Fidel Silvente


Ultreia: Salutaciones y promesas desde el pincel y el lienzo

En el límite entre Holguín y Guantánamo, una ciudad se distingue, su tierra roja e industrias la ponen en el mapa de Cuba como un esencial enclave minero y sustento económico.

Pero Moa, por encima del valor de su mineral, de su escasamente reconocido tesoro vegetal, diverso y valiosísimo, tiene en su gente el verdadero yacimiento. Nutrido por décadas de personas de todo el país, la población moense es una simbiosis que batalla por dotar a la demarcación de valores culturales imperecederos.

Fotos cortesía del entrevistado

Generaciones de artistas han sostenido el quehacer cultural con mayor o menor auge. La joven vanguardia artística tuvo allí una semilla vigorosa. Tal vez por eso sigan germinando proyectos que buscan ir más allá.

Los instructores de arte Dionnis Justiz y Fidel Silvente junto a Frank Téllez Marzabal, egresado de la escuela de artes plásticas de Holguín, El Alba, conforman el grupo Ultreia.

Fotos cortesía del entrevistado

Fidel Silvente Palacios, quien se ha dedicado al trabajo como instructor de arte por 16 años, cuenta: “el 28 de enero de 2015 nos encontrábamos reunidos y planificando crear un grupo para accionar artísticamente y generar ideas, exposiciones y proyectos. Así, en una conversación informal en medio de un almuerzo ofrecido a la Brigada José Martí decidimos crear Ultreia.

Ultreia proviene del latín, y significa vamos más allá, un saludo común entre los caminantes peregrinos a Santiago de Compostela. Y como nosotros también pretendíamos ir más allá de las creaciones artísticas características de nuestro territorio, emprendimos viaje a la ardua tarea de crear y comunicar.

“En 2015 debutamos con la exposición La voz de Gea, donde las instalaciones narraron e ilustraron la belleza de la naturaleza, su fragilidad, e hicieron un llamado a proteger las especies en peligro.

Fotos cortesía del entrevistado

“Seguido a esta participamos en las Romerías de Mayo. Abrimos el desfile con el performance llamado Carriolgini. Montados en carriolas y vistiendo uniformes del grupo nos abrimos paso por las calles de Holguín.

“También llevamos la muestra Into Reflejos a los municipios holguineros Antilla y Banes. Esta era una mezcla pictórica de estilos donde la única premisa era exponer y entretener a un público necesitado de ver y compartir.

“Más tarde presentamos en el Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín una exposición de 12 instalaciones que llenaron la sala Electa Arenal.

Participamos en el Salón Provincial de Holguín, alcanzamos el premio que otorga la AHS por la instalación Factor 8.”

Fotos cortesía del entrevistado

El proyecto de los tres jóvenes artistas intenta mover el ámbito de la plástica en Moa, así como decir, desde los códigos de los noveles creadores, preocupaciones, mostrar sus influencias, lo aprendido en la academia y por las vivencias propias.

La preocupación tal vez parte de la realidad que revela en su conversación Silvente:

“Las artes plásticas en Moa siempre fueron trabajadas con una óptica naif. La mayoría de los artistas naturales son autodidactas y practican el paisajismo.

“Desde la creación de las EIA y la incorporación de instructores a las filas de creadores, hemos aportado aire fresco y contemporáneo al accionar plástico.”

Instalaciones, miniaturas, paisajes, fantasmagorías que miran desoladas desde el lienzo, retan al perceptor que se enfrenta a las piezas de Ultreia, que camina, en su trayecto creativo yendo más allá, siempre.

 


«Hasta en lo más cotidiano y común hay algo que contar»

Entre las chimeneas humeantes y los camiones Volvo ciclópeos cargados de mineral, más allá de la tierra roja impregnándolo todo y los paisajes lunares. Por encima de los monótonos edificios y el marchar cotidiano de los otros hacia la industria, anda él.

Una vez fue el testigo privilegiado de las noticias y las multiplicó para la teleaudiencia, con destreza y pasión. Pero la vida estaba reservándole otros rumbos. Todavía intenta averiguar cuáles, en tanto, sigue entregando belleza a quien esté dispuesto a mirar, con el corazón.

Alexudis Leyet, desde Moa, cuenta cómo los detalles inadvertidos por otros captan su atención y son congelados por su lente.

fotos cortesía del entrevistado

¿Cómo llegaste hasta la fotografía?

Hace más de cuatro años me fui del telecentro Moa TV. Anduve algún tiempo haciendo cualquier trabajo para mantener a mi familia. La pasé mal en verdad. Estaba decepcionado, pero la idea y la esperanza de estar relacionado con lo que me gusta hacer, la fotografía, siempre estuvo ahí.

Entonces me regalaron una cámara Nikon D3400 y aunque muchos dicen que es una cámara de iniciación, eso ni me preocupa. Hay quienes tienen tecnología de punta y no la saben usar. No obstante, creo que en este mundo todavía me falta bastante, tengo que aprender más.

Generalmente todos miramos, pero pocos vemos y los fotógrafos debemos ver y graficar eso que otros no logran. Hasta en lo más cotidiano y común hay algo que contar.

fotos cortesía del entrevistado

Sin embargo, tu experiencia profesional era como camarógrafo de televisión. ¿Por qué no seguir haciendo audiovisuales?

Siempre me gustó la foto fija. Siempre. Me impresionaba cuando estaba en coberturas de prensa y veía a fotorreporteros que parecían francotiradores, esperando el momento para disparar… Es muy fácil transmitir un mensaje a través de un video, no así con la foto fija. Es un reto resumir todo en una captura.

fotos cortesía del entrevistado

¿Por qué escoges la naturaleza como tu principal modelo?

Soy de El Cedrito, de Sagua de Tánamo, en el campo. Siempre me gustó la naturaleza y ahora que tengo mi cámara puedo estar más cerca con mi lente 70/300 milímetros.

Me gustan los primeros planos que, en mi opinión, son muy reveladores. Y aún quisiera adentrarme más en este mundo maravilloso, en este modo expresivo.

Facebook se ha convertido en el principal medio para dar a conocer tu obra, ¿en qué otros espacios la has socializado?

En la Casa de la Cultura de Moa participé en la exposición Cubanías, con algunas de mis piezas, gracias a un artista plástico que trabaja allí, Fidel Silvente.

fotos cortesía del entrevistado

Hoy en día la fotografía para ti es un hobby, pero ¿a qué te dedicas profesionalmente?

Hago fotos de quinceañeras, etcétera, pero comencé casi al mismo tiempo que el coronavirus y no he tenido mucha suerte.

¿Con qué sueñas?

Sueño abrirme paso en este mundo y sus tendencias, participar en exposiciones y eventos y estar en lugares donde salir a tomar fotos no asuste a la gente.

Mientras tanto reflejas tu ciudad y sus peculiaridades más allá de los esquemas mentales. ¿Qué tratas de mostrar?

Cuando he hecho fotos donde se ve el mar de Moa, que sabes que no es azul, sino un poco como tierra roja revuelta, la gente me dice, “oye, pero pusiste el mar azul”. Y es que yo espero ver el mar de Moa bien azul y limpio un día. Me interesa fotografiar cosas buenas del municipio que están ahí y las personas ni las ven.

Hoy todo es tan convulso que ya las personas no se fijan en un pájaro o una mariposa y mucho menos en cosas que suceden en fracciones de segundos que, al detenerlas en una foto, se convierten en arte.


La travesía plástica de Fidel Silvente (+Obras)

En Moa y desde hace 16 años, un joven artista defiende su fe en la creación para trascender, de la enseñanza de la plástica para cambiar las vidas de sus alumnos, del trabajo continuo para triunfar: Fidel Silvente Palacios, autor de iniciativas socioculturales, instructor de artes plásticas, miembro del grupo nacional de miniaturistas de Cuba; fundador del proyecto de arte contemporáneo Ultreia y ganador del Premio “Rosa Elena Simeón”, que se otorga anualmente por investigaciones relativas a la flora y la fauna. Así de diversos son sus intereses y su creación, sobre los cuales dialoga con esta reportera.

Fotos cortesía del entrevistado

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¿Cuántos años llevas de graduado como Instructor de Arte?

Soy egresado de la primera graduación de la Escuela de Instructores de Artes (EIA), en Holguín, en el año 2004. Inicié mi vida laboral en la escuela Secundaria Interna ESBEC “Punta Gorda”. Luego trabajé en la escuela primaria “Dominador Fuentes Correa”. Y ya en 2009 comencé a laborar como Especialista de Artes Visuales en la Casa de Cultura “Joseíto Fernández”, de Moa.

Fotos cortesía del entrevistado

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¿En tu caso la docencia limita la creación artística?

La docencia, más allá de interferir en mi vida artística, ha sustanciado mi obra. Muchas veces cuestioné mi travesía hacia el camino del quehacer profesional, pero más tarde descubrí que cada paso nos dirige a mejorar, a perfeccionar nuestro trabajo.

No es un título quien define nuestra obra, son las creaciones y el público quienes definen y permiten esa tan ansiada conversación visual entre emisor y perceptor, donde la única protagonista es la creación plástica.

Fotos cortesía del entrevistado

De ahí que asuma que desde el momento que puse mis obras en galerías, en paredes de casas y que logré comercializarla, eso me convierte en profesional.

Por su parte, la docencia me ha enseñado que el arte es diverso, que hay colores propios en cada persona, que cada obra tiene vida y que enseñar nuestros conocimientos nos procura un lugar en el corazón de nuestros pupilos.

Callar el saber para uno mismo nos hace egoístas. Exponer los saberes nos permite enseñar, aprender, ser mejores personas.

Fotos cortesía del entrevistado

Fidel Silvente en apertura de evento Cartacuba/ Fotos cortesía del entrevistado

¿Cuáles han sido los momentos más gratos en tu experiencia como Instructor de Arte?

Guardo como momentos gratos esos espacios que comparto con los instructores en talleres de experiencias, en actividades culturales, en el hecho de pertenecer a un grupo en que tenemos cosas en común, cuando participamos en el evento Escaramujo, cuando convergemos en exposiciones.

Los momentos incómodos han sido los breves en que he sido etiquetado de ´profesorcito´, el no poder optar por un registro de creador que avale mi preparación profesional. No obstante, me siento realizado porque he ganado la admiración de mis compañeros y la gratitud del público que ha acudido a alguna muestra expositiva.

Fotos cortesía del entrevistado

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Según declaras en tu perfil de Facebook, eres miembro del grupo nacional de miniaturistas, ¿por qué escoges esta forma de expresión?

En el año 2017, durante el evento ESPINCE que se realiza cada año en Moa, recibimos la visita de José Ángel Naranjo, experimentado artista tunero, y él me introdujo en el movimiento de artistas miniaturistas.

En toda Cuba existen grupos de creadores que practican esta actividad. He participado en exposiciones en Sancti Spíritus, Camagüey, con el proyecto EJO, en Guáimaro y en La Habana.

En Moa diseñé y desarrollé un evento con carácter bienal llamado Cartacuba, donde las artes plásticas desde las miniaturas tocan temas ambientalistas y nos reunimos artistas de distintas ciudades. Es interesante crear grandes obras desde lo pequeño.

Fotos cortesía del entrevistado

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¿Cómo consideras que se encuentran las artes plásticas en Moa?

Las artes plásticas en Moa siempre fueron trabajadas con una óptica naif. La mayoría de los artistas naturales son autodidactas y practican el paisajismo.

Desde la creación de las EIA y la incorporación de instructores a las filas de creadores, hemos aportado aire fresco y contemporáneo al accionar plástico.

Fotos cortesía del entrevistado

Fidel Silvente continúa laborando, aunando voluntades creadoras, organizando exposiciones, enseñando, gestionando sus propias piezas para su visibilización en distintos contextos y poniendo al panorama artístico de su municipio otros colores.

Fotos cortesía del entrevistado

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