Tomado de Cuba Sí


Anuncian Festival Piña Colada: Música y alegría desde el centro de Cuba

La edición XXI del Festival Piña Colada tendrá lugar entre el 3 y el 7 de abril en diferentes espacios de la provincia de Ciego de Ávila, con un amplio y variado programa cultural que involucra, como siempre, grandes exponentes de la música a nivel nacional, así como artistas y agrupaciones locales y visitantes extranjeros.

Como es tradición, el coctel más musical de Cuba celebra los aniversarios de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y la Organización de Pioneros José Martí (OPJM). Además, estará festejando el 60 aniversario de la EGREM, principal casa discográfica de Cuba.  Los destacados músicos avileños Nelson Oney y Eliseo Simón, unidos al cubano estadounidense Pablo Menéndez y su grupo Mezcla, tendrán también una dedicatoria especial en el evento.

Piña Colada estará festejando también los 25 años de Corávila a través de un Encuentro Coral que reunirá agrupaciones vocales de La Habana, Camagüey y Santiago de Cuba.

El desfile de tradiciones, que habitualmente da inicio al evento, se sumará a la fiesta por el 20 aniversario de la Brigada José Martí. Jóvenes instructores de arte e integrantes del movimiento de artistas aficionados serán protagonistas de este gran pasacalles.

Grandes conciertos animarán las primeras noches de abril en la ciudad cabecera, Ciego de Ávila, y en el municipio de Morón, que repite como subsede del mayor jolgorio musical del centro de la isla. Sin embargo, una vez más el Festival Piña Colada no se quedará en los grandes escenarios, sino que llegará hasta comunidades, escuelas, centros de trabajo y otros sitios de interés social y productivo.

El Simposio “Música y Juventud” llega a su octava edición con sus habituales conferencias, talleres, clases prácticas, intercambios y presentaciones de jóvenes creadores de Ciego de Ávila, Cuba y el mundo. Una vez más, la Asociación Hermanos Saíz comparte la sede con centros de la enseñanza media y superior del territorio.

Otra de las particularidades que prevé la próxima edición del Festival Piña Colada es el lanzamiento del Premio Musicávila de Creación e Interpretación, de conjunto con la Agencia de igual nombre que arropa en su catálogo lo mejor del talento musical avileño.

Para la edición XXI del Festival Piña Colada, se ha confirmado la presencia de invitados de Panamá, República Dominicana y Puerto Rico.



Dayron Ortiz y la música, un amor que llegó a tiempo

Que ningún amor llega tarde es una idea que siempre me ha rondado, pero se instala en tono de certeza cuando ves la pasión de este joven que, cosa rara en Cuba, no aprendió sus primeros acordes en el nivel elemental:

«Yo nunca pensé ser músico. Fui esgrimista, después estuve en teatro y a los 16 años es que llega la guitarra a mí por una moda que había en el barrio, pero de momento, creo que me enamoré de ella y ella, la guitarra, se enamoró de mí.Entonces decidí estudiar música. A los 18 años es que puedo hacer las pruebas para la escuela Amadeo Roldán, osea, para comenzar directo al nivel medio. 

«Fue una carrera bastante complicada, dar clases particulares, mi mamá, por supuesto, poner mucho empeño para poder lograrlo y, bueno, pude entrar en Amadeo y estudiar guitarra clásica, que es lo que estudiamos en la escuela, música clásica y desde ahí la vida me cambió. A veces no me creo las cosas que me pasan, porque nunca pensé estar en este medio, ni trabajar con las figuras y personalidades con las que me he visto trabajando».
 
La producción musical ha sido uno de los campos en los que Dayron ha incursionado con éxito: «Tengo la suerte de poder participar en muchísimos trabajos discográficos como guitarrista, pero también como productor musical. Ahora mismo terminé de producir un CD – DVD de William Roblejo. Tuve la suerte de que William contara conmigo para compartir con él los arreglos y la producción musical de este álbum. Estoy súper feliz, porque es un disco muy bonito de temas clásicos de la música cubana, versionados al jazz, se hizo bajo el sello Bis Music y debe salir este año».

Pero no descansa este joven artista. Sobre sus proyectos inmediatos también comentó: «Estoy ahora en planes de producirle el disco a Annys Batista, la ganadora del concurso Adolfo Guzmán. Con Anny igual hemos trabajado en muchísimas ocasiones y me llamó hace poco, me dijo que quería hacer su primer disco a raíz de la beca Elena Burke, que otorga la Asociación Hermanos Saíz, me pidió que fuera su productor, y ya estamos trabajando en eso. Estoy muy contento con la selección de temas que ha hecho Anny y con la confianza que ha depositado en mí».

Es como si la música quisiera ponerse al día con este muchacho, pues no le deja apenas tiempo para el descanso, lo cual, por supuesto, es una bendición: 

«Ahora mismo estuve grabando un tema bajo la producción de Maraca, participé en el tema del Festival Jazz Plaza, siempre estoy en la producción musical en los discos de Haydee Milanés, Telmary, Idania Valdés, tengo esa gran suerte y, bueno, este año ya voy a comenzar a grabar mi próximo disco. Ya tengo muchas maquetas, cosas en planes, y ya estamos luchando para que este año pueda salir.

Dayron utiliza frases como «el universo de mi música» y explica que a veces no le gusta ni llamarla jazz: «yo digo que es música mía, porque hay un poco de todas las influencias de mi carrera».



Ingrid Lobaina: «Noemí me ha regalado mucho reconocimiento del público»

Pero Ingrid Lobaina no es Noemí, la adolescente tímida y adicta al móvil que vimos en la excelente serie Calendario, por más que le va a costar recuperar su nombre después de una actuación y una puesta tan convincentes. Ingrid es una joven inteligente, activa y versátil.

Según nos cuenta, lo fue desde niña: «Siempre fui muy inquieta y tuve inclinaciones hacia el arte. A causa de eso, mis padres me apuntaron en grupos de danza, de baile español, de ballet, incluso estuve dando piano también». 

Luego entró a uno de los talleres de La Colmenita, que se realizaba en el Poligráfico Granma, bajo la dirección de Patricia Gómez Wong. Allí sí encontró una pasión y un camino: la actuación. Con nueve años la aceptaron en La Colmenita Central, donde permaneció hasta que ingresó a la Escuela Nacional de Arte (ENA). Antes de graduarse, pasó por las manos mágicas de Carlos Díaz, director de Teatro El Público; Osvaldo Doimeadiós; Fernando Hechavarría y Jazz Vilá: «Para la tesis montamos El Decamerón, un espectáculo que luego quedó en cartelera como repertorio oficial de Teatro El Público», nos cuenta la joven actriz.

Pero la inquieta Ingrid volvió a mostrarse y no llegó a las últimas presentaciones de la pieza porque ya andaba planteándose un nuevo reto: «Entré a la FAMCA por el curso regular diurno, entonces me desvinculé del teatro para estudiar cinco años la especialidad de fotografía.

«Yo siempre estoy tratando de aprender algo nuevo. Me gusta sentir que mi intelecto se expande y así mis habilidades también. Entonces sentí que con esos cuatro años de ENA, que además fueron muy intensos, y la buenísima preparación que me dieron mis profesores, un poco me bastaba para sentirme una actriz ya profesional, que no quiere decir que, para nada, yo esté demeritando el trabajo de los profesores del ISA, pero me llamaba mucho la atención la idea de poder hacer algo distinto, que me sacara un poco de mi zona de confort, que fuera un reto para mí».

—¿Por qué fotografía?

—Porque las artes visuales a mí siempre me han gustado y encontré en la fotografía en movimiento una alternativa para desarrollar esas habilidades pictóricas y dejar volar mi creatividad en una rama que hasta ese entonces no había explorado. No fueron cinco años fáciles. Me fue difícil, sobre todo, a ratos, sentir que no era una virtuosa del audiovisual, pero eso no me hizo rendirme, al contrario, me dio más fuerza para superar las limitaciones que pudieran presentarse durante la carrera.

«Me gradué con una tesis maravillosa que amé muchísimo hacer, titulada Las voces del sur, que es una no ficción, un audiovisual que resulta un híbrido entre la ficción y el documental. Lo grabé junto con dos estudiantes de mi aula, una de Colombia y otra de Ecuador, en Ecuador, y quedé muy complacida. Desgraciadamente, nunca se ha estrenado fuera del marco académico».

—Entraste por primera vez a la televisión con un personaje muy fuerte, Yuly, una muchacha trans, en Rompiendo el silencio. ¿Cómo fue esa experiencia?

—Tengo que confesar que fui al casting, pero cuando me dijeron que tenía el personaje, yo me asusté muchísimo y, de hecho, dije que no lo iba a hacer. Yuly sufrió violencia por parte de su familia y, ya como adulta y mujer trans, por parte de su pareja. Cuando empecé a leer los guiones, a ver todo el trasfondo psicológico del personaje y toda la responsabilidad también que implicaba ser la representante de un personaje como ese, que hasta la fecha no había sido visto o, por lo menos, no tan visto en las pantallas cubanas, yo sentí un miedo terrible. Rolando Chiong logró convencerme y depositó mucha confianza en mí, a pesar de mi juventud y mi poca experticia como actriz de televisión. 

«Durante el rodaje, mantuve un estado de enajenación permanente; apenas me comunicaba con las personas del equipo o hablaba fuera de escena. Fue la manera que encontré en aquel momento de sostener la caracterización del personaje. Me mantuve conectada a Yuly todo el tiempo, hasta que terminó de rodarse el capítulo».

—¿Qué te dejó Yuly? 

—Fue una satisfacción muy grande para mí, ya que fui nominada al Caricato por primera vez en la vida con ese personaje, en la categoría de mejor actriz protagónica para televisión, y estuve compitiendo con actrices de la talla de Ismercy Salomón, Daysi Quintana, Yía Camaño. No fui premiada, pero solo la nominación fue una gran victoria. Todo lo que pude aprender de ese personaje es algo que llevo siempre y que revivo cada vez que me enfrento a caracterizaciones difíciles.

—Luego te convertiste en la Noemí de Calendario. ¿Qué ha significado ese personaje en tu carrera? 

—Noemí llegó en un momento clave de mi carrera, como mismo llegó la Yuly. La actuación es una profesión muy difícil, que lo mismo te arroja muchas luces o mucho polvo; la gente te olvida muy rápido. Yo recién me graduaba de la FAMCA, me sentía algo perdida. Me pregunté: ¿a qué me dedico ahora?, ¿sigo actuando? Ha pasado mucho tiempo y estoy muy desvinculada. ¿Tendrá sentido? 

«Yo soy de las que piensa que, si bien uno a veces tiene que  proyectarse y sembrar intenciones en su vida, tampoco puede forzar las cosas. Entonces dije: «bueno, voy a hacerme amiga de esta incertidumbre y me entrego a lo que el destino tenga para mí». Como por arte de magia, Magda González, quien además había sido mi profesora de la FAMCA, me llamó un día y me dijo: «estoy haciendo casting para un personaje y pienso mucho en ti, ¿puedes venir?». «Claro, profe, por supuesto. Usted me dice día y hora y yo voy para allá». Recuerdo incluso que Magda me preguntó: «¿a ti te interesa actuar todavía?, ¿tú quieres seguir actuando?», y yo le respondí que sí, pero no había tenido más oportunidades. Fui y me dieron el personaje. Entonces, alegría extrema, me sentí muy feliz, sobre todo porque esta serie, a diferencia de Rompiendo el silencio, era una serie de 13 capítulos y mi personaje iba a estar en todos. Vi en Noemí una posibilidad de reconectar con este mundo, empaparme un poco con todo lo que estaba pasando en el circuito actoral y televisivo, reencontrarme con amigos que no veía hacía mucho tiempo, y trabajar, crear un personaje, caracterizarlo, algo que a mí siempre me hace mucha ilusión, la idea de crear un personaje, llenarlo de manías, de vida».

—¿Qué desafíos y satisfacciones te ha traído?

—Quizás el desafío pudo haber sido, en un principio, el miedo de que quedara bien. Era una enorme responsabilidad, me preguntaba si sería capaz de aguantar un proyecto de este tipo, llevaba mucho tiempo sin actuar. Pero una vez que comenzó el rodaje, dejé de sentirme así. Me entregué por completo al trabajo y me entregué por completo a mis compañeros y a Magda. Yo siempre he tenido algo, desde chiquita, y es que le deposito mucha confianza a los directores; entonces dije: «ella sabe, confío en ella y sé que ella me va a llevar por el camino correcto». Gracias también a la bella dinámica que pude tener con el resto de mis compañeros, que a día de hoy muchos son mis hermanos, pude encarnar un personaje que me ha regalado, sobre todo, mucho reconocimiento por parte del público, que me ha dotado de cierta popularidad también y de mucha visibilidad, y gracias a eso también se me han abierto puertas en el ámbito laboral. Es algo que le agradezco muchísimo a Noemí.

—¿Cuánto cambia esta muchacha en la segunda temporada?

—Ufff…, mi personaje cambia completamente en la segunda temporada. Al estar nosotros terminando la primera en noveno y comenzar la segunda en onceno, hubo un año y medio de vida de un personaje que tuvimos que rellenar y justificar en nuestro interior, para poder explicar los cambios que dieron los personajes. En el caso del mío, fue un cambio bastante notable, tanto en su proyección ante la vida como en su estilo. Fue un reto bastante grande, que también implicaba tener en cuenta que, si bien la primera tuvo éxito, la segunda debía estar a la altura o mejor. Veamos qué tal lo recepciona el público. Ya nosotros lo hicimos y lo entregamos, lo demás lo decide el público.

—¿Qué personaje guardas con un cariño especial?

—Yo estoy enamoradísima de todos los personajes que he hecho, les cojo un cariño que es hasta posesivo, me cuesta dejarlos ir a veces. Hay un personaje del que no hablo mucho, pero que guardo con muchísimo amor, y es Felipa de Pugliesi, en el Decamerón. Se trata de una mujer adúltera, que engañaba a su esposo y era condenada a la hoguera por haber cometido ese delito. Yo había hecho comedia antes en una obra que hicimos con La Colmenita (Bululú y medio, una pieza teatral para jóvenes y adultos), pero esta vendría siendo mi primera participación profesional en una comedia, y fue un reto enorme, porque yo siento que desbloqueó muchísimas áreas de mi persona, y es lo bonito de actuar también, que los personajes te dejan enseñanzas, te hacen crecerte en aspectos de tu vida. Felipa me desestructuró, me relajó, vino a mostrarme otras aristas y otras maneras de actuar que están más asociadas al disfrute, al goce, al divertimento, y lo guardo con tanto cariño también porque siempre me quedó esta espinita de no haber podido hacer las cien funciones.

—¿Proyectos?

—Mi proyecto inmediato es ser feliz. En este momento estoy terminando mi servicio social en la Fundación Ludwig de Cuba. Sigo teniendo proyectos independientes como fotógrafa y videógrafa. Pertenezco a un grupo audiovisual llamado La Brújula Producciones, dirigido por José Manuel García, donde trabajo como camarógrafa en conciertos y espectáculos, y mediante el cual he tenido la oportunidad de ver en vivo a muchísimos artistas cubanos e internacionales.

—¿Sueños?

—Yo creo que mi gran sueño es lograr vivir y sustentarme cien por ciento de mi trabajo. Soy una persona que ama de verdad trabajar, lo disfruto y lo necesito porque me hace sentir productiva, que aporto cosas a la sociedad, al mundo, a mi país, y mi gran sueño es poder sostenerme completamente gracias al fruto de mi trabajo. Yo creo que es el sueño de muchísimos actores también. Ser artista es muy difícil, y mucho más difícil, vivir del arte, pero yo sigo teniendo fe y confianza en que puedo lograrlo sin dejarme tentar por otras cosas que, a lo mejor, me sustenten materialmente, pero espiritualmente no. Ese es mi gran sueño: poder hacer lo que me gusta toda la vida, poder vivir de ello y, a la vez, poder ayudar a todo el que me rodea a través de ello.



Regresa el Festival Piña Colada a la ciudad avileña

Vuelve a los escenarios del oriente cubano la Piña Colada más rítmica de la isla. Así comenzamos el verano, del 6 al 10 de julio, con todos los sabores musicales. Suceso cultural que promete ser coctel especial para la provincia sede.

El miércoles 6, bajo el título “Latir Avileño”, inicia la fiesta con un desfile que agrupará a miembros de la Brigada José Martí, compañías artísticas, jóvenes de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), artistas aficionados y proyectos culturales quienes, unidos a la FEEM, la UJC y la FEU celebrarán por todo lo alto este espacio de Música y Juventud.

Al finalizar el desfile, un espectáculo de música popular tradicional avileña y la actuación de Arnaldo y su Talismán, agrupación que arriba a su segunda década de fundada, cerrarán la jornada.

En breve entrevista con Arnaldo Rodríguez, gestor del evento y líder de la reconocida banda, al preguntarle por qué siempre insiste en la realización del festival en tierra avileña, contesta que, en un inicio, era por la impronta que tenían de crear un espacio propio para discursar con estilos musicales que hacían fusión. Realmente, cuando empezamos a hacer el Piña Colada, un evento dedicado 100% a la música fusión, eso no existía. Luego, fue convirtiéndose en una especie de fiesta, de tradición cultural que espera siempre el pueblo avileño.

En su edición 19 y organizado por la Dirección Provincial de Cultura de Ciego de Ávila y su sistema de instituciones, Mambo Producciones y la Agencia MUSICUBA/EGREM la propuesta se extiende hasta los barrios, centros educacionales y comunidades mediante brigadas artísticas, interacciones que siempre son bienvenidas y de buen agrado.

El festival, inicialmente postergado, ha cambiado su fecha al verano. Ante la interrogante de si la situación energética nacional podrá afectar de algún modo el Festival, su director general respondió que están tratando de salvar eso porque, lógicamente, debemos adaptarnos a la situación económica que hay, ya que los artistas y la cultura no estamos ajenos a eso. Pero se ha hecho un diseño que pretende salvarlo. Todo depende de cómo han preparado las distintas actividades, que no dejen de reflejar ninguno de los objetivos propuestos, que también sea una manera de que los jóvenes y el público en esta etapa veraniega puedan divertirse y promover los preceptos del festival.

Al indagar sobre las presentaciones dentro del Festival, Arnaldo dijo que es un evento esencialmente de música pero también participan otras manifestaciones: instructores de arte, agrupaciones artísticas que dialogan y hacen performance. Cuenta, en esta ocasión, con la participación de la Asociación Hermanos Saíz, ya que el slogan del evento es “Música y Juventud”. «Hay algunos premios de la AHS que queremos potenciar: darle visibilidad a agrupaciones como el Dúo Nue9ve; Ernesto Oliva (un excelente pianista también), entre otros. De las grandes agrupaciones hemos diseñado las noches por estilos musicales: una para música alternativa, otra con música popular bailable; en la que estaremos haciéndole un homenaje a Adalberto y precisamente su hijo será el anfitrión, con la orquesta que ese día cumple años. Además, el sábado 9 de julio Brayan Álvarez cumple años y esa noche, junto a otras orquestas de música popular bailable como El niño y la verdad y muchísimos otros, vamos a estar celebrándolo. Hay un programa muy variado, disímiles áreas donde el público va a poder disfrutar y acercarse a todas estas propuestas artísticas y culturales.

Junto a jóvenes y relevantes músicos del patio la fórmula del Piña enriquecerá el comienzo de las vacaciones. Dicho evento prácticamente inaugura la jornada veraniega de nuestro país, “Un verano con todos”, como ya se ha pronunciado en las campañas que transmite nuestra televisión cubana. ¿Cómo usted, Arnaldo, invitaría al público avileño, cubano e internacional? Tenemos visitantes españoles, más de treinta participantes extranjeros estarán en el Piña. Los invito convocándolos a disfrutar un verano con todos en Cuba, que a pesar de las dificultades no va a dejar de ser alegre y un verano en que la Cultura no para, ni se apaga. Un verano también con cultura y con buena música.



Yasiel Céspedes: del modelaje a la actuación

Ser actor jamás estuvo entre los planes de Yasiel Céspedes. No pasó por su mente hace cinco años. Mucho menos imaginó verse en una telenovela en estos momentos. Asegura que fue algo que la vida le regaló, un sueño que nació cuando se le abrieron las puertas.

«Se lo debo primeramente a Dios. Para mí ha simbolizado uno de los pilares más fuertes. Me ha sostenido para salir adelante en esta carrera tan difícil, de tanto empeño, rigor en el estudio y en la preparación».

Sus primeros pasos en el arte se produjeron en el modelaje, en una publicidad que se filmó en Cuba para una marca extranjera de chocolates. Posteriormente, llegaron a él los videos musicales con artistas nacionales e internacionales. Laritza Bacallao, Haila y Pancho Amat le dieron la oportunidad de vincularse a ese universo. Con su primera película crecieron las ganas de ser actor, ejercer y materializar lo que había soñado.

Quien por estos días llega a nuestros hogares como Daniel, en la telenovela TÚ, procede de una pequeña familia cardenense. Es sobrino nieto de la querida Aurora Basnuevo, y agradece estar rodeado de las personas que ama y siempre lo tienen pendiente.

Te iniciaste en el arte como modelo…

_Empecé mi carrera de modelo muy tarde, a los 26 años, y comencé a ejercerla a los 29. En esa época me introduje en el arte, siempre con el miedo de estar muy viejo, el tiempo se me estaba yendo fácilmente.

¿Cómo descubres tu vocación por la actuación? ¿Acaso fue el videoclip lo que despertó en ti esa

¿Llegas a la televisión con la telenovela TÚ?

_ Antes realicé pequeñas cosas, entre ellas un personaje en Rompiendo el Silencio, hasta que llegué a TÚ, la gran oportunidad de hacer mi debut con un personaje grande como lo es Daniel, a quien actualmente todos estamos disfrutando.

Daniel ya está haciendo de las suyas en la telenovela, ¿qué nos puedes contar o adelantar sobre este personaje?

_Desde el quinto capítulo están apreciando a Daniel. Para mí ha representado una alegría. No pensé que el personaje llegaría a los hogares de una manera positiva, a pesar de ser un personaje negativo en sus inicios, porque aquí veremos a un Daniel en todas sus facetas. Inicialmente lo caracterizaron como el típico villano, que puso en tela de juicio el amor del doctor Yoan Luis al conformar ese triángulo amoroso. Pero todo eso cambió, el personaje dio un giro y ha vivido cosas muy fuertes, en las que se ha podido ver a un Daniel mucho más tierno.

“La vida se encargó de demostrarle que todo lo que hacemos –como las acciones negativas–  regresa para nosotros, con el objetivo de un aprendizaje. Eso es lo más importante. Espero continúen disfrutando de Daniel, tanto como lo hago yo”.

¿Qué ha significado para ti estrenarte en la pantalla chica de la mano de Lester Hamlet?

_Para mí ha sido una escuela. Fueron meses, y luego esos meses se convirtieron en años junto a Lester. A pesar de que duró tres años la producción, nos manteníamos en contacto, estudiando y extrayendo lo provechoso del personaje. Yo le agradezco mucho que me haya escogido y que haya creído en mí. Me obsequió la oportunidad de poder integrar un elenco magistral, de estar rodeado de actores de primer nivel, con tanto reconocimiento nacional e internacional. Creo que «agradecido» es la palabra. Estoy muy feliz de haber formado parte de esta magnífica obra, porque yo sé cuán especial es para Lester, y también lo es para mí.

¿Cómo valoras la acogida que ha tenido TÚ y en especial tu personaje? ¿Consideras que de alguna manera esta telenovela está siendo incomprendida?

_Daniel llamó la atención del público y también de los medios. Muchos me han preguntado por el personaje, a otros les caigo mal. Las personas en las redes se han manifestado en todo su esplendor. Pero yo feliz, porque esa era la intención: lograr conmoción con los conflictos de Daniel. La crítica ha sido buena en su totalidad. Me habían visto, pero no sabían cómo trabajaba. Para mí fue una sorpresa gratificante. A pesar de que al personaje le falta mucho por crecer todavía, las personas saben quién es Daniel, lo distinguen entre los tantos personajes que abundan en esa telenovela.

“En cuanto a las opiniones sobre la novela inicialmente, creo que es una propuesta nueva, fuera de lo común. Lester, en muchas de sus entrevistas, expresó que nunca hizo televisión. Él se dedica al cine. Y esto es algo así como una película larga, tal vez una serie. Lo vieron extraño porque lo diferente siempre es extraño. A partir de los capítulos cinco o seis aumentó la sintonía con la telenovela.

“No es cuestión de ser incomprendida o no, sino de saber entenderla. Y ya las personas han conectado con TÚ; eso era lo que nosotros tanto esperábamos. Ha representado un privilegio, pues se trata de una obra interesante, atípica, donde no existen personajes secundarios. Todos están acostumbrados a la novela rosa, protagonista sufrida y villano con deseos de hacer sufrir, y ahí existe un hilo conductor. Aquí el hilo conductor somos todos, por eso al principio no comprendían, querían clasificar a la protagonista, a la mala… Estas son personas cotidianas, por lo tanto, todos somos protagonistas.”

¿Qué es lo mejor y lo peor que te llevas de esta primera experiencia en televisión?

_Lo peor: la cantidad de opiniones y criterios diversos que puede producir. Eso te aterra, porque cuando haces tu debut en televisión, y tu vida o trabajo se hacen públicos, todos tienen derecho a opinar. Entonces, las personas a veces olvidan que todos los actores y artistas en general son seres humanos, que tenemos sentimientos y temores. Eso me ha llevado mal. Daniel es un personaje muy travieso, ha hecho cosas muy malas. Las personas empiezan a cuestionar y a decir que no lo soportan. Me han dicho horrores. Creen que realmente uno es así.

“Lo positivo que me llevo es la acogida del público, los mensajes diarios, los seguidores que han incrementado. Eso me satisface. Saber que mi primer trabajo en televisión está gustando me llena de pasión y deseos de seguir trabajando para el público.”

Hemos visto en las redes sociales algunas fotografías tuyas durante el rodaje de un telefilme de Mariela López y vestido con el uniforme de los peloteros de Industriales en la nueva telenovela de Ernesto Fiallo ¿Qué nos puedes adelantar sobre estos proyectos?

_Efectivamente. Ya estoy en nuevos proyectos. Me hace feliz que otros directores se hayan fijado en mí. Ha

«Se lo debo primeramente a Dios. Para mí ha simbolizado uno de los pilares más fuertes. Me ha sostenido para salir adelante en esta carrera tan difícil, de tanto empeño, rigor en el estudio y en la preparación».

Sus primeros pasos en el arte se produjeron en el modelaje, en una publicidad que se filmó en Cuba para una marca extranjera de chocolates. Posteriormente, llegaron a él los videos musicales con artistas nacionales e internacionales. Laritza Bacallao, Haila y Pancho Amat le dieron la oportunidad de vincularse a ese universo. Con su primera película crecieron las ganas de ser actor, ejercer y materializar lo que había soñado.

Quien por estos días llega a nuestros hogares como Daniel, en la telenovela TÚ, procede de una pequeña familia cardenense. Es sobrino nieto de la querida Aurora Basnuevo, y agradece estar rodeado de las personas que ama y siempre lo tienen pendiente.

Te iniciaste en el arte como modelo…

_Empecé mi carrera de modelo muy tarde, a los 26 años, y comencé a ejercerla a los 29. En esa época me introduje en el arte, siempre con el miedo de estar muy viejo, el tiempo se me estaba yendo fácilmente.

¿Cómo descubres tu vocación por la actuación? ¿Acaso fue el videoclip lo que despertó en ti esa curiosidad?

_En un video musical. Un grupo de jóvenes modelos nos encontrábamos como extras en un video de Yandel. Teníamos la intención de participar, aparecer en cámaras. El productor se percató de ello y me preguntó si quería participar en una escena del video, pero debía actuar. Le respondí: «Perfecto, vamos a hacerlo». Temía porque nunca había hecho nada de esa magnitud, y menos con tanto público. Había productores, cámaras, extras, artistas. Inició el rodaje, y cuando terminamos todos aplaudieron. Me sentí muy contento.

“La directora de casting, Libia Batista, me comentó que le había gustado mucho lo que había hecho, y me sugirió estudiar actuación. Garantizó que tenía muchas posibilidades y a partir de ese momento comencé como aficionado con Humberto Rodríguez en la Casa de la Cultura.

“Por supuesto que fue el videoclip lo que me colocó el «bichito» por actuar, pues como modelo siempre estaba de figurante. Fue bonito, era la etapa de ser el chico galán, apuesto, que aparece en videos musicales; pero a mí me interesaba transmitir algo más, vivir algo más real y mostrárselo al público. Me preparé, comprendí lo que significaba verdaderamente la interpretación. Así surgió todo”.

¿Llegas a la televisión con la telenovela TÚ?

_ Antes realicé pequeñas cosas, entre ellas un personaje en Rompiendo el Silencio, hasta que llegué a TÚ, la gran oportunidad de hacer mi debut con un personaje grande como lo es Daniel, a quien actualmente todos estamos disfrutando.

Daniel ya está haciendo de las suyas en la telenovela, ¿qué nos puedes contar o adelantar sobre este personaje?

_Desde el quinto capítulo están apreciando a Daniel. Para mí ha representado una alegría. No pensé que el personaje llegaría a los hogares de una manera positiva, a pesar de ser un personaje negativo en sus inicios, porque aquí veremos a un Daniel en todas sus facetas. Inicialmente lo caracterizaron como el típico villano, que puso en tela de juicio el amor del doctor Yoan Luis al conformar ese triángulo amoroso. Pero todo eso cambió, el personaje dio un giro y ha vivido cosas muy fuertes, en las que se ha podido ver a un Daniel mucho más tierno.

“La vida se encargó de demostrarle que todo lo que hacemos –como las acciones negativas–  regresa para nosotros, con el objetivo de un aprendizaje. Eso es lo más importante. Espero continúen disfrutando de Daniel, tanto como lo hago yo”.

¿Qué ha significado para ti estrenarte en la pantalla chica de la mano de Lester Hamlet?

_Para mí ha sido una escuela. Fueron meses, y luego esos meses se convirtieron en años junto a Lester. A pesar de que duró tres años la producción, nos manteníamos en contacto, estudiando y extrayendo lo provechoso del personaje. Yo le agradezco mucho que me haya escogido y que haya creído en mí. Me obsequió la oportunidad de poder integrar un elenco magistral, de estar rodeado de actores de primer nivel, con tanto reconocimiento nacional e internacional. Creo que «agradecido» es la palabra. Estoy muy feliz de haber formado parte de esta magnífica obra, porque yo sé cuán especial es para Lester, y también lo es para mí.

¿Cómo valoras la acogida que ha tenido TÚ y en especial tu personaje? ¿Consideras que de alguna manera esta telenovela está siendo incomprendida?

_Daniel llamó la atención del público y también de los medios. Muchos me han preguntado por el personaje, a otros les caigo mal. Las personas en las redes se han manifestado en todo su esplendor. Pero yo feliz, porque esa era la intención: lograr conmoción con los conflictos de Daniel. La crítica ha sido buena en su totalidad. Me habían visto, pero no sabían cómo trabajaba. Para mí fue una sorpresa gratificante. A pesar de que al personaje le falta mucho por crecer todavía, las personas saben quién es Daniel, lo distinguen entre los tantos personajes que abundan en esa telenovela.

“En cuanto a las opiniones sobre la novela inicialmente, creo que es una propuesta nueva, fuera de lo común. Lester, en muchas de sus entrevistas, expresó que nunca hizo televisión. Él se dedica al cine. Y esto es algo así como una película larga, tal vez una serie. Lo vieron extraño porque lo diferente siempre es extraño. A partir de los capítulos cinco o seis aumentó la sintonía con la telenovela.

“No es cuestión de ser incomprendida o no, sino de saber entenderla. Y ya las personas han conectado con TÚ; eso era lo que nosotros tanto esperábamos. Ha representado un privilegio, pues se trata de una obra interesante, atípica, donde no existen personajes secundarios. Todos están acostumbrados a la novela rosa, protagonista sufrida y villano con deseos de hacer sufrir, y ahí existe un hilo conductor. Aquí el hilo conductor somos todos, por eso al principio no comprendían, querían clasificar a la protagonista, a la mala… Estas son personas cotidianas, por lo tanto, todos somos protagonistas.”

¿Qué es lo mejor y lo peor que te llevas de esta primera experiencia en televisión?

_Lo peor: la cantidad de opiniones y criterios diversos que puede producir. Eso te aterra, porque cuando haces tu debut en televisión, y tu vida o trabajo se hacen públicos, todos tienen derecho a opinar. Entonces, las personas a veces olvidan que todos los actores y artistas en general son seres humanos, que tenemos sentimientos y temores. Eso me ha llevado mal. Daniel es un personaje muy travieso, ha hecho cosas muy malas. Las personas empiezan a cuestionar y a decir que no lo soportan. Me han dicho horrores. Creen que realmente uno es así.

“Lo positivo que me llevo es la acogida del público, los mensajes diarios, los seguidores que han incrementado. Eso me satisface. Saber que mi primer trabajo en televisión está gustando me llena de pasión y deseos de seguir trabajando para el público.”

Hemos visto en las redes sociales algunas fotografías tuyas durante el rodaje de un telefilme de Mariela López y vestido con el uniforme de los peloteros de Industriales en la nueva telenovela de Ernesto Fiallo ¿Qué nos puedes adelantar sobre estos proyectos?

_Efectivamente. Ya estoy en nuevos proyectos. Me hace feliz que otros directores se hayan fijado en mí. Ha sido el caso de Fiallo y de Mariela López.

“Con Mariela López tuve un personaje pequeño en un telefilme que saldrá próximamente. Ha significado una oportunidad hermosa de vivir otras vidas y trabajar con otros actores como Giselle Sobrino y Claudia Monteagudo.

“Con respecto a Fiallo, justamente acabo de grabar la telenovela Los hijos de Pandora, donde interpreto un entrenador de niños. También es un personaje pequeño, pero muy interesante. Lo disfrutarán a lo largo de toda la novela. Está muy lejos de lo que había hecho hasta ahora. Trabajar con niños me robó el corazón, es una de las cosas más lindas que he experimentado en la vida.”

¿Cómo proyectas tu futuro?

_Tengo sueños de seguir trabajando y alcanzar todo lo que esté a mi mano, poder crecer como actor y hacer más telenovelas, películas… Me encantaría hacer teatro también. Todo lo que venga y me atrape.

Si tuvieras que definirte en una frase…

_Constancia… Es la palabra que viene a mí mente. Soy perseverante, porque es lo que me ha permitido alcanzar estos sueños. Y cuando he flaqueado, quiero que Dios me dé la fuerza necesaria para volver a hacerlo y estar enfocado en mí y en mi carrera, que es lo que realmente amo… en ser mejor cada día.

(Artículo de la autoría de Lety Mary Álvarez Águila Tomado del Portal CubaSí)

 

 



Yasel Toledo Garnache: No quiero perder nunca la capacidad de asombro

Periodista, escritor, vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz, y recientemente director de la revista El Caimán Barbudo, Yasel Toledo Garnache es un joven que asume con responsabilidad los retos su tiempo. 

¿Qué representa para ti, siendo tan joven, dirigir El Caimán Barbudo, una publicación con tanta historia y tan importante para la cultura de nuestro país?

Llego al Caimán con muchos deseos de seguir aprendiendo. Desde la etapa como estudiante de Periodismo en la Universidad de Holguín soy fiel seguidor de la revista. Muchas veces analizamos algunos de sus artículos, y nos acercamos a la literatura, sucesos y fenómenos de la cultura cubana a través de ella. 

En lo personal, pensaba en El Caimán y me venía a la mente Bladimir Zamora, todavía es así. El Blado amó y dedicó gran parte de su vida, talento y esfuerzos a esa publicación. Siempre será una especie de hermano grande para los jóvenes creadores de nuestra generación. Lo imagino entre libros, discos y música, en peñas… Me parece verlo sonreír, hablar con esa pasión inusual, darse unos tragos, escribir y luego hojear las páginas de la que indudablemente fue la revista de sus amores. Nunca olvido su funeral en la sede de la Asociación Hermanos Saíz en Granma, allí estuvo parte del equipo del Caimán, incluido Fide (Fidel Díaz Castro), Paquita Armas y Darío Alejandro Escobar.

Para mí es un placer enorme compartir con profesionales que admiro y que son referentes para muchos en el periodismo cultural cubano, como Joaquín Borges Triana, Paquita, Fidel Díaz Castro y Rafael Grillo, uno de los mayores defensores del periodismo narrativo. Otros, a pesar de la juventud, también van recorriendo un camino de mucha luz, como Dailene Dovale, con abundantes reconocimientos, incluidos los premios Rubén Martínez Villena y Antonio Lloga en varias ocasiones, el 26 de Julio…, quien domina muy bien los podcasts y la narrativa hipermedia.  

En el equipo están también Albita (Alba Graciela), quien suele estar atenta a los detalles para actualizar El Caimán digital y sus perfiles en redes; Lourdes Daymé Mederos, quien realizó su tesis de licenciatura relacionada con la revista; la diseñadora estrella Helena Arco Martínez y la secretaria Yaima Suárez Mesa. Quiero que todos se sigan sintiendo felices, libres y a la vez con muchos deseos de seguir ayudando a que El Caimán crezca, a la vitalidad de la cultura cubana y sus esencias.

Parte de lo que más me agrada es el compromiso del equipo con El Caimán y la capacidad para debatir de manera permanente sobre temas más allá de la cultura. “Es una familia diversa”, como dice el propio Joaco, un team que siempre tiene sueños y que también suele ser crítico en los análisis.

Con total confianza te aseguro que no hubiese llegado al Caimán, sin la voluntad del propio Fide, los mensajes y las llamadas de otros integrantes del equipo que me manifestaron el deseo de que me sumara. Me hubiese gustado que fuera en otro contexto, especialmente sin las complejidades derivadas de la covid-19, para compartir más desde el principio en espacios físicos, para estar en los “Pacazos” o “Helenazos”, en las peñas…, para ir a otras provincias, para soñar todos juntos más allá de un chat.

En estas semanas he pasado mucho tiempo revisando el archivo de la revista, sus ejemplares desde 1966. Es inevitable emocionarse al ver sus páginas, las firmas de sus autores, la belleza más allá de lo formal, la herejía creativa… Ahí palpita parte importante del alma cultural del país y un poco más allá. 

He tratado sobre todo de escuchar, aprender, sentir el espíritu caimanero… Me gustaría que siga siendo cada vez más un espacio también para el debate y el pensamiento desde el amor a Cuba y los encantos de nuestra cultura. Como lo ha sido en su historia, El Saurio –como también le llamamos a veces- tiene el desafío de ser una especie de imán y a la vez de manantial para los jóvenes escritores, artistas e intelectuales cubanos y para la sociedad en general. Ojalá pronto podamos tener todas las ediciones en formato digital, retomar un sitio web .cu y seguir creciendo en las redes sociales. 

-Como vicepresidente de la AHS, periodista y director de El Caimán Barbudo cuál es tu criterio acerca del periodismo cultural que se hace en Cuba. ¿Cuáles son los retos que tiene la prensa en este sentido?

Muchos son los retos del periodismo cultural en Cuba. A los tradicionales se suman otros relacionados con plataformas digitales, redes sociales y un complejo entramado comunicativo y social, que demanda un ejercicio de la opinión y la crítica sobre temas artísticos y culturales cada vez más profundo.

El nuevo contexto provocado por la COVID-19 indudablemente ha originado cambios, pero los desafíos se mantienen y hasta se redimensionan. Han variado las rutinas productivas y surgido iniciativas que deben mantenerse siempre. 

En medio de la variedad ha sido escasa la crítica periodística, capaz de alertar, orientar y contribuir a una jerarquización cada vez más coherente. Hay aspectos esenciales que no dependerán únicamente de cambios de contextos o readaptaciones en las maneras de hacer.

Lo primero será siempre el conocimiento, la superación y la capacidad de análisis de las obras y los sucesos creativos. Resulta muy difícil que un profesional tenga todas las herramientas para el reflejo profundo y el análisis del teatro, la danza, la literatura, el cine, el patrimonio, las artes visuales…; por eso es tan pertinente el trabajo conjunto y la inclusión de personas que ya ejercen la crítica en otros espacios o tienen la formación para hacerlo, como dramaturgos, musicólogos o autores con prestigio, aunque ello implique que deban aprender las dinámicas de los medios de comunicación y el periodismo.

El ejercicio de la crítica debe ser siempre desde la profesionalidad y la voluntad de contribuir verdaderamente al crecimiento de sus autores y a una apreciación más acertada en los públicos. En todo esto influyen también la formación en las universidades y ciertas realidades al interior de algunos medios.

No se trata de decir “voy a ser crítico” o “haré un buen periodismo cultural”, no depende solo del propósito ni de apretar botones mágicos. Es primordial tener en verdad el conocimiento y las competencias profesionales para hacerlo, porque con intentos desacertados podríamos tener efectos negativos, como confusión e imaginarios erróneos. 

Resulta esencial utilizar mejor las plataformas digitales y la gramática hipermedial, por los debates que suelen ocurrir en esos espacios desde posiciones diversas. Ahí resulta cardinal también el ejercicio profundo y argumentativo de la crítica.

Tenemos mucho por hacer en ese sentido. En Cuba el reto de aprovechar al máximo el mundo web es doble por las dinámicas desfavorables que persisten en lo tradicional, con profesionales, creadores y audiencias poco acostumbrados al ejercicio del criterio “incómodo”. La crítica siempre va a molestar. Resulta casi imposible que algún autor aplauda de felicidad al escuchar o leer críticas a una de sus obras. Y a eso se le suma la necesidad de dominar otras herramientas y códigos de lo digital. Repito que, en nuestra opinión, el trabajo en equipo parece ser la manera más efectiva de dar pasos rápidos en ese sentido, aprovechando las potencialidades de cada uno.

Alegra ver algunos ejemplos positivos de iniciativas como podcasts y perfiles hipermediales en medios como el periódico Juventud Rebelde y El Caimán, pero falta muchísimo. Aquí todavía no hay experiencias como youtubers o grandes influencers sobre esos temas en las redes.

Nosotros consideramos que cualquier acercamiento desde lo comunicacional al arte o a los sucesos artísticos no debe ser considerado periodismo cultural, porque eso implica también un conocimiento, una ética, un análisis.

Reconocemos que desde la AHS, a pesar de tener secciones como la de Crítica e investigación y otras con presencia de periodistas, tampoco hemos logrado fomentar todo lo deseado ese ejercicio analítico, más allá de algunos ejemplos.

Debemos construir una mayor articulación entre nuestros eventos, especialmente los relacionados con el periodismo y la labor desde los medios de comunicación, incluidos el Taller y Concurso Rubén Martínez Villena, en La Habana; el Coloquio de Periodismo Cultural, en Camaguey; el Encuentro nacional y concurso para jóvenes radialistas La Vuelta Abajo, en Pinar del Río; el Antonio Lloga In Memoriam, en Santiago de Cuba; el Voces Cruzadas, en Sancti Spíritus; el Ultrasonido, en Las Tunas…

Resulta esencial seguir potenciando la superación y también premiar y contribuir a la divulgación de las mejores obras. Tenemos que ser cada vez más un equipo creativo con una hermandad creciente, en la cual la crítica constructiva siga siendo esencial.

Es fundamental el trabajo armónico entre jóvenes y profesionales de más experiencia, en el que todos aprendamos y desarrollemos competencias, tanto para el análisis y la redacción como para el dominio de nuevos códigos y particularidades, por ejemplo, del mundo digital.

La AHS, la UPEC, la UNEAC, el propio Caimán y otros colectivos podemos hacer mucho más de manera conjunta. El periodismo cultural adquiere cada vez más importancia, como lupa que analiza, desentraña, orienta y guía. Rebasa el arte, la literatura… Es transversal a fenómenos de la sociedad toda, por eso debemos cultivarlo y enarbolarlo siempre de la mejor manera.

-Usted es periodista y escritor. ¿Cuánto hay de periodismo en tu literatura y viceversa?

El periodismo y la literatura se complementan. Llegué a la literatura por el deseo de perfeccionar el periodismo, aprovechar las técnicas narrativas para hacerlo más atractivo, pues deseaba entretener, encantar, transmitir emociones… En la etapa de la universidad escribía con mucha frecuencia. Envié algunos relatos al Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, y fui seleccionado entre los jóvenes para pasar su Curso de Técnicas Narrativas.

Eso me cambió bastante. Me agradó mucho conocer a Heras León, a su esposa Ivonne Galeano, a los demás profesores y escritores, a Raúl Aguiar, a Sergio Cevedo, a los muchachos de otras proincias… Cada vez que regresaba de los encuentros en La Habana al oriente del país escribía dos o tres cuentos en el viaje. Eso tiene que ver mucho con el ambiente que viví en el Onelio. Viraba cargado, lleno de historias por contar y con más interés. 

Luego llegaron otras alegrías, como la beca Caballo de coral, por el proyecto de libro de cuentos La remodelación, y el premio en el tercer concurso de microrrelatos, convocado por Cubadebate y Ocean Sur.

Siempre agradezco a Holguín por ser la ciudad que me despertó. Ahí fue donde por primera vez fui a un teatro, me interesé por la ópera, por la literatura, y eso me hizo madurar mucho, me hizo cambiar en lo profesional, en lo intelectual. También le debo bastante al ambiente en la universidad, al grupo de amigos que compartió vivencias conmigo, a profesores como Rubén Rodríguez, Fabio Ochoa y Orlando Rodríguez.

El periodismo necesita la belleza formal. Ojalá ese tipo de cursos de técnicas narrativas se impartiera en todos los medios de prensa.  Entre los periodistas con una obra más sobresaliente se incluyen muchos escritores, como Ernest Hemingway, José Martí, Rodolfo Walsh, Capote…, para no salir del continente. Es muy agradable leer una crónica de García Márquez, de Pablo de la Torriente…”.

En los últimos años he escrito poca literatura. En el poco tiempo libre trato de priorizar el periodismo. Eso es lo que soy en verdad: periodista, por eso jamás me apartaré totalmente de la profesión que amo y con la que tanto soñé desde pequeño. Me ayuda a tener visiones y análisis más abarcadores, a ser mejor cubano, mejor ser humano. No quiero perder nunca la capacidad del asombro.

-Hace unos meses escribiste que «estos debieran ser tiempos de paz, decoro y amor total a Cuba» ¿Qué está haciendo la AHS como institución para lograr cumplir ese objetivo?

Vivimos tiempos difíciles, marcados por la pandemia de la covid-19, complicaciones económicas, ascenso de las disputas ideológicas, luchas a veces despiadadas en lo simbólico y otras complejidades.

En este contexto nosotros como Asociación, como gremio y familia grande y diversa, hemos tratado de mantenernos lo más unidos posible, conscientes de los retos y la importancia de seguir fieles a la creación y a las esencias de Cuba. Hemos realizado casi todos nuestros eventos y jornadas de programación de manera online, impulsado disímiles proyectos creativos…, seguros de que el arte también salva.

Jóvenes creadores de todo el país estamos en la lucha contra la covid-19 en centros de aislamiento, organizamos donaciones, contribuimos a la campaña a favor de la vacunación. Concedemos mucha importancia a la comunicación entre nosotros y con creadores de otros países. Incrementamos los intercambios con miembros de la organización y de otros sectores, en los cuales debatimos con profundidad y casi fiereza, pero siempre con un espíritu propositivo. Tratamos de articularnos más e impulsar proyectos de conjunto, no solamente desde el sector de la Cultura.

Tratamos de funcionar siempre lo mejor posible como gremio en todo y a la vez cultivar un espíritu de verdadera hermandad dentro. Tratamos de aprovechar las críticas y propuestas, la inteligencia colectiva, para crecer no solo como AHS, sino para contribuir a un mejor país. 

Tenemos mucho que mejorar en Cuba más allá de la cultura. Somos unos soñadores. Confiamos en la belleza y la fuerza del arte, en la mística de la nación, en lo que podemos hacer desde el amor y la dignidad. La confianza, el consenso y la esperanza se construyen permanentemente, en lo cual es fundamental la espiritualidad y la concreción de sueños colectivos. Tratamos de ser útiles en todo eso. 

 



Estrenan documental en encuentro de trovadores en Ciego de Ávila

La decimoséptima edición de Trovándote, el encuentro nacional de jóvenes defensores del género, que por estos días ocurre en Ciego de Ávila, fue la plataforma ideal para realizar la premier del documental Trovándote sin parar. 

Jorge Luis Neira, director del audiovisual, declaró a la Agencia Cubana de Noticias, que gracias a la beca El reino de este mundo, otorgada por la Asociación Hermanos Saíz (AHS), lograron llevar a cabo la producción que narra las experiencias de los participantes de las 15 entregas anteriores de Trovándote.

La producción, a cargo de la miembro honorífica de la AHS y productora de Televisión Avileña Liumila Fonseca Milanés, duró dos años y logró gestionar entrevistas a fundadores y participantes más recientes del encuentro, incluso cuando muchos no se encontraban en territorio nacional.

Entre los testimonios recopilados destacan los de William Vivanco, Eduardo Sosa, Ariel Barreiro, Ray Fernández, Jorgito Kamancola, Nelson Valdés, Marta Campos, Yoan Zamora, Héctor Luis de Pasada y Santa Masiel y motivos personales.

Trovándote, comenta Jorge Luis Neira, más que un sueño fue el despertar de una expresión artística casi inexistente en la provincia, y la cuál creíamos, no gustaba.

«Para nuestra sorpresa los jóvenes tuvieron buena respuesta a la propuesta, hoy ya sumamos 17 ediciones y vamos por más «, agregó el realizador.

El encuentro nacional de jóvenes trovadores, organizado por la AHS en Ciego de Ávila comenzó el día 23 y estará regalándole al público avileño buena música hasta este 26 de marzo.

Rendir homenaje a la obra de Vicente Feliú, el aniversario 80 del Movimiento de la Nueva Trova y el natalicio de Juan Formel, ha sido la premisa de los trovadores participantes.



Otorgan a la escritora Elaine Vilar Premio Cálamo

La joven escritora Elaine Vilar Madruga resultó ganadora del Premio Cálamo al mejor libro del 2021, que es otorgado anualmente en la nación ibérica a noveles  y consagrados autores literarios por el alcance y acogida  de su obra durante el año.
Con el volumen «La tiranía de las moscas», la joven autora cubana, miembro de la Asociación Hermanos Saíz, merece el reconocimiento al ofrecer un texto de alto valor estético y artístico en el confluyen diversos personajes inspirados en una sociedad contemporánea, y en que varios conflictos vigentes en nuestra sociedad se entrelazan para ofrecer al lector una mirada muy personal de lo que somos.

El texto ganador, al decir de varios especialistas,  propone un juego con el lenguaje, que busca poner lirismo en lo narrativo, que intenta provocar al lector. Zumba, molesta, como buena mosca. Vuela, se posa, escapa y vuelve para estorbar. La novela habla sobre la rebeldía de la juventud en una estructura familiar anquilosada. Mundos contrapuestos, cuyos límites se trastocan. Vilar Madruga da forma a un relato en el que esta trinidad de hermanos tiene mucho que exponer en una tiranía que les dice qué sentir, qué pensar, qué decir, qué callar.

Vilar Madruga trasciende en el panorama literario de la exquisitez y singularidad de su obra. Ha incursionado en la poesía, la narrativa y la dramaturgia, obteniendo relevantes resultados. Coordinadora del Taller de Literatura Fantástica Espacio Abierto, se nutrió de experiencias del Curso de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, del que formó parte. Sus obras ha sido publicadas en diversas antologías en España, Inglaterra, Venezuela, Argentina, Uruguay, Chile y Cuba.

El Premio Cálamo al mejor libro del año se otorga por votación popular de los lectores de la librería zaragozana.

Instituido desde 2001, este premio es un reconocimiento a la obra del año de jóvenes y consagrados escritores, sin distinción de nacionalidad. El reconocimiento es conferido por la librería Cálamo (Zaragoza) y distingue  a las  mejores propuestas del año según el criterio de la librería y sus lectores.



De Media Luna a La Habana, por los caminos del periodismo y de la AHS (+Fotos y videos)

Por Yaicelín Palma Tejas

Cuando niño soñaba con ser pelotero, incluso practicó béisbol y estuvo en competencias provinciales. En esos juegos, medio que en broma, se ponía a narrar. Así fue naciendo la pasión por el periodismo de Yasel Toledo Garnache. Cogió la carrera con la aspiración de dedicarse al periodismo deportivo.

 

“La etapa en la Universidad de Holguín me cambió muchísimo como persona. Era bastante tímido. Fue en Holguín donde por primera vez fui al teatro, donde disfruté por primera vez del ballet. Tuve allí muy buenos profesores, incluidos algunos escritores como Rubén Rodríguez, Premio Nacional de la Crítica. Ahí fue naciendo el amor por la literatura.

“Comencé en algunos eventos del movimiento de artistas aficionados, premios a nivel provincial, a nivel nacional. En el 2013 entro a la Asociación Hermanos Saíz (AHS.

“Al graduarme comienzo entonces en el semanario provincial La Demajagua, en Bayamo. Ahí estuve casi un año. Luego pasé a la corresponsalía de la Agencia Cubana de Noticias en mi provincia. Ahí también obtuve varios reconocimientos, incluido el Premio Nacional de Agencia en el año 2017, y me desempeñé como director o corresponsal-jefe. Luego, pasé a ser subdirector nacional de la ACN.

“La etapa en la Agencia me aportó muchísimo en el crecimiento profesional y fue una experiencia que valoro. Estando en la Agencia, a propuesta de la dirección nacional de la AHS y con la aprobación del Consejo Nacional, comienzo a desempeñarme como Vicepresidente de la Asociación desde mayo de 2019. En Granma había sido vicepresidente de la Asociación y antes fui jefe de la sección de literatura, o sea, que ya había estado vinculado al trabajo de la organización”.

En la Agencia Cubana de Noticias.

¿Cómo tomaron tú y tu familia el cambio de rutina, tu traslado hacia La Habana?

A mí me suelen decir que soy demasiado soñador, y un poco raro también para algunas cuestiones. En verdad soy muy apegado a la familia y a las raíces, o sea, a ese ambiente de Granma y de Media Luna, municipio bastante alejado de la capital provincial, pero para mí tiene algo muy especial, quizás esa mezcla de mar, de montañas, playa y conocer la historia de ese lugar donde nació Celia Sánchez, allí fue el reencuentro de Fidel y Raúl en Cinco Palmas…

No quería venir para La Habana. Cuando me insistieron, dije que venía solo por dos años.

Sé que a mi familia también le dolió que viniera para acá ,como les ha dolido que estemos distantes durante varios años. Mi mamá también es muy apegada, con decirte que en toda su vida ella solo ha salido de Granma dos veces, cuando era una adolescente que estudió en Isla de la Juventud y cuando fue a mi graduación en la Universidad de Holguín. No obstante, siempre me ha dado mucha libertad, y no cuestiona mis decisiones.

Cuando hablamos de la posibilidad de venir para La Habana, me dijo que hiciera lo que yo deseaba, aunque vi la tristeza en sus ojos. En esta etapa de Covid hemos sufrido varios golpes duros en la familia, algo que no vamos a olvidar jamás, y cuando perdemos seres muy queridos nos duele más no poder despedirnos de ellos, ni siquiera verlos en los últimos días…

Me siento afortunado por la familia que tengo y siempre trato de ser lo mejor posible por ellos, como persona y como profesional, porque además nunca olvido los esfuerzos que ha hecho mi mamá para nosotros.

¿En qué te ayudó y te ayuda la AHS?

La etapa en la Asociación ha sido especial, y me ha ampliado la visión sobre temas y aspectos diversos. Creo que si en algún momento vuelvo otra vez a los medios de comunicación más directamente lo haré siendo mucho mejor como profesional y también como ser humano, con una visión más creativa.

La AHS me ha enseñado a debatir casi con fiereza, con mucha profundidad. Nosotros en la dirección nacional somos 13 personas y allí debatimos de manera muy fuerte; muchas veces votamos entre nosotros, eso nos obliga a tener en cuenta muchos aspectos, más allá de las decisiones personales.

La AHS tiene algo que encanta. Cuando uno la conoce por dentro, a profundidad, uno se enamora completamente de ella. Eso hace que algunas personas con 50 o 60 años se sigan sintiendo parte de la Asociación.

Primero me ayudó como joven creador, como miembro, con sus más de 150 eventos y jornadas de programación en los cuales uno puede participar y compartir con otros creadores de su generación, de todo el país, incluidos algunos relacionados directamente con el periodismo como es el caso de los eventos de radio, el taller y concurso Rubén Martínez Villena, el Almacén de la Imagen en Camagüey, el Antonio Lloga in Memorian en Santiago de Cuba…

La organización también tiene un sistema de becas que te permite soñar con hacer un documental, exposiciones, videoclips, discos, publicar libros, concretar obras de teatro…

Ya en la vicepresidencia nacional tengo la posibilidad de sentirme útil y ayudar a que todo lo anterior crezca lo más posible. Aquí tengo muy claro que mi función fundamental es ayudar a los demás, por eso es que uno quisiera tener a veces la capacidad de no dormir. En muchas ocasiones me critican eso, que mi número de teléfono se lo doy a todo el mundo, que me puedan llamar a cualquier hora del día…

Con mucha humildad, creo que mi aporte a la Asociación es voluntad, muchísimos deseos de que la organización siga creciendo, de que todos sus miembros sientan que la organización está viva y es consecuente con el espíritu creador.

En todo ese proceso uno constantemente está creciendo, en los eventos, en los espacios de intercambio. Aquí he aprendido a tener más paciencia, más calma, a pensar mejor las decisiones, a tener en cuenta visiones más plurales de todo, y eso es algo que agradezco.

Nosotros siempre decimos que la Asociación es una especie de ser vivo, que le aporta mucho a sus más de tres mil 500 miembros en todo el país, pero a la vez nosotros mismos con nuestra obra ayudamos a la organización a crecer.

En la célula de la AHS en el municipio de Jatibonico

¿Te limita tu cargo como vicepresidente de la AHS para desarrollar tu carrera como periodista y escritor?

Para mí estar en esta responsabilidad significa también abandonar un poco la obra personal. A veces me siento mal cuando pienso que antes escribía muchísimo, pero es una etapa que uno mira desde otro punto de vista, desde la satisfacción personal de ayudar a otros.

Ahora estoy realizando una doble función, como vicepresidente de la AHS y director de la revista El Caimán Barbudo, que constituye un reto muy grande por ser sin dudas una de las publicaciones culturales con más historia en nuestro país, la cual además está cumpliendo 55 años.

Eso me ha obligado a volver con más fuerza al periodismo, y me permite relacionarme con un equipo de personas que admiro y respeto.

La revista y la Asociación están muy relacionadas desde sus orígenes, pues el discurso de fundación de la AHS se publicó por primera vez en El Caimán Barbudo. En esa revista se publicó también la convocatoria a hacer un logo oficial para la AHS, y alguien muy querido por nosotros, Bladimir Zamora, fue miembro de la dirección nacional de la Asociación y era periodista dedicado a la crítica y a temas culturales. Todavía le llamamos “El Caimanero Mayor”. Esta dualidad es un desafío, pero a la vez me despierta mucha pasión.

En el programa televisivo Paréntesis.

Desde tu experiencia, ¿qué ha logrado y qué le falta a la AHS?

La Asociación ha logrado muchísimo en sus 35 años. Tiene una plataforma fuerte de becas y premios y también de promoción. Se dice fácil, pero somos jóvenes creadores quienes organizamos más de 150 eventos en Cuba, con todo lo que ello implica, no solamente el diseño artístico sino los aseguramientos logísticos, siempre con el apoyo del sistema institucional de la Cultura.

En cuanto a promoción tenemos programas que coordinamos y realizamos completamente desde la organización, como Paréntesis que tiene ya 15 años, y otros como Una vez al año, Del agua que bebemos, Entre nos, Activos desde casa, De vuelta a La Madriguera… Hace poco nacio En clave, por Radio Rebelde. Varias provincias tienen programas de la AHS, de radio y televisión.

A pesar de todo lo logrado, los desafíos son enormes y siempre será así. Nunca nos vamos a sentir satisfechos, y a la vez los propios asociados siempre nos exigen más. El reto permanente es que la AHS crezca cada vez más, que sea consecuente con sus esencias y que no pierda la capacidad de ser eternamente joven. El alma de la organización depende de nosotros y nuestra obra.

En el Almacén de la imagen, en Camagüey.

¿Cómo se tramitan los intereses de los asociados?

La AHS es una especie de puente, está también para exigir un mejor funcionamiento del sistema institucional de la Cultura. En sus espacios de debate tratamos de construir desde el consenso, pero también desde la diversidad, sobre todo en los meses más recientes cuando han existido situaciones muy complejas dentro del tejido cultural y social de la nación, la AHS ha sido fundamental en ese proceso de intercambio.

Tratamos de nutrirnos de las opiniones y las visiones de todos los miembros, para proyectar el trabajo.

¿Qué se debe hacer para pertenecer a la AHS?

Las puertas de la Asociación están abiertas para todos los jóvenes creadores del país. Es de manera voluntaria y a la vez selectiva, según la calidad de las obras.

Nos autodefinimos como la vanguardia artística joven del país, eso implica una responsabilidad enorme. Aspiramos a que dentro de la AHS estén los mejores escritores, artistas, investigadores jóvenes… de Cuba, con la capacidad de irradiar a todos.

Presentación de los libros ganadores del Premio Calendario, junto a Senel Paz.

Ya por último, después de todas estas experiencias, ¿crees que has superado la timidez?

Creo que todavía soy un poco tímido, lo que uno aprende a superar eso. La etapa de la Universidad fue fundamental. Recuerdo las primeras clases, en las cuales me costaba participar, hablar, porque me daba un poco de pena, pero a la vez en la propia Universidad asumí responsabilidades como presidente de la Federación Estudiantil Universitaria en el grupo, como director de la radio base de la Universidad, coordinando también una publicación impresa, dirigiendo una especie de sitio digital o foro que servía para debatir…

Obtuve diversos premios, y participé en varios espacios que me obligaron a ir venciendo la timidez como concursos, eventos, congresos. Dentro de la AHS es casi imposible demostrar timidez. El propio acto creativo y la necesidad de compartir con numerosas personas te obliga a despojarte de cualquier pena.

En las Romerías de Mayo.

(PUBLICADO ORIGINALMENTE EN RADIO REBELDE)

 



Yasel Toledo Garnache: No quiero perder nunca la capacidad de asombro

Periodista, escritor, vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz, y recientemente director de la revista El Caimán Barbudo, Yasel Toledo Garnache es un joven que asume con responsabilidad los retos su tiempo. 

¿Qué representa para ti, siendo tan joven, dirigir El Caimán Barbudo, una publicación con tanta historia y tan importante para la cultura de nuestro país?

Llego al Caimán con muchos deseos de seguir aprendiendo. Desde la etapa como estudiante de Periodismo en la Universidad de Holguín soy fiel seguidor de la revista. Muchas veces analizamos algunos de sus artículos, y nos acercamos a la literatura, sucesos y fenómenos de la cultura cubana a través de ella. 

En lo personal, pensaba en El Caimán y me venía a la mente Bladimir Zamora, todavía es así. El Blado amó y dedicó gran parte de su vida, talento y esfuerzos a esa publicación. Siempre será una especie de hermano grande para los jóvenes creadores de nuestra generación. Lo imagino entre libros, discos y música, en peñas… Me parece verlo sonreír, hablar con esa pasión inusual, darse unos tragos, escribir y luego hojear las páginas de la que indudablemente fue la revista de sus amores. Nunca olvido su funeral en la sede de la Asociación Hermanos Saíz en Granma, allí estuvo parte del equipo del Caimán, incluido Fide (Fidel Díaz Castro), Paquita Armas y Darío Alejandro Escobar.

Para mí es un placer enorme compartir con profesionales que admiro y que son referentes para muchos en el periodismo cultural cubano, como Joaquín Borges Triana, Paquita, Fidel Díaz Castro y Rafael Grillo, uno de los mayores defensores del periodismo narrativo. Otros, a pesar de la juventud, también van recorriendo un camino de mucha luz, como Dailene Dovale, con abundantes reconocimientos, incluidos los premios Rubén Martínez Villena y Antonio Lloga en varias ocasiones, el 26 de Julio…, quien domina muy bien los podcasts y la narrativa hipermedia.  

En el equipo están también Albita (Alba Graciela), quien suele estar atenta a los detalles para actualizar El Caimán digital y sus perfiles en redes; Lourdes Daymé Mederos, quien realizó su tesis de licenciatura relacionada con la revista; la diseñadora estrella Helena Arco Martínez y la secretaria Yaima Suárez Mesa. Quiero que todos se sigan sintiendo felices, libres y a la vez con muchos deseos de seguir ayudando a que El Caimán crezca, a la vitalidad de la cultura cubana y sus esencias.

Parte de lo que más me agrada es el compromiso del equipo con El Caimán y la capacidad para debatir de manera permanente sobre temas más allá de la cultura. “Es una familia diversa”, como dice el propio Joaco, un team que siempre tiene sueños y que también suele ser crítico en los análisis.

Con total confianza te aseguro que no hubiese llegado al Caimán, sin la voluntad del propio Fide, los mensajes y las llamadas de otros integrantes del equipo que me manifestaron el deseo de que me sumara. Me hubiese gustado que fuera en otro contexto, especialmente sin las complejidades derivadas de la covid-19, para compartir más desde el principio en espacios físicos, para estar en los “Pacazos” o “Helenazos”, en las peñas…, para ir a otras provincias, para soñar todos juntos más allá de un chat.

En estas semanas he pasado mucho tiempo revisando el archivo de la revista, sus ejemplares desde 1966. Es inevitable emocionarse al ver sus páginas, las firmas de sus autores, la belleza más allá de lo formal, la herejía creativa… Ahí palpita parte importante del alma cultural del país y un poco más allá. 

He tratado sobre todo de escuchar, aprender, sentir el espíritu caimanero… Me gustaría que siga siendo cada vez más un espacio también para el debate y el pensamiento desde el amor a Cuba y los encantos de nuestra cultura. Como lo ha sido en su historia, El Saurio –como también le llamamos a veces- tiene el desafío de ser una especie de imán y a la vez de manantial para los jóvenes escritores, artistas e intelectuales cubanos y para la sociedad en general. Ojalá pronto podamos tener todas las ediciones en formato digital, retomar un sitio web .cu y seguir creciendo en las redes sociales. 

-Como vicepresidente de la AHS, periodista y director de El Caimán Barbudo cuál es tu criterio acerca del periodismo cultural que se hace en Cuba. ¿Cuáles son los retos que tiene la prensa en este sentido?

Muchos son los retos del periodismo cultural en Cuba. A los tradicionales se suman otros relacionados con plataformas digitales, redes sociales y un complejo entramado comunicativo y social, que demanda un ejercicio de la opinión y la crítica sobre temas artísticos y culturales cada vez más profundo.

El nuevo contexto provocado por la COVID-19 indudablemente ha originado cambios, pero los desafíos se mantienen y hasta se redimensionan. Han variado las rutinas productivas y surgido iniciativas que deben mantenerse siempre. 

En medio de la variedad ha sido escasa la crítica periodística, capaz de alertar, orientar y contribuir a una jerarquización cada vez más coherente. Hay aspectos esenciales que no dependerán únicamente de cambios de contextos o readaptaciones en las maneras de hacer.

Lo primero será siempre el conocimiento, la superación y la capacidad de análisis de las obras y los sucesos creativos. Resulta muy difícil que un profesional tenga todas las herramientas para el reflejo profundo y el análisis del teatro, la danza, la literatura, el cine, el patrimonio, las artes visuales…; por eso es tan pertinente el trabajo conjunto y la inclusión de personas que ya ejercen la crítica en otros espacios o tienen la formación para hacerlo, como dramaturgos, musicólogos o autores con prestigio, aunque ello implique que deban aprender las dinámicas de los medios de comunicación y el periodismo.

El ejercicio de la crítica debe ser siempre desde la profesionalidad y la voluntad de contribuir verdaderamente al crecimiento de sus autores y a una apreciación más acertada en los públicos. En todo esto influyen también la formación en las universidades y ciertas realidades al interior de algunos medios.

No se trata de decir “voy a ser crítico” o “haré un buen periodismo cultural”, no depende solo del propósito ni de apretar botones mágicos. Es primordial tener en verdad el conocimiento y las competencias profesionales para hacerlo, porque con intentos desacertados podríamos tener efectos negativos, como confusión e imaginarios erróneos. 

Resulta esencial utilizar mejor las plataformas digitales y la gramática hipermedial, por los debates que suelen ocurrir en esos espacios desde posiciones diversas. Ahí resulta cardinal también el ejercicio profundo y argumentativo de la crítica.

Tenemos mucho por hacer en ese sentido. En Cuba el reto de aprovechar al máximo el mundo web es doble por las dinámicas desfavorables que persisten en lo tradicional, con profesionales, creadores y audiencias poco acostumbrados al ejercicio del criterio “incómodo”. La crítica siempre va a molestar. Resulta casi imposible que algún autor aplauda de felicidad al escuchar o leer críticas a una de sus obras. Y a eso se le suma la necesidad de dominar otras herramientas y códigos de lo digital. Repito que, en nuestra opinión, el trabajo en equipo parece ser la manera más efectiva de dar pasos rápidos en ese sentido, aprovechando las potencialidades de cada uno.

Alegra ver algunos ejemplos positivos de iniciativas como podcasts y perfiles hipermediales en medios como el periódico Juventud Rebelde y El Caimán, pero falta muchísimo. Aquí todavía no hay experiencias como youtubers o grandes influencers sobre esos temas en las redes.

Nosotros consideramos que cualquier acercamiento desde lo comunicacional al arte o a los sucesos artísticos no debe ser considerado periodismo cultural, porque eso implica también un conocimiento, una ética, un análisis.

Reconocemos que desde la AHS, a pesar de tener secciones como la de Crítica e investigación y otras con presencia de periodistas, tampoco hemos logrado fomentar todo lo deseado ese ejercicio analítico, más allá de algunos ejemplos.

Debemos construir una mayor articulación entre nuestros eventos, especialmente los relacionados con el periodismo y la labor desde los medios de comunicación, incluidos el Taller y Concurso Rubén Martínez Villena, en La Habana; el Coloquio de Periodismo Cultural, en Camaguey; el Encuentro nacional y concurso para jóvenes radialistas La Vuelta Abajo, en Pinar del Río; el Antonio Lloga In Memoriam, en Santiago de Cuba; el Voces Cruzadas, en Sancti Spíritus; el Ultrasonido, en Las Tunas…

Resulta esencial seguir potenciando la superación y también premiar y contribuir a la divulgación de las mejores obras. Tenemos que ser cada vez más un equipo creativo con una hermandad creciente, en la cual la crítica constructiva siga siendo esencial.

Es fundamental el trabajo armónico entre jóvenes y profesionales de más experiencia, en el que todos aprendamos y desarrollemos competencias, tanto para el análisis y la redacción como para el dominio de nuevos códigos y particularidades, por ejemplo, del mundo digital.

La AHS, la UPEC, la UNEAC, el propio Caimán y otros colectivos podemos hacer mucho más de manera conjunta. El periodismo cultural adquiere cada vez más importancia, como lupa que analiza, desentraña, orienta y guía. Rebasa el arte, la literatura… Es transversal a fenómenos de la sociedad toda, por eso debemos cultivarlo y enarbolarlo siempre de la mejor manera.

-Usted es periodista y escritor. ¿Cuánto hay de periodismo en tu literatura y viceversa?

El periodismo y la literatura se complementan. Llegué a la literatura por el deseo de perfeccionar el periodismo, aprovechar las técnicas narrativas para hacerlo más atractivo, pues deseaba entretener, encantar, transmitir emociones… En la etapa de la universidad escribía con mucha frecuencia. Envié algunos relatos al Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, y fui seleccionado entre los jóvenes para pasar su Curso de Técnicas Narrativas.

Eso me cambió bastante. Me agradó mucho conocer a Heras León, a su esposa Ivonne Galeano, a los demás profesores y escritores, a Raúl Aguiar, a Sergio Cevedo, a los muchachos de otras proincias… Cada vez que regresaba de los encuentros en La Habana al oriente del país escribía dos o tres cuentos en el viaje. Eso tiene que ver mucho con el ambiente que viví en el Onelio. Viraba cargado, lleno de historias por contar y con más interés. 

Luego llegaron otras alegrías, como la beca Caballo de coral, por el proyecto de libro de cuentos La remodelación, y el premio en el tercer concurso de microrrelatos, convocado por Cubadebate y Ocean Sur.

Siempre agradezco a Holguín por ser la ciudad que me despertó. Ahí fue donde por primera vez fui a un teatro, me interesé por la ópera, por la literatura, y eso me hizo madurar mucho, me hizo cambiar en lo profesional, en lo intelectual. También le debo bastante al ambiente en la universidad, al grupo de amigos que compartió vivencias conmigo, a profesores como Rubén Rodríguez, Fabio Ochoa y Orlando Rodríguez.

El periodismo necesita la belleza formal. Ojalá ese tipo de cursos de técnicas narrativas se impartiera en todos los medios de prensa.  Entre los periodistas con una obra más sobresaliente se incluyen muchos escritores, como Ernest Hemingway, José Martí, Rodolfo Walsh, Capote…, para no salir del continente. Es muy agradable leer una crónica de García Márquez, de Pablo de la Torriente…”.

En los últimos años he escrito poca literatura. En el poco tiempo libre trato de priorizar el periodismo. Eso es lo que soy en verdad: periodista, por eso jamás me apartaré totalmente de la profesión que amo y con la que tanto soñé desde pequeño. Me ayuda a tener visiones y análisis más abarcadores, a ser mejor cubano, mejor ser humano. No quiero perder nunca la capacidad del asombro.

-Hace unos meses escribiste que «estos debieran ser tiempos de paz, decoro y amor total a Cuba» ¿Qué está haciendo la AHS como institución para lograr cumplir ese objetivo?

Vivimos tiempos difíciles, marcados por la pandemia de la covid-19, complicaciones económicas, ascenso de las disputas ideológicas, luchas a veces despiadadas en lo simbólico y otras complejidades.

En este contexto nosotros como Asociación, como gremio y familia grande y diversa, hemos tratado de mantenernos lo más unidos posible, conscientes de los retos y la importancia de seguir fieles a la creación y a las esencias de Cuba. Hemos realizado casi todos nuestros eventos y jornadas de programación de manera online, impulsado disímiles proyectos creativos…, seguros de que el arte también salva.

Jóvenes creadores de todo el país estamos en la lucha contra la covid-19 en centros de aislamiento, organizamos donaciones, contribuimos a la campaña a favor de la vacunación. Concedemos mucha importancia a la comunicación entre nosotros y con creadores de otros países. Incrementamos los intercambios con miembros de la organización y de otros sectores, en los cuales debatimos con profundidad y casi fiereza, pero siempre con un espíritu propositivo. Tratamos de articularnos más e impulsar proyectos de conjunto, no solamente desde el sector de la Cultura.

Tratamos de funcionar siempre lo mejor posible como gremio en todo y a la vez cultivar un espíritu de verdadera hermandad dentro. Tratamos de aprovechar las críticas y propuestas, la inteligencia colectiva, para crecer no solo como AHS, sino para contribuir a un mejor país. 

Tenemos mucho que mejorar en Cuba más allá de la cultura. Somos unos soñadores. Confiamos en la belleza y la fuerza del arte, en la mística de la nación, en lo que podemos hacer desde el amor y la dignidad. La confianza, el consenso y la esperanza se construyen permanentemente, en lo cual es fundamental la espiritualidad y la concreción de sueños colectivos. Tratamos de ser útiles en todo eso.