Premio a la décima joven en Santa Clara

La décima “tiene tanta calidad como cualquier otra forma de expresión poética”, aseguró el escritor tunero Júnior Fernández Guerra al obtener el Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara con su cuaderno de décimas Ejercicio de contaminación.

Nuestra décima “enrumbó” su contenido —tanto formal como temáticamente— a finales del pasado siglo, más allá de las bucólicas miradas al entorno insular en la obra de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé, y otros bardos decimonónicos, las contiendas épicas y cotidianas que reflejó la pluma de Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, y las improvisaciones de Chanito Isidrón, Justo Vega o Adolfo Alfonso a lo largo del pasado siglo.

Entonces este género se adueñó de nuevos lenguajes, diversificó su escritura sin alejarse del talante inicial, y brilló en nombres como los de José Luis Serrano, Ronel González, Pedro Péglez, Alexis Díaz Pimienta, entre otros autores, quienes publicaron muchos de sus libros gracias al concurso que se realiza en el marco de la Jornada Cucalambeana, en Las Tunas.

Algo más que una estrofa literaria, la décima constituye un signo de identidad, inmortalizada en sones, boleros, guajiras y en las más diversas formas de la cancionística cubana.

Para Junior —quien bebe de varios de estos autores a la hora de conformar su escritura, como lo demuestra el cuaderno premiado—, la décima resultó el vehículo ideal para expresarse estilística y formalmente. Por eso Ejercicio de contaminación es un texto “un poco existencialista” que intenta “entender algunas dinámicas sociales con respectos a dinámicas literarias, y viceversa”, nos dice el autor nacido en 1984 en Novosibirsk, en la URSS.

Además de poeta, este joven es narrador, licenciado en Ciencias Pedagógicas, instructor literario, egresado del Taller de técnicas narrativas del Centro de formación Onelio Jorge Cardoso, miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y director del Proyecto de promoción literaria y publicaciones alternativas EncaminARTE.

Ha merecido diversos lauros literarios, entre ellos el Premio del III Concurso Nacional de décima escrita Toda luz y toda mía, en 2014, con su conjunto titulado Amar, temer, partir. Con el libro Extraños ritos del alma. Antología de voces en la niebla mereció en 2015 el Premio Cucalambé, el más importante certamen de la poesía en estrofas de diez versos, dado a conocer en la XLVIII Jornada Cucalambeana.

En este 2018 mereció el Premio Calendario, de la Asociación, en la categoría de literatura para niños y jóvenes. Tiene publicado también Fabulaciones del verbo (Ediciones San Lope, Las Tunas, 2017).

Como parte de las actividades por el aniversario 329 de Santa Clara, fueron entregados los premios en otras categorías en concurso en la sala Marta Abreu del Teatro La Caridad: Beisy Fuentes Velázquez, de Sancti Spíritus, lo obtuvo en Literatura juvenil, con la novela Un solo día puede equivaler la eternidad; el santaclareño Edelmis Anoceto Vega, en Ensayo, con El Partenón sin Fidias. Ensayos sobre poesía y ética, y en Novela, Yordan Rey, joven autor de La Habana, residente en España, con la obra Madre de agua.

El premio especial relacionado con la cultura, historia e identidad de la ciudad de Santa Clara, lo obtuvo el escritor y periodista Alexis Castañeda Pérez de Alejo, con el libro Introspecciones detrás del olvido, donde rescata artistas insignes de Santa Clara, muchos de ellos casi olvidados o ignorados, entre ellos Ela O’Farril, Doris de la Torre y Meme Solís.

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