Manuel Leandro: Confesiones de un Mortal

Hace dos años leí en el perfil de Facebook del cantautor holguinero Alito Abad unas palabras sobre los inicios de Manuel Leandro Sánchez (Manolito) en la música, una especie de pórtico y exhortación a escuchar una de sus canciones, de esas que se desgranaban entre trovadores en las tardes bohemias del parque Calixto García o en las peñas de la Casa de la Tova de Holguín: “Manu sabe como pocos de amor y de la ira que se esconde en un acorde, de lo mal que le quedaban esos 15 años para tanta belleza, lo avergonzábamos siempre presentándolo así, él reía con su timidez característica y subía a entregar el pecho”, dice.

Aferrándose a la belleza cruel de la poesía, con acordes de fondo, Manuel Leandro compone desde los 15 años, cuando empezó a interesarse por la música y la literatura. “A esa edad comencé a componer mis propias canciones y descubrí en la música una forma poderosa para expresar mis emociones, un lenguaje inmenso y emocionante”. A menudo, me comenta, le inspiraban cosas que había escrito anteriormente, o textos de otros autores que lo marcaban de algún modo. Componer es la forma que le permite conectar profundamente con los demás y, sobre todo, con él mismo.

De la escualidez, lo triste y lo conmovedor han salido sus canciones. Su delgada figura, con la guitarra en ristre, las gafas oscuras casi siempre y el cabello largo, no oculta poses. Es parte de su esencia, de la timidez sincera y de su fuerza poética, que como un dios iracundo lanza en cada verso, en cada acorde, desgarrado por motivos que le punzan y laceran… el Alma.

El año 2007 supuso un giro importante en su inicios al obtener el Premio “Del verso y de la miel” en el apartado de Trova, galardón que se entrega como parte del certamen organizado por la célula de la Asociación Hermanos Saíz en el municipio de Báguanos. “Fue un momento importante en mi carrera. Ser reconocido por este concurso significó mucho para mí en términos de validación de mi trabajo y fue una oportunidad para darme a conocer en la escena musical local. Además fue la gran motivación para seguir explorando y creciendo como compositor. Por otro lado recuerdo que con el dinero que otorgaba el premio grabé mi primer demo, con el que me presenté para entrar a la Asociación”, comenta.

A partir de 2008 el auge de la trova en Holguín es notorio, a este movimiento te vinculas junto a Alito Abad, Fernando Cabreja, Raúl Prieto, Edelis Loyola… ¿Qué supuso para ti formar parte de la canción de autor y la trova holguinera?

“Crecer durante esos años fue una experiencia muy enriquecedora. Me permitió conocer a otros artistas talentosos y apasionados por la música, nutrirme de ellos. Además, la trova y la canción de autor son géneros que se centran en la poesía y en la composición cuidadosa de letras, lo que me llevó a explorar más a fondo la escritura y a mejorar mi habilidad como compositor.

“Ser parte de este movimiento también me permitió acceder a un público maravilloso, primero en la ciudad de Holguín, y luego en el resto del país gracias al sistema de eventos y festivales que promueve la AHS.”

Muchos jóvenes y seguidores que escuchaban en las tardes de trova a estos cantautores quedaron prendados de sus versos, pues fueron ellos quienes marcaron momentos importantes en la vida del público y de la ciudad. La trova en Holguín fue, en esos años, un fuerte movimiento que agrupó a varias generaciones de artistas y poetas, y entonces la ciudad fue más bohemia y la trova fue una especie de reliquia, un objeto sagrado de su cultura.

Para no dejar morir ese empeño surge en 2016, por iniciativa del cantautor Raúl Prieto, la Feria de los Trovadores “avizorando en los músicos de su entorno un crecimiento orgánico que podía ser potenciado mediante la unidad”. Hasta hoy la Feria reúne a trovadores con diferentes estéticas, discursos y maneras de hacer.

¿Cuánto crees que aporta la Feria, como cantera de noveles músicos, al desarrollo del género?

“La Feria es lo que ha mantenido unidos a los cantautores holguineros. Es algo que debemos agradecerle a Raúl Prieto por soñarlo y desarrollarlo hasta hoy; y también, por supuesto, a las instituciones que han contribuido a que se sostenga cada mes. Espacios como este son una forma también de encontrar nuevas voces. Así como me sentí inspirado en mis inicios por esa magia, otros jóvenes descubren hoy la necesidad de compartir sus experiencias a través de la música gracias a estos encuentros, y por eso me siento agradecido de poder formar parte.”

Manolito se ha nutrido de lo mejor del arte y la música de sus coterráneos, asimismo ha dejado su huella en varios espacios, materiales audiovisuales y libros como su cancionero Del aire soy, publicado por Ediciones La Luz en 2018, sus peñas en la Casa de la Trova, el espacio “Quiero una canción” en las Romerías de Mayo, y su sitio más asiduo y cercano “El Club de los Necios”, en el café de la AHS holguinera, donde se presenta y comparte con su público.

“En el Club de los Necios no intento salvar el género musical como tal, sino al público que se reúne alrededor de él. La gente que asiste habitualmente allí, mayormente jóvenes, no tiene muchas opciones, ya sea por limitaciones económicas o por identidad estética. Hemos creado una especie de familia que intento proteger a pesar de todo. Esa es la razón fundamental por la que ha perdurado durante tantos años.”

Recientemente su disco Mortal, producido por el sello discográfico Bis Music, ha sido nominado al Premio Cubadisco 2023 en la categoría de Trova, junto a La ruta del esclavo, de Gerardo Alfonso, y Vida a vida, con varios intérpretes, producido por Nelson Vila.

¿A esta altura de tu carrera qué connotación adquiere la nominación de Mortal, tu primer álbum de estudio, al Cubadisco?

“Fue una gran sorpresa. Esta nominación representa el reconocimiento al esfuerzo y talento de cada uno de los artistas y miembros del equipo técnico que trabajó en su producción. Además, estoy feliz de compartir este certamen con artistas a los que admiro y respeto profundamente.

“Por otro lado, agradezco inmensamente esta oportunidad, porque gracias a esta nominación Mortal ha conseguido maximizar su alcance, y eso, a fin de cuentas, siempre fue el objetivo principal: que la música llegue a la vida de todos los que la necesiten.”

Este álbum, confiesa, no es más que el reflejo de una importante etapa de su vida, preguntas que quizás siguen sin respuestas. “En el álbum se reúnen nueve canciones que compuse en mis primeros años como cantautor. Grabarlas era una deuda pendiente conmigo y con las personas que comenzaron a escucharme en esa época. También por eso no fue difícil encontrar una coherencia conceptual; en general, todas giran en torno a las mismas preguntas o inquietudes que me acompañaron durante esos años”.

¿Cómo valoras la producción del disco cubano y cuánto crees que influye en la obra de un joven trovador?

“La realización de un disco es importantísima en la carrera de un músico. En primer lugar, porque brinda la posibilidad de compartir el resultado de su trabajo con un número inmenso de personas, y es un proceso increíble de aprendizaje y crecimiento. Construir un disco es una asignatura completamente nueva y compleja; es necesario observar tu propia obra desde muchos ángulos diferentes y eso hace que descubras un universo de posibilidades. También es una gran responsabilidad saber que cada decisión que tomes, cada acorde, estará ahí para siempre.

“En Cuba, a pesar de no contar con un gran mercado discográfico, producir música es tan importante como en cualquier otra parte del mundo, e incluso podría tener una importancia aún mayor debido a las limitaciones de movilidad que tenemos los músicos aquí.

“A pesar de todo, cada año se presentan discos increíbles y a medida que el acceso tecnológico se hace más potente y accesible, también aumenta la calidad de las producciones en términos técnicos, tanto en sellos oficiales como en el florecimiento creciente de productos independientes.»

Manuel Leandro Sánchez se aferra cada vez más a lo sincero, aunque eso implique arriesgarse, sumergirse en zonas dolorosas o incómodas de su propia conciencia, porque es ahí donde habita quizás una verdad un poco más limpia. En cada nueva canción intenta, dice, ir un poco más profundo en ese sentido, aunque no cree que lo consigue siempre. Es un camino de aprendizaje, no sólo como creador sino como ser humano, como mortal; y eso es en definitiva lo más importante. Por eso siente que su música se parece a él, cada vez más.

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