Rostros


Los caminos de Rostros

En varias ocasiones he sido invitada para conversar sobre mis libros publicados. Ac√° en Cuba recientemente finaliz√≥ la Feria Internacional del Libro, itinerante por todas las provincias del pa√≠s. Tuve la oportunidad de estar en La Habana para la presentaci√≥n de mi cuarto volumen publicado, una reedici√≥n del primero, Rostros, que esta vez sali√≥ en epub por el sello Cubaliteraria con el t√≠tulo Zona inexplorada. As√≠ llam√© hace ya nueve a√Īos al primer cuento que escrib√≠ en mi vida mientras cursaba el Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso. Me hizo feliz que la editora Da√≠na Rodr√≠guez sugiriera publicarlo con ese nombre, as√≠ hago honores a ese primer cuento.

La vida y sus azares es realmente asombrosa, pues, justo cuando se conmemoraban los dos a√Īos de publicado mi primer libro, sale reeditado en mi pa√≠s sellando otra primera vez en mi carrera como escritora, siendo tambi√©n el primer libro que publico en Cuba. As√≠ que ya marcaron esos mismos cuentos dos importantes primicias: primer libro publicado, y luego primer libro publicado en mi terru√Īo. En general, Rostros ha tra√≠do un sinf√≠n de alegr√≠as y siento fortuna por ello, pues, conozco a no pocos colegas que reniegan de su primer libro. Ciertamente, a medida que uno va madurando en este oficio, lo que debe ocurrir, si te tomas en serio el trabajo, es que evoluciones creativamente, tambi√©n en cuanto a est√©tica y vayas perfeccionando tu propio estilo. Si no pasa as√≠, preoc√ļpate, es sano que podamos evidenciar esos cambios, pero no avergonz√°ndonos de nuestro primer hijo/libro, ese al que tanta fe le tuvimos una vez, tanta confianza como para lanzarlo al mundo.

All√° por 2020 comenzaba a ponerse de moda una editorial en EE.UU promocionando el slogan de ‚Äúlibros como puentes‚ÄĚ para unir a la Isla con ese extremo norte que tanto lleva de Cuba en s√≠ mismo. Fuimos y somos muchos los escritores cubanos que enviamos manuscritos in√©ditos y no in√©ditos a las manos de Eduardo Ren√© Casanova Ealo. Ese cubano establecido en Miami hace ya unos cuantos a√Īos, escritor, laureado en sus tiempos de juventud ac√° en la Isla, dio vida a ese sue√Īo editorial que tuvo desde siempre. As√≠ naci√≥ Editorial Primigenios. Estuve al tanto desde la apertura de sus puertas, y me lo pens√© varias veces para enviar el volumen. Me hubiese gustado mucho que mi primera obra saliera publicada en mi pa√≠s, pero, eso ya en ese momento era bastante ut√≥pico, ahora cada vez m√°s, teniendo en cuenta como siguen las crisis, no solo la del papel. Decid√≠ enviar mi libro, con aquellos quince cuentos realmente primigenios en mi carrera y poco despu√©s supe que hab√≠a sido aceptado. Pasaron unos cuantos meses hasta que estuvo listo y se hizo el lanzamiento por Amazon el 18 de febrero del 2021. Claro, no fue as√≠ de simple. Antes estuvo todo el proceso editorial de las propuestas de portadas, las cuales rechac√© una detr√°s de la otra hasta dar con esta que, me atrap√≥ de s√ļbito. Fue amor a primera vista, pero previo ya hab√≠a rechazado, con tremenda pena, unas cinco portadas, m√°s toda la revisi√≥n que hice yo en Internet a la b√ļsqueda de una imagen que resumiera la esencia de Rostros.

(Algunas de las propuestas de portadas de Rostros que rechacé durante su concepción editorial)

Tuve por primera vez el libro en mis manos en junio de 2021. No puedo describir la emoci√≥n que sent√≠. Realmente una sensaci√≥n poderosa de triunfo. De amor profundo a esas p√°ginas que tanto so√Ī√© ver publicadas. Hice hasta una fiesta en casa con mi familia y amigos m√°s cercanos.

No obstante, una vez pasada la emoci√≥n, comenc√© a revisar detalladamente el volumen y not√© erratas que nunca antes percib√≠ durante el proceso para la maqueta final del libro. Son cosas que pasan, sobre todo ante la inexperiencia, am√©n de que nunca es igual revisar un documento en f√≠sico que digital. Muchas veces le pas√© por encima al PDF crey√©ndolo listo, luego comprend√≠ que una obra nunca queda lista del todo. Estuve rumiando varios d√≠as la idea de la decisi√≥n que luego tom√©: habl√© con el editor y mand√© retirar el libro de las plataformas de ventas, pues, luego, en un an√°lisis m√°s a fondo, me convenc√≠ de que el libro pod√≠a tener mejor edici√≥n, merec√≠a una mejor edici√≥n. Sin darle m√°s vueltas envi√© el documento √ļltimo sobre el cual hab√≠a trabajado con la editorial (previa consulta con su gerente y tras obtener los permisos) a un amigo editor cubano y pagu√© por sus servicios. Hicimos un buen trabajo de conjunto y sin alterar el orden de los cuentos, ni las historias, concebimos un mejor Rostros. Coloqu√© algunos exergos que en la primera maqueta faltaron y la verdad, qued√© complacida. Luego envi√© una vez m√°s el libro ya reditado a la Editorial y volvieron a ponerlo en venta.

Am√©n del contratiempo con la edici√≥n, mi primera obra publicada me ha dado much√≠simas alegr√≠as. Estuvo tres d√≠as consecutivos en el n√ļmero uno de literatura er√≥tica en Amazon y en el cincuenta y nueve de obra de ficci√≥n, con m√°s de trescientas descargas por d√≠a tras una promoci√≥n que realizara la Editorial.

El libro estuvo en dos Ferias Internacionales del Libro: en Cartagena de Indias, Colombia y en Miami, en los stands de ventas de la Editorial Primigenios.

Esta gestión editorial ha permitido que mi obra llegue hasta donde no he podido llegar yo. Aunque, de alguna forma, los autores siempre estamos en todos los caminos que recorran nuestras letras.

Pero, sobre todas las cosas, Rostros me ha permitido llegar al p√ļblico lector, porque este primer libro que publiqu√© fue la puerta abierta para todo lo dem√°s que se ha desencadenado en mi camino como escritora y merece unas cr√≥nicas sobre c√≥mo ha hecho florecer mi carrera. Creo que siempre ser√© recordada como la autora de Rostros, aunque salgan cien libros m√≠os m√°s, y eso me hace feliz.


Esto no es una elegía

El libro Rostros nos pone de cara a esos sentimientos que a veces por manidos nos resultan invisibles, o de los que, en su defecto, nos escondemos por lo que remueven. Y es que el libro toma como pretexto el vínculo afectivo entre una y otra persona (y a veces otras) y todo lo que estos encuentros pueden provocar.

Su autora es Lisbeth Lima Hechavarr√≠a, santiaguera, bi√≥loga y especialista en Antropolog√≠a F√≠sica. Es graduada del Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, vicepresidenta de la AHS en su tierra natal, y se desempe√Īa, adem√°s, como colaboradora de La Jiribilla, Caim√°n barbudo, Portal del Arte Joven Cubano, Revista Somos J√≥venes, entre otros. Sus cuentos y poemas han sido publicados en antolog√≠as y revistas de Cuba, Venezuela, Francia, Espa√Īa, Colombia, Argentina, Austria, Polonia y Estados Unidos.

Tal es el caso del libro que nos convoca hoy, que estuvo a cargo de la Editorial Primigenios, radicada en Miami, en el a√Īo 2021. Y que es, adem√°s, el primer libro publicado de Lisbeth.

El exergo de Rostros constituyen los dos primeros versos de un poema del escritor cubano Jorge García Prieto:

Me quito el rostro y debajo

hay otro rostro y lo quito.

Tengo un rostro que est√° inscrito

y un rostro con que ultrajo

el close up de cierta foto.

Tengo un rostro que es ignoto

de tantos ser a la vez.

Hoy llevo un rostro al revés

encima de un rostro roto.

La metáfora alude a los rostros como máscaras detrás de las que nos escondemos, y en este sentido es intención de Rostros no permitirlo. La autora busca desnudar las vivencias subyacentes en las experiencias del amor, el erotismo, las relaciones afectivas. Un acercamiento que se gestiona desde los sentimientos de sus protagonistas, y también, desde la mutabilidad que en este sentido es propia de la naturaleza humana.

Hay mucho dicho sobre estos tópicos, son rostros inscritos, sin embargo, con el close up que constituyen cada uno de estos cuentos a determinadas fotos sobre la sexualidad, Lisbeth busca ultrajar, poner de revés, romper, esas maneras trilladas, obsoletas de ver la sexualidad, y de verse a uno mismo como ser sexuado.

Los 15 cuentos funcionan como un espejo, como dir√≠a Abel Guelmes ‚Äďescritor cubano quien tambi√©n ha rese√Īado el libro‚Äď, en el que vemos y nos vemos. Nos descubrimos y reconfiguramos en relaciones que se consumen con el paso del tiempo, en el autoerotismo como salida, en parejas t√≥xicas, en el goce que brindan determinadas pr√°cticas sexuales como el sadomasoquismo, en la homosexualidad y en las triejas, en amores adolescentes, y en inseguridades que son atemporales. En amores que matan y que mueren.

Dice la propia Lisbeth que ‚Äúel amor puede llegar a ser tan grande y horizontal como se quiera y nos permitamos‚ÄĚ. Su esencia se organiza alrededor de dos polos fundamentales: el amor, como expresi√≥n de vida, y el desamor y todos sus sentimientos negativos asociados, como s√≠mbolo de muerte. Emerge el sexo entonces, en esta lucha hist√≥rica, a modo de canalizador.

La primera vez que present√© el libro, un compa√Īero me preguntaba por la canci√≥n de Silvio Rodr√≠guez ‚ÄúEsto no es una eleg√≠a‚ÄĚ, porque en ella se habla de un hombre que se quita el rostro y lo dobla encima de un pantal√≥n. Sin embargo, m√°s all√° de esta coincidencia de im√°genes, para hablarles de Rostros yo preferir√≠a el final. Silvio termina su canci√≥n diciendo:

‚ÄúT√ļ me recuerdas el mundo de un adolescente, un semini√Īo asustado mirando a la gente, un √°ngel interrogado, un sue√Īo acostado, la maldici√≥n, la blasfemia de un continente y un poco de muerte, y un poco de muerte‚ÄĚ.

Y es que en Rostros encontramos ese temblor de quien se enfrenta por primera vez a algo que es universal, tan dado, pero a la vez tan construido, tan de uno, como lo es el sexo. Es el caso del cuento Zona inexplorada. Tambi√©n el susto, la sorpresa con que se qued√≥ la Lyuba de Entre qu√≠micas cuando se le cay√≥ de las manos su peque√Īo amor correspondido. Y el caso opuesto, la duda que moviliza, que trastoca, a la protagonista de Alma ante la indiferencia del otro: ‚Äú¬°¬ŅC√≥mo es posible que no hayas sentido nada?!‚ÄĚ. ¬†Hay muchos sue√Īos que yacen en las camas de Rostros, y en las personas con las que se comparten esas camas y en las ansias de sus protagonistas. Sue√Īos frustrados y autosatisfechos como, por ejemplo, en Pr√≥ximo Inning. Dentro de la blasfemia que puede ser la sexualidad, hay incluso t√≥picos a√ļn m√°s malditos, demonizados: como la homosexualidad, y la homosexualidad femenina espec√≠ficamente, o formas de vinculaci√≥n no monog√°micas, como las triejas. Los encontramos en De amor y otras aberraciones, por ejemplo, y en Cosa de tres.

Finalmente, como en toda alusi√≥n a la vida, y a lo que de ella es m√°s movilizador, m√°s estremecedor, m√°s desestructurante, como lo son el amor y el sexo, las peque√Īas muertes, las grandes, las accidentales muertes tambi√©n se personifican. Sucede, por ejemplo, en Entre qu√≠micas.

La canción de Silvio no es una elegía ni Rostros tampoco. Se lamentan en él determinadas pérdidas sí, como se pierden cosas en este hecho de vivir, de amar(se), pero más que todo es eso, una defensa de la vida, un intento por reivindicar el amor y su derecho a expresarse, a vivirse.

En este sentido, Rostros es un libro esencialmente realista, aunque nos regala, nos sorprende gratamente también, con su dosis de fantasía. Les comparto un fragmento de Papel en blanco como cierre e invitación a la lectura:

‚ÄúVarias noches al mes escucho en medio de la madrugada el silbido de tu pecho apretado al respirar (‚Ķ) No es molesto escucharte, al contrario, el insomnio es mi rutina, y agradezco, as√≠ puedo dedicarme a observarte cada noche mientras duermes. Divido tu cuerpo en partes, observando entre casillas segmentadas. Este compartimento me permite detallar cada hemisferio; primero tus pies desnudos, blancos y suaves, tan suaves que ser√≠an perfecto tobog√°n para deslizar mis utop√≠as, ¬°lo imagino! (‚Ķ) Luego tus piernas, las diviso en l√≠neas oblicuas. Admito que me lleva tiempo descubrirlas, as√≠ que las separo, tobillo ‚Äďrodillas, rodillas- muslos. Sigo subiendo.‚ÄĚ


Placeres de la escriba

Nota de autor al libro Rostros

Siempre me será infinitamente grato volver a las páginas de este, mi primer libro publicado, y redescubrirme en ellas. Los cuentos compilados en este volumen llevan mucho de mí. Significan inicio, escuela y crecimiento. Debo confesar que no fue este el título que desde siempre pensé para el libro. Asumí desde mucho antes de concebir la idea de su feliz publicación, el firme convencimiento de que debía llamarse: De amor y otras aberraciones, que incluso es el título de uno de los cuentos incluidos, pero luego Rostros me hizo cambiar de parecer al releer una y otra vez y darme cuenta (en ese ejercicio de edición de obras que tanto tiempo suele arrebatarnos a los escritores) que tal como yo, muchos también pueden verse en estas historias/espejos, como lo definiera el amigo y colega Abel Guelmes Roblejo en su nota de contracubierta. 

Con Rostros Lisbeth Lima Hechavarr√≠a pone delante de nosotros una serie de cuentos que bien podr√≠an hacer funci√≥n de espejos para el lector, al verse identificado, narrado, observado desde adentro en su intimidad. Este libro presenta 15 relatos, 15 visiones, 15 rostros de lo que es el amor. No el amor cursi de las novelas rosa, sino el amor de la vida real con personas que a√Īoran, luchan, sufren, gozan, sue√Īan: viven.

Entre sus letras, Lisbeth te muestra algunos semblantes en las relaciones de pareja: el de la primera vez, el amor a√Īejo, el inesperado, el esperanzador, el de ni√Īos, el fraternal, el conquistador e incluso, te muestra el cruel rostro del desamor.

Pero no son esos los √ļnicos que ver√°s. Cada qui√©n podr√° reflejarse en las historias/espejos y quiz√°s se (re)conocer√°n en personajes que bien tienen la cara de alguien conocido, o de varios conocidos a la vez: el de √©l, el de ella, el tuyo, el m√≠o o el de todos.

Lean, disfruten, gocen cada exquisito relato que la autora pone a su disposición. Viajen a través de un bien logrado rejuego con el lenguaje, excitante erotismo, sexo y pasión. Atrévanse a descubrir estos Rostros y serán sorprendidos.

 

Abel Guelmes Roblejo

 

Por eso Rostros tiene la magia de hacer que nos miremos desde adentro. A fin de cuentas, sus personajes no son más que el reflejo de nosotros mismos en situaciones cercanas, situaciones que escuchamos en boca de uno, de otro, que nos llegan y nos conciernen a veces más de lo que creemos o queremos admitir. 

***

Pr√≥ximo Inning, cuento que da inicio al libro, es una historia de amor vencido, caduco, que pide a gritos ser renovado, pero nos demuestra que tal como en la vida real, no basta con el deseo de solo uno. El libro est√° concebido con la intensi√≥n de que cuento tras cuento la cotidianeidad de sus personajes hagan que el lector se camufle con el plano ficcional de las historias y lleguen incluso hasta a dialogar con sus protagonistas, transfigurando sensaciones, intimidad y complicidad. En esta primera entrega el libro muestra mucho de s√≠, de sus personajes, los cuales pueden incluso hasta verse mutados retrospectivamente de estos primeros seg√ļn avancen algunos de los relatos.

La mayor√≠a de los cuentos que componen este folleto tienen m√°s de siete a√Īos, es el caso de Zona inexplorada, por ejemplo, primer relato que hice en mi vida como escritora. Naci√≥ en el Onelio (Centro de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, 2014), escrito espec√≠ficamente para una de esas emblem√°ticas lecturas cr√≠ticas de los s√°bados y de la cual sali√≥ bastante ileso, podr√≠a decirse. Por ende, la connotaci√≥n que tiene para m√≠ poder ver finalmente esta obra publicada es superior, sin temor a duda, a la satisfacci√≥n de las restantes. Luego de atravesar procesos de correcci√≥n y reescritura me hizo feliz el haber podido mantener su esencia. Este cuento nos remonta a la primera vez de una chica, a cu√°n complejo puede o no ser ese momento. Es un relato de amor m√°s que nada. Donde de forma ingenua, pura y pasional vemos a Gaby perder su virginidad. Est√° publicado adem√°s en la antolog√≠a de cuentos para j√≥venes El sabor de la luz, editorial Jos√© Mart√≠, 2021, compilada por el escritor habanero L√°zaro Alfonso D√≠as Cala.

Cosa de tres es otra de esas historias de muchos a√Īos ya, que cada vez que leo me llena de una ternura interminable, no s√© bien por qu√©, tal vez a otros les resulte escandaloso, pero el amor puede llegar a ser tan grande y horizontal como se quiera o nos permitamos. Es un relato que intenta romper con los esquemas, con los planos preconcebidos del amor de pareja y con los tab√ļes de la sociedad. Su protagonista vive un amor de tres donde su conflicto interno consiste en no tener conflicto alguno con sentirse capaz de amar a m√°s de uno a la vez, y no tener problema en gestar una vida en familia bajo esas condiciones.

Por otra parte, est√°n los cuentos: De amor y otras aberraciones, Alma y Entre qu√≠micas, de corte homoer√≥tico, los cuales nos muestran de cu√°nto somos capaces cuando deseamos amor y en cambio no obtenemos nada, lo duro que resulta reducimos al costumbrismo de una √≠nfima porci√≥n de cari√Īo. En estos, sus protagonistas, v√≠ctimas del apasionante embriague del querer, son conducidas hacia caminos un tanto oscuros que cambiar√°n sus vidas para siempre.

Y no faltar√°, como es de imaginarse, aquellas historias del t√≠pico ‚Äúamor t√≥xico‚ÄĚ y adictivo al cual nos vemos o nos hemos visto atados alguna vez, y si no lo ha estado, amigo m√≠o, pues esp√©relo, porque si bien trastorna tambi√©n engancha, justo como estoy segura va a pasarle al leer La mujer que amo. Una relaci√≥n de a√Īos, donde los personajes intentan huir de sus pasiones sabi√©ndose presas contra precipicio y una vez al l√≠mite de lo inaguantable recomienzan de cero para volver luego a planificar la huida.

***

Erotismo, sexo, amor, desamor, es el convite entre estas p√°ginas, donde puse fin a una etapa creativa inicial de mi carrera como escritora y di paso, feliz ante lo concebido, a una nueva fase escritural.

Espero con ansias disfruten esta entrega y tal vez un d√≠a, as√≠, como por casualidad me hablen de El poeta y la mantis, o me llamen Pilar, tal vez hasta quieran mostrarme su Papel en blanco, o un chico venga a contarme sobre su Gol de chilena en La √ļltima Partida y por El chat hasta puedan mostrarme sus dis√≠miles Rostros. ¬†¬†

 

La autora


Rostros

Entre las tantas virtudes de un libro tambi√©n est√° la de salvar. Y cuando hablo de salvaci√≥n no lo hago solo en el sentido literal de la palabra, sino en otra forma donde salvar representa la sensaci√≥n que viv√≠ hace poco. Siempre he sido un lector voraz de narrativa cubana, sobre todo de la contempor√°nea, esa que cuenta desde una √≥ptica fresca y actual, que tanto se ajusta a mis preferencias como lector. Por a√Īos tuve a mano obras de dis√≠miles autores ‚ÄĒunos consagrados y otros no tanto‚ÄĒ hasta que un d√≠a, por diferentes razones, empezaron a escasear, lo mismo en librer√≠as que en mi gusto personal, sembr√°ndome la idea ‚ÄĒequivocada por dem√°s‚ÄĒ de que la cuent√≠stica nuestra viv√≠a una etapa de sequ√≠a creativa que dejaba en un limbo mis ansias de lectura.

Esta apreciación errónea la disipó de golpe Lisbeth Lima Hechavarría (Santiago de Cuba, 1995) con el cuaderno Rostros, publicado por Primigenios en 2021. No tengo la menor duda de que solo una imaginación desmedida, una personalidad espontánea y un talento en plenitud son capaces de ovular 15 hijos que nazcan convertidos ya en cuanto se desea un día cualquiera para complacer desde la perspectiva del amor.

Rostros, publicado por Primigenios en 2021. Foto: Cortesía del autor

Se trata de 15 rostros que nos invitan (u obligan quizás) a mirarnos por dentro, porque cuando lees te descubres a ti en muchos personajes o, en el peor de los casos, se te revelan vivencias de amigos, conocidos y desconocidos también. Contar desde la perfección es una constante en toda la obra, donde escribir de lo cotidiano, de cosas a las que nadie prestaría atención si no fueran contadas estupendamente, marcan la diferencia. El amor asoma su semblante en cada una de las historias, unas veces más intencional que otras, pero igual de presente en todas.

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Faros, rostros y matices en las luces escriturales de Lisbeth Lima Hechavarría

La lucidez del lenguaje hace creer que, más que narrar por escrito, Lima Hechavarría nos cuenta en persona, ya sea en la intimidad de la casa o sentada en un parque, estos relatos acaecidos bien al doblar de la esquina, en tu vida o la mía. El sexo y el erotismo conforman el aderezo de cada página, siendo fiel y realista en la consumación de toda relación de pareja. Se percibe que para nada fue la sexualidad la génesis de cada historia, sino a la inversa: que cada historia lleva un hilo conductor que dio paso a la excitación y de ahí al sexo. Las palabras para describir estas escenas están abrazadas a la realidad del ser humano, a lo que sentimos y conocemos, a lo que es y llamamos por su nombre. Es así que por momentos el protagonismo acaba por subyugarnos y hacernos parte de la lujuria y el estímulo carnal para, después, sutilmente, llevarnos a un final del cuento justo, preciso y muy en concordancia con la historia.

Próximo inning es el relato que da inicio a este cuaderno. Es el candidato perfecto para abrir un libro porque provoca una sonrisa cuando terminas de engullirlo y deja un aire de complacencia que incita a voltear la hoja y seguir. Es la cronología de un amor en decadencia, desgastado, que evidencia que la pareja es efectiva cuando los dos, al unísono, vivifican el deseo, que a la larga es el que sostiene una relación.

‚ÄúContar desde la perfecci√≥n es una constante en toda la obra, donde escribir de lo cotidiano, de cosas a las que nadie prestar√≠a atenci√≥n si no fueran contadas estupendamente, marcan la diferencia. El amor asoma su semblante en cada una de las historias, unas veces m√°s intencional que otras, pero igual de presente en todas‚ÄĚ.

Cosa de tres pudiera parecer un cuento demasiado fuerte, pero no lo es si tenemos en cuenta que se mueve en un contexto liberal, que desbarata estereotipos que echaron raíces en nuestra sociedad y que hoy van acomodándose a nuevos tiempos, sin que por ello debamos ser acusados de aberrantes y desmoralizados.

Entre químicas nos muestra que entre la pasión y cruzar el límite de la cordura no hay más que un mal paso. Es este un relato sencillo, que permite olfatear en la azotea un fin no muy placentero para sus protagonistas y que asume un acabado trágico, pero acorde a la progresión narrativa.

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Introspección espejo a espejo

Pilar¬†es la fotograf√≠a hecha con ribetes renovados al tema de la prostituci√≥n que por muchos a√Īos ha contagiado a una parte de la sociedad. De manera coloquial, amena y contundente la autora hace un gui√Īo entre la necesidad, lo que se quiere y no se tiene y la v√≠a m√°s ‚Äúf√°cil‚ÄĚ de conseguirlo. Hay un mensaje impl√≠cito en el cuento que va m√°s all√° de la historia.

La invitación está hecha. Adéntrese por los vericuetos de 15 Rostros para que se encuentre reflejado en alguno(s) y pueda sentir la satisfacción de verse protagonizar, sin permiso de nadie, una historia que parece íntima y personal hasta que descubres que alguien la vivió (y la vive ahora mismo) en cualquier lugar.


Una innecesaria defensa a los matices de Lisbeth

Rese√Īa a ‚ÄúMatices de Vida‚ÄĚ, de Lisbeth Lima Hechavarr√≠a.

Una dosis de excelencia se nos presenta, a modo de entrante, para invitarnos a la lectura de este libro: primero, la rese√Īa de Argenis Osorio S√°nchez, luego el pr√≥logo de Elaine Vilar Madruga. Ambos textos derrochan ese seductor toque de elegancia y belleza que vuelve irresistible la necesidad de acercarnos a hojear Matices de Vida. Y, tras el vistazo inicial, quedamos atrapados.

√Čste, el segundo cuaderno de cuentos publicado por Lisbeth Lima Hechavarr√≠a, nos llega de las manos de Libros Duendes, una joven, pero audaz editorial de Ecuador. De Lisbeth podemos decir que es santiaguera, bi√≥loga, madre, esposa, vicepresidenta de la AHS en su provincia y tambi√©n, con Matices de Vida, esta mujer lleg√≥ a cimentar lo que anunci√≥ a trav√©s de Rostros, su primer libro: que tambi√©n es una narradora y lleg√≥ para quedarse.

Matices de Vida (Cortesía de la autora)

Ya en su √≥pera prima, publicada este a√Īo por Editorial Primigenios, (Estados Unidos) muestra su inter√©s y temeridad en explorar nuevos territorios, explotar zonas ya conquistadas por otros autores, ahora desde nuevas aristas que no le resten originalidad a su trabajo. Rostros viene coronado con una enga√Īosa aureola de erotismo, digo ‚Äúenga√Īosa‚ÄĚ, pues el lector atento distinguir√°, bajo el aire de sensualidad que rodea las historias del volumen, otro m√°s profundo, llevado con sutileza por parte de su narradora en una suerte de insinuaci√≥n de lo que se avecinar√≠a en Matices de Vida, donde esos aspectos intr√≠nsecos que en su anterior libro fueron susurrados a nuestros o√≠dos, ahora estallan y nos dejan boquiabiertos.

Matices de Vida también hizo su entrada en el 2021; sin embargo, parece escrito mucho después que Rostros y a veces, si nos dejamos arrastrar entre sus líneas, hasta se hace difícil reconocer a Lisbeth Lima como la artífice de tales páginas. Impera un cambio de tono (sin desprenderse totalmente del que distinguió su primer cuaderno), diversificación en los temas tratados y la maestría de unificar todos esos tópicos sin aparente relación de manera tal que se nutran el uno del otro y entreguen al libro esa cualidad que todo autor desea para su obra: la suficiente fuerza para valerse por sí sola, sin necesidad de que su creador intervenga vestido en atuendos de abogado.

Ya desde el primer cuento (‚ÄúEl despertar de Alicia‚ÄĚ) abrimos los ojos junto a la protagonista a una realidad extra√Īa, confusa, pero que, a pesar de su doloroso final, trae tanta coherencia y madurez en la forma de abordarla que se vuelve inevitable seguir volteando la p√°gina. Once historias componen Matices de Vida y ninguna decepciona. La autora ordena los cuentos con ingenio, brindando oportunidad al lector de ajustarse al ritmo de cada relato, a su carga sentimental y al choque de los finales sorpresa o las desgarradoras reflexiones que asoman entre cada l√≠nea. El cuento hom√≥nimo destaca, precisamente, por su brevedad y el conmovedor retrato de un hecho de apariencia com√ļn. Con ‚ÄúAl final tampoco se descansa‚ÄĚ, Lisbeth aborda la muerte, aunque desde la perspectiva no del difunto, sino de sus seres queridos.

Rostros (Cortesía de la autora)

La capacidad de la autora para dotar a sus personajes con un nivel de realismo que los hace aut√©nticos incluso en las situaciones m√°s inauditas, logra la inmediata identificaci√≥n del lector con cada uno de ellos. Esto se aprecia en todo el libro, en especial en cuentos como ‚ÄúLa Lista Martina‚ÄĚ; nos entrega dosis de humor mezclado con reflexiones bien interesantes a trav√©s de ‚ÄúEdgar Allan Poe y Arnaldo entre rejas‚ÄĚ o es capaz de reservarnos el dato hasta cerca del mism√≠simo final solo para arrebatarnos el aliento con historias al estilo de ‚ÄúNece(si)dades‚ÄĚ. Sin embargo, en ‚ÄúCifras‚ÄĚ (√ļltimo cuento), Lisbeth Lima se encarga de reafirmar lo que se hace evidente al navegar por Matices de Vida, y es cu√°nto cuidado tuvo al conformar este cuaderno, rompiendo el hielo con un excelente primer cuento y ya, cerca del final, cuando cre√≠mos que bajar√≠a la marea, llega ‚ÄúCifras‚ÄĚ a levantar nuevamente la parada y dejarnos boquiabiertos ante la realidad: que termin√≥ Matices de Vida y necesitamos m√°s.

El denominador com√ļn en el libro consiste en el af√°n de su autora por adentrarse (y adentrarnos) sin escatimar en hacer gala de un excelente dominio de las t√©cnicas narrativas, en los rincones del alma humana, mostrarnos zonas familiares ya sea de lejos o de primera mano y dejar, en quienes tienen el gusto de tropezarse con este volumen, que se disfrut√≥ de un trabajo libre de toda pretensi√≥n, brillante por la autenticidad de sus historias.

Lisbeth Lima Hechavarría se define a sí misma como una narradora que no persigue lauros literarios, prefiere invertir las energías en escribir y encauzar su obra hacia la publicación, con la esperanza de llegarle a sus lectores, intercambiar con ellos, debatir y conocer su opinión cara a cara, sea buena o mala, en pos de mejorar sus dotes como narradora y persona.

Por el momento, otros dos libros de la joven autora ya est√°n en v√≠as de publicarse, uno por Iliada Ediciones, en Alemania, y el otro, su primero en Cuba, por Ediciones Luminaria, de Sancti Sp√≠ritus, fruto de obtener el Premio Casatintas a finales de este 2021 que ha tra√≠do tantas dichas en el √°mbito literario a Lisbeth Lima, quien con los dos nuevos libros que ver√°n la luz y otros tantos gest√°ndose, deja bien claro que a√ļn le queda mucho por decir. Sin embargo, si persisten las dudas, no existe mejor evidencia que sostenga mis palabras que Matices de Vida. Ah√≠ est√°, ah√≠ sigue y continuar√° defendi√©ndose solo gracias a las fuerzas que le entreg√≥ su autora.


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