Ofelia: el cuerpo sobre la tierra partida (Parte I)

(un espectáculo del Grupo de Experimentación Escénica LA CAJA NEGRA)

yo soy Ofelia

el cuerpo sobre la tierra partida

las manos duras sobre hierro/

soy el coro infantil para el matrimonio

soy carne de matrimonio/

mi música es el peso da la ausencia

mi voz el viento sobre la máscara/

 

¿Cómo se reconstruye un mito?

¿Cómo ha sido para el Grupo de Experimentación Escénica LA CAJA NEGRA?

¿Cómo se construyó el espectáculo Ofelia?

Todo empezó por la necesidad de hablar de nuestras madres, hermanas, amigas, conocidas. La pregunta siempre fue: ¿Dónde estaba el pretexto? ¿Dónde estaba la imagen con la fortaleza suficiente para hablar desde ella? Entonces dirigimos a mirada a los clásicos, a los mitos. Todos llenos de mujeres heroicas, trascendentes. Así llegamos a Shakespeare y su obra Hamlet, a Millais, y por último, a Müller. Así empezó el camino.

La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca (The Tragedy of Hamlet, Prince of Denmark), o simplemente Hamlet, como se conoce, es la tragedia del autor inglés William Shakespeare. La obra transcurre en Dinamarca, y trata de los acontecimientos posteriores al asesinato del rey Hamlet (padre del príncipe Hamlet), a manos de su hermano Claudio. El fantasma del rey pide a su hijo que se vengue de su asesinato. La obra transcurre alrededor de la locura (real y fingida) y del dolor que se transforma en ira. Es un texto donde se explora temas como la traición, la venganza, el incesto y la corrupción moral.

También esta obra nos presenta a algunos personajes que por sí solos representan otra mirada a los hechos de la obra. Una mirada que puede hacer de esta tragedia un canto contemporáneo. Uno de esto personajes es Ofelia, hija de Polonio, hermana de Leartes y la cual es cortejada por el príncipe Hamlet.

las aguas del río Avon me tranquilizan

me hacen sentir de otra época

ese es el río de la fortuna

rodeado de girasoles y margaritas

sus aguas no llegan al molino

allí hay sobras que no son limpias

allí hay osos y aves de rapiña

 Adentrarnos en un personaje de la magnitud y trascendencia de Ofelia nos permitió encontrar un conducto para hablar sobre temas que nos interesaban mucho: La lucha del cuerpo femenino ante el poder. La violencia y los silencios provocados por el ejercicio del poder sobre los cuerpos femeninos, vistos desde un plano psicológico y corporal. La diversidad de matices e historias que yacen alrededor del concepto de la feminidad. La búsqueda de la herencia trágica de cada actuante para romper la normalización de la violencia patriarcal a la que son sometidos los cuerpos femeninos de sus familias. La construcción de una historia correspondiente a la biografía familiar de cada actuante que permita un juego entre realidad y ficción. 

Cuando en 2021 empezamos a investigar el mito de Ofelia, sabíamos que debíamos dialogar con la infeliz imagen shakespeariana para dar un mensaje más cercano a nuestros intereses. Se trata de una figura que ha sido inspiración para literatos, artistas y filósofo. El pintor inglés John Everett Millais, por ejemplo, llegó a nosotros con una Ofelia que desaparece bajo las aguas. Aguas diáfanas que no ocultan a la vista del espectador sus brazos, torso y su hermoso rostro ausente, en un gesto que nos conmueve. ¿Por qué las aguas?

 ser un cuerpo para otros cuerpos

me debilita/me contradice/me niega

nací completa

no soy un número

la soga no pertenece a mi cuello

no seré motivo de fiesta

mi desnudez es una metáfora

de cuanta hambre posee

El olio sobre lienzo de Millais fue hecho en 1851, y nos sirvió de mucho como imagen visual inmediata. La mirada hacia una princesa, una mujer delicada que había cometido un acto antinatural. Aquella imagen tenía los ojos inanimados, los labios entreabiertos, y las manos en actitud de ofrenda. De aquellas manos escapaban flores en una acción que parece continua, un mensaje perpetuo. ¿Quién es Ofelia?

¡soy la madre de todos!

¡soy la puta de todos!

¡soy el juego de todos!

 Ofelia es una invención existencialista, una alojada en el inconsciente colectivo como censura. El personaje tropieza con resistencias que ella misma suscita. Por ello decidimos buscar en Heiner Müller y su texto Máquinahamlet (Die Hamletmaschine). Una obra que surge por la obsesión que el dramaturgo alemán tenía con Willian Shakespeare. Müller siempre quiso reducir a su esqueleto las complejidades dramáticas que ofrecía la inmensa obra del inglés. Nosotros queríamos a Ofelia sin reducciones.

rompo las cadenas

que un día sujetaron mi voluntad/

rompo el papel

donde me escriben/

 En un ejercicio de interpretación del texto de Heiner Müller, seleccionamos el cuadro nombrado Ofelia y junto a la actriz Yanisleidys Laborí Cueva creamos el material audiovisual Ofelia. Un material creado gracias a la colaboración de Renato Arza y su Estudio LUAR, Rubén Aja Garí y Buena Luz Producciones. Queríamos ver a Ofelia desde la imagen del cine, aun desde una teatralidad impactante pero traducida por el lente. El texto nos remitía a un lamento extendido, un llanto interminable, a un dolor colectivo. Ese sentido de “lo colectivo” en el resultado final, fue muy revelador. Ofelia se mostró ante nosotros con sus deudas y con sus múltiples rostros.

De aquel ejercicio, trascendió hasta nuestro espectáculo final, la música incidental, así como una Ofelia que se presenta, porque tiene algo más que decir. Algo que “las aguas” y Hamlet ignoran.

En los meses venideros, nuestras lecturas continuaron, la idea era desarrollar un monólogo. Construirle a la actriz una Ofelia rebelde, sufrida pero emancipada. Descubrimos que teníamos que quitarle ingenuidad, que nuestra Ofelia tenía que tomar el control.

la mujer asfixiada soy yo

la mujer de seda y fango soy yo

la mujer que baila y excita soy yo

la mujer de flores secas soy yo

la mujer que renunció al castillo soy yo

La Ofelia shakespeariana nos parecía muy sola, de una voz cuyo mayor volumen fue el suicidio. Aquella mujer vivía en un mundo de hombres, no tenía poder ante ninguna decisión, no era libre. Aquella mujer no era parte del reino.  

Müller por otra parte, nos muestra una imagen fortalecida. Ofelia se sabe parte de la sociedad. Juega un rol y determina ciertas cosas. Puede tener deseos, sueños y perversiones. Pero aún no toma el poder. El suicidio, las aguas del río Avon, siguen siendo la solución más dulce. ¿Cuántas ofelias han de caer?

¿puede una Ofelia pensar en el futuro?

¿puede una Ofelia construir algo?

 Tras la pandemia, el proyecto de colaboración Internacional JUNTARTE, nos propuso encontrarnos en La Habana. Allí desarrollaríamos distintas acciones, entre ellas, un proyecto escénico de interés personal. Tras la propuesta, decidimos llevar Ofelia (el posible monólogo), y construir bajo la mirada de colegas y maestros de otras geografías.

 yo soy Ofelia

camino sobre braza ardiente

para soñar/

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