Julio Cortázar


Rifles colgados en la pared

Hace algunas semanas me recomendaron leerme el cuento ganador del Concurso Iberoamericano de Cuentos Julio Cortázar. Año tras año lo hago, pero no había tenido la oportunidad de hacerme con la revista La Letra del Escriba, en formato físico. De modo que, acudí a descargarla. Sobre todo, por la curiosidad ante la insistencia de mis amistades a que leyera el relato ganador.

El título Polvo gris sobre los párpados, (inmediata reminiscencia a Los Párpados y el Polvo, de Fayad Jamís), me resultó interesante, pues como lector se disfruta mucho cuando un escritor ostenta una prosa llena de poesía e imágenes exquisitas. Otro punto a favor del cuento fue la valoración del jurado, y cito: “…este premio le fue otorgado «por la elegancia al narrar, por la atmósfera lograda al convertir a un autor de renombre en personaje y por asumir con habilidad el recurso hipertextual con el que logra un justo equilibrio entre lo universal y lo local».” Fin de la cita.

No obstante, antes de proceder con la reseña del texto ganador, es necesario realizar una alerta de spoiler para quien que no lo haya leído.

El inicio del cuento atrapa por el misterio que rodea al personaje protagónico (Ali Zayn), pero al avanzar en la lectura, comenzaron a acudir algunas máximas que he escuchado en múltiples contextos. La primera: “Este cuento es especial porque tiene todo lo que no se debe hacer en un cuento”, y, la segunda, es parafraseada por muchos escritores, y pertenece a Anton Chéjov: “Si dijiste en el primer capítulo que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o en el tercero tiene que ser descolgado inevitablemente. Si no va a ser disparado, no debería ser puesto ahí”.

Esta frase de Chéjov es el principio dramático que dicta que cada elemento en la narración debe ser necesario e irremplazable; de lo contrario ha de ser eliminado, pues: “está mal hacer promesas que no se piensan cumplir (…)”, como dijo Chéjov a Aleksandr Semiónovich en una carta.

Dicho principio no se cumple en Polvo gris sobre los párpados.

Escritores de diferentes latitudes coincidimos en puntos imprescindibles que determinan la calidad de una obra narrativa: La originalidad, verosimilitud, ortografía, el punto de vista del narrador escogido y su uso, caracterización de los personajes y del/los narrador/es, ser consecuente con la historia, no dejar cabos sueltos, mantener un registro uniforme, además, claro, de escribir una buena historia. Pero este último punto es bastante subjetivo, ya que los gustos personales no deben influir en la valoración final de una obra.

El cuento narra la historia de Ali Zayn (un personaje del Premio Nobel de literatura Naguib Mahfuz), quien escapa de Egipto a causa del extravío de un rubí que debía entregar por encargo de su jerarca. Desde ese momento, una serie de posibles amenazas lo obligan a escapar desde allí a Estambul y luego a la Habana, donde se desarrolla la mayor parte de la acción.

Quizás el mayor mérito y elemento a favor en Polvo gris sobre los párpados, es el intento o la intención del autor, al pretender en la persecución de ese aliento poético, habitual en demiurgos de su nivel, crear imágenes novedosas, atractivas y originales. En la mayor parte de las ocasiones, solo consiguieron crear un velo oscuro entre el lector y el texto. En lugar de adornos al relato, estos intentos crearon obstáculos que el lector debe sortear o desentrañar, y tales errores en la trama, atentan contra la fluidez de la lectura.

Sin embargo, el mayor intento que, de conseguirlo, hubiera redondeado la historia, fue el de la tesis principal del cuento, y no es otra que “de nada vale huir de tus problemas, porque siempre terminarán encontrándote”. La idea era magnífica. Sobre todo, si se considera la grandiosa sapiencia sobre la obra de Naguib Mahfuz y el exceso de cultura universal desplegado a lo largo del texto. Aun así, el cuento está plagado de sucesos y personajes inverosímiles e incongruentes en su caracterización, veamos:

Ali Zayn arriba a La Habana, sin dinero, en apariencia (lógica que supone el lector) con papeles falsos, y encuentra luego de dialogar con algunos locales que acaba de conocer, a una mujer que contrata a extranjeros. Para cualquier habanero, por no decir cualquier cubano, este suceso está, en el mejor de los casos, en los límites de lo imposible –en una situación más verosímil hubiera sido al revés–. La dueña del local (Lucy The Head, cuyo nombre es difícil de rastrear su concepción), lo contrata por un sueldo mísero y lo hospeda gratis en su local. Allí es donde Zayn conoce a Yeny la Tatuadora y a Rolo, el hermano de Lucy, ambos inquilinos del mismo edificio que Ali.

Otro suceso inverosímil que salta a la vista es el génesis del primer escape: en el momento en que perdió un rubí que le entregara el jerarca, no solo examinó el paquete a su custodia, al dudar de la veracidad de su palabra. Algo que suele ser incuestionable en esas culturas. Mientras examinaba las piedras preciosas, una de ellas cae; luego de buscar un poco, decide entregar el paquete incompleto y regresa a casa. La principal situación difícil de aceptar, es la escasa búsqueda de la gema, que para un musulmán tan paranoico como es el caracterizado por Rogelio Riverón, decidió desistir de la búsqueda demasiado rápido, así como burlar al jerarca y al comerciante.  

El siguiente ejemplo tiene lugar cuando Ali Zayn, luego de salir de Egipto, allá por la frontera con Israel, se encuentra con un viejo beduino que se encapricha en venderle una jaula vacía, con el pretexto de que es “para que sepa cuál es el valor de la libertad”. Ali tiene un intercambio de golpes con el Beduino, luego de un suceso que raya con lo absurdo, le quita un cuchillo con mango de ángel y se va. Una escena bastante innecesaria, con diálogos y una pelea sin sentido e injustificados.

No obstante, lo que le coloca la guinda al pastel, ocurre luego de ser asaltado en La Habana: Ali regresa donde Yeny para contarle lo sucedido. Este hecho puntual funciona como detonante definitivo revelando las grietas y parches, producto de una deficiente caracterización del personaje. Alguien tan paranoico que huye de su país solo por ver a dos personas con guantillas iguales (ya que nunca se comprobó que fuera la misma) y de Estambul solo por ver a una mujer con su pareja esposada en la cama (en posible juego sexual); lo lógico es que hubiese huido directo hacia el aeropuerto, sin mirar atrás. Eso sería ser consecuente con la historia. Pero no fue así con el personaje, ni la historia. Además, ¿por qué huyó de la pareja en el hotel? Un misterio. En un momento dado, el narrador (o el autor) dice que Ali “sabe que ella era una caza recompensas”, aunque nunca revela la razón de por qué lo sabe.

Estas buenas intenciones se encuentran relatadas por una desafortunada elección de narradores, que en muchos casos desdoblan su función y realizan acotaciones y opiniones fuera de lugar. El cuento, en una ocasión en que el narrador/autor habla de Borges, parece sugerir una simbología inalcanzada debido a un exceso de imágenes malogradas, que no conducen a ningún sitio, aportando poco o nada al desarrollo de la historia o a los personajes.

Por otra parte, a mi juicio, los cambios de focalización del narrador tienden a confundir al lector, quien no logra identificar si es omnisciente, equisciente o deficiente la coherencia en el discurso del/los narrador/es. Me parece otro intento infructuoso de una buena idea; debido a que el error no es utilizar varios narradores en el cuento, sino, el uso incorrecto de estos.

Uno de los valores que tiene Polvo sobre los párpados es la idealización de su estructura. El cuento no transcurre de forma lineal, sino que alterna del presente al pasado, e incluso, el narrador relata eventos sin importancia del futuro. Esta intención hubiera resultado exitosa si la mano de un Deus ex machina disfrutara de hacer y deshacer en la historia sin justificar o argumentar en absoluto, como si por mandato divino, fuera obligatorio aceptar todo y no cuestionar nada.

Por ejemplo, no queda clara la razón de por qué escapar de Estambul precisamente a La Habana, un lugar del que conoce muy poco, como afirma el autor; es un detalle que escapa a cualquier lógica. Tampoco se dice nunca de dónde sacó el dinero para esas fugas improvisadas, ni el nombre o alias que utilizó para no dejar rastro de su ubicación (si lo hizo).

Una desviación necesaria es aclarar que, Ali Zayn es un egipcio que viaja a Turquía y a La Habana, donde quiera que llega, puede comunicarse con cualquier persona. Pero, en Egipto se habla árabe estándar moderno. En Turquía, turco, en la Habana, español y los Beduinos hablan Badawi. Nunca se sabe cómo este personaje dondequiera que llega habla los diferentes idiomas, comunicándose con facilidad, como por gracia divina, en plena desatención por parte del autor. Y, a pesar de que cualquier políglota domina varios de idiomas con facilidad, todo en el cuento debe quedar justificado, en aras de la credibilidad, y aquí sucede justo lo contrario. Tal parece un Deus ex machina del autor… uno de tantos.

En un momento dado, al protagonista lo asaltan con el objetivo de robarle el cuchillo que le usurpara al beduino. En ese instante el autor comienza a preguntarse, ¿por qué lo asaltaron?, ¿cómo sabían lo del cuchillo?, ¿por qué lo dejaron vivo?, ¿a qué vino la frase: “Alah ve los hechos antes que ocurran”?

Días después, Ali es visitado por Rolo con la excusa de que le reparara una radio que siempre escuchaba. Es en esa escena cuando Ali, después de tanto tiempo, percibe que Rolo es aquel beduino que quiso venderle la jaula vacía y que lo había asaltado. ¿Cómo hizo Rolo para saber quién era Ali, y cuándo y por dónde iba a escapar de Egipto? ¿Cómo pudo saber en qué lugar exacto el transporte se detendría cerca de la frontera con Israel? Sobre todo, ¿cómo hizo Rolo para, desde Cuba, saber todo aquello y viajar a voluntad? Además, conocía la posición exacta de Ali en todo momento: dónde estuvo y a dónde iría. ¿Rolo era Dios, un ángel, el diablo…, Alá? ¿Cómo Ali pudo derrotarlo, no una vez, sino dos?, y, ¿cuál era el interés de Rolo por Ali?

Ali Zayn, de la manera en que fue caracterizado por el autor del relato, era un personaje paranoico y desconfiado. Pese a ello, le confió todo a Yeny la Tatuadora, para luego rechazarle su propuesta de escondite en La Palma “al dudar de sus buenas intenciones”. Hecho, sino inaudito, sumamente contradictorio e incoherente en el actuar del personaje.

¿Otros cabos sueltos?, muchísimos. Por ejemplo, ¿por qué Ali no se fue de la Habana, al tener la certeza de que estaba siendo perseguido? ¿Quién era este beduino? ¿Era realmente un beduino, hermano de Lucy The Head, el motorista de las guantillas verdes marihuana? ¿Todos? ¿Ninguno? ¿Sería realmente el mismo hombre o fue paranoia de Ali Zayn? Si fue paranoia suya, ¿por qué lo asaltó, habló en árabe y sabía lo del cuchillo? ¿Por qué nunca lo mató y siempre elegía pelear con él? ¿Realmente el jerarca lo había mandado a buscar por el rubí? ¿Por qué la escena del bate de baseball si no sucede nada con él? Quizás solo el autor pueda responder esta serie de preguntas, y más.

En consecuencia, estos conjuntos de cabos sueltos emergen durante la lectura, y las preguntas se apilan en la mente de cualquier lector, quien, si no se aburrió o cansó de que le continúen disfrazando la historia, mantiene la esperanza de que, en algún momento, algunos de estos cuestionamientos sean resueltos. Empero, a medida que el cuento transcurre, la pila crece y crece, y con cada pregunta que el lector le añade, el temor de que el cúmulo se derrumbe sobre él, aumenta.

Una vez llegado al punto final, el lector continúa en busca de qué pasó en el cuento. En resumen, una secuencia de sucesos, poco o nada creíbles, inconclusos, que dejan más preguntas que respuestas.

Tal parece que el autor nunca se preguntó el por qué, o para qué de cada hecho narrado. Quizás no era su interés responderlo, tal vez sí. De haberlo hecho, estos planteamientos fueran innecesarios, ya que todos los sucesos de Polvo gris sobre los párpados pueden ser bien argumentados; en algunos casos, con pocas palabras.

Por otra parte, está el tema de la inmensidad de frases muy poco felices que enrarecen la atmósfera del cuento:

“Orinó alrededor de un minuto. Devolvió el animal a su refugio cuando vio a un anciano salir de la carretera por un sendero en la margen izquierda”

En esta oración no solo se refiere al pene como el animal, al parecer por el tamaño (no queda claro, aunque no es importante), sino que hay errores de gramática al decir un sendero en la margen izquierda. La forma correcta debe ser: el margen izquierdo, pues margen es de género masculino. Sin embargo, existe la posibilidad que esto sea una errata editorial telemática, sucede. Lo que no evita que el fragmento vulgar del animal rompa con el registro mantenido en la narración.

“Ajusta el pedido con un carnicero gordo, sudado y servicial que de todos modos sale ganando. Con su bolsa de plástico emprende el repliegue, atraviesa la avenida, cubre las dos cuadras hasta su calle y tuerce a la izquierda”. Aquí no solo falla una vez más, el registro del narrador, quién habla de bolsa en vez de jaba (manera en que se le nombra en Cuba) y sí se refiere a cuadras, como dicen los cubanos, en vez de bloques o manzanas. También podía haber elegido otras palabras para narrar la escena, ya que deja muy ambiguo lo de ajusta el pedido. ¿Qué ajustó, el precio o la cantidad?, ¿cuál fue el repliegue? Para que haya un repliegue, como se usa el prefijo “re”, algo debió plegarse previamente, hecho que no se menciona. Además, el verbo “plegar[i]”, se utiliza para objetos. Cuando se refieren a seres vivos, generalmente es utilizado en la terminología táctico-militar al referirse a las tropas plegadas en un mapa, no como referencia a una sola persona.

“Siente que se ahoga. Siente que le hurgan en el cuerpo y comprende que buscan el puñal”. Le hurgan en el cuerpo. La imagen que surge en la mente es la de manos escarbando dentro de su cuerpo en busca del cuchillo. Algo bastante raro, pues buscan el cuchillo y no el dinero.

“Tú a mí no me vas a buscar un lío con la justicia —le advierte—. No creas que esto es jamón, que aquí todo se sabe. Si te asesinan estando a mi servicio, me van a detener y yo ya no aguanto un interrogatorio”. Aquí, nuevamente, falla la verosimilitud, el registro y el equilibrio entre el lenguaje autóctono y el universal. Una mujer como la que describió el autor, de bajo nivel, de barrio, con total confianza en sí misma y tratando de coaccionar a Alí, nunca diría “lío con la justicia y si te asesinan estando a mi servicio”, sino “lío con la policía, la fiana o la meta”, y “si te matan mientras trabajas para mí”, por ejemplo. De esa manera, suena más natural y menos ficticio. Estos son errores de registro local que afectan la verosimilitud.

“Pero te di abrigo —lo humilla Lucy The Head—. Si pones una pata en la acera, te sumarás al batallón de vagabundos que hay por ahí”. Aquí es lo mismo, lo común es que dijera “te albergué, te rescaté, te protegí, te di techo”, incluso, “te acogí” suena más natural en boca de un cubano. Estas fluctuaciones del lenguaje, desafortunadamente, emergen como muestra del poco oído o juicio de selección del autor, entre los registros marginales autóctonos requeridos para estas escenas muy puntuales

“Ahora lo conduce a juicio”. En el contexto referido, debió ser “Ahora lo conduce al juicio”, ya que ahora lo conduce a juicio puede referirse a su juicio, o sea, a su criterio. También, esto puede ser otra errata editorial telemática.

“Ali Zayn, pongamos por caso. Huyendo entre los autos la mañana en que se vio descubierto fue la imagen del desertor unánime, del que escapa incluso de la ristra de palabras donde respira”. En esta ocasión, la primera imagen que causa ruido es la de desertor unánime. El asunto es que cuando se habla de unanimidad, se refiere a más de un ser.

Quizás la frase más infeliz es la siguiente: “del que escapa de ristra de palabras donde respira”. Algo de lo que me declaro incapaz de interpretar en su conjunto, pues no se logra visualizar una imagen con sentido, y no creo que aporte nada relevante a la historia.

“Se pone los audífonos y comprueba que la canción está ahí y que se le infiltra por el oído”. El solo hecho de imaginar una infiltración por el oído, es doloroso, y un poco antinatural. Quizás el autor debió utilizar un sinónimo u otro verbo acorde a su intención. Además, solo se infiltra en un oído, no los dos. Nótese que se pone los audífonos, un claro error de concordancia en este fragmento.

“Ali Zayn se repliega, pero no desaparece”. Aquí resurge este término en lugar de “regresa, retorna u otro similar” que sería lo más correcto; y el modo en que fue utilizado este verbo, sugiere que Ali se pliega sobre sí mismo, pero no lo suficiente como para desaparecer.

“Para reforzar ese estado se siente el pito de un auto en la calle y Yeny lo exhorta:”. Aquí saltan a la vista dos aspectos: pudo mejorarse la puntuación al colocar una coma luego de “estado”. Y evitar el desequilibrio del registro del narrador que reincide en el texto, al colocar el sustantivo “pito” en lugar de claxon o bocina, sinónimos de un registro superior y acorde al lenguaje empleado en el relato.

“Mantente discreto que Dios no es mago”. Aquí vuelve a parecer un diálogo que ningún cubano diría; menos uno con el nivel del chófer del auto y en aquel contexto, donde se asume tácitamente por un problema de imaginario social y repetición popular que Dios no es mago, sino omnipotente. Un cubano hubiera dicho que se estuviera oculto, que no saliera mucho, que no resaltara, mantuviera bajo perfil, etc. Además de irreal, quiebra el ritmo y la armonía del texto.  

“Saca el animal para deslastrarse y comprueba que el inodoro no descarga directamente sobre las aguas verdosas del río”. Ningún inodoro lo hace, partamos de ahí. Además, ¿qué río? ¿El Almendares?, ¿otro?

El autor nuevamente se refiere al pene como “el animal”. Y por segunda ocasión, sigue sin ser el mejor sustantivo para el texto. Sobre todo, cuando, acto seguido, dice: “guarda la pieza”, con lo que también se refiere al pene. El apelativo animal resulta muy vulgar en comparación con un lenguaje que en ocasiones llega a ser barroco. Al parecer, el autor tomó la decisión de no nombrar pene o falo a dicho órgano sexual masculino, quizás por no sonar vulgar, o evitar el “lugar común”; cuando, nombrar las cosas por su nombre, no es ni será nunca un lugar común, menos, un error. 

Sabias personas aconsejan que, ante frases de este tipo, con la que no estemos seguros de cuál utilizar, empleemos el principio de la navaja de Ockham[ii]. Según este principio, aplicado a la literatura, en igualdad de condiciones, la imagen más sencilla suele ser la más probable. O sea, la más directa, la que transmita la idea de forma más clara, menos ambigua y extraña, es la más indicada para el autor.

Sin embargo, la cuestión de las imágenes poco felices no es el dilema que originó esta reseña, sino el compendio de todos los intentos fallidos en el cuento: lo inverosímil de la historia, la construcción de los personajes, las situaciones. Cuando encuentras personajes inconsecuentes con sus acciones o forma de pensar y poco verosímiles, el cuento decae en calidad. Si, además, contiene una serie de cabos sueltos, tramas inconclusas, es improbable, para no decir imposible, que el lector pueda terminar la lectura del cuento o tener una idea clara y definitiva de la historia.

A todo ello, súmenle la cantidad de rifles colgados en la pared que nos dejan con ganas de que disparen en algún momento, pero que nunca lo hacen. Estos son, a mi entender como lector, escritor y amante de la literatura, los que más exasperan, ya que vienen prometiendo disparar desde el propio título.

Estas son apreciaciones personales luego de varios años como escritor y lector. Quizás mi opinión coincida con los de otros, quizás no. Solo que, después de ver tantos desaciertos, no hallo la eficiencia al narrar y menos la atmósfera lograda; ya que la que existe, se encuentra bastante enrarecida. Aunque, tal vez de ahí, se deba el nombre de Polvo gris sobre los párpados.

[i] Según la RAE: Hacer pliegues de una cosa. Doblar o igualar con la debida proporción los pliegos de que se compone un libro que se ha de encuadernar. En el arte de la seda, revolver la urdimbre en el plegador para ponerla en el telar. Doblar, ceder, someterse.

[ii] Esto implica que, cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.


Pila de ceniza, de miércoles estivales

Como todo mal augurio que pasa, no queda más que esperar por algo mejor; eso trajo al público de la Asociación Hermanos Saíz en Ciego de Ávila, los días estivales que pudo gozar en este entretanto pandémico. Sesionó nueve veces, desde el 2 de julio, un fenómeno tardío que conjugase libros y lecturas, en sus peñas, con una renovada forma de mirarse a sí mismas, adjuntada a una estrategia de promoción y visualización en redes sociales, a su vez, convirtiéndose en un producto de consumo audiovisual. Después de tanto tiempo, por fin se formaliza una alianza entre lo bohemio y novedoso, al interior de instituciones estatales, en la provincia.

Cada miércoles, hasta el 26 de agosto, con leves ausencias de su sesión física, en las últimas muestras, de la mano del escritor Arlen Regueiro Más se les rindió homenaje a autores universales desde el Centro Cultural Café Barquito. La invitación fue hecha a los jóvenes miembros Heriberto Machado Galiana, Yanarys Valdivia Melo, Leoneski Buquet Rodríguez, Roberto Carlos Armas Díaz, Yasmany Rodríguez Alfaro, Iracema Díaz Paz, Aldrin Mirabal y Cleilys Aurora, integrantes de grupo humorístico 40 megas y agrupación femenina de trova Motivos personales, respectivamente; Leonel Daimel García y Lázaro Valencia, para la lectura de muestra de los textos de Eliseo Diego, Frida Kahlo, Nicolás Guillen, Ernest Hemingway, Vincent van Gogh, Ana Frank, Sergio y Luis Montes de Oca, Michael Ende y Julio Cortázar, respectivamente.

Eliseo Diego. Miércoles de ceniza.

Entre la selección de homenajeados, se nota la coincidencia de sus fechas de natalicio o fallecimiento con el día de exposición de la muestra, a excepción de Ana Frank, caso en el que quizá se puede entender que hacen coincidir la juventud de la invitada y aprecio que muestra el coordinador hacia ella, como una figura infantil, desde su percepción adulta.

Fueron así provechosas las fechas 2 y 22 de julio conjunto al 26 de agosto, para homenajear el centenario del natalicio de Eliseo Diego, escritor con fuerte marca en la literatura avileña, lleva su nombre el premio anual que ofrece Ediciones Ávila; y los nacimientos del estadounidense Ernest Hemingway y el argentino, nacido en Bélgica, Julio Cortázar, respectivamente.

A los fallecimientos de Vincent van Gogh y Michael Ende, se les dedicó el 29 de julio y 19 de agosto, este último, algo distante de la fecha en que fallece, aun así, sucede en el mismo mes, día 28 pero de 1980. De la misma forma, se centran en medio de jornadas que comprenden sus fechas de natalicio y muerte, los homenajes a la mexicana Frida Kahlo y el poeta nacional postrevolucionario Nicolás Guillen; así como el especial del 12 de agosto por la jornada dedicada a los hermanos Saíz.

Vincent van Gogh. Miércoles de ceniza

De inteligente selección, Yasmany Rodríguez Alfaro, también artista plástico, fue escogido par exponer la obra literaria de Vincent van Gogh, la cual se compone de cartas escritas a su hermano Theo van Gogh. Dicha obra se observa con una visión ensayística, debido a la percepción que mostraba Van Gogh del arte contemporáneo de los creadores de su época y su propia concepción sobre la obra que desarrollaba. Criterio de selección antes empleado para exponer a la pintora y poetisa Frida Kahlo, perfiles que también cumple Yanarys Valdivia Melo.

Miércoles de Ceniza es una peña de la filial avileña de la AHS, nacida en la década del ʻ90, organizada y dirigida por la poetisa e investigadora Ileana Álvarez y los escritores Francis Sánchez y Otilio Carbajal; sesionaba una vez por mes, cada tercer miércoles, con sedes en El Patio del Tamarindo de la filial avileña, la Galería de Arte, Casa de la trova, incluso en el patio de la casa de la escritora Carmen Hernández Peña.

Desde 2019, el poeta Arlen Regueiro Más decidió retomarle en los períodos estivales, pero la innovación se aguardó hasta 2020. Se ha implementado una forma ampliada de realización para cada miércoles. Un diseño de cartelería promocional protagonizaba la antesala semanal, acto seguido, un episodio de tres partes hacía la muestra del joven miembro que coprotagonizaría el próximo miércoles desde el improvisado estudio frente al muro más bohemio de Café Barquito.

Arlen Regueiro Mas. Miércoles de ceniza.

La versión en vivo, funcionó como continuación del preámbulo que ofrecía su versión audiovisual. El horario escogido fue quizá lo más inteligente para implicar a un público del que nunca se sabría, hasta llegada la rifa, cuan asiduo o no, sería para coincidir con las lecturas. Diez de la noche se apuntó para la cita de cada semana, hora después del café repletar sus mesas por quien fuera que buscase el confort climatizado y la calidad de sus productos gastronómicos, acompañado de una música diferente.

Mientras la rifa descubría nuevos lectores, el cadáver exquisito involucraba a casi todos los que asistían. Este escenario resultaba el más inclusivo, pero desde el inicio de su estrategia promocional se creó todo un reflujo que tributó a un mejor funcionamiento de lo que es casi perdido hoy: Una peña artístico-literaria. Otros aspectos quedan por optimizar, como la calidad y nitidez del audio, pero se muestra ya, como un buen ejemplo de vanguardia.

Los videos ostentan su lugar en el canal de YouTube de la sede, mientras su anfitrión organiza un nuevo taller literario en la sede para incentivar a la creación a jóvenes miembros, otro homenaje a los hermanos Saíz, nombrado Briza nueva, tal cual un poema que se recoge en sus antologías.


Lourdes Mazorra: «La literatura es un encuentro con uno mismo»

En menos de un año, la joven escritora camagüeyana Lourdes Mazorra obtuvo dos de los principales galardones disputados por los jóvenes narradores cubanos: el Premio Celestino de Cuento, organizado por Ediciones La Luz, sello de la AHS en Holguín, y el Pinos Nuevos, el pasado mayo. El primero por Las fauces, el segundo por Versiones de la sed.

De esta manera su nombre ha empezado a visibilizarse en el panorama literario cubano, con la fuerza del primer empuje, exitoso además. En ambos casos el jurado subrayó el aliento poético de sus cuentos, la atmósfera, el ritmo y la fluidez de sus historias… El del Celestino estuvo integrado por Félix Sánchez, María Liliana Celorrio y Rubén Rodríguez; y el del Premio Pinos Nuevos, por Julio Travieso, Dazra Novak y Raúl Flores Iriarte. Licenciada en Periodismo y graduada recientemente del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, donde obtuvo la beca Caballo de coral, Lourdes asegura que la literatura, sobre todas las cosas, es un encuentro con uno mismo.

Con ella nos encontramos, a través de las redes, con la excusa del Celestino de por medio.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Recibiste con Las fauces el XX Premio Celestino de Cuento, uno de los galardones más disputados por los jóvenes narradores cubanos. Este será tu primer libro… Y nada menos que con el Celestino. ¿Qué ha significado para ti haber obtenido este Premio?

Siempre he dicho que, de manera general, los premios tienen dos ventajas: comienzan a visibilizarte en un panorama bastante complejo y te alientan a seguir trabajando, más fuerte que antes. El Celestino, al ser el primer premio y también la primera publicación, me deja esa sensación de descubrimiento del mundo del libro en Cuba, iniciación en un proceso editorial desde la autoría y sobre todo reafirmación de certezas que ya venían acompañándome. Pero la razón de escribir no puede ser los premios; sigo convencida de que la escritura es un encuentro con uno mismo, por tanto, del Celestino agradezco formar parte de la familia de Ediciones La Luz.

El jurado destacó “la buena construcción de sus personajes, las atmósferas de los relatos, el aliento poético que embellece las historias, lo que influye positivamente en el ritmo y la fluidez de las narraciones, así́ como la adecuada selección del narrador”. ¿Qué encontrará el lector cuando, ya publicado, se adentre en esas páginas?

No puedo decirte qué encontrará el lector, cuando uno pública hace una ofrenda al público, la obra deja de pertenecerte. Espero que cada lector encuentre sus propias respuestas, sus propias dudas y también sus propias batallas.

¿Existe un hilo conductor en estos cuentos, algo que de alguna manera los una?

Este es un libro que indaga en las significaciones para el ser humano de la pérdida y el dolor. No creo que deba decirte más, por aquello de la ofrenda y de que el lector se acerque a Las fauces buscando sus propios caminos.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Hablemos de tus influencias literarias… ¿Qué autores incluirías –además de Julio Cortázar, que sé te interesa bastante– en una especie de “canon literario” creado por ti?

Más que un canon literario, puedo decirte qué autores prefiero y no precisamente con algún tipo de jerarquía. La literatura argentina me encanta: Julio Cortázar (lo siento, no puedo dejar de mencionarlo), Abelardo Castillo, Jorge Luis Borges, Alejandra Pizarnik, Ernesto Sábato, Adolfo Bioy Casares…

También Gabriel García Márquez, Horacio Quiroga, Alejo Carpentier, Onelio Jorge Cardoso, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, Virginia Wolf, Antón Chéjov y Mario Benedetti. Ya ves, no es un canon, no suelo hacer estas listas porque leo bastante variado y cada vez que nombro autores, siento que me falta alguno y quedo en deuda.

Te menciono dos cuestiones que quisiera nos comentes… La primera sobre la relación del periodismo, pues eres periodista de formación, con la literatura y sus convergencias…

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Yo siempre he defendido que el periodismo es el hijo moderno de la literatura y me disgusta que los vean escindidos. Siento que nos empeñamos en poner etiquetas cuando lo más importante es narrar y un periodista es también un narrador de hechos.

La diferencia entre un periodista y un escritor de ficción es principalmente de estilo, modalidades de trabajo y técnica. Esto no lo digo yo, sino Alejo Carpentier. Siempre que se habla de periodismo y literatura recomiendo la conferencia de Carpentier que se titula “El periodista: un cronista de su tiempo”, de 1975, en la cual queda zanjada excelentemente esta vieja polémica.

Hay escritores cuya obra periodística parece una antología de cuentos, por el manejo preciso de las técnicas narrativas en el ejercicio periodístico; en Cuba, por ejemplo, Onelio Jorge Cardoso. Muchos grandes escritores de ficción han sido periodistas, porque el periodismo es una escuela imprescindible para la síntesis, el manejo de los adjetivos, la inmediatez, las técnicas narrativas…

Esto me hace pensar que el periodismo cubano hoy necesita retomar ese “estilo narrativo”, potenciándolo en la academia. Tenemos guías certeras en cuanto a todo lo que puede lograrse desde la escritura; Reynaldo Cedeño es uno de esos periodistas.

La segunda cuestión es sobre tu reciente paso por el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, donde obtuviste la beca Caballo de coral que otorgan al finalizar…

El Centro Onelio es una de las mejores experiencias que he tenido. Esta escuela te acorta y te alarga el camino, porque organiza tu manera de leer, recomienda autores, ofrece técnicas y herramientas; pero, al mismo tiempo, abre muchísimas puertas y comienzas a ver todo de manera distinta, a leer con otras pautas, a cuestionarte la realidad y a pensar en otros temas. El “Onelio” me regresó con muchas ganas de escribir; a mí no me dio el famoso bloqueo pos-Onelio. Además, fue la primera experiencia de leer algo en público y esto es muy importante a la hora de aceptar críticas, saber escuchar es una virtud. Yo estoy muy agradecida por la oportunidad de recibir clases de escritores como Eduardo Heras León, Raúl Aguiar y Sergio Cevedo.

Obtuviste también el Pinos Nuevos 2020 con Versiones de la sed… Hablemos un poco de un premio también importante que visibiliza la obra de los jóvenes escritores en Cuba…

Sí, es un premio también importante. Es el segundo concurso en el que participo. Sigo diciendo que me niego a trabajar en base a concursos, pero reconozco que en el complejo panorama editorial del mundo y de la Isla, una de las formas más directas y rápidas de publicación es a través de estos premios, más allá de toda la carga subjetiva del proceso de selección y premiación o de las inconformidades que pudieran generar las decisiones finales. Son riesgos que se corren, por eso no se trata de que digas voy a escribir para tal concurso a ver si público. E

n mi caso, escribo y tengo proyectos terminados, luego aparecen estas oportunidades: la convocatoria del Celestino llegó por esos azares a los que Cortázar llama vida, y la del Pinos Nuevos por una recomendación de otra escritora. Lo que sí tengo claro es que solo presento cuando estoy dispuesta a que un libro tome su propio camino y yo humildemente lo deje ir.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

Ambos jurados –el del Celestino y el Pinos Nuevos– han subrayado el “aliento poético” de los cuentos…

Lo dije para el periódico Adelante, “a mí este tipo de elogio me deja sin aliento”. Como autora tengo más posibilidades de enmascarar mi voz a través de la narrativa, pero la poesía me resulta más dolorosa, es un desnudo literario y tiene muchos riesgos, para empezar el lector te ve descubierta en los versos. Ahora recuerdo que mis compañeros y profesores del Onelio también comentaron ese “aliento poético” en el texto que leí en clases. Que mis cuentos me salgan con aliento poético no es un propósito explícito, ellos salen y al parecer me estoy quedando también desnuda en la narrativa.

¿Qué crees caracteriza tu generación, si acaso crees pertenecer a una generación literaria?

No me siento capaz de caracterizar una generación literaria, para ello tendría que haber leído muchísimo a los escritores de esta generación y no lo he hecho con la amplitud que me gustaría, y también creo que deberían pasar unos años más, mirar con la perspectiva que el tiempo te concede.

tomado del perfil de facebook de Lourdes Maria Mazorra Lopez

¿Cómo valoras el panorama literario cubano desde tu perspectiva como joven escritora?

Si me preguntas por la literatura cubana de manera general, pues es indiscutible que Cuba constituye uno de los paradigmas literarios en el continente y en el mundo. Si se trata de cómo una joven escritora se inserta en el panorama literario cubano, eso es ya un proceso más complicado, que el solo hecho de publicar no garantiza, porque entraña niveles de calidad, compromiso y responsabilidad no siempre presentes y esto me lleva a una preocupación: en ocasiones, lamentablemente, la calidad literaria de la obra no está entre los primeros parámetros a la hora de decidir publicar o no un libro. Pero, de manera general y desde mi corta experiencia, considero que el panorama literario cubano es un prolífico paisaje de autores, temáticas y estilos.

¿Expectativas con Las fauces? ¿Con el trabajo de Ediciones La Luz?

Las expectativas con Las fauces han ido cumpliéndose poco a poco. Me quedan algunas que corresponden al proceso en el cual se encuentra el libro. La edición es otro momento de suma creatividad y entendimiento con la obra, que además implica a muchas más personas que el autor. En ese trayecto estamos. Ediciones La Luz ha tenido mucha paciencia conmigo, una autora que se inicia, y por eso le agradezco a su equipo la profesionalidad. Han sido además una escuela y una familia.

 


Daniel Cundari: una vida entre poesía y teatro

La poesía, en medio de todas las coincidencias, es siempre un terreno fértil al descubrimiento. Los eventos culturales gestan intercambios y diálogos necesarios. Así nos conocimos, en la pasada Feria Internacional del Libro de La Habana, entre el ajetreo de las lecturas y conferencias. Lo primero que atrapó mi atención fueron aquellas palabras en calabrés, arrojadas al viento con la misma intensidad que un hombre lanza su último suspiro, con la pasión de quien rebusca en su interior hasta sacar la verdad, algo que solo sucede cuando el artista logra fundirse en cuerpo y alma con su obra. La palabra en él es una suerte de escudo, impulso, energía, yo diría que es su oxígeno.

cortesía del entrevistado

Daniel Cundari (Rogliano, 1983) es poeta, narrador, traductor, intérprete y performer multilingüe. Ha viajado y actuado en varios países del mundo. Inventor del repentismo cutise, es el ganador más joven en la historia de los premios Lerici Pea, Pericle d’Oro y Genil de Literatura, este último normalmente otorgado a escritores españoles e hispanoamericanos. Ha vivido en China y México. Ahora reside en Barcelona. Entre otros títulos, ha publicado Il dolore dell´acqua, Geografía feroz, Nell´incendio e oltre, Poesie contro me stesso, Istruzioni per distruggere il vento, e Il silenzio dopo l´amore.

Un poeta transmite la palabra, su cultura, sus ideas, pero no siempre se entrega en el acto. Con una vida dedicada a la palabra y un montón de sueños apretados en el corazón, este muchacho observa el mundo, desde sus lentes oscuros, desde el silencio, como quien se observa a sí mismo y, mientras, sonríe.

En un mundo globalizado en el que pareciese que las identidades locales comienzan a desaparecer, defender su cultura y lengua originaria debería más que un deber, ser una necesidad para todo escritor. ¿Qué rasgos arman la esencia del repentismo cutise?

Para mí el idioma es un instrumento. Podría ser un violín, un contrabajo, un sax. Yo escribo en dialecto como un inglés, un japonés o un nigeriano hacen en sus propios idiomas. No hay diferencia. Mi obra se edifica con tres instrumentos. Alejandro Pedregosa, presentando Geografía feroz en 2011, dijo que mi poesía es tridimensional. El dialecto (en mi caso es el calabrés, pero en Italia tenemos cientos de variedades y hablas) es la lengua de los abuelos: me amparaba siempre en sus casas cuando mi madre me regañaba durante la infancia. El italiano es la lengua de los padres: asignada por el Estado, pedagógica, diría institucional. El español es la lengua de los hijos (aloglota): la aprendí viajando y experimentando, me enamoré de ella, es mi novia eterna. Debo añadir que en Calabria coexisten muchos lenguajes. Entre estos destacan el griego antiguo del enclave de Roghudi, el arbereshe preotomano de la minoría albanesa y el occitano de los valdenses. Es un volcán de culturas, un cruce de etnias. Bendigo haber nacido en una tierra ancestral, la más salvaje de Europa, con dos mares mitológicos, tres parques naturales, una hora entre el nadar y el esquiar. La tierra de Gioacchino da Fiore, Bernardino Telesio y Tommaso Campanella, tres figuras claves del pensamiento universal.

Al volver de Granada, en donde me situé para estudiar como autodidacta el arte flamenco, decidí aportar mi energía y mis conocimientos al cante improvisado de los pastores y pescadores de Calabria. Fundé el Repentismo Cutise. He dado la vuelta al mundo gracias a él: Serbia, Francia, China, Mónaco, México, Eslovaquia, Alemania y, por último, Cuba, que, con su tradición repentista sobre la décima espinela, para mí representa el culmen, el punto más alto.

cortesía del entrevistado

El repentismo cutise es una ciencia/espectáculo suscitada por las raíces del poeta/performer en la que cuerpo y alma se mezclan en un cante jondo y espontáneo. Más vale verlo y escucharlo que contarlo. Cuti es el barrio del pequeño pueblo en que nací, Rogliano, en la provincia de Cosenza.

Por lo general, improviso en la estructura del endecasílabo o la octava sobre una temática amorosa o existencial. El movimiento entre la palabra y el gesto produce una danza telúrica, llena de energía. Fundé el repentismo cutise en 2012, pero empecé a masticar las técnicas teatrales espontáneas ya desde niño. Hasta la fecha he tenido la oportunidad de enseñarlo en distintas universidades y centros educativos.

Tras haber estudiado en Siena, una parte importante de tu formación artística tuvo lugar en Roma, en España, especialmente en Granada y Andalucía, en China y México. En estos momentos resides en Barcelona. ¿Cuánto ha aportado el idioma español a la forma de apreciar y construir tu literatura?

Es un idioma que me permite dialogar con artistas procedentes de todos los continentes. México, por ejemplo, ha influido mucho en mi formación y búsqueda de un lenguaje propio. Un poeta, un artista sin voz no tiene sentido. Mi arte se alimenta mucho de otras culturas como la maya, también de la música, el arte figurativo y literatura de otros países.

cortesía del entrevistado

Tu poesía se articula en gran medida a partir de la mixtura artística de los lugares en los que has vivido y las culturas que han tocado tu sensibilidad. Actualmente, cuáles podrías decir que han sido los principales referentes en tu creación.

Mis referentes se llaman faros: Antonin Artaud, Elias Canetti, Carmelo Bene, Yukio Mishima, Catulo, Tirteo, Dante, Baudelaire. Admiro mucho a David Lynch y Jan Fabre, de los contemporáneos. Toda mi poesía se refleja en el teatro. He sido y soy un lector omnívoro.

Háblame de Geografía feroz.

Geografía feroz fue publicado en el ámbito del Premio Genil de Literatura de Granada, que normalmente otorgan a un poeta español o latinoamericano. Mi nombre fue una sorpresa. Era el 2011. Llevaba ya varios años en la ciudad de Lorca y de Falla. El sello Genil es una colección prestigiosa, universitaria. El libro, en particular, es un viaje alrededor de mi poética y del mito, con un aparato de “alucinaciones” sobre autores como Dino Campana, Niccolò Paganini, Julio Cortázar y António Lobo Antunes. Este último, el rey de la prosa lusitana junto a Saramago y Pessoa, lo he conocido en Barcelona el pasado mes de noviembre. Fue un encuentro fulgurante porque me conectó con el recuerdo de uno de mis maestros, Antonio Tabucchi.

Además de escribir en dialecto calabrés, en italiano y español, dominas otras lenguas, lo cual te ha permitido traducir y readaptar un conjunto de obras de autores como Roberto Bolaño, Aresti, Celan, Mandelstam, Casariego, Alberti, Kavafis, Trakl, entre otros. Desde tu experiencia, cuáles son los principales retos a los que se enfrenta un traductor en la actualidad.

¿El traductor es un traidor? ¿Traducir es traicionar? No creo. La traducción es un reto como bien dices: hace falta presunción y humildad. Podríamos añadir que es una forma de escritura. El traductor es un barquero irreverente, una especie de Ulises, un Caronte que transporta al lector a la otra orilla de la vida.

Istruzioni per distruggere il vento, publicado en 2013, es tu primer libro de narrativa, del cual se ha dicho tiene una marcada huella autobiográfica. ¿Cuánto hay de verdad en ello? ¿Qué puede encontrar el lector en estas páginas?

Más que un libro es un codazo o el cañón de un revólver en la sien con el gatillo apretado, como afirmó Gioacchino Criaco, que en la misma colección, “Velvet”, editó sus afortunadas novelas negras, junto al “Boxeador polaco” de Eduardo Halfón. El lector encuentra un puzzle, un rompecabezas absurdo en una tierra imaginaria del sur. Es mi homenaje a la memoria y al Alzheimer, esta enfermedad mezquina que lo destruye todo. Siendo un libro muy peculiar en cuanto a estructura y elementos narrativos, su huella se notará en varios años.

cortesía del entrevistado

Nell´incendio e oltre es uno de tus libros más intensos, en el cual pudiésemos comprender mejor la expresión del repentismo cutise. Háblanos un poco sobre la estructura y esencia de esta obra.

Fue el primer libro de poesía en Italia con QR code. El lector tiene la posibilidad de escuchar el poema y el repentismo con la melodía del músico Sasà Calabrese. Está dedicado a un amigo que falleció por Esclerosis Lateral Amiotrófica. Nació como un volumen epistolar entre los dos. Cuando ya empezó a comunicarse solo con los ojos, cerré este trabajo que me concedió uno de los premios literarios más importante del país, el Lerici Pea como mejor poeta. La obra es un buceo dentro del territorio de la enfermedad y de la esperanza.

Il silenzio dopo l’amore es tu último libro, publicado en 2019 bajo el sello FerrariEditore, escrito en italiano. La obra es una metáfora de la mente humana, un diálogo interior que afronta las contradicciones de sí misma. ¿Cuáles impulsos y confesiones se esconden en ese silencio?

Antinovela o contranovela, Il silenzio dopo l’amore es una obra en prosa que se desarrolla a lo largo de una noche interminable. Está compuesta de una sola frase de cien páginas. Se trata de un proyecto a largo plazo que llevaré a teatro bajo la producción Lyriks de Nino Cannatà. Un primer estudio lo realicé el pasado verano acompañado por un contrabajo y un alquimista que incursionó con una evocación del fuego.

La vida un artista está siempre en constante transformación y movimiento, y parte de ese movimiento te ha permitido atravesar el límite de la palabra escrita, asumirla desde la mirada teatral y performática. ¿Qué significa para ti la poesía, lo poético, en el sentido más amplio de la creación?

La poesía es mi vida. Intento siempre proyectar el sentimiento poético en mi existencia diaria. Durante esa época de cambios he viajado mucho y trabajé en muchos sitios, como watchmaker en Shanghai, bartender en México, sommelier y gourmet en Barcelona. Además, abrí dos locales. Sin embargo, el teatro poético es mi presente y será mi inminente futuro.

cortesía del entrevistado

Has colaborado con diversos artistas a lo largo de tu carrera, ¿eres de los que crees el oficio del escritor es uno de los más solitarios del mundo o consideras que la palabra, y en especial la poesía, contribuyen a crear lazos y hace que resurjan inevitablemente los rasgos más humanos?

El arte es contaminación. La soledad está en el proceso creativo, pero la palabra hay que compartirla con el mundo entero y, si es posible, intentar cambiarlo juntos.

Recientemente estuviste por primera vez en Cuba, para participar en la Feria Internacional del Libro de La Habana y en el X Encuentro de Jóvenes Escritores de Iberoamérica y el Caribe (EJEIC), que tuvo lugar en el mes de febrero. Coméntanos sobre esta experiencia.

Cuba y su pueblo me encantaron. La música, la cultura, el duende de las personas. En la Feria, además, hice amistad con artistas procedentes de otras esquinas del mundo, de Turquía, Francia, México, Chile, Colombia, Argentina y los estupendos artistas cubanos. Tuve la oportunidad de conocer un poco sobre la décima improvisada y visitar sitios emblemáticos como Casa de las Américas, la Universidad de La Habana o el Centro Dulce María Loynaz. También estuve presentando mi último libro. Fue una experiencia artística maravillosa.

Me atrevería a decir que más que un dialecto, una cultura, una vivencia, un sueño… tu idioma es el de la poesía, la poesía come l´unico partito che rimane. A tu juicio qué cuestiones deberían ocupar la labor de los poetas en este mundo.

Poesía es enigma, luz y oscuridad, vacío. Política y sangre. Vida y muerte animan la escritura y la existencia del ser humano.

cortesía del entrevistado

“Campesino de la pluma. Escribo para arar mi corazón. No hago otra cosa que salvar algunos brotes de una tierra infestada por plagas. La verdad es que el campesino es siempre un bandolero, un poeta”, dijiste en cierta ocasión. Hoy, qué rasgos crees que definan a Daniel Cundari.

Cada uno de nosotros posee y protege su geografía feroz hecha por lejanías, ausencias, oportunidades perdidas, pero existe también una poesía de la alegría y del porvenir. Por esto, dije que un idioma, una lengua, es un instrumento y nada más. Yo puedo escribir en dialecto calabrés o en swahili: lo que importa es el mensaje que transmito. Te digo más, yo casi siempre me esfuerzo para “olvidar la Calabria” mientras que utilizo el instrumento del dialecto.

El teatro resurge siempre en tus impulsos creativos. El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana, como dijese Federico García Lorca. El escritor se desnuda siempre sobre el papel, el actor se viste siempre con sus instintos, el que improvisa se desnuda y se viste al mismo tiempo. ¿Qué rumbos te planteas seguir con el teatro en el futuro?

Sueño con un teatro nuevo. Un teatro de locuras, inteligencia y ternura. Mi idea es sencilla, pero muy intensa y honda. Requiere mucho sacrificio y un estudio escénico/corporal penetrante. Hasta hoy he interpretado sobre todo textos de otros autores. Ya es tiempo de cambios.