Literatura cubana


Jauría: una escritura de la resistencia

Una viaja junto a la literatura de Maielis Gonz√°lez con las llagas abiertas. Hay dolor en el acto de leer. La herida escoce. La herida textual arde y esa sensaci√≥n se agradece porque es la fricci√≥n perceptible ‚ÄĒy necesaria‚ÄĒ entre espectador y mundo nuevo, la fricci√≥n que late cuando la puerta de las infinitas posibilidades de la literatura se abre de una vez (para no volver a cerrarse nunca, ni siquiera cuando el libro termina). Desde ese umbral Maielis Gonz√°lez escribe en un acto de resistencia. Su literatura habla de la identidad y del cuerpo en contextos donde la realidad ‚ÄĒtal y como la conocemos‚ÄĒ se bifurca, se trastoca o desaparece. Junto al acto de resistencia persiste el acto de contemplar.

Contemplar es también un ejercicio de resistir y todo esto se evidencia en la antología de relatos Jauría, publicada por la editorial MIG21.

Como lectora siempre he agradecido la literatura que me raspa y me fricciona, la que me obliga a mirar el objeto/sujeto textual con una lupa de aumento, con nuevos espejuelos para entender desde dentro hacia afuera las estructuras tanto simb√≥licas como aparentes de los relatos. Las historias que conforman Jaur√≠a son, de hecho, la precisi√≥n de un dedo metaf√≥rico que escoce sobre el texto y de una llaga que late ‚ÄĒforma particular en que el dolor se hace coraz√≥n‚ÄĒ dentro de la escritura. Si algo en com√ļn tienen los protagonistas de los relatos de Jaur√≠a es su condici√≥n de mestizos, del poder que confiere la sangre no pura sino hibridada con otras sangres. Casi todos son tambi√©n n√≥madas, bien de un espacio geogr√°fico, de una realidad, de un miedo: el sentido del movimiento y de la huida son en los personajes de Maielis Gonz√°lez, m√°s que instinto y vocaci√≥n, una manera de existir y estar en el mundo. La hibridez y el nomadismo son condiciones perdurables en toda su obra, condiciones que hablan adem√°s no solo de su escritura sino de lo identitario que subyace ‚ÄĒcasi siempre visible‚ÄĒ en los textos y que hacen tan poderosas, en tanto vivas, a las historias.

El nomadismo como transici√≥n por espacios geogr√°ficos, virtuales o espirituales es tambi√©n la capa que oculta una necesidad b√°sica de muchos de los personajes de Maielis Gonz√°lez: la b√ļsqueda de un hogar definitivo, la necesidad de no marcar un espacio como perfecto, el miedo y la supervivencia como motores impulsores de las especies (y condici√≥n imperecedera de lo humano), la inteligencia como acto de resistencia ante la apat√≠a del mundo y ante los horrores del totalitarismo. Resistir es la palabra que podr√≠a definir a todos los personajes que han encontrado nido en el espacio textual que es el libro Jaur√≠a. Y esta es una palabra tambi√©n identitaria, que define a la autora en su condici√≥n de mujer racializada, emigrante, sobreviviente, cr√≠tica de la realidad que tiene frente a los ojos.

Resistir, combatir, sobrevivir desde las palabras.

Los d√≠as de la histeria, quiz√°s el relato m√°s conocido de la producci√≥n literaria de Maielis Gonz√°lez, habla de la condici√≥n del miedo que define y que transforma a los seres humanos en m√°quinas paranoicas al servicio de la muerte, en aves agoreras de venganza que repiten una misma canci√≥n de aniquilaci√≥n social y colectiva. La historia nos habla de un espacio constre√Īido de violencia ‚ÄĒuna ciudad que podr√≠a entenderse como un experimento social controlado o como uno de las tantos macabros realities que existen en nuestra cada vez m√°s globalizada aldea‚ÄĒ, donde no existen inocentes y solo se habla en la lengua bab√©lica de la destrucci√≥n. Lo humano ‚ÄĒsi es que dicha condici√≥n perdurase a pesar de todo‚ÄĒ es solo un eco que sobrevive en los instintos (de aniquilar al peligro y de sobrevivir a este). Los d√≠as de la histeria podr√≠a ser un testimonio de las crisis colectivas que convierten al ser humano en criatura ac√©fala y es una excelente muestra de escritura que conduce a un viaje a trav√©s de la claustrofobia y la agorafobia en partes iguales.

Seudo vuelve a retomar el leitmotiv de la claustrofobia y del espacio vital reducido, desde cierta poes√≠a visual que la autora recrea a trav√©s de muy puntuales juegos de lenguaje. Campos de exterminio, aniquilaci√≥n, distop√≠a del enclaustramiento son las condicionantes sobre las cuales se escribe este texto: un llamado a la libertad individual de los sentidos y de las mentes, y que debate en torno a la condici√≥n parasitaria de la sociedad y la pol√≠tica. Ese influjo parasitario que violenta los cuerpos y las identidades marginados hist√≥ricamente y se√Īalados como prescindibles. Gran parte de la po√©tica de Maielis Gonz√°lez se posiciona, es preciso decirlo, junto a esos cuerpos desechados por la Historia (y las historias), lo cuerpos pol√≠ticamente incorrectos y sus necesidades de contar, de gritar, de experimentar el placer de la libertad o el simple placer er√≥tico del contacto de la carne.

√Āngeles ca√≠dos vuelve a hablarnos de los cuerpos marginados por un aparato represivo, en este caso un sistema virtual arcang√©lico que recuerda ya no el Ed√©n devorado ‚ÄĒgracias a Dios‚ÄĒ por nuestras ancestras, sino que hace referencia clara a las violencias cotidianas que constri√Īen los cuerpos sexualizados, erotizados, como tambi√©n la genitalia femenina, la representaci√≥n m√°s firme de la humanidad que excreta sangre, sue√Īos, mierda, sudor, semen, goce. Quiz√°s de todos los relatos sea este el que menor margen ofrezca a la posibilidad de la resistencia, pues el sistema que amasa a los cuerpos como el horno a sus panes es en realidad un laberinto sin salida. No obstante, el uso de un narrador inmerso en el juego ficcional ‚ÄĒese narrador que hiede y hiere‚ÄĒ es una excelente elecci√≥n para el punto de vista de la ficci√≥n.

cortesía de la autora

Jaur√≠a, que da t√≠tulo a esta antolog√≠a personal, es sin duda uno de mis relatos favoritos. Sustenta sus hilos dram√°ticos en una herder ‚ÄĒcriatura h√≠brida de pastor alem√°n con brazos e inteligencia humanos, una hembra‚ÄĒ que lucha por sobrevivir en un contexto de apocalipsis y virus. El detonante es la destrucci√≥n total del ‚Äúdios‚ÄĚ de las herders ‚ÄĒese dios creador que somos nosotros mismos como especie‚ÄĒ, y de la libertad definitiva que nace en ellas al verse solas, despojadas de la protecci√≥n y de la garra autoritaria de las violencias de ese dios destronado. Otras violencias vendr√°n a instaurarse en su lugar: la de sobrevivir, la de ser la hembra alfa de una manada, la de parir a los cachorros que tendr√°n sobre sus hombros el peso de reconstruir una civilizaci√≥n. No estoy segura de que este sea un relato sobre la maternidad, aunque maternar sea un componente fundamental de su eje tem√°tico: maternar cuerpos, maternar muertos, maternar hijos, maternar inteligencia y especie.

Alumbra vuelve a retomar temas ya presentes en la antolog√≠a, como el derecho a decidir sobre los cuerpos y los mecanismos represivos ‚ÄĒtanto religiosos como pol√≠ticos‚ÄĒ que exprimen metaf√≥ricamente las carnes de los personajes como sujetos de un experimento de larga data. Es aqu√≠ donde, por primera vez, la narrativa de Maielis Gonz√°lez se permea de referencias de una realidad perceptible donde escasez, apagones y soledades se encuentran para conjurar un mapa: en este, futuro y presente resultan cada vez categor√≠as m√°s cercanas. Alumbra es un texto cuerpo, un texto √ļtero y amnios que divide a la vida de la muerte, y que alude a la ritualidad de la violencia de quien decide por nosotras, como tambi√©n alude al cuerpo en su ritual que condensa sometimiento, supervivencia y fortaleza.

Estos cuerpos vivos, paranoicos, rotos desde la mente, aparecen de nuevo como leitmotiv en Ni vivos ni muertos, relato que parodia una circunstancia con tintes de destrucci√≥n masiva, un ‚ÄúArmaged√≥n‚ÄĚ de la especie humana. El texto juega de manera eficaz con las l√≠neas que denotan el trabajo entre el humor negro y la literatura de postapocalipsis de la m√°s raigal l√≠nea. Es un relato, advierto, en el cual una primera lectura no arrojar√° todas las luces sobre los pespuntes de comedia de humor negro que presenta. Lecturas posteriores permitir√°n que quien contemple la historia pueda encontrar el fil√≥n dorado de la iron√≠a, de esa iron√≠a tragic√≥mica que ha permeado nuestros a√Īos m√°s recientes y nuestras experiencias como sobrevivientes de una realidad que, cada vez, se nos hace m√°s parecida a los libros.

Ponzo√Īas es, a mi criterio, la joya de esta colecci√≥n. Ubicada temporalmente en una fecha cercana a 1959, este relato juega con el realismo m√°gico en el ambiente de los campos cubanos pre√Īados de leyendas, horrores y mujeres monstruosas. La violaci√≥n sistem√°tica de una muchacha en la ‚Äúcasa de las putas‚ÄĚ es el punto de quiebre: los hombres que pagan para verla, pagan no solo por el cuerpo de la adolescente, sino tambi√©n por su don. Este acto la convierte en instrumento de un destino pero tambi√©n en hacedora del fatum ajeno. La chica deviene objeto de la codicia y del miedo de los hombres. Deviene monstruo de una feria de atrocidades. Deviene cuerpo del deseo lacerado y de esa laceraci√≥n es que nacen las visiones de muerte. Maielis Gonz√°lez lleva a su escritura a un m√°ximo esplendor en este relato que cuestiona las decisiones individuales y que habla nuevamente del cuerpo de las rotas, de las que no pueden hablar, de las putas, de las desechadas, de las violentadas no solo por una estructura hist√≥rica sino tambi√©n por cuerpos tambi√©n hegem√≥nicamente hist√≥ricos.

Isla cierra la antolog√≠a: este cuento casi pi√Īeriano habla de la circularidad de los intentos de escapatoria y de las violencias pol√≠ticas cotidianas, que hincan la realidad desde todos los planos posibles. Hay dolor en la despedida, en la laxitud con que con los cuerpos aceptan el peligro de la muerte, el peligro de navegar hacia la negrura de un mar contaminado en un brutal paralelismo con esta realidad que creemos conocer. Isla es su cuento m√°s identitario y, por eso, el que m√°s nos fricciona y obliga a contemplarnos en ese espejo de lo humano que tantas veces olvidamos en nuestros m√ļltiples tr√°nsitos de una orilla a otra orilla (no importa cu√°l sea aquella de la que partimos o aquella a la que vamos).

La literatura de Maielis Gonz√°lez no es necesariamente un espejo c√≥modo donde contemplar el reflejo ‚ÄĒsiempre parcial‚ÄĒ de qu√© somos y en qu√© nos hemos convertido. Su literatura es todo menos conformismo e inercia. Nos obliga a movernos, ya sea por el dolor de una herida abierta o porque una historia nos escoce por ser demasiado cercana. Aqu√≠, en estas p√°ginas, en las heridas que nos muestra, existe tambi√©n una forma de salvaci√≥n y de resistencia.

Escribir es también un ejercicio de resistencia.


Círculos de agua en la narrativa cubana

‚ÄúLa maldita circunstancia del agua por todas partes‚ÄĚ ‚Äďesa que oblig√≥ a Virgilio Pi√Īera a sentarse ‚Äúa la mesa del caf√©‚ÄĚ y buscar ‚Äúel peso de una isla en el amor de un pueblo‚ÄĚ‚Äď articula la antolog√≠a de narrativa cubana C√≠rculos de agua. Nacidos despu√©s de los 80, con selecci√≥n y pr√≥logo de la escritora y editora Dulce M. Sotolongo Carrington, publicada por la Editorial Primigenios.

Un antecedente de C√≠rculos de agua puede rastrearse en Como ra√≠les de punta. Joven narrativa cubana, publicada en 2013 por Sed de Belleza, con selecci√≥n, pr√≥logo y notas de Caridad Tamayo Fern√°ndez. All√≠ encontramos a escritores nacidos despu√©s de 1977 y junto a Ra√ļl Flores Iriarte y Jorge Enrique Lage, leemos a otros j√≥venes nacidos en los ochenta, como Abel Gonz√°lez Melo, Yunier Riquenes y Legna Rodr√≠guez Iglesias, entre otros que se identifican con la generaci√≥n conocida como 0, porque vieron impreso su primer libro despu√©s del a√Īo 2000.

Sin embargo, ‚Äúexisten serias diferencias entre los nacidos en la √©poca del setenta y los que le siguen‚ÄĚ, subraya Dulce Mar√≠a, si destacamos que el nacimiento de una generaci√≥n est√° respaldada por un acontecimiento hist√≥rico: ‚ÄúNacen aproximadamente en la misma d√©cada, crecen en circunstancias semejantes y en la mayor√≠a de los casos se sigue una direcci√≥n √ļnica: Un l√≠der‚ÄĚ. Adem√°s de cierta unidad en principios est√©ticos, √©ticos y sociales, homogeneidad de lenguaje, actitud negativa ante conceptos establecidos, pero anquilosados u obsoletos‚ÄĚ, leemos.

‚Äú¬ŅPuede una fecha hist√≥rica realmente delimitar a un grupo de otros? ¬ŅEs siempre necesaria la presencia de un l√≠der? ¬ŅSiguen los mismos derroteros los nacidos despu√©s del ochenta que la generaci√≥n que lo antecede, tanto en la forma como el contenido en el que se expresan? ¬ŅMueren las generaciones literarias?‚ÄĚ, son algunas de las preguntas que se (nos) hace Dulce Mar√≠a.

El punto de partida ser√≠a el √©xodo del Mariel en 1980 y su consiguiente impacto sociol√≥gico, y como rompeolas, el llamado Per√≠odo Especial, con todos los cambios sociales que conllev√≥ (varios de los antologados en estas p√°ginas nacen precisamente en los a√Īos iniciales de la d√©cada del 90). ‚ÄúTambi√©n en los ochenta hubo un cambio de pol√≠tica hacia las religiones que poco a poco se fueron incrementando y tambi√©n visualizando en el pa√≠s como la santer√≠a, abakuas, cat√≥licos, protestantes, entre otras‚ÄĚ. El siguiente p√°rrafo de Sotolongo resume estas ideas:

‚ÄúLos j√≥venes nacidos despu√©s del ochenta se criaron con el Elegg√ļa en la esquina de la sala y el crucifijo en el cuello, no hab√≠a que esconder los santos y esto tambi√©n influy√≥ en su ideolog√≠a y forma de ver el mundo, no ya a partir del prisma del materialismo con que lo vieron sus padres y abuelos. En lo econ√≥mico se despenaliz√≥ el d√≥lar y empezaron a circular las dos monedas. Crecieron con el Per√≠odo Especial por lo que sufrieron m√°s carencias que generaciones anteriores. La Uni√≥n Sovi√©tica desapareci√≥ y con ellas las latas de carne rusa, los viajes al campo socialista y hasta los mu√Īequitos que fueron m√°s reacios al cambio e incre√≠blemente quedaron en la memoria com√ļn de varias generaciones. Las computadoras fueron fiel compa√Ī√≠a de su adolescencia, los celulares parte de su cuerpo y alma y piercing, tatuajes y u√Īas postizas, la forma de relevarse ante un pasado de melenas cortadas a la fuerza‚ÄĚ.

Muchos de estos temas, y la libertad de poder expresarlos en su obra, afloran en Círculos de agua.

El uso de frases en ingl√©s, menciones a figuras de la m√ļsica y el cine, incluso la auto-referencialidad‚Ķ caracterizan a varios de estos autores. ‚ÄúHay que subrayar el preciosismo con que se trat√≥ el lenguaje, el dominio de la imagen, facilidad para la met√°fora, poder de s√≠ntesis, la palabra precisa, desnuda sin afeites con exactitud casi matem√°tica, de ah√≠ una vez m√°s la sumatoria lezamiana, pero ahora con el nombre, el sustantivo pujando por desplazar al adjetivo. Esta generaci√≥n 0, arras√≥ con premios y aunque no fueron muy comprendidos por el p√ļblico lector, si encontraron su propia forma de decir y hoy se puede hablar de ellos como una generaci√≥n literaria aunque ciertamente no hay una revista literaria que los respalde‚ÄĚ, destaca.

C√≠rculos como cuando lanzas una pieza al lago al agua y surgen las olas conc√©ntricas, expandi√©ndose, pero c√≠rculos que se convierten en remolino y arrasan con todo. Si el agua emerge ‚Äúcomo l√≠nea de separaci√≥n, horizonte, como algo que limpia o debe limpiar los vicios, aunque sea a trav√©s de la muerte‚ÄĚ, los j√≥venes nacidos despu√©s de los ochenta ‚Äúcambiaron la sangre tan utilizada en cuentos de la generaci√≥n 0 por el agua‚Ä̂Ķ Nos insiste Dulce Mar√≠a Sotolongo que si ‚Äúla sangre es la muerte, el agua es renacimiento, bautizo y renacer es cambiar‚Ķ‚ÄĚ

¬ŅA qui√©nes leeremos en C√≠rculos de agua? ¬ŅY qu√© caracteriza su narrativa generacional? Los autores antologados ‚Äďen el orden cronol√≥gico en que aparecen‚Äď son los siguientes: Abdel Mart√≠nez Castro, Alexander L√≥pez D√≠az, Alexander Jim√©nez del Toro, Amelia Rabaza, Anisley Miraz, Ariel Fonseca, Claudia K. Evercloud, Daniel Zayas, David Peraza, Daylon W. Hern√°ndez, Elaine Vilar, Erian Pe√Īa, Eric Flores Taylor, Ernesto A. D√≠az, Gabriel Su√°rez, Gian Carlos Brioso, Gustavo Vega, Hugo Favel, Juan Carlos O¬īFarrill, Ketty Blanco, Marlos Luis Herrera, Mariene Lufri√ļ, Martha Acosta, Patricio R. Mart√≠nez, Rams√©s Sotolongo, Ra√ļl Goenaga, Reynier Arro, Rosamary Arg√ľelles, Sa√≠li Alba, Yasel Toledo, Yasmany Gonz√°lez, Yeney de Armas y Yonnier Torres. Son j√≥venes de diferentes partes del pa√≠s, varios ganadores de importantes premios, algunos m√°s conocidos que otros, pero todos con similares inquietudes, y sobre todo b√ļsquedas.

Y en cuanto a las caracter√≠sticas de su narrativa ‚Äďque la diferencian de las generaciones precedentes‚Äď nos dice Sotolongo Carrington que encontramos un profuso tratamiento psicol√≥gico en los personajes; la violencia les ha llegado por v√≠as diferentes: el cine, la televisi√≥n, los juegos, la m√ļsica; el miedo a las enfermedades de trasmisi√≥n sexual sede espacio ante la pornograf√≠a, pero en estos cuentos sus protagonistas son v√≠ctimas no victimarios de valores que hay que retomar; tras la aparente apat√≠a del absurdo, hay lucha, sobrevivencia deseos de cambiar; tienen un respeto palpable a figuras de la literatura cubana como Jos√© Lezama Lima y Virgilio Pi√Īera. ‚ÄúSon muchachos cultos con un alto nivel de lectura‚ÄĚ, dice.

‚ÄúEstos j√≥venes se expresan sin temor, reflejan la sociedad que les toc√≥ vivir desde una perspectiva no tan ap√°tica como cr√≠tica porque est√°n seguros de la necesidad de un cambio‚ÄĚ, resumen Dulce Mar√≠a. Y a√Īade que ‚Äúellos han comenzado un viaje sin regreso hacia un futuro prometedor donde son los j√≥venes, los protagonistas‚ÄĚ. Pistas de este viaje las podemos encontrar en la lectura de los cuentos incluidos en C√≠rculos de agua. Nacidos despu√©s de los 80.


La danza de las palabras en la luz: un pacto entre narración oral escénica y literatura (+ video y podcast)

Como aedas de la luz y el viento van guiados por un hilo invisible que los conduce por la calle Maceo de la ciudad de Holgu√≠n, una arteria que conecta la m√°gica casita del cuento, en las faldas de la Loma de la Cruz, con el n√ļmero 121 de la c√©ntrica v√≠a, en cuyo segundo nivel tiene la joven literatura cubana un oasis luminoso.

De c√≥mo Ediciones La Luz y la Compa√Ī√≠a de Narraci√≥n Oral Palabras al Viento se unieron en simbiosis que vuelve a la palabra danza, canci√≥n, e insufla vida al libro desde las sonoridades de las voces de los narradores, cuentan sus art√≠fices.

Esta pl√°tica transcurri√≥ en la sede de Ediciones La Luz, en v√≠speras de la primavera. Quer√≠amos conversar de c√≥mo se cumplen los sue√Īos. Ferm√≠n L√≥pez habla bajo, con un chisporroteo de satisfacci√≥n en los ojos, ha de ser por la historia que ahora lo desborda. Es el director de la agrupaci√≥n, √ļnica de su tipo en la ciudad:

‚ÄúDesde nuestros inicios quisimos estar vinculados al trabajo de los escritores, principalmente los de las provincias. Nacimos en Holgu√≠n, donde hay compa√Ī√≠as de tanto prestigio como el L√≠rico, el Gui√Īol, Codanza y, por tanto, donde lograr posicionarse, obtener reconocimiento, tener un lugar dentro de la cultura de la provincia y el pa√≠s, es dif√≠cil.

Nuestro v√≠nculo, casi desde los inicios, con Ediciones La Luz y conocer a Luis Yuseff, el director de la editorial, fue muy importante y colabor√≥ a que Palabras al Viento se ubicara en el lugar que tiene en estos momentos, porque todos saben de este sello y su certera selecci√≥n de textos y autores. El hecho de darnos la posibilidad de empezar a crear con sus publicaciones hizo que nuestro trabajo fuera creciendo y tuviera cada d√≠a m√°s valor y una factura art√≠stica acabada‚ÄĚ.

Yordanis Sera est√° a mi diestra trae una gran agenda con apuntes. Es integrante de la compa√Ī√≠a y me cuenta an√©cdotas conmovedoras y tiernas, todas no caben en este relato. Es enf√°tico cuando asegura ‚Äúcreo que no coincidimos solamente por estar en el mismo camino. Nuestros trabajos ten√≠an que encontrase, como vanguardistas, como generadores de una visualidad hermosa, por la b√ļsqueda del atractivo para seducir al p√ļblico.

Reto√Īando en La Luz

Esta confluencia nos lleva a perpetuar amistad y relaci√≥n de trabajo, as√≠ llegamos a nuestro primer proyecto juntos, Reto√Īos de almendro. Luis Yuseff, siempre nos motiva y nos reta porque desde La Habana, a donde fuimos a participar en el festival Primavera de Cuentos, Mayra Navarro nos habl√≥ de Reto√Īos, no ten√≠amos en nuestras manos ese libro y llegamos aqu√≠ con el ‚Äúbicho‚ÄĚ de encontrarlo.

Pablo guerra, en grabaci√≥n de audilibro Reto√Īos de almendro/ cortes√≠a del entrevistado

Esa literatura de autores cubanos nacidos a partir de los 70 no formaba parte de nuestro repertorio como narradores. Entonces Luis Yuseff nos llam√≥ y logr√≥ despertar en Ferm√≠n la pasi√≥n por la idea. Creo que ellos mientras hablan van viendo lo que desean lograr y hasta yo mismo veo lo que se arma y gesta ah√≠. El audiolibro Reto√Īos de almendro naci√≥ as√≠, de una chispa que se prendi√≥.‚ÄĚ

‚ÄúEste proyecto est√° pensado, m√°s que todo, para un p√ļblico infantil que tiene limitaciones y que demanda una ense√Īanza especial: los ni√Īos ciegos y d√©biles visuales‚ÄĚ (1), aclara Luis Yuseff, tras una taza de caf√©. Todo el tiempo ha estado escuchando nuestro di√°logo tripartito, escoltado por sus infaltables caracoles, cuadros, originales enmara√Īados y recuerdos de sus amigos de todas partes. Rompe el silencio para acotar: ‚ÄúEl audiolibro entra en la colecci√≥n Quemapalabras. Pablo Guerra y yo la ideamos con la intenci√≥n de preservar la memoria de la voz, pero Reto√Īos‚Ķ ya no tiene las voces de los autores como en los audiolibros anteriores de la editorial. El prop√≥sito de acercar esa obra a los ni√Īos para los que estaba dirigido merec√≠a otros a√Īadidos que fueran m√°s all√°, por eso acudimos a un grupo de profesionales que no acostumbraba a lidiar con una cabina de radio, pero s√≠ con un p√ļblico amplio. La condici√≥n siempre fue que se respetara en la grabaci√≥n el texto tal cual‚ÄĚ. ¬†

‚ÄúEl trabajo con Pablo Guerra como director fue una experiencia grandiosa, √©l llegaba a grabar con todo pensado, tambi√©n fue muy divertido, existieron muchos encuentros y desencuentros, pero, finalmente tuvo √©xito,‚ÄĚ resalta Yordanis.

Todo no qued√≥ en el √©ter. Estos textos fueron a la escena y recuerda Luis Yuseff que ‚Äúla puesta tiene una visualidad que los ni√Īos a los que se destinan los audiolibros no pueden disfrutar, pero hay otros p√ļblicos que tambi√©n merecen la belleza de esta representaci√≥n que no se resume nada m√°s en buenas actuaciones, salidas ingeniosas, los colores del vestuario, sino en una puesta que es coreogr√°fica‚ÄĚ.

Ya antes Yordanis me ha mostrado en su gran libreta de apuntes, algo que dijo Ferm√≠n hace unos d√≠as y es que ‚Äúla narraci√≥n oral es una expresi√≥n teatral con estructura danzar√≠a‚ÄĚ. Todo coincide con la mirada del poeta-editor sobre los actores. Y esto distingue a Palabras al Viento, su ritmo, el tempo, la forma gr√°cil de moverse en la escena.

Yordanis Sera en grabaci√≥n de Reto√Īos de almendro/ cortes√≠a del entrevistado

Con ese singular modo de expresi√≥n ‚Äúvino un espect√°culo que fue Premio de la ciudad, con autores del cat√°logo de La Luz: Alabanza para una ciudad, donde Ferm√≠n logra que el vestuario se convirtiera en elemento escenogr√°fico dentro de una puesta de narraci√≥n oral. Fue un espect√°culo exitoso y hermoso‚ÄĚ, rememora Yordanis.

Reto√Īos‚Ķ tambi√©n est√° versionado para pasacalles y aclara Ferm√≠n que ‚Äúes muy dif√≠cil para un narrador trabajar en espacios p√ļblicos porque la narraci√≥n es a viva voz. Para Palabras al Viento se convirti√≥ en algo sencillo porque ten√≠amos una iniciativa que se llamaba Cuenta cuentos en movimiento y entr√°bamos a las instituciones de la ciudad a narrar.

Sacamos cuentos de Reto√Īos‚Ķ y fue genial. No ten√≠amos la banda sonora que habitualmente nos acompa√Īa, eso nos oblig√≥ a sustituirla por guitarras, claves maracas, y era el mismo cuento, pero en otro contexto.

Y como √°rbol de ra√≠z persistente Reto√Īos‚Ķ reto√Īa en un proyecto audiovisual de la joven directora de televisi√≥n Eyl√≠n Abreu. A la vuelta de media vuelta piensan llamar al programa que prev√© de trece a quince entregas con los cuentos del libro interpretados por estos actores.

Abrazos y confesiones

Los pactos entre Palabras al Viento y Ediciones La Luz no van solo dirigidos al p√ļblico infantil. ‚ÄúLuis Yuseff nos ret√≥ con El libro de los abrazos, de Eduardo Galiano‚ÄĚ, dice Ferm√≠n y sonr√≠e c√≥mplice: ‚Äúsiempre tengo la suerte o el privilegio de que √©l me de los textos enmara√Īados, as√≠ puedo ver el proceso y eso enriquece mi mundo de creador. Cuando comenc√© a leer este libro me di cuenta de que era muy complicado lo que me estaba pidiendo hacer. No era un juego creativo como en otros casos. Los textos de Galiano son sint√©ticos y breves y para llegar a los cuarenta y cinco minutos de espect√°culo era necesario trabajar quince o diecis√©is cuentos. Entonces pensaba en c√≥mo iba el p√ļblico a digerir tantas historias peque√Īas y me llev√≥ mucho trabajo armarlo, pero el resultado fue fant√°stico. Se utilizaron todos los recursos de la escena, algo que parece muy distante de nuestra especializaci√≥n, donde el narrador casi nunca usa todo el aparataje del teatro.

Fermín López en escena/ Autor: Carlos rafael/ cortesía del entrevistado

En esa obra a la que llamamos Confesiones, cada puente est√° enriquecido por tecnicismos. Trabajamos muchas im√°genes que van apoyando cada texto y eso le dio cuerpo al espect√°culo. Para mi tiene una magia incre√≠ble y nos acab√≥ de posicionar en un lugar so√Īado. Y lo que ha acontecido con el p√ļblico es asombroso.

De mi maestro Nelson Dorr aprendí que lo más importante para un espectáculo es el efecto final y este tiene un efecto final sorprendente. Para mi es de los espectáculos más retadores y elaborados que tenemos hasta el momento.     

El vestuario fue dise√Īado con mucho tino. Es una tela que casi nadie quiere utilizar, guinga, y fue porque no hab√≠a otra, pero pens√©, son cuadros, est√°n enmarcados, es muy dif√≠cil distinguir uno del otro, como a veces es dif√≠cil entender el texto, hay muchas transparencias en los dise√Īos porque estamos descubriendo cosas, diciendo otras que en un momento no se pod√≠an decir, adem√°s el peinado y maquillaje tienen que ver con la l√≠nea est√©tica y concepci√≥n del espect√°culo mismo‚ÄĚ.

Puede parecer barroco a algunos el modo de presentar a los narradores, con fant√°sticos atuendos y elaboradas escenograf√≠as. Mas, la eficacia comunicativa del texto narrado que se sostiene en los recursos del teatro es de efectos perdurables, extraordinarios. Entonces ¬Ņpor qu√© habr√≠a de privarse en la escena a la narraci√≥n de las posibilidades expresivas de tales herramientas? Indago.

Fermín me explica que “la escuela de narración oral ortodoxa tenía reglas como que los narradores solo debían vestirse de negro o blanco, estaban despojados de los tecnicismos de la escena y solo tenían como arma potente la voz; después la narración se fue nutriendo de otras expresiones y existe el temor de que las personas empiecen a llenar sus espectáculos de otros elementos y se pierda el cuento.

‚ÄúPero el cuento te brinda aperturas para las otras manifestaciones del arte. Cuando no haces un an√°lisis profundo de √©l no las encuentras. Eso lleva un estudio para que fluya la apertura a otras artes y estas se empasten con la historia. Pero siempre digo que independientemente de lo que utilicemos hay que respetar el discurso del cuento, es la √ļnica ley‚ÄĚ.

Esto me resulta muy claro cuando Yordanis declara que ‚Äúla narraci√≥n oral es como un trasvase del texto escrito al oral, de la literatura a la escena, donde se reinventa la historia y se entra a un proceso de cocreaci√≥n con el escritor. Cuando la palabra est√° bien dicha, el vestuario y lo dem√°s no la da√Īan porque est√° bien danzada, bien escrita, bien armada‚ÄĚ.

Al respecto agrega Ferm√≠n que ‚Äúhay autores que uno trabaja y respeta fielmente el texto, en el caso de El libro de los abrazos, nos ajustamos casi todo el tiempo al texto original y fuimos creando una historia a nivel de im√°genes, paralela a este texto que se articula a √©l, y esta historia es la que hace que el p√ļblico se acerque y se aleje y se reinvente la historia misma‚ÄĚ.

Los narradores aseguran que esta obra los aproxim√≥ al p√ļblico joven como ninguna hecha antes. Tal vez por eso se han animado a multiplicarla, seg√ļn confiesa Ferm√≠n: ‚Äúestamos trabajando en Confesiones 2, que se pondr√≠a consecutivamente en escena en dos d√≠as. Tendr√° otro dise√Īo de vestuario y concepci√≥n de montaje. Ya tenemos una selecci√≥n de textos‚ÄĚ.

Cuando brota el musgo

Volviendo a los inicios mis interlocutores me recuerdan que las colaboraciones entre estos equipos creativos continuaron con ‚ÄúDice el musgo que brota‚ÄĚ(2), un audiolibro que recoge una parte de la antolog√≠a de igual nombre y de donde sale un personaje que tom√≥ vida propia y forma parte de otro espect√°culo‚ÄĚ, dice Yordanis.

“Este segundo audiolibro es distinto totalmente del primero, que se trataba de cuentos, con un cuerpo amplio donde se podía jugar con la historia. Son poesía. Textos muy cortos, resultado de una selección que hicimos en conjunto, que resultaba un reto porque era el trabajo de diploma para graduarse del ISA del director, Héctor Ochoa. No obstante, lo disfrutamos mucho.

En su caso nos enfrentamos a otra din√°mica de trabajo, con gran flexibilidad para trabajar, conoc√≠a d√≥nde quer√≠a llegar con cada texto, pero daba un margen para crear, proponer cosas. En ambos audiolibros nos sentimos muy bien. Cada uno con sus caracter√≠sticas y ah√≠ est√° el resultado‚ÄĚ, especifica Ferm√≠n.

‚ÄúHemos hablado de la posibilidad de insertar en la escena de la puesta de Dice el musgo que brota, la exposici√≥n de las ilustraciones en grandes piezas que acompa√Īan al libro‚ÄĚ, a√Īade Luis Yuseff.

Y como es de sabios agradecer, a√Īade: ‚Äútodo esto siempre ha tenido el apoyo de las becas El reino de este mundo de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Siempre habr√° que agradecer a los amigos que nos han apoyado, entre ellos, Jeremy Harris, m√ļsico australiano. Y hay que acotar que estos audiolibros se han distribuido de manera gratuita‚ÄĚ.

Reflejos

La extensi√≥n del Sars-cov 2 han limitado la presencia en las tablas de la compa√Ī√≠a holguinera, pero ellos buscan modos de hacerse escuchar siempre junto a La Luz. Yordanis anuncia que grabar√°n cuentos de la colecci√≥n Espejo (3). ‚ÄúLuis nos convoc√≥, en la era del WhatsApp, a grabarlos y ya tenemos algunos‚ÄĚ. Estos audios se distribuir√°n por las distintas redes sociales y plataformas en las que se insertan la editorial y Palabras al Viento.

Los sue√Īos, el futuro, lo alcanzado

Y as√≠ se cruzan los caminos de ambos empe√Īos. Aqu√≠ se hacen libros, all√° se narran, entre ambos se construye la fascinaci√≥n por la palabra. Luis Yuseff augura ‚Äúlos v√≠nculos entre la editorial y la compa√Ī√≠a han estado matizados por libros que dentro de nuestro cat√°logo son los m√°s importantes y atractivos para el p√ļblico.

Reto√Īos de almendro y Dice el musgo que brota son dos antolog√≠as important√≠simas dentro del panorama literario cubano. Ambas antologadas por Eldys Baratute, y con el valor a√Īadido de ser ilustradas por artistas pl√°sticos de todo el pa√≠s.

En el caso de Reto√Īos‚Ķ fue el primer libro de la editorial que tuvo todos sus interiores en cuatricrom√≠a. Entr√°bamos a una nueva era. Fue la primera tirada que super√≥ los 6 000 ejemplares para un t√≠tulo de un sello perteneciente al Sistema de Ediciones Territoriales, pensada para el trabajo de la risogr√°fica y las limitantes propias de dicho sistema de impresiones. Pero este se convirti√≥ en un proyecto que sum√≥ una exposici√≥n itinerante, juegos de postales y una de las campa√Īas de promoci√≥n del libro y la lectura que tuvo a los muchachos de la Casa del Cuento como protagonistas, y fue el primer audiolibro que se grab√≥ dedicado al p√ļblico infantil.

Reto√Īos de almendro abri√≥ una puerta que no se cerrar√°. Marca un antes y un despu√©s en la proyecci√≥n de Ediciones La Luz, porque lo que vino luego fue El libro de los abrazos, una idea largamente acariciada que se logr√≥ gracias a la amabilidad de Ivonne Galiano y Eduardo Heras Le√≥n, un libro que atrajo hacia La Luz la atenci√≥n de un p√ļblico que tal vez no sab√≠a que exist√≠amos, y luego estuvo Dice el musgo que brota, un libro muy parecido al concepto de Reto√Īos‚Ķ y toda la campa√Īa que gener√≥, pero tiene el a√Īadido de que nos trajo por primera vez el Premio de la Cr√≠tica Literaria y tambi√©n Premio de Edici√≥n en la Feria del Libro en Holgu√≠n.

Por √ļltimo, la colecci√≥n Espejo, una de las m√°s buscadas y reconocida por un Premio Especial del Lector en la √ļltima Feria Internacional del Libro en La Habana. Esta es una colecci√≥n atractiva tambi√©n ideada por Eldys Baratute para celebrar la uni√≥n de dos generaciones de autores en un mismo volumen‚ÄĚ.

Ante los logros comunes no parecen satisfechos. Los narradores, el poeta editor, sus compa√Īeros y c√≥mplices contin√ļan en el inveterado arte de buscar lo imposible para los otros.

‚ÄúEllos seguir√°n trabajando con el cat√°logo de la editorial‚ÄĚ, declara Luis Yuseff convencido y convincente. ‚ÄúVan a permanecer los v√≠nculos porque estos nexos de Ediciones La Luz y Palabras al Viento siempre est√°n relacionados con libros que en la luz marcan hitos‚ÄĚ.


Elaine Vilar gana Premio de la Ciudad de Camag√ľey (+Video)

La escritora Elaine Vilar Madruga (La Habana, 1989) gan√≥ el Premio de la Ciudad Silvestre de Balboa por la pieza teatral Soledad, resultado hecho p√ļblico como parte de la Semana de la Cultura Camag√ľeyana.

Se alz√≥ entre las 18 obras de autores de siete provincias, con el seud√≥nimo de Silas y el texto dedicado a la relaci√≥n de madre e hija ante el conflicto por las p√©rdidas y las b√ļsquedas en la construcci√≥n de identidades.

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¬ęSoy un cuerpo que narra historias¬Ľ

Cuando se dialoga con Yunier Riquenes es imposible no pensar en su gran proyecto de vida, Claustrofobias Promociones Literarias, y tambi√©n en Naskicet Dom√≠nguez: juntos, estos dos creadores orquestan los prop√≥sitos y los sue√Īos de Claustrofobias. Naskicet y Yunier son m√°s que los hacedores de un proyecto que ha hecho mucho bien a la literatura cubana; ellos tambi√©n han acompa√Īado el camino de centenares de autores cubanos, de libros y lectores, y han mapeado la senda de la historiograf√≠a de la literatura nacional en los √ļltimos a√Īos. Cuando se conversa con Yunier Riquenes se ha de recordar siempre que es un cuerpo que narra; un cuerpo en busca de cambios necesarios, porque la inmovilidad ‚ÄĒen lenguaje art√≠stico‚ÄĒ es sin√≥nimo de muerte.

cortesía del entrevistado

El concepto ‚Äújoven promesa‚ÄĚ comienza, cada vez m√°s, a quedarse estrecho para muchos creadores. ¬ŅPor qu√© se insiste, a nivel de pa√≠s y de cultura, en calificar a los autores de menor edad como ‚Äúj√≥venes promesas‚ÄĚ cuando muchos de ellos tienen una trayectoria tan importante como la de los autores m√°s a√Īejos? ¬ŅEs preciso, tal vez, una revisitaci√≥n de ese concepto, al menos una actualizaci√≥n que valore m√°s la escritura de los creadores j√≥venes con una obra sustentada en la calidad?

Error de concepto. Revisitar el concepto. Pero prefiero seguir creyendo en la obra. Hay muchas veces ‚Äúsupuestos consagrados‚ÄĚ que han dejado muy poco. Casi nada que leer, ni reflexionar. Pero tuvieron cargos y eso les dio un concepto y reconocimientos. Ya sal√≠ de la AHS porque pas√© los 35 a√Īos, pero me sigo sintiendo joven. Y hay notables artistas que sobrepasan los 50 que siguen en silencio con obra de calidad. Y algunos se mueren ‚ÄĒellos y su obra‚ÄĒ en silencio. Prefiero no creer en las promesas; √ļltimamente, ‚Äúpromesa‚ÄĚ es una palabra que destierro, y lo que significa. Prefiero que m√°s que promesas y revisitaciones, el creador joven o no, y su obra, se visibilicen y se promuevan. Sin promoci√≥n no hay arte, sin promoci√≥n no hay p√ļblico, sin promoci√≥n no hay mercado. Sin promoci√≥n no hay existencia.

¬ŅQu√© define, m√°s all√° del rango biol√≥gico de una edad determinada, lo que es ‚Äúliteratura joven? ¬ŅEs esta una etiqueta lo suficientemente s√≥lida o cae en lo vacuo, lo repetitivo, que muchas veces es la norma a la hora de intentar ‚Äúdefinir‚ÄĚ un concepto art√≠stico?

La literatura joven no la produce solo un joven de 20 a√Īos, la literatura joven es la que se renueva, la que trae fibra y estremece. La que conecta.

En el panorama literario cubano, ¬Ņcu√°les piensas son los asuntos m√°s acuciantes que deben debatirse y que, de una forma u otra, podr√≠an resultar de relevancia para el futuro escritural del pa√≠s?

Debe haber diversidad, encuentros, eventos que muestren lo diverso que somos. Menos ruido y m√°s resultados.

cortesía del entrevistado

Claustrofobias es un proyecto inmenso, que abarca campa√Īas de promoci√≥n de autores, de libros, incluso de editoriales e instituciones. Es, adem√°s, un excelente ejemplo de c√≥mo, desde el esfuerzo individual (en este caso, dual, entre Naskicet y t√ļ) se pueden ofrecer alternativas promocionales con vistas a mostrar el talento creativo cubano. ¬ŅQu√© necesita a√ļn Claustrofobias? ¬ŅQu√© apoyos o sinergias faltan todav√≠a? ¬ŅDe qu√© manera piensas que este proyecto podr√≠a servir como una plataforma puntual para incentivar a instituciones y editoriales a emular desde el punto de vista de la promoci√≥n?

Claustrofobias Promociones Literarias sigue siendo un proyecto autofinanciado, y con el respaldo legal y monetario de la AHS de dos salarios ahora de 400 pesos, y respaldo legal de la UNEAC. Claustrofobias naci√≥ de la AHS, de j√≥venes creadores que so√Īaron y lo siguen haciendo con el respeto al libro y a los autores cubanos. Claustrofobias ha sido y es una reinvenci√≥n a la promoci√≥n literaria y cultural cubana. Nacimos y propusimos estrategias 2.0 hace unos a√Īos, cuando no hab√≠a casi conexi√≥n. Ganamos un concurso nacional de trabajo comunitario con la experiencia de promover la lectura en la comunidad virtual cubana, pero esos aprendizajes interesan muy poco a quienes dirigen el mundo del libro en Cuba. Son nueve a√Īos. Y no han importado mucho estos aprendizajes. Claustrofobias est√° y sigue en Cuba marcando la vida literaria del pa√≠s, de los j√≥venes y consagrados, recordando los libros y autores que han sido historia y comienzan a vivir. En Claustrofobias se trabaja con base de datos, un poco de periodismo de datos y se reinventa la comunicaci√≥n. Somos dos coordinadores que ponemos nuestros ingresos personales para seguir construyendo esta utop√≠a. Se han realizado libros digitales, peri√≥dicos culturales, se guardan fotos, audios y videos desde hace a√Īos de escritores cubanos que ya han muerto. Para revisar la historia cultural y literaria de Cuba habr√° que ir a nuestra multiplataforma, a nuestras publicaciones. ¬ŅQue te diga lo que necesitamos? Nos queda claro que no nos van a apoyar m√°s all√° de una invitaci√≥n a la Feria, y que nos prometer√°n algo, y ah√≠ llegan las promesas. Claustrofobias es una resistencia al mundo del libro en Cuba. En 2020, en tiempos de Covid, no nos detuvimos y se mantuvo activa la multiplataforma, sugiriendo libros y lecturas para mantener la esperanza ante la pandemia. Muy pocos creen que solo somos dos coordinadores. Seguimos sin apoyo de Ministerios ni embajadas. Todav√≠a no.

cortesía del entrevistado

¬ŅEl ejercicio de la promoci√≥n cultural podr√≠a o no emularse, as√≠ sea remotamente, con el de la cr√≠tica art√≠stica? ¬ŅEn Cuba se promociona intencionalmente, en base a criterios de calidad, o m√°s bien a trav√©s de diversas coberturas o coyunturas culturales, como por ejemplo la entrega de un premio?

A veces los premios reconocen el talento porque el jurado falla teniendo en cuenta el talento. A veces fabrican algo o a alguien, inventan premios para repartirse. Pero lo verdadero, si vale, sigue. La promoción sigue siendo una asignatura pendiente, pero muchas veces no queremos aprenderla, porque la verdadera promoción muestra la esencia, el fondo. 

¬ŅCu√°les piensas son los principales desaf√≠os para Cuba en el terreno promocional y tambi√©n en el de la creaci√≥n? ¬ŅQu√© estrategias discursivas y de valor de imagen pueden servir, seg√ļn tu experiencia como promotor, para impulsar esos desaf√≠os hacia un horizonte pr√≥ximo de concreciones?

Lo primero es reconocer que el mundo cambió hace tiempo. Hay retos y desafíos y ahora no basta, siempre lo dice Naskicet, con tener la conexión ni los millones de pesos. Con poco se pueden arrastrar multitudes. Hay varios proyectos culturales que han demostrado valía, pero muchas veces eso no importa. Y, muchas veces, cuando miras acuerdos y congresos y eventos y cambian los ejecutivos, la historia comienza otra vez. Entonces no se puede avanzar hacia adelante. 

La promoci√≥n cultural en nuestro pa√≠s, ¬Ņmapea nuestra realidad creativa o es solo un muestrario, una selecci√≥n, de dicha realidad?

La promoci√≥n cultural que hacemos hoy en Cuba es poco atractiva. Maneja discursos y narrativas que poco atraen al p√ļblico diverso y juvenil. ¬ŅDe d√≥nde lo saqu√©? Tengo derecho a decir lo que pienso y siento en esa realidad en la que me muevo a diario. La promoci√≥n muestra muy poco la realidad y diversidad.

¬ŅC√≥mo se conjuga el ejercicio creativo en tu funci√≥n como promotor?

Escribo y promuevo todo el tiempo. Promover es un acto creativo. Hay que estudiar las formas de proponer y sugerir para las redes, la radio y la TV, y todo no se puede lograr. Pero uno debe encontrar el discurso, los personajes, la propuesta. La promoción cultural forma parte de mis estados creativos.

En los tiempos presentes se ha comprobado, quiz√°s m√°s que nunca, la necesidad del acceso a las redes sociales, no solo como una v√≠a otra de interacci√≥n sino como un medio de comunicaci√≥n de la realidad art√≠stica y del devenir cultural, ya no de una naci√≥n, sino del mundo entero, ¬Ņnos incorporamos tard√≠amente a esa realidad?, ¬Ņsientes que caminamos con desventaja?

Las redes sociales y la velocidad de la comunicación nos imponen a diario muchos retos, lo importante es tratar de usarlas como herramientas para construir y unir, y hay que conocer cuáles son los desafíos que traen, los datos que regalamos de nuestras intimidades y deseos. No es llegar tarde, es llegar y comprender a lo que hemos llegado. Y no podemos bajarnos de las nuevas tecnologías, hay que vivir con ellas. Aprendamos en cada jornada, seamos humildes.

¬ŅDe qu√© manera sientes que la AHS tuvo influencia en tu obra creativa? ¬ŅQu√© tal la salud de las instituciones culturales?

La AHS es parte de mi vida. Esa organizaci√≥n me tuvo m√°s tiempo que mi propia familia. Miembro, jefe de secci√≥n, vicepresidente provincial en Santiago, el m√°s votado en el congreso de 2013, miembro de la Direcci√≥n Nacional, estuve organizando dos congresos. No importa que mi nombre est√© o no en reconocimientos ni distinciones. Me queda la alegr√≠a de ayudar a muchos j√≥venes a revisar proyectos, promoverlos, a pronunciar sus nombres cuando nadie sab√≠a de su existencia. Y eso es lo m√°s valioso. No quiero nada. Me queda la alegr√≠a de conocer a muchos artistas j√≥venes en toda Cuba que no son promesa, son realidad, y han dejado obras de teatro, literatura, fotograf√≠as. El arte salva. Apost√© por los premios de la AHS y gan√© unos cuantos que atesoro con cari√Īo. Aquellos a√Īos marcaron mi vida. Y sigo promoviendo a los j√≥venes. La AHS que viv√≠ es como recordar a un miembro amado de tu familia, que puede estar vivo, o morir.

De las instituciones culturales solo quiero apuntar que existen si existe el arte, la cultura y los artistas, si no, como se dijo en aquel Congreso de la organización en 2013, quedarán disponibles.

cortesía del entrevistado

Siempre he notado en tu narrativa, incluso en tu poes√≠a, una intencionalidad de mostrar la escarificaci√≥n de lo real y tambi√©n sus matices, ¬Ņc√≥mo se ha construido o formado el escritor que eres? ¬ŅDe qu√© manera defines la creaci√≥n?

Escribo sobre lo que me mueve, la realidad que me toca. El escritor que soy surgi√≥ por eso, para darles voz a otros, eso se repite. Muchas veces la gente viene a contar sus historias y comprendes cuando no puedes dormir que te lo han contado para escribirlo. Antes en la literatura, ahora tambi√©n con el Periodismo. Desde hace unos a√Īos, el Periodismo y yo conspiramos en cada jornada, la literatura de No ficci√≥n. La creaci√≥n es una bomba de tiempo en m√≠, es una granada adentro que no busca quedar bien. Estalla.¬†

La escritura, si bien el oficio m√°s solitario del mundo (¬Ņest√°s de acuerdo con esa definici√≥n?) es tambi√©n uno de los oficios que m√°s acompa√Īa a los otros. ¬ŅCu√°l de tus libros te gustar√≠a que acompa√Īara a ese lector an√≥nimo, a ese rostro desconocido, que ans√≠a leerte, quiz√°s sin conocer incluso que existes?

La escritura, aunque necesite soledad, es como la granada: estalla.

Si a alguien para reinventarse, resistir, seguir, sonreír, masturbarse, prender fuego, le interesa un libro, un poema, una frase, un post, un cuento, un verso, una novela, una entrevista mía, pues basta.

Cuando se habla de Yunier Riquenes, cuando se menciona tu nombre, se habla del promotor, del poeta, del narrador, de quien escribe libros para ni√Īos y j√≥venes, ¬Ņcu√°l de estas aristas sientes que se integra en el n√ļcleo del creador que eres?

Soy un cuerpo/territorio que narra historias.

cortesía del entrevistado

Cita online para la creación joven literaria en Premio Portus Patris 2020

Con una cita desde las plataformas digitales pero dispuesto a defender lo más joven y renovador de la literatura cubana llegará del 24 al 26 del actual mes la XXVI edición del Premio Literario Portus Patris a Las Tunas, dedicado al género poesía y al ya fallecido poeta Antonio (Tony) Borrego.

As√≠ lo confirm√≥ a la Agencia Cubana de Noticias la presidenta de la Filial Provincial de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS), Ana Irma P√©rez Perell√≥, quien explic√≥ que a pesar de la situaci√≥n epidemiol√≥gica provocada por la COVID-19, para la AHS en Las Tunas y en especial para la c√©lula del norte√Īo municipio de Puerto Padre, resulta de gran val√≠a la realizaci√≥n de este evento.

Lecturas po√©ticas, m√ļsica, presentaciones de libros, exposiciones de body art, adem√°s de la invitaci√≥n para que participantes y jurados de las ediciones anteriores del certamen graben un video relatando sus experiencias en el Portus Patris y los compartan a trav√©s de los perfiles en Facebook, Messenger o Whatsapp, est√° entren las propuestas de una edici√≥n diferente.

De manera especial se desarrollar√° el foro por internet ¬ęLa eternidad de Tony Borrego¬Ľ y la presentaci√≥n del libro La eternidad no basta para todos, √ļltimo texto escrito por el poeta antes de fallacecer en noviembre de 2019, como consecuencia de complicaciones derivadas de una sepsis generalizada.

Reconocido como el poeta m√°s popular de su generaci√≥n, Tony Borrego cosech√≥ importantes lauros y el respeto y la admiraci√≥n de colegas y p√ļblico con la realizaci√≥n de su primer poemario Doy gracias a Dios por ser ateo, as√≠ como Terrenal, Diapositivas, Juegos Lunares, Juanillo, y Ovejas y demonios.

La XXVI edici√≥n del Portus Patris tendr√° en su √ļltima jornada la premiaci√≥n en directo desde el perfil en Facebook de la AHS Las Tunas, adem√°s de la presentaci√≥n del libro El Diablo est√° en los detalles, del joven escritor de Ciego de √Āvila Leonesky Buquet Rodr√≠guez, ganador de la anterior convocatoria del evento.

Como punto de confluencia y confrontaci√≥n entre la m√°s novel creaci√≥n literaria en Cuba, el Portus Patris convoca a los g√©neros de poes√≠a y narrativa de forma alterna en cada edici√≥n, y entre sus requisitos invita a j√≥venes menores de 35 a√Īos de edad a presentar sus obras originales e in√©ditas bajo un seud√≥nimo.

El Portus Patris se ubica como el evento de literatura m√°s a√Īejo que tiene una c√©lula de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en la provincia; con su desarrollo desde 1994 ha abierto las puertas de la creaci√≥n a una vanguardia literaria renovada y prometedora, fundamentalmente del municipio de Puerto Padre.


¬ŅPor qu√© llamarle haiku?

Normalmente cuando se aborda el tema del haiku en alg√ļn escrito o art√≠culo, lo primero que se hace es decir qu√© es el haiku; en esta ocasi√≥n no voy a romper esa especie de regla, pero lo voy a hacer un tanto diferente, mostrando, o haciendo un intento por mostrar una peque√Īa porci√≥n de lo que es, desde lo que no es.

Idiograma de haiku

Cualquiera puede haber visto alg√ļn libro o poema con esta palabra por t√≠tulo: ‚Äúhaiku‚ÄĚ. Uno muy curioso es el de Berta Caluff, salido bajo el sello de Ediciones Matanzas: √öltimos haikus, en su portada incluso figura un kanji. En este libro podemos encontrar poemas como:

El

Tiempo sobre

sí,

y miente.

Tambi√©n de Samuel Feij√≥o, uno de los primeros escritores que intentaron acercarse al g√©nero, leemos como ‚Äúhaiku libre‚ÄĚ, en el libro El pensador silvestre:

Sue√Īo y hago.

Sue√Īo y no hago.

Hago y no sue√Īo.

De Fermín Carlos Díaz, está publicado como haiku:

No busque fuera

La riqueza que escondes

dentro del pecho.[1]

Pedro Juan Guti√©rrez es otro escritor que tiene algunos poemas publicados como ‚Äúhaiku‚ÄĚ:

 

Todo el significado del círculo,

No interior, no exterior,

No luz, no sombra.[2]

Y se pueden encontrar much√≠simos ejemplos en la literatura cubana y for√°nea, pero, ¬Ņqu√© tanto de ‚Äúhaiku‚ÄĚ tienen esos poemas? T√©cnicamente hablando, el haiku est√° provisto de Kigo, palabra o frase que enmarca al poema en una estaci√≥n del a√Īo determinada. ¬ŅTienen Kigo estos poemas? No. Tambi√©n vemos que existe en este breve poema el Kire, corte sem√°ntico que se realiza, mediante una coma, un punto y aparte, un punto y coma, o muchas veces se dice que est√° ‚Äúoculto‚ÄĚ; este corte se emplea para separar en dos polos o centros de atenci√≥n al poema, haciendo que el lector pueda realizar una ‚Äúcomparaci√≥n interna‚ÄĚ (t√©cnica del Katachi) para degustar en cuanto a semejanzas o diferencias de los elementos (naturales) que lo componen, se dice que ah√≠ es donde surge una especie de ‚Äúchispazo‚ÄĚ o ‚Äúfogonazo‚ÄĚ que despierta un fuerte asombro, adem√°s que transmite determinadas sensaciones. ¬ŅTienen Kire y Katachi estos poemas? No, no lo tienen.

Pero es que el Kigo, el Kire y el Katachi en el haiku no han sido de estricto cumplimiento, porque el haiku es una tradici√≥n, un arte tradicional japon√©s, que ha evolucionado y ha modificado algunas de sus reglas y principios. Entonces, ¬Ņqu√© ha mantenido el haiku inalterable a trav√©s de los siglos, generaci√≥n tras generaci√≥n? ¬Ņla m√©trica de 5-7-5 s√≠labas? ¬Ņlas tem√°ticas?

Lo que ha mantenido el haiku, y que ninguno de estos poemas presentados posee, es lo que los japoneses llaman Aware, pero que no es exclusivo de los japoneses. El Aware es lo que permite al haijin (poeta de haiku) escribir su poema y lo escribe, porque luego de llegar al estado de contemplación (aquí y ahora), hay algo del mundo (la Naturaleza) que ha captado su atención y que le ha hecho conmocionarse: esa conmoción, ese asombro, es el Aware, alma o corazón del haiku.

Tambi√©n hay una idea o concepto fuertemente vinculado al principio del Aware, que es el Haimi, o ‚Äúsabor a haiku‚ÄĚ: el Haimi incluye al Aware pero tambi√©n se abre a todo el entramado de categor√≠as est√©ticas que sustentan el haiku, planteadas en su mayor√≠a por Matsuo Basho y Masaoka Shiki. Esta idea o concepto, en cuanto al lector, es la que va a medir, es decir, va a decir cu√°nto tiene un poema de haiku, cu√°nto ‚Äúsabe‚ÄĚ a haiku; en cuanto al poeta, es la habilidad para incluir en la misma composici√≥n, adecuadamente, determinadas est√©ticas. En estos poemas presentados, tampoco hay Haimi.

El haiku nace o se solidifica, llega a la c√ļspide de g√©nero literario gracias a Basho, porque este poeta rompi√≥ con la est√©tica expresiva (Kokoro ari),

donde si ‚Äúa una luna le pon√≠as un mango, era un abanico‚ÄĚ, o donde ‚Äúel viento peinaba los arrozales‚ÄĚ. El haiku logra trascendencia, porque la naturaleza deja de ser instrumentalizada, deja de ser humanizada y a las cosas se les da su lugar, se les empieza a llamar por sus nombres: la luna deja de ser ‚Äúun abanico‚ÄĚ, para ser solo la luna; el viento deja de ser ‚Äúun peine‚ÄĚ para ser el viento.

Basho sustituye el Kokoro ari (lo expresivo) por el Kokoro nashi (lo transparente). Principios estéticos como Hosomi, Butsuga ichingo, Shiori, Futoki mono, Karumi, Zoka zuijin, etc, llevaron al haiku a ser un poema limpio, sencillo, natural, espontáneo, lejano a la injerencia y pretensión del yo. También lo hicieron principios antiguos que Basho retoma del Manyoshu, primera antología del país del sol naciente: algunos de estos son Yuugen, Sabi, Wabi, Mu, Ma. Estas características del haiku, sobre todo la evasión del yo, dejan bien claro que hay una línea divisoria entre este tipo de poesía y la que normalmente se escribe en occidente, como estos poemas expuestos.

Es que estos poemas, ¬°maravillosos como poes√≠a occidental! qui√©n lo duda,¬† han salido de la mente, del ingenio creativo, cuanto m√°s hace un intento por acercarse esa especie de Koan Zen de Pedro Juan: pero es que el haiku tampoco es un acertijo, un Koan, un misterio a descifrar. El haiku, al igual que Aware, es Makoto, autenticidad, verdad po√©tica, experiencia; ‚Äúel poeta es un fingidor‚ÄĚ, dec√≠a Pessoa, en el haiku no hay espacio para la mentira, porque es todo verdad, sin experiencia (real objetiva, con mundo, con la Naturaleza, llegada mediante los sentidos corporales) no hay haiku.

Estos poetas cubanos presentados ac√°, a los que se pudieran sumar Lezama Lima, Ra√ļl Hern√°ndez Nov√°s, Jes√ļs Orta Ruiz, Juan Luis Hern√°ndez Mili√°n, y por mencionar otros conocidos que no son cubanos como Benedetti, Octavio Paz, Borges‚Ķ apostaron por la reinvenci√≥n del g√©nero desde una perspectiva completamente diferente, asumieron la forma o estructura del poema nip√≥n para expresarse, pero, ¬Ņpor qu√© lo han hecho? ¬Ņpor qu√© han llamado y siguen llamando haiku a algo que NO es haiku?

Para estas interrogantes ‚Äďseg√ļn mi criterio‚Äď, hay dos respuestas: La primera, es la ignorancia, porque si miramos el recorrido del haiku, desde Basho (siglo XVII) hasta la renovaci√≥n propuesta por Shiki (siglo XX) y luego revisamos el primer estudio profundo sobre el haiku, hecho en Occidente, por Reginald Horace Blyth (Haiku, Vol. 1, 2, 3, 4; 1949-52), o en castellano, El haiku japon√©s. Historia y traducci√≥n de Fernando Rodr√≠guez Izquierdo, sabremos que el haiku no se reduce a su forma.

Portada del libro de Reginald Horace Blyth

Su forma no es lo que importa, pues la de 5-7-5 a la que han querido encasillarlo no es ni siquiera la m√°s utilizada; lo realmente importante es el contenido y, en su contenido, inevitablemente se sustenta por todo un entramado de principios y est√©ticas (he mencionado aqu√≠ las principales), las cuales no tuvieron ‚Äďy no tienen en cuenta‚Äď muchos poetas a la hora de hacer un intento de haiku. Respecto a esto, en su libro El coraz√≥n del haiku: la expresi√≥n de lo Sagrado, Vicente Haya, considerado en el mundo hispanohablante como el mayor experto en haiku, dice con cierta aspereza, pero muy acertadamente:

Portada del libro de Mario Benedetti

Recientemente, Mario Benedetti nos ha sorprendido publicando la más desastrosa colección de haikus que no son haikus con que los castellano-parlantes contamos en la actualidad. Veamos uno de sus menos patéticos ejemplos:

            Cuando me entierren

            por favor no se olviden

            de mi bolígrafo.

Luego vuelve a decir en El espacio interior del haiku:

Tenemos que hacernos conscientes de que su √©xito (el del haiku) se debe a claves internas que han de ser comprendidas, y bien comprendidas, antes de pretender que lo que nosotros estamos escribiendo sean haikus. O, de lo contrario, caeremos en el ¬ęs√≠ndrome Benedetti¬Ľ, que en el mejor de los casos es una falta de respeto a la civilizaci√≥n japonesa y en el peor un mamarracho literario.

También expresa en una conferencia impartida en Sofía, Bulgaria, en el 2010:

La IGNORANCIA occidental respecto al haiku hace que no sepan que adem√°s del haiku existe el senryŇę y el zappai.

Por una parte, se encuentra lo ya explicado anteriormente y, por otra, la cuesti√≥n comercial, el nombre de ‚Äúhaiku‚ÄĚ es atractivo, vende, tanto as√≠ que a centros de ventas, cafeter√≠as y productos como perfumes les han puesto ese nombre.

Perfume con el nombre de -haiku-

Entonces, a estos poemas breves, muchas veces hermosos, que se siguen produciendo en Cuba y en Occidente, no se les deber√≠a seguir llamando con un nombre que no le corresponde, habr√≠a que llamarles ‚Äúseguidillas‚ÄĚ, ‚Äútercetos‚ÄĚ, ‚Äúpoetrix‚ÄĚ, ‚Äúzappai‚ÄĚ, ‚Äúanti-haikus‚ÄĚ, ‚Äúminipoemas‚ÄĚ, etc. Tal vez lleguen a tener la popularidad que ha alcanzado el haiku, y me parecer√≠a genial, ¬°perfecto!, pero con su propio nombre: no utilizando el nombre de un g√©nero que merece ser estudiado y respetado, para alcanzar notoriedad.¬†

 

Notas:

[1] Fermín Carlos Díaz. Alma en vilo. Ed Montecallado. p.43

[2] Pedro Juan Gutiérrez. Arrastrando Hojas secas a la oscuridad. Colección Sur Editores. UNEAC. p.83


El mundo de Daniela: boleto de ida

A sus tres a√Īos la mir√© como si no hubiese salido de mis entra√Īas. ¬Ņ‚ÄúTal vez‚ÄĚ y ‚ÄúQuiz√°s‚ÄĚ son hermanos? Pasaron algunos segundos antes de que lograra reponerme. Casi de inmediato me vi envuelta en una explicaci√≥n sobre sin√≥nimos que en verdad no s√© si fue acertada. A partir de entonces los retos se multiplican a diario. Todo alrededor de ella despierta curiosidad. Los d√≠as, todas las cosas y las palabras entre juegos y verdades se antojan laberintos. Ante m√≠ hasta el aire, como entonces a Teresa, tambi√©n me parece nuevo. Por eso El mundo de Daniela resulta espejo que comparto. Lo le√≠ en su primer nacimiento por Ediciones Santiago, y a√Īos despu√©s de la mano de la Editorial Oriente (2018) y junto a mi Adriana fue que, en verdad, hall√© el reflejo.

Desde su colecci√≥n de poes√≠a Ala y Espuela, la Editorial Oriente personaliz√≥ el primero de los libros que Teresa Melo escribi√≥ para los ni√Īos, por el que mereci√≥ el premio La rosa blanca. Este es un volumen de indagaciones sobre asuntos sencillos y complejos de la existencia, de esos que tambi√©n agradece descubrir el adulto lector. Estas p√°ginas no solo hurgan en las interrogantes de las que dispone el universo de quienes en a√Īos crecen. Si bien por la estructura literaria estos textos clasifican como poes√≠a, sus esencias son relatos en los que la vida se personaliza y en los que en cada planta del jard√≠n, gatos y perros, floreros, retratos, juguetes y vestidos crecen aprendizajes,¬† recuerdos y porvenir.

El apartado El mundo de Ellas ofrece un paisaje de letras e im√°genes que bien invita a la estancia. La edici√≥n descansa en el estilo de Rosana Mena. Sergio Rodr√≠guez tuvo a su cargo el dise√Īo de una cubierta que desde la mesura de la graf√≠a y los tonos al uso resume las esencias literarias. Las ilustraciones a cada una de las interrogantes y sapiencias de Daniela tuvieron para s√≠ la segunda ocasi√≥n de la artista argentina Mariela de la Puebla, quien realiz√≥ unas completamente nuevas para este ‚Äúmundo‚ÄĚ.

Abel Prieto dijo en su dibujo-pr√≥logo El lobo de los cuentos: ‚ÄúEstos poemas son demasiado bellos y demasiado tiernos y delicados y respiran por s√≠ mismos de un modo demasiado limpio y aut√©ntico y hay demasiada luz de la buena en este libro para venir yo con un l√°piz a llenarlo groseramente de monstruos, que son, realmente, mi especialidad. (‚Ķ) es por eso que aqu√≠ aparece alguien que asoma brevemente su hocico en el poema Mentiras y verdades (‚Ķ). Ah√≠ lo tienes: lo pint√© lo m√°s lindo que pude, con una flor y un elegante pul√≥ver, incluso, para dulcificarlo‚ÄĚ.

En el apartado Mi deseo la autora confiesa que este libro le ha sido dictado por Daniela, escrito con algunas de las frases con que su hija de tres a√Īos le hablaba. Solo discrepo en algo, Teresa, estos poemas no son peque√Īos.¬† Tal vez¬† en su estructura lo parezcan, pero sus respuestas al interior del ser humano alcanzan lo contrario.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†

¬ŅAlguno de ustedes olvid√≥ c√≥mo era ser ni√Īo? ¬ŅAlguno abandon√≥ el h√°bito de las preguntas? Los hallazgos se componen de ellas, por eso Daniela hurga a su alrededor. Las fotos muestran sitios y personas desconocidas, un antes donde no est√°s pero contiene las esencias de lo que eres hoy: ‚ÄúYo las miro una a una/ con atenci√≥n/ y a mam√° le pregunto: / ¬Ņd√≥nde estoy yo?‚ÄĚ. Lo confieso, para m√≠ la parte m√°s divertida no son esas interrogantes, porque de alguna manera sabemos que en cualquier momento nos emplazar√°n. En este juego lo risible casi siempre son nuestras respuestas para explicarles, por ejemplo, c√≥mo llegaron ellos al vientre materno. Hay quien incluso desplaza las respuestas a otro adulto, y a quien le falla la voz o lo aplaza. Pero es en vano, quien busca tambi√©n tiene hip√≥tesis y no cesar√° hasta encontrar tu palabra.

‚ÄúMi primera palabra fue pap√°. / Pero √©l no est√°‚ÄĚ. La vida es tan plural como quienes la habitan. Este libro nos introduce en un escenario donde los modelos de familia son dis√≠miles y v√°lidos. Palabra nos remite a un modelo fuera del cl√°sico ‚ÄúMam√°, Pap√° y Nen√©‚ÄĚ, para presentarnos la maternidad independiente como un camino donde tambi√©n es posible la realizaci√≥n del hogar. La figura paterna es un personaje cuya presencia se reitera desde los silencios en cada una de estas p√°ginas. Sin embargo, es un planteamiento sereno, no hay una visi√≥n traum√°tica en esta verdad. La protagonista comparte el disfrute de su vida infantil¬† a trav√©s de los espacios de la casa y el entorno, y a partir de¬† los roles maternos que¬† de forma inevitable y feliz se pluralizan: ‚ÄúCon ella voy al patio/ a ver la tierra,/ nos mojamos las manos/ de lluvia fresca. Con ella voy al parque; / sobre la arena/ en el columpio rojo/ me balancea./ Ella tiene tesoros:/ libros, flores, botones/ y hace letras‚ÄĚ.

ilustración del libro

El patio hogare√Īo es muchas veces centro del universo madre-hija. En el apartado Como el mundo, cada elemento de la naturaleza cobra realce. Las flores, los colores, las hormigas, las plantas, los zunzunes y la tierra crecen en la inmensidad del entorno familiar como s√≠mbolo de amor. El patio es espacio de esta intimidad madre-hija, donde cada elemento se antoja tierra f√©rtil para el crecimiento humano: ‚ÄúEl patio de mi casa/ como el mundo es:/ yerbas buenas/ yerbas malas/ que las manos de mam√°/ separan.

¬ŅSienten los ladridos, el maullar de un gato? ¬ŅAlguna travesura de mascota interviene su lectura? Yo los percibo, acaricio sus orejas y con la ilusi√≥n los alimento. Recuento todas cuantas han pasado por mi historia. Colecciono en la memoria las miradas de mis perros y los gatos que aunque no busqu√©, tambi√©n comieron en mi casa. Porque ellos en esta entrega literaria cobran vida.

El poema de mi gato es una reflexi√≥n sobre la ruptura de prejuicios por cualquier diferencia. El color del gato es met√°fora para que entendamos: ‚ÄúYo le explico bien despacio/ que no importa cu√°l color/ tenga su pelo sedoso:/ basta con que est√© orgulloso/ de lo que ser le toc√≥‚ÄĚ.

Dina, es el nombre de la perra que recibi√≥ la ni√Īa¬† como regalo de una amiga y crece junto a ella, y adem√°s convive con el gato rojo-amarillo. Estos poemas presentan el amor hacia las mascotas y los afectos que estas brindan a las personas: ‚Äúes mi perra, me quiere/ como debieran quererse/ los  Ĺhumanos ľ‚ÄĚ.

ilustración del libro

Un personaje habita muchos de los cuentos cl√°sicos de la literatura universal. ¬ŅAcaso ser√° el mundo como la literatura?¬† Mentiras y verdades retoma al lobo como protagonista¬† de la cadena alimenticia que generan las diferencias: ‚Äúla salamandra comi√≥/ a la mariposa,/ el gato a unos ratones./ Unos a otros comidos y tragados‚ÄĚ.

Sensible resulta la po√©tica que entra√Īa el apartado Jugando con mi primo. Sus palabras desaf√≠an la divisi√≥n de juegos y juguetes seg√ļn las construcciones y roles de g√©nero. Desde hace cientos de a√Īos el mundo norma lo que seg√ļn, rosados o azules hayamos nacido, nos toca ma√Īana, y en recreo lo¬† eterniza desde el hoy. Para las ni√Īas llegan los juegos de cocina, peluches y enfermera; para ellos los aviones, carros, soldados, espadas y pistolas. Para todos, un universo de estereotipos. Si se eliminaran las diferencias en los juegos se acortar√≠an muchas distancias en la adultez: ‚ÄúSi yo juego a las espadas/ cruzando brillo con brillo/ no me parece que el juego/ vaya a cambiarme el vestido‚ÄĚ.

En el televisor se descubre un mundo que va entre las fantas√≠as de un dibujo animado, hasta llegar al desconcierto que traen im√°genes de la guerra para un ni√Īo: ‚ÄúY luego veo las llamas,/ gente que corre entre ella,/ un ni√Īo llora y me dicen: es la guerra‚ÄĚ. ‚ÄúPrefiero poner entonces/ ante fuegos y tristeza/ ronda de ni√Īos y ni√Īas/ jugando a la rueda rueda‚ÄĚ.

L√≥gica comprende otra de las conversaciones hija-madre que a lo largo de estas p√°ginas se descorren ante el lector. En casa todo adquiere un sentido sagrado, un mant√©ngase alejado del alcance de los ni√Īos. Las formas, materias y colores invitan al tacto pero todo tiene accesos prohibidos: ‚Äú-¬ŅY la luna, mam√°?/ -No se puede tocar‚Ķ/ -Es de cristal?‚ÄĚ. ¬†La soluci√≥n literaria me parece uno de los mejores momentos en que el humor aparece en el volumen con la sutileza que caracteriza a la Melo. ¬†

Siento particular predilecci√≥n por la lectura de Los Mayores. Vuelvo a √©l¬† lo mismo que maquillaje por rectificar ante el espejo. El prospecto de defectos del universo adulto es extenso y camale√≥nico seg√ļn indiquen las circunstancias que creemos maniobra: ‚ÄúMi mam√° es como una ni√Īa/ que habr√≠a que rega√Īar:/ fuma y fuma sin parar‚ÄĚ.¬† ‚ÄúEn una mano la pluma/ en la otra mano el cigarro,/ pero si mojo mis pies/ me pronostica un catarro‚ÄĚ.¬† ‚ÄúA las personas mayores/ no las puedo comprender,/ hablan y hablan pero hacen/ lo que yo no debo hacer‚ÄĚ.

El orbe de las protagonistas alcanza otros entra√Īables v√≠nculos familiares que van de las presencias a las ausencias, de la alegr√≠a de la vida a las inc√≥gnitas de la muerte. El apartado Mi t√≠a Alina le canta a Daniela, pues una figura compinche que le acompa√Īa con sonrisas y rega√Īos. Lee los cuentos como muestra del importante v√≠nculo afectivo que puede existir en estas relaciones parentales.

ilustración del libro

Todo t√≠tulo infantil que se honre tiene un Tesoro. Tambi√©n Daniela y Teresa focalizan el personaje de la abuela en el universo familiar y en el domicilio afectivo de la mayor√≠a de los ni√Īos. Los cuartos de las abuelas resultan islas √°vidas por la navegaci√≥n de esos piratas. Un broche o bot√≥n, una postal, fotos, collares y alfileres, para ellos todo resulta una cartograf√≠a: ‚ÄúEn el cuarto de mi abuela/ hay tesoros escondidos/ en los bolsos y carteras,/ en gavetas y vestidos(‚Ķ)‚ÄĚ. ‚ÄúY hay un tesoro m√°s grande/ cuando ella en su cuarto est√°:/ mi abuela joven, hermosa,/ siempre m√≠a, siempre m√°s‚ÄĚ.

La muerte es un tema tab√ļ en casi todos los hogares con ni√Īos. Varios autores en la actualidad visualizan el t√≥pico desde la literatura cubana para infantes. De las tristezas indaga en las ausencias tras la partida f√≠sica de alg√ļn familiar y en la sabidur√≠a de los ni√Īos para encontrar respuestas en las evasiones y silencios de los adultos: ‚ÄúEn el cuadro est√° mi abuelo./ Pregunto d√≥nde est√°/ y me dicen:  Ĺno est√° ľ/ o  Ĺest√° en otro lugar Ĺ./Y nadie dice m√°s./ Pero mam√° lo mira/ cuando nadie la ve/ y los ojos le brillan,/ est√° triste, lo s√©. (‚Ķ)‚ÄĚ. ‚ÄúPero la tristeza por el abuelo es otra./ Yo le digo:  ľno te preocupes, mami,/ donde √©l est√°,/ est√° mi perro Gitano/ que yo creo que se muri√≥ Ĺ‚ÄĚ.

¬ŅQu√© ni√Īo no tiene jardines de palabra?, unas con posibilidades de florecer, otras, con derecho a la poda. Noel, el de los jardines toma la palabra como plataforma de valores: ‚ÄúAlgunos de estos jardines/ parecen dar flores raras,/ pero ir√°s aprendiendo/ en poemas y palabras/ c√≥mo nombrar sentimientos/ y c√≥mo mover monta√Īas/ con la magia de las letras:/ vida y canto, fuego y alas‚ÄĚ.

¬†‚Äú-¬ŅPor qu√© no cambiamos tu cabeza y la m√≠a?/ -Porque la tuya es nueva, ni√Īa m√≠a‚ÄĚ. Cabeza nueva es otro de los pasajes estelares para una buena carcajada. Quienes crecen te interpelan a cualquier hora y lugar con escenas que semejan la ciencia ficci√≥n. El cuerpo es nuestra primera casa, por eso sobre su anatom√≠a y funciones a diario y por a√Īos llueven las indagaciones. Lo dif√≠cil son las respuestas.

Sue√Īos posibles para so√Īar regala el Dibujo m√°s hermoso que haya hecho Teresa Melo tal vez en su literaria vida: ‚ÄúPondr√© a Daniela en el dibujo,/ en cada mano lleva un color./ ¬ŅNo la conoces dentro del mundo?/ Ella soy yo‚ÄĚ.

El mundo de‚Ķ es de todo aquel que pueda desandarle con su lectura. Daniela es la protagonista y como uno de los poemas, Gu√≠a de viaje que invita al universo compartido de la literatura. Transcurrieron varios a√Īos desde que Teresa y ella comenzaran este descubrimiento por un ‚Äúnuevo mundo‚ÄĚ. Ya Daniela es una inteligente y hermosa joven, creo que a la madre se le cumplieron con creces sus deseos de entonces: ‚ÄúComo para ella el mundo es todo nuevo, acabado de estrenar digamos, yo tambi√©n trato de verlo as√≠, para que ella, adem√°s de ser mi hija quiera ser mi amiga‚ÄĚ.


Recuerdan en Cuba a Eliseo Diego a centenario de su natalicio

El Ministerio de Cultura de Cuba (Mincult) organizó un programa de homenaje a propósito del centenario del natalicio del escritor Eliseo Diego, a celebrarse el 2 de julio, informó hoy la institución.

Por la fecha instituciones culturales cubanas desarrollar√°n acciones relacionadas con la vida y obra del Premio Nacional de Literatura 1986.

La Biblioteca Nacional José Martí (BNJM), el Instituto Cubano del Libro, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Asociación Hermanos Saíz, y el Centro Cultural Dulce María Loynaz, figuran entre las instituciones promotoras del homenaje.

De acuerdo con el Mincult la celebración de la fecha consiste principalmente en la publicación de la obra, documentos y fotos de Diego en las redes sociales.

La BNJM publicar√° un dossier y la revista cultural La Jiribilla dedicar√° su n√ļmero de la pr√≥xima semana al notable intelectual cubano, y el propio 2 de julio se colocar√° una tarja en su casa natal, en esta capital.

El día del aniversario tendrá lugar en BNJM un acto en el que intervendrán poetas, actores, estudiosos de la obra de Diego y trovadores, además se proyectarán audiovisuales y se inaugurará una exposición bibliográfica.

También el proyecto Cubapoesía convoca a un mitin poético al que confirmaron su participación intelectuales de diversos puntos del orbe.

De igual manera fuera de Cuba se recordar√° al ganador del Premio de Literatura Juan Rulfo 1993, iniciativa en la que destaca la organizada por la Universidad de La Sapienza, en Roma, Italia.

Diego es considerado una de las figuras m√°s importantes de la literatura cubana, en especial de la poes√≠a, manifestaci√≥n a la que pertenece su libro En la calzada de Jes√ļs del Monte, aunque tambi√©n cultiv√≥ con √©xito el ensayo y la prosa.


Lydia Cabrera, un homenaje en los 120 a√Īos de su natalicio

Llegaba el 20 de mayo de 1900 en la calle habanera de Galiano y nac√≠a la √ļltima hija del matrimonio de Elisa Bilbao y Raimundo Cabrera, la cual bautizaron con el nombre de Lydia Cabrera Bilbao. Con una educaci√≥n f√©rrea pero a la vez llena del encanto de la historia y la cultura cubana, a la ni√Īa Lydia le fue formada su esp√≠ritu intelectual que le permiti√≥ a los 14 a√Īos escribir para varias revistas de la √©poca. Por seis meses ingresa en la Academia de San Alejandro, donde su maestro Roma√Īach la gu√≠a por el universo de las artes visuales. Es en este per√≠odo en que conoce a pintores que formar√≠an parte de la vanguardia de esta manifestaci√≥n en Cuba, donde destaca la figura de Amelia Pel√°ez.

Despu√©s de vender la parte de su negocio sobre muebles antiguos y restauraci√≥n, parte a Par√≠s a estudiar Historia de Arte. Sus estudios sobre el arte de la India, Jap√≥n y China, y ‚Äďcomo dijera‚Äď mirando las aguas del Sena es que empieza su inter√©s por la cultura de los negros en Cuba. Su relaci√≥n con la escritora Teresa de la Parra, fue muy decisiva para su formaci√≥n como etn√≥loga. Producto de ese v√≠nculo nace su primer libro Cuentos Negros de Cuba, que fue publicado en 1936. El texto naci√≥ por la insistencia de la escritora venezolana a Lydia y como forma de entretener a Teresa durante su tratamiento de tuberculosis.

Posteriormente regresa a Cuba a causa de la inminencia de la Segunda Guerra Mundial. Ya en la mayor de las Antillas utiliza como principal herramienta el testimonio oral de hombres y mujeres que eran portadores de una sabidur√≠a que hab√≠a llegado por medio de sus antepasados africanos a la isla y que hasta ese momento era desconocida en Cuba. En este per√≠odo se publica la versi√≥n en espa√Īol de Cuentos Negros de Cuba, prologado por Fernando Ortiz. Adem√°s de conocer a la que ser√≠a su compa√Īera de toda la vida, la otra Teresa, de apellido De Rojas y que todos la conoc√≠an como Titina. Es en la Quinta de San Jos√© donde ambas encuentran el refugio de su amor y el √≠mpetu para seguir con las investigaciones del universo afrocubano.

En 1954 todos sus esfuerzos investigativos se concretaron en la aparici√≥n del libro El Monte. Las cr√≠ticas a esa joya de la literatura cubana y afroamericana fueron escritas por varias personalidades, como Lezama Lima, Mar√≠a Zambrano, Argeliers Le√≥n, Gast√≥n Baquero, entre otros. Pero esto no detiene su esp√≠ritu intranquilo que la lleva a seguir sus investigaciones en la cercan√≠a del Central Cuba, en la Laguna Sagrada de San Joaqu√≠n, adonde fue acompa√Īada por diferentes amigos como el franc√©s Pierre Verge.

Asimismo, Lydia contribuye con la creaci√≥n de la sala de etnolog√≠a del Museo Nacional de Bellas Artes, donde comienza su v√≠nculo con Natalia Bol√≠var, quien se convertir√≠a a√Īos despu√©s en su disc√≠pula m√°s aventajada. En 1959 aparece el libro La Sociedad Secreta Abukua, el cual se convirti√≥ en el primer texto que aborda esta fraternidad religiosa constituida por hombres. Este ciclo de su vida termina cuando el 24 de junio de 1960 marcha al exilio, del cual jam√°s se desprender√°.

Fueron casi 10 a√Īos de silencio escritural lo que vive en la di√°spora, ligado con el tormento de vivir en un pa√≠s que no le hac√≠a muchas ilusiones y los deseos de volver a Cuba. En 1970 publica Ot√°n Iyebiy√©, el misterio de las piedras preciosas. De este periodo existen una docena de libros, en los cuales se plasman el universo de la cultura del negro cubano de diferentes formas, pero siempre partiendo de la oralidad.

Todos estos textos en la actualidad no se han podido publicar en Cuba, lo que sin dudas influye en el patrimonio bibliográfico y oral que recopiló Lydia Cabrera. Su relación con los cubanos Jorge e Isabel Castellanos dieron como fruto el libro Cultura Afrocubana, publicado en cuatro tomos y que son otra joya de las investigaciones etnográficas cubana.

El 19 de septiembre de 1991 fallecer√≠a en Miami, rodeada de su colecci√≥n de piedras y jicoteas y amparada por un busto de la Virgen de Regla, de la cual era muy devota. Seg√ļn me confirm√≥ en una ocasi√≥n Natalia Bol√≠var, Lydia entrega su esp√≠ritu despu√©s de pronunciar tres veces la palabra Habana.

Con la muerte de Lydia concluy√≥ un ciclo muy importante de la iniciaci√≥n de las investigaciones sobre el negro en Cuba y sus aportes a la cultura nacional. Este ciclo lo comparte con Don Fernando Ortiz y R√≥mulo Lachata√Īer√©.

Como tantos otros escritores que murieron en la di√°spora, Lydia forma parte de la naturaleza y realidad de esta naci√≥n, por lo que es importante mantener presente su legado cuando del patrimonio cultural de Cuba se hable. Por suerte, en estos √ļltimos a√Īos han existido numerosos esfuerzos por reconocer la importancia que tiene esta escritora y etn√≥loga para este archipi√©lago ba√Īado por las aguas del Mar Caribe.

De ah√≠ que en un futuro sea importante publicar su bibliograf√≠a ‚Äďpublicada en el extranjero‚Äď a√ļn in√©dita y desconocida en Cuba. Solo as√≠ saldamos cuenta con algunos errores de nuestro pasado y, por ende, el futuro ser√° m√°s luminoso.