Faros, rostros y matices en las luces escriturales de Lisbeth Lima Hechavarría

Santiago de Cuba, tierra de letras. Regi√≥n cubana poco frecuentada por nuestra columna. Esta jornada conversamos sobre Lisbeth Lima Hechavarr√≠a (1995). Licenciada en Biolog√≠a por la Universidad de Oriente, se especializa en Antropolog√≠a F√≠sica. Es, asimismo, escritora y editora. Miembro de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS) y graduada del Centro de Formaci√≥n Literaria ¬ęOnelio Jorge Cardoso¬Ľ (2014).

Sus cuentos y poemas han sido publicados como parte de diversas antolog√≠as en Austria, Venezuela, Francia, Espa√Īa, Polonia, Estados Unidos, Cuba y pr√≥ximamente bajo el sello editorial Letra Latina el libro¬†De amor y otras aberraciones¬†aparecer√° en M√©xico, Colombia y Argentina.

Forma parte del colectivo de editores de la Editorial Santuario en Santo Domingo y es Jefa de la secci√≥n de Literatura en la AHS y vicepresidenta de esa instituci√≥n en Santiago de Cuba. Dirige y conduce la pe√Īa literaria El Escriba, que ya arrib√≥ a sus dos a√Īos de creada. En 2021 public√≥ el libro de cuentos¬†Rostros, por la Editorial Primigenios de Miami. Tiene, adem√°s, los libros¬†Matices de vida¬†y¬†Bestias interiores, por Il√≠ada Ediciones.

El cuaderno de poesía El faro que me habita (2021) y del que hoy le traemos una selección, resultó finalista en los Juegos Florales de su ciudad.

I (cuaderno 2)

Rodeado de lunas andas,

cabizbajo ante un cielo

que ya no brinda amparo a tus

luces.

Anhelas: un barco en alta mar,

un perro, una casita sencilla,

una mujer. Una mujer de sal,

que ilumine toda la tristeza en

tus ojos.

Sabina, medio sordo ya de

tantas noches,

lo llamas, pero también ha de

hacerse el mudo a tus s√ļplicas.

Queda este océano enorme

entre tu pecho

y seis días no serán suficientes

para navegar.

II (cuaderno 2)

Escurrirme sin ti nunca fue la

Idea.

Llegué sin avisar, sin permisos,

sin…

No temí jamás a tus instintos.

Aprendo a querer tus mares, tu

perro, tu luna.

Cayó un sol entre tus ojos

Primitivos,

la luz irrumpi√≥ de s√ļbito,

inundando mi barco.

Los ruidos te persiguen y yo soy

uno de ellos, dices…

Ay de ti, y de este silencio que

corta.

Ay de ti, que exergas mis

Versos.

IV (cuaderno 2)

Ser√° entre m√°s libros que vuelva a verte.

Como tapado solo de hojas llenas de ti.

Y leeré aquel cuento, culpable de estos versos.

Culpable de que lleves el Oeste a la espalda

y se esconda entre mis labios el ocaso.

Supe que tuve n día la gracia de llevar otro nombre.

Combinas el calor en tus muslos.

En la boca. En el pecho…

A pulso colocaste cada letra

mientras corrieron de ti todas las ganas de

llamarme Teresa.

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más Leído

Lo lamentamos. No hay nada que mostrar aún.

Suscripción

Para recibir nuestro boletín ingrese su dirección de correo electrónico

 
ÔĽŅ