Avileños en fiesta de las letras

INTRO

En pleno siglo XXI, en Cuba, sigue siendo privilegio pertenecer a la Asociación Hermanos Saíz y ser escritor. O viceversa.

En Ciego de Ávila todos los días hay actividades en la Casa del Joven Creador para disfrute no solo del público foráneo. Y los escritores, con placer, han ido ganando espacios y espectadores.

Este redactor es testigo de las labores de la vanguardia juvenil artística de Ciego de Ávila en el mes de abril. Para ellos todo es movible o tiene las formas de un calidoscopio.

Este redactor fue testigo de un mes de abril en la AHS bien ajetreado, la expo de tatuajes Cuando el lienzo es piel, concierto de La Reyna y la Real, celebración por el Día internacional de la Danza, y los espacios habituales de rap y de punto cubano, entre otras actividades, crearon buen ruido y muchas nueces.

EL ASUNTO EN SÍ

La de Literatura no será la sección más extensa en membresía que posee la AHS avileña, pero los que la componen tienen fuerza en el agarre y no dejan de la mano las oportunidades para divulgar su obra. Por eso, cuando se habla de ferias del libro, ahí estarán ellos.

Este redactor habla de los escritores Yasmani Rodríguez Alfaro, Leo Buquet y Leonel Daimel García, como parte de la delegación avileña asistente a la Feria Internacional del Libro de La Habana 2022.

Con orgullo, son conscientes de que “fuimos al evento libresco más grande de Cuba porque publicamos libros en la Editorial Ávila, pero eso significa también que, como escritores de la AHS, tenemos un espacio merecido y al que le damos todo el uso y la importancia que lleva. Es por ser miembros de esta organización que se nos abren muchas puertas”, como bien lo testificó Yasmani Rodríguez Alfaro.

Y no pierde veracidad este joven escritor y artista visual. Ser miembro de la AHS te abre muchas puertas porque, desde la misma concepción de un plan editorial de provincia se tienen en cuenta la militancia en esta organización y de la Uneac. No te garantiza la calidad del libro en discusión, pero sí que se respete su derecho a ser valorado y ocupar el espacio que ya tiene por méritos.

Este redactor, que ha sido muchas veces miembro de consejos editoriales, da fe de que esto se cumple a cabalidad en la ciudad famosa por sus poetas y portales.

Y cuando ya tienes el cubo de papel con letricas y cartulina, como lo llamaba Jorge Luis Borges, bajo el brazo, entonces formas parte de una delegación que irá a la capital de todos los cubanos a hablar y presentar ese nuevo producto artístico.

No pagas absolutamente nada por ir. Es tu derecho como escritor en una política cultural que defiende el derecho a crear y exponer al pueblo la obra. Es el derecho de todo escritor de la AHS de asistir a los eventos promocionales gestados por cualesquiera de las instituciones de la cultura en Cuba.

Esa participación no tiene por qué ser gestionada por la AHS. Para eso el Centro Provincial del Libro y la Literatura se encarga de todo. Pero la membresía pesa. Y es como un cuño de amor en el alma de todos.

Ya cuando están allá, entre escritores de valía y púbico, se dan cuenta de lo grande que es ser un escritor cubano, con talento, y la oportunidad de ser miembro de la AHS o de la Uneac. Y muchos son los que, entonces,  palmean el hombro ante la obra autografiada.

Y es, también, cuando la dureza de todo lo vivido se vuelve felicidad en el alma de una nación joven.

LAS ENUMERACIONES

Este redactor pudo conversar con los tres asociados que participaron en esta edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana. Cada uno puso su granito para que este espectáculo de libros y escritores fuera magnífico.

Leonel Daimel García presentó sus libros, Akokán, cuando los orichas eran niños, premio Hermanos Loynaz 2020; Maricela y el payaso, y Un mundo para Fabio. Leo Buquet presentó su libro premio Eliseo Diego 2019, Testamento de las sombras. Yasmani Rodríguez Alfaro presentó sus libros, A la sombra del mago y Pre mortem.

Este redactor pudo constatar que no solo presentaron estos libros, también, ayudaron a la promoción de otras actividades, asumieron el rol de público, ampliaron relaciones y gestiones de otras obras. Y, sobre todo, establecieron relaciones de trabajo con otras editoriales. Cada uno pudo dar sus opiniones.

Leo Buquet: Antes de salir de aquí tuvimos problemas con el transporte, pero gracias a la gestión del Centro del Libro se pudo solucionar a tiempo y los ocho que conformábamos la delegación pudimos estar a tiempo allá. Pero hubo pifias en La Cabaña con nuestra acreditación, y algunos de nosotros tuvimos que pasar trabajo para poder entrar a las áreas de presentaciones. También dejó mucho que desear la promoción en las áreas que no eran las de La Cabaña. Allí el público asistente era escaso y supongo que sea por la nula divulgación de nuestras actividades.

Yasmani Rodríguez Alfaro: Nunca hubo problemas con la transportación. Todo estaba bien organizado. Me molestaba un poco que siempre hubo poca presencia de público en las presentaciones, sobre todo en los lugares que no eran la Cabaña. Una de las instituciones en Cuba con más prestigio y horas de vuelo es la AHS. Tiene una fusión de trabajo muy seria y beneficiosa con otras instituciones de la cultura y en Ciego de Ávila esto es primordial. Gracias a ello hemos podido muchísimos eventos y actividades.

Leonel Daimel García: Hay magia en cada rincón de la feria. Se reencuentran amistades, haces otras nuevas. Son días de alegrías y en los cuales no ha faltado el cariño infinito de personas con las que he compartido o me han escrito para felicitar o saber cómo estoy. Gracias por tantos afectos.

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