La AHS tuvo una madre oriental

Se acerca el aniversario 30 de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). El 18 de octubre próximo estará de cumpleaños, y para entonces no deberá olvidar de dónde vino. Cuando rememore es muy probable que obvie un antecedente oriental bastante desconocido.

A este dato se acercó la escritora Marina Lourdes Jacobo (Chachi), presidenta de la Filial Provincial de la Fundación Nicolás Guillén en Las Tunas, cuando años atrás realizaba su tesis de Licenciatura en Estudios Socioculturales. Pretendía conformar la historia de vida del egregio escultor santiaguero Alberto Lescay, quien al ser interrogado sobre su labor dejó algo muy claro: «Mi vida no se puede contar sin dedicarle un espacio a la Columna Juvenil de Escritores y Artistas de Oriente».

IMGP1540Fue suficiente esa expresión para que la investigadora necesitara ampliar el dato y así conoció de un quehacer ejemplar, pionero, avanzado para su tiempo.

«La década del 60 en el país fue bastante prolífera en acontecimientos y los noveles creadores quisieron integrarse a la dinámica de los tiempos. En Santiago de Cuba comienza a generarse el movimiento desde la escuela taller de artes plásticas José Joaquín Tejada. Entre las primeras iniciativas estuvo irse para el parque de Enramada y allí montar exposiciones y leer poemas, lo que hoy llamamos trabajo sociocultural comunitario.

«Con los días fue creciendo y ante el empuje sus protagonistas decidieron entonces reunirse en 1967 en la biblioteca Elvira Cape y fundar la Columna Juvenil de Escritores y Artistas de Oriente.

»En sus estatutos determinaron y cito: Es una organización que pretende agrupar a los nuevos valores que en el campo de la Literatura y el Arte, existen en nuestra juventud, a fin de ayudar a la formación integral de los mismos y poner su arte al servicio de nuestro pueblo, en estos momentos de construcción del Socialismo.

»Enseguida comenzaron a extenderse por Oriente y Camagüey. De eso saben muy bien ciudades como Holguín, Guantánamo y nuestro Puerto Padre, donde aún viven integrantes de ese colectivo, como el destacado poeta Renael González».

IMGP1529Chachi desgrana los datos de su estudio y resulta imposible no sorprenderse ante lo mucho que soñaron aquellos casi adolescentes.

«Su coordinador general fue el hoy reconocido escritor Waldo Leyva Portal, quien recibió mucho aliento del gran Jesús Soler Puig y su hijo Rafael para que no desmayara en esta tarea. Tuvieron secciones de investigación, música, artes plásticas, teatro, cine-radio-televisión. Apoyados por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y los directivos de Cultura, iban a las montañas a dar actividades y durante todo el año organizaban cinedebates, concursos, espacios de promoción y otros eventos».

En sus indagaciones Marina Lourdes conversó con Leyva Portal, quien le aseguró que se plantearon crear una estructura organizativa funcional y de alguna manera multidisciplinaria. Veían el arte no como especialidades aisladas sino como un todo, como un proceso donde se podían intercambiar roles.

Era un movimiento juvenil, pero no olvidaban a los obreros ni a los militares. Tenían como principio no renunciar a la experimentación, al arte de vanguardia y al mismo tiempo deseaban llevárselo a la gente y tratar de explicarles, sin hacer concesiones ni agredir.

IMGP1556No faltó quien los tildara de regionalistas, y nada más lejos, cuando desde un inicio abrazaron más allá de su localidad sede. Eso sí, sin dudas, descentralizaron la mirada sobre los sucesos culturales del país. La Habana ya no estaría tan sola.

«Entre sus logros más significativos se encuentra la revista Columna, nacida en mayo-junio de 1968, con la idea de ser bimensual. Cuando te adentras en esta publicación hallas mucha madurez en los comentarios y críticas sobre diferentes hechos artísticos. Ninguno de los otros esfuerzos de la época por agrupar a los jóvenes había logrado tanto.

En 1976 llega la división político-administrativa y en ese año Quintín Pino Machado, representante de Cultura en la antigua provincia de Oriente, con el fin de proteger a la Columna, que ya se había ganado respeto y fama, le entrega un local para hogar, donde antes estaba el sector de Educación, Ciencia y Cultura. Hoy es el Taller Luis Díaz Oduardo.

IMGP1538Pero ese no fue el único cambio que trajo consigo tan activo calendario. «En el país estaba madurando la idea de unir a los más bisoños escritores y artistas en una sola organización. Ya en La Habana existía la Brigada Hermanos Saíz, que funcionaba en el seno de la Uneac, y se opta por llamar así al movimiento que tendría carácter nacional. Representantes de Consejo Nacional de Cultura y la UJC van por las provincias fundando los nuevos núcleos».

¿Qué pasó en Santiago? «La comitiva encontró una fuerte resistencia a cambiar el nombre por parte de los artistas que le habían dado vida a la Columna. Para ellos era como traicionar lo logrado bajo ese apelativo, lo sentían muy adentro».

No fue decisión de un día, llevó tiempo que los integrantes se convencieran por sí mismos de que podían seguir creando y movilizando desde la otra denominación. Al final cedieron y el poeta Luis Díaz Oduardo, uno de los líderes de la cofradía oriental y de los más reacios al cambio, terminó siendo el presidente de la nueva estructura.

Las brigadas Hermanos Saíz y Raúl Gómez García, que reunía a los instructores y técnicos de la Cultura, más el Movimiento de la Nueva Trova, cobija de talentosos cantautores, y hasta el grupo Caimán, son antecedentes reconocidos de la AHS. Ahora sabemos que esa historia es mucho más larga.

«Pertenecí a la Asociación en Las Tunas por casi 10 años, y hasta fui presidenta y nunca escuché sobre la Columna. Cuando supe de ella, ese desconocimiento me dolió. Es un deber salvar la memoria y todo tiene una consecuencia, una explicación. Aquellos pioneros hoy son figuras de la nación y eso no se puede olvidar.

»La Columna tuvo una gran repercusión social. Su ejemplo, centrado en un riguroso sistema de trabajo, ayudó a entender que podía existir una organización nacional de la joven vanguardia artística y que funcionara».

Según un diagnóstico de 1968 la Columna tenía esta composición:

I

Regionales

Miembros

Literatura

Plásticas

Música

Teatro

Cine

1

Santiago

100

65

27

6

 

8

2

Holguín

27

22

5

     

3

Puerto Padre

10

10

       

4

Guantánamo

8

6

2

     

5

Manzanillo

6

6

       

6

Victoria de las Tunas

3

3

       

7

Banes

5

5

       

8

Baracoa

5

5

       
               

II

Municipales

           

A)

Nicaro

8

8

       

B)

Moa

3

3

       

C)

Jiguaní

1

1

       

D)

Cueto

1

1

       

E)

Gibara

1

1

       

F)

Contramaestre

1

1

       

G)

Miranda

1

1

       

H)

Niquero

1

1

       

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