Un isleño…

Las vivencias de este joven creador se han vertido en su arte. Leandro Emilio Rivera Mompié, es estudiante de Diseño Escenográfico en la Universidad de las Artes (ISA). No se aleja de su formación como artista plástico. Su obra es resultado de su filosofía de vida, religión y experiencias personales.

¿Cómo fue tu primer acercamiento a las artes plásticas?

En el 2009 sufrí un accidente producto de un salidero de gas, que me provocó quemaduras de tercer grado en las piernas. Estuve hospitalizado alrededor de dos años. En este período me intereso por las Artes Plásticas, luego de mi recuperación comienzo a investigar cómo podía estudiar artes plásticas. Ingreso a la Academia de Artes Provincial ¨Wilfredo Lam¨ de la Isla de la Juventud, en el curso 2011-2012. En el 2013 fuimos trasladados hacia la Escuela Nacional de Bellas Artes San Alejandro. Allí aprendí mucho sobre información visual. Dos años después, decido optar al ISA por Diseño Escenográfico, y apruebo. Ahora curso el segundo año en este perfil.

¿Cómo dialogan en tu creación tu formación como artista plástico y diseñador escenográfico?

Eso es una lucha constante. Al principio no quería estudiar diseño escénico porque me interesaban las artes plásticas. Le vas cogiendo el gusto a la carrera. Creo que el diseño escénico aporta y abre el diapasón a mi formación como artista plástico, porque es un campo en el que confluyen todas las especialidades: cine, teatro, el mundo del espectáculo, la publicidad… Mi formación como artista plástico es más como el creador que está en una nube y baja hacia al lienzo o al metal (en mi caso). En el diseño estoy sujeto a un guion o a la idea de alguien, y mi función es aportar y enriquecer esa idea. En una tengo el factor individual, y en el diseño aprendo a trabajar en equipo con diferentes especialidades. No dejo de ser artista plástico ni diseñador, sino que se complementan. El diseño escenográfico le ha aportado a mi proceso artístico el pensar en el espacio; donde se combina el tiempo, el ritmo y el sonido. Pienso en todo eso que sucede en la escena que se puede palpar. Con el paso del tiempo las dos especialidades se están uniendo en mí.No me gustaría que me encasillaran en un pintor o escultor, sino en artista plástico.

¿Los números tienen algún significado en tu obra?

Todo el mundo se pregunta que es el 44 en mi obra. No es más que mi ultra-mega concepto, que se desprende de mi número de zapato. Pongo un dato sin sustento teórico que está puesto al azar. El 44 decido incorporarlo a mis lienzos de una manera jocosa, como algo sin sentido. Los seres humanos estamos constantemente buscándole la lógica a las cosas. Me interesa poner un dato que cuando se me acerquen y pregunten, yo pueda ver la reacción cuando diga que solamente es mi número de zapatos. Creo que a veces el arte necesita eso. El dato, el número y el texto está puesto en mi obra por azar para generar algo en el espectador.

¿Qué elementos de la sintaxis y la gramática encuentran cabida en tu obra?

Los tiempos gramaticales: pasado, presente y futuro. Yo juego con los tiempos, con las formas de conjugar los verbos. Esto ocurre en varios idiomas: latín, español, y el inglés. Busco palabras y las paso por el filtro de la filosofía. Con categorías como el YO, lo que me acerca a elementos del psicoanálisis de Freud. De ahí se desprenden ideas que arman mi composición y tienen su resultado palpable en la obra material: una pintura o una escultura.

¿Filosofía o religión? ¿Qué palabra conecta mejor contigo como creador?

Para nadie es un secreto que soy cristiano. Pero no trato de mostrarme como un artista cristiano, sino como un creador. No pretendo ser un filósofo. No me encasillaría en ninguna de las dos. Pero si me atrevería a decir, que el trasfondo de cada una de las piezas deriva en una reflexión sobre quién soy yo. Con algunas preguntas que siempre se ha hecho la filosofía, la religión y todas las culturas: ¿Qué es la nada? ¿Qué es el todo? ¿Qué es el sonido? ¿Qué es el ser? Esas son categorías en común entre la filosofía y la religión. Me interesa también para la obra la psicología, saber sobre el subconsciente.

¿Qué huella deja en tu obra el haber nacido en la Isla de la Juventud?

La Isla de la Juventud deja en mí, lo bello de haber nacido en ese sitio, haberme formado como artista. Es un lugar donde pude experimentar con diferentes tipos de materiales. Alcanzar dominio con el mármol y la cerámica. La Isla de la Juventud me marcó con el aprendizaje de la talla del mármol.

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  • lUna de las mejores cosas de haber vivido mucho es las sorpresas que te da la vida conpequeños detalles, los recuerdos que llegan y las huellas que quedan.
    Leandro es mi amigo, si, mi amigo a pesar de la diferencia de edad. Nuestra amistad nació cuando le visité en su hogar mientras se restablecía de sus quemaduras. Pude ver sus inicios ,las primeras cosas que hizo, fui de sus primeras admiradoras y le alenté. Ojalá él recuerde cuando le dije en su hogar: sigue por ahí, es tu camino y tu talento te llevará a un futuro hermoso. Fuí amiga de su abuela y sentí su partida, amiga de su abuelo y quiero sinceramente a su mamá, periodista y compañera de trabajo varios años. Leandro es sencillo y jovial, inteligente y modesto, caballeroso y amigo. Adelante muchacho, tu juventud se impone a la vida, aprovéchala y sigue dándole esas alegrias a tu madre, artífice en buena parte de quien eres hoy. Somos muchos los que te queremos.

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