Reynaldo Zaldívar


Jornadas para florecer en Ciego de √Āvila (dosier)

La entrega del Premio Poes√≠a de Primavera, en su edici√≥n XXII, que conquist√≥ el joven escritor holguinero Reynaldo Zaldivar Osorio, fue quiz√°s el momento m√°s esperado en estos tres d√≠as de Juegos Florales 2023. Sin embargo, como los aguaceros de mayo, sobre la filial de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z de Ciego de √Āvila, cayeron tambi√©n los m√°s frescos versos, las atrevidas lecturas, los sorteos de libros‚Ķ y los amorfos p√©talos de las coronas. ¬†

Y tan ansiado era descifrar, este 27 de mayo, el nombre del ganador, que tuvo como rivales al guantanamero Reineris Betancourt y a la avile√Īa Liuma Rodr√≠guez, como recibir (oficialmente) a los nuevos miembros de la organizaci√≥n. De esta forma, el pasado 24, apenas el D√ļo Alma ‚Äúsolt√≥ el alma‚ÄĚ dentro del Centro Cultural Caf√© Barquito, el carn√© de la AHS fue a parar a manos de Amanda Beatriz Ortega Rodr√≠guez, una de sus voces. ¬†

Concursantes en las lecturas de poesías de las Noches Florales. / Fotos: Yoandris Chamorro Belén y Michel Guerra Martín

En cada jornada, m√°s que cercenarse una rosa, se plantaba un rosal. Y cada poema, como anillo al dedo, perfumaba el contorno y m√°s all√°. Posiblemente la ropa de Leidy L√≥pez P√©rez de Corcho, otra joven que creci√≥ en Cr√≠tica e investigaci√≥n este a√Īo, posea todav√≠a el fijador de su bienvenida en la primera noche floral del evento. Porque unos se consagran, ganan premios, mantienen su buen ritmo y otros siguen llegando para construirse. ¬†¬†

Como ba√Īo de agua tibia despu√©s de la humedad, llegaron las lecturas de poes√≠as. Decir noche floral es resumir, brevemente, algo inmenso y m√°gico, que puede no parecerse a sus etapas fundacionales, pero se resisten a marchitar.

Lectura de poesía de los tres finalistas del XXII Premio de Poesía de Primavera. / Fotos: Yoandris Chamorro Belén y Michel Guerra Martín

La magia comenzaba con prender un incienso en el mism√≠simo incensario del escritor avile√Īo, organizador de este certamen y Premio Poes√≠a de Primavera 1997, Arlen Regueiro Mas, quien recibi√≥ todo el tiempo el homenaje de sus colegas y amigos. Dif√≠cil es superar su muerte, tan reciente, pero f√°cil es invocarle entre letras que, tambi√©n, se resisten a morir.

Los ganadores de las noches florales (Reineris Betancourt, Yamara Pereira Rey y Ellen Cuebas, en ese orden) llevaban una corona, pero antes de portarla sobre sus cabezas debieron conquistarla a fuerza de aplausos del p√ļblico con la lectura de un poema (de su autor√≠a o no), si bien el reto era ‚Äúirle con ganas‚ÄĚ a esos versos y despedazarlos en el aire.

Los tres finalistas del XXII Premio de Poesía de Primavera. / Fotos: Yoandris Chamorro Belén y Michel Guerra Martín

Pero, eso no terminaba ahí. Se pasaba un caldero y quien lo deseaba echaba una prenda, dinero, un libro, un lapicero e, incluso, su imaginación. De la voluntad de los asistentes surgía un premio para el que conquistara la corona. 

Asimismo, una iniciativa llamada ‚ÄúCad√°ver exquisito‚ÄĚ buscaba construir colectivamente un poema, a partir de colocar un verso en una hoja que recorr√≠a el espacio. Al rato, verso a verso, palabra a palabra, se le√≠a a los asistentes el resultado, en una tan coherente como disparatada conexi√≥n. As√≠, en espera de lo inesperado, se envolv√≠a en risas el momento. ¬†¬†¬†¬†¬†

Las horas de sol siempre alimentaban el jard√≠n. Con ellas, las presentaciones de los libros de poes√≠a ‚ÄúApnea‚ÄĚ, de Rubiel Gonz√°lez Labarta, ganador del XXI Premio Poes√≠a de Primavera, en 2021; ‚ÄúRestos‚ÄĚ, del espirituano Ariel Fonseca Rivero, y de la colecci√≥n de textos digitales ‚ÄúPrimavera Digital‚ÄĚ, √ļnico de su tipo ganador de la beca El Reino de este mundo y expuesto en la Feria Internacional del Libro 2023. ¬†

Hubo mesa de opini√≥n ‚ÄúLa poes√≠a joven en Cuba y su relaci√≥n con las editoriales‚ÄĚ, con Carmen Hern√°ndez Pe√Īa, Vasily Mendoza y Ariel Fonseca; y el Rinc√≥n para ‚ÄúPoes√≠a con Mas‚ÄĚ, dedicado a Arlen Regueiro Mas. Se habl√≥, m√°s all√° de los ratos para beber caf√© e intercambiar locuras, sobre los Juegos Florales, la creaci√≥n literaria, de los m√°s de 20 a√Īos de historia y tambi√©n de futuro.

Se sumaron las lecturas de poes√≠a de los escritores locales Lioneski Buquet, Heriberto Machado, Yanarys Valdivia, Yasmani Rodr√≠guez Alfaro, Carmen Hern√°ndez Pe√Īa, Eduardo Pino, Vasily Mendoza y Masiel Mateos, as√≠ como las vivencias del dise√Īador Yaudel Estenoz, miembro del equipo de ‚ÄúPrimavera Digital‚ÄĚ. Se juntaron, al mismo tiempo, los textos en voz de los finalistas del concurso.

Obviamente, un jurado de talla y con ‚Äútremenda talla‚ÄĚ no pod√≠a quedarse fuera de este derroche de versos libres y rimados, por lo que, en la noche √ļltima, mostraron por qu√© fueron escogidos para seleccionar uno entre 24 aspirantes al Premio Poes√≠a de Primavera 2023. El santiaguero Yunier Riquenes (desde la capital) y el santaclare√Īo Sergio Garc√≠a Zamora (desde Espa√Īa), enviaron sus videos, mientras el avile√Īo Eduardo Pino lo hizo presencialmente.

Reineris Betancourt, ganador de la primera noche floral. / Fotos: Yoandris Chamorro Belén y Michel Guerra Martín

Junto con el ‚Äúplato fuerte‚ÄĚ de los Juegos Florales, la buena literatura hecha por creadores noveles cubanos, sonaron las guitarras y el viol√≠n, en una suerte de descargas con el camag√ľeyano D√ļo Mantra (Manuel y Roc√≠o) y la guantanamera Annalie L√≥pez Caballero, quienes pusieron a bailar a los finalistas, escritores del patio e invitados y el p√ļblico en general. Sus canciones, adem√°s de hacer sudar y suspirar, fueron luces sobre un mar de recitaciones.

Los Juegos Florales 2023 tuvieron como sedes el Centro Cultural Caf√© Barquito, la Galer√≠a Nexos y el Patio de la Casa del Joven creador; la filial universitaria Manuel Ascunce Domenech y la Facultad de Ciencias M√©dicas de¬† Ciego de √Āvila, estas √ļltimas un gran esfuerzo por sobreponerse a las carencias de estos tiempos, que parecen no intimidar a la filial avile√Īa de la AHS.

En la filial universitaria Manuel Ascunce Domenech. / Fotos: Yoandris Chamorro Belén y Michel Guerra Martín

Así cerró la edición, que saludó al 4to. Congreso de la AHS y homenajeó a José Martí en el 170 aniversario de su natalicio, a partir de la colaboración entre el Centro Provincial del Libro y la Literatura, la Dirección Provincial de Cultura, el Gobierno Provincial y el Comité Provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas. Así cerró la edición 2023 de un evento que anda, desde junio de 1994, por caminos no exentos de espinas. Pero, ahí va, regando flores. 

El Premio Poes√≠a de Primavera, desde hace algunos a√Īos, alterna con el Premio de Narrativa La Llave P√ļblica, cuya convocatoria ya qued√≥ abierta para el a√Īo 2024. El ganador ve publicada su obra bajo el sello de Ediciones √Āvila.¬† ¬†


Sabor a primavera

Por: Vasily Mendoza

No recuerdo exactamente cu√°ndo comenz√≥ a ser Ciego de √Āvila un fuerte exponente de la poes√≠a nacional. Quiz√°s fue cuando ya la pi√Īa se empezaba a perder, y algunos portales se fueron derrumbando.

Lo cierto es que quiero creer que desde que en 1994 se iniciaron de manera institucional los Juegos Florales, la vida po√©tica avile√Īa avile√Īa cambi√≥ para siempre.

Y en este 2023, los que asistimos a esta nueva edici√≥n del evento po√©tico, pudimos sentir la ausencia de una buena parte de sus rescatadores, Ileana √Ālvarez, Francis S√°nchez, Otilio Carvajal, el poeta Lugones, Elsa Burgos, Jos√© Rolando Rivero; y los herederos m√°s en√©rgicos como el insustituible Arlen Regueiro Mas.

Los tiempos cambian, como cambian las poéticas y los poetas.

No todas las ediciones tienen que ser espl√©ndidas. Hay que dar espacio, tambi√©n, a lo que est√° ‚Äúbien‚ÄĚ, pero no te pases.

Ahora se gesta la poesía desde otras angustias y son más los escritores foráneos a los que se acuden para armar este convite de tradiciones, porque ya las huestes simbólicas del patio han ido menguando en demasía.

Desde una intenci√≥n que tiene poco de po√©tica y mucho de pr√°ctica y salvadora, Leo Buquet, jefe de la secci√≥n de Literatura de la AHS avile√Īa, tuvo a bien preparar un programa con 14 actividades, y otros espacios alternos como las visitas promocionales a la radio y televisi√≥n.

Recibimiento a la nueva asociada Leidy López Pérez de Corcho. / Fotos: Yoandris Chamorro Belén y Michel Guerra Martín

Si bien la asistencia de p√ļblico no fue toda la esperada, desde el punto de vista del pueblo volcado hacia la literatura, no cabe duda de que la Casa del Joven Creador es la vanguardia en la gesti√≥n de espacios para la formaci√≥n de p√ļblicos. Y es activista, en amplio sentido, por excelencia.

Lecturas poéticas, mesas de opinión, presentaciones de libros, asaltos literarios a las sedes universitarias, trova y hasta repentismo, fueron algunas de las acciones que se llevaron a cabo y conformaron la praxis de estos Juegos.

No olvidemos que el evento cultural se remonta a los inicios del siglo XX, cuando algunas familias se reunían en casa para leer poesía entre ellos, trovar, beber algo de vino y otras cosas, y premiar, entre todos, al mejor poeta y el más exquisito poema, con una corona de flores.

Recibimiento a la nueva asociada Amanda Beatriz Ortega Rodríguez. / Fotos: Yoandris Chamorro Belén y Michel Guerra Martín

Eran veladas hermosas a las que no pude asistir, por supuesto. Pero cuando en el a√Īo fundacional de su primer rescate, 1994, desde el Centro Provincial del Libro, s√≠ pude ser parte de esa velada, no tuve ni la sospecha del alcance y la importancia que evento tendr√≠a en el panorama literario de la naci√≥n.

Para muchos poetas, recibir la corona de flores que los acredita como Mejor Poeta, o el más aplaudido por los espectadores, es algo que rozaba con la popularidad. Porque no siempre coincidía esta con la calidad poética y, mucho menos, con la calidad de la lectura del poeta.

Ya despu√©s, sobre los inicios del 2000, cuando se agreg√≥ la confesi√≥n del cad√°ver exquisito y el caldero para echar la ponina con la colaboraci√≥n del p√ļblico, vendr√≠a a ser el premio material a lo l√≠rico.

La entrega del XXII Premio Poes√≠a de Primavera recay√≥ en el joven holguinero Reynaldo Zald√≠var Osorio, con su poemario Perforaciones. Recibieron menciones los poetas Liuma Rodr√≠guez (Ciego de √Āvila), con el cuaderno Galer√≠a de rostros, y Rey Nerys Betancourt Col√°s ¬†Guant√°namo) con el volumen Hijos de nadie.

Para cerrar la noche, nada mejor que las canciones de Annalie López en concierto, y sus invitados. Con toda la fuerza de su carisma, talento, y poderoso encanto. El olor a flores inundó el recinto ferial.

Los participantes en esta fiesta de la poesía juvenil han de sentirse tocados por la tradición de una ciudad que es conocida por sus portales y poetas. Y que ha conseguido, a fuerza de tradición, mantener viva la poesía de sus calles.

Los artistas en la Facultad de Ciencias M√©dicas de Ciego de √Āvila. / Fotos: Yoandris Chamorro Bel√©n y Michel Guerra Mart√≠n

Capítulo #13: La carne de Reynaldo

(notas sobre el libro Carne Roja de Reynaldo Zaldívar)

 

I

El poeta conoce el peregrinaje de su labor. Así aprende la historia de cada una sus sombras y establece el encuentro sensorial con los elementos externos que completan su biografía.

El poeta ante lo s√≥rdido (del mundo humano) es un ente transformador. Tiene el poder de convertir en paisaje simb√≥lico la experiencia colectiva. No es un simple expectante del entorno, su necesidad radica en la b√ļsqueda del conocimiento y la verdad c√≥smica. La verdad humana es solo un indicio equ√≠voco de la verdad que busca el poeta.

¬ŅD√≥nde termina el trayecto del poeta?

¬ŅC√≥mo es la carne de un individuo que se expone a ese trayecto?

Ediciones La Luz en 2019, public√≥ el cuaderno de poes√≠a Carne roja de Reynaldo Zald√≠var. El libro es una de las apuestas que todos los a√Īos esta editorial hace en funci√≥n de promover a los escritores j√≥venes, cuya obra merece un llamado de atenci√≥n en el panorama literario cubano. Vale resaltar el dise√Īo de Roberto R√°ez y Armando Ochoa, as√≠ como la edici√≥n a cargo de Luis Yuseff.

Seleccionar este libro para su publicación fue un acierto de Ediciones La Luz y todo su equipo de trabajo. Se trata de un poemario donde su autor se desplaza entre dos puntos esenciales: el cómo y el ser. Hay una singular complejidad en cada traslado realizado por el individuo, que a la ves es un poeta/un hombre/una vaca/ o un árbol. En estas páginas acudimos a un concierto nostálgico donde la convicción y la percepción de sujeto-objeto, nos convierte en espectadores de una verdad creadora.

Zald√≠var ha construido aqu√≠ (francamente) un material simb√≥lico invaluable. Cada palabra es el reflejo del subconsciente, im√°genes extra√≠das de la memoria que rechazan lo superfluo. Cada palabra seleccionada para este libro, atraviesa todos los registros culturales que definen a su autor. La autoconciencia po√©tica moldea las formas divergentes de su yo, y subvierte el h√°bitat natural de los objetos circundantes. ¬ŅA qu√© se debe semejante autoridad?¬†¬†

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

La poesía como resultado final de la conexión individuo/mundo posee contenidos intangibles en cada suceso o experiencia concreta. Esos contenidos a la vez, arrastran consecuencias profundas para el cómo y el ser. Ambas unidades de conflictos pueden llegar a ser deshumanizantes, pero también ahí, se encuentran aquellas nociones de mayor validez estética del poeta.

II

Reynaldo Zaldívar nos propone en Carne roja, una estructura externa donde hay cuatro unidades de conflicto: Vaca /Yo, el animal /Acéfalas / y Tiempos de bestias. En estos cuadros el poeta presenta distintos síntomas de su investigación. En Vaca, cuadro inicial integrado por cinco poemas, nos adelanta sus estrategias del discurso para todo el libro. Su lenguaje se sostiene a partir de la experiencia habitual. Algunos elementos poseen una representación de testimonio, dotando al texto de un tejido viviente.      

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Llevo dentro una ciudad perversa.

Yo quería llevar dentro una ciudad perversa.

(P. 11)

En Planes, poema que abre el libro, el poeta acude a la identificación de una realidad que se renueva y que existe como discurso. Una realidad que proyecta sentidos como la ciudad.

Llevo dentro una ciudad perversa

Y el tatuaje de una vaca.

(P. 11)

En este poema inicia el tejido urbano que luego muta a elementos rurales, o que forman parte de un pueblo que no es ni urbano ni rural en una comprensión más demográfica o sociológica. Entonces aparece la ciudad, sus habitantes, sus deseos, y el abordaje de lo posible como negación social.

Estos aspectos vinculan al siguiente poema: Generaci√≥n. Un texto que reitera a la ‚Äúvaca‚ÄĚ como s√≠mbolo y nos dice que en lo adelante ser√° parte de la semi√≥tica del libro. Algo que justifica desde el t√≠tulo del cuaderno: Carne roja.¬†

¬ŅQu√© ser√≠a de esta generaci√≥n

sin las vacas que pueblan sus campos?

(P. 12)

El poema pregunta para hablar de la tentaci√≥n. El poema pregunta para generar dudas. ¬ŅPor qu√© introducir la duda? ¬ŅPor qu√© las vacas? ¬ŅDe qu√© color ser√° la carne de Reynaldo? Las anteriores preguntas nos conlleva a establecer la relaci√≥n del poeta con los textos siguientes: Intercambio, El mejor poema y Vaca.

Las posesiones son materia de significados diferentes para el poeta seg√ļn su peregrinaje. El poeta busca el amor y reconocer el contexto a trav√©s de la poes√≠a. Mira a sus semejantes como hombres condenados que no saben definir sus circunstancias. La resignaci√≥n para el poeta es una vaca gigante que pasta a orillas de una ciudad perversa. ¬†

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

A veces quiero ser una vaca,

tener el olor de una vaca,

las tetas de una vaca.

(P. 15)

La metáfora poética de la vaca posee el milagro del equilibrio de las tenciones producidas por la realidad de Reynaldo Zaldívar. Por momentos la idealización de la Vaca como símbolo de liberación y de veneración, y al mismo tiempo un animal social-sagrado (un político-un poeta).

Ser una vaca sagrada

como un político sagrado

u otro animal semejante:

dígase, por ejemplo, un poeta.

(P. 15)

Zaldívar siente no encontrarse con el cuerpo de un poeta. Su inscripción en la naturaleza sagrada del poeta-Dios lo pone en el territorio del poder ser y el deber ser. 

La b√ļsqueda de la interpretaci√≥n del otro sobre su estatus es una de las corrientes investigativas de la segunda parte del libro: Yo, el animal. Este segmento es conflictivo. Varias l√≠neas de acci√≥n nacen aqu√≠: el poeta y el padre, el poeta y la tierra, el poeta y la memoria, el poeta y el cuerpo, el poeta y el camino.

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Pachamama es un texto don Zald√≠var declara que su tierra es el papel subvertido por el poema que no alcanza para comprar arroz. Declara la necedad del padre sobre su labor o condena. Su padre lo identifica como fracaso familiar. Es entonces cuando aparece el poema √Ārboles y declara lo que lo asfixia: la maldici√≥n del lenguaje.

Me levanto temprano. Talo √°rboles.

Un bosque me nace dentro del pecho.

Aquí se puede respirar la corteza y el sudor y el hacha.

(P. 20)

Sentenciado a su sue√Īo, Reynaldo asume que su suerte es la autodestrucci√≥n po√©tica de su vida. Su rutina no depende de las cosas que prefiere hacer sino de las que necesita hacer.

Pero si un bosque te nace dentro del pecho

no queda m√°s que talarlo

o dejar que poco a poco los √°rboles te asfixien.

(P. 20)

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

En lo adelante, los elementos de la naturaleza como significantes de la construcción semiótica del cuaderno. Estos se entrelazan en el tejido urbano para crear un territorio crítico y conflictivo. Estos poemas son: Recuerdas, Olec, En una pared de Alcatraz, Dolor a comida, A, Nacimiento, Billy, A contrasombra, Gólgota, y Prohibido escupir sobre el puente Howah.    

Los arboles como un elemento sobrenatural a fin con las emociones y vivencias del poeta, es reflejo de su mundo interior. En Olec, el cuerpo es tragado por la oscuridad. Hay un paralelismo inusual entre Olec y un poeta (Reynaldo), ambos no dejan de golpearse la cabeza.

El individuo es mostrado como espacio de auto-represión. Los animales y los arboles como elementos a fin que superan la percepción humana del hombre-ciudad. Una condición reservada para el poeta como ser de luz capaz de contagiar a los otros.

Al herrero le ha nacido un hijo.

Hay el sonido de m√ļsica de cuerdas

y danzan las jóvenes

alrededor del asado.

(…)

¬ęD√©mosle el p√©same al herrero

Porque le ha nacido un poeta¬Ľ.

(P. 26)

Hay un marcado énfasis en su necesidad por mostrar al poeta como frustración familiar. Como un cuerpo que nunca podrá sanar por el don maldito de la palabra.

Est√° condenado a caer

por el borde caótico

de la palabra.

(P. 27)

Es evidente su postura contra las viejas costumbres destinadas al fracaso. La ausencia de poesía lo deprime. El padre defraudado/negado ante las posibilidades del hijo, es su mayor crisis. Tal vez por eso imagina la muerte del hijo.

El respeto a la vida en resistencia lo hace escupir antes de llegar y después de del puente. Nunca en el puente. El respeto a los ideales del otro (su amigo) le genera compasión y admiración.

Mi amigo nació en 1989 y está cayendo.

Lleva veintinueve a√Īos cay√©ndose sobre una isla.

Tal vez deje de escupir por respeto a mi amigo.

Alguien que lleva cay√©ndose tantos a√Īos y contin√ļa vivo

merece que yo deje de escupir.

(P.32)

III

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Acéfalas es la tercera parte del libro. Aquí la figura femenina es explorada desde su aspecto físico hasta los distintos significados que puede tener tanto cultural como en relación con su contexto (específicamente al mundo de los objetos).

Una mujer desnuda

y una fuete de lotos,

qué gran vanidad.

(P. 35)

Algunos aspectos son comunes a los poemas que siguen en esta tercera parte: Palabras de apertura, Matrioska, Independentistas, Aprieto los pu√Īos y recuerdo tu nombre, Era negra y escrib√≠a novelas, Descabezados y Para leer en las noches de trova. La figura femenina es madre, pasado, fracaso, dignidad¬† y¬† tiempo mejor. La mujer que conversa con otra figura femenina como si fuera un dios, es una mujer que ha parido un poeta. Un hombre que en alg√ļn momento ser√° padre a pesar de su oficio.

El poeta no quiere cometer los mismos errores de sus padres y busca en el bosque y en la tala del bosque su propósito.

IV

El √ļltimo segmento del¬† libro se titulado Tiempos de bestias es un resumen filos√≥fico de las tres partes anteriores, donde a√ļn es posible seguir im√°genes de la realidad humana del poeta.

Ser algo m√°s que la cuerda

tensa entre los dedos del cazador.

(P. 47)

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Reynaldo ahora asume al ser sin importar el cómo. Sabe que puede representar algo más. Sabe que ser poeta representa algo más.

La cabeza se reafirma como s√≠mbolo en esta parte del libro. Aunque es un dispositivo cuya fuerza proviene de la parte n√ļmero tres: Ac√©falas.

Levantar la cabeza

y verbal cazador apunt√°ndote.

(P. 48)

Todas sus angustias recaen en la figura del cazador. Al que prefiere mirar de frente con la cabeza erguida para convertirlo en presa. En esa dualidad también yace su condición de poeta y su carga. Está en ambos las dos: es cazador y presa y presa/el poeta en ambos polos, es bosque y ciudad, así comprende la tragedia de la vida.

La moda es lo que sigue

cuando en la cabeza no queda nada m√°s.

(P. 51)

Por √ļltimo, Zald√≠var nos dice que las libertades son reducidas tras la formaci√≥n intelectual del individuo. Ha sido un animal y sabe lo que es imaginar el mundo desde el pasto verde de la colina. La vaca no tiene sue√Īos prohibidos, eso es humano, igual que las carencias de la ciudad.

Por eso he decidido dejar de ser un animal:

por respeto a mi cabeza.

(P. 51)

fotos cortesía de Reynaldo Zaldívar

Ediciones La Luz sigue de fiesta de las letras en diciembre (programación)

Prep√°rense para lo que trae Ediciones La Luz esta semana. Se contin√ļa homenajeando a poetas y presentando novedades editoriales.

Martes, 8

Oda a la joven luz
Dedicada a las escritoras Dulce María Loynaz y Emily Dickinson
Invitados: Belkis Méndez y Aylene Rodríguez
10:00 am

Miércoles, 9

Abrirse las constelaciones (especial)
Celebra el 75 cumplea√Īos del escritor Delf√≠n Prats.
Se presentará el libro, El brillo de la superficie. Poesía reunida, Delfín Prats
Presenta: Adalberto Santos
5:00 pm

Jueves, 10

Abrirse las constelaciones
Desequilibrio, de Reynaldo Zaldívar (Ganador del Premio El árbol que silba y canta)
Colección Analekta
Presenta: Luis Yuseff
5:00 pm

Viernes, 11

Entrada de Emergencia
Lectura de poemas de Dulce María Loynaz
Presentación de Los poemas de Tor House, de John Robinson Jeffers.
Presenta: Javier L. Mola
Lectura de asociados: José Alberto Pérez e Idania Salazar


Si vas a comer carne roja, espera por Reynaldo

Acabo de leer, por segunda vez, el poemario Carne roja, primer libro de Reynaldo Zald√≠var (Fray Benito, Holgu√≠n, 1993), publicado por Ediciones La Luz, importante sello de la AHS en la provincia. Ha resistido, como no suele suceder con todos los textos, a una segunda lectura y s√© que puede hacerlo con las sucesivas por varias razones: el libro tiene poemas memorables ‚Äďde esos que uno se dice haber querido escribir‚Äď; porque la voz po√©tica de Reynaldo se me antoja una de las m√°s sinceras y libres de su generaci√≥n, alejada de influencias lastrantes o gestos; y porque Carne roja es en s√≠ una obra unitaria, s√≥lida, desde la propia estructura del libro.

La carne roja en este texto es una met√°fora nacional: su ausencia/presencia ha condicionado varias generaciones. De ella, met√°fora tambi√©n l√≠rica, parte Reynaldo para hablarnos del pa√≠s y sus d√≠as, de p√©rdidas y ganancias, de adaptaci√≥n (tambi√©n adaptabilidad) y resistencia, de sue√Īos y ausencias, de amores, de la vida y sus intensidades, desde la altura de su primer cuarto de siglo.

A veces, nos dice Reynaldo, ha querido ser una vaca, ‚Äútener el olor de una vaca/ las tetas de una vaca. / Nacer con las pezu√Īas divididas/ y que me peinen a leng√ľetazos/ Y digo vaca porque no puedo ser vaco. / La palabra buey nunca me ha gustado. / Ser una vaca sagrada/ como un pol√≠tico sagrado/ u otro animal semejante: / d√≠gase, por ejemplo, un poeta‚ÄĚ (‚ÄúVaca‚ÄĚ). Y como mismo ha deseado ser una vaca, ha pensado comerse una y sonre√≠r: ‚ÄúYo me com√≠ una vaca y estuve quince a√Īos tristes. Llevo dentro una ciudad perversa/ y el tatuaje de una vaca. / Yo quer√≠a llevar dentro una ciudad perversa. / Nunca planifiqu√© lo del tatuaje‚ÄĚ (‚ÄúPlanes‚ÄĚ).

Promoción La joven luz, entrada de emergencia РCortesía de Ediciones La Luz

Sabiendo, casi b√≠blicamente, que no hay nada nuevo bajo el sol, que la poes√≠a es uno mismo (el poeta) y sus circunstancias, y que el verso viene realmente a cobrar vida, a exorcizarse del autor y sentirse libre por una vez, en el encuentro cuerpo a cuerpo con la experiencia ajena, con el sentir del otro, Reynaldo re√ļne veintinueve poemas, divididos en las secciones ‚ÄúVaca‚ÄĚ, ‚ÄúYo, el animal‚ÄĚ, ‚ÄúAc√©falas‚ÄĚ y ‚ÄúTiempos de bestias‚ÄĚ (‚ÄúSomos‚ÄĚ, obra de Lisandra L√≥pez en la portada).

‚Äú√Ārboles‚ÄĚ

Me levanto temprano. Talo √°rboles.

Un bosque me nace dentro del pecho.

Aquí se puede respirar la corteza y el sudor y el hacha.

Nada como respirar esta trilogía:

corteza/ sudor/ hacha.

Otro golpe y otro √°rbol.

Preferiría pastorear vacas,

hornear panes.

Pero si un bosque te nace dentro del pecho

no queda m√°s que talarlo

o dejar que poco a poco los √°rboles te asfixien.

Cortesía de Ediciones La Luz

Muchos de estos poemas funcionan como aldabonazos, como toques en la puerta/pecho ajeno. Como c√≠rculos conc√©ntricos que se explayan en el estanque de los d√≠as y de la memoria. No es un libro de tanteos, de aprendizajes, aunque el poeta ma√Īana se arrepienta de estos versos y salve apenas algunos de las llamas del olvido, a la par que otros libros van cobrando vida. No lo es: Reynaldo nos entrega un cuaderno s√≥lido para ser pr√≠stino, sincero y so√Īador tambi√©n. No hay experimentaci√≥n m√°s all√° de la que naturalmente germinan, no hay rejuegos (apenas repeticiones que refuerzan el ritmo en varios poemas) ni bucolismo. El joven poeta ha le√≠do lo necesario, absorbiendo vorazmente, muchas veces de forma indistinta, sin pautas ni orden m√°s que las que √©l mismo se crea, sin seguir modas, ni autores claves, acad√©micos para otros, solo por el placer de la lectura, y por la acumulaci√≥n del sedimento vital, esa semilla que, despu√©s de las estaciones de lluvia, el sol, la labranza y los cuidados, germina en poes√≠a.

‚Äú√öltimo tiempo‚ÄĚ

Por a√Īos fui un animal y eran pocos

los animales en esos a√Īos.

Pero era gustoso marcar la diferencia:

barba, camisa, pantalones rotos

foto vanessa pernía

y una estudiante de psicología por novia.

Pero ahora todos quien

hacer de esto la moda.

La moda es lo que sigue

cuando en la cabeza no queda nada m√°s.

Por eso he decidido dejar de ser un animal:

por espeto a mi cabeza.

Ser una cosa sin pelos

y sin camisa y sin pantalones.

foto vanessa pernía

Todo esto es una excusa, una met√°fora (las vacas, el ganado, el pa√≠s). Una met√°fora c√°rnica, podr√≠a pensarse. Una met√°fora roja, tambi√©n. Una met√°fora cruel, adem√°s. Reynaldo, en cambio, prefiere explorar la vida, las relaciones familiares (la madre aqu√≠ como un p√©ndulo vital, en poemas como ‚ÄúMatrioska‚ÄĚ o como ‚ÄúPachamama‚ÄĚ) y las amorosas, aunque sabe que √©l, Reynaldo Zald√≠var, ‚Äúest√° condenado a caer/ por el borde ca√≥tico/ de la palabra‚ÄĚ (‚ÄúNacimiento‚ÄĚ), pues sencillamente ‚Äúsomos bestias acostumbradas a la carne. Hace tiempo olvidamos morder/ el cuerpo desnudo. (‚Ķ) ‚Ķsomos bestias/ que levantamos piedras‚ÄĚ (‚ÄúBilly‚ÄĚ).

‚ÄúPachamama‚ÄĚ

Mi hijo es el colmo de los poetas ‚Äďdice‚Äď y la lengua silva cuando pronuncia poetas y se le cae del rostro una mueca. Mi hijo es una suerte de animal idiom√°tico. All√≠ est√° tirado entre los papeles como un papel m√°s. hijo-papel tirado al que le nace un poema que no alcanza para comprar arroz. Mi hijo se morir√° de hambre por escribir (escribirse) poes√≠a y nos matar√° de hambre por escribir (escribirse) poes√≠a. Mi hijo es el colmo de los poetas ‚Äďdice‚Äď y la lengua silva cuando pronuncia poetas y se le cae del rostro una mueca.

Cortesía de Ediciones La Luz

Hay su poco de sabiduría, de salmo y salterio, de vieja pieza de jazz en estos poemas, escritos quién sabe bajo qué sol o bajo qué noche insular, en qué jardines invisibles de la literatura. Y sobre todo hay mucho de poesía en Carne roja, con edición de Luis Yuseff; libro con el cual Reynaldo Zaldívar desbroza la maleza desde una sinceridad lírica sin miramientos y se sienta, tranquilo, a la mesa, servidos y humeantes los platos, listo para enfrentarse de nuevo a la palabra.