Festival de Teatro Joven


Teatro Joven: XIII años de Holguín a Cuba (Dosier)

Un “No” lleno de muchas aceptaciones

Presenciar No, del grupo Alas Teatro, es llenar una hora de risas y sonrisas con un espectáculo donde el arte de los títeres alcanza un máximo virtuosismo técnico en la conjugación muñeco–actor y muñeca-actriz, títeres que se conjugan no solo con manos sino también con piernas y, consistentemente con todo el cuerpo, para ser mucho más que “títeres de manos” o “muñecos cargados”.

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Monólogo de la soledad

 

“Simplicidad” y “hondura” son dos términos claves para Monólogo de la soledad, del grupo teatral El Juglar del Cisne, con la dirección general de Yudian Padrón Pérez. “Simplicidad formal” y de realización general, nunca en el sentido de vacío, banal o primitivo, sino en el de oposición a lo complejo, o mejor en este caso, oposición a lo vana y chillonamente complejo. Puede venir la tentación del término “minimalismo”, pero este acarrea otras significaciones de estilo diversas al tipo de “naturalidad” que caracteriza a este monólogo.

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De querer estamos llenos… y vacíos

 

Tal vez, o mejor, casi seguramente, el que no sea yo un asiduo al teatro –por razones holguineras que no vienen al caso explicar– me provoque cierto desconcierto asistir y valorar una obra como I want, presentada fuera de Matanzas por segunda vez (antes fue en La Habana), y como su dinámica lo exige, en un espacio de pequeñas dimensiones –todo es relativo– en el siempre acogedor sitio que es la ¿cafetería? Las Tres Lucías.

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El títere es mi salvación teatral

 

Amelia sueña mariposas, puesta en escena de Arneldy Cejas y Erduyn Maza para Teatro La Proa, reconocido grupo de teatro para niños y de títeres de La Habana, llega al Festival de Teatro Joven. Al autor del texto, el dramaturgo, actor y titiritero Erduyn Maza le conozco del/desde el ISA, donde fuimos compañeros de aula en el seminario de Dramaturgia y de quien conservo la imagen de –como refiriera alguna vez Rubén Darío Salazar en una conversación– un “escribidor nato”, alguien que piensa en la escena, trabaja y escribe todo el tiempo para, sobre y por ella. Decidí conocer un poco del Erduyn dramaturgo y sobre el proceso de escritura de sus piezas teatrales, el cómo y el por qué.

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El perfecto “desastre”

 

Asesinato en la Mansión Haversham es una comedia hilarante donde las cosas van de mal a peor y terminan en un completo desastre. Cuenta el día del estreno de una obra de misterio, en el que se investiga un homicidio perpetrado por alguno de los personajes que desfilan sobre el escenario, todos vinculados, de alguna manera, con la víctima y varios de ellos relacionados también entre sí. 

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En sordina

Fotos Robert Rodríguez

Según Abel González Melo los protagonistas de sus obras han tenido su edad al momento de su escritura, y en cada texto se vuelven mayores, pues crecen junto a él. “He querido llenarlos de mis dudas, mis afectos, mis dolores. Son la imagen sublimada de mí mismo en medio del mundo en que he crecido: la Cuba de entresiglos…”, confiesa en una entrevista concedida a la pedagoga Bridgette W. Gunnels para la revista académica estadounidense Southern Spaces (Espacios del Sur).

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Un “No” lleno de muchas aceptaciones

Presenciar No, del grupo Alas Teatro, es llenar una hora de risas y sonrisas con un espectáculo donde el arte de los títeres alcanza un máximo virtuosismo técnico en la conjugación muñeco–actor y muñeca-actriz, títeres que se conjugan no solo con manos sino también con piernas y, consistentemente con todo el cuerpo, para ser mucho más que “títeres de manos” o “muñecos cargados”.

No cabe dudar de la capacidad de Arasay Suárez Padrón y Marcos Salvador Rosales para lograr una máxima interpenetración cuerpo-muñeco, donde quienes manejan los títeres no necesitan ocultarse tras bambalinas para dar protagonismo audiovisual a los muñecos, y donde la fijación de la mirada permanece enclavada en los muñecos, debido tanto a la fuerza atractiva de gestos, acciones y “dichos” de los propios muñecos, como de la acertada iluminación de José Alberto Ribera, la sonorización de Pedro Enrique Delgado y el diseño de objetos escénicos, todo bajo la dirección general de Doris Méndez Lanza.

Fotos Robert Rodríguez

Incluso cuando los actores se hacen presentes, cuando se evidencian ellos mismos en los momentos de interacción directa con el público, seguimos inmersos en la fábula y atendiendo a los muñecos.

Vale haber comenzado por este aspecto, porque en tales habilidades y logros se sustenta lo que la pieza busca, hacernos reír, divertirnos de principio a fin con una comicidad total que abarca, desde la sutil y refinada ironía hasta la carcajada grotesca, todos los matices de lo cómico.

Fotos Robert Rodríguez

Reímos con una fábula de amorío casi casual pero, hurgando el fondo, nada casual sino anhelado y a la expectativa de su encuentro por parte de dos personajes llenos de gracia en sus modos de presentarse, sin faltar el dramatismo transmutado en comicidad de sus necesidades sentimentales y de realización física y espiritual; una fábula sin mojigaterías ni temor a la sexualidad y salpicada con buenos momentos de ironía crítica, como el de la cacerola y el del fósforo.

Reímos con los diseños, los gestos, las ocurrencias generales de cada uno de los dos personajes desde que se presentan individualmente, en la primera parte de la obra, con sus deseos, quehacer y circunstancias.

Esta primera parte, casi perfecta por no decir perfecta, es muy superior a la segunda. Los sucesos entre los personajes que conocimos en la primera sección no gozan, sobre todo hacia el final, del mismo perfilamiento de detalles, de su economía del tiempo y del dominio de las insinuaciones y el fino gesto mucho más que lo evidenciado.

Fotos Robert Rodríguez

Es verdad que lo grotesco, como tipo y gradación de lo cómico, se justifica y hace válido, pero es, asimismo, excesivo. Pueden incluso conservarse todos los elementos e ideas –desde lo romántico sublime hasta lo fálico–, pero con mejor medida, con la mesura postulada desde Aristóteles y luego con mayor detenimiento por Hegel.

Si la primera parte hace de No una obra magnífica, más que sobresaliente, la segunda le acarrea el peligro de rebajarla a simplemente buena.

Pero, bien, no cabe duda, está muy bien y, sobre todo, hace reír, divierte y no deja, como toda buena comedia al fijarse en nuestras debilidades, de hacernos pensar en estas.


Monólogo de la soledad

“Simplicidad” y “hondura” son dos términos claves para Monólogo de la soledad, del grupo teatral El Juglar del Cisne, con la dirección general de Yudian Padrón Pérez. “Simplicidad formal” y de realización general, nunca en el sentido de vacío, banal o primitivo, sino en el de oposición a lo complejo, o mejor en este caso, oposición a lo vana y chillonamente complejo. Puede venir la tentación del término “minimalismo”, pero este acarrea otras significaciones de estilo diversas al tipo de “naturalidad” que caracteriza a este monólogo.

Pensar en un monólogo casi siempre conduce al estereotipo de obras con la temática humanista, de género, intimistas o de carácter social en gen general, dichas por un actor o actriz que representa a un personaje específico como puede serlo una abuela solitaria.

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Pero, en primera instancia, aquí se nos ofrece un monólogo en cierta medida “desdoblado” mediante un actor que dice el monólogo y una muñeca que sustituye (visualmente) a la correspondiente actriz. Un segundo actor apoyará acciones, situaciones y manejo de objetos escénicos, sin afectar en ningún sentido el carácter e intensidad de la obra como monólogo.

Tal desdoblamiento o conjunción de actor y muñeca para el personaje que monologa es realmente eficaz para los efectos audiovisuales y escénicos generales de la obra y, además, hace a esta más atractiva para públicos de menores edades (a quienes ha de interesar precisamente lo dicho en el monólogo), sin que deje de serlo, quizá todo lo contrario en muchos espectadores, para los de más edades.

Pero ello, lejos de implicar complejidades mayores ni parafernalias innecesarias, se desenvuelve ante nosotros con una real sencillez de recursos y acciones en la construcción del personaje, una anciana que vive sola con su gato y añora la compañía familiar (o, en general, humana).

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El monólogo, magistralmente dicho por Juan Miguel Plané Serrano, es acompañado con igual maestría por su propia manipulación de la muñeca que permanece siempre debidamente como punto focal de nuestra atención y logra hacérsenos sentir como auténtico “personaje”, auténtica abuela solitaria.

La sencillez de recursos, formas e imágenes generales no solo ha bastado sino incluso se ha hecho óptima para el deseado llamado sentimental y humanista. Simplicidad formal (en el mejor sentido aclarado) y hondura de sentimientos y conceptos se conjugan, así, perfectamente.

Fotos Robert Rodríguez

La labor del sonidista Dayam González se aviene en la justa medida con dichas cualidades del discurso oral y audiovisual, con una musicalización melodiosa y sonidos igualmente simples a la vez que emotivos y agradables.

Simplicidad formal audiovisualmente tan expresiva como agradable y hondura de propuestas sentimentales, conceptuales y, también, estéticas queden reiteradas como cualidades medulares del “monólogo de la soledad”.


El perfecto “desastre”

Asesinato en la Mansión Haversham es una comedia hilarante donde las cosas van de mal a peor y terminan en un completo desastre. Cuenta el día del estreno de una obra de misterio, en el que se investiga un homicidio perpetrado por alguno de los personajes que desfilan sobre el escenario, todos vinculados, de alguna manera, con la víctima y varios de ellos relacionados también entre sí. 

Mientras tiene lugar la solución del caso estamos en presencia de una doble historia, teatro dentro del teatro o un hecho meta-teatral, con elementos del absurdo y gestos exagerados. Para los personajes es una tragedia que tratan de defender, intentando a toda costa llevar la puesta hasta el cierre del telón, mientras hacen de una obra dramática la delicia de los espectadores consiguiendo sacarles carcajadas.

Hacer reír con esta pieza, cuya estructura dramática se construye a partir de su propia destrucción, es algo que se logra con creces, con una prometida inconsciente casi todo el tiempo, un supuesto cadáver que no sabe actuar como muerto, un mayordomo que olvida sus líneas, actores que chocan con todo, utilería que no fue puesta en su lugar, un whisky altamente corrosivo, efectos sonoros a destiempo y un escenario a punto de colapsar.

El diseño escenográfico está cuidadosamente creado para lograr y soportar las peripecias del montaje; los vestuarios, aunque responden a la época, no son determinantes al igual que el planteamiento de las luces, pues lo importante es el complejo y bien elaborado diseño de movimiento de los personajes. La compleja cadena de acciones del espectáculo presentado por Oficio de Isla plantea una serie de exigencias a sus intérpretes, un elenco que conjunta un talento extraordinario; sus capacidades histriónicas consiguen multiplicar la comicidad de la puesta y todas las actividades de la escena corren a cargo de ellos mismos. Como también es importante resaltar el uso de la música y los efectos sonoros, partícipes de la dramaturgia escénica y sin los cuales el resultado no hubiera sido el mismo.

Es difícil ponerle peros a Asesinato…, pero si quisiéramos ponernos exquisitos se agradecería que se acortara el prólogo dicho por el supuesto director, que aunque excelentemente ejecutado por el actor Carlos Migueles, no aporta demasiado y dilata la presentación del plato fuerte. Y por otra parte, el constante recorrido de los actores en segundo plano por detrás de la escenografía, aunque conscientes de su intencionalidad, en ocasiones se roba por entero la atención en momentos importantes de la trama.

Pero es solo cuestión de hallarle manchas al sol, pues estamos en presencia de una puesta que no solo hace pasar bien, sino que nos nutre de un teatro sin vicios y transparente, alejado de esquemas y capaz de hacer reír a carcajadas desde el niño hasta al más adulto; lleno de personajes que van cobrando protagonismo indistintamente, logrando un disfrute pleno. Un espectáculo fresco donde se mezcla la ficción y lo real con un solo objetivo: ahogar a los presentes en un llanto provocado por la risa.

Desde el primer momento reconocemos que algo no anda bien, pero no nos engañemos, todos queremos saber quién es el asesino y a medida que se acerca el final el escenario se va despojando de sus elementos de manera caótica. A pesar de todo, la obra concluye, y el público confundido y agitado de tanto reír nos demuestra que no hay límites preconcebidos dentro de la representación teatral.

Sin duda alguna este espectáculo es un perfecto desastre que se agradece.


El títere es mi salvación teatral

Amelia sueña mariposas, puesta en escena de Arneldy Cejas y Erduyn Maza para Teatro La Proa, reconocido grupo de teatro para niños y de títeres de La Habana, llega al Festival de Teatro Joven. Al autor del texto, el dramaturgo, actor y titiritero Erduyn Maza le conozco del/desde el ISA, donde fuimos compañeros de aula en el seminario de Dramaturgia y de quien conservo la imagen de –como refiriera alguna vez Rubén Darío Salazar en una conversación– un “escribidor nato”, alguien que piensa en la escena, trabaja y escribe todo el tiempo para, sobre y por ella. Decidí conocer un poco del Erduyn dramaturgo y sobre el proceso de escritura de sus piezas teatrales, el cómo y el por qué.

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El tablado de un teatro. N. y Erduyn trazan con tiza un cuadrado azul sobre el tabloncillo. Dentro, una silla donde Erduyn cuenta a N. de su vida de dramaturgo y titiritero titiritesco. N., un niño-adulto que quiere saber cómo enredar un sueño con el hilo de una marioneta, trae una agenda en la que garabatea palabras.

N.: ¿Cuáles son los principales desafíos a los que te enfrentas al crear obras de teatro para niños en Cuba?

Erduyn: Hay que hablarles a los niños de hoy con la sinceridad que merecen estos tiempos, alejado de ñoñerías, de todo tipo de edulcoramiento. Los niños están bombardeados de muchos estímulos visuales y el teatro no debe ser ingenuo. Se debe indagar mucho sobre las problemáticas del ahora, del niño cubano y pasarlo por un tamiz poético, que enriquezca la puesta visualmente y sea entonces atractiva para ese público tan obnubilado por las nuevas tecnologías e Internet.

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  1. (Sin despegar la vista de la agenda): ¿Cómo logras adaptar el lenguaje dramatúrgico para que sea accesible y comprensible, a la par de atractivo, para el público infantil sin perder la calidad ni el rigor artístico?

Erduyn: Asumo la creación de una obra de teatro para niños con el mismo rigor que puede asumir cualquier creador una obra de arte. No hay por qué minimizar el trabajo o la artesanía de un texto teatral escrito para niños frente a ninguna otra expresión artística. Mis obras tienen un recurso principal: el recurso titiritero… (Intenta llamar la atención de N., se para sobre la silla e improvisa un baile). A partir de ahí creo que se gana mucho a través de la visualidad y del ritmo, de lo irreal y fantástico que pueda ser el personaje titiritero que crea su propia poesía y mística. Mi reto es que ese recurso esté bien explotado, en el sentido que no es solo el texto sino la figura animada quien teje el espectáculo frente a dos realidades, dos focos de atención, la del niño y la del adulto. (Hace un ademán a N. para que le de la agenda. Carraspea. Vuelve a carraspear. N. lo mira, accede a la petición). Por ejemplo, en Amelia… el adulto logra leer el discurso de matiz político, de abuso infantil de una forma más directa, no tanto el niño que prefiere la fábula otra, inclinada más hacia sus referentes imaginativos. No se trata solo del lenguaje de la escritura teatral, también del lenguaje escénico y cómo esa propuesta encaja y dialoga con el espectador infantil y el adulto, y de cómo ellos reaccionan y recepcionan ese material espectacular.

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Erduyn usa la agenda como una marioneta, un objeto animado que puede ser un ave o una mariposa. N. intenta atrapar la agenda/ave/mariposa, pero no puede, desiste por un momento.

  1. (Respira hondo): Háblame de tu proceso como autor dentro del contexto, ¿qué elementos poéticos, estilísticos consideras clave al escribir una obra para niños en relación al teatro cubano actual y cómo esos elementos reaccionan con el público y tú como autor evolucionas y tomas experiencia para próximas escrituras y montajes?
  2. Fotos Robert Rodríguez

Erduyn: Existe una serie de autores teatrales en Cuba que le hablan al niño de hoy y me hablan con mucha sinceridad, como Blanca Felipe, Yerandy Fleites, Ulises Rodríguez Febles… (Baja de la silla de con un ligero salto, casi alegre, de brisa otoñal). No hay temas del que no se le pueda hablar a un niño, el reto es encontrar las herramientas para hablarles y en mi caso, tengo a los títeres; ellos me ayudan a entablar ese diálogo. No porque se use un títere ya quiere decir que es una obra de teatro para niños, también hay teatro de títeres para adultos… (Usa el libro de máscara, deja ver solo sus ojos por encima del libro. Luego solo su boca. Susurra, en confesión). Pero el público aún tiene ciertos tabúes con este otro modo, por así decirlo… (Transición rápida. Borra una de las líneas azules del cuadrado de tiza. Se aleja un poco, se aleja). Durante un viaje a Sudáfrica para participar en el Congreso Internacional del ASITEJ, asistí a un festival de teatro colateral llamado Cradle of creativity o Cuna de la creación, y vi una obra política para niños muy fuerte… (Simula que está perdido en una sabana de África. Se mueve entre leones, hasta imitarlos, ser parte de la manada. Rodea a N., que se protege dentro de lo que queda del cuadrado de tiza azul, como jaula). Fue una adaptación de Rebelión en la granja, de George Orwell, y me pareció tan buena que me motivó a escribir una obra donde el trasfondo fuese igual de despiadado y hermoso. (Ruge. Carraspea y luego sonríe. Invita a N. a que se siente en la silla, le devuelve la agenda). En segundo año de la carrera escribí solamente la fábula para la entrega de final de semestre de la carpeta, para luego en tercer año escribir la obra junto al maestro Yerandy Fleites, quien ayudó cantidad a enriquecer el proceso de trabajo y gracias a eso di con la resolución del conflicto del personaje principal (Borra poco a poco lo que queda del cuadrado). Cuando está bien explotado el elemento titiritero puedes estar seguro: la obra será un éxito rotundo, si a eso le sumas las diversas maneras de hacer, de potenciar la espectacularidad y conectar con el público mediante el tema que trates, entonces ya estás encaminado hacia un buen ejercicio, tiene muchísimo ganado (Da dos palmaditas en el hombro de N. Mira hacia la nada y hace una reverencia). El títere es mi salvación teatral.

Aplausos.

Erduyn invita a N. a ponerse de pie y hacer una reverencia, la hacen. Se saludan y saludan al público invisible.

La última luz que se apaga sobre el escenario da pie a la palabra…

TELÓN.

Fotos Robert Rodríguez

Amelia sueña mariposas apenas tiene cinco funciones. La de Holguín fue la sexta y según Erduyn, la obra está cosechando lo que él como dramaturgo y director, y Arneldy, también director y diseñador, imaginaron. Es una magnífica oportunidad para disfrutar del espectáculo de La Proa y su troupe, saber del oficio noble y difícil del titiritero, del teatrista, gracias a la propuesta llevada por estos timoneles que son Erduyn y Arneldy, donde Amelia sueña junto a nuestros anhelos de infante y no escatima en brindarnos belleza.


En Holguín se reúne el Teatro Joven

El Festival Nacional de Teatro Joven, evento organizado por la AHS en Holguín, regresa del 21 al 24 de septiembre en su XIII edición, con un programa que incluye la confluencia de diversas poéticas en la escena, un encuentro teórico y presentaciones literarias.

Están invitados en esta edición, dedicada a la dirección y producción teatral los colectivos: Teatro La Proa (La Habana) con Amelia sueña mariposas, texto de Erduyn Maza Morgado con dirección artística del propio Maza Morgado y Arneldy Cejas Herrera; Oficio de Isla (La Habana) con Asesinato en la Mansión Havershan, dirigida por Ledier Alonso; Alas Teatro (Pinar del Río) con No, en cuya dirección se encuentra Doris Méndez Lanza y Arasay Suarez Padrón; y El juglar del cisne (Pinar del Río), con la obra Monólogo de la soledad, dirigida por Yadian Padrón Pérez. Se incluyen en el programa de presentaciones escénicas: I Want Teatro (Matanzas), proyecto de María Laura Germán con la obra I Want; y Teatro Alas D´Cuba (Granma) con Por gusto de Abel González Melo, con dirección artística de Juan Alberto Ante Ramírez y general de Fernando Muñoz.  

“El Festival se realizará durante tres días y fuera de marzo, la fecha habitual desde su fundación”, comentó Yasser Velázquez, miembro del Comité organizador, en conferencia de prensa realizada en la AHS. Sin embargo, “resulta una proeza mantenerlo con este empuje y su concreción responde, en buena medida, al apoyo institucional del Consejo Provincial de las Artes Escénicas (CPAE) y la Dirección Provincial de Cultura”, añadió Yasser.

A las habituales salas Alberto Dávalos y Raúl Camayd, del Complejo Cultural Teatro Eddy Suñol, se suman el Café Tres Lucía, sitio para la presentación los días 22 y 23 de I Want, y la Casa del Joven Creador-AHS, con las puestas de El juglar del cisne y Alas Teatro.

“El público podrá disfrutar de poéticas diversas, entre ellas las siempre esperadas funciones infantiles”, explicó Velázquez. A las puestas en escena se potencia un espacio teórico, con el título “XIII años de Teatro Joven, de Holguín a Cuba” y la participación de los directores y productores de las compañías invitadas, quienes abordarán los desafíos de estas especialidades en el contexto cubano contemporáneo. También en la Casa del Joven Creador se presentará parte del catálogo de teatro de Ediciones La Luz, con Outsiders de Alessandra Santiesteban y Ludoteca, de Leonardo Velázquez, por Adalberto Santos.

Palco 13, boletín de crítica teatral que ha caracterizado el Festival, mantendrá su circulación, digital e impreso, durante esos días, con firmas reconocidas y varios jóvenes autores.

La inauguración oficial del XIII Festival Nacional de Teatro Joven, este 21 de septiembre, en la Raúl Camayd del Teatro Eddy Suñol, estará a cargo del Grupo Humorístico Etcétera con su espectáculo DesTintos y DifeRíentes, que cuenta con dirección artística y general de Eider Luis Pérez Martínez. Aunque, a manera de jornada pre-Festival, Etcétera y Yuri Rojas (Zoila) se presentan en este escenario desde el lunes 18.