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La Estrofa Nueva con Martí

En la mañana de este viernes 20 de enero, en el patio de la Casa del Joven Creador, anduvo el Martí de los jóvenes artistas de la AHS entonando sus versos y sonriendo a la felicidad de seguir vivo y echo poesía en una Cuba contemporánea.

Era la rueda de prensa por la nueva edición de la Gira de poetas y trovadores, Estrofa Nueva, que ha de gestarse del 25 al 28 de este mes, como parte de las celebraciones por el aniversario 37 de la Asociación, y, sobre todo, el 170 del nacimiento de nuestro Apóstol.

Se paseaba por el pasillo, con las manos a la espalda y su andar ligero. Miraba al suelo, como buscando unos versos perdidos, o un poco de calma para la emoción que lo embargaba. Eran los jóvenes los que lo alzaban en brazos para llevar su poesía a lugares menos visitados. Esos lugares que él prefería al lujo o al parnaso.

Santa Massiel Rueda, presidenta de la filial avileña, trovadora, enfatizó en los nuevos motivos de esta Estrofa cuando menciona a su creador, el poeta, Arlen Regueiro Mas. También miembro de Honor de esta tropa de jóvenes creadores. Librero, promotor nato.

Y casi nos hizo recordar los momentos fundacionales del evento cuando se llevaba la poesía martiana por varios lugares de la geografía avileña.

Este hombre que camina despacio, levantó la mirada cuando se habló de música, almas y personas de bien; sonreía al aprobar el acercamiento del arte a quien de arte desconoce.

Aplaudió junto a toda acción que, desde la vanguardia juvenil artística, se gesta para el bien de todos.

Aunque no estuvieron todos los medios de prensa del territorio, se presentaron los imprescindibles, como el periódico Invasor, que tanto abrazo prodiga a todo el accionar desde la AHS.

Pero nada habrá de malograr el evento y que se pueda cumplir los objetivos esenciales que, desde la labor promocional, son develados por la comunicadora Arlenys Pardo Pérez, “un cúmulo de actividades que buscará expandir poesía y trova por los lugares menos favorecidos de esta geografía. Iremos, también, a las universidades, porque la juventud también tiene sed poética”.

Son los pinos nuevos de los que hablaba el Maestro, esos que se echarán sobre los hombros, el duro peso de la Historia.

El evento contará con la presencia de importantes escritores jóvenes del país, aclaró Alejandro Quiñones, vicepresidente de la AHS provincial, como Lisbeth Lima y Raúl Leyva Pupo, quienes también traerán ejemplares de las casas editoriales de Holguín y Oriente, así como el trovador tunero Ricardo Pérez Cecilia.

Habrá un espacio teórico, conciertos, lecturas dramáticas, y mucho más.

Habrá arte joven.

Habrá sangre de patria linda.

Habrá muchos Martís para doblegar el odio y la desunión.

Habrá poesía.

Los poetas del patio también jugarán su papel. Y hacia alguno de ellos, allí presentes, como Laura Ortega y Leo Buquet, dirigió el Maestro su esperanza en la salvaguarda de la tradición poética de esta ciudad de los portales y poetas.

Y queda complacido con Buquet, quien lleva la dirección de este evento, cuando lee un soneto con su mejor estilo, y maneras divinas. La oleada de aplausos sobreviene en esta rueda de prensa no tan convencional, pero sí importante.

Aquí se declara que Ciego de Ávila es lo más parecido a un parnaso poético, donde la admiración y el amor por Martí es como una puerta abierta a la felicidad total.

El Apóstol se cruzó de brazos y entrecerró los ojos. No podía con tanta muestra de cariño. Logró sentarse cuando dieron por concluida la rueda de prensa y se batieron palmas que espantaron todo desamparo.

Del 25 al 28 de enero, la Gira de poetas y trovadores será la Estrofa Nueva que rendirá tributo al más universal de todos los cubanos.


Sueños cumplidos

La canción de Jesús Ricardo Pérez Cecilia no necesita de progresiones armónicas complejas ni que esté cargada de una poesía a lo Gastón Baquero o Lezama Lima. Ni su voz necesita tener otro color, matiz o técnica. Ricardo tiene las condiciones para ser, en un futuro no muy lejano, ese trovador imprescindible que seguirá cumpliendo sueños.

No recuerdo cómo llegué a su canal de Telegram llamado Inmensidad. Lo cierto es que apenas escuché su canción Pedazo de lluvia, me dije, “aquí hay un trovador en potencia que dará mucho de qué hablar”. Automáticamente me convertí en uno de sus 171 suscriptores.

La avidez musical siempre me desvela. Cuando algo me llama la atención no descanso hasta tenerlo de este lado, en mi mundo. Y hacer, mío, su arte. Telegram te permite escuchar y descargar. Y como soy un comilón de la buena música, fui descargando cada una de sus piezas musicales.

Así llené mis alforjas con los temas, Inmensidad, Alma de lobo, Eva luna, En pleno otoño, La canción que falta, y otras. Cuando terminé, ya era un fan agradecido y feliz de la obra de Cecilia, uno de esos trovadores cubanos que tiene tres nombres y es tan joven como el alba.

Le escribí a la amiga Santa Massiel Rueda, presidenta de la AHS avileña y trovadora. Estaba ansioso porque lo escuchara si es que ya no lo había hecho. Quedó maravillada. Intercambiamos algunas consideraciones que ahora no vienen al caso, y todo quedó zanjado. “A este muchacho hay que traerlo a Ciego, a mi peña o a otro espacio”, me dijo. Santas palabras.

Me regresé a la canción de Ricardo como quien vuelve a casa luego de una batalla campal contra los enemigos de Rusia.

Primero me llamó la atención su voz. Era hermosa. Con un timbre más bien agudo, que nos da esa sensación de algo etéreo, por encima de todo. Y es que en la música, la tesitura más bien alta tiende a dar una referencia espacial. Y los tonos bajos, más terrenal, como de base. Por eso se crea ese equilibrio armónico tan perfecto.

Otro de los elementos de este trovador que me impresionaron fue su dicción. Parecía un profesional de la locución, un artista del ejercicio corporal, de la construcción escénica. Eso es esencial para el ejercicio del comunicador. Y el que hace arte está comunicando algo personal. Por eso tiene que hacerlo de la manera más diáfana posible, ya sea en la forma o a través del contenido.

Cuando ya se estaba anunciando el Encuentro Nacional de Jóvenes Trovadores, Trovándote 2022, y vi el nombre de este tunero en el programa, supe que tendría la oportunidad de conocerlo cara a cara e ir tramitando esta entrevista.

Así llegamos al día del abrazo amistoso y de las palabras afables que solo habíamos intercambiado vía Facebook y Telegram.

Surge entonces este diálogo y, creo, una amistad hermosa.

En el transcurso del evento fui captando las opiniones de los otros trovadores sobre Cecilia. Así podía comparar mi valoración y regresar los pies sobre la tierra en caso de haberlo sobrevalorado. Pero nadie dijo algo distinto de lo que ya pensaba. Veían en este joven una promesa para la trova tunera.

Solo el tiempo dirá el desenlace de esta historia. Son muchas las preguntas que ahora mismo me hago. ¿Llegará a ser el trovador que ya todos esperamos? ¿Torcerá el camino y con ello, el rumbo? ¿La historia de la música cubana será benévola con él?

—Eres miembro de la AHS en Las Tunas, ¿desde cuándo?

—Cuando me licencié del servicio militar empecé a tomar más en serio el hecho de componer canciones. Entonces iba a ir a las peñas de trova que se hacían en la AHS de Las Tunas. Frecuenté estos espacios y comencé a tener relación con el trabajo que hacía la gente de esa organización y es, entonces, que empiezo a hacer el proceso para el crecimiento, pero por teatro. Eso fue en abril de 2019. Me hago miembro por artes escénicas ya que formo parte del grupo Teatro tuyo, en el que hago la música grabada y en vivo. Ha sido mi mejor escuela. Actualmente, soy parte de ese grupo, profesionalmente. Pero tenía la necesidad de cambiarme de sección. No sentía que estaba dando lo mejor de mí en ella porque en realidad, lo mío es la música. Hasta que un tiempo después, logré pasarme para la sección de Música. Y comencé mi propia peña de trova, Luna creciente, que se mantiene de todas las maneras posibles. Cuando no es presencial, por este tema tan complicado como la Covid-19, la hago por Telegram.

—¿Qué significa ser parte de esta organización?

—Desarrollo mediante el crecimiento profesional y el intercambio también con otros artistas, que eso también es fundamental. Ha hecho que nuestra obra y que nuestro trabajo y que nuestro sentir se conozca, crezca, se desarrolle. Y eso para mí es importantísimo.

  • ¿Además de hacer música?

—Trabajo también en el telecentro de Las Tunas. Soy presentador y en la radio. Ese es mi trabajo. No paro. Básicamente no puedo estar sin hacer algo, sin sentirme útil y dar lo mejor de mí.

—¿La familia?

—Lo más grande. Y mi niña de ocho años, Eva Luna. A quién le hice una canción, bueno, que ya conoces. Un bolero. Mi mamá siempre me mostró el beneficio de la lectura. La familia es algo que se tiene que cuidar. A toda costa.

—¿Influencias?

—Mira, a mí me gusta mucho la poesía. ¿No sé si te fijaste que te debería hablar de música? Pero realmente a mí lo que me gusta más de una canción es que diga algo. Cuando te sientas a escucharla, no sea algo vacío, sino que de verdad que tenga un alma. Leo mucha poesía. José Martí, Jorge Luis Borges, Cesar Vallejo, los poetas de ahora, de mi generación, y un poquito más atrás. Ahora mismo acabo de comprar un libro de Gastón Baquero que me encanta. Entonces, musicalmente la trova cubana me toca de cerca, sobre todo la Nueva Trova y la Vieja también, por supuesto, pero tengo mayor influencia por la que hacen las generaciones que tengo más cerca, porque son lo que tienen más que ver con lo que yo veo, lo que estoy viviendo. No te puedo dejar de mencionar a Santiago Feliú, Nelson Valdés, Jorge Dréxler, la música suramericana, brasileña. Aunque ya te lo mencioné, Borges es reiterativo en mis influencias artísticas. Siempre vuelvo a él. De hecho, en Pedazo de lluvia yo parafraseo su Poema del remordimiento, cuando dice, “he cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer, no he sido feliz”, y yo escribí: “Borraste de mí el pecado mayor con tus besos”. O sea, me hizo feliz. A mí siempre me gustó leer, desde chiquito. Mi madre me dio el hábito por la lectura, y por ahí andamos.

—¿Sientes que este Trovándote ya te aporta algo?

—Por supuesto. Yo quisiera que no me dejaran de invitar. Sinceramente. Lo que he visto aquí en Ciego de Ávila ha sido una energía maravillosa, me va dejando una huella hermosa. Eso es genial. La gente te trata bien, y el evento está bien organizado. Se nota que lo hacen con deseos, con sobrada profesionalidad. Me llevo el recuerdo de las personas entrañables que hay en Ciego de Ávila y del cuidado y su cultura, sobre todo con la que hacen las cosas. Una experiencia genial, una tremenda oportunidad de compartir con otros trovadores que conocía y que no. Y el encuentro con el público avileño. Conmigo pueden contar siempre. 

—¿La AHS para ti?

—Lo máximo. Es la plataforma para cumplir sueños. Y te puedo asegurar que ya algunos se cumplieron aquí.

 

Puede que el mundo no brille

en tu color

pero intentaré pintarte

la felicidad del sol.

Eva Luna

Jesús Ricardo Pérez Cecilia

 


Silvio Alejandro y sus «tres tazas»: poesía, música y empeño

Por: Leydis L. Hernández

Trovador de formación autodidacta en un país con grandes exponentes del género. De nombre Silvio, de apellido Rodríguez, y ningún vínculo por consanguineidad con el dueño del Unicornio Azul. Adolescente en los inmortales años 90. Contador de historias propias. Padre de dos y joven siempre, Silvio Alejandro se ha labrado un espacio en ese universo complejo, apasionante y extenso que se conoce como Trova Cubana.

Dice que la música de Carlos Valera le «voló la cabeza». Que aún tiene frescas en la memoria las imágenes del muchacho que habitaba los lobbies de los edificios del barrio donde creció, para escuchar a sus amigos cantar acompañados de la guitarra. «Se que mis padres tuvieron que hacer un gran esfuerzo para poner comida en la mesa, pero yo estaba demasiado absorto en lo que se me iba la vida»

Y, básicamente, la vida se le iba en escuchar, en aprender, pero, sobre todo, en intentar compartir con otros lo que él tenía para expresar: eso siempre es un acto de valentía, más que de petulancia. Es, en definitiva, la primera evidencia de esa «cara durísima» que lo ha acompañado a lo largo de su existencia y que lo ha ayudado a construir su carrera artística. «Yo me preparé y me esforcé muchísimo; y creo que nunca le tuve miedo a hacer el ridículo», cuenta vía WhatsApp.

Entre las incontables alternativas artísticas para transmitir su visión del mundo, Silvio Alejandro escogió la poesía cantada. “La trova me sedujo como ninguna otra música, en ella encontré figuras que hablaban mi lenguaje. Además, este género lanza muchos caminos de satisfacción humana. Yo creo que toda la trova ha estado ligada a las preguntas esenciales del amor, de la vida y me convenció de que es un universo infinito y que uno podía desandar toda la vida por ese camino y nunca llegar al final”.

Marzo de 1999 fue una especie de parteaguas en su trayectoria profesional, cuando fue invitado a participar en el encuentro Music Bridge, que reunió a más de 300 artistas, tanto estadounidenses como cubanos, y que tuvo como colofón un concierto en el teatro Karl Marx. “Fue una experiencia monumental, que me permitió conocer e intercambiar con grandes artistas; un puente musical entre Cuba y los Estados Unidos”.

Silvio Alejandro reconoce que no es un trovador “químicamente puro”; que hubo un tiempo en que cantaba como su célebre tocayo y que ha recibido la influencia de sus referentes musicales, que van desde los clásicos cubanos, transitando por sus compañeros y colegas de generación hasta las sonoridades imprescindibles de otros mundos. Pero, en definitiva, ¿quién -que se considere eterno aprendiz- logra escapar de las influencias?

 Al que no quiere trova, se le dan Tres Tazas

Proveniente del refrán popular, Al que no quiere caldo…, surge el nombre de la peña que desde 2008 coordina, con el apoyo, entre otras instituciones, de la Asociación Hermanos Saís y el Centro Nacional de Música Popular. Todos los viernes, a las cuatro de la tarde en el Pabellón Cuba, se fragua una atmósfera para musicalizar la poesía, compartir sentimientos universales y esconderse por un rato de la realidad.

Tratándose de un espacio como este, 13 años es una larga vida que Silvio no pudo imaginar, “porque muchas veces las peñas enfrentan la maldición de lo efímero, pues sobre ellas soplan vientos muy fuertes”. Sin embargo, ahí ha permanecido Tres tazas cada jornada, con el gran mérito, ya no de la sobrevivencia al paso del tiempo, sino también, a lo que se repite.

“La cotidianidad puede parecer aburrida, pero está llena de detalles maravillosos y esenciales en la vida de las personas”, explica, para después subrayar una verdad de Perogrullo: “Todos los días no son iguales. A veces la peña queda espectacular, otras no tanto”. El valor está en entregarse a ese momento, en vivir cada viernes como único. “En no tener complejo de que la gente te vea con la misma camisa y los mismos zapatos”.

Tres tazas es, también, puerta abierta, refugio, y, en definitiva, oportunidad para quienes empiezan. Hasta allí llegan los más jóvenes, casi adolescentes, con un pedazo de sus sueños a cuestas y encuentran ese anhelado chance de que alguien escuche lo que tienen que decir. Para ellos está Silvio Alejandro, y no podía ser de otra manera. Él también quiso, quiere, que el mundo sepa lo que tiene que decir. Él busco también ese chance en una época y un contexto en los cuales no existían tantas posibilidades como ahora. Él, en definitiva, sabe que “cuando peor van las cosas, una canción puede salvarte”.

Trece años después -y una pandemia- hay peña Tres Tazas. Hoy, a las cuatro de la tarde, Silvio Alejandro Rodríguez estrenará, en el escenario virtual, un concierto único de celebración, acompañado de colegas y amigos como Annie Garcés, Diego Gutiérrez, Eric Méndez, entre otros. Esta vez, un viernes y un trece se funden en una celebración de esperanza.