ņavanzamos realmente? El universo ‚ÄúInternet=posibilidades reales‚ÄĚ no es un camino que se sondee f√°cil. Lleva tiempo de estudio, fracasos, riesgos y p√©rdidas. ¬†

Al dise√Īar tus personajes, ¬Ņen qu√© fijas primero tu atenci√≥n? ¬ŅQu√© debe tener, esencialmente, un personaje para ser inolvidable?

Autenticidad.

Nunca es una sola o la misma cosa la que fijo para comenzar a darles vida a mis personajes. A veces simplemente llegan y se presentan: ‚ÄúHola, soy fulano/a de tal, y esta es mi historia‚ÄĚ. Esto suele pasarme con frecuencia, se me relevan, toman autonom√≠a. Yo solo me vuelvo entonces el medio para un fin. Ellos viven dentro m√≠, esa es la gran verdad. Como mencionaba, no suelo tener esquemas, ni bosquejo, eso lo hago internamente; sin embargo, considero que a veces es necesario, puede ser un h√°bito sano. ¬°Mira que lo he intentado!, pero no me sale, y eso que soy de las que llevan agenda y pegan papelitos en el fr√≠o y van tachando listas, pero a la hora de crear no me sirve. Las ideas me llegan hasta de un t√≠tulo que se me ocurre, de ah√≠ voy hilando trozo a trozo la historia y conforme avanzo van llegando ellos, se amoldan. En mi obra no busquen h√©roes, al menos no hasta el momento. Son personajes habituales, sin finales felices, llenos de cotidianeidad. Tambi√©n los hay marcados por la perturbaci√≥n, la soledad, el miedo. A veces pienso que encuentro una especie de regocijo en crearlos y hacerlos transitar caminos que yo nunca elegir√≠a, esa es la magia de este oficio: transmutarnos constantemente, ser todos y nadie a la vez, vivir cientos de vida, ¬Ņqui√©n dice que no sabemos de inmortalidad? Que le pregunten a Macondo.

¬ŅQu√© autores te han marcado?

Me resulta difícil responder porque me han marcado muchos autores y obras, desde los más desconocidos y rechazados por el gremio hasta algunos de los más aclamados y reverenciados. Con los clásicos, siempre lo admito sin pena, me pasa algo raro, no me siento libre, despojada a la hora de leerlos y eso me perturba. El medio crea demasiado ruido respecto a sus obras, unas expectativas que luego no logro y por eso llegan las decepciones. No me pasa con todos, claro está, pero me pasa.  

Jos√© Soler Puig, sin dudas es un autor que marc√≥ su impronta en m√≠, Montenegro con Hombres sin mujer, Carpentier me encanta, Juan Rulfo con El llano en llamas sobre todo, a quien a la vez en los √ļltimos tiempos asocio mucho con el cantautor argentino Jorge Fandermole, otro que tambi√©n lleg√≥ para quedarse; Clarice Lispector y Camus. ¬ŅM√°s contempor√°neos?, me gusta siempre mencionar autores cubanos cuya obra marc√≥ una etapa que defino como mi primera fase escritural: Mar√≠a Liliana Celorrio con Mujeres en la cervecera, Ena Luc√≠a Portela con Cien botellas en una pared y P√°jaro pincel y tinta china, Pedro Juan Guti√©rrez, Daniel Chavarr√≠a y Ana Lidia Vega Serova. Mildre Hern√°ndez es otra autora que tambi√©n me brinda matices interesantes desde su LIJ. Muchos otros.

¬ŅTienes miedo a lo rutinario en tu oficio como escritora?

Mi respuesta puede tener varias lecturas. Por un lado, no, para nada, no creo que la rutina o el agobio me invadan nunca. Este es un oficio tan rico en materia de hacer que será la vida lo que no me alcance para crear todo cuanto quisiera. Habrá momentos de silencio escritural pero pienso que esos también cuentan dentro del proceso, es tiempo para estudiar nuevos estilos, géneros, reinventarnos como creadores.

Por otro lado, rutina puede ser también disciplina, focus, y eso, para un autor que ya ha descubierto su sello, puede ser la clave del éxito. Ahí quisiera verme un día, no en el éxito, sino en el focus total de mi estilo creativo. Por el momento toca seguir descubriéndome, así que no le temo a la rutina.

Tus dos obras m√°s recientes son Rostros, Editorial Primigenios, en Estados Unidos y Matices de vida, del sello editorial Libros Duendes en Ecuador, en colaboraci√≥n con la Editorial Italiana TekTime. ¬ŅEn qu√© se diferencian ambas propuestas y cu√°l eje com√ļn las une o ata?

Rostros es mi primer libro publicado. Siempre me ser√° infinitamente grato volver a sus p√°ginas y redescubrirme en ellas. Los cuentos compilados en este volumen llevan mucho de m√≠, la mayor√≠a tienen m√°s de seis a√Īos. Significan inicio, crecimiento y, por qu√© no, tambi√©n escuela. Rostros tiene la magia, dir√≠a yo, de hacer que nos miremos desde adentro. A fin de cuentas, sus personajes no son m√°s que el reflejo de nosotros mismos en situaciones cercanas, situaciones que escuchamos en boca de unos, de otros, que nos llegan y nos conciernen a veces m√°s de lo que creemos o queremos admitir.¬† Erotismo, sexo, amor, desamor son el convite que existe entre esas p√°ginas, donde pongo fin a una etapa creativa inicial de mi carrera como escritora y doy paso, feliz ante lo concebido, a una nueva fase escritural.

Matices de vida igual es el resultado de varios a√Īos de trabajo. Algunos de sus textos fueron concebidos en paralelo a los del libro Rostros, otros son m√°s recientes como es el caso de ‚ÄúCifras‚ÄĚ, ‚ÄúEl despertar de Alicia‚ÄĚ, ‚ÄúNece(si)dades‚ÄĚ. Es un compendio de historias que sin grandes ambiciones deja entrever los roles que asumimos en el transcurso de eso que llamamos vida, es la sumatoria de cuanto enfrentamos: muertes, p√©rdidas, resignaci√≥n‚Ķ

A ambos los ata el hecho de que están compuestos por historias-espejos. Sin proponérmelo persiguen los mismos objetivos: hacer que mutemos de piel y nos veamos transitando de pronto por las páginas de un libro. Creo que el ponernos en situación de vez en cuando nos ayuda a comprendernos y tolerar a los demás.     

Volvamos a hablar de Matices de vida‚Ķ ¬ŅEscribiste este libro con el prop√≥sito de antologar tus cuentos bajo en eje tem√°tico o fueron textos que nacieron paulatinamente, sin un prop√≥sito de homologaci√≥n? ¬ŅQu√© puede esperar el lector de esta propuesta?

No hubo tal prop√≥sito en la concepci√≥n de este libro. Siempre me cuesta armar los cuadernos, debo admitir, ya que al menos en estos dos primeros, que han sido m√°s bien compilaciones, no hay un mismo hilo tem√°tico o una intencionalidad com√ļn hacia cada uno de los textos. En Matices de vida est√°n b√°sicamente aquellos cuentos que no cab√≠an en Rostros, pues en ese √ļltimo t√≠tulo al final logr√© que el sexo y el amor o desamor fuesen de alguna forma el eje. Luego surgieron otros cuentos que comenzaron a encajar y pues‚Ķ voil√°, sali√≥.

No obstante, nuestros procesos creativos van madurando y, aunque sin camisa de fuerza, ahora tengo en marcha otro libro de cuentos cuyas historias sí guardan relación. Es un proyecto que me está produciendo mucho placer ya que requiere un profundo estudio y yo amo estudiar.

cortesía de la entrevistada

M√°s all√° de la p√°gina en blanco, ¬Ņqui√©n es Lisbeth Lima Hechavarr√≠a?

Una apasionada de la Antropolog√≠a F√≠sica que sue√Īa con trabajar en alg√ļn yacimiento arqueol√≥gico y viajar a Egipto. Vivo enamorada de la gen√©tica y las aberraciones cromos√≥micas. Madre de un ni√Īo divertido y ocurrente. Miembro de una familia peque√Īita y sufrida pero con una fuerza incre√≠ble.

 


El sue√Īo de aprisionar el coraz√≥n de los lectores

Claude Nogueras es muy joven. A veces olvido su edad cuando la oigo defender con pasi√≥n un proyecto o una idea literaria, y m√°s a√ļn cuando leo sus textos. Bien sabe Claude que la literatura es la pieza esencial en el laboratorio de su vida, en el acertijo y en el rompecabezas de su espiritualidad. Reciente ganadora del Primer Premio Laboratorio de Escrituras ‚ÄúEncrucijada‚ÄĚ en las categor√≠as de Narrativa y Proyecto de Libro, esta joven escritora comienza a abrirse paso en el mundo de la literatura, convencida de que este es su camino inevitable.

¬ŅCu√°ndo decidiste que la literatura iba a ser el camino que acompa√Īar√≠a tus pasos?

De una forma u otra, nunca tuve dudas. Desde ni√Īa me interes√© mucho por la literatura. Cuando me preguntaban a qu√© quer√≠a dedicarme en el futuro, mencionaba todas las profesiones habidas y por haber pero, al final, ‚Äúcontaba los votos‚ÄĚ y eran mayor√≠a aquellas relacionadas con las letras. Tengo guardados poemas y cuentos que a√ļn hojeo de vez en cuando. Verlos me saca una sonrisa porque, a pesar de que no eran gramatical u ortogr√°ficamente perfectos, recuerdo haberlos escrito con mucha pasi√≥n, durante horas de dedicaci√≥n e ilusiones. Siempre disfrut√© leer, sobre todo las obras de Jos√© Mart√≠; me acompa√Ī√≥ durante preciados a√Īos de mi vida el libro La noche, de Excilia Salda√Īa, y viv√≠ tambi√©n grandes romances con B√©cquer, Lorca y Rub√©n Dar√≠o. En mi etapa estudiantil particip√© en concursos nacionales de Espa√Īol Literatura y tuve el gusto de ganar en varias ocasiones. Me vincul√© tambi√©n a talleres literarios y Casas de Cultura. En resumen, me gusta pensar en la literatura como un refugio, una pieza que completa el rompecabezas de mi vida y una parte inevitable de m√≠.

Entre el momento en que el artista descubre el llamado de la vocaci√≥n y ese otro momento en que sigue sin frenos su llamado puede transcurrir un buen tiempo. ¬ŅSucedi√≥ as√≠ en tu caso?

Totalmente. A pesar de amar la literatura, hay momentos en los que ciertos caminos dentro de uno mismo se bifurcan. Estudi√© Licenciatura en Turismo en la Universidad de La Habana y mi escritura pas√≥ a habitar un segundo plano. Dej√© de contemplarla como una profesi√≥n a futuro. Nos cas√°bamos y nos divorci√°bamos muy seguido pero, tarde o temprano, retorn√°bamos juntas al punto cero, al espacio en el que solo √©ramos ella y yo, al espacio de la creaci√≥n. Considero ese un m√©todo muy efectivo para saber si algo te apasiona. El secreto est√° en preguntarte si alguna vez has logrado sacud√≠rtelo del alma. Mi respuesta siempre ha sido no. La escritura me acompa√Īa. Crece y evoluciona conmigo. Todos los d√≠as aprendemos juntas.

De ah√≠ que pueda decir, con absoluta certeza, que el momento en el que decid√≠ emprender un camino sin frenos con destino a mi vocaci√≥n de escritora fue hace pocos meses. A trav√©s de un gran amigo, a quien le estar√© por siempre agradecida, conoc√≠ el proyecto Laboratorio de Escritura ‚ÄúEncrucijada‚ÄĚ, que de manera online diriges. Este espacio y mis compa√Īeros de laboratorio me han inspirado e impulsado a redescubrirme o, quiz√°s, a descubrirme como autora, a asumirlo con todas sus letras. A todos agradezco por formar parte de una experiencia tan enriquecedora.

¬ŅPor qu√© decidiste usar un seud√≥nimo en vez de tu nombre? ¬ŅQu√© evocaciones te trae el nombre que elegiste para firmar tu obra o a qui√©n rinde homenaje?

Utilizo el seudónimo Claude Nogueras en lugar de mi nombre porque la escritura es un acto tan introspectivo para mí, que a veces me produce la sensación de ser una persona distinta, conformada solo por letras e ideas que logro moldear durante las horas de creación. Es mi alter ego.

Claude es una modificaci√≥n del nombre Claudia, personaje principal del libro El cuervo dijo nunca m√°s, de Carlo Frabetti. Le√≠ esta novela en mi etapa adolescente y me caus√≥ un gran impacto. Me convirti√≥ de manera s√ļbita en amante definitiva de la poes√≠a y la prosa. Despert√≥ en m√≠ un instinto de indagaci√≥n que me llev√≥ a conocer, posteriormente, las creaciones de dis√≠miles poetas y escritores. Marc√≥ un antes y un despu√©s en mi relaci√≥n con la literatura. Por otra parte, Nogueras hace honor al apellido de Luis Rogelio Nogueras, escritor cubano cuya poes√≠a me cautiv√≥ desde el primer instante. Entend√≠ enseguida su obra y leerlo se me pareci√≥ a una conversaci√≥n, en la que me familiarizaba de manera incre√≠blemente f√°cil con la intenci√≥n de su voz y su forma de expresar.

cortesía de la entrevistada

¬ŅCu√°les son tus principales influencias creativas?

En todo momento, cuando hable de influencia, hablar√© de inspiraci√≥n. No me referir√© al hecho de partir, quiz√°s, del estilo de algunos autores para conformar el m√≠o. Nunca me ha resultado de esa manera. En realidad, tengo serios problemas para responder cuando me preguntan cu√°l es mi autor o mi libro favorito. La lista es tan extensa como alcanzo a recordar. Antes que escritora, me gustar√≠a considerarme una admiradora de todo tipo de autores y artes. No me cierro a ninguna creaci√≥n. Tal vez me aferro a unas m√°s que a otras porque conectan conmigo desde un punto de vista √≠ntimo. La cuesti√≥n es que, para m√≠, las influencias se traducen en golpes de motivaci√≥n, en lo que se siente cuando ‚Äúse te prende el bombillo‚ÄĚ. Es el caso de las historias que nacen de observar una fotograf√≠a, una escultura o, simplemente, del estado de √°nimo que me provocan las actitudes de los personajes de un libro. Tambi√©n pueden surgir de la letra de una canci√≥n o de la m√ļsica; incluso de las personas del d√≠a a d√≠a, que son grandes artistas y ni siquiera lo sospechan.

¬ŅC√≥mo definir√≠as tu estilo?

No sabr√≠a definirlo. Dir√≠a que mi creaci√≥n se encuentra en fase experimental. Estoy concentrada en explorar varios g√©neros dentro de la literatura y, a medida que lo he hecho, he encontrado nuevas formas de contar historias y conformar personajes. Probablemente me ubico en uno de los momentos m√°s importantes de mi desarrollo como autora; por eso a√ļn no me atrevo a caracterizar mi estilo de escritura. Queda un largo camino por recorrer. De hecho, siento una gran curiosidad por saber c√≥mo me percibir√°n los lectores. Soy toda o√≠dos.

Y tu proceso creativo, ¬Ņc√≥mo transcurre?

Puedo definirlo en dos etapas. La primera corresponde al momento en el que fundo a mi personaje: sus caracter√≠sticas, sus conflictos y el espacio en el que habita. Se asemeja a crear un universo, uno que empieza de cero cada vez que se inicia una historia. Puede demorar d√≠as, una semana o m√°s, en dependencia de los ritmos de la vida y las exigencias de labores adyacentes a la escritura. Llega a ser un proceso lleno de cuestionamientos, frustraciones, desesperanzas, expectativas traicioneras; pero se torna similar a la sensaci√≥n de subir a una monta√Īa rusa, pues sabes que se acerca el punto de inflexi√≥n y, de ah√≠ en adelante, ser√° una ca√≠da libre, a la que puedes dilatarle el aterrizaje tanto como prefieras. Concibo ese momento de ca√≠da como la fase de creaci√≥n literaria en s√≠, cuando ya soy capaz de monitorear los signos vitales de mis personajes y comienzo a escribir sin ataduras. En mi caso, las citas con la p√°gina en blanco deben transcurrir en absoluto silencio y completa soledad; raz√≥n por la cual a veces despierto temprano para escribir de madrugada.

A tu criterio, ¬Ņun escritor tiene que ser necesariamente un buen lector o basta con que sea un buen int√©rprete de su propia realidad?

Considero que la lectura es para la escritura lo mismo que la afinaci√≥n para la m√ļsica. En mi caso, leer me ayuda a escribir, me hace ‚Äúentrar en el tono adecuado‚ÄĚ. Por otra parte, la realidad de un escritor es tan transformable como alcance a dise√Īar su imaginaci√≥n. La realidad nos ofrece valiosas libertades de construcci√≥n literaria. As√≠ que definir√≠a ambas opciones como m√©todos de estudio, fuentes de inspiraci√≥n e impulsoras de la creatividad.

¬ŅCu√°l es el lugar que ocupa el escritor en el mundo contempor√°neo?

El escritor puede ser tan poderoso y versátil a través de su arte como se lo proponga. Puede convertirse en un magnífico showman de las letras, entretener y moldear lo increíble en la mente de sus lectores. Puede también darles voz e identidad, al crear personajes con los que las personas logren empatizar. Puede ejercer el derecho a la crítica mediante sus obras, desde puntos de vista históricos, sociales, culturales, económicos y proponer nuevas formas de entendimiento. En el mundo contemporáneo, específicamente, tan marcado por el intercambio en redes sociales, el escritor se convierte además en vocero, consejero, promotor directo de sus obras e ideas. Se ubica más cercano a sus lectores, tiene la posibilidad de conocerlos mejor y viceversa. En este sentido, adquiere también mayor responsabilidad y competencia al reinventarse constantemente y al generar un impacto en cadena que se propaga con alarmante rapidez.

¬ŅQu√© tipo de colaboraciones con otros artistas te interesar√≠an en tu vida creativa?

No me lo hab√≠a preguntado hasta ahora; pero me encantar√≠a adentrarme m√°s en el mundo de la escritura cubana actual, y conocer todas las posibilidades de colaboraci√≥n que existan. Me interesa la transversalidad entre las diferentes formas del arte, por lo que me gustar√≠a llevar a cabo proyectos que mezclaran la literatura con otros medios de expresi√≥n art√≠stica. Por el momento, alcanzo a pensar en mis maravillosos y talentosos compa√Īeros del Laboratorio de Escritura y en lo interesante que ser√≠a llegar a concretar una propuesta de obra literaria entre todos, una colecci√≥n de nuestras creaciones. Por otra parte, fantaseo con la idea de lograr la puesta en escena de mis obras teatrales. Me sentir√≠a muy honrada y ser√≠a un sue√Īo cumplido verlas interpretadas por actores y disfrutadas por el p√ļblico.

Un escritor es siempre un analista de su tiempo, ¬Ņhasta qu√© punto lo real es importante en tu obra?

Lo real podrá llegar a ser tan importante en mis obras como lo sea el objetivo supremo de estas. Soy bastante fiel a la idea de que el escritor debe escribir acerca de lo que sabe. Y si hay algo que sé o al menos siento, con toda certeza, es mi realidad. Esto no significa que no pueda reinterpretarla o ponerla de cabeza a la hora de plasmarla en una historia, al punto de llegar a transformarla en una realidad distinta. Tampoco significa que sea la misma realidad del lector o de otros escritores. Es completamente relativa. Creo que de este principio parte la originalidad y la genialidad de la escritura o de cualquier otra manifestación artística. Lo real, percibido de manera diferente por parte de todos, enriquecerá las obras con interpretaciones diversas, válidas y enfocadas en tantos puntos de vista como autores y lectores sean capaces de imaginar.

Eres una autora que juega con dis√≠miles g√©neros (el teatro para ni√Īos, la ciencia ficci√≥n, la narrativa, etc.), ¬Ņpor qu√© te interesa cruzar esas fronteras gen√©ricas?, ¬Ņqu√© nuevas visiones otorga ese cruzamiento a tu escritura?

El trabajo en dis√≠miles g√©neros constituye la l√≠nea trazada en ese plan experimental que hab√≠a mencionado anteriormente. Soy una escritora reci√©n nacida, dir√≠a yo, me resulta imprescindible explorar todas las formas de locomoci√≥n, expresi√≥n y gestualidad dentro de la escritura. Estoy convencida de que, en alg√ļn punto, sabr√© delimitar mi zona de confort; sin embargo, no ofrezco garant√≠a de que me quede ah√≠. Me gusta plantearme desaf√≠os y enfocarme en diferentes perspectivas. Por eso me interesa cruzar estas fronteras gen√©ricas. Se trata de aprender y lograr sorprenderme a m√≠ misma. Si el a√Īo pasado alguien me hubiese dicho que estar√≠a escribiendo teatro, por ejemplo, quiz√°s no me hubiese re√≠do, pero al menos hubiese hecho resistencia ante la credibilidad de ese augurio. Sin embargo, he encontrado un g√©nero en el que me siento bastante c√≥moda y que ha llegado a resultarme fascinante.

No voy a negar que, a veces, encontrarme ante un océano tan vasto de posibilidades genéricas me ha provocado cierta parálisis como escritora, o me ha hecho correr el riesgo de brincar de un género a otro sin llegar a vincularme con ninguno. No obstante, he logrado dedicarle el tiempo necesario al estudio de las particularidades que se requieren para la escritura en cada caso y continuaré haciéndolo. Tengo claro que la base para desarrollar la experticia en cualquier campo parte de la constancia y la paciencia, así como del esfuerzo realizado en la medida correcta.

cortesía de la entrevistada

En tu obra abordas la reescritura y actualizaci√≥n de los mitos griegos, ¬Ņqu√© tienen estas historias antiqu√≠simas que contarnos y por qu√© volver a ella desde una mirada actualizada?

La mitolog√≠a ha sido uno de mis grandes descubrimientos dentro de la escritura. Si bien hab√≠a estudiado antes algunos mitos y leyendas, no hab√≠a vislumbrado la posibilidad de utilizarlos en la creaci√≥n. Cuando tuve conciencia de esto, me result√≥ tan obvio como saber mi nombre. Claro que pod√≠a transformar lo que tan ingeniosamente hab√≠a sido creado hac√≠a muchos a√Īos y traerlo a un contexto actual, incluso futurista. La mitolog√≠a es como la realidad de otro mundo, nuevamente me detengo en lo relativo que puede llegar a ser aquello que conocemos o creemos conocer. Desde nociones tan distintas a las actuales, referidas a los or√≠genes del d√≠a y la noche, la luna y el sol, la mortalidad y la inmortalidad, hasta el replanteamiento de las reglas entre los lazos familiares, la moralidad, o las relaciones entre los hombres y los animales, entre otras cuestiones; la mitolog√≠a es un universo de libertades, sin censuras, de lo inimaginable, de l√≠mites difusos o inexistentes en lo absoluto. Todo esto la convierte en un para√≠so para el escritor, tan apetecible como envidiable, pues siempre me hace cuestionarme si alguna vez llegar√© a crear algo tan perfecto y completo, como el gran entramado de mitos y leyendas que conforman un sistema de historias con valor universal imperecedero.

Volvería a ella una y otra vez en mis escritos por dos razones: por una absoluta fascinación personal y para mantenerla latente, de la manera más honrosa posible, dentro de la literatura. Cuando trabajo en su reescritura y actualización, lo hago con el propósito de brindar una lectura nueva de estas historias antiguas y con el objetivo también de dejar abierto el camino hacia la historia original, lo que puede resultar muy beneficioso para aquellas personas que quizás no se hayan acercado lo suficiente a su estudio.

¬ŅEl mundo del teatro infantil (en este caso espec√≠fico, su escritura) es tan dif√≠cil como muchos otros dramaturgos han afirmado antes? ¬ŅQu√© particularidades has descubierto al encauzarte en esa ruta?

Cuando me dispongo a escribir en cualquier g√©nero no suelo pensar en las dificultades que pueden llegar a presentarse. Simplemente escribo con el empe√Īo de llegar al final. En el caso del teatro para ni√Īos no fue diferente. He escuchado que muchos autores lo consideran dif√≠cil; sin embargo, pude abordarlo con tranquilidad y confianza. ¬ŅEs particular? Por supuesto. Escribir para ni√Īos implica, al mismo tiempo, no excedernos en intentar escribirles. Creo que se puede incurrir en el error de explicar demasiado o utilizar expresiones que quiz√°s puedan subestimar la inteligencia de los peque√Īos lectores. Es necesario delimitar el rango de edades para el que se escribe, definir el p√ļblico meta y, a partir de ah√≠, modular el lenguaje, los temas a tratar, as√≠ como la manera de expresar las ideas sin que el ni√Īo lo encuentre en exceso complejo o, por el contrario, expl√≠cito. Un equilibrio en este sentido garantizar√° que se mantenga atento hasta el final de la obra. Una vez se hacen a un lado estas preocupaciones, la literatura infantil es muy divertida de crear. Especialmente en el g√©nero teatral, con su car√°cter dual, literario y de representaci√≥n, la escritura se convierte en una grata experiencia, pues te permite imaginar las acciones de los ni√Īos sobre el escenario y el desborde de sus personalidades arrolladoras y espont√°neas.

¬ŅCu√°les son las principales ventajas que el mundo contempor√°neo le puede ofrecer a un artista, y cu√°les los principales h√°ndicaps?

Tal y como expresaba anteriormente, son innegables las ventajas que el mundo contempor√°neo le otorga al artista a trav√©s de su presencia en redes sociales. Le facilita un medio para la promoci√≥n y distribuci√≥n de su obra, as√≠ como para el establecimiento de un contacto m√°s directo e inmediato con sus seguidores. Le plantea la posibilidad de acceder a numerosos cert√°menes internacionales y de participar, de manera virtual, en conferencias, ferias y dem√°s eventos desde cualquier parte del mundo. Podr√≠a hablarse entonces de la globalizaci√≥n del arte. Sin embargo, la creaci√≥n de contenido en redes o sitios web no siempre se realiza de forma responsable y, junto al valor creativo de diversas obras art√≠sticas, coexisten otras de conceptos err√≥neos y proyecciones con car√°cter destructivo. Por esta raz√≥n es importante desarrollar estrategias de posicionamiento, para ubicar al buen arte en las plataformas indicadas, que le permitan desarrollarse y protegerse dentro de un entorno adecuado de convivencia virtual, y en el que se canalice a un p√ļblico meta determinado.

Por otra parte, si hablamos de ventajas y desventajas, me viene a la mente tambi√©n el caso de las autopublicaciones en el mundo literario y las crecientes posibilidades virtuales que¬† llaman a la puerta del escritor. Los autores deben pensar en esta forma de publicaci√≥n como en las dos caras de una moneda: funcional siempre y cuando la acompa√Īen factores como la experiencia, el prestigio de autor y las herramientas cognoscitivas necesarias; e ilusoria cuando, desarmado de dichos factores, el escritor corre el riesgo de dejarse llevar por cantos de sirenas y convertirse en el responsable de conducir su obra a un tr√°gico naufragio.

cortesía de la entrevistada

El a veces dif√≠cil recorrido de los premios literarios ha comenzado a abrir sus puertas para ti. Acabas de obtener el Premio Laboratorio de Escrituras ‚ÄúEncrucijada‚ÄĚ en su primera edici√≥n, y adem√°s en dos categor√≠as de las tres convocadas (Narrativa y Proyecto Literario). ¬ŅCu√°les son los beneficios puntuales que sientes que un premio puede otorgarle a un autor novel como t√ļ?

Aprovecho esta ocasi√≥n para agradecerles nuevamente a todos los involucrados en la realizaci√≥n de esta primera edici√≥n del Premio, especialmente a los jurados Eduardo Herrera Baullosa, Annalis Castillo Segu√≠, Milho Montenegro, Malena Salazar Mac√≠a, David Mart√≠nez Balsa y Eric Flores Taylor, por la dedicaci√≥n y el arduo trabajo de deliberaci√≥n realizado. Igualmente, felicito a todos mis compa√Īeros del Laboratorio participantes del concurso, especialmente a los ganadores: Rolando Enrique Labrador (ganador del Premio de Poes√≠a), Melissa D√≠az Leyva (Menci√≥n en Poes√≠a), Diana Mesa Levy (Menci√≥n en Narrativa), Lisandra Quir√≥s Izquierdo (Menci√≥n en Narrativa), Shabely de la C. Botello (Primera Menci√≥n en Narrativa) y Amelia Apolinario (Menci√≥n en Proyecto).¬†

Obtuve el premio de Narrativa con mi relato Mujer-canci√≥n, donde abordo la relaci√≥n entre los recuerdos y la m√ļsica; mientras que, en el caso de la categor√≠a de Proyecto Literario, result√© ganadora con mi proyecto de obra dram√°tica Zona Mundo: descendientes de la ira, basada en una investigaci√≥n y actualizaci√≥n de la mitolog√≠a griega, emplazada en un contexto futurista. Para una autora novel como yo, los premios en cert√°menes literarios influyen mucho en la motivaci√≥n y consolidan la seguridad y la confianza que uno desarrolla respecto a su escritura. A pesar de la subjetividad a la que se someten las obras en concurso, los galardones brindan la oportunidad de ganar una mayor visibilidad y ponen en valor el trabajo del escritor, avalado por el criterio de expertos. Por otra parte, triunfar en un certamen puede significar la entrada al mundo de los contratos editoriales y constituir un paso m√°s de avance hacia la materializaci√≥n del sue√Īo de ver publicada la obra.

M√°s all√° de la p√°gina en blanco, ¬Ņqui√©n es Claude Nogueras?

Un signo de interrogante y una corredora contrarreloj, cazadora de migajas de tiempo. Claude Nogueras transcurre entre espacios de observaci√≥n, cuestionamiento y estudio. Es de una edad distinta cada d√≠a, de pensamientos indisciplinados con un com√ļn denominador: el sue√Īo de aprisionar el coraz√≥n de los lectores. Si no habita en la p√°gina en blanco, entonces acampa en sus fronteras. No se concibe en ning√ļn escenario distante de los dominios de la literatura y de las tierras conquistadas en su favor.

cortesía de la entrevistada