Lisbeth Lima Hechavarría


Rondar las bestias de Lisbeth Lima

He llegado ante ustedes con el √°nimo de ofrecer instrucciones para un mundo habitado por seres diversos. Se re√ļnen en torno a la muerte, el morbo, la insinuaci√≥n sexual y privativa de actos que solo ocurren en espacios cerrados; a veces tambi√©n ante la vista de muchas personas que prefieren mirar a otra parte si de cad√°veres se trata, en sitios cargados de sentidos oscuros como lo es una morgue. Las historias y los personajes hallan continuidad alrededor de √©sta, se confunden, entrelazan y pervierten de manera previsible; se completan con otros relatos cargados de sentimientos que nos tocan hondo por su carga emotiva. Uno de ellos es Morir en ti: una historia muy personal y cercana que los har√° conectarse ante el dolor y la p√©rdida de un ser tan querido como una abuela, pero √©ste relato lo veremos m√°s adelante.

Les propongo adentrarnos en las Bestias interiores (Il√≠ada Ediciones, Alemania, 2022) de Lisbeth Lima, un libro de relatos en el que se mezcla el humor negro, un erotismo perverso, lo anecd√≥tico, la concatenaci√≥n de sucesos y personajes que pasan de una historia a otra. Es precisamente la sucesi√≥n de hechos lo que tiene preponderancia en el libro, a veces superando a los propios protagonistas que se ven cercados por estos, incapaces de escapar del mundo asfixiante, morboso y disparatado en un ambiente hospitalario, donde los cad√°veres y ciertas aberraciones escapan a la vista p√ļblica. ¬†

 

Ya lo anuncia en la frase que preside el volumen, la cual pertenece a Frank Abel Dopico: Mi casa siempre se ha alimentado de los muertos. En √©pocas de angustias padre los escond√≠a en el trinar de los rincones y los muertos se turnaban para dormir en el regazo de mi madre. As√≠ nos llega el relato inicial: ‚ÄúLa cajita de f√≥sforo‚ÄĚ, que viene a ser la puesta en marcha de lo que vendr√° despu√©s: Llegu√© a la puerta del hospital y met√≠ la mano en la cartera. Tras varios segundos de b√ļsqueda fatigosa saqu√© por fin la bata que estaba debajo de unos libros y me la puse. De ese modo evitaba las preguntas y que alguien m√°s tuviese que saber acerca de mi reguero interior al revisar el bolso. Pas√© por delante del guardia de seguridad como perro por su casa y enseguida me dio de fly aquella peste a formol ligada con cigarro, perfumes, medicamentos y todo tipo de cosas que conforman ese nauseabundo ambiente dentro del primer piso. Baj√© las escaleras que conducen a la morgue y todo estaba tranquilo. Fui hasta el cub√≠culo del tanat√≥logo para saber qui√©n cubr√≠a la guardia y me top√© con Juanca.

De este modo nos encontramos junto a los personajes, permanecen sentados a la espera de que alguien muera. Asistimos a conversaciones narradas de modo coloquial, al tratamiento descuidado hacia los familiares del fallecido que acuden a la morgue, cargados de dolor. La autora escribe en el mismo relato: Los familiares entraron y comenzaron a descubrirlo sin pensarlo mucho. Nadie a su alrededor lloraba. Yo me quedé hasta verle el rostro. Siempre lo hago, no sé por qué. Sin embargo, esa tarde sentí un poco de flojera. Aunque he hecho esas cosas un montón de veces, el impacto nunca deja de ser fuerte.

Se evidencia lo humano y profesional que pasa por el tamiz de la vida dom√©stica. ¬ŅQu√© pasa si de pronto descubrimos que falta el cr√°neo de una de las necros? ¬ŅQu√© sucede durante las noches de guardia, de sexo, alcohol, peste, suciedad, humo de cigarros y miserias humanas dentro de las paredes de una morgue? ¬ŅQu√© sucede cuando conocemos a personajes potencialmente siqui√°tricos, de aspecto gastado, como perros solitarios, con fantas√≠as de inventarse qui√©nes no son en realidad, con girasoles pl√°sticos sobre la mesa y la afici√≥n de hacer solapines por cuenta propia? Es el caso del relato: ‚ÄúJuli√°n el multifac√©tico‚ÄĚ, es descrito con sorpresa. Juli√°n se sali√≥ del molde que quien cuenta ten√≠a pensado, sin embargo, esto fue una impresi√≥n inicial, a medida que avanza el libro podemos ver cu√°nto de errado o no tienen las primeras impresiones: Me qued√© observ√°ndolo y luego ech√© a re√≠r. ¬°Qu√© presumido! Pero no dejaba de tener raz√≥n. Todos los t√©cnicos que conozco son hombres con rasgos potencialmente psiqui√°tricos y de aspecto gastado. Casi siempre andan borrachos y la peste a alcohol y cigarro se les une con putrefacci√≥n y todo tipo de asquerosidades humanas. M√°s adelante agrega: Juli√°n, tan diferente, aunque tal vez solo en apariencia. Sin duda alguna, ese tipo disfrutaba su trabajo, s√≠, Juliancito se dedicaba, adem√°s de abrir muertos y darles cabida a sus fantas√≠as, tambi√©n a hacer solapines por cuenta propia.

Hay reiteraciones de un relato a otro, incluso, para los que han le√≠do otros libros de la autora, pueden hallar puntos de contacto con este volumen en cuanto a la forma de conducir el narrador, la manera de construir a los personajes y el mundo viciado en el que est√°n recluidos. Recomiendo el texto: ‚ÄúLa pierna‚ÄĚ, en el cual, a mi modo de ver, la autora logra un grado m√°s acabado del morbo, el humor negro. La simplicidad de la an√©cdota y la abrumadora realidad ante la mediocridad profesional siempre matizan la iron√≠a. Aqu√≠ logra mover a sus personajes ‚ÄĒy con ellos al relato‚ÄĒ ante el sonido persistente de una caja que es arrastrada por el hospital con una pierna humana dentro, fresquecita, acabadita de cortar. Veamos un fragmento: De antemano ya ven√≠a yo escuchando el rozamiento incesante de algo en el piso, algo pesado, tal vez una caja de cart√≥n, pude descifrar, y cuando lleg√≥ hasta m√≠, lo confirm√©. Un empleado del hospital ven√≠a arrastrando por todo el pasillo, desde la salida del ascensor, una caja de mediano tama√Īo, rectangular, con una soguita amarrada en un extremo.

‚ÄĒEs una pierna ‚ÄĒdijo‚ÄĒ est√° fresquecita, acabada de picar.

(‚Ķ) m√°s solo escuch√© un grito. El hombre hab√≠a tomado el elevador de vuelta al piso del que vino dejando tras de s√≠, sin percatarse, la pierna de piel morena y u√Īas rosadas de una se√Īora X.

Este ambiente de puro humor negro y sin dudas cargado de cierto terror, se anuncia desde las primeras líneas cuando la autora nos cuenta que para pasar las horas leía un libro de Kafka. Desde ese instante podemos inferir que lo increíble puede acontecer, pero no es un humano que se ve transformado en un insecto, no hay un cambio en el nivel de realidad. Lo que ocurre en este relato es completamente verídico, sus personajes no han mutado ni trasladado a otro contexto fantástico. Lo que sucede es que el absurdo, la mediocridad y lo surrealista alcanzan tal nivel (dentro de la realidad misma) que nos resulta increíble que sucedan ciertas cosas y hasta nos parece que hemos ido a parar a otro mundo sin darnos cuenta.

Otro de los relatos sobre el que deseo llamar la atenci√≥n es: ‚ÄúMorir en ti‚ÄĚ. Sobre todo, impacta cuando la protagonista se desdobla de doliente a personal vinculado al sector de la salud, justo al ver a su abuela en la morgue, a punto de ser cortada por el bistur√≠, como un cad√°ver m√°s, nos dice: Esa noche que estuve con ella vi el dolor habitar su rostro. No import√≥ cu√°ntas veces pasara mis manos por su espalda, siempre dol√≠a m√°s y m√°s y m√°s.

‚ÄĒMe quema, es una candela que me sube hasta la nuca ‚ÄĒme dec√≠a‚ÄĒ. No aguanto m√°s, ¬°qu√© va, yo no aguanto esto!

As√≠ el personaje protag√≥nico asiste a la muerte de uno de sus seres queridos. Este suceso sirve para poner en entretela el drama familiar en una historia secundaria con el padre, que, si bien no la desarrolla, tampoco es de inter√©s para la obra, pues no es hacia donde se mueve la acci√≥n. Es la muerte la que desencadena estas subtramas de algo terrible que ocurri√≥ en el pasado y ocasion√≥ un sisma familiar: Llegu√© y mi padre temblaba. Mis t√≠as, que llevaban siglos sin hablarme, entonaron sus ojos al cielo preguntando por qu√© a un dios que no da respuestas. ‚ÄĒYa se la llevaron ‚ÄĒme dijo √©l. No supe abrazarle. No me sali√≥. Puse la mano en su hombro. Mir√© a sus hermanas, sin rencor. Una de ellas tendi√≥ el brazo para tocarme. Roc√© sus dedos y di la vuelta. Baj√© las escaleras rumbo al matadero. A veces me he preguntado qu√© hay debajo de ese √ļltimo piso, en las ca√Īer√≠as, ¬Ņcorrer√°n pedazos entre esas aguas? No puedo evitarlo, el pensar en cosas raras me invade apenas pongo un pie en la morgue. No quise pensar en eso, en lo que har√≠a. A partir de ese minuto comenz√≥ a levantarse el muro.

He aqu√≠ una de las claves del libro: ‚Äúel muro‚ÄĚ, como obst√°culo que se alza y divide lo humano y lo corrosivo, a las personas y a las bestias, al dolor y a la esperanza, a la autora de la narradora. Vemos alzarse ‚Äúel muro‚ÄĚ de una manera muy velada desde las primeras p√°ginas del libro, pero es aqu√≠, ante un dolor agudo que saca a la luz antiguos dolores, que el muro toma su altura casi definitiva para decirnos que el coraz√≥n central est√° a punto de perderse, a punto de ser insalvable entre tanta miseria; una vida que se ha tornado demasiado √°rida y necesita un cambio YA. Entonces comprendemos que es un error buscar s√≥lo las bestias interiores en los personajes. Aqu√≠ descubrimos que ‚Äúel muro‚ÄĚ es una bestia m√°s, quiz√° la m√°s terrible de todas.

El cuerpo de mi abuela descansaba inerte sobre una mesa g√©lida y sucia. Debajo de la nuca, esa que tanto dol√≠a, un bloque de madera descolgaba su cuello. Los ojos desde abajo me miraban y yo me beb√≠ las l√°grimas. Alberto hizo la primera incisi√≥n. Sostuve las manos finas de mi abuela. Siempre tan lindas. Tan delicadas a pesar de tanto arar la tierra y sembrar maticas de caf√©. Con esas u√Īas largas y duras. Record√© cuando dec√≠a que pelara ajos pa‚Äô que me crecieran. Alberto avanzaba, yo sosten√≠a la mano muerta de mi abuela y le hablaba mientras ella me prestaba la mayor atenci√≥n del mundo. Dije tanto y nada.

Entonces ocurre lo definitorio, el giro de tuerca que hace al personaje tomar partido ante una escena tan terrible, en la que ha tenido que ser ‚Äújuez y parte‚ÄĚ: ‚ÄĒDame las tijeras. Retir√© el bloque visceral y qued√≥ hueca. Mis manos cubrieron el vac√≠o y termin√≥ de armarse el muro. De este modo podemos vislumbrar que, aunque no puede evitar que termine de armarse el muro, no va a afectarle mucho m√°s que eso, porque a trav√©s de estas p√°ginas ha conseguido purgar sus bestias y darles un fin con esta historia de cierre. Comprendemos que eran relatos que necesitaban, que urg√≠an ser contados como una especie de exorcismo personal. Con el punto final de ‚ÄúMorir en ti‚ÄĚ, la autora comenzaba a dar la espalda a sus demonios y, finalmente, pod√≠a alejarse de ellos ‚ÄĒal menos por un rato‚ÄĒ, porque las bestias interiores siguen ah√≠, esperando, tras el muro.

As√≠ son los personajes de este libro: personal t√©cnico con vicios y limitaciones, fallecidos desprovistos de dignidad, gente que no ha sido feliz y que estuvo lejos de serlo, familiares que revolotean como buitres cargados de miserias ante las posesiones del difunto, saturados de sexualidad y oportunismo, personajes teniendo sexo en la misma morgue ante el cad√°ver de quien fuera su pareja (enfri√°ndose al otro lado de la pared). Personajes ‚ÄĒajenos a todo dolor‚ÄĒ capaces de dar un esc√°ndalo p√ļblico al del carro f√ļnebre y a los familiares del muerto, envueltos en el peloteo funerario, el rencor y los f√©retros abiertos, rellenos con cualquier cosa que apareci√≥ a falta de aserr√≠n.

Estas son las bestias y las instrucciones para domarlas junto a una cajita de f√≥sforos en la puerta de un hospital. Una autora-personaje loca por salir del trabajo, por llegar hasta una parada y ver, una vez m√°s, que el √≥mnibus no llega. Sola ante la abrumadora realidad, lejos de su casa de mu√Īecas y con la esperanza de que al d√≠a siguiente Marquitos no est√© de guardia. Entonces s√≥lo le queda un recurso para purgarse: sentarse a escribir y dominar aquello que lucha por emerger desde su interior.


Los caminos de Rostros

En varias ocasiones he sido invitada para conversar sobre mis libros publicados. Ac√° en Cuba recientemente finaliz√≥ la Feria Internacional del Libro, itinerante por todas las provincias del pa√≠s. Tuve la oportunidad de estar en La Habana para la presentaci√≥n de mi cuarto volumen publicado, una reedici√≥n del primero, Rostros, que esta vez sali√≥ en epub por el sello Cubaliteraria con el t√≠tulo Zona inexplorada. As√≠ llam√© hace ya nueve a√Īos al primer cuento que escrib√≠ en mi vida mientras cursaba el Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso. Me hizo feliz que la editora Da√≠na Rodr√≠guez sugiriera publicarlo con ese nombre, as√≠ hago honores a ese primer cuento.

La vida y sus azares es realmente asombrosa, pues, justo cuando se conmemoraban los dos a√Īos de publicado mi primer libro, sale reeditado en mi pa√≠s sellando otra primera vez en mi carrera como escritora, siendo tambi√©n el primer libro que publico en Cuba. As√≠ que ya marcaron esos mismos cuentos dos importantes primicias: primer libro publicado, y luego primer libro publicado en mi terru√Īo. En general, Rostros ha tra√≠do un sinf√≠n de alegr√≠as y siento fortuna por ello, pues, conozco a no pocos colegas que reniegan de su primer libro. Ciertamente, a medida que uno va madurando en este oficio, lo que debe ocurrir, si te tomas en serio el trabajo, es que evoluciones creativamente, tambi√©n en cuanto a est√©tica y vayas perfeccionando tu propio estilo. Si no pasa as√≠, preoc√ļpate, es sano que podamos evidenciar esos cambios, pero no avergonz√°ndonos de nuestro primer hijo/libro, ese al que tanta fe le tuvimos una vez, tanta confianza como para lanzarlo al mundo.

All√° por 2020 comenzaba a ponerse de moda una editorial en EE.UU promocionando el slogan de ‚Äúlibros como puentes‚ÄĚ para unir a la Isla con ese extremo norte que tanto lleva de Cuba en s√≠ mismo. Fuimos y somos muchos los escritores cubanos que enviamos manuscritos in√©ditos y no in√©ditos a las manos de Eduardo Ren√© Casanova Ealo. Ese cubano establecido en Miami hace ya unos cuantos a√Īos, escritor, laureado en sus tiempos de juventud ac√° en la Isla, dio vida a ese sue√Īo editorial que tuvo desde siempre. As√≠ naci√≥ Editorial Primigenios. Estuve al tanto desde la apertura de sus puertas, y me lo pens√© varias veces para enviar el volumen. Me hubiese gustado mucho que mi primera obra saliera publicada en mi pa√≠s, pero, eso ya en ese momento era bastante ut√≥pico, ahora cada vez m√°s, teniendo en cuenta como siguen las crisis, no solo la del papel. Decid√≠ enviar mi libro, con aquellos quince cuentos realmente primigenios en mi carrera y poco despu√©s supe que hab√≠a sido aceptado. Pasaron unos cuantos meses hasta que estuvo listo y se hizo el lanzamiento por Amazon el 18 de febrero del 2021. Claro, no fue as√≠ de simple. Antes estuvo todo el proceso editorial de las propuestas de portadas, las cuales rechac√© una detr√°s de la otra hasta dar con esta que, me atrap√≥ de s√ļbito. Fue amor a primera vista, pero previo ya hab√≠a rechazado, con tremenda pena, unas cinco portadas, m√°s toda la revisi√≥n que hice yo en Internet a la b√ļsqueda de una imagen que resumiera la esencia de Rostros.

(Algunas de las propuestas de portadas de Rostros que rechacé durante su concepción editorial)

Tuve por primera vez el libro en mis manos en junio de 2021. No puedo describir la emoci√≥n que sent√≠. Realmente una sensaci√≥n poderosa de triunfo. De amor profundo a esas p√°ginas que tanto so√Ī√© ver publicadas. Hice hasta una fiesta en casa con mi familia y amigos m√°s cercanos.

No obstante, una vez pasada la emoci√≥n, comenc√© a revisar detalladamente el volumen y not√© erratas que nunca antes percib√≠ durante el proceso para la maqueta final del libro. Son cosas que pasan, sobre todo ante la inexperiencia, am√©n de que nunca es igual revisar un documento en f√≠sico que digital. Muchas veces le pas√© por encima al PDF crey√©ndolo listo, luego comprend√≠ que una obra nunca queda lista del todo. Estuve rumiando varios d√≠as la idea de la decisi√≥n que luego tom√©: habl√© con el editor y mand√© retirar el libro de las plataformas de ventas, pues, luego, en un an√°lisis m√°s a fondo, me convenc√≠ de que el libro pod√≠a tener mejor edici√≥n, merec√≠a una mejor edici√≥n. Sin darle m√°s vueltas envi√© el documento √ļltimo sobre el cual hab√≠a trabajado con la editorial (previa consulta con su gerente y tras obtener los permisos) a un amigo editor cubano y pagu√© por sus servicios. Hicimos un buen trabajo de conjunto y sin alterar el orden de los cuentos, ni las historias, concebimos un mejor Rostros. Coloqu√© algunos exergos que en la primera maqueta faltaron y la verdad, qued√© complacida. Luego envi√© una vez m√°s el libro ya reditado a la Editorial y volvieron a ponerlo en venta.

Am√©n del contratiempo con la edici√≥n, mi primera obra publicada me ha dado much√≠simas alegr√≠as. Estuvo tres d√≠as consecutivos en el n√ļmero uno de literatura er√≥tica en Amazon y en el cincuenta y nueve de obra de ficci√≥n, con m√°s de trescientas descargas por d√≠a tras una promoci√≥n que realizara la Editorial.

El libro estuvo en dos Ferias Internacionales del Libro: en Cartagena de Indias, Colombia y en Miami, en los stands de ventas de la Editorial Primigenios.

Esta gestión editorial ha permitido que mi obra llegue hasta donde no he podido llegar yo. Aunque, de alguna forma, los autores siempre estamos en todos los caminos que recorran nuestras letras.

Pero, sobre todas las cosas, Rostros me ha permitido llegar al p√ļblico lector, porque este primer libro que publiqu√© fue la puerta abierta para todo lo dem√°s que se ha desencadenado en mi camino como escritora y merece unas cr√≥nicas sobre c√≥mo ha hecho florecer mi carrera. Creo que siempre ser√© recordada como la autora de Rostros, aunque salgan cien libros m√≠os m√°s, y eso me hace feliz.


Vi√Īeta: Un viaje con bichos en la cabeza

Ya t√≠o Max, el viajero, no compite conmigo. Bueno, el t√≠o de los Fraggle Rock hac√≠a viajes interoce√°nicos, que no es mi caso… todav√≠a. Asumo que para cuando ese momento llegue ya habr√© perdido los temores y las nostalgias que deben venirle a uno dentro por naturaleza cuando viaja. Y digo deben porque si alguna vez los tuve, ya no lo recuerdo, o no lo recordaba… hoy siento algo parecido a eso. Aunque creo que se le parece m√°s al cargo de conciencia. ¬°Qu√© s√© yo!, no logro identificar el mejunje de cosas que traigo dentro.

Tienes que parar, me dije esta ma√Īana mientras miraba la c√°mara del tel√©fono: m√≠ misma, es tiempo de un stop. Y pens√© en mi hijo, la econom√≠a terrible que traen estos tiempos. Los deberes como madre y mujer que imponen la sociedad, la familia, el hogar: sandeces a las que una nunca escapa. Ya se los dec√≠a, cosas que vienen impregnadas en los genes. ¬ŅEra realmente necesario que hicieras este viaje? Todos los meses viajas. La gente hace como que lo entiende, pero en realidad te juzgan, ¬Ņsabes? Piensan en tu hijo de tres a√Īos que vives y mueres dejando con otros.

‚ÄúNo puedes pedirles que comprendan tu visi√≥n de futuro. No es √©poca de analizar m√°s all√° del qu√© vamos a comer hoy. Y todos quieren un porvenir mejor, pero pocos realmente invierten en esas ganas. T√ļ antepones tus metas a todo, a veces hasta ante tu propio hijo, y, aunque suene mal, eres consciente de que solo persigues un bien mayor para los dos. Nada viene de la nada, t√ļ lo tienes claro, as√≠ que no lo hagas t√ļ tambi√©n, no te juzgues. Ya la vida sola se encargar√° de eso, es su funci√≥n, y si de lo hija’eputa que es hablamos, contigo se ha pasado. No le debes nada. As√≠ que, no, acom√≥dese los cojones y pa’lante‚ÄĚ.

Definitivamente mi Yo1 y mi Yo2 tienen siempre charlas complicaditas, pero es obvio saber a qui√©n de las dos le voy siempre, ¬Ņverdad? Pero aun as√≠, mi Yo1 ha logrado dejarme tocada esta vez. Ciertamente los √ļltimos veinte meses han sido convulsos, muy convulsos. Desde que √©l no est√°, jam√°s he vuelto a ser la misma. Quiz√°s el hecho de haber tenido que coger el √≥mnibus hoy en ese lugar, donde mismo lo cog√≠ aquel junio fat√≠dico, tenga que ver con los conflictos que ahora traigo. En ese momento tambi√©n me hice la misma pregunta de si deb√≠a hacer el viaje o no, para mayor coincidencia el destino era el mismo que ahora. Para ese entonces la respuesta la tuve dos semanas despu√©s, cuando definitivamente me di cuenta que no, no era necesario el viaje. Nunca deb√≠ haberlo hecho. Solo espero que esta vez no ocurra ninguna desgracia.

¬ęLibros¬Ľ, refugio bendito. Siempre el lugar seguro al que puedo huir. La tiran√≠a de las moscas me acompa√Īa, noveleta de Elaine Vilar Madruga, colega escritora cubana, con una obra s√≥lida que la hace merecedora de una de las voces, si no la m√°s notable, de la literatura actual escrita por mujeres en Cuba. Y ya en este punto cabe entonces hablarles de mi trabajo, ese que me tiene siempre de un lado a otro. Como ya saben, soy escritora, y parece ser que me lo he tomado bien a pecho desde que decid√≠ dedicarme a la literatura de a lleno. Pero, lo cierto es que antes de haber decidido pedir la baja en el centro de ciencias d√≥nde antes tambi√©n trabajaba (√©poca en la que llegu√© a tener tres empleos, me mantengo con dos) igual viajaba, quiz√°s no tan seguido como ahora, pero, a decir verdad, desde que sal√≠ del instituto y comenc√© la Universidad, viajar se volvi√≥ mi rutina favorita. No puedo negarlo, me posee el alma de una gitana. En las cosas de la vida me pasa igual. Tres casas, siempre de una a otra, nunca quieta. Tarecos van, tarecos vienen. De arriba pa’bajo de abajo pa’rriba. Debe ser patol√≥gico. Pero, bueno, les hablaba del trabajo. Leo a Elaine Vilar con la intenci√≥n de rese√Īar este libro reciente de ella que ha dejado bastante de qu√© hablar en el panorama literario hispano. Pero sobre todo porque es mujer joven que escribe y estoy desarrollando una investigaci√≥n sobre literatura escrita por mujeres en Latinoam√©rica y el posible versus entre esto y literatura feminista (que no es lo mismo, o al menos no tiene por qu√© serlo) y, por supuesto, tengo algunos nombres de cubanas en mente, el de ella entre esos. La tesis que planteo es mi proyecto de graduaci√≥n para la segunda maestr√≠a que desarrollar√©, esta vez en Valpara√≠so, Chile (m√°s viaje), donde gan√© una beca para un programa fabuloso: ¬ęEstudios Literarios y Culturales Latinoamericanos¬Ľ.

¬ŅC√≥mo se relaciona este viaje actual que estoy haciendo ahora con todo lo dem√°s que les mencion√© arriba? Pues, voy rumbo a la capital para pasar un curso de posgrado sobre Cr√≠tica de Arte. S√≠. Estudio. Ese es el motivo de mis viajes casi siempre. Cuando no, pues me muevo para participar en eventos, ferias del libro, presentaciones, giras, etc. Am√©n de que tambi√©n estoy haciendo una maestr√≠a en Antropolog√≠a F√≠sica en la Facultad de Biolog√≠a de la Universidad de La Habana. Soy bi√≥loga… creo que ya tambi√©n se los hab√≠a dicho. Especializo en Antropolog√≠a Forense, cad√°veres humanos, ciencia que tambi√©n me apasiona mucho como la literatura. Pero bueno, el perro tiene cuatro patas y coge un solo camino, como sol√≠a decirme un amigo. As√≠ que, por lo pronto, decid√≠ terminar esa maestr√≠a de Antropolog√≠a y ya, ponerle un stop a la ciencia por un tiempo y seguir con la literatura, a ver qu√© tal me va.

Antes hac√≠a biolog√≠a de campo. Expedici√≥n tras expedici√≥n, como les coment√©, viajar desde hace mucho ha sido como parte de mi sistema aut√≥nomo. Pero bueno, los modos de vida de una van cambiando, al menos deber√≠an, sobre todo cuando se es madre, ¬Ņno es lo que dicen?

-Piensa que vas de excursi√≥n, rel√°jate y usa esta semana para coger un respiro en lo que comienzan los tres d√≠as intensivos del curso de Cr√≠tica, trabajas mucho, siempre te lo digo- me dijo un amigo esta ma√Īana. Lo que menos imagin√≥ √©l es que en realidad as√≠ iba a sentirme un poco durante el viaje, el √≥mnibus para cantidad y siempre en lugares rodeado de monte seco. Hasta almorc√© sentada en una piedra a la sombra de un √°rbol.

Debimos haber salido a las 9:00 am, pero a las 10:30 de la ma√Īana es que sal√≠amos a la autopista rumbo a La Habana. Sobre las 3:20 de la madrugada dijo el chofer que estar√≠amos llegando a la terminal aproximadamente. Eso hace un total de 17 horas de viaje m√°s o menos. Terrible. No s√© c√≥mo aguanto tanto tiempo de viaje en una guagua. Tiempo para que los bichos de mi cabeza hagan fiesta con mi paciencia. Nada, solo resta esperar y poner todas mis buenas energ√≠as en funci√≥n de disfrutar el tiempo en la capital sac√°ndole el m√°ximo de provecho a ese curso de Cr√≠tica.

Y ya no les doy más la lata, que en 17 horas de viaje puede uno ponerse a escribir muchas cosas…


Esto no es una elegía

El libro Rostros nos pone de cara a esos sentimientos que a veces por manidos nos resultan invisibles, o de los que, en su defecto, nos escondemos por lo que remueven. Y es que el libro toma como pretexto el vínculo afectivo entre una y otra persona (y a veces otras) y todo lo que estos encuentros pueden provocar.

Su autora es Lisbeth Lima Hechavarr√≠a, santiaguera, bi√≥loga y especialista en Antropolog√≠a F√≠sica. Es graduada del Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, vicepresidenta de la AHS en su tierra natal, y se desempe√Īa, adem√°s, como colaboradora de La Jiribilla, Caim√°n barbudo, Portal del Arte Joven Cubano, Revista Somos J√≥venes, entre otros. Sus cuentos y poemas han sido publicados en antolog√≠as y revistas de Cuba, Venezuela, Francia, Espa√Īa, Colombia, Argentina, Austria, Polonia y Estados Unidos.

Tal es el caso del libro que nos convoca hoy, que estuvo a cargo de la Editorial Primigenios, radicada en Miami, en el a√Īo 2021. Y que es, adem√°s, el primer libro publicado de Lisbeth.

El exergo de Rostros constituyen los dos primeros versos de un poema del escritor cubano Jorge García Prieto:

Me quito el rostro y debajo

hay otro rostro y lo quito.

Tengo un rostro que est√° inscrito

y un rostro con que ultrajo

el close up de cierta foto.

Tengo un rostro que es ignoto

de tantos ser a la vez.

Hoy llevo un rostro al revés

encima de un rostro roto.

La metáfora alude a los rostros como máscaras detrás de las que nos escondemos, y en este sentido es intención de Rostros no permitirlo. La autora busca desnudar las vivencias subyacentes en las experiencias del amor, el erotismo, las relaciones afectivas. Un acercamiento que se gestiona desde los sentimientos de sus protagonistas, y también, desde la mutabilidad que en este sentido es propia de la naturaleza humana.

Hay mucho dicho sobre estos tópicos, son rostros inscritos, sin embargo, con el close up que constituyen cada uno de estos cuentos a determinadas fotos sobre la sexualidad, Lisbeth busca ultrajar, poner de revés, romper, esas maneras trilladas, obsoletas de ver la sexualidad, y de verse a uno mismo como ser sexuado.

Los 15 cuentos funcionan como un espejo, como dir√≠a Abel Guelmes ‚Äďescritor cubano quien tambi√©n ha rese√Īado el libro‚Äď, en el que vemos y nos vemos. Nos descubrimos y reconfiguramos en relaciones que se consumen con el paso del tiempo, en el autoerotismo como salida, en parejas t√≥xicas, en el goce que brindan determinadas pr√°cticas sexuales como el sadomasoquismo, en la homosexualidad y en las triejas, en amores adolescentes, y en inseguridades que son atemporales. En amores que matan y que mueren.

Dice la propia Lisbeth que ‚Äúel amor puede llegar a ser tan grande y horizontal como se quiera y nos permitamos‚ÄĚ. Su esencia se organiza alrededor de dos polos fundamentales: el amor, como expresi√≥n de vida, y el desamor y todos sus sentimientos negativos asociados, como s√≠mbolo de muerte. Emerge el sexo entonces, en esta lucha hist√≥rica, a modo de canalizador.

La primera vez que present√© el libro, un compa√Īero me preguntaba por la canci√≥n de Silvio Rodr√≠guez ‚ÄúEsto no es una eleg√≠a‚ÄĚ, porque en ella se habla de un hombre que se quita el rostro y lo dobla encima de un pantal√≥n. Sin embargo, m√°s all√° de esta coincidencia de im√°genes, para hablarles de Rostros yo preferir√≠a el final. Silvio termina su canci√≥n diciendo:

‚ÄúT√ļ me recuerdas el mundo de un adolescente, un semini√Īo asustado mirando a la gente, un √°ngel interrogado, un sue√Īo acostado, la maldici√≥n, la blasfemia de un continente y un poco de muerte, y un poco de muerte‚ÄĚ.

Y es que en Rostros encontramos ese temblor de quien se enfrenta por primera vez a algo que es universal, tan dado, pero a la vez tan construido, tan de uno, como lo es el sexo. Es el caso del cuento Zona inexplorada. Tambi√©n el susto, la sorpresa con que se qued√≥ la Lyuba de Entre qu√≠micas cuando se le cay√≥ de las manos su peque√Īo amor correspondido. Y el caso opuesto, la duda que moviliza, que trastoca, a la protagonista de Alma ante la indiferencia del otro: ‚Äú¬°¬ŅC√≥mo es posible que no hayas sentido nada?!‚ÄĚ. ¬†Hay muchos sue√Īos que yacen en las camas de Rostros, y en las personas con las que se comparten esas camas y en las ansias de sus protagonistas. Sue√Īos frustrados y autosatisfechos como, por ejemplo, en Pr√≥ximo Inning. Dentro de la blasfemia que puede ser la sexualidad, hay incluso t√≥picos a√ļn m√°s malditos, demonizados: como la homosexualidad, y la homosexualidad femenina espec√≠ficamente, o formas de vinculaci√≥n no monog√°micas, como las triejas. Los encontramos en De amor y otras aberraciones, por ejemplo, y en Cosa de tres.

Finalmente, como en toda alusi√≥n a la vida, y a lo que de ella es m√°s movilizador, m√°s estremecedor, m√°s desestructurante, como lo son el amor y el sexo, las peque√Īas muertes, las grandes, las accidentales muertes tambi√©n se personifican. Sucede, por ejemplo, en Entre qu√≠micas.

La canción de Silvio no es una elegía ni Rostros tampoco. Se lamentan en él determinadas pérdidas sí, como se pierden cosas en este hecho de vivir, de amar(se), pero más que todo es eso, una defensa de la vida, un intento por reivindicar el amor y su derecho a expresarse, a vivirse.

En este sentido, Rostros es un libro esencialmente realista, aunque nos regala, nos sorprende gratamente también, con su dosis de fantasía. Les comparto un fragmento de Papel en blanco como cierre e invitación a la lectura:

‚ÄúVarias noches al mes escucho en medio de la madrugada el silbido de tu pecho apretado al respirar (‚Ķ) No es molesto escucharte, al contrario, el insomnio es mi rutina, y agradezco, as√≠ puedo dedicarme a observarte cada noche mientras duermes. Divido tu cuerpo en partes, observando entre casillas segmentadas. Este compartimento me permite detallar cada hemisferio; primero tus pies desnudos, blancos y suaves, tan suaves que ser√≠an perfecto tobog√°n para deslizar mis utop√≠as, ¬°lo imagino! (‚Ķ) Luego tus piernas, las diviso en l√≠neas oblicuas. Admito que me lleva tiempo descubrirlas, as√≠ que las separo, tobillo ‚Äďrodillas, rodillas- muslos. Sigo subiendo.‚ÄĚ


Placeres de la escriba

Nota de autor al libro Rostros

Siempre me será infinitamente grato volver a las páginas de este, mi primer libro publicado, y redescubrirme en ellas. Los cuentos compilados en este volumen llevan mucho de mí. Significan inicio, escuela y crecimiento. Debo confesar que no fue este el título que desde siempre pensé para el libro. Asumí desde mucho antes de concebir la idea de su feliz publicación, el firme convencimiento de que debía llamarse: De amor y otras aberraciones, que incluso es el título de uno de los cuentos incluidos, pero luego Rostros me hizo cambiar de parecer al releer una y otra vez y darme cuenta (en ese ejercicio de edición de obras que tanto tiempo suele arrebatarnos a los escritores) que tal como yo, muchos también pueden verse en estas historias/espejos, como lo definiera el amigo y colega Abel Guelmes Roblejo en su nota de contracubierta. 

Con Rostros Lisbeth Lima Hechavarr√≠a pone delante de nosotros una serie de cuentos que bien podr√≠an hacer funci√≥n de espejos para el lector, al verse identificado, narrado, observado desde adentro en su intimidad. Este libro presenta 15 relatos, 15 visiones, 15 rostros de lo que es el amor. No el amor cursi de las novelas rosa, sino el amor de la vida real con personas que a√Īoran, luchan, sufren, gozan, sue√Īan: viven.

Entre sus letras, Lisbeth te muestra algunos semblantes en las relaciones de pareja: el de la primera vez, el amor a√Īejo, el inesperado, el esperanzador, el de ni√Īos, el fraternal, el conquistador e incluso, te muestra el cruel rostro del desamor.

Pero no son esos los √ļnicos que ver√°s. Cada qui√©n podr√° reflejarse en las historias/espejos y quiz√°s se (re)conocer√°n en personajes que bien tienen la cara de alguien conocido, o de varios conocidos a la vez: el de √©l, el de ella, el tuyo, el m√≠o o el de todos.

Lean, disfruten, gocen cada exquisito relato que la autora pone a su disposición. Viajen a través de un bien logrado rejuego con el lenguaje, excitante erotismo, sexo y pasión. Atrévanse a descubrir estos Rostros y serán sorprendidos.

 

Abel Guelmes Roblejo

 

Por eso Rostros tiene la magia de hacer que nos miremos desde adentro. A fin de cuentas, sus personajes no son más que el reflejo de nosotros mismos en situaciones cercanas, situaciones que escuchamos en boca de uno, de otro, que nos llegan y nos conciernen a veces más de lo que creemos o queremos admitir. 

***

Pr√≥ximo Inning, cuento que da inicio al libro, es una historia de amor vencido, caduco, que pide a gritos ser renovado, pero nos demuestra que tal como en la vida real, no basta con el deseo de solo uno. El libro est√° concebido con la intensi√≥n de que cuento tras cuento la cotidianeidad de sus personajes hagan que el lector se camufle con el plano ficcional de las historias y lleguen incluso hasta a dialogar con sus protagonistas, transfigurando sensaciones, intimidad y complicidad. En esta primera entrega el libro muestra mucho de s√≠, de sus personajes, los cuales pueden incluso hasta verse mutados retrospectivamente de estos primeros seg√ļn avancen algunos de los relatos.

La mayor√≠a de los cuentos que componen este folleto tienen m√°s de siete a√Īos, es el caso de Zona inexplorada, por ejemplo, primer relato que hice en mi vida como escritora. Naci√≥ en el Onelio (Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, 2014), escrito espec√≠ficamente para una de esas emblem√°ticas lecturas cr√≠ticas de los s√°bados y de la cual sali√≥ bastante ileso, podr√≠a decirse. Por ende, la connotaci√≥n que tiene para m√≠ poder ver finalmente esta obra publicada es superior, sin temor a duda, a la satisfacci√≥n de las restantes. Luego de atravesar procesos de correcci√≥n y reescritura me hizo feliz el haber podido mantener su esencia. Este cuento nos remonta a la primera vez de una chica, a cu√°n complejo puede o no ser ese momento. Es un relato de amor m√°s que nada. Donde de forma ingenua, pura y pasional vemos a Gaby perder su virginidad. Est√° publicado adem√°s en la antolog√≠a de cuentos para j√≥venes El sabor de la luz, editorial Jos√© Mart√≠, 2021, compilada por el escritor habanero L√°zaro Alfonso D√≠as Cala.

Cosa de tres es otra de esas historias de muchos a√Īos ya, que cada vez que leo me llena de una ternura interminable, no s√© bien por qu√©, tal vez a otros les resulte escandaloso, pero el amor puede llegar a ser tan grande y horizontal como se quiera o nos permitamos. Es un relato que intenta romper con los esquemas, con los planos preconcebidos del amor de pareja y con los tab√ļes de la sociedad. Su protagonista vive un amor de tres donde su conflicto interno consiste en no tener conflicto alguno con sentirse capaz de amar a m√°s de uno a la vez, y no tener problema en gestar una vida en familia bajo esas condiciones.

Por otra parte, est√°n los cuentos: De amor y otras aberraciones, Alma y Entre qu√≠micas, de corte homoer√≥tico, los cuales nos muestran de cu√°nto somos capaces cuando deseamos amor y en cambio no obtenemos nada, lo duro que resulta reducimos al costumbrismo de una √≠nfima porci√≥n de cari√Īo. En estos, sus protagonistas, v√≠ctimas del apasionante embriague del querer, son conducidas hacia caminos un tanto oscuros que cambiar√°n sus vidas para siempre.

Y no faltar√°, como es de imaginarse, aquellas historias del t√≠pico ‚Äúamor t√≥xico‚ÄĚ y adictivo al cual nos vemos o nos hemos visto atados alguna vez, y si no lo ha estado, amigo m√≠o, pues esp√©relo, porque si bien trastorna tambi√©n engancha, justo como estoy segura va a pasarle al leer La mujer que amo. Una relaci√≥n de a√Īos, donde los personajes intentan huir de sus pasiones sabi√©ndose presas contra precipicio y una vez al l√≠mite de lo inaguantable recomienzan de cero para volver luego a planificar la huida.

***

Erotismo, sexo, amor, desamor, es el convite entre estas p√°ginas, donde puse fin a una etapa creativa inicial de mi carrera como escritora y di paso, feliz ante lo concebido, a una nueva fase escritural.

Espero con ansias disfruten esta entrega y tal vez un d√≠a, as√≠, como por casualidad me hablen de El poeta y la mantis, o me llamen Pilar, tal vez hasta quieran mostrarme su Papel en blanco, o un chico venga a contarme sobre su Gol de chilena en La √ļltima Partida y por El chat hasta puedan mostrarme sus dis√≠miles Rostros. ¬†¬†

 

La autora


Rostros

Entre las tantas virtudes de un libro tambi√©n est√° la de salvar. Y cuando hablo de salvaci√≥n no lo hago solo en el sentido literal de la palabra, sino en otra forma donde salvar representa la sensaci√≥n que viv√≠ hace poco. Siempre he sido un lector voraz de narrativa cubana, sobre todo de la contempor√°nea, esa que cuenta desde una √≥ptica fresca y actual, que tanto se ajusta a mis preferencias como lector. Por a√Īos tuve a mano obras de dis√≠miles autores ‚ÄĒunos consagrados y otros no tanto‚ÄĒ hasta que un d√≠a, por diferentes razones, empezaron a escasear, lo mismo en librer√≠as que en mi gusto personal, sembr√°ndome la idea ‚ÄĒequivocada por dem√°s‚ÄĒ de que la cuent√≠stica nuestra viv√≠a una etapa de sequ√≠a creativa que dejaba en un limbo mis ansias de lectura.

Esta apreciación errónea la disipó de golpe Lisbeth Lima Hechavarría (Santiago de Cuba, 1995) con el cuaderno Rostros, publicado por Primigenios en 2021. No tengo la menor duda de que solo una imaginación desmedida, una personalidad espontánea y un talento en plenitud son capaces de ovular 15 hijos que nazcan convertidos ya en cuanto se desea un día cualquiera para complacer desde la perspectiva del amor.

Rostros, publicado por Primigenios en 2021. Foto: Cortesía del autor

Se trata de 15 rostros que nos invitan (u obligan quizás) a mirarnos por dentro, porque cuando lees te descubres a ti en muchos personajes o, en el peor de los casos, se te revelan vivencias de amigos, conocidos y desconocidos también. Contar desde la perfección es una constante en toda la obra, donde escribir de lo cotidiano, de cosas a las que nadie prestaría atención si no fueran contadas estupendamente, marcan la diferencia. El amor asoma su semblante en cada una de las historias, unas veces más intencional que otras, pero igual de presente en todas.

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Faros, rostros y matices en las luces escriturales de Lisbeth Lima Hechavarría

La lucidez del lenguaje hace creer que, más que narrar por escrito, Lima Hechavarría nos cuenta en persona, ya sea en la intimidad de la casa o sentada en un parque, estos relatos acaecidos bien al doblar de la esquina, en tu vida o la mía. El sexo y el erotismo conforman el aderezo de cada página, siendo fiel y realista en la consumación de toda relación de pareja. Se percibe que para nada fue la sexualidad la génesis de cada historia, sino a la inversa: que cada historia lleva un hilo conductor que dio paso a la excitación y de ahí al sexo. Las palabras para describir estas escenas están abrazadas a la realidad del ser humano, a lo que sentimos y conocemos, a lo que es y llamamos por su nombre. Es así que por momentos el protagonismo acaba por subyugarnos y hacernos parte de la lujuria y el estímulo carnal para, después, sutilmente, llevarnos a un final del cuento justo, preciso y muy en concordancia con la historia.

Próximo inning es el relato que da inicio a este cuaderno. Es el candidato perfecto para abrir un libro porque provoca una sonrisa cuando terminas de engullirlo y deja un aire de complacencia que incita a voltear la hoja y seguir. Es la cronología de un amor en decadencia, desgastado, que evidencia que la pareja es efectiva cuando los dos, al unísono, vivifican el deseo, que a la larga es el que sostiene una relación.

‚ÄúContar desde la perfecci√≥n es una constante en toda la obra, donde escribir de lo cotidiano, de cosas a las que nadie prestar√≠a atenci√≥n si no fueran contadas estupendamente, marcan la diferencia. El amor asoma su semblante en cada una de las historias, unas veces m√°s intencional que otras, pero igual de presente en todas‚ÄĚ.

Cosa de tres pudiera parecer un cuento demasiado fuerte, pero no lo es si tenemos en cuenta que se mueve en un contexto liberal, que desbarata estereotipos que echaron raíces en nuestra sociedad y que hoy van acomodándose a nuevos tiempos, sin que por ello debamos ser acusados de aberrantes y desmoralizados.

Entre químicas nos muestra que entre la pasión y cruzar el límite de la cordura no hay más que un mal paso. Es este un relato sencillo, que permite olfatear en la azotea un fin no muy placentero para sus protagonistas y que asume un acabado trágico, pero acorde a la progresión narrativa.

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Introspección espejo a espejo

Pilar¬†es la fotograf√≠a hecha con ribetes renovados al tema de la prostituci√≥n que por muchos a√Īos ha contagiado a una parte de la sociedad. De manera coloquial, amena y contundente la autora hace un gui√Īo entre la necesidad, lo que se quiere y no se tiene y la v√≠a m√°s ‚Äúf√°cil‚ÄĚ de conseguirlo. Hay un mensaje impl√≠cito en el cuento que va m√°s all√° de la historia.

La invitación está hecha. Adéntrese por los vericuetos de 15 Rostros para que se encuentre reflejado en alguno(s) y pueda sentir la satisfacción de verse protagonizar, sin permiso de nadie, una historia que parece íntima y personal hasta que descubres que alguien la vivió (y la vive ahora mismo) en cualquier lugar.


Faros, rostros y matices en las luces escriturales de Lisbeth Lima Hechavarría

Santiago de Cuba, tierra de letras. Regi√≥n cubana poco frecuentada por nuestra columna. Esta jornada conversamos sobre Lisbeth Lima Hechavarr√≠a (1995). Licenciada en Biolog√≠a por la Universidad de Oriente, se especializa en Antropolog√≠a F√≠sica. Es, asimismo, escritora y editora. Miembro de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS) y graduada del Centro de Formaci√≥n Literaria ¬ęOnelio Jorge Cardoso¬Ľ (2014).

Sus cuentos y poemas han sido publicados como parte de diversas antolog√≠as en Austria, Venezuela, Francia, Espa√Īa, Polonia, Estados Unidos, Cuba y pr√≥ximamente bajo el sello editorial Letra Latina el libro¬†De amor y otras aberraciones¬†aparecer√° en M√©xico, Colombia y Argentina.

Forma parte del colectivo de editores de la Editorial Santuario en Santo Domingo y es Jefa de la secci√≥n de Literatura en la AHS y vicepresidenta de esa instituci√≥n en Santiago de Cuba. Dirige y conduce la pe√Īa literaria El Escriba, que ya arrib√≥ a sus dos a√Īos de creada. En 2021 public√≥ el libro de cuentos¬†Rostros, por la Editorial Primigenios de Miami. Tiene, adem√°s, los libros¬†Matices de vida¬†y¬†Bestias interiores, por Il√≠ada Ediciones.

El cuaderno de poesía El faro que me habita (2021) y del que hoy le traemos una selección, resultó finalista en los Juegos Florales de su ciudad.

I (cuaderno 2)

Rodeado de lunas andas,

cabizbajo ante un cielo

que ya no brinda amparo a tus

luces.

Anhelas: un barco en alta mar,

un perro, una casita sencilla,

una mujer. Una mujer de sal,

que ilumine toda la tristeza en

tus ojos.

Sabina, medio sordo ya de

tantas noches,

lo llamas, pero también ha de

hacerse el mudo a tus s√ļplicas.

Queda este océano enorme

entre tu pecho

y seis días no serán suficientes

para navegar.

II (cuaderno 2)

Escurrirme sin ti nunca fue la

Idea.

Llegué sin avisar, sin permisos,

sin…

No temí jamás a tus instintos.

Aprendo a querer tus mares, tu

perro, tu luna.

Cayó un sol entre tus ojos

Primitivos,

la luz irrumpi√≥ de s√ļbito,

inundando mi barco.

Los ruidos te persiguen y yo soy

uno de ellos, dices…

Ay de ti, y de este silencio que

corta.

Ay de ti, que exergas mis

Versos.

IV (cuaderno 2)

Ser√° entre m√°s libros que vuelva a verte.

Como tapado solo de hojas llenas de ti.

Y leeré aquel cuento, culpable de estos versos.

Culpable de que lleves el Oeste a la espalda

y se esconda entre mis labios el ocaso.

Supe que tuve n día la gracia de llevar otro nombre.

Combinas el calor en tus muslos.

En la boca. En el pecho…

A pulso colocaste cada letra

mientras corrieron de ti todas las ganas de

llamarme Teresa.


Experimentar piel a piel la necesidad de decir

Lisbeth Lima Hechavarría experimenta en piel propia la necesidad de dar cuerpo al arte. Su creación late y se construye sobre en un puente que enlaza memoria y realidad. Bien sabe que cada escritor es, a su manera, un cronista de su tiempo. Hoy les invito a conocer un poco más de esta joven autora santiaguera que ya ha conquistado, con su literatura, un fértil terreno editorial más allá de las fronteras nacionales.

En la escritura, en la creaci√≥n, ¬Ņqu√© consideras es esencial o indispensable?

Libertad. Un creador se debe ser fiel a su ideal, a defender su posici√≥n, sea cual sea. Todo es un proceso de pensamiento, de conclusiones conceptuales a las que se arriba tras poner en pr√°ctica lo √ļnico que no se le logra arrebatar a un artista nunca: la capacidad de transfigurarse e ir experimentando piel a piel la necesidad de decir.

¬ŅPuede ser mesurable la calidad de un libro, o esto depende de las sensaciones, emociones, experiencias, referencias y del mundo est√©tico personal de cada uno de los lectores?

Es un poco de ambas cosas que planteas. Aunque la apreciaci√≥n de lo ‚Äúbueno‚ÄĚ o ‚Äúmalo‚ÄĚ es subjetiva y est√° completamente estribada en las concepciones individuales de cada quien, es cierto que la calidad de un libro s√≠ es mesurable y puede ir desde la propia conformaci√≥n de este hasta el estilo, la complejidad ling√ľ√≠stica, recursos, el c√≥mo se desarrolla la tem√°tica, la edici√≥n, por citar algunos ejemplos. Pero sucede que m√°s all√° de esos criterios se encuentra el tema de las emociones que produce el texto: cu√°nto nos transmite, nos contextualiza, nos incita a la reflexi√≥n, cu√°nto provoca, todo esto resulta de gran peso a la hora de evaluar una obra. Pienso que es parte indispensable tambi√©n en esa mensuraci√≥n. Porque, ¬Ņde qu√© sirve la literatura si no es capaz de transmitir y comprometer al lector por m√°s limpieza estil√≠stica que tenga?

¬ŅEs posible definir qu√© es la creaci√≥n? ¬ŅPodr√≠as aventurar tu definici√≥n personal?

La creación es exorcismo para el alma. Libertad. Casi siempre mi proceso creativo está unido a la imperante necesidad de desfogarme, de liberar a los demás. Me transfiguro en rostros ajenos y los desato. Con el tiempo ya es oficio, y aun estando en paz logro crear, pero debo admitir que nunca con la facilidad, fuerza y prontitud que logro cuando algo me perturba. También es magia. No creo que algo que no lleve magia sea capaz de salvar.

¬ŅC√≥mo transcurre tu proceso creativo? ¬ŅC√≥mo piensas la estructura o arquitectura de un libro?

No la pienso, la verdad. Por lo general eso es algo que analizo después, cuando de poesía o cuentos se trata, claro. No logro condicionar mi creación a esquemas. Ya es suficiente con lo menguado que se ve el proceso ante las peripecias de esta vida tan convulsa y precaria que llevamos.

Y en cuanto a mi proceso creativo, lo cierto es que ya no s√© trabajar de otro modo que no sea bajo presi√≥n. Es una condici√≥n impuesta ante la cual no me ha quedado otra que adaptarme, pero ir√≥nicamente lo disfruto porque en medio de tanto alboroto que hay siempre en casa con el ni√Īo, mis madres aclamando a Dios cada dos por tres, los gritos adolescentes de mi hermana y la tristeza tremenda que nos invade, pues yo escapo, escapo y es como un momento de abstracci√≥n febril. Calor, horas sin corriente, muchachos desde los portales vecinos enchuchando a los perros, Mateo de un lado a otro tirando de un carrito viejo sin ruedas y yo ah√≠, en ese vaiv√©n que logro entre ficci√≥n y realidad. Pocas veces tengo paz para escribir, leer o estudiar, pero esas son tambi√©n mis acciones vitales, como tragar, as√≠ que me adapto para sobrevivir.

¬ŅEs el escritor un cronista de su tiempo? ¬ŅTiene el escritor deber con el tiempo que le ha tocado vivir?

cortesía de la entrevistada

Creo que sí, somos cronistas de nuestros tiempos, de los momentos históricos que nos han tocado vivir, lo queramos o no. Es difícil escapar de nuestra realidad. Es contraproducente querer luchar frente a ello, seríamos esclavos de cada frase escrita mientras huimos de nuestro entorno.

Pero no ser√≠a ‚Äúdeber‚ÄĚ el t√©rmino. A fin de cuentas, como ya expresaba anteriormente, creaci√≥n es libertad y donde empiezan los deberes, comienza la atadura de alguna forma, y crear siempre debe estar por encima de todo eso. La cronicidad viene inmersa en el propio proceso de creaci√≥n, fluye de modo natural, muchas veces sin que seamos conscientes de ello. Cuando lo condicionamos entonces estamos dejando de ficcionar nuestros planos y ah√≠ s√≠ surge ya el deber a ser fehacientes con nuestras circunstancias.¬†

¬ŅTiene el escritor un deber con la obra que ha elegido escribir?

Aqu√≠ s√≠ considero que el t√©rmino ‚Äúdeber‚ÄĚ se impone. Si el creador no es capaz de sentirse comprometido y deberse a su obra, entonces nunca le debi√≥ ser otorgado el don. Porque una cosa es imponerse requisitos que entorpezcan el nacimiento de la idea, atarse a concepciones estil√≠sticas para complacer a eruditos o sentir presi√≥n ante la realidad que se impone y otra muy distinta es no ser fieles a nuestra condici√≥n de creadores. Cuando estoy en el proceso de culminaci√≥n de un texto, no estoy tranquila hasta que ha quedado listo y el deber sigue, porque engavetarlo no sirve de nada, hay que darle luz a esa idea, velar que llegue a todos cuantos puedas, nunca se sabe cu√°ntas buenas emociones seas capaz de generar.

¬ŅRutinas o man√≠as a la hora de escribir? ¬ŅInspiraci√≥n o m√©todo?

cortesía de la entrevistada

No tengo man√≠as ni rutinas. Son tiempos donde el pragmatismo se impone. Aunque sin perder ni una pizca de pasi√≥n, s√≠ debo acogerme y aprovechar donde me llegue la musa para escribir. A veces es mientras dejo que se sofr√≠a un quimbomb√≥ con carne y hago apuntes en el blog de notas, o en una cola. Juego con mi ni√Īo, de pronto algo dice que me suena divertido y acopla bien en una escena, pues all√° voy corriendo a escribirla: esos son mis mecanismos. Pero puedo hablarte de cu√°les fueron, y todav√≠a son de vez en cuando (no por elecci√≥n propia sino porque no me queda de otra) esas rutinas que disfrut√© en mi proceso de escritura: escribir a partir de las once de la noche, en la madrugada, per√≠odos de noctambulismo creativo, taza de caf√© en mano. Pero si de preferencias se trata, elijo un ambiente limpio, agradable. Sue√Īo con lo que pudiera ser en una casa grande, ventilada, donde se respire paz, y yo sentada en mi escritorio, nada sofisticado sino m√°s bien artesanal, frente a un librero inmenso. Entonces poder escribir toda la ma√Īana, desde bien temprano hasta medio d√≠a, es el horario que considero se aprovecha mejor.

Inspiración: vivir y leer, leer y vivir. No se puede crear sin vivir, vivir mucho, que no es lo mismo que llevar a cabo nuestras funciones vegetativas.

cortesía de la entrevistada

¬ŅQu√© resulta, a tu criterio, lo m√°s interesante de la creaci√≥n joven en estos momentos?

Siento que lo más interesante en la creación de estos momentos, no solo a nivel nacional, sino también internacional, es el riesgo. El arte que está moviendo el mundo hoy es un arte experimental, y sí, esto no viene de ahora, ya ha sido una constante desde décadas, pero no es que ahora se trate de novedad, sino de traer a los planos actuales, a nuestro momento histórico, el arte que tiempo atrás también cumplió su objetivo. Experimentar complementándolo con elementos vigentes y evaluar los resultados, ver lo que provoca. Hoy son muchos más los creadores que apuestan por el riesgo, son más los que aspiran a revolucionar los dogmas y corrientes de pensamientos. El arte ha sido puente, mecanismo, eso es inmutable e imagino que lo será siempre… los que no somos estáticos en nuestro modo de comprender y hacer somos nosotros, de ahí que hoy se perciba distinto ese mismo arte y por ende pueda generar el cambio inminente.   

Entonces, como artistas, ¬Ņqu√© valores nos salvan y cu√°les nos hunden?

La humildad es una virtud que admiro. La sencillez. El saber ser agradecidos es algo que engrandece y salva, siempre salva. Nos hunde el sobreponer el ego antes que la tolerancia y la empatía.

¬ŅCu√°les son los temas que resultan, para ti, obsesiones o leitmotivs en la escritura?

La muerte. La muerte y su relaci√≥n con los dem√°s procesos de la vida: el amor, la soledad, la psicosis. Siempre he asumido la muerte con una especie de‚Ķ no s√© si ‚Äúnaturalidad‚ÄĚ sea la palabra correcta, pero me enfrento a ella con desapego. Quiz√° porque la asumo y concientizo como lo que es: un proceso inevitable, al que por m√°s intentos que hagas no lograr√°s frenar llegada la hora; entonces aferrarnos a la negaci√≥n solo entorpece el devenir del ciclo.

A los nueve a√Īos muri√≥ mi abuelo materno, el √ļnico que realmente tuve. Recuerdo que mi madre fue a buscarme a casa de la veterinaria amiga de la familia, la cual viv√≠a a unas pocas cuadras. Estaba lloviendo. Al bajar las escaleras tropec√© y casi caigo, mi madre procur√≥ que me fijara bien d√≥nde pisaba, que ya estaba bueno de desgracias ese d√≠a, dijo. No mostr√≥ muchas objeciones en que fuera al velatorio. Llegu√© y sin pensarlo fui hasta el cuarto y me sub√≠ en la cama donde yac√≠a mi abuelo muerto. Ah√≠ pas√© rato acarici√°ndole el pelo lacio y sedoso, recordando los cuentos ‚Äúde nunca acabar que siempre hac√≠a‚ÄĚ. Mi madre se asombr√≥ y cuentan mis t√≠as que quiso sacarme de all√≠, pero ellas lo impidieron. Fue uno de mis primeros encuentros con la muerte. Agradezco el que mi familia se mostrara siempre tambi√©n presta a asumirlo sin tab√ļes, sin inventar historias para ocultarme las ausencias de los que mor√≠an. Luego parti√≥ mi bisabuelo paterno, con el cual tambi√©n de ni√Īa establec√≠ un v√≠nculo.

En 4to a√Īo de la universidad cambi√© de bi√≥loga de campo y estudios sobre Biodiversidad a interesarme por la Antropolog√≠a F√≠sica, Forense, la Tafonom√≠a (t√©cnicas de enterramientos), campo en el que hoy desarrollo mis estudios cient√≠ficos. Trabaj√© durante casi cuatro a√Īos con cad√°veres humanos, en la morgue y cementerios. Creo que esta pasi√≥n que siento por mi especialidad tiene mucho que ver tambi√©n con mi forma de enfrentarme a este fen√≥meno y, como v√°lvula de escape que es al fin y al cabo la literatura, pues forma parte de mi universo creativo.¬†

¬ŅCu√°n dif√≠cil es para un autor joven abrirse paso en el terreno nacional y, luego, un poco m√°s adelante, en el campo internacional?

A mí me ha sucedido al revés y no sé hasta qué punto pueda ser eso favorable o no, pero encontré espacio primero en medios internacionales. Mi primera publicación fue traducida al alemán en una antología de joven narrativa cubana, llevada a cabo por la editorial PODIUM, de Viena. Tuve el placer de ver publicado mi cuento Fototaxia negativa, uno de mis primeros textos, hoy contenido en el libro Matices de vida. Luego otros tres fueron traducidos al francés y publicados por la Revista Literaria Especializada de la Universidad de Poitiers, Francia, después en una antología en Polonia, y así fueron llegando las primeras publicaciones, felizmente de la mano también de traducciones.

cortesía de la entrevistada

En los √ļltimos dos a√Īos no han sido pocas las oportunidades de publicaci√≥n en revistas literarias extranjeras, las cuales he utilizado como v√≠a de promoci√≥n y mecanismo para establecer contacto con personas del mundo editorial. En este a√Īo han visto la luz dos de mis libros, ambos publicados por editoriales del exterior y un tercero ya aceptado que corri√≥ con igual destino.

Nada me har√≠a m√°s feliz que comenzar a ver los frutos de estos a√Īos de trabajo echar ra√≠ces en mi terru√Īo, pero he de admitir que se vuelve un proceso engorroso, desde la presentaci√≥n del texto hasta con suerte ver el libro publicado. Cierto que desde hace unos meses, tras el proceso de informatizaci√≥n que viene atravesando el pa√≠s, ya al menos pueden presentarse a evaluaci√≥n las obras en formato digital; aun as√≠, sigue quedando un arduo camino. En un contexto donde, por cuestiones obvias hay crisis m√°s inminentes que resolver que la del papel y descongestionar los planes editoriales de a√Īos de retrasos, pues entonces s√≠, es dif√≠cil, no s√© mesurablemente en cu√°nto, pero lo es, para los j√≥venes autores y para los no tan noveles tambi√©n.

¬ŅCrees en el fatalismo geogr√°fico? ¬ŅExiste a√ļn para los j√≥venes autores cubanos, pese al avance paulatino que han tenido las redes sociales en nuestro pa√≠s?

S√≠, claro que s√≠, es un fen√≥meno que ha afectado a trav√©s de la historia a no pocos artistas, buenos artistas. Tal como mencionaba en la respuesta anterior, no basta tener la llave si no sabes encontrar qu√© puerta abrir. Hay procesos que no pueden llegar a cuentagotas. ‚ÄúPor algo hay que comenzar‚ÄĚ, nos resignamos muchos, pero ¬Ņavanzamos realmente? El universo ‚ÄúInternet=posibilidades reales‚ÄĚ no es un camino que se sondee f√°cil. Lleva tiempo de estudio, fracasos, riesgos y p√©rdidas. ¬†

Al dise√Īar tus personajes, ¬Ņen qu√© fijas primero tu atenci√≥n? ¬ŅQu√© debe tener, esencialmente, un personaje para ser inolvidable?

Autenticidad.

Nunca es una sola o la misma cosa la que fijo para comenzar a darles vida a mis personajes. A veces simplemente llegan y se presentan: ‚ÄúHola, soy fulano/a de tal, y esta es mi historia‚ÄĚ. Esto suele pasarme con frecuencia, se me relevan, toman autonom√≠a. Yo solo me vuelvo entonces el medio para un fin. Ellos viven dentro m√≠, esa es la gran verdad. Como mencionaba, no suelo tener esquemas, ni bosquejo, eso lo hago internamente; sin embargo, considero que a veces es necesario, puede ser un h√°bito sano. ¬°Mira que lo he intentado!, pero no me sale, y eso que soy de las que llevan agenda y pegan papelitos en el fr√≠o y van tachando listas, pero a la hora de crear no me sirve. Las ideas me llegan hasta de un t√≠tulo que se me ocurre, de ah√≠ voy hilando trozo a trozo la historia y conforme avanzo van llegando ellos, se amoldan. En mi obra no busquen h√©roes, al menos no hasta el momento. Son personajes habituales, sin finales felices, llenos de cotidianeidad. Tambi√©n los hay marcados por la perturbaci√≥n, la soledad, el miedo. A veces pienso que encuentro una especie de regocijo en crearlos y hacerlos transitar caminos que yo nunca elegir√≠a, esa es la magia de este oficio: transmutarnos constantemente, ser todos y nadie a la vez, vivir cientos de vida, ¬Ņqui√©n dice que no sabemos de inmortalidad? Que le pregunten a Macondo.

¬ŅQu√© autores te han marcado?

Me resulta difícil responder porque me han marcado muchos autores y obras, desde los más desconocidos y rechazados por el gremio hasta algunos de los más aclamados y reverenciados. Con los clásicos, siempre lo admito sin pena, me pasa algo raro, no me siento libre, despojada a la hora de leerlos y eso me perturba. El medio crea demasiado ruido respecto a sus obras, unas expectativas que luego no logro y por eso llegan las decepciones. No me pasa con todos, claro está, pero me pasa.  

Jos√© Soler Puig, sin dudas es un autor que marc√≥ su impronta en m√≠, Montenegro con Hombres sin mujer, Carpentier me encanta, Juan Rulfo con El llano en llamas sobre todo, a quien a la vez en los √ļltimos tiempos asocio mucho con el cantautor argentino Jorge Fandermole, otro que tambi√©n lleg√≥ para quedarse; Clarice Lispector y Camus. ¬ŅM√°s contempor√°neos?, me gusta siempre mencionar autores cubanos cuya obra marc√≥ una etapa que defino como mi primera fase escritural: Mar√≠a Liliana Celorrio con Mujeres en la cervecera, Ena Luc√≠a Portela con Cien botellas en una pared y P√°jaro pincel y tinta china, Pedro Juan Guti√©rrez, Daniel Chavarr√≠a y Ana Lidia Vega Serova. Mildre Hern√°ndez es otra autora que tambi√©n me brinda matices interesantes desde su LIJ. Muchos otros.

¬ŅTienes miedo a lo rutinario en tu oficio como escritora?

Mi respuesta puede tener varias lecturas. Por un lado, no, para nada, no creo que la rutina o el agobio me invadan nunca. Este es un oficio tan rico en materia de hacer que será la vida lo que no me alcance para crear todo cuanto quisiera. Habrá momentos de silencio escritural pero pienso que esos también cuentan dentro del proceso, es tiempo para estudiar nuevos estilos, géneros, reinventarnos como creadores.

Por otro lado, rutina puede ser también disciplina, focus, y eso, para un autor que ya ha descubierto su sello, puede ser la clave del éxito. Ahí quisiera verme un día, no en el éxito, sino en el focus total de mi estilo creativo. Por el momento toca seguir descubriéndome, así que no le temo a la rutina.

Tus dos obras m√°s recientes son Rostros, Editorial Primigenios, en Estados Unidos y Matices de vida, del sello editorial Libros Duendes en Ecuador, en colaboraci√≥n con la Editorial Italiana TekTime. ¬ŅEn qu√© se diferencian ambas propuestas y cu√°l eje com√ļn las une o ata?

Rostros es mi primer libro publicado. Siempre me ser√° infinitamente grato volver a sus p√°ginas y redescubrirme en ellas. Los cuentos compilados en este volumen llevan mucho de m√≠, la mayor√≠a tienen m√°s de seis a√Īos. Significan inicio, crecimiento y, por qu√© no, tambi√©n escuela. Rostros tiene la magia, dir√≠a yo, de hacer que nos miremos desde adentro. A fin de cuentas, sus personajes no son m√°s que el reflejo de nosotros mismos en situaciones cercanas, situaciones que escuchamos en boca de unos, de otros, que nos llegan y nos conciernen a veces m√°s de lo que creemos o queremos admitir.¬† Erotismo, sexo, amor, desamor son el convite que existe entre esas p√°ginas, donde pongo fin a una etapa creativa inicial de mi carrera como escritora y doy paso, feliz ante lo concebido, a una nueva fase escritural.

Matices de vida igual es el resultado de varios a√Īos de trabajo. Algunos de sus textos fueron concebidos en paralelo a los del libro Rostros, otros son m√°s recientes como es el caso de ‚ÄúCifras‚ÄĚ, ‚ÄúEl despertar de Alicia‚ÄĚ, ‚ÄúNece(si)dades‚ÄĚ. Es un compendio de historias que sin grandes ambiciones deja entrever los roles que asumimos en el transcurso de eso que llamamos vida, es la sumatoria de cuanto enfrentamos: muertes, p√©rdidas, resignaci√≥n‚Ķ

A ambos los ata el hecho de que están compuestos por historias-espejos. Sin proponérmelo persiguen los mismos objetivos: hacer que mutemos de piel y nos veamos transitando de pronto por las páginas de un libro. Creo que el ponernos en situación de vez en cuando nos ayuda a comprendernos y tolerar a los demás.     

Volvamos a hablar de Matices de vida‚Ķ ¬ŅEscribiste este libro con el prop√≥sito de antologar tus cuentos bajo en eje tem√°tico o fueron textos que nacieron paulatinamente, sin un prop√≥sito de homologaci√≥n? ¬ŅQu√© puede esperar el lector de esta propuesta?

No hubo tal prop√≥sito en la concepci√≥n de este libro. Siempre me cuesta armar los cuadernos, debo admitir, ya que al menos en estos dos primeros, que han sido m√°s bien compilaciones, no hay un mismo hilo tem√°tico o una intencionalidad com√ļn hacia cada uno de los textos. En Matices de vida est√°n b√°sicamente aquellos cuentos que no cab√≠an en Rostros, pues en ese √ļltimo t√≠tulo al final logr√© que el sexo y el amor o desamor fuesen de alguna forma el eje. Luego surgieron otros cuentos que comenzaron a encajar y pues‚Ķ voil√°, sali√≥.

No obstante, nuestros procesos creativos van madurando y, aunque sin camisa de fuerza, ahora tengo en marcha otro libro de cuentos cuyas historias sí guardan relación. Es un proyecto que me está produciendo mucho placer ya que requiere un profundo estudio y yo amo estudiar.

cortesía de la entrevistada

M√°s all√° de la p√°gina en blanco, ¬Ņqui√©n es Lisbeth Lima Hechavarr√≠a?

Una apasionada de la Antropolog√≠a F√≠sica que sue√Īa con trabajar en alg√ļn yacimiento arqueol√≥gico y viajar a Egipto. Vivo enamorada de la gen√©tica y las aberraciones cromos√≥micas. Madre de un ni√Īo divertido y ocurrente. Miembro de una familia peque√Īita y sufrida pero con una fuerza incre√≠ble.

 


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