Capítulo # 2: El mundo interior de Yuri Seoane

(Notas sobre un cuerpo cimarrón)

El cuerpo busca la luz/el insomnio/la acción.

El cuerpo es un mediador entre el mundo físico y el mundo espiritual.

El cuerpo es un reloj de arena/una consola de música/una pintura incompleta/abstracta.

El cuerpo narra la vida de los ancestros.

El cuerpo no es solo la carne.

El cuerpo es un espacio para hacer coincidir una iglesia/una mina de cobre/una laguna azul-misterio /y una loma donde los esclavos visualizan la rebelión.

El cuerpo es peligroso cuando es solo maquillaje.

El cuerpo muerde.

El cuerpo pinta/crea/rompe/siente.

El cuerpo es una vasija donde la energía se vincula con el mundo exterior.

El cuerpo es la puerta al mundo interior.

El cuerpo en Yuri Seoane es un instrumento para fluir entre las dos aguas que ofrece su obra: “la fabulación de la experiencia inconsciente” y “el mundo oculto a la vista del otro”.

 

¿Puede el cuerpo resistir/habitar/crear consciente de la realidad que evade?

Con motivo de la celebración del Encuentro de Jóvenes Intérpretes del jazz JazzNamá 2020, la Asociación Hermanos Saíz de Santiago de Cuba y su sección de artes visuales inauguraron la expo Mundo Interior. La muestra ocurrió el jueves 20 de febrero a las 8.00 p.m. en la galería de la Casa del Joven Creador de nuestra ciudad. Yuri Seoane, quien mereció en 2018 la beca de creación del Salón Santiago Artes Visuales Experimentación (SAVE), es el autor de varias propuestas expositivas en la urbe entre las que destacan: Entre el Cielo y la Tierra, en la Galería Sembradores de Cultura en el poblado el Cobre, durante el Festival del Caribe 2019, y Fragmentación y cotidianidad, discurso sobre el surrealismo tropical, en el Centro de Arte de Santiago de Cuba, a propósito de la celebración del SAVE 2019.

expo Mundo interior de Yuri Seoane/ foto: frank lahera

Entender la obra del artista visual Yuri Seoane desde una postura pasiva/tradicional puede llevarnos a interpretaciones ásperas y poco acertadas en cuanto al multimundo que ofrece su trabajo. Hijo oriundo de la loma del Cimarrón y la Virgen de la Caridad del Cobre, hace palpable su postura de hombre-obrero y hombre-mina. No se trata de una conexión formal que nos refleje su procedencia; se trata de una conexión simbólica entre los registros que yacen en su cuerpo a partir de lo vivido y su contexto personal, y los materiales externos que sobreviven incluso al inconsciente.

Allí donde muchos ven una galería para mostrar su obra, Seoane ve un cuarto/una mente/un sueño/una acción/colillas de cigarros/monte. No hay una obra que mostrar, hay un mundo que descubrir y habitar. En esta disyuntiva entra el cuerpo como dispositivo escénico/performance/autoficción, y nace como un arte necesario para las artes visuales en Santiago de Cuba.

Las paredes están cubiertas de rústicos parches. Elementos del monte componen la dramaturgia de la experiencia a la que serán sometidos los espectadores: piedras/espinas/madera/comején. Cada pieza nos recuerda su vínculo directo con entidades que residen en la loma. Hay una expresión inconsciente en ellos que desnuda al artista, y nos lo presenta sin parafernalias ni otros clichés tendenciosos del arte. Allí hay una energía real/perceptible/sincera.

expo Mundo interior de Yuri Seoane/ foto: frank lahera

Cinta adhesiva sirve para sujetar cartulinas intervenidas con grafito, sin una intención decorativa, ni demostrativa, ni expositiva, sino como registro escénico de un cuerpo que transita por un espacio al que dota de viva. Materiales que explican las complejidades y la fragilidad del sujeto, materiales que pueden hacer doler la vista en medio de tanta fabulación.  

La iluminación se torna azul y verde oscuro, el público avanza y entiende que no ha llegado a una exposición, sino que ha entrado en el cuerpo de alguien. La iluminación guía por el espacio hasta el final donde supuestamente debe terminar todo pero es donde comienza. Allí está él. Enajenado de la vista, oculto en su mundo interior, borra la realidad tal como la conocemos. Pinta/crea/rompe/siente. Él sobre una cama improvisada y un televisor que transmite sin parar un video arte que replica su imagen como una proyección otra de su ser, allí se siembra su idea: el hombre es lo que oculta el cuerpo.   

Pinta/crea/rompe/siente.

expo Mundo interior de Yuri Seoane/ foto: frank lahera

Otros elementos componen aquella infinita habitación sensorial: la madera como pie de apoyo espiritual y las páginas de libros que formulan otros significantes, a la vez que cuestiona “el saber” tal y como lo entendemos.

La composición escénica del espacio tiene instalación plástica, pintura, video arte, instalación sonora y performance. Toda esta mixtura hace un cuerpo que no es la carne del artista. Sino la interpretación corporal de su mundo.

Pinta/crea/rompe/siente.

¿Cómo entender nuestro mundo interior a partir de la obra Yuri Seoane?

expo Mundo interior de Yuri Seoane/ foto: frank lahera

Cuando se mira en el espejo de otro, nuestra imagen puede aparecer en silencio. Allí donde el artista recrea un cuarto para no-dormir hay una pieza ejemplar, un espejo, y sobre el espejo una palabra: yo

El espejo siempre es para reflejar el yo, incluso si estamos dentro de este multimundo, incluso si no reconocemos la imagen. El espejo no miente/no ignora/no teme al maquillaje/solo habla. Entonces nos enfrentamos a nuestros propios miedos y deseos, a las angustias que rigen nuestro comportamiento enmascarado en nuestras vidas como entes sociales.

expo Mundo interior de Yuri Seoane/ foto: frank lahera

Algunas imágenes son reconocibles al público santiaguero. El mundo de Yuri es el mundo que sus padres construyeron para él, y que él intenta cambiar. Esas imágenes, algunas explícitas y otras no tanto, nos muestran al territorio santiaguero construido y recreado a partir de una lata de óxido y colillas de cigarros, la Virgen, los espíritus del monte, lo tradicional subvertido por el uso de la tecnología y la redimensión de los significados de los cuales es heredero.

Se trata de un artista que desde su primera exposición a tratado de construir un lenguaje donde los temas de difícil representación toman vida. “Lo onírico” se convierte en espacio real y el cuerpo en un instrumento para evadir la realidad.

Su estética afronta la rigidez de la interpretación santiaguera especializada. Su obra es una irrupción en el mundo artístico de la ciudad, una ciudad anclada a criterios muy válidos y singulares, pero que necesita de otras miradas para abordar la contemporaneidad.

expo Mundo interior de Yuri Seoane/ foto: frank lahera

Su obra, aunque es muy personal y conectada con el pueblo donde ha crecido (en el cimarronaje), no posee barreras. Las únicas limitantes visibles radican en la interpretación, y esa, es una cuestión subjetiva por la que debe transitar siempre el arte.       

expo Mundo interior de Yuri Seoane/ foto: frank lahera

Propuestas como estas deben ser parte del rostro renovador de la AHS. Que sigue apostando por el riesgo y la verdad de los creadores más atrevidos y talentosos. En estas acciones yacen los verdaderos signos de la vanguardia, esos que hoy no sabemos qué significan como valor estético en algunas áreas institucionales. Le toca a Santiago de Cuba no dejar escapar a estos creadores, apostar por ellos y encaminarlos hacia el futuro. La ciudad debería encontrar su cuerpo tal como lo hace Yuri Elias Seoane Serrano a partir de su mundo interior.

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