La Orquesta de Minnesota y sus estudiantes cubanos

No exageraríamos si decimos que durante los cinco días que la Orquesta de Minnesota pasó en La Habana la semana última, gran parte de su itinerario estuvo dedicado a intercambiar y compartir experiencias con estudiantes de escuelas de música cubanas.

Invitada a la 19 Feria Internacional Cubadisco 2015, la agrupación se convirtió en el primer gran grupo de músicos estadounidense en llegar a Cuba luego del acercamiento de los gobiernos en diciembre último. «En cuanto supimos que podía hacerse, tratamos de venir’’, explicó Osmo Vänska, director de la Orquesta».

«En la preparación del programa tuvimos en cuenta la oportunidad de compartir con alumnos, era muy importante para nosotros. No queríamos solo regalar nuestro arte al público, sino también compartirlo con músicos y estudiantes, mostrarles nuestro quehacer», añadió.

«No queríamos solo regalar nuestro arte al público, sino también compartirlo con músicos y estudiantes, mostrarles nuestro quehacer». (Fotos: Yander Zamora)

La Escuela Nacional de Arte (ENA) y la Universidad de las Artes (ISA) estuvieron entre los primeros sitios en la lista de visitas. En la mañana del jueves, pocas horas después de aterrizar en el Aeropuerto José Martí, fueron recibidos por adolescentes y jóvenes ávidos de aprender de la experiencia que aporta trabajar con uno de los mejores conductores de orquesta del mundo, y pertenecer a una de las instituciones más prestigiosas de EE.UU.

El entusiasmo fue recíproco, y los invitados reconocieron el talento y la tenacidad de la nueva generación musical de la Isla, a pesar de constatar las dificultades en una enseñanza cara en cualquier parte del globo.

Universidad de Minnesota

Lo siguiente fue el ensayo conjunto el viernes 15 –antes de su primer concierto en el Teatro Nacional– con la Orquesta Juvenil del Conservatorio Amadeo Roldán, en la Sala Avellaneda. Los estadounidenses guiaron a los noveles músicos por la Obertura Fantasía de Romeo y Julieta (Tchaikovski) y las Danzas Polovtsianas (Borodin), bajo la batuta de Vänska, exigente y solícito a la vez, quien aseguró: «Llegamos aquí con la premisa de que la música nos une, a pesar de las diferencias».

 Fotos: Yander Zamora

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