Ministerio de Cultura


Cubadisco 2021: El dilema de las nominaciones

Hace algunos años que la Feria de la Música Cubana Cubadisco —cuya vigésimo tercera edición se realiza este año de manera online, del 13 al 23 de mayo— genera opiniones encontradas a partir de cómo se organizan las diversas categorías y nominaciones. El esfuerzo loable por desarrollar el certamen en el marco de las irreparables consecuencias para la cultura que ha dejado la pandemia de la Covid-19, amerita aún la observancia de un diseño cada vez más a tono con la realidad de la industria y con la demanda de un público ávido de contenidos musicales de excelencia.

Me refiero no solo a lo que se promociona en los medios o en las redes sociales, sino también a lo que se “explica” y se “justifica” del diseño del evento más importante que tiene la música cubana en el año, sobre todo, en el papel que juega el criterio especializado y la participación de los expertos de la industria y los creadores —principales protagonistas del certamen— a la hora de decidir su funcionalidad. Es verdad que no debe dejarse al azar o a lo que dicte la mayoría, la decisión final de quiénes son los nominados o premiados —para eso trabaja gran parte del año el grupo consultivo del Premio—; pero sí esclarecer qué función tiene la votación (ya sea o no por un premio de popularidad o de los medios especializados) que justamente se colocó esta vez en la plataforma Streaming Cuba y a cuyo link solo se accede a través de la telefonía móvil.

¿Todos tuvieron acceso? ¿Se comunicó eficientemente esta posibilidad que no se había tenido en años anteriores?

Las redes sociales han venido a suplir un espacio cada vez más importante de socialización de contenidos en un país que cada año incrementa su acceso a Internet. Pero, ¿cómo se redirecciona a los públicos hacia esos contenidos?, ¿es el espacio online suficiente para llamar la atención sobre un evento de relevante importancia para la cultura cubana? Si bien es un logro que un canal especializado como Clave haya engrosado su parrilla con los contenidos del certamen 14 horas de transmisiones diarias, creo que habría que redireccionar esa parrilla hacia otros canales y horarios estelares necesitados de buenos contenidos musicales (los espacios de las noches de sábados y domingos por Cubavisión, por ejemplo, donde en otros momentos se han programado). Lamentablemente, en Cuba todavía todos no tienen acceso a Canal Clave.

Conciertos para un Premio y Documentales para un Premio, preparados específicamente para resaltar la labor y resultados de Cubadisco, son materiales de excelente calidad que debieran socializarse con más regularidad y en diversos medios y soportes. También el espacio Tienes la Palabra, que ha organizado en las tardes el Ministerio de Cultura y la red de Streaming Cuba, y donde han comparecido con sus criterios varios musicólogos y especialistas, ameritaría un lugar más relevante en los medios tradicionales de comunicación.

Pero sin dudas, la parte que sigue generando más opiniones cada año en el diseño de Cubadisco, es la manera en que se organizan las nominaciones y las categorías a premiar. Debo reconocer lo difícil que resulta organizar coherentemente dos años de producciones fonográficas (la edición de 2020 no se realizó por los efectos de la pandemia) y la amplitud de categorías surgidas este año por esa particularidad. Sin embargo, aún quedan lagunas conceptuales que movilizan la opinión especializada, de los públicos y de los propios músicos participantes.

Sigue la dicotomía dentro de la Música Urbana, donde no calificamos certeramente a ciertos géneros mal vistos por la política cultural: acabemos de llamar al reggaetón por su nombre si lo vamos a nominar y a premiar. El rap, la cultura hip-hop, la escena electrónica y otros géneros también concebidos desde la urbanidad engrosan esa categoría, ¿por qué el eufemismo con un género que ha evolucionado y cuya popularidad y dinámicas de producción y promoción crecen por días?, ¿acaso sus valores musicales, ponderados por un jurado que nomina, no son suficientes para legitimarlo?

El criterio cuantitativo no debe ser el único medidor a la hora de organizar y diseñar las categorías en Cubadisco. Los criterios de selección y organicidad deben buscar el equilibrio representativo de lo que se produce musicalmente en un período, pero también de cómo se produce y cuáles son las tendencias más actuales de esa producción dentro de la industria. A mi juicio, ya es hora de que una categoría como el single, cuya práctica de producción está legitimada a nivel mundial, se nomine. Incluso, músicos cubanos de reconocida trayectoria como Leoni Torres o X Alfonso, como también la mayoría de los defensores de la escena urbana, diseñan sus lanzamientos y producciones de esta manera (el propio Leoni Torres, después de Salseando, no produjo un CD completo hasta este 2021, ¿por eso no tiene derecho a estar y competir en Cubadisco?) Algunas de las reflexiones sobre el tema ya fueron expuestas en el espacio Tienes la Palabra, donde las musicólogas Yentsy Pérez Rangel y Leannelis Cárdenas expusieron el asunto. Cubadisco tiene también la misión de orientar, de marcar pautas para la producción fonográfica en Cuba. La inserción de esta categoría obligaría a las disqueras cubanas a cambiar para bien económico y promocional sus producciones, algo que ya hacen algunas pero que solo se generaliza a la hora de hacer campañas políticas o de bien público.

En el mismo sentido, si hemos pasado casi dos años elaborando contenidos caseros o los llamados lives,  potenciados incluso desde la institucionalidad para dar salida a la obra de los músicos en los llamados conciertos Estamos Contigo, por qué no se tuvo en cuenta esta categoría que ya han introducido otros certámenes como el Lucas, por ejemplo. Hay también calidad en varios de estos materiales, capaces de competir y servir a la vez de estímulo a quienes no han parado su creación incluso en los momentos más difíciles de la pandemia. De eso también trata la labor de un artista, de buscar soluciones, de ser lo suficientemente creativo a la hora de hacer llegar su obra al público.

Es difícil —repito— lograr uniformidad dentro de la gran variedad de producciones recibidas. Defiendo incluso la inclusión de categorías que este año muestran ciertas zonas pobladas de la producción, como el caso de Antología/Versiones o Nuevos Cantautores (aunque esta última todavía es muy discordante con su hermana mayor, la tradicional Ópera Prima), pero incluso, la existencia de estas u otras categorías no debió imposibilitar la participación de obras que muy bien funcionaban en otras, amén de que creciera el volumen categorial. Por ejemplo, ¿que imposibilita que un excelente disco como A romper el coco, ubicado en la categoría Tradición Sonera del área de música Patrimonial, concurse igualmente en Antología/Versiones?, ¿acaso no es también un disco de versiones? Lo mismo pudo suceder con A Journey through Cuban Music, de Aimée Nuviola, disco de versiones pero también de música bailable (categoría en la que ganó un Grammy Latino); o con ¡Ay! Mamá Inés. Llegó la Valdés, cuya excelente intérprete pudo también participar en Cancionística; o con un disco experimental de electrónica y música house como Deja la bobería de Dj Reitt & Shanara, conformado por versiones a temas antológicos de la música popular cubana, que pudo a su vez estar también en Antología/Versiones.

Sirvan estos ejemplos como botón de muestra del problema, pero existen otros muchos dentro de los nominados de este año. ¿Por qué las cuotas? Si hay diez buenos discos en cada categoría, debieran estar nominados como corresponde, como sí ocurrió en las categorías Audiovisuales, en algunas de las cuales hay seis, siete y hasta ocho concursantes. Más importante resultaría analizar precisamente las áreas de silencios que todavía existen y que no llenan ni convocan categorías en importantes géneros de la música cubana desatendidos o no promocionados por las disqueras, algo que ha señalado por estos días el crítico Oni Acosta.

La diferenciación etaria está bien para llamar la atención sobre cierta superproducción cualitativa en determinados géneros, pero ha sido una práctica de los últimos Cubadisco el separar competitivamente a los jóvenes de los consagrados, sobre todo en la música popular bailable o el jazz, y esto no me parece estratégicamente correcto. Este año, dada la cada vez más creciente participación de los jóvenes, surge Nuevos Cantautores y ninguno de los nominados en esa categoría participa en otras donde debieron estar: Nueva Trova, Canción Contemporánea o Cancionística, por solo mencionar algunas de las probables. Cubadisco premia la mejor producción de un año, ningún consagrado va a dejar de serlo por “perder” en buena lid con un joven; sin embargo, para un joven músico es muy importante saber que compitió con los mejores exponentes de su género.

Por último, quiero hacer referencia a un debate bizantino que ha avivado por estos días el maestro Joaquín Betancourt, Premio Nacional de Música, en sus perfiles en redes sociales, y que tiene que ver con el reconocimiento de los arreglistas, repertoristas y productores musicales.

En la última edición fue reconocida con el Premio al Productor Élsida González, productora ejecutiva del disco que a la postre se alzó con el Gran Premio, Saxofones live sessions; anteriormente, en 2018, debemos suponer que Jorge Aragón, productor del disco Libre de pecado. Beatriz Márquez canta a Adolfo Guzmán ganador del Gran Premio y de varias categorías, quien recibió a la par el reconocimiento con la intérprete en la gala de premiados, fuera el Productor de ese año. Debo suponer que este año igualmente se dé el premio que quizá resulte del Gran Premio Cubadisco 2021. Pero, ¿por qué no se nomina igualmente esta importante especialidad en una categoría? Digo más, ¿por qué no se estimula debidamente la notoria labor de estos especialistas, igualmente músicos, sin los cuales la producción fonográfica no existiría?, ¿por qué, aunque no resulten premiados en Cubadisco, no se reconoce su labor en otras tantas producciones que desarrollan en el año y que son nominadas o premiadas en otros certámenes? (sirva de ejemplo puntual este año, el caso de Roniel Alfonso, premiado en el Grammy Latino 2019 con el disco A Journey thruogh Cuban Music de Aimée Nuviola; o el de los cubanos nominados al Grammy Latino 2020).

Estas y otras reflexiones siguen moviendo el análisis de Cubadisco 2021 y es bueno que así sea, la polémica demuestra que la música cubana sigue estando viva y que constituye la piedra angular de las manifestaciones artísticas de la cultura cubana.


Convocan al Concurso Literario Provincial Onelio Jorge Cardoso

La cátedra de literatura de la casa de cultura municipal Carlos Loveira, en coordinación con la Sectorial de Cultura de Encrucijada y el grupo de trabajo de la casa de la cultura Onelio Jorge Cardoso, de Calabazar de Sagua, provincia de Villa Clara, convoca al Concurso Provincial de Cuento Onelio Jorge Cardoso 2021.

La premiación se realizará el 11 de mayo en la biblioteca pública del poblado de Calabazar de Sagua, cuna del Cuentero Mayor, como parte del programa cultural y literario concebido en saludo al aniversario 107 de su natalicio.

El concurso se desarrollará de forma semipresencial para ser consecuentes con las orientaciones de la máxima dirección del país y el Ministerio de Cultura, en aras de cuidar y proteger la salud del pueblo cubano ante la COVID-19.

Bases del concurso
Podrán participar todos los autores de la provincia de Villa Clara, sean o no miembros de la Uneac. Se concursará en cuento para adultos, con una extensión no mayor de 10 cuartillas.

Las obras deben ser inéditas y se enviarán por correo electrónico. Se adjuntarán dos documentos en formato pdf, uno con la palabra obra, firmado con seudónimo, en letra Time New Roman, en 12 puntos y a dos espacios, con margen de 2,5 cm; el otro, con la palabra plica, contendrá una brevísima ficha bibliográfica del autor y sus datos generales: dirección que aparece en el carné de identidad, número de teléfono y dirección de correo electrónico. Debe especificar, en caso de que lo sea, si es miembro de la Uneac o de la Asociación Hermanos Saíz. En el asunto del correo debe escribir «Para Concurso Onelio Jorge Cardoso».

Se admitirá una sola obra por autor y no se aceptarán cuentos escritos en forma colectiva. Se otorgará un premio y cuantas menciones el jurado considere.

Las obras serán enviadas a una de las siguientes direcciones de e-mail: amadorhernandez@cenit.cult.cu; ahhernandez@uclv.cu; alvarojesus.9720@gmail.com o yernelisrg@uclv.cu

El plazo de admisión vence el 1.o de mayo de 2021 y la premiación se realizará el propio 11 de mayo en la casa de cultura Onelio Jorge Cardoso, de Calabazar de Sagua, con la presencia del autor galardonado y los que obtengan menciones.

La obra ganadora recibirá un obsequio por un valor mayor a los 2000 pesos en moneda nacional (no se entregará dinero en efectivo) y será publicada en la revista cultural villaclareña Umbral, con su respectiva remuneración por derecho de autor.

El jurado estará conformado por prestigiosos intelectuales de la provincia.

Cualquier obra que no cumpla con las bases del concurso será excluida; el fallo del jurado será inapelable y las obras en concurso no serán devueltas.


Inspirados

Abril sus flores abría… Este poema de Nicolás Guillén también puede contener el estado de gracia y las enervaciones de los jóvenes que a pesar de la pandemia, persisten en las redes sociales con la etiqueta #mantenteinspirado, y alumbran con el bálsamo de su obra la bella idea de la vida. Todo porque #elartesalva.

Hoy se cumple un año del megaconcierto Jóvenes por la vida, uno de los primeros alicientes a la espiritualidad de un pueblo, entonces aterrado por la COVID-19. Camagüey fue de las primeras provincias enlazadas al llamado Streaming Cuba. Así, el Ministerio de Cultura entraba de lleno con emisiones diferentes desde el ecosistema digital.

De aquel tres de abril recuerdo el set improvisado en la galería Mira, de la segunda planta del inmueble donde está la Casa del Joven Creador de Camagüey. Un puñado de entusiastas aseguraba lo básico para la transmisión online. En pantalla solo veíamos a la escritora Evelin Queipo y al trovador Harold Díaz, en representación de la filial de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

Era una tarde agradable. El día anterior había llovido como consecuencia de un frente frío que preferimos interpretar con las palabras de las abuelas, cuando relacionaban los aguaceros con los buenos presagios.

Hablando en buen cubano, aquel pase en directo fue de palo. La imagen no quedó nítida, ni fluido el video. Mucha culpa tuvo la deficiente conectividad de la 3G, aunque no descartamos la inexperiencia de quienes, como también se dice, dieron el paso al frente. Lo anterior se supo después, por el aprendizaje sobre la marcha. Los inexpertos soñaron metas más altas y desarrollaron en octubre El Almacén de la Imagen como un evento transmedia, que no ha sido superado.

Comenzaron a proliferar alternativas de creación y promoción. La propia Evelin Queipo, en su intento por hacernos “delicioso” el confinamiento, comenzó a publicar décimas con recetas para repostería. En su perfil de Facebook podemos encontrar junto a los versos las imágenes del proceso y del producto final. Desde allí nos deleitó hasta con la ocurrencia de un dulce nombrado Romerías de mango, por los días del festival Romerías de Mayo.

También aparecieron con mayor fuerza grabaciones hechas con celulares, y las instituciones empezaron a confiar en los equipos de jóvenes realizadores para dar el salto de calidad. Gracias a la alianza verdadera, el Centro Provincial del Libro y la Literatura priorizó a autores recientes en videos de promoción cuando más recia estaba la cuarentena. Después puso en primeros planos a miembros de la sección de Artes visuales mientras pintaban cuadros que hoy ambientan librerías. La tercera oleada de cápsulas que apoyó fue para bailarines y actores de la sección de Artes escénicas. Asimismo, la filial enfocó a personas con un vínculo cercano a la organización.

Otro objetivo ha sido el hecho de mantenerse ligado a las buenas prácticas para transformar la problemática de la pandemia. Eso avaló aplausos de talla nacional como el Premio del Barrio para el proyecto sociocultural Golpe a golpe, merecedor de la condición Escudo y Espada de la Nación, conferida por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura también al colectivo laboral de la Casa del Joven Creador. Representantes de la CTC y la UJC en el territorio entregaron el reconocimiento Por las sendas de Agramonte y la distinción Jóvenes por la Vida.

Lecner Zúñiga “Da Zee” y Abel Betancourt “El Sensei” conforman el dúo Killas Club. Ellos redimensionaron el Festival de Rap Trackean2 que del 19 al 22 de marzo promovió una espectacular fiesta de hip hop con participantes de Cuba, México, Chile y Colombia.Lecner Zúñiga “Da Zee” y Abel Betancourt “El Sensei” conforman el dúo Killas Club. Ellos redimensionaron el Festival de Rap Trackean2 que del 19 al 22 de marzo promovió una espectacular fiesta de hip hop con participantes de Cuba, México, Chile y Colombia.

El talento de ser incondicionales explica el sí a cuanto llamado de ayuda ha llegado de parte de las autoridades políticas y gubernamentales. Brigadas de Golpe a Golpe, el principal puente de la AHS a la comunidad, convivieron semanas con los ancianos del hogar Manuel Ramón Silva y Zayas; luego llevaron su espectáculo artístico a otros centros de asistencia social. En medio del intenso rebrote del 2021, integrantes de ese proyecto estrella cumplieron misión en la Zona Roja alistada en la Escuela Vocacional de Arte Luis Casas Romero.

Ante la imposibilidad de las actividades presenciales por la situación de transmisión autóctona de la COVID-19 en la ciudad de Camagüey, la vida de la Casa del Joven Creador ha transmutado a las redes sociales. Desde el perfil de la filial en Facebook podemos seguir las peñas, las noticias de los lauros de los asociados, los eventos, las convocatorias de becas y premios, y el movimiento de una organización activa. Una de las claves del aumento en el número de seguidores es la calidad de los contenidos, porque no basta con tener algo que decir, es preciso hacerlo de la manera más atractiva posible.

La filial ido perfilando su estrategia con realizaciones de alta factura audiovisual, con mayor cuidado en la imagen institucional y de sus asociados, y la conformación de una oferta cultural en el escenario virtual e incluso para tocar la parrilla de la televisión nacional. El éxito del Salón Gesto de artes visuales (enero), la jornada de música electrónica Beat 32 (febrero) y el festival de rap Trackean2 (marzo) reafirmaron la importancia del sentido previsor en la organización de los eventos.

Ser miembro de la AHS es una condición que se demuestra en los escenarios más diversos. En primer plano vemos a Kenny Ortigas, instructor de teatro, recientemente nombrado presidente del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. Él participa con sentido crítico y ético en los debates más polémicos. Ser miembro de la AHS es una condición que se demuestra en los escenarios más diversos. En primer plano vemos a Kenny Ortigas, instructor de teatro, recientemente nombrado presidente del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. Él participa con sentido crítico y ético en los debates más polémicos.

La AHS en Camagüey está llena de proyectos: tiene casi listo su sitio web rediseñado con mejores servicios para la interactividad; participa de la campaña comunicacional Tienes la palabra; y ya prepara los materiales para el megafestival Romerías de Mayo. De igual manera, celebrará la victoria de Playa Girón con un conversatorio evocador de los versos guillenianos y de la música inspirada en los cubanos invencibles a la maldad de los invasores de 1961.

A un año del primer megaconcierto virtual Jóvenes por la vida, cuando abril retó a florecer la creatividad en circunstancias de pandemia, la AHS crece en proyectos y gratitud. Hoy donará cuadros y libros a una institución científica, y cantará con voz de trovador las hazañas y la resistencia de un pueblo que inspira e involucra a los jóvenes creadores en sus procesos culturales


Festival Santiago Álvarez in Memoriam: virtual pero sin perder importancia

El Festival Internacional de Documentales Santiago Álvarez in Memoriam regresó desde este 3 de marzo en su XIX edición. La cita –que concluirá el próximo día 8– es el más importante encuentro del cine documental que se realiza en Cuba desde la década del noventa del pasado siglo XX, por iniciativa de un grupo de jóvenes que formaban parte de la Asociación Hermanos Saíz.

El evento estará dedicado a la especial relación del cineasta con la tierra de los anamitas, país que visitó en quince oportunidades durante sus viajes diplomáticos, y donde, en la década del 70, rodó Abril de Viet Nam. Muchos de estos documentales del gran cineasta muestran la grandeza de este país de Asia, sobre todo en el periodo de enfrentamiento contra la intervención estadunidense.

A diferencia de otras ediciones, esta se enfocará solamente en el disfrute y apreciación de la calidad cinematográfica cubana e internacional. Las obras presentadas este año competirán en el próximo Festival, lo que permitirá un mayor acercamiento a lo mejor del cine documental que se ha realizado dentro de esfera nacional e Internacional.

Como será imposible asistir a las salas de cine, debido a la Covid-19, el espacio se traslada a las plataformas virtuales del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), el Ministerio de Cultura, las redes sociales de la Oficina Santiago Álvarez y el canal Multivisión.

Lázara Herrera, presidenta del evento, expresó en nota de prensa la importancia de llevarle al público un hálito de fuerza en medio del aislamiento social y la lucha contra la pandemia: “A pesar de la situación epidemiológica, nuestra cultura se mantiene viva, activa.”

Por su parte, Rodulfo Vaillant García, presidente del Comité Provincial de la UNEAC en Santiago de Cuba, reitera la importancia de este evento, que no solo prestigia la ciudad, sino que se extiende a las comunidades de la provincia.

Este XIX Festival quedó hoy inaugurado con las palabras de su presidenta Lázara Herrera, y luego se exhibieron los documentales El drama de Nixon, de Santiago Álvarez, sobre la invasión a Laos; Dicen que soy su maestra, producido en 2019 por los realizadores norteamericanos Catherine Murphy y Lucy Massie-Phenix, el cual aborda la historia de una estetista afroamericana de Carolina del sur (Bernice Robinson), quien fue la primera maestra en las llamadas “escuelas de ciudadanía”, que alfabetizaron alumnos afroamericanos para poder registrarse en el sur entre los años 1950 y 1960.

El evento teórico reservó para horas de la tarde las palabras del crítico cubano Frank Padrón, sobre los aportes de Álvarez al cine documental, seguido de la transmisión del Noticiero ICAIC Latinoamericano 376 del 4 de septiembre de 1967, dedicado a la solidaridad con el hermano pueblo de Vietnam y al Campeonato Mundial de Caza Submarina.

El jueves 4 de marzo, los cinéfilos podrán apreciar Iré a Santiago, de Sara Gómez; Nacido en Gambia, de Natxo Leuza Fernández, de España, Gran Premio del XVII Festival; así como el evento teórico que en esta ocasión cuenta con Belkis Vega, documentalista; además del Noticiero ICAIC 395, y entrevistas con Racial Feria y Arnulfo Rodríguez, de las artes visuales.

Y para el viernes 5: Hanoi martes 13, de Santiago Álvarez; Boca de Fuego, de Luciano Pérez Fernández, de Brasil; la entrevista realizada por Álvarez a Ho Chi Minh, entre otras proyecciones y análisis.

El XIX Festival de Documentales prevé para el último día con un gran homenaje por el aniversario 102 del natalicio del maestro Santiago Álvarez, y es que lo más importante de un evento cultural como este se encuentra en la preponderancia del cine documental, un género que está ligado, a nivel simbólico y social, a las lucha de los pueblos.

Santiago Álvarez, el padre del cine documental en nuestro país, es aún hoy un cineasta de referencia para las nuevas generaciones, de ahí que esta cita continúe siendo uno de los asideros culturales de la nación cubana.

*Con información de la Agencia Cubana de Noticias (ACN).


José Martí, un símbolo en disputa

Ahí estaba yo. Por primera vez ante originales del periódico Patria. Devoraba aquellas páginas con los ojos en el Centro de Estudios Martianos. Y mi mente, incontrolable, como casi siempre, pasaba imágenes de José Martí escribiendo, guiando, soñando…

Gracias a la imaginación, lo veo en diferentes etapas de su vida. Allí estaba el muchacho, en las clases de Rafael María de Mendive, el adolescente encarcelado con apenas 16 años de edad, el poeta y periodista, el pensador profundo, el romántico, el hermano amoroso, el hombre sufrido, el Apóstol, vestido no con el traje grandilocuente, sino con la humildad de un ser humano que padeció, anheló e hizo a favor de los demás.
Lo observo en las Canteras de San Lázaro. Los grilletes, el sol y el fango mellan su salud, aunque no el valor y la convicción. Desde la madrugada, trabaja y arrastra cadenas y grilletes por un pedregoso camino, excava y desbarata piedras a golpe de pico.

El Apóstol, vestido no con el traje grandilocuente, sino con la humildad de un ser humano… Foto: Cortesía del artista

Después del indulto y ya en España, escribió: “Dolor infinito debía ser el único nombre de estas páginas. Dolor infinito porque el dolor del presidio es el más rudo, el más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca el alma, y deja en ella huellas que no se borrarán jamás…”.

Su mente no descansa: es un volcán en ebullición que, en vez de lava, arroja luz. Le preocupa lo que allá en Washington se trama a espaldas de los pueblos de América. La necesidad de desahogo es inevitable. Toma papel y pluma.

Cada cierto tiempo, da vueltas al anillo de su mano izquierda, mira la inscripción en él (Cuba) y un torbellino se agita en su interior. Viste de negro y esa prenda, forjada con el grillete que llevó en las Canteras, es recuerdo omnipresente de la opresión que se cierne sobre su Patria.

Pasa el tiempo y aquel adolescente que escribió Abdala, obra de profundo sentimiento patriótico, ya es un hombre, un padre lejos de su hijo Ismaelillo, un intelectual reconocido, un revolucionario con la capacidad y el prestigio para aglutinar.

¿Cuánto conocemos en verdad a ese ser humano?, o lo que es más importante para reflexionar: ¿cuánto más nos pueden seguir ayudando sus ideas y enseñanzas hasta la eternidad?

Está claro que del niño y el adolescente Pepe, del revolucionario, hermano, hijo y héroe José Martí, deberíamos conocer lo más posible, de la A hasta la Z. Su ejemplo e ideas deberían navegar siempre en las venas de cada cubano y hombre digno del planeta, como parte de las esencias de sensibilidad, justeza y valor.

¿Cómo conseguir que los niños y todos lo sientan cerca y crezcan con su luz? Hace poco, pregunté a una alumna de segundo grado por él, y con orgullo expresó: “Nació el 28 de enero de 1853…”, y así continuó con una versión de su biografía.

Es muy favorable que los pequeños sepan eso, pero qué dicen cuando hablan de sus amiguitos o primos. ¿Acaso expresan la fecha de nacimiento? Ojalá cada familia conociera al Apóstol más allá de las referencias comunes y transmitiera todo a los infantes con la pasión con la cual algunos abuelos suelen narrar historias.

Martí es, indudablemente, un símbolo en disputa. Están quienes lo aman profundamente, conscientes de que ser martianos significa mucho más que palabras, y hay también quienes “enarbolan sus ideas, su poesía”, al ritmo del dinero recibido del mismo imperio que él tanto combatió o uniéndose a quienes reciben esos billetes provenientes del país que ha impulsado decenas de medidas para matar de hambre y miseria a este pueblo. Sentirse martianos jamás podría ser compatible con eso.

Ojalá cada familia conociera al Apóstol más allá de las referencias comunes y transmitiera todo a los infantes con la pasión con la cual algunos abuelos suelen narrar historias. Foto: Antoine Cedeño

No es casual que los sucesos frente al Ministerio de Cultura de Cuba ocurrieran en dos fechas significativas: 27 de noviembre, aniversario del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, uno de los hechos más tristes de la historia nacional; y 27 de enero, fecha de la Marcha de las Antorchas, y cuando apenas faltaban unas horas para cumplirse otro año del natalicio del Apóstol.

Quienes se digan martianos deben tratar de ser verdaderamente útiles, lo mejor posible en todo, como seres humanos y cubanos. Ser consecuentes con el ejemplo de bondad, valor, sensibilidad y amor total a esta nación y sus esencias, sin asumir jamás poses ni servir como instrumentos, consciente o inconscientemente, a quienes pretenden apagar esta nación.

Los de más edad y los jóvenes debemos ir de manera permanente a los textos del Héroe Nacional, navegar en su pensamiento y aprehender, para bien de nosotros, nuestros hijos y nietos…, el país, porque Martí forma parte del corazón de Cuba, manantial de esencias y fortalezas.

Recuerdo varias visitas a Dos Ríos, donde cayó en combate y se levanta un obelisco, que prefiero considerar sin dimensiones, infinito, como deberá ser siempre el cariño, la admiración y el agradecimiento de los hijos en este archipiélago al Apóstol.

Jóvenes de varias provincias vamos al río Contramaestre, ubicado cerca, cogemos piedras y las colocamos como otro pequeño monumento, tal como suponemos lo hicieron mambises y cubanos de épocas anteriores. En ese lugar conversamos y vibramos por la emoción de estar en un altar sagrado de la Patria, un sitio en el cual el ejemplo del Maestro palpita con más fuerza.

Dejo de teclear durante unos segundos. Me recuesto en el espaldar de la silla, y lo imagino otra vez con la pluma en la mano, redactando y en la conquista de aparentes utopías.

Lo observo sobre su caballo, siento disparos…, pero él sigue de manera impetuosa, renace en cada éxito y muestra de dignidad de los cubanos.

  • *Publicado originalmente en La Jiribilla

«No existe una fórmula exacta para el éxito»

Tengo el privilegio de conocer personalmente a no pocos de mis entrevistados. Tengo, además, el doble privilegio de afirmar que compartí con ellos tiempo de vida y de estudios. A Igor Ernesto Corcuera Cáceres lo conocí en las aulas del Nivel Medio de Música en el Conservatorio Amadeo Roldán. En aquel entonces, Igor aún no era el joven director de orquesta que, pocos años después, alcanzaría justo reconocimiento nacional, sino un talentoso trompetista, un amigo que siempre tenía al alcance de la mano una palabra amable y una sonrisa. Siempre he disfrutado el hecho de seguir la carrera y los éxitos de mis antiguos compañeros del mundo musical. Por eso conecté una vez más con Igor y, a través de las palabras, le invité a este tránsito por su memoria.

 

—¿Percibes que existe un tránsito entre Igor trompetista, e Igor director de orquesta?

—Más que un tránsito, pienso que soy una mezcla de ambos. El director se nutre de la experiencia y sentir del instrumentista y, por otra parte, la sensación de tocar el instrumento es totalmente distinta a la de dirigir. Aun hoy no puedo decidirme por una sola de ellas. Es por eso que, a pesar del gran esfuerzo que conlleva, he decidido mantenerme en ambos roles.

—¿Qué nuevos rigores o desafíos incorporó la carrera de Dirección Orquestal a tu vida como músico?

—Desde niño siempre soñé con ser director de orquesta, sin saber —por supuesto— lo difícil que es. Primero, se trata del hecho de estudiar una carrera difícil y sacrificada, y después dedicarse a eso como modo de vida y profesión. Los desafíos fueron muchos, comenzando con un elemento vital: casi siempre los directores de orquesta provienen de instrumentos como el piano, el violín o la dirección coral. Al ser yo trompetista, al inicio me vieron como algo extraño (a pesar de no ser el primer trompetista en Cuba en ejercer la dirección orquestal) y eso supuso muchos desafíos en cuanto a niveles de conocimientos técnicos y también en cuanto a la capacidad de demostrar la posibilidad real de llevar a cabo el objetivo final. Me obligó a superarme en todos los sentidos y a exigirme más para “suplir” aquellos aspectos que tuviera en mi contra.

—A tu criterio, ¿qué rol juegan los directores de orquesta en la historia musical de nuestro país?

—Nuestro país ha sido cuna y herencia de grandes músicos, entre los cuales han existido grandes directores y compositores. Al inicio, sin muchos estudios profesionales, pero con mucho oficio y talento; en algunos casos, padres fundadores de movimientos sinfónicos, de bandas, de música de cámara: ellos incorporaron nuestra cubanía a las obras universales. Los tenemos desde Guillermo Tomás, Gonzalo Roig, Rodrigo Prats, Amadeo Roldán y Manuel Duchesne Cuzán; hasta renombradas figuras de nuestra actualidad como Helena Herrera, Zenaida Romeu o nuestros queridos maestros Guido López-Gavilán, Jorge López Marín o Enrique Pérez Mesa, por solo citar algunos.

—¿Sientes que tu juventud puede ser, o quizá haya sido en el pasado, un hándicap a la hora de enfrentarte a los instrumentistas a los cuales diriges? ¿O acaso esa misma juventud incorpora nuevos matices a la relación instrumentista-director?

—Casi siempre se asocia al director de orquesta como una persona mayor, o al menos de cierta madurez. Ser un director joven exige, en primer lugar, emanar mucha seguridad en el trabajo, prepararse continuamente pero, a la vez, estar dispuesto a aprender de tus músicos y de los años de experiencia del atril. Igualmente pienso que la juventud también puede servir para dar un giro a las cosas, para verlas desde otra mirada y eso también los instrumentistas lo agradecen.

tomada del perfil de facebook de Igor Ernesto Corcuera Cáceres

—¿Cómo te enfrentas a una nueva partitura, cómo asumes ese proceso creativo que se engendra en el trabajo colectivo?

—Cada nueva partitura es un desafío, es la incesante búsqueda de información sobre ella, sobre el compositor, sobre los períodos en que fue concebida y todo lo que alrededor de la música existe. Solo así puedes enfrentarte con un trasfondo más amplio al proceso de estudiar y montar la música, para brindar una interpretación distinta pero, a la vez, lo más acertada posible. Y, como en cada proceso colectivo, todos nos nutrimos del conocimiento y la experiencia del conjunto que le da el toque final a la interpretación.

—¿Existen suficientes oportunidades internacionales para que los jóvenes directores de orquesta cubanos se prueben en otras lides más allá de nuestras fronteras geográficas?

—A pesar de que nuestra academia de Dirección cuenta con excelentes profesores de probada calidad y experiencia, las oportunidades internacionales para los directores jóvenes cubanos son escasas, por no decir nulas. Casi siempre se consiguen a título personal y en la mayoría coinciden con la emigración. Al final, como dice el viejo proverbio: “no eres profeta en tu tierra”. Pienso igualmente que aún somos un tanto “desconocidos” en la arena internacional, aunque sí hay algunos directores cubanos con resultados muy loables. En Cuba hay mucho talento joven que merece más oportunidades.

—¿Qué les pides a los músicos a los que diriges? Y cuando asumes tu rol como instrumentista, ¿qué les pides a los directores con los que trabajas?

—Como director, más que pedir, exijo disciplina ante el trabajo y la música. Que cada músico se entregue por completo al hecho artístico tal como lo hago yo. Que confíen en mí y disfruten lo que hacemos. Como instrumentista, me complace trabajar con directores que vayan al detalle, que demuestren que saben trabajar y que me exijan en aras de que el trabajo salga lo mejor posible.

—¿Cuál es el principal reto de la educación musical cubana en estos precisos momentos?

—Los retos son muchos, máxime cuando no tenemos muchas veces las condiciones necesarias para desarrollar nuestro trabajo. Soy profesor desde hace 13 años y me he encontrado con grandes dificultades de todo tipo, pero también uno siente satisfacción cuando ve sus alumnos desarrollarse y pensar que, en algo al menos, se contribuyó a este proceso. Pienso que el principal desafío es mantener nuestra enseñanza artística y, sobre todo, pensar en elevar cada día más el nivel de nuestros estudiantes.

—Desde 2014 asumiste la dirección de la Banda Nacional de Conciertos de Cuba. Luego de seis años de trabajo, ¿cuánto has cambiado como director?

—La Banda Nacional de Conciertos ha sido lo más grande que me ha sucedido en mi carrera profesional. Llegué casi por casualidad con solo 24 años, sin haberme graduado aún como Director de Orquesta. Pienso a veces que fue el destino quien me puso allí, pues ellos necesitaban de mí tanto como yo añoraba un trabajo como ese. Como director ha sido el mayor de los desafíos. Preparar un repertorio distinto cada semana, que sea atractivo para los músicos y para el público, y que a la vez responda a los intereses musicales y culturales de la institución —sin caer en la repetición y el facilismo, y que además eleve el nivel de la orquesta— me ha hecho adquirir madurez y a la vez el tan necesario “oficio” de dirigir cada día, lo que exige estudio y superación constante. Además, se carga con la historia de más de 120 años de una institución y con el hecho de haber sido precedido por grandes como Guillermo Tomás y Gonzalo Roig. Y a eso hay sumarle todo el trabajo extra musical que exige ser el director de una institución nacional. Cada mañana cuando llego a mi oficina pienso que no me alcanzará la vida para todo lo que quisiera hacer en ese lugar, pero a la vez me siento realizado de poder estar allí cumpliendo mi sueño.

—En 2017 te fue conferida la Distinción por la Cultura Nacional, máximo galardón que otorga el Ministerio de Cultura de Cuba. Eres, de hecho, una de las personalidades más jóvenes en ostentar tan importante reconocimiento. Las distinciones, los premios, ¿marcan el camino de un artista u opinas que es un eslabón más, entre muchos otros, que un creador puede o no alcanzar?

—La Distinción por la Cultura Nacional llegó un día inesperadamente. De hecho, me costó interiorizar que me la habían conferido sin siquiera llegar a los 30 años de edad. En lo personal, no trabajo para premios. Los reconocimientos regocijan a uno, pero a la vez comprometen a honrarlos y a trabajar cada día más y mejor. Pienso que para un artista el premio mayor es el público, ese que recibe la energía de la orquesta en cada concierto y se va complacido de que cada uno brindó lo mejor de sí.

—¿Piensas que existe una fórmula para el éxito?

—Creo que no existe una fórmula exacta para el éxito, como también pienso que estoy muy lejos de alcanzarlo. Lo que sí es cierto es que debemos cada día intentar aprender algo nuevo, que nos sirva para nuestra vida y nuestras profesiones. Estudiar y trabajar todo lo que se pueda y disfrutar al máximo lo que hacemos.

—De tu experiencia como creador y como ser humano, ¿cuáles son tus memorias más perdurables?

—Memorias hay muchas, se entrelazan entre sentimientos. Desde aquellos espectáculos con “La Colmenita” cuando apenas contaba siete u ocho años de edad, hasta el más reciente concierto. Cuando uno disfruta lo que hace, queda prendado en la memoria por siempre. Las distintas experiencias, enseñar, tocar, dirigir, pienso que se quedarán conmigo para siempre, así como guardo con celo los momentos de todos los lugares en los que he podido trabajar. En el plano personal, el nacimiento de mis hijas y verlas crecer es lo más grande que me ha sucedido…

—Más allá de la escena y de la música, ¿quién es Igor Ernesto Corcuera Cáceres?

—Realmente, fuera del trabajo, soy una persona normal, común y corriente. Para nada vivo el personaje del “Maestro”, incluso siempre les digo a las personas que ni siquiera luzco como tal. Pienso que soy un joven sencillo, con gustos parecidos a los de todos, padre de dos hijas que son mi mayor tesoro, alguien a quien le gusta la tranquilidad y a veces el silencio. Quisiera tener más tiempo libre en ocasiones para investigar sobre muchos temas que me interesan. Me gusta hacer ejercicios y salir a comer (como todos), y dedicar tiempo a mi familia. Ellos realmente me hacen quien soy.

tomada del perfil de facebook de Igor Ernesto Corcuera Cáceres

«Tienes la palabra» para dialogar en la construcción cultural del presente y el futuro de la Nación

En junio de 2021 se cumplen 60 años de los tres encuentros sostenidos por el Comandante en Jefe Fidel Castro y otros dirigentes del gobierno revolucionario, con artistas y escritores en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí. Ese intercambio marcaría el inicio de una larga, continuada y ascendente relación entre las vanguardias política y artística en nuestro país.

Palabras a los intelectuales, como se conocería el discurso con que el líder revolucionario concluyó aquellos encuentros, se constituiría en la plataforma que establece los principios esenciales de la Política Cultural de la Revolución Cubana. La participación de la vanguardia artística y la democratización de la Cultura constituyen pilares esenciales de esta política, inaugurada a pocas semanas de la declaración del carácter socialista de la Revolución.

El Ministerio de Cultura y los creadores cubanos, han organizado un programa conmemorativo para celebrar los sesenta años de aquel acontecimiento. La participación de escritores, artistas y promotores culturales, el diálogo honesto y la crítica responsable, son los atributos principales del razonamiento que se quiere promover en torno a los desafíos actuales de la política cultural cubana. Este intercambio al que convocamos hoy, se extenderá durante los próximos meses y dará continuidad a las acciones que desarrolla el Ministerio de Cultura con el fin de perfeccionar su sistema institucional y articular el Programa Nacional de Desarrollo Cultural hasta el año 2030.

Fidel Castro durante el discurso conocido como «Palabras a los intelectuales», en la Biblioteca Nacional, el 30 de junio de 1961. Foto: Archivo del sitio Fidel Soldado de las Ideas.

Este abarcador programa será acompañado de una atractiva plataforma comunicacional. Las instituciones más representativas de nuestro amplio y diverso movimiento cultural enriquecerán este esfuerzo con acciones que movilicen al diálogo en diferentes sectores del país, incluidos la educación, la ciencia y los medios de comunicación. La UNEAC y la AHS también se suman al Ministerio de Cultura, mediante programas de actividades que festejan, de manera simultánea, sus 60 y 35 respectivos aniversarios.

El @CubaCultura a través de @AlpidioAlonsoG , su Ministro, en estos momentos presenta la campaña #TienesLaPalabra la celebración de los 60 años de Palabras de los Intelectuales. Ademas de los 60 de la @UNEAC_online y los 35 de la @ahsjovenescuba pic.twitter.com/JRS3MzeCSo

— Cubarte (@CubarteES) February 10, 2021

Como parte de este programa, se promoverán espacios de intercambio, textos y audiovisuales que, desde una perspectiva histórica, dialogarán sobre los problemas actuales de la cultura cubana. Las redes sociales constituirán escenario fundamental de este intercambio constructivo, que concederá especial protagonismo a los jóvenes. Las nuevas generaciones de creadores, como aquellos de hace 60 años, tienen la palabra hoy para intercambiar sobre los desafíos de la cultura y abrir un nuevo ciclo de reflexiones colectivas que se pregunte, una vez más, de dónde venimos y hacia dónde vamos, en medio de las numerosas presiones e intentos desestabilizadores que asedian a la Nación.

Los jóvenes escritores, artistas y promotores culturales cubanos, con limpia voluntad creativa e irrenunciable compromiso y confianza en sus instituciones, sumarán su palabra a la de todas las generaciones que hoy se dan la mano en el concierto de la cultura cubana, por la transformación revolucionaria de la patria.

“Tienes la palabra” es el mensaje principal de esta conmemoración, que nos invita a volver a la frase final de las Palabras a los Intelectuales y a la plenitud de su espíritu para dialogar con disposición en la construcción cultural del presente y el futuro de la Nación.