Entregar un taller es siempre un aprendizaje: entrevista a María Sepúlveda, Chile.

Esta rotunda y gigantesca fiesta de colores, muñecos y pasión teatral, en la que se transformó la primera edición de la Jornada Habana Titiritera: figuras entre adoquines, nos ha regalado grandes sorpresas escénicas y visitantes de lujo que han sabido compartir con nuestros creadores sus experiencias y amplios conocimientos que la práctica y el quehacer diario siempre otorgan.

Una de esas figuras que nos honró con su presencia, fue la actriz y directora general de La Negra María Teatro de Chile, María Sepúlveda. Con más de diez años de labor, La Negra María…, enfoca su trabajo en la animación de objetos y marionetas, usando como presupuesto estético primordial, la poesía de autores chilenos contemporáneos de notable arraigo popular.

Fue un verdadero privilegio conversar con María Sepúlveda sobre su proyecto teatral, sus comienzos y la consolidación de un trabajo que ya cuenta con más de una década, alcanzando importantes reconocimientos y el favor del público.

¿Qué vino primero, María? ¿La psicología o el teatro?

Digamos que llegaron a la par. Comencé estudiando por tres años psicología y luego tuve una crisis vocacional y me dije: necesito hacer teatro. Entonces me puse a estudiar teatro, me gradué de actriz y luego terminé los dos años que me quedaban de psicología,más el diplomado y la maestría. Así que se puede decir que mi formación como psicóloga y actriz es paralela.

¿Cómo ha influido su formación como psicóloga en su trabajo dentro de las artes escénicas?

En primer lugar, todos nuestros montajes parten de la sensibilidad desde la etapa de desarrollo del infante; psicomotor, psicosensorial, etc. Están pensados para respetar el siclo sensorial del niño, no apabullarlos con información, con estridencias, sino respetar su ritmo, que todo en escena contenga la delicadeza y capacidad necesarias para producir ciertos estímulos cognoscitivos. La psicología me permite llegar a la escena o al personaje desde el autoconocimiento. Hay muchas dinámicas dentro de la terapia de grupo o la terapia psicológica que nos permite encontrar caminos para nuestro taller previo al montaje de un espectáculo. También nos ayuda a trabajar con disímiles tipos de personas y sus competencias. Creo que la psicología ha sido primordial en eso.

Coménteme sobre su formación teatral.

 Mis primeros tanteos con el teatro fueron mientras comenzaba en psicología; en las noches recibía clases en una escuela de teatro más convencional, donde trabajábamos textos más bien clásicos, realistas. Fue una experiencia importante pues despertó en mi la necesidad de hacer teatro, lo que me llevó a abandonar por un tiempo la psicología y seguir caminos más arriesgados. Por azares del destino descubro la escuela de La Mancha, que enseña fundamentalmente teatro físico con la técnica de Jacques Lecoq, me postulé, quedé aprobada y durante dos años de mi vida me volqué completamente a esta escuela y a lo que me ofrecía. Al graduarme fui inmediatamente seleccionada para integrar una compañía de bufones donde pude desarrollar y poner en práctica todo lo que había aprendido en La Mancha.

¿Cuándo surge la necesidad de crear La Negra María Teatro?

 Al salir embarazada de mi primer hijo, abandono temporalmente el teatro para dedicarme a la maternidad, pero luego de un año estaba desesperada por regresar a las tablas. Entonces se me ocurre usar el trabajo poético de una buena amiga, María José Ferrada, para armar un espectáculo donde la poesía fuera representada a través de imágenes, la animación de objetos y la interacción con el niño. Nace así Historias Minúsculas. Postulamos con este proyecto al FONDART (Fondo Nacional de la Cultura y las Artes) y convocamos a amigos actores a que se nos unieran en esta aventura. Solo nos faltaba el nombre de la compañía y es cuando surge la idea de nombrarla La Negra María Teatro, en referencia directa a mi infancia en Venezuela y al mestizaje de culturas de la que orgullosamente me siento heredera. Por fortuna obtuvimos el FONDART y nos consolidamos como grupo.

Un pequeño recuento por los espectáculos más notables de la agrupación.

Primero está este espectáculo del que ya te comenté:Historias Minúsculas. Luego vendría El Mundo de Ella, la historia de una niña con Asperger, condición que cambiará su vida y la de su familia para siempre. Y, por último,Niños que fueron grandes, donde recreamos desde la intuición las infancias de tres escritores chilenos: Baldomero Lilo, Gabriela Mistral y Manuel Rojas, ejemplos de infancias rescilientes en tiempos difíciles de nuestro país.

¿Cuáles han sido las conexiones de estos espectáculos entre sí?

 Nosotros siempre trabajamos a partir de autores chilenos. Laboramos fuertemente con la poesía, nos interesa mucho poderla llevar a escena. Tenemos la necesidad de mostrar una trama intencionadamente lírica que nos permita relatar la historia sin tener una lógica aristotélica, que exista una estimulación en el público en términos de lo bello, lo sensible. Esas podrían ser las conexiones.

¿Qué importancia le confiere a la experiencia de acercar a los niños y jóvenes a la Literatura, partiendo del teatro con marionetas?

 Me parece vital, pues vemos como la Literatura, al menos en Chile, va quedando en segundo plano, en un mundo donde el Internet, los soportes digitales, los videojuegos, ganan minuto a minuto terreno, sin dejar espacio a la lectura, el juego grupal y otras experiencias importantes en el desarrollo psicosocial del niño. Por eso el trabajo pedagógico a través del teatro, ayuda al descubrimiento de autores, personalidades de la historia, la ciencia, etc. Nuestro acercamiento a figuras de la literatura siempre es intuitivo, con una gran dosis de abstracción, que en primera instancia propone la búsqueda posterior del personaje y la identificación del niño con el mismo. En nuestra experiencia, nos ha servido para desmitificar la vida de algunas figuras; muchas veces pensamos que personas que han tenido éxito en sus vidas de adultos, no han tenido dificultades en su niñez. Demostrar que han vivido infancias súperduras, con hambre, con bulling, con problemas básicos reales, ayuda al niño a tener ciertos aspectos de resciliencia.

¿Cuánto le ha aportado a la estética del grupo, experiencias como la del taller que nos ha traído al Habana Titiritera?

Entregar un taller es siempre un aprendizaje.Y este taller surge de poder compartir una experiencia que fue muy valiosa, que fue el ir probando todas nuestras experiencias previas con el teatro físico, pero también una investigación a través de estos tres personajes que tratamos en nuestra última puesta; no era volvernos expertos en ellos, pero sí conocer sus dinámicas, sus mundos interiores para poder entenderlos y devolverlos escénicamente de una manera nítida para el niño. Ha sido importante este taller en la búsqueda de una metodología propia que siempre está en movimiento y es dialéctica, pero cada uno de los talleres se nutre mucho de los alumnos o practicantes que lo conforman.

Nuevos proyectos en los que estáinmersa MaríaSepúlveda y La Negra María Teatro.

Bueno, María Sepúlveda tiene miles de proyectos. Lo que pasa es que yo también soy parte de Te Veo Assitej, soy su presidenta en Chile; estamos instaurando el mes de las Artes Escénicas, participo en el Consejo Nacional de las Artes como asesora, donde estamos comenzando a implantar importantes políticaspúblicas para estimular la asistencia de los niños a los teatros. Tenemos una feria para visibilizar el teatro latinoamericano y europeo, y espero que en un futuro algunos proyectos cubanos puedan mostrar sus trabajos en ese marco. Con la compañía tenemos varios proyectos; uno tiene que ver con cartas de niños, hijos de desaparecidos en la dictadura, el otro es un proyecto de investigación sobre nuestra metodología. Otro muy importante que ya está andando, es con poesía de Gabriela Mistral; es algo muy sencillo, una suerte de cuenta-poesías apoyada en música popular latinoamericana.

¿Cómo ha resultado este primer acercamiento a Cuba y al Teatro de Títeres que aquí se hace?

 Yo estoy maravillada con ustedes, sobre todo porque Cuba es como una especie de mito en nuestra región, donde todos queremos venir a conocerla, ver cuánto hay de verdad en lo que los medios nos cuentan, y estoy feliz de conocerlos porque son personas muy valiosas, que tienen valores muy interesantes que compartir. Creo que el Teatro de Títeres de lo que he visto hasta ahora es muy puro, tiene las técnicas muy poco contaminadas y evidentemente hay un valor en eso. Me parece que los esfuerzos que hacen por sacar adelante las obras y hacer lo que hacen es muy valioso.Creo que la Habana es una capital cultural, es el centro cultural del mundo en términos de lo que han logrado con pocos y limitados recursos. Cuba tiene una magia y sospecho que me he contagiado con ella.

¿Entonces volverá María Sepúlveda a Cuba?

 Definitivamente sí.

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