Lisbeth Lima Hechavarría


Hasta las luces de Helen Ceballos

Muchas cosas cambian en esta isla. Van dejando un desaz√≥n que aru√Īa al nervio y queda latente hasta que un nuevo dolor invade. As√≠, ciclo a ciclo. Sin embargo, a veces parece que doliera menos. Solo a veces. Pienso en Comala. Se queda vac√≠o Comala. Fantasmea. Pobre de los P√°ramos que a√ļn la habitamos, sin sabernos vivos o muertos‚Ķ Quiz√°s Rulfo sent√≠a lo mismo cuando entonces.

Deambulo el pasillo de la Casona, medio sola a pesar de las fiestas. Fiestas, me digo, a qui√©n se le ocurre pensar en fiestas. Pareciera que todo est√° bien. Varias de las locaciones muestran distintos performances. Una nueva expo enarbola las paredes en la Casa del Joven Creador de mi ciudad. Ha comenzado el ‚ÄúAlmas Nuevas‚ÄĚ en el marco del Festival del Caribe. El patio aguarda el inicio de una obra. Han querido lograr el efecto de invasi√≥n art√≠stica por doquier, simult√°neos actos de fe. Disonancias al mundo exterior. Burbujas. Creamos burbujas, es la √ļnica forma de salvarnos. Resistencia, resistencia, resistencia; todo cuanto leo en los subt√≠tulos que salen por los rostros de la gente. Debiera irme, pienso. Al filo de la puerta me debato entre romper el globo y dejarme tragar de nuevo por la realidad. M√°s, ella grita: ‚Äúhasta las luces, mi ni√Īa, no mires atr√°s, nada hasta las luces‚ÄĚ.

El rostro de aquella mujer hizo que detuviera en seco la catarsis en la que andaba, como escudo remanente de batallas anteriores. Contaba una historia. Me sent√© a observarla. Todo su ser hablaba desde un ‚Äúyo-tu-nosotros‚ÄĚ dif√≠cil de discernir. Nada en aquel circo era m√°s real que su discurso. Descubr√≠ que compart√≠amos una ambivalente gracia, d√≠gase que, condiciones geogr√°ficas similares, aunque no fuese ese precisamente el motivo de la ambivalencia‚Ķ ni de la gracia. Isle√Īas que huyen. Ella huy√≥, no le quedaba de otra. Su madre huy√≥, pero tendr√≠a que seguir huyendo por mucho tiempo. Su hermana naci√≥ en el seno de otra huida. Y yo, bueno, pues, no hab√≠a tenido modo de hacerlo. Pero estaba ah√≠ para escuchar su Rito de paso. As√≠ se llama el proceso creativo que nos mostr√≥ esa tarde Helen Ceballos: artista puertorrique√Īa transdisciplinaria, como se define a s√≠ misma. Lo que ve√≠amos era una especie de documental sobre esa obra. Inclu√≠a videos cortos, audios, im√°genes de performance que realiz√≥ por distintas islas del Caribe, documentando los diferentes niveles por los que ha atravesado el material. Qued√© prendida de sus modos de hacer.

Volv√≠ a encontrarla en la Residencia Art√≠stica El cruce, un proyecto que se estren√≥ en el marco de la 42 Edici√≥n del Festival del Caribe este a√Īo, cuya sede est√° ubicada en la calle Calvario. Una noche, luego de haber recorrido las habituales locaciones de estas fiestas populares, fui hasta all√°. No quer√≠a perderme la experiencia de coincidir con el arte m√°s alternativo que estaba gener√°ndose en la ciudad, del cual ella era parte. Me salud√≥ con entusiasmo, muy dispuesta a que entabl√°ramos nuestro di√°logo.

‚ÄĒMi nombre art√≠stico es Helen Ceballos ‚ÄĒme dijo, y record√© cuando mencion√≥ la noche antes que ese hab√≠a sido una de sus identidades falsas en el proceso migratorio, siendo a√ļn una ni√Īa‚ÄĒ soy artista transdisciplinaria, trabajo mayormente con videos, instalaciones, fotograf√≠as‚Ķ Lo que se present√≥ ayer en la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en el marco de este Festival del Caribe, no fue una pieza performativa, sino m√°s bien una conferencia magistral, con un desmontaje del trabajo Rito de Paso. Pero lo que me trae este a√Īo a Santiago es una Residencia Art√≠stica que se llama El cruce; naci√≥ a partir de un proyecto que dirijo en Puerto Rico, llamado Plataforma Eje, pertenece a una de sus tantas gavetas de gestor√≠a, porque Plataforma Eje es ya una Organizaci√≥n. Para esta primera edici√≥n de la Residencia Art√≠stica en Cuba, decidimos invitar a cuatro artistas santiagueros y cuatro de distintas regiones del Caribe como Rep√ļblica Dominicana, Puerto Rico, Martinica y tambi√©n Estados Unidos, para que entren en comuni√≥n con los artistas locales. El objetivo es que haya un compartir de saberes, para eso se est√°n realizando talleres, conversatorios, encuentros m√°s que nada. Tambi√©n en algunos momentos se hace muestra de obras.

La AHS me invit√≥ a hacer una pieza performativa en su programa Almas Nuevas, yo, como tengo tantas cosas encima ahora mismo a ra√≠z de la Residencia, decid√≠ no mostrar una obra como tal, sino m√°s bien usar el espacio para hablar un poco de mi trabajo, del proyecto El cruce y de esa manera darle promoci√≥n a lo que estamos haciendo en este marco que cre√≠mos el m√°s id√≥neo para la idea desde un principio. El a√Īo pasado s√≠ mostr√© pieza en el Festival. Estuve en el Teatro Cabildo, y bueno, fue hermoso, tuvo muy buena cr√≠tica significando una experiencia poderosa. Sin embargo, en esta ocasi√≥n no tengo la necesidad de hacer teatro de urgencia, tengo m√°s ganas de tener contacto con la gente, de profundizar, de no apurarme por mostrar, sobre todo cuando estamos enfocados en un programa pedag√≥gico tan importante como es la Residencia Art√≠stica. Es darle un poco m√°s de importancia al proceso que al resultado final. Ciertamente, yo traje mis vestuarios, los audios y los videos y todos los elementos de las piezas, y podr√≠a hacer un performance incluso hoy mismo, pero estoy decidiendo, con toda intenci√≥n, no hacerlo esta vez porque me parece importante honrar mejor el trabajo que se est√° intencionando desde El cruce.

Particularmente, mi pr√°ctica se basa en un tipo de teatro e intervenciones perform√°ticas que tienen que ver con los rituales. Se conoce dentro del g√©nero, si le tuvi√©semos que poner una sombrilla al trabajo, como piezas site specific, lo que quiere decir que para yo poder montar una obra tengo que estar varios d√≠as sintiendo el espacio, viendo c√≥mo se ve, intercambiando con √©l, y donde m√°s he estado es aqu√≠, en este sitio maravilloso que le nombramos de cari√Īo La metatranca, sede de la Residencia Art√≠stica El cruce. Un lugar de pensamiento, de encuentro art√≠stico, as√≠ que, todas mis creaciones donde pod√≠an tener mejor cabida es aqu√≠. Ahora mismo se est√° proyectando un video de mi autor√≠a y en la parte exterior de la casa hice una instalaci√≥n, todos son procesos que no tienen ninguna intenci√≥n de llamarse obras terminadas. Estoy en un espacio de formaci√≥n, a diferencia del a√Īo pasado que s√≠ estuve como una artista invitada para exponer. Siento que subestimamos mucho estos procesos de trabajo. Para m√≠ es m√°s tentador verlo nacer de la nada que ya creado sacando todo de la maleta para montar una obra y ya, como si fuera magia. Es igual de valioso presenciar al artista form√°ndose, haci√©ndose preguntas, cuestion√°ndose si su trabajo est√° terminado o no: ¬Ņc√≥mo ustedes lo hacen ac√°? ¬ŅC√≥mo se consiguen financiamiento, o no lo consiguen?, o sea, ¬Ņc√≥mo es tu guerrilla? Y que yo te puedo contar c√≥mo es mi guerrilla del otro lado del charco, pero a m√≠ me interesa saber c√≥mo es la de ac√°. Cuando digo guerrilla lo digo de manera coloquial, no refiri√©ndome a cuestiones pol√≠ticas, sino m√°s bien a la guerra interna que vivimos los artistas en situaciones precarizadas, y El cruce es eso, un cruce entre artistas.

Me autodenomino como una artista transdisciplinaria en vez de multidisciplinaria como muchos de mis colegas, porque con lo que hago, intento, que como pr√°ctica habitual atraviese las fronteras de lo uno o lo otro. Hago converger el videoarte, la fotograf√≠a, las instalaciones, la escritura, el teatro y lo performativo, pero no hay una barrera. Tambi√©n hago piezas sonoras con otros artistas que son m√ļsicos; si hay un videoartista que quiere sumar su video a mi trabajo y a m√≠ me resuena y hay un di√°logo pues, lo hacemos, igual instalaciones de conjunto. A m√≠ me encanta te√Īirme del trabajo que hace la otra gente, as√≠ que ya ni me peleo con eso de si soy actriz, o soy teatrera, performera, yo soy artista, y bebo de todas las disciplinas que me pasen por delante. Tambi√©n tengo un trabajo con mi cuerpo y no me considero bailarina, pero me muevo, y me muevo con toda la informaci√≥n que mi cuerpo lleva, como una mujer afrodescendiente, queer, gorda, caribe√Īa, con toda mi ascendencia que habla de otras mujeres como yo, eso tambi√©n es una danza. Cada vez que mi cuerpo est√° en el escenario no solo yo estoy ah√≠, se paran conmigo todas mis ancestras y todas las personas que viven realidades similares a la m√≠a en t√©rminos de fisionom√≠a y de vida. Pero, si ahora me preguntasen que si tambi√©n soy bailarina, pues s√≠, lo soy, porque bailo salsa y reguet√≥n, aunque no tenga una t√©cnica especializada de ballet ni danza contempor√°nea, pero siento que mis movimientos tambi√©n informan y transmiten, componen a nivel creativo, entonces a m√≠ me interesa m√°s un arte al que se le caigan las etiquetas, respetando por supuesto a todos los profesionales de cada rama, a toda esa gente que tiene a√Īos en lo suyo y t√©cnicas y desarrolla pulsi√≥n espec√≠fica en un √°rea. Pero yo, sin dudas, soy una artista transdisciplinaria, mi trabajo y mi hacer bebe de muchas fuentes, y cada vez que yo me acerco a una, p√≥nganle la firma que la estudi√© antes de pararme en un escenario, me tomo tiempo en conocer al respecto primero y estudiarla. Si yo en esta ocasi√≥n, porque me pinta, me dan ganas de escribir poes√≠a, p√≥nganle la firma que antes de pararme a hacerlo estuve al menos un a√Īo escribiendo hasta pulir eso, solidificarlo para poder atreverme a mostrarlo. Quiz√°s tambi√©n por eso en esta ocasi√≥n decid√≠ no mostrar obra, porque me siento m√°s llamada a pensar en la pr√°ctica y los procesos, y porque llega un momento en el que uno no quiere hacer por hacer, ni por llenar un hueco ni cubrir un programa. Hay momentos en el que uno necesita encontrarse con su trabajo; y bueno, parte de la pr√°ctica tambi√©n me ha llevado a entender que ya casi yo no hago para el p√ļblico, ni para que el otro me vea y se pare y aplauda como una foca, no, yo hago para m√≠. Porque yo necesito hacer este trabajo, y si yo no estoy contenta pues no lo voy a hacer.

Rito de paso es una pieza en la que estoy trabajando. Se entiende como rito de paso a ese proceso espiritual que viven las personas que est√°n pr√≥ximas a cometer un suicidio. En ese tiempo hay un momento donde la persona se desasocia de s√≠ y se le olvida qui√©n es, pasa de ser un neur√≥tico a ser un psic√≥tico. El neur√≥tico da cuenta de s√≠ y del otro, el psic√≥tico en ese momento no da cuenta del otro, por eso es capaz de hacer cosas que luego no est√°n en un nivel de conciencia que d√© cuenta a la existencia de los dem√°s, incluso no da cuenta de s√≠, por tanto, es capaz de hacerse da√Īo a s√≠ mismo, eso se conoce como rito de paso, es como ese umbral que te lleva a otro estado de conciencia.

Rito de paso para m√≠ es una pieza muy importante, que dicho sea de paso su tema central ni siquiera es el suicidio, es una met√°fora m√°s bien que yo uso para hablar del trabajo sexual en el Caribe y lo que viven las mujeres que tienen que literalmente hacer sus ritos de paso para poder ir desde sus niveles de conciencia y poder ejercer el trabajo sexual como una manera de supervivencia. Es como si pasara a otro nivel de conciencia que te empodera para hacer otras cosas. Este trabajo tiene tres a√Īos de investigaci√≥n, estuve en Martinica haciendo entrevistas a mujeres que han sido trabajadoras sexuales, tambi√©n en Rep√ļblica Dominicana. Es un trabajo que se ha ido montando de a poco, y as√≠ seguir√°, yo no tengo apuro. La he ido mostrando por fragmentos, como procesos de trabajo, y cuando no puedo hacerla al menos puedo hablar de ella y en cualquier contexto, tanto hablando como mostrando los gestos performativos que la componen, la obra tambi√©n crece, no todo es producto, hay algo que tiene que ver con el proceso que tambi√©n es bien rico.¬†¬†

La escuchaba y resonaban en m√≠ las im√°genes del d√≠a anterior, cuando desmontaba el trabajo Rito de paso en la AHS, iba complement√°ndola mientras hablaba. Aquella frase: ‚Äúhasta las luces, mi ni√Īa, no mires atr√°s, nada hasta las luces‚ÄĚ, dicha por su madre cuando estaban llegando a las costas de Puerto Rico desde Rep√ļblica Dominicana, me hizo ver el inicio de todo. De golpe supe que sin dudas ese ser√≠a el t√≠tulo de este texto. Tal vez no est√© ni remotamente cerca de la verdad, pero, como de este lado, quienes apreciamos el arte tenemos el derecho absoluto para interpretar, asumo la licencia de que ah√≠ comenzaba a armarse la artista conceptual que es hoy Helen Ceballos, o como desee nombrarse esta mujer inmensa, que encontrar√° siempre la luz en sus dis√≠miles formas de sentir y hacer.



A propósito de la Beca Transcultura, Leonardo Padura y Tips de Técnicas Narrativas

A propósito de mi aceptación en una de las 12 becas para el Curso de Escritura Creativa que ofreció el programa de la UNESCO Transcultura (integrando a Cuba, el Caribe y la Unión Europea mediante la Cultura y la Creatividad, financiado por la Unión Europea), les comparto algunas nociones de técnicas narrativas que estuve refrescando para el examen de postulación. Quizás les sea de interés y ayuda. Además, me hará feliz que dejen sus comentarios en el post y polemizar al respecto. Retroamilentarme con sus puntos de vistas.

Antes les comento un poco sobre esta beca y su programa de estudio: Transcultura lanz√≥ una convocatoria de 24 becas para participar en dos cursos presenciales, con doce plazas para cada uno: Escritura creativa y Edici√≥n y publicaci√≥n de libros. Es sin dudas una gran oportunidad. Fue para m√≠ una especie de superaci√≥n acad√©mica ya que tuve la suerte tremenda de egresar del Centro De Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, en su decimosexto Curso de T√©cnicas Narrativas, hace ya casi diez a√Īos (2013-2014). En aquel entonces varias fueron las personalidades de las letras, tanto cubanas como internacionales que ofrecieron conferencias intencionadas hacia la formaci√≥n de los j√≥venes aspirantes a escritores que all√≠ est√°bamos, Leonardo Padura entre ellos. Ahora, una d√©cada despu√©s, tendr√© el inmenso placer de volver a las aulas bajo su tutor√≠a.

¬°Y pensar que por poco no me entero de esta convocatoria! Por eso, como siempre digo, ¬ęlos amigos y amigas son el alma de nuestros logros¬Ľ, pues, aun cuando debamos el √©xito a nuestro propio empe√Īo y constancia, ellos siempre est√°n ah√≠ para sostenernos. Cuando supe de esta oportunidad andaba vuelta loca, cargada de quehacer como casi siempre, trabajando online en alg√ļn art√≠culo, ya ni recuerdo bien, y una amiga a la que aprecio much√≠simo me mand√≥ el link por Whatsapp solo acompa√Īado de un mensaje que dec√≠a -Lis, esto es para ti, post√ļlate-. Lo revis√© un rato despu√©s y confieso que al ver la poca capacidad que ofrec√≠an a nivel internacional incluyendo a Cuba, y lo pr√≥xima que estaba ya la fecha de cierre, dud√© en cuanto a presentarme. Pero, si no lo hac√≠a violaba mi propio c√≥digo de trabajo, nunca debemos ser nosotros mismos qui√©nes establezcamos l√≠mites que atenten contra el posible √©xito, as√≠ que, me postul√© y dos semanas despu√©s vino la fant√°stica noticia de la aceptaci√≥n. Creo que todav√≠a no he concientizado bien la magnitud de lo que este curso internacional que ofrece la UNESCO significa. No solo en la formaci√≥n sino en lo que representa para el curr√≠culo el haber obtenido una de estas becas y alegar la tutor√≠a del escritor Leonardo Padura. Marcar√°, como lo hizo en su momento el Centro Onelio, un antes y un despu√©s en mi carrera como escritora.

Seguidamente les comparto mis respuestas en el examen diagn√≥stico para el Curso de Escritura Creativa. Para ello bas√© mi revisi√≥n bibliogr√°fica, am√©n de mis conocimientos, en el libro Desaf√≠os de la ficci√≥n, compilado por el maestro Eduardo Heras Le√≥n, fundador y director por muchos a√Īos del Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, La Habana, Cuba, lamentablemente fallecido la madrugada de hoy, jueves 13 de abril. En paz descanse.

Examen Diagnóstico

Curso de Escritura Creativa con Leonardo Padura

¬ŅCu√°les son las principales herramientas para escribir una novela?

  • -Elegir minuciosamente el conflicto
  • -Construir un croquis cronol√≥gico de la historia
  • -Definir estrat√©gicamente qui√©n contar√° la historia
  • -Diagramar los personajes, detallarlos aun cuando toda la descripci√≥n no se vaya a usar. (Es para tener una idea lo mejor concebida posible de qui√©nes son esos personajes, c√≥mo lucen y c√≥mo piensan para no perder el norte nunca con sus actitudes)
  • -Pensar, crear y montar las escenas o cap√≠tulos (que no tienen por qu√© ser sin√≥nimo siempre) por separado, ver cu√°n funcionales son por individual y de conjunto
  • -Fijarse en mantener el ritmo de la historia, manejar la intensidad y la tensi√≥n (como les llamar√≠a -Cort√°zar a factores para la eficacia narrativa) en dosis precisas y previamente conciliada con el argumento y los personajes de la obra
  • -Tener un argumento s√≥lido
  • -Desarrollar bien dosificadamente el conflicto
  • -Contundencia para el desenlace del conflicto

 

¬ŅCu√°l es la estructura del cuento?

  • -Inicio de la historia: presentaci√≥n de los personajes y esbozo del conflicto (independientemente del espacio-tiempo que se elija). Despliegue de los recursos literarios de los que va a comenzar a valerse la obra
  • ¬†
  • -Desarrollo de la historia (en dependencia de la t√©cnica, ya sea el resumen o la escena). Entresijos del conflicto. Caracterizaci√≥n de los personajes. Interacci√≥n entre ellos y con el lector desde el uso de los recursos literarios.
  • ¬†
  • -Desenlace del conflicto (o no)
  • ¬†

Tanto ha mutado ya con la experimentaci√≥n creativa este g√©nero literario, como el resto de las artes, que resultar√≠a un poco improcedente abordar reglas que a la larga se ven desafiadas por la propia ficci√≥n. No obstante, en teor√≠a narrativa cl√°sica, el cuento parte de la noci√≥n de l√≠mite, y en primer t√©rmino de l√≠mite f√≠sico, pues una vez pasado de un n√ļmero x de hojas ya se comienza a considerar como ¬ęnouvelle¬Ľ (noveleta), t√©rmino medio entre la novela y el cuento. No es una ley que se aplique en todas partes, pero s√≠ es real la condicionante del l√≠mite y lo conciso de la idea a desarrollar.

A diferencia de la novela, que va ganando puntos cap√≠tulo a cap√≠tulo, en el que no todos tienen por qu√© estar en el mismo nivel de impacto ya que cada uno lleva su propio objetivo, previamente calculado y analizado seg√ļn avance el croquis de la historia, el cuento s√≠ funciona por knockout. La novela acumula progresivamente sus efectos en el lector, tiene tiempo de narraci√≥n para ello, pero el cuento va a contra reloj y para estar bien logrado debe ser incisivo, mordiente, mantener el ritmo de inicio a fin, contundente desde la primera frase. Pero, tengo la convicci√≥n de que esto no debe entenderse literal a pie de letra, ¬ęporque el buen cuentista tambi√©n puede ser un boxeador muy astuto, y muchos de sus golpes iniciales pueden quiz√°s parecer poco eficaces cuando, en realidad, est√°n minando ya la resistencia m√°s s√≥lida del adversario¬Ľ (Cort√°zar, Teor√≠as del cuento I, 1995).

No obstante, se puede hacer un balance, intentar una aproximaci√≥n valorativa de la estructura de este g√©nero de tan dif√≠cil definici√≥n, tan huidizo en sus m√ļltiples y antag√≥nicos aspectos. Pero s√≠ considero importante no olvidar que la creaci√≥n espont√°nea precede casi siempre al examen cr√≠tico y est√° bien que as√≠ sea. Nadie puede pretender que los cuentos s√≥lo deban escribirse despu√©s de conocer sus leyes, en primer lugar, porque no hay tales leyes, a lo sumo cabe hablar de puntos de vista, de ciertas constantes que han ido construyendo una estructura.

¬ŅCu√°l es la diferencia entre el cuento y el relato?

La diferencia básica está en la existencia de un conflicto, el cual a medida que avanza la historia va desarrollándose, amén de que al final se logre un desenlace o no. Hay estudios que también hablan de cuentos sinflictivos. Imagino que le mantengan la categoría de cuento basándose en otros argumentos como el plano ficcional, por ejemplo, puesto a que los relatos tienden más hacia lo anecdótico. Pero, ciertamente, todos estos conceptos se han vuelto cada vez más subjetivos o relativos.

¬ŅQu√© es el argumento?

El argumento es todo el bagaje que sostiene el desenvolvimiento de la historia. Es incluso la historia en s√≠ misma, el desarrollo del tema escogido para narrar. Este puede ir mutando de a poco seg√ļn la interacci√≥n de los personajes, pero nunca deslig√°ndose de la idea original, que es lo que mantiene la coherencia. Un argumento bien llevado, con la cualidad del im√°n, como dir√≠a Cort√°zar, atrae todo un sistema de relaciones conexas, que coagula en el escritor y m√°s tarde en el lector, una inmensa cantidad de nociones, entreversiones, sentimientos y hasta ideas que flotaban en la memoria o la sensibilidad del escritor. Es el elemento en el que el escritor puede regodearse y jugar con la intensidad y la tensi√≥n de lo narrado seg√ļn lo permita la obra.

Menciona los autores más influyentes de la historia de la poesía

Esta respuesta suele ser muy relativa teniendo en cuenta las apreciaciones individuales de cada lector. Y, desde un punto de vista crítico pudiera decirse que está incompleta, poco aterrizada a un contexto o período determinado. De este análisis cabe entonces concluir que la influencia de la poesía no ha sido siempre universal ya que no siempre existió un universo poético, aunque los poetas se remonten casi a los inicios de la propia existencia sapiens.

No obstante, si echamos un vistazo a la historia del género lírico podríamos mencionar nombres como: Safo de Mitiline, en el período Helénico, cuya impronta marcó pautas importantes en la identidad sexual del ser, definiendo desde entonces un antagónico poético; también fueron influyentes Píndaro y Anacreonte. En Roma pudiéramos mencionar a Séneca, aunque en realidad en el período romano proliferaron otros géneros más que el lírico, como el teatro con Plutarco, Terencio, por ejemplo; la oratoria. También dejó gran impronta poética Virgilio, con la Eneida. En la Baja Edad Media podemos mencionar Los cantos del Mío Cid, el Cantar de los Nibelungos, pero ya en la plena Edad Media como tal, lo que más floreció fue la literatura sacramental, los Autosacramentales.

Una vez comenzado el Renacimiento encontramos a Shakespeare, Chosen. Luego en el Barroco est√°n Quevedo, G√≥ngora, donde tambi√©n floreci√≥ mucho el teatro. En el per√≠odo rom√°ntico son numerosos los nombres que podr√≠amos mencionar como influencias en la historia de la poes√≠a: Gustavo Adolfo B√©quer, Poe, Goethe, el padre del romanticismo. Pushkin, padre de la poes√≠a rusa. En el siglo de oro de la literatura en espa√Īol no puedo dejar de mencionar a Sor Juana In√©s. Hacia los m√°s contempor√°neos mencionar a Baudelaire, Rimbaud. En el siglo XX hubo una gran proliferaci√≥n de poetas influyentes: Rub√©n Dar√≠o, Octavio Paz, Neruda, Vallejo, Lorca, Ezra Pound, T.S. Eliot. Sucesivamente podemos mencionar a Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Ernesto Cardenal. La lista podr√≠a ser todo lo horizontal que el bagaje de lecturas de cada quien permita.

¬ŅQu√© es el tiempo y el espacio en la narraci√≥n?

¬ęEl espacio¬Ľ, enti√©ndase con eso punto de vista, ya sea desde dentro o desde fuera del mundo narrado, lo define el tiempo gramatical que ocupa el narrador. Al definir qui√©n va a contar la historia las opciones pueden parecer muchas, pero en realidad se resumen a tres:

  • -un narrador-personaje (que ocupa la 1era persona gramatical)
  • -un narrador omnisciente (que ocupa la 3era persona gramatical)
  • -un narrador ambiguo (que cuesta a veces definir si se encuentra dentro o fuera del mundo narrado y ocupa la 2da persona gramatical)
  • ¬†
  • La definici√≥n de la persona gramatical nos ubica en la situaci√≥n que el narrador ocupa en relaci√≥n con el espacio donde ocurre la historia que nos refiere.
  • ¬†
  • ¬ęEl tiempo¬Ľ es ese elemento del plano narrativo, distinto al real, incluso cuando se cuenta en presente, y cuyo tratamiento define el del espacio, el poder persuasivo de una historia. Est√° regido por los tiempos gramaticales. El tiempo en que transcurre la historia es, o debe ser tan ficcionado como los personajes. Es importante mencionar que hay un tiempo cronol√≥gico y un tiempo psicol√≥gico que cobran singular importancia en la medida en que sepamos graduarlo en la historia.


Cómo se engulle una isla

Surgen los encuentros a veces de la manera m√°s ins√≥lita. Son tiempos donde la vida est√° al clic de un √≠cono, al env√≠o de un mensaje de texto, a la reacci√≥n de un like en redes sociales. Mas, reconforta cuando pese a tanta virtualidad a√ļn persisten costumbres de siempre, ah√≠ cuando nada supera a la charla entre caf√©s y el calor del roce humano. No obstante, he de admitir que, en esta historia, tanto poder tuvo lo uno como lo otro.

Hace tal vez un a√Īo y poco m√°s, una noche de insomnio como tantas, mientras navegaba el infinito mundo online, un chico anunci√≥ por WhatsApp la venta de algunos libros de uso. Descubr√≠ en aquel grupo, llamado El Librero, varios t√≠tulos que desvelaron ya por completo mis nervios, pero poco fue eso ante lo que vino despu√©s. Al escribirle para preguntar al respecto, del otro lado contest√≥ un jovencito de apenas veinte y poquit√≠simos a√Īos, pero cuyo conocimiento superaba en creces su corta edad. Siempre me hace muy feliz comprobar que nuestros j√≥venes s√≠ leen, que a√ļn los libros son capaces de apasionar tanto. Hay quienes no conf√≠an en el poder de esas cosas simples frente al monstruo enorme de Internet.

 

Descubr√≠ a aquel muchacho y se me llen√≥ de j√ļbilo el alma. Poder compartir juntos nuestro amor infinito por los libros, sus olores, frases espec√≠ficas de algunos autores y otras man√≠as bibliof√≠licas, se convirti√≥ en un pasatiempo agradable que adem√°s nos retroaliment√≥ much√≠simo. De ese modo pudimos encontrar entre nosotros varios t√≠tulos que llev√°bamos tiempo buscando. As√≠, cada vez que viajaba, me ped√≠a que encontrase alg√ļn volumen para √©l, sobre todo libros de Leonardo Padura, autor que signific√≥ el vaso comunicante de esta ‚Äúhistoria-rese√Īa-entrevista‚ÄĚ, ajiaco de g√©neros que traigo a bien compartirles hoy, sin etiquetas; ¬Ņqu√© m√°s da en cu√°l encaje siempre y cuando sea capaz de relatarles c√≥mo a veces la vida hilvana los caminos?

Lleg√≥ abril y con eso mi aceptaci√≥n para una Beca de Escritura Creativa con Padura y el equipo de su editorial en Cuba: Aurelia Ediciones. Entre las actividades del curso estuvo nuestra presencia especial en la presentaci√≥n de un nuevo t√≠tulo de este aclamado autor cubano. En cuanto mi amigo supo de esto se le dispar√≥ el fanatismo y busc√≥ por todos los medios la forma de obtener el libro, entre otros que tambi√©n estaban a la venta. A los becarios nos daban la oportunidad de un descuento, pero solo para la obtenci√≥n de un ejemplar. Con gusto le ced√≠ ese cupo a √©l, para ser sincera, nunca he sido fan a la literatura de Leonardo. Mientras transcurr√≠a la actividad literaria m√°s impresionante que he visto en mi vida dada la cantidad de p√ļblico y el n√ļmero de ventas, yo iba envi√°ndole fotos y detalles de todo cuanto ocurr√≠a. De repente, mi amigo me manda una foto m√≠a sentada en medio de la presentaci√≥n de Padura. Alguien m√°s tom√≥ esa imagen para √©l. Aquello me pareci√≥ rar√≠simo, fue entonces que supe de otros amigos suyos que tambi√©n estaban ah√≠. Les hab√≠a dicho que yo ocupaba la primera fila, alardeando de tener asegurado su nuevo ejemplar del crack de las letras cubanas. As√≠ surgi√≥ el encuentro con Lester Ballester y Javier Vila L√≥pez, compilador y dise√Īador de La isla devorada, donde se encuentran recogidos una serie de cuentos breves cubanos contempor√°neos. Por esa sentencia titular para la obra comenz√≥ la entrevista, una vez llegados al punto protocolar de la conversaci√≥n, cuando ya nos hab√≠amos asombrados de la capacidad de nuestro amigo en com√ļn para unir gente de toda Cuba a trav√©s de sus libros de uso en venta.

En realidad, lo de contempor√°neo s√≠, pero cuento breve no creo. M√°s bien son minicuentos, ‚Äďacot√≥ Lester‚Äď. Pero el editor se encaprich√≥ en acu√Īarlo de ese modo. Creo que lo m√°s relevante de esta compilaci√≥n est√° en agrupar tanto voces nobeles, fuera incluso del panorama literario cubano, de los que nunca se ha o√≠do hablar, como otros escritores que ya tienen una obra edita bastante s√≥lida o en camino a serlo. Lo bueno es que hay una pluralidad. Entre las voces m√°s conocidas podemos mencionar a Elaine Vilar madruga, Milho Montenegro, Rainer Castell√° Mart√≠nez, Barbarella D¬īAcevedo, Anisley Miraz Lladosa, Argel Fern√°ndez Granado, este √ļltimo una de las figuras m√°s importantes de la literatura en Las Tunas, mi provincia.

Lester F. Ballester

¬ŅC√≥mo inici√≥ el proyecto? ‚Äďpregunt√©.

A inicios del 2020, iniciando la pandemia en Cuba, lanzamos una convocatoria con el respaldo de la Editorial Avatares (Pasto, Colombia). Pero la propuesta sali√≥ del editor Jonathan Alexander Espa√Īa Eraso, quien vislumbr√≥ la oportunidad de reunir a varios autores j√≥venes bajo el hilo conductor de la narrativa breve. Luego las cosas se complicaron para ambos al enfermarnos de COVID. Perdimos comunicaci√≥n durante un tiempo, incluso, confieso que me preocup√© mucho, hab√≠a hecho un compromiso moral con esos autores y deb√≠a sacar la compilaci√≥n a como diera lugar, as√≠ que comenc√© a buscar otras editoriales para presentarles el proyecto. Pero por suerte reestablecimos v√≠nculos. Sin embargo, siento que ese a√Īo y pico sirvi√≥ para mantener abierta la convocatoria por un plazo mayor, lo cual hizo posible el env√≠o de m√°s de cien propuestas. Yo realic√© todo ese proceso de recepci√≥n de los originales y posteriormente la selecci√≥n de las obras que integrar√≠an el volumen. La primera preselecci√≥n fue de ochenta textos, despu√©s decidimos quedarnos con los cincuenta mejores que de alguna forma representan el quehacer actual de este g√©nero en el pa√≠s. El proceso que s√≠ nunca se detuvo fue el de la parte visual que llevar√≠a el proyecto. Desde el principio tuvimos la idea de ilustrarlo y Javier Vila L√≥pez, junto a otro colega nuestro: Andy J. Gonzales Sanz, se encargaron de esa parte del trabajo.

A inicios de 2022 volvimos a enfocarnos en el proyecto. La primera editorial con la que pensamos saldr√≠a la coedici√≥n del libro, Editorial Quarts, de Per√ļ, no continu√≥ en el proceso, en su lugar se sum√≥ Nueve Editores (Bogot√°, Colombia), con la que finalmente trabajamos de conjunto. El manejo con ambas editoriales fue fruct√≠fero, serio y comprometido desde que decidimos reestablecer los tiempos de edici√≥n de la obra. Jonathan Alexander Espa√Īa Eraso tuvo a cargo el pr√≥logo de la compilaci√≥n y Andrea Vergara G., gerente editorial de Nueve Editores, se ocup√≥ del ep√≠logo, as√≠ como de la portada del libro ya que tambi√©n se desempe√Īa como artista visual, as√≠ que, es una obra suya. La nota de contracubierta tuvimos el honor de que la hiciera Ra√ļl Brasca, reconocido escritor argentino, multipremiado internacionalmente, estudioso de la minificci√≥n, uno de los referentes m√°s reconocidos del g√©nero en Latinoam√©rica.

Quedamos contentos con el resultado, pero sí siento que se nos quedaron fuera muchos escritores importantes del panorama literario actual en Cuba, que tal vez no se hayan enterado de la convocatoria. Así que pensamos en un segundo tomo para más adelante, donde tal vez se incluyan de nuevo voces nacientes con otras más consagradas en pos de hacerlas confluir.

Mira, ‚Äďme dijo mientras miraba su reloj‚Äď justo ahora debe estarse presentando por primera vez el libro en Colombia, era a las siete de la tarde, aqu√≠ son ya las ocho y cuatro minutos.

¬†Que coincidencia, ¬Ņno? Estaba teniendo en ese momento la primicia. Por primera vez entrevistaban al compilador y al ilustrador de La isla devorada en Cuba. Confirm√≥ Lester Ballester que pr√≥ximamente estar√≠a participando en las Romer√≠as de Mayo, promocionando el libro bajo el amparo de Ediciones La Luz. Seg√ļn pude apreciar, la obra tuvo su espacio dentro del programa de las Romer√≠as, evento de arte joven m√°s importante del pa√≠s y posteriormente contin√ļo present√°ndose en otros eventos.

A d√≠a de hoy, ya la Biblioteca Redonet, del Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, cuenta con un ejemplar del libro. La iniciativa de que cada egresado del centro resguarde su obra ah√≠, garantiza un repositorio interesante para el estudio de la narrativa en la isla, informaci√≥n que cada a√Īo se actualiza con el egreso de nuevos narradores y los resultados de trabajo de las decenas que ya hemos logrado publicar.¬†¬†¬†

Javier Vila, el ilustrador, se hab√≠a mantenido bastante t√≠mido hasta el momento. Ambos son j√≥venes a√ļn, no dejaba de asombrarme que se hubiesen lanzado con la responsabilidad de este proyecto. Lo sonsaqu√© un poco y se anim√≥ a contarme sobre las ilustraciones de cada minicuento. Coment√≥ que hab√≠a pasado a√Īos en la construcci√≥n de los bocetos, todo el tiempo que dur√≥ la edici√≥n, desde las primeras selecciones de los textos que integrar√≠an el volumen. El otro ilustrador Andy J. Gonzales Sanz vive actualmente fuera de Cuba, pero asegur√≥ que mantuvieron comunicaci√≥n durante el proceso de trabajo.

El resto de la noche la pasamos compartiendo ideas respecto a la nueva obra de Padura, los entresijos de la literatura actual y sus mara√Īas habituales. Decid√≠ llamar a nuestro amigo en com√ļn, el joven vendedor de libros de uso por WhatsApp. Agradecer por incitar el encuentro, lo cual supe, en alg√ļn tiempo, dar√≠a paso a otro trabajo que disfrutar√≠a escribir. Pregunt√≥ por sus libros de Padura, sonre√≠ mientras pensaba qu√© historia de p√©rdida inventar√≠a para hacer vibrar la venita de su frente. Sin embargo, para mi sorpresa, ignor√≥ la malicia de mis comentarios respecto a haber dejado los libros en la cafeter√≠a, solo pregunt√≥ si me hab√≠a hecho con alg√ļn ejemplar de La isla‚Ķ y que, como era l√≥gico ser√≠a suyo. Yo me quedaba con el privilegio de la entrevista a su compilador y, evidentemente a √©l le corresponder√≠a el libro como pago. Bibliofilia, se√Īores, ah√≠ se justifica todo.¬† ¬†



Los caminos de Rostros

En varias ocasiones he sido invitada para conversar sobre mis libros publicados. Ac√° en Cuba recientemente finaliz√≥ la Feria Internacional del Libro, itinerante por todas las provincias del pa√≠s. Tuve la oportunidad de estar en La Habana para la presentaci√≥n de mi cuarto volumen publicado, una reedici√≥n del primero, Rostros, que esta vez sali√≥ en epub por el sello Cubaliteraria con el t√≠tulo Zona inexplorada. As√≠ llam√© hace ya nueve a√Īos al primer cuento que escrib√≠ en mi vida mientras cursaba el Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso. Me hizo feliz que la editora Da√≠na Rodr√≠guez sugiriera publicarlo con ese nombre, as√≠ hago honores a ese primer cuento.

La vida y sus azares es realmente asombrosa, pues, justo cuando se conmemoraban los dos a√Īos de publicado mi primer libro, sale reeditado en mi pa√≠s sellando otra primera vez en mi carrera como escritora, siendo tambi√©n el primer libro que publico en Cuba. As√≠ que ya marcaron esos mismos cuentos dos importantes primicias: primer libro publicado, y luego primer libro publicado en mi terru√Īo. En general, Rostros ha tra√≠do un sinf√≠n de alegr√≠as y siento fortuna por ello, pues, conozco a no pocos colegas que reniegan de su primer libro. Ciertamente, a medida que uno va madurando en este oficio, lo que debe ocurrir, si te tomas en serio el trabajo, es que evoluciones creativamente, tambi√©n en cuanto a est√©tica y vayas perfeccionando tu propio estilo. Si no pasa as√≠, preoc√ļpate, es sano que podamos evidenciar esos cambios, pero no avergonz√°ndonos de nuestro primer hijo/libro, ese al que tanta fe le tuvimos una vez, tanta confianza como para lanzarlo al mundo.

All√° por 2020 comenzaba a ponerse de moda una editorial en EE.UU promocionando el slogan de ‚Äúlibros como puentes‚ÄĚ para unir a la Isla con ese extremo norte que tanto lleva de Cuba en s√≠ mismo. Fuimos y somos muchos los escritores cubanos que enviamos manuscritos in√©ditos y no in√©ditos a las manos de Eduardo Ren√© Casanova Ealo. Ese cubano establecido en Miami hace ya unos cuantos a√Īos, escritor, laureado en sus tiempos de juventud ac√° en la Isla, dio vida a ese sue√Īo editorial que tuvo desde siempre. As√≠ naci√≥ Editorial Primigenios. Estuve al tanto desde la apertura de sus puertas, y me lo pens√© varias veces para enviar el volumen. Me hubiese gustado mucho que mi primera obra saliera publicada en mi pa√≠s, pero, eso ya en ese momento era bastante ut√≥pico, ahora cada vez m√°s, teniendo en cuenta como siguen las crisis, no solo la del papel. Decid√≠ enviar mi libro, con aquellos quince cuentos realmente primigenios en mi carrera y poco despu√©s supe que hab√≠a sido aceptado. Pasaron unos cuantos meses hasta que estuvo listo y se hizo el lanzamiento por Amazon el 18 de febrero del 2021. Claro, no fue as√≠ de simple. Antes estuvo todo el proceso editorial de las propuestas de portadas, las cuales rechac√© una detr√°s de la otra hasta dar con esta que, me atrap√≥ de s√ļbito. Fue amor a primera vista, pero previo ya hab√≠a rechazado, con tremenda pena, unas cinco portadas, m√°s toda la revisi√≥n que hice yo en Internet a la b√ļsqueda de una imagen que resumiera la esencia de Rostros.

(Algunas de las propuestas de portadas de Rostros que rechacé durante su concepción editorial)

Tuve por primera vez el libro en mis manos en junio de 2021. No puedo describir la emoci√≥n que sent√≠. Realmente una sensaci√≥n poderosa de triunfo. De amor profundo a esas p√°ginas que tanto so√Ī√© ver publicadas. Hice hasta una fiesta en casa con mi familia y amigos m√°s cercanos.

No obstante, una vez pasada la emoci√≥n, comenc√© a revisar detalladamente el volumen y not√© erratas que nunca antes percib√≠ durante el proceso para la maqueta final del libro. Son cosas que pasan, sobre todo ante la inexperiencia, am√©n de que nunca es igual revisar un documento en f√≠sico que digital. Muchas veces le pas√© por encima al PDF crey√©ndolo listo, luego comprend√≠ que una obra nunca queda lista del todo. Estuve rumiando varios d√≠as la idea de la decisi√≥n que luego tom√©: habl√© con el editor y mand√© retirar el libro de las plataformas de ventas, pues, luego, en un an√°lisis m√°s a fondo, me convenc√≠ de que el libro pod√≠a tener mejor edici√≥n, merec√≠a una mejor edici√≥n. Sin darle m√°s vueltas envi√© el documento √ļltimo sobre el cual hab√≠a trabajado con la editorial (previa consulta con su gerente y tras obtener los permisos) a un amigo editor cubano y pagu√© por sus servicios. Hicimos un buen trabajo de conjunto y sin alterar el orden de los cuentos, ni las historias, concebimos un mejor Rostros. Coloqu√© algunos exergos que en la primera maqueta faltaron y la verdad, qued√© complacida. Luego envi√© una vez m√°s el libro ya reditado a la Editorial y volvieron a ponerlo en venta.

Am√©n del contratiempo con la edici√≥n, mi primera obra publicada me ha dado much√≠simas alegr√≠as. Estuvo tres d√≠as consecutivos en el n√ļmero uno de literatura er√≥tica en Amazon y en el cincuenta y nueve de obra de ficci√≥n, con m√°s de trescientas descargas por d√≠a tras una promoci√≥n que realizara la Editorial.

El libro estuvo en dos Ferias Internacionales del Libro: en Cartagena de Indias, Colombia y en Miami, en los stands de ventas de la Editorial Primigenios.

Esta gestión editorial ha permitido que mi obra llegue hasta donde no he podido llegar yo. Aunque, de alguna forma, los autores siempre estamos en todos los caminos que recorran nuestras letras.

Pero, sobre todas las cosas, Rostros me ha permitido llegar al p√ļblico lector, porque este primer libro que publiqu√© fue la puerta abierta para todo lo dem√°s que se ha desencadenado en mi camino como escritora y merece unas cr√≥nicas sobre c√≥mo ha hecho florecer mi carrera. Creo que siempre ser√© recordada como la autora de Rostros, aunque salgan cien libros m√≠os m√°s, y eso me hace feliz.



El lunes m√°s largo

Hace unos d√≠as les dej√© por ac√° un post sobre mi m√°s reciente viaje a La Habana y los bichos que me acompa√Īaron: Un viaje con bichos en la cabeza. Como bien pronostic√≥ el chofer del √≥mnibus en el que iba, a las tres de la madrugada de ese lunes, ya est√°bamos en la terminal de Villa Nueva. Y all√≠ lleg√≥ esta santiaguera, casi m√°s capitalina que cualquiera porque con las veces que viajo en el a√Īo a desandar sus calles, trabajo pa‚Äôrriba, trabajo pa‚Äôbajo, imag√≠nense ustedes.

Mi hermano deb√≠a estar esper√°ndome para recoger una jaba con comida que la familia de su novia les hab√≠a enviado, (est√°n becados en la UCI), pero no fue as√≠. No quise hacer catarsis tan pronto. Me acomod√© hacia una esquina luego de haberme ubicado bien donde estaba, pues, hac√≠a tiempo que no iba por esa zona de V√≠a Blanca a inicios de Diez de Octubre, pero bueno, dicen que lo que bien se aprende no se olvida; la cosa era c√≥mo llegaba desde ah√≠ hasta la tienda de Carlos III a las tres de la madrugada. En realidad, nunca he temido el andar sola por las calles, ni en La Habana ni en mi provincia ni en ning√ļn lugar, y no lo digo vanaglori√°ndome de ello, es una imprudencia de mi parte, siempre he pensado que tengo un poco adormecida la noci√≥n del peligro, pero bueno, en fin, solo restaba esperar. Hice la primera llamada y mi hermano no atendi√≥ el tel√©fono. Los taxistas me ten√≠an loca ofreci√©ndome sus servicios hasta la puerta de la casa. ‚ÄúCasa‚ÄĚ, ¬°qu√© pena me daba con Amelita el tener que llegar a estas horas! ‚ÄúTaxi‚ÄĚ, ¬Ņde d√≥nde? Esta cubana de a pie hab√≠a viajado con lo b√°sico. En lo que mi hermano devolvi√≥ el timbre tuve tiempo de cargar los matules hasta una de las sillas dentro de la terminal. All√≠ esper√© con calma cerca de media hora, quiz√°s un poco m√°s.

‚ÄďEstamos aqu√≠ ‚Äďescuch√© al otro lado del tel√©fono. Al salir, supe que no hab√≠a llegado solo. Mejor, me preocupaba el saberlo por ah√≠ de madrugada. Un colega de la Universidad y un primo lejano nuestro lo acompa√Īaban. En realidad, viene siendo ya como pariente tercero en el pedigr√≠, es contempor√°neo con pap√°, as√≠ que por una cuesti√≥n etaria le llamamos t√≠o. Tremenda peste a alcohol tra√≠an. ‚ÄďTuvimos que hacer tiempo empinando el codo, tata ‚Äďdijo el mocoso ese, ni corto ni perezoso. Le di su jaba, que era lo √ļnico que me entorpec√≠a el lanzarme a desandar porque he aprendido a viajar ligera, no como antes que cargaba medio armario. Pero bueno, no hizo falta, mi hermano se fue rumbo a casa del colega y mi t√≠o alquil√≥ una m√°quina para los dos.

Fuimos hasta una cafeter√≠a y me compr√≥ unos jugos, no hab√≠a pizzas. Luego, a su apartamento. Me dijo que pod√≠a quedarme ah√≠ para que no tuviese que despertar a mi amiga tan tarde. Lo cre√≠ prudente. Dejamos las cosas y me propuso salir a buscar algo de comer. No lo supe en ese momento, pero desde entonces hab√≠a comenzado mi aventura en ‚ÄúCasa Tomada‚ÄĚ.

La comunidad trans, el activismo que realizan a favor de sus derechos, de su legitimidad legal, la b√ļsqueda del respeto absoluto, la integraci√≥n y el reconocimiento de su identidad sexual, son t√≥picos en los que comienzo a inmiscuirme como parte de un estudio bastante hol√≠stico que realizo en cuanto a tem√°ticas recurrentes en la literatura escrita por mujeres de Latinoam√©rica, am√©n de mi v√≠nculo directo a las cuestiones de feminismo en las que s√≠ llevo inmersa hace ya algunos a√Īos desde la coordinaci√≥n de Diversas.

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Un proyecto que pretende desde el arte desmitificar cuestiones de género y del cual soy una de las coordinadoras. Sin embargo, a pesar incluso de la deconstrucción que una ha venido fomentando a lo largo del proceso cognitivo sobre estos temas, la supuesta falta de prejuicios y la comprensión, mentiría si dijese que una a veces no se sorprende al estar en presencia de personas trans y, al menos en mi caso, de forma ingenua, el asombro disimulado ante lo bien logrado del cambio, o quedarme un poco lela ante sus maneras de vida, o con recelo a preguntar cómo debo llamarle.

Esa madrugada con mi t√≠o mientras compr√°bamos las pizzas, fuimos testigos de muchas escenas en una esquina caliente de Cayo Hueso. Variopinto se torn√≥ el paladar. Por momentos me sent√≠a en un libro de Pedro Juan Guti√©rrez. Por m√°s que venga de mes en vez a La Habana, no estoy acostumbrada a estas cotidianidades, Santiago no es la capital. Agradec√≠ la experiencia, que ya las he tenido antes, pero que siempre vienen bien para entender las otredades y alimentar el morbo y la pluma. Mi t√≠o se mantuvo en una postura de aceptaci√≥n ante la diversidad, pero de lejitos, machistas la mayor√≠a de sus comentarios, entre otros adjetivos que mejor no mencionar para no extenderme en descripciones innecesarias, ¬ęrifles colgados en la pared¬Ľ, le dicen los narradores.

Nosotros permanecimos afuera, por el mostrador. Desde ah√≠ hicimos el pedido a una se√Īora rendida en una silla a la que un hombre tuvo que sacudir pr√°cticamente para que cobrase las pizzas. Ah√≠ las recibimos y desde ah√≠ vimos llenarse las mesas dentro del paladar. Varias parejas que comenzaban a salir de los bares y clubes nocturnos hicieron tambi√©n sus pedidos. Hombres y mujeres trans que parec√≠an conocer a mi t√≠o, una flaca que pregunt√≥ si yo era su novia y sin esperar respuesta lo hal√≥ por un brazo dici√©ndole algo al o√≠do. Luego supe que quiso saber si mi t√≠o fumaba Hash√≠s, para que le comprara y ech√°rsela juntos. √Čste respondi√≥ que no, tal vez por pena conmigo (si supiera), y despu√©s la flaca le grit√≥ que entonces le regalara cien pesos para comprar cigarros. ‚Äď¬ŅCu√°nto? ‚Äďdijo mi t√≠o.

Un se√Īor trans se empecin√≥ en sacarme la lengua. Ya se me hab√≠a atorado media pizza. Los jugos se quedaron en la casa y el paladar solo ten√≠a cerveza. No tomo cervezas. El ron no es aconsejable con los l√°cteos. Aquello estaba rebosado de queso, mucho queso, como el se√Īor.

Yo realmente estaba agotada. Sugerí que podíamos ir a casa, pero tío invitó a seguir caminando un rato por el malecón, estábamos cerca. No quería ser descortés. Era un poco raro todo aquello. No veía a ese pariente desde mucho tiempo atrás. Por suerte, suelo aclimatarme bien a los espacios y a las personas. Pero ya comenzaba a sentirme incómoda.

Al regresar a casa me mostr√≥ el cuarto donde iba a dormir. El aire acondicionado no encend√≠a. Bueno, al menos la cama era c√≥moda. La pila con agua caliente no soltaba m√°s que un hilillo fino. No hubo forma de que la ducha hiciera honor a su nombre. Confieso que valor√© saltarme el ba√Īo. Necesitaba reposar esta cuerpa sobre la cama, aunque no durmiese mucho; el insomnio me habita poro a poro. Pero luego de 17 horas de viaje, tiempo de espera en la terminal, cafeter√≠as y escenas diversas, era tiempo de un descanso.

Al final, me dieron las 6 de la ma√Īana sentada en la ducha, llenando cubos de agua caliente. Pero vali√≥ la pena. Luego cada gota casi hirviendo arrastraba de m√≠ el cansancio, revitaliz√°ndome de manera m√°gica. Cuando comenc√© a coger el sue√Īo el m√≥vil son√≥ varias veces. Mis amigas mandaban SMS recordando la fiesta de esa noche.: ¬ęCasa Tomada¬Ľ, Lis ‚Äďdec√≠an‚Äď olvidar√°s que es lunes.

Sobre las once de la ma√Īana sal√≠ de casa de mi t√≠o rumbo a la de Amelita, la amiga con la que deb√≠ haber ido desde que llegu√©, pero realmente me daba pena despertarla tan tarde, y con lo perezosa que es, aquello iba a pesarle en el alma. Un almuerzo riqu√≠simo me esperaba con ella. Hab√≠a estado timbr√°ndome al m√≥vil desde temprano, preocupada porque no di se√Īales de vida. Siempre disfrutamos mucho el tiempo juntas, aunque nos vemos con frecuencia se nos queda una nostalgia grande cuando nos despedimos.

Ame lleva una vida sosegada, muy diferente a la m√≠a. Tiene establecidos ritmos que para nada atentan contra su debido descanso y su paz. Me cuesta ir a su paso, ¬°tengo siempre el tiempo tan ocupado!, tantos proyectos que parezco teletransportarme de un sitio a otro, multiplicar mis horas en el d√≠a como si fueran panes y peces para cumplir con todo el mundo. Por m√°s que lo intento no puedo echarme a procastinar, sin embargo, este viaje pas√© tres d√≠as con ella y, realmente disfrut√© su modus de vida. Sent√≠ que logr√© descansar. No obstante, entre charla y charla, anduve ley√©ndome un libro, cuya rese√Īa tengo en punta para pr√≥ximas publicaciones. Una guagua es un pa√≠s, un libro de cr√≥nicas de una periodista cubana bastante popular por sus historias llenas de sandunga y cuban√≠a. Disfrut√© mucho esa lectura. Fue el segundo t√≠tulo le√≠do en ese viaje. A veces me pregunto, ¬Ņc√≥mo pretendo no andar siempre con dolores de cabeza si parezco una polilla devoradora de libros?

Sin percatarme apenas lleg√≥ la hora que hab√≠a pactado con otra amiga para encontrarnos en la parada e ir juntas hasta Marianao para la fiesta de ‚ÄúCasa Tomada‚ÄĚ, una intervenci√≥n comunitaria que lleva el proyecto MirArte en La Habana, y que colabora con muchas otras iniciativas para el apoyo a la comunidad LGBTIQ+. ¬°Por dios!, aquella parada del p14 en el Parque de la Fraternidad estaba en candela. El tiempo que hac√≠a que no luchaba con guaguas. En Santiago ando pa‚Äôrriba y pa‚Äôbajo en bicicleta, y cuando no, en motos. No tengo paciencia, ni tiempo para echarme horas en eso. Pero bueno, hay sitios un poco estrat√©gicos para los que no queda opci√≥n, ese era uno de ellos.

La guagua nos dej√≥ en… en alg√ļn lugar cerca de donde √≠bamos, ahora mismo no recuerdo. La cosa es que anduvimos unas cuadras, nos perdimos, y de pronto una mujer con una ni√Īa a cuestas nos pregunt√≥ si llev√°bamos rumbo a ¬ęCasa Tomada¬Ľ, dijimos que s√≠ y pidi√≥ que la sigui√©ramos, que ella estaba all√° pero hab√≠a ido a buscar a su hija y retornaba. Aquello me son√≥ un poco fuera de lugar. ¬ŅC√≥mo iba a llevar esa mujer a su ni√Īa peque√Īa a una fiesta de adultos a esas horas de la noche un d√≠a de semana? Pero bueno… Cuando llegamos all√≠ comprend√≠ todo. El ambiente era ¬ęJorodowskyano¬Ľ para m√≠, que no estoy acostumbrada a esas fiestas llenas de colores, estilos, diversidad total. El show ya hab√≠a comenzado. El resto de nuestros amigos estaban all√≠.

¬ŅQu√© es ¬ęCasa Tomada¬Ľ?

Es un proyecto que inició en marzo del 2017 cuya sede está ubicada en Ave. 43, no. 13003 e/ 130 y 132. Marianao, La Habana, Cuba.

Sus objetivos son los siguientes:

  • Establecer una residencia de perfil did√°ctico para artistas, activistas aut√≥nomos, individuos o grupos en situaciones de vulnerabilidad.
  • Visibilizar la familia lesboparental afrocubana y que interact√ļen con otros √°mbitos.
  • Fortalecer el emprendimiento ps√≠quico, intelectual y econ√≥mico de la familia y otros actores sociales.
  • Crear actividades de apreciaci√≥n-creaci√≥n de diversas manifestaciones sociales, art√≠sticas, culturales y recreativas.

 

Trabaja con la Barriada de Coco Solo, uno de los 6 Consejos Populares del municipio Marianao, al noreste de La Habana. Con la comunidad LGBTTIQ+, con iniciativas Antirracistas, con la Red de Promotores de Salud y la Red de Educadores Populares formados en el CMLK.

La iniciativa Casa Tomada MirArte se desarrolla en el hogar multigeneracional de una familia lesboparental afrocubana. Pese a los esfuerzos gubernamentales y de otros actores sociales que accionan para la transformación civil, esta localidad, que en gran porciento está conformada por personas con salarios bajos y que no son favorecida por las remesas familiares del extranjero, históricamente ha presentado problemáticas como:

  • Salideros y contaminaci√≥n de aguas potables con residuos alba√Īales, debido al deterioro de las redes hidrosanitarias.
  • Deficiente educaci√≥n ambiental e higi√©nico-sanitaria en la poblaci√≥n ya que no se clasifican los residuos domiciliarios cuando se llevan a los dep√≥sitos.
  • Deterioro f√≠sico de inmuebles, viviendas, parques, calles, aceras.
  • Hacinamiento habitacional.
  • Vertimiento directo de desechos a r√≠os y zanjas colindantes.
  • No respeto a las regulaciones urban√≠sticas.
  • Escasos los sitios culturales y recreativos.
  • Nulos los de creaci√≥n art√≠stica.
  • En reciente diagn√≥stico se observa aumento del consumo de alcohol y drogas en j√≥venes, lo cual provoca a la vez indisciplina social. Se√Īalamos que esta localidad es mayoritariamente de pr√°cticas religiosas Africanas. Aunque tambi√©n convergen otras religiones.

Es, como podr√°n percibir, un proyecto con una fundamentaci√≥n bien pensada y analizada desde el punto de vista del impacto sociocultural. Articulado adem√°s con otros proyectos afines tanto nacionales como internacionales, lo cual les ha permitido establecer una red de colaboraci√≥n para el desarrollo de las intervenciones comunitarias, destinadas a todo tipo de p√ļblico. Entre ellas estuvo la noche de este lunes que les relato, donde los artistas de la Comunidad LGBTIQ+ tuvieron su espacio y la inclusividad desde los m√°s diversos conceptos se respiraba en el aire.

Compartí durante toda la noche con un hombre trans, mayor, arraigado en la cultura popular de la barriada de Coco Seco y practicante de la religión Yoruba, con el cual establecí diálogos muy interesantes. Era un ambiente diáfano, de diversión sana. La pasé realmente bien y tal como profetizaron mis amigas olvidé que era lunes.



El ojo del ciclón

Anduvimos desandando La Habana Vieja el √ļltimo d√≠a del Encuentro de J√≥venes Escritores de Iberoam√©rica en esta 31 Edici√≥n de la Feria Internacional del Libro de La Habana (febrero, 2023), despidiendo el evento a nuestro modo, el √ļnico modo en el que puede un joven comerse el mundo: abrazando todo cuanto encuentre a su paso en una ciudad saco, que cuelga en el hombro de un se√Īor mayor, con cara de buena persona.

Si no caminamos cerca de 10 km ese s√°bado, lo mismo por separados que juntos, entonces, no caminamos nada. Habl√°bamos y se nos escapaba el tiempo en alguna esquina del saco, el viejito alegre nos dej√≥ ser. Pasamos de Caf√© en Caf√© como de libro en libro. Debatimos sobre premios y faroles mientras abusamos de los buenos precios en el O’RELLY, de d√≥nde tal vez no nos hubi√©semos ido nunca. Un ni√Īo en la Plaza Vieja se me acerc√≥ con una flor de papel, origami a cambio de lo que yo quisiera. Quiz√°s deb√≠ pagarle con un beso, abrazarlo con todo el amor del mundo, eso iba a llenarlo m√°s que unos pocos billetes.

Todas las calles se parecen. Una es id√©ntica a la otra, y la otra a la de m√°s arriba. Nunca supe d√≥nde apareci√≥ el Ojo del cicl√≥n. Si tuviese que volver a ir sola, no creo que encontrase el lugar. ¬ęTango gratis¬Ľ, dec√≠a el cartel donde un port√≥n abierto dejaba en primera plana la parte de atr√°s de un Polski, redise√Īado a lo ¬ęrockanrolezco¬Ľ. Mientras, el viejo Jodorowsky hac√≠a bregar sus palabras desde un televisor incrustados a la pared, aclimat√°ndonos a los variopintos adornos que parec√≠an cobrar vida en el camino. Un bulto de algod√≥n colgaba del techo, simulando nubes en torno a maletas volantes, fotograf√≠as y cuadros, todo como parte org√°nica de una instalaci√≥n cuyo objetivo no parec√≠a ser otro que transportarnos al m√°s arm√≥nico reguero del que tenga recuerdo.

John Lennon nunca imaginó portar un cuerpo tan polifuncional como aquel que allí le adjudicaron, quedando su cabeza como si de algo completamente sincrónico se tratara, pose que nunca comprendo al ver la estatua, porque si de algo no pudiera culparse a ese flaco de espejuelos redondos es de normalidad (entiéndase a-normal por lo divino).

Una pareja jugaba al futbol√≠n hacia una esquina, centrados, como si nadie m√°s caminara alrededor, el dise√Īo de lo que para m√≠ era el asomo de una mol√©cula qu√≠mica los envolv√≠a. Un objeto acampanado y giratorio serv√≠a de estribo a zapatos de tac√≥n sin par. Todo cubierto de libros: Filosof√≠a Marxista, Cultura Pol√≠tica, Religi√≥n y Sociedad, entre otros alegres t√≠tulos. El ojo de Orus nos observaba desde una columna. Tres pedazos de mamposter√≠a, sabr√° Dios arrancados de d√≥nde (el ojo del cicl√≥n siempre ha de ser una fuerza poderosa), dejaba al descubierto la anatom√≠a de un cuerpo, como si de autopsia fu√©semos testigos, se me antojaba cuerpo de mujer. En su interior solo un objeto se me hizo familiar: ¬ęuna taza de caf√©¬Ľ. Seguro una √ļlcera cr√≥nica fue la causa de muerte (respondo asumi√©ndome perito en el dictamen de los resultados macros).

Mártires en la pared del fondo. Eusebio Leal, anonadado, se transfigura en el fenómeno atmosférico de su querida Habana Vieja.



D√≠a internacional de la poes√≠a: ¬ŅAcaso hace falta un d√≠a para representar a todos los dem√°s?

Supe que alguna magia habría. Me resistí siempre a la idea de que todo fuese tan terriblemente normal. A mi alrededor fueron demasiado correctos, demasiado básicos, demasiado cuerdos. Hasta que la poesía me encontró, fraguándose luego el hechizo. No fui yo quien invoqué sus demonios, de haber imaginado alguna vez que esto sería así, me hubiese refugiado en la más torpe quietud. Llegó y, como si descorrieran cortinas en mi interior, entró la luz más despiadada para ojos acostumbrados a la penumbra.

Entend√≠ que mis padres eran unos desgraciados, que no es lo mismo que decir malditos. Maldita estaba yo. Ellos simplemente hab√≠an perdido las m√°scaras. Mi poes√≠a, que es lo mismo que decir mi ruina, comenz√≥ a dejar sus verdaderos rostros al descubierto. Ya nada era demasiado normal como al principio. Lo abominable rondaba nuestra casa. Padre llen√≥ las paredes con sus monstruos. Madre pretend√≠a ense√Īarme a acariciarlos, hasta que un d√≠a su ada tambi√©n comenz√≥ a desdibujarse.

Como cuando uno se acostumbra a todo comienzan a dar igual las cosas, mi ruina aprendió a convivir con las bestias de mi padre, regadas por las esquinas. Con la cabeza gacha de mamá, donde encontró cierto gusto para dejarse fluir y hacerme gastar hojas y hojas. Hice de la perfección para narrarla un hobby recurrente. Los demonios de mi madre han demostrado ser los más inauditos de esta historia. Cosa que nunca habría podido percibir sin la poesía.

Me fui del purgatorio aquel donde nadie adem√°s de m√≠ parec√≠a estar ya demasiado cuerdo, pretendiendo ser normal ante el mundo. Caminar normal frente a los dem√°s. Re√≠r normal, como los dem√°s, ser yo, normal, como los dem√°s… Pero los dem√°s olfateaban mi ruina a kil√≥metros y hu√≠an.

Cuando hay hambre, el est√≥mago se adapta, se recoge, tanto que cualquier cosa llena. Pero, hay varios tipos de hambre, mi maldici√≥n no sabe de saciedad. Para colmo, ni siquiera es buena en lo que hace. Tal vez no lo necesite. Quiz√°s solo me habita para atormentar, para sembrar en m√≠ la urgencia del decir y alimentar su alegr√≠a ante la impotencia de saberme sin poder hacerlo. Su morbo es inmensurable. Cree que siempre puedo aguantar m√°s. Soy el embase. El sombrero del mago al que le cabe todo. Pero, no todo lo que entra sale… No hay raz√≥n directamente proporcional en eso. Quiz√°s por ello me sabe honda.

Un d√≠a mi ruina decidi√≥ que no hab√≠a tenido suficiente para lidiar con mis propias bestias. Deb√≠a aprender a dominarlas. Para ello, las necesitaba enfurecidas. Trepidantes. No m√°s intentar sonre√≠r como todo el mundo. Ni andar aparentando coherencia, como todo el mundo. Ni siendo apaciblemente feliz, como todo el mundo. ‚Äď¬ŅA qui√©n quieres enga√Īar? ‚Äďdijo. Y como Dios en sus d√≠as de gloria, sentenci√≥: ‚Äďa partir de ahora reptar√°s entre la hierba seca, al acecho y sin cuidados. No necesitas piernas para desplazarte. No fuiste animal destinado para las dos patas. Las cosas que en verdad te nutran solo vas a encontrarlas a ras del suelo, es donde est√° lo realmente importante, como las semillas. Todo est√° en las semillas. Y diciendo esto me engull√≥ para siempre.

Hoy, renacida y sin piernas para huir, repto entre las bestias de los demás. Río con las risas de los demás. Soy feliz, como lo son los demás. Cómo solo pueden serlo esos que conocen la desgracia de que no hace falta un día para representar al resto.

 



Vi√Īeta: Un viaje con bichos en la cabeza

Ya t√≠o Max, el viajero, no compite conmigo. Bueno, el t√≠o de los Fraggle Rock hac√≠a viajes interoce√°nicos, que no es mi caso… todav√≠a. Asumo que para cuando ese momento llegue ya habr√© perdido los temores y las nostalgias que deben venirle a uno dentro por naturaleza cuando viaja. Y digo deben porque si alguna vez los tuve, ya no lo recuerdo, o no lo recordaba… hoy siento algo parecido a eso. Aunque creo que se le parece m√°s al cargo de conciencia. ¬°Qu√© s√© yo!, no logro identificar el mejunje de cosas que traigo dentro.

Tienes que parar, me dije esta ma√Īana mientras miraba la c√°mara del tel√©fono: m√≠ misma, es tiempo de un stop. Y pens√© en mi hijo, la econom√≠a terrible que traen estos tiempos. Los deberes como madre y mujer que imponen la sociedad, la familia, el hogar: sandeces a las que una nunca escapa. Ya se los dec√≠a, cosas que vienen impregnadas en los genes. ¬ŅEra realmente necesario que hicieras este viaje? Todos los meses viajas. La gente hace como que lo entiende, pero en realidad te juzgan, ¬Ņsabes? Piensan en tu hijo de tres a√Īos que vives y mueres dejando con otros.

‚ÄúNo puedes pedirles que comprendan tu visi√≥n de futuro. No es √©poca de analizar m√°s all√° del qu√© vamos a comer hoy. Y todos quieren un porvenir mejor, pero pocos realmente invierten en esas ganas. T√ļ antepones tus metas a todo, a veces hasta ante tu propio hijo, y, aunque suene mal, eres consciente de que solo persigues un bien mayor para los dos. Nada viene de la nada, t√ļ lo tienes claro, as√≠ que no lo hagas t√ļ tambi√©n, no te juzgues. Ya la vida sola se encargar√° de eso, es su funci√≥n, y si de lo hija’eputa que es hablamos, contigo se ha pasado. No le debes nada. As√≠ que, no, acom√≥dese los cojones y pa’lante‚ÄĚ.

Definitivamente mi Yo1 y mi Yo2 tienen siempre charlas complicaditas, pero es obvio saber a qui√©n de las dos le voy siempre, ¬Ņverdad? Pero aun as√≠, mi Yo1 ha logrado dejarme tocada esta vez. Ciertamente los √ļltimos veinte meses han sido convulsos, muy convulsos. Desde que √©l no est√°, jam√°s he vuelto a ser la misma. Quiz√°s el hecho de haber tenido que coger el √≥mnibus hoy en ese lugar, donde mismo lo cog√≠ aquel junio fat√≠dico, tenga que ver con los conflictos que ahora traigo. En ese momento tambi√©n me hice la misma pregunta de si deb√≠a hacer el viaje o no, para mayor coincidencia el destino era el mismo que ahora. Para ese entonces la respuesta la tuve dos semanas despu√©s, cuando definitivamente me di cuenta que no, no era necesario el viaje. Nunca deb√≠ haberlo hecho. Solo espero que esta vez no ocurra ninguna desgracia.

¬ęLibros¬Ľ, refugio bendito. Siempre el lugar seguro al que puedo huir. La tiran√≠a de las moscas me acompa√Īa, noveleta de Elaine Vilar Madruga, colega escritora cubana, con una obra s√≥lida que la hace merecedora de una de las voces, si no la m√°s notable, de la literatura actual escrita por mujeres en Cuba. Y ya en este punto cabe entonces hablarles de mi trabajo, ese que me tiene siempre de un lado a otro. Como ya saben, soy escritora, y parece ser que me lo he tomado bien a pecho desde que decid√≠ dedicarme a la literatura de a lleno. Pero, lo cierto es que antes de haber decidido pedir la baja en el centro de ciencias d√≥nde antes tambi√©n trabajaba (√©poca en la que llegu√© a tener tres empleos, me mantengo con dos) igual viajaba, quiz√°s no tan seguido como ahora, pero, a decir verdad, desde que sal√≠ del instituto y comenc√© la Universidad, viajar se volvi√≥ mi rutina favorita. No puedo negarlo, me posee el alma de una gitana. En las cosas de la vida me pasa igual. Tres casas, siempre de una a otra, nunca quieta. Tarecos van, tarecos vienen. De arriba pa’bajo de abajo pa’rriba. Debe ser patol√≥gico. Pero, bueno, les hablaba del trabajo. Leo a Elaine Vilar con la intenci√≥n de rese√Īar este libro reciente de ella que ha dejado bastante de qu√© hablar en el panorama literario hispano. Pero sobre todo porque es mujer joven que escribe y estoy desarrollando una investigaci√≥n sobre literatura escrita por mujeres en Latinoam√©rica y el posible versus entre esto y literatura feminista (que no es lo mismo, o al menos no tiene por qu√© serlo) y, por supuesto, tengo algunos nombres de cubanas en mente, el de ella entre esos. La tesis que planteo es mi proyecto de graduaci√≥n para la segunda maestr√≠a que desarrollar√©, esta vez en Valpara√≠so, Chile (m√°s viaje), donde gan√© una beca para un programa fabuloso: ¬ęEstudios Literarios y Culturales Latinoamericanos¬Ľ.

¬ŅC√≥mo se relaciona este viaje actual que estoy haciendo ahora con todo lo dem√°s que les mencion√© arriba? Pues, voy rumbo a la capital para pasar un curso de posgrado sobre Cr√≠tica de Arte. S√≠. Estudio. Ese es el motivo de mis viajes casi siempre. Cuando no, pues me muevo para participar en eventos, ferias del libro, presentaciones, giras, etc. Am√©n de que tambi√©n estoy haciendo una maestr√≠a en Antropolog√≠a F√≠sica en la Facultad de Biolog√≠a de la Universidad de La Habana. Soy bi√≥loga… creo que ya tambi√©n se los hab√≠a dicho. Especializo en Antropolog√≠a Forense, cad√°veres humanos, ciencia que tambi√©n me apasiona mucho como la literatura. Pero bueno, el perro tiene cuatro patas y coge un solo camino, como sol√≠a decirme un amigo. As√≠ que, por lo pronto, decid√≠ terminar esa maestr√≠a de Antropolog√≠a y ya, ponerle un stop a la ciencia por un tiempo y seguir con la literatura, a ver qu√© tal me va.

Antes hac√≠a biolog√≠a de campo. Expedici√≥n tras expedici√≥n, como les coment√©, viajar desde hace mucho ha sido como parte de mi sistema aut√≥nomo. Pero bueno, los modos de vida de una van cambiando, al menos deber√≠an, sobre todo cuando se es madre, ¬Ņno es lo que dicen?

-Piensa que vas de excursi√≥n, rel√°jate y usa esta semana para coger un respiro en lo que comienzan los tres d√≠as intensivos del curso de Cr√≠tica, trabajas mucho, siempre te lo digo- me dijo un amigo esta ma√Īana. Lo que menos imagin√≥ √©l es que en realidad as√≠ iba a sentirme un poco durante el viaje, el √≥mnibus para cantidad y siempre en lugares rodeado de monte seco. Hasta almorc√© sentada en una piedra a la sombra de un √°rbol.

Debimos haber salido a las 9:00 am, pero a las 10:30 de la ma√Īana es que sal√≠amos a la autopista rumbo a La Habana. Sobre las 3:20 de la madrugada dijo el chofer que estar√≠amos llegando a la terminal aproximadamente. Eso hace un total de 17 horas de viaje m√°s o menos. Terrible. No s√© c√≥mo aguanto tanto tiempo de viaje en una guagua. Tiempo para que los bichos de mi cabeza hagan fiesta con mi paciencia. Nada, solo resta esperar y poner todas mis buenas energ√≠as en funci√≥n de disfrutar el tiempo en la capital sac√°ndole el m√°ximo de provecho a ese curso de Cr√≠tica.

Y ya no les doy más la lata, que en 17 horas de viaje puede uno ponerse a escribir muchas cosas…



Beca de escritura creativa y edición literaria cubana, con Leonardo Padura

El Programa Transcultura de la UNESCO fue vital para que se pudieran llevar a cabo las Becas de Escritura Creativa y Edición Literaria propuestas por Aurelia Ediciones, de conjunto con el escritor cubano Leonardo Padura, bajo la coordinación de su editora Claudia Acevedo.

Leonardo Padura luego de la inauguraci√≥n del Programa Transcultura, en la primera conferencia que imparti√≥ a los becarios, titulada ¬ŅC√≥mo escribir una novela?

 

A finales de abril fue inaugurado el programa ‚ÄúUn libro es un show‚ÄĚ en el estudio-taller Cairostudio, ubicado en calle 24 #255 (e/ 17 y 19), La Habana (El Vedado). Esta iniciativa, enmarcada en el Espacio Cultural Ven-T√ļ, tiene entre sus objetivos identificar las necesidades de los j√≥venes escritores y editores para impulsar sus obras, adem√°s de brindar herramientas para la autogesti√≥n.

El converger con tantos otros escritores y editores en crecimiento profesional fue una experiencia nutritiva, que permitió no solo la retroalimentación propia de los talleres en clases, sino también del intercambio intelectual que hubo en todo momento.

Por otro lado, oxigena el panorama actual de los talleres literarios en Cuba e incluye en la industria editorial diversos contenidos de estudio: edici√≥n, correcci√≥n, dise√Īo, gesti√≥n de ventas, para de ese modo darle continuidad al legado de la amplia tradici√≥n literaria cubana y acercarla a exponentes que, en su mayor√≠a, no son profesionales del medio.¬†

Las conferencias magistrales que se nos ofrecieron como parte del programa de estudio cumplieron objetivamente la meta de instruirnos sobre una serie de temas importantes en la vida de cualquier creador que aspire a vivir de su obra y a ser respetado por su trabajo; estoy refiriéndome específicamente a la impartida por la abogada Darcy Fernández. A veces ignoramos cuáles son nuestros derechos como creadores, los mecanismos para patentizar obras, legitimarlas, protegerlas y los pasos para defender un legado cultural; a todo eso obtuvimos respuestas y consejos en esta master class.

Foto tomada a la profesora Darcy Fern√°ndez durante la clase.

Las conferencias del curso de Edición Literaria que fue donde más variabilidad de claustro tuvimos, de modo general, todas contaron con excelente calidad, concedidas por prestigiosas figuras del mundo del cine y la literatura, siendo el caso de las clases de Guion, con Arturo Arango, y de Cine y Literatura, con Gustavo Arcos.

Foto tomada al profe de Guion Arturo Arango, importante guionista de cine cubano, con numerosas colaboraciones internacionales. Ganador de relevantes premios en festivales de cine en el mundo y profesor de la Escuela Internacional de Cine y Televisi√≥n San Antonio de los Ba√Īos.

 

Foto tomada al profesor de Cine y Literatura Gustavo Arcos, catedrático de cine en la Facultad de Medios de Comunicación Audiovisual FAMCA, excelente analista del séptimo arte.

Tambi√©n las que estuvieron a cargo de Pepe Men√©ndez: Tipolog√≠as de libros, dise√Īo editorial y maquetaci√≥n, as√≠ como la de Tipograf√≠a, impartida por Arnulfo Espinosa. Esperada fue por m√≠ la conferencia sobre Periodismo Narrativo; he sabido que el profesor Rafael Grillo ha tenido a bien ofrecerla en dis√≠miles espacios, pero no fue hasta ahora en esta Beca de Transcultura donde finalmente pude acceder a ella; siendo un tema que me interesa sobremanera debido a que es en lo que trabajo de forma m√°s directa actualmente en el plano literario.

Foto tomadasal profesor de Tipograf√≠a, Anulfo Espinosa, profesor de la Facultad de Comunicaci√≥n de la Universidad de La Habana, imparte adem√°s esta asignatura en el Instituto Superior de Dise√Īo. Result√≥ muy interesante conocer c√≥mo el universo de los tipos de letras pueden comunicarnos una misma cosa de modo tan distinto.

 

Ac√° una de las im√°genes del profesor Rafael Grillo, quien nos imparti√≥ magistralmente la conferencia sobre Periodismo Narrativo y nos explic√≥ por qu√© ya qued√≥ obsoleto el llamarle Periodismo Literario, haciendo un recorrido cronol√≥gico por la historia desde la primera vez en que se acu√Ī√≥ el t√©rmino.

 

Las clases de Escritura Creativa fueron din√°micas y motivadoras, ya que la did√°ctica empleada a modo de taller potenci√≥ el que los becarios pudi√©semos interactuar entre nosotros durante los debates, escuchar nuestras obras como resultados de tareas dejadas en clases y polemizar respecto a varios temas. El profesor de esta materia, el argentino Mart√≠n Bertone, hizo que el tiempo pasara sin que nos di√©semos apenas cuenta, cosa que se le agradece ya que los d√≠as de clases comenzaban a las diez de la ma√Īana y no terminaban a veces hasta las seis de la tarde. Un tipo s√ļper divertido, muy conversador, bien entendido con las jergas cubanas y nuestros estilos tan peculiares de broma.

Foto tomada durante los turnos de clases con el profe Martín Bertone. Hubo días de mucho calor en los que las conferencias las impartió en las afueras de la Galería.

 

Tuvimos además la oportunidad de estar en la presentación de su más reciente libro, el cual fue presentado por el Embajador de Argentina en Cuba.

Aurelia Ediciones, con Claudia Acevedo como su directora editorial; Cairostudio Grupo Creativo, dirigido por el fot√≥grafo Carlos Torres Cairo; y el Espacio Cultural Ven-T√ļ, con el reconocido escritor Leonardo Padura a la cabeza, dieron vida a estos momentos de formaci√≥n para los j√≥venes, gracias al financiamiento de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperaci√≥n (COSUDE), la Uni√≥n Europea (UE) y a trav√©s del programa Transcultura de la UNESCO.

Las directrices de estas instituciones están ligadas al empoderamiento de los jóvenes en el mundo de las artes, y a ampliar el rango de beneficiarios directos e indirectos en su estrategia de cooperación con el ámbito cultural como vehículo para el desarrollo independiente, el acceso inclusivo a las oportunidades para noveles creadores, las posibilidades de estimular procesos de autogestión a partir del acceso a herramientas para el aprendizaje en los vínculos entre artistas y emprendimientos, junto con el fortalecimiento de la industria creativa, y otros.

Para Suiza, la posibilidad de apoyar la participación de los jóvenes en espacios culturales innovadores constituye la principal motivación para contribuir con esta iniciativa, financiada desde el Fondo de Arte Joven (FAJ) como inspiración para acciones futuras en el ámbito de la literatura.

De especial importancia result√≥ tambi√©n la conferencia impartida por Carlos Torres Cairo, artista visual y fundador de Aurelia Ediciones, quien nos coment√≥ acerca del mundo del mercado del libro. Los distintos tipos de editoriales e imprentas que existen teniendo en cuenta sus sistemas de comercializaci√≥n y lo vitalicio de la autogesti√≥n para publicar. Fue una excelente oportunidad para esclarecer dudas respecto a los posibles beneficios o fiascos a la hora de invertir en un producto editorial; los tab√ļes que hay que acabar de ignorar respecto al mundo de la autopublicaci√≥n, la autopromoci√≥n y la visi√≥n del libro como mercanc√≠a para comercializar a trav√©s de oferta y demanda.

Foto tomada en los momentos compartidos con Carlos Torres Cairo durante el √ļltimo d√≠a del curso, viernes 5 de mayo de 2023.

Como mismo hice saber en mi postulación a la Beca, el modo de emplear mejor los conocimientos adquiridos en el programa de estudio es ponerlos en práctica. Fue sin dudas una oportunidad para el crecimiento profesional y eso deberá evidenciarse en mis próximas publicaciones. Es a lo que aspiro.

Como parte de las conferencias recibidas en Escritura Creativa, estuvo el encuentro con los chicos del proyecto Oralitura Habana: Roly √Āvalos y Alex Pimienta, sobrino e hijo respectivamente del improvisador cubano Alexis D√≠az Pimienta. Tuvieron a cargo la clase Improvisaci√≥n Po√©tica, la cual gust√≥ much√≠simo, resultando din√°mica por la interacci√≥n constante con el p√ļblico.

Para reproducir lo aprendido pretendo brindar la posibilidad a los colegas que no pudieron estar en los cursos, de que reciban estos conocimientos a través de los talleres de Narrativa y Marketing Editorial que estaré impartiendo junto a otros profesionales del medio como parte de la Casona Azul, proyecto de verano que tendrá lugar a partir de julio en la Asociación Hermanos Saíz (AHS) de Santiago de Cuba.

Foto de algunos de los becarios con los chicos de Oralitura Habana.

 

Hasta la clausura fue otra master class, esta vez con la presencia del propio Alexis D√≠az- Pimienta, quien adem√°s de improvisar hasta nos cont√≥ en versos an√©cdotas de su ni√Īez.

Foto tomada a Alexis Días Pimienta durante su presentación en la clausura de los cursos de Transcultura.

Realmente fueron momentos muy provechosos, emotivos e inspiradores para crear.

El FAJ es una plataforma cultura de COSUDE que comienza a mostrar resultados en las √°reas de m√ļsica, artes visuales y emprendimientos culturales y explora posibilidades para el desarrollo de otras formas de expresi√≥n creativa joven.

‚ÄúUn libro es un show‚ÄĚ ha incorporado a talleristas no solo de todo el territorio cubano, sino del Caribe, con la representaci√≥n de Rep√ļblica Dominicana y Belice, lo cual fortalece dis√≠miles lazos culturales y aviva el intercambio de conocimientos que genera este tipo de encuentros.

Estoy y estaré siempre muy agradecida a todos las partes que tuvieron a bien confluir para lograr esta Beca de Creación con el fin de continuar estrechando vínculos artísticos entre Cuba y el Caribe.

COSUDE contin√ļa desplegando una estrategia de cooperaci√≥n inclusiva, en la que los mayores beneficiarios son personas apasionadas, capaces de crear y ser sostenibles m√°s all√° de las vicisitudes del contexto actual.

Nota de autor:

Todas las im√°genes utilizadas en el post son de mi propiedad.

He citado en cursiva parte de la publicación en facebook de la Embajada de Suiza en Cuba, dando detalles del programa de Transcultura:



Deconstruyendo a la sombra de M√°rquez

An√°lisis a la nota de prensa: Los relatos silenciosos, las mujeres del boom latinoamericano, conversatorio en el Museo de Arte Moderno

 

En septiembre del pasado a√Īo 2022, la Secretar√≠a de Cultura del Gobierno de M√©xico public√≥ una nota de prensa a prop√≥sito de la exposici√≥n Gabriel Garc√≠a M√°rquez. La creaci√≥n de un escritor global, la cual tuvo lugar en el Museo de Arte Moderno del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Y, bueno, la cosa es que me topo con dicho art√≠culo en una b√ļsqueda al azar que hice para la revisi√≥n bibliogr√°fica de mi futura tesis sobre literatura escrita por mujeres en Latinoam√©rica, pues, en el marco de tal exposici√≥n, a alguien se le ocurri√≥ ofrecer un conversatorio sobre Los relatos silenciosos: las mujeres del Boom Latinoamericano; cuyo objetivo ‚ÄĒdicen‚ÄĒ era destacar el trabajo de las escritoras de esta generaci√≥n. Hasta ese minuto durante la lectura, me dije: ‚ÄĒBueno, no me parece el marco m√°s propicio, pero mir√°ndolo desde otro punto, quiz√°s tenga su sal y su pimienta. Se me antoja asalto, emboscada el ir a hablar de las ignoradas en medio de una expo en honor al santo del Boom Latinoamericano. Pero continu√© y de inmediato comenz√≥ a vibrarme la venita de la frente.

Elena Garro

La idea es sacar a la luz a las m√ļltiples escritoras que desarrollaron su trabajo antes, durante y despu√©s de la obra ‚ÄúCien a√Īos de soledad‚ÄĚ, de Gabriel Garc√≠a M√°rquez, para mostrar c√≥mo hay una tradici√≥n femenina importante en Am√©rica Latina. Se hablar√° de varias escritoras: Elena Garro y Rosario Castellanos, sobre la relaci√≥n de Garc√≠a M√°rquez y Mar√≠a Luisa Elio, guionista de ‚ÄúEn el balc√≥n vac√≠o‚ÄĚ y amiga del escritor colombiano durante su estancia en M√©xico. El conversatorio permitir√° mostrar tambi√©n la relaci√≥n que se puede establecer entre la obra de Garc√≠a M√°rquez y el trabajo de otras autoras, como Mar√≠a Luisa Bombal con‚ÄĚ La amortajada‚ÄĚ, Silvina Ocampo con lo fant√°stico y Elena Garro y el realismo m√°gico, as√≠ como la relaci√≥n con sus contempor√°neos, que dar√° una idea de la atm√≥sfera de la vida cultural.

Rosario Castellanos

 

María Luisa Elio

 

María Luisa Bombal

 

Silvina Ocampo

La escritora Luc√≠a Melgar consider√≥ como una de las causas que justifican la exclusi√≥n de la literatura escrita por mujeres dentro del fen√≥meno literario comercial del siglo pasado, el fatalismo hist√≥rico mediado por el canon masculino, el sesgo en la cr√≠tica literaria, los valores de la sociedad de aquella √©poca y el ambiente cultural mexicano y latinoamericano de forma general. Imagino se haya referido, muy a groso modo, al machismo que desde siempre ha caracterizado a nuestras culturas y que am√©n de todo lo open mind que pueda llegar a serse desde el arte, nunca se escapa a tales prejuicios, pero bueno, √©sta es una mirada cr√≠tica muy por arribita. La cosa viene ahora: vergonzoso, m√°s que nada, el seguir replicando el error de establecer comparaciones donde el ideal de sujeto siga siendo el hombre, gen√©ricamente hablando. Y no me refiero con esto a que deba ser la mujer, no se trata aqu√≠ de resaltar una lucha interg√©nero ni de postura feminista radical, es solo cuesti√≥n de coherencia, que ya se ubica en un problema de pensamiento filos√≥fico. Pregunto ¬Ņpor qu√© establecer a Gabriel Garc√≠a M√°rquez, y no solo al autor, sino a su obra m√°s venerada Cien a√Īos de soledad, como punto de referencia para el an√°lisis de por qu√© el sesgo en la cr√≠tica a la literatura escrita por mujeres en Latinoam√©rica durante el Boom y su no inclusi√≥n en el fen√≥meno? ¬ŅAcaso necesitan las obras de estas autoras ser legitimadas ante tal punto comparativo? ¬ŅHablamos de reivindicaci√≥n y para ello entonces rendimos tributo primero a la obra de quien fuese uno de los exponentes m√°s notorios del movimiento literario masculino de la √©poca, para entonces, a partir de ah√≠, evaluar cu√°nto merec√≠an o no las escritoras de esa generaci√≥n ser incluidas y tenidas en cuenta? Me parece una falacia, ciertamente. Pero como si no bastase, en el art√≠culo remarcan el hecho de que tal conversatorio, llevado a cabo nada m√°s y nada menos que por las escritoras mexicanas Maricruz Pati√Īo, Ave Barrera y Luc√≠a Melgar, pretendi√≥ de ese modo ‚Äúmostrar c√≥mo hay una tradici√≥n femenina importante en Am√©rica Latina‚ÄĚ. Por favor, ¬Ņhay en serio que justificar de este modo la existencia de una tradici√≥n literaria en Latinoam√©rica? Para colmo se salieron del contexto escritural para referirse a pasajes de las vidas de dichas escritoras que mantuvieron relaciones con M√°rquez (da igual el plano afectivo) y con otros contempor√°neos, como muestra de en cu√°nto influenciaron tales roces en sus procesos creativos y en la repercusi√≥n de sus obras. Y como si fuera poco pretendieron evidenciar la ‚Äúrelaci√≥n que puede establecerse‚ÄĚ entre la obra de Garc√≠a M√°rquez y la de estas autoras.

Si acaso hubo una intención reivindicadora en tal conversatorio, estoy convencida de que no era este el modo. Seguimos manejando conceptos equívocos. Continuamos arraigadas sobre el error sin deconstruir de forma orgánica. Propagamos el eco sin analizar dónde están los puntos muertos en la historia. Pero, sobre todo, sin cuestionarnos filosóficamente el fenómeno.

Repetimos patrones discriminatorios de todo tipo, en este caso a las mujeres nos ha tocado desde el inicio de los tiempos ser las m√°s desfavorecidas, incluso nos discriminamos entre nosotras. En conversaci√≥n recientemente con la colega Elizabeth Casanova Castillo, tambi√©n escritora, fil√≥sofa de profesi√≥n, adem√°s, sali√≥ a relucir el tema de la construcci√≥n social del sujeto. Ella plantea en su art√≠culo La libertad es una mujer fatal, publicado en 2020 en el n√ļmero 5 de la revista digital Zona Cr√≠tica, que hablar hoy desde la mujer es sumamente contradictorio. Ser del sexo femenino no implica tener conciencia de g√©nero. Hay muchas mujeres machistas que reproducen esos patrones. Sin embargo, la respuesta ante eso no debe ser la propia discriminaci√≥n, puesto que estar√≠amos replicando la misma injusticia y dando cabida a la ira y sentimientos afines que no traen m√°s que la necedad, lujo que no podemos permitirnos, pues cuando nuestro criterio no puede ser rebatido se lo achacan a alg√ļn defecto de nuestro sexo. Es preciso despojarnos, incluso, de nuestra propia subjetividad. Se nos debe respetar no por nuestra condici√≥n de mujer, sino porque somos seres humanos, seres pensantes. Ah√≠ comienza la guerra contra el machismo, cuando debemos reivindicar la verdad de nuestras ideas, siendo irrelevante el sexo de quien las exprese. S√≥lo pens√°ndonos y actuando como iguales lo seremos realmente, incluso si en esa batalla debemos despojarnos de lo que cre√≠amos como verdad, que no es m√°s que la forma de la verdad construida por una ideolog√≠a dominante. A pesar de los siglos de historia del movimiento feminista y la lucha por los derechos de la mujer seguimos pens√°ndonos desde los hombres. Hace m√°s de medio siglo Simone de Beauvoir escribi√≥: ‚ÄúLa Humanidad es macho, y el hombre define a la mujer no en s√≠ misma, sino con relaci√≥n a √©l; no la considera como un ser aut√≥nomo‚ÄĚ. Hoy, no s√≥lo el hombre nos define, nosotras nos seguimos definiendo en relaci√≥n a √©l.

El art√≠culo pudiese tener quiz√°s tambi√©n otra lectura. Siendo benevolentes podr√≠amos ignorar la torpeza de tales comparaciones y pensar que tal vez todo fue fr√≠amente calculado. Tanto el aprovechar el momento de la exposici√≥n dedicada al Gabo, que tan simb√≥licamente tuvo a bien preparar el Instituto de Bellas Artes y Literatura, como el usar su obra Cien a√Īos de soledad, a prop√≥sito de proponer otras tantas escritas por mujeres antes, durante y despu√©s que bien podr√≠an competirle. En alg√ļn momento mientras le√≠a y escrib√≠a tuve esa luz en mi af√°n de ser imparcial y aplicar un juicio cr√≠tico libre de posturas preconcebidas. Ya ahora mismo por m√°s que repienso no logro visualizar otro discurso. Para ello tendr√≠a que hacer alusi√≥n a otros an√°lisis que tienen que ver con lo comunicacional, con los modos de vender una informaci√≥n sin caer en contradicciones que pongan rid√≠culamente en tela de juicio el contenido que transmitimos. Pues, me resulta completamente anacr√≥nico el que Luc√≠a Melgar refiera que hay mucha invisibilidad por parte de la cr√≠tica hacia la obra literaria de las mujeres de ese per√≠odo y que esa es la labor que debemos hacer las del gremio ahora haciendo visible sus obras. Que el mismo Juan Rulfo, cuando fue premiado por Pedro P√°ramo, dijo que √©l nunca hubiera podido escribir eso si no hubiera le√≠do La amortajada; que el aporte literario de las escritoras en cuanto a nuevas formas de hacer ha sido muy importante, pero que no se han estudiado porque la masculinidad literaria se ha apropiado de todas las glorias y sin embargo, haya moderado un conversatorio que pretend√≠a de alguna forma denunciar lo ignoradas que han quedado nuestras antecesoras a lo largo de la historia y para ello use a M√°rquez y su obra como punto de partida para tal an√°lisis.

No s√© a ustedes, pero a m√≠ esto solo me corrobora que, como plantea Casanova Castillo, la medida de hasta d√≥nde queremos llegar est√° mal planteada. No necesitamos que nuestro legado, nuestro patrimonio creativo se haga leg√≠timo a partir de la obra de ning√ļn hombre. La historia ha demostrado cu√°n capaces somos sin necesidad de comparar. Revictimizarnos no es el camino, pero minimizarnos tampoco.

Tal vez esta sencilla nota de prensa cuyo fin no era otro que anunciar el conversatorio que tendr√≠a lugar, no fuese el material m√°s rico en cuanto a contenido para tal an√°lisis, pero, no es un caso aislado. Vemos este patr√≥n repetirse constantemente en los medios, incluso en revistas especializadas, cabe entonces cuestionarnos: ¬Ņsabemos realmente qu√© queremos deconstruir, desmitificar?