Alexei Osorio Blet


¿Surrealismo en los campos de Cuba?

En la obra del artista guantanamero Alexei Osorio Blet existe una alianza surreal y sugerente: hombre y naturaleza se funden en paisajes, objetos, entre líneas y formas en flagrante armonía. “Es intencional –afirma–, somos parte de lo mismo. Mi arte es mayoritariamente ecologista, incluso de forma involuntaria, los colores, la idea, el trazo, me conducen siempre al mismo camino”.

Osorio Blet sobresalió en el más reciente Salón de Instructores de Arte promovido por el Centro provincial de Casas de Cultura de Guantánamo. Las loas del jurado resaltaron no solo la temática y la técnica, sino la creatividad para comunicar múltiples mensajes a través de una pieza: Después de tanto andar, reflejo de lo efímero y lo transitorio de la vida de los hombres.

Alexei es instructor, de los más destacados en el trabajo comunitario y artístico en Imías, una zona eminentemente montañosa desde la cual ha desarrollado un amplia y auténtica obra que nos acerca de una forma poco ortodoxa a las inquietudes de la gente que vive en el campo.

Pinceladas autobiográficas

Dice Osorio Blet que desde bien temprano su cuerpo y mente sintieron las ganas de expresarse, de crear como una pasión innata que en la familia solo lo poseyó a él.

“Soy el primero y hasta ahora el único con estas inquietudes artísticas –afirma y continúa–. En la Primaria me encantaba copiar las imágenes de los libros, pero no tenía idea de que tenía talento hasta llegar a la Secundaria, cuando un amigo de la escuela vio lo que hacía y me sugirió ver a un profesor que impartía talleres de dibujo en la Casa de Cultura. Papá, quien también admiraba mis trazos, me ayudó mostrándolos al profesor, y de inmediato me aceptaron.

“En esos talleres comprendí que pintar era mi sueño. Después del noveno grado estudié Artes Plásticas en Santiago de Cuba y conocí personalidades que fueron referentes en lo personal y profesional, aunque quien más influyó con fuerza en mi obra desde los inicios fue el artista Jorge Luis Argüelles.

“Tan estrecha fue nuestra relación maestro-pupilo que por un tiempo ver una obra mía era prácticamente estar frente otra creación de Argüelles, en su estado primigenio. Agradezco a todos los que tributaron a mi desarrollo, aunque traté siempre de evolucionar creativamente; cada día aprendo más mediante la observación y el seguimiento al quehacer artístico”, asegura.

Alexei Osorio labora como Instructor en el círculo infantil Príncipe Enano, del municipio Imías, en Guantánamo. Allí todo el lugar pareciera su propia galería. El empeño de aportar mayor belleza al lugar le lleva a dejar plasmado su impronta alrededor de toda la institución, pero es en el lienzo donde despliega mejor todo su poder creativo.

“He incursionado en el dibujo, la fotografía digital, el performance, las instalaciones, pero prefiero la pintura. Mis obras se caracterizan por su esencia surrealista porque me permite mayor libertad a la hora de manejar el discurso. Trabajo mucho la técnica del óleo sobre el lienzo, porque seca lento y puedo pintar sin prisa, alejarme del cuadro, observar lo que hice, tomarme un tiempo para despejar y retomar la creación luego.

“En cuanto a temas, me inclino más por las cuestiones ecológicas, me gusta reflexionar cómo el hombre involuntaria o conscientemente destruye los ecosistemas y trata de que darle voz a la natura para que provocar un cambio. Igualmente, abordo otras problemáticas existenciales, los conflictos individuales y colectivos e incluso críticas sociales”, apunta el entrevistado.

La presencia de elementos como caracoles (quizá aludiendo a la Polymita Picta cubana en peligro de extinción por la acción depredadora del hombre) y zapatos usados, resultan recurrentes en la simbología del artista imiense.

“Todo forma parte de mi imaginario; trato de incorporar componentes del paisaje que caracterizan el entorno geográfico y social local. Ejemplo de ello es la obra ganadora del Salón de Instructores de Arte 2022: Después de tanto andar, de la serie Hábitats, enfocada en el individuo y su naturaleza devastadora, capaz de dañarse a sí mismo y cuanto le rodea.

“La pieza en particular refleja el ascenso y declive de la sociedad, el caos, las esencias y transmutaciones de la vida, es la evocación de los conflictos, miserias, bloqueos mentales y el pesimismo del hombre moderno, reforzado; todo ello por el uso casi monocromático del gris”, revela.

Pintar: necesidad y deber social

Alexei Osorio Blet tiene 33 años y ha participado en más de 80 exposiciones, entre muestras personales y colectivas, incluyendo dos internacionales realizadas de manera virtual. Es de esos tantos artistas guantanameros que permanecen en constante creación, aun estando alejado de los principales circuitos de promoción y comercialización del arte.

“No me gusta trabajar por encargo, prefiero hacerlo por inspiración. Puede que pase un tiempo sin tocar los pinceles, pero cuando vuelvo a ellos apenas duermo, porque tengo que aprovechar al máximo la musa que me alienta. Todo lo que hago suelo meditarlo, analizarlo, estudiarlo casi al detalle, para que cualquier elemento que aparezca en mis piezas esté bien justificado.

“En estos momentos lidio con la escasez de materiales, lo que me impide avanzar todo lo que quisiera, pero no me detengo. El municipio tampoco tiene un mercado para comercializar nuestras obras, ni siquiera hay una galería donde se pudiera visitar y conocer el trabajo de los pintores de aquí, que son muchos. En mi caso particular, Baracoa fue la primera en abrirme las puertas. Expuse en la Casa de Cultura y en la galería Eliseo Osorio, pero quisiera estar en otros espacios.

“Lamentablemente en Imías, y creo que en Guantánamo, de forma general, falta mayor apoyo a la producción plástica, de las instituciones responsables de incentivar la creación, del Gobierno como rector de la política cultural. La participación en eventos se ha vuelto más un interés individual que institucional, y realmente cuando un artista trasciende nacional e internacionalmente, el beneficio es de todos.

“El arte guantanamero requiere posicionarse en un mercado, y vender, ello garantiza la sostenibilidad económica de nuestra profesión, que es muy costosa, pero cada vez más necesaria.

“En estos tiempos, que se habla mucho de la identidad, de preservar la cultura, crear es un ejercicio de resistencia frente a la banalidad, al seudo-arte…, pero también para deleitar, transmitir emociones, conocimientos, reflexionar sobre nuestra existencia y los problemas sociales que nos aquejan. Esos son los principios que me acompañan y acompañarán siempre en este duro camino como hombre y como creador”, concluye Osorio Blet.