En casa, trazos y herramientas de Enrique Milanés

Despu√©s de cinco a√Īos de ausencia, Enrique Milan√©s regres√≥ a su tierra natal con un regalo especial, su libro¬†Trazos Venezolanos,¬†una suerte de bit√°cora en la que guard√≥ 47 fragmentos de su relaci√≥n con la patria de Bol√≠var.

El destacado periodista eligi√≥ los salones del¬†peri√≥dico¬†Adelante¬†para presentar su √ļltimo ‚Äúhijo de papel‚ÄĚ por ser ese el lugar donde adquiri√≥ ‚Äúmuchas de las herramientas que uso en este oficio‚ÄĚ. Hasta el primer peri√≥dico fundado por la Revoluci√≥n le acompa√Īaron Ricardo Ronquillo, presidente nacional de la¬†Uni√≥n de Periodistas de Cuba, quien lo animara a recopilar sus cr√≥nicas para una publicaci√≥n y Yasel Toledo, vicepresidente nacional de la¬†Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z.

Ceremonia es una palabra muy r√≠gida para catalogar el encuentro, pues en una sala llena de amigos ‚Äúde los a√Īos‚ÄĚ y j√≥venes que crecimos admirando de cerca su trabajo, el autor sinti√≥ la m√°s cari√Īosa bienvenida a su persona y sus letras m√°s frescas. El protocolo lo asumi√≥ con mucho placer el destacado colega y compadre de tertulias Adolfo Silva, quien destac√≥ el valor de¬†Trazos Venezolanos¬†como una mirada integradora y sensible a lugares comunes en los que Enrique descubri√≥ los matices ocultos.

Seg√ļn Silva, estas 47 cr√≥nicas nos llevan por los parajes m√°s incre√≠bles de la rica geograf√≠a venezolana y nos cuentan esa ‚Äúvida propia de las cosas‚ÄĚ, de la que hablaba Melquiades en¬†Cien A√Īos de Soledad. Tambi√©n encontramos pasajes hist√≥ricos que nos acercan m√°s a las esencias de grandes hombres y mujeres de nuestra historia continental como Sim√≥n Bol√≠var, Manuelita S√°enz, Jos√© Mart√≠, Fidel Castro o Hugo Ch√°vez.

En su di√°logo familiar con los presentes, Milan√©s relat√≥ c√≥mo hab√≠a convencido a sus editores del peri√≥dico¬†Juventud Rebelde¬†de, adem√°s de realizar las coberturas de rigor a las misiones m√©dicas y sociales cubanas en la hermana Rep√ļblica, enviar estos textos. ‚ÄúVenezuela conmueve por su grandeza y no pude evitar escribir sobre todo lo que me tocaba la sensibilidad. Mis cr√≥nicas son una limpieza interior, una necesidad espiritual m√°s all√° de lo profesional‚ÄĚ, confes√≥.

Gracias a esos exorcismos convertidos en letras hoy contamos con Trazos Venezolanos, un libro que, además de encantar al lector, es una referencia para quienes desde las academias buscan herramientas para hacer un mejor periodismo en Cuba, reconoció Ronquillo al cierre de la presentación.

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