Comienza Forodebate Nación y socialismo

La relación entre nación y socialismo tiene en Cuba una historia rica y no exenta de contradicciones. En la cohesión entre el proyecto nacionalista, donde la tradición liberal burguesa juega un papel importante, y el carácter internacionalista del socialismo, donde los aciertos y errores emanados de la experiencia soviética tienen también su peso, se ha conformado el ideal de soberanía e independencia nacional.

Para reflexionar y debatir sobre los límites de esta imbricación, sobre el proyecto socialista cubano y sus especificidades, sobre las formas en que se ha entendido este socialismo, sobre el significado que deben tener en un proyecto nacional socialista conceptos como democracia o soberanía nacional, sobre la relación de esta práctica con la herencia liberal y libertaria que nos legara el siglo XIX y mucho más, estaremos dialogando este martes 5 de mayo a partir de las 10:00 am en el Forodebate Nación y socialismo. Márgenes, dinámicas e imaginarios.

Contaremos con la presencia de dos destacados investigadores: Frank José Soler (UO) y Daniel Rafulls (UH), así como miembros de la sección de crítica de la AHS en todo el país.

DEMOCRACIA SOCIALISTA Y PARTICIPACI√ďN CIUDADANA EN CUBA. TRES DESAFIOS PARA CUBA ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬†

Por Daniel Rafuls Pineda

Parecería que, con la tradición, ha sido probado que las categorías Democracia y Socialismo son mutuamente excluyentes.

El Socialismo ha tenido una historia tortuosa de avances y retrocesos,¬† marcado por experiencias iniciales ef√≠meras como la Comuna de Par√≠s (1871), los Consejos de Baviera (1918) o la Revoluci√≥n H√ļngara (1919) de Bela Kun, hasta los actuales desaf√≠os conceptuales y pr√°cticos a los que se enfrentan pa√≠ses como Cuba, China, Vietnam y Corea del Norte, que fueron precedidos por la etapa del llamado derrumbe -cuando se hicieron explotar, y sobre todo implosionaron, las experiencias del denominado ‚Äúsocialismo real‚ÄĚ- y, en particular, la desaparici√≥n de la URSS; el primer derrotero duradero que intent√≥ superar el capital.

El capitalismo por su parte, ‚Äúderramando sangre y lodo‚ÄĚ por todos sus poros sigue vivo, polarizando al mundo, cada vez m√°s, en ricos y pobres pero, curiosamente, con un respaldo consciente e inconsciente de las grandes masas, sutilmente excluidas, que no logran definir por qu√© no llegan a convertirse en media, qui√©n se lo impide, ni c√≥mo organizarse para alcanzar sus prop√≥sitos.

Toda esta historia, sin embargo, se ha ido articulando alrededor del t√©rmino DEMOCRACIA que, a contrapelo de sus or√≠genes etimol√≥gicos (cuando se entend√≠a como la forma de gobierno a trav√©s de la cual un grupo selecto de no m√°s de 20 mil hombres impon√≠a su poder de decisi√≥n sobre otro grupo de 80 mil personas, conformadas por mujeres, extranjeros y esclavos),¬† se sigue empleando para dividir los estados en democr√°ticos y no democr√°ticos, o con distintos grados de ‚Äúdemocraticidad‚ÄĚ, asumiendo, sobre todo, la existencia de varios partidos pol√≠ticos, como punto de partida, para la elecci√≥n de los representantes populares.

Pero m√°s all√° de la ret√≥rica, exigiendo la DEMOCRACIA o algo conceptualmente distinto, lo cierto es que, a los efectos de cualquier sistema pol√≠tico y en particular del socialismo, la verdadera PARTICIPACI√ďN CIUDADANA no est√° en la competencia entre m√ļltiples fracciones pol√≠ticas -dise√Īados tradicionalmente para la confrontaci√≥n- ni en la existencia de una sola organizaci√≥n partidista que centralice todos los cargos y las m√°s diversas decisiones pol√≠ticas, lo que ha sido probado por la historia universal.

La verdadera PARTICIPACION CIUDADANA, al menos en el caso espec√≠fico de nuestro pa√≠s, radica en la posibilidad de elegir, libremente, de manera directa o indirecta, los principales cargos estatales, de gobierno y de las organizaciones de masas y sociales, en evitar la interferencia entre sus funciones espec√≠ficas y las del Partido Comunista como √≥rgano de direcci√≥n pol√≠tica ¬†y en el m√°s amplio proceso de discusi√≥n p√ļblica, desde las extremas bases sociales, que determine sus principales problemas y decida soluciones responsables y mayormente consensuadas a los distintos niveles. De ah√≠ se derivan los principales desaf√≠os del sistema pol√≠tico cubano.

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ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE NACI√ďN Y SOCIALISMO
Frank Josué Solar Cabrales

La revolución cubana viene de una historia de más de un siglo de luchas de su pueblo por la liberación nacional y por la justicia social. Ese proceso de luchas fue demostrando la imposibilidad de realizar una revolución de liberación nacional que no se planteara como tarea inmediata la ruptura con el sistema capitalista, que creaba las dependencias al imperialismo norteamericano. El paso a una economía planificada y socialista vino como una necesidad del devenir histórico cubano: tanto para lograr la independencia de Cuba, su realización plena como nación soberana, como para alcanzar la emancipación social y acabar con la explotación y la miseria. Por eso la cubana fue una revolución socialista de liberación nacional.

S√≥lo la expropiaci√≥n del imperialismo y de los capitalistas cubanos permiti√≥ el avance de la revoluci√≥n despu√©s de 1959. Esta era precisamente la lecci√≥n m√°s importante que pod√≠a deducirse de la experiencia viva: sin una econom√≠a nacionalizada y planificada, la revoluci√≥n cubana nunca podr√≠a haber alcanzado sus extraordinarias conquistas sociales y la instauraci√≥n de un nuevo modo de vida m√°s justo y humano. La llamada burgues√≠a nacional en Cuba hab√≠a sido incapaz de jugar un papel progresista, y lo mismo era aplicable al resto del continente. Por eso afirmaba Fidel en los a√Īos 60: ¬ęHoy para el mundo subdesarrollado el socialismo es condici√≥n del desarrollo.¬Ľ

A su modo, en sentido inverso, las experiencias latinoamericanas conducen a la misma conclusi√≥n. El capitalismo ha fracasado en Am√©rica Latina. Lo denota no s√≥lo la situaci√≥n actual, tambi√©n los modelos econ√≥micos que uno tras otro se han ensayado a lo largo de d√©cadas y no han hecho m√°s que acentuar la dependencia y el subdesarrollo. Incluso las experiencias de desarrollo nacionalista aut√≥nomo que pretendieron romper los nexos con los imperialismos centrales se hallaron con la imposibilidad real de hacer viable su proyecto y al final resultaron fallidas o se les hizo fracasar. El sino y el destino manifiesto del capitalismo americano es la dependencia; y el desarrollo es incompatible con la dependencia. Precisamente durante d√©cadas se pens√≥ que las reminiscencias feudales y las atrasadas estructuras latinoamericanas eran la causa de nuestro subdesarrollo. Entonces, s√≥lo bastaba con industrializar, modernizar la econom√≠a, implementar los avances tecnol√≥gicos para alcanzar los niveles del Primer Mundo. Pero el desarrollismo latinoamericano no solamente no dio los resultados esperados sino que empeor√≥ y complejiz√≥ a√ļn m√°s la situaci√≥n. Para explicar el desastre surg√≠a en la d√©cada de los 60 en nuestras universidades la Teor√≠a de la Dependencia, que planteaba la imposibilidad de un desarrollo capitalista aut√≥nomo en los pa√≠ses de Am√©rica Latina, y se√Īalaba la dependencia como el principal obst√°culo al crecimiento latinoamericano.
La revoluci√≥n cubana naci√≥ siendo una herej√≠a en el concierto de una izquierda oficial pro sovi√©tica cuyo planteamiento era la coexistencia pac√≠fica y que en buena medida hab√≠a abandonado el camino de la revoluci√≥n. Otra teor√≠a reaccionaria del dogmatismo sovi√©tico fue la de la revoluci√≥n por etapas, seg√ļn la cual las sociedades atrasadas del Tercer Mundo, que estar√≠an todav√≠a en el feudalismo, deb√≠an pasar primero por el capitalismo antes de llegar al socialismo. Por tanto, les correspond√≠a realizar revoluciones democr√°tico-burguesas y cumplir tareas de liberaci√≥n nacional y desarrollo econ√≥mico capitalista antes de pensar siquiera en el socialismo. A los revolucionarios y sectores populares les tocaba entonces apoyar a las burgues√≠as nacionales en sus objetivos progresistas.
Frente al reformismo y el etapismo, siempre cogidos de la mano, la revoluci√≥n cubana defend√≠a una alternativa socialista. A partir de la teor√≠a de la dependencia, del desarrollo desigual y combinado, de las caracter√≠sticas de la dominaci√≥n imperialista, y de su propia experiencia pr√°ctica, la herej√≠a cubana se resum√≠a en este punto en la siguiente afirmaci√≥n del Che: ¬ęlas burgues√≠as aut√≥ctonas han perdido toda su capacidad de oposici√≥n al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y s√≥lo forman su furg√≥n de cola. No hay m√°s cambios que hacer; o revoluci√≥n socialista o caricatura de revoluci√≥n¬Ľ.
El nacionalismo nunca existe en abstracto, siempre tiene un contenido de clase. Hay varios proyectos de naci√≥n para Cuba, de distinto signo. Algunos de ellos mutuamente excluyentes. La restauraci√≥n capitalista m√°s peligrosa podr√≠a venir a caballo de un discurso dizque revolucionario que hablara de mantener todas nuestras conquistas sociales, pero dejando de ser testarudos en materia econ√≥mica, modernizarnos, adaptarnos a lo que hay, aceptar lo inevitable, abrirnos al mundo y al mercado con todas sus fuerzas, contradicciones y consecuencias. La guinda del pastel de semejante l√≠nea argumentativa ser√≠a la reconciliaci√≥n nacional, la idea de que todos somos cubanos, que basta ya de pelearnos entre nosotros, que podemos ser capaces de construir un proyecto de pa√≠s en el que quepamos todos, poni√©ndonos de acuerdo pac√≠ficamente, en una sociedad plural donde no falte nadie. Claro, con libertad de empresa. Una naci√≥n construida sobre esas bases s√≥lo servir√≠a para disfrazar la dominaci√≥n de √©lites econ√≥micas poderosas, nuevas y viejas. La contrarrevoluci√≥n burguesa tiene un dise√Īo de futuro radicalmente distinto al nuestro, y es imposible hacerlos coincidir. La Revoluci√≥n deber√° seguir siendo con todos y para el bien de todos, pero manteniendo el poder en manos de la mayor√≠a trabajadora y defendi√©ndose de quienes pretendan derrocarla. Como dir√≠a Mella: ‚Äú¬°Cuba Libre!…. para los trabajadores‚ÄĚ.

El socialismo al que aspiramos, aquí y en todo el mundo, es uno de libertad, igualdad y desarrollo pleno, que apunte a una sociedad de trabajadores libres asociados, donde el libre desenvolvimiento de cada uno sea la condición para el libre desenvolvimiento de todos, donde el poder y la propiedad pertenezcan a todos. Un mundo nuevo, sin César ni burgués.

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  • Celebro esta iniciativa de la AHS para debatir sobre temas que tanto nos conciernen hoy.
    En aras de la síntesis, dejo algunos comentarios a las provocaciones de Rafuls y Frank Josué:
    La tesis que maneja Rafuls sobre la mutua exclusión entre democracia y socialismo es problemática en varios sentidos. Como si se tratara de una democracia sin más, que llevara el sello de la exclusión desde sus orígenes griegos.
    Parece soslayar que las conquistas democráticas han sido, en términos generales, resultado de reivindicaciones y luchas de oprimidos y excluidos. Durante el siglo XIX e inicios del XX, era una de las banderas de los movimientos socialistas por hacer realmente efectiva la soberanía del pueblo.
    La resoluci√≥n de esta relaci√≥n entre democracia y socialismo en el contexto y resultados de la revoluci√≥n bolchevique, amerita un an√°lisis contextualizado, m√°s que una generalizaci√≥n. La distinci√≥n entre el ‚Äúmundo libre‚ÄĚ y el mundo comunista en torno a la cortina de hierro, plagada de ideologemas de ambas partes, no amerita una identificaci√≥n, sin m√°s, entre democracia (abstracta, ‚Äúsin apellidos‚ÄĚ) y sistema capitalista.
    Esta identidad, que Rafuls parece avalar, es m√°s reciente de lo que su empleo hegem√≥nico permite suponer. Bastar√≠a repasar la ‚Äúhistoria democr√°tica‚ÄĚ de los principales Estados capitalistas para comprobarlo.
    Otra cosa es el empleo que la ideolog√≠a neoliberal ha hecho de la democracia, en particular con el descr√©dito del ‚Äúsocialismo realmente existente‚ÄĚ, a√ļn antes de la ca√≠da del muro de Berl√≠n.
    La instrumentalizaci√≥n de mecanismos y procedimientos ‚Äúdemocr√°ticos‚ÄĚ, el empleo de los llamados derechos y libertades civiles, pretende ocultar justamente la incompatibilidad entre capitalismo y democracia. Reducir la democracia a una esfera pol√≠tica, a una discusi√≥n sobre ‚Äúlo pol√≠tico‚ÄĚ, es, actualmente, la v√≠a por antonomasia para eludir el reto fundamental: la transformaci√≥n de las relaciones y condiciones mediante las que producimos y reproducimos nuestra vida social.
    Todo este continente que Marx analiz√≥ bajo el r√≥tulo de relaciones sociales de producci√≥n y que permanece para tales usos como ‚Äúapol√≠tico‚ÄĚ es lo que debemos politizar, democratizar, socializar. Es donde se juega la reproducci√≥n del sistema, a todos los niveles.
    La idea de Rafuls de ‚Äúparticipaci√≥n ciudadana‚ÄĚ (que, a juzgar por la pertinencia con nuestro contexto, ser√≠a diferente a democr√°tica) parece dejar fuera de la determinaci√≥n de los problemas y soluciones por consenso mayoritario la existencia, naturaleza y funciones del Partido Comunista de Cuba. ¬ŅEs as√≠?
    Concuerdo en lo fundamental con la propuesta de Frank Josu√©. Sin embargo, su identificaci√≥n entre socialismo o alternativa anticapitalista y econom√≠a planificada, como necesidad hist√≥rica, deja sin dilucidar si el √ļnico modo de entender la planificaci√≥n es la centralizaci√≥n estatal, o el que esta planificaci√≥n (tal como ha existido entre nosotros) no s√≥lo no se circunscribe a la vida econ√≥mica, sino que es un l√≠mite (y, seg√ļn la experiencia hist√≥rica, una amenaza) para esa meta de asociaci√≥n de trabajadores libres.
    Si, como de hecho sucede, llevamos tres d√©cadas coexistiendo con la ampliaci√≥n de relaciones mercantiles (consideradas adem√°s igual de ‚Äúnecesarias‚ÄĚ por un ahora difuso), se trata entonces de c√≥mo regular estas relaciones de mercado en nuestra sociedad. Una vez m√°s, el debate parece que concierne a la dicotom√≠a Estado/mercado (y bajo la misma, de Estado centralizado y libre mercado), sin reparar en las posibilidades de un redise√Īo institucional y de pr√°cticas sociales que promuevan el control social, de trabajadores y ciudadanos, desde las organizaciones y empresas a las comunidades.

    1. Un saludo para todos los foristas. Es un gusto enorme poder estar compartiendo entre todos reflexiones sobre nación y socialismo. Creo es uno de los mejores regalos que podemos estar haciendo hoy desde Cuba al aniversario 202 del nacimiento de Marx. En cuanto a las cuestiones tan pertinentes que plantea Wilder, opino que la economía planificada, en manos del control democrático de los trabajadores y el pueblo, es el medio para alcanzar esa meta de trabajadores libres asociados, y no tiene nada que ver son esa sociedad gris, monocorde, donde la vida social e individual está milimétricamente planificada, acotada por férreos límites y reglamentaciones, con la que muchas veces se ha intentado caricaturizar al socialismo. Una economía planificada de acuerdo con las necesidades sociales y no regida por la ganancia y el afán de lucro es la vía para alcanzar la libertad más plena.

    2. En cuanto a las relaciones mercantiles en el socialismo cubano de hoy las considero un retroceso dictado por circunstancias adversas, una necesidad impuesta por la realidad, pero nunca un modo de avanzar en el proyecto socialista, una herramienta √ļtil para su profundizaci√≥n. Como dec√≠a el Che, la planificaci√≥n y el mercado son dos polos contradictorios en la transici√≥n que no se pueden armonizar coherentemente. Es decir, en mi opini√≥n, el mercado no se puede regular y usar a favor del socialismo. Servir√° para sobrevivir, pero no para el avance del socialismo en la transici√≥n.

    3. Coincido totalmente con no recluir la democracia al ámbito de lo político, estrechamente entendido. La cuestión de la democracia en el socialismo debe estar integrada al problema de las relaciones de producción y las relaciones de propiedad. Cada día se va extendiendo más en nuestro país un antiestatismo con bandera de democracia que tiene fuentes en los déficits democráticos de nuestro Estado, pero tiene serias fallas en su horizonte. Pareciera como si fuera posible obtener la democracia sin importar si la economía es capitalista, perdiendo de vista que esto ultimo es el principal obstáculo para la democracia en el mundo

  • ¬ŅEl Modelo que se construye en Cuba es el socialismo que queremos o el Socialismo que podemos construir?

    ¬ŅTransita Cuba al capitalismo o hacia un socialismo diferente?

    1. En cuanto a la primera pregunta, evidentemente el que tenemos es el que hemos podido construir, en medio de un contexto muy hostil y en medio de mil dificultades, pero la maravillas que a√ļn as√≠ hemos alcanzado entre todos se deben a que siempre hemos apuntado a la utop√≠a, a lo que parece imposible, a toda la justicia. Si nos conformamos solo con lo que parece posible, con lo poco que parece permitirnos la realidad, estaremos condenados a quedarnos con un socialismo muy peque√Īo, en el mejor de los casos.
      La respuesta a la segunda no est√° determinada de antemano, depende en primer lugar de nosotros, de lo que seamos capaces de hacer. El resultado de la transici√≥n nunca est√° definido, depende de la din√°mica viva de la lucha de clases, a nivel nacional e internacional. ¬ęSe puede salir al socialismo, y no llegar¬Ľ.

      1. Exacto, esta frase de ¬ęno hemos hecho el socialismo que quisimos, sino el que pudimos¬Ľ siempre me ha parecido una justificaci√≥n may√ļscula, quiz√°s la manera m√°s eficaz de contentarnos con nosotros mismos. Es como hacer de la obviedad una claridad estrat√©gica. Lo que quiero decir es que los sue√Īos de los sujetos revolucionarios nunca se realizan del todo en el terreno hist√≥rico. Puede que el punto de partida sean estas construcciones ideales, pero nunca son el punto de llegada, a no ser como ideales enriquecidos por la praxis. Esto es obvio, por tanto, tales frases solo sirven para atenuar nuestra capacidad cr√≠tica, e inhabilitar esa capacidad de tensionar las posibilidades hist√≥ricas a partir de nuestros ideales, de la que habla Frank Josu√©

  • El modelo cubano de desarrollo presenta caracter√≠sticas propias que lo distinguen del socialismo tradicional sovietizante que se entronizo en varios pa√≠ses del mundo. En la actualidad est√° inmerso en un profundo proceso de actualizaci√≥n y reconfiguraci√≥n que determina su esencia m√°s leg√≠tima.
    El concepto de modelo de socialismo tom√≥ auge en Polonia y otros pa√≠ses socialistas en los a√Īos 50-60 del siglo XX. Fue excomulgado del diccionario sovi√©tico por considerarlo subversivo, una herej√≠a alevosa, contraria a la uniformidad del sistema socialista de entonces.
    Se aceptaba solo un tipo de socialismo, el Socialismo Real sovi√©tico, con una visi√≥n ortodoxa del mismo, para todos los pa√≠ses a partir de las Regularidades establecidas de forma universal, que defin√≠an s√≠ se era socialista en dependencia de lo que consideraba Mosc√ļ. Esta visi√≥n prim√≥ hasta los a√Īos 90 del pasado siglo, que se nutr√≠a de la ideolog√≠a estalinista predominante en el movimiento comunista internacional.
    En los inicios del siglo XXI, es cada vez m√°s evidente que se debe transitar hacia un modelo de socialismo que no sea ni ¬ęsocialismo real¬Ľ ni ¬ęsocialismo ideal¬Ľ, sino ¬ęsocialismo sustentable y pr√≥spero permita la ¬ęsuperaci√≥n positiva de la propiedad privada¬Ľ, al decir de Marx, la l√≥gica del capital; ello es, materializar la socializaci√≥n real de la propiedad y del poder.
    El modelo cubano de socialismo se ha construido en medio del subdesarrollo y de un país bloqueado por la mayor potencia de la historia y una hostilidad extrema. Ello signa sus particularidades.
    El objetivo estrat√©gico del Modelo es impulsar y consolidar la construcci√≥n de una sociedad socialista pr√≥spera y sostenible en lo econ√≥mico, social y medioambiental, comprometido con el fortalecimiento de los valores √©ticos, culturales y pol√≠ticos forjados por la Revoluci√≥n, en un pa√≠s soberano, independiente, socialista, democr√°tico, pr√≥spero y sostenible .A diferencia de otras experiencias de modernizaci√≥n que ocurren en el mundo, en Cuba no se transita hacia un proceso de privatizaci√≥n a ultranza de los bienes p√ļblicos lo que atentar√≠a contra los principios sustentadores del sistema social en construcci√≥n.

    EL GRAN DESAF√ćO ESTRAT√ČGICO DEL SOCIALISMO CUBANO ES ASEGURAR UN MODELO DE DESARROLLO QUE DE RESPUESTA A LOS PROYECTOS DE VIDA SOCIALES, TERRITORIALES, GRUPALES, FAMILIARES E INDIVIDUALES DE LOS CUBANOS-SOBRE TODO LAS NUEVAS GENERACIONES, EN SU TIERRA Y CON SUS PROPIOS ESFUERZOS.

  • TESIS I.- El socialismo no puede reprimir los instintos, no puede ser contranatura, no puede ser gris.
    TESIS II.- Tenemos que optar entre el socialismo deseado y el socialismo posible.

    EN CUBA NO EST√Ā EN MARCHA UN PROCESO DE PRIVATIZACI√ďN SINO DE CAMBIO EN LA GESTI√ďN DE LAS FORMAS ECON√ďMICAS.

    En Cuba se asiste a un complejo proceso de resignificación de valores, a la construcción de una nueva arquitectura ideológica y ética con una profunda y creciente impronta transnacionalizada contaminante que moldea el ser nacional.
    Es menester entender definitivamente que se está en presencia de la actualización del socialismo en Cuba y no sólo de algunos de sus elementos constitutivos.
    En el imaginario colectivo de una parte significativa de los cubanos, se ha identificado el socialismo con homogeneidad social, igualitarismo, papel paternalista del estado, asistencialismo , derechos por encima de los deberes, acceso a las oportunidades de pol√≠ticas p√ļblicas y sociales de amplia protecci√≥n colectiva e individual. Ello gener√≥ incluso, que no pocos se acostumbraron a vivir sin necesidad de aportar a la sociedad, sin trabajar; lo que propici√≥ que surgiera hasta los inicios de la d√©cada de los 90, una sensaci√≥n de seguridad social elevada, que cay√≥ de bruces durante la d√©cada cuando la severa crisis definida como ‚ÄēPeriodo especial en tiempos de paz‚ÄĖ se acompa√Ī√≥ de una alta prevalencia de incertidumbres unido a un sostenido consenso alrededor del proyecto emancipador- √©ste √ļltimo hasta la actualidad. Se habla de una singular expresi√≥n de las complejas mediaciones dial√©cticas que conectan ‚Äēpol√≠tica ‚Äď econom√≠a‚ÄĖ, las que s√≥lo se podr√°n comprender si se aprecia en toda su riqueza, tambi√©n dial√©ctica ‚Äď compleja, la noci√≥n de Lenin de la pol√≠tica como expresi√≥n concentrada de la econom√≠a.

    Ello gener√≥ incluso, que no pocos se acostumbraron a vivir sin necesidad de aportar a la sociedad, sin trabajar; lo que propici√≥ que surgiera hasta los inicios de la d√©cada de los 90, una sensaci√≥n de seguridad social elevada, que cay√≥ de bruces durante la d√©cada cuando la severa crisis definida como ‚ÄēPeriodo especial en tiempos de paz se acompa√Ī√≥ de una alta prevalencia de incertidumbres unido a un sostenido consenso alrededor del proyecto emancipador- √©ste √ļltimo hasta la actualidad.

    1. Claro que pueden existir distintas apreciaciones sobre una peque√Īa propuesta que sirva de pretexto para un debate. Pero mi idea es esa. Si el debate se centra en la palabra democracia y en su percepci√≥n de que haya cabida para todos, pues debo aclarar que no surgi√≥ con tal prop√≥sito. Fue excluyente. Otra cosa es que se emplee en el sentido de habilitar espacios para que todos tengan la posibilidad de expresarse, de determinar cu√°les son sus problemas m√°s importantes y como darles soluci√≥n con su participaci√≥n directa. En este sentido, lo de soluciones consensuadas no tiene por qu√© excluir al Partido. Este es solo el √≥rgano pol√≠tico que transvelizando toda la sociedad, horizontal y verticalmente, se encargar de marcar los derroteros pol√≠ticos estrat√©gicos de la sociedad que se expresan en transformaciones culturales, economicas y sociales que instrumental jur√≠dica y t√©cnicamente otros.

    2. Igual, B√°rbara, me parece muy interesante lo que planteas, y comparto yo tambi√©n parte de lo que dices: hoy en Cuba a√ļn la l√≥gica fundamental del porceso social es socialista en el sentido de que el ser humano est√° al centro de la cuesti√≥n en primer lugar (el manejo de la pandemia lo demuestra con demasiada elocuencia). Pero en la sociedad cubana a todos sus niveles tambi√©n existe un debate de sentido, una disputa en el plano de la hegemon√≠a entre el capitalismo y el socialismo. Y eso va desde los patrones de consumo de las personas de una cuadra, hasta como dec√≠a Josu√© l√ļcidamente, ¬ęlas soluciones de mercado¬Ľ, las l√≥gicas de mercado, que al m√°s alto nivel pueden ser pormovidas en ocasiones sin el correspondiente correlato cr√≠tico que haga visibilizarse su coyunturalidad, su car√°cter contingente. Y eso tambi√©n es muy peligroso, pq si bien es imprescindible comer, ya el Che advert√≠a que hemos de cuidarnos de que los √°rboles no nos permitan ver el bosque.

      1. Exacto, sumo a lo que has dicho el fen√≥meno de la corrupci√≥n estatal. Es decir, la l√≥gica privatizadora que pudiera estarnos amenazando no est√° solo en el sector no estatal, sino tambi√©n al interior del mismo Estado. No pudiera ser de otra manera porque esta es la forma de propiedad preponderante, y la l√≥gica capitalista siempre intentar√° ocupar el metabolismo de la sociedad. La corrupci√≥n estatal no es otra cosa que una privatizaci√≥n de facto de los recursos colectivos, un sabotaje permanente de la propiedad social. En este sentido es util diferenciar el asunto importante del dise√Īo del modelo, de otro asunto igualmente importante, que es lo que sucede en la pr√°ctica con ese modelo

  • La comprensi√≥n del Estado naci√≥n como un espacio en el que se solventan las necesidades espirituales y economicas de grupos que comparten origen √©tnico, caracter√≠sticas culturales y de socializaci√≥n que los distingue de otros grupos humanos fue un punto clave para que la humanidad diera el salto del feudalismo a la modernidad. Los estados naci√≥n son hasta hoy probablemente uno de los elementos m√°s controvertidos en cuanto a la relaci√≥n de las sociedades civiles y el poder, y se puede catalogar de controvertido este t√©rmino en tanto la sobrevaloraci√≥n de la condici√≥n nacional llev√≥ a m√ļltiples conflagraciones, entre ellas dos de car√°cter mundial.
    Los elementos antes mencionados sirven de antecedente para comprender entonces por qué la mesura debe ser uno de los elementos que prime en la percepción y autopercepción de la conciencia nacional. El socialismo tiene como formación económico social una amplia gama de concepciones que van desde la socialdemocracia hasta la visión marxista lo que supone que asumir al socialismo como un elemento positivo en sí mismo es cuando menos infantil e ingenuo. Es por ello que el texto del primer autor motiva a posicionarse, no en los términos términos que lo definen sinon en los modos de concebirlo. De ahí que haga énfasis en elementos como democracia y participación.
    Sobre estos dos es bueno establecer una mirada objetiva que permita ver su utilidad para cualquier naci√≥n que se empe√Īa en la construcci√≥n del socialismo como alternativa. Comenzando por la democracia, es v√°lido llamar la atenci√≥n que occidente el ¬ęmundo libre¬Ľ se ha hecho con todos los significantes posibles que emanan del t√©rmino, y en esa apropiaci√≥n ha habido una intenci√≥n pragmalinguistica que en principio vac√≠a de contenido todo intento de democracia que no tenga en cuenta sus indicadores para medir gesti√≥n democr√°tica. Lo peligroso de esto es que el discurso como elemento constitutivo es a la vez constituyente y por tanto incorpora a los imaginarios sociales la asunci√≥n acr√≠tica de verdades no verificadas: el capitalismo es democr√°tico vs el socialismo es autoritario, aunque la experiencia demuestre con creces en Am√©rica Latina, por ejemplo, que las dictaduras han devenido siempre de estados capitalistas y han sido apoyadas por Estados Unidos ¬ęla meca de la democracia¬Ľ.
    Comenzamos este an√°lisis por ac√° porque parecer√≠a que en una visi√≥n marxista, quiz√°s la m√°s ortodoxa, los problemas de los despose√≠dos se resolveriam con planes quinquenales y econom√≠a planificada, y la complejidad que entra√Īa el abordaje del socialismo actualmente tiene en el terreno simb√≥lico su batalla m√°s grande. En tanto hay que desterrar importantes estigmas que se han incorporado a las comprensiones de la democracia como un privilegio exclusivo del capitalismo.
    Creo que uno de los grandes retos del socialismo se encuentra precisamente en demostrar su esencia democr√°tica. Lo cual no es tan dif√≠cil si se entiende que la democracia es consustancial al socialismo, en tanto supone la incorporaci√≥n de sujetos concientes a la deliberaci√≥n constante sobre sus modos de vida. Por ello la participaci√≥n el otro elemento se√Īalado por el primer autor es fundamental en el socialismo, por ello hay que promoverla como un valor que garantiza la existencia del sistema, pues en la medida que los sujetos participan en la concepci√≥n de pa√≠s a diferentes niveles tambi√©n se puede advertir un sentido de apropiaci√≥n de lo nacional ligado a un sistema social que garantiza relaciones entre los sujetos y de estos con el estado, en las que son elementos activos de la toma de decisiones. Por ello habr√≠a que volver siempre a una te√≥rica del socialismo muchas veces soslayada pero que dio claves que son vitales para la existencia del socialismo, Rosa Luxemburgo quien entendi√≥ la democracia como una necesidad inmanente del socialismo.
    Por otro lado la participaci√≥n tiene que necesariamente ser promovida sobre la base de la incorporaci√≥n de todos los sujetos de la naci√≥n, ser√≠a suicida y antimartiano negar la incorporaci√≥n al debate de lo nacional a los cubanos que piensan diferente. Una visi√≥n de buenos y malos resulta maniquea en la medida que la diversidad que signa el panorama cubano es superior a una visi√≥n binaria, en tanto en la construcci√≥n del pa√≠s participan los cubanos de dentro y los de afuera, muchos de los cuales siguen entendiendo que el socialismo es la v√≠a acertada para la satisfacci√≥n de las necesidades de los cubanos, tienen hist√≥ricamente un peso econ√≥mico considerable en la solucion de las tensas condiciones que se ha desempe√Īado el pa√≠s producto del subdesarrollo, de ah√≠ que su contribuci√≥n deber√≠a considerarse m√°s all√° del elemento econ√≥mico.
    En este sentido habría que precisar la necesidad de entender la diversidad de actores antes planteada puesto que si bien en Cuba parecería que está resuelto el problema de identificar un enemigo de clase -la burguesía nacional- expulsada hace seis décadas. Pues la realidad es que en el contexto nacional quedan otros actores que se pueden identificar cómo posibles enemigos como la burocracia que a su vez ha generado una nueva burguesía a que muchas veces es difícil de identificar en tanto discursivamente defienden los mismos intereses de la nación, se consideran conciudadanos y cuentan muchas veces con la anuencia de sus compatriotas para la consolidación de sus modos de actuación. Por lo que socialismo y nación son elementos que el debate de lo identitario incorpora numerosos actores a los cuales es importante atender para una comprensión armónica de la realidad cubana en el siglo XXI y su devenir con el socialismo como sentido vital devla existencia de la nación.
    Hasta aqu√≠ algunos elementos creo que ser√≠an √ļtiles para complejizar el debate en torno a naci√≥n y socialismo.

    1. Coincido en varios puntos. En primer lugar, que los problemas de los despose√≠dos no se resuelven solo con planes quinquenales y econom√≠a planificada, aunque es una parte importante. Como dec√≠a Rosa, el socialismo ¬ęno es un asunto de cuchillo y tenedor¬Ľ, sino en primer lugar y sobre todo, una profunda transformaci√≥n cultural, un nuevo modo de vida, nuevas relaciones sociales emancipadas en las que se van forjando un nuevo tipo de seres humanos.
      El socialismo es democr√°tico o no es. Necesita la democracia para funcionar, para ser de verdad, para avanzar. El socialismo significa socializaci√≥n creciente de la propiedad y el poder. Es el √ļnico que puede garantizar una democracia verdadera donde las mayor√≠as deciden, mandan, y controlan en todos los aspectos de la vida social. Adem√°s de Rosa, tambi√©n Lenin y los bolcheviques desarrollaron experiencias muy democr√°ticas, tanto en los debates al interior del partido, como en el poder sovi√©tico, hasta 1924.
      Uno de los principales peligros para la transición socialista es la burocracia, conservadora y eventualmente restauracionista, que ha sido la principal sepulturera de las experiencias socialistas del siglo XX. En esos casos nunca dudó en aliarse con la burguesía y el imperialismo, y convertirse ella misma en una nueva clase burguesa.

  • Hola a todos y buenos d√≠as. Aprovechando el pie de los comentarios que se han hecho quiero apuntar algunas consideraciones personales sobre el tema Naci√≥n y socialismo para el caso cubano.
    1-En mi opini√≥n la conjunci√≥n entre proyecto nacionalista y socialismo en Cuba se ha dado violentada siempre por l√≥gicas exteriores. A pesar de una tradici√≥n f√©rtil desde el punto de vista intelectual, el socialismo no fue nunca un proyecto de masas en la Cuba neocolonial ni el joven partido comunista cubano, a√ļn en su momento de esplendor, fue un partido de gran empuje popular. Adem√°s, la presi√≥n puesta desde la URSS a los partidos comunistas afiliados a la 3ra Internacional, con la pol√≠tica de frente popular y el hecho de tener que insertarse y dialogar con una tradici√≥n decimon√≥nica de corte democr√°tico liberal, determinaron que, salvo excepciones brillantes, el proyecto pol√≠tico del partido fuera m√°s bien confuso. Y sus alianzas pol√≠ticas lo hac√≠an m√°s confuso a√ļn. Entonces el desarrollo del pensamiento marxista verdaderamente creativo tuvo un car√°cter accidentado durante sus primeras d√©cadas de existencia, al menos hasta el triunfo de la Revoluci√≥n, q rescata efectivamente la herencia marxista revolucionaria de un Mella o un Villena, q el PSP ten√≠a bastante relegados, aunque les tributara un reconocimiento formal.
    2-A este carácter accidentado del desarrollo del marxismo y de su adalid, el PSP, se suman las propias contradicciones de un país semicolonial y monoproductor. Entonces, al triunfo de la Revolución, el socialismo se asumió casi como una teoría del desarrollo, como una forma de sacar al país del subdesarrollado alevoso en que estaba, lo que lastro y deformo muchas de las lógicas fundamentales del socialismo. Sumado a esto, se verificó a mayor escala el mismo difícil proceso de casar el socialismo como proyecto de emancipación universal (baste recordar el desprecio de Marx y Engels o de Rosa Luxemburgo al chovinismo nacionalista alemán y polaco), con la tradición nacional de proceres en su mayor parte liberales y con el nacionalismo que se sustentaba sobre esta tradición, especialmente justificado por el carácter todavía incompleto de la identidad nacional y por el acoso y la intromisión extranjera q han sido parte de toda la historia cubana.
    En fin, algunas consideraciones para debatir.

  • Una pregunta y una reflexi√≥n

    La pregunta cu√°l es la diferencia entre el Capitalismo de Estado y el Socialismos?

    La refexión:

    El triunfo de 1959, desde su gestaci√≥n, debi√≥ transcurrir apagado a circunstancias espec√≠ficas. El intento fallido de atacar los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de C√©spedes en el ’53 redireccion√≥ los escenarios de lucha de la ciudad al la monta√Īa, como esta, puenden contarse otras tantas veces donde el curso de los acontecimientos, cambi√≥ completamente ¬ęel plan¬Ľ y estableci√≥ un curso inesperado, pero bien aporovechado por los hombres y mujeres que intervinieron en las luchas. Y es que la Historia de la Revoluci√≥n del 59 a la fecha , sus reivindicaciones han exigido siempre de la autenticidad y la autoctonia de quienes la piensan, las ejecutan y la experimentan. El Socialismo es una muestras mas de esta constante en la historia nacional, las principales lesiones a su realizaci√≥n en la isla provinen del intento de imponer dogmas o referencias mecanicamente importadas. De modo que la que el Socialismos sera mas s√≥lido en tanto se corresponda mejor con la cultura del pais, en tanto sepa captar y articularse con la cultura popular tradicional cubana. Bien decia Joel James ¬Ľ la cotidianidad creadora esta ajena a todo inmovilismo burocr√°tico, a toda rigidez administrativa, a toda negativa mec√°nica y previa.¬Ľ Elementos escenciales de los que debe apropiarse nuestro Socialismo, en tanto busqueda insesante de la libertad elemento guia en la construcci√≥n de la Naci√≥n.

    1. Qué bueno traer a Yoel James a colación, un hombre que entendió las lógicas populares y la identidad del cubano, y qué bueno que lo cites refiriéndose a la burocracia. Creo que es de los imprescindibles en un debate de esta naturaleza????????

    2. me encanta que hayas cerrado con la palabra Libertad, otro concepto que debemos recuperar cuando hablamos de socialismo y comunismo, y de nación, otro concepto que nos hemos dejado quitar por el enemigo, el enemigo de distintas pieles

    3. Y a esa libertad, sumo adem√°s, la igualdad (igualdad de oportunidades); el derecho y
      La Participación Ciudadana y Comunitaria, esta ultima vista como una forma de fortalecer la Sociedad Civil, ejercer la democracia, construir ciudadanía y promover el desarrollo integral para mejorar la calidad de vida, apoyados en las políticas sociales participativas

  • Hola. Yo quer√≠a referirme al problema de cu√°l concepto de democracia, cu√°l referente o modelo debemos tener. La democracia como acto formal, de participaci√≥n formal, simb√≥lica, la democracia estrictamente en ¬ęlo pol√≠tico¬Ľ (como si esto fuera esfera aut√≥noma), o la democracia como proceso sustacial, que tiende a la equidad, a profundizaci√≥n del socialismo, a la ampliaci√≥n del acceso democr√°tico, no solo al poder, sino al resto de la riqueza de la sociedad (conocimiento, arte, deporte, bienes, recursos, trabajo…), sentido este √ļltimo en el que los socialismos hist√≥ricos han tenido luces, tambi√©n sombras, pero luces.

  • El fen√≥meno de la participaci√≥n ciudadana en los asuntos del Estado se relaciona estrechamente con la democracia y la gobernabilidad de los sistemas pol√≠ticos.
    La pretensi√≥n de alcanzar un socialismo m√°s democr√°tico, sustentable y pr√≥spero (para todos) solo es posible de materializar con la participaci√≥n protag√≥nica de todo el pueblo cubano, aprovechando todo el capital social y humano generado por la Revoluci√≥n. La participaci√≥n ha de verse como ‚Äúmeta‚ÄĚ solo cuando se trata de conquistarla, pues una vez conquistado ese derecho, ha de convertirse en una herramienta para la transformaci√≥n social emancipadora.
    Tratar el tema de la participación puede hacer suponer que es para postularla como un derecho de alta jerarquía en beneficio de los individuos y grupos sociales, sin embargo, la participación es de mayor relevancia para la sociedad toda, que para individuos o grupos por lo que aporta a la integración social, a la legitimación del orden existente. Aporta base social al régimen imperante, implicación y compromiso con las políticas que se adopten; respeto y sentido de pertenencia respecto a sus símbolos.

    Es para la sociedad y el bien com√ļn que debemos comprender el requerimiento de participaci√≥n en todos los procesos sociales, aun cuando tambi√©n los individuos y grupos se beneficien.

    1. Tambi√©n me centro en otra idea. En un contexto de tanta tradicion democratico- liberal, donde los esquemas predominantes electorales y participativos, son los que le convienen a los centros hegem√≥nicos de poder, una propuesta como la que hacemos en Cuba que, m√°s all√° de nuestras m√ļltiples insuficiencias y errores, intenta abrir mayores espacios de discusi√≥n y a la participaci√≥n directa de la gente, se nos hace en extremo dificil, por la propia hostilidad a que son sometidas toda nuestras ideas y acciones.
      A diferencia de la gran mayor√≠a de las experiencias nacionales tenemos una sociedad civil que, m√°s all√° de la creada desde afuera, fue fundandose al calor de los hechos, con el apoyo del mismo estado, no para buscarse oposici√≥n a si mismo, sino para ser complemendo en la soluci√≥n de los problemas que ata√Īan a las mujeres, los barrios, los j√≥venes, y otras muchas representaciones populares, que, lamentablemente, por poca cultura y prejuicios siguen siendo discriminados. Problem√°ticas que, sin dudas, requieren inmediata soluci√≥n.

  • Muchas gracias por este espacio de debate. Me gustar√≠a rescatar algunas idea del texto del compa√Īero Frank Josu√©:

    Рlas tareas democrático-nacionales, de liberación nacional, pendientes en el continente, no se pueden completar dentro del marco del capitalismo, solamente la abolición del capitalismo permite una auténtica liberación nacional

    A lo que yo a√Īadir√≠a que la tarea tampoco se puede limitar al marco de un solo pa√≠s, la liberaci√≥n final de la dominaci√≥n imperialista pasa por la construcci√≥n del socialismo a nivel internacional. Y esto me lleva a otro punto, las lecciones de la revoluci√≥n cubana en esta cuesti√≥n son extensibles a los dem√°s pa√≠ses de Am√©rica Latina como afirma Frank, y eso hay que ponerlo en pr√°ctica. En Venezuela por ejemplo, d√≥nde se puso en el tapete la superaci√≥n del capitalismo pero no se llev√≥ a cabo.

    РLa restauración capitalista más peligrosa podría venir a caballo de un discurso dizque revolucionario que hablara de mantener todas nuestras conquistas sociales, pero dejando de ser testarudos en materia económica, modernizarnos, adaptarnos a lo que hay, aceptar lo inevitable, abrirnos al mundo y al mercado con todas sus fuerzas, contradicciones y consecuencias.

    Totalmente de acuerdo. Eso en realidad es lo que ha pasado en China y en gran medida en Vietnam. Un proceso de ese tipo en Cuba sería un desastre, no solo porque se destruirían las conquistas sociales, sino porque Cuba volvería a ser una nación dominada.

    En relaci√≥n a la cuesti√≥n de la democracia y el socialismo, no se puede hablar de democracia en abstracto. Est√° la democracia burguesa, en la que el pobre y el rico son igualmente libres de vivir bajo un puente, es decir, uno puede votar por uno u otro partido cada cuatro o cinco a√Īos, pero al final los que tienen el poder real son los capitalistas, banqueros y terratenientes. Y est√° la democracia obrera, d√≥nde son los propios productores los que tienen el poder pol√≠tico Y ECON√ďMICO y la propiedad de los medios de producci√≥n es colectiva y se administra mediante control obrero. En la Uni√≥n Sovi√©tica no exist√≠a tal democracia obrera, sino que una burocracia hab√≠a expropiado el poder pol√≠tico a la clase trabajadora. La ausencia de democracia obrera fue justamente lo que llev√≥ a la restauraci√≥n del capitalismo, dirigida por la misma burocracia. Cabe preguntarse qu√© lecciones hay que extraer de esa experiencia para Cuba, puesto que la relaci√≥n tan estrecha que existi√≥ con ese pa√≠s tuvo un impacto tambi√©n en las formas de hacer pol√≠tica en la isla.

    un saludo

    1. Gracias a Jorge por rescatar la idea del internacionalismo y el proyecto comunista para el mundo, no para un solo pa√≠s. Justo hoy se cumple un aniversario de Marx, y pienso ahora que tal vez este foro se debi√≥ llamar ¬ęSocialismo, naci√≥n, humanidad¬Ľ

      1. Luis Emilio! en serio ???? quieres un mundo comunista?
        Que raro resulta ver personas haciendo este tipo de comentarios a esta alturas!
        Eso no funciona, preg√ļntale a los Rusos!

  • Otro elemento que hace de la participaci√≥n popular una pieza indispensable del proceso de tr√°nsito es el hecho de que s√≥lo en la participaci√≥n el pueblo se auto contrstuye como sujeto de cambio. Si se hace un socialismo ¬ępara el pueblo¬Ľ, el sujeto revolucionario es otro, que el pueblo sea sujeto de su propia transformaci√≥n es vital en el proceso de su toma de conciencia y en asegurar la irreversibilidad del proceso.

  • La noci√≥n de democracia es sumamente enga√Īosa y m√°s en un contexto como el actual donde el t√©rmino ha sido fuertemente politizado. Casi siempre que se usa el t√©rmino se piensa s√≥lo en participaci√≥n pol√≠tica, pero lo cierto es que tambi√©n el grado de democracia de una sociedad viene dado por el acceso a los servicios b√°sicos. La democracia burguesa lo enfoca todo en el plano del multipartidismo y las elecciones, pero estas son s√≥lo formas de participaci√≥n formal, no real. Sobre esta base y aterrizando el an√°lisis en la sociedad cubana, creo q el socialismo ha representado por una parte un grado alto de democracia, al incluir masivamente a toda la poblaci√≥n en el acceso a los servicios b√°sicos, pero por otro lado de ha descuidado el frente de la participaci√≥n pol√≠tica. Las dif√≠ciles condiciones de desarrollo de nuestra experiencia socialista y la asunci√≥n a partir de la d√©cada del setenta de l√≥gicas directivas sovi√©ticas, muchas de las cuales sobreviven hasta hoy, explican este descuido. Creo q uno de los retos necesarios en la actualizaci√≥n del modelo pasa por asumir y crear espacios de participaci√≥n pol√≠tica real, que no es crear muchos partidos, esto s√≥lo fragmenta y nos arrastraria al reniego partidista donde cambiamos regularmente la figura en la silla presidencial sin tocar los verdaderos intereses que gobiernan el pa√≠s. Al interior de nuestro partido de deben crear las estructuras democr√°ticas. La experiencia bolchevique y la forma en que Lenin lidiaba con las posturas divergentes al interior del partido nos pueden dar las claves.

  • Saludos a todos los foristas y provocadores. Dos palabras entre tantas que quisiera expresar: a mi entender Rafuls situ√≥ el problema un tanto m√°s all√° de lo que se pide en el que convoca, pero es v√°lido porque all√≠ es qu√© hay que llegar. Democracia ‚Äúentre cubanos‚ÄĚ o democracia clasista? Democracia para que gane qui√©n? Ciertamente, la burgues√≠a fue expulsada del panorama, pero el mercado la trae constantemente. Sea por v√≠a de la conversi√≥n de la burocracia, sea por v√≠a de las inversiones de capital que viene del exterior. Por eso es que veo la necesidad de un partido que mantenga la visi√≥n de clase y sea garante de que no vuelva a regir el capitalismo en Cuba, a la vez que promueva una dinamiza Iv√≥n de la econom√≠a frenando a la burocracia. Cu√°nto haya podido avanzar en esto nuestro PCC es harina de otro costal. Muchas gracias, Rafael Pla

    1. Pla, que bueno verte por acá. Concuerdo contigo. El problema fundamental, creo, es abordar la relación entre Nación y socialismo no desde el deber ser, sino desde las particularidades y contradicciones del proyecto cubano

      1. @jos√©Ernesto creo que el profe sit√ļa un puto clave en tanto el avance de la sociedad socialista a de tener una gu√≠a que promueva el desarrollo de pr√°cticas democr√°ticas de nuevo tipo en la consecuci√≥n del socialismo. Y creo que esta discusi√≥n sobre socialismo y naci√≥n falta teor√≠a, creo que una de las grandes deudas que tenemos es la de la sistematizaci√≥n de experiencias que permitan reconocer el camino andado, si buen en la etapa inicial de la revoluci√≥n es comprensible la utilizaci√≥n del m√©todo ensayo error como resultado de la efebizacion del proceso en el que muchas veces prima el entusiasmo antes que la racionalidad cuando las revoluciones maduran deben ser capaces de sistematizar lo que ha devenido de su quehacer, de la misma manera que recurrimos a la historia para asegurarnos que estamos construyendoo un anhelo de miles de cubanos es tambi√©n fundamental no repetir errores ni encontrarnos redescubriendo el agua tibia constantemente.
        En una alusi√≥n a la participaci√≥n como elemento central del socialismo deber√≠amos entenderla como una apelaci√≥n a la inteligencia colectiva para la asunci√≥n de los desaf√≠os que plantea la construcci√≥n de un r√©gimen de relaciones de nuevo tipo en el que la igualdad de los hombres y la satisfacci√≥n de sus necesidades sea el fin √ļltimo.
        Por ello, para llegar al punto por donde comenzamos, es vital la gu√≠a certera de una fuerza pol√≠tica que en su comprensi√≥n de la realidad y en la manera en que se posiciona ante la edificaci√≥n de la nueva sociedad tenga en cuenta el saber de la ciudadan√≠a y evite posicionarse desde el monopolio de la verdad absoluta,- todos sabemos que no existe- de ese modo la construcci√≥n del socialismo ser√° el resultado del cubano como sujeto colectivo y a su vez permitir√° una defensa coherente de los valores que promueve. Aprovecho ac√° para abrir una interrogante. En la actualizaci√≥n de la comprensi√≥n del socialismo como sociedad que procura una mejor relaci√≥n entre los seres humanos ¬Ņcu√°les son hoy las nociones que rigen el v√≠nculo del las personas con el ambiente?, creo que una carencia del socialismo en Cuba es que se sigue viendo a la naturaleza como un reservorio de recursos de los cuales servirse en los del desarrollo y no como un espacio √ļnico para el desarrollo de la vida sin el cual todo lo dem√°s no puede existir

      2. @jos√©Ernesto creo que el profe sit√ļa un puto clave en tanto el avance de la sociedad socialista a de tener una gu√≠a que promueva el desarrollo de pr√°cticas democr√°ticas de nuevo tipo en la consecuci√≥n del socialismo. Y creo que esta discusi√≥n sobre socialismo y naci√≥n falta teor√≠a, creo que una de las grandes deudas que tenemos es la de la sistematizaci√≥n de experiencias que permitan reconocer el camino andado, si buen en la etapa inicial de la revoluci√≥n es comprensible la utilizaci√≥n del m√©todo ensayo error como resultado de la efebizacion del proceso en el que muchas veces prima el entusiasmo antes que la racionalidad cuando las revoluciones maduran deben ser capaces de sistematizar lo que ha devenido de su quehacer, de la misma manera que recurrimos a la historia para asegurarnos que estamos construyendoo un anhelo de miles de cubanos es tambi√©n fundamental no repetir errores ni encontrarnos redescubriendo el agua tibia constantemente.
        En una alusi√≥n a la participaci√≥n como elemento central del socialismo deber√≠amos entenderla como una apelaci√≥n a la inteligencia colectiva para la asunci√≥n de los desaf√≠os que plantea la construcci√≥n de un r√©gimen de relaciones de nuevo tipo en el que la igualdad de los hombres y la satisfacci√≥n de sus necesidades sea el fin √ļltimo.
        Por ello, para llegar al punto por donde comenzamos, es vital la gu√≠a certera de una fuerza pol√≠tica que en su comprensi√≥n de la realidad y en la manera en que se posiciona ante la edificaci√≥n de la nueva sociedad tenga en cuenta el saber de la ciudadan√≠a y evite posicionarse desde el monopolio de la verdad absoluta,- todos sabemos que no existe- de ese modo la construcci√≥n del socialismo ser√° el resultado del cubano como sujeto colectivo y a su vez permitir√° una defensa coherente de los valores que promueve. Aprovecho ac√° para abrir una interrogante. En la actualizaci√≥n de la comprensi√≥n del socialismo como sociedad que procura una mejor relaci√≥n entre los seres humanos ¬Ņcu√°les son hoy las nociones que rigen el v√≠nculo del las personas con el ambiente?, creo que una carencia del socialismo en Cuba es que se sigue viendo a la naturaleza como un reservorio de recursos de los cuales servirse en los del desarrollo y no como un espacio √ļnico para el desarrollo de la vida sin el cual todo lo dem√°s no puede existir.

    2. Mi querido tutor, Pla. Es un gusto verle por acá. Me aprovecho frescamente de su reflexión para colocar la mía.
      Ciertamente, la misión de nuestro partido es muy importante en el proceso de construcción de esa sociedad otra a la que aspiramos, pero no del PCC como un sujeto abstracto y supraterrenal, sino como una organización activa cuya vitalidad proviene de la militancia.
      A esa militancia partidista le corresponde educar políticamente al pueblo no solo en la concepción Marxista Clásica, sino también en esas visiones que- desde Cuba, América Latina y el Caribe Рhan puesto el dedo en la llaga al imperialismo.
      Acercar al pueblo, debatir con el pueblo el drama humano mundial pero también construir de conjunto las alternativas para existir de otra manera que no sea la capitalista. En fin, contribuir a la formación de una subjetividad descolonizada, antimperialista y antipatriarcal. Considero que esta es una tarea esencial y enorme desde la cual el Partido Comunista de Cuba debe tributar a que en nuestro país no haya regresión al capitalismo.

  • Buenos d√≠as. El tema de hoy es tambi√©n una provocaci√≥n al pensamiento. Yo he seguido a un Maestro de Juventudes indispensable para enfocar estos debates. Me refiero a Fernando Mart√≠nez Heredia. √Čl identific√≥ problematizar y preguntar como los verbos de nuestro siglo.
    Cubadebate es un reservorio de sus textos, que desde el t√≠tulo ofrecen claves en la b√ļsqueda de ese futuro mejor, que ha de ser construido por nosotros. Nos dice mucho en Los s√≠mbolos nacionales y la guerra cultural, Siete retos para los j√≥venes de Am√©rica Latina, Cuba entre tres imperios y En Cuba tenemos que cambiar bien el realismo terco con la imaginaci√≥n.
    En ese sentido, pregunto: ¬Ņhacia d√≥nde se mueven la producci√≥n te√≥rica y los referentes de los j√≥venes cubanos desde que Mart√≠nez Heredia no est√° f√≠sicamente? √Čl sigue siendo vigente y vital, me lo confirma su legado:
    ‚Äú(‚Ķ) Hoy es cuesti√≥n de vida o muerte para la Revoluci√≥n que nosotros aprendamos a pensar, situarnos, valorar y asumir criterios propios; a comprender el movimiento en su conjunto‚ÄĚ.
    ¬ŅEs vital para ustedes?

    1. Total Yanetsi, gracias por traernos a Fernando. En el Instituto Juan Marinello los miembros de la Cátedra Gramsci tratamos de llevar a la práctica sus lecciones todos los días, lecciones que no aprendimos desde la platea, sino conversando con él en los pasillos, conspirando para ser mejores intelectuales y revolucionarios cada día, susurrando los chistes más profundos. Y leyéndolo. Qué bueno saber que él se sembró también en muchos otros lugares de Cuba

    2. Te quer√≠a agradecer tambi√©n por mencionar a Fernando. Muchas de las ideas que defendemos se las debemos a su magisterio y a aprendizajes que tuvimos la suerte de hacer junto a √©l. Sus ense√Īanzas y ejemplo de vida son un compromiso constante para el combate revolucionario. La definici√≥n de la cubana como una revoluci√≥n socialista de liberaci√≥n nacional es una formulaci√≥n que le debemos a √©l, que la defendi√≥ con pasi√≥n y rigor, durante muchos a√Īos, a contrapelo de otras interpretaciones.

    3. De acuerdo completamente Yanetsy. Gracias por visibilizar a Fernando y fíjate que digo visibilizar porque realmente ha estado presente todo el tiempo. No tuve la oportunidad de compartir con él todo el tiempo que me habría gustado pero fue suficiente para que dejara en mi pensamiento una huella indeleble.
      Creo en la utilidad del ejercicio de pensar crítica y contextualizadamente.
      Definitivamente, si. Para mi también es vital

  • Es muy interesante el tema que se trae a debate. Realmente el socialismo ha sido uno de los elementos que ha definido al proyecto nacional cubano en los √ļltimos sesenta a√Īos. Tambi√©n es uno de los aspectos m√°s impugnados por la contrarrevoluci√≥n hist√≥rica. La ca√≠da del Muro de Berl√≠n parece darle la raz√≥n a los que postulan la imposibilidad hist√≥rico del socialismo. A lo cual se suma el ascenso del pensamiento conservador y ultrarreaccionario en el mundo entero.
    Una gran pregunta que nos podr√≠amos hacer es: ¬ŅSigue siendo el socialismo una opci√≥n para que una naci√≥n construya una sociedad m√°s justa y plena?
    Yo creo que el primer punto fuerte en favor de esta opción es constatar la imposibilidad de lograr esto desde el capitalismo, de manera especial para los países subdesarrollados. Por eso tiene un valor importante estudiar y exponer las barreras objetivas para que un país subdesarrollado pueda avanzar hacia el desarrollo dentro de los límites del capitalismo periférico.
    Pero se abre una segunda pregunta igualmente importante, ¬Ņpuede llevarnos el socialismo hacia el desarrollo? En primer lugar habr√≠a que preguntarse, ¬Ņcu√°l desarrollo? Di se concibe el desarrollo como garantizar un nivel de consumo para todos como el que existe en los pa√≠ses desarrollados, la respuesta parece ser negativa. Las experiencias de Vietnam y China aun est√°n por mostrar sus √ļltimos resultados, pero no parece muy emancipador desencadenar un proceso de acumulaci√≥n capitalista. Adem√°s de que no parece posible sin la participaci√≥n activa de los capitales extranjeros del mundo desarrollado.
    Antes bien, parece evidente que los patrones de consumo y sistemas de necesidades que nos llegan del mundo desarrollado nos mantienen atados a los paradigmas técnicos de la modernidad capitalista, los cuales se convierten en un obstáculo para el despegue de una racionalidad económica socialista basada en la planificación democrática de la economía. Entonces lo que necesitamos es un nuevo concepto de desarrollo y una gran educación popular en dirección a modelos de consumo sustentables.
    Pero eso no es lo que tenemos en Cuba. En ese sentido podemos decir que en materia económica el socialismo cubano está frente a contradicciones análogas a las que se encontró el socialismo real en el siglo XX. Un socialismo que en vano intenta competir con el capitalismo dentro del paradigma de eficiencia de este, lo cual lo hace ser endémicamente ineficiente.
    Otro problema es el de la democracia. No se ha encontrado el sistema político que propicie la participación popular que se hace necesaria para la construcción socialista. Esto es así por la monopolización de las decisiones en manos de una vanguardia partidista. Si la competencia política de los partidos es enajenante, también es enajenante la marginalización de la diferencia en un sistema sin espacio para la crítica o impugnación de la élite dirigente.
    Son solo algunas ideas para contribuir al debate.

    1. Coincido en que debemos apuntar a un paradigma distinto de desarrollo, cuyo objetivo no sea la producción indiscriminada de bienes materiales sino la satisfacción de las necesidades de las personas, su crecimiento cultural y espiritual, y una existencia humana plena y emancipada, en una relación armónica con la naturaleza.
      En cuanto a la democracia y la participaci√≥n en el socialismo creo firmemente que dentro de la Revoluci√≥n hay varios proyectos y caminos, que comparten como objetivo el socialismo y la liberaci√≥n, y ellos deben gozar de espacio en igualdad de condiciones. Algunos pudieran alegar que eso debilitar√≠a la unidad y le har√≠a el juego a los prop√≥sitos del enemigo. Una unidad consciente como resultado del consenso entre distintas posiciones revolucionarias despu√©s de un debate libre y abierto ser√° siempre m√°s s√≥lida que la obtenida a trav√©s de la obediencia y el unanimismo. En el clima asfixiante de esta √ļltima lo √ļnico que se fomenta es la doble moral, el oportunismo y el arribismo. La mejor formaci√≥n de un revolucionario es el debate y la lucha ideol√≥gica constantes.

  • Buenos d√≠as. Quiero comenzar agradeciendo a quienes seleccionaron esta tem√°tica para debatir el d√≠a de hoy, precisamente ,cuando conmemoramos el 202 aniversario del natalicio de Carlos Marx. No hubieramos podido pensar un mejor homenaje.
    He leído los textos motivadores y cada uno de los comentarios y me alegra mucho que estemos debatiendo con esa profundidad.
    Me han llamado mucho la atenci√≥n los desaf√≠os propuestos por Rafuls para el logro de una verdadera PARTICIPACI√ďN CIUDADANA. En ese sentido me gustar√≠a incluir algunos otros tomando como base el concepto de democracia que Iram√≠s ha asumido en este mismo foro.
    A mi juicio son desafíos de gran trascendencia los siguientes:
    1. Comprender el papel de la cultura como eje transversal de la totalidad de los procesos y las relaciones sociales. O sea, asumir su condición de producción simbólica. De esta suerte el ejercicio del gobierno se convierte en una constante producción de símbolos y significados que bien pueden afianzar la dominación imperialista en la subjetividad de las personas o puede estimular sus capacidades reflexivas en función de la verdadera emancipación.
    2. Que los cuadros pol√≠ticos y administrativos, sobre todo lo de los de nivel intermedio y de base, internalicen la importancia estrat√©gica de su preparaci√≥n te√≥rica y de conocer ‚Äď no solo desde el punto de vista emp√≠rico- ¬ęlos factores del pa√≠s¬Ľ como enunciara Jos√© Mart√≠.
    3. Garantizar los mecanismos para que las personas realmente tengan una participaci√≥n protag√≥nica en la toma de decisiones, especialmente desde lo local. Y no solo de esas decisiones que requieren plebicito, esos ya estan engrazados. Se trata de esas v√≠as que hagan efectiva la desici√≥n popular sobre las pol√≠ticas p√ļblicas a implementar en todos los niveles.
    Una vez m√°s muchas, a la AHS, gracias por la oportunidad de dialogar y por no dejarse vencer por la COVID 19.

    1. Sin dudas el tema de las libertades es apasionante. Imagino el regocijo de los fraceses y norteamericanos cuando pudieron plasmar en sus constituciones la obligación de poner límites a las monarquías o a los estados ante los derechos de los nacientes ciudadanos. Pero el capitalismo, bien entendido el asunto, lo dejo ahí, en la letra, o es que vamos a olvidar que la opulencia del Primer Mundo se ha basado justamente en lo contrario: limitar la libertad de opinión, de expresión y de organizacion de los asiáticos, los africanos, los latinos, de las grandes mayorías inconscientes de que apenas son utilizados para respaldar el voto de candidatos que proponen otros? Es que más allá de nuestras limitaciones internas y perjuicios la libertad puede existir así en abstracto, solo bajo determinadas condiciones??? Es un tema para pensar

  • Bueno los comentarios y las provocaciones de los foristas comienzan a te√Īir el debate. Saludo esta iniciativa cuarentenaria. Pienso que una de las estrategias m√°s saludables a escala social, en este momento, debe corresponderse con el esfuerzo por repensar cr√≠ticamente en contexto en que se desarrolla nuestra vida social. Probablemente todos crememos que la Covid-19 ha cambiado determinantemente las reglas del juego. Hay que detenerse a meditar m√°s en serio. Tal vez todo esto es el resultado de la degradaci√≥n de m√ļltiples entornos, incluidas las estructuras pol√≠ticas, los modelos nacionales y las narrativas m√°s generales de la sociedad contempor√°nea. En efecto todo estaba cambiando desde hace d√©cadas. Ha sido el estado vegetante de muchas √°reas de nuestro pensamiento social lonque no nos ha permitido advertir esa transformaci√≥n, interpretarla con coherencia y plantearnos dise√Īos intelectuales, pol√≠ticos y econ√≥micos m√°s coherentes.
    Esta reflexi√≥n se inserta en el n√ļcleo de algunas de las tesis que ya est√°n colocadas en este debate. Hablamos de socialismo y Naci√≥n, partimos de la reflexi√≥n hist√≥rica que tenemos a la mano, el problema ser√≠a ahora, la interrogante m√°s arriesgada radicar√≠a en el hecho de comprender, adelantarnos incluso a ¬Ņ cu√°les ser√°n los rasgos que incorporar√°n ambas categor√≠as en el futuro inmediato?
    En mi opinión una sesgo archi repetido en nuestros análisis coloca la visión rígida de un socialismo, el del modelo de signo soviético, enfrentando a las iniciativas ideológicas en varias etapas y una Nacion en construcción lineal e invariable que avanza durante tres siglos en Cuba. Ambas tesis, lo sabemos, son falsas. Carecen de un andamiaje cultural, capaz de establecer perspectivas más integradoras y holisticas que solo pueden debatirse en el ámbito de la construcción de sentidos, imaginarios y proyectos individuales y colectivos.
    Es probable, lo planteo como interrogante, que el desaf√≠o mayor que tengamos sea sobreponernos a la reflexi√≥n sobre la experiencia sovi√©tica y avanzar e los resagos de esa cultura que sobreviven en nuestras pr√°cticas cotidianas. El problema principal de nuestro pensamiento cr√≠tico no radica en el hecho de no pensar, sino en el asunto de no hacerlo con las bases correctas. El tema de la democracia, el mercado, las relaciones econ√≥micas, las relaciones sociales, el partido, la sociedad civil, la participaci√≥n ciudadana, pueden entenderse a la usanza de un mundo como el del siglo XX cuando apenas iniciaba la corporatibizacion del Estado, la guerra fr√≠a invisibilzaba contradicciones muy profundas en varias regiones del.mundo y los intelectuales act√ļabamos cual conciencia critica de la sociedad. Ahora se trata de resemantizar esa categor√≠as desde un plano de enriquecimiento te√≥rico que pretenda ir m√°s all√° de las ¬ęarmas selladas del capitalismo¬Ľ y claro tambi√©n sobreponernos a las ¬ęarmas melladas del sociaslimo¬Ľ que se vuelven en su contra.
    En efecto hay que rescatar, creo yo, la indagaci√≥n procesal, compleja, que vuelva sobre el devenir de los problemas. No se si coincidamos pero nuestra urgencia no radica en c√≥mo actuaban los pesepistas, juzgar la NEP, leer los archivos de los juicios de Mosc√ļ, o retornar como un bucle a la ¬ęacumulaci√≥n democr√°tica del capitalismo¬Ľ frente a ¬ęla vocaci√≥n totalitaria del socialismo¬Ľ que nos ha presentado el flanco enemigo y han respaldado muchos de los tropiezos de la izquierda. Tenemos que volver sobre estos errores pero con la.pretensi√≥n de comprender las reglas contempor√°neas de la √ļnica cultura org√°nica que ha existido, articular la contrahegemonia y partir de los procesos culturales contempor√°neos como la forma principal de apostar a la emancipaci√≥n. Lo otro son vi√Īetas, nos entretiene pero son f√≥rmulas no definitivas.
    Para el socialismo y la Nación posCovid serán determinantes la negociaciones sobre la base de nuevos pactos sociales, capacidad práctica de las instituciones, hegemonía de la comunicación, nuevas relaciones productivas y reconfiguración delos límites socioculturales de la nación que incluye, claro está, la vocación de muchos actores comprometidos con el proyecto de liberación nacional. Por ahí van algunas investigaciones a pensar que se me ocurren. Abrazos a todos.

    1. La contínua consolidación de nuestro socialismo requiere continuar retroalimentándose de los principios de equidad social tomando en cuenta y respetando la esencia propia de cada individuo .Atravesando así desde el elemento más particular_local hasta el más general.Sobre todo trasladando el énfasis en una mayor equidad en los resultados , pues como apunta Marx la verdadera igualdad consiste en el tratamiento desigualdad a situaciones desiguales.

      1. Excelente acotaci√≥n Yudenys. Precisamente Marx nos muestra que, a√ļn en el socialismo construimos con los conceptos burgueses. De ah√≠ que plantee la necesidad de hacer estallar todos los modos de apropiaci√≥n anteriormente existentes. Ello resalta la importancia de la lucha te√≥rica.

  • Saludos y muchas gracias a la AHS por propiciar este debate. Abro fuego contra mi querido profe Rafuls con el siguiente comentario: ¬Ņson realmente excluyentes democracia y socialismo? Yo me situar√≠a en que una de las causas hist√≥ricas de los movimientos socialistas ha sido precisamente la extensi√≥n y profundizaci√≥n de la democracia, no solo entendida en su faceta p√ļblica (partidos, voto, prensa, que les fueron negados a los trabajadores y otros sujetos oprimidos) sino la democracia tambi√©n en sus aspectos econ√≥micos, en la capacidad del trabajo asociado de regular y controlar. Pero la democracia ha adquirido tintes y tonos tan particulares, al volverse parte de esa Vulgata planetaria neoliberal z que ya nos resulta dif√≠cil imaginarla de otra forma que la democracia liberal, acotada, restringida y vac√≠a de contenido. Sucede entonces que la lucha socialista no puede no ser democr√°tica, extendi√©ndola a todos los aspectos de.la vida, p√ļblicos y privados, la familia,la empresa, el Estado. No solo porque el triunfo total de la pol√≠tica permite rehacer el mundo a la medida de lo humano, sino porque en el propio proceso de democratizaci√≥n, de transici√≥n socialista, es tambi√©n el proceso d√≥nde las masas consiguen su autodeterminaci√≥n, donde la soberan√≠a popular se ejerce como capacidad aut√≥noma. El pensamiento reaccionario de hoy rechaza la democracia y, a diferencia de sus ep√≠gonos de la guerra fr√≠a o el reciclaje light del Fukuyama de los noventa, cada vez han llegado a desconfiar m√°s de la democracia como concepto y realidad, por ser est√° incompatible con el capitalismo. Los ejemplos de restricciones de derechos al voto son m√ļltiples, por mencionar un ejemplo como podr√≠an ser la exclusi√≥n racista, la xenofobia, a lo largo y ancho del mundo y en particular en EE.UU., ¬ębaluarte¬Ľ de la ¬ędemocracia liberal¬Ľ. Los enemigos de la democracia prefieren al consumidor soberano que al ciudadano, y al Estado modelado como una empresa que la acci√≥n colectiva en el espacio p√ļblico, la privatizaci√≥n a lo com√ļn. La democratizaci√≥n no es el horizonte √ļltimo de la lucha socialista, pero es indispensable para la constituci√≥n de sujetos cr√≠ticos, para la autodeterminaci√≥n de las masas que aprenden el arte de asociarse y producir juntos.

  • El socialismo (y cuando digo socialismo no me refiero a los experimentos donde se han aplicado recetas socialistas sobre un sistema de producci√≥n capitalista, sino al escenario donde se ha establecido un sistema socialista desde la constituci√≥n misma) ha mostrado gran incapacidad para mirarse a s√≠ mismo y se√Īalar sus errores, lo que ha traido como consecuencia una degeneraci√≥n reflejada en el nivel de vida social a mediano y largo plazo.
    Un sistema demuestra ser muy d√©bil cuando es incapaz de tolerar la cr√≠tica y prueba de ello es el inevitable empe√Īo en el control de la prensa, la cual en muchos casos termina sucumbiendo ante el poder pol√≠tico

    1. Cierto es que el tema sugiere incorporar no pocos elementos y aspectos que inevitablemente se tornan complejos.Sin embargo nos permite acercarnos o repensar un grupo de cuestiones que en fin de cuentas son necesarias para continuar estimulando la conciencia cr√≠tica as√≠ como la participaci√≥n,esta √ļltima entendida como uno de los valores fundamentales concebidos para el desarrollo democr√°tico y social aspirado por nuestro Socialismo.

  • Quiero agradecer a tod@s por este debate necesario. Antes de que haya le√≠do en detalle cada comentario -estaba publicando en La Tizza un texto para celebrar el 202 natalicio de nuestro Carlos- puedo adelantar que la soberan√≠a de los pueblos no es equivalente a la soberan√≠a de los Estados-naci√≥n. La burgues√≠a, en cuanto clase dominante, hace pasar sus intereses particulares por ¬ęel inter√©s general¬Ľ y es capaz de vertebrar un patriotismo y nacionalismo que les han dado y les dan muchos brazos y piernas a las guerras del capital. La extirpaci√≥n de los apellidos pol√≠ticos es una de las operaciones culturales que con m√°s cuidado realiza la burgues√≠a. La ¬ęNaci√≥n¬Ľ, la ¬ęPatria¬Ľ, la ¬ęLibertad¬Ľ, la ¬ęDemocracia¬Ľ, con may√ļsculas e instituidos como principios universales son en realidad la naci√≥n, la patria, la libertad y la democracia burguesas. ¬ęLo nacional¬Ľ es un velo de las luchas de clases y un dispositivo inhibidor de las rebeld√≠as. Todo atentado contra la dominaci√≥n burguesa se presenta como un atentado contra la ¬ęUnidad de la Naci√≥n¬Ľ. La academia ha sofisticado en la √ļltima d√©cada los secuestros del lenguaje y de las nociones; la ONU es un actor institucional clave para los equilibrios de las naciones burguesas; esa es en realidad su funci√≥n: mediar para balancear los contrapesos de las burgues√≠as ¬ęnacionales¬Ľ que detentan la conducci√≥n de los Estados. Con ese ¬ęsanto y se√Īa¬Ľ internacionalizado queda poco espacio o ninguno para concertaciones de los pueblos (ALBA-TCP, CELAC, CARICOM, etc.). En Cuba, la noci√≥n de soberan√≠a est√° tendiendo a desligarse peligrosamente de la noci√≥n de socialismo, cuando fue este √ļltimo el que nos la gan√≥. En algunos sectores, parece comenzar a formar parte de una l√≥gica de administraci√≥n o arbitraje ‚Äúpropio‚ÄĚ de las relaciones capitalistas que se van instalando en la sociedad. La soberan√≠a comienza a ser defendida t√°citamente como un arn√©s que decidimos poner ‚Äúsin injerencias‚ÄĚ a la bestia capitalista para conducirla y no como el cerco que le hacemos para asfixiarla. Si la soberan√≠a es un valor pol√≠tico del socialismo cubano, no puede ser, por tanto, el signo de una ‚Äúautodeterminaci√≥n‚ÄĚ sobre elementos que nos alejen de √©l. Anoto aqu√≠ que tambi√©n la idea de unidad, o una parte de ella, est√° sirviendo de manto para la conciliaci√≥n de intereses diferentes y contrarios. Esto quiz√°s explicar√≠a el que se refrende la sindicalizaci√≥n tanto de due√Īos de negocios como de sus empleados en el vigente C√≥digo del Trabajo (‚ÄúEl Estado reconoce y estimula a las organizaciones sindicales que agrupan en su seno a los trabajadores de los diferentes sectores y ramas de la econom√≠a y representan sus derechos e intereses espec√≠ficos, con independencia de la naturaleza o caracter√≠sticas de su relaci√≥n de trabajo‚ÄĚ, ver cap√≠tulo II, art√≠culo 12 del C√≥digo del Trabajo, en Gaceta Oficial Extraordinaria, La Habana, 17 de junio de 2014, p.455., disponible en http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2014/06/codigo-del-trabajo-de-la-republica-de-cuba.pdf.)

  • Hay una contradicci√≥n que me parece ha resultado insuperable para la democracia socialista, que parece se puede resumir as√≠: ¬Ņc√≥mo ser socialista sin dejar de ser democracia?
    Me explico. Cuando se le intenta poner cortapisas a priori a lo que es aceptable y lo que no dentro del arco de ideas políticas que puede haber en una comunidad, se está impidiendo el proceso de autoformación del sujeto popular. Se está incurriendo, si se quiere, en una pedagogía autoritaria. Que lo que genera es un sujeto popular pasivo, eterno menor de edad que solo espera por las orientaciones de la vanguardia.
    Yo creo que debe haber una organización de la vanguardia. Pero creo que su intervención en la formación del sujeto popular debe ser mucho más dialógica, como facilitadora. También creo que se debe generar un marco para que la democracia, en sus manifestaciones políticas, pueda encauzarse de un modo no enajenante hacia los verdaderos intereses de las clases populares.
    Pero creo que la dura pedagogía de la intolerancia, y la cultura del monolitismo que desgraciadamente se han desarrollado en el socialismo cubano, también por la imposición del permanente estado de sitio, va en contra de la existencia de un paradigma real de participación.

  • Saludos a todos.
    Nuestro pa√≠s cuenta con una experiencia acumulada sobre la implementaci√≥n o aplicaci√≥n del socialismo tanto fuera como dentro de nuestras fronteras nacionales suficientes como para formular un proyecto de modelo socialista contextualizado al cual, a mi criterio, se deben integrar entre otros aspectos: En primer lugar los principios fundamentales del socialismo como sistema. 2- El ideario y pensamiento nacional como resultado ineludible de los valores de nuestra historia patria. 3- Potencialidades e insuficiencias actuales en lo econ√≥mico, pol√≠tico, social, cultural y educativo, entre otras esferas, en aras de proyectar soluciones que contribuyan al desarrollo de cada una de estas. 4- Perfeccionamiento en las relaciones exteriores. 5- Apertura a las comunicaciones y al desarrollo cient√≠fico-t√©cnico teniendo en cuenta las propuestas surgidas fundamentalemnte en nuestros centros de investigaci√≥n. 6- Pensar en el bien com√ļn e igualdad de derechos y deberes para todos los ciudadanos.
    Reitero, son algunas cuestiones. No obstante esto debe estar acompa√Īando de la concientizaci√≥n ciudadana de pensar como pa√≠s, o sea, de actuar en correspondencia con nuestros principios, sentido de colectividad y bien com√ļn. Desarraigar de las mentes la exaltaci√≥n de la individualidad y afianzar el paradigma de que, solo unidos crecemos y alcanzamos metas superiores.

  • Quer√≠a sumar otro tema al debate, muy relacionado con el nexo entre naci√≥n y socialismo, y es la necesidad del internacionalismo para las experiencias socialistas nacionales y las luchas populares de liberaci√≥n. Cuba es una isla socialista rodeada de un oc√©ano capitalista, y mientras siga aislada en ese mar de relaciones capitalistas, estar√° en peligro. Por lo tanto ninguna victoria ser√° total o definitiva mientras exista imperialismo, mientras exista capitalismo. Por eso entendemos que la revoluci√≥n no puede enclaustrarse en fronteras nacionales. Actualmente el mejor internacionalismo que puede brindar la revoluci√≥n cubana es resistir, seguir existiendo como faro, como ejemplo, adem√°s de continuar prestando siempre su ayuda, su concurso, su experiencia a todos los revolucionarios del orbe. De la misma forma, la mejor solidaridad que se le puede brindar a la Revoluci√≥n Cubana, adem√°s de estar vigilantes y prestos a defenderla ante cualquier ataque imperialista, adem√°s de difundir sus verdades y realidades, falseadas por la propaganda de los poderosos, es desatar procesos revolucionarios y socialistas en el resto del mundo. A la revoluci√≥n cubana la amenaza no s√≥lo el imperialismo sino las posibilidades reales de restauraci√≥n capitalista que hoy coexisten en su seno. Para conjurarla y que sigan predominando en Cuba las relaciones sociales solidarias, el humanismo, la justicia, ser√° indispensable la extensi√≥n de la revoluci√≥n socialista mundial a otros pa√≠ses de Am√©rica y de los dem√°s continentes.

    1. Siento un enorme placer haber compartido este rato. He disfrutado de un debate enormemente enriquecedor. Nadie nunca dejare aprender.
      Gracias a los foristas y a la AHS. Un gran homenaje a Marx

  • Ha sido una muy buena iniciativa el debatir sobre un tema tan pol√©mico en la cuba de.hoy. Gracias a la AHS por este espacio.
    Luego del derrumbe del socialismo en la URSS se pens√≥ que este hab√≠a sido un fracaso. Algunos piensan que el capitalismos venci√≥ sobre el socialismo y este se desvaneci√≥ como un castillo de naipes. Sin embargo otras experiencias han denotado que el socialismo contin√ļa vivo lo que se tiene q adaptar a las condiciones existentes de cada pa√≠s.
    El socialismo en la URSS se desploma por contradicciones internas, pero eso no quiere decir que el socialismo en sí este deformado y no sirva. Fidel mismo en un discurso nos anuncio el desplome del socialismo en la URSS y debíamos estar preparado por si ocurriera y no caer como efecto dominó
    La revolución cubana está construyendo un socialismo propio en el.cual a lo.largo del tiempo ha tenido contratiempos pero ha sabido reconocer sus errores y los ha solucionado para seguir adelante. La revolución cubana es un ejemplo para los pueblos de América que si se puede construir un sistema contrario al capitalismo, el cual cada vez se deteriora mas, no es tarea fácil, pero tampoco es imposible. Lo que se necesita es voluntad de crear esa sociedad justa con todos y para el bien de todos. Cuba no está construyendo un socialismo al estilo de la URSS ni al estilo chino ni vietnamkta, el socialismo que estamos construyendo es un socialismo cubano, con nuestra ideosincracia y ha sido referente para que la América Latina despirte y quiera construir sistemas sociales justos y equita

  • buenos d√≠as,
    Primero agradecer tal espacio de discusión y aprendizaje comprometido.
    Parece cuanto menos problem√°tico excluir antag√≥nicamente democracia y socialismo cuando este √ļltimo parece valer solo si entendido como ejercicio constante de socializar los modos de vivir. Como Lenin dec√≠a la democracia siempre va asociada al poder se sujetos espec√≠ficos, no obstante hasta en la Grecia antigua es un avance esta idea de poder que supone socializar el ejercicio pol√≠tico aunque siempre implica la exclusi√≥n de elementos sociales espec√≠ficos. M√°s all√° de una discusi√≥n hist√≥rico-filos√≥fica lo cierto es que hoy una alternativa al capitalismo implica articular una ideolog√≠a y un proyecto de emancipaci√≥n dentro de este significante. Pues es el valor regulador de la subjetividad pol√≠tica en la contemporaneidad. Los procesos de democratizaci√≥n siempre han sido resultado de profundas pugnas de los m√°s oprimidos, desde el sufragio universal hasta la redemocratizaci√≥n en Am√©rica Latina. En el caso nuestro debemos verla como el espacio para reconfigurar la hegemon√≠a socialista, no podemos regalar el significante m√°s importante de la lucha pol√≠tica actual al discurso liberal y capitalista. Esto no tiene que ver con que sea evidente para nosotros su falsedad representativa, si no con el hecho de que es el c√≥digo desde el que millones de personas juzgan lo sistemas pol√≠ticos. Recuerdo como un pobre morador de calle de Porto Alegre, un d√≠a al saber que yo viv√≠a en Cuba y yo decirle que en mi pa√≠s atend√≠amos a todos los que viven en esa condici√≥n me dijo: ‚Äúpero tu no eliges al presidente‚ÄĚ (a lo que claro sobrevino mi explicaci√≥n). No podemos recusar ese debate y ese espacio porque es el lugar desde donde millones determinan sus afectos pol√≠ticos. La democracia liberal -representativa excluye el debate de las condiciones materiales de posibilidad de la participaci√≥n pol√≠tica. Nuestra sociedad ha construido un portentoso modelo de socializaci√≥n de la riqueza social a partir de la distribuci√≥n del gasto p√ļblico y la construcci√≥n de un sistema de relaciones de trabajo que protegen al trabajador, base de un ejercicio ciudadano real. Mas esto no niega que las condiciones de guerra del socialismo cubano, la herencia centralista de nuestra historia subdesarrollada y el marco de significaci√≥n del socialismo han permeado un modelo institucional de desarrollo de este proceso caracterizado por el centralismo estatal. Centralismo que en otras palabras implica la concentraci√≥n de decisiones y de la evaluaci√≥n de las mismas y sus actores, en estamentos sociales profesionalizados (cuadros administrativos y pol√≠ticos) as√≠ como en la escala nacional por encima de lo local-municipal-comunitario. Nuestro dise√Īo democr√°tico ha estado sustentado en fuertes consensos nacionales que son encausados por una direcci√≥n pol√≠tica que aglutina la legitimaci√≥n aprobaci√≥n de la sociedad civil algo as√≠ como una democracia plebiscitaria. Lo que en los √ļltimos a√Īos venimos ensayando en diversos procesos es la construcci√≥n de otro modelo institucional de direcci√≥n m√°s colegiada, de redistribuci√≥n y acercamiento de las decisiones a la escala local y municipal. Son esos pasos en un proceso que debe fortalecer las instancias de control del estado frente a las administrativas y gubernamentales, el control sobre los procesos empresariales d ellos trabajadores y las comunidades donde est√°n ubicadas, as√≠ como la promoci√≥n de una cultura pol√≠tica basada en el respeto al otro y la corresponsabilidad. Mas creo que es importante saber que estas no son opciones pol√≠ticas son imperativos de la realidad. Pues en el contexto extremadamente agresivo donde se desarrolla el socialismo cubano generar proceso de legitimaci√≥n afectividad pol√≠tica y en consecuencia reproducir una subjetividad socialista pasa por una profundizaci√≥n de los procesos de participaci√≥n protag√≥nica. Toda vez que las actuales condiciones de las comunicaciones, la globalizaci√≥n del consumo informacional y cultural, la relaci√≥n con los procesos de emigraci√≥n hacen muy dif√≠cil la satisfacci√≥n de las demandas de la sociedad desde medios de decisi√≥n y reproducci√≥n ideol√≥gica centralizados. Ello implica un profundo proceso de cambios en las instituciones (dentro del estado se observa la intenci√≥n en el dise√Īo de la nueva constituci√≥n, que en tiempo de pandemia ha permitido observar una direcci√≥n m√°s colegiada) fundamentalmente las estructuras del partido y las organizaciones de masas para que puedan representar las demandas, valores, significantes de la sociedad civil , cuando hoy dan claras muestras de d√©ficit en su capacidad de expresar esos nuevos espacios y c√≥digos. Reflejo de sus estructuras centralizadas de selecci√≥n de cuadros y reproducci√≥n y control de sus din√°micas de funcionamiento. Si la realizaci√≥n material de las expectativa de consumo y calidad de vida no parecen que vayan a mejorar en el corto plazo dado que el Imperio sigue all√≠, solo nos queda como salida profundizar la democratizaci√≥n de nuestra acci√≥n pol√≠tica para crear otros espacios de realizaci√≥n subjetiva, cohesi√≥n social y solidaridad humanista (digo humanista porque el capital es tambi√©n solidario e internacionalista entre los propietarios).

  • Amigos, estoy muy contento con el nivel de las ideas que se han manejado en Forodebate y por la seriedad y respeto de todas las intervenciones.
    Quiero invitarlos a continuar este intercambio de ideas sobre el tema Naci√≥n y socialismo en forma de un dossier especial de la revista ZONA CR√ćTICA.
    Si están interesados en colaborar por favor dirijan los trabajos a jenovaez1990@gmail.com. ***Es importante que el correo incluya también los datos del autor para el correspondiente pago.
    Adem√°s del dossier los textos de divulgaran por nuestro canal de Telegram @zonacritica.
    Colaboren con nosotros y contribuyamos a ampliar este debate.

  • Lo otro que quer√≠a decir es que la sostenibilidad de la liberaci√≥n nacional que es ganada por el socialismo la provee el internacionalismo, entendido este no solo como proyecci√≥n desde un √°mbito nacional hacia fuera de ese √°mbito, sino sobre todo, hacia dentro. Me explico mejor, no son solo internacionalistas los revolucionarios que salen a pelear a otras tierras sino que entiendo hoy como internacionalistas a todos aquellos que luchan en sus pa√≠ses por derrocar al capitalismo, pues esa es la contribuci√≥n m√°s efectiva que puede hacerse al debilitamiento de la hidra capitalista. Es decir, el internacionalismo implica no solo un desplazamiento afuera, sino una cualificaci√≥n adentro. Hay compa√Īeros que viven pregon√°ndolo, hacen ¬ędonaciones¬Ľ para endulzar la conciencia pero no son capaces de alentar, compartir y encabezar tareas revolucionarias anticapitalistas en sus pa√≠ses.

  • Ha sido un placer compartir con todos este espacio de aprendizaje colectivo. Muchas gracias a la AHS por hacerlo posible. Ojal√° sigamos encontr√°ndonos para profundizar en estos temas, que son vitales para nuestra existencia. Quer√≠a recomendar esta antolog√≠a sobre el pensamiento de Fernando Mart√≠nez Heredia http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20180524041744/Antologia_Fernando_Martinez_Heredia.pdf, y este art√≠culo de N√©stor Kohan sobre el marxismo y la cuesti√≥n nacional http://latinoamericanos.posgrado.unam.mx/publicaciones/deraizdiversa/no.5/5._Marxismo_y_cuestion_nacional_Nestor_Kohan.pdf. Gracias a todos por sus comentarios.

  • Las transformaciones que se desarrollan no
    transcurren sobre un lecho de rosas ni existe un
    criterio unánime de aprobación de las mismas. A
    priori se desdibujan cuatro visiones en el país sobre
    los procesos de reformas en marcha. Para algunos, los
    actuales cambios económicos significan un paso atrás
    en la dirección de la introducción de mecanismos de
    mercado y la dejaci√≥n de las v√≠as ‚Äúsocialistas‚ÄĚ que se
    entronizaron con la tradición y la ortodoxia ideológica. Otros, los aprueban como un mal
    necesario, con reconocimiento de algunas de sus
    partes. Un tercer grupo sostiene la concepción de que
    las actuales transformaciones son medidas t√°cticas
    transitorias que en un determinado momento se har√°n
    reversibles y se volver√° al a√Īorado modelo ortodoxo
    anterior, paternalista e ineficiente en algunos de sus
    elementos decisorios pero sin los lastres lacerantes del
    mercado. Para la mayoría, entre los que me
    incluyo, se est√° en presencia de pasos hacia adelante
    en el camino de alcanzar la imprescindible
    socialización de la propiedad en su necesaria
    diferenciación de la estatización y la consolidación del
    poder popular real, como vía para realizar los grandes
    objetivos de justica social del socialismo, no exento de
    riesgos y acechanzas para la nación en el futuro.
    Tal vez, los retos sociales sean los mayores que le
    imponga el cambio del modelo a la tradición
    socialista, convertida en modo existencial de la
    población en Cuba por más de cinco décadas Ya Lenin había alertado: No podemos dar una
    definición de socialismo; cómo será el socialismo
    cuando alcance sus formas definitivas, no lo
    sabemos, no podemos decirlo7
    Los principales ejes para definir el socialismo han
    girado alrededor del sistema económico, el tipo de
    propiedad y las formas de estructurar y ejercer el
    poder político. Hasta hoy las discusiones científicas
    contin√ļan. Parad√≥jicamente las diferencias en la
    izquierda se ahondan sobre este tema con el paso del
    tiempo.
    Ya en el 2005 Fidel Castro había alertado “Una
    conclusi√≥n que he sacado al cabo de muchos a√Īos:
    entre los muchos errores que hemos cometido todos,
    el más importante error era creer que alguien sabía
    de socialismo o que alguien sabía cómo se construye
    el socialismo‚ÄĚ.
    La dirección de la Revolución ha llamado a una
    construcción sin prisa pero sin pausa, que evite el
    inmovilismo y a la vez las improvisaciones mutilante
    del experimento social. Se transita por el fio de la
    navaja, donde los errores pueden llevar al abismo y
    colapsar irreversiblemente las mejores ideas y sue√Īos.
    En debate se centra entre el socialismo deseado y el
    socialismo posible, las brechas sistémicas y los modos de alcanzar los objetivos. A diferencia de otras etapas,
    los m√°rgenes para los posibles errores en la
    concepción e instrumentación de las estrategias
    modernizadoras son muchos menores y pueden
    provocar peligros potencialmente aniquiladores para el
    sistema, a partir de fragilidades internas y acechanzas
    externas. Se transita por el filo de una navaja al borde
    del abismo.
    En Cuba, se pueden encontrar seis modelos ideales de
    socialismo y capitalismo en la discursividad cotidiana
    y muchas m√°s combinaciones de unos y otros, que
    demuestran la riqueza en el pensamiento de la nación
    y a la vez las contradicciones subyacentes en la
    policromía ideológica existente en el mundo
    acad√©mico, pol√≠tico y habitual. Se debe se√Īalar, que el
    sentimiento nacional predominante concuerda con las
    ideas socialistas mientras que las alternativas
    capitalistas se centran en relativamente peque√Īos
    grupos de nost√°lgicos de pr√°cticas pasadas, personas
    que perdieron la fe en la realidad socialista acumulada
    u otros deslumbrados por las representaciones del
    capitalismo globalizado y las luces enceguecedoras para algunos, que emergen de los centros de poder.

  • Otro tema que quisera acotar es sobre el de democracia. La democracia se ha catalogado como ¬ępoder del pueblo¬Ľ es el pueblo el que debe establecer las leyes que se efect√ļen en el pa√≠s. Sin embargo esto entra en contradicci√≥n con pa√≠ses capitalistas que se creen democr√°ticos por excelencia y las leyes solo recae en un grupo de personas que pueden recibir el nombre de Senado o congreso que en la mayor√≠a de los casos no responde a los intereses de la mayor√≠a de la poblaci√≥n. Sin embargo en el socialismo y aqu√≠ me centro en el caso de cuba socialismo y democracia van de la manos. Todas las leyes absolutamente todas se someten a consulta popular de la poblacion, esa poblaci√≥n plantea sus inquietudes y luego se lleva a cabo por expertos de la meteria. Claro se necesita de expertos que vean la viabilidad de los panteamientos y ellos ver√°n si es si es factible o no ya que si se les da absoluta libertad al pueblo para que hagan las leyes la verdad que ser√≠a un caos porque por muy culto que sea el pueblo hay temas que requieren el visto bueno de especialistas en la materia. Pero por ello no vamos a decir la democracia no tiene cabida aqui en el sistema socialista la democracia y el socialismo son sin√≥nimos en ambos el pueblo, la masa trabajadora son escuchados los planteamientos y se tiene en cuenta, muy diferente al sistema capitalista donde se banaglorean diciendo que son democr√°ticos por excelencia y las leyes solo las promueven unas mayor√≠a y en la mayor√≠a de los casos solo beneficia a es capital a esa minor√≠a rica beneficiada por el capitalismo

  • El ejs central que convoc√≥ este debate es Naci√≥n y Socialismo. Como pudieron apreciar, un tema que nos toca a diario. Muchas son las apreciaciones y puntos de vistas entorno a ello, pero debemos considerar que cuando se habla de Nacion y/o Socialismo, hay que hacer referencia obligatoria a otras categor√≠as, mychas de ellas aqui aludidas, por ejemplo: democracia, libertad, derecho, desarrollo, pol√≠tica, igualdad, estado, gobernanza, participaci√≥n popular o ciudadana, entre otras. Y es que aun nos falta mucho por construir ese socialismo del Siglo XXI

  • Hola. Gracias por la oportunidad. Creo que m√°s que la pregunta entre la mutua exclusi√≥n entre socialismo y democracia, que creo ya est√° superada por el mero planteamiento ideol√≥gico de la historia del pensamiento socialista. Luk√°cs y Luxemburgo son de los m√°s grandes exponentes del socialismo libertario y democr√°tico que surgi√≥ como respuesta al totalitarismo stalinista del que el modelo sovi√©tico no logr√≥ desembarazarse del todo. Una cuesti√≥n de vital importancia ha de ser el reconocer que naci√≥n y socialismo no son t√©rminos equivalentes en ning√ļn caso a menos que se quiera negar la propia historia que no estuvo signada por tal movimiento hasta 1961 o la existencia de una naci√≥n emigrada que independientemente del actuar hist√≥rico de su sector m√°s radical de derechas pertenece a nuestro concierto nacional. Otro asunto inevitable en este debate debe ser el de las profundas contradicciones que en la praxis socialista ha generado el reconocimiento de los derechos humanos de primera y segunda generaci√≥n y el principio de socializaci√≥n de los medios fundamentales de producci√≥n. La propiedad privada ni es un constructo, ni puede ser negada. Los derechos humanos son inherentes a la persona; sin embargo en la b√ļsqueda de una sociedad m√°s justa (que es uno de los principios que mueven hacia la democracia) ha de ser limitada para garantizar el derecho a una vivienda digna o a un salario justo, etc√©tera. Cabr√≠a preguntarse entonces si la estatalizaci√≥n de los medios de producci√≥n equivale a su socializaci√≥n y si aquella no debe ser mesurada en aras del bien com√ļn. Buen d√≠a.

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