«Los agradecidos hablan de la luz»

Recuerdo aquella tarde, mientras atravesaba el Parque Céspedes, la incesante vibración del teléfono interrumpiendo de súbito la plática que sostenía con un colega. Eduard Encina al habla me invitaba a formar parte de la Jornada Literaria Orígenes en el municipio Contramaestre. La euforia fue tal que apenas me despedí del muchacho y volé a casa a preparar las cosas para el viaje. Por primera vez me invitaban a un evento como escritora. Corría el año 2016 y el Orígenes celebraba su octava edición. Compartir entre tantos escritores del territorio y sentirme parte de ese mundo, cambió, sin temor a dudas, mi perspectiva del oficio escritural y todo lo que eso encierra. Pero mentiría si ahora mismo lograse hacer alarde en cuanto al sentir que me produjo la experiencia cognitiva de la parte histórica en este evento, pues choca uno de frente y sin pausa con realidades de las que nunca escuchó en la escuela mientras estudiaba a Martí, novedades que nutren nuestra forma de ver al Apóstol, de sentirlo.

Aprendí que el evento en Contramaestre surgió, teniendo en cuenta la importancia que tuvo el municipio en la fundación de uno de los proyectos literarios más importantes de Latinoamérica en la primera mitad del siglo XX, me refiero a la Revista Orígenes, fundada por José Lezama Lima y financiada por José Rodríguez Feo, sobrino de Federico Fernández Casas, quien fuera dueño del Central América, un lugar que desprende magia y se convierte en sitio espiritual y teórico de esta cita que ya llegó a su décimo tercera edición. El auge artístico-literario que siempre ha caracterizado a Contramaestre sentó las bases para la creación de la Jornada, que tuvo su génesis en el concurso de igual nombre, allá por el 2008, bajo la tutela del escritor y Miembro de Honor de la Asociación Eduard Encina, y de poetas e historiadores como Jorge Labañino Legrá y Arnoldo Fernández, a los que se le sumaron otros escritores e intelectuales.

Confieso que nunca imaginé tener la dicha de formar parte un día del comité organizador del evento, el cual este año, dada la sostenida epidemia que continua azotando a nuestro país, por primera vez se encuentra desarrollándose de forma online. El objetivo fundamental es proponer un espacio para el debate y el intercambio entre los jóvenes creadores del territorio oriental, que en esta ocasión expande sus horizontes hacia toda la Isla.

El evento suele dividirse en tres componentes esenciales: el teórico, con paneles temáticos, conferencias, debates y charlas; el práctico, donde se llevan a cabo las lecturas, exposiciones de artes visuales, presentaciones de novedades editoriales. En este caso se presentarán Ediciones Santiago con su Colección Renacimiento; un interesantísimo proyecto con la intención de rescatar clásicos de la literatura universal y traducirlos al español, justo afín a la temática de esta edición de Orígenes, “las traducciones literarias”. También a Ediciones Caserón, la Editorial Oriente, así como las propias editoriales de la AHS en el sistema de ediciones territoriales: Sed de Belleza, La luz, Áncoras, Aldabón y Reina del Mar. Contamos en esta sección también con las presentaciones de revistas propias del contexto provincial como la Viña Joven, Caserón, La Noria, la revista de la Casa del Caribe, entre otras.

Y, por supuesto, no podría faltar el componente sociocultural, siendo uno de los momentos más notorios dentro del programa, donde se comparte con las comunidades rurales del municipio Contramaestre. Es una especie de peregrinaje que se realiza siguiendo la ruta histórico-funeraria del Apóstol, momento en el que se hacen presentaciones de libros de los escritores participantes y se donan ejemplares a las escuelitas de campo por las que arribamos en la expedición. En esta modalidad online estaremos compartiendo imágenes de visitas anteriores a lugares históricos e instituciones, así como conversatorios y debates a través de nuestras plataformas virtuales.

Encierra a esta jornada una especie de misticismo poético generado por la historia, donde no podría ser otro que Martí quien detonara sentires tales. Llegar al cementerio de Remanganaguas, donde estuvieron enterrados los restos del “más universal de los cubanos”, es el objetivo indispensable de ese peregrinar que emprenden los participantes cada 19 de mayo antes de que el sol aclare.

Imágenes de archivo de la autora

Una vez allí, luego del largo viaje, ya vamos con lo aprehendido en el camino y listos para escuchar latir el corazón de la Isla. Se dice que justo al mediodía, si te tiendes en el suelo del cementerio, puedes escuchar el latido… solo basta con cerrar los ojos y dejarte llevar.

Es una experiencia, que unida a las anécdotas que los lugareños narran, sobre todo los más longevos, cambiarán tus perspectivas de sucesos históricos. Lo mismo frente al obelisco en Dos Ríos, donde hacemos un alto para dedicar unos versos al Martí de siempre, enalteciendo su obra literaria. Y es que gratifica saberlo faro imprescindible en las jóvenes vanguardias creativas de hoy.

Admito que no hubiese sido igual la visión que atesoro del Apóstol ni el modo de interpretar sus versos sin el aporte invaluable que me ha ofrecido Orígenes en estas cinco ediciones de las que, fortuitamente, de una forma u otra, he participado. Se descorrieron las cortinas, cayó el telón de fondo y quedó ante mí un referente que guardo, ansiosa de que mi niño crezca para que descubra la belleza plena de las obras martianas. Hace justamente un año, por estas fechas, leía unos versos de La Edad de Oro a mi bebé de tan solo ocho meses, mientras en las redes recordábamos ediciones anteriores del evento y me inspire a escribir unas notas en el Diario de Mateo:

Marco en amarillo frases mágicas para mi niño.

–Mamá, los libros no se pintan.

–Cierto, amor mío, mas me dispensa un noble gesto. Apunto en estas desgastadas páginas aquello que no debes olvidar jamás, pues quién sabe si tal vez mañana a otras tierras el trabajo llame y no pueda estar siempre ahí para leértelas, mas cuando vuelva a ti, Martí y yo, orgullosos te escucharemos decir: “Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz”.

Imágenes de archivo de la autora

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