consumo cultural


Fiesta de la Cubanía: la cultura como escudo y espada de la nación.

“Sin cultura no hay libertad posible”

Fidel Castro Ruz

 

La XXVI Fiesta de la Cubanía que tuvo lugar en la patrimonial urbe bayamesa  ha sido génesis de un nuevo capítulo en la celebración tradicional, convirtiendo la atípica edición en un trascendente espacio que desde escenarios virtuales, desafió las limitaciones por la actual crisis sanitaria que enfrenta el país.

Dedicada al aniversario 125 de la caída en combate de José Martí, al centenario del natalicio de las cubanas Celia Sánchez Manduley y Alicia Alonso, y al primer aniversario de la desaparición física de la Prima Ballerina Assoluta, el festejo incluyó como espacio principal la realización de la XXVIII edición del Evento Teórico Crisol de la Nacionalidad Cubana.

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Sirvió también la festividad como homenaje al aniversario 40 de la instauración del Día de la Cultura Cubana, a los 126 años del natalicio de Miguel Matamoros, los 30 de la fundación del Consejo Provincial de las Artes Escénicas de Granma y la creación de los Centros Provinciales de Cine, al 90 cumpleaños de Omara Portuondo y al aniversario 60 de la creación del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC.

Durante la apertura se realizó el recorrido del revólver Colt 38 –utilizado por Celia Sánchez Manduley y el pelotón femenino Mariana Grajales– desde el Museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes hasta el Teatro Bayamo. El objeto patrimonial tuteló la ceremonia inaugural que contó con la presencia del Primer Secretario del Comité Provincial del PCC Federico Hernández Hernández; Francisco Alexis Escribano Cruz, gobernador de la provincia; Abel Prieto Jiménez, presidente de Casa de Las Américas; Ernesto Limia, vicepresidente primero de la Asociación de Escritores de la UNEAC, y Lorianne Rodríguez, directora de Cultura en Granma.

«Formar consumidores críticos, cultos e inteligentes constituye el único camino para combatir la crisis cultural contemporánea acentuada por el uso de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones», expresó el Presidente de Casa de las Américas Abel Prieto Jiménez, al intervenir en la primera jornada de la Fiesta de la Cubanía.

La conferencia inaugural “Cultura y nación ante los desafíos del presente”, estuvo a cargo de Abel Prieto, que refirió claros elementos de la crisis cultural y la industria hegemónica del entretenimiento como enemigos viscerales de cubanía. El culto a lo pueril, el desinterés por la historia y la política, la cultura chatarra, el dilema de las redes sociales y la sutil manipulación de sus usuarios han creado un espacio de negación de la ciencia, sumado a la actual pandemia y el efecto en los núcleos de resistencia cultural.

El Presidente de Casa de las Américas subrayó además, que el poder de las plataformas privadas es mayor que el poder de los estados, actualmente la estética del show ha contaminado la información, los medios hegemónicos han maquillado sus modelos para seducir y crear un esquema de amnesia inducida en la cultura. El papel que antes jugaban grandes literatos como Émile Zola, Tolstói, Jean-Paul Sartre, está siendo sustituido por youtubers e influencers que inducen a una inevitable hipnosis mediática.

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Sobre estas amenazas al binomio cultura-nación, el ciberbullying, la fragmentación del conocimiento, el consumo cultural y los imperativos de formar consumidores críticos y conscientes reflexionó el público presente en interacción directa con el prestigioso intelectual, y en el que se destacó la significación de la Fiesta de la Cubanía como espacio que salvaguarda la memoria histórica en medio de una guerra mediática que pretende fragmentar la cultura cubana.

Abel Prieto también intercambió con participantes del Evento Teórico Crisol de la Nacionalidad Cubana durante la segunda jornada del festejo, y se presentó el libro de su autoría Símbolos, fogatas y hechizos infernales.

El evento propició un aguzado debate científico que tuvo como premisa la impronta de la mujer en los procesos históricos y culturales en Cuba y Latinoamérica, enfatizando en las luchas independentistas y revolucionarias hasta la actualidad. Se realizaron conferencias virtuales del Dr.C Pedro Pablo Rodríguez, investigador titular del Centro de Estudios Martianos; la Dra. Luisa Campuzano Sentí, quien dirige el Programa de Estudios de la Mujer en Casa de las Américas y Miguel Cabrera, crítico de danza e historiador del Ballet Nacional de Cuba.

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Se desarrolló un panel online a través del Canal Videos Crisol –habilitado para transmitir en redes sobre lo acontecido en la fiesta– con representantes del Frente Feminista de ALBA Movimiento en Venezuela, Argentina y Colombia, profesoras de la Universidad de Granma y la directora de la Casa de la Nacionalidad (institución que auspicia el evento).

La XXVI Fiesta de la Cubanía –que aconteció del 17 al 20 de octubre– contempló también la inauguración de la XXXII Jornada de Cine Cubano e Internacional con la presentación de audiovisuales realizados por el Proyecto Picacho, y se agasajó asimismo a miembros de la filial de escritores de la UNEAC que cumplieron aniversarios cerrados de creación literaria.

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En estricto cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias que exige el actual contexto epidemiológico del país, se realizaron presentaciones teatrales, inauguración de exposiciones de artes plásticas, se develó –como es habitual cada año– una escultura en cera policromada del músico y compositor cubano Miguel Matamoros, y durante el acto se amplificó un mensaje de voz de Martha Beatriz Matamoros Audinot, nieta del trovador santiaguero.

Las jornadas de celebración concluyeron tras haberse lanzado la convocatoria de la XXIX Edición del Evento Teórico Crisol de la Nacionalidad Cubana, próximo a celebrarse en 2021 y dedicado esta vez al centenario de Cintio Vitier, bicentenario de Francisco Vicente Aguilera y a los aniversarios 60 de la Campaña de Alfabetización y de “Palabras a los Intelectuales”. En la mañana del 20 de octubre, en homenaje a los 152 años de la interpretación por vez primera del Himno Nacional, se rememoró en acto solemne el patriótico suceso con la habitual Ceremonia de las Banderas.

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La Fiesta de la Cubanía, en singular edición, llevó su eclecticismo artístico a su máxima expresión. La Ciudad Monumento, ícono de rebeldía, reafirma su identidad cultural y su compromiso con los más genuinos valores sociales. El desafío al recrudecimiento del bloqueo y el enfrentamiento a una epidemia global no han provocado sino el fortalecimiento de la unidad, el hacer de la cubanía nuestro baluarte principal, el patriotismo como esencial arma, y la cultura como escudo y espada de la nación.


Librerías: espacios esenciales en las nuevas realidades sociales contemporáneas

“…sólo el júbilo que me produce entrar en una gran librería es comparable al frío que se siente al entrar en un gran arsenal”.

José Martí.

(Diario La Nación El 13 de enero de 1886)

“Las librerías son antros donde se pasean unos tipos raros que ojean lo que no compran, que hojean lo que sólo pueden mirar…”

César Hildebrandt

(Periodista limeño)

Quien se decida a realizar una exhaustiva búsqueda bibliográfica, acerca de temas relacionados con las instituciones culturales en nuestro país, podrá percatarse de siguiente detalle: sobre las librerías resultan, aún, escasos los trabajos que atiendan suficientemente su quehacer y papel, en torno a procesos articuladores como el servicio y la gestión cultural o su participación en la producción de conocimientos e intercambios de información y significaciones de la sociedad.

La necesidad de indagar en estas y otras zonas de profundas connotaciones para estas instituciones, cuya actividad se relaciona con las formas tradicionales del consumo de libros, radica en el largo tiempo que han estado presentes en los itinerarios y prácticas culturales[1] de muchos cubanos. Ocupan un lugar crucial en la memoria colectiva, fundamentalmente, por el interés de los servicios que prestan y de sus usos, servicios que dejaron de ser una práctica de consumo cultural[2] elitista mediado por signos de status, con peso en las competencias económicas o culturales.

Lo antes descrito les ha permitido ganarse cierta distinción y destaque en los distintos momentos histórico-culturales de nuestra sociedad, a partir de interconexiones establecidas en el tejido social, que les imprimen características —quizás las más conocidas— como las de ser soportes estructuradores de barrios y actividades culturales y lugar de afinidades cultivadas de diversas maneras: El lugar “donde a la memoria y la emoción se suma el encuentro, según postulados de la sicogeografía[3]”.   

El periodista, narrador, crítico y editor cubano Imeldo Álvarez García, da cuentas en su artículo «Libros, libreros y librerías”, de la impronta emotiva que estos lugares tienen al plantear “que valdría la pena compilar los criterios y anécdotas de los más importantes escritores, artistas e intelectuales sobre las librerías [donde] Saldría un libro colmado de experiencias incalculables en la memoria de cualquier densidad cultural”. Aunque valdría la pena recoger también las vivencias de otros grupos sociales, pues la permanencia y diversificación de las librerías por todo el territorio nacional[4] patentiza una de las maneras en que se han defendido, nuestros derechos culturales, en tanto, hacer usos de sus servicios,[5] ejemplifica la democratización y acceso a los productos culturales (específicamente los productos editoriales).

II

Urge recuperar y organizar la mayor cantidad de información posible sobre las librerías porque en Cuba, “donde se libra actualmente la más auténtica revolución cultural de estos tiempos, la librería tiene un significado distinto”[6],  al estar sometidas, entre otras mediaciones, a las cambiantes condiciones de la realidad social contemporánea, caracterizada por la diversificación (y nuevos hábitos) de consumo de bienes y servicios culturales que coadyuvan, de una manera u otra, a debilitar su viabilidad.

La diversificación de este tipo de consumo, ya ocupa el centro de disímiles procesos de reproducción social, lo que significa para las librerías, a escala local, según la opinión del pedagogo vazco, experto en politica y gestión cultural, Iñaki López Aguileta, “una dura competencia en el sector del ocio y la cultura, teniendo en cuenta la existencia de muchas ofertas públicas y privadas, en el hogar y fuera de él”[7].

Pese a las amenazas que se derivan de estos contextos, las librerías siguen desempeñando, desde su objeto social, el papel primordial de asegurar la bibliodiversidad y el fomento de la lectura de los niños, jóvenes y adultos, razones que convocan e invitan a reflexionar acerca de su lugar como espacio público que ha de ser promovido y defendido por todos los actores de la sociedad, los que deben (debemos) reconocer los roles y funciones de estas instituciones, para hacer ciertos las distintas proyecciones y asumir la pertinencia de valorizar la oportunidad que representan para el desarrollo cultural.

Este reconocimiento puede catalogarse de estratégico porque, hoy día, sobre las librerías se ciñen no pocos pronósticos oscuros, que guardan relación por una parte —y terreno de agudas polémicas— con el empuje de las tecnologías de la información y las comunicaciones (Tics) consideradas, muchas veces, colaterales a todo el ciclo productivo del libro[8].  y que afecta indiscutiblemente a los actores involucrados en ese proceso, entre ellos el lector y el libro respectivamente.

Por otra parte relacionados con comportamientos culturales,[9] tanto en el ámbito social y educativo, que indican que la práctica de lectura está quedando por debajo de otras prácticas como escuchar música, ver la televisión, escuchar la radio y ver películas en el hogar gracias al amplio inventario de equipos electrónicos para ello. En otros términos: desplazamientos hacia otras zonas «más atractivas” que dan motivos, a veces extremistas, para decir que las librerías “se están vaciando aceleradamente».  

Si bien en ambos sentidos existen verdades (relativas), resulta oportuno señalar que estas son las nuevas configuraciones donde las librerías se están (de)construyendo; asimilando e integrando otras interrelaciones y dinámicas para ampliar sus servicios, que no debe ser exclusivamente la venta de libros. Configuraciones donde las Tics pueden ser, efectivamente, excelentes aliadas ante las oportunidades que ellas proporcionan[10].

III

Datos obtenidos de las encuestas sobre el consumo y prácticas culturales en América Latina[11], apuntan a que la asistencia y/o visitas a librerías están exhibiendo cifras alentadoras lo que corrobora que estos espacios constituyen un incentivo para satisfacer intereses diversos. Cuba no es la excepción.

En los estudios que se desarrollan sobre el consumo de libros (producto cultural líder de la industria editorial), las visitas a librerías poseen una importancia particular, en tanto contribuyen a diagnosticar el sistema de prácticas relacionadas con el mismo. Preguntas diseñadas sobre la asistencia o visitas a librerías se realizan con el propósito de diagnosticar la utilización (uso) de esos espacios, ambos a disposición de las personas durante todo el año, a lo cual se debe agregar que visitarlas y ser socio de alguna es una práctica fácil de realizar y se pondera sobre la base de la importancia, utilidad y promoción de la lectura.

La información de y sobre las librerías, extraídas de estudios que indagan en otros fenómenos culturales vinculados con las mismas, sugiere y  aporta un  material nada desdeñable para el diseño y puesta en práctica de los resultados concretos de las políticas del libro en estos espacios culturales, esfuerzos institucionales a los que se incorporan investigadores de instituciones culturales y académicas, así como los propios  agentes de la industria cultural del libro, preocupados, desde visiones interdisciplinares y la conveniente combinación de recursos metodológicos, en conocer las razones por la que determinados grupos sociales asisten a las librerías y a cuáles asisten.

En perspectiva las valoraciones anteriores contribuyen a bosquejar los actuales derroteros de las librerías, que deben trabajar por superar la representación tradicional como el lugar donde se venden libros, creencias, muchas veces compartidas, entre la población y el personal que labora en ellas[12] y apostar por una  orientación hacia:

  • el servicio caracterizado por la creatividad; la utilización eficientemente de la información aportada por los estudios de la demanda; el sustento en diagnósticos socioculturales y programas de actividades flexibles; por la articulación de la actividad atendiendo a los principales factores que influyen en la conducta del consumidor como: los culturales, sociales y personales.[13] Asirse a la convicción de que presentar un servicio de buena factura contribuirá al aumento de hábitos, necesidades, demandas y expectativas culturales en la población (potencial comunidad de usuarios).

IV

A modo de conclusión, repensar las librerías como espacio público de la cultura, dedicado a la comercialización, posee intereses específicos que no deben dejarse pasar por alto, dígase, las relaciones que se establecen entre el binomio economía―cultura, pues están en el terreno del sector cultural cuyas actividades económicas se vinculan a la producción cultural a partir de ofertas que intentan satisfacer un tipo de necesidad específica: la cultural.  

Desde estas relaciones se visualiza la importante función de las librerías de ser una organización económica proveedora de servicios de distribución, función que las coloca en calidad de sociedad humana que tiene en mente los intereses de ese tipo de organización, situación que, en ocasiones, convierte las ventas al público en obsesión para los libreros,  sin tiempo para reparar en la responsabilidad de lo que representa el producto cultural editorial, de manera general, de otro tipo de producto.

La gestión comercial con enfoque cultural, un tipo de gestión venida a bien dentro del modelo de actualización social y económico cubano, está llamada a solventar las deficiencias generadas por esas posturas y reordenar los procesos en aras de elaborar engranajes más orgánicos. Gestión que está llamada a defender, “la única riqueza renovable (la cultural) y por tanto inagotable que tenemos [la cual] no puede ser sometida a las leyes de la oferta y la demanda”[14].

Así los procedimientos de trabajo a elegir ―o los elegidos―, tendrán inevitablemente que ser consecuentes con la creciente importancia del binomio antes señalado y tener la voluntad por comprender, acompañar y dominar mejor el lenguaje del mercado cultural (armónico y coherente con nuestra política cultural); realidad que exige entrenamientos más sólidos de los libreros y otros gestores para trabajar con recursos científicos de la actividad cultural más complejos, expeditos para estimular el deseo y la necesidad de llegarnos a esos “grandes arsenales” y sentir que tienen definitivamente un protagonismo mayor en nuestra vida cotidiana.

Notas y referencias bibliográficas

[1] Prácticas culturales (PC): se define como conductas y formas de proceder de las personas que expresan cierta relación con los objetos culturales. La acción directa y conscientemente practicada por los individuos, por ejemplo, escribir, asistir a funciones de teatro o visitar galería, bibliotecas y librerías, etc.

[2] El consumo cultural es un concepto estratégico para interpretar hoy día los asuntos culturales. El teórico de la cultura Néstor García Canclini, lo define como “el conjunto de procesos de apropiación y usos de productos en los que el valor simbólico prevalece sobre los valores de uso y de cambio, o donde al menos estos últimos se configuran subordinados a la dimensión simbólicas”. La idea del consumo cultural suele tener un ámbito de aplicación más amplio en el que caben las actividades relacionadas con los servicios culturales.

[3] La cursiva pertenece al escritor, poeta y ensayista español Manuel Rivas, que desde esta disciplina de la psicología, que estudia, entre otros aspectos, los efectos psíquicos que un determinado contexto produce en los individuos o entender los efectos y las formas del ambiente geográfico en el comportamiento y emociones de las personas, aseveró que sin las librerías y las bibliotecas no existiría la ciudad.

[4] Más de 310 librerías en funcionamiento según el Instituto Cubano del Libro.

[5] La respuesta de los usos, a decir del investigador granmense Máximo Gómez Castell, se objetiva en las producciones de sentido, en la actitud creativa de los individuos.

[6] Más información consultar el artículo de Imeldo Álvarez García “Libros, libreros y librerías”. Disponible en http://www.cubaliteraria.cu/artbaul.php?idarticulo=23

[7] Iñaqui López Aguileta (2002). La promoción del libro a escala local. Ponencia presentada en el XVIII Congreso Nacional de Libreros. Orense, Bilbao, Portugal. 1-4 de mayo.

[8] En el esquema del ciclo productivo del libro en Cuba las librerías se destacan como uno de los eslabones esenciales en la distribución. Ellas responden como estructuras comerciales al Instituto Cubano del Libro (ICL) y administrativamente a los Centros Provinciales del Libro y la Literatura.

[9] Entiéndase por comportamiento cultural el comportamiento exhibido por los seres humanos, o sea, la manera de proceder que tienen las personas en relación con su entorno o mundo de estímulos.

[10] El diseño y puesta en práctica de proyectos como los cibercafés, áreas de lecturas en la red o áreas para descargar libros digitales (gratuitamente) de las bibliotecas virtuales son algunos de los ejemplos que ilustran el resultado de estas alianzas.

[11] Refiérase, entre otras, a los datos recuperados de los informes del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina, el Caribe, España y Portugal (CERLALC) al cual pertenece Cuba, los informes iberoamericanos del libro y a la segunda Encuesta Nacional sobre Prácticas de Consumo Cultural realizada por el Instituto Cubano de Investigaciones Culturales Juan Marinello (ICICJM) en coordinación con el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE) de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

[12] Ver “La Gestión de los Servicios Culturales desde  la perspectiva socio-cultural en Santiago de Cuba. El Caso de las Librerías” de Liudska Guadarrama Álvarez.

[13] Los factores que influyen en la conducta del consumidor cultural serán determinantes en la toma de decisiones para usar o no el servicio que se presta. Según Philip Kotler, economista y especialista en mercadeo, estos son los: Factores culturales, sociales y personales.

[14] Fragmento de una exclusiva de Fornet aparecida en el artículo » Cultura cubana: Nunca respuestas fáciles a preguntas difíciles.» Publicado: en el sitio digital Cubarte el 27 de febrero de 2012.


Promueve nuevo proyecto audiovisual filial santiaguera de la AHS

La filial santiaguera de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) promueve el nuevo proyecto audiovisual para la web “El Creador 2.0”, una propuesta que busca insertar las obras de los artistas noveles como objeto de consumo y responder a las necesidades de los públicos más exigentes.

Juan Edilberto Sosa Torres, presidente de la filial, declaró a la Agencia Cubana de Noticias que se trata de una iniciativa dentro de la estrategia de comunicación de la provincia, en aras de visibilizar el trabajo de todos los asociados y sus proyectos, con independencia del lugar desde el cual lo desarrollen.

Asimismo, explicó que “El Creador 2.0” pretende capacitar y actualizar a los jóvenes creadores en cuanto a la identificación de las tendencias contemporáneas y el análisis de sus valores, y de ese modo evaluar los aportes en la formación de los artistas y los públicos.

La incorporación de Cuba al universo virtual ha supuesto una modificación parcial en los hábitos de consumo cultural, en tanto las opciones de este tipo, ofrecidas por las instituciones, ahora compiten con millones de contenidos para conquistar un público que antes le correspondía por cercanía geográfica, destacó.

Sosa Torres reconoció las potencialidades de la AHS para ofrecer productos de calidad a los usuarios más exigentes desde las diversas manifestaciones de las bellas artes y el pensamiento, ámbitos en los que se mueve su membresía.

Gracias a las tecnologías de la información y la comunicación, hoy, pueden concebirse, con un mínimo de recursos, productos mediáticos en el espacio virtual que recreen a los creadores más jóvenes a partir de sus propios discursos, en lo que puede considerase una práctica de autorrepresentación.


El perreo de Bad Bunny

Recientemente en las redes sociales circula el más reciente video clip del reguetonero Bad Bunny, con el título «Yo perreo sola». Han sido tantas las opiniones que me dediqué a observarlo por varios minutos para poder tener criterios para su análisis. Muchos lo catalogan de sorprendente y transgresor, cuestión de la cual mantengo algunas reservas en dichas adjetivaciones. Antes, hay que aclarar que el perreo es una forma muy particular de baile que proviene de la música urbana pero con énfasis en el reguetón. Este baile es propio de las mujeres que vemos en muchos de estos videos clip moviéndose de una forma erótica y lasciva.

Lo primero que hice fue asesorarme con Lazara Laura Yllarramendiz Alfonso, musicóloga cubana y devenida en una investigadora en estos temas de la música urbana al centrar su tesis de graduación sobre dicho género musical.

Yllarramendiz Alfonso aclaraba que tras la figura de este músico (como de tantos otros) existe una gran industria que piensa cada detalle de las cuestiones que se realizan desde el audiovisual. Por ejemplo, muchos miembros de la comunidad LGTBIQ, a partir de este video, han tomado a Bad Bunny como un elemento de identidad por la simple cuestión de verlo travestido en dicho material.

Bad Bunny se caracteriza de mujer en su último video, Yo Perreo Sola, y suma 2,5 millones de visitas en Youtube en cuatro horas

Apuntar que travestirse de mujer no es ningún elemento de trascendencia en la música como muchos plantean. Hace aproximadamente más de 30 años que Freddie Mercury había realizado en un video clip titulado I want to break free. En esta canción sí había un genuino reclamo y protesta por las cuestiones asociadas a la condición sexual. Este video sí fue trasgresor y sorprendente en su momento donde generó muchas polémicas en una época donde era tabú abordar las cuestiones por condiciones de sexo, género e identidad. Además de la existencia de la propagación y desconocimiento sobre el virus del VIH-SIDA.

Detrás de Bad Bunny hay todo un mecanismo y “tanques” pensantes de la industria musical que mueven a los artistas a tendencias y actitudes según los estudios de públicos. Los mismos deben cumplir estos reclamos de dicha industria, sino la misma le da la espalda, hecho que demuestra que no es muchas veces el talento, lo que promueven las transacciones del la música y el entretenimiento. Agregando que los estudios de públicos en estos momentos son muy buenos, por toda la información que les brindamos voluntariamente a través de las redes sociales, plataformas para los estudios de tendencias y gustos.

Aun así este video, donde se puede ver a Bad Bunny perreando, sigue estructurando cuestiones de la violencia simbólica, donde el cuerpo femenino no es sujeto, sino objeto. Por lo tanto, no existen cambios de paradigma, ya que se reproducen los mismos valores de consumo y sexualización de la imagen. Amén de la excelencia en la fotografía, dirección de arte, producción, edición y posproducción.

Por estas cuestiones son importante los estudios que realiza la musicóloga Lazara Laura Yllarramendiz Alfonso dentro de la música urbana. Así como la divulgación de sus análisis, porque son una importante herramienta para críticos, periodistas y público en general en ras de contribuir a un juicio crítico de la realidad social. Además, el abordaje de temas referentes al consumo cultural constituye un elemento fundamental en la educación musical de las futuras generaciones.


¿Por dónde andamos?

Como ya se hace habitual en los últimos tres años el Museo de la Música “Pablo Hernández Balaguer” sirvió de sede al encuentro que realiza la dirección nacional de la Asociación Hermanos Saíz, encabezada por su presidente Rafael González Muñoz, con el ejecutivo de la filial provincial de Santiago de Cuba y el conjunto de instituciones del sistema de cultura así como los medios de comunicación del territorio para evaluar el cumplimiento de los acuerdos devenidos del Tercer Congreso de la organización en 2018.

Entre los temas abordados se hizo énfasis en la necesidad de cumplir un acuerdo que actualmente no se ha implementado y que, como se puso de manifiesto en la cita, constituye un tema de primer orden para la filial en su conjunto. Se trata de la reubicación de la sede provincial de la Asociación en un local que se encuentre en las inmediaciones del centro de la ciudad, lo que favorecería la inclusión expedita de la producción artístico-literaria e intelectual de la organización en el principal circuito de consumo cultural de la ciudad.

Otro tema que acaparó la atención de los asociados y los funcionarios presentes en el encuentro fue el relacionado con el vínculo entre la Asociación y las instituciones para el posicionamiento del arte joven de vanguardia como opción relevante en el panorama cultural de la provincia. Se abogó por la necesidad de establecer nuevos mecanismos de diálogo interinstitucional y fortalecer los existentes para poner a las entidades al servicio de los creadores y crear un arte que responda a las necesidades del público y los cultores.

Sin embargo, todo ello sería imposible sin una comunicación efectiva. Este tópico también motivó varias intervenciones acerca de los accesos a los medios de comunicación nacional por parte de los asociados y el reflejo real de los resultados de trabajo de una filial que, en el período poscongreso ha tenido un ascenso tanto cualitativo como cuantitativo en la gestión y producción del arte joven en la provincia.

En el encuentro también se abordaron temas como los impactos comunitarios del trabajo de la asociación, las nuevas proyecciones para el presente año y el debate sobre la programación y la inclusión de los asociados profesionales en los catálogos de los centros, consejos y empresas pertenecientes al sistema de instituciones de la cultura en la provincia como vía efectiva de reconocimiento a la calidad del arte que ellos producen.         


Memoria y futuro del periodista cultural

Por: José Aurelio Paz

Primero quiero agradecer la idea de que este coloquio pueda convertirse, y de hecho ya lo hace, en antesala al reconocimiento de una labor difícil y casi inexistente en el país, a mi modo de ver, como es el ejercicio de la crítica cultural, muchas veces ninguneado en nuestros medios de prensa e, incluso, subvalorado por nosotros mismos, entre otros géneros, en concursos y certámenes. 

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Festival Nacional de Hip Hop TRAKEAN2: Espíritu de rap, alma sin género

«Yo soy extremadamente marginal. El rap me enseñó a crear una cultura, a amar mi raza, a entender lo que es género y respetarme como mujer. Me enseñó a escribir poesía con 50 años. Hoy tengo ya 59 y el rap sigue siendo todo en mi vida. A mí nadie me puede decir tú no puedes cantar, aunque la hegemonía aquí la tengan los hombres»; así, con su experiencia de vida y una afirmación categórica abrió Luz de Cuba (Luz Cristina Despaigne Garrido) la primera sesión de debates del octavo festival nacional de hip hop TRAKEAN2, que desarrolló la Asociación Hermanos Saíz (AHS) de Camagüey entre los días 17 y 21 de marzo. [+]


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