Pensar la ciencia. Riesgos para un joven investigador y cómo manejarlos (8/10)

¿Cómo lidiar con las (malas) revisiones?

El proceso de redacción es un asunto serio que exige un esfuerzo ciclópeo. A veces uno encuentra una inspiración y las palabras caen solas como preseleccionadas por la providencia. En otras ocasiones –la mayoría–, las ideas no hallan su apropiada envoltura y el texto se convierte entonces en una jerigonza sin gracia que avanza a tropezones, como si de repente nos hubiesen cambiado de lugar los muebles de la casa justo a esa hora de la madrugada en que te levantas por un vaso de agua.

Al poner punto y final a tu primer borrador, y a veces hasta varios días después, seguimos encasillados en la realidad de tus propias palabras y las de otros que convocaste en tus referencias. Pero ya está. Después de muchas vueltas, te has decidido a compartir tu texto y exponer tus criterios al mundo. Ahí mismo te asalta la duda, ¿mi artículo tiene suficiente teoría o ejemplos? ¿la metodología es apropiada? ¿qué pensarán mis compañeros acerca de esto? Y caes en un bucle de inseguridades que te lleva a preguntarte hasta si es Times New Roman la fuente ideal para inscribir tu trabajo.

Precisamente porque hacer el informe conlleva tanto tiempoy energía, es que otorgamos un valor tan alto a las evaluaciones que otros hacen del mismo. Esperamos que nuestro sudor sea visible en cada letra. Pero, lamentablemente, no es así. El tesón no se lee ypor eso nos duele tanto cuando los criterios que recibimos no son satisfactorios. Es en ese momento cuando cada señalamiento parece una daga hundida en carne propia. ¿Cómo reaccionar entonces? ¿Qué hacer?

No importa si es un artículo, un capítulo o tu tesis entera,es inevitable atravesar el calvario de la evaluación. Pero también te adelanto que sí es posible gestionarlo, de modo que puedas convertir cada revisión en una herramienta que actúe en tu beneficio. El objetivo de este post es compartir algunas ideas que te ayudarán a lidiar con las revisiones, especialmente las negativas.

Esta entrada quizás resulte un poco más larga de lo habitual. Es que, para ser verdaderamente útil, el tema involucra irremediablemente el debate de los recursos técnicos, así como de cuestiones emocionales. Discutiré contigo las tres estrategias que, en mi opinión, te ayudarán asacudirte deexámenes innecesarios y convertir las críticas en elementos positivos. De esa manera, podrás justipreciar las nociones que sí valen la pena tomar en consideración para luego proceder a la transformación del texto.

Las estrategias son:

  1. Gestionar las expectativas.
  2. Escoger bien a tu revisor.
  3. Identificar la naturaleza del señalamientoy asegurarse de ofrecer respuesta a todos.
  4.  

It’s all about the work: gestionatusexpectativas

Al recibir una revisión severa nos sentimos ofendidos, abandonados, e incluso, traicionados. La causa es simple: no queremos ser criticados. Sí queremos, en cambio, ser reconocidos. Tanto en la una como en la otra, colocamos en la otra persona la responsabilidad de nuestros sentimientos. Le atribuimos poder sobre nuestro mal/bienestar. Mala idea.

Una vez que el trabajo sale de tus manos y es puesto en función de una audiencia debes marcar conscientemente una distancia, esto es, es reajustar tus expectativas. Ponte en los pies del revisor. Es el primer paso para reconocer que sus indicaciones no son sobre ti: son sobre el texto. En la capacidad para reconocer los puntos de vista de otros radica el principio capital para no tomar los asuntos como agresiones personales y te permitirá preguntarte ¿qué ha visto y por qué? Identifica sus intenciones y confía. Quién sabe, quizás tenga razón.

Desembarázate del lazo enfermizo que hace del trabajo hecho una extensión de tu anatomía. No lo es. Así podrás desarrollar pensamiento crítico y ser tú mismo, el censor más exigente, o mejor, más justo. Te permitirá aumentar el sentido de comunidad y construir empatía con el evaluador. La autocrítica es sinónimo de madurez y seguridad.

La táctica fundamental: escoge bien a tu revisor

Esta es la regla de oro.Por un lado, porque no todo el mundo es un buen evaluador de tu trabajo.Por otro, porque debes asumir de inmediato que el primer borrador que escribas no será suficiente para completar la tarea y requerirá muchas revisiones antes de que el texto sea evaluable ante un tribunal. Todos tenemos opiniones, por tanto, una vez que tu escrito salga de tus manos, estará sometido a los dictámenes de otros. De eso no hay escape.

Elegir un mal lector puede desvirtuarte por completo de las metas que has trazado y generar un caos total en tus proyectos. Lo peor es que afecta tu autoestima e incide negativamente en tus análisis, por lo que no solo destroza el fruto de tusdesvelos, sino que cercena la capacidad para sobreponerte a las críticas.  

Pero no tiene por qué ser así. Si lo piensas bien, el revisor es una persona que dedica su tiempo en atenderte y corregirte. Es decir, es una oportunidad para que otros trabajen en favor de tu gracia. Además, en cierto sentido, cuando escribiste el texto ya estableciste tu recepción ideal y conun poco de cálculo, advertirás quiénes son los lectores correctos para ti.

Solo hay tres tipos de evaluadores verdaderamente útiles para un investigador: el tutor, los colegas del mismo campo y los revisores de publicaciones.

No menciono aquí a los editores.No porque no sean valiosos, nada de eso;sino todo lo contrario, los señalamientos de éstos van encaminados en un 95 % a cuestiones formales de uso del lenguaje, por lo que con ellos no se discute, se les obedece y punto. Si un editor te dice que tu oración es oscura y que empleaste incorrectamente un tiempo verbal, no hay nada que hacer: se transforma.

Ahora bien, en primer lugar,tu tutor es el evaluador más importante tu trabajo. Esto es claro. Él es la persona devota a tu formación y el especialista fundamental con quien tu tema se relaciona. Además, se trata de un vínculo que se construye durante años, por lo que evalúa además tu progreso. Ten en cuenta que, la mayoría de las veces, tu trabajo con él se hace de formapresencial, o sea, que recibirás feedback y podrás tú mismo valorar el nivel de satisfacción que profesa.

Una revisión totalmente positiva no es una buena señal. Normalmente indica dos cosas: una, tu tutor no se lo leyó y por tanto solo quiere que lo dejes en paz; dos, no tiene la menor idea de lo que estás hablando, lo cual significa que no comparten áreas de experticia y, por tanto, no tiene la capacidad para ayudarte. Fatal.

Por otro lado, una revisión totalmente negativa tampoco es algo bueno. Quiere decir que tu tutor difiere de los axiomas que sostienen tu pensamiento, por lo que encuentra inapropiadas todas operaciones que de allí se desprenden. Comúnmente, tal animadversión involucra discrepancias de corte político o ético. El problema aquí no tiene que ver, por tanto, con la valoración per se, sino con la relación entre ustedes. Es resultado de una mala elección de tu director de tesis, y eso ya lo hablamos en trabajos anteriores.Frente a esta situación, aunque será un paso bien complicado, mi recomendación es quecortes por lo sano y cambies de tutor o de programa. En ese contexto te será muy arduo progresar.

¿Cómo responder? Antela revisión de tu supervisor, lo más importante es que sepas traducirlas a prácticas cotidianas. Me refiero a que sus criterios no solo están orientados hacia el resultado que recién analizan, sino a tu programa de desarrollo en sentido general. Consecuentemente, la solución a los apuntes recibidos toma tiempo y debe tener expresión en tu plan de habilidades. Por ejemplo, si una de las acotaciones indica un error en la metodología, no saltes de inmediato a reescribir la falta. En cambio, primeramente, haz algunas lecturas sobre el tema, luego discute con él interrogantes y dudas, a continuación, haz ciertas prácticas donde las apliques, y solo entonces, vuelve con el manuscrito corregido. Verás que encontrarás una respuesta diferente.

Segundo, las revisiones de colegas del mismo campo te aportan otros elementos. Date cuenta que un colega de un doctorando significaexclusivamente otro doctorando.Aquí no hay una relación de jerarquía, sino de camaradería. No hay superiores ni subordinados y, por eso, las más de las veces, estas valoraciones se hacen con mucho respeto y tienen un carácter positivo. Se cuida más la cordialidad de la relación, que juzgar con objetividad el trabajo. Encima, al compartir logros y penas similares hay un aura de empatía que siempre incide sobre el juicio.  

¿Para sirve entonces? El principal beneficio de la revisión de un colega es la identificación de nuevas fuentes de conocimiento de las que no estás al tanto o que no has explorado aún. O sea, referencias actualizadas que ignoras, facetas de tu objeto que no tomaste en cuenta, autores interesantes que omitiste, espacios de socialización donde presentar tus resultados como eventos y simposios que no sabías que existían o, incluso, publicaciones novedosas. La clave es aprovechar las experiencias de otra persona que realiza una exploración similar a la tuya. No se trata tanto de corregir como de expandir los horizontes de tu texto.

Tercero, la revisión más desafiante: las revistas académicas. Aquí ya estás en la última vuelta de tuerca, volcado por completo en la fase de publicación de tus hallazgos. Los textos enviados son revisados inicialmente por el editor, quien garantiza que la propuesta se ajusta al perfil de la revista. De ahí pasan a manos de los revisores, quienes son (doctores) especialistas del tema suscritos a la misma revista. Como todo este proceso se realiza de manera anónima, lleva el nombre de blind peer review. Hay mucho debate hoy sobre los mecanismos de las publicaciones y su naturaleza ética, debes ser consciente de ellos (ver, por ejemplo, Alexánder Sánchez. 2011. Manual de redacción académica e investigativa: cómo escribir, evaluar y publicar artículos, Medellín, Fundación Universitaria Católica del Norte, p. 118).

Los evaluadores tienen tres dictámenes para un texto: publicable sin modificaciones, publicable con modificaciones y no publicable. De ellos, el primero es prácticamente inexistente. Al menos, no he conocido a nadie al que le hayan publicado algo en un journal serio sin haberle hecho varias trasformaciones previas.

Una vez devuelto el manuscrito con las acotaciones, debes dar respuesta a todos los comentarios.Eso no entraña que debes acceder a todos los criterios de los evaluadores. Si un señalamiento supone un cambio radical en tu perspectiva o su solución conlleva más tiempo de los plazos con que cuentas, no discutas, no repliques, este no es un espacio para ello. Si no estás dispuesto a reconstruir el trabajo, te recomiendo es que cambies de inmediato de revista y vuelvas a comenzar el proceso.No obstante, en mi experiencia, una vez resueltas las anotaciones, el escrito crece mucho y se muestra muchísimo más acabado.

¿Qué hago con mi manuscrito destrozado? Identifica la naturaleza del señalamiento y asegúrate de ofrecer respuesta a todos

Ahora bien, el día que recibes la revisión, ya sea el encuentro con tu tutor o colegas o el correo electrónico con la respuesta de la revista, no esperes felicitaciones o palmaditas en la espalda. El tutor te devuelve tu manuscrito lleno de marcas rojas y dos millones de comentarios a pie de página. Eso te hará sentir mal, así que prepárate. Estarás rabioso porque crees que nadie te comprende; despotricarás contra el mundo preguntándote cómo pueden ser tan ciegos y maldecirás tu suerte de encontrarte en un terreno yermo para la frescura de tu imaginación. Esto es normal. 

Mi recomendación primera es la siguiente:recoge los restos de tu confianza destrozada y tómate un día sabático. Bajo ningún concepto te enfrentes colérico a la realizar las correcciones. Cambia de actividad, haz algo físico, en exteriores y, preferentemente, de tipo social. No hagas nada de corte académico y aléjate de tu trabajo habitual. Haz algo que te guste mucho: cocina, baila, haz yoga. Te servirá para calmar las emociones y no darle demasiadas vueltas. Como reza el dicho, la noche da consejo.

Al día siguiente, retoma el trabajo. Lo primero que debes hacer al volver sobre tu manuscrito es colocar, en un documento diferente, todos los señalamientos recibidos. Intenta recordar si son nuevos o si ya los has escuchado antes. Si este es el caso, recuerda la respuesta que les diste. ¿Los ignoraste o ya los habías cambiado y la respuesta no fue satisfactoria? Haz memoria.

Lo segundo es aprender a reconocer la naturaleza de las indicaciones. ¿Son cuestiones de retórica? Es decir, ¿no es un problema del argumento que defiendes, sino que la forma en que lo expresaste fue incapaz de convencer a tu lector? ¿Son asuntos de redacción, de estilo o de vocabulario? O, en otro sentido, ¿son críticas a tus métodos? ¿Se cuestiona tu proceder en la obtención de datos? O, en otra ruta, ¿es el análisis de la evidencia la que es puesta en duda? ¿Por qué?

Normalmente, una revisión vendrá con todos estos aspectos mezclados y es imperativo para ti aprender de inmediato a discriminar su causa.

Tercero, te recomiendo comenzar por todos aquellos que corresponden a ortografía, omisiones y formato. Eso te ayudará en varios sentidos. Por un lado, verás que el texto mejora inmediatamente, adquirirá una mayor calidad y dejará de parecer un borrador. Por otro lado, más importante aún, solventar estos asuntos que toman, cuando más, solo un día o dos de trabajo, te dará el primer soplo de autoestima que se necesita luego del mazazo de la crítica.

Y cuarto, sé realista. Si ya tienes claro las dificultades, ahora traza un plan para enfrentarte a ellas. Desintégralo en acciones pequeñas y ponle fechas que puedas verdaderamente cumplir. Quizás debes incrementar las fuentes revisadas, quizás necesites más experimentos o conducir otras entrevistas. No te apures. Aspira hacia lo verdaderamente necesario para superar el reproche recibido. Verás cuán superior estará tu texto luego de este repaso.

…

En conclusión, aprovecha las revisiones al máximo. Ponte en el lugar de los evaluadores y sé crítico con respecto a tu propio escrito. Aplicando una estrategia apropiada de selección de revisores y asumiendo una correcta actitud ante las mismas podrás convertir lo que es un miedo natural (a nadie le gusta sentirse inspeccionado) en una herramienta poderosa de perfeccionamiento.

Espero que estas estrategias te funcionen,no sólo para traducirlas en razones operativas a aplicar en el trabajo específico, sino también como coraza emocional que te proteja de heridas innecesarias y te permitan avanzar. Úsalas como mecanismos de motivación. No te dejes marcar por la viruela del resentimiento, no se cura con facilidad.

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