Hoja de ruta IV Congreso de la AHS: Segunda parada de viaje (Centro de Cuba)

Observaci√≥n necesaria: esta es la cr√≥nica de un viaje desde Camag√ľey hasta Matanzas. Sin otra pretensi√≥n que narrar, percepciones geogr√°ficas aparte. Aqu√≠ se habla de las Asambleas Cuarto Congreso de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z.

Celebr√≥ la AHS en Camag√ľey su asamblea por el Cuarto Congreso

A la regi√≥n central llegamos bajo un gran aguacero que, casi por arte de magia, ces√≥ para que nos baj√°ramos del √≥mnibus en que viajamos. El cronograma de asambleas no se pod√≠a retrasar y muchos aseguramientos depend√≠an de que se cumpliera al pie de la letra. No obstante, Camag√ľey estaba inundado y los problemas eran otros. La preocupaci√≥n general se impuso a la puntualidad.

 

Los jóvenes nunca fallaron. Listos para dar criterios, defender su creación, expresar cómo ellos ven y quieren hacer arte nuevo. Repletando cada sede y cada actividad nocturna después de hacer sus asambleas.

El debate fue esencial. Tras los informes, se cargaban ya los arcos para hacerle diana a los temas vitales. Cada una de las filiales se parece a su membresía; y, cada creador y su arte, tiene espacio en una filial.

Vimos las l√°grimas correr en la asamblea agramontina y vimos m√°s, en el encuentro sostenido en Villa Clara. Hay algo cierto: si dedicas cierto tiempo de tu vida a algo o a alguien, comprender que eso termina puede ser devastador.

AHS de Villa Clara: ‚Äúconf√≠en en nosotros‚ÄĚ

Ihordan y Yatsel hab√≠an sido, hasta esta precisa semana, presidentes de la AHS en sus respectivas provincias. A ellos no les tocar√° tomar la decisi√≥n ma√Īana, presidir enormes reuniones para organizar un evento, pero seguir√°n all√≠, donde son √ļtiles a√ļn porque han sabido hacer familia en la propia organizaci√≥n.

Ambos tuvieron a su cargo gestionar todo el trabajo de sus filiales y ahora llegan hasta el l√≠mite de edad. Los vimos retirarse as√≠, con un secreto llanto adentro, peque√Īito, por aquello de que los hombres no lloran‚Ķ Pero fueron reconocidos: por amigos y asociados.

El √≥mnibus azul oscuro que nos mueve entre las filiales de la Asociaci√≥n tiene nombre: se llama Palmiche. As√≠ lo ha bautizado el poeta y dramaturgo Rafael Gonz√°lez Mu√Īoz, presidente de la AHS en el pa√≠s. No lo maneja Elpidio Vald√©s sino Mayito, un cincuent√≥n alegre y de ojos azules, que le gusta discutir sobre cultura. Maneja con mucho cuidado su guagua que es ‚Äúcaballer√≠a‚ÄĚ, en esta especie de invasi√≥n desde el Oriente.

El caso es que a la Palmiche, a veces, solo a veces, hay que darle unos empujoncitos de más… para que arranque. Así llegamos a Cienfuegos, gracias a los empujoncitos. Mayito con las riendas, gritando: ¡acelera! y, nosotros ahí, empujábamos… hasta que la guagua arrancó.

AHS en Cienfuegos demuestra que se puede hacer mucho

El viaje no es solo asambleario, por supuesto, es creativo. Momento de relacionarse con artistas del país que apuestan por la Asociación como espacio de crecimiento espiritual, profesional. También momento de aprender, de intercambiar, de proponer nuevas ideas.

A ¬ęguapear¬Ľ en la AHS Ciego de √Āvila

De compromiso y otros retos: asamblea de la AHS avile√Īa

Pudimos ver un espect√°culo organizado por la Brigada Jos√© Mart√≠ de Instructores de Arte en Ciego de √Āvila, precioso, que bien pudo interrumpirse cuando falt√≥ el fluido el√©ctrico. Los m√ļsicos y bailarines continuaron sus ejecuciones, iluminados con los celulares encendidos desde el p√ļblico. En verdad, nunca supimos cu√°ndo regres√≥ la corriente, porque all√≠ nada se detuvo.

AHS: organización de vanguardia, no de élite

Hemos sumado, al equipaje, libros y linografías. La visita a un taller de grabado en Sancti Spíritus fue algo especial. Vimos correr la tinta allí, adhiriéndose al papel; los colores; y vimos obras, conversamos sobre grabado con los artistas. Elegimos una pieza preferida para llevar. Son experiencias creativas que solo podrían suceder en un viaje de este calibre por las provincias del centro.

Y, por supuesto, sí hubo fotos. Todos queríamos hacer fotos, así que el reto personal de la fotógrafa fue alto. Para mí, las preferidas, fueron las que hicimos ayer luego de la asamblea en Matanzas.

Pero esto es solamente la impresi√≥n de quien escribe. Habr√° que preguntar, ma√Īana en Mayabeque, a los dem√°s.

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