Katherine Pérez y la belleza discordante de las diferencias

Katherine Pérez Santos es una poeta que escribe teatro, o una dramaturga que se sostiene en la poesía. Aún es pronto para definirla. Quizás no necesitemos definirla nunca. Porque Katherine persigue la conmoción, el estremecimiento desde sus textos. No importa si se trata de periodismo o ficción, a fin de cuentas, ambos se sustentan en el lenguaje, toman el cuerpo de la palabra para existir.

tomado del perfil de facebook de katherine pérez santos

La joven holguinera ha apostado siempre por lo bello, aunque esto sea de una punzante naturaleza o de una áspera forma. Tal vez por eso su obra Cabo de hornos ganó recientemente el primer lugar en la IX Edición del Festival Internacional de Teatro Femenino “La escritura de la/s diferencia/s”.

El premio fue otorgado por un jurado cubano que la calificó como: “una historia de amor y desamor entre dos mujeres que transita entre el lirismo y las contingencias de la vida cotidiana. Inspirada en la narrativa de Virginia Woolf, la dramaturga traslada la poesía al lenguaje teatral para concebir diálogos fluidos, capaces de revelar la naturaleza de los personajes. Sueños recurrentes, necesidades domésticas, amistades entrañables y una pasión amorosa que sostiene el conflicto de principio a fin, son los hilos que bordean un texto dramático con múltiples sugerencias para la futura puesta en escena.”

Igualmente, el jurado internacional del Festival le concedió a la pieza una mención especial, alegando que “posee un excelente manejo del lenguaje, un buen equilibrio entre los momentos líricos y una sólida estructura dramática.”

Y así se abre paso la novel voz femenina, desde las diferencias. Pérez Santos revela que “Cabo de hornos es la metáfora de un estado sentimental. De un vacío, y a la vez es muy voluptuosa. Toma del posdrama. Juega con referentes como Virginia Woolf y Eugenio Montale.

La protagonista, Dina, quien vive en una renta con su mejor amigo y una amante, tiene pesadillas recurrentes sobre las que se estructuran los diálogos.”

Leer algunos fragmentos del texto ganador remite a la soledad propia y a la ajena, hay algo de abandono, algo que tiene que ver con  estar desasido pese a la compañía de los otros. Se refiere a la soledad interior que ataca en sueños y se revela despierta en una angustia perenne, como deja claro el personaje principal:

  • Dina: Nadie me tiene y yo no tengo a nadie.
  • Solo existe el faro y dentro de él, yo
  • Y dentro de mí, el sueño.
  • Las olas comienzan a trepar por el faro.

Y como cada autor es lo que lee, la urdimbre de las vivencias auténticas o imaginarias, atestiguadas o perseguidas, hay en la obra poemas suyos y reminiscencias de Tarkovski y Bergman.

tomado del perfil de facebook de katherine pérez santos

Por el momento Katherine escribe, escribe, escribe como un modo de vida. Esta no es su primera pieza teatral. “La primera fue Cempasúchil que se estrenó en México en 2019, en espera del 2 de noviembre, día de los muertos, cuando literalmente ocurre la obra.

Ya se ha puesto varias veces en ese país, en sitios como Casa Refugio, y en la sede de Tinglados que es un grupo importantísimo de D.F, y fue muy aplaudida por el público. Me cuentan los actores y la directora que las personas la fueron ver dos y tres veces.”

También en Cempasúchil una mujer fue el centro: Chavela Vargas. Porque el teatro necesita que una mujer dé voz a todas las mujeres. Y ella no es la primera, pero se suma a un coro urgente.

En tanto, Cabo de hornos se encuentra en proceso editorial. Aguarda por ella el público, lector o espectador, que son a la vez uno.

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscripción

Para recibir nuestro boletín ingrese su dirección de correo electrónico