Casa de las Américas


«Memoria Nuestra», otra vez en Romerías de Mayo

El Congreso de Pensamiento y Premio para Jóvenes Investigadores, «Memoria Nuestra» tuvo su primer panel este viernes como parte de la XXXI edición de las Romerías de Mayo.

La sala Revolución del museo provincial La Periquera acogió la conferencia «Compartiendo memorias. A 65 años del Icaic y la Casa de las Américas». Los panelistas invitados fueron Manuel Herrera, director, guionista y Premio Nacional de Cine, y el Dr.C. Jorge Fornet Gil, director del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas.

Jorge Fornet rememoró la fundación del Icaic y de la Casa de las Américas y cómo fue su proceso de desarrollo hasta llegar a lo que es hoy. Acerca de los premios y las actividades que realiza la Casa, comentó: «Lo que aparentemente fueron proyectos improvisados, tenían tanta solidez que hoy siguen en pie».

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Además compartió las experiencias sobre los documentales que el Icaic realizó acerca de la institución. Recordó también la publicación de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, que fue la primera edición de este fuera de Colombia.

Contó sobre el concurso de la Casa de las Américas, llamado originalmente Concurso Literario Hispanoamericano (1960), luego pasó a ser Concurso Literario Latinoamericano en 1964, y finalmente, en 1965, adquirió su actual nombre.

Por su parte, Manuel Herrera expresó: «Entré al Icaic a los 17 años. Había un fervor cultural grande y en ese momento estaba ocurriendo una revolución cultural en Cuba. Existía la intención de cambiar la forma en la que se hacía el cine». Afirmó que el surguimiento del Noticiero Icaic Latinoamericano fue la oportunidad para lanzarse a América Latina.

Sobre la formación académica dijo: «La formación que tuvimos es la que tiene hoy la escuela Internacional de Cine y Televisión».

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Insistió en destacar la actitud del Icaic, la Casa y el ballet nacional respecto a la cultura cubana. La relación entre estas instituciones era muy estrecha, «Estábamos integrados», afirmó Manuel.

En su relatoría, al referirse al Quinquenio Gris dijo: «afectó mucho a la cultura cubana y con ello al Icaic». Contó que algunos documentales y películas no podieron proyectarse por no afectar a los involucrados en los trabajos. «Lo más importante era desaparecer el dogmatismo, pero no funcionó, pasado el tiempo seguía la misma política cultural.»

Este diálogo ilustrador durante la primera sesión de Memoria Nuestra, columna vertebral del Festival Mundial de Juventudes Artísticas, brindó a los participantes un espacio para el aprendizaje y sobre todo para el homenaje al Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) y a la Casa de las Américas, en sus 65 años.


¡Y regresa el Premio Casa!

El tan esperado Premio Literario Casa de las Américas regresa este 24 de enero, luego de interrumpirse en 2021 –por primera vez en seis décadas– a causa de la pandemia. Pero lo hace por todo lo alto si se tiene en cuenta que se recibieron más de mil 600 obras en los géneros de Poesía, Novela y Ensayo histórico-social, cifra récord de participantes, según afirmaron los propios organizadores del prestigioso certamen internacional.

Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa y presidente del comité organizador del Premio, dijo en conferencia de prensa que en esta edición 62 valorarán el género de Poesía, el poeta y crítico argentino Jorge Boccanera, la poetisa, activista y educadora popular guatemalteca Rosa Chávez, y la escritora, crítica y traductora argentino-cubana, Basilia Papastamatíu.

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Para Novela, los encargados son la narradora y editora chilena Claudia Apablaza, la narradora y periodista cubano-puertorriqueña Mayra Montero; así como el poeta, narrador y editor ecuatoriano Santiago Vizcaíno y la escritora cubana Dazra Novak.

Los Ensayos de tema histórico-social serán juzgados por el historiador y ensayista peruano Carlos Aguirre, el ensayista y editor argentino Mario Santucho y el historiador cubano Yoel Cordoví.

Entre el 24 y el 28 los jurados se reunirán –algunos de manera presencial, otros desde la distancia– para deliberar y otorgar los premios en la clausura del evento.

El programa prevé la presentación del número 304-305 de la revista Casa de las Américas y de los libros ganadores de la edición del 2020; pero las artes visuales y la música tendrán un momento especial con la inauguración de la exposición Ferozmente suyo, León Ferrari, que cierra el Año Temático dedicado a la obra de este transgresor artista argentino.

Asimismo, sobresale el concierto “Viaje al centro de la tierra”, del trovador Diego Gutiérrez, con el que la Casa celebrará los 50 años del Movimiento de la Nueva Trova en Cuba.

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El concierto servirá para presentar por primera vez al púbico el disco de igual nombre, en el cual se musicalizaron obras de 11 poetas cubanos, entre ellos, Alpidio Alonso, Samuel Feijoó, Carlos Galindo, Yamil Díaz, Arístides Vega Chapú y Sigfredo Ariel.

Aquellos que no puedan llegar hasta la Casa, pueden seguir las actividades y presentaciones a través de La Ventana, Portal Informativo de la institución, y su plataforma de YouTube.

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60 años de la Campaña de Alfabetización: Hito cultural que trasciende fronteras

Marta Núñez se le enciende la voz al compartir sus experiencias de alfabetizadora. Siendo tan solo una niña, como reafirma varias veces, fue hasta el campo más humilde a enseñar a leer y a escribir a hombres y mujeres de piel curtida; ahí aprendió lo duro que podía ser la pobreza, la gran diferencia que en 1961 existía entre la urbe y la zona rural. Como ella, otros muchos jóvenes imberbes se sumaron en aquel entonces a la Campaña de Alfabetización, y hoy, 60 años después, algunos de sus protagonistas rememoran en la sala Che Guevara de la Casa de las Américas sus vivencias de esa trascendental hazaña cultural cubana.

La Profesora Emérita de la Universidad de La Habana afirma que el impacto de la Campaña en la mujer fue indiscutible, y comenta que las jovencitas de la ciudad aprendieron a conocer la pobreza, que se veía en cómo las personas enfermaban, trabajaban; “inauguró uno de los principales espacios de igualdad en Cuba: la educación”, dijo al referirse a este hecho. Agregó que las escenas de la vida cotidiana ayudaron a cambiar la mentalidad de las mujeres alfabetizadoras, quienes aprendieron a fregar los platos de peltre con agua jabonosa sin detergente, a bañarse con la pipa, en los ríos, a limpiar los pisos con ceniza… tareas que las ayudaron a enfrentarse por primera vez a las duras condiciones rurales, dijo.

Puntualizó además que la autonomía e independencia ganadas, al estar lejos de sus familias, permitieron que la gran mayoría de ellas continuaran estudios universitarios, para obtener una remuneración económica y posteriormente formar una familia. Asimismo, se detuvo en que en los años posteriores al triunfo de la Revolución y a la Campaña se fue logrando la feminización en la educación, y la apertura y fomento de espacios de igualdad en otros sectores de la sociedad y en la vida privada, como la protección a la mujer embarazada y a la madre trabajadora.

Rainer Shultz, doctor en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard, se confiesa fascinado por la Campaña de Alfabetización cubana, porque “para mí que 100 mil jóvenes quisieran trabajar con la Revolución es algo significativo”, asevera y enciende un farol, similar a aquellos que seis décadas atrás alumbraron manos y cartillas.

Apuntó que, al conocer sobre este hecho, se dijo que sin dudas merecía un estudio serio y una divulgación mucho mayor, como hoy día miles de cubanos ayudan en materia de salud y educación en todo el mundo bajo difíciles condiciones, “y en ambos casos hay campañas que tratan de desacreditar esta obra”.

El historiador argumentó que ese momento decisivo fue posible gracias a la confianza y participación masiva y voluntaria del pueblo y el talento organizativo impresionantes, y reiteró que pese a ello no escapó a las difamaciones del imperialismo. “¿Les recuerda a algo de hoy día?”, preguntó.

Por su parte, el escritor Víctor Fowler lo calificó de suceso cultural dentro del proceso revolucionario, y el doctor Rafael Hernández, director de la revista Temas, analizó el contexto del año 61 y los conflictos en pugna que existían desde mucho antes en la lucha armada, la reforma agraria y las transformaciones que trajo para la burguesía y también para los campesinos, las diferencias entre el campo y la ciudad y la polarización rápida del proceso político y por consecuente, de la sociedad cubana.

En la jornada también sesionó una segunda mesa de diálogo, donde comparecieron Eloísa Carrera, investigadora de la Biblioteca Nacional José Martí; el Doctor Jaime Canfux, jefe de la Cátedra de Alfabetización de y Educación de Jóvenes y Adultos del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño; y Jorge Tamayo, asesor del método Yo sí puedo.

En el encuentro, Eloísa recordó a Armando Hart y leyó un escrito de él donde afirmaba que es un político que sigue la tradición de Martí y de Fidel, y agradeció a esta actividad porque también le rinde homenaje al Comandante, artífice de la Campaña y del éxito de los programas educacionales, populares y científicos desde 1959. Abordó asimismo que el ideario pedagógico de Hart es expresión viva del ideal histórico del pensamiento educativo, patriótico-cultural decimonónico, y resaltó su legado ético, revolucionario, humanista y transformador.

Jaime Canfux detalló que entre los años 40 y 50 en América Latina se habían desarrollado numerosas campañas alfabetizadoras, pero ninguna con resultados exitosos, al menos conocidos en la región. Sobre la estrategia educacional cubana contra el analfabetismo, especificó que existía una voluntad política vista como deber del gobierno, pero también del derecho de la población, y resaltó su carácter espontáneo, gratuito y masivo.

El también asesor de la Campaña de Alfabetización comentó que, gracias al éxito de esa hazaña cultural, se llevó posteriormente esa experiencia a otros países como Venezuela, Perú, Ecuador, Guatemala, Granada, Mozambique, etc.; y ejemplificó que solo en la cruzada de alfabetización en Nicaragua, la Isla participó con más de dos mil asesores de maestros primarios.

Jorge Tamayo, recordó también a otras figuras como el maestro Raúl Ferrer, y aseveró que Fidel trazó un precedente con la Revolución cubana, como fue la educación internacional y su inserción en programas de alfabetización con Yo, sí puedo, y Yo, sí puedo seguir, y actualmente con su edición digital.

Precisó que más de 10 millones de personas han sido alfabetizadas del 2003 hasta la fecha mediante este programa en una treintena de países; y abordó la aplicación del programa Yes, I can (con versión en inglés) en Granada, Australia y Santa Lucía.

Convocada por el Instituto de Historia de Cuba y el Museo de la Alfabetización, la Jornada Académico-Cultural por los 60 años de la Campaña de Alfabetización incorporó las vivencias de reconocidos intelectuales del país caribeño que protagonizaron varias mesas de debate en el Memorial “José Martí”, durante su primera sesión, y posteriormente concluyó en la Casa de las Américas.


Deporte y teatro, no tan distantes, sino en Conjunto

¿Qué tan diferentes cree usted pueden ser el teatro y el deporte? Esta interrogante que quizá para unos cuantos puede resultar un tanto contradictoria, no es motivo de asombro para la revista Conjunto, que en este número 201 nos regala diferentes propuestas que involucran temas de clase, género y raza desde la mirada del feminismo.

Presentada en la sala Manuel Galich de la Casa de las Américas, llegó virtualmente Jorgelina Cerritos, Premio Casa 2010, quien desde El Salvador comentó las tres obras teatrales contenidas en esta entrega: Las niñas juegan al fútbol (Amaranta Osorio), Aquiles o el guerrillero (Teatro Quimera), y No fue penal (Juan Villoro).

Cerritos comentó que en esta edición encontraremos textos dramáticos que nos hacen un cruce muy necesario entre dramaturgia, memoria y el ser mujer. “Parte de nuestro imaginario cultural es que nada de lo que es humano nos es ajeno; tenemos que señalar que para el teatro, todo lo humano se sitúa frente al drama”, dijo.

Explicó que Amaranta nos plantea en el texto una singular pareja conformada por un hombre y una mujer jóvenes que se desempeñan como fútbolistas profesionales. “El texto hace una comparación de género ineludible, las experiencias, la remuneración, el posicionamiento social e incluso las aspiraciones personales de ella y él respecto a su carrera deportiva”, comentó.

Argumentó que ella sortea las dificultades por el hecho de ser mujer: “El cuestionamiento está construido en un texto ligero, tan ligero como el fútbol, pero con la carga histórica que esto significa para nosotras las mujeres”, como las confrontaciones que muchas veces tenemos al tener que decidir entre nuestras aspiraciones y las de otras personas, en este caso, la de los hombres que circundan nuestra vida y profesión.

Por su parte Villorio, detalló, alude a la tecnología en el terreno de juego. El fútbol con sus pasiones y el alto grado de subjetividad no termina con el silbato del árbrito. ¿Puede entonces la tecnología garantizar la objetividad si detrás del ojo frío de la cámara hay un ojo humano que premia o castiga?, pregunta la dramaturga. A ello, añade una interrogante de Ulises Rodríguez Flebes en el artículo “Maratón y batazos en la dramaturgia cubana” de por qué el tema del deporte es tan escaso en la escena.

El otro cruce dramático Jorgelina lo establece en Aquiles o el guerrillero, del grupo Teatro Quimera, entre dramaturgia y memoria, un texto que elogia por su riqueza literaria al emerger en el mundo interno de sus personajes. Aquí se detuvo en los femeninos, y cómo las manifestaciones de sus pérdidas son resultado de decisiones masculinas, como históricamente ha sido.

También hizo mención al escrito del cubano Abel González Melo, Bayamesa, Premio Casa 2020, el cual nos pone en contacto con la poeta María Luisa Milanés, quien encuentra en el suicidio a inicios del siglo XX y en plena juventud la única salida al patriarcado en una época que la reprime y la violenta.

“Dramaturgia, deporte, memoria y personajes femeninos se cruzan en estos textos con nuestro tiempo, dejando clara la vigencia del teatro y del texto dramático, para recordarnos que hay mucha Historia (con “H” mayúscula) que debe ser transformada”.

El periodista Haroldo Miguel Luis Castro, de Cubahora y colaborador de la revista Alma Mater, se refirió específicamente a la presencia del deporte en Conjunto, y apuntó que sus trabajos, al ser escritos desde teatrólogos y directores de escena, le otorga una visión distinta a lo que se publica en la prensa cubana. “A veces en el periodismo deportivo, propio de las dinámicas que se dan en las redacciones, nos olvidamos que el deporte forma parte de un contexto social, y nos ceñimos solo a los resultados”, detalló.

Osvaldo Cano Castillo, crítico e investigador teatral, abordó que desde el punto de vista del imaginario de algunos se podría pensar que el deporte y el teatro se excluyen uno a otro, “y nada más alejado de la vida, pues en ambos se viven en conflicto, hay una batalla por prevalecer”, puntualizó.

Dijo que le llama la atención los diferentes temas y obras que recoge el número, como Las niñas juegan al fútbol, que toca realidades de géneros. “La mujer sigue siendo objeto, no sujeto en la puesta en escena”, dijo.

Ejemplificó que hoy día en la champions masculino se puede ganar hasta 80 millones de euros si ganan todos los partidos, sin embargo, en el femenino, con ese mismo rango, no llegarían al millón de euros. Asimismo, analizó que temas como el dilema de la raza, de la orientación sexual desde la legitimidad, del amor, son esencias fundamentales que en el teatro y el deporte tienen un compromiso extraordinario y no se explotan fervientemente.

Se detuvo en el texto de Jorge Eines “El fútbol y el arte del teatro”, y confesó que disfrutó el de Graziella Pogolotti y sus planteamientos de la “canibalización” del juego de pelota, y abordó también algunos aspectos que plantea Ulises Rodríguez en su artículo.

Vivian Martínez Tabares, directora de la revista, señaló que la publicación despide este año para abrir también un nuevo centenar de ediciones, y sobre la entrega aclaró que no es ocioso decir que el teatro y el deporte lo unen muchos elementos, como el desempeño fundamental del cuerpo, el compromiso del cuerpo del actor o el deportista en hacer su papel, el vínculo que ambos tienen con el juego y la necesidad ineludible de contar con espectadores, además de esos estereotipos humanos que se configuran desde el otro lado de la «valla».

 

Adelaida de Juan, tan cercana a la Casa y a Nuestra América

A Adelaida de Juan, partícipe y protagonista de una época y del espíritu creativo de nuestro continente, se le dedicó el espacio Café Arteamérica de la Casa, con motivo también de celebrar el 90 aniversario del natalicio de esta autora imprescindible para el estudio del arte cubano y latinoamericano.

Por quien mantuvo un vínculo por años a esta Casa, se reunieron en la sala Manuel Galich un grupo de colegas que estuvieron relacionadas con diferentes aristas del trabajo de la profesora y crítica de arte. Una de ellas, Silvia Llanes, directora de Artes Plásticas de la institución, compartió anécdotas de su época de estudiante cuando Adelaida impartía clases, y lo mucho que significó para ella haberla tenido de maestra.

La Doctora en Ciencias Luz Merino Acosta, profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, afirmó que Adelaida sentó pautas y que algunas de sus obras se han convertido en referencia para el estudio del arte de Nuestra América; de ahí su consideración de que debía habérsele otorgado el Premio Nacional de Investigaciones Culturales, porque en términos de indagación también abrió ventanas en el ámbito de la cultura, y es indiscutible el valor que se le confiere a sus investigaciones, sobre todo las relacionadas con el cartel cubano.

“Al ver esa praxis como arte –el cartel–, además de ser un producto comunicativo, sentó bases para que otros continuaran estudios”, puntualizó Luz Merino, quien agregó que una de las líneas investigativas que abrió fue el estudio de la caricatura cubana. “Adelaida fue contra la norma al colocar una lupa en la producción caricatural de la República en una práctica que había tenido notoriedad antes del 59”, refirió la Doctora, pues explicó que en los años 60 no había una convicción de que este género fuera arte, ya que la pintura ocupó el canon de obsesión, “era lo estimado y lo que tenía una crítica”.

Se detuvo en los estudios que hizo De Juan acerca de la caricatura de Ricardo de la Torriente con Liborio, el Bobo de Abela y El Loquito, y ahondó en aspectos significativos de esta investigación: la actualidad nacional, la caricatura como antena de la opinión pública, el análisis de los giros lingüísticos a través de sus diálogos (enunciados semánticos de sus personajes), la reproducción y serialidad, su abordaje de la República desde una forma posmoderna.

Adelaida asienta con claridad que la caricatura ha sido hecha para ser leída en su tiempo, actúa como cronista de los acontecimientos, reflexión que nos lleva a recordar que un clásico siempre conversa con otras temporalidades, y en este caso nos habla del pasado, el presente y el futuro. “Por ello sería deseable como homenaje dejar algo más perdurable que pusiera de manifiesto el respeto y la continuidad de los estudiantes sobre los temas abiertos por ella; pensar en la posibilidad de una publicación, un libro electrónico, que recoja los aspectos más relevantes de las tesis y que se reverencie su presencia y continuidad a través del conocimiento de ese arte”, aseveró Luz, quien añadió que supo otorgarle a ese género el lugar que merece, recogido hoy en su libro Caricatura en la República, “que indiscutiblemente es un clásico”, aseveró.

La Doctora en Ciencias Olga María Rodríguez, profesora de la Universidad Iberoamericana de México, abordó cómo De Juan fue iniciadora de muchas de las posturas críticas que incluso hoy se estudian teóricamente, pero que se pueden apreciar en sus textos publicados en la revista Casa: “Está escribiendo en los muy tempranos años 60 sobre los artistas argentinos en la Neofiguración cuando está ocurriendo ese movimiento, sobre Matta cuando está produciendo… o sea, va legando un corpus teórico para la configuración de la historia del arte latinoamericano desde una postura muy comprometida con la situación del desarrollo de la historia del arte que se estaba experimentando desde Cuba”, argumentó.

Su estilo crítico limpio y directo, pero con la complejidad discursiva de acercarse a estos artistas, sus relaciones con sus respectivos entornos, fueron temas abordados por Olga María, quien especificó con las publicaciones de Adelaida estos planteamientos. En ese sentido apuntó: “Nos sorprende ese trabajo tan riguroso para secundar cada texto con un lenguaje muy claro a nivel comunicativo pero que a la vez tiene varias referencias, sustentando a nivel teórico, histórico, técnico, muchas de las menciones que construyen su texto, y que es un aporte paralelo que nos regala”.

Habló también acerca de otras áreas que le interesó muchísimo a Adelaida, como el arte prehispánico, y aquí se detuvo en su asomo por las culturas americanas a través del trabajo de la arqueología, la recuperación de exposiciones; así como sus estudios sobre el arte del Caribe, una zona que “detecta muy tempranamente y que requiere una atención especial por la naturaleza tan compleja de su diversidad, y que a la vez es la que le da la unidad a la región”.

En los 70 comienza De Juan una serie de investigaciones en países que hasta ese momento no formaban parte del arte latinoamericano, subvirtiendo esa visión hegemónica en la región, e introduce zonas como Haití, Jamaica, Barbados; comienza explorar saberes e historias y va estableciendo una sinergia entre el desarrollo intelectual, el de la literatura, con las costumbres, mitos, lo que hoy incentiva varias indagaciones, incluso de los estudiantes, acerca de la relación del intelectual caribeño con la naturaleza.

Se refirió a su artículo “Plástica caribeña: un arcoíris”, escrito en el año 1979, cuando reconoce toda una serie de características, de rasgos culturales e históricos, que hoy forman parte de teorías decoloniales. Y aunque la autora aborda el mito ancestral, afirmó, no omite otras temáticas tan complejas como la abstracción latinoamericana.

Abre caminos en cuanto a la fotografía, el cartel, el grabado, el ballet, manifestaciones que hoy integran la interdisciplinariedad en la historia del arte, pero que en aquel entonces ésta era concebida como una disciplina centrada en las artes plásticas tradicionales, de ahí que constituye una referencia bibliográfica obligada para cualquier estudiante.

Nahela Hechavarría, curadora y especialista de Arte de la dirección de Artes Plásticas de la Casa, recordó a modo de crónica a esta gran mujer y cuánto le aportó desde lo personal sus enseñanzas y sus investigaciones, su quehacer fructífero. Desde el número 32, de 1965, en que publica su primer trabajo en la revista Casa, la publicación incluiría de forma sostenida textos de su autoría hasta el 2016, y aunque después se sumarían otros investigadores y críticos, su voz fue predominante en el ejercicio crítico de la revista, comentó.

Reafirmó que ha sido una fortuna contar con una curadora de extraordinaria agudeza crítica, pues siguiendo su más de centenar de textos publicados desde 1965 al 2016, se puede cartografiar el devenir de todos esos movimientos artísticos y culturales en la región, así como la obra de los que hoy son maestros y antes eran artistas emergentes, que donaron y enriquecieron la colección Arte de Nuestra América Haydee Santamaría.

Puntualizó que la Casa y la revista Anales del Caribe fueron por décadas los principales medios en los cuales América Latina y el Caribe, su arte y su cultura, encontraron resonancias críticas y diálogo con el lector cubano.

“De las cientos de exposiciones que la Casa realizó, Adelaida fue vista en muchas de ellas, aun en sus últimos años, con la mirada atenta y la misma pasión por conocer”, dijo Nahela, quien afirmó que ha servido de guía para aquellos con la tarea de decodificar, nombrar, valorar, la diversidad de las prácticas artísticas latinoamericanas y caribeñas.


Un soldado de la Casa

«Yo soy un soldado de la Casa», así solía decir de sí mismo Vicente Feliú. Una Casa que ha habitado de muchas maneras y que es suya por derecho propio, porque en ella creemos en sus canciones. Aquí entregó los premios que soñó, homenajeó a los amigos que tanto estimaba, y cantó cuantas veces quiso hacerlo.

Hoy supimos de su partida física, pero nos rehusamos a despedirlo, porque él seguirá siendo el amigo, el hermano, el cómplice de muchas ideas. Cada uno de nosotros lo guarda de una manera especial: fue muy especial para Haydée Santamaría, para Roberto Fernández Retamar, y para todos los que habitamos esta, su Casa.

Nuestros archivos atesoran el relato sincero y agradecido que nos hiciera llegar al término de Un Canto de Todos, encuentro iberoamericano de la canción que él soñó e hizo realidad con nosotros.

Para él, la ovación merecida.

Alamar, La Habana, 21 de septiembre de 2000

Roberto, Marcia:

Sin Fidel, no hubiera habido Moncada; sin Moncada, Haydee; y sin ella, tampoco Casa de las Américas. Y sin Casa, los trovadores hubiéramos sido de una manera diferente, sin las luces de Yeyé nos sembró. Por eso Silvio dice que la Casa fue el útero de la trova, y tiene toda la razón.

Recuerdo el encuentro de la Canción Protesta del 67, que nos clarificó que no éramos solamente unos locos, sino parte de una locura epocal, desde el Primer Territorio Libre de América, por y para el cual venían los más preclaros cantores del mundo a decir y decirnos lo suyo.

Recuerdo el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de 1997, año del treinta aniversario del Nacimiento del Che, en que Casa abrió sus puertas a la canción trovadoresca, poniendo en pie de guerra a todos sus trabajadores en medio de sus bien ganadas vacaciones para que los cantores cubanos y del mundo se reunieran, recuerdo también las tertulias posteriores en Presidencia, en las que muchos nos percatábamos de que Yeyé deambulaba con sonrisa sabiamente socarrona, seguramente con ganas de hacer una gigantesca tortilla de plátanos maduros, para suscitar nuevas conspiraciones culturales.

Recuerdo poco después a la Casa en los encuentros con los más jóvenes trovadores de La Habana, en el proyecto Canciones de la Rosa y de la Espina, como la casa matriz de la más fresca canción.

Recuerdo Casa Viva, el memorable y honorable concierto de los amigos de siempre, disfrutando en el 99 los cuarenta años de la salvaguarda de la cultura latinoamericana.

Hoy arribamos, en 2000, al primer Encuentro Iberoamericano de la Canción Un Canto de Todos.

Solo Cuba por su pertinaz necedad revolucionaria a favor de la cultura, la trova y la Casa de las Américas, hubieran podido convocar a esta locura. Los ochenta y dos participantes de Iberoamérica (cifra cabalística para nosotros), casi todos con escasos recursos económicos, no hubieran ido a ninguna otra parte del mundo a encontrarse. Este encuentro era un clamor de los cantores que se debaten en medio de búsquedas sobre las nuevas preguntas que trae consigo un milenio angustioso y discutiblemente probable.

Un Canto de Todos ha quedado en los corazones de los que participaron y se proponen seguir.

Por todo y por tanto, quiero dejarles en constancia mi agradecimiento personal a todos los compañeros entrañables de la Casa que hicieron posible este Encuentro, en especial a la tropa de Música, y muy particularmente a la loca mayor, María Elena Vinueza, y al mago del sonido imposible, José Luis Hernández.

Sepan que, como siempre, sigo considerándome un soldado fiel a la Casa de las Américas.

Mi abrazo para todos

Vicente Feliú


Firman convenio de colaboración la Casa de las Américas y Casa de la Nacionalidad Cubana

La Casa de la Nacionalidad Cubana festejó este 2021 su aniversario 30 de fundación con una campaña iniciada el pasado mes de enero que contempló la firma de un convenio con la filial granmense de la UNEAC, y que recién concluyó este mes de diciembre con la firma de otro convenio institucional con la Casa de las Américas.

En homenaje al 65 aniversario del histórico suceso del desembarco del yate Granma por playa “Las Coloradas”, y con motivo además de conmemorarse el quinto aniversario de las honras fúnebres del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, se efectuó la firma del convenio entre ambas instituciones con la representación de Abel Prieto Jiménez, presidente de la Casa de las Américas, y Damiana Pérez Figueredo, directora de la Casa de la Nacionalidad Cubana.

Estuvieron presentes en la ceremonia el historiador Ernesto Limia Díaz, vicepresidente primero de la Asociación de Escritores de la UNEAC; Jordan Roberto León Rodríguez, director provincial de Cultura en Granma; Juan Ramírez Martínez, presidente de la UNEAC en la provincia; el reconocido artista de la plástica Alberto Lescay Merencio, y el cantautor Israel Rojas Fiel, líder del popular dúo Buena Fe.

Abel Prieto refirió la importancia de esta alianza como instrumento para impulsar acciones en defensa de nuestra cultura como trinchera de paz y ponderar el diálogo frente a los discursos de odio en rechazo al linchamiento mediático.

En tanto, la directora del centro reiteró la misión de intelectuales, investigadores, historiadores, artistas y escritores como necesario escudo en el proceso configurador de la nación y la identidad nacional en repuesta a las actuales exigencias de nuestra política cultural.

La consolidación de lazos institucionales culminó con las cruciales palabras de Abel Prieto Jiménez, quien, parafraseando a Carlos Lazo en su reciente intervención en la Universidad de La Habana, instó a seguir construyendo “puentes de amor” desde el campo de las ideas y los principios revolucionarios.


Un encuentro desde y por la resistencia

Durante tres días la Casa de las Américas reunió desde las plataformas digitales a activistas, estudiosos y representantes de distintas organizaciones, quienes abordaron temas relacionados con la actual realidad económica, política, social y cultural de las comunidades nativas americanas, afrodescendientes y latinas en los Estados Unidos.

El evento, que se convocó desde una perspectiva descolonizadora, permitió analizar los desafíos que en la actualidad enfrentan estas poblaciones en el país norteño.

Winona LaDuke, especialista en desarrollo rural, soberanía energética y justicia ambiental, economista y educadora, comentó sobre su amplia experiencia de lucha contra la minería de uranio en el suroeste de los Estados Unidos; en las reservas Navajo y en la Pine Ridge en Dakota del Sur, y posteriormente en la White Earth, donde el pueblo ha batallado para evitar que su arroz silvestre sea modificado genéticamente por la Universidad de Minnesota y las corporaciones.

Compartió también sobre la lucha contra los oleoductos de arenas bituminosas que son desde el principio, según manifestó, “petróleo de sangre para los indígenas del norte”, donde –luego de ocho años– lograron que se cerrara una de estas tuberías que importaba el combustible fósil hacia Canadá. A pesar de ello, apuntó que ahora han instalado otro en Minnesota; de ahí su lucha y la de muchos otros por sus derechos y el privilegio de la vida, para “tener un buen futuro en el que podamos respirar el aire y beber el agua y comer pescado y tener nuestras frutas y verduras locales de nuestros huertos”.

“Estoy agradecida por este momento en que puedo hablar con ustedes en un país diferente y podemos compartir nuestras luchas. Y lo que quiero decir es que estaremos peleando por estas rocas, tuberías y petróleo por el resto de nuestras vidas”, afirmó LaDuke, quien agradeció el liderazgo de Cuba en el mundo desde su posición como una mujer indígena del lejano norte en el sur global: “Les agradezco su valentía y les pido que sepan que, en mi corazón, pienso a menudo en ustedes”.

Por su parte, el periodista e historiador Nick Estes expuso también sobre su experiencia, y abordó acerca de The Red Nation, movimiento social que cofundó en 2014 en Albuquerque, Nuevo México, cuyo fin era estudiar cuántos indígenas habían emigrado de la reserva debido a problemas económicos y de seguridad laboral, así como el acceso a la atención médica y la vivienda.

Comentó acerca de la batalla de este movimiento contra una compañía de oleoductos canadiense llamada Enbridge, que construyó un oleoducto de arenas bituminosas a través del norte de Minnesota, y el cual atraviesa a más de 200 vías fluviales diferentes, específicamente de agua dulce.

Detalló que el conducto filtró cinco veces diferentes lo que ellos llaman fluido de fracturación hidráulica hacia ecosistemas altamente frágiles, lo que no solo es un problema indígena, sino de todos, pues incluía el agua potable, dijo.

Especificó que solo en lugares como Flint Michigan durante el mandato del expresidente Obama enfrentaron una crisis de agua potable que afectó a los niños pequeños pobres, concretamente a los niños negros en los Estados Unidos. “Esta crisis causó todo tipo de problemas, de daños irreparables debido al envenenamiento por plomo. Entonces, beber agua en los Estados Unidos es lo que llamamos un problema de clase”, aseveró.

Estes también se detuvo en los impactos de la pandemia para las comunidades indígenas, los cuales han sido devastadores, y no porque estos pueblos fueran biológicamente inferiores, como se describió en los principales medios de comunicación.

El III Seminario de estudios sobre las comunidades nativas americanas, afrodescendientes y latinas en los Estados Unidos se efectuó online –debido a la situación epidemiológica– después de 40 años de que la Casa de las Américas efectuara un encuentro de este tipo y reuniera a más de 50 creadores, sociólogos, activistas y expertos provenientes de varios países, principalmente de esa nación norteña y Puerto Rico, para analizar y discutir aspectos y desafíos de las comunidades mal llamadas “minoritarias” en esa nación.

Amanda Sánchez Vega, especialista del Programa de Estudios sobre Culturas Originarias de América de la Casa, puntualizó a la prensa que el evento –con el auspicio también del Centro de Investigaciones de Política Internacional– tuvo el objetivo de visibilizar la realidad de estas comunidades de los Estados Unidos.

Sánchez Vega especificó que en esta ocasión se contó con la participación de una treintena de investigadores, activistas, artistas de diferentes área de estudios; y reconoció el apoyo de varios amigos de la Casa como la escritora cubana Sonia Rivera Valdés, radicada en Nueva York y presidenta y una de las fundadoras de Latino Artists Round Table (LART), a la intelectual afrodescendiente Rosemari Mealy, al director ejecutivo del People´s Forum (New York) Manolo de los Santos, así como a la activista norteamericana Winona LaDuke.

Destacó que en el contexto del Seminario hubo dos presentaciones de libros del Fondo Editorial Casa de las Américas, la antología Aniversarios de Resistance. Reflections from the CSUN (Si ES IU EN) Chicana/o Studies. Department, una compilación de Martha D. Escobar, Alicia Ivonne Estrada y Melisa C. Galván; y el poemario en edición bilingüe Madrigal para un príncipe negro, de la poeta cubana Nancy Morejón, con traducción de María Rodríguez-Alcalá y Juanamaría Cordones–Cook.

En el Portal Informativo La Ventana, de la Casa, así como su sitio web www.casadelasamericas.org y su canal de YouTube, se encuentran disponibles las video-presentaciones que recogió el programa durante los tres días en que sesionó, además de otros detalles de la cita.


En Casa de las Américas sesiona seminario de estudios de comunidades en Estados Unidos

Desde este miércoles, la Casa de las Américas acoge el III Seminario de estudios sobre las comunidades nativas americanas, afrodescendientes y latinas en los Estados Unidos, un evento que regresa, esta vez desde las plataformas digitales, cuando han transcurrido 40 años de que en esta misma institución se reunieran más de 50 creadores, sociólogos, activistas y expertos provenientes de varios países, principalmente de esa nación norteña y Puerto Rico.

fotos: abel carmenate

Jaime Gómez Triana, vicepresidente de la Casa, recordó en las palabras iniciales de la cita precisamente ese momento, en que, justo este día, se efectuara la inauguración del I Seminario sobre la situación de las comunidades negra, chicana, cubana, india y puertorriqueña en los Estados Unidos (1981), que «buscó mirar a los desafíos de las comunidades mal llamadas “minoritarias” en los Estados Unidos en un esfuerzo por conectar con el pueblo estadounidense y que contó con la participación de figuras de enorme liderazgo en sus comunidades que llegaron para debatir y propiciar el análisis científico, pero sobre todo para conseguir el mutuo conocimiento entre nuestros pueblos».

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El embajador José Ramón Cabañas, quien se desempeña actualmente como director del Centro de Investigaciones de Política Internacional, aseguró que a pesar de los años de aquel primer encuentro, está seguro que se abordarán problemas comunes y peligros por enfrentar, mucho más cuando el discurso político al interior de los Estados Unidos se polariza aún más.

El también Doctor en Ciencias recordó que durante su estancia por más de ocho años al frente de la misión diplomática de Cuba en Washington, tuvo la oportunidad de apreciar muy de cerca los problemas que enfrentan las comunidades afrodescendientes, chicana, india y puertorriqueña, y que no muchas personas conocen en los Estados Unidos que alrededor de 200 jóvenes estadounidenses se han graduado como médicos en la Isla sin costo alguno, la mayoría de ellos pertenecientes a las comunidades de las que trata este seminario.

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Compartió que constituye un acontecimiento participar en el Festival Anual de Jazz (en New Orleans) –y más cuando Cuba fue país invitado en 2017–, «donde más de 150 artistas y creadores se fundieron con la población local para desentrañar las raíces de una mezcla que se remonta al primer obispo que tuvo aquella ciudad proveniente de Santiago de Cuba, o al momento en que soldados de ocupación afrodescendientes permanecieron por varios meses en el extremo oriental de la Isla, absorbieron la influencia de los ritmos musicales locales y después regresaron a casa para crear el jazz».

Se refirió además a otros hechos que permiten hablar sobre «cuán cerca (o lejos) estamos y cuánto nos parecemos», razones que justifican –afirmó– que se organice ahora un tercer seminario sobre este tema, aunque hayan transcurrido 40 años.

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«Estamos seguros que los resultados del intercambio que tendremos en estos días nos permitirá llegar a ciertas conclusiones, entre otras, que el intercambio debe ser más frecuente y que el diálogo entre comunidades de Cuba y los Estados Unidos es un factor insustituible para el mejoramiento de la relación oficial bilateral», concluyó Cabañas.

El Doctor en Ciencias Antonio Aja, director del Programa de Estudios sobre latinos en los Estados Unidos de la Casa de las Américas, abordó aspectos importantes sobre la migración latina hacia ese país, y su inserción en el escenario político, económico y cultural.

Puntualizó sobre los grandes retos y problemas migratorios relacionados con este tema, y ejemplificó que solo en el año fiscal que recién concluyó en los Estados Unidos fueron apresadas más de un millón 700 mil personas en las fronteras entre México y esa nación, fundamentalmente centroamericanos y haitianos.

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Detalló que desde 2018 comienza a formarse de manera organizada caravanas de emigrantes, utilizando la ruta del sur para llegar al norte. «En octubre pasado una caravana de más de seis mil personas se dirige desde Centroamérica para arribar a la frontera México-EE.UU», dijo.

Y es que es imposible analizar la población latina en los EE.UU sin examinar la inmigración hacia ese país, «una inmigración que no concluye porque tiene causas, en primer lugar, en los elementos disfuncionales de las políticas de Latinoamérica, en particular en el área de Centroamérica y el Caribe que esperan que la población utilice su derecho a emigrar, y no su derecho a no emigrar, que también es un derecho humano», refirió.

Afirmó que entre otras causas están las redes sociales que viabilizan este proceso, el transnacionalismo, en el papel de las remesas en las economías latinoamericanas que cada vez son más dependientes de estas cuotas de dinero, así como la separación de las familias.

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Se detuvo en el caso particular de Cuba, muy singular en las Américas en comparación con el resto de los latinos, y comentó brevemente acerca de las posturas de las últimas administraciones estadounidenses en relación con la política migratoria de la mayor de las Antillas hacia su país, que hace que sea un escenario complejo y diferente, aunque la Isla no es una de las principales naciones que le aportan migración latina, aclaró.

Explicó que los latinos es la principal minoría étnica de ese país, por encima de los afronorteamericanos, al sobrepasar los 50 millones de personas, lo que tiene una impronta en la economía y en las relaciones culturales, aunque no así en el poder político-legislativo norteamericano.

Manifestó la relevancia del Programa de Estudios sobre latinos en los Estados Unidos de la Casa –creado por el escritor e intelectual Roberto Fernández Retamar–, el cual «se interesa por cada una de las relaciones de estos análisis y la presencia de cada uno de estos procesos en el quehacer artístico-literario, en general, de los latinos en los EE.UU», de ahí la importancia de las relaciones académicas y culturales con los latinos de ese país y con los que estudian esta presencia allí, aseveró.

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En el Seminario se abordarán, desde diferentes disciplinas, aspectos relacionados con la actual realidad económica, política, social y cultural de estas comunidades; las estrategias propias de comunicación y diálogo; los procesos educativos y de formación desde una perspectiva descolonizadora; y la resiliencia frente a la Covid-19.

En el Portal Informativo La Ventana, de la Casa, así como su sitio web www.casadelasamericas.org y su canal de YouTube, estarán disponibles los detalles del programa previsto para estos tres días, en el que destaca la presentación de dos libros editados por el Fondo Editorial Casa de las Américas: Aniversarios de Resistance. Reflections from the CSUN (Si ES IU EN) Chicana/o Studies. Department, una compilación de Martha D. Escobar, Alicia Ivonne Estrada y Melisa C. Galván; y el poemario en edición bilingüe Madrigal para un príncipe negro, de la poeta cubana Nancy Morejón, con traducción de María Rodríguez-Alcalá y Juanamaría Cordones–Cook.

Entre los participantes estarán la activista Ojibwe Winona LaDuke, la profesora afrodescendiente Rosemari Mealy, y Sonia Rivera Valdés, escritora cubana que vive en Nueva York, mujeres de gran activismo social y cultural.


Manu Pineda: “Para dar fe, estoy en Cuba”

“Para dar fe, estoy en Cuba”, afirmó el eurodiputado Manuel “Manu” Pineda al referirse a la solidaridad de él y su partido a la isla, durante un encuentro con artistas y escritores de la Asociación Hermanos Saíz y la Uneac en la sala Che Guevara de la Casa de las Américas.

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El miembro del partido de izquierda español Podemos aseguró que independientemente de que los medios europeos tienen titulares sobre Cuba como un estado de sitio, “he visto en mi paseo por La Habana que no es así”, y recalcó que las redes sociales han jugado un papel importante en la batalla ideológica contra el país antillano en crear realidades y opiniones e incentivar al odio de los pueblos.

“Saben que pueden contar siempre con nosotros”, ratificó Manu Pineda en defensa de la obra revolucionaria, y expresó su gratitud hacia el pueblo cubano, además reiteró la firme postura que mantienen él y un grupo de los eurodiputados de la izquierda en el Parlamento europeo para detener los intentos de singularizar a Cuba y continuar denunciando el bloqueo de los Estados Unidos.

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Resaltó el sistema electoral cubano y el funcionamiento de la Asamblea del Poder Popular, donde el barrio es el que propone y elige a sus representantes. “Ojalá nuestros camaradas españoles y la Unión Europea tuvieran el placer de presenciar este ejercicio democrático”, dijo.

Comentó que ante los intentos y acciones externas que tratan de desestabilizar la tranquilidad ciudadana que se respira en Cuba, la mejor vacuna siempre será tener un pueblo culto, formado.

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El encuentro propició también el debate acerca del funcionamiento del Parlamento europeo –al cual Pineda definició como mayordomos, con residuos colonialistas–, y permitió el intercambio con jóvenes artistas y líderes comunitarios acerca de las transformaciones comunitarias que hoy vive la mayor de las Antillas.

Conoció además el interés de las organizaciones políticas y culturales en participar activamente en proyectos comunitarios que mejoren la vida del pueblo.

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Abel Prieto, presidente de la Casa, agradeció a Manu por defender siempre “nuestra verdad, nuestros argumentos y nuestros principios”.

En el encuentro también estuvieron presentes intelectuales cubanos como Miguel Barnet, Nancy Morejón, Lesbia Vent Dumois, y miembros de las Casas de Cultura y el Consejo de Artes Escénicas.

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