Periodismo cultural


Gana historiadora del arte Concurso Nacional Criticar es Querer

La historiadora de arte Ana Margarita Arada Clavería, presidenta de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en la provincia, ganó el Concurso Criticar es Querer, en su tercera edición, convocado por la filial agramontina de esa organización y la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), resultado dado a conocer recientemente, en el contexto del VI Coloquio Nacional de Periodismo Cultural.

La joven participó con el artículo Clowncierto: La ciudad se va a morir, que – según consta en el dictamen del jurado- «es una crónica sugerente que parte de una representación teatral bien descrita y reseñada para hacer frente a un fenómeno relacionado con las artes escénicas con una fuerte repercusión en el teatro tunero en sentido general». Asimismo, reconoce el empleo de un «lenguaje sencillo, pero con manejo técnico de la dramaturgia teatral y conceptos asociados al público y la representación». 

En diálogo con 26, la investigadora tunera expresó: «El trabajo parte de mis experiencias como espectadora de la obra Clowncierto, de Teatro Tuyo, que tomé como referencia para hablar de la situación de las artes escénicas en la provincia. Construyo el discurso inspirada por el mensaje de la puesta de no dejar morir nuestra ciudad, la cultura ni el arte de las tablas». 

Ana Margarita reconoció que, más allá del lauro, fue una gran oportunidad participar en el Coloquio porque propició el intercambio de saberes y el crecimiento profesional. «Me fui de la Ciudad de los Tinajones con muchos deseos de hacer y profundizar en el periodismo cultural, desde una visión analítica, con fundamentos investigativos y críticos, que impulse los procesos artísticos. No nos podemos quedar solamente en vertientes descriptivas o informativas, ni solo exaltar; hay que poner el ojo donde a veces no se pone.

«La crítica es absolutamente necesaria, es tan necesaria como el propio hecho artístico. El arte tiene que ser en esencia renovador, transgresor. Si no tiene un medidor que diga cuáles son sus líneas estéticas, qué se está haciendo bien y mal, qué puede ser perfectible…, pues se estanca, no solo el hecho artístico, también procesos asociados. Precisamente para eso está la crítica, que para mí -además- es sensibilidad, ética, sinceridad y compromiso con el arte. También viaja al pasado, ahonda en el presente y se proyecta hacia el futuro». 

Confiesa que abrazó la crítica artística de casualidad. Empezó a investigar para su tesis sobre los basamentos conceptuales y formales de la obra del escultor Rafael Ferrero Lores, luego trabajó en el Departamento de Educación Artística de la Universidad de Las Tunas y, finalmente, llegó a la AHS como colaboradora de su página web, escribiendo por primera vez para el Festival Entre Música. Ya familiarizada con la labor de la Casa del Joven Creador, integró la Sección de Crítica e Investigación. Y desde entonces se ha imbuido más en el panorama cultural, hasta llegar a ser la presidenta de la AHS aquí.

«He escrito sobre varias temáticas, pero especialmente sobre artes visuales, dígase salones de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), así como exposiciones personales o colectivas. También he colaborado con la página web de esa institución y con la revista cultural Quehacer, de nuestro territorio. Asimismo, sigo investigando en la labor de Ferrero y actualmente me interesa profundizar en tópicos como la perspectiva de género y el accionar de las mujeres creadoras. Siempre que haya un asunto que me conmueva y mueva el pensamiento, tendré la necesidad de escribir», afirmó Arada Clavería.

La vanguardia artística juvenil ha abierto las alas a esta muchacha sencilla y de alma buena, que empieza a volar más allá del Balcón de Oriente. Desde el 2018, año en el que integra las filas de ese colectivo, una de sus mayores alegrías ha sido la peña de crítica La última palabra, nacida en el 2020, en tiempos de pandemia.

«Tiene como antecedente un espacio similar llamado Las ruinas circulares. Su génesis fue en la red social Facebook, donde se compartían materiales variados. Una vez que se pudo, trasladamos la peña a versión presencial. Se hizo por primera vez un 8 de marzo, dedicada a la mujer creadora en Las Tunas. He tratado de que, aparte de ser una cita que abre sus puertas a la investigación, propicie la confrontación y el debate. Por eso, se propone un tema y los invitados exponen sus criterios, análisis y sugerencias. Hemos hablado de arte y religión, de audiovisuales, del universo pictórico y más». 

Otra de sus satisfacciones es que, gracias al impulso de la Sección de Crítica e Investigación de la AHS aquí, nació en el pasado calendario la Jornada Rafael Ferrero, El Oficio de Una Vida, que tiene carácter anual, e incluye un coloquio en el que se abordan áreas como el patrimonio, las artes visuales y la identidad.


Concluye en Camagüey VI Coloquio de Periodismo Cultural (+ Fotos)

Reflexiones acerca de las bases para realizar un periodismo cultural crítico y sustancial ligado directamente a la música cubana, distinguieron las tres jornadas de sesión del VI Coloquio de Periodismo Cultural que concluye en Camagüey.

A través de conferencias y talleres los participantes se enriquecieron de herramientas imprescindibles para crear productos comunicativos con alto grado de investigación y crítica en función de fomentar el pensamiento.

Joaquín Borges Triana, periodista y crítico especializado en Música, se refirió a la importancia de este tipo de eventos, los cuales, sentenció, contribuyen a actualizar a los profesionales de la palabra en cuanto para escribir sobre la cultura de una manera más correcta.

En el contexto del evento se realizaron las premiaciones del Concurso Criticar es Querer, del cual resultó ganadora Ana Margarita Arada Clavería, historiadora de arte y presidenta de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Las Tunas con el artículo ¿Clowncierto, la ciudad se va a morir?

Al decir de la galardonada, el texto nace a partir de reflexiones salidas de la puesta Clowncierto a cargo de Teatro Tuyo de esa oriental provincia, en relación a la salud de las artes escénicas en ese territorio.

De igual forma se desarrolló la presentación del número especial de la Revista Senda, que en esta edición sale a la luz como una suerte de homenaje a todos los que contribuyen y trabajan de manera incansable por promover el arte joven tanto de Camagüey como del resto del país.

En las conclusiones, Gretel Díaz Montalvo, periodista y organizadora del encuentro, consideró que la presente edición del Coloquio de Periodismo Cultural contribuyó a forjar un pensamiento crítico en torno a la forma de comunicar materiales sobre temáticas de música, y a la vez informó que la venidera entrega se abarcará el  teatro.

La clausura pactada para esta la noche incluirá un concierto de lujo con la Orquesta Sinfónica de Camagüey bajo la batuta del maestro mexicano Armando Vargas Guevara en el teatro Avellaneda de la ciudad y con la solista Yelenis Archibald como invitada.


Abre sus puertas VI Coloquio de Periodismo Cultural

El VI Coloquio de Periodismo Cultural se desarrollará desde el 1 al 3 de junio en varios espacios de la provincia de Camagüey. Dedicará sus espacios de superación, aprendizaje e intercambio al XI Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) y al IV de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

En esta nueva edición, será la música la manifestación artística que centrará el evento y contará con la presencia de especialistas camagüeyanos y habaneros, entre ellos Joaquín Borges Triana, Heydy Cepero Recorder y Junior Hernández Castro.

Según el programa científico, para este jueves, el Coloquio reserva la conferencia “La crítica musical en la musicología cubana, que será impartida por Heydy Cepero; así como el Taller El Periodismo Cultural entre la crítica y el pensamiento, a cargo de Joaquín Borges Triana.

Por su parte, en la tarde, se presentará la revista Senda en el Café Literario La Comarca, tendrá lugar la Mesa Redonda “Retos de la Producción Musical y cerrará la jornada una descarga con el dúo Mantra, en la Terraza de la sede de la AHS en Camagüey.

Para el resto de los días, el evento que promueve el intercambio de conocimientos y del ejercicio de la crítica asociado a las distintas manifestaciones de arte, depara debates sobre la música, la crítica y la comercialización, la comunicación de los temas sobre música, presentación de libros y la entrega del premio del concurso Criticar es querer.


Coloquio de Periodismo Cutural, las ideas quedan

Con las alegrías de la premiación del concurso Criticar es querer, donde la periodista de Radio Camagüey, Claudia Artiles Díaz, bajo el seudónimo Nora Hermer, se alzó con el mayor galardón por su trabajo Estudio Caonao, de oasis a espejismo, culminó la breve, pero fructífera andanza del V Coloquio de Periodismo Cultural. En esa propia jornada, continuó el diálogo constructivo, el aprendizaje y la motivación para generar contenidos de calidad.

Uno de los momentos de interés resultó el conversatorio, en El Circuito, dedicado a las dinámicas y retos en los 56 años de vida, de El Caimán Barbudo. Yasel Toledo Garnache, director de esa publicación, se refirió a la preparación del colectivo, conformado “que combina experiencia, la creatividad de los más jóvenes, pero sobre todo, mucho talento”. Habló el directivo de la intención de sumar secciones que cautiven al lector y “seguir abriendo las puertas a los colaboradores desde las distintas provincias”.

Otros reporteros que tributan para las páginas de la revista cultural, como Vanessa Pernía Áreas y Dailene Dovale de la Cruz, abundaron, respectivamente, sobre la trayectoria y legado de Bladimir Zamora Céspedes, quien fuera redactor de ese suplemento del Juventud Rebelde, fundado en 1966, y de los retos para mantener la identidad visual y estilística de “El Caimán”, desde las redes digitales.

Lyz Alfonso Bergantiño, ganadora del Premio Rubén Martínez Villena del presente año, comunicó sus experiencias como realizadora de podcast, episodios grabados en audio y transmitidos online, para el artístico-literario, mientras Junior Hernández Castro y Erian Peña Pupo, narraron sus vivencias como creadores asiduos de la publicación.

El panel Desafío culturales para el periodista cubano contemporáneo, recogió opiniones como la de Yunier Riquenes García, quien particularizó en la imagen de José Luis Estrada como un ejemplo para conectar con la audiencia, desde un título impactante hasta “representar la geografía cultural del país”. Abundó en la importancia de pensar en el tipo de narrativa y de audiencia, al escribir también en redes sociales y recomendó “el estudio constante para desempeñarnos mejor en nuestro oficio de contar”.

Yanetsy Ariste Pita, escritora pinareña indagó en el “indudable fortalecimiento que la crítica especializada le aporta a un redactor”. Insistió en la investigación y el convencimiento como dos puntos esenciales para lograr un texto exitoso. Sobre ese género, comentó de igual manera el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro, Jorge Rivas Rodríguez: “se debe emplear un lenguaje potable, porque el mensaje va dirigido a todos los públicos y que el autor domine el tema que explica”.

Rivas Rodríguez, durante la fecha, impartió un Taller sobre apreciación de las artes visuales, desde la Academia de las Artes Vicentina de la Torre. Con la presencia de estudiantes de esa institución, de la facultad de Periodismo de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, mostró algunas bases para interpretar obras artísticas como el empleo del discurso más adecuado, los recursos antes y en el proceso de análisis y motivó a ejercer la crítica, una manera de educar al pueblo.

El lanzamiento del libro Trazos venezolanos, de Enrique Milanés León, por Adolfo Silva Silva, puso a disposición un título que invita a desandar la mirada de su autor por la patria de Bolívar. El ejemplar Anónimos y públicos. Entrevistas a cubanos con el alma en Camagüey, de Yanetsy León Rodríguez, presentado por Carmen Luisa Loredo Hernández, la que destacó “cómo las 20 entrevistas incluidas entre sus hojas, son breves, pero poderosas”.

Tras el cierre del evento, que se desarrolló con el apoyo de instituciones como la Asociación Hermanos Saíz y la Unión de Periodistas de Cuba quedó expuesta la invitación para la próxima edición de un nuevo coloquio, destinado a perfeccionar y proyectar ideas creadoras, para nuestra sociedad, desde el periodismo cultural.


La cultura cubana por el streaming

El streaming supone un gran cambio en la forma en la que accedemos a los contenidos multimedia. No hace mucho, todos dependíamos de la radio, la televisión y el periódico para acceder a las noticias y al entretenimiento. Con la aparición de Internet y el augue de las redes sociales y de plataformas como Netflix, Spootify, Dezeer, Hulu, iTunes, entre otras, el término streaming hizo su entrada triunfal para marcar una diferencia fundamental en la forma de distribuir la información. Este término identifica un tipo de tecnología multimedia que envía contenidos de video y audio a un dispositivo conectado a la web.

En Cuba, con la llegada de la Covid-19 se aceleró el trabajo de las instituciones de cultura y sus artistas desde las redes y el cuánto podía aportar a los procesos culturales asumiendo el nuevo dinamismo de las maneras de contar.

No es menos cierto que la Isla cuenta hoy con numerosos valores culturales y deportivos lo suficientemente atractivos para el consumo de un público fuera de nuestras fronteras. Y aunque el país ha diversificado y ampliado las opciones de acceso a Internet. Estas todavía son insuficientes para lograr una conectividad de calidad que permita que los ciudadanos disfruten de un servicio como el streaming, una forma de comunicación que alcanza más seguidores y aunque vulnerable, es segura.

Como parte de las actividades del IV Coloquio Nacional de Periodismo Cultural se realizó el forodebate “Contar desde las redes. La cultura cubana por streaming”, a cargo de Alberto Santos Casas, realizador audiovisual de SC Producciones de Camagüey, Alexis Triana, director de Comunicación del Ministerio de Cultura, Reilys Griñán García, periodista de Lía Videos de Santiago de Cuba, Yunier Riquenes y Naskicet Domínguez, creadores del proyecto Claustrofobias Promociones Literarias de Santiago de Cuba.

Este fue el espacio para debatir sobre los retos del Streaming en Cuba y sus realizadores, quienes coincidieron en el compromiso de crear un sello propio desde la red que garantice una calidad a la hora de visibilizar y dinamizar el posicionamiento de los temas culturales. Dado que es la forma de mostrar la imagen positiva y el trabajo de nuestros artistas, así como el sentido crítico de nuestro periodismo, siempre acorde con la realidad.
Al decir de Reilys Griñán García, periodista de Lía Videos de Santiago de Cuba, es necesario mejorar las transmisiones, establecer un flujo de trabajo, buscar un estilo, un sentido de la interacción en vivo para este contexto digital, como que alguien llame por WhatsApp y esté en la pantalla al igual que sus mensajes. Debe ser la opción donde los internautas puedan disfrutar y acceder a la información sobre Cuba a través de los videos realizados en directo sin necesidad de estar presentes físicamente, un sitio para interactuar.

Para Albertos Santos, realizador audiovisual de SCProducciones de Camagüey, el streaming llegó para quedarse porque es una vía usada cada día más por la juventud para conectarse.

“Desde Camagüey lo que nos permitió llegar con claridad a lo que estamos haciendo fueron las transmisiones en octubre de 2020 para El Almacén de la Imagen. A partir de allí decidimos unirnos al StreamingCuba coordinado por Alexis Triana, director de Comunicación del Ministerio de Cultura. Este espacio se encarga de difundir videos realizados en directo sobre eventos en Cuba desde Facebook , con la interactividad a tiempo real y gracias al apoyo de la productora Lía Videos, dirigida por Aramís Fonseca en Santiago de Cuba, pionera en su tipo en el país.


«Hoy contamos con Mi Camagüey Streaming, que es netamente un programa televisivo a través de las redes sociales en tiempo real y que construye un nuevo lenguaje diferente al televisivo y con otras dinámicas más interactivas.
«Mi Camagüey Streaming y su equipo pueden realizar en vivo por Internet más que un producto comunicativo con códigos de la televisión tradicional. Alentado por la Dirección Provincial de Cultura, logra emisiones cada semana mientras descubre todas las posibilidades de ese tipo de transmisión.”

Sin dudas, los retos son la forma y la profundidad, además del estudio constante de los lenguajes de transmedia. Los cambios de algoritmos son casi a diario y nos deben impulsar en el empeño de crecernos ante las insatisfacciones contantes del creador y su público. La innovación digital impulsa hoy la habilitación y transformación en el ecosistema cultural del país. Aún nos queda mucho camino y dudas con la presencia de los medios tradicionales en las redes sociales. Pero es necesario propiciar el estudio desde las Escuelas de Arte y las Facultades de Comunicación e ubicar el Streaming para que los estudiantes profundicen en estos temas no solo desde el lenguaje -algo que debe despojarse de los estándares tradicionales- sino también desde la tecnología.

Las instituciones culturales deben mejorar la difusión de sus contenidos, porque la competencia está hoy en quién brinda la mejor calidad de imagen e información para un público que piensa y participa activamente en las redes sociales.


¿El periodismo narrativo en peligro de extincion?

Omada de Internet “En ninguna profesión es más importante el arte de escribir que en el periodismo, que diariamente está produciendo literatura—efímera, es cierto, y en gran parte mala, pero sin embargo, la literatura de millones”.
Joseph Pulitzer.

La narración es un acto fundamental para el surgimiento de la civilización humana. Desde los tiempos ancestrales seguimos narrando en muchos de los ámbitos de nuestra vida.
Cuando hablamos de periodismo narrativo, pienso en la emoción que me provoca al leer un buen reportaje o una crónica, esa misma emoción que experimentó el autor cuando escribió esas líneas. Y es que el buen periodista es un hacedor de sentimientos, aunque todavía hoy carecemos mucho de esa pasión que le da vida propia a un género que describe y narra de forma coherente desde la humildad y el acompañamiento del lector.

Tomada de internet

Para muchos nos encontramos en marcha reversa donde el periodista perdió u olvidó su habilidad de contar historias y dejó su lugar como mediador en una sociedad a la que le han dejado de interesar los hechos contados a la manera del periodismo narrativo. Y es que el periodismo está tratando de encontrar su camino en medio de una situación cultural, histórica, social, política, económica compleja donde es necesario que los profesionales del gremio tengan sentimientos, ideas políticas, ideologías, impresiones sociológicas, filosóficas y un estilo propio.
Desde el punto de vista del receptor, el periodismo narrativo se presenta como un nuevo abordaje de la información. Recordemos que la narración periodística es una forma de transmisión de conocimientos y que va desde la selección del tema para narrar, su enfoque, la selección de fuentes y las preguntas a esas fuentes basadas en el qué, cuándo, por qué, dónde, cómo y quién
Enriquecer el periodismo desde la investigación es el eslabón principal para que se enriquezca la narrativa, porque “mientras más información se recopile, mejor se escribe”. Pero aún así, el periodismo es también una actividad interpretativa, la visión y la relación del reportero con los hechos es incuestionable por definición. No se trata de contactar a la fuente, pedir sus declaraciones y transcribirlas sin confrontación o contexto, sino de compartir con ellas. Un buen periodista no prescinde de su público y narra los hechos guiado por la necesidad de que sus lectores lo entiendan.
La narración es también la herramienta que orienta, transforma conciencias e ideas a nivel social, ya sea con un lenguaje poético o literario pero que denota, sobre todo, la personalidad del escritor y el cómo realiza una valoración propia de los hechos. Y es precisamente ese carácter interpretativo lo que le otorga al periodismo su potencial narrativo y lo lleva a abordar nuevas dimensiones de la realidad de una forma novedosa, con elementos que pueden embellecer un texto demostrando que es también un género literario.
Todavía hoy, la calificación de periodismo como literario o narrativo puede suscitar algunas controversias. Esa polémica es tan antigua como gastada y, por suerte, ya se ha superado, considerándose al periodismo como “el hijo moderno de la literatura”.
Hoy más que nunca, en el estado actual del periodismo, necesitamos recurrir a nuevos paradigmas teóricos y a nuevos conceptos para describir, analizar, narrar y crear textos periodísticos que abran las puertas hacia la narrativa. Lo cual demuestra que a veces nos encasillamos en poner etiquetas o clasificaciones, cuando es más importante narrar los hechos y romper con los clichés tradicionales que etiquetan al periodismo.
La narrativa caracterizada por una amplia información recopilada, detalles, personajes, hechos relatados fieles a la realidad circundante y unido al compromiso profundo con el tema a tratar, con sus impresiones sobre los acontecimientos y con sus lectores y audiencias es, en sí mismo, un requisito de la labor ética, el estilo, identidad e individualidad del periodista que narra historias, describe, informa y sobre todo interpreta y reflexiona.
Con la era de Internet y su hipermedialidad, el periodista ha encontrado herramientas más asequibles y económicas para publicar sus trabajos, con la creación de nuevos medios digitales que sirven de plataforma para la difusión de los textos narrativos. A nuestro entender, el periodismo narrativo incorpora hoy enfoques y perspectivas nuevas que amplían el campo de visión y de análisis de los hechos, situaciones y acontecimientos de naturaleza periodística. En la opinión del Miembro de Honor de la AHS, Maestro de Juventudes y Premio Nacional de Literatura, Luis Álvarez Álvarez, en su conferencia “Narrar es una cuestión humana”, impartida como una de las actividades del IV Coloquio Nacional de Periodismo, “sin subjetividad, sin la voz personal del periodista no existirá jamás una verdadera narración periodística, porque faltará lo esencial de la técnica personal, que es el motivo libre, el motivo introducido por las perspectiva personal de quien lo escribe”
Sin dudas, es necesario valorar e interpretar la realidad desde puntos de vistas diferentes, matizando las posibilidades expresivas del periodismo y de la información con profundidad, coherencia, con una interpretación creativa que no desplaza u obvia el hecho informativo, sino que lo complementa. Pero es labor de los periodistas encontrar ese equilibrio, para que no desaparezca la esencia del periodismo narrativo.


Las nuevas narrativas en el periodismo cultural

Un diálogo sobre la formación del periodista cultural, los lenguajes, la investigación, las técnicas narrativas y el necesario sentido crítico de quienes asumen ese rol en los nuevos medios digitales, tendrá lugar en el IV Coloquio Nacional de Periodismo Cultural que se desarrollará del 21 al 22 de junio en Camagüey, para unir mediante el pensamiento y la reflexión a profesionales de la comunicación de toda la Isla.
Por segundo año consecutivo el evento promoverá el intercambio a través de las plataformas digitales, el Portal del Arte Joven Cubano, página oficial de la Asociación Hermanos Saíz, y el perfil de facebook AHSCamagüey, servirá de punto de encuentro para el desarrollo de esta edición. Desde su surgimiento en 2018, el Coloquio ha sido el espacio para la actualización y el autoexamen del quehacer de las coberturas a las manifestaciones artísticas, el monitoreo de los medios y el aprovechamiento de las tecnologías para generar proyectos que conecten al público con los productos culturales y visibilizar así el arte y a los artistas de Cuba.


Sobre la mesa estarán preguntas y opiniones con respecto a las iniciativas que los creadores nacionales y foráneos han implementado para que el arte trascienda los encorsetados escenarios generados por la pandemia. Además de la urgencia de involucrar en el intercambio a decisores de medios de prensa y del sistema institucional de la cultura.
Esta edición enfoca el tema “Las técnicas narrativas en el periodismo cultural” y añade como novedad el concurso Criticar es querer, auspiciado por la filial de la Asociación Hermanos Saíz y el Centro Provincial del Libro y la Literatura de Camagüey (CPLL) enfocado a desarrollar una visión crítica del arte a partir de la irrupción de la pandemia de COVID-19 en Cuba. Los resultados se darán a conocer el día 22 junto a la presentación del número 10 de Sendas, publicación trimestral de la filial camagüeyana correspondiente a los meses de abril y junio.


Dentro de las actividades previstas se encuentran la conferencia virtual “Narrar es una cuestión Humana”, de Luis Álvarez Álvarez, Premio Nacional de Literatura y Miembro de Honor de la AHS; el debate “Las técnicas narrativas y el periodismo digital”, con la participación de Sergio Rodríguez Blanco, periodista hispano mexicano, Gloria Kreiman, periodista argentina y coordinadora de Comunicación digital del Gobierno de Córdoba, y José Aurelio Paz , Premio Nacional de Periodismo José Martí y de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro.
Se realizará, además, la peña “Estrechando espacios, encuentro entre generaciones”, y esta vez tendrá como invitados a la periodista de TV Camagüey, Aymée Amargós, y a la periodista, investigadora y escritora María Antonia Borroto. Además, se presentará los libros Las pequeñas palabras de Reinaldo Cedeño, Crónicas del tiempo no perdido de Zoila Lapique, y Siempre la muerte, su paso breve, de Reynaldo González.
Otro de los platos fuertes será el forodebate “Contar desde las redes. La cultura cubana por streaming”, a cargo de Alberto Santos Casas, realizador audiovisual de SC Producciones de Camagüey, Alexis Triana, director de Comunicación del Ministerio de Cultura, Reilys Griñán García, periodista de Lía Videos de Santiago de Cuba, Yunier Riquenes y Naskicet Domínguez, creadores del proyecto Claustrofobias Promociones Literarias, de Santiago de Cuba.
Un concepto actualizado de cultura correctamente aplicado y la necesidad de que la labor de los medios de prensa trascienda, se impone hoy como garantía del verdadero periodismo cultural. Es por ello que la IV edición del Coloquio Nacional de Periodismo Cultural ratifica su compromiso fundacional sintetizado en la idea del pensador Fernando Ortiz: “En Cuba, más que en otros pueblos, defender la cultura es salvar la libertad”.


Feminista, comunicadora y sin frenos

Si a algo no puede renunciar la espirituana Lisandra Gómez Guerra, Doctora en Ciencias de la Comunicación, es a la madrugada sustanciosa en ideas y a la palabra lista para ser expresada sin tapujos ni dobleces. Son dos hábitos que forman parte de su personalidad, como su modo desinhibido de vestir y de hablar. Por eso, si alguien le pide una opinión, no puede esperar menos que la verdad pura y dura (si lo es); y si le solicitan ayuda con la revisión de un artículo, un proyecto de tesis o, incluso, que responda un cuestionario, ella —que nadie se explica cómo logra cumplir con tantas responsabilidades— dirá que sí, que claro, pero que tienes que esperar hasta mañana.

«A las 6:00 a.m. lo tendrás en tu buzón» —escribirá la noche anterior antes de irse a dormir, poco más de seis horas, para que le alcance el tiempo. Un tiempo que parece estar cronometrado, pues está dedicado a cumplir con sus múltiples obligaciones como corresponsal de Juventud Rebelde, periodista de la página cultural del semanario Escambray, profesora de la carrera de Comunicación Social en la universidad de la central provincia; reportera y directora del noticiero Al día, de Radio Sancti Spíritus; y también investigadora y vicepresidenta de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en ese territorio.

Ella dice que sí, que llevarlo todo a la vez «es muy complicado. Intento acomodar las tareas por prioridades en el tiempo. Me levanto todos los días a las 5:00 a.m. y eso me permite adelantar, sobre todo, en los procesos de escritura. Aunque si pudiera ponerle más horas al día, lo hiciera con sumo placer».

De cada uno de sus empeños diarios enumera lo que le enamora o le reta, y aunque ha recibido numerosos reconocimientos en cada área en la que labora, Lisandra asegura que no está satisfecha: «y creo que jamás lo estaré. Soy extremadamente autocrítica, tanto que a veces voy al extremo de la inconformidad».

Quizás de ahí haya nacido una obra periodística tan prolífica que ni ella misma sería capaz —si se lo propusiera— de recordar cada uno de los textos publicados tanto en radio, periódicos, revistas, sitios web o televisión, en los 12 años de experiencia laboral acumulados, luego de graduarse de la Facultad de Humanidades de la Universidad Central «Marta Abreu», de Las Villas. No obstante, confiesa que es el mundo de las ondas sonoras el que la tiene totalmente atrapada.

«Desde el segundo año de la carrera, la prensa radial me enamoró. Contar mediante los sonidos y las palabras es tan intenso que cuando intento hacer una obra compleja me deja sin aliento. Además, la adrenalina de la inmediatez es una de las mejores sensaciones experimentadas como profesional —dice, totalmente segura de su elección—. Radio Sancti Spíritus me ha posibilitado hacer casi todo lo que me he propuesto.

»La dirección de programas es otro placer y mucho más el noticiero Al Día, porque me permite crear un gran producto con la obra de otras muchas personas. Por eso siempre digo, ante cualquier reconocimiento, que no es solo mío, sino de todo un colectivo. Además, he logrado crear una empatía y complicidad con el equipo más pequeño (grabador, redactora, realizador de sonidos y locutores), porque hablamos un mismo idioma. Basta una sola mirada para saber lo que queremos. Y eso, cuando se dirige, es fundamental».

Entre los primeros retos que la profesión le puso delante estuvo el periodismo cultural, una tarea inesperada que se convertiría en pasión, al punto de que hoy lo toma como trabajo, pero también como placer.

«Cuando me gradué, en Radio Sancti Spíritus no había quién asumiera los temas cul-turales; así que fue una imposición, más que una elección. Pero estuve súper agradecida porque desde adolescente intentaba estar presente en cuanto suceso cultural ocurría en la ciudad. Desde ese instante, aprendo de la mano de artistas e intelectuales. Creo fiel-mente en la idea de que lo primero que hay que salvar es la cultura, porque es el sostén del resto de los procesos. Por eso, interpretarla y analizarla me desvela». En esa suerte de vigilia alerta, su posición como vicepresidenta de la AHS le sirve de puntal, porque le ha permitido «estar del otro lado del escenario cultural, mucho más cerca de los creadores —explica—. Eso ha contribuido a que comprenda mejor los procesos culturales espirituanos, lo que incide directamente en cómo hacer un periodismo más cercano a las luces y sombras de la vida sociocultural de la provincia y de Cuba».

Cinco años después de salir de las aulas universitarias, otra sorpresa le esperaba a la apasionada periodista de temas culturales: la comunicación desde la perspectiva de género.

«En 2013, mi jefe me envió a un taller sobre género, pensando que era sobre géneros periodísticos. Le agradeceré eternamente aquella equivocación. Bastó el primer encuentro con el tema para impulsarme a buscar información, en el afán de aprender más de lo que desconocía. Eso me ha servido para crecer como ser humano, al dejar a un lado prejuicios, estereotipos e intentar entender a quienes me rodean desde la multiplicidad.

»Al llegar la posibilidad del doctorado, muchas personas me dijeron que para la aprobación del tema debía ser algo poco estudiado y que me motivara, pues exigiría de mí horas de entrega. Pensé enseguida que solo existía una tesis doctoral sobre Género y Comunicación, referente para cualquier investigación: la de Isabel Moya. Se unieron así dos cosas: pasión y objetividad, ingredientes que me acompañan siempre».

-¿Cuánto se transformó tu vida profesional y personal luego de obtener el grado científico de Doctora en Ciencias de la Comunicación?

-He sentido que las personas intentan probarme, a veces con intención y otras no, como si tener el grado de Doctora me hiciera experta en todo o incapaz de equivocarme. Para mí es solo el inicio de un gran proceso en mi vida: superarme como profesional y persona. Cuando la Doctora en Ciencias Literarias Yanetsy Pino Reina aceptó ser mi tutora, me dijo que lo asumía si le aseguraba que ayudaría a otros, luego de obtener mi grado. Y con mucho placer lo hago. Alumnos, amigos, desconocidos… siempre intento guiar desde mis saberes, eternamente abiertos a nuevos horizontes.

Hago periodismo de a pie, ese que intenta auscultar la vida de una provincia. Claro que, más allá del título que guardo con cariño y orgullo, hoy soy una mejor persona y profesional por la experiencia adquirida en la investigación del Género y la Comunicación en Cuba.

-¿Carece el periodismo cubano de un enfoque ajustado a las corrientes, paradigmas y estudios de género en Latinoamérica y el mundo?

-Sí, predomina la ausencia de la perspectiva de género en nuestro periodismo. Se debe, en buena medida, a que en nuestras redacciones están hombres y mujeres herederos de una milenaria ideología y cultura patriarcales. Que no reproduzcan en sus materiales periodísticos sus roles y estereotipos es muy difícil. Transformar esas representaciones sociales implica sensibilizar y recibir educación desde la perspectiva de género, y eso debe comprenderse y hacerse cumplir como política nacional. Hay muchas intenciones, hemos ganado conocimientos en cursos y talleres, pero aún son mayoría quienes reproducen las diferencias entre hombres y mujeres, ancladas en el patriarcado, y se niegan a comprender la multiplicidad de las feminidades y masculinidades.

-¿Te ha traído sinsabores esa postura inclusiva, democratizadoramente feminista, con la que defiendes tus ideas?

-Muchos. Recuerdo que varios colegas espirituanos me cuestionaron el por qué dedicarme a realizar un doctorado sobre el tema y otros (no pocos) aún me dicen que son «exquisiteces» mías, cuando les explico cómo logramos mejores productos comunicativos si asumimos la perspectiva de género. De forma general, no se concibe como importante y vital para el ejercicio de un periodismo más comprometido con su contexto.

-Y a ti, como mujer, ¿cuánto te ha aportado y transformado ese conocimiento?

-Soy una mujer mucho más fuerte, confiada, resiliente, segura y capaz de comprender conductas, pensamientos, actitudes desde la multiplicidad misma de los seres humanos.

-¿A quiénes tienes como paradigmas de mujeres periodistas?

-Es difícil, porque son varias. Todas las que de forma ética y valiente defienden en sus creaciones sus puntos de vista con la responsabilidad social que exige esta profesión, no siempre bien comprendida.

-Defiendes con vehemencia tus criterios y gustas de imponerte desafíos constantemente… ¿Te consideras una periodista libre de tabúes?

-Intento. A veces choco con alguno y me obligo a sacarlo del camino, pero es difícil. Por eso cuando estudias sobre género, lo primero que aprendes es que estás en un constante aprendizaje.

-¿Qué te retiene en tu terruño, aun cuando te han invitado a cruzar fronteras interprovinciales?

-Nunca he pensado en irme de Sancti Spíritus. Aquí crezco como profesional. Los medios solo tienen la condición de municipal, provincial y nacional para el sistema de pago. Desde que conquistaron Internet, ya el mundo rompió esas fronteras. Aquí he escrito sobre lo que he querido; mientras que, por ejemplo, en Juventud Rebelde más de un tema me ha sido censurado porque nacionalmente no es considerado acertado. Aquí también está mi familia y tengo mi comodidad. Quizás en eso último deba trabajar para que no se convierta en un freno en mi vida.

Dice «freno» y la palabra suena fuerte, como si no estuviese hecha para ella, una mujer de 35 años a la que ni los más duros rigores de la profesión le han podido imponer límites. 

Esa seguridad que se proyecta hasta en su forma de mirar está asentada en la búsqueda constante de un modo de hacer que es unas veces impetuoso y otras, más reflexivo, pero nunca un freno.

*Tomado del libro El compromiso de los inconformes. Entrevistas a jóvenes periodistas cubanos (Ocean Sur, 2021)


Mairyn Arteaga: «Creo que las historias me buscan a mí» (+poemas)

“Mairyn habla poco y hace mucho”; así definen sus compañeros de la Agencia Cubana de Noticias (ACN) a una de las voces jóvenes del periodismo cultural en Villa Clara.

Desde que se graduó de la Universidad de La Habana, Mairyn Arteaga Díaz ha reportado el acontecer cultural de esta central provincia para la ACN, el Grupo Guamo, donde trabaja actualmente, y otros espacios.

Si bien la frescura de sus 29 años se traduce en su hacer y su persona se aviene con la sed de los imberbes que le entran con ganas a la profesión, quienes la conocen o la leen coinciden en ese algo más que habita a la reportera.

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

Y es que detrás de sus espejuelos ocasionales, su andar casi en solitario, su joven apariencia y su discreción a prueba de bala, emergen en ella la autoexigencia y el olfato de los periodistas viejos. Quizás porque a Mairyn la noticia comenzó a quemarle los dedos desde la infancia.

“En quinto grado decidí que quería ser periodista, porque me gustaba mucho escribir, incluso cuando tenía que redactar composiciones largas trataba de imitar la estructura de los textos de los periódicos. Y eso fue algo que mantuve todo el tiempo hasta la vocacional.

“Al principio lo que me atraía era el hecho de no estar encasillada en una oficina ocho horas, pero el periodismo para mí ha sido mucho más que esto. Es una profesión que te exige casi estar en constante movimiento, además de que te permite vivir otras vidas ¡Eso es lo que más me atrae aún! Ponerme en el lugar de otras personas y a veces vivir un poco a través de ellos para poder contar sus historias”.  

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

Trabajos suyos han sido replicados por diversos medios como la revista Bohemia, Radio Habana Cuba, La Jiribilla, Cuba Sí, Adelante, Periódico de Mayabeque, Tiempo 21. Varios medios nacionales y extranjeros, impresos y digitales, entre ellos Cubadebate y La Calle del Medio. También se ha desempeñado como escritora del programa radial Hablemos, de la emisora CMHW. Egresada del Taller de Técnicas Narrativas del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Mención en el Concurso de Periodismo Cultural de la revista Caimán Barbudo del año 2016, con la crónica Abuelo Risei. Pero el primer momento importante de su carrera estuvo marcado desde el día que eligió su tema de tesis.

“Yo fui con un grupo de amigos a conocer la Isla de la Juventud en abril de 2012, cursaba el tercer año de la carrera. Una de las salas que sirven hoy de museo en el Presidio Modelo está dedicada al encierro de los japoneses, alemanes e italianos durante la Segunda Guerra Mundial, algo que yo no sabía, que se me quedó archivado. Cuando me pidieron un tema de tesis, aquel recuerdo me halaba. Al principio tuve mis dudas porque tenía que entregar una estrategia de fuentes para que me aprobaran el tema y yo no tenía ni idea de cómo encontrar a los descendientes vivos de esas personas. Había pasado mucho tiempo del holocausto, pero no me importó, sentí que debía hacerlo, y como soy testaruda…”

«En la Isla de la Juventud hubo un samurái». Así comienza la primera crónica del libro La Isla de los Confinados, Ediciones Sed de Belleza, 2016, en el que la joven periodista de Villa Clara narra, con intimidad y elocuencia, la triste epopeya de nipones confinados en el Presidio Modelo durante la Segunda Guerra Mundial.

“Fue un poco difícil el hecho de tocar un montón de puertas, de tratar temas sensibles y hurgar en momentos de sus vidas que a lo mejor ellos no querían contar y más a una extraña, pero fíjate, aunque al principio me recibieron un poco recelosos, todos me abrieron las puertas, sí hablaron y me contaron hasta donde sabían, y yo les agradezco muchísimo que confiaran en mí.”

En el libro aparecen 20 crónicas y 19 familias niponas, de una se narran aparte la historia de la madre y del padre, pero Mairyn entrevistó a muchas más personas. “Algunos conservan recuerdos mínimos de aquellos momentos porque eran muy pequeños o no habían nacido aún, otras fuentes se negaron a contar las historias completas, o al menos a que fueran publicadas, pero ayudaron a entender un poco más todo el hecho”.

“Con muchas historias me conmovía, incluso lloraba, ¡uno se siente como más viejo después que pasas por algo así!

“Pero cuando salió La Isla de los Confinados ellos se quedaron agradecidos de que hubiese decidido mirar hacia esa parte de la historia que al menos para ellos es importante.”

Este, el primer libro de Mairyn Arteaga, nacido de su tesis de diploma, no solo ha sido acogido con beneplácito por críticos, lectores y protagonistas; sino que resultó una marca en el estilo de futuras entregas para La Jiribilla, Bohemia, La Calle del Medio o el Caimán Barbudo. Periodismo investigativo que prefiere exponer los hechos, así como quien cuenta desde los artilugios de la literatura la realidad misma, ¿y por qué no? si al fin y al cabo estas vidas que ella nos relata, superan por mucho la ficción.

“Es que yo creo que a mí las historias me sorprenden, un poco. De pronto estoy en un lugar y permanezco muy atenta a las cosas que puedan surgir en los alrededores. Si voy a una cobertura no me encasillo en la cobertura, sino que intento ver lo insólito. Pero no es que ande buscando un tema para escribir, sino que yo creo que ellas, las historias, son las que me buscan a mí.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

¿Además de tu libro te ha pasado esto en otras ocasiones?

“Bueno, yo soy de un pueblecito en las montañas de Artemisa, llamado Niceto Pérez (Rancho Mundito); pasé toda mi infancia escuchando hablar de los acuáticos que creen en los poderes curativos del agua. Se sustentan con lo que sean capaces de producir con sus manos y no beben agua que no sea del arroyo.”

“Llegó el momento en que yo dije, ¡ya, esto lo tengo que hacer!”

“Los acuáticos viven en un pueblo mucho más intrincado, donde el carro entra cada tanto, cuando no está roto. Sin las cosas que traen el desarrollo y que según ellos llevan a la destrucción del hombre, como, por ejemplo, la electricidad. Fui hasta allá y conté un poco de su historia”.

“Para mí es el mejor modo de hacer un periodismo más ameno, más cercano y de que la gente se reconozca en mis textos. Impacta más el hecho de que cuentes la historia como una historia y que no te lo pongas así como muy lejos de ti, sino que hagas que la gente se sienta cerca de esos hechos, tocar la piel de las personas más que quedarte en cifras y en la mera información.”

¿Qué aportó tu pueblecito a tu sentido social?

“Yo creo que es eso que los pueblitos tienen, todo el mundo se conoce, la gente es más cercana, y el hecho de no creerte por allá arriba de las personas, de sentirte parte de la gente, de diluirte en inframundos y capas, ser una más. Yo creo que sí tiene que ver.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

Sin embargo, cuando te graduaste comenzaste a trabajar en la Agencia Cubana de Noticias y allí permaneciste durante seis años haciendo un periodismo que exige inmediatez, productividad, lenguaje informativo…

“No sé si es una virtud, pero me gusta desdoblarme, sentirme como el agua que se adapta a los recipientes y a sus formas. Y así llegué a adaptarme al ABC de la Agencia como mismo hacía un reportaje con vuelo literario, servicio especial para Bohemia. ¿No sé si es que no soy buena en ninguna de las dos cosas?”

Se ríe casi nerviosa, “¡bueno!, la verdad es que cuando chiquita era gaga y tartamuda –un poco–, pero cuando cantaba no se me trababan las palabras y así descubrí que hablando rápido tampoco. Así que se me convirtió en un hábito y por eso siempre he sido de leer muy rápido, también escribo muy rápido, ¡ah!, y hablo rápido. Quizás esto me ha sido útil para procesar información, hacer transcripciones… y cumplir con las normas mensuales de medios como la ACN”.

Se vuelve a reír, bebe del té rosado –de flor de Jamaica– con miel que ha preparado para ambas y continúa.

“Además, en Cuba escasean mucho los medios para hacer periodismo narrativo. Y en la agencia, aunque tiene las características propias, muy delimitadas y bastante específicas para cada género, el hecho de tener varios clientes –revistas y periódicos–, te da la oportunidad de estos servicios especiales.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

También te permite ser testigo de momentos importantes en la historia cultural de la provincia.

“Sí, por ejemplo, después del paso del Huracán Irma por Isabela de Sagua fui con una brigada de la AHS a brindarles apoyo, y bueno, una vez allí era imposible no reportar lo que vivimos esos tres días. Fue una experiencia bonita y triste porque Isabela de Sagua estaba devastada, la gente allí se quedó sin nada y uno lo poco que podía hacer era conversar con ellos, dejarlos que se desahogaran y que contaran la experiencia.”

“También cubrí La Feria del Libro en La Habana en 2015, porque desde la Agencia Central pidieron apoyo de las Corresponsalías. Otra experiencia que me gustó mucho fue el Festival de Cine Latinoamericano en 2017, que nos dio la oportunidad de entrevistar a realizadores latinoamericanos, de hablar, de interactuar, de vivir la atmósfera del festival, y también es como que te foguea, te ayuda. Teníamos que hacer como tres o cuatro coberturas en el día, incluido el matutino y resúmenes. Después se te nota el cansancio de trabajar así contra cierre, pero en ese momento estás con otro tipo de gasolina.

“Me gusta mucho el cine, lo prefiero a las series. Sobre todo, el latinoamericano.”

¿Cómo repercute en ti el hecho de interpretar la vida cultural de Santa Clara?

“Cuando yo estaba en la universidad decía que iba a ser periodista de internacionales. El periodismo cultural lo veía como fácil, erradamente. Hasta que llegué a Santa Clara. Que tiene una vida cultural muy rica y un púbico muy exigente. Muchos artistas que vienen a Cuba quieren pasar. Las personas que llevan adelante la cultura son muy comprometidas con el arte, y no te queda otra que comprometerte y vivir un poco por eso.

 “Yo creo que nos falta muchísimo porque siempre nos quedamos en cubrir de un evento lo que pasa o lo que va a pasar y no vemos más allá, a las implicaciones que puede tener interpretar la vida cultural, hacer crítica, porque casi siempre lo que se hace es para ensalzar un producto no para ver lo mejorable que pudiera tener otro, y me hago la autocrítica, por supuesto.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

¿Cómo te ves en Guamo?

“Llevo redes sociales, es algo que voy aprendiendo porque es un mundo dentro de la comunicación relativamente nuevo, que tiene otros códigos para llegar a la gente y para ganar visibilidad.”

Mairyn practica yoga, cultiva plantas, toma té rosado con miel, y cuida dos perras enormes que se llaman Nala y Lluvia. Su sensibilidad y su sencillez se la deben quizás a la niña que nació entre lomas, allá por los munditos pródigos de Artemisa y que desde entonces se las agenció para andar con un libro a rastros, casi todo el tiempo.

“Si estoy en un lugar que no quiero estar o con gente que no conozco, pues yo abro el libro, me meto ahí y ya. Es como mi capa de invisibilidad. Sobre todo, si se trata de García Márquez.”

¿Prefieres al Gabo periodista o al escritor?

“Creo que es difícil separarlos.”

Me decías que además del cine te gusta la trova.

“Sí, yo creo que a mí me gusta un poco de todo.”

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

¿Algún sueño pendiente con respecto al periodismo ahora mismo?

“Tengo un libro de crónicas de viaje, inédito, contiene historias de lugares donde he ido y me han asaltado las historias.”

¿Si no hubieses sido periodista o escritora, qué hubieses querido ser?

“Ingeniera, aunque mi mamá hasta el último momento para elegir carrera quería que me pusiera la bata blanca”.

Alguien me dijo que escribes poesía.

“En momentos muy específicos me salen, en reuniones, por ejemplo”.

¿Unos dicen que eres laboriosa, otros que lacónica, que si tímida… qué cualidad te define mejor?

“La honestidad es mi arma fundamental”.

También eres perseverante.

“Más bien testaruda”.

foto: Alexis Rafael Pérez Soria

 

Nostalgias

Por Isla

¿Y qué queda de los amigos que se van?

Una sandalia rota por tu perra,

una cama recién tendida, y azul,

la casa vacía,

una que otra foto subida en la nube,

un puntico verde en esa red social.

El sabor extraño de la añoranza,

la esperanza de verlos por ahí, algún día,

en algún sitio, que puede ser el tuyo o el de ellos,

o simplemente cualquier otro.

La certeza de lo efímero,

y estas letras que te saltan de pronto,

cuando tratas de llenar,

con el trabajo que debes,

una página en blanco.

 

Afortunada

He visto una herradura en el cielo,

una herradura hecha de nubes blancas,

en un cielo azul.

Luego, por andar mirando hacia arriba,

he puesto el pie derecho

sobre una pila de excremento.

 Sí, hoy debe ser mi día de suerte.


El periodismo cultural y el reto de lo digital

Muchos son los retos del periodismo cultural en Cuba. A los tradicionales se suman otros relacionados con plataformas digitales, redes sociales y un complejo entramado comunicativo y social, que demanda un ejercicio de la opinión y la crítica sobre temas artísticos y culturales en general cada vez más profundo.

Lo primero será siempre el conocimiento, la superación y la capacidad de análisis de las obras y los sucesos creativos. Resulta muy difícil que un profesional de la prensa tenga todas las herramientas para el reflejo profundo y el análisis del teatro, la danza, la literatura, el cine, el patrimonio, las artes visuales, etc.; por eso es tan pertinente el trabajo conjunto y la inclusión de personas que ya ejercen la crítica en otros espacios —o tienen la formación para hacerlo— como dramaturgos, musicólogos o autores con prestigio —aunque ello implique que deban aprender las dinámicas de los medios de comunicación y el periodismo—.

Su realización con calidad tiene vital importancia para los creadores y la formación de los públicos. No se trata de decir “voy a ser crítico” o “haré un buen periodismo cultural”, no depende solo del propósito ni de apretar botones mágicos. Es primordial tener en verdad el conocimiento y las competencias profesionales para hacerlo, porque con intentos desacertados podríamos tener efectos negativos, como confusión e imaginarios erróneos.

En el presente contexto resulta esencial impulsar el periodismo cultural en plataformas digitales, con el aprovechamiento máximo de la gramática hipermedial, por los debates que suelen ocurrir en esos espacios desde posiciones diversas. Ahí resulta cardinal también el ejercicio profundo y argumentativo de la crítica.

Tenemos mucho por hacer en ese sentido. En Cuba el reto de aprovechar al máximo el mundo web es doble por las dinámicas desfavorables que persisten en lo tradicional, con profesionales, creadores y audiencias poco acostumbrados al ejercicio del criterio “incómodo”. La crítica siempre va a molestar. Resulta casi imposible que algún autor aplauda de felicidad al escuchar o leer críticas a una de sus obras. Y a eso se le suma la necesidad de dominar otras herramientas y códigos de lo digital. El trabajo en equipo parece ser la manera más efectiva de dar pasos más rápidos en ese sentido, aprovechando las potencialidades de cada uno.

Alegra ver algunos ejemplos positivos de iniciativas como podcasts y perfiles hipermediales en medios como el periódico Juventud Rebelde y la revista El Caimán Barbudo, pero falta muchísimo. Aquí todavía no hay experiencias como youtubers o grandes influencers sobre esos temas en las redes.
Nosotros consideramos que cualquier acercamiento desde lo comunicacional al arte o a los sucesos artísticos no debe ser considerado periodismo cultural, porque eso implica también un conocimiento, una ética, un análisis.

Ya en el artículo “Hacer un mejor periodismo cultural no depende únicamente de las formas”, publicado en junio de 2020, comentamos la necesidad de cambiar rutinas productivas y encontrar maneras más atractivas en la presentación de los contenidos, aunque hay otras esencias principales.

Durante la edición más reciente del Taller y concurso Rubén Martínez Villena, convocado por la Asociación Hermanos Saíz, profesionales de varias generaciones debatimos muchísimo sobre este tema y otros retos del panorama comunicativo en Cuba. No basta con intentos aislados, debemos articularnos con estrategias que favorezcan también la superación y la multiplicidad de visiones. La AHS y la Uneac son fundamentales en ese empeño.

El periodismo cultural adquiere cada vez más importancia, como lupa que analiza, desentraña, orienta y guía. Rebasa el arte, la literatura… Es transversal a fenómenos de la sociedad toda, por eso debemos cultivarlo y enarbolarlo siempre de la mejor manera posible.

 

*Publicado orginalmente en La Jiribilla