La Habana


La Plaza de la Catedral: Un escenario teatral

Nadie diría, al contemplarla hoy, que la plaza de la Catedral en el siglo XVI no era más que un terreno anegadizo y pantanoso —debido a que existían en ella unos manantiales— al punto de ser conocida como Plaza de la Ciénaga. Ya a «inicios del siglo XVIII se comenzó a rodear la plaza de algunas grandes residencias: la que sin portales construyó el Capitán General Luis Chacón (frente a la Catedral), la del Marqués de Aguas Claras (Restaurante El Patio) y frente a esta, una a continuación de la otra, las del Conde de Lombillo y la del Marqués de Arcos, a esta última se trasladó en 1825 la Casa de Correos».[1]

Solo a fines del siglo XVIII, para mayor exactitud en 1793, alcanzaría la Plaza su actual nombre al convertirse: «la antigua iglesia de los de los Jesuitas, entonces Parroquial Mayor, en Catedral».

La Plaza de la Catedral no solo es un espacio bellísimo por la arquitectura colonial de que da muestra, sino también, lugar esencial en la vida del Centro Histórico, sitio turístico por excelencia. Por aparecer en innumerables imágenes, es símbolo, en buena medida, de la Habana toda y —¿por qué no?— también de Cuba como nación. Ha tenido otras funciones, además, que trascienden aquellas que motivaran su concepción. Esencialmente en el siglo XX, ha devenido escenario por excelencia de múltiples representaciones teatrales.

Luis Alejandro Baralt presentó Fuenteovejuna de Lope de Vega en la otrora Plazuela de la Ciénaga, en el mes de agosto del año 1935, en conmemoración con el tricentenario de la muerte del dramaturgo español. La experiencia —que se sitúa como antecedente de la fundación de Teatro La Cueva— constituyó un impulso a la indagación de nuevos modos de entender la praxis escénica. Baralt en un intento de asumir la experiencia de un teatro de masas, concibió un escenario tripartito y un diseño de iluminación basado en juegos de luces con spotlights: “Las nuevas técnicas implicaron el enriquecimiento de las posibilidades para los escenógrafos que se incorporan vitalmente al hecho artístico (…). el concepto de escenario da paso al de espacio escénico, (y) fin de la dictadura de la caja óptica”.[iii]

Luego de esta presentación, que daría inicio a serias modificaciones en el teatro cubano, la otrora Plazuela de la Ciénaga, se convertiría en escenario de múltiples puestas en escena[iv], muchas de las cuales han sido televisadas: por solo citar alguna, es posible mencionar la de la zarzuela Cecilia Valdés.

En la intervención de la Plaza de la Catedral como escenario, que es evidentemente un espacio no habitual de representación[v], se ha querido repetir muchas veces el esquema del teatro convencional, trasladándose los espectáculos más bien íntegramente de la sala teatral al espacio público —con buena parte de la parafernalia concerniente al edificio escénico, incluidos equipos de sonido, y luces—. Se han situado sillas en el espacio de la Plaza, de frente, a la Catedral barroca que se ha usado como suerte de macroescenografía o “telón de fondo”. Ante al atrio de la iglesia se ha construido asimismo las más veces un tablado destinado a hacer de escenario.

También ha sido testigo de acontecimientos importantes para la Iglesia Católica cubana, que ha querido salir del recinto sagrado para celebraciones del oficio religioso en festividades por Años Jubilares, navidad y año nuevo, entre otras muchas —incluida la misa de despedida de la Virgen de la Caridad tras su peregrinación en 2011—. El atrio del templo barroco ha devenido altar, de un modo similar a como sucedió a fines de la Edad Media Europea, donde este desplazamiento del culto, trajo consigo el resurgir del teatro como manifestación[vi].

El grupo de teatro de calle, Gigantería, que desde su fundación[vii] ha realizado su labor en el área del Centro Histórico, ha tomado por años, la Plaza de la Catedral como lugar de tránsito en sus Pasacalles. logrando convertir a innumerables transeúntes en espectadores-participantes del jolgorio teatral.

Otros tantos personajes han contribuido a hacer más pintoresco su entorno: Floristas o vendedoras de futas, damas que echan la suerte y señores de largos tabacos, pueblan esta plaza que deviene una especie de pintoresco escenario donde el espacio de actores y público es el mismo —se funde en uno solo—. Estos caracteres tipificados logran brindarle —desde la peculiar forma de teatralidad callejera que articulan—, un cariz singular a la Plaza de la Catedral que se plantea así, viva cada vez, al superar los destinos, para los que antaño, fuera concebida.

Notas:

[1] Juan de las Cuevas Toraya (2001). 500 años de construcciones en Cuba. La Habana: D.V. Chavín, Servicios Gráficos y Editoriales, S.L. p. 32

[ii] Ibídem, p. 46.

[iii] Liliam Vázquez: “El viraje de la Cueva”. En Revista Tablas no. Extraordinario, 2002, p. 17.

[iv] También ha aparecido esta Plaza en algunas obras de la cinematografía nacional. Digna de recordarse es su presencia como escenario en la película Cecilia Valdés de Humberto Solás.

[v] “El teatro para espacios no convencionales: (se constituye por) espectáculos de carácter flexible que pueden ser representados en el patio de una escuela, de un museo, de una biblioteca, en una fábrica, en campamentos agrícolas, en determinadas áreas, de otras instituciones y también en calles y plazas”. Morales, Pedro: “Una ciudad y una jornada para el teatro callejero”. En Tablas No. 2, abril- junio de 2002, p. 70-73.

[vi] “(…) la representación se decide, con alguna timidez, a salir del templo; avanza hasta el pórtico; se arriesga hasta el atrio; finalmente sale a la plaza. Es el teatro de masas de la Edad media, y es el principio del Drama moderno”. D´ Amico, Silvio (1971): Historia del teatro dramático. La Habana: Instituto Cubano del Libro, p. 139.

[vii] Gigantería surge en Cuba durante el mes de abril del año 2000.

 


Una AHS que piense en comunidad

La Asociación Hermanos Saíz (AHS) debe ser portadora en estos tiempos, a través del arte, de un mensaje esperanzador para nuestra gente, según trascendió en la asamblea de la AHS de La Habana, celebrado este miércoles en la Casa de la Música del municipio de Plaza de la Revolución.

De cara al 4to. Congreso de la organización, a desarrollarse el próximo mes de octubre, Rafael González Muñoz, presidente de la Asociación Hermanos Saíz, dijo que este encuentro ha sido bien fructífero, sobre todo si tenemos en cuenta que de los poco más de 2500 asociados, La Habana cuenta con el 50 por ciento de ellos.

Además, reflexionó sobre la idea de trabajar mucho con los jóvenes afiliados menores de 25 años, quienes no encuentran aún un espacio identificativo en la AHS, según encuestas recientes, pues no sucede así con los de en un rango de edad mayor entre 25 y 35 años.

Durante el debate, el profesor Kenneth Fowler llamó a confiar los unos en los otros para afrontar cada reto que tenemos hoy. Para ello, dijo, se debe repensar la vida asociativa de la AHS, para convertirnos en una verdadera comunidad de intereses, valores e ideales.

Por su parte, Gemay Castillo, estudiante del Instituto Superior de Arte (ISA), habló también de la indispensable unidad dentro del gremio de jóvenes artistas y las maneras de potenciar la crítica y la investigación con un vínculo fundamental en las universidades.

Asimismo, en las revistas de críticas deben contenerse polémicas socioculturales que se viven en la cotidianidad, reseñó José Ernesto Nováez, quien comentó: «No toda la cultura puede ser La Habana, hay que promoverla con fuerzas en todos los territorios y rincones del país, porque ella nos salva».

Con respecto a esto, el investigador Iramis Rosique acotó además que la Asociación debe plantearse una estrategia para las transformaciones que hoy vive el país. No podemos llegar a un barrio a imponer nuestras prácticas culturales. Hay que ir a esos lugares, pero pensando detenidamente antes en los cómo.

Más que criticar los gustos musicales o culturales de nuestra gente en barrios y comunidades, debemos convertirnos en seres capaces de dotar con herramientas a nuestra gente, afirmó sobre el tema Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Partido en La Habana.

Por último, Raúl Alejandro Palmero, primer secretario de la UJC en la capital, refirió que en medio de la actual coyuntura que vivimos la AHS debe tener como fin alimentar nuestra esencia y espíritu. Porque ella, según se dijo, no deja de ser relevante para el tejido social del país.

Al encuentro asistieron, además, Aylín Álvarez García, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, así como otros funcionarios del Partido, el Ministerio de Cultura y el gobierno en la capital.


Distrito de las Artes y la Moda

Entre el 15 y el 17 de noviembre, el Pabellón Cuba se convertió en escenario para el Distrito de las artes y la moda, evento que cuenta con el auspicio de la Dirección de Cultura de Plaza y el apoyo de la Asociación Hermanos Saíz, por el aniversario 503 de la Villa de San Cristóbal de La Habana.

Foto: Cartel

La programación del evento comprendió música electrónica, clásica, World music, desfiles de modas y una expo feria comercial. El día 15, entre 4:30 p.m. y 5:30 p.m. estarán DJ Reitt & Shanara ft CarloSax y VJ; entre 5:30 p.m. y 6:00 p.m., el Cuarteto de cuerdas Caturla y de 6:00 p.m. a 6:30 p.m. la Colección Vibra Beyond, con diseños de la marca Beyond Roots y accesorios de Johannia Cabrera; de 6:30 p.m. a 7:00 p.m. estará la colección Helechos, para Telarte, del diseñador Yosvany Martínez y el artista Gilberto Frómeta. Para concluir, de 7:00 p.m. a 8:00 p.m., concierto del grupo “La Valdés”.

El 16 de noviembre, entre 4.30 p.m. y 5.30 p.m. estuvieron DJ Reitt & Shanara ft CarloSax y VJ y de 6.00 p.m. a 6.30 p.m., se presentó la colección identidad, de los diseñadores Aimee y José Luis González, artista para Telarte Manuel Mendive y de 7:00 p.m. a 8:00 p.m., concierto de Toques de Río.

Como parte del evento el miércoles 16 de noviembre, a las 5:30 p.m, en el salón principal del Pabellón Cuba, se presentó el documental “La Habana Elegante», dirigido por Rolando Almirante, con su equipo D’Alma Films Producciones.

El 17, nuevamente entre 4.30 p.m. y 5.30 p.m. estarán DJ Reitt & Shanara ft CarloSax y VJ; 6:30 p.m. a 7:00 p.m., se presentó la colección BarbarA´s, con diseños de la marca BarbarA´s y música incidental de La Reina y la Real. En tanto, el 18, en la jornada de cierre, entre 4:30 p.m. y 5:30 p.m. estarán DJ Reitt & Shanara ft CarloSax y VJ; entre 5:30 p.m. y 6:00 p.m., el Cuarteto de cuerdas Caturla y de 6:00 p.m. a 6:30 p.m., colección Calendary 2022, diseños de la marca Carenas y colección de diseño alternativo sueco, creación colectiva, en la Semana de la cultura sueca. De 6.00 p.m. a 6.30 p.m., la Colección Mademoiselle, del diseñador Michel DSuárez y de 7:00 p.m. a 8:00 p.m., concierto de Isis Flores.


Cuba desarrolla amplio programa cultural en feria de Argentina

Cuba desarrolla un amplio programa cultural en la 46 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y sus propuestas tienen gran acogida en el público argentino, aseguró hoy el jefe de la delegación de la isla, Juan Carlos Santana.

En declaraciones a Prensa Latina, el vicepresidente del Instituto Cubano del Libro resaltó la designación de La Habana como Ciudad Invitada de Honor de la cita que se extenderá hasta el 16 de este mes.

La participación de nuestro país en la Feria sobrepasó todas las expectativas. Estamos cumpliendo con un importante cronograma de presentaciones y actividades colaterales y contamos con el apoyo y solidaridad de quienes siempre apostaron por la literatura cubana en Argentina, afirmó.

En ese sentido, se refirió a la colaboración de figuras como Juan Carlos Volnovich y el director de Ediciones Colihue, Aurelio Narvaja, quienes impulsaron una iniciativa para publicar obras inéditas de 100 autores de la isla durante la crisis económica vivida en la década de 1990, tras la desintegración de la Unión de República Socialistas Soviéticas.

Esas personas hicieron realidad la colección Pinos Nuevos que dio a conocer a muchos escritores cubanos y permitió continuar nuestra tradición literaria con creadores que hoy forman parte de las personalidades de la cultura nacional, señaló.

Por otra parte, resaltó la participación del público de este país sudamericano en las propuestas realizadas por la mayor de las Antillas durante la Feria.

Los argentinos están presentes en todas las actividades que realizamos. Muchos de ellos pasan por el stand para alabar el sistema social cubano y apostar por la continuidad de la Revolución iniciada en 1959. Algunos visitaron nuestro país y aseguran estar impresionados con lo vivido allí, afirmó Santana.

El filólogo y editor precisó que los lectores buscan los textos del líder histórico Fidel Castro (1926-2016), el Héroe Nacional José Martí (1853-1895) y reconocidos escritores como José Lezama Lima (1910-1976) y Miguel Barnet.

La isla también promueve a jóvenes como Claudia Damiani, Premio Calendario 2018 y miembro de la Asociación Hermanos Saíz.

Asimismo, tienen lugar numerosas acciones para divulgar la obra del Poeta Nacional de Cuba, Nicolás Guillén (1902-1989), con el propósito de conmemorar el aniversario 120 de su natalicio y el 75 de su primera visita a Argentina.

Además de realizar conferencias sobre su papel en la poesía latinoamericana, fue colocada en las estaciones del metro capitalino una instalación que permite a los interesados escuchar los versos de Guillén en su propia voz accediendo a grabaciones mediante un código QR.

Estar aquí en Buenos Aires es para nosotros un orgullo y una obligación moral con quienes tendieron siempre su mano a Cuba, aseguró Santana.

No obstante, criticó un intento de agresión por individuos financiados desde Estados Unidos que instalaron un stand con obras de escritores disidentes e intentaron desvirtuar la imagen de la nación caribeña.

La realidad demostró todo lo contrario. Nuestra instalación no deja de ser visitada y tiene una programación mucho más completa que la prevista pues contamos con la colaboración de artistas argentinos como la trovadora Paula Ferré, indicó.

La Feria nos permitió interactuar con los presentes y borrar la imagen que se quiere dar de la existencia de una Cuba paralela. No hay manera de que las agresiones contra nuestro país tengan lugar aquí, aseveró.


Viaje al centro de Cuba con Sed de belleza

El Salón de Mayo del Pabellón Cuba acoge por estos días el lanzamiento de las novedades de las editoriales de la Asociación Hermanos Saíz. Ejemplares que representan el esfuerzo, dedicación y la excelencia con la que han trabajado estos años los cinco sellos de la Organización, para garantizar el disfrute de sus lectores. Se presentan durante la trigésima Feria Internacional del Libro de La Habana, pero son los textos que permanecieron guardados y pendientes de publicación debido a la pandemia de Covid-19, que durante dos años impidió la celebración de la mayor cita literaria del país.

Hay por tanto en estas presentaciones la satisfacción del encuentro de los autores con el público, y hay ese regocijo de leer otra vez, de involucrarse con el libro abierto y sentir ese olor a recién impreso. Para devolvernos esa magia, desde la provincia de Villa Clara llegaron hasta la sede nacional de la Asociación Hermanos Saíz los hacedores de Sed de Belleza.

Su coordinadora, la joven escritora Leidy González Amador, agradeció la oportunidad del intercambio y explicó que en la muestra aparecen textos de los planes editoriales del 2019, 2020 y 2021. Al presentar Por décima (e) vocación, el editor y traductor literario Edelmis Anoceto Vega, afirmó que se trata de un volumen que recoge múltiples diálogos y la excelencia en la escritura del poeta y promotor cultural Ricardo Riverón Rojas. Otro de los atractivos de la editora resulta el cuaderno de cuentos para adolescentes La Casa de los sustos y otros relatos, de Maikel Casabuena, que contiene las leyendas y los mitos rurales de su natal Calabazar de Sagua. Casabuena ostenta los premios La Edad de Oro y Herminio Almendros. Asimismo se presentaron este sábado la antología poética Narración del vértigo, del escritor español Antonio Gamoneda (Premio Miguel de Cervantes) y la novela Pueblo, de Miguel Ángel Pérez Pirela. Sobre este último, Idier García comentó que se trata de una obra “heredera de la gran tradición novelística latinoamericana”, y aunque aborda temas como las dictaduras y la relación del poder con el amor, es “una novela sobre la música”.

Con 28 años, la Editorial Sed de Belleza se distingue por seleccionar, promover y divulgar la mejor literatura joven que produce la región, sin dejar de incluir en su catálogo volúmenes reconocidos a nivel nacional e internacional.


Arquitectura teatral (II): Teatros viejos en el Centro Histórico

En nuestro país son muchos y variados los ejemplos de teatros y escenarios desde el siglo XVIII. En sus estudios sobre el teatro cubano, Rine Leal[1] menciona muchos de ellos. El actual Centro Histórico, antes núcleo central de la urbe capitalina, es uno de los primeros lugares en alzarse con edificios para las representaciones teatrales, espacio que atenderemos —junto al de centro Habana— con especial interés, pues continúa aún en el presente una viva tradición de hacer teatro.

Como una de las primeras referencias tenemos que en una casa del callejón de Jústiz —situada entre las calles de Oficios y Baratillo—, hoy desaparecida, se representaban allá por 1773 comedias a tono con la línea del teatro español de los Siglos de Oro, Lope de Vega y Calderón de la Barca.

En ese mismo año, el emperador Marqués de la Torre en su interés de que la ciudad contase con un buen teatro, convocaría el 2 de julio de 1773 la contribución de los principales comerciantes de La Habana para la construcción de un teatro, que sería inaugurado —en lo que antes fuera un solar, situado en Oficios y Luz, el Coliseo—, el 20 de enero de 1775. Este se convertiría ya en 1803 en El Principal luego de una reparación, y desafortunadamente desaparecería tras el ciclón de 1846.

En 1800, el empresario Eustaquio (o Eustoquio) de la Fuente aprovecha una otrora arena destinada a la equitación para construir un escenario circular. Así surge el teatro El Circo, situado en el campo de Marte cerca de los actuales jardines del Capitolio. El local estaba muy mal construido ya que sus paredes y graderías eran de madera podridas y un toldo evitaba inútilmente las lluvias veraniegas que hacían imposible acudir al público.

Aparecerían en estas fechas otros escenarios pobres, carentes de comodidades y situados en la periferia de la ciudad y con un público esencialmente mestizo, lo que lleva a la preocupación de dotar a La Habana de un teatro elegante.

El pintor francés Juan Bautista Vermay construye el Diorama en la actual Manzana de Industria —San José, San Rafael y Amistad—, en 1829, un teatro destinado a 700 espectadores, que al igual que el Principal desaparece debido al ciclón de 1846.

Por esos años, Pancho Marty [2] construye el Teatro Tacón —frente a la puerta de Monserrate en el Paseo Isabel II, actuales Prado y San Rafael—. Tenía cinco pisos de palcos, lunetas, butacas, tertulia y cazuela. Una capacidad total que pasaba de 2000 personas sentadas y unas 750 de pie, y estructura a la italiana, de típica herradura. Tal vez por su forma y proporciones fue desde sus inicios espacio privilegiado para la ópera y el drama culto. Se inaugura el domingo 28 de febrero de 1838 con un baile de máscaras, y el 15 de abril abre su temporada con óperas, zarzuelas y un teatro dramático con grandes compañías españolas.

Restaurado y reformado con frecuencia, el Tacón alcanza la neocolonia. Con el tiempo llegaría a pertenecer a la Sociedad Anónima el Liceo de La Habana siendo por breve tiempo el Teatro de la Estrella, hasta quedar convertido en Teatro Nacional propiedad del Centro Gallego de La Habana en 1905, tras el rechazo de su compra por parte de gobierno; el 22 de abril de 1915 se reinaugura como Gran Teatro Nacional; en los años 50 se transforma en cine y sufre nuevos arreglos que reducen notablemente su acústica. En 1959 es bautizado con el nombre de Estrada Palma, hasta que en 1961 tras su nacionalización recibe el nombre de García Lorca.

En La Habana, al igual que en otras ciudades de la Isla, crece la lista de teatros, especialmente entre 1838 y 1868. En 1847 abre sus puertas un Circo —en Zulueta y Morro—, que seis años después llegaría a nombrarse Villanueva y estaría vinculado a los sucesos conocidos bajo ese nombre. Fue clausurado precisamente tras los acontecimientos acaecidos en enero de 1869, siendo demolido en 1887.

En 1860 se inaugura el Variedades, ubicado en los altos del café El Louvre, del hotel Inglaterra. Concebido como un teatro de cámara, con 600 asientos, dio entrada a mujeres, las cuales se podían sentar solas en luneta.

El circo Albisu —situado al final de la calle Obispo, a un costado del Centro Asturiano, frente a la actual manzana de Mella, antes de Gómez— pasa en 1866 a convertirse en teatro. En 1870 recibe el nombre de Lersundi y se reconstruye hasta alcanzar 2000 localidades. Este espacio, apoyado por sus características, alternaría espectáculos dramáticos y circenses. Luego, en el periodo neocolonial, el centro Asturiano lo compra y adopta el nombre de Campoamor —no el cine Teatro—, hasta que es demolido. Durante 1860 se inaugura el Ariosa —en Consulado 142 altos, entre San José y San Rafael—, clausurado tras el comienzo de la guerra y reabierto en 1874 con el nombre de Cervantes, luego sería llamado Lara en 1897.

Los años de guerra traerían un impasse, en el cual se reducen las inversiones en materia de construcción de teatros, hasta los fines de esta. No obstante, en 1877, José Payret edifica el teatro que hoy funge como cine llevando su nombre. En su época de esplendor logra rivalizar con el Tacón. Tuvo una capacidad para acoger a 2500 espectadores y tres pisos para palcos. No obstante, estuvo marcado desde sus comienzos por una mala fortuna y en él acontecieron desde derrumbes hasta asesinatos.

En 1887 se abre el Torrecillas —Neptuno 6, en los altos de una casa particular— que prosigue con la línea de las salitas pequeñas. Ya para 1881 abre el circo teatro Jané —Dragones esquina a Zulueta— y en 1884, la Risa —Estévez 4 esquina a Monte—. También en 1884 se inaugura el Irijoa —actual Martí— con cien puertas, grandes jardines y vestíbulo exterior acorde con el clima. El Alhambra —Consulado esquina a Virtudes— inicia el 13 de septiembre de 1890.

Durante el período neocolonial se crean pocos escenarios nuevos. Los Politeama se ubican en la azotea de la Manzana de Gómez entre 1909 y 1910. El Cuba cambia continuamente su nombre y se llamará Molino Rojo, Cubano, y Regina, hasta convertirse en el Radiocine. El Principal de la Comedia se crea en 1921 —Ánimas entre paseo de Martí y Zulueta— y dura hasta 1957, fecha en que queda reducido a parqueo.

Ante la ausencia de teatros los grupos en estos años alquilan locales pequeños para mantener una cartelera fija. En La Habana Vieja y Centro Habana surgen, el Capitolio, el Actualidades, o el Campoamor. Prometeo, La Comedia, y Prado 260.

Hoy, en esta área de la ciudad, a esos antiguos espacios que han logrado sobrevivir al paso del tiempo, se añaden otros acondicionados para acoger el quehacer de diversas compañías y mantener viva la tradición teatral.

 

 

Notas.

[1] Leal, Rine: Breve historia del teatro cubano. Editorial. Letras cubanas La Habana, 1980.

[2] Este hombre tiene una muy especial historia. Había llegado a Cuba sin dinero por lo que se hizo cazador de piratas. Ingresó en la administración pública poniéndose al servicio de Tacón. Formó parte de la camarilla de palacio realizó las contratas de las grandes obras públicas robando siempre. Traficó negros e indios de Yucatán. Muere a los 80 años.


Joven y artista: Vivir la Banda de Boyeros

Vivir es el verbo, no sirven estar o formar parte, incluso pertenecer, que es más grande, se quedó chiquito hace nueve años cuando Daya Aceituno, batuta y bombardino en ristre, llegó a la Banda de Boyeros dispuesta a convertirla en una experiencia vital y dinámica:

«Desde que llegué traté de cambiar el estilo, tenía la idea de modernizar el repertorio, modernizar la imagen, porque me di cuenta de que eran un montón de jóvenes, pero con una propuesta que se podía actualizar», así comenzó a contarme la historia bajo una lluvia que parecía que se ahogaba el mundo, pero ella no, a ella le salían las palabras como paraguas.

«Pasa mucho que le preguntas a las personas qué imagen tienen de una banda de concierto y la respuesta se repite: la bandita en el parque del pueblo, el domingo a las cinco de la tarde y los músicos con sus guayaberas blancas detrás del papelito amarillo… yo quise cambiar esa imagen, éramos todos jóvenes y yo decía: hay que darle otro sentido a esto.

«Empecé coreando, haciendo palmadas, eso también me identifica como banda, que no solo es instrumental, dentro de la música incluyo coros, voces, tratamos de implicar al público con nosotros en la retreta y empezó a funcionar y hoy se ha convertido en parte de la identidad, el estilo de la Banda de Boyeros».

Una cosa fue llevando a la otra, el repertorio se hacía cada vez «más popular, más movido, más bailable», Daya y sus muchachos veían a la gente cómo bailaba y fue una suerte de contagio bueno: «tratamos de bailar nosotros también desde la silla, pero qué va, me faltaba más, pero también me faltaba cambiar la mentalidad de la gente, eso cuesta mucho trabajo aunque yo tenía claro lo que quería. 

«A pesar de que éramos todos jóvenes, los músicos somos muchas veces sedentarios, entonces para lograr que, de estar sentados tocando el instrumento, se pusieran de pie y bailaran, había que romper muchos esquemas y muchas barreras. Me costó, pero lo fui logrando, al principio como un juego, nos divertimos mucho en los ensayos, no nos salía tocar y bailar, entonces lo primero que hacíamos era aprendernos la música de memoria y después nos parábamos a montar las coreografías, comenzamos con movimientos muy simples, pero cada vez nos fue gustando más, fuimos complejizando los pasos, montamos más temas, hasta que dije ¿por qué no hacemos un concierto mitad sentado y mitad bailado?»

La acera del Louvre, en La Habana Vieja, fue el escenario para la primera vez y  hasta hoy Daya lo recuerda como «un momento mágico, el público se quedó, te imaginarás, anonadado», claro que esa sensación quisieron repetirla y se ha quedado como sello de la Banda de Boyeros: 

«Cuando ven que nos paramos, quitamos las sillas nosotros mismos y empezamos a bailar, la gente se une más, llegan más personas, llama más la atención y eso era justamente lo que quería con esta propuesta, llamar la atención del público, porque yo necesitaba que los jóvenes de hoy, de mi generación , mis contemporáneos y los que vienen detrás de mí, se identifiquen con este formato, que no sea ajeno pàra ellos, que sepan lo que es una banda de conciertos y esta fue la mejor manera que encontré.

«Ese también era uno de mis objetivos, visibilizar no solo a la Banda de Boyeros, sino darle voz y voto a las bandas de concierto. Cuando yo llegué los mismos pobladores del municipio no sabían que tenían una banda, o sea, primero tenía que ponerla en el mapa de Boyeros y después en el mapa de Cuba y entonces estamos trabajando en ponerla en el mapa del mundo».

Los tres meses más largos y anchos

Con 22 años se convirtió Daya en la cuarta directora que pasaba por la Banda de Boyeros, pero no duraría mucho, solo tres meses:

«Tres meses que se han convertido casi en diez años de intenso trabajo, en los que me he dejado la piel, he dejado mi alma, mi corazón y mi vida, pero además hoy te digo que no puedo vivir tampoco sin la Banda de Boyeros. Los muchachos son como mis hijos, a pesar de que tengo la edad de muchos y, cuando llegué, tenía menos edad que muchos de los que estaban ahí, pero me tocó ser el capitán del barco y tengo que mantener una línea por la que la Banda ha seguido con disciplina, con sacrificio, con sentido de pertenencia».

Los tres meses se ensancharon en un abrazo musical que ha arropado a muchos noveles instrumentistas, algunos como Daya llegan con planes de irse apenas termine el servicio social y luego no logran romper los lazos, otros vuelan (siempre pasa) y algunos como Liyanis «luchan la Banda de boyeros», no están allí porque simplemente les tocó, sino porque estaba en sus sueños:

«A mí la banda me ha cambiado la vida cien por ciento, porque yo estoy acostumbrada a tocar en sinfónicas y, por lo tanto, bailar no sucede allí, entonces aquí todos los días es un reto, todos los días tengo que enfocarme más y tratar de hacer lo mejor posible porque el instrumento me pesa, porque es  una propuesta completamente diferente a todo lo que yo estudié, por tanto hoy, mañana y pasado va a seguir siendo un reto, pues cada día hacemos cosas diferentes, música diferente y hay que defenderla y para mí ha sido genial, me ha jhecho crecer como artista. Tengo la dicha de tocar en la Banda de Boyeros, que ha sido tan importante como mi escuela, porque me ha exigido mucho y ha sido un avance espectacular en mi formación».

Hay que verla moverse sin que sufra el sonido de la trompa, un instrumento que no es precisamente pequeño. En la batería, los desafíos de Samuel son otros: » a mí el reto me ha venido por la parte musical, me ha ayudado mucho en el trabajo de la música de cámara, como es una banda, tenemos que leer mucha partitura, también está la variedad de los estilos y de los géneros, que lo mismo tocamos cha cha cha, fonk, mambo, bolero… hemos participado en varios festivales y hemos compartido con otros músicos y nos hemos nutrido de este trabajo, de la dinámica con ellos, a veces salirse de la zona de confort es necesario también…»

La clarinetista, Angélica, no habla solo por ella: «para todos los músicos que entramos a la Banda de Boyeros es un reto para bien, porque nos nutrimos de muchas experiencias. La banda ha compartido, por ejemplo, en obras de teatro y esas experiencias te obligan a ser no solamente un músico, sino un artista más completo, que se puede parar en la escena sin miedo, la mayoría de los músicos nos acostumbramos a estar ahí tocando detrás de un atril y en la Banda tenemos que tocar, pero también cantar, bailar, creo que esa versatilidad es un regalo».

Foto: Tomado del portal Cubarte
Foto: Tomado del portal Cubarte

Todo por la música

Cuando digo todo, no exagero, dudo que algún músculo quede fuera del performance en las ejecuciones de la Banda de Boyeros, ni una neurona permanece inactiva, ni una molécula de talento. Daya Aceituno sabe que se han puesto la vara muy alta, pero no hace concesiones:

«Lleva muchas horas de entrenamiento. Primero de montar la música, porque, como siempre les digo a los muchachos, nosotros lo primero que somos es músicos, pero además nos atrevimos a bailar, o sea, meternos en un campo que no es nuestro, nunca pretendiendo ser bailarines profesionales, pero sí respetando la profesión de los bailarines y tratando de hacerlo lo mejor posible y lo mejor que nuestra condición de tocar y bailar nos lo permita, porque no podemos abandonar lo que estamos tocando, o sea, se pone el baile en función de la música. Igual la propuesta escénica tiene que ser atractiva, interesante».

La hemos visto en el video clip de la canción de Buena Fe, La fuerza de un país, en la obra de teatro Oficio de isla, que dirige Osvaldo Doimeadios, este verano participan en el Habana Mambo Festival. La frase de moda, «sin miedo al éxito», les queda a la medida, pero hay algo inamovible entre tanta creatividad y dinamismo: «que se haga siempre buena música, eso es para nosotros el principio fundamental, sea cual sea tiene que estar bien tocada y hay que interpretarla con toda la esencia que lleva cada ritmo».

(Tomado del portal Cubarte)


AHS crece en membresía (Décimas + posts)

Con estas maravillosas décimas compuestas por nuestro especialista de Literatura Roly Ávalos -escritor, repentista y corrector-, dimos la bienvenida a los nuevos asociados a la AHS de La Habana.


Aquí se las compartimos con inmenso orgullo, anhelando que cada verso marque la ruta de la membresía de los jóvenes artistas en nuestra Asociación.

DÉCIMAS DE BIENVENIDA A LOS NUEVOS ASOCIADOS.

Asociada y asociado,
vengan a esta cofradía,
a la nueva membresía.
Más de un joven del pasado
hoy se encuentra consagrado,
más de una obra incipiente
no es raro que en el presente
ya haya madurado en cientos
de inolvidables eventos,
sea memoria en la gente.

 


Asociada y asociado,
bienvenidos a una era
mágica en La Madriguera,
un espacio diseñado
a tu medida, a tu agrado
para y por tu vocación.
Aquí la mayor misión
es apoyarte en tu vida
de artista. Esta es tu guarida,
casa de tu creación.
Pintar, escribir, grabar,
filmar, bailar, cuanto quiera
tu alma, sin coto o frontera,
ya puedes, en este hogar.


También vas a interactuar
en esta meca inclusiva
con libertad exclusiva:
sí a las vanguardistas estéticas,
sí a las licencias poéticas,
sí a la verdad creativa.
Seamos francos, directos:
no va a haber paternalismo
ni aceptamos facilismo,
no serán caminos rectos
para sacar los proyectos
con limitados recursos,
no, se medirán transcursos,
carreras, y entre otras cosas,
habrá becas numerosas
y numerosos concursos.


Son duros estos momentos,
pero incluso con pandemia
habrá divina bohemia
en los virtuales eventos.
Armemos con los talentos
un clan hiperconectado.
Mil gracias a ese jurado
que evaluó la calidad,
pues por unanimidad
hoy estás de nuestro lado.
Qué paradoja, ¿verdad?
En cuanto a lo establecido
la Asociación ha cumplido
35 años de edad.
¡35!, cantidad.


Tiempos duros y gloriosos.
Y en 35 años mozos
creando en este país
ojalá que Sergio y Luis
nos contemplen orgullosos.
Desde esta o desde otras sedes
compártannos sus urgencias,
sus quejas y sugerencias
porque el futuro es de ustedes.
Asóciense hasta por redes
–lienzo, escena, acorde, plano,
libro–, y el carné en la mano
para que canten victoria
y escriban la nueva historia
del arte joven cubano.

La Habana, 31 de marzo de 2021.


Eusebio Leal Spengler: Verba volant, opra manent

 Este 16 de noviembre de 2020 se cumplieron 501 años de la fundación de San Cristóbal de La Habana. Ciudad de leyendas, enigmas, religión, mestizaje y cubanía, que conoció los pasos del Maestro de Juventudes Eusebio Leal Spengler. Para departir sobre esta ciudad maravilla, debemos fecundar y evocar las figura del eterno y querido historiador de La Habana; Leal es un ente vivo que nos acompaña en las obras urbanísticas, históricas, sociales, culturales que conocieron sus manos, su intelecto y tiempo de vigilia a la conservación del patrimonio histórico de la nación cubana.

Al cubano más útil de su tiempo, le debemos la monumental obra de restauración de las obras del centro histórico de La Habana, declarado por la UNESCO en 1982 Patrimonio de la Humanidad. Aunque su sencillez formada en los duros avatares de su vida de infante, que esbozo en el libro Fiñes, dedicado a su amor verdadero, su madre Silvia, lo conducen a no prevalecer sus méritos sobre su llaneza, reconociéndose como un servidor público que cumplía con el deber impostergable de defender la obra de la revolución desde su puesto de trabajo.

Hombre de enseñanza empírica, autodidacta, fue soñando y señalando su camino con el valor de la perseverancia, acompañado con horas de estudio y desvelo que lo consagraron de un conocimiento vasto que hacia germinar a disposición de su pueblo habanero y cubano. 

En una entrevista que le realizo Ángel Calcines, Eusebio expreso: “Tuve que superar mis grandes limitaciones intelectuales, pues escribía con faltas de ortografías y me veía obligado a buscar soluciones alternativas para intentar suplir esa deficiencia, priorizando la palabra oral. Tuve que llenar grandes vacíos porque leía y estudiaba lo que me gustaba.” 

Lo importante de estas afirmaciones es que reconocía que su abnegación y superación a todaacosta le permitieron ir evolucionando en su peregrinaje.

Qué decir de su oratoria elocuente, sensible, tierna, ferviente e inflamable, que hacia enamorar y enarbolar la conciencia histórica y revolucionaria de nuestra población. Disímiles fueron sus reconocimientos internacionales y nacionales en toda su vida, premios que son el reflejo de año de energía, atrevimiento y unidad colectiva para hacer prevalecer la historia.

Como apasionado martiano, Eusebio rememoró las enseñanzas de Martí y las trasmitió en su oratoria, escritos y acciones. Como fiel estudiante del legado del nuestro Héroe Nacional, llevo en su pecho una máxima martiana: “En la cruz murió el hombre un día; pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los días. Todas las grandes ideas tienen su nazareno.”

Las grandes ideas de restauración del patrimonio histórico tenían su nazareno, y el de La Habana, era Eusebio Leal. Por eso nuestro pueblo reconoce fielmente lo pulcro de sus actos, de su obra al servicio de la Historia.

¿Pero cómo juzgará la historia y las nuevas generaciones a Eusebio Leal Spengler?

La propia respuesta fue dibujada en la entrevista: “Un día en la historia con Eusebio Leal Spengler.”

  • “Siempre será una incógnita el cómo seremos enjuiciados por las futuras generaciones. ¿Sobre qué fundamentos establecerán su juicio? ¿Mirarán hacia su pasado con la suficiente amplitud de matices para entender que cada cual es hijo de su tiempo y, como tal, sucumbe a sus contradicciones y desvelos?”

Temo afirmar que las nuevas generaciones y la historia lo juzgarán por sus obras. Verba volant, opra manent*.

 

Nota:

*Las palabras vuelan, pero la obra permanece


Cine y educación van de la mano en La Habana

Crear nuevas imágenes y potenciar la creatividad de hacer cine hecho por niños y para niños es por lo que especialistas de la educación para la niñez y directores de cine de Valencia se unen y traen a la  primera Muestra Internacional de Cine y Educación (MICE) a La Habana, la cual se extendió hasta finales de enero con diversas actividades.

[+]