La historieta cubana exige espacio

Cuando la editorial italiana Sergio Bonelli le ofreció a Orestes Suárez un contrato en los años 90, temió. Comprometerse con el mercado del cómic europeo lo obligaría a asumir un ritmo de trabajo más rápido que podía poner en riesgo la calidad y, como consecuencia, llevar a la cancelación del convenio.

Fue una reacción lógica, pero sin fundamentos. El mismísimo Alberto Breccia, maestro de maestros, le había advertido que reunía todo lo necesario para dibujar en cualquier editorial extranjera. Y así ha sido durante 25 años. No obstante, con anterioridad Orestes había publicado en las revistas cubanas Pionero, Zunzún, Pásalo, Pablo y Cómicos, que le granjearon multitud de seguidores, algunos de los cuales son hoy historietistas notables. Eso bastaría para reconocerlo como Maestro de Juventudes.

¿Cuándo comenzó su interés por el dibujo?

Después de los cinco años, en la segunda mitad de los años 50, intenté hacer las historias mías. Nacía una pasión sin yo darme cuenta. Una noche mi padre se sentó a la mesa para descubrir lo que me tenía tan ocupado. Estaba tratando de hacer algunos dibujos, me fijaba en un cómic del western norteamericano, eran los que más me gustaban. Mi padre me dijo: “Te reto a que hagas este dibujo mejor que yo”. Empezó a dibujar un mulo sentado, de cuando vivíamos en el campo, en Pinar del Río, antes de venir a La Habana. No pude hacer un dibujo mejor que el suyo, pero ese reto me sirvió como punto de partida para seguirlo intentando hasta el día de hoy.


cortesía del entrevistado

¿Qué reglas usted ha acatado para trabajar muchos años con una editorial extranjera?

El respeto al trabajo es la garantía del triunfo. La permanente exigencia en la calidad, más la rapidez de ejecución caracterizaron un punto importante en mi consolidación profesional. Hay que regirse por los intereses de producción y cumplir objetivos comerciales. Recibo el guion y lo llevo al papel en la forma que se me indica; el diseño de los personajes ya está establecido. Estos parámetros que identifican el diseño y las características de los personajes son inviolables. No todos los dibujantes están dispuestos a seguir un régimen con estas características.

¿Qué dificultades tienen hoy en Cuba los jóvenes historietistas?

Debe existir una revista especializada que les permita participar para ver sus trabajos y compararlos con los demás. Ellos necesitan publicar periódicamente; un profesional de la historieta que no la practica a diario pierde habilidades.

Hacer historietas con el objetivo de cubrir un plan educativo en pocas revistas no cubre las expectativas de un buen historietista, ni tampoco las de los lectores.

Eso defrauda a muchos y los obliga a vender su arte a empresas extranjeras, cuando en verdad se podría aprovechar el talento en nuestro país. Si hoy no tenemos dónde publicar todo lo que seamos capaces de crear para satisfacer las expectativas de los lectores, coleccionistas, bibliotecarios, etc., no puede haber desarrollo para los autores de la historieta y, por ende, tienen que sentirse frustrados.


cortesía del entrevistado

Pero si cada año se publican libros de historietas, ¿por qué considera que hay indiferencia por el género?

No se puede afirmar que exista una producción de historietas vasta, sostenida. Cuando surja de nuevo una casa editorial especializada en la historieta, entonces dejaré de sentir la indiferencia. Mostrar los trabajos con periodicidad en revistas o libros es fundamental para que cualquier profesional pueda tener un sentido de pertenencia y un correcto conocimiento de lo que hace mediante la comparación y la competencia amistosa. La historieta cubana exige espacio para su desarrollo.

Valiosas páginas originales de nuestra historieta se han perdido o vendido a coleccionistas extranjeros. ¿Cómo piensa conservar sus obras?

Estoy dedicándole parte de mi limitado tiempo a la revisión de las páginas escaneadas y digitalizadas de Camila, Yakro, Resplandor, Voluntad férrea, Me voy a España, La última sonrisa… entre otras muchas; aunque aún me faltan varios títulos por digitalizar. Estoy feliz por haber logrado este pequeño rescate. He pensado pasarle a la Vitrina de Valonia toda esta documentación para que la nueva generación la aprecie. Los originales de Tex Willer que he venido realizando para la Editorial Sergio Bonelli se ofertan en ventas públicas, en ferias y librerías especializadas del fumetto italiano.

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