Lisandra Gómez Guerra


Los de aquí con los de allá

Desde de la propia céntrica calle Céspedes, gracias al gran ventanal de la sede del Centro Provincial de Patrimonio, de Sancti Spíritus, se puede disfrutar de una variedad de técnicas artísticas que cuelgan de las paredes. Firmas de consagrados y noveles coinciden esta vez en una propuesta de exquisita factura.

“Se titula la exposición Los de aquí con los de allá —explica Omar Fernández Galí, Cuti, su curador e impulsor—. Nace de la selección de un grupo de obras que tenemos en nuestro fondo como resultado de donaciones realizadas al Taller de artes gráficas de Sancti Spíritus en los diferentes intercambios que hemos tenido y, por supuesto, las piezas de nuestros artistas más jóvenes”.

Bajo ese concepto confluyen grabados herederos de las técnicas linografía, xilografía, así como punta seca y color.

“De esta forma, logramos que los menos experimentados dialoguen con quienes ya tienen una carrera consolidada. Por eso, pueden observar creaciones de Rafael Cáceres, Ángel Villalobos y Lala Trewis con, por ejemplo, dos recién egresados del sistema de escuelas de la Enseñanza Artística: Yanely Gómez y Ricardo Hernández.

“Los artistas visuales hacen currículo mediante las exposiciones, nuestros integrantes del taller aspiran a ser miembros de la Asociación Hermanos Saíz y esta los avala para ese objetivo por la calidad que se exigió para compartir espacio con los autores más reconocidos”.

Y es que el Taller de artes gráficas de Sancti Spíritus ha sido escuela desde su creación. En su interior junto a las grandes prensas se ha enseñado a diferentes generaciones los secretos del grabado, técnica de impresión con origen en China.

“Hoy estamos en buen estado porque hay muchos jóvenes trabajando con talento y deseos de hacer. Pero, tenemos como deuda que hay artistas consagrados que todavía no se han incorporado. Desde el 2018 estamos en esta ciudad, gracias al donativo de Alexis Leiva Machado, Kcho, y ha sido imposible lograr que se motiven. Mas, confío que un día ocurra. Este taller tiene sus puertas abiertas para que todos hagan sus obras aquí”.



«Mi obra es muy visceral»

Demasiado ha llovido desde que los fotógrafos apretaban el obturador solo en busca de encuadrar el plano perfecto. Aunque aún se arrastra algún que otro prejuicio con esta manifestación artística, los hombres y mujeres con ojos agudos y tras las cámaras han demostrado con creces que una instantánea habla, convoca, seduce, hace reflexionar…

Fue esa la inspiración para que el espirituano Álvaro José Brunet llegara a la fotografía. Descubrió desde el primer instante que en ella se sentía como pez en el agua.

“No soy muy bueno con las palabras, por lo que en el arte he encontrado el camino justo para decir cómo pienso”, confesó hace algunos años a esta reportera, quien intentaba descubrir las claves del arquitecto de título que, poco a poco, en el mundo de las artes visuales se hacía carrera dentro y fuera de Sancti Spíritus.

De aquella entrevista a esta, también ha llovido bastante. En su currículo descuellan cuatro exposiciones: Arsenal, Detrás del Muro 2, Rompiendo reglas y Guardar, correr y seguir guardando como parte del programa de la XII Bienal de La Habana, la materialización de la Academia de Artes El garaje fotográfico, el liderazgo de Catorceavo, el grupo que con su Carnaval conceptual colocó a Sancti Spíritus en el mapa de la XIV Bienal de La Habana y una buena cantidad de exposiciones que recorren desde intimidades de la diversidad sexual, la serie El peso de la vida hasta la instalación No reconozco otro dueño, donde se conjugan música, literatura,
historia y las artes visuales.

“Mi obra es muy visceral. Represento lo que sufro día tras día, no solo yo, sino lo que sufre mi gente. Trato de hacerlas con lenguajes que sirvan para el mundo entero y en ese sentido sigo trabajando y no me puedo desligar”.

La instalación interactiva Temperamentum fue una
de las tres piezas que le dio el Premio del XXXV Salón Oscar
Fernández Morera. (Foto: Lisandra Gómez Guerra)
La instalación interactiva Temperamentum fue una de las tres piezas que le dio el Premio del XXXV Salón Oscar Fernández Morera. (Foto: Lisandra Gómez Guerra)

Bajo esa premisa apostó, otra vez, por competir en el XXXV Salón Oscar Fernández Morera —el evento más importante de las artes visuales en Sancti Spíritus— y, volvió a llevarse las palmas del jurado. Esta vez seducidos por las múltiples lecturas de tres singulares creaciones: Feliz remo (instalación), Temperamentum (instalación interactiva) y Deadly fork (acción perfomática).

“Son tres piezas independientes. Las tomé como pies forzados para seguir creando porque hay veces que uno se achanta un poco y resulta un poco compleja la creación artística. Revisé mis anotaciones y me percaté que tenía posibilidades de ejecutarlas.

“Feliz remo forma parte de la serie El peso de la vida. Utilizo objetos que simplemente sirven para ser contemplados y convoco el pensamiento sobre el significado del remo en esta isla.

“Para la acción performática también me apropio de objetos. En este caso son instrumentos de tortura antiguos convertidos en joyas o en accesorios que las personas pueden llevar. Siempre van a estar reflejados en una fotografía hecha a una modelo, pero si el público quiere puede ponérselo, probárselo. El objetivo es hacer 15 piezas para una futura exposición personal.

“Mientras que Temperamentum —también de El peso de la vida— muestra el logotipo de Superman, gracias a granos de arroz blanco cocinados. Nos deja ver los múltiples vacíos. Además, lo acompaña un celular con una aplicación, donde se pueden escuchar los criterios sobre la misma de cuatro críticos de arte: Elvia Rosa Castro, Hamlet Fernández, Ramón Cabral y Alain Cabrera. Cada uno tiene su propio temperamento: melancólico, flemático, colérico y sanguíneo. En función del temperamento de cada persona que
interactúa con la pieza si quiere puede escuchar lo que significa la obra.

“Quedé muy satisfecho con ellas, porque son obras que se culminaron de forma muy redondas, bonitas. Me gusta que las personas también disfruten de la belleza”.

Además de apostar por una visualidad agradable, siempre nos obligas a leer entre líneas…

Tiene que ver con mi temperamento. Soy una persona de pensar mucho lo que pienso, lo que digo, lo que hago. Ese equilibrio entre lo bonito y que pongan a pensar lo vuelco a los seres humanos. De qué sirve una persona bonita si está vacía.

Después de varios premios en este salón, ¿no ha pensado Álvaro volver a conquistar escenarios capitalinos e incluso coquetear con internacionales?

Mi mayor satisfacción es que mis piezas que nacen aquí se presenten en mi ciudad. Luego pueden llegar a otros espacios. El Morera me sirvió como pie forzado para crear. Hace poco también asistí a la II Bienal de Pequeño Formato Amelia Peláez del Casal, convocada por el Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y estaré siempre en los eventos espirituanos. Estuve ya en varios espacios capitalinos. Fue una prueba que me puse. Incluso, un crítico de arte muy amigo me dijo una vez que hasta que no me montara en el tubo de aluminio no sería nadie y le respondí que le demostraría que sin salir de Cuba se pueden hacer muchas cosas. Todo depende de lo que se proponga uno como artista.

Lo que pasa es que todo está muy deprimido. Muchos salones desaparecieron. Resulta complejo viajar por una pieza a otras provincias. Pero, tengo información de que se piensan retomar los certámenes nacionales. Y creo que es justamente una manera también de impulsar la creación. En la medida que uno produce se van engrasando las maquinarias.

Para nada creo que el Morena me quede pequeño. Fue inmenso en un momento. Aquí se convocó una generación donde estaban Jimmy Bonachea, Ariel Orozco, Adonis Flores, artistas de primera línea y venían críticos como Gerardo Mosquera. Eso se puede rescatar.

En el caso de las exposiciones internacionales surgirán como ha ocurrido en otros momentos. Claro que desde la capital del país se proyecta mucho más fácil que desde aquí.

Después de tanto camino recorrido, ¿cómo se define Álvaro José Brunet: arquitecto, fotógrafo, artista visual?

Tengo todos los carnés habidos y por haber, pero eso solo no te hace artista. Hoy hago de todo. Empecé a hacer arte sin saberlo. Nunca supe cuándo dejé de ser una cosa y comencé a ser otra, porque es una línea tan indefinida a veces y tan desenfocada que no sabes dónde está.

Sigo siendo el mismo arquitecto después de 20 años porque hay quien me pide ayuda sobre el tema. Arreglo una moto, una bicicleta… Sigo siendo el mismo y estoy aquí en Sancti Spíritus que es muy importante para mí.

En el más reciente proceso de engrasar motores, ¿con qué nos sorprenderá?

Quiero concentrarme en la serie Deadly fork y seguiré con El peso de la vida, que es ilimitada porque son con objetos cotidianos y los problemas que también están ahí a flor de piel.



Ernesto Valdés Barceló ¡Maestro de Juventudes!

Un reclamo de muchos rompió uno de los pocos silencios de la última asamblea provincial de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), aquí: «¿Hasta cuándo no contaremos con un Maestro de Juventudes?», preguntó una asociada, y detrás muchas otras voces apoyaron la interrogante.

Pasados unos meses, la buena nueva saldó una deuda —para muchos—, una injusticia —para otros— y consecuencia del fatalismo geográfico —para los más pesimistas—. Sancti Spíritus ya tiene su primer Maestro de Juventudes, la máxima distinción que otorga la organización que aúna a la más joven vanguardia artística.

«Me tomó por sorpresa y no solo porque partió de la AHS, a la que respeto muchísimo porque cuenta con jóvenes valiosísimos —refiere aún con el asombro en el rostro, Ernesto Valdés Barceló, locutor desde hace seis décadas en Radio Sancti Spíritus. Lo digo porque tengo conocimiento de que lo han recibido personas de mucho prestigio en nuestro país y yo solo he dedicado mi vida a la profesión y sí he formado a muchas generaciones».

Habla y resulta inevitable no sentir que el tiempo no ha mellado el amor, la entrega y la responsabilidad en su encuentro con el micrófono. Siempre es una sorpresa entre quienes lo descubren de frente. Ya suman 79 abriles, y en su voz apenas hay un asomo de las huellas de los años.

«La locución es una profesión que hay que querer como una familia. No es querer ser popular o ganar dinero, sino que precisa ser parte intrínseca tuya».

Lo descubrió desde el primer día que puso un pie, en octubre de 1962, en el equipo de ondas cortas que se encontraba en el mismo local de Radio Nacional, luego Radio Sancti Spíritus.

Bastaron dos años entre aquellos aparatos, capaces de trasladar hasta diferentes puntos de la ciudad del Yayabo la señal, para enrolarse en el colectivo de artistas, no como un ajeno sino como un seducido. De tanto ver y preguntar también, lo primero en domar fueron las grandes máquinas de cinta.

«Pero hubo necesidad de cambiar al personal de las transmisiones y en la reunión se percatan de que Valdés se quedaba sin trabajo. Entonces, alguien comentó que tenía buena voz y mencionan que podía incursionar en la locución».

Sin tiempo que perder, Arsenio Madrigal, entonces director de la emisora, anunció su estreno. El bautismo de fuego sería la última hora de transmisión del día, bien cerca de la medianoche.

«Me entró un miedo terrible. Se trataba de dar la hora y presentar música. Cada cierto tiempo le preguntaba al operador de sonidos cómo lo hacía y así pasó ese primer tiempo».

Junto a él, además de los oídos de casi toda una ciudad, estaban los de sus compañeros de trabajo. Al otro día, la propuesta resultó comenzar desde las seis de la tarde, lo que significó una mayor complejidad.

Inconforme como es hasta la médula, Ernesto Valdés Barceló, luego de aquellos sustos tomó una decisión: no sería locutor y con algún que otro argumento entró a la oficina del Director.

«Arsenio era muy tenaz y cuando me escuchó solo me respondió: no se te vuelva a ocurrir volver a decir eso. “Tú vas a ser locutor por mis pantalones”. Después de eso no pude negarme. Entendí entonces que ese sería mi trabajo, pero sabía que estudiar y aprender mucho eran mis únicas posibilidades para subsistir.

«En aquel momento no se conocía de técnicas de locución. Sin aquel colectivo realmente no hubiera podido llegar hasta hoy».

Y la nostalgia le aflora en la fuerte voz que luego se hizo familiar en más de un acto importante de la entonces provincia de Las Villas, luego en Sancti Spíritus, y en tantos programas radiales, que enumerar cada uno resulta un desacato a la concisión periodística.

Por eso hablar con Ernesto es escudriñar en las raíces de la radio en Sancti Spíritus. Entre tantas anécdotas, todavía se estremece tal y como lo vivió cuando se convirtió en 1972 en Locutor A, la máxima calificación entonces. Pero a la euforia la acompañan otros añadidos: fue el primero en la provincia de Las Villas y de los pocos en el país.

Lector empedernido. En el tablet, que no lo abandona desde que Radio Sancti Spíritus recibió una inyección de tecnología, guarda libros que le roban las pocas horas de descanso. Además de ponerle voz a programas dramatizados e informativos se divide como profesor de quienes apuestan por conquistar el éter.

«En el año 2005 me llamaron para formar parte del tribunal de evaluación de la región central del país. Y desde el primer día supe que había que tener en cuenta el sentido de la humanidad. Y es que en ese ejercicio de tanta responsabilidad no podemos olvidar que quienes evaluamos un día también estuvimos del otro lado».

Tanta entrega y pasión por el medio radial recibió el mejor de los agasajos en el 2007. Fue reconocido el 22 de agosto de ese año con el Premio Nacional de Radio. Con anterioridad ya contaba con la condición Artista de Mérito, además de otros muchos que engordan su currículo como la Réplica del Machete del Mayor General Serafín Sánchez Valdivia, la Medalla de la Alfabetización y el Premio Caracol en Locución.

«Cuando me llegó la edad de la jubilación no me quería ir, pero me obligaron algunas necesidades familiares. Estuve cinco años separado de la radio y la extrañé».

—¿Por qué nunca conquistó horizontes fuera de Sancti Spíritus?

—Siempre quise dedicarle mis esfuerzos a esta, mi provincia. Aquí está mi familia, he cosechado muchos amigos, mi vida toda.

Y un día, sin esperarlo, recibió un mensaje. Necesitaban que se incorporara a trabajar en la revista informativa Como lo oyes, de Radio Sancti Spíritus.   

«Acepté, pero no como conductor, pues sentía que por haberme distanciado había perdido las competencias que exige ese rol y me reincorporé como locutor».

Desde entonces, sus días son rutinas. Sale temprano desde casa. Se sumerge en el diarismo radial. Para cualquiera tenerlo cerca es una fiesta. Antes de que la tensión se le acomode en su cuerpo al ver encendida la luz de «Al aire», ameniza la jornada con sus anécdotas y consejos siempre en ristre. Demasiados saberes aún le restan por compartir.

«Fue de esa forma, como es, que aún con estos años estoy aquí».

—¿Y estarás, Valdés?

—Ojalá y sea por mucho tiempo más.



El arte espirituano extiende sus brazos solidarios

Desde que las imágenes de un polvo blanquecino confirmaron que un pedazo de La Habana se oscureció de pronto este 6 de mayo y al unísono, toda Cuba, la solidaridad afloró. A los pocos segundos de conocer lo sucedido, en la capital del país más de una iniciativa se ha puesto en práctica para ayudar, aliviar el dolor, agilizar los procesos de búsqueda.

Y con cada acción, el resto de la isla ha suspirado, ha pensado cómo aportar y ser útil también. Bastó entonces que la presidenta de la filial espirituana de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), Lil Laura Castillo instara a través del WhatsApp para que un grupo de afiliados se diera cita en el Banco Provincial de Sangre.

“Me hubiera sentido más frustrada si no hubiese ido –cuenta Dayana Margarita Pomares, escritora y quien no pudo donar por estar bajo tratamiento médico–. Como se dice popularmente di mi pequeña tanda hasta el último momento porque quiero aportar. Pero, bueno, estuve allí acompañando a quienes sí pudieron”.

Detrás del cristal en total apoyo permanecieron junto a ella, Lil Laura, Marcos Antonio Calderón y Liset López Francisco, quienes acompañaron con sonrisas y frases de ánimo al teatrista Tommy Cordoví y al escritor Yuri Fernández, quienes sí estiraron sus brazos como sinónimo de vidas.

“Fui por la solidaridad y empatía. Eso nos caracteriza a todos los cubanos. Sentimos propio el dolor ajeno. Después de tantas desgraciadas que ha vivido nuestra isla, llega esta otra raya para el tigre”.

La prioridad fue acopiar sangre de tipo negativo por ser la que más se necesita, uno de los requisitos que impidió que no todos los que llegaron hasta la institución sanitaria pudieran donar.

“Problemas de salud como la hipertensión de Marcos Antonio Calderón, Presidente del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) o el déficit de bolsas también imposibilitaron que otros muchos no lo hicieran. Creo que si la convocatoria hubiera sido con más tiempo, muchos más espirituanos se hubieran unido a esta causa. Esta acción solo ocurre en Cuba, no he visto algo similar en otros países”, puntualizó el joven poeta.

“Los cubanos somos solidarios por naturaleza. Incluso, en las redes sociales ha primado las opiniones de dolor y respaldo a las familias y amistades de las víctimas y quienes están ingresados. También es parte de la educación que hemos recibido. La idea es no quedarnos sin hacer nada. Quizá se pudieran acopiar medicamentos u otras cosas para seguir apoyando. Al final es por nuestra gente, país, pueblo”, añadió Dayana Margarita.

Otra vez los hacedores artísticos se crecen conscientes de su protagonismo. Y mucho más cuando uno solo de sus actos pueden salvar más de una vida.

 

(Tomado del Periódico Escambray)



Roger Fariñas no necesita despertar las musas

Cambiar el traje de pelotero por el de la actuación pudiera parecer ir del día a la noche. Una transición que trastoca rutinas, hábitos, conductas, la misma vida… A la vuelta de aquellos días en que el terreno arenoso dejó ser su sitio preferido, Roger Fariñas Montano agradece el haberse dejado hechizar por el teatro.

“Para mi familia iba a ser pelotero de alto rendimiento. Un día aparece Laudel de Jesús y me invita a participar en una obrita que estaba montando con aficionados, y ahí cambió todo”, recuerda y culpa a la intuición y el azar.

Prefiero, después de conocerlo y acercarme a su obra, atribuírselo al talento. Es por eso que al indagar sobre la trama de la obra de su vida deja escapar: “La libertad, sin dudas. Que para mí significa encontrarle sentido a mi existencia. Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo su libertad”.

Un leitmotiv que ha ido encontrando el acomodo necesario. Entre experiencias, lecturas, historias nacidas en la cabeza… poco a poco han llegado a ser conocidas por otras muchas personas porque galopan en y para el mundo de las tablas.

La actuación fue su primer coqueteo con el teatro. Aunque por su sangre corrían genes de su padre –actor y profesor de la manifestación– prefirió el estímulo de otros. Luego, tocó las puertas de la Escuela de Instructores de Arte Vladislav Volkov, de Sancti Spíritus.

Abel González (izquierda) y Carlos Celdrán (derecha) le han enseñado a “valorar un teatro que se pregunta por el hombre cubano y el sentido de su existencia”. FOTO: Tomado del perfil de Facebook de Roger.

“Una etapa de desenfado e inocencia, en lo artístico y en lo personal, que me regaló muchos amigos y momentos increíbles. Fue también la base, digamos en el aspecto académico, que luego hizo mi paso por el Instituto Superior de Arte, (ISA), menos desamparado”.

Desde ese primer acercamiento, ya con consciencia de ese –uno de los grandes propósitos de su vida–, el espirituano Roger descubrió que en el mundo de las tablas también nacen familias. Cabotín teatro ha sido hogar, cobija de amor, llantos, tristezas, trampolín para nuevos retos, anhelos… Allí supo que la actuación no le completaba, y hacia la dirección y escritura prefirió mover su timonel.

“Lealtad. Como mismo sucede en las familias de verdad, Cabotín es esa casa de toda la vida a donde siempre puedo regresar, sin tener que dar explicaciones de por qué me fui a La Habana o a Madrid durante una larga temporada. Cuando me he ido lejos, detrás de mí jamás ha sonado un «portazo» concluyente ―como aquel del clásico de Ibsen―, y cuando he regresado nunca me he sentido un extraño”.

Es por eso que uno de sus más recientes proyectos se cuece en ese horno teatral espirituano, integrante del Catálogo de Excelencia del Consejo Nacional de las Artes Escénicas.

“Laudel de Jesús –director del proyecto artístico– dirige mi obra Tragedia de una mujer estéril, con un elenco de actores jóvenes muy comprometidos: Laura Marín y Leobis García. Esperemos que la pandemia permita su estreno en algún momento.

“Mientras que como director he estado montando con Agón teatro, en La Habana el monólogo El enano en la botella de Abilio Estévez, con el actor Alejandro Menéndez, un proceso que hemos tenido que aplazar también por el coronavirus, pero en el que no hemos dejado de trabajar.

“Por otra parte, es un lujo pertenecer al catálogo de Ediciones Matanzas con mi libro Morbo, una obra que escribí hace algunos años y que tuvo la suerte de ser leída en Argos Teatro. Tengo otros proyectos abiertos, en los que trabajo en silencio. Me siento dichoso de que, como me dijo una vez mi querido Abilio Estévez, ya la virgen página no esconda su blancura”. 

Cabotín teatro es una gran familia que impulsa la escena desde de Sancti Spíritus. FOTO: Tomado del perfil de Facebook de Roger.

–¿Qué necesita Roger para despertar las musas?

–Haber dormido bien. Una taza de café en la mañana, preparada por mí, con bastante azúcar. Aunque no creo que necesite despertar las musas, porque están todo el tiempo velando, perturbando mi tranquilidad. En todo caso son ellas las que necesitan animarme: soy el punto de inflexión entre ellas y la página en blanco.

–¿Por qué la necesidad de escribir en publicaciones mediáticas como Escambray –periódico de Sancti Spíritus– y La Jiribilla, cuando el lenguaje especializado necesita ser entendido por las grandes masas y no solo por los especialistas?

–Creo que he logrado ―o, como mínimo, he aspirado a― escribir críticas y reseñas penetrantes, siendo consecuente con mis ideas del teatro, del arte. A partir de ahí, lo que varía son las formas, las estructuras, el lenguaje y la extensión, dependiendo de exigencias editoriales muy específicas. Siento la necesidad de escribir, simplemente, sin encasillamientos y tratando de estar lo mejor informado posible. Escribo y lo hago con el mismo rigor de pensamiento sea para Escambray ―leído por las grandes masas― o para la revista Tablas ―por los especialistas―.

En la cabecera de Roger Fariñas hay autores que no pasan de moda: Virgilio Piñera, Abelardo Estorino, Abilio Estévez, Abel González Melo y Ulises Rodríguez Febles; y a los clásicos universales Antón Chéjov, Bertolt Brecht, Henrik Ibsen, Jean-Paul Sartre y Harold Pinter. Cada uno le ha dado señales para ir construyendo su propio sello.

“En la dramaturgia hay muchos y eclécticos. Puedo sumar otros nombres, pero depende de la historia que quiero contar. En Morbo partí del cuento El retrato, del escritor Pedro de Jesús; en Tragedia de una mujer estéril parto de ese tremebundo tema lorquiano que es la esterilidad en Yerma; en Colapso hago referencias puntuales a la Divina Comedia de Dante, y escribí la pieza iluminado por el curso “Disparadores y artefactos teatrales”, impartido por el dramaturgo catalán Josep Maria Miró; y en Víktor parto de la figura real del psiquiatra y filósofo austriaco Víktor Frankl, quien sobrevivió a varios campos de concentración nazis. Como ves, no son referentes necesariamente del teatro, sino que provienen de la narrativa, de lo académico, de la filosofía y la psicología”.

–¿Cómo surge y cuánto han significado las relaciones con dos de los dramaturgos y directores más importantes del país, Abel González Melo y Carlos Celdrán?

–De Abel conocía su obra, pero nos conocimos personalmente en el verano del año 2017 cuando lo invito a Sancti Spíritus a propósito de una presentación de su obra Chamaco, montaje del cual fui el asesor teatral. Desde entonces hemos trabajado mucho juntos, tanto en Cuba como en Madrid, y nos unen lazos consanguíneos muy fuertes.

“A Carlos le conocí por Abel, también hemos trabajado juntos, y de ahí que la admiración y la amistad han crecido. He ganado con ellos no solo a dos maestros, sino a dos enormes seres humanos, de una gran honestidad y dignidad. ¿Dicen que mi «estilo» de teatro se parece al de ellos? Pues estupendo”.

Kiusbell Rodríguez, director de Agón teatro (izquierda) y Alejandro Menéndez (derecha) confiaron en Roger para su más reciente montaje El enano en la botella. FOTO: Tomado del perfil de Facebook de Roger.

–De esas escuelas, ¿qué ha utilizado Roger?

–Realmente no sé porque no lo contabilizo, pero sí sé lo que he aprendido. A valorar un teatro que se pregunta por el hombre cubano y el sentido de su existencia. Comprometerme con temas que le inquieten a la sociedad en la que vivo con un incisivo sentido crítico, ahondando en sus principales reclamaciones éticas y morales.

–Después de leer, hacer, escribir y haber disfrutado el teatro fuera de Cuba, ¿qué opinas del teatro espirituano y cubano?

–“Mira, es nuestro teatro y lo defiendo a ultranza, con sus defectos y sus virtudes. Vivimos en un mundo bastante agresivo, frívolo, en el que la desidia impera y donde los hombres estamos cada vez más condenados al aislamiento, a sobrevivir en la perplejidad. Por lo tanto, el hecho de tener los teatros abiertos y las salas llenas era ya una muestra de buena salud. Digo “era” porque en Cuba continuamos, desde hace dos años, con los teatros cerrados a causa de la pandemia”.

Y en esa búsqueda constante por aprender, soñar y vivir, gracias al teatro, Roger se aventuró hacer realidad una idea que surgió en el Festival Iberoamericano de Cádiz: una nueva propuesta literaria que pronto verá la luz.

“Puntos de fuga. Una década con Argos Teatro 2010-2020 es mi homenaje a Carlos Celdrán y Argos Teatro en su vigesimoquinto aniversario, próximo a celebrarse en diciembre de este año. La publicación que saldrá bajo el sello de Ediciones Alarcos, recoge 14 textos críticos que en el periodo de esta última década he escrito sobre los espectáculos del grupo, donde intento una aproximación a las claves esenciales que definen su poética. Agradezco especialmente a la editorial por acoger el libro, a mi editora Yudarkis Veloz, por el cuidado en la edición; a Omar Batista por su excelente diseño de cubierta; y al maestro Rubén Darío Salazar por el exquisito prólogo que ha escrito para Puntos de fuga”. 

Para Roger Fariñas Montano el tiempo anda de prisa. La constancia y entrega son sus máximas ante las escasas horas para hacer realidad tantas ideas. Entre lecturas y escrituras prefiere también refugiarse como espectador. Cada diálogo desde las butacas también le oxigenan.

–¿Qué no le puede faltar a una obra para que enganche a Roger?

–“Calidad. Esa palabra que nadie puede explicar, dice Peter Brook, pero que todos podemos percibir”.



Palabras por un mejor país

No hay mejor antídoto para un contexto convulso que la palabra; la que traza, anima, señala, sacude y convoca. Ha sido así a lo largo de la historia de la humanidad. Por tanto, volver a la que nos antecede es obligación certera para no errar e intentar despojar del camino todo obstáculo.

Sucede así al profundizar en los diálogos sostenidos entre los días 16, 23 y 30 de junio de 1961. La Biblioteca Nacional José Martí fue el escenario. De un lado, hombres y mujeres de nuestra cultura: Alfredo Guevara, Roberto Fernández Retamar, Graziella Pogolotti, Lisandro Otero, José Lezama Lima, Virgilio Piñera, Miguel Barnet, Pablo Armando Fernández; del otro, Fidel Castro, entonces primer ministro del Gobierno revolucionario y secretario del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba. Horas intensas de planificación, fundición, pujanza y creación del sostén de todo un país en franco renacimiento.

Por ello, a 60 años de esas jornadas, se ha hablado mucho y se hará, porque en Palabras a los intelectuales se transciende el arte. En esas líneas se dibuja el desarrollo de una nación con una voluntad transformadora.

Tomado de Trabajadores

“Y ustedes tienen la oportunidad de ser más que espectadores: de ser actores de esa revolución”, expresó el Comandante en Jefe en uno de los momentos de los enérgicos diálogos.

Nació de esa forma un ejercicio crítico sin precedentes porque con humildad y franqueza se desnudó públicamente un contexto con sombras y luces, como toda obra humana. De ahí que cada palabra se alió a la confrontación y contradicción como procesos vitales en búsqueda constante de acercarse mucho más a los otros y dejar atrás el tan dañino “yo”.

“En realidad, ¿qué sabemos nosotros? En realidad, nosotros todos estamos aprendiendo. En realidad, nosotros todos tenemos mucho que aprender”, acotó.

En esa convocatoria de unidad y pensamiento se habla de la creación para las mayorías, de la necesidad de revolucionar cuanto espacio exista como fórmula exacta para desterrar el desconocimiento, la desigualdad en los públicos y posibles nuevos actores del venidero contexto que posteriormente se gestaron. “Creo que cuando al hombre se le pretende truncar la capacidad de pensar y razonar lo conviertes, de un ser humano, en un animal domesticado”, también dijo Fidel Castro en aquellos acalorados días en que esta isla aún sentía fresco el dolor de Playa Girón; se lloraba la partida de cada infante mediante la Operación Peter Pan y eran sistemáticos los actos terroristas contra objetivos económicos y sociales.

En medio de tanta turbulencia fue necesario el diálogo con esos hombres y mujeres, en cuyas condiciones de vida y posibilidades de creación también se pensó, para moldear anhelos, limar asperezas, poner sobre la mesa las cartas de presentación mediante el respeto, consensuar los próximos pasos y sumar.

“La Revolución no puede renunciar a que todos los hombres y mujeres honestos, sean o no escritores o artistas, marchen junto a ella. (…) La Revolución solo debe renunciar a aquellos que sean incorregiblemente reaccionarios…”

Se trata de un sugerente llamado a volver siempre a Palabras a los intelectuales, desde la visión crítica y contextualizada, como sucedió en aquellos días de junio de 1961, cuando se fundaron, abrazaron nuevas ideas y conceptos, así como se crearon los sedimentos de un mejor país.




Protagonista de un regalo especial (+Video)

Bastó que llegara a sus manos la invitación de la maestra Daria Abreu, directora del Orfeón Santiago, para que el espirituano Sander Morgado Cabrera tomara celular en mano y, tras varios ensayos, se sumara al regalo de paz para el resto del mundo.

“Convocaba a todos los cantores del país a unirnos en una misma interpretación de Juramento, tema de Miguel Matamoros con arreglo de Electo Silva”, cuenta.

Un tiempo después de aquella jornada en la etapa veraniega, quien labora también como locutor y director de programas en Radio Sancti Spíritus, agradece haber pedido el favor a una amiga para que le enviara vía WhatsApp su video-selfie. 

Este miembro de la filial espirituana de la AHS labora como locutor y director de programas radiales. FOTO Cortesía del entrevistado.

“Nos mandaron la línea melódica para que nos guiáramos en cuanto a ritmo y armonía. Al devolver las grabaciones se mezclaron las 109 voces que aceptamos el reto”, añade.

Idea que honra al reconocido músico Electo Silva, a los aniversarios 60 del Orfeón Santiago y al Coro Nacional, así como a los 45 años de la Maestra Digna Guerra frente al Coro Nacional y a todo el pueblo de Cuba por este período de tan intenso bregar.

Desde la Ciudad Héroe, cuna del movimiento coral de esta nación, se unieron cantores de La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Holguín y Guantánamo, gracias a la corrección de sonido hecho con teléfonos y montajes de video por el santiaguero Aldo Medina.

El Coro Provincial Vocal Imago de Sancti Spíritus se ha mantenido ensayando por WhatsApp en tiempos de COVID. FOTO Cortesía del entrevistado.

“Esta pandemia nos ha permitido a los artistas de todo el mundo alzar nuestras voces en las redes sociales para no perder la relación tan necesaria con nuestros públicos que al final es nuestra razón de ser”, acotó quien por varios años ha laborado en la enseñanza artística.

Sander Morgado Cabrera, miembro de la sección de Música de la filial espirituana de la Asociación Hermanos Saíz, integra el coro provincial Vocal Imago, agrupación que no ha depuesto las armas en tiempos de pandemia.

“Nos hemos mantenido vía WhatsApp, ensañando las obras de nuestro repertorio para estar listos cuando la situación epidemiológica permita subir a los escenarios físicos”, concluyó.

Este joven músico, el único espirituano que forma parte del regalo coral de Cuba al mundo. nos confirma que el arte siempre llega como bálsamo a pesar de los tiempos complejos.



Unidos por un mismo ideal

Subían y bajaban del lomerío con las palabras en forma de verso. Alegraban las noches en el corazón del parque Serafín Sánchez Valdivia o en una esquina de cualquier calle. Proponían esculturas con dimensiones llamativas. Daban vida, color y sonidos bisoños a la quieta ciudad.

En su mayoría, olían aún a escuelas habaneras o villareñas. Consumían expresiones artísticas renovadoras; discursos desafiantes para algunos, alarmantes para otros. Eran capaces de arrastrar a unos cuántos curiosos, y a otros ya convencidos de la valía de la oleada de jóvenes con muchas ganas de hacer y que poco a poco rompieron filas para integrarse al contexto cultural espirituano.

“Como en el resto del país, los artistas jóvenes estábamos agrupados en la Brigada Raúl Gómez García, la Brigada Hermanos Saíz y el Movimiento de la Nueva Trova. Mas, como resultado de la lógica en el desarrollo como creadores llegó la necesidad porque lo fue así, una necesidad de unirnos todos como Asociación Hermanos Saíz”, recuerda con detalles Carlos Manuel Borroto, protagonista de aquel contexto.

El arte joven espirituano siempre ha revolucionario las instituciones culturales/Tomado de los archivos de la AHS

Desde hacía meses, se hablaba de esa fusión, no bien aceptada, según la memoria colectiva de los protagonistas de aquel contexto, por todo el gremio por los temores propios que genera lo nuevo. Sin embargo, tras largos debates en busca del bien común, se aprobó, el 18 de octubre de 1986, en el Encuentro Nacional de Jóvenes Escritores, Artistas y Técnicos de la Cultura.

“Fue el momento en que se materializaba y fortalecía el sistema institucional de la cultura. Por tanto, el mecanismo para el intercambio estaba también”, rememora Juan Eduardo Bernal Echemendía (Juanelo), otro de los testigos de aquel nacimiento.

La nueva generación siempre con muchas cosas por decir no cedió espacio y aprovechó cada instante. El diálogo directo con los diferentes públicos siguió en el centro del colectivo que guitarra, pinceles y cuadernos en mano; no sabían lo que significaba la palabra conformación.

“Las más jóvenes generaciones siempre son vistas con la expectativa de qué va a pasar y nosotros no escapamos a ello. No obstante, recuerdo que se nos respaldó desde la Unión de Jóvenes Comunistas, el Partido y la Dirección Provincial de Cultura. En aquellos primeros instantes, teníamos muchas carencias: no existía la editorial, el Teatro Principal era cine; ni imaginar con emisoras municipales o un canal de televisión, por lo que no parábamos en el interior de las recién creadas instituciones. Todavía en industrias como el Central Uruguay y en centros de acopio en alta mar deben recordarnos, porque nos íbamos a esos lugares por días para compartir nuestras creaciones y nos uníamos a sus diarismos”, describe Carlos Sotolongo, otro de los miembros del primer ejecutivo de la filial espirituana de la AHS.

El Evento de arte callejero Lunas de invierno reúne a todas las manifestaciones artísticas/Tomado de los archivos de la AHS

En muy poco tiempo, otra prioridad tocó las puertas de la organización: una sede para que se convirtiera en guarida segura de tanto quehacer.

“Estaba en nuestros debates hasta que pasados unos años de la constitución de la AHS nos entregaron la vivienda, ubicada en la calle Céspedes, que desde entonces es la Casa del Joven Creador. A la par de esa preocupación siempre estuvo la de ejercer un diálogo constante, propio del cambio histórico protagonizado por la juventud. Y como ha sucedido en muchos otros momentos, no siempre encontró oídos receptivos del otro lado. Pero nosotros no nos cansábamos y volvíamos una y otra vez”, insiste Juanelo.

Como en la ciudad del Yayabo, en Trinidad el empuje arrollador de la juventud de los años 80 dinamizó los múltiples espacios donde el pensamiento se acomodaba con beneplácito.  

“Recuerdo con añoranza aquellos días en que la ciudad era un centro cultural. La AHS es un oasis artístico, donde lo nuevo se mezcló con lo viejo y se compartió con el pueblo. Tanto así, que desde que nos entregaron como sede la casa ubicada en la calle Jesús María, se convirtió en el espacio de creación para artistas de la plástica, el escenario del Teatro Gaviota, donde también sucedieron peñas, talleres… Y contamos siempre con la ayuda de quienes ya tenían una obra consolidada”, cuenta Carlos Enrique Sotolongo, presente en cada uno de aquellos primeros instantes.

Los diversos públicos espirituanos conocen de las creaciones de los jóvenes artistas./Tomado de los archivos de la AHS

Sin percatarse el tiempo pasó y a su mismo ritmo, se sumaron otras nuevas voces al grupo fundador de la AHS en predios espirituanos, quienes por edad fueron cediendo su vida activa en la organización. Mas, la mayoría no ha dejado de estar en las propuestas con aires bisoños.

“En la AHS nacieron muchas de las principales personalidades que hoy representan nuestra cultura. Lo que entonces fue un sencillo cuaderno, moldeado en un taller, hoy es un referente. Al igual, sucede en el resto de las manifestaciones”, opina Rigoberto Rodríguez Entenza (Coco), a quien se le encuentra siempre por la Casa del Joven Creador de Sancti Spíritus.

De esa efervescencia inicial, se ha bebido a lo largo de estos 34 años de vida. Eventos como el Voces cruzadas, único espacio de su tipo en el país para mirar desde la ciencia a nuestros medios de comunicación, y el Lunas de invierno, el más importante de la filial espirituana por unir a todas las manifestaciones artísticas con propuestas para los espacios públicos son dos ejemplos de un quehacer consolidado con el talento y compromiso para encauzar inteligentemente el arte cubano.

“La Asociación se parece a su tiempo y cada joven es capaz de transformar su entorno en la manera que le es posible”, reflexiona Liudmila Quincoses, la espirituana con mayor período de tiempo en el ejecutivo provincial de la organización.

Las jóvenes voces forman parte del catálogo musical espirituano./Tomado de los archivos de la AHS

En el centro del lente 

Muchos de los trazos de esta historia llegan por vez primera en formato de documental, gracias a la idea original, dirección, edición y postproducción de Alexander Hernández Chang. Resulta el mejor regalo al cumpleaños de la AHS en tiempos de COVID.

Entrevista con más de 10 protagonistas de estos 34 años se cruzan en un discurso ágil sostenido en fotos que nos devuelven momentos únicos a lo largo de esta historia.

No en vano su título, Memorias de Juventudes, nos toma de la mano desde aquel año 1986 hasta el quehacer actual y con el impacto de las células de Jatibonico y Trinidad.

La Comisión de Género de la Uneac y la AHS de Sancti Spíritus iniciará a partir de este mes, una serie mensual de conversatorios de 10 minutos diseñados en el proyecto "Formar ciudad: espacios interactivos". No te lo pierdas desde su perfil en Facebook. #UneacSanctiSpiritus#Uneac#CubaEsCultura #Cuba????????

Publicada por Unión de Escritores y Artistas de Cuba – UNEAC en Miércoles, 14 de octubre de 2020

Su premier se soñó con la apertura de la Casa del Joven Creador de Sancti Spíritus, finalmente reparada, después de más de dos años con la presencia de fuertes laceraciones constructivas, y en su interior un centro documental, donde además de atesorar bibliografía de interés para su membresía resguardará en una publicación impresa esta historia.

La actual situación epidemiológica de la provincia obligó a dilatar la celebración por todo lo alto. Mas, un día, no muy lejano, la casona de calle Céspedes abrirá esplendorosa sus puertas para retomar su vida y devolvernos la magia de un grupo juvenil que cree fielmente en que la cultura salva, a pesar de los molinos de vientos.



¡A bailar con Failde! (+Fotos)

–Tal día de octubre se presentan en el Pabellón Cuba.

La huella de asombro se posó en el rostro de Ethiel Failde. Era el año 2013 y el olor a cascarón no espantó a Luis Morlote, entonces Presidente Nacional de la Asociación Hermanos Saíz, para en el medio de una reunión con los afiliados matanceros soltar aquella papa caliente.

Ethiel Failde apuesta por la promoción constante y coherente de los verdaderos exponentes del arte cubano./ Tomada de su perfil de Facebook.

“Unos meses después estábamos ofreciendo nuestro primer concierto allí. Como si eso fuera poco, en aquel escenario conocimos al maestro Guillermo Rubalbaca, quien ante la emoción de vernos tocar el danzón se subió a improvisar en el piano junto a nosotros. Además, aprovechamos el viaje para grabar nuestra también primera aparición en Paréntesis, rostro televisivo de la organización. Justo esa presentación la asumimos como la génesis de nuestro contacto como profesionales en ese medio con carácter nacional”, regresan esos primeros pasos con total emoción a la memoria de Ethiel Failde.

Habían pasado escasos tres años del roce inicial del joven matancero con la AHS. Desde entonces, no ha necesitado regresar a las fotos del día en que le entregaron el carné de asociado, para que cada instante llegue con nítidos flashazos. Lo resguarda con celo en su memoria, tal y como sucede con la fecha de fundación de su mayor pasión: la Orquesta Failde, el 14 de abril de 2012, cuando Rubén Darío les abrió las puertas al novel colectivo en el Festival Internacional de Títeres, en la Atenas de Cuba.

“Desde entonces, los espacios de la AHS (talleres, reuniones, consejos) y los de la Dirección Provincial de Cultura en Matanzas han sido los primeros a donde llevo mis propuestas. De la beca El Reino de este mundo salió nuestro vínculo con la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem) y nuestro primer álbum Llegó la Failde. Justo esa producción, en 2016, mereció dos nominaciones a Cubadisco. Precisamente, la misma que el diario mexicano La Razón consideró dentro de las mejores de la región en su momento.

“Y en un Consejo Nacional hice pública la idea de organizar el Encuentro Internacional Danzonero y recibí el espaldarazo de las autoridades culturales y de Miguel Díaz-Canel, en aquel momento primer vicepresidente del país y quien se ha mantenido siempre muy al tanto del quehacer de la Asociación”, rememora.

La Orquesta Failde defiende su música desde la Atenas de Cuba. /Tomada de su perfil de Facebook.

Sólidos cimientos de su carrera como director de una de las orquestas cubanas más mediáticas en los últimos tiempos. Un camino recorrido a fuerza de mucho empeño, entrega, amor y siempre escoltado por las buenas vibras de una organización eternamente joven, aunque muestra con elegancia sus 34 años. Razones por lo que a pocas personas sorprendió la publicación de Ethiel Failde en su cuenta personal de Facebook: “La AHS #Sostén #Camino #Casa #Empuje”.

“Es una organización que cumple un papel fundamental al nuclear a los jóvenes artistas e intelectuales, generar espacios de diálogo y un sistema de Becas y Premios que respaldan los primeros pasos, algo realmente muy necesario. Funciona como dispositivo que, en el caso de la música, nos conecta con las disqueras más importantes del país, lo que posibilita el descubrimiento de nuevos talentos. Uno crece con las experiencias e ideas de sus compañeros. Tiene una visión de lo que sucede en otras regiones del país. Aprende a lidiar con la crítica, siempre necesaria, y se siente parte de la cultura cubana, reconocido por su sistema institucional, útil”, opina.

foto: karelis herrera/ cortesía de ethiel failde

Aprendizajes que sedujeron al jovencito de 19 años, con señales aún de su paso por el servicio militar, capaz de defender contra vientos, mareas y tendencias comerciales la herencia familiar. Unos años después, la Orquesta Failde mereció con creces formar parte del catálogo de excelencia de la AHS.

“Como ingresé tan temprano a la organización, puedo decir que soy un veterano con casi 10 años dentro de ella. He visto el paso de tres presidencias nacionales y he vivido dos Congresos. Tengo una excelente relación con mi casa discográfica y los medios de comunicación, pero siempre ante una necesidad concreta mi primera llamada es a la AHS y si no participo o no estoy al tanto de los debates relacionados con la música, no me siento bien”, reflexiona.

La enseñanza artística ha estado siempre entre las preocupaciones de este asociado matancero. /Tomada de su perfil de Facebook.

–¿Cuáles han sido los temas que Ethiel nunca ha dejado de plantear en esos espacios?

“Siempre he insistido mucho en la necesidad de promover mejor la obra de los jóvenes, y si es de los jóvenes que se ocupan de expresiones raigales de nuestra cultura e identidad, mucho más. Hay que lograr más sistematicidad, sentido estratégico y atractivo en las acciones comunicativas para aspirar a un verdadero posicionamiento.

“Siempre hablo de la enseñanza artística, de mi preocupación por la imagen que de la cultura cubana se lleva el turista y de la necesidad de que haya coherencia en ese sentido y beneficio para los mejores exponentes. Esto es algo que a los matanceros nos toca muy de cerca, al tener a Varadero a unos minutos y ver tanta burda imitación de Michael Jackson y tanta “sopa”.

“En muchas oportunidades defendí la idea de crear becas para instrumentistas y vocalistas, así como para promover la música popular. En ese sentido se han tomado buenas decisiones como la beca Elena Burke, por ejemplo.

“Creo que fuera del ámbito de la AHS hay pocos sistemas de premios y reconocimientos que reconozcan a los jóvenes y los impulsen. Los premios nacionales de cualquier manifestación son entregados por la Obra de la Vida y es bueno que así sea, pero en el intermedio conviene aupar más a los jóvenes. Ese estímulo es vital para la continuidad de la cultura cubana. No hablo de un aplauso libre de crítica y de exigencias, eso sería inútil y peligroso.

“En fin, muchos temas, muchas preocupaciones, pero siempre: dialogar, dialogar.”

Ethiel Failde es uno de los directores de orquesta más jóvenes de Cuba/ Tomada de su perfil de Facebook.

Y es que Ethiel Failde, junto al bisoño colectivo que lidera flauta en mano, ha vivido en carne propia cuánto cuesta subir a los escenarios, principalmente cuando ritmos más populares no mueven las cuerdas de la creación y residen fuera de la capital, sobre todo en una isla eternamente musical, donde la mayoría de sus hijos se cree con saberes para opinar o cantar.

“Que nadie piense que ha sido fácil, a los rigores lógicos del funcionamiento de una orquesta integrada por jóvenes se suma el hecho de apostar por el danzón como matriz fundamental, aunque no exclusiva de nuestro repertorio. Hemos tenido enemigos enconados.

“Por ejemplo, a nosotros la Dirección Municipal de Cultura en Matanzas no nos programó durante cinco años, en una especie de censura declarada. A partir del vínculo con la AHS, que nos puso en contacto con la Egrem, y de ese primer disco, nuestra carrera ha crecido vertiginosamente en términos profesionales. Antes todo ocurrió un poco más lento.

Tomada de su perfil de Facebook Orquesta Failde

“Creo que eso también es una consecuencia de radicar fuera de La Habana, algo que, por cierto, no pensamos cambiar nunca, a nosotros para sacarnos de Matanzas tienen que expulsarnos, declararme persona non grata.

“Mis premisas y las de mi orquesta y equipo de trabajo han sido siempre las mismas: no creernos cosas, ensayar mucho y trabajar muy duro para que cualquier éxito nos encuentre así. La frase martiana de “Hacer es la mejor manera de decir”, una máxima que mi madre me inculcó desde pequeño y que se ha convertido en un eje ético en mi vida.

“Estamos siempre muy al tanto de las críticas y consejos. Valoramos mucho cada opinión que recibimos, tanto es así que nosotros empezamos con un formato, sin piano ni cantantes, y ante las críticas de los danzoneros de Matanzas hemos ido mutando hasta la nómina actual.”

Con apenas un año de creada la Failde se abrió pasó en la televisión nacional al presentarse en el programa Paréntesis. /Tomada de su perfil de Facebook.

–Sería muy pretencioso pensar que los éxitos de la Failde tienen en sus raíces a la AHS…

No, por todo lo dicho y lo vivido que no alcanzo a resumir en estas líneas y aún más: por el futuro.

–¿Cuánto puede hacer la organización para parecerse mucho más a su membresía y aliviar aún más los tropiezos lógicos del mundo creativo?

“Tiene que haber una preocupación constante por promover el diálogo al interior del movimiento y de cara a las instituciones y a la sociedad, un diálogo comprometido, útil, crítico, no desde la cómoda posición de francotiradores. Conviene siempre que en los espacios nacionales se logre una variada y significativa representación de los territorios, de cada pedacito de Cuba, donde un joven encauce una obra interesante, aportadora, sin que eso se convierta en un censo o en el cumplimiento de estadísticas inútiles de representatividad. Igual, se precisa de más acompañamiento a la labor de los territorios, al diálogo desde allí con el entramado institucional. Evitar que nadie se “endiose”, que la preeminencia esté siempre en la obra y no en las ínfulas.”

Arropado de una extrema humildad, minucioso en cada detalle –desde la afinación de los instrumentos hasta la proyección escénica– y con una sincera sonrisa de las que seducen siempre aunque los días transiten nublados, Ethiel Failde ha logrado catapultar su Orquesta en la lista que siempre se menciona cuando se hace un recorrido por las mejores representaciones.

Su más reciente producción discográfica Failde con tumbao, nacida tras una difícil, acertada y provocadora selección de ocho temas diferentes, pero semejantes en el coqueteo constante entre la tradición y modernidad, está entre las nominaciones cubanas al Latin Grammy 2020.

El CD Failde con tumbao está nominado al Latin Grammy 2020. /FOTO: Miriel Santana.

–¿Cuánto hay del muchachito matancero apasionado que un día llegó a la AHS en busca de canalizar sus ganas de hacer en el director que forma parte de tan prestigiosa lista de nominados?

“La misma pasión, unas cuantas libras de más con las que tengo que luchar a capa, espada y tenedor, y unas ganas cada vez más grandes de hacer por la música cubana. Creo que estamos en condiciones de lograr mejores cosas en la AHS de Matanzas, más espacios de diálogo, ganar más terreno para los jóvenes en la cultura y también me gustaría que la Orquesta estuviera más en la Casa del Joven Creador con una promoción más coherente, pero estamos muy agradecidos porque el ejecutivo nos ha abierto puertas cuando otros las cerraban en nuestras narices”.

Anhelos que no corren distantes de este joven músico cubano defensor de lo más autóctono de nuestra música, aliñado con puntos exactos de contemporaneidad. Ha sido el equilibrio exacto de Ethiel y su Failde, la misma que pone a bailar con total cubanía a gran parte del mundo.

tomada del perfil de facebook Orquesta Failde