Narrador de inocencias

“Elección de un universo narrativo que acude a un lenguaje sabiamente manejado, así como su capacidad evocadora para recrear un universo aparentemente costumbrista, pero que se empeña y logra los espacios de la memoria… La sencillez es, quizás, el valor fundamental de esta obra, porque entraña un dominio de los recursos empleados, y una escritura donde no tienen lugar el ocultamiento, ni la simulación”, son algunos de los reconocimientos plasmados en el acta del Premio Casatintas de literatura infantil y juvenil, convocado por la filial espirituana de la Asociación Hermanos Saíz en Sancti Spíritus.

Halagos que coronan con un lauro, olvidado durante 10 años en predios espirituanos, a No meolvides, del joven holguinero Erián Peña Pupo, quien se confiesa aún sorprendido porque resulta ese texto su debut en el mundo infanto-juvenil.

“No soy lector de ese tipo de literatura. Escribo narrativa para adultos, así como crítica e investigación y ensayo. El texto tiene como orígenes tres cuentos, que, en su momento, cogieron un lauro y eso me dio el impulso para construir el libro. Lo dejé reposar dos años y al conocer la convocatoria del Casatintas lo envié”, dice, mientras sospecho que escribe cada palabra en su mente por su formación y labor como periodista.

El holguinero Erián Peña Pupo resultó el ganador del Premio Casatintas de literatura infantil y juvenil, convocado por la filial espirituana de la AHS, en Sancti Spíritus/ Foto tomada del perfil de facebook de Cultura espirituana.

Tras varias llamadas telefónicas y correos electrónicos, No meolvides no dejó titubear al trío de gran prestigio nacional: Yunier Riquenes, Idel García y Dariel Enrique, quienes, sin dejar de reconocer la calidad del resto de los concursantes, dictó sentencia en favor de una historia que mueve el pensamiento, desde la propia inocencia infantil.

“Mi mayor alegría es que un jurado de voces autorizadas me haya dado el premio. A ellos le resultó familiar la propuesta con estilos de Dora Alonso y Juan Ramón Jiménez. Hoy te confieso que jamás los he leído y me los pongo de asignatura pendiente. Quizá en otra vida sí. Deben ser referencias en el subconsciente”, añade.

–¿Qué podremos “no olvidar”?

La historia transcurre en un pueblo que fue próspero, en un momento, porque su vida transcurría alrededor de un central azucarero, pero hoy es ya un pueblo fantasma con los restos del gran ingenio. En ese lugar vive un niño con sus abuelos, quienes, constantemente, hablan –ante la nueva realidad que es la cotidianidad del niño– con melancolía de lo que tenían. Está presente esa constante contradicción.

–¿Cómo lograr atrapar al público lector infanto-juvenil con un tema que pudiera resultar denso?

No sé cómo será su reacción, pero quizás la presencia del narrador en primera persona y, como decía el jurado, la inocencia de la historia que hace guiños a otros contextos, sea su valor. Vamos a ver cuándo salga.

–¿Por qué apostar por un concurso que había estado tanto tiempo sin convocar?

Este concurso lleva publicación y sabemos que una de las vías más seguras para lograr esa aspiración de todo escritor son los certámenes. Te reitero que no confiaba en mí como narrador infantil. Probé y mira qué gran sorpresa.

–¿Qué esperas del libro bajo el sello de la Editorial Luminaria, de Sancti Spíritus?

Los libros que conozco son interesantes, aunque no sé cómo es su colección infantil. Ojalá pueda presentarlo en Sancti Spíritus y Holguín. Siempre un libro resulta una alegría y, en este caso, un punto de partida para seguir escribiendo para niños y niñas.

–¿Qué opinas de las posibilidades que ofrecen estos certámenes y becas que auspicia la AHS?

Son muy necesarios. Hay muchos jóvenes escribiendo y necesitan socializar. Esa misma pluralidad de voces construye un contexto rico. La AHS con sus editoriales y el resto que aporten a visibilizarlos, sin dudas, contribuye a que crezca como movimiento. El Casatintas puede incentivar, incluso, a los propios autores locales.

–¿Qué guardas en el tintero para el próximo año cuando este lo cierras por todo lo alto, además de este lauro: Mención en el Premio Celestino de Cuento y el Primer lugar del IV Premio Casa Víctor Hugo de Estudios e Investigaciones (2018-2019)?

Tengo por ahí proyectos de poesía y varias cosas sobre periodismo. Las mismas rutinas de la profesión me han frenado, un tanto. Guardo dos proyectos de libros: uno dedicado a crónicas y otro de entrevistas a personalidades imprescindibles a la hora de historiar la cultura cubana y que no residen en el país. Por esos caminos, intentaré transitar.

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