Vasily M. P.


Sin pestillo y desbocada la literatura en la AHS avileña

pestillo | Definición | Diccionario de la lengua española | RAE

m. Pasador con que se asegura una puerta, corriéndolo a modo de cerrojo.

 

Sin pestillo quedó la literatura gestada desde la vanguardia artística avileña en esta XXX Feria del libro.

Sin pestillo y con una Llave pública que abrió todas las puertas narrativas.

Y es que el área de la Asociación Hermanos Saíz en esta feria, se dedicó a la más reciente edición del evento de narradores que surgiera en el calor del 2005 y que se le dedicara a la figura de Félix Sánchez Rodríguez. Un escritor multipremiado y con una basta obra no solo literaria, sino también altruista.

Muchos hemos sido beneficiados por la sapiencia narrativa de Félix y no pocos le hemos agradecido el consejo oportuno, sobre un libro que, al término de su proceso, se ha convertido en premio en algún concurso.

Por ello, y porque su libro, del que tomamos el nombre para el evento, La llave pública, cumplía aniversario cerrado. Y nada mejor que un taller para jóvenes escritores, y un concurso nacional.

La cuestión en sí, es que la pequeña sección de Literatura de la Ahs avileña decidió dedicarle su área en la Feria del Libro solo al espacio narrativo. Pero, ojo, no fue lo único que se hizo.

Ser joven es ser rebelde a toda causa. Incluso, consigo mismo.

Ministro de Cultura Alpidio Alonso en su visita a la Casa del Joven Creador avileña

Por ello, además, se vendieron libros en el portal de la casa del Joven Creador, y se realizaron las tertulias Estación burbuja, de Leonel Daimel García; Décima cuerda (de repentismo), de Rainer Nodal, inauguración de muestra expositiva Los animales del cuerpo de Yasmany Rodríguez Alfaro, lecturas de narrativa en distintos espacios, más presentaciones de libros de papel y digitales.

Desbocados y febriles, estos jóvenes escritores pusieron en altísimo lugar la literatura avileña. Fueron desmedidos y respetuosos con la calidad y el cariño hacia los otros, esos que ahora peinan canas, o acicalan calvas.

Por eso la Estación burbuja quedó tan memorable. Preciosa gestión de culto de Leonel, quien puso todo su empeño en que el invitado, y todos nosotros, nos sintiéramos como en casa.

Y estábamos en casa.

El propio Félix, quien en el año 1992 fungía como vicepresidente de la Ahs avileña, dio uso de su memoria y echó a llorar de gusto y regodeándose a sus anchas.

Entonces fue sorprendido por la voz grabada de su hermano Francis que vive en España, y de uno de sus hijos.

Mar de lágrimas. Para variar.

Un espacio para pasarla bien y reconocer que Leonel Daimel García, además de excelente escritor, es un anfitrión y locutor de nivel. Prestigia a la organización que lo acoge.

Los libros de papel, y los digitales, también fueron bien recibidos y presentados en esta sede. Yaudel Estenoz y Saray, del Centro Provincial del Libro, fueron los gestores principales de estas ediciones. Al escritor Heriberto Machado le tocó la tarea de conducir las presentaciones.

Tertulia Estación burbuja con el escritor Felix Sánchez Rodríguez

Así como la del libro de cuentos Una brizna en el tiempo, de Rafael de Águila, de una manera tan conmovedora que a todos nos puso el corazón como una pasa. Y nos llevó a volar.

¿Será que la Ahs tiene el poder seductor, la magia de hacer sentir bien en lo hondo las angustias del otro?

Será que somos felices “en” y “desde” la Ahs. Por eso no queremos dejar de ser sus hijos queridos.

También el propio Heriberto Machado presentó otro libro desorbitante y laureado con La llave pública en la edición del 2018: La mecánica de las naranjas, de Alejandro Rama. Un volumen sobre la cotidianidad más absurda o fantástica, y también real, pero muy humana o tan descarnizada como el mejor cuento de terror de H.P. Lovecraft.

Para no perder el sonido de las obras narrativas, se hicieron lecturas con los autores Carmen Hernández Peña, José Rolando Rivero, Leonel Daimel García, Leo Bucquet, Yasmany Rodríguez Alfaro, entre muchos otros.

Y fue ocasión, además, de escuchar los participantes del taller literario Brisa nueva. Espacio elocuente, agradecido y feliz, de aquellos que en cualquier momento se convierten en los Pinos Nuevos de la literatura avileña.

La música también descorrió las cortinas y botó para la alcantarilla la única llave que salvaguardaba el recinto.

Gracias a la producción de Adalys Díaz Mendoza, violinista y jefa de la sección de Música, se hizo posible la magia de estudiantes de la escuela de arte Ñola Sahig Saínz, quienes, arco en mano, hicieron vibrar nuestros sentimientos. Para el dúo Entre Cuerdas: de Liusmary Valdés y Rocío Infante; dúo Celeste, de Gabryella Contreras y Adalys Díaz; y el trío Tiempo, de Adalys, Liusmary y Rocío, nuestro reconocimiento.

Casi como plato fuerte y de cierre para estas jornadas literarias, se dedicó la peña de repentismo Décima cuerda, de Rainel Nodal, para dar a conocer los premiados en la nueva edición de La llave pública.

Momento de nervios y de egos encendidos. O apagados, según el caso.

El espacio fue antecedido por estrepitoso apagón de más de tres horas. Cuando ya parecía que nada se podría  hacer, se encendieron las bombillas de la genialidad y se hizo el verso, el repentismo, la verdadera realidad.

Se supo entonces que Leo Bucquet merecía el premio con el cuaderno Seres felices sin título. Y la mención cayó en las manos de Michel González Basnueva, con el volumen La cosecha.

Para el próximo año podremos tener el libro publicado por Ediciones Ávila. Y será un gusto verlo andar por ahí, por esas calles.

De esa forma quedó cerrada, pero sin pestillo, el área de la Ahs en la XXX Feria del libro en la ciudad famosa por sus poetas y portales.

Y como si ya no hubiese espacio para más dicha grande, nos llega la visita del poeta y ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau. Recorrió la casa y visitó la muestra expositiva de Yasmany Rodríguez. Siempre interesado en la situación real del inmueble, la vida orgánica de la Ahs avileña y el bienestar de los creadores.

Nada ajeno a la política cultural cubana.

 

PD: Si mi memoria no me falla, por allá por el año 2009 se le puso el nombre a esta parte más juvenil de la feria del libro, y rondaban cerca de su creación el nombre de Yoanys Soriano Cabrera y Michel Pérez Abreu. Aprendices de herreros.



Los bendecidos animales de Yasmany

“Hice estos cuadros porque me dio la gana, una madrugada”, me dijo Yasmany Rodríguez Alfaro cuando inauguramos su muestra pictórica en el lobby de la AHS  avileña, Los animales del cuerpo.

Y ese mismo desenfado se vive en cada una de las once obras que la componen.

O de los animales que él mismo ha ido domesticando, cual pequeño príncipe.

Los habrá alimentado con savia de su cuerpo. Con inmaculada disciplina. La disciplina que es hacer lo que no quiero para lograr lo que quiero.

Los habrá acariciado hasta perder las fuerzas del cariño. Hasta decir “basta”, y arrojarlos, luego, por el suelo.

Voy a la numerología, que me encanta. 11 se descompone en 1+1 que es igual a dos. Y dos le viene bien a las personas que son pacientes, versátiles, serviciales, ingeniosas, amables y adaptables.

No sé si es pura coincidencia, pero los que conocemos a este joven artista vemos que la cosa le viene al dedillo.

Pero si vamos a otro significado del número leeremos:

El Número 2 es el número de dualidad y del equilibrio y representa la expresión del Alma en todas sus dimensiones. Su signo del Zodíaco es Cáncer y su planeta dominante es la Luna, el astro asociado a los instintos, el subconsciente y todo lo que simboliza la figura femenina y materna.

Y así podríamos entender el desenfado de Yasmany. Quizás sin proponérselo, estaba cometiendo el sublime acto de la creación inconsciente. El mismo que nos describía Paul Groussac cuando decía, “la mano de dios conduce a la mía cuando trascribo sus artículos”.

Es lo que nos pasa a muchos escritores. En este sentido, nada nuevo hay bajo sol.

Pero es alentador ver que la AHS  sigue respondiendo con interés e inteligencia al reclamo promocional de sus artistas. Por eso cede sus espacios virtuales y físicos para la materialización de exposiciones como esta.

Yasmany fue invitado a las Romerías de Mayo este 2022. Y hasta Holguín se fue con la carpeta bajo el brazo. No pudo exponer. Pero las ganas de hacerlo no caerían en saco roto.

Apenas se preparaba la Feria del Libro en esta ciudad famosa por sus poetas y portales, la AHS pensó en exponer los animales de Yasmany. Y pensó bien.

El marco de la literatura era más que propicio. Rodríguez Alfaro es también escritor. Y un buen escritor, por cierto.

En estas once piezas no solo se percibe su dominio del arte bidimensional, sino, además, el gusto por el diseño y el color.

El color pobre. Acaso una par de primarios.

Apenas un secundario.

La muestra en sí. Fotos: Vasily M.P

Ningún terciario. Porque el mundo el mundo es caos. Porque la pandemia azota y hay que dejarse azotar dulcemente. Nosotros, los pecaminosos bendecidos de este mundo.

Cada cuadro en cartulina es un resurgir de formas sin conceptos, y conceptos sin formas. No quiero decir que lo figurativo es hueco o padece de significados. Digo que la figuración es tan rica como polisémica y sus lecturas dependen del nivel de comprensión del otro. Del que asiste a la muestra.

O del que se que ve reflejado. Porque las temáticas aquí no dejan de ser cotidianas y de vida citadina.

Porque veo chismes en el ambiente pictórico, lascivias, palabras soeces y figuras escandalosas, elementos lúdicos y hasta deseos pecaminosos de poseer todo lo posible. Hasta se le da otra espiritualización  a la tan representada y mística serpiente.

Recuérdese que la serpiente es el símbolo del pecado en la Santa Biblia; el Uraeus o serpiente sagrada en la corona de guerra de los faraones denotaba la iniciación en los ritos sagrados y expresión de la sabiduría oculta; para los chinos, la serpiente y el dragón son símbolos de la vida rítmica, metódica, junto a los principios de humedad y fecundidad; en la cosmogonía de la India, aparece Vischnú, el “principio conservador”, junto a su esposa Lakmi, reposando sobre una serpiente de siete cabezas, llamada Ananta, la eterna o Ananda, manantial de vida; gracias a la maldad de una serpiente Gilgamés como su pueblo, no pudieron torcer la triste condición humana de morir; en Egipto, el dios Amón se confunde con la serpiente creadora; y así, hasta el infinito.

Por lo que en estas piezas de Yasmany, dicho reptil puede ser la reunificación de todos estos significados o uno solo, el que más le convenga al espectador. Porque de eso se trata, también, la obra de arte. El otro tiene su propio entendimiento o significado de las cosas y, el otro, además, es el principal tributario de contenidos.

Hacia él van dirigidas todas las obras de arte.

No hay tantos animales como se esperaría. Porque el animal es el mismo hombre. El hombre del hombre. O como reza en esa frase memorable que es parte de una de las piezas:

EL HOMBRE DENTRO DEL HOMBRE ES MÁS GRANDE QUE EL HOMBRE.

¿Qué significa? Para mí, es la profundidad del ser. Es la tríada. La mística. Es el resultado del 1+1 que es igual a 2. Es el hijo de todas las cosas. Es la maternidad y la paternidad más grandes que la propia concepción del hijo.

Pero es, también, todo lo que le puedas agregar tú, en tu juego de significantes.

Otro de los elementos que me llama la atención de estas piezas es el uso del color. La presencia del negro pudiera darnos la sensación de que todo en el ser humano está fuera de control o sumergido en el caos y desconsuelo.

O pudiera ser el mundo onírico.

Si contextualizamos las obras en cuestión, pudiéramos apoyarnos en las propias declaraciones de Yasmany cuando nos dice que “fue creando estas imágenes en los momentos más duros de la Covid-19”.

Entiéndase. Era cuando la muerte estaba al doblar de la esquina. Donde el miedo, el susto, las malas noches, no dejaban paso a la tranquilidad necesaria para el cuidado de la salud. Instantes de crisis. De aislamiento social. De barreras y escondrijos. De máscaras y ungüentos para escapar de los síntomas.

Todavía estamos así, pero en otro nivel mucho más sensato.

¿O debiera decir pecaminoso?

Cada uno de los cuadros de esta muestra me hacen sentir el arrebato en el que fueron concebidos y cierto grado de inmadurez artística. Rabia desbocada. Deseos de acabar con ese tiempo de esconderse y cuidar hasta el habla cotidiana.

Hay arrebatos. Sí. Muchos. Y pareciera que es un niño el que pintó estas cartulinas. O embarrado de pintura. Porque la rabia, tanto tiempo contenida, pareciera salirse cual chorro de semen gestándolo todo. Así de lasciva y comprometida puede ser esta obra.

Así de contestaría, porque le da la gana salir al mundo y ponerse en cuatro patas para burlarse de todos.

Y llegará hasta donde quiera el espectador.

Sírvase también las iconografías de Choco, Moisés Finalé, Mendive, Lam, Picasso, para aumentar los simbolismos de cada pieza. Porque ahí están esos maestros en esos planos que juegan entre sí, que se contaminan y disuelven; ahí están en esos ojos que todo lo ven y que fueron testigos, también, de Guernica y Mendive; o los rostros gritando, de perfil siempre, de Choco.

Ahí está la cultura cubana. Y la AHS avileña para resguardarla como buen hijo.

Una vez más gana el arte gestado desde la vanguardia juvenil avileña, de las artes visuales en la figura de Yasmany Alfaro y sus animales del cuerpo.

Obra que hasta levantó el asombro y el buen gusto de nuestro poeta y Ministro de Cultura Alpidio Alonso Grau, cuando se personó en la Casa del Joven Creador y dialogó con el artista, cuadro de por medio.



Cleilys Aurora Benítez Castro: «aprendiendo a serle fiel»

En su esencia más obvia, Cleilys Aurora Benítez Castro es un ser que ilumina por donde gravita. Su sonrisa es la antesala de un modus operandi colaborativo y empático. De carácter sanguíneo, es difícil verla apagada o en semipenumbras. Siempre afable, con una respuesta feliz en los labios, no pareciera tener un rostro gris.

Aunque es preferible no buscarle las cosquillas.

Como músico, domina varios instrumentos. Si su pasión es otra, no lo sabríamos nunca. Todo en ella es musical. Y todo tiene líneas y figuras rítmicas. Su cara es también el proemio de la mejor cantata de Bach, aunque sus manos acaricien el cuero de los bongoes como si hubiese nacido en las mismas islas Hawái al son de un ritual.

Verla en las actuaciones con Motivos personales es una visión que se agradece y complementa las otras espectaculares muchachas del grupo. Junto a Santa Massiel Rueda, se ha ganado un lugar en la historia de la música avileña.

Es intrépida. Parece no tenerle miedo a muchas cosas. Por eso coordinar con ella cualquier evento artístico es un anticipo del éxito. Casi nunca dice que “no” a lo que lleva un “Sí” como respuesta. Porque le gusta que el mundo sea movible.

Antes de ser publicada esta entrevista, la vi partir con sus compañeros de guerrilla hacia las Romerías de mayo, en Holguín. Allá será mucho lo que tendrá que aportar. Y aprender.

Desde que la conocí, mucho antes de soñarse ella misma como parte de la presidencia provincial de la AHS, jamás imaginé deberle tantos favores y demasiadas alegrías.

No me arrepiento. Y estar en deuda con ella es una de mis dichas.

Como mismo lo es que esta recién ratificada presidencia cuenta con su presencia para seguir adelante. Esta es una señal inequívoca de que la membresía avileña aprecia sus dones y admira su tenacidad, su compromiso.

¿Qué han significado estos años de vicepresidencia para ti?

Han sido de suma importancia. He aprendido a fondo de que va el trabajo en equipo, he crecido como persona, he visto y admirado cuán creativo podemos ser incluso en circunstancias adversas; y, lo más importante, que no deja de ser difícil, pero es bello, he aprendido cómo se dirige una organización tan hermosa como esta.

¿Crees que los miembros han sabido responder a todas las propuestas culturales y las convocatorias que desde la AHS han lanzado para ellos?

No voy a generalizar, pero sí te diré que en Ciego de Ávila pocos miembros hemos sabido aprovechar las convocatorias que la organización pone a nuestro alcance y me refiero, por ejemplo, a las becas y premios que otorga la AHS en cualquier manifestación; y ese beneficio que es como decimos en el vocabulario del buen cubano, “oro molido”, no lo estamos aprovechando como debiéramos. Muchas veces por morosidad, desconocimiento o por el simple hecho de escribir un proyecto y presentarlo para optar por alguna de ellas, lo estamos dejando pasar.

¿Eres música de escuela? ¿Qué vínculos te unen a la trova, a la buena música?

 Soy Instructora de Arte de la especialidad de música. A la trova me une su manera de decir, desde niña, aún sin entender qué era lo que en realidad me hacía interesarme por ella, quizás fue porque siempre tuve claro lo que quería ser (músico). Siempre me ha gustado esa psicología del arte que se interesa por el cómo se hace, desde la canción de autor hasta su armonía; me gusta lo que representa; me identifico con ella y bueno, cómo no decirlo, me unen a ella también los amigos. Es un género que admiro, respeto y defenderé siempre.

¿Eres como otros directivos de la AHS que no consiguen desligarse en casa de la labor de la presidencia?

Si, soy así. Es increíble cómo me cuesta desligarme, siempre estoy pensando en el cómo hacer o cómo resolver, a veces todos en casa duermen y aún converso por chat con mis compañeros sobre la AHS. Incluso contigo, sobre esta entrevista. Es que la Asociación Hermanos Saíz es mi casa también, y mis colegas, mi familia.

¿Cómo has logrado llevar la maternidad y todas tus otras responsabilidades en la AHS?

Es difícil, más no imposible. He tratado de llevar las dos cosas a la par, sin descuidar ninguna de las dos. Soy de las que piensa, y doy por hecho, que un hijo no es impedimento para realizar tus tareas, sueños o profesión, solo doblegar tu esfuerzo y, de alguna manera, creo que lo estoy logrando.

¿Qué crees del sentido de pertenencia?

Bueno, el sentido de pertenencia se inicia desde la familia que es el primer grupo al que uno como sujeto pertenece. Poco a poco, vas aprendiendo a serle fiel y con el tiempo esa fidelidad se va fortaleciendo, haciéndote sentir más seguro, aumentando tus sentimientos hacia ese grupo, en este caso, la familia. Y es lo que me pasa con la AHS, que es la organización con la que me identifico. Es como mi familia; creo. Creo no, estoy segura que el sentido de pertenencia es lo que nos hace estar dispuestos a continuar.

¿Consideras que la AHS avileña ha sabido mantener un espíritu revolucionario en todo su significado?

 Sí, ha sabido mantenerlo, es solo volcarse y mirar cómo el trabajo realizado ha ido en ascenso y siempre que reúna a jóvenes comprometidos y entregados al arte, será algo revolucionario.

 



Avileños en fiesta de las letras

INTRO

En pleno siglo XXI, en Cuba, sigue siendo privilegio pertenecer a la Asociación Hermanos Saíz y ser escritor. O viceversa.

En Ciego de Ávila todos los días hay actividades en la Casa del Joven Creador para disfrute no solo del público foráneo. Y los escritores, con placer, han ido ganando espacios y espectadores.

Este redactor es testigo de las labores de la vanguardia juvenil artística de Ciego de Ávila en el mes de abril. Para ellos todo es movible o tiene las formas de un calidoscopio.

Este redactor fue testigo de un mes de abril en la AHS bien ajetreado, la expo de tatuajes Cuando el lienzo es piel, concierto de La Reyna y la Real, celebración por el Día internacional de la Danza, y los espacios habituales de rap y de punto cubano, entre otras actividades, crearon buen ruido y muchas nueces.

EL ASUNTO EN SÍ

La de Literatura no será la sección más extensa en membresía que posee la AHS avileña, pero los que la componen tienen fuerza en el agarre y no dejan de la mano las oportunidades para divulgar su obra. Por eso, cuando se habla de ferias del libro, ahí estarán ellos.

Este redactor habla de los escritores Yasmani Rodríguez Alfaro, Leo Buquet y Leonel Daimel García, como parte de la delegación avileña asistente a la Feria Internacional del Libro de La Habana 2022.

Con orgullo, son conscientes de que “fuimos al evento libresco más grande de Cuba porque publicamos libros en la Editorial Ávila, pero eso significa también que, como escritores de la AHS, tenemos un espacio merecido y al que le damos todo el uso y la importancia que lleva. Es por ser miembros de esta organización que se nos abren muchas puertas”, como bien lo testificó Yasmani Rodríguez Alfaro.

Y no pierde veracidad este joven escritor y artista visual. Ser miembro de la AHS te abre muchas puertas porque, desde la misma concepción de un plan editorial de provincia se tienen en cuenta la militancia en esta organización y de la Uneac. No te garantiza la calidad del libro en discusión, pero sí que se respete su derecho a ser valorado y ocupar el espacio que ya tiene por méritos.

Este redactor, que ha sido muchas veces miembro de consejos editoriales, da fe de que esto se cumple a cabalidad en la ciudad famosa por sus poetas y portales.

Y cuando ya tienes el cubo de papel con letricas y cartulina, como lo llamaba Jorge Luis Borges, bajo el brazo, entonces formas parte de una delegación que irá a la capital de todos los cubanos a hablar y presentar ese nuevo producto artístico.

No pagas absolutamente nada por ir. Es tu derecho como escritor en una política cultural que defiende el derecho a crear y exponer al pueblo la obra. Es el derecho de todo escritor de la AHS de asistir a los eventos promocionales gestados por cualesquiera de las instituciones de la cultura en Cuba.

Esa participación no tiene por qué ser gestionada por la AHS. Para eso el Centro Provincial del Libro y la Literatura se encarga de todo. Pero la membresía pesa. Y es como un cuño de amor en el alma de todos.

Ya cuando están allá, entre escritores de valía y púbico, se dan cuenta de lo grande que es ser un escritor cubano, con talento, y la oportunidad de ser miembro de la AHS o de la Uneac. Y muchos son los que, entonces,  palmean el hombro ante la obra autografiada.

Y es, también, cuando la dureza de todo lo vivido se vuelve felicidad en el alma de una nación joven.

LAS ENUMERACIONES

Este redactor pudo conversar con los tres asociados que participaron en esta edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana. Cada uno puso su granito para que este espectáculo de libros y escritores fuera magnífico.

Leonel Daimel García presentó sus libros, Akokán, cuando los orichas eran niños, premio Hermanos Loynaz 2020; Maricela y el payaso, y Un mundo para Fabio. Leo Buquet presentó su libro premio Eliseo Diego 2019, Testamento de las sombras. Yasmani Rodríguez Alfaro presentó sus libros, A la sombra del mago y Pre mortem.

Este redactor pudo constatar que no solo presentaron estos libros, también, ayudaron a la promoción de otras actividades, asumieron el rol de público, ampliaron relaciones y gestiones de otras obras. Y, sobre todo, establecieron relaciones de trabajo con otras editoriales. Cada uno pudo dar sus opiniones.

Leo Buquet: Antes de salir de aquí tuvimos problemas con el transporte, pero gracias a la gestión del Centro del Libro se pudo solucionar a tiempo y los ocho que conformábamos la delegación pudimos estar a tiempo allá. Pero hubo pifias en La Cabaña con nuestra acreditación, y algunos de nosotros tuvimos que pasar trabajo para poder entrar a las áreas de presentaciones. También dejó mucho que desear la promoción en las áreas que no eran las de La Cabaña. Allí el público asistente era escaso y supongo que sea por la nula divulgación de nuestras actividades.

Yasmani Rodríguez Alfaro: Nunca hubo problemas con la transportación. Todo estaba bien organizado. Me molestaba un poco que siempre hubo poca presencia de público en las presentaciones, sobre todo en los lugares que no eran la Cabaña. Una de las instituciones en Cuba con más prestigio y horas de vuelo es la AHS. Tiene una fusión de trabajo muy seria y beneficiosa con otras instituciones de la cultura y en Ciego de Ávila esto es primordial. Gracias a ello hemos podido muchísimos eventos y actividades.

Leonel Daimel García: Hay magia en cada rincón de la feria. Se reencuentran amistades, haces otras nuevas. Son días de alegrías y en los cuales no ha faltado el cariño infinito de personas con las que he compartido o me han escrito para felicitar o saber cómo estoy. Gracias por tantos afectos.



Sueños cumplidos

La canción de Jesús Ricardo Pérez Cecilia no necesita de progresiones armónicas complejas ni que esté cargada de una poesía a lo Gastón Baquero o Lezama Lima. Ni su voz necesita tener otro color, matiz o técnica. Ricardo tiene las condiciones para ser, en un futuro no muy lejano, ese trovador imprescindible que seguirá cumpliendo sueños.

No recuerdo cómo llegué a su canal de Telegram llamado Inmensidad. Lo cierto es que apenas escuché su canción Pedazo de lluvia, me dije, “aquí hay un trovador en potencia que dará mucho de qué hablar”. Automáticamente me convertí en uno de sus 171 suscriptores.

La avidez musical siempre me desvela. Cuando algo me llama la atención no descanso hasta tenerlo de este lado, en mi mundo. Y hacer, mío, su arte. Telegram te permite escuchar y descargar. Y como soy un comilón de la buena música, fui descargando cada una de sus piezas musicales.

Así llené mis alforjas con los temas, Inmensidad, Alma de lobo, Eva luna, En pleno otoño, La canción que falta, y otras. Cuando terminé, ya era un fan agradecido y feliz de la obra de Cecilia, uno de esos trovadores cubanos que tiene tres nombres y es tan joven como el alba.

Le escribí a la amiga Santa Massiel Rueda, presidenta de la AHS avileña y trovadora. Estaba ansioso porque lo escuchara si es que ya no lo había hecho. Quedó maravillada. Intercambiamos algunas consideraciones que ahora no vienen al caso, y todo quedó zanjado. “A este muchacho hay que traerlo a Ciego, a mi peña o a otro espacio”, me dijo. Santas palabras.

Me regresé a la canción de Ricardo como quien vuelve a casa luego de una batalla campal contra los enemigos de Rusia.

Primero me llamó la atención su voz. Era hermosa. Con un timbre más bien agudo, que nos da esa sensación de algo etéreo, por encima de todo. Y es que en la música, la tesitura más bien alta tiende a dar una referencia espacial. Y los tonos bajos, más terrenal, como de base. Por eso se crea ese equilibrio armónico tan perfecto.

Otro de los elementos de este trovador que me impresionaron fue su dicción. Parecía un profesional de la locución, un artista del ejercicio corporal, de la construcción escénica. Eso es esencial para el ejercicio del comunicador. Y el que hace arte está comunicando algo personal. Por eso tiene que hacerlo de la manera más diáfana posible, ya sea en la forma o a través del contenido.

Cuando ya se estaba anunciando el Encuentro Nacional de Jóvenes Trovadores, Trovándote 2022, y vi el nombre de este tunero en el programa, supe que tendría la oportunidad de conocerlo cara a cara e ir tramitando esta entrevista.

Así llegamos al día del abrazo amistoso y de las palabras afables que solo habíamos intercambiado vía Facebook y Telegram.

Surge entonces este diálogo y, creo, una amistad hermosa.

En el transcurso del evento fui captando las opiniones de los otros trovadores sobre Cecilia. Así podía comparar mi valoración y regresar los pies sobre la tierra en caso de haberlo sobrevalorado. Pero nadie dijo algo distinto de lo que ya pensaba. Veían en este joven una promesa para la trova tunera.

Solo el tiempo dirá el desenlace de esta historia. Son muchas las preguntas que ahora mismo me hago. ¿Llegará a ser el trovador que ya todos esperamos? ¿Torcerá el camino y con ello, el rumbo? ¿La historia de la música cubana será benévola con él?

—Eres miembro de la AHS en Las Tunas, ¿desde cuándo?

—Cuando me licencié del servicio militar empecé a tomar más en serio el hecho de componer canciones. Entonces iba a ir a las peñas de trova que se hacían en la AHS de Las Tunas. Frecuenté estos espacios y comencé a tener relación con el trabajo que hacía la gente de esa organización y es, entonces, que empiezo a hacer el proceso para el crecimiento, pero por teatro. Eso fue en abril de 2019. Me hago miembro por artes escénicas ya que formo parte del grupo Teatro tuyo, en el que hago la música grabada y en vivo. Ha sido mi mejor escuela. Actualmente, soy parte de ese grupo, profesionalmente. Pero tenía la necesidad de cambiarme de sección. No sentía que estaba dando lo mejor de mí en ella porque en realidad, lo mío es la música. Hasta que un tiempo después, logré pasarme para la sección de Música. Y comencé mi propia peña de trova, Luna creciente, que se mantiene de todas las maneras posibles. Cuando no es presencial, por este tema tan complicado como la Covid-19, la hago por Telegram.

—¿Qué significa ser parte de esta organización?

—Desarrollo mediante el crecimiento profesional y el intercambio también con otros artistas, que eso también es fundamental. Ha hecho que nuestra obra y que nuestro trabajo y que nuestro sentir se conozca, crezca, se desarrolle. Y eso para mí es importantísimo.

  • ¿Además de hacer música?

—Trabajo también en el telecentro de Las Tunas. Soy presentador y en la radio. Ese es mi trabajo. No paro. Básicamente no puedo estar sin hacer algo, sin sentirme útil y dar lo mejor de mí.

—¿La familia?

—Lo más grande. Y mi niña de ocho años, Eva Luna. A quién le hice una canción, bueno, que ya conoces. Un bolero. Mi mamá siempre me mostró el beneficio de la lectura. La familia es algo que se tiene que cuidar. A toda costa.

—¿Influencias?

—Mira, a mí me gusta mucho la poesía. ¿No sé si te fijaste que te debería hablar de música? Pero realmente a mí lo que me gusta más de una canción es que diga algo. Cuando te sientas a escucharla, no sea algo vacío, sino que de verdad que tenga un alma. Leo mucha poesía. José Martí, Jorge Luis Borges, Cesar Vallejo, los poetas de ahora, de mi generación, y un poquito más atrás. Ahora mismo acabo de comprar un libro de Gastón Baquero que me encanta. Entonces, musicalmente la trova cubana me toca de cerca, sobre todo la Nueva Trova y la Vieja también, por supuesto, pero tengo mayor influencia por la que hacen las generaciones que tengo más cerca, porque son lo que tienen más que ver con lo que yo veo, lo que estoy viviendo. No te puedo dejar de mencionar a Santiago Feliú, Nelson Valdés, Jorge Dréxler, la música suramericana, brasileña. Aunque ya te lo mencioné, Borges es reiterativo en mis influencias artísticas. Siempre vuelvo a él. De hecho, en Pedazo de lluvia yo parafraseo su Poema del remordimiento, cuando dice, “he cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer, no he sido feliz”, y yo escribí: “Borraste de mí el pecado mayor con tus besos”. O sea, me hizo feliz. A mí siempre me gustó leer, desde chiquito. Mi madre me dio el hábito por la lectura, y por ahí andamos.

—¿Sientes que este Trovándote ya te aporta algo?

—Por supuesto. Yo quisiera que no me dejaran de invitar. Sinceramente. Lo que he visto aquí en Ciego de Ávila ha sido una energía maravillosa, me va dejando una huella hermosa. Eso es genial. La gente te trata bien, y el evento está bien organizado. Se nota que lo hacen con deseos, con sobrada profesionalidad. Me llevo el recuerdo de las personas entrañables que hay en Ciego de Ávila y del cuidado y su cultura, sobre todo con la que hacen las cosas. Una experiencia genial, una tremenda oportunidad de compartir con otros trovadores que conocía y que no. Y el encuentro con el público avileño. Conmigo pueden contar siempre. 

—¿La AHS para ti?

—Lo máximo. Es la plataforma para cumplir sueños. Y te puedo asegurar que ya algunos se cumplieron aquí.

 

Puede que el mundo no brille

en tu color

pero intentaré pintarte

la felicidad del sol.

Eva Luna

Jesús Ricardo Pérez Cecilia

 



El reinado de la trova

Con un brutal concierto de todos los trovadores invitados, En el puño un corazón, y bautizado como la Canción más larga, terminó el Trovándote 2022 en Ciego de Ávila. Eran ya las 12 y 15 de la madrugada del 27 de marzo cuando todavía se oían los acordes de unas guitarras y más de un corazón embestir al aire feliz.

Era la primera vez que el Trovándote salía libre hacia la calle e inundaba el bulevar avileño en su porción más occidental. Era la primera vez que los vecinos podían husmear la trova joven sin pedir permiso, solo deteniéndose y dejándose llevar.

Fue medio mágico. Un poco místico. Como le toca a un evento hecho desde y para los inteligentes. Y si son jóvenes e inteligentes, pues vale doble.

Noche dedicada a poner a parir un corazón con el nombre de Vicente Feliú. Y la era tuvo un corazón noble y soberano.

A uno solo le queda asegurar que fueron jornadas memorables. Se dignificó a la trova, la canción de autor. La ciudad revivió su ambiente. Parecía que no había COVID-19, salvo por la cultura del nasobuco ya arraigándose en cada uno de los presentes.

Parecía que solo de trova vive el joven. Asunto que es genial. Ojalá y fuera cierto. Estoy convencido de que solo así podría verse el camino al futuro, empotrado en oro y con reliquias a ambos lados.

Evento que vino a concluir todo lo pactado, lo logrado.

La trova, y la canción de autor también, llegaron para adueñarse de cada espacio visitado. Y las almas que lo disfrutaron se unieron en un abrazo sin fin.

Bien por la cultura avileña. Después de una asamblea de acero, como la que tuvimos el 31 de enero, se vio el verdadero apoyo desde la orilla institucional de la cultura, el gobierno, y de otras instituciones.

Quedó demostrado que todos estábamos en la misma orilla. O montados en el mismo barco.

Desde la rueda de prensa, que se realizara con todas las de la ley en la Casa del Joven Creador, se veían venir otros aires. Y se hizo lo que se pensó. El reinado de la trova en Ciego de Ávila.

Lo bueno

Se hizo el evento después de dos años de sequía cultural en esta ciudad famosa por sus poetas y portales, hospitalidad y sentido de la cultura.

Se concibió un programa ambicioso como antes no se había pensado.

Vinieron trovadores noveles; los ya conocidos; y las estrellas. Pero todos se fundieron en una sola vez y en una sola forma de amar la trova.

Hubo conciertos, hermosos, de Eduardo Sosa y Rachid López, Ariel Barreiro, Nelson Valdés, Ángel Quintero, Eric Mendez.

Se acercó este tipo de música aun más al pueblo. Hubo un tiempo en Cuba que, gracias a Silvio, Pablo, Carlos Varela, los dos Feliú, Amaury, Polito, Donato, y tantos otros, la trova se hizo muy popular. Pero el paso del tiempo cambia a cualquiera. Y se cambió lo popular por lo chavacano y otras modas usurparon el reino de la inteligenica.

Se unió la poesía con música y la trova con la utilidad de la virtud.

Se honraron a los que honor merecen. Primero, a la música cubana; y luego, a Juan Formell (un tren que sigue empujando, desde el más allá, a la cubanía), y a Vicente Feliú, el que nos enseñó a creer en las cosas nobles, en la batalla del día a día. Y por último, a todos los que hicieron, a mano y sin permiso, el camino de la trova hasta llegar a esta, que es es más contemporánea en el decir y el hacer.

Se rescataron los espacios teóricos. Siempre es agradable escuchar las valoraciones sobre determinados temas, de los especialistas y, también, a aquellos que hacen trova y que tienen mucho que decir.

Se alcanzaron otras áreas que antes estaban vedadas por el espíritu intimista y noctámbulo del evento. Se visitó una escuela, y se “asaltó” una calle del bulevar. Se hicieron conciertos en museos, librerías y otros espacios.

Se logró la implicación de las instituciones de la Cultura, haciendo más valedero el protagonismo institucional.

Se mantuvo el acercamiento a otros medios de comunicación como la radio y la televisión.

Se hizo el estreno de un documental que ilustra los 15 años del Trovándote en Ciego de Ávila.

Se le dio cobertura total, de manera seria e intencionada, a veces online, por las redes sociales de Internet.

 

Lo no tan bueno

Lo atropellado del programa no permitió que las actividades empezaran en tiempo.

Por querer abrirse tanto a la comunidad, pasaba que los mismo actores de una actividad, apenas terminaban, eran el público o el actor de otra en otro espacio. Esto conlleva a un agotamiento y a un movimiento innecesario.

Los espacios teóricos tuvieron poca participación ciudadana y de artistas e invitados al evento. Es casi imposible estar en dos lados a la vez. La cosa se habría solucionado si no se hubieran hecho más de una actividad simultánea a estos espacios conversacionales y tan necesarios. De lo contrario, ocurrió que los invitados no pudieron participar porque estaban en otras actividades.

Hubo actividades que no se pudieron dar.

Que dos de los fundadores del suceso trovadoresco no pudieron estar en la concepción y producción del mismo, Yoanys Soriano y Yoan Zamora.

El principal gestor del evento, Jorge Luis Neyra, decidió ya no seguir con el mismo, y  anunció por facebook, que dejaba en manos de la Ahs las futuras ediciones del Trovándote.

Las conclusiones

El futuro siempre es incierto porque se va gestando desde el presente que ya enseguida, se vuelve pasado. Con la noticia de que el principal gestor de esta trovadicción avileña ya no estará en lo adelante, pudiera no ser el fin de un evento necesario y que forma públicos y autores.

Queda en manos de la presidencia de la Ahs el que este suceso cultural mantenga sus alas extendidas y afinadas sus seis cuerdas.

Habrá que ver el mañana del 2023 cuando se anuncie la rueda de prensa del Trovándote 2023. Pero no me parece que vaya a cambiar mucho el panorama. Lo bueno vino para quedarse y si está en buenas manos, pues gozará de buena salud.

 

Video noticia:

https://www.youtube.com/watch?v=6G-NHfqGdVQ



Por un Martí que nos llena el alma

Inaugurada expo que se acurruca feliz en el espacio que más amaba nuestro José Martí: el imaginario infantil. Recuérdase: para los niños trabajamos porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo.

La galería de la sede avileña de la Asociación Hermanos Saíz fue el lugar adecuado. El artista aglutinador de los talentos reunidos fue el plástico y escritor Yasmani Rodríguez Alfaro. La expo «El Hombre de la Edad de Oro» reúne a nueve niños en edades comprendidas entre los seis y 18 años.

La técnica es variada, pero sigue los pautas de la pintura y el dibujo, con temperas, acuarelas, lápices de colores, crayones, y hasta papel pegado a modo de calcografía.

No solo impresiona por la edad de los artistas, sino también por la visualidad tan hermosa con la que cada uno expresa a Martí, así lo asegura Yasmani: “son trabajos hechos en tiempos de Covid-19. Los niños recrean su visión que tienen de Martí, el Martí que imaginan, que se vuelve paisaje, espíritu”.

Eso me hace recordar la manera en que Gastón Baquero quería que Martí fuera recordado y asimilado por el pueblo de Cuba. Desde adentro y con libertad de expresión. Como debe ser.

De nada serviría entonces, dice él, reproducir bustos como piedras en el camino, o repetir espectáculos cada año, con niños que apenas comprenden de lo que se trata. De muy poco vale repetir frases y versos que aún no brotan del deseo más genuino porque son como impuestos.

Algo de razón tendrá el poeta y periodista Baquero que también fue martiano.

En esta oportunidad, Yasmani, que es Instructor de Arte solo de ejercicio, se propuso honrar al Maestro para estos días de Estrofa nueva en su edición XVIII. El otro espacio cultural en donde Martí, estoy convencido, pondría asiento seguro para no perderse ni una canción, poema u obra de arte visual.

Y es que Estrofa… se erige desde la humanidad martiana y, cual faro, guía a la caballería artística y juvenil por un sendero más que hermoso, proletario y servidor.

Pero lo hace desde la poesía, la buena canción. Desde el abrazo oportuno de la vanguardia artística que no descansa en promover y crear. De eso se nutre: promover y crear.

Yasmani cuenta: “el trabajo con los niños es complicado. Hay que educarlos en un gusto, enseñarlos a encontrarse, darles las herramientas para que aprendan a expresarse, pero sin imposición”.

Los trabajos de esta expo ya estaban casi terminados desde hacía tiempo. Pero los avatares de la situación epidemiológica no permitían su inauguración. Y ahora, por motivos más que obvios, no estuvieron los artistas. Pero era el contexto y la oportunidad más que certera.

Orgulloso del resultado final, a Yasmani le brillan los ojos: “todo esto ha sido parte de mi labor, y de otros, como Instructor de arte en la Casa De La Cultura José Inda Hernández. Es el resultado de los talleres que venimos realizando, solo que sacado del ámbito de una casa de cultura. Es también el producto de la vinculación entre las instituciones culturales porque trabajo en la casa de la cultura, pero soy miembro de la Asociación Hermanos Saíz, y ¿dónde mejor para expresarme?”.

El artista Yasmani Rodriguez Alfaro con su familia en la expo colectiva infantil. Foto Arletty White Morales

De estas 14 piezas me llama la atención las de los pequeños Viensay Rodríguez González, de seis años, y de Cristian López Agüero, de nueve.

Las primeras dos obras de Viensay tienen todo el encanto infantil. A manera de collage, con recortes de papel pintado y acuarela, vemos a un Martí que camina por un paisaje bastante erosionado, con alguna planta y una palma. Hay un sol que resplandece, ilumina y mata, y una gran flor roja a la izquierda del caminante.

Lo más expresivo de esta obra son los ojos del Martí. Grandes, expresivos, tiernos. Se roban la atención del espectador y nos arrancan hasta una sonrisa cómplice.

Seis años es poco tiempo para dominar la mano con que se dibuja, el rasgar, pegar, componer. Pero Vinsay lo sabe hacer resueltamente quizás con la ayuda merecida de su instructor preferido.

Su otra imagen versa sobre una pionera feliz de pie frente a un rosal. Detrás se ve la casa o la escuela. Pero vuelve a llamar la atención lo expresivo de los ojos, grandes, bien abiertos, cautivadores.

Aunque no se percibe directamente la figura del Apóstol, se podría entender que esta pieza es continuación de la otra y que la niña está esperando la llegada de Martí. Por eso los brazos abiertos con los que parece recibir la tan agradable visita.

Los otros dos trabajos son de Cristian López Aguero y son más simbólicos que representativos de la vida y obra martiana. Aunque una flor y una estrella, en un fondo azul como lavado, de acuarela, tienen toda la intención de ser motivos martianos.

Los trabajos me recuerdan a la monotipia. El dominio del trazo que tiene Cristian le permite que las figuras salgan lo más bellas posibles y casi perfectas. Lo que aparentan de imperfección, en el mismo trazo, es producto de ese pincel que deja huellas libres y soberanas. Indómito pincel que recauda aplausos y permite elogios.

Dos flores, dos estrellas, sobre un fondo azul. Resultan hermosas combinaciones y más aún cuando el artista tiene apenas nueve años.

El resto de las obras están a la altura del imaginario infantil. Recrean el hermoso propósito de honrar a Martí, quien siempre pensaba en los niños y su bienestar.

Hay un Martí a caballo cruzando un río, descalzo y con montañas de fondo.

Un Martí que adora la palma y la bandera cubana y de deja bañar por la luz del patriotismo.

Hay un palma con bandera en su copa, y un sol en medio de tanto oscuro.

Hay escuelas donde el fantasma del Apóstol es guardián.

Hay verdes de paisajes con muchas flores y un aire desatinado que mueve las banderas y hasta las angustias.

Hay muchos Martí que nos llenan el alma.

Hermoso gesto el de Yasmani de ofrendar al Maestro. Genial el apoyo de la AHS avileña que no lo dudó ni un milímetro e hizo lo necesario para que el suceso se diera y magníficamente.

Aportó un espacio gratificante y con la presencia de otros artistas como maestros y alumnos de violín y viola, de la escuela vocacional de arte Ñola Sahíg Sainz. Todo en casa y con Martí en el alma.



Es la hora, un espacio comprometido

La mañana del sábado 15 de enero tuvo un sabor a intelectualidad comprometida con los presupuestos estéticos de la AHS y de la cultura cubana desde la recién estrenada como librería Ateneo, La moderna poesía, de Morón.

Fuimos invitados y con orgullo, más el apoyo de Yanelys Santos Nieves, directora del Centro Provincial del Libro y la Literatura, llegamos a Morón ansiosos por conversarlo todo.

Llevábamos sobre los hombros la mirada siempre atenta de la AHS avileña que era quien nos había posibilitado el estar allí. A esta organización todo lo que sea movilidad, buen gusto, compromiso social, le queda como pintado. Y le resulta bien porque le pone amor a todo lo que hace.

La cosa ocurrió de una manera más que orgánica en un espacio cultural llamado Es la hora, que conduce el joven realizador audiovisual, miembro de la Asociación y promotor por excelencia José Guevara Tamarit.

Por supuesto que la invitada venía desde Ciego de Ávila y era la periodista y jefa de la sección de Audiovisuales de la organización avileña, Arletty White Morales.

Aunque la divulgación del espacio cultural empezó con bastante tiempo en la página de Facebook de la Asociación, no se contó con la masividad esperada. Las razones fueron más que comprensibles. En Morón había un ajetreo social que iba desde la Asamblea municipal del PCC, hasta varias actividades simultáneas en disímiles instituciones culturales.

Aunque con muy poco público, el espacio sirvió para mantener un espacio cultural en la librería Ateneo de Morón

De todas formas, el propio José Ángel estaba transmitiendo vía online desde su perfil de Facebook y eso aseguraba un éxito virtual, pero sustancioso.

Cuando comenzó la charla se notaba un ambiente más que discursivo y mágico, que convertía una palabra en una gran oración. Y los asistentes queríamos saberlo todo, o casi todo, sobre la invitada: una periodista que ha obtenido varios lauros en lo que va de su carrera profesional.

Y es que Arletty tiene una manera peculiar de construir su periodismo desde una manera bastante polémica que se transmite, a veces, hasta en la más formal nota informativa. No es decir por decir. Es como ir interpretando la realidad que se vive y ofrecérsela al otro con un matiz más personal para empezar a dialogar.

Es una forma muy didáctica de hacer periodismo. Desde la distancia común entre lo que se escribe y el momento en que lo consume el espectador, media el deseo, también, de discernir. Cosa que, a mi juicio, se vuelve interesante. Y coloca pautas para una comprensión más rica de la realidad.

No siempre se puede hacer este tipo de cosas en el diarismo de un periodista. Y cuando se concibe, así, no queda otra que aplaudir el empeño y aceptarlo.

Es la hora propició que los espectadores supiéramos cosas como esta. Porque José Ángel, como buen comunicador, a modo de locutor de radio, concibió sus preguntas para que Arletty fuera precisa y captara la intención casi al vuelo.

Por eso también supimos de la capacidad de servicio que tiene la periodista y que bien lo refleja en cada uno de sus trabajos. Más allá del tema de su tesis en la Universidad de Las Villas, el periodismo de servicio sigue siendo perpetuo en su quehacer. Así lo dice, así lo hace.

Ahora, como jefa de la sección de Audiovisuales de la AHS, tiene la responsabilidad de ampliar su capacidad de diálogo con los otros miembros y de propiciar la creación de otros espacios para la creatividad.

En la medida que pasaban los minutos, los presentes, provocados por el diálogo de los anfitriones, empezaban a tener inquietudes. Andrés Hernández Font, ese maestro de la música, miembro de la Uneac, ofreció su punto de vista sobre el panorama periodístico en la provincia y el papel que ha de jugar un periodista en la construcción de la sociedad.

Así se fue imbricando un diálogo que fue sumamente coherente con los tiempos que corren y con el rol de vanguardia que asumen la Uneac y la organización del arte joven cubano. Allí estaban, como nadando en el aire, ejemplos del presupuesto estético de estas organizaciones. Y se respiraba para bien.

Solo era cuestionable que no estuviesen allí las personas implicadas en la toma de decisiones en materia cultural, entre otros; así el espacio hubiese ganado en dimensionalidad e intención.

La directora del CPLL también dio su punto de vista y entendió que las instituciones tienen que intencionar aún más sus pasos en pos de la promoción y la divulgación, por lo que no deben vivir de espalda a los periodistas sino, más bien, aunarse a ellos.

Yanelys también fue precisa cuando dijo que el Centro del Libro en la provincia, apoya todo diálogo certero con los periodistas y con los escritores. Y por ello prepara tertulias, charlas, encuentros virtuales, donde todo eso es posible. Y se han recogido buenos resultados.

Como la transmisión online permite que muchos visitantes del mundo estén al tanto del suceso, la presidenta de la AHS en Ciego de Ávila, Santa Massiel Rueda, se sumó a la cita vía Facebook y auguró muchos éxitos en la contienda.

Morón, con esta renovada librería Ateneo, consigue un espacio donde han de confluir libros, literatura, café, ofertas gastronómicas, y un diálogo que va de la mano con el respeto y el buen gusto.

Los artistas y escritores de esta ciudad popular por sus portales aseguran el éxito de Es la hora, y saludan cualquier otra iniciativa a favor del arte y la cultura cubana.



Paso a paso: ¡Qué AHS más chévere!

Paso a paso ha llegado la Ahs avileña al final de un año bien peliagudo. No se ha amilanado. Ha encontrado un escenario que le quedó más que a la medida: el virtual. Nada es fortuito.

Estamos hablando de una generación digital. Y se mueve como pez en el agua, cuando se trata de rede sociales en Internet, selfies y canales virtuales de difusión.

Nada le ha sido ajeno porque encuentra lo necesario para difundir contenidos propios, llenos de gracia, soltura y con toques de genialidad.

La ciencia de la crítica diría que aquí la Forma y el Contenido estuvieron de la mano. También lo creo.

LA  FORMA

Durante todo el año se viene produciendo el boletín promocional Artefacto. Un diseño efectivo, fresco, agradable a la vista y de muy fácil lectura, de la gracia y obra de Yaudel Estenoz, cumple con la utilidad de su virtud.

Mes por mes llega a todas las instituciones culturales y personalidades vía email, pero también a través de Facebook, telegram. También cuenta con una reducida vida en impreso, para no perder la costumbre.

Desde el mismo principio del año, con el evento creado por el poeta, Miembro de Honor, y Secretario Ejecutivo de la sede provincial, Arlen Regueiro Mas (https://uneaciegodeavila.cubava.cu/filial-literatura/arlen-regueiro-mas/), XVIII Estrofa Nueva, encuentro nacional de Intelectuales y Artistas se hizo notable la calidad en el diseño y propuestas visuales.

Un equipo bien coordinado, encabezado por los promotores de la casa, y el diseñador Yaudel Estenoz, supieron darle un toque estético a tono con el mundo digital y las improntas de Facebook, twitter, instagram. Para ello se dieron a la tarea de mantener la página en homónima en Facebook.

Alcanzaron una repercusión motivadora y de alcance internacional.

Aunque cada diseño no fue realizado por el mismo diseñador, se mantiene una coherencia entre uno y otro. Por lo que los contrastes tonales van desde el equilibrio y la parsimonia, hasta los más altisonantes. Todo en concordancia con el espíritu juvenil que lo contamina todo.

El empleo de las líneas y los medios tonos cumplen su cometido de limitar, unir, agrandar espacios, continuar ideas o unir planos, entre otros. Y no hay en ello nada que corrompa el sentido unificador de cada propuesta.

De una manera especial se ha ido construyendo una identidad que le es propia a la Ahs avileña. Distingue y se hace notar. La belleza irrumpe en cada publicación con la ayuda y empeño de cada suelto, boletín, cartel, videos o podcast.

Las propuestas audiovisuales no se quedan al margen de esta armonía juvenil, de esa identidad construida desde la jovialidad y el deseo de crear pautas.

Parque virtual, un audio concierto en telegram ha logrado ser lo más certero posible siendo no solo original y espontáneo sino, además, al reflejar el sentir de sus creadores. Coloca verbos y sonidos en su justo lugar y consigue llegar al espectador. Lo conecta.

Con 677 suscriptores, este canal ofrece conciertos de música de calidad no solo internacional sino, también, cubana.

También está Enfoque, un audiovisual con estética de vanguardia, y siguiendo las pautas de pequeños documentales donde la promoción de obras y artistas van de la mano de un realizador ya experto como el moronense José Ángel Guevara Tamarit.

El ya archiconocido Títeres al centro, llegó en noviembre a su edición número 10. Y lo hizo de una manera grandiosa, casi futurista. Jugó en el tiempo e hizo recuento para reconfortar a los fanáticos de la Historia.

Se contó con la presencia de exponentes del arte titiritero no solo de Cuba sino, además, de Chile, Uruguay, Argentina, entre otros. Se hizo casi viral la fiesta de los títeres con una visualidad genuina y cargada de buenas señales.

Todas las propuestas en este evento estuvieron a la altura de las ediciones pasadas y no fue nostálgico los escenarios y las plazas. Aunque sí, el alcance real de niñas y niños, principales espectadores.

Todo x el arte en octubre, y los Juegos florales en marzo, atraparon la atención de todos los amantes del buen arte con propuestas cargadas de poesía y gusto exquisito. No solo con sombrillas y emojis de Facebook  se inundaron las redes sociales en Internet.

Lo mejor de la poesía de Iracema Díaz, Lionesky Buquet, Arlen Regueiro Mas, entre muchos otros poetas, fue degustado con placer por los internautas. Aunque no se alcanzó el éxito esperado si tenemos en cuenta los likes y el poble alcance de cada publicación.

EL CONTENIDO

En cada propuesta hay un sentido de pertenencia con la obra de los miembros de la filial avileña. Y más allá, con la cultura cubana.

Para ello se prepararon promos por los aniversarios de escritores como Lezama Lima, Alejo Carpentier, Dulce María Loynaz, entre otros. La impronta de sus obras en la historia del arte cubano también fue tenida en cuenta. Además, de como estos autores influyeron en la producción de los artistas miembros de la organización.

El 35 aniversario de la organización llegó a su clima con los audiovisuales realizados con los protagonistas actuales y pasados. Fue grato volver a escuchar a alguno de los primerizos en las filas de la Ahs, y a los más nuevos, los que heredan.

El respeto por la Historia de Cuba y su divulgación se mantuvo a la orden del día. La caminata cultural Siguiendo la Trocha  en el mes de noviembre, no se vio empequeñecida por trasladarse al espacio virtual. Todo lo contrario.

Si bien se trocó un tanto el espíritu inicial con que se gestó la caminata, de llevar el arte juvenil a los poblados y comunidades más intrincadas del territorio avileño, se mantuvo el ímpetu por rescatar la historia de la Trocha y la función social del arte de contribuir a la liberación del ser humano en aras del aprendizaje.

Con pequeños promos audiovisuales sobre la construcción y principales figuras de este andamiaje fortificado de nuestras guerras de independencia, dimos un paseo más que motivador y aprendimos de la mejor manera.

También hubo oportunidad para revisitar los animados de Elpidio Valdés, dándole el valor que merecen, así, los símbolos nuestros. Se trajo a escena el capítulo donde Elpidio cruza la Trocha. Y volvimos a cruzarla con él.

Los cumpleaños de los miembros y los eventos importantes en los que se vieron involucrados, tuvieron su espacio en estas publicaciones, como debe ser. La máxima que ha servido como aliciente laboral de la presidenta Santa Masiel Rueda, de que “no habrá algo más importante para la Ahs que los miembros y sus obras”, se cumplió a cabalidad. Y ha sido extendido a la presidencia provincial.

Un año bien complejo para el escenario cultural avileño. El arte juvenil de vanguardia tuvo sus muy buenos momentos en la plataforma virtual. Cuba renació en cada propuesta. La Ahs en Ciego de Ávila tiene asegurado el lugar de honor cuando los eruditos se encarguen de escribir la historia del arte avileño en tiempos de pandemia.

 

 

 



Después de la burbuja

Alicia intentaba imaginarse cómo sería vivir de esa forma extraordinaria, pero la idea la dejaba perpleja…

LEWIS CARROLL

 

Cuando leí El niño en la burbuja (Gente Nueva, 2018), de Leonel Daimel García, no me sentí defraudado ni desmotivado. Todo lo contrario. Con cada párrafo leído quería seguir descubriendo qué nuevas referencias históricas y bibliográficas evocaba ese volumen.

Es una historia para leerse de un tirón sin importar edades. La buena literatura no es ajena a la exquisita lectura. Y se agradece. Aunque nada nuevo hay bajo este sol.

Sí, las referencias casi exactas a la inolvidable Alicia en el país de las maravillas (1865) de Lewis Caroll no me desanimaron y la lectura se me volvió casi el juego de saber cómo Leonel se desprende, línea a línea, de esta influencia.

Sí, los fantasmas eruditos de El principio (1943) de Antoine de Saint-Exupéry, me obligaron a recordarlo con cada enseñanza ofrecida a Ye, protagonista de la burbuja. Pero de una manera asimilada, al hacerme llegar al final de la lectura casi sin darme cuenta, y para comprobar que la asimilación de las buenas ideas produce buenas ideas. Aunque no necesariamente.

Sí, desde su título me remití a la historia de David Vetter, el niño paciente de una enfermedad genética llamada Síndrome de Inmunodeficiencia Combinada Severa. Pasó toda su vida en una burbuja de plástico inmunizado construida por la NASA. Más quería saber los paralelismos entre David y el Ye, de Leonel.

Salvo los paralelismos poéticos y subjetivos de “vivir en una burbuja”, para estos niños nada comunes, no hay nada más que los una o los intercomunique.

La burbuja de David Vetter es real, fabricada para la conservación de su vida. La de Ye, es inmaterial, creada por el propio Ye como una vía de escape; la puerta del conejo, la de la habitación en Caroline, o la caída del avión de El Principito.

Ye necesita escapar de una realidad lacerante por sus excesivos tabúes. Aunque no se manifieste del todo, la punta del iceberg nos cuenta de lo introvertido del carácter de Ye en su etapa de adolescente, al vivir en un mundo fantasioso a conveniencia y en el que tampoco pareciera estar a salvo.

Sí, también veo esa misma especie de burbuja creada por Caroline (2002), la niña de la magistral novela de Neil Gaiman, cuyos padres no tienen tiempo de atender por lo ocupados que están laboralmente. Caroline se escapa varias veces a un mundo mágico, tétrico, tuvo que lidiar con sus deficiencias y superar sus propios miedos.

¿Qué sería de la canción Because de John Lennon, sin el Claro de luna de Beethoven? ¿O el Esta tarde vi llover de Armando Manzanero sin la armonía de la época del Doo-Wop? ¿Qué fuera de la obra ya tardía de Wifredo Lam sin la amistad o influencia de Pablo Picasso?

Y creo que el asunto no radica en las influencias, sino en lo nacido de ellas. Y Leonel Daimel consigue una novela corta a la altura de las mejores novelas referenciales de la literatura infantil.

(https://www.facebook.com/leoneldaimel.garciaaguilar/posts/1237200753113399)

El estilo narrativo es preciso y dibuja muy bien cada escena, así permite la lectura perfecta. Sin embargo, para algunos, ese sintetismo pudiera ser un arma de doble filo, sobre todo, cuando de tanto abreviar se omite, casi por accidente, el detalle más indispensable. En este sentido, creo logrado el contar lo justo para que nuestra mente (no importa la edad) le agregue la corporeidad necesaria a cada imagen o situación dramática.

Con esto consigue dos cosas, a mi juicio, imprescindibles. Primero, resulta más interesante la lectura desde la misma organicidad del acto de leer. Y, segundo, atrapa la complicidad del lector al poder sentirse como una fracción del demiurgo de esa novela.

A dos niños de 11 y 10 años les di a leer una buena parte del libro delante de mí. En los dos noté el interés acrecentado con el avance de la lectura. Veía inmovilidad casi total, dilatación de las fosas nasales, respiración más lenta haciéndose casi imperceptible. Introspección.

Avanzados en la lectura, sus expresiones corporales fueron mudándose hacia otra fase, ya de movilidad.

Hasta que, llegado el final del libro, los supe liberados, pero alegres. Descansados, pero felices. Me explicaron sentirse dueños y escribas de un libro hecho por muchas personas, porque iban visualizando lo no descrito en sus páginas. Y lo vivieron todo, con alegría, miedo y cierta nostalgia.

Fue un buen experimento que quizás nunca más vuelva a repetir en mi vida.

Las 13 ilustraciones, a cargo del experimentado animador y dibujante Alain R. Cuba, consiguen el objetivo de ponernos, al alcance de los ojos, la primera visualidad de esta historia. Porque es bien sabido del derecho de cada lector de ponerle la imagen deseada a los personajes y de montar en su mente las escenas de la mejor manera posible y a su antojo.

Son dibujos originalmente a color, y que en una impresión a blanco y negro pierden la primera de sus atracciones. Incluso, se afean al quedar a merced de la impresión y la saturación de las tintas. Se pudo haber pensado en trabajos más sobre la base de las líneas.

Pero no por ello dejan de ser hermosas. Me recuerdan, de alguna forma, el estilo de Disney.

Es crucial el mensaje devenido del encuentro con esta novela breve. Como el mejor de los abrazos. Como requisito para su comprensión solo ha de tenerse más de nueve años de existencia: la vida es hermosa, hay que vivirla y no necesariamente dentro de una burbuja.

Sin ánimos de hacer spoiler. Ye, es un niño especial. Un niño que ve la vida con sus propios ojos coloreados. Es infeliz, pero sabe que tiene algo por hacer con lo cual obtendría su felicidad. Supone, casi por intuición, que vivir en una burbuja le resolvería el problema. Pero aprende, por fin, el tamaño de su error.

Primera lección: los problemas se resuelven, no se ignoran.

En el mundo imaginario, Ye va comprobando que las personas viven ensimismadas en situaciones complejas. Nadie pareciera encajar en su mundo o en su propia historia. Y es porque la vida se hace, se rehace. Uno no se sienta a soplar el círculo con agua enjabonada para ver salir una burbuja. Uno vive, no se deja vivir.

Así lo visualiza en cada vagón del tren. Así lo deberíamos ver. También comprendemos la presencia de Algo, o Alguien, en el papel del dictador de nuestros actos. Como el escriba. O los signos que, en la comunicación verbal, parecen tener mayor preponderancia de la supuesta.

Ye es juzgado y sentenciado, al estilo de la Reina de Corazones en Alicia, “¡Que le corten la cabeza!”, pero a ser borrado como letra repetida que pareciera ser. Ojo, aquí hay mensaje encriptado. No es una letra duplicada. Ye tiene preferencias por lo que es afín a sí mismo. Como Narciso pudo sentirse atraído por su reflejo en el agua.

Ese, a mi entender, es la causa de todos sus conflictos. Esa es la diadema de su “saber(se) distinto a los otros niños, y es, apenas, por tener un nombre tan particular”.

Una vez que Ye se encuentra con Ele, otro niño con características personológicas similares a las suyas, que “traía en su rostro una sonrisa como de fotografía de revista”, es como si se abriera otra puerta mágica a un mundo verdadero. El mundo del autorreconocimiento.

Aquí noto yo un sabor agridulce con la penúltima escena. Ye y Ele se van a Ninguna Parte, tomados de la mano, y compartiendo el mismo asiento del mismo tren. ¿Por qué a Ninguna Parte?

Ninguna Parte se me antoja un lugar nefasto, como la localidad que en un mapa ha sido borrada a cal y canto. ¿Es que Ye y Ele se marchan a una especie de destierro personal y humano? Luego lo pienso, y pueden ser otras muchas cosas.

Sea como sea, leerse este libro es como el viaje hacia el interior que todos debemos hacer algún momento de nuestras vidas. No importa la edad que se tenga. No importan las rarezas adquiridas.

Su final es una sentencia hermosa, obsequio para cualquier humano de estos tiempos: aunque creas que vas a ninguna parte, si te acompaña la persona correcta, siempre terminarás llegando a algún lugar.

Así queda explicado mi duda anterior, ¿por qué a Ninguna Parte?