libro


Ojos para mirar los paraísos azules de Martha

¿Sabes de ese momento en el que te quedas pensando, cómo es posible que no lo hubiese leído antes? Bueno, algo así pasó aquella mañana de jueves (no sé por qué siempre es jueves cuando descubro cosas). Más aún cuando sabes de ese autor, cuando no resulta del todo un “no escuchado antes”, cuando incluso han interactuado en algún que otro espacio. Pero, me agrada que jamás hubiésemos cruzado ni medio saludo, nada. Tengo la firme convicción de que prefiero no conocerlos. Agradezco llegar a sus obras despojada de todo juicio previo, sin saber cómo luce su rostro, ni cómo sonríe, ni el sonido de su voz, sin nada que matice. En asuntos de este tipo detesto los matices, pero no es un privilegio del que goce mucho últimamente, sobre todo con los autores más jóvenes. Y para mi fortuna, así llegué a los dos primeros libros que leí de Martha Acosta Álvarez: Ojos para no ver las cosas simples, Premio Celestino de Cuento, 2018, Ediciones La Luz, Holguín; y Pájaros azules, Premio Pinos Nuevos, 2016, publicado por Letras Cubanas. Ambos los conseguí en la recién Feria Internacional del Libro de La Habana, 2022. Recuerdo que cuando encontré el segundo enseguida me remonté al primero, había fijado el nombre de su autora y lo compré sin pensarlo. Obviamente la sabía una narradora cubana contemporánea, cercana a mi generación. Tenía referencias suyas, pocas, una vez más, repito, toda una suerte según mis gustos como lectora; pero algo siempre sí he tenido claro, y es que: a nuestros colegas hay que leerlos, saber cómo se mueve el quehacer literario que nos circunda, que nos está marcando como grupo, y en este caso, como en no pocos otros de los revisados los últimos meses, sentí orgullo de la joven narrativa de esta Isla poética.

Una tarde de apagón, quizás un mes y pico después, comencé a leer Ojos para no ver… y empezaron a clavárseme los dardos en la diana sensitiva de mis gustos literarios. A la mañana siguiente me fui al dentista, ya saben, colas, siempre las benditas colas que aprovecho para leer así sea recostada a una esquina y comencé a llenar el libro de apuntes. Me preocupo cuando no tengo nada que marcar en los libros.

Leo para reseñar, porque amo hacerlo, para conocer las nuevas voces, (también para de alguna forma estar clara de la competencia). Esta chica es una muy buena competidora. Me ha dado tremendo placer leerme este libro. Tiene un pulso firme, una limpieza estilística envidiable y un total dominio del lenguaje y sus bondades.

Escribí un viernes 3 de junio, sentada en el salón de espera de la Clínica Estomatológica, aguardando para sacarme una muela. Incluso, una vez dentro, boca abierta en lo que el dentista cargaba la jeringa con la anestesia y traían el instrumental, seguía yo pegada al libro, entre otras cosas para enajenarme de la situación. Así avancé luego ese mismo día por las ciento cinco páginas como analgésico alternativo ante el posoperatorio.

Pájaros azules lo comencé poco después de haber devorado el primero y, sin temor a dudas, puede uno encontrarse el libro sin portada ni nada que haga alusión al autor y leer directamente desde el primer cuento: Ojos caleidoscópicos y reconocer a Martha enseguida tras aquellas páginas. Existe una coherencia estilística en toda su obra, una homogeneidad admirable en sus textos, aunque pertenezcan a libros diferentes, que hace que funcionen como una especie de unidad indisoluble. Encontramos en su escritura toda, lo supe luego al leer el plaquet de poesías Distintas formas de habitar un cuerpo (publicado también por Ediciones la Luz, Premio de Poesía El árbol que silva y canta, 2017), una serie de marcas de agua, presentes en sus creaciones, que basta saber apreciar para reconocerla así sea en versos sueltos o algún párrafo de cualquiera de sus cuentos. Tiene todo un stock de recursos literarios que ubica en el momento justo, como si moldeara a mano los vaivenes de las narraciones, y digo esto e imagino unas manos finas pero firmes, de mujer deshabitada por la duda ante lo que hace, modelando un barro literario a su antojo una y otra vez, creando figuras sueltas que luego hilvana con paciencia de tejedora antaña. No encontramos textos densos vanagloriándose de ese stock de técnicas, no, y eso el buen lector lo agradece; encontramos metáforas llevadas sutilmente hasta lograr imágenes claras, pero con la tremenda capacidad de golpearte el rostro de a tajo.

Sergio llegó a la casa. Abrazos, palmadas en la espalda, la voz retorcida por verse luego de tanto tiempo. 

El mar era un rectángulo oscuro que adornaba la pared. Quieto. Manso. Dormido. Me sorprendí también vigilando al mar. Daba miedo que se despertara en algún momento, que rompiera su horizontalidad, que se irguiera y caminara hacia nosotros.

Habitación estrecha con vista al mar

(del libro Ojos para no ver las cosas simples)

 

Hoy vimos un pájaro azul y nos acordamos de la infancia, de la casa de tablones carcomidos por donde entraba la luz en los amaneceres. Los rayos colándose por los agujeros de la madera hasta la pared. El polvo danzando en la luz, partículas brillantes y locas que no se estaban quietas. Movimientos vivos. Pequeños seres mágicos que habitaban la luz, y por eso la luz era brillante. Entonces creíamos que los rayos de sol eran cilíndricos, que los cilindros eran las casas de las criaturas. Tocábamos la luz con la punta de los dedos, despacio, para no espantar a las criaturas, que se revolvían al tacto de los dedos, como si sintieran cosquillas.

 

Escuchábamos a la tía Jimena haciendo sonidos de amanecer…

 

A veces creía que te estabas muriendo, y que la muerte te hacía bien. Daban ganas de morirse contigo.

 

Ojos para no ver las cosas simples

 

Es esta una señora hecha de todas las tonalidades de la frustración.

 Cámara lenta

Difícil pasar por Falsos genitales sin hacer una pausa antes de proseguir. Resulta una tarea ardua establecer una escala sensitiva, sobre todo eso, sensitiva, entre los seis cuentos que conforman su libro Premio Celestino. Por suerte, la literatura tiene esas clemencias al permitirnos concluir a cada quien según queramos, según nos convenga, según sintamos, y yo decido hacer mi pausa en este texto. No aprecio una literatura con marcaje feminista en la obra de Martha, cosa que acoto no me parece ni bien ni mal, solo señalo, sin embargo, es este un cuento que recrea un plano ficcional con una prostituta inflable que no por eso deja se sufrir en su sintética piel los mismos males que una mujer cualquiera, más allá de a lo que se dedique.

Abro la puerta del apartamento.

Veo a la prostituta tirada en el suelo.

Irreconocible la prostituta. (Aquí una de las marcas de agua de la autora, ese rejuego con las palabras repetidas).

¿Quién te hizo esto?, pregunto.

No contesta.

No quiere o no puede contestar.

El aire se le escapa a través de su piel de vinilo soldado.

La prostituta está rota.

Reventada.

Su cuerpo no se parece a su cuerpo.

Su rostro no se parece a su rostro.

No pide ayuda.

No quiere o no puede pedirla.

Los ojos de la prostituta lloran.

(…)

La prostituta se está desinflando en la sala del apartamento. (…)

Estalló por la costura.

Por algún lugar tenía que estallar.

(…)

Va hasta el baño. (…)

Se saca la vagina portable.

La mete debajo del chorro. (…)

La vagina portable se llena de agua.

Se desborda.

Desde la estructura en la que manejó el texto hasta la originalidad de la idea, el enfoque en el que planteó la situación resultan interesantes puntos de vista. Dota a todo el compendio como de una especie de núcleo ya que notamos en otros cuentos una construcción similar en las narraciones y al mismo tiempo se mantiene el ambiente literario, que si bien no se repite sí persiste la uniformidad, siendo historias que, aunque marcadas por lo cotidiano, coquetean con el surrealismo y el absurdo.

En Pájaros azules, el segundo libro de Martha Acosta al que me acerqué, aunque escrito primero que Ojos para no ver las cosas simples, supongo, dado el orden cronológico en el que ganaron los premios (aunque eso bien pudiera no significar darlo por hecho), el cuento que lo nombra tiene una relación cercana con ese otro. Y aquí debo hacer un stop y repensar la sintaxis de la idea que quiero transmitir, verán: el cuento Ojos para no ver las cosas simples hace referencia de alguna forma intrínseca a Pájaros azules. Invaden en ambos una sensación poderosa de tristeza, de agobio tras tiempo de intentar encontrar soluciones. El mismo mal aqueja, y va enmascarándose: El pájaro se va de la casa, se va, pero no se lleva la tristeza. La tristeza se ha metido dentro de la casa, rueda y florece en las paredes, se derrama desde el techo, mancha el tapiz del único sillón que tenemos… Y, casualmente, ambos textos dan título a los libros. ¿Qué complicidad traerán implícita? Cabe preguntarnos. Algo similar sucede con los poemas: Ese día que no tiene para cuándo acabar y Distintas formas de habitar un cuerpo y el cuento Palomitas Company, también contenido en Pájaros azules. Un cuento profundamente visceral, con todo el poder para trastocarnos: mi madre aprendió a aparecer y desaparecer desde mi rostro en el espejo, a decirme hija de mierda con la voz quebrada que simula un “Ay, mija, me estoy muriendo”. Tal vez mamá piensa habitar mi cuerpo y mi espejo cuando su cuerpo pese demasiado para seguir articulando lamentos. Tal vez ya ha comenzado a hacerlo, y lleva años en eso, siglos, no sé.

Fragmento del poema Ese día que no tiene para cuándo acabar:

Mamá está muriendo.

Hace días que está muriendo,

años, siglos, no lo sé.

Lleva mucho tiempo en eso,

y no acaba de morir

ni de salvarse.

Tose como si los pulmones se le salieran por la boca,

dice, Ay, mija,

con la voz quebrada

y se me llenan los ojos de lágrimas…

Paraísos perdidos, Premio Calendario de Cuentos, 2017, hace alusión irónica a nuestros hábitos; como bien definiera su propia autora desde la dedicatoria: … este quimérico museo de formas inconstantes, este montón de espejos rotos. Una vez más recorremos pasillos familiares entre nuestras tristezas y sinsabores de vida. El realismo invade sin piedad en cada uno de los textos paseándonos por una galería de paraísos: El paraíso del cuerpo, el del tiempo, el paraíso vacío, el sumergido y el impronunciable. Y aquí haré mi pausa en Un arrecife en la espalda, que considero bien encierra, como cualquier otro del compendio, la esencia de este libro. No escapo nunca al llamado del mar, donde quiera que esté, y aquí hace su presencia, arrasador, como de costumbre, dejando con cada batida de brisa más dolor que paz.

Esta autora camagüeyana (Sibanicú, 1991) adoptada por la capital, más que por la capital ya por toda la Isla, donde se lee y admira la buena escritura, ha sido ganadora de una larga lista de certámenes literarios entre los que figuran los siguientes premios de narrativa: el César Galeano de cuentos, 2015, año en el que egresó del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso; el Pinos Nuevos, 2016, Calendario, 2017, el premio Dador, 2017 y en ese mismo año el Paco Mir Mulet, Fundación de la Ciudad de Nueva Gerona, el Mabuya; y en poesía El árbol que silva y canta, 2017. Luego en 2018 fue galardonada con el Premio Iberoamericano de Cuentos Julio Cortázar, con la obra El olor de los cerezos, el Celestino de cuentos y el Novela de Gaveta Franz Kafka. Ha alcanzado mención en el premio David de poesía, 2015, primera mención en el premio Emilio Ballagas de narativa, 2016, primera mención en el premio Mangle Rojo, de poesía, 2017 y en el Portus Patris, también de poesía ese mismo año. Además de los libros ya mencionados tiene otros dos fuera de Cuba: Doce años es demasiado tiempo, Editorial Guantanamera, España, 2016 y una novela titulada La periferia por la Editorial FRA, 2018. Varias de sus obras aparecen en revistas tanto dentro como fuera del país y en antologías. 

Su literatura está armada hasta los dientes con un ejército de personajes elaborados hasta el hastío. Pensados a nuestra imagen y semejanza, listos para defenderse de cualquier situación que a su autora se le antoje destinarlos. Cuenta también su escuadra con el ya mencionado stock de recursos literarios cuya función es alivianarte el golpe seco de su prosa. Solo te queda una opción: disponer de ojos para ver los paraísos azules de Martha.


Poemas, poetas y poéticas en Holguín

Alpidio Alonso Grau, Ministro de Cultura de Cuba, presentó este viernes, en el espacio La Hora Tercia Especial de la Feria del Libro de Holguín, el número 21 de la revista Amnios.

Junto al poeta villaclareño Yamil Díaz, jefe de redacción de la revista, Alpidio repasó parte del contenido que aborda esta edición de Amnios, donde devela zonas poco conocidas de bardos cubanos, mostrando además textos contemporáneos en materia poética.

La publicación presenta al lector autores importantes de la poesía universal, entrevistas, reseñas de libros, ensayos y textos críticos sobre autores del género lírico, comentó.

Fotos Eliecer Peña

Desde 2009, cuando surge la revista, la intención fue exhibir al público cubano la lírica de la isla y de otras naciones; y presentar fuera de Cuba la poesía insular de manera general; por eso Amnios no pretendió, ni pretende ser una revista de textos inéditos, añadió.

Este se trata de un número exclusivo dedicado de manera especial a la traducción poética, por lo que reúne traducciones de poetas cubanos a importantes autores mundiales.

En este sentido se encuentran reconocidas figuras de las letras cubanas: José Martí, Julián del Casal, José Lezama Lima, Eliseo Diego, Nicolás Guillén y Cintio Vitier, entre otros.

Fotos Eliecer Peña

Como parte de este espacio fue presentado el texto Apuntes en torno a la guerra cultural, de Abel Prieto, publicado por Ediciones La Luz, sello de la AHS en Holguín. Presentado por el historiador Ernesto Limia junto a Abel y Luis Yuseff, editor jefe de La Luz, Apuntes… se conforma de entrevistas, artículos, presentaciones de libros e intervenciones de su autor; formando una especie de compendio de ideas en torno a símbolos, sucesos y frases que patentizan, en muchas ocasiones, la guerra mediática e ideológica.

El escritor y presidente de la Casa de las Américas reiteró la necesidad de una mejor formación de los públicos que permita identificar estos fenómenos y adoptar posiciones críticas ante las tergiversaciones o bombardeos de contenidos, en un entramado de móviles, pantallas, tabletas electrónicas, redes sociales, televisores, libros, medios de prensa y las complicaciones de la cotidianidad.

Fotos Eliecer Peña

Publicado por la editorial Ocean Sur en 2017 y por La Luz en 2018, este texto ofrece conocimientos, argumentos y visiones que motivan el pensamiento crítico, en medio de una realidad con retos constantes que se redimensionan, destacó Limia en sus palabras.

Como parte de su visita a la Feria del Libro holguinera, el Ministro de Cultura, junto a Abel Prieto, Juan Rodríguez, presidente del Instituto Cubano del Libro, y otros autores de la literatura cubana, recorrieron espacios de expoventa de libros, presentaciones y paneles, así como una visita a la filial de la Universidad de las Artes en esta provincia.


Fisura de luz

Para crecer fuerte, primero se debe

hundir las raíces en la nada, aprender a

enfrentar la soledad más solitaria (…)

Debes estar dispuesto a quemarte en

tu propia llama… ¿Cómo puedes volverte

un ser nuevo y fuerte si primero no

te transformas en cenizas?

 

Nietzsche

 

De una grieta nacen estos cuentos, dice su autor y automáticamente imagino personaje tras personaje saliendo de la estrecha abertura en medio de una zona árida. Según emergen va llenándose de colores el mustio paisaje. Pasamos de cazador a presa, y viceversa, en el primer cuento que regala Deambulantes: segundo libro publicado por el sello editorial Primigenios, del escritor habanero David Martínez Balsa. Una vez más, la entrega del autor de Katabasis y Minutos de silencio afianza un estilo escritural estribado en la limpieza de una prosa firme, certera, que deja reconocer la pluma de su autor línea a línea conforme avanza.

Naturaleza marca bien la pauta de todo el cuaderno, haciéndonos saber que el entremés deja un gusto a “escudriño psicológico” muy bien llevado con el uso de la segunda persona narrativa, otra de las marcas de agua de Martínez Balsa, quien gusta además de enumerar las escenas en las historias, haciendo de tal maña un artilugio que dota al cuento de tensión, especie de recurso nemotécnico que logra surtir el efecto impacto de forma eficaz. Horacio es el primero que nace de esa hendidura, presto a volvernos caza fácil ante la gracia literaria de su autor.        

 

«Oculto detrás del espeso matorral, aguardas el arribo de tu presa. Apenas cambias la postura; tu respiración, lenta y muy sutil, se funde con el viento, desaparece entre sus murmullos. Te has vuelto un experto en pasar desapercibido. Al principio, eras un manojo de nervios, tan inquieto que hasta un ciego repararía en ti. Meses después, hallas difícil de aceptar la extensión de tus progresos. Ya mereces el título honorario de cazador, sometido a las disciplinas del sigilo, inmune al apuro o a las necesidades básicas del cuerpo».

 

Si alguna duda arribó a tu mente en la primera parada, Andar entre los vivos será el impulso que catapulte tus ganas hasta el final. En este texto asomarán las primeras conclusiones sobre el libro, sin duda alguna, la profundidad de sus personajes, el rebusque constante entre sus más intrínsecas manías y tormentos, será plato fuerte en la obra, alimentando nuestro morbo.

«De pie en el borde del hoyo, Heriberto empuja el cuerpo del oficial, que rueda y se precipita al interior, junto al resto de los cadáveres. Se acomoda bien el anillo en su dedo anular. Luego, empieza a internarse en la jungla, mientras intenta revivir cada paso que dieron los miembros de su pelotón antes de la emboscada, antes de que aquel primer balazo destrozara el pecho del Navaja. Esos pasos lo devolverán a casa, le permitirán convertir esta noche en una historia que rememorar en el futuro; otra hazaña a engordar su arsenal de anécdotas de combatiente».

 

Los cimientos, hace un stop necesario en el libro, una especie de sombra que devuelve el aire al cuerpo cuando se camina agitado.

 

«Después de la placa de la sala, el dinero se fue a pique y el mismo hueco por donde escapó, se trancó y no devolvió nada más. La casa quedó a medio hacer durante casi seis meses. Te partía el alma ver aquel híbrido, mitad concreto y mitad madera, igual a un cuerpo en un largo proceso de descomposición. Los huecos abiertos en el patio para los dados, los arquitrabes de las columnas ya listos, bueno, la mayor parte, porque las cabillas se perdieron del mercado negro; algunos sacos de arena tendidos en el cuarto designado almacén temporal de materiales, el olor a cemento que no se iba sin importar cuantos cubos de agua la vieja echara y le diera haragán».

 

La casa adopta un poco el protagónico en este texto, donde pareciera estar uno batiendo mezcla entre aquellos hombres para fundir la placa, es lo que provoca la cercanía que abraza la primera persona escogida con oficio por su autor. No obstante, pese a la tregua que muestran sus primeras páginas, a medida que progresa el cuento, reaparece el mismo hilo conductor de todo el compendio. La naturalidad de sus personajes hace que sientas cómo te susurran al oído, vas volviéndote cómplice de aquel dato que bien jugaba a esconderse desde el principio y tantas veces se desdibujó para luego unir de a golpe todas las hebras.

 

Miriam llena a uno de una mezcla de sensaciones a las que se hace imposible voltear el rostro. No hay forma de escapar ante el dolor, pitan los oídos mientras la almohada se afinca en la cara de su madre. El hedor que emana del cuento se nos cuela y se aloja en el encéfalo revolviéndonos el alma. El sentimiento de complicidad toca a la puerta, deambulante, y asusta. 

«En más de una ocasión alimentó la idea de detenerse, de apartar la almohada, pero las imágenes del pasado y de su futuro se estampaban una y otra vez contra sus ojos y Miriam solo conseguía apretar más y más. Al notar la ausencia de movimientos y los sonidos extintos, retiró la almohada. Un rostro macilento, roído por los años y las fauces del cáncer, le prodigaba una mirada de horror reforzada por una boca abierta, sin dientes. Miriam le cerró los ojos y colocó la almohada detrás de su cabeza. Se incorporó de súbito, presa de temblores, incapaz de controlar su respiración. Una súbita urgencia de vomitar la dirigió al baño, pero nada aconteció, salvo varias arcadas. Lavó los arañazos en su antebrazo y mientras el agua arrastraba la sangre hacia el tragante, Miriam notó la tensión desprenderse de ella cual una nube tóxica. Pronto, el alivio devoró la culpa y ya los días venideros perdieron la incertidumbre».

 

Uno a uno, sin chance a pestañear, siguen apretándonos fuerte los cuentos de este libro, con esa necesidad tan grande que se siente desde el inicio; es menester que escuchemos con atención, necesita decirnos algo, y lo hace. Hablar de Deambulantes, el texto que da título a la obra, me llena de pena. Un dolor me invade y llegado a este punto no seguiré reseñando en plural, no cabe, y apuesto, sin temor a equivocarme, que una vez avances hasta aquí, tampoco sentirás ganas de alejarte. Expectar desde la otredad, distante, no será una opción.

 

«—Sí, mientras haya alguien allá afuera, en el mundo de los vivos, que se acuerde de ti, que te mantenga en su memoria, pues entonces tus ropas nunca parecerán llenas de polvo, medio podridas, ni tú lucirás descompuesto.

—¿Y si no se acordaran de mí?

—Pues te verás más o menos parecido a la vieja esa. Aunque ella anda bien. No quieras ver los especímenes que me he encontrado yo. Pero no te preocupes, no tienes cara de ser mal tipo, estoy seguro que se acordarán de ti.

—¿Y cuándo no quede nadie?

—Si los tuyos mantienen fuerte tu recuerdo, siempre habrá alguien. Y suponiendo que la cosa se ponga bien mala, no te sofoques, ese proceso es lento».

 

Este, el quinto cuento del libro, hace que el folleto se reajuste el cinturón, acomode la camisa por dentro y apriete la corbata. La confabulación entre el personaje principal y su autor conduce las líneas de la historia, salta a la vista. El dolor se apropia de quien lee, nos vamos sabiendo víctimas de ese mismo derrotero algún día, quizá no muy lejano y una nostalgia tremenda anida en medio del pecho.

 

Bajo el sugerente título de Demonios en túnicas de hombre llega el sexto cuento, remarcando lo que ya en una entrevista comentaba sobre la atinada selección nominal de Martínez Balsa para sus obras. Con nitidez cinematográfica disfrutamos escena tras escena de esta especie de thriller literario que, aunque queda clara su naturaleza fría, no resulta en una crudeza visceral, y eso está bien, el lector siempre agradece las coherencias estilísticas y es que su autor se mantiene comedido ante ciertas tendencias donde lo gráfico tiende a sobrar cuando se ha logrado la atmósfera adecuada para que el mensaje llegue alto y claro.

 

Con ganas de un próximo cuento, debo admitir, arribé a DIRTY BUSINESS regodeándome en la camaradería que sentí por conocimientos afines a la temática, más, una vez en el fin de la primera escena, mis ojos se entornaron y frené de sumar inverosimilitudes en ese alter ego que se impone cuando conocemos a fondo de algo; ya no era posible reparar en tales simplezas, el texto obliga a prestar atención, toda la atención que requiere leer con esmero el ultimo cuento de un libro que tanto nos ha musitado al oído.

 

Con el mismo tono ecuánime de los anteriores, la limpieza estilística que ya va haciéndose notar claramente en la pluma de David Martínez Balsa, el lenguaje coloquial que caracteriza su narrativa sin rozar jamás el filo de los comodines que las jergas pueden ofrecer, ni verbo sensiblero alguno pese a los análisis que asoman en sus textos, con una pincelada de parábola quizá, llega triunfal este tercer libro del joven escritor cubano, cuyas grietas prometen seguir pariendo historias llenas de mundo.


Ocho historias para un domingo con Maikel Chávez

Aun con olor a tinta, a impresión reciente, Maikel Chávez (Villa Clara, 1983) tiene en sus manos Ocho historias para un domingo, compilación de sus obras de teatro para niños.

Lo ha visto crecer como un hijo, aunque parezca común la frase. Los textos han cobrado vida en la página en blanco, luego la mayoría ha subido a escena en diferentes grupos… Y personajes como Federico Valdemar, de la obra Un mar para Tatillo, con el que obtuvo en 2008 el Premio Dora Alonso, de Tablas Alarcos, en su primera edición, han llegado al público desde las ondas de Radio Progreso, las redes sociales, la televisión y el cine, en un proyecto dirigido por Alexander Rodríguez para Animados Icaic.

Más que antología, este texto publicado por Ediciones Alarcos en su colección Aire Frío, es “una suerte de memorias teatrales de una época fervorosa en el teatro para niños en Cuba; de mi intercambio con Teatro Pálpito, de mis aciertos y lunares, de premios y desaires, de herramientas de construcción textual en ascenso y descenso por momentos. Pero más que todo, es una invitación a conocer esos sueños de un mundo pasado por mis ojos con el matiz de quererlo ver casi perfecto. Es la recreación o construcción de una nueva realidad desde la escena” que le es vital, nos cuenta Maikel.

“Muchos escritores dirán que el universo de la conformación del libro es extraordinario, que lo disfrutan a mares porque van viendo surgir a sus hijos paso a paso. La verdad es que he tenido muchas experiencias que distan de esa afirmación, pues una vez entregas tu texto y te reúnes con el editor o editora, pocas veces ocurre que estás inmerso en un verdadero proceso creativo donde todo funciona (como utópicamente debe ser) tal cual mecanismo de relojería, de toma y daca, de prueba y error, de convite creciente en el que se va edificando el nuevo ser: el libro. Por suerte, Ocho historias para un domingo llega para corroborar que ese tipo de procesos sí pueden ser posibles, pues más que un libro, es el reencuentro de un grupo de amigos que soñamos a través de sus planas y fuimos creando durante años esa personita, que ya se nos ha convertido en un adolescente y por el cual celosamente velamos cada paso”.

Con concepto, selección y comentarios del Premio Nacional de Teatro Rubén Darío Salazar, edición de Josefa (Fefi) Quintana Montiel, cubierta de Marietta Fernández y composición de Lisandra Fernández, estas obras teatrales funcionan “como una suerte de cartografía o mapa de vida donde podemos volver a momentos en los que estuvimos implicados un grupo de creadores en el pujante acto de la creación escénica. Obras que han subido a escena en su gran mayoría, por no decir todas, y en la que como dramaturgo tuve la suerte del encuentro con equipos de realización extraordinarios que en más de una ocasión me hicieron replantear escenas y conceptos”.

El cuaderno inicia con Con ropa de domingo y cierra sus páginas con Vida y milagro de Federico Maldemar, texto que “deja abierto el libro a nuevos caminos para mi escritura”, y que aparece publicado, además, en el número 1-2 de la revista Tablas de 2021.

Sobre este último, la ensayista Marilyn Garbey escribió: “Esta pieza es como un juego de niñas y niños, donde ellas son las que se rebelan ante el uso desmedido del poder. Por aquí desfilan personajes de cuentos, leyendas, dibujos animados. Y los títeres expresan los deseos infantiles: aquella quiere ser la princesa encantada a quien despierta el príncipe con un beso, él quiere ser una marioneta como Pinocho, hacer un collar de estrellas para su mamá, ser rescatado por su papá del vientre de una ballena. La publicación de este texto propiciará futuros montajes en los que actores y títeres renueven el deseo de jugar a trasformar el entorno en que vivimos. No más guerras, no a la destrucción del planeta, no a la intolerancia… Si el Conejo Blanco nos recuerda que no hay límites en los sueños, Federico nos alerta: «De qué sirven los sueños si no luchamos por lograrlos», Vida y milagro… debiera volver a escena en estos tiempos de pandemia. Sus personajes insisten en que es posible preservar el planeta y vivir en paz”.

Mucho de esto encontraremos en las páginas de Ocho historias para un domingo.

En el libro –asegura el también actor y locutor– “no hay más que un recorrido por mis años en la escena teatral desde que entré a Teatro Pálpito en el año 2001 y de otras agradables experiencias con compañías tan prestigiosas como Los Cuenteros. Abro el libro, y siento su olor a página recién impresa, pero también vienen a mi mente una galería de personas que estuvieron implicadas en cada una de esas obras y que fueron perfilando al Maikel Chávez dramaturgo y actor, pues he tenido la dicha de también haber actuado en todas. Esta suerte funciona también como boomerang, ya que en muchas de esas obras, lo que escribía no funcionaba y en el montaje, en los ensayos el Maikel actor criticaba y se burlaba del Maikel escritor. Por esta razón Rubén aquí funciona más que como prologuista, como una suerte de amigo que ha estado presente en festivales y funciones, que ha visto y seguido de manera cercana mi carrera, viendo aciertos y lunares. Él mismo fue mi oponente en la tesis de teatrología, que casualmente realicé enfocándome en el trabajo de los actores de Teatro Pálpito y cómo Ariel Bouza, desde sus experiencias heredadas por Vicente Revuelta, Filander Funes y Bertha Martínez, fue creando una manera nueva de dirigir a sus actores. De cierta manera detrás de estas ocho obras teatrales hay gran parte de esas experiencias”.

En el prólogo Rubén Darío Salazar “se toma las licencias de colarse entre hojas, después de pasada la lectura de varias obras y hacer comentarios, narrar anécdotas, ríe, se emociona, evoca recuerdos y personajes que marcaron mi vida y de cierta manera la vida teatral de aquel entonces”, y que hoy respiran en las páginas de este libro.

Los textos de El mundo de Federico Maldemar –trilogía incluida en Ocho historias para un domingo, protagonizada por el personaje que ha marcado la obra dramatúrgica de Maikel y ganado terrenos también como creación transmedial– están “unidos por la presencia constante del malvado Federico Maldemar, un antirratón que no come queso ni chocolate. Leeremos a Federico en el circo. Federico interactuando nada más y nada menos que con Don Quijote de La Mancha. Federico en el origen de su propio mundo: una oscura alcantarilla lleva de cientos de ratones […] Maikel redime al malvado Federico Maldemar en el cierre de la trilogía. Nos lleva hasta su infancia convulsa y concluye cambiándolo y haciéndolo apostar por un mundo mejor. El mundo al que aspira el mismo Maikel, al que aspiramos todos”, escribe Rubén Darío en el prólogo.

Mientras que la editora Fefi Quintana escribe en la nota de contraportada de que así como es Maikel –excelente actor y titiritero, buen dramaturgo, esa persona que “te contamina, te contagia, te transmite todo lo positivo que hay en él”– así “son sus piezas teatrales. Llenas de juegos y canciones, de colores y enseñanzas, de preocupación por la realidad circundante y voluntad para mejorarla, de magia e inocencia, de gracia inigualable y profundo sentido de la amistad, de mucho humor y amor desbordante”. Ocho historias para un domingo nos abre las puertas a su universo teatral, de la mano de los personajes que lo pueblan –guiados por Federico Maldemar, el peculiar ratón que ha acompañado a niños y adultos no solo en las ondas de Radio Progreso– y de las fantasías posibles, por hermosas y necesarias, en la vida y en la escena.

 


Taimí Dieguez: “El proceso creativo me hace feliz” (+Fotos y videos)

Anda por ahí con su rostro angelical y pelo rojo, con su andar a veces apresurado o lento. Suele sonreír y hablar con pasión inusual. Es difícil imaginarla en el interior de su literatura: teniendo sexo en lugares públicos, arrancando cabezas de animales o lanzando piedras, como ocurre en algunas de sus historias. Los personajes parecen demasiado diferentes a ella, pero esta jaruqueña orgullosa asegura que se nutre de experiencias propias y de otros.

Después de conocerla de manera leve, junto a su libro Piedras a los varones, la joven dramaturga, narradora, poeta y profesora Taimi Dieguez Mallo se me dibujaba como una especie de enigma. La encontraba en las páginas impresas, compartimos alguna obra de teatro y coincidimos en varias actividades artísticas, fuentes de sensaciones y amistad.

Graduada de la especialidad de Dramaturgia en la Universidad de las Artes (ISA) en 2018, ha obtenido diversos reconocimientos, incluidos  los premios Fundación de la Ciudad de Matanzas (2018), el Hermanos Loynaz de Narrativa (2018), el Fundación de la Ciudad de Santa Clara (2019) y el de Teatro José Jacinto Milanés (2019). Ha logrado también las becas Caballo de coral (2009),El reino de este mundo (2018) y la de Producción Luis Orlando Suarez Tajonera (2017).A eso le sumamos una Mención en el Premio de Dramaturgia Virgilio Piñera (2016). Actualmente se desempeña como editora en la Casa Editorial Tablas-Alarcos y profesora de Historia del Teatro en el ISA.

A través de sus palabras la vemos pequeña en su casa natal de Jaruco, en la actual provincia de Mayabeque. Jugaba a “los escondidos” o “los agarrados”, a los yaquis o palitos chinos, y disfrutaba de manera especial comer ajiaco y maíz.

La niña estuvo en diferentes talleres de la Casa de Cultura municipal, incluidos los de danza, música, artes plásticas, y, por supuesto, literatura y teatro, los que más fuerte la atraparon.

Sus primeros poemas y cuentos casi siempre trataban sobre ella, “sobre lo que me acontecía, lo que sentía. Eran textos muy poéticos, pero también inmaduros desde lo técnico”.

La etapa como alumna en el ISA fue muy especial para quien vuelve con frecuencia a ese lugar de arte y sueños. “Ahí no solo me formé como dramaturga y creadora teatral, sino y, sobre todo, crecí como ser humano. Tuve la suerte de formar parte de un grupo de amigos, que nos quisimos y nos queremos muchísimo. A ellos les debo su amistad, el apoyo incondicional en situaciones difíciles y la experimentación en el teatro, la formación de una práctica y un criterio teatral, desde la dramaturgia y la escena.

“También tuve la satisfacción de tener un colectivo maravilloso de profesores, prestigiosos dramaturgos, teatrólogos, investigadores, críticos, diseñadores, especialistas del arte en general y de las letras y las humanidades. Hoy imparto clases junto a ellos con mucho gusto, porque enseñar es la mejor manera de aprender. Estar en el ISA era y es un regalo. Fue mi hogar durante cinco años.

Esta carismática joven casi siempre anda rápido. Tal vez, mientras conversamos, diversos proyectos circulan en su mente. Su voz puede tener un tono calmado y en ocasiones es como torrente, que no se detiene. Seguramente también sucede así cuando escribe. Para ella lo más importante es tener uno o varios personajes que la apasionen, “y luego me dejo llevar, las historias van creciendo.

“En ese proceso soy feliz, aunque vivo muchos estados en la escritura: ansiedad, nostalgia, tristeza, rabia, alegría, según las situaciones que narre. Pero crear me hace feliz. Y me lo exijo como disciplina desde que entré en el Seminario de Dramaturgia del ISA, aunque obviamente las dinámicas de lo cotidiano pueden obligarme a interrumpir la redacción.

“Cuando termino un libro, cojo un tiempo para comenzar otro proyecto, que puede ser uno colectivo, como una compilación o algo escénico. Mi disciplina es la de crear”, expresa quien siente un cariño singular hacia su primera obra publicada, Con la ropa de mi madre. Obra para ser dicha por el perro hembra, por la cual obtuvo su primer premio. “Ese libro me conecta con mucha gente, amigos, creadores, gestores. Me ha traído varias alegrías. Se convirtió en mi primera traducción al francés”.

Agrega que suele leer sus textos después de publicados, “para saber cómo quedó la edición, un oficio que he realizado durante más de tres años, y porque me gusta recordarlos bien, pero nunca para corregirlos. Cuando termino una obra, la acabé, y punto. A no ser que comience con ella un montaje u otro proceso creativo”, dice quien adora la repostería, el mar y los ambientes del campo.

Respecto a la edición, manifiesta que se trata, en gran medida, de aunar y dar coherencia a un libro, según normas editoriales y un concepto respaldado por el autor o autora. Para mí, está relacionada con el trabajo del dramaturgo al estructurar una historia, al componerla y velar por su limpieza, precisión, organicidad… En Tablas-Alarcos he aprendido mucho y he descubierto que me enamora el mundo de la gestión, la formación, la organización de eventos, talleres, dosieres de revistas…, en fin todo lo que implique pensamiento, investigación y creación”.

LOS PREMIOS NO LE QUITAN EL SUEÑO

“No los persigo, peroles concedo todo el valor que merecen como reconocimientos al valor literario y artístico de una obra. Es muy importante que los jurados se correspondan con el nivel del reconocimiento”.

“Cuando tengo una obra o libro terminado, los presento a concursos, en parte porque ganarlos garantiza la publicación. Son favorables también porque suelen incluir promoción, presentaciones, cobro de derecho de autor… La literatura y los escritores necesitamos la retroalimentación con el público, el estímulo y pago por nuestro trabajo. Si pudieran ser dañinos para los autores, para su ego, ese es otro asunto”, refiere quien durante la etapa de pandemia se ha mantenido muy activa entre letras.

“Terminé de escribir una obra teatral y dos poemarios. Preparé proyectos para maestrías y colaboré con amigos en sus proyectos personales. Por ejemplo, formo parte del disco de poesía femenina Discurso de Eva, dirigido por Barbarella D´Acevedo, merecedor de la beca El reino de este mundo, de la AHS.

“También he colaborado con el canal en Telegram Troyanas en Cuarentena, de Ámbar Carralero, donde surgió la idea de una antología de poesía femenina, de mujeres del teatro, que son poetas.

“Mis sueños son seguir creando, escribir una novela, hacer cine y convertirme en madre” expresa al final de la conversación. Y uno la imagina tecleando alguna historia, leyendo sobre la cama, caminando por los pasillos del ISA o disfrutando algún paisaje. Tal vez se desdibuja al doblar de la esquina, pero siempre está en sus páginas.

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Erian Peña y el precio justo de la palabra

A veces lo encuentro en la calle, suele traerme buenas noticias, me paro en puntas de pie para saludarlo, allá arriba, por donde anda este muchacho tan alto, en sus ensoñaciones.

Hablamos siempre apurados y terminamos gastando media hora en cualquier esquina de la ciudad contándonos los sueños, las carencias, los olvidos, urgencias domésticas, asuntos triviales.

Pocas veces nos ponemos circunspectos y profundos, ni en el chat, cuando le pido datos, o le anuncio presentaciones, algún canje provechoso.

Otras ocasiones, como esta, toca ponernos centrados, colocar la mira en la poesía. Le propongo un trueque: mis preguntas por sus respuestas, y aquí las deja Erian Peña, ganador del premio América Bobia, que otorga Ediciones Vigía, por su cuaderno de poesía, Palabras de canje. Creo que en este intercambio ganan los lectores, y debe ganar el verso.

¿Palabras de canje es un poemario intimista?

Los poemas que lo integran nacieron en diferentes momentos, movidos por circunstancias de alguna manera unificadoras, que hicieron que tiempo después pudiera darle una especie de “cuerpo” al libro

Creo que todo libro, y más la poesía, es una puerta abierta al yo, a las interioridades, al hecho de quitarse la máscara Si vemos al intimismo como la tendencia literaria centrada fundamentalmente en la expresión de los sentimientos y de las emociones más íntimos o la predilección por asuntos de la vida familiar o íntima, podría decirte que hasta ahora no había pensado en eso, ni cuando los escribí.

No está de más decir que esos poemas son yo y mis circunstancias (sociales, económicas, políticas, artísticas). Si nos ponemos a pensar, y a leer, muchos de los poetas de mi generación, la mayoría, incluso los de una o dos antes, han tenido el tema familiar la casa, la madre, la familia gravitando sobre su obra Palabras de canje aborda mi relación con la escritura y cómo esta moldea mi vida. Y como la escritura es un hecho íntimo, al igual que la lectura, aunque el libro ya impreso, no lo sea, sí podríamos decir que estos poemas poseen cierto carácter intimista Aunque ahora la virtualidad y sus plataformas han hecho de lo íntimo, algo público

¿No temes a la exposición del poeta, cuando se incluye en el sujeto lírico al propio autor?

La poesía siempre es un riesgo de mostrarse más allá de lo visible Todos, de alguna manera u otra, temen a la exposición, al hurgado en la intimidad, a la búsqueda del otro En la cotidianidad estamos sometidos a este mismo escarceo. Pero ese riesgo hay que afrontarlo y más cuando decides exponerte Aunque claro, de alguna forma el poeta decide qué mostrar, sin que ello signifique más o menos sinceridad en su palabra. O le hacemos caso a Pessoa cuando escribió que el poeta es un fingidor. / Finge tan completamente/ que hasta finge que es dolor/ el dolor que en verdad siente.

¿Qué deuda tiene el ensayista y el crítico con el poeta?

Las dos primeras ocupan la mayor parte de mi tiempo (y el periodismo, del que muchas veces quisiera exorcizarme, o al menos de buena parte de él, porque no solo de la palabra vive el hombre; justamente de eso va, en buena medida, Palabras de canje).

Ahora mismo creo que no tengo poesía inédita o que no esté en planes de publicación. ¿Deudas? Seguramente en la escritura, en ciertas construcciones, en la utilización de algunas metáforas e imágenes (muchos ensayos, como los de mi admirado Octavio Paz, son pura escritura poética), en la búsqueda de posibilidades, de luces.

En tiempos tan complejos, ¿siguen las palabras teniendo el mismo valor en el canje?

El valor de las palabras, como el tiempo, como la vida misma, es tan cambiable, inestable y circunstancial aunque su sustrato sea perecedero, que muchas veces nos sorprende su capacidad para ponernos en una encrucijada vital, frente al camino que insiste en bifurcarse. Mañana no podemos predecir cuánto valdrá una palabra por la que hoy pagamos un precio que nos pareció justo o, al contrario, totalmente exorbitante. Mañana hoy mismo, no sabría decirte cuál es el valor de canje de una palabra. La cuestión aunque golpeen en tu puerta, como dardos los vientos agoreros es no perder la fe en esa capacidad de las palabras para hacernos mejores cada día.

¿Qué nuevos proyectos te atrapan hoy?

En el tintero electrónico está un libro de cuentos que obtuvo mención en el Premio Celestino y del que he publicado algunos relatos en revistas y antologías. Ha cobrado algo de consistencia y volumen, pero aún no sé qué hacer con él (quizá sea el momento de desprendernos). Un libro de entrevistas y otro de ensayos, con temas relacionados al cine, las artes visuales y la literatura, podrían incluirse entre esos proyectos. Otras múltiples motivaciones, de trabajo, personales, familiares, surcan los días. Espero, Liset, que podamos canjear, quizá por otras mejores, estas pocas palabras. 


Una idea para salvar el Libro cubano y de paso, nuestra economía

You may say i’m a dreamer,

but i’m not the only one

I hope someday, you’ll join us

And the world will be as one

Imagine, John Lennon

Hace tiempo que tenía en mente escribir este artículo. Soy graduado de contabilidad y finanzas. También del Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso”. Por lo tanto, muchos me han preguntado si soy un contador-escritor o un escritor-contador. Bueno, soy las dos cosas. Sobre todo hoy, cuando me pongo a escribir “un poco”, escarbar “un poco” en lo conocido, pensar y hacer pensar “un poco”, y, quizás, ¿por qué no? molestar “solo un poco”, sobre el verdadero Valor del Libro en Cuba.

¿Por qué me centro en el término Valor y no en el de utilidad o ganancia?

Para explicar eso, necesitamos aclarar algunos conceptos básicos, sin entrar mucho en temas densos.

Cuando uno estudia cualquier carrera en Cuba, nos dan economía política. Por lo tanto, hay pocos cubanos que no conozca a Karl Marx y a Adam Smith. Son dos de los principales filósofos de la historia. Justo en los trabajos de estos señores, es que, “supuestamente” se basa nuestra economía y nuestra economía “política” (dos cosas que no deberían ir mucho de la mano, o tratarse mejor, pero bueno… eso es otro tema) y es por eso que utilizo sus palabras. Estos señores definieron bien claro lo que es el Valor y el Trabajo.

Adam Smith nos decía que el Trabajo era la medida exacta para cuantificar el Valor. O sea, el Trabajo es una variable permanente en todo Valor. Por lo tanto, todo bien producido (un Libro, por ejemplo) contiene trabajo. Y el trabajo no es otra cosa que la fuerza de trabajo de todo aquel que haya interactuado en el proceso de producción de este bien.

Marx no niega a Smith, y dice que el Trabajo no es Valor por naturaleza, sino que es lo que produce valor exclusivamente por la organización social en la cual es empleado. Con esto se refiere a que el Valor de las mercancías se mide por el tiempo de Trabajo empleado en producirlas.

El Valor es algo bastante abstracto, incluso, hasta subjetivo. Sobre todo, si lo vemos desde el punto de vista de la ética. Según la ética, el Valor es una propiedad de todos los objetos: físicos o no. De ahí que separe al valor como Valor absoluto y relativo. En esta línea de la ética, el valor relativo depende de puntos de vistas individuales. Y el absoluto, es independiente de todo punto de vista. Sin importar si es individual o colectivo.

Dejando claro estos conceptos, ya pueden ir haciéndose una idea de por dónde va dirigido este trabajo. ¿Por qué los Libros cuestan tan poco aquí? ¿A qué se debe el precio de los Libros en Cuba? ¿Se le está dando el Valor real a los Libros, editores, correctores, maquetadores, diseñadores y los escritores que los producen en Cuba?

No se puede desligar al Libro de los escritores. Si al Libro no se le da Valor, tampoco al trabajo que realiza el Escritor. Sin embargo, vayamos respondiendo por parte.

¿Por qué los Libros en Cuba cuestan tan poco?

¿Qué factores intervienen en el costo de producir un Libro? Tengan en cuenta que el costo es el valor monetario del consumo de factores que intervienen en la producción de un bien, servicio o actividad. O sea, todo lo que se gasta en producirlo de forma directa o indirecta. Algo similar dicen Marx y Smith.

 

 

Costo de Editorial

Costo de Poligráfico

Costo Final

 
 

CONSUMO MATERIAL

$ 98,00

$ 146,00

$ 244,00

 
 

SALARIOS

$ 365,00

$ 400,00

$ 765,00

 
 

SEGURIDAD SOCIAL

$ 51,10

$ 56,00

$ 107,10

 
 

DER. DE AUTOR LITERARIO

$ 3.000,00

$ 0,00

$ 3.000,00

 
 

OTROS DERECHOS DE AUTOR

$ 250,00

$ 0,00

$ 250,00

 
 

GASTOS INDIRECTOS

$ 70,00

$ 50,00

$ 120,00

 

COSTO TOTAL DE IMPRESIÓN

$ 3.834,10

$ 652,00

$ 4.486,10

 
 

 

 

 

 

 

 
 

Costo en CUP por cada Libro publicado

 

 

 
 

COSTO TOTAL

$ 4.486,00

     
 

COSTO UNITARIO EDITORIAL

$ 7,66

 

 

 

 

COSTO UNITARIO POLIGRÁFICO

$ 1,30

Precio de venta

$ 10,00

 

 

COSTO UNITARIO TOTAL

$ 8,96

Utilidad

$ 1,04

 

               

Veamos un ejemplo de la vida real. Estos datos son actuales, ahora en el Plan del 2021. Para producir una tirada de 500 Libros de 75 páginas, en una editorial X del Sistema de Editoriales Territoriales (SET)[1], intervienen en el costo (en CUP):

 

 

Según la contabilidad, producir un Libro con estas características, cuesta 8.96 pesos. ¿Les parece poco? Pues sí, lo es. Sobre todo, si tenemos en cuenta todo lo que hemos hablado hasta ahora y lo que dijeron Marx y Smith.

Analicémoslo solo un poco.

Podemos comenzar con el consumo material. Según ese dato, para imprimir un Libro se consume 0.49 pesos por cada Libro en este concepto. No hay que ser adivino ni un genio de la economía para darse cuenta que el papel de las 75 páginas, la tinta, la goma, hilo o presillas, cuesta más de 0.49 pesos cubanos.

Salarios. Como mínimo, en la confección de un Libro intervienen: el encuadernador, impresor, presillado y corte, editor, corrector, maquetador, diseñador e ilustrador. ¿Entre todas estas personas solo cobran 765.00 pesos cubanos en total? Mejor no traten de responder.

Gastos indirectos. Para el que no lo sepa, los gastos indirectos son aquellos que influyen en la producción del bien, pero no de forma directa. Esto puede ser el consumo de electricidad, agua, gas, teléfono, transporte, impuestos, promoción, servicios contratados a terceros, etc. Según esta ficha de costo, por cada Libro se gasta 0.25 pesos cubanos entre todos estos gastos indirectos.

Derechos de Autor. Es una realidad que casi todos los derechos de Autor del Sistema de Editoriales Territoriales son de 3000.00 pesos cubanos. No es algo fijo, los hay menores y mayores. Hay rumores que, con el reordenamiento, este monto subirá. Por ahora, rumores, así que no lo tengo en cuenta. No obstante, seguirán siendo montos absolutos por cada escala de Valor, también absoluto. Pero de este tema ampliaré más adelante cuando hable del Valor.

Como pudieron ver, el precio de venta de este Libro es de 10.00 pesos cubanos, por lo que la editorial obtendrá una “utilidad” o ganancia de 1.04 pesos cubanos por cada Libro vendido. O sea, un 11.6% por encima del costo de producción del Libro.

Ustedes se preguntarán, entonces ¿por qué las editoriales tienen pérdidas? ¿Por qué no tienen dinero para pagar el papel, distribución, derechos de Autor, promoción y demás elementos por todos conocidos en el país?

La respuesta no es tan sencilla. Por un lado, está el tema Bloqueo. Es una realidad que afecta no solo a las editoriales, sino a todo el País. Más ahora durante la pandemia. Sin embargo, no es solo eso. Porque el Bloqueo justificaría la falta de materiales, no la de dinero o liquidez de las editoriales, al menos, no completamente. Sobre todo, editoriales con un margen de ganancias superior al 10%. Ah, este aspecto se explica más fácil.

Como pueden observar, se violan principios básicos de la contabilidad.

Por lo tanto, cuando veas un Libro con estos valores ínfimos, es que no se tuvieron en cuenta, a la hora de generar el precio del Libro, todos los gastos incurridos desde la elaboración del Libro hasta que este se pone en tus manos, o el de la librería. Tampoco el Valor y el Trabajo del Autor. Eso, parece ser lo de menor importancia para la editorial.

Un ejemplo sencillo y corto, para ilustrarlo, puede ser el de un puesto de limonadas. Imagínese usted que compra limones por 20.00 pesos, azúcar por 10.00, el agua 1.00, para un total de 31.00 pesos. Eso le daría 10 vasos de limonada. Para que le de ganancia, usted debe venderla por encima de 3.1 pesos por vaso. Sin embargo, decide vender el vaso a 1.50 pesos, ya que solo tomas como costo, el valor del agua. De esa manera es imposible que pueda reunir nuevamente los 31.00 pesos invertidos. Eso mismo pasa con esta ficha de costo del SET.

Entonces, nos crea una contradicción. El Estado no quiere que las editoriales tengan pérdida, pero de este modo nunca tendrán ganancias. Al menos, no reales. Con esto me refiero a que en la contabilidad tendrá una ganancia en ventas, con respecto al costo. Sin embargo, en el resultado final, tendrán pérdidas, ya que el resto de los gastos es mayor al de las utilidades.

Sí, ya sé, me van a preguntar de dónde sale el dinero de las editoriales para recuperar esas pérdidas. Pues, del Estado. El gobierno de Cuba subsidia todos estos gastos con su presupuesto, a través del Instituto Cubano del Libro y otras organizaciones. Ya que el Libro es uno de los mejores y grandes programas de la Revolución (aplausos a esto, señores, aplausos de verdad). Gracias a este programa hemos podido acceder a obras maestras universales y a Ferias del Libro repletas de títulos. En realidad, es algo digno de admiración y de todo reconocimiento. Fue una idea magnífica y que ha sido la base de todo lo que somos hoy en día. Pero esos fueron otros tiempos: mucho ha cambiado en el mundo y hemos permanecido inmóviles. Este objetivo se cumplió y nuestro pueblo llegó a ser uno de los más cultos de la región. Ahora, es momento de salvar al Libro, sus Autores y de paso, ayudar un poco al País.

En los momentos actuales, ese programa no es una variable beneficiosa para el Estado. De hecho, hace años dejó de serlo. Los Escritores hemos vivido este mal durante años, cada vez que se nos impide publicar en estas editoriales debido al atraso en el plan editorial, debido a la “falta de papel”, disminución del número de títulos a publicar o de dinero para pagar. En la actualidad, en el año 2021, aún no se han impreso Libros del plan del 2019, aprobado en el 2018 (quizás algunos del 2017). Y los que se han impreso, la mayoría de ellos no se han contado con una tirada de todos los ejemplares contratados (otra violación contable, de hecho) Se podrán hacer una idea.

Créanme que estamos bien con solo 3 años de atraso, chupando del presupuesto estatal. Hay elementos que el Estado debe atender y atiende con mayor prioridad, factores más vitales literalmente que seguir amamantando al Libro. Sobre todo, cuando el Libro tiene los elementos suficientes para mantenerse solo.

¿Cuál es la solución?

La solución para esto es sencilla:

  • Eliminar el paternalismo existente.
  • Realizar una ficha de costo real, y poner un precio rentable al Libro.
  • Darle Valor Real al Libro y al escritor.
  • Lanzar al Libro al mercado nacional e internacional.

Bueno, quizás parezca sencilla, pero en realidad no lo es.

Y ahora dirán: “Ah, genio, ¿estás seguro de todo esto? ¿Cómo es posible que los económicos de nuestro gobierno no lo sepan? ¿Por qué no lo hacen si es tan simple?

Estoy seguro que los económicos de las editoriales lo deben saber (y si no lo saben, despídanlos). El por qué no lo hacen, es algo que se debe preguntar a personas de “arriba” con ese conocimiento. Lo desconozco.

Solo sé que, al realizar una ficha de costo real del Libro, y pedir un margen de ganancia del 10% o superior, será suficiente para rescatar al Libro y ayudar a recuperar un poco a la economía del país al Valorizar a nuestro Libro y lanzarlo al mercado.

Lanzar el Libro cubano al mercado: El Libro comercial, un tema Tabú.

Hoy en día, más que nunca, nuestro País necesita importar divisas. Al lanzar el Libro al mercado, el estado se quitaría un peso de encima, y de paso, ayudaría a mejorar un poco la economía.

No es un secreto para nadie que la Literatura Cubana es demandada en cualquier parte del mundo. Muestra de eso es el enorme número de Autores cubanos que publican, casi a diario en el extranjero. Autores que publican, en ocasiones solo por ver el resultado de su Trabajo. Autores que, quizás, nunca han publicado en Cuba, y desean hacerlo.

En Cuba se vive la falsa creencia que todo lo que se publique debe ser alta Literatura, y sabemos que no es así. No sé hasta qué punto se sufre del mal del traje invisible del emperador en los altos directivos. No es, ni debe ser así. Si se quiere salvar el Libro cubano y de paso la economía: hay que vender.

Hay que vender el Libro. Las editoriales cubanas deben tener la posibilidad e intención de publicar Libros que se vendan, que sean atractivos, comerciales. Con esto no me refiero a dejar de hacer literatura buena. Nada más alejado de lo que pienso. Lo comercial no se desliga de la calidad. A lo que me refiero es a que las editoriales publiquen títulos que les generen ingresos al mismo tiempo que publiquen títulos que le generen prestigio, aunque no tantos ingresos. Por ejemplo, publicar a Lezama Lima generaría prestigio para cualquier editorial, mientras que las novelas de Corín Tellado garantizarían las ventas. Quizás puse ejemplos muy extremos, pero creo que se pueden hacer una idea.

Tengan en cuenta que, mientras que las editoriales locales no exijan su lugar en el mercado nacional e internacional, otras ocuparán ese grandísimo espacio desaprovechado por ellas.

¿Qué pasa en este caso? Que otras pequeñas editoriales, que no realizan ni la mitad del trabajo que las editoriales cubanas (a veces, ningún trabajo en absoluto), se llenan los bolsillos, viajan por cada Feria Internacional del Libro existente y ganan reconocimientos gracias a Libros de autores cubanos; los cuales, por tal de que su Obra sea leída, publican con ellos. Aún a sabiendas que será casi seguro que no ven un solo centavo de ganancia.

¿Qué le impide al país publicar como hacen estas editoriales y publicar al Autor cubano en el extranjero? Nada. Bueno, quizás la Política. Es a eso a lo que me refería cuando dije que la economía y la política no deben ligarse siempre. Cuando la política se inmiscuye en el Arte de esta manera, lo contamina, y no lo deja crecer. La política puede podrir al Arte desde adentro.

Pero sigamos con el tema. Muchas de estas editoriales no gastan un centavo en nuestros Autores. El costo por publicar a un Autor, en ocasiones es de $0.00 dólares o euros, ya que las impresiones son a demanda, la edición por el propio autor y el costo de imprimirlo corre por las bibliotecas que solicitan los Libros y Amazon, que son los que tienen contrato con las empresas que se encargan de las impresiones. Costos que sí están incluidos en el precio del Libro. Digo en ocasiones no gastan un centavo, porque aquellos que deciden invertir en promoción (alrededor de $1.00 Dólar diario en Amazon) recuperan con creces tales inversiones. Otras, puede que inviertan en maquetación y edición. Por esta razón es que muchos autores no ven nunca sus ganancias. Hasta que esta editorial recupere el dinero invertido, no comienza a pagar utilidades.

La promoción es un tema que aquí es casi inexistente e ineficaz, ya que no se realiza con la idea de vender, que, a fin de cuentas, es la idea central de la promoción. Un gasto de salario malgastado. Pero este es tema para otro día, el cual detallaré en otro artículo dedicado a este tema en específico.

Nuestro País, si se lo propone, podría lanzar el Libro cubano al mercado internacional y obtener ganancias. Es un modo en que ganamos todos: los Autores/Libro y el País, ya que ingresaría esos dólares tan necesarios para todos. Las editoriales cubanas podrían realizar contratos con poligráficos en el extranjero, como mismo hace Amazon y las demás tiendas virtuales, de esta forma evitaría el tema de la escasez de papel. Por supuesto, en el caso del Libro físico y no las ventas del e-book, las que son mucho más económicas y ecológicas.

Se le tiene que perder el miedo al comercio, a comerciar, a que el Escritor (véase también el cubano) gane dinero con su Trabajo. Viva de su Trabajo. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la editorial y el país también ganarán dinero. Hasta que no se deje ver al Autor y al Editor como potenciales delincuentes o enemigos, y nos vean solo como los Artistas que somos, el Libro no tendrá salvación. Sé que puede preocupar el contenido de lo que se podría publicar. No nos engañemos. En estos momentos, temerle a eso es casi absurdo. Hay miles de vías más baratas de publicar ese tipo de contenido. Ninguna editorial perderá el tiempo y dinero en esos temas. Actualmente no se hace, ¿por qué se hacerlo en el futuro? 

Y en este punto podemos referirnos a la nueva lista de “actividades prohibidas” que salieron legisladas recientemente. En ellas se prohibió la creación de una editorial privada, crear libros digitales independientes y ejercer el trabajo de Editor.

Todas, son “actividades”, Trabajos que generan Valor e ingresos para el trabajador y el País. Actividades que el País muchas veces no ejerce, o no de manera eficiente y son necesarias. Por ejemplo, si un escritor desea editar su novela, ninguna editorial le hará ese trabajo. No lo tienen permitido. Vale aclarar que esto sería en el caso de solo brindar el servicio editar su obra, sin la obligación de publicarla.  Entonces, ¿quién se lo puede hacer? Nadie. Eso es algo que, a la corta o a la larga, redunda en la calidad de la Obra. Obra que, quizás, podría convertirse en una pieza clave de la Literatura universal. Estas pequeñas Editoriales privadas o de cualquier otro tipo de gestión, también ayudarían a fomentar el Valor cultural del Libro.

Hay que perderle el miedo a la palabra comercio, a que el Autor y Editor ganen dinero por su Trabajo. Eso debe dejar de ser un tema Tabú y convertirse en un objetivo a alcanzar. Hay que darle a cada Escritor y a cada Obra el Valor que merece.

Por supuesto, para eso, primero, debe dejar el paternalismo que venimos arrastrando desde 1959. No todos los Autores somos iguales. No todos los Libros son iguales. En el mercado del Libro, siempre se debe hacer un estudio previo y a cada Libro/Autor se le debe asignar un Valor, y por lo tanto, un precio justo y un momento determinado.

Yo no puedo cobrar el mismo derecho de Autor que Leonardo Padura, para solo poner un ejemplo de alguien bien conocido. Y mejor no piensen en él, tampoco puedo cobrar el mismo derecho de Autor que Raúl Aguiar, o Sergio Cevedo o Yoss. Vaya, ni siquiera que un contemporáneo mío como Daniel Burguet. No, señores. No porque mis textos sean malos ni nada, es que el mercado valorará más sus Libros que los míos, debido a que son más conocidos y han recibido muchos más premios que yo y me adelantan en número de Libros publicados.

En estos momentos, si cualquiera de ellos (en este caso, creo que podríamos eliminar a Padura de este ejemplo) fuera a publicar un Libro en la editorial cubana que puse de ejemplo, cobraríamos el mismo monto por derecho de Autor: 3000.00 pesos cubanos. Quizás un poco más, para no ser absolutos. Como si todos fuéramos iguales, cosa que no somos. Otras editoriales cubanas como Unión y Letras Cubanas, tienen “mayor jerarquía” y pagan derechos de autor de mayor cuantía.

En este momento, el Valor del Libro y del Autor es un Valor absoluto, y eso, a mi entender, es un error garrafal que venimos sufriéndolo desde hace años. Es hora de corregir ese error. Supuestamente, estas escalas de derechos de autor igualitario, es para “proteger al Autor”. Todos sabemos que eso no es cierto. De esta forma no se les está dando su Valor, ni se les protege. Todo lo contrario, se les iguala en un falso y fallido intento de evitar clases, sociales o literarias, que existieron, existen y existirán siempre. Es algo inevitable que suceda, y no es algo negativo. En absoluto. No todos tenemos el mismo Valor literario. Eso hay que trabajarlo, cultivarlo cada día y ganárselo.

Hasta que mi Libro demuestre ser un éxito de ventas, una editorial responsable no puede pagarme un elevado derecho de Autor, como se le debe pagar a aquellos que han demostrado su Valor comercial y artístico. Creo que todos estamos de acuerdo en que, no importa el monto que le pagues a un bestseller, siempre lo recuperarás.

Publicarme, invertir en mí o en cualquier Autor nobel, siempre representará un riesgo para cualquier editorial. Por eso debe haber un grupo de editores que “valorarán” mi propuesta y dirán cuánto será lo que pueden arriesgar por mi obra. Claro, este comité de “expertos” (como se llama) debe ser una parte interesada en vender, generar ingresos para ellos, el Autor y la editorial. O sea, no deben ser paternalistas, como lo son muchos ahora.

Esto se relaciona al ejemplo de Corín Tellado y Lezama. Si ese ejemplo no les funciona, piensen en lo siguiente. En el colchón editorial de Santiago de Cuba (no los concursos), no publican libros de ficción desde hace mucho. Es una ley no escrita y conocida. Solo libros de historia, política y los premios del concurso Juegos Florales de Poesía. Puedes enviar una obra maestra, que será desdeñada por completo. Y no es la única editorial así. Cada una tiene sus leyes no escritas y métodos de selección ajenos a la Calidad y Valor de la Obra.

Allí en Santiago la poesía se salvó por muy poco, ya que una de las “brillantes estrategias” (léase con sarcarsmo) de nuestro sistema editorial, para salvar el Libro, fue reducir hasta casi eliminar la publicación de libros de Poesía. De hecho, de varios concursos fue eliminada esa categoría tan importante.

Otro aspecto que atrasa y en el que no se ve la objetividad del “comité de experto” en relación con el Valor del Libro y el Autor para la editorial, es la territorialidad. Eso se nota cuando un Libro de un Escritor de una provincia diferente a la de la editorial, es eliminado del plan, solo por no pertenecer a la misma provincia, ya que: hay que priorizar a los escritores del territorio, independientemente del Valor o Calidad de este. Cuántas cosas que deben ser cambiadas.

Los comités de expertos, o como quieran ponerles de ahora en adelante, deben ser eso: expertos. Deben velar por el bien de la editorial y elegir aquellas Obras que mayor posibilidad tengan de comercializarse y de proporcionarle Valor e ingresos a la Editorial.

Claro, ese Valor siempre será relativo y puede cambiar. ¿Quién lo cambia? Los lectores que consuman nuestra Obra. Si nos volvemos un éxito, el Valor aumentará y nuestra obra será re-editada o re-contratada con un mayor número de ejemplares, mayor promoción y difusión. Eso, si no se unen al método que se utiliza en gran parte del mundo que consiste en la publicación “a demanda” (on demand). Es una estrategia de win-win para todos. Si algún título seleccionado no rinde los frutos esperados, pues a seguir mejorando en la selección e intentarlo nuevamente. Así, a mi entender, es una forma en que debe funcionar el sistema del Libro. Al menos, así funciona algunas de las grandes editoriales del mundo. Esas que manejan millones de dólares en ventas. Quizás nos funcione para Cuba, quizás no. Quizás existan alternativas mejores. Es algo que probar. Lo seguro es que, del modo en que está ahora: no funciona.

Por otro lado, está el pago del por ciento de ventas. Aquí en Cuba eso no existe, y es algo que estimula al mercado. Cuando el agente, editor, director editorial y el Autor ganen en dependencia del número de ventas del Libro, todos se esforzarán, no solo en que el Libro se venda muchísimo, sino que se publiquen títulos de calidad literaria, contenido comercial y Libros de gran calidad estética. Simple marketing y sentido común.

Gracias al paternalismo actual, ni al editor ni al director editorial, ni a la editorial, incluso, en ocasiones, ni al Autor les importa el número de ventas de su Libro, ya que no van a ganar un centavo de esas ventas. En el caso del Autor, es por un concepto de resignación al no poder hacer nada al respecto. No hay un Autor que tenga la mínima posibilidad de tener un control sobre el número de ventas de su Libro. Muchas veces ni siquiera se entera si su Obra está publicada o no, en venta o no. Por esa razón, fuera del autor, ni se preocupan más de lo debido en la calidad del libro o si se lanzó toda la tirada contratada. Muchas veces ni siquiera es un tema que esté en sus manos. A nadie le duele, por lo tanto, nadie se preocupa.

Esa es una forma de negligencia y falta de respeto total, no solo por el trabajo del Escritor, sino también hacia el Libro en sí, hacia el escritor, hacia los que Trabajaron en el Libro, hacia el País y hacia el Arte.

Mayor número de ventas, garantiza mayor solvencia económica para todos (los implicados en ese Libro), mayor entrada de divisas al País, mayor visualidad del Arte Cubano, mayor desarrollo de nuestro sistema editorial y social. Sobre todo, estaríamos otorgándole el Valor que merece cada Libro y cada Autor en su momento histórico. Valoraríamos así, el Trabajo ejercido en esa Obra.

Con esto me refiero a que, puede hoy día la Obra de algún Escritor no tenga el mismo Valor que la Obra de Padura, pero ¿quién niega que la pueda tener en el futuro? Quizás, hasta más Valor. Por lo tanto, en ese momento, no se le podrá pagar como se le paga hoy.

Salvemos al Libro.

A diario escuchamos frases como “pensar como país” “salvar nuestra cultura”, etc. Nada de eso podremos hacerlo hasta que dejemos de engañarnos a nosotros mismos, hasta que exijamos el Valor que nosotros y nuestra Obra merece, hasta que nos lo otorguen en conjunto con el respeto que nuestro Trabajo merece. No lo lograremos con paternalismos y pasando la mano y publicando Libros “políticamente correctos” y a autores con mayor currículum político que artístico. Libros que se pudren en los estantes de las librerías porque a nadie les interesa. No lo lograremos hasta que desterremos esa mala economía Política de la Cultura. Hasta que nuestros Autores compitan en el mercado internacional. Hasta que se aprenda a comerciar y a promocionar como es debido. No se logrará hasta que las editoriales puedan comportarse como tales y tengan la Libertad de elección, la Libertad económica para apostar por los Libros y Autores que las van a lanzar al éxito.

Si se logra todo esto, los cubanos dejarán de ir a buscar en el extranjero lo que pueden y quieren conseguir en su País. El éxodo de obras literarias cubanas, que se vive cada día, retornará a nuestra Isla cargada de divisas y éxitos y prestigio tanto para los Autores como para nuestro País. Ganará la Cultura, ganará el Arte, y cada cual luchará por ganarse ese Valor que tanto añoramos hoy en día.

Sé que todo esto puede tocar temas importantes de forma superficial. Aunque parezca que trato al Libro como un producto mercantil, nunca he negado su Valor cultural. Su utilidad como herramienta de Cultura. Esto es primordial, no solo para Cuba, también para el mundo. El Libro es fruto de la Cultura. Es un ente multidimensional que abarca nuestra identidad, preocupaciones, sueños, etc. Limitar su Valor a un objeto netamente comercial, sería no entender lo que es la Cultura. Sería negar el verdadero Valor del Libro. Como dice un amigo: “Cada palabra fue parida por sus autores. Merece respeto y trato diferenciado de una obra manufacturada, un objeto de uso cotidiano”. Y tiene razón.

Ese respeto hay que recuperarlo. Hay que darle ese Valor, y creo que ese Valor cultural podemos recuperarlo cuando los Autores ganen también. Cuando se les respete y Valore de forma individual por su Obra y Trabajo. Desgraciadamente, vivimos en un mundo regido por el Mercado. Sería absurdo tratar de vivir desligados del resto del mundo.

 Sé que puedo sonar ingenuo (y quizás lo sea). Talvez sea como dice John Lennon “un soñador”, pero nunca dejaré de ser Martiano y esperar al mejoramiento humano. Esperar que las palabras de Fidel, cuando dijo que “Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”, se hagan realidad. Lo que pido que se arregle no es algo imposible de realizar. Difícil, sí, muy difícil. Pero no imposible. Todos esto lo digo por amor a mi Patria, por amor a Cuba, y por el bien mío y del Arte Cubano. Así que tíldenme de soñador, no importa. Es mejor eso, que quedarme con los brazos cruzados y no hacer o decir nada.

[1] Estas cifras pueden que varíen un poco de editorial en editorial, pero no es algo significativo.


El Escriba: «La fantasía no tiene límites, por eso me nace dentro»

El Escriba, a lo largo de este año de trabajo promocional desde la sección de Literatura de la AHS Santiago, transitó un ciclo cediendo espacio para el debate sobre los géneros: Ciencia Ficción, Fantasía y subgéneros afines. Es válido reconocer que estos han estado ampliando su diapasón en las últimas décadas llegando a mayor diversidad de público y conquistando terreno. No obstante, aún existe la polémica sobre el lugar que ocupa hoy día en la Isla este tipo de literatura y la connotación que ha traído consigo para sus representantes. Por este motivo abrimos diálogo entonces desde El Escriba para continuar conociendo sobre el quehacer literario en la CF y F de los escritores cubanos; en este caso, conversamos con Abel Guelmes Roblejo, escritor, editor y reseñista habanero, coordinador además del Taller Nacional de Literatura de CF y F Espacio Abierto.

Abel, de contable, “habitante en el mundo de los números, a las letras”, nos gustaría saber cómo fueron tus primeros pasos en la literatura.

Mis primeros pasos fueron en Espacio Abierto, allá por marzo del 2013. Aún sigo dándolos ahí, y lo haré hasta que me saquen. Gracias al taller conocí a los que aún son mis maestros: Raúl Aguiar, Yoss, Carlos Duarte, Erick J. Mota y los demás miembros. Somos una familia. Espacio Abierto me abrió un futuro y cada día me esfuerzo para intentar devolver todo lo que me han brindado. Aún estoy en deuda.

¿Cuáles son esos motivos que pueden detonar tu necesidad de escribir, temas/angustias/alegrías?

Cualquier cosa. La necesidad de escribir siempre está. Creo que aquel que no la sienta y la satisfaga, no debe llamarse escritor. No importa si son alegrías o tristezas, tienes que aprender a aprovechar ambas. Si algo he aprendido, es que, en cualquier cosa puede existir un cuento, o varios. Recuerdo ahora el día que estábamos en la Casa de las Américas y pensamos una misma cosa tú y yo. De ahí salieron dos cuentos, uno por cada uno. Solo de eso, de una coincidencia.

¿Cómo fue la llegada al público de tu primer libro? ¿Qué acogida tuvo y qué significó para ti?

Esta pregunta tiene dos respuestas. Siento que tengo dos primeros libros. El primero fue Últimos Servicios, por la colección Guantanamera. La alegría de haber entrado en aquella ola de escritores cubano, fue inmensa. Luego, el tenerlo en mis manos era un hecho indescriptible. Ver que todo aquel trabajo se transformó en algo tan hermoso, no se puede expresar con palabras. Hay que vivirlo.

Y como yo lo he vivido dos veces, puedo asegurarlo. Ya que la segunda primera vez fue totalmente diferente. Últimos Servicios fue publicado en España y yo vine a tenerlo en mis manos varios meses después. En el caso de Menú completo, publicado en Cuba, Pinar del Río, fue un premio, no una ola. Además, trabajé con un equipo/familia único y magnífico. Luego lo presentamos allá en Pinar junto a mi esposa y amigos, hermanos, escritores y maestros: Pedro Luis Azcuy, Nelson Pérez, Damián Leal y Raúl Aguiar. Todos viajamos desde La Habana y pasamos el día allá. Por si fuera poco, compartí la presentación con otro amigo y hermano: Luis Amaury Rodríguez Ramírez. Creo que pocos escritores han podido presentar su primer libro entre tanta familia y amigos. Recuerdo que, cuando miré al público, estaba lleno de conocidos. Incluso, muchos que no son de Pinar del Río, estaban ahí. Esa experiencia fue única.

Si te resumo, creo que cada libro publicado es una primera vez. Ojalá y todos lo vean así.

Crear a veces se torna un ejercicio de retroalimentación muy interesante, ¿qué esperas cuando tu obra llega al público?

Causar una sensación en el lector. Moverlo un poco por dentro. Ojalá y pudiera estar en sus cabezas cuando lo leen, sería magnífico. No obstante, el objetivo de cada creación es que perdure. Yo quiero trascender a través de sus sensaciones. De la impresión que pueda causar en ellos.

¿Cuál es tu público meta, ese público para el que con mayor frecuencia escribes?

No tengo uno en específico. Quisiera que me leyera todo el mundo. No soy como otros escritores que dicen “escribo para mí”. Yo escribo para todos, no para la gaveta. Antes de escribir para mí, me narraría los cuentos en la cabeza. Creo que mis textos pudieran gustarle a cualquier persona.

¿Cómo funciona tu proceso creativo? ¿Sigues una rutina específica, o tienes un hábito necesario para llevar a cabo tan singular proceso?

Leo. Solo eso. A veces lo que hago es, si voy a escribir de un tema en específico, leo a alguien que escribe similar. Si necesito alguna información científica, comienzo a leer artículos y más artículos sobre el tema. Nada de miel, ni de sexo para impulsar la creatividad… solo leer. Eso fue lo que me enseñaron desde el comienzo, y es lo que hago y haré siempre. Creo que todo buen escritor, debe ser primero un buen lector. Es imposible escribir bien sin leer mucho.

Para nadie es un secreto el cómo se torna la vida del artista en Cuba en cuanto a temas económicos, sobre todo para los escritores, quienes prácticamente para publicar han de ganarse un premio, de lo contrario aventurarse en las largas listas de espera de los planes editoriales, los cuales también sabemos han de verse frenados por escaseces. ¿Cómo te ha ido a ti respecto a esto y sobre el archidiscutido tema de las promociones una vez lograda la publicación de la obra?

Soy un cubano más como otros. Tengo los mismos problemas comunes. Últimamente por cuestiones familiares me he dedicado más a la economía de la casa que a mi arte. He leído, editado y tallereado más textos ajenos que los míos propios. Sin embargo, me mantengo al alcance de todo aquel que requiera mi ayuda y solicite mi trabajo. A todos los que se me acercan les digo lo mismo: manden a todos lados. La única manera de publicar es escribir y mandar. Como dijo una gran amiga mía “los concursos no se pierden, sencillamente no los ganas”. Si quieres ser publicado manda a las editoriales y a los concursos. Ahí tienes muchas posibilidades. En la gaveta o en el disco duro, seguro que no saldrá publicado. Ya después, la promoción (sobre todo en el extranjero) es más complicada. La deberían hacer las editoriales extranjeras, pero la mayoría, lo que hacen es muy escazo. Casi nulo. Debido a que promocionan catálogos o sellos. No promocionan al autor como individuo. No quieren invertir en el marketing digital. Eso es algo que elevaría las ventas considerablemente.

Aquí en Cuba, ese tema no vale la pena abordarlo. Ya que el autor no cobra por ventas, y muchas veces la propia editorial no puede cumplir con el número de ejemplares a publicar. No obstante, irónicamente se hace más que lo que hacen algunas editoriales en el extranjero.   

¿Crees que desde la apertura de las redes sociales en Cuba y lo que nos brinda el Internet como plataforma para autopromovernos, el tema de la promoción haya quedado saldado?   

¿Saldado? Jamás. Simplemente se ha expandido el alcance. El tema promocional debe ser diario. Tocar cada puerta posible. Con las redes sociales se ha abierto un mundo de posibles consumidores. El trabajo del promotor es lograr llegar a todos.

¿Crees que esa etapa de silencio que atravesamos en ocasiones los escritores también puede ser una manera de creación?

Debe tomarse como eso. Si no estás escribiendo, al menos debes estar leyendo. Leer es parte de la creación. Es una parte inseparable, como dije antes. Que haya silencio, no importa. Lo que no debe existir en el escritor es inmovilidad. Siempre debes estar en movimiento, como si fueras un tiburón. Si te detienes, pereces como artista.

¿Cómo surge Espacio Abierto y cuáles son sus objetivos y metas principales?

Espacio Abierto es un grupo de creación y formación literaria, especializado en la Ciencia Ficción y Fantasía, creado el 22 de marzo del 2009. El proyecto surgió como un taller literario anexo a la casa de la Cultura de Playa “Mirta Aguirre”. Cuatro meses después el grupo cambió su sede hacia el Centro Onelio Jorge Cardoso, también en Playa y allí sesionó desde entonces, hasta que comenzaron las reparaciones del lugar. En la actualidad, el taller está de vuelta en la sede inicial de la Casa de la Cultura de Playa “Mirta Aguirre”.

Entre los miembros fundadores del taller se encuentran: Elaine Vilar Madruga, Jeffrey López Dueñas, Eliette Lorenzo Vila, Carlos Duarte Cano, Juan Pablo Noroña Lamas, José Miguel Sánchez (Yoss), Raúl Aguiar, Denis Álvarez, Yadira Álvarez, Gabriel Gil, Leonardo Gala, Pavel Mustelier, Sandor Gálvez, Eric Flores, Carlos Muñoz, Jesús Minsal, Zullín Elejalde Macías, David Alfonso Hermelo, Victoria Isabel Pérez Plana, Alejandro Rojas, Samy Otero y Laura Azor.

Como misión nos proponemos catalizar el desarrollo y formación de escritores del género fantástico y de ciencia ficción en Cuba, tanto en La Habana como en el interior del país. El proyecto asume la responsabilidad de constituirse en un grupo de referencia y foro permanente de escritores, académicos, y aficionados para la difusión, el intercambio, la crítica y el aprendizaje sobre el género fantástico en Cuba.

Aglutinar una masa crítica de escritores de literatura fantástica, que se ayuden unos a otros a crecer como autores en un marco que se caracterice por la pluralidad de los participantes (escritores amateur y profesionales, lectores ávidos, críticos, especialistas, teóricos, y promotores del género); la “horizontalización” del aprendizaje (aprender de pares en contraposición o aprender de una figura central de experiencia); la objetividad en los análisis de cuentos; la crítica fuerte pero bien intencionada, y la camaradería entre los miembros. De esta organización seguirán surgiendo y potenciándose proyectos literarios y culturales colaterales.

Blog Espacio Abierto: http://tallerespacioabierto.cubava.cu

Blog revista Korad: https://korad.cubava.cu/

Coméntanos sobre los logros del proyecto.

Creo que el mayor logro de Espacio Abierto ha sido mantenerse activo, en constante evolución y expansión por más de una década. Creo que somos el taller literario más longevo de Cuba en estos momentos. El segundo logro que le atribuyo al taller, son sus integrantes. Espacio Abierto es una familia que brinda ayuda mutuamente. Estamos muy orgullosos de esa fraternidad que hemos construido. Actualmente, todos los escritores de ciencia ficción y fantasía premiados o publicados en la Isla, pertenecen a Espacio Abierto o pasaron por el taller.

Otro gran logro es su evolución. Este taller que prácticamente nació en un balcón, ha alcanzado el extranjero, ha conquistado las redes, incluso, ha sobrevivido al coronavirus. Ha mantenido su esencia en contra de todo pronóstico y hemos podido celebrar todos los concursos, reunir el dinero de los premios y lograr el reconocimiento del público. Actualmente el taller funciona en cinco grupos de WhatsApp, dos blogs y una lista de correos.

¿Te parece que estamos bien? Ahí entra su otro logro: siempre se está pensando en cómo hacerlo mejor.

Y que conste: todo esto lo hemos logrado con el esfuerzo de los miembros del taller y la ayuda incondicional de instituciones amigas como la UNEAC, El Centro Hispanoamericano de Cultura, la Embajada de Checoeslovaquia y del Centro Onelio.

¿Qué lugar le ameritas hoy a la CF y F dentro del Top genérico literario en la Isla? ¿Crees que se subvalora a estos géneros? ¿Por qué?

En primer lugar, estoy en contra de todo ranking en los géneros literarios. Lamentablemente en Cuba se ve, existe. Y en este ranking, la ciencia ficción y fantasía están muy mal paradas. La ponen como si fuera una literatura diferente al realismo. Parece que, cuando se habla de literatura, grandes obras como: Cien años de soledad, Solaris, Frankenstein, Diez mil leguas de viaje submarino, el Señor de los Anillos, Alicia en el País de las Maravillas, 1984, Ensayo contra la ceguera o Metamorfosis, no fueran grandes obras solo por ser de fantasía o ciencia ficción. La literatura también debería perder esos prejuicios genéricos. Literatura es Literatura, y punto.

No tengo idea de por qué piensan que es “una literatura menor” y luego leen a Cortázar, Saramago, Chéjov, Carroll, Ende o a Carpentier y dicen maravillas de sus obras. No sé por qué subvaloran a la ciencia ficción y a la fantasía. Quizás sean puros prejuicios, quizás es miedo a lo diferente. Porque eso sí tienen estos géneros: siempre rompen la realidad de algún modo. Y la gente le teme al cambio, a lo diferente. Solo que, en este caso, el cambio es interno en esas personas.

¿Por qué escribes CF y F? ¿Qué peculiaridades le atribuyes a estos géneros que hace que te sientas más cómodo a la hora de escribir?

Porque me gusta y me sale natural. El primer cuento que escribí en mi vida, fue un cuento fantástico. No me lo propuse, salió así. Sin embargo, no es solo eso lo que escribo. A la hora de escribir, hago lo que pida el cuento. En ocasiones sale realista, sin una gota de fantasía. No obstante, son pocos. Generalmente, salen de ciencia ficción o fantasía sin proponérmelo. Es que, al escribir y tratar de causar alguna sensación, intento hacer algo diferente, y para eso, muchas veces necesito romper la barrera de la realidad e ir más allá. Como decía Michael Ende, en La historia interminable: Fantasía no tiene límites… Es el mundo de las fantasías humanas. Cada parte, cada criatura, pertenece al mundo de los sueños y esperanzas de la humanidad. Por consiguiente, no existen límites para Fantasía.

Pienso que esa es la principal razón por la que elegir ese género.

Te has dedicado, entre las labores del taller, a impulsar y apoyar la obra de otros escritores. ¿Por qué? ¿No resta tiempo y energía a tu creación?

Sí. Me resta tiempo y energías, si lo observas así. Desde mi punto de vista, lo que hago es retribuir y devolver todo lo que muchos han hecho por mí. Si observas mis comentarios en Facebook y Twitter, verás que hay una palabra que repito mucho: maestro. No es una muletilla, es que tengo muchos. Tengo mucha gente que me enseña a diario, que me apoya y ayuda a diario. Maestros y amigos. Personas con las que estoy y siempre estaré en deuda. Escritores como Marié Rojas, Luis Amaury Rodríguez, Raúl Aguiar, Alberto Peraza Ceballos, Jorge García Prieto, Alberto Guerra Naranjo, Frank David Frías y todos los miembros de Espacio Abierto y de la Generación Ariete. Todos ellos me han enseñado, de un modo u otro, a escribir, amar y respetar la literatura.

Y, como no tengo como devolverle lo que han hecho por mí, hago lo mismo por otros. Es una sensación placentera y magnífica. Sobre todo, cuando se aparece alguien y me dice: gané tal premio, me publicaron tal cuento, terminé tal texto: gracias. Ese “gracias” vale todo el trabajo y las energías invertidas en ayudar al prójimo.

Ayudar no es algo que haga por obligación, lo hago por necesidad.


A Baracoa me voy… una cruzada teatral: un libro para soñar despiertos (+ Video y Audio)

Si de magia y sudor, frío y hambre, cansancio y alegrías, ranas, bichos, calor, agua helada, y poco dormir hablamos, los “cruzados” pueden tener un sinfín de historias que contar de sus vivencias por las serranías en Guantánamo en esos 34 días que dura el recorrido por las 210 comunidades apartadas de esa provincia oriental, que contempla los municipios montañosos de Manuel Tames, Yateras, San Antonio del Sur, Imías, Maisí y Baracoa.

Esta experiencia singular que cumple ya tres décadas –apoyada por las instituciones de cultura, el Movimiento de Artistas Aficionados y Casas de Cultura, así como las redes de cultura comunitaria, el Ministerio de Cultura en Cuba y el gobierno en Guantánamo– son ejemplo vivo de la pasión por el teatro y la montaña, pues el agradecimiento genuino de ver que los pobladores comparten lo que tienen con ellos, supera sin dudas las picaduras, las malezas y el angosto camino que saca alientos y, a la vez, fuerza.

Esa fe que dejan esos itinerantes del arte, la familia postiza que conocen en las serranías, es lo que se respira al leer el libro A Baracoa me voy… una cruzada teatral, de los autores Isabel Cristina López y Jorge Ricardo Ramírez, artistas que no solo encontraron en estas lomas la poesía del lomerío, sino también el amor.

  • Ese amor que brota de este texto “soñador”, como afirma Isabel, teatróloga, crítica y realizadora audiovisual, en la presentación de ese otro “hijo” suyo en la Casa de las Américas por estos días.

“Cuando nos fuimos para la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa en 2018, teníamos la idea de hacer un documental que recogiera el trayecto de los artistas, por eso nos fuimos con una cámara de video, pero siempre tuvimos la idea de hacer un libro. Teníamos la historia y no solo el contacto de los artistas, sino también el de los pobladores de las comunidades. Escribí esas historias y las pusimos en un blog en Internet, una manera que nos parecía mucho más rápida para socializarlas”, nos cuenta la autora, quien agregó que, aunque hay otras personas que han escrito mucho sobre la Cruzada, que la han acompañado, querían hacer un material diferente que no se acercara desde lo teatrológico ni ensayístico, sino desde la crónica, del asombro del extraño antes la vida rica de esos poblados.

“Nos parecía importante que se visibilizara no solo el arte que llevan los artistas a esos lugares, sino también la cultura y las grandes tradiciones que tienen esos pobladores, y que están transformados por la Cruzada Teatral durante 30 años, retratar esa realidad que el arte y el teatro ha cambiado”, señaló.

“En Monte verde, el fango te llega a los tobillos y si te quedas parado, te hundes hasta la rodilla. Por eso la gente de allí andan trabajando, caminando de un lado a otro, para no hundirse. Si te ven parado mucho tiempo enseguida te dicen que te muevas porque te va a tragar el fango. Y sí, así se ha muerto gente, el fango les ha llegado hasta el cuello y siguen aplatanados hasta que los sorprende la sombra rojiza que les cierra los ojos para siempre.”

Señaló que es un texto que también está ilustrado con la poesía de Isabel, acompañado de la fotografía, lo que también les aporta frescura y ternura a las historias de la Cruzada y sus pobladores.

Eugenia Cano, actriz mexicana y que ha participado en varias ocasiones en esta Cruzada Teatral, regaló virtualmente una creativa presentación del texto, porque según dice, está escrito con el amor infinito de los artistas.

También estuvieron presentes Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura; el viceministro Fernando Rojas, presidente del Consejo Nacional de Artes Escénicas; Abel Prieto, presidente de la Casa de las Américas, y su vicepresidente Jaime Gómez Triana.

Aquí puede escuchar el audio íntegro de la presentación.