El joven arte danzario en Cuba. Elio Orestes Reyna Figueredo

Con apenas tres décadas de existencia, mi invitado de esta noche, Elio Orestes Reyna Figueredo, es un apasionado de la danza. Su paso por la Compañía de Danza Folclórica Okanagdé en Manzanillo y después su inclusión en la nómina de la reconocida y rigurosa Compañía Danza Libre de Guantánamo hablan de la forma en que este técnico medio en Informática abrazó el arte danzario de forma definitiva.

Cursaste los estudios primarios y secundarios en tu natal Granma y después te incorporas a la escuela Técnica General Luis Ángel Milanés Tamayo; después te desempeñas en esta institución como técnico de laboratorio en computación, ¿por qué la informática, qué te apasionó de ella?

Cuando estaba en noveno grado participé en un concurso en el que alcancé el primer lugar; esto propició que me llegara la carrera de Informática por dirigido, comencé a estudiarla, aunque siempre tuve mis inquietudes por la danza.

Ahí quería llegar, ¿Qué motiva a un joven que disfruta las matemáticas, la informática, y que tiene perspectivas profesionales en esos campos a apasionarse por la danza?

Siempre tuve inquietud por la danza, eso estaba desde que era niño, pero por algunos prejuicios de mi madre no pude comenzar mis estudios en la escuela de arte ni desarrollarme en la danza, ni en ninguna de las instituciones del sistema de Casas de Cultura en la provincia; por eso seguí mis estudios normalmente hasta que comiencé la carrera de Informática.

En el año 2007 decides ingresar en la Compañía de Danza Folclórica Okanagdé en Manzanillo, ¿cómo ingresas en esta Compañía?

En el año 2007 la provincia Granma no contaba con una compañía profesional de danza perteneciente al Consejo de las Artes Escénicas y la dirección provincial de cultura, en conjunto con las instancias nacionales, se propusieron crear una compañía, es cuando llega a la provincia la primera bailarina del Conjunto Folclórico Nacional: Silvina Fabars, quien da los primeros talleres y las audiciones, con el propósito de crear la compañía granmense; todo esto ocurre en Manzanillo, que era donde existía un grupo que desarrollaba las danzas folclóricas.

Durante cuatro años formaste parte de  Okanagdé, ¿cuánto le debes  a esos años de formación?, ¿de qué te nutrió esta compañía como bailarín?

Me dio la oportunidad de enfrentarme a los escenarios, de comenzar mis primeros pasos como artista, pues llegué a ella sin tener muchos conocimientos sobre la danza; simplemente llegué con el deseo y la idea de bailar, con la idea de en algún momento pararme en un escenario y expresar lo que sentía.

Si tienes potencialidades para el baile y la danza, en general, ¿por qué en ese momento decides incursionar en la especialidad folclórica?

Quizás, porque precisamente era el único género que en ese momento se estaba desarrollando en la provincia…

Fue entonces la puerta que viste abierta… ¿Cuánto exige de un bailarín la danza folclórica y cuánto ha exigido de ti en tu tiempo de carrera?

La danza folclórica es muy fuerte, exige mucha interpretación y estudio, pues tienes que conocer a fondo lo que vas a interpretar, ya sea una deidad o un mito, una leyenda, hay que conocerla para poderla interpretar.

En el 2011, sales de la Compañía Okanagdé, ¿por qué se produce tu partida?

Fue una salida ocasional, para nada intencional, y se produce por la necesidad de seguirme superando, quería presentarme a los exámenes del Instituto Superior de Arte (ISA), anteriormente había sido invitado por el Ballet Folclórico Babul a Guantánamo y tuve la oportunidad en esa provincia de ver, en su veinte aniversario, a la Compañía Danza Libre y me gustó mucho; sentí la necesidad de realizar mis sueños en un grupo como ese, me acerqué al maestro Alfredo Velásquez, su director —no tenía la intención de quedarme—, le pedí tomar un mes de aprendizaje para presentarme a las pruebas del ISA, pero siempre con la intensión de regresar a Okanagdé. Al aprobar los exámenes, el maestro me propuso que hiciera una prestación de servicio en Danza Libre por seis meses, con la intención de que luego creara mi propio proyecto en la ciudad de Bayamo, mi ciudad natal. Me motivó eso, que iba a estar bajo la tutoría del maestro Alfredo y luego crearía mi propio proyecto. Comencé en esos meses a tomar experiencias de dirección y a desempeñarme como bailarín folclórico también.

¿Cuánto significó en tu carrera incursionar en esta compañía guantanamera, de tanto prestigio y reconocimiento?

Fue muy importante y muy difícil entrar en la Compañía, fue un cambio bastante brusco en mi carrera como bailarín, pero me sirvió para prepararme, para crecer como artista y bailarín, y para seguirme formando, pues aún sigo aprendiendo de la Compañía.

En la Compañía Okanagdé tú interpretabas la danza folclórica, en Danza Libre comienzas a encarnar roles de danza contemporánea y moderna, ¿prefieres una de las dos o te desempeñas en las dos con igual maestría?

Actualmente no puedo decir que prefiero una de las dos, al principio, sí, me sentía más cómodo desempeñando roles folclóricos, pero ahora los tengo al mismo nivel. Me siento bien interpretando cualquier género, aunque debo admitir que la danza contemporánea y moderna me exigen mucho más porque no tengo una formación académica, esto me obliga a prepararme mucho más, estudiar más los movimientos…

Ahí quería llegar, en cuanto a tu preparación profesional, ¿es similar el trabajo de montaje que realizas en la danza folclórica al que realizas entonces en la danza contemporánea o moderna?, ¿quién exige más de ti?

La danza contemporánea… porque lo que puede lograr un bailarín académico en un momento, en un día de ensayo, quizás yo me demoro dos o tres días, aunque logre el mismo movimiento, pero demoro más, pues necesito más tiempo para incorporarlo en mi cuerpo.

De forma paralela en el año 2011 integras la nómina de las personas que estudian en el ISA en Santiago de Cuba, la especialidad de danza folclórica, ¿cómo te han complementado estos estudios como profesional de la danza?

Los conocimientos que he adquirido en la filial del ISA en Santiago de Cuba me han servido para perfeccionar los conocimientos que adquirí en las compañías de Manzanillo y Guantánamo para ejercer luego como maestro, me han servido para desempeñarme como profesor en la Escuela de Arte Regino Eladio Boti en Guantánamo.

Quería llegar ahí, a tu desempeño en la Escuela Regional de Danza de Guantánamo para formar a los nuevos profesionales y en esa época también comienzas como coreógrafo, ¿cuéntame de esas experiencias y que satisfacciones te han traído? 

Me estreno como coreógrafo en enero del 2012, en un aniversario de la Compañía Danza Libre, en ese mismo año —por accidente— comienzo como profesor, pues tuve que sustituir a una profesora en un pase de nivel; fue una experiencia bastante dura, difícil, pero enriquecedora; me dio la oportunidad de conocerme y que me conocieran como profesor, de emplear la escuela como mi laboratorio para crear. Mis siguientes obras fueron precisamente en ese marco. Creo mi segunda obra en el 2014, que obtiene el primer premio en el concurso provincial y el tercer premio en el Concurso Internacional de Escuelas de Arte Ernestina Quintana.

Tú has alcanzado muchísimos premios… y te faltan otros, pero quisiera hablar de uno en particular: el premio especial que recibiste en interpretación, en la segunda edición del Concurso Internacional de Danza del Atlántico Norte Gran Prix Vladimir Malakhov; ¿cuéntame de esta experiencia y que ha significado en tu corta vida como artista?

Fue una experiencia bastante enriquecedora, pues pude conocer a Vladimir Malakhov, figura clásica del ballet; mejorar con su técnica, pues recibimos talleres sobre la danza clásica impartidos por él mismo. En cuanto al premio, no lo esperaba porque había mucho talento en la competencia.

¿Con qué obra recibiste el reconocimiento?

El reconocimiento lo obtengo con la obra Un último momento, del coreógrafo guantanamero Yoel González; además fui nominado por Subterfugios—otra coreografía de Yoel—, que fue una colaboración que hice con la compañía de teatro Tiempos, de la provincia de Granma.

Según tu experiencia como bailarín ¿qué no debe faltar en la preparación y en la carrera de un bailarín?

No deben faltar sacrificios, deseos de creer, deseos de hacer; pienso son las cosas primarias que no deben faltar.

En este 2016, ¿dónde podemos disfrutar de tu obra como bailarín y coreógrafo?

En el espacio fijo de la Compañía Danza Libre y en la Asociación Hermanos Saíz.

¿En qué otros proyectos trabajas o piensas trabajar de inmediato?

No, de inmediato pienso seguir en la Compañía Danza Libre

Quisiera terminar con una definición… para una persona que le ha dedicado su corta vida, pero fructífera, ¿qué es para ti la danza?

La danza es el motor impulsor de todas mis acciones.

Conductora: Maurín Delgado

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